Dos vidas La 1

Dos vidas

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No recomendado para menores de 7 años Dos vidas - Capítulo 59 - Ver ahora
Transcripción completa

(Música de suspense)

Dime la verdad, Francisco.

¿Estás tú detrás del incendio de la fábrica?

¿A qué viene tanta insistencia en esa pregunta?

Te lo estoy preguntando

porque quiero saber a qué nos vamos a enfrentar.

Si vamos a tener problemas,

es mejor no tener sorpresas con ellos.

¡No, no! Yo no tengo nada que ver con ese incendio.

Hombre, entiende...

entiende lo oportuno de sorprenderme

cuando veo que se renovó la póliza del seguro

el mismo día del incidente.

Pues no, no es oportuno.

Teníamos que haberla sellado la semana anterior

y me llamaron para avisarme.

Francisco, yo no voy a juzgarte.

Solamente quiero saber la verdad

para adelantarme a los acontecimientos.

Te lo voy a preguntar otra vez.

¿Fuiste tú? ¿Sí o no?

¿Sabes lo que más me duele de todo esto?

Que después de criticar a mi hija hasta la saciedad,

acabes haciendo lo mismo que ella.

Culpándome sin razón.

Sí, es que no doy crédito, de verdad.

Justo ahora, cuando más te necesito.

A ti, a mi compañera, a mi... a mi socia.

Justo ahora, ¿dudas de mí?

Yo nunca...

te acusaría a mis espaldas de hacer algo así.

Francisco, tú jamás me acusarías porque yo nunca te he traicionado.

Nunca he hecho nada a tus espaldas, nunca he arriesgado nuestra empresa.

A partir de ahora, voy a tomar yo el mando de esta situación.

¿Sabes por qué?

Porque si de alguien me fío, es de mí misma.

Así que lo primero que voy a hacer es hablar... con Ventura.

Y sea como sea, vamos a salir airosos de esta,

como hemos hecho siempre, ¿me oyes?

Está bien.

Haz lo que creas conveniente.

Solo espero que no me decepciones esta vez.

(Sintonía de "Dos vidas")

¡Ángel!

(RÍE) ¡Qué buen aspecto tienes!

Muy amable.

Bueno, lo correcto sería responder con un cumplido de vuelta.

Pero bueno, que lo te perdono.

Tienes razón, lo siento.

No estoy acostumbrado a recibir semejantes cumplidos

a estas horas de la mañana.

Te admito que yo tampoco estoy acostumbrada a hacerlos,

pero es que no he podido evitarlo.

Será una cuestión de contrastes, supongo.

¿Contrastes? ¿A qué te refieres?

A que ayer vi a Alicia

y su aspecto no era tan resplandeciente como el tuyo.

Será que no está llevando la ruptura igual que tú.

Cada uno carga con su cruz como puede.

-Y esa carga es mucho menos pesada si se lleva entre dos, ¿verdad?

-Linda, ¿qué es lo que quieres saber?

-Bueno, tampoco hace falta que te pongas así.

Yo solo señalo lo bien que te veo...

que quizá eso sea porque te estás viendo con alguien.

Qué bueno, que no tiene por qué ser necesariamente así.

Aunque tendrás que admitirme que cuando un clavo saca a otro clavo

que... el carpintero no pierde el ritmo, ya me entiendes...

No, no te entiendo.

Ay, lo que quiero decir...

es que el final de una ruptura siempre es doloroso.

Pero que uno no cae al suelo

si cuando suelta una liana ya tiene cogida la otra.

Esa metáfora te ha quedado mucho mejor.

-Deberías apuntarla. -Ay, Ángel, cómo eres.

Bueno, ¿qué?

¿Eh?

Que... ¿quién es la afortunada que te está ayudando a llevar

el trance de la ruptura con Alicia?

Linda, creo que deberías volver al Río Club.

Allí hay temas mucho más interesantes que mi situación sentimental.

-Pero, Ángel, que... -Tú también estás estupenda.

Que tengas un buen día.

(PIENSA) "Otra vez vuelvo a sentirme señalada

por intentar remar entre dos mundos".

"Dos mundos que cada vez me parecen más irreconciliables...".

"¿Qué debo hacer?".

"¿Lo que creo justo o lo que me señalan como sensato?".

Dichosos sean los ojos.

No hay quien te vea si no es abordándote como a un guepardo.

¿Como a un guepardo?

Sí, ya sé.

Hoy lo estoy bordando con las metáforas.

Bueno, a mí no me tienes que cazar.

¿Eh? No te estoy evitando.

¿Y entonces qué te pasa conmigo?

Es imposible que nos tomemos un mísero té juntas. ¡Un té!

Ya ni hablemos de un cóctel.

Echo mucho de menos nuestras largas charlas

hasta altas horas de la madrugada.

Yo también.

Es solo que están siendo días...

extraños y complicados.

Ya.

El incendio en la fábrica

ha sido un gran varapalo para vuestro negocio familiar.

Sí, sí, pero no es solo por el incendio en sí.

Uno de los trabajadores está en la cárcel

acusado de haberlo provocado y de la muerte de un hombre.

Y es en estos momentos tan difíciles en los que tienes que acudir a mí.

Yo estoy aquí para apoyarte.

Puedes contar conmigo para lo que sea.

Lo sabes, ¿verdad?

La verdad es que me vendría muy bien poder desahogarme con una amiga.

Pues venga, cuenta.

Bueno, espera un momento.

¡Camarero! Dos Río Club.

Ahora.

Bueno, al menos te he sacado una sonrisa.

Sí, y es difícil dadas las circunstancias, ¿eh?

¿Qué es eso que te tiene en vilo sobre el incendio de la fábrica?

(EXHALA)

Te has vuelto a equivocar con el informe, Ángel.

