Dos vidas La 1

Dos vidas

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No recomendado para menores de 7 años Dos vidas - Capítulo 64 - Ver ahora
Transcripción completa

¿Es posible que pasado mañana sea tu pedida y no me hayas dicho nada?

No hace falta que se entere todo Río Muni.

Todo Río Muni no, pero yo soy tu amiga

y me he tenido que enterar por tu padre.

Estaba el hombre encargando flores para el evento en la floristería

y, una que no es tonta ha tenido que insistir y...

No sé si prefiero que me lo confirmes y alegrarme por ti,

o que me lo desmientas,

para no sentir que la última vez que viniste pidiendo consejo

no acabaste haciendo lo contrario.

Es cierto. Es cierto, mañana celebraré mi pedida.

Si no te importa, voy a contárselo a Víctor,

que no se lo he contado.

¿Cómo? ¿Que no se lo has contado?

Pues no. Pensaba hacerlo después de la cena.

Pero Carmen, ¿no se supone que hace dos días

no estabas enamorada de Víctor?

Pues sí. Y sigo sin estarlo.

Mira que he visto cosas raras en esta colonia,

pero jamás he visto a una muchacha celebrar su pedida

sin reconocer estar rematadamente enamorada.

Dime, ¿qué está pasando?

A ver...

Aunque no esté enamorada,

con Víctor comparto todo cuanto me llena:

ambos amamos la libertad

y las aventuras por encima de todo.

Lo que hace de él un amigo perfecto,

alguien con quien charlar y divertirse,

pero no alguien con quien compartir toda tu vida.

¿Tu padre no tiene nada que ver en esto?

Si me conoces un poco,

sabrás que no dejaría una decisión así en manos de nadie.

Buena eres...

Admito que la insistencia de mi padre me influyó, sí,

pero para ponerme a la contra de manera irracional.

Por eso, no hay ningún problema

en que mi padre y yo deseemos la misma cosa.

Al contrario,

puede... ser un aliciente más

para terminar sintiendo que Víctor es el dueño de mi corazón.

Algo que seguro que sucederá tarde o temprano.

Tempranísimo, niña. Que tú ya estás derretida.

No digas eso.

Que cada vez que pestañeas se te derraman las chiribitas.

Linda,

siento que...

Nunca te he expresado lo importante que eres para mí.

Y lo mucho que agradezco

tenerte siempre a mi lado,

escuchándome,

apoyándome y arrancándome una sonrisa

incluso...

incluso en los momentos más duros.

Pero Carmen...

Ay...

Esto que me estás contando es precioso.

Pero... no sé si te has dado cuenta

que tu futuro marido está ahí dentro esperándote.

Venga, que luego me echarás a mí la culpa de la tardanza.

(Sintonía de "Dos vidas")

Mi plato también lo puede retirar.

Estaba muy bueno, pero no tengo apetito.

Dicen que una velada sin brindis

es como un viaje sin fotos:

por muy agradable que haya sido, nadie recordarla.

Ah, ¿sí?

Pues nunca lo había oído. ¿Quién dice eso?

Yo. Acabo de hacerlo.

Si supiera qué celebramos brindaría encantado,

pero dado que estamos en los postres y sigo sin saberlo...

¿Qué es esto, una cena de negocios?

¿O no sabes cómo pedirme bailar conmigo?

Pues ninguna de las dos.

Especialmente, la segunda.

Carmen, dime de qué se trata.

Carmen...

Lo siento.

¿Adónde vas, qué sucede? -Enhorabuena, parejita.

Es que, os visto brindar,

y me he dicho: ya está, ya se lo ha dicho.

¿El qué?

No te hagas el tonto, lo sabes perfectamente.

No, no sé de qué me hablas.

Linda, no lo sabe.

No lo sabe.

Pero ¿no se lo has dicho?

No se lo he dicho porque hay momentos y momentos.

A veces, una... Esos son nervios, Carmen.

Pero tranquila,

que la amistad está para momentos así.

Y yo soy tu amiga del alma.

Lo que Carmen quiere decirte

es que se siente muy afortunada de tenerte en su vida.

Porque la rescataste y la llevaste a la selva cuando estaba hundida.

La acogiste en tu casa y la colmaste de cuidados y atenciones.

Has estado a su lado

con... el desagradable incidente de la fábrica.

Has sido una luz entre tanta oscuridad.

Pero eso no tiene mérito, lo haría una y mil veces.

¿Y sabes lo que pasa, Víctor? Linda, por favor...

Que...

tanta cercanía, a la chiquilla le ha faltado perspectiva

para comprender sus sentimientos hacia ti.

Pero ahora, ha descubierto

que has despertado algo en su corazón.

Y ese descubrimiento le ha removido como un terremoto.

Y esa emoción de saber lo que siente por ti,

choca con el dolor de no haberlo descubierto antes,

cuando le pediste formalizar la relación.

Víctor...,

que Carmen quiere casarse contigo.

Si tú quieres, claro.

(BALBUCEA)

¿Qué? ¿Me arrodillo yo también?

