Dos vidas La 1

Dos vidas

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No recomendado para menores de 7 años Dos vidas - Capítulo 26 - Ver ahora
Transcripción completa

¿Habías planeado todo esto?

Puede que estirase el proceso de reparación.

Lo del divorcio fue un órdago. Te estaba perdiendo otra vez.

Es la joya más preciada de mi colección.

Lo cierto es que tengo dudas sobre la autenticidad de la pieza.

"Necesito verlo sobre un cuerpo desnudo".

¿Y qué es lo que haces

cuando alguien que quieres tiene una crisis?

Dejarle su espacio... No.

No dejarla sola, estar a su lado.

¿Qué hace, qué es eso? -Lo que vale su collar.

El diamante es falso.

¿Cómo me va a perdonar después de la cagada de ayer?

Tienes que decirle lo que sientes, abrirle tu corazón.

Jo, Ribe, es lo más bonito que me has dicho nunca.

"Entonces ¿me perdonas? -Solo si tú me perdonas a mí".

Son los currículums de la gente del pueblo

que quiere trabajar en el taller.

Voy a contratar a los que sean válidos para el puesto.

No deberías cerrarte así al amor.

Una cosa es el amor, y otra, los amoríos.

¿Crees que no conozco la diferencia?

Lo que creo es que se te da demasiado bien lo segundo,

como para pensar en lo primero.

Y créeme que me siento solo constantemente,

aunque haya gente alrededor. (LLORA)

-"Vuelve a decirlo".

Mírame a los ojos y vuelve a decirme que no me amas.

No te amo.

¿Sergio ha firmado los papeles del divorcio?

Sí. ¿Y tú, qué vas a hacer?

Podemos abrir una nueva línea de negocio:

la fabricación y venta de muebles.

Es bueno saber que te volvemos a tener de nuestro lado.

Hice caso a lo que me dijiste.

"Blancos y negros no estamos en la misma orilla".

Pero podemos nadar de una a otra orilla y encontrarnos.

¿Qué se supone que estáis celebrando?

Que Carmen y Agustina han conseguido el dinero

con la venta de muebles.

"En realidad, ha sido un trabajo en equipo".

"No debes quitarte mérito, hija, la idea es tuya".

"Y sin tu arrojo y determinación,

ahora mismo estaríamos en un barco rumbo a la península".

Julia, ¿vas a firmar los papeles del divorcio, sí o no?

No puedo, no puedo, no puedo.

Pero ¿no era lo que querías?

Sí. ¿Romper con Sergio definitivamente?

Eso es lo que quería.

Pues, ¿entonces? Tú me dirás.

Mamá, no empieces, por favor. Tengo la cabeza echa un lío.

Tú no lo entiendes, pero es muy complicado.

No, no lo entiendo, pero me gustaría.

¿Cómo lo vas a entender, mamá?

Tú siempre sabes lo que hay que hacer.

Tienes planeado hasta el último detalle de tu vida.

Tenías planeada hasta la mía.

No sabes lo que es dudar de cada decisión porque no sabes

si te va a llevar a donde crees que debes estar

o si va a ser la mayor equivocación de tu vida.

¿Alguna vez te has sentido perdida?

Hija, yo solo quería ayudarte.

Si ya lo sé, mamá. Y lo siento.

Es que, Sergio siempre ha sido el hombre de mi vida

y, de repente, todo se tuerce y lo dejamos...

Y luego volvemos.

Y luego nos casamos, y ahora nos divorciamos.

Todas las cosas van muy rápidas.

Son muchos cambios en poco tiempo.

Ni yo sería capaz de saber lo que siento.

Gracias por entenderlo.

Sería lógico hasta que tuvieras la esperanza de arreglar

las cosas con Sergio. Ay, mamá, no insistas, por favor,

no vamos a volver. Claro que no, perdona.

Tú lo que necesitas ahora es descansar.

Sí, necesito descansar. Ser empresaria es muy duro.

Mucho. Hoy ha sido un día largo,

lleno de emociones y tampoco hay prisa en tomar una decisión.

No, no hay prisa, es verdad.

Estás siempre entre papeles, si no es por una cosa, es por otra.

Lo que tienes que hacer es despejar la mente

para tomar la decisión acertada.

Eso es lo que vas a hacer,

hacer lo correcto. Estoy convencida.

¿De verdad lo crees? Claro que sí.

Gracias, mamá.

De nada.

Y desconecta, hija.

(Sintonía de "Dos vidas")

Kiros, necesito hablar contigo un instante, ¿puedes?

Será solo un minuto.

Claro