Yo no sé dónde tienes la cabeza pero tienes que espabilar.

Los cálculos de la página 3 están todos mal.

Y el informe está lleno de erratas y de faltas de ortografía.

Lo siento, señor. Ahora mismo lo corrijo.

(Teléfono)

No te preocupes, cariño. Ya voy yo.

Bueno, vamos a parar un poco

a ver si así cuando vuelva estás más centrado.

No quiero más equivocaciones, ¿eh?

-Por supuesto.

(Teléfono)

Ángel, ¿te encuentras bien?

Es cierto que estás distraído y algo ausente.

Lo sé. Esta mañana me he encontrado a Linda

y me ha dejado con mala sensación.

¿Por qué? ¿Qué ha podido decir para que no te puedas concentrar?

-Me ha hecho preguntas muy raras sobre Alicia.

Me ha comentado lo afectada que está y no me ha dejado muy bien.

-Entiendo que te sientas responsable por todo lo que está pasando Alicia,

pero... es muy difícil romper una relación.

Aunque sepas que es lo mejor para los dos.

-Sí. Desde luego es más duro dejarla

sabiendo que va a ser peor para ambos.

Pero no es eso lo que me preocupa sobre el interrogatorio de Linda.

También me ha querido preguntar si...

si me estoy viendo con alguien más.

Gracias.

Bueno, sigue.

Tengo la intuición de que el hombre que han...

que han condenado por el incendio es inocente.

Y que la Guardia Colonial se ha equivocado en la investigación.

Pues si estoy en lo cierto, sí.

Ay, Carmen, amiga mía.

Poner en tela de juicio todo lo que te rodea

es tan típico de ti...

Pero ¿dudar de la Guardia Colonial no crees que es demasiado?

Linda, tengo pruebas.

¿Y no piensas compartirlo conmigo?

Es que no es nada concluyente todavía.

Al menos a juicio del teniente

y me frustra mucho no poder encontrar una solución ya

porque todo apunta a que la condena a ese hombre ya está dictada

y que se va a ejecutar cuanto antes.

Entiendo que estés frustrada, pero es mi deber como amiga decirte

que la gente vuelve a chismorrear sobre ti.

Linda, sabes perfectamente que eso me trae sin cuidado.

Carmen, si quieres un consejo,

deberías dejarlo ir

y asumir que no puedes resolver todos los problemas de la colonia.

Mira, admito que...

que a una parte de mí le encantaría abandonar

y olvidarse de todo,

pero entonces se me aparece el rostro de Mabalé.

¿"Maba" qué?

Mabalé, el capataz que está en la cárcel.

Ah, es que no tengo el gusto.

¿No? ¿O sí?

Un momento.

¿No fuiste tú quien lo acusaste como posible culpable?

No. No, Linda.

Yo solamente dije que lo vi entrar en el lugar

donde se originó el incendio.

Es muy diferente. Bueno.

Pero claro, es un indígena, entonces la Guardia Colonial

no ha dudado ni un segundo en arrestarle.

Claro. Bueno, sí. Así como lo cuentas,

sí da la sensación de que las autoridades

se han precipitado al juzgar al tal "Masabasé", pero...

Mabalé, Linda. Mabalé.

Si eso he dicho.

Pero yo me pregunto también una cosa.

¿No crees que a lo mejor también te has podido precipitar tú?

¿Yo? ¿Por qué dices eso?

Carmen...

Todo el mundo conoce sobre tu debilidad por las causas perdidas.

Tu... cercanía con los indígenas,

tu amistad con ellos, tu interés por sus costumbres.

¿No crees que quizás no quieras ver

que ese hombre podría ser realmente culpable?

No, sé que es inocente.

Lo que pasa es que no puedo demostrarlo todavía,

pero haría lo mismo si se tratase de un blanco.

Está bien.

Solo quería asegurarme.

Mira, Linda, yo solo sé que hay un hombre que puede ser condenado

por una ingenuidad.

Y eso no me lo podría perdonar nunca.

Carmen...

¿A ti no te preocupa?

Lo veo algo normal en Linda, es una chismosa.

A veces me da la sensación de que...

su vida social se basa exclusivamente en averiguar y transmitir

ese tipo de información.

Pero ¿por qué yo?

Si no soy una persona de la que se hable en los mentideros.

-Ha sido cosa de Alicia.

Quiere saber por qué rompiste vuestra relación

y ha recurrido al centro de información de Río Muni.

Ayer estuvo en la librería, indagando sobre tu posible pareja.

Eso tiene más sentido.

Tranquilo, que en los mentideros no hay hueco para ti.

¿Crees que algún día podremos amarnos con total libertad?

¿Sabes dónde está tu hijo?

Salió esta mañana y todavía no ha regresado.

Ya sé que no ha regresado.

¿Por qué? ¿Ha ocurrido algo grave?

Bueno, espero que el paréntesis te haya servido para despejarte.

Por supuesto.

Ya veremos.

Mira lo que te he traído.

Un catálogo de muebles de una tienda que no es mía.

¿Vienes a enseñarme lo bien que lo hacen otros

y lo mal que lo hago yo?

Te has levantado con el colmillo afilado, ¿eh?

Y tú con el graciosillo subido. Vale, no estás de humor.

(NIEGA) No, no lo estoy, la verdad.

Ayer escuché a mis trabajadoras poniéndome verde,

y ahora mismo estoy a esto de dejarlo todo.

Oye, yo no vengo a hundirte más, todo lo contrario.

Creo haber encontrado la solución a tus problemas

y está en este catálogo.

Sergio...

No quiero ver muebles mejores que los míos.

Tú déjame que te lo explique.

Este, es el catálogo de Leticia, que es amiga de una amiga.