No, no, no, no.

Eh... Carmen...

No he pensado en otra cosa desde la primera vez que te vi.

Yo... -¡Ea!

Pues ya está. Ahora sí que sí. Enhorabuena, parejita.

¿Estás más tranquila?

Bueno, me voy retirando,

que he venido a desearos suerte y casi oficio un matrimonio.

¿Nos vemos pasado mañana en la pedida?

¿Pasado Mañana? No.

Si te parece muy precipitado, se puede aplazar.

No, no, no, me parece perfecto.

Hay tantas cosas que hacer, Carmen, tanto tiempo que recuperar...

Creo que... los dos tenemos que descansar,

porque mañana va a ser un día muy ajetreado.

Sí.

(Suenan las campanas)

Hola, Antonia. -Hola.

¿Qué hora es? -Perdón.

Perdón por el retraso.

Vale. Bueno...

En primer lugar, gracias a todos por venir.

Buenos días. Da gusto ver que el chat vecinal

sirve para algo más que para mandar memes.

Y gracias especialmente a Tirso,

por correr la voz y ofrecer desayunos gratis.

Sabéis que no soy muy dada a estas cosas.

Y os aseguro que no habría recurrido a vosotros

si la situación no fuese desesperada.

Pero si no hacemos algo urgentemente,

Julia se irá de aquí,

para siempre.

Y no sé vosotros, pero yo no estoy dispuesta a dejar que eso pase.

Cada vez que he necesitado a una amiga,

ella me ha hecho un hueco en su sofá.

Creo que no soy la única a la que Julia ha echado una mano

abriéndoos las puertas de su casa.

Yo he de reconocer que siempre que he ido a desayunar de su casa...

Que ha llegado tarde, sí,

que casi nunca tenía pastas también,

pero cuando las tenía, estaban bien ricas.

Ya podrían tomar nota algunos profesionales de la hostelería.

Pues ella no piensa lo mismo.

Cada vez que ha necesitado un servicio de catering,

me lo ha encargado a mí, y eso es de agradecer.

Eso, por no hablar de que con su taller,

ha intentado revivir la comarca.

Siempre ha apostado por la gente de aquí

y ha dado a algunos de nuestros jóvenes su primer empleo.

-Y se lo curró mucho poniendo el pueblo a punto

para renovar el título de "uno de los pueblos más bonitos de España".

Es verdad.

Si hemos revalidado el título ha sido gracias a ella.

Creo que coincidimos en que, desde que puso un pie aquí,

ha demostrado ser una más.

Por eso, se merece que arrimemos el hombro

y hagamos todo lo que esté en nuestra mano para ayudarla.

Pero ¿cómo podemos ayudar?

La única manera que se me ocurre es...

reunir dinero suficiente para que salde la deuda con su madre.

Con todos los que somos,

si nos rascamos bien el bolsillo, algo podremos sacar, seguro.

Venga.

Es que, aquí encima solo tengo... 20 euros.

El resto de mi capital lo tengo inmovilizado.

Pues levanta el colchón y movilízalo.

Que, si todos nos ponemos a racanear, mal vamos. A ver...

El mechero me lo quedo.

Que no fumo ni nada, es que mi cocina es de gas.

Y ahora paso por el cajero, a ver qué me da.

Yo puedo aportar 100 euros.

Pero tengo que ir a casa a por ellos.

Yo calculo que también otros 100.

Esto es lo que yo podría sacar del banco.

Ahí va.

Muchas gracias, Rosa.

Gracias.

Muy bien, Antoñita.

Bueno...

Ay, madre, con esto no tenemos ni para empezar.

Muchas gracias por el esfuerzo, vecinos.

Está fenomenal para empezar,

pero necesitamos más, mucho mucho más.

Así que, seguid corriendo la voz e intentad

recaudar todo lo que podáis.

Vamos a intentar que no quede nadie en el pueblo

sin aportar su granito de arena, ¿vale?

Tirso, pon esto a buen recaudo y pide, por favor,

a todo el que pase por aquí, que participe.

Descuida. -¿Vale?

Ribe, Ribe...

Díselo a tu pandilla,

y ellos que se lo digan a los de sus otras pandillas,

y así hasta el infinito. -Vale.

María y Cloe, vosotras difundidlo por las redes,

contad que es una colecta para ayudar a Julia.

Seguro que lo escribes bonito, hija.

Venga, en marcha, no hay tiempo que perder.

Vale. Adiós. -Que tengáis buen día.

Esperemos que sirva de algo. -Ojalá, Tirso, ojalá.

Ah, no sé los metros que tiene,

pero le envío una copia de las escrituras hoy mismo.

Sí.

¿Qué pasa, que este pueblo también tiene un tonto del bote?

No, no a usted no es, perdone, estaba saludando a un conocido. Sí.

No, todavía no se puede visitar.

Ya, es una pena.

Sí, pero no se preocupe,

le voy a enviar ahora mismo una foto de la fachada

y lo puede poner ya en el anuncio de su web.

