Dos vidas La 1

Dos vidas

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No recomendado para menores de 7 años Dos vidas - Capítulo 51 - Ver ahora
Transcripción completa

Es un reportaje para una revista,

pero solo saldrá si Julia y su equipo, o sea, nosotros,

les resultamos interesantes.

Como tu madre ya ha tomado una postura y de ahí no la mueve nadie,

te vas a olvidar de ella, vas a centrarte en esa entrevista

y lo vas a hacer de maravilla.

Y, si ella no cree en ti, hay muchos otros que sí lo hacemos.

Reconozco que me importa lo que opinen de mí.

Especialmente, el señorito Víctor.

Llegó a mis oídos que pidió que me reemplazara.

Hay solo un hombre en el mundo

al que confiaría mi vida y la de los míos.

Y ese hombre eres tú.

Eres bonita en todos los sentidos.

Y estoy seguro de que cualquiera querría quererte.

-Cualquiera... Menos tú.

Estoy enamorado de otra mujer

¿Tú te has planteado alguna vez que nos vayamos del pueblo?

Pero ¿por qué nos vamos a ir? Si estamos bien, ¿no?

No me hace falta conocer otros sitios

para saber que este es el mío. -Pues yo creo que este no es el mío.

Creo que mi lugar está en otro sitio,

y ese sitio es Madrid.

Es curioso que yo me encuentre igual de confundida tú.

Porque hay días que te muestras cercano y cariñoso,

y otros que pareces levantar un muro entre los dos.

Lo sé, y lo siento.

Mi afecto sigue siendo el mismo, día tras día.

Ahora la culpa de que no des pie con bola resulta que la tengo yo.

Que sepas que el reportero solo quería acostarse conmigo.

Ni le interesaba el taller ni la entrevista ni nada.

¿Y tú has preguntado? No.

Solo me has echado mierda encima, como siempre.

(CLOE) "Es un buen tío, ¿no?".

"Sí, pero no sé si estoy enamorada".

Sé que soy tremendamente afortunada

por todo lo que estás haciendo por mí.

Ese hombre que he conocido, es una persona increíble,

pero... del que no estoy enamorada.

¡No sé qué hace aquí! ¡Necesito no verla más!

¡Ni en un minuto ni en un mes ni en tres añ...!

Sigue, ¿qué decías de tu madre?

(Ruido)

(Móvil)

¿Mamá?

Eh... Me he levantado pronto

y he salido a dar una vuelta.

No, no sé dónde está la manzanilla, no.

Tampoco hay copos de... Ya lo sé.

Buenos días.

Es un vecino. Estoy dando un paseo.

Mamá, voy a casa ahora. Adiós.

Muchas gracias. ¿Por qué?

¿Por despertarte así?

Por lo de anoche.

Y ha sido el mejor despertar que he tenido en años.

Eh... Me voy a tener que ir yendo.

¿Ya, tan pronto? Tendrás que desayunar.

¿Le digo a Tirso que nos suba unos cafés?

Ya sabes cómo es mi madre, que si no me tiene a dos metros,

se estresa.

Bueno, seguro que puede esperar unos minutos.

Quédate, te tomas un café y hablamos.

¿De qué?

De lo de anoche.

Ah, pe... Bueno, yo... Está todo bien, ¡eh?

Vamos, que no... Que no hay nada que hablar, ¿no?

¿Vale?

Eh...

(Sintonía de "Dos vidas")

(Puerta)

Pero, bueno, ¿se puede saber de dónde vienes?

Y no me vengas con que estabas paseando,

que odias andar tanto como yo.

Vale, admito que metí la pata con lo del periodista.

¿Y?

Bueno, y que últimamente, estoy muy encima de tus cosas

y que... también estoy un poco tiquismiquis contigo.

¿Tiquismiquis? No Eres un martillo pilón.

No paras de criticarme y de culparme por todo

y, sin ninguna razón.

Ay, Julia, ya me conoces.

Sabes que a veces tiendo a ser sobreprotectora.

O paras de hacerlo o vamos a tener un problema, y gordo.

Pero Julia...

Ya te he pedido perdón, ¿qué más quieres?

No, no me has pedido perdón,

has hecho una mínima, pequeñísima y ligerísima autocrítica.

Bueno, pues perdóname. Lo siento. Hala, ya está.

No, mamá, no está.

Estará cuando entiendas que haré con mi vida

y con mi taller lo que me dé la gana.

Bueno, intentaré no meterme tanto en tus cosas.

Prometo no meterme tanto en tus cosas.

Pues yo me he tomado mi agua con limón,

que va muy bien para el hígado. Deberías tomarla todas las mañanas.

Y tú, ¿qué tal, qué has hecho de interesante esta mañana?

¿También me vas a prohibir que hablemos de nuestras cosas

como madre e hija?

No he hecho nada interesante esta mañana.

Me he levantado pronto, he dado un paseo

y he hecho algo de deporte, que me gusta a mí antes del trabajo.

¿Deporte con zapatos de tacón y vaqueros?

Sí, más que nada son estiramientos.

No sudo ni nada. Ya.

Julia, hija,

sé que no has dormido aquí esta noche.

Y solamente, la has podido pasar con Sergio en el hotel.

Muchas más opciones no hay.