Como verás, son muebles buenos.

Así que he pensado que le vendría bien un productor

que le ofreciera piezas de alta calidad,

como las que haces tú. No, como las que hacía.

Eso es agua pasada.

Bueno, aún tienes tiempo de reconducir el negocio,

volver al antiguo modelo.

Estoy convencido de que mañana por la mañana

podríais volver... Esa línea de negocio está cerrada.

Ahora toca centrarse en lo nuevo y ver cómo funciona.

¿Qué clase de empresaria sería yo si vuelvo a cambiar de opinión?

Pues serías una empresaria sabia,

¿no dicen que rectificar es de sabios?

Y ahora, ¿qué pasa, que vais de equipito los dos o cómo?

No, no. Yo no estoy haciendo ningún equipito,

lo que digo es para ayudarte.

De hecho, a Tirso se le ha ocurrido una idea muy interesante.

Sí, he pensado... bueno, hemos pensado

en hacer un mercadillo, aquí en el hotel,

para darle otra salida a los muebles.

-Sería una buena manera de conseguir el dinero para dárselo a tu madre.

Y así puedes ocuparte en lo que realmente te gusta.

Bueno, ¡basta ya!

No, el taller como lo conocíais, está muerto.

Y ahora dejadme en paz, por favor.

¿Es que no os dais cuenta que no quiero fracasar otra vez?

Hoy he soñado contigo, estábamos juntos en la playa.

(VOZ MASCULINA) "Hoy he soñado contigo,

estábamos juntos en la playa".

-"Pues por mí nos vamos ya, cojo el bikini y listo".

"¿Me recoges tú o te recojo yo?".

-¿Una solicitud de amistad?

¿De Ribero?

¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

Parece que has visto un fantasma.

Que vale que no es de última generación,

pero tampoco es para que lo trates así.

Toma.

(Notificación)

Espera...

Nada, que tienes una mosca en la pantalla, toma.

Siempre le pongo el protector por si acaso.

Oye, me tengo que ir que voy a pasar por casa antes de irme al taller.

Adiós.

¡Qué chavala!

Esto no puede ser.

No me lo puedo creer.

Cloe, necesito que me confirmes si estos números son reales.

Sí, está bien.

-¿Estás segura? -Sí.

Pero esto significa que no hemos recibido

ni un solo pedido de los muebles nuevos.

-A ver, mamá. Yo ya no puedo hacer nada más.

He renovado la web y he subido el nuevo catálogo,

también he puesto anuncios que han costado un dineral...

Si quieres, no sé, me pongo a lijar.

¡Ah, no! Que ya lo estoy haciendo.

Yo llevo toda la mañana intentando contactar

con grandes almacenes de venta de muebles,

y no me hacen caso.

Se suponía que si hacíamos muebles feos y malos,

al menos era para venderlos.

¿De qué nos está sirviendo entonces hacer todos estos cambios?

Pues no sé, eso pregúntaselo a la jefa.

Ah, pues paso de preguntárselo a Julia, ¿eh?

No me gusta que me muerdan, y menos que me despidan.

Aquí no se va a despedir a nadie.

Si no vendemos ni un cajón, nos vamos a la calle.

Si Julia no estuviera tan ciega...

Si fuera capaz de recapacitar...

Ya, pues espera sentada.

Cloe, Cloe, espera. ¿Dónde vas?

-Al baño. -Es por ahí.

Ya, pero voy al baño de Tirso.

Que como hay que ahorrar y todas esas cosas...

Y lo peor es que no le puedo decir nada.

Mira, mamá, si Julia no recapacita, no tenemos nada que hacer aquí.

Oye, ¿tú dónde vas?

¿Es cierto lo que me ha comentado Patricia?

No, padre.

No lo es.

Ya te lo he dicho.

No me mientas, Víctor. Esto no es como tus líos de faldas.

¿Has estado husmeando en la fábrica después del incendio?

¡Que no he estado husmeando en ningún sitio!

¿Qué ganaría yo con todo eso?

Eso es precisamente lo que quiero saber.

Esto es como todo en la colonia,

a la gente le encanta dar chismorreos.

Es como si mentir acerca de Víctor Vélez de Guevara

saliera gratis.

-Ya te lo he dicho, no. -¿Dónde crees qué vas?

Siéntate y no te levantes hasta que yo te lo diga.

-No es cierto... -¡Qué te sientes!

¿Pero tú te crees que te voy a creer a ti antes que a Patricia?

-Ya te ha dicho que... -¡Contesta!

Los Villanueva te ofrecen un trabajo en su fábrica,

¿y tú se lo agradeces así?

¿Es que no me vas a contestar?

¿Qué quieres, padre? ¿Una respuesta?

¿O la respuesta que quieres?

¿Qué te ocurre, hijo? No te entiendo.

¿Por qué te empeñas en llevarnos a la desgracia?

-Yo no me empeño en nada, padre. -No, sí que lo haces.

Puede que no sepas de números o de política exterior,

pero sabes cómo funciona esta colonia.

Sabes que un comentario determinado en un corrillo,

puede hacer que nazca un negocio o que se hunda.

Sabes la importancia de invitar a una copa...

Sabes la importancia de reír el chiste justo.

Y con todo este conocimiento y siendo mi hijo...

No necesitarías nada para alcanzar el éxito.

¿Por qué te empeñas en dejarnos en evidencia?

¿Por qué tienes que dejar a tu familia en ridículo, Víctor?

¿Y qué se supone que debería hacer?

¿Qué tal comportarte como un hombre respetable?

¿Qué tal ser digno de tu apellido?

Tú no quieres eso, padre.

¿Me vas a decir tú lo que quiero?

Pues sí.

Tú lo que quieres es que sea una marioneta.

Al servicio de tus intereses empresariales.