Perdone, pero me llaman por la otra línea.

Seguimos en contacto.

Gracias.

¿Es que no tienes a nadie más a quien incordiar?

Estamos recaudando dinero

para que Julia pueda devolverte el préstamo y se quede.

A lo mejor quieres ser un poco más espléndida.

No sé, es para ti.

¿Me tomas el pelo?

¿Para qué iba a colaborar yo en recuperar mi propio dinero?

No sé, a lo mejor por amor a tu hija, se me ocurre.

Todos los vecinos están colaborando.

Debe de ser que la quieren más que tú.

Debe de ser porque, en este pueblo, estáis todos fatal de la cabeza.

Mira tú, dinero no te voy a dar,

pero tengo otra cosa que te puede interesarte.

Ahora que Julia se va...

Porque os pongáis cómo os pongáis, se va a ir, sí o sí.

¿No quieres comprar la casa? En su día estuviste interesado.

Tú lo has dicho, en su día.

Piénsatelo.

Piénsatelo. La casa va a salir a la venta en unas horas.

Y esta vez de verdad.

Tienes la oportunidad de ser el primero en hacer una oferta.

Te estoy dando información privilegiada y un trato preferente.

¿Qué me dices?

Te digo que esa casa es de Julia y de nadie más.

Te tenía por un hombre inteligente. Mira que perder esta oportunidad...

¿Quieres echar un billetito para la causa?

Te tenía por una millonetis.

¡Quita!

¿Es posible que, por una vez, hayas sido el primero en despertarte?

Técnicamente, no me he despertado, porque no he pegado ojo.

¿Ese espléndido humor no tendrá que ver con la velada de anoche?

Imagino que por fin supiste el por qué de la invitación de Carmen

y que estás deseando compartirlo con tu madre.

Bueno, pues... Carmen ha decidido

retomar nuestra relación y formalizarla.

Mañana mismo va a ser la pedida, madre.

¿De verdad?

¡Lo sabía! Sabía que Carmen es demasiado lista

como para dejarte escapar.

Lo sabías tú antes que yo.

¿Sabías también que me dijo que soy un rayo luz

entre tanta oscuridad y que sus sentimientos por mí le han removido?

¿Todo eso te dijo? -Más o menos.

Más o menos. -¿Lo ves?

¿Ves como solo era cuestión de tiempo

que se diera cuenta de lo muchísimo que vales?

Yo nunca he dudado de todo lo bueno que hay en ti.

Siento si a veces no te lo he demostrado lo suficiente.

(Risas)

¿No desayunáis?

Mañana celebraremos mi pedida con Carmen

en casa de los Villanueva. Espero que puedas asistir.

El incendio ha provocado un gran retraso,

pero pensé que iba a ser mucho peor.

Kiros,

me alegra verte contento.

Tienes la misma cara que el primer día que te dieron el jornal.

Qué tendrás en esa cabeza, que te pone tan contento...

Nada, ver lo rápido que se está recuperando la producción,

tenerte por fin de vuelta,

que todo vuelva a su cauce... Es bueno, ¿no?

Si es por mi vuelta, hace varios días que me incorporé.

Lo sé. Pero hoy es el primer día

en el que parece que hemos dejado atrás el incendio, ¿no crees?

Y ver que la cárcel no ha podido con tus sabios consejos,

ni con tus chistes malos...

Me pone de buen humor, por raro que te parezca.

Verte de buen humor es una cosa bien rara.

Pero en cuanto a la calidad de mis chistes...

te equivocas otra vez. -(RÍEN)

¿Ves a qué me refiero?

Yo digo algo y tú dices que me equivoco.

Y así siempre.

Es un tornillo sinfín.

Vaya, veo que mi presencia no solo te anima,

además te hace filosofar.

(RÍE)

No sé, Kiros, te veo diferente.

Pero espero que tú también me veas diferente

y no solo como el capataz pesado de los primeros días.

No cambiaría ninguno de tus discursos por nada del mundo.

Desde que puse un pie aquí, cada reprimenda,

cada disputa contigo,

me ha enseñado lecciones que me acompañarán de por vida.

¿Ah, sí? ¿Y qué lecciones son esas?

¿No hacerme nunca caso?

A ver, sé que es lo que parece.

Pero aunque no veamos Río Muni desde la misma orilla,

me has enseñado a defender aquello en lo que creo.

Me alegra saber que no soy tan mal capataz, después de todo.

No habría otro mejor.

Y es un alivio saber que toda esta gente está bajo tu abrigo.

No sabes cuánto me alegro, Víctor.

Enhorabuena.

Vas a tener que esforzarte mucho.

Carmen es una gran mujer y debes estar a la altura.

No te quepa duda de que lo hará.

Lo estaré.

Créeme que lo estaré, padre.

Víctor, el matrimonio no es un camino de rosas.

Muy al contrario, es una medida

para ver lo que es capaz de aportar un hombre a su mujer.

Lo bueno es que con nosotros has tenido un ejemplo sobresaliente.