Ya te has contestado tú sola.

Qué alegría.

Por fin has abierto los ojos.

Si es que, Sergio es un amor, ya verás.

Mamá, no le des más importancia de la que tiene.

Además, me has prometido no meterte.

Sí, sí, yo punto en boca, prometido.

Voy a cambiarme.

Perdón. Anoche no te pude contestar,

me quedé dormida y ahora estoy muerta.

Acabo del llegar al curro.

Hoy he venido antes porque tengo muchos emails que contestar.

Por cierto, buenos días.

Y ahora, te voy a mandar un selfi

para que empieces tu jornada laboral pensando en mí.

(Mensaje)

(CLOE) "Espero haberte animado un poco la mañana".

Me has alegrado el día entero, eres superbonita.

Hoy...

tengo... una sesión de fotos.

Luego te mando alguna para saber tu opinión.

¿En serio? Qué ilusión.

Tengo muchas ganas de ver tus fotos, seguro que son muy bonitas.

Buenas. -Buenos días.

¿No entras?

Sí, entro ahora. Ahora entro.

Yo aún no he desayunado.

Si la cosa está tranquila, a lo mejor me tomo algo donde Tirso.

Muy bien. Que aproveche.

Además, el desayuno es muy importante.

Te veo ahora, ¿vale?

Te invito a desayunar, si quieres.

Gracias. Pero ya desayuné en casa.

Además, tengo mucho lío y tengo muchos emails que contestar

y, por eso he venido antes, así que no puedo.

Pero te veo luego, ¿no?

Sí, sí.

Vale.

Se te va a enfriar el café.

Ángel es un muchacho con cabeza.

¿Ángel?

Sí.

Pensaba que lo que te quitaba el apetito

era la ruptura entre tu hijo y la chiquilla de la librería.

Tienes razón, es el tema del amor lo que me preocupa.

Pero no es el de mi hijo Ángel.

Ya.

Pues poco conoces a mi hija. Carmen dará mil vueltas

antes de darle a Víctor la respuesta que tanto ansiamos.

Confío en que esa respuesta llegue pronto.

Dalo por hecho.

Porque dudo que Ventura tenga una paciencia comparable a tu apetito.

Hay que limpiar a fondo, y tras lavar todo,

guarda en los arcones la ropa de cama.

Que la habitación quede bien recogida.

Vamos. ¿Qué habitación?

Carmen ha decidido regresar junto a su padre.

¿Carmen se va?

De hecho, ya se ha ido.

Esta mañana, a primera hora, se ha despedido de mí.

Y me ha pedido encarecidamente que te diera las gracias de su parte.

¿Y no te ha explicado el por qué de su decisión?

No.

No he tenido tiempo de charlar con ella.

Solo me ha dicho que no encontraba motivos para seguir aquí.

Buenos motivos debe tener para tomar una decisión así.

Y mucho más, de esta forma tan drástica.

No me he sentido con derecho a indagar más, la verdad.

Solo le he podido expresar nuestro pesar por su marcha

y decirle que la vamos a echar mucho de menos.

Desde luego que lo haremos.

Es una pena que haya sucedido esto.

Pero apuesto a que sé quién ha influido en su decisión.

(Suena la campanilla)

Dile a Víctor que venga. Dile que su padre quiere verlo.

Seguramente, no hay una razón concreta.

Carmen vino con nosotros para curar la herida

que le dejó la muerte de Agustina.

No creo que se haya ido por la curación de dicha herida.

Ya hemos tratado lo suficiente a Carmen

como para saber de su carácter, tan independiente, tan indomable...

E inteligente. Y con criterio.

Estoy seguro de que esa decisión no ha nacido fruto de un bandazo.

¿Y por qué hay que presuponer algo incorrecto en Víctor?

Solo Carmen sabe sus razones y pueden ser de todo tipo.

Ya ves que no es una chica al uso. -Tampoco Víctor es un chico al uso.

Y estoy seguro de que ella ha descubierto su verdadera cara.

Este tema empieza a quitarme el sueño.

Detesto iniciar un día tan agotada, como acabé el anterior.

Pues mejor harías en relajarte.

Si tus nervios delatan nuestro plan,

ten por seguro que Carmen rechazará a Víctor para siempre.

¿No serás capaz de sugerir que todo puede salir mal por mi culpa?

Jamás he dicho eso. Ah.

Entiendo que la situación te tenga con los nervios a flor de piel.

Hasta que no tengamos el "sí", yo tampoco estaré tranquilo.

Pero lo más probable es que ese "sí" no tarde en llegar.

Perdonad que me presente así, sin avisar.

Ha sido esta misma mañana cuando he decidido volver,

si no tenéis inconveniente, claro.

¿Qué inconveniente va a haber? Claro que no.

Pero ¿a qué se debe tanta urgencia?

¿Ha pasado algo con los Vélez de Guevara o con Víctor?

Os pido que dejéis de...

presionarme en lo que concierne a Víctor.

Ya le he dado una respuesta.

¿Y cuál es?

Espero que nos des una alegría.

¿Carmen?

Ventura, déjalo ya, por favor.

No soporto que hables así de Víctor.

¿Y qué te parece que un joven con su buen apellido

no consiga atraer a una joven medio decente, te parece eso "deseable"?