¿Qué estás diciendo, Víctor?

Pero si ni siquiera has trabajado para mí.

Porque siempre he rechazado tus ofertas.

No quise ser tu pelele.

Ni voy a ser el de Francisco, ni el de nadie.

Mide tus palabras, Víctor.

Tú no quieres que tenga opinión propia, padre.

Tú quieres que hable como tú.

Quieres que piense como tú.

Quieres que actúe como tú,

que trate a la gente como tú.

Yo lo único que quiero es que seas un hombre respetable.

Ese es el problema, padre.

Que si ser respetable significa ser como tú, tienes razón.

No quiero ser respetable...

-¡Para, para! -¡A ti te mato!

Te voy a decir una cosa...

si sigues husmeando donde no te llaman,

vas a tener que irte de aquí.

Pero no de esta casa,

de la colonia.

¿Lo has entendido?

Creo que así se representa la Dama de la Justicia.

Perdón.

No me está quedando especialmente bien.

En realidad solo estaba pensando...

¿Puedo?

Claro.

Esta figura es indiscutible.

Cinta en los ojos, porque la Justicia es ciega.

La espada de doble filo,

como arma de convicción a todas las partes,

y la balanza, que habla de la equidad.

Sí.

Ojalá todos tuvieran la capacidad de discernimiento que tiene ella.

Carmen...

¿Estás bien?

Te noto algo alicaída.

Es solo que...

No lo sé, están siendo unas semanas complicadas, ya está.

Ya...

No están siendo fáciles para ninguno.

Sé que no tenemos una relación especialmente cercana,

pero me atrevería a decir que no eres una persona

que lleve bien el estar mano sobre mano.

Me he enterado de que tu padre Francisco,

te ha apartado de las labores en la fábrica.

Sí, y lo que más me ofusca es que no me aleja de la fábrica

porque haga mal mi trabajo, sino por intentar hacer lo correcto.

Solo ella puede discernir qué es o no lo correcto,

¿no te parece?

¿Puedo hacerte una pregunta?

Claro.

Pero necesito que me seas completamente sincero.

Adelante.

Cuando yo pensé que tu madre tenía algo que ver

con la muerte de mi tata...

Prefiero no hablar de eso.

No, Ángel, de verdad, no la estoy culpando.

Solo quiero saber que...

si tu hubieras descubierto algo que la relacionase con su muerte...

¿La habría delatado a las autoridades?

Vaya, pensé que me harías una pregunta algo más simple

como cuál era mi color preferido o algo así.

Te prometo que sea cual sea la respuesta no va a salir de aquí.

Conozco a mi madre mejor que nadie,

y sé que no sería capaz de hacer algo así,

pero en el supuesto caso...

no podría ser yo quien cargara con la cruz de su castigo, no.

Nunca la delataría.

¿De verdad?

¿No dirías nada a sabiendas de que lo que ha hecho no es justo?

Una madre es una madre.

Ya...

¿y si las consecuencias de sus actos llevasen a la muerte a un inocente?

Podrías haber hecho algo.

¿O te parece bien cómo me ha tratado?

-Claro que no me ha parecido bien.

Y sabes perfectamente que siempre me esfuerzo

por defenderte delante de tu padre.

-Puede que esta vez no te hayas esforzado lo suficiente.

Madre, perdóname.

Si no hubiera sido por ti, me habría golpeado y...

No tengo nada que disculparte.

Es que no entiendo que le ha pasado.

Jamás te había levantado la mano.

Padre puede hacer más daño con un susurro que con una bofetada.

Si le hubieras dejado que me golpeara,

lo más seguro es que me hiciera menos daño que con sus palabras.

Ya sabes cómo es.

Con ese comentario lo único que haces es justificar sus actos.

Jamás justificaría un comportamiento como ese,

y mucho menos hacia ti.

¿Entonces por qué siento que esta vez no te tengo realmente en mi bando?

Estoy de tu lado.

Y estoy muy orgullosa de cómo te has defendido

delante de tu padre,

pero debes estar muy seguro de en qué basas esa postura.

¿A qué te refieres?

Que al César lo que es del César.

Y en el asunto de la fábrica,

debes reconocer que has cruzado una línea.

No deberías morder la mano que te da de comer.

No al menos sin estar 100 % seguro de lo que estás haciendo.

¿Crees que no estoy seguro de lo que estoy haciendo?

¿Que haría algo así sin estar seguro?

-¿Tienes pruebas de que lo que pasó en la fábrica

no es lo que dicen las autoridades?

-Estoy seguro, madre.

Don Francisco asegura no conocer a Bernardo Maqueda,

el muerto de la fábrica,

pero sí que se conocen, madre.

Después está...

que la madera que se quemó olía a gasolina.

A gasolina.

Después está el asunto de la viuda.

Por favor, dime que no fuiste

a perturbar el luto de esa pobre mujer.

Tendrías que haberle visto los ojos de terror

cuando le preguntamos por su marido y la relación con la fábrica.

No eran de lástima por la perdida de un ser querido, madre,

eran de terror, tenía miedo.

Nadie tiene esa mirada si no oculta algo.

Madre, no son cosas mías, aquí están pasando cosas muy raras.

¿Qué debería hacer?

Dime, ¿qué debería hacer?

¿Qué es lo correcto?

¿Debería dejarme llevar por mi intuición

y seguir investigando con Carmen?

Hijo.

Yo confío en ti.

Estoy convencida de que harás lo correcto,

pero debes saber que lo correcto...

no siempre es lo adecuado.

Tía, estoy reventado, ¿eh?

Todo el día con la furgo

y ahora aquí apretando bisagras y clavando maderitas.

La reorganización del trabajo es lo que tiene.

Yo llevaba la web y mira, ahora estoy lijando muebles.