(VÍCTOR RÍE TÍMIDO)

Que no te quepa duda de que Carmen sabrá apreciar

cada gesto que tenga con ella. Y ahora marcho,

que son muchas las cosas que tengo que preparar.

Si llego a saber que comprometerte te haría más serio,

te habría buscado una novia de niño. -(RÍE)

Madre, me gustaría que me ayudaras a elegir un traje para mañana.

Cuenta con ello.

Pues paso a recogerte.

Cierra pronto, así no vamos justos de tiempo.

No te preocupes, tenemos tiempo de sobra.

Buen día, madre.

Que tengas buen día, padre.

(Puerta cerrándose)

No puedo negar que me agrada.

También me sorprende.

Pero me agrada.

Incluir a Carmen en nuestra familia es digno de regocijo.

La dicha de dos nuevos novios tiene que ser la envidia de la colonia.

¿Por qué lo dices?

Porque no me quito de la cabeza... mi encuentro con Alicia.

¿Sigue sin reincorporarse a la librería?

Sí.

Tampoco me parece que sus problemas emocionales

sean algo que le aparten de sus obligaciones laborales.

Alicia es una chica responsable que pasa por un mal momento,

no creo que haya que echárselo en cara.

Puede que tengas razón.

No es a ella a quien haya que reprochar nada.

(Suenan las campanas)

¿Has terminado ya de recoger?

No, aún no.

Bueno, sí. Peor no quiero.

No me puedo creer que esta sea la última vez que esté en el taller.

Bueno, tía, no lo des todo por perdido.

La gente se ha volcado mucho con la colecta en las redes.

Mira, unas amigas de mi madre van a hacer una donación.

Y el Cabra dice que, si vende por piezas su moto

donará una parte.

Si lo de la colecta está muy bien,

si no fuera porque en el pueblo estamos todos a dos velas.

Ya. Haría falta una colecta para que la gente tuviera dinero

y aportara a la colecta de Julia.

Una colecta para la colecta.

Me da tanta pena irme de aquí.

Ya me he acostumbrado al barniz, al caos de Julia...

Y a trabajar contigo.

Y eso que no empezamos con muy buen pie.

Bien cara salió la tontería de mandar los muebles a Toledo, Ohio.

Sí, pero si no fuera por esas pequeñas meteduras de pata,

pues haríamos un equipazo.

Tú siempre estás ahí para ayudarme con las tablas.

Y tú me das buenas ideas para las publicaciones cuando me bloqueo.

Además, lo mejor es que no hace falta ni decirlo.

Con solo mirarnos, ya sabemos si la otra necesita

una mano con un marrón, unas pipas, una compresa...

O una coña para echarnos unas risas.

No sé, Mery, es que... currar contigo

me da mucha seguridad,

y hace que mi autoestima suba cuando creo que está fallando.

Y eres especialista en recordarme todo lo que he hecho

y hacerme sentir capaz de todo.

Oye, tía, ¿y por qué no retomamos lo de ir por ahí a buscar curro?

Cogemos un bus y recorremos los pueblos

de la ruta echando currículos. -A lo mejor nos sale trabajo

en el cine: yo de taquillera y tú con las redes.

O en la tienda de Sebas,

yo de dependienta y tú con las redes.

O incluso... -Qué pava eres.

Tan pava como siempre.

Tú tampoco te quedas corta.

(Llaman)

Adelante, está abierto.

Hola. Hola.

Llegáis justo a tiempo. ¿Os apetece un café?

Aún no he empaquetado la cafetera.

Bueno, si os soy sincera,

no he embalado nada porque no sé por dónde empezar.

Mira, entonces igual sí que llegamos a tiempo.

¿A tiempo de qué?

Tenemos una cosa para ti.

¿Qué es eso?

¿Alguna de vuestras tradiciones raras del pueblo?

Cuando se muere alguien le hacéis una fiesta

y cuando alguien se va le regaláis...

un montón de latas.

Hemos hecho una colecta entre los vecinos.

Para que puedas saldar la deuda con tu madre

y no tengas que cerrar el taller, ni marcharte de aquí.

Aunque parezca mentira, la gente se ha volcado.

Que la patrona de este pueblo es la Virgen del puño prieto.

¿Habéis hecho eso por mí? A ver, sabemos que no es suficiente,

ni de lejos.

Y de haber tenido más tiempo, habríamos conseguido más,

pero toda ayudita es buena, ¿no?

Y a lo mejor, tu madre lo acepta como un primer pago

y te puede dar prórroga.

Aunque parezca que no, aquí hay mucho billete.

Sí.

Bueno, y en la puerta tienes una cesta de verduras

de la huerta del padre de Ribero,

que se ha empeñado en que te la trajéramos.

-Como ves,

aunque la gente esté apretada con la jubilación,

la temporada baja y las vacas flacas,

todos han querido colaborar, a su manera, claro.

Y cuando decimos todos, es todos.

Hasta Antonia y su hermana,

que jamás las he visto dejar ni un céntimo de propina, han apoquinado.