Siéntate y explícanos cómo te las has apañado para espantar a Carmen.

Carmen se ha ido por su propio pie.

Si quieres saber sus motivos, pregúntale a ella.

Te estoy preguntando a ti, que seguro que tienes algo que ver.

¡Te he dicho que te sientes!

Querer comprometerme con ella.

Ese ha sido mi gran desliz.

No hay persona a la que le duela más su decisión que a mí.

Entiendo que no estaba cómoda después de rechazar mi propuesta

de formalizar lo nuestro.

Ya.

Y tú la habrás encajado con tu habitual ligereza.

A nadie le duele más su decisión que a mí.

Por un tiempo te creí.

Por un tiempo, pensé que te querías convertir

en una persona medio decente, pero ya veo que no.

Veo que quieres seguir siendo el mismo inútil de siempre.

¿Y qué debería haber hecho?

¿Y qué debería de haber hecho,

si a pesar de mis atenciones y mis cuidados,

ella no está enamorada de mí?

Tranquilo, cariño.

Sé que es un revés muy duro, pero te prometo que pasará.

Deja ya de tratarlo como a un bebé, por favor.

A tu madre podrás engañarla con tu victimismo, pero a mí no.

Yo sé que estás encantado de volver a ser el mismo inútil

que vive a la sopa boba. -¡Ventura, vale ya!

Sí, voy a dejarlo.

Cada minuto que te dedico, Víctor, es tiempo tirado a la basura.

Y supongo que eso mismo es lo que ha pensado Carmen.

¡Sí, márchate, anda! ¡Márchate!

He rechazado la oferta de Víctor.

¿Cómo?

Le he dicho que no contemplo entre nosotros nada más que una amistad.

Y os pido que dejarais de insistir en ello.

La decisión está tomada y puedo asegurarte, padre,

que a nadie le duele más que a mí.

Lo he meditado mucho. ¿Que lo has meditado?

Pero ¿a ti qué te pasa?

Padre...

Los Vélez de Guevara te han tratado como a una hija.

Y Víctor se ha desvivido por ti. ¿Así es cómo se lo agradeces?

¿Sabes cuántas mujeres querrían estar en tu lugar?

No sé que querrían otras mujeres,

pero no puedo comprometerme con alguien

de quien no estoy enamorada.

Tú eres una cría consentida y caprichosa.

(GRITANDO) Pero ¿qué esperas de la vida?

¿Un príncipe azul a lomos de un corcel?

Víctor de Guevara es lo más parecido a eso que vas a encontrar.

¿Cómo puedes estar tan ciega para no ver lo mucho que te conviene?

Padre, no te corresponde a ti decidir quién me conviene o no.

Solo yo puedo decidir sobre mi vida.

¿Tu vida, tu vida?

(GRITA) ¿Y tú familia, qué, niñata irresponsable?

Es suficiente.

Podemos hablar luego, sin gritos y con muchísima más calma.

No hay más que hablar. Me voy a mi habitación.

¡Te irás cuando yo te lo ordene!

¡Basta ya! ¡Basta ya!

Lo siento.

Lo siento.

Perdón, perdón.

Ya está, ya está.

Julia, ¿puedes revisar este albarán?

Claro. Creo que está todo correcto.

Oye, ¿qué tal te fue con el periodista?

¿Te ha dicho algo más? No.

Pero ya te puedo adelantar que no van a publicar nada.

¿Y eso? ¿Cómo lo sabes? ¿Te dijo algo?

Mira que tu eres muy de ponerte en lo peor.

Y para que nos pase lo bueno,

también a hay que proyectar lo bueno, ser positiva.

Elena, el muy caradura me insinuó

que si cenaba con él, ganaba puntos.

¡Será cerdo! ¡Chist!

(SUSURRA) Será cerdo...

Bueno...

Y claro, se entiende que, si cenar con él suma;

no cenar, resta.

Eso me temo.

Y llamarle cínico y echarle de mi casa, también restará.

Bueno, lo importante es que hiciste muy bien

en dejarle las cosas claras.

Ya vendrán otras oportunidades.

Dicen que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana.

Conmigo no tienes que disimular.

Los costes no hacen más que subir y si no entran pedidos,

no voy a poder devolverle el dinero a mi madre nunca.

Me gustaría darte ánimos,

pero ya ves que se me están acabando a mí también.

Y yo soy de las que piensa que:

(AMBAS) Dios aprieta, pero no ahoga.

Aunque con este taller, se le está yendo un poquito la mano.

Ya.

¡Chicas, ha llegado un pedido! ¡Ha llegado un pedido enorme!

Qué digo enorme, grandísimo. ¡Mirad!

¿Qué te decía yo?

No me lo puedo creer. ¡Se nos ha abierto una ventana!

¡Lo he mandado a imprimir! -¡Voy a por él!

Qué maravilla.

Diez.

Yo pensaba que no iba a llegar nunca.

Por fin. Pero bueno...

¡Diez muebles de una tacada!

¡Dios! ¡Qué bien!

Se me está poniendo la piel de gallina.

Mira, qué bonito. ¡Madre mía! (RÍE)

(GRITAN DE ALEGRÍA)

¿Se puede saber a qué viene tanto griterío?

¡Mira el pedido, mamá!