A nadie le gusta este nuevo rumbo.

Aunque bien mirado...

Así tengo más trabajo y no le doy tantas vueltas a la cabeza.

¿Lo dices por Cloe?

¿Qué tal lo llevas?

Bueno, bien, lo llevo bien.

Si es que al final tienes que aceptar lo que hay.

O sea que con tanto curro no piensas en Cloe.

Exacto.

-Lo tienes superado. -Por supuesto.

¿Ni siquiera te raya el chico ese con el que se escribe por internet?

Es que no entiendo cómo ha podido dejarme por un chico

al que ni siquiera conoce.

Superadísimo lo tienes.

Es que lo conoce de internet.

O sea, ¿qué puede ofrecerle?

No pueden quedar, no pueden ni siquiera tocarse,

no pueden hacer cosas juntos...

¿Esa es la relación que quiere Cloe? ¿En serio?

A ver, que pueden hablar de sus cosas importantes y...

internet es una forma de conocer mundo sin salir de casa.

No me fio de ese tío, seguro que miente.

¿Por qué dices eso?

Es demasiado perfecto para Cloe.

(IMITA A DANI) "Hola, soy Dani, soy fotógrafo,

vivo en la capital, estoy buenorro, tengo un mundo interior increíble,

y soy superintenso".

¿No te huele mal?

A ver, que hay mucha gente en internet

y yo no creo que el chaval sea tan intenso.

Que huele raro, te lo digo yo.

¿Y si es un viejo verde que se hace pasar por chaval

para ligarse a niñas? ¿Eh?

¡Que no! Yo creo que Cloe es suficientemente inteligente

para distinguir un viejo verde de un chico de nuestra edad.

Es verdad.

Es verdad, pero eso no quiere decir que ese tío no vaya a hacerle daño.

Yo sé que está mal, pero...

le he enviado una solicitud de amistad,

para tenerle controlado.

Pues ahí te has pasado de la raya, ahí no, ¿eh?

Porque una cosa es que te duela que te haya dejado

y que pienses que ese chico no está la altura

y otra que te metas así en su vida.

Cloe ha tomado una decisión,

y tienes que respetarlo,

y lo sabes.

¿Puedes dejar de tener siempre razón en todo?

Prométeme, y esta vez de verdad,

que te vas a dejar de tonterías con el chico ese.

Vale, vale, le dejaré en paz,

pero eso no significa...

que crea que se merece a Cloe, que quede claro.

Clarísimo.

¿Es que se ha muerto alguien o qué?

No me digáis que ha sido Alfonso, el panadero.

Marcelino, y no, está vivito y coleando.

-Vaya, es que llevo 20 euros de lotería

y era por si me libraba.

¡Que es broma!

Estamos hablando de Julia.

Seguimos preocupados.

¿Todavía estáis con eso?

La situación va a peor.

El cambio de rumbo que le ha dado al negocio no termina de funcionar.

He estado hablando con Elena y no están vendiendo nada.

Vaya.

No van a aguantar mucho más así.

Si no hacen algo, van a acabar cerrando

y todos a la calle.

Vaya, vaya.

-¿Sabes lo que puedes hacer, Tirso? -¿Qué?

Ponerme un cortadito con un poquito de leche fría.

¿Qué?

A ver si voy a tener yo la culpa

de que no funcione el taller de Julia.

"Tengo una pregunta,

¿qué te gustaría hacer

si esta misma tarde pudiéramos estar juntos?".

Pues, Cloe...

Me...

Me gustaría llevarte a una exposición de fotos

que están poniendo cerca de mi casa en Madrid,

y luego pues podríamos ir a tomar unas cañas a Malasaña.

(VOZ MASCULINA) "Pues, Cloe...".

"Me gustaría llevarte a una exposición de fotos

que están poniendo cerca de mi casa en Madrid...".

No me lo puedo creer.

¿Qué haces?

¿Qué haces aquí?

¿Aquí, en mi negocio, te refieres?

¿Qué haces tú, María?

¿Te estás haciendo pasar por el chico que le gusta a Cloe?

Espera, no...

No, María.

Dime que no has sido tú este chico todo este tiempo.

¿Has sido tú? ¿Es eso?

No puedo.

No...

Me tengo que ir.

¿María?

¿María? María, ¿estás bien?

María, respira.

Espera.

María, ven. Siéntate, siéntate.

A ver. Eh...

Respira tranquila, respira conmigo.

Eso.

Cariño...

Cariño, mírame. Que está todo bien, de verdad.

A ver, conmigo puedes hablar.

No va a pasar nada, te lo prometo.

Solo necesito que me digas

si el chico que le gusta tanto a Cloe has sido tú todo este tiempo.

¿Eres tú?

Cariño, se lo tienes que contar.

No puedo.

Sí puedes y tienes que hacerlo.

La vas a matar cuando lo descubra.

Y lo hará. Lo sabes, ¿no?

Que no, que no.

María, si no se lo cuentas tú, se lo tengo que contar yo.

No puedes decírselo, por favor. No puedes.

Es que no te estás dando cuenta de lo grave que es.

Es que no estoy engañando a Cloe.

Pero ¿tú te estás oyendo?

Julia, es que...

Es que no me estoy haciendo pasar por Dani.

Yo soy Dani.

No soy María.

Soy un chico.

Soy un chico.

Espera...

Tú desayunas todas las semanas con Julia.

Y estáis haciendo buenas migas, ¿o no?

No.

Tú podrías hablar con ella.

No.

Nosotros dos ya lo hemos intentado todo, Mario.

Julia es muy cabezota. No se deja ayudar.

Está totalmente a la defensiva.

¿Pero es que no os quedó claro lo que os dije el otro día

de que la dejarais en paz?