Ven aquí.

Vales un potosí, amiga, y todos lo saben.

Por eso nadie quiere que te vayas.

Te queremos aquí, con nosotros.

No puedo. Lo siento, pero no puedo quedarme el dinero.

No solo porque mi madre no aceptaría un primer pago,

ese no es el trato,

sino porque ya habéis hecho mucho por mí, no puedo pediros más.

Julia, de verdad, que lo hacemos de corazón.

Si yo lo sé.

De verdad. Mira, yo...

Devolvédselo a la gente. o podéis quedároslo

y empleadlo en algo para el pueblo, ¿no?

Os lo merecéis.

(Llaman)

(Llaman)

Enoa me ha dejado pasar.

Ya lo tengo todo preparado.

Hasta he memorizado el camino a Camerún, punto por punto.

¿Tú también?

Yo he estudiado a fondo el terreno y he descubierto algo.

Hay zonas del país muy difíciles de atravesar

si no cuentas con la ayuda de un guardia armado.

¿En serio?

¿Y qué vamos a hacer?

Tranquila, conozco a alguien que seguro que puede ayudarnos.

Se llama Ernesto y lleva 20 años transportando cacao y tabaco

entre Río Muni y Camerún.

Podría recorrer el país entero con los ojos cerrados.

¿Crees que estará dispuesto a ayudarnos?

Por la cantidad adecuada, seguro que sí.

¿Y disponemos de ese dinero?

¿Crees que podemos fiarnos de él?

Es de mi absoluta confianza.

Pero debemos cerrar el trato con él esta misma noche.

También debo recuperar el resto de mis ahorros,

que un amigo me guarda a buen recaudo.

Y no sé si volveré a tiempo,

tengo adentrarme en la selva para encontrarme con él.

Yo iré. No te preocupes.

Puedo ver a Ernesto esta noche.

Cuando la casa esté tranquila, saldré sin levantar sospechas.

Solo dime qué debo hacer y lo haré.

Puedes encontrarle en esta dirección que hay apuntada.

Solo debes pagarle y decirle que mañana,

cuando hayamos salido de la ciudad,

nos reuniremos con él a las afueras,

en el cruce de la carretera del norte.

Así lo haré.

No tienes que preocuparte.

No te preocupes ni un segundo más por este trámite.

Llevo todo el día intentando contener mi felicidad,

pero es inútil.

El corazón se me sale del pecho cada vez que pienso en ti.

Yo siento lo mismo.

Estoy tan ansiosa por llegar al final de nuestra huida,

que por momentos,

temo olvidarme del peligroso camino que nos espera.

¿Y si lo repasamos?

Claro. Las veces que hagan falta.

A ver, a las ocho comienza la velada,

así que, dudo mucho que la pedida se produzca antes de las nueve.

Antes de esa hora, yo ya habré dejado el furgón

junto a la ventana.

Entraré en la fiesta, comprobaré que el camino está despejado,

cogeré una flor y la oleré...

Y yo me excusaré para ir a mi habitación.

Y me las ingeniaré para salir por la ventana.

Y ese será el comienzo de nuestra nueva vida.

Esa es la parte del plan que mejor he memorizado:

recorreremos África en busca de los lugares más bellos

y salvajes, y bailaremos juntos para despedir al sol.

Eh...

Kiros,

¿estás seguro del paso que estás dando?

Tan seguro como lo estás tú.

Vete.

Vete ya.

Pronto volveremos a besarnos.

Y ese será nuestro primer beso libres.

Corre.

Corre.

Buenas tardes, Ángel. Doña Inés.

Un Río Club, cuando pueda. -Otro.

¿Todavía no ha llegado? -No.

¿Por qué has escogido el Río Club para reunirnos con ella?

No he tenido más opción.

Esta mañana, Ventura se ha encontrado con ella.

Debemos resolver esta situación cuanto antes.

Lo sé.

En cuanto he podido, llamé a su madre

y le dije que eras tú quien quería verla.

Era la única forma de asegurarme que vendría.

Has hecho bien. No sabemos qué se le pasa por la cabeza,

y en otro encuentro con Ventura, podría contarle lo nuestro.

Si no se lo dijo ya, claro.

Si hubiera hablado con Ventura, lo sabríamos.

Él habría tomado cartas en el asunto....

Te garantizo que no sería bueno para nosotros.

¿No está tardando demasiado?

Inés, tranquilízate, son solo unos minutos de retraso.

Aún puede acudir.

Puede acudir, pero ¿y si no aparece?

¿Hasta cuándo es razonable esperar? -No lo sé.

Lo que sí sé es que es pronto para bajar los brazos.

No debemos precipitarnos. -¿Precipitarnos?

¿Es que no estamos ya en una evidente caída libre?

¿Y si mientras esperamos Alicia está hablando con Ventura?

Inés, tú antes confiabas en que no se atrevería a algo así.

Yo confío en que acudirá. Ten paciencia.

Ya me mostré arrepentida por mi exceso de confianza.