Nos acaba de llegar.

Bueno, tranquilidad.

Sí, sí, ya veo. Un pedido.

De 10 muebles, nada más y nada menos.

No, mamá, no empieces, que te veo venir.

Déjanos disfrutar de la alegría solo un poquito.

Yo no empiezo nada.

Solo digo que 10 muebles son muchos muebles.

Y no tenéis todo el tiempo del mundo.

Y con tu política de envíos garantizados en un mes como máximo,

pues hija mí, no lo sé.

¿Es que no hay una sola cosa, ni una, por buena que sea,

a la que no le tengas que poner la puntilla?

Julia, yo solo intento ayudar,

y quiero que veáis las cosas con perspectiva,

no que os quedéis en lo bonito de la superficie.

Pues podrías ver las cosas buenas y no todo el rato las malas.

¿No te vas a alegrar por mí ni un minuto?

Julia, quien mucho abarca, poco aprieta.

Y mucho me temo que no vais a acabarlos a tiempo.

Ya está bien, mamá.

Necesito espacio para trabajar en el taller y concentrarme.

Por favor, vete a casa, y si te necesito, te llamo.

Bueno, pues yo te espero en casa. Hago algo de comer, ¿no?

No me has entendido, mamá, que te vayas a casa.

Como quieras.

Pero que yo me vaya,

no va a cambiar el hecho de que no vais a llegar a tiempo.

A ver, un momento,

¿estoy soñando o acabo de librarme de mi madre?

Ahora te toca a ti encargarte de Julia.

No sé, Diana, me tienes descolocado.

Me llamas a toda prisa, me dices que te vas, que vuelves a Madrid...

¿A qué viene tanto revuelo? ¿Por qué te vas?

Chico, no sé... Me aburro.

Estoy un poco saturada de tanto pueblo y taller.

Pero ¿ha pasado algo con Julia,

aparte de vuestras 500 discusiones diarias, quiero decir?

Tú no te preocupes por nada.

Tú céntrate en lo importante, mi hija.

Aunque creo que ya te has puesto manos a la obra.

No te hagas el santurrón conmigo.

Ya sé que habéis pasado la noche juntos.

Y brindaría contigo si no tuviera que conducir.

Me temo que no hay mucho que celebrar.

Hemos pasado la noche juntos, sí.

Y fue maravilloso.

Pero por la mañana, Julia se ha levantado, se ha vestido

y se ha ido sin decir nada.

¿Y ya? ¿No habéis hablado del tema?

Yo quería hablar, lo he intentado, pero Julia no me ha dado opción.

La verdad es que me tiene hecho un auténtico lío.

Bueno, pues deslíate.

Piensa en cómo estabas hace unas semanas.

¿A que no habrías imaginado pasar una noche como la que has pasado?

¿Y qué significa todo esto?

Esto demuestra que lo de mi hija es cuestión de tiempo.

¿Crees que tengo posibilidades?

Claro que sí. Te lo digo yo, que la he parido.

Julia se está haciendo fuerte a través de este pueblucho

y de ese negocio ruinoso, pero al final, acabará cayendo.

Esto es solo cuestión de tiempo.

Bueno, supongo que tampoco pasa nada por quedarme aquí,

por si acaso.

Así se habla.

Ese es el Sergio del que mi hija se enamoró.

Cuídamela, ¿vale?

Sí, sí, por supuesto. Si ella me deja...

¿Ves, Sergio? Esa no es la actitud.

Por si no lo has notado,

Julia no tiene ni idea de lo que quiere.

Y yo debería marcharme,

si no, voy a encontrar la carretera llena de tractores.

Suerte.

¿Te parece que deshagamos tu equipaje?

Sería una pena que se arrugasen estos vestidos tan bonitos.

Y entre las dos lo haremos más rápido.

Los últimos incidentes en la fábrica tienen a tu padre muy alterado.

Lo justo sería considerar el hecho que acabo de suceder

como un simple error.

No me parece que intentar abofetear a tu hija sea una cosa menor.

Al menos, para mí, no es plato de buen gusto, te lo aseguro.

Bueno,

afortunadamente, se ha quedado solo en un ademán.

Pero entiendo tu malestar, Carmen.

Por suerte, no nos has visto discutir a tu padre y a mí.

Pero me consta que la vehemencia de Francisco

puede hacerle a una temblar las piernas.

Sería una pena que un desliz empañe

el gran amor que tu padre siente por ti, Carmen.

Si le oyeras hablar de ti todos estos días...

Y... lo mucho que te ha echado en falta...

No ha sido fácil para él.

Y tampoco para mí.

Saber que yo tuve parte de culpa

en que tú te hayas ido de esta casa...

Que es tu casa.

Saber que yo...

he favorecido en parte la distancia entre tu padre y tú...

En fin, que estábamos los dos deseando que volvieras.

Y te prometo que haré todo lo posible para que...

no sientas solamente esta casa como tuya, que lo es,

sino para que la sientas como un verdadero hogar.

Gracias.

Este es el vestido que llevaste durante la comida, ¿verdad?

Es precioso.

Estabas guapísima.

Y no se me escapó que Víctor no te quitaba los ojos de encima.

Debe de estar consumiéndole por dentro el hecho de no conquistarte.