¿Y por qué voy a hablar yo con ella?

¿Qué le voy a decir?

Pues que vuelva al antiguo modelo de negocio

y que se tome las cosas con más calma.

Tú sabes que esto es lo mejor.

Además, yo creo que a ti va a escucharte.

Está claro que tienes cierta influencia sobre ella.

No sé de dónde sacas esa tontería.

Nosotros solo nos toleramos.

Puede ser.

Pero tú no te muerdes la lengua cuando estás en desacuerdo con algo.

Eres la persona ideal para ayudarla, Mario.

Está bien.

¿Está bien?

Vosotros queréis que ayude a Julia, ¿no?

Pues voy a hacer algo para ayudarla.

Y es...

Deciros que sois unos idiotas.

Pero bueno, ¿os estáis dando cuenta de lo que decís?

Vamos a ver, Julia es una mujer adulta

y si se equivoca, pues se equivoca.

Así que si queréis ayudarla,

lo que podéis hacer es dejarla de tratar como a una niña

y empezar a dejarle un poquito de espacio.

¿Mmm?

¡Hombre, ya! Que, que...

(SUSPIRA)

Bueno, ¿me vas a poner el cortado o qué?

Sí, te lo voy a poner, sí.

Eres un chico trans.

Un chico.

Un chico trans...

Un chico.

Eres un chico trans.

Podrías decir otra cosa, ¿no?

Sí, eh... ¿Lo sabe tu madre?

No, solo lo sabes tú.

¿Y Cloe?

¿Desde hace cuánto

que te haces pasar por ese chico en Internet?

No me estoy haciendo pasar por nadie.

Cogí las fotos de un chaval y lo adorné un poco,

pero yo soy Dani

y no me estoy haciendo pasar por nadie.

Así puedo ser yo, sin mentiras y sin filtros.

Ya... Internet te ayuda a mostrar tu verdadera personalidad.

Es que no es la personalidad.

La personalidad es ser valiente y ser generoso y tímido.

Dani no es cómo soy, es quién soy.

Y eso...

Me hace sentir... Liberado.

Me hace sentir absolutamente liberado.

¿Tú podrías dejar de ser tú misma?

Pues no te creas que no me gustaría a veces, ¿eh?

(RÍE)

Ay, perdóname.

No debería hacer bromas con esto, ¿verdad?

No te preocupes.

Me ha hecho gracia.

¿Y cómo empezaste a hablar con Cloe?

¿Cuándo?

Es que yo no empecé nada...

Fue ella la que me envió una solicitud de amistad y...

Pues no pude evitar aceptarla.

Pues igual tendrías que haberlo evitado...

Es que no pude.

Es que Cloe y yo tenemos una conexión y...

Fue ella la que lo encontró, el perfil.

¿Cómo no iba a aceptarla?

A ver, eh...

Cuando he entrado aquí y no sabía nada de esto,

reconozco que te he juzgado mal.

Pero eso no quiere decir

que me parezca bien lo que estás haciendo.

Me refiero a lo que haces con Cloe.

Es que tú no lo entiendes.

Cuando me hablo con Cloe, le gusto. ¡A Cloe le gusto!

¡Le gusta quién soy de verdad!

¿Te haces una idea de lo que significa eso?

Si tiene que ser dificilísimo por lo que estás pasando.

Si es verdad.

Pero no puede ser que le mientas a Cloe.

Tienes que decirle la verdad.

Es que no le estoy mintiendo.

Ser Dani no es mentira.

María sí es mentira.

(SUSPIRA) Vale, eh...

¿Lo sabe tu madre?

Está muy preocupada por ti.

No.

Lo que haga en mi casa no es asunto tuyo.

Perdóname.

Estoy intentando ayudarte, pero es que cada vez lo empeoro más.

Perdona.

Si es que sé que se lo tengo que contar a mi madre, pero...

Cariño, tu madre es

la persona más abierta y comprensiva que yo conozco.

Si lo sé. Si no es eso.

Es que...

Si lo digo...

Mira la que se montó en el pueblo cuando pensaban que era lesbiana...

Es que a lo mejor

te tenías que haber ido a Madrid cuando pudiste.

No sé...

¿Por qué te quedaste aquí?

¿Y te parece justo que tenga que irme de mi casa para ser quién soy?

Madre mía, tienes toda la razón.

Eh... Es que no paro de...

Mira, me voy a callar porque... Me voy a callar.

Sí, cállate, al menos con mi madre.

Vale.

Y perdóname, de verdad.

Si es que yo no te quiero meter prisa.

Tú tienes que hacer esta transición a tu ritmo.

Son los demás los que tienen que hacer una transición.

Yo siempre he sido un chico.

Siempre he sido Dani.

Pues nunca lo había visto así.

Me vas a enseñar tú más cosas a mí...

¿Sabes lo que me vendría bien ahora? ¿Qué?

Un abrazo.

Fíjate que creo que eso puedo hacerlo sin cagarla.

Es muy fuerte que se lo he contado alguien.

Ya, ¿eh?

Y yo soy la persona más afortunada porque me hayas elegido.

¿Qué, cómo te sientes?

Tengo miedo.

Tranquila.

Tranquilo.

Que yo estoy aquí contigo.

"Alguien me dijo una vez

que las decisiones más importantes de la vida

no se toman con la cabeza, sino con el estómago".

"Que salen de dentro, y que nunca son malas...

aunque a veces puedan doler".

"Ese alguien era mi tata".

"Ella decía que las luchas con uno mismo

solo suceden en la cabeza y siempre sales perdiendo".

"Pero ¿qué pasa si cuanto más fiel soy a mí misma,

más dolor provoco a la gente que quiero?".

Víctor.

¿Qué haces aquí?

He venido a ver cómo estabas.