Esperemos que tú no tengas que hacer lo mismo.

Ahí viene.

Escóndete.

Qué bien verte, Alicia.

Tomemos asiento para charlar, por favor. Tú primero.

He estado muy preocupado por ti, ¿cómo te encuentras?

Mi madre me ha dicho que querías verme.

Así es.

Y que era para disculparte, que estabas arrepentido.

¿Es verdad eso? -Claro que lo es.

Alicia, es difícil encontrar las palabras

para expresar cómo me siento.

Podrías empezar por pedir disculpas.

Tienes razón, lo siento, te pido perdón.

Ojalá pudiera dar marcha atrás al reloj

para que no vieras lo que viste.

¿Solo para evitar que lo viera?

No, por supuesto que no. No debería de haber ocurrido.

Pero no puedo rehacer el pasado.

¿Y el futuro? Dime qué pasará en el futuro.

¿A qué te refieres?

Con Inés.

Me he tomado la libertad de pedir un cóctel mientras te esperaba.

Para los dos.

Yo no bebo, Ángel. Lo sabes perfectamente.

Es cierto, qué cabeza la mía. Lo siento.

Alicia, escucha...

Tenía que haberme dado cuenta, ¿qué es esto, una estrategia?

Escucha, por favor. -Alicia, espera.

Por favor, solo queremos hablar contigo,

tienes que escucharnos.

No tengo nada que escuchar de vosotros.

No quiero volver a hablar con vosotros.

No quiero volver a veros. No me llaméis y no me busquéis.

Te estoy intentando explicar...

¿Por qué me hacéis esto?

¿Y tú, cómo me haces esto tú?

¿Tenías que traerme aquí para engañarme

para humillarme otra vez?

Ojalá no os hubiera conocido nunca a ninguno de los dos.

Por favor...

Pero ¿qué ocurre?

¿Cuál es el problema?

Kiros me dijo que con su ayuda podríamos atravesar esas zonas.

Precisamente, el camión es el problema.

Estoy al tanto de que puede ser un imán para los contrabandistas,

pero para eso recurrimos a usted, para hacerlo de una forma segura.

Hemos oído que es especialista en encontrar atajos.

Ya, ya, pero esto es otro cantar.

Lo siento.

Ese camión es la única alternativa que tenemos.

¿Cree que... con esto podrá protegernos?

Por favor, se lo suplico,

usted es el único hombre que nos puede ayudar.

Necesitamos salir de Río Muni mañana, sea como sea.

Gracias, muchísimas gracias.

Mañana, a las nueve de la noche como tarde,

le recogeremos en las afueras de la ciudad,

en el segundo cruce de la carretera del norte.

¿Te acuerdas lo felices que nos pusimos

cuando encontramos este artículo? A ver...

Casi nos ponemos a bailar allí mismo.

Con lo que nos estaba costando averiguar

quién era el dueño del dichoso cobertizo este.

Y de repente, damos con esta joya:

el primer mueble fabricado en este taller.

Y con una entrevista a tu abuela, nada más y nada menos.

¿Estás bien?

Sí, sí, me ha dado un pequeño vahído.

¿Seguro? No sé, se te ve un poco débil, decaída.

De verdad, estoy bien.

Estoy muy bien. A ver,

no estoy feliz como unas castañuelas,

pero bien.

Deshacerme de esto me rompe el corazón, la verdad,

pero es eso, pena.

Pena y la decepción de tener que acabar con el sueño

de levantar el taller después de tantos meses.

Tienes que cuidarte.

La tristeza pasa factura físicamente.

A veces, más de lo que creemos.

Pues es eso. Eso y estrés.

Últimamente, tengo dolores de cabeza.

Pero estoy bien, de verdad. ¿Y por qué no descansas?

Nosotros tres nos podemos encargar de esto.

Claro. Es tu última noche,

¿por qué no te vas a dar un paseo

y te despides de tus rincones favoritos?

Oye, a mí también me va a dar una pena terrible

dejar de venir por aquí a todas horas.

Pero pienso volver más de un fin de semana, os lo advierto.

Sé lo importante que era este taller para ti.

Pero piensa que te has puesto a prueba,

eso siempre es una victoria.

Has demostrado que eres capaz de crear algo propio

y de inspirar a todo un equipo con una misma meta.

Que lo que no ha podido ser, no empañe todo lo que has conseguido.

Lo sé, tienes razón.

¿Sabes lo que pasa?

Que no me basta solo con haberlo intentado.

Mira, cada día me envía mejores fotos.

Yo creo que como hay más confianza,

no le importa mostrarse a sí mismo.

No sé... Mira, para mí, esto es arte.

Tiene rollo.

Ahora porque no está conectado, pero si lo hace,

le mandamos un audio juntas para que te conozca.

Si se conecta.

La verdad es que es un poco raro que no esté conectado.

Siempre hablamos a esta hora.

A lo mejor él también está cenando.

O eso o no sé...

Es que estoy preocupada, Mery,

no sé si las ganas o la ansiedad pudo conmigo y la he cagado un poco.