La verdad es que no parecía muy entusiasmado con mi marcha.

Te confieso que siento pena por él.

Creo que es un buen chico, como te ha de mostrado estos días.

Porque no habrá hecho o dicho algo inadecuado, ¿verdad?

No, no, no, por favor, en absoluto,

Víctor se ha comportado conmigo de manera ejemplar.

Ha sido en todo momento un auténtico caballero.

Y... tienes razón en que tiene un fondo mucho más dulce

y sensible de lo que parece a simple vista.

Entre nosotras, Carmen,

me parece una verdadera pena que no os deis una oportunidad.

Pocas veces se han visto en esta colonia

parejas tan ideales como la vuestra.

Yo también lo creo.

Víctor tiene todo lo que siempre había imaginado para mí:

es...

divertido, creativo, inteligente,

cariñoso, atractivo...

Pero la mujer que buscaba todo eso ya no existe.

África ha dado la vuelta a todo lo que creía seguro.

Mi corazón late de forma diferente.

Soy otra persona.

¿Y qué clase de mujer eres ahora?

¿Qué es lo que quieres?

No lo sé.

¿No se esconderá detrás de esos intereses

algún apuesto joven de la colonia que yo no conozca?

Estoy demasiado volcada en la fábrica

como para pensar en nada más.

Mi corazón solo está ocupado por esos muebles.

Perdón, doña Inés, perdón por presentarme así.

Y no se enfade con su servicio, he sido yo la que he querido entrar.

¿Qué ocurre, Alicia?

¿Qué es eso tan importante que no puede esperar?

Estaba a punto de salir.

Necesito hablar con usted, no puedo esperar.

Venga, cálmate, mujer. Cuéntame qué ha ocurrido.

A ver si es tan terrible como parece.

Es lo más terrible que me podía ocurrir.

Ángel ha decidido acabar con nuestra relación.

Sabía que le pasaba algo, lo sabía.

Llevaba días muy raro conmigo.

Ya no era el chico amable que conocí...

y que me amaba.

Tranquila.

Tal vez la emoción te hace verlo todo demasiado negro.

¿Tan segura estás de que ya no te ama?

Sí. Sí, totalmente.

Dijo que merezco estar con alguien que me quiera,

porque él no puede hacerlo.

Y yo, tonta de mí, exigiendo explicaciones.

Fui yo la que insistió en saber

por qué sus sentimientos habían cambiado.

Y claro, había una razón, claro.

Está enamorado de otra mujer, doña Inés.

¿Esas han sido sus palabras?

¿Te ha dicho que está... enamorado?

(LLORANDO) Sí.

¿Puede haber algo peor?

¿Algo más horrible que descubrir que el hombre que amas...

ama a otra mujer?

No...,

no hay nada más horrible.

(ALICIA LLORA)

Buenas tardes.

Disculpa el retraso, Víctor.

Me está costando coger las riendas de un día que ha empezado...

alborotado. -Descuida.

Ahora que Carmen se ha ido,

el Río Club vuelve a ser mi segundo hogar.

De eso precisamente quería hablarte.

Me he quedado perpleja al ver aparecer a Carmen en casa.

¿Y de qué quieres hablar? ¿No te lo ha contado ella?

No.

Carmen me ha rechazado. Fin de la historia.

Pero hay algo que no me encaja.

Os llevabais a las mil maravilla.

Y ella solo tiene palabras buenas para ti.

No, Patricia, para, por favor, vas a conseguir que me emocione,

y llorar con el estómago vacío no me gusta.

(CHASCA LOS DEDOS)

Víctor, déjate de sarcasmos y cuéntame qué ha pasado.

¿Qué quieres que te cuente?

Pues eso, que me ha rechazado.

Que a pesar de mis atenciones, mis cuidados,

no está enamorada de mí.

Frustrante, ¿verdad? Frustrante.

No sé, tal vez hemos querido afianzar ese compromiso

demasiado pronto...

Carmen es una chica que le gusta marcar sus ritmos,

eso me lo has dicho tú a mí, quizá si le damos más tiempo...

Da igual que hubieran sido días, semanas, meses, años, da igual.

El caso es que no le intereso.

Y por mucho que diga que no le importa mi pasado,

créeme que sí que le importa.

No, ahí te equivocas.

Carmen ha sabido ver en ti allá de tu reputación.

Ella es cualquier cosa menos complaciente, Víctor,

si le importara, no habría tenido reparo en decirlo.

En eso estamos de acuerdo,

porque a mí tampoco me importa su pasado, su presente, ni su futuro.

Toda ella me importa un bledo.

¿Pretendes que me crea que Carmen ha dejado de interesarte

de la noche a la mañana?

Buenos días, señorita.

No sabe lo que me he alegrado cuando he oído de su llegada.

Gracias. Yo también me alegro mucho de volver.

Y gracias también por las sábanas.

Kiros se encargó de hacérmelas llegar

y me encantó su delicado bordado.

Me hicieron sentir más cerca de casa.

Quería que nos recordase tanto como nosotras a usted.

Aquí todos la hemos echado mucho de menos.

La casa era otra sin su presencia, más triste y oscura.

Yo también os he echado de menos.

Y... siento haberos dejado como lo hice.

Era lo que necesitaba para reponerse,

no hay nada que lamentar.