Pues...

frustrada.

Te entiendo.

Yo vengo de hablar con mi padre.

Y me ha soltado una reprimenda que poco más y me destierra.

No, no, es cierto, es cierto.

Patricia ha estado hablando con él

y le ha comentado que estamos investigando

el tema del incendio.

Me ha dicho que, como siga, me echa a patadas de la colonia.

Pero no puede hacer eso.

No estamos en la Edad Media.

Carmen, solo han cambiado los modales.

Solo hay un motivo

por el que la gente pueda temer a la verdad.

Y es que le señale directamente.

Y aquí es tan evidente que alguien está mintiendo en este asunto,

que me mata tener que quedarme aquí sin hacer nada.

Si yo fuera el culpable, estaría preocupado.

Hacemos una buena pareja.

De investigadores, de investigadores.

Es cierto.

Me alegro mucho de haber compartido esta semana contigo.

Ya sabía que eras distinta,

pero el arrojo, la valentía y..

cómo te has mostrado...

nos has demostrado que eres única.

Y...

A mí también me has impresionado mucho

estas semanas.

¿Pero?

Me siento muy agradecida de que una persona como tú

piense esas cosas tan bonitas sobre mí.

¿Pero?

Pero...

Hemos sido muy buenos compañeros estas semanas,

pero solo eso.

Compañeros. Perdóname si te he violentado.

Simplemente era expresar un poco mi admiración.

Además, deberíamos seguir adelante con todo esto.

¿Cómo?

¿Y a qué precio? Bueno...

Si te sirve de consuelo,

la Carmen que he conocido no se quedaría de brazos cruzados.

¿Qué me dices, compañera?

Espero que estés segura de lo que estamos haciendo.

No llego a consentir que condenen a Mabalé a muerte.

Es la única oportunidad que tenemos para evitarlo.

De acuerdo, pues... mejor que funcione.

Porque mi padre se entera de esto,

y me manda de grumete a mitad del océano.

Gracias por acompañarme.

No tienes por qué darlas.

Ahora, te voy a pedir un pequeño favor.

Déjame hablar a mí esta vez.

¿Eh?

Marcela, hola.

Lamentamos mucho abordarla de esta manera,

pero queremos hablar con usted.

Déjenme en paz. Espere.

Quiero disculparme por cómo le hablé ayer.

Disculpas aceptadas.

Ahora, si me permiten...

Marcela, escúchenos, por favor. Escúchenos.

Sé que nada de lo que diga o haga le va a devolver a su marido.

Ni la justicia le va a hacer recomponerse

de una pérdida tan grande.

Eso es cierto.

Por eso no entiendo por qué siguen presionándome así.

Porque sabemos que es usted una muy buena persona.

Y dudo mucho que le desee esto a alguien.

Escuche, hay una persona inocente entre rejas.

Y si no averiguamos nada, va a ser condenada a muerte.

Él también tiene familia.

Tiene amigos, tiene madre.

Piense en ellos, por favor.

Yo...

Es que se suponía que no...

Marcela.

Marcela.

Le prometemos que su secreto estará a salvo con nosotros.

Solo necesitamos saber quién está detrás de todo esto.

También...

por la memoria de su marido.

Marcela, sé que mi padre ha podido tener algo que ver con el incendio.

Solo quiero saber la verdad.

Esa tarde,

la del incendio,

su padre vino a casa y...

vino a ver a Bernardo

y yo misma pude escuchar cómo hablaban del plan.

¿A qué plan se refiere?

Francisco pagó una gran cantidad de dinero

para que mi marido prendiera fuego a la fábrica.

Creo... que era por algo del seguro.

Francisco quería cobrarlo.

Bernardo solo debía incendiar una zona concreta

y salir corriendo.

Necesitábamos el dinero.

Yo no quería que él lo hiciera, pero el no me escuchó.

Marcela, ha sido muy valiente.

De verdad.

Ahora solo queda dar un paso más.

¿Qué paso?

Ya les he dicho lo que querían saber.

-Tiene que testificar. -No, no.

No puedo permitir que toda la colonia sepa lo que hizo mi marido.

Me niego a ensuciar su memoria.

Marcela, si no habla con las autoridades,

lo que nos ha dicho no vale de nada.

Claro que vale.

Vale para que ustedes sepan lo que pasó.

Su padre orquestó todo esto.

¿Sería capaz de meter a su propio padre entre rejas?

Mario, ¿qué haces aquí?

Te recuerdo que todavía me debes el café de esta semana.

Ay, es verdad.

Lo siento, pero ahora me pillas en un momento horrible.

Tengo problemas con el taller y...

Y los trabajadores y tu madre...

Si no se habla de otra cosa en todo el pueblo.

Si ya lo sé.

Si están todos haciendo cola

para recordarme que les parece horrible mi nuevo plan de negocio.

A mí no.

Entonces, ¿qué haces aquí?

Tranquila, ¿eh?

Tranquila que yo solo he venido a tomar un café.

Cortado, por favor.

¿No estás aquí para echarme el discursito

como el resto de la gente?

¿Me ves a mí con cara de preocuparme

por lo que haga o deje de hacer la gente?

No.

Pues, lo siento. No pasa nada.

No, que siento que no tengo café. Entonces....

Tú crees que me estoy equivocando también, ¿verdad?

¿Yo? Sí. Sí, tú.

¿Cuánto te rogué para que me alquilaras el cobertizo?

Y cuando lo hiciste,

te dije que lo que yo quería hacer era muebles con historia.

Como Carmen.

Sí.

Eso me dijiste.

Bueno, y eso es lo que he estado haciendo, ¿eh?

Por lo menos lo he intentado.

Aunque, es verdad que, al final, no se ha podido.

Pues si no se ha podido...