No creo.

¿No me vas a preguntar qué ha pasado?

Te he dicho que estoy preocupada, y es verdad.

Que no quiero acribillarte a preguntas,

ni meterme más de la cuenta.

Yo necesito que te metas, que me escuches,

que me des tu opinión, hablar de ello.

Porque como no lo suelte, me voy a rayar muchísimo.

¿Qué se supone que es eso tan horrible que has hecho?

Pues que ayer decidí dar un paso,

y puede que fuera demasiado grande,

porque Dani dio varios pasos hacia atrás.

Ayer le dije que quería verle

y que me encantaría coger un autobús, plantarme en Madrid

y pasar un finde con él.

¿Crees que me pasé?

Pasarte... Yo no diría tanto.

Vale, igual fue un poco loco,

o precipitado... Pero yo lo veo muy normal

cuando quieres ver a alguien que te gusta, conocerlo mejor,

sin móviles de por medio, con calma...

¿Si a ti te gusta alguien, no querrías verle en persona

o hacer planes juntos?

Sí, querer, querría.

Pues se ve que él no.

Además, me contestó con mucha frialdad,

no puso ninguna ilusión.

Incluso diría que estaba incómodo conmigo.

No, contigo no.

Bueno, que...

Tú te llevas un chasco, te lo tomas como algo personal,

como si tú tuvieras la culpa y, no es así, para nada.

Bueno, creo yo, es mi opinión.

Yo ya no sé qué pensar, que no le gusto,

o que está con otra chica... -Ni de coña, Mery, no.

Mery, conozco historias así, a montones.

Y más raras, ¿eh?

Dani no es así.

Bueno, que nunca te ha mentido, siempre ha sido sincero contigo,

no te ha dado motivos para que desconfíes de él.

No, no lo hay.

Pero tiene que haber un motivo para que reaccione así de raro,

si no, no me lo explico. Que le dije de vernos simplemente,

no de casarnos y comprarnos una casa en la playa.

Seguro que quiere ir con más calma.

Necesita más tiempo.

Y se siente frustrado al no ir a tu ritmo.

Vale, pues que me lo diga.

Si quiere ir más despacio o con más tiempo, que me lo diga.

Pero él no, él sigue a lo suyo y haciendo todo lo contrario,

sin decirme nada, sin escribirme y sin conectarse.

Y María, digas lo que digas, esto es muy raro.

Pasad. Podéis dejar las cosas del taller

con el resto de las cajas de la casa.

Por favor.

No os imagináis el favor que me habéis hecho

ayudándome a recoger todo esto.

Yo hubiera tardado días, o semanas incluso.

Ya ves que entre varios, se ventila en un rato.

Muchas gracias. Os habéis pegado una paliza.

¿Seguro que no necesitas nada más?

No me importa seguir haciendo cajas, quedan cosas por recoger.

A mí tampoco me importa seguir.

Y si estás cansada de hacer cajas,

no podemos quedar a hacerte compañía, ¿no, Tirso?

Podemos tomarnos un respiro, distraernos...

Me encantaría. Podemos ir al mirador.

Por la noche tiene unas vistas preciosas

con todos los monumentos iluminados.

Suena genial.

Y luego podemos dar una vuelta por el pueblo.

¿Se sale de fiesta en este pueblo? -Fiesta... Se sale, sí.

Me encantaría.

Pero mañana vuelvo a Madrid, a casa de mi madre,

y creo que necesito un poco de tranquilidad para mentalizarme.

Y ahora, si no os importa...

me gustaría quedarme sola conmigo misma.

Normal, se entiende.

Perfectamente.

Pero si te arrepientes o necesitas cualquier cosa,

ya sabes dónde estamos.

-Que descanses. Gracias.

Buenas noches. Buenas noches.

Como ves, hay que limpiar y poner todo en orden,

pero siempre fue la más bonita del pueblo.

"Gracias, papá, por traerme hasta aquí".

"Por dejarme descubrir este maravilloso lugar".

"Por enseñarme que había un sitio reservado para mí".

"Un sitio en el que encontraría la respuesta

a todo lo que nunca había entendido de mi vida".

"Mi sueño ha estado cerca, muy cerca, de hacerse realidad".

"Pero ahora...,

ahora toca despertar".

¿Y a qué hora se va?

La hora no la sé. Pero por la mañana, temprano.

Hasta luego. Buenas noches, descansad.

No sé tú, pero yo tengo una sensación como...

De irrealidad.

Como si no se fuera a ir de verdad.

Como si fuera a asomar por la puerta con alguna de sus locuras.

Que una prima suya le ha dejado un pastizal

o que se ha acordado de que tenía unos ahorros bajo el colchón.

O que su madre le concede una prórroga

para devolverle el dinero

si se tiña de morena o de pelirroja...

Por ejemplo. -Por ejemplo.

No sé... -Yo estoy un poco igual que tú.

Me cuesta imaginarme el pueblo sin Julia, sin el taller...

Parece que lleva aquí una vida.