Y se le nota en la cara que la espera ha valido la pena.

Aunque se nos ha hecho muy largo.

Necesitaba espacio.

Y no te voy a mentir,

tenía miedo de volver,

y reencontrarme con los recuerdos de mi tata.

Este abanico, por ejemplo...,

me recuerda tanto a ella,

que me da la sensación de que...

va a aparecer corriendo de un momento a otro para buscarlo.

También echamos mucho de menos a su tata.

Pero con usted aquí, todo será menos amargo.

Me alegra sentir que alguien se alegra de verme

y me recibe con cariño.

Cuando he llegado,

mi padre ha reaccionado de una forma que no habría esperado jamás.

Y me ha sobrevenido la ira y la rabia

que me hicieron irme de esta casa.

Pero por suerte,

te tengo a ti para recordarme que soy más que bienvenida.

¿Da su permiso, señorita?

¿Puedes dejarnos un momento a solas?

Por supuesto.

Te he echado tanto de menos...

Ha sido un rollo no poder contarte mis cosas.

¿Sabes que me las apuntaba por si un día hacíamos las paces

para que no se me olvidasen?

¿En serio? -Sí.

Yo te escribía mensajes y luego los borraba.

¿En serio?

A ver, léeme alguna.

Ay, esta es buenísima: Soñé la semana pasada

que me presentaba a miss España.

Y estabas tú también.

Y tu madre era una de las del jurado.

Tía, pero ¿qué cenaste ese día? -No sé.

¿Qué tal con Ribero? ¿Mejor que la última vez que te pregunté?

Esa vez no estaba ni bien ni mal.

Pero ahora estoy fatal.

Y todo, desde la sorpresa que me dio.

¿Una "sorpresa"?

¿Qué era no te gustó? -Sí, la sorpresa estaba genial.

Era un picnic.

La verdad es que no le faltaba ningún detalle,

se lo curró muchísimo.

Pero luego empezamos a hablar del futuro...

y... vimos que queremos...

cosas muy distintas.

Ya.

A lo mejor es una mala racha, como otras que habéis tenido, ¿no?

Ya, pero es que ya son demasiadas "rachas".

Ya empiezo a pensar que esto no da más de sí.

Pero ¿y si luego me arrepiento?

(RESOPLA) Qué lío tengo, de verdad.

¿Tú qué harías?

¿Yo? Yo no puedo opinar.

¿Por qué no?

Tú eres una chica inteligente, lista, honesta...

De hecho, creo que me conoces a mí mejor que yo misma.

Por eso mismo, soy demasiado amiga tuya,

no sería una opinión objetiva, no sería justo para Ribero.

Bueno, y también hay algo que no te he contado todavía.

Da igual, nada, es una tontería.

Olvídalo.

(Suenan las campanas)

Buenas, ¿te puedo interrumpir un minuto?

Te prometo que no te robaré mucho tiempo.

Sergio, tiempo es lo que no tengo, de verdad, tengo mucho lío.

Y no vengo por lo de anoche.

Sé que no necesitas hablarlo. Y por mí está todo bien también.

Bueno, unos minutos arriba o abajo no me solucionan este jaleo. Pasa.

Por eso quiero hablar contigo.

Sé lo mucho que te está costando levantar este taller

y me gustaría ayudarte en lo que pueda.

Te lo agradezco, pero ya me has ayudado bastante.

Y ha funcionado, ¿no?

A veces, incluso mejor que cuando estábamos juntos.

Si algo ha quedado claro estos días,

es que seguimos formando un buen equipo.

Sí, sí, yo también noto que nos entendemos mejor,

como hace tiempo que no lo hacíamos.

Pero he sido yo quien ha decidido meterse en este embolado,

y no quiero arrastrarte a ti.

No, si no tengo ninguna intención de hacer los muebles por ti,

solo me ofrezco a apoyarte cuando tengas un mal día...

o para que te desahogues cuando tengas ganas de matar a tu madre.

A ver, no te voy a negar que con la que se me viene encima,

me vendría muy bien ese tipo de apoyo.

Pero es que...

no quiero que sigas posponiendo tu vida por mí, Sergio.

No te preocupes por eso, yo aquí estoy muy a gusto.

No me importa quedarme unos días más,

hasta que tengas todo más rodado.

Así que, si quieres tenerme aquí cerca,

no tienes más que pedirlo.

Entonces ¿qué me dices?

¿Cómo que te vas, hombre?

Tómate otro cortado, que esta ronda va de mi cuenta.

No, claro, si invitas no te voy a hacer el feo.

A ver, un cortado, un pincho de tortilla y unos torreznos,

que parece que me ha entrado gusa.

Como se nota que va bien el taller, ¿eh?

Ya te digo. Es que un pedido de diez muebles...

Es un notición.

Un simple pedido sin más, ya es notición.

Y además, son los diez más caros del catálogo.

Es un regalo.

Bueno, un regalo tampoco, que hay que hacerlos.

Se nos viene encima un mes de trabajo,

que no sé yo cómo lo vamos a sacar. -Yo tampoco.

Es más, lo veo más crudo que esta tortilla.

La tortilla no está cruda, esta esponjosa,

si quieres adoquines, te vas a la plaza del pueblo.