Aunque, bueno... Carmen también tendría mala racha.

Sí, y seguro que quiso cerrar el taller un montón de veces,

pero nunca se rindió, ¿no?

Nunca.

Yo creo que ella confiaba en que la única salvación

era ser fiel a su idea.

Y así si alguna vez se veía obligada a cerrar...

no tendría nada que reprocharse.

¿Tú qué crees que Carmen pensaría de mí ahora mismo?

¿Qué crees tú que pensaría?

Que no puedo rendirme.

Cuando compres el café, me llamas.

Rive, ¿podemos hablar un minuto?

Sí, claro, jefa. ¿Qué pasa?

Te voy a despedir.

Me ha costado muchísimo tomar esta decisión, te lo aseguro.

Pero tengo que recortar

y he pensado que lo de los pedidos y los muebles

lo puedo hacer yo.

Lo siento muchísimo, Rive. Lo entiendes, ¿verdad?

Sí, sí. Lo entiendo.

Pero ¿es verdad todo esto?

Sí, pero te prometo que te voy a hacer

una carta de recomendación maravillosa.

Y estoy aquí para lo que necesites.

Necesitaba este trabajo, Julia.

Por favor, dime que lo entiendes de verdad.

Que lo último que quería hacer era despedirte,

pero es que... es que no puedo rendirme, Rivero.

Vale.

¿Y qué hago con lo que estaba haciendo?

¿Sigo o lo dejo?

Pues, no lo sé, la verdad.

Nunca he despedido a nadie.

¿Despedir a quién?

Bueno, yo mejor me voy.

Adiós.

¿Has despedido a Rivero?

No tenía otra opción, Elena.

Julia.

Llegaste aquí diciendo que querías reabrir el negocio de Carmen,

que querías darle vida y trabajo a este pueblo.

¿Y ahora despides a Rivero que es fundamental en esta plantilla?

Una plantilla que ha echado las horas que han hecho falta

y que siempre ha confiado en ti.

¿Y ahora qué? ¿Eh? ¿Qué será lo siguiente?

¿Vas a bajarnos el sueldo, a contratar becarios?

Escúchame. Da igual.

Lo que estás haciendo es traicionar a tu abuela.

No, es que no soy mi abuela.

Y tú deja de hablar de ella como si fuerais amiguísimas

y te hubiera hecho prometer

que te ibas a encargar de que yo fuera como ella.

No. No soy ella.

Yo estoy aquí. No ella, ¿entiendes?

Yo soy tu amiga.

Y yo soy la que necesita que la defiendas, no ella.

Es verdad.

Y si quiero que tengamos alguna posibilidad

de seguir siendo amigas, es mejor que me vaya.

Dimito.

Julia es lo que ha pasado.

Lleva una semana que no hay quien la aguante.

Ahora, para rematar... ha despedido a Rivero.

Es que teníamos que haber dejado las cosas como estaban.

¿A qué te refieres?

-¿Cómo has podido poner en riesgo todo nuestro negocio una vez más?

Podría haber ardido la fábrica entera.

Lo podríamos haber perdido todo.

Es mi padre el que está detrás del incendio.

Lo sabía.

Mabalé es inocente. Sí, así es.

Tienes que hablar con la Guardia Colonial.

¿Y acusar a mi padre de todo? Sí. Es el culpable.

-Pues claro que tengo secretos, tonto.

Como, por ejemplo, que aún duermo con un muñeco de peluche.

¿El panda ese?

¿Y tú como lo sabes?

No, no.

Quiero estar cada minuto contigo, cada segundo.

Pero que conste que podría perder unos buenos ingresos.

A esta hora a la gente le encanta comprar.

"Sin contar con que Ventura salga antes de la reunión

y quiera venir a buscar".

-Julia ha estado trabajando como una leona

para sacar adelante el taller.

Pero esa maldita estrategia no está dando resultados.

Lo peor de todo es que en esa huida se está perdiendo a sí misma.

Diseño. Mierda de taller, mierda de ideas, mierda de todo.

¡Mierda de vida!

¡Dios!

Si cuento toda la verdad,

no habrá futuro para mí aquí.

No habrá futuro para nosotros.

Tendré que marcharme de la colonia, ¿lo entiendes?

Es un precio muy alto.

Pero debemos hacerlo.

Lo sabes.

Claro que lo sé.

¿Carmen sabe que estás aquí?

-Ella quería ir a la Guardia Colonial y sacar a ese hombre de la cárcel.

¿Dónde está ella ahora?

La he dejado en casa.

-¿La has dejado en casa sola? -Sí.

¿Sabes si el teniente Colmenares está en el salón?

¿No puedes darle más tiempo para devolverte el dinero?

No.

Tú no quieres que Julia sea feliz.

Voy a sacar a esta familia una vez más del escándalo,

pero no te vayas muy lejos porque tenemos que hablar

largo y tendido y esto no va a quedar así.

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Dos vidas - Capítulo 59

19 abr 2021

En el pueblo, todo el mundo sigue pensando que Julia se confunde dando un cambio de rumbo a su negocio. Nada parece hacerla cambiar de opinión, así que Triso y Sergio convencen a Mario de que intente hablar con ella. Ajena a esto, María está cada vez más cómoda en su relación con Cloe a través de las redes sociales de Dani. Pero esta tranquilidad se ve perturbada cuando alguien descubre su secreto... En Guinea, Francisco miente a Patricia negando su implicación en el incendio de la fábrica. Aunque la mujer no se fía del todo de él, decide hacerse cargo de la crisis para intentar salvar el negocio familiar, algo que ahora se ve más fácil habiendo apartado a Carmen de sus obligaciones en la empresa. Sin embargo, esto da más tiempo a ella para seguir indagando con Víctor.

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