¿Te acuerdas el primer día que entró por esa puerta?

Lo perdida que estaba la pobre.

Sí, en la despedida de Carlos.

Hola.

La hija de Carlos.

¿Por qué no dejan de mirarme?

Si alguien quiere decir algo, es el momento.

Es que no soy mucho de hablar en estas cosas.

Vaya hija, que no va a hablar en el funeral de su padre.

No tengo nada que decir, de verdad.

-Y no hubo manera de convencerla para que dijera unas palabras.

Y luego, lo que no había era manera era de callarla.

Titánica esa tarea.

Quién lo iba decir.

Tanto refunfuñar con que Carlos no era su padre

ni tenía nada que ver con ella,

y ahora, mírala,

casi se siente más cerca de él y de Carmen que de su propia madre.

Bueno, como para no hacerlo. -Sí.

Fíjate que yo siempre he creído mucho

en la capacidad que tenemos las personas

de cambiar, de crecer y seguir aprendiendo.

Pero lo de Julia...

Me parece impensable que alguien se reinvente como lo ha hecho ella.

Es admirable.

La mesita, mírala.

Fue su primer mueble.

Y se nota, ¿eh?

Porque le quedó un poco coja.

Sí.

-Los grabados están perdiendo algo de color.

Pero es como ella, con sus cosas.

Algunas maravillosas.

Como querer regalármela.

Te presento mi primer mueble: La mesita Kiros.

Ya lo sé, me he pasado con la lija por ahí.

Y la pintura no se agarra, si es que...

era de esperar. La primera vez, qué iba a esperar,

que me saliera mal. Además,

¿a quién voy a engañar? Si yo solo sé de zapatos.

Mira, Tirso, yo te hago otra... Quiero esta, quiero esta.

¿En serio?

La mesita Tirso. La mesita Kiros.

¿Por qué se llama Kiros?

Es un nombre africano que leí en un sitio.

Pero no hables por hablar.

¿Te gusta?

Es... perfecta... con sus desperfectos.

Ahora me acordaré de ella cada vez que la mire.

¿Y piensas quedarte así?

¿Sin hacer nada? -¿Y qué quieres que haga, Elena?

No sé, cualquier cosa.

Algo más que beber licor de pera

y lamentarte por lo mucho que la vas a echar de menos.

No es de peras, es de higos. -Bueno...

¿Y qué puedo hacer?

Ya lo sabes, lo hemos intentado todo, no puedo hacer nada más.

Siempre se puede hacer algo más, Tirso, siempre.

Sobre todo, si es por amor.

Sergio, tenemos que hablar. Ahora.

Pero ¿qué pasa? ¿De qué?

Se me ha ocurrido una idea.

Ángel, no puedo renunciar a ti, te necesito.

Entonces, solo nos queda la segunda opción,

y es huir, Inés.

(Puerta)

"¿Qué pasa," se os ha olvidado que se va Julia?

No vamos a ir a despedir a Julia, porque Julia no se va.

Y vosotros habréis tenido algo que ver.

"Hija, no sé cómo lo has hecho, pero lo has conseguido".

Julia María, enhorabuena.

¿Qué estás diciendo, mamá?

El negocio es tuyo.

Estás a punto de prometerte con la mujer de la que estás enamorado,

¿tienes miedo de ser feliz? -No, madre, de que Carmen no lo sea.

-"Quería hablar de doña Inés".

Si concierne a la librería, háblalo con ella, son cosas de Inés.

No, don Ventura, el tema lo tengo que tratar con usted.

"Hola, Dani".

"Bueno, sé que querías ir despacio, pero me apetece mucho verte,

así que aquí estoy, en la parada de autobús del pueblo".

"Que voy para Madrid".

Has tenido que ver con ese cheque. -No necesitas esa información.

Hay algo que necesito saber.

¿A qué estás esperando? -¿Esperando, de qué?

A lanzarte con Julia, ¿a qué va a ser?

Carmen, ¿te encuentras bien? No tienes buena cara.

No hace falta que respondas,

aún no te he hecho la pregunta que todos desean.

Si quieres, te la hago ahora mismo.

No.

¿No?

Prefiero que esperemos un poco.

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Dos vidas - Capítulo 64

26 abr 2021

El pueblo entero sufre una gran conmoción al descubrir la inminente marcha de Julia. Y como no están dispuestos a dejar ir a una de sus vecinas más queridas, todos se vuelcan, como nunca antes lo habían hecho, para ayudarle a saldar la deuda con su madre. Aunque, lamentablemente, no parece que el cariño vaya a ser una moneda de curso legal para Diana. Quien planea también su marcha, pero por motivos muy diferentes es Carmen. Junto a su amado Kiros, cerrará cada uno de los preparativos de su plan de fuga. Algunos tan dolorosos como traicionar a Víctor, declarándole un amor que no siente. La huida es un trance que Ángel e Inés también empiezan a considerar. El peligroso estado mental, que parece sufrir Alicia, les hace temer que revele su secreto si no actúan de inmediato.

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