Ya está el cenizo de Mario poniendo su toque de vinagre.

Pues que sepas que somos un equipazo

y que este pedido lo vamos a sacar sí o sí.

No, si yo del equipo no tengo dudas.

Pero con Julia de capitana...

os veo en zona de descenso.

Ahora te llevo el café. -Venga.

¿Qué pasa contigo? ¿Ahora tú tampoco confías en ella?

No es eso, es que es mucho trabajo. No es nada personal.

Lo que haga Julia, ni me va ni me viene.

Ya, ni te va ni te viene.

No habéis arreglado las cosas, ¿no?

No, no he conseguido hablar con ella.

Lo he intentado, pero cada vez que lo intento, se cruza algo:

ya sea su madre, Sergio, el taller...

El que se excusa, se acusa. -No son excusas,

es como si el mundo conspirase para que no podamos hacer las paces.

Mira tú, eso ni es una excusa, es una tontería como una catedral.

No es mi culpa que siempre tenga algo entre manos.

Y ahora, con el pedido este, imposible.

Venga, Tirso, no es tan difícil.

Mírame a los ojos, mírame...

Y solo tienes que decir "perdón".

No estoy para hacer el tonto, y menos aquí.

El tonto es lo que llevas haciendo con Julia más tiempo de la cuenta.

Y cuando las cosas no se arreglan pronto, dejan marca para siempre.

¿Es así de fácil? ¿Carmen ya no te interesa?

Así es.

La gracia era conquistarla y no lo he conseguido.

De todos modos, tarde o temprano iba a perder la ilusión.

Víctor, si no abandonas esa insolencia cuanto antes,

vas a perder cualquier posibilidad de enamorar a Carmen

ahora y de aquí en adelante.

¿La "posibilidad"?

Cuando dices "posibilidad", ¿a qué te refieres?

¿A la que nunca la tuve?

Y de hecho,

¿sabes lo que más rabia me da de todo esto?

Que me haya dejado engatusar por ti.

Si te alenté fue por tu propio bien.

De verdad, creo que Carmen te conviene

y ha llegado en el mejor momento de tu vida, Víctor.

¿O qué intención tienes, seguir dando tumbos toda tu vida?

Hablas exactamente igual que mi padre, exactamente igual.

Pero ¿qué os ha dado a todos ahora con que yo siente la cabeza?

Si quisiera sentarla, Patricia, lo haría mañana mismo.

Y con la mujer que quisiera. -Por supuesto.

Nadie pone en duda tu capacidad de conquistar mujeres, Víctor.

El problema es que tú no quieres eso.

Es a Carmen a quien quieres.

Es a Carmen a quien amas.

Y te está devorando por dentro el hecho de no poder tenerla.

¿Ves este reloj?

Es un regalo de mi abuelo.

Es precioso. -Lo es, gracias.

Y se me rompió al primer traspié.

Así que pedí que lo arreglaran. Y para protegerlo,

le pusieron esta tapa de metal.

Así que, Patricia,

al igual que este reloj,

yo también me voy a recuperar...

y a proteger,

para así no volver a sufrir ningún rasguño por pequeño que sea.

Podrías esconderte bajo mil capas, Víctor,

que yo sé lo que tienes dentro.

Y te aseguro que esa llama no se extingue tan fácilmente.

Lo que la gente ve de mí es mi primera capa.

Y lo único que están dispuestos a aceptar, es mi primera capa.

Patricia, si la gente quiere un canalla...,

van a tener un canalla.

Ha sido esta misma mañana cuando he decidido volver.

Y no digo que me arrepienta,

pero, bueno,

el recibimiento no ha sido el que me esperaba.

¿Doña Patricia?

Curiosamente, esta vez no ha sido ella,

sino mi padre quien me ha humillado.

Y me habría vuelto a abofetear de no ser por ella.

Me siento igual que cuando me fui,

una extraña en mi propia casa.

Pero las cosas han cambiado desde que te fuiste.

Por ejemplo, ahora es mi deber protegerte.

Y estaré día y noche velando por tu seguridad.

Eh...

¿Vas a ser el único que no me pregunte

por qué he dejado la casa de los Vélez de Guevara?

Yo siempre respetaré tus decisiones, sean cuales sean.

Y lo único que me importa es que hayas decidido volver.

No me debes ninguna explicación.

Es cierto que no te debo ninguna explicación, pero quiero dártela.

He vuelto porque...

no me parecía apropiado seguir allí,

después de rechazar mi compromiso con Víctor.

Si crees que es lo mejor...

No sé si es "lo mejor.

Pero sé que es lo que quiero.

(Puerta)

Disculpe, pero doña Patricia insiste en que coma algo.

Gracias.

Estaré en el salón por si me necesita, señorita.

Gracias.

Parece que Linda tenía razón.

Este se ha convertido en tu lugar de estudio habitual.

Parece que volvemos a las viejas costumbres.

De ti depende que así sea.

¿Hay algo que dependa de mí en toda esta historia?

Un zumo de Guayaba, por favor.

A veces creo que solo puedo esperar.

Esperar sin saber cuándo, ni cómo aparecerás.

Estoy aquí. Para hablar contigo.

Puedes escuchar lo que tengo que decirte

o puedes levantarte y marcharte.

Algo que no te reprocharía.

Alicia ha venido esta mañana a mi casa.

Y...

me ha puesto al día sobre las últimas noticias

de vuestra relación.

De nuestra "no" relación, querrás decir.

Me ha dicho que has roto con ella porque...

estás enamorado de otra mujer.

Así es. ¿Qué más necesitas saber?

Quiero oír de tu boca que soy yo esa mujer de la que estás enamorado.

Preguntar lo que uno ya sabe es de necios.

Y tú eres una mujer muy inteligente.

(Puerta abriéndose)

¿Qué haces despierta?

Francisco, habíamos zanjado este tema.

¿Qué pasa?

Nada. ¿Cómo que nada, qué te pasa?

No sé qué habría pasado...

si no llegas a pararme,

la habría golpeado no una, sino varias veces.

Sentía tanta rabia...

Es normal, es normal.

Llevamos muchos días sometidos a mucho estrés

y tenía que salir por algún lado.

Solo quería borrar su imagen de mi cabeza.

(SOLLOZA) Su mirada de terror... la tengo grabada aquí.

¡Y no consigo sacármela! Francisco...

Ya.

Ya.

Vamos.

Ya está.

Cariño, ¿dónde estás?

¿Dónde está ese hombre fuerte y decidido del que me enamoré?

¿Ese hombre al que todos en esta colonia respetaban,

y muchos, incluso temían?

No lo sé. No lo sé, Patricia.

No sé qué me está pasando, de verdad.

(LLORANDO) No lo sé.

Ya...

No pasa nada, no pasa nada, mi amor, solo te has tropezado.

Sí. Ahora hay que levantarse.

Ahora tenemos que levantarnos.

Lo único que tenemos que hacer es seguir adelante con nuestro plan.

No, es imposible.

Ya has oído a Carmen.

No se comprometerá con Víctor, y mucho menos, casarse.

No se compromete ahora, pero habrá que perseverar, Francisco.

Tiene que acceder a ese casamiento sea como sea.

No.

Tenemos que encontrar otro modo.

No sé, habrá otra manera.

Eso ya lo propuse yo,

buscar un plan alternativo por si nos encontrábamos con esto,

pero te confiaste demasiado.

En cualquier caso, no es momento de lamentarse.

Hay que actuar.

Lo primero que vamos a hacer es hablar con Ventura

y ganar tiempo,

tenemos que garantizarle que esto ha sido un traspié,

que Carmen va a dar el "sí quiero". Toma, lee.

Ventura no nos va a dar más tiempo.

Es una nota citándote para hablar en su casa,

esto no es nada definitivo. Ni un día me ha dado siquiera,

Tú le conoces igual que yo.

Sabes que ya hemos tensado demasiado la cuerda.

Razón de más para levantarnos cuanto antes y actuar.

Tenemos que averiguar qué tiene Carmen en la cabeza.

Descubrir los motivos reales de que haya rechazado a Víctor.

¿"Motivos reales"?

El único motivo... es que no le ama.

No le ama por alguna razón que se nos escapa.

Eso es lo que hay que descubrir.

Tu hija oculta algo, Francisco.

Ordenaré que alguien siga todos los movimientos de Carmen.

Debemos saber qué hace, con quién se relaciona,

por dónde pasea, de qué habla, todo.

Solo así podremos saber qué es lo que tiene en la cabeza.

Solo así... podremos conseguir sacárselo.

Está bien, será lo que tú digas.

Estos días nos hemos divertido mucho.

La noche de ayer...

Sergio, hacía tanto que no tenía una noche como la de ayer...

Fue increíble. Fue maravillosa, sí.

Pero necesito que entiendas que...

mis sentimientos no han cambiado.

¿Qué te tiene tan absorbida en la pantalla esa?

No hablaba con nadie.

Yo no he dicho que hablaras con nadie.

¿Estás así porque crees que estoy mal por tu rechazo?

Carmen, esto ha sido un malentendido.

De hecho, pensaba que eras tú la que estaba interesada en mí.

Yo me dejé llevar porque no te quería rechazar, no hay más.

Pídeme perdón, que no es tan difícil.

Pero si ya te he pedido perdón, ¿no?

Sí, pero ha sido una mierda de disculpa.

Yo quiero mi disculpa buena, la emotiva.

Vale. (CARRASPEA)

¿Quiere que espíe a la señorita Carmen?

Exacto. ¿Tienes algún problema con esto?

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Dos vidas - Capítulo 51

07 abr 2021

El taller está de enhorabuena: por una vez le sorprende una buena noticia al recibir un pedido de diez muebles de golpe. Lo que no será tanto motivo de alegría es el enorme trabajo que se les viene encima al tener un plazo demasiado corto para terminarlos. Mientras Cloe, está tan sobrepasada por las dudas sobre su relación con Ribero, que empezara a plantarse la más triste y dura de las decisiones. Por su parte, Carmen se atreve a dar un importante paso: abandonar la casa de los Vélez de Guevara para regresar a la suya. Con lo que no cuenta es con el cruel recibimiento que le espera y, esta vez, no por parte de Patricia. Por su parte, Inés recibe la inesperada visita de una desolada Alicia. Su expectación se ve colmada cuando su joven ayudante le revela algo que vuelve a llenarle de ilusión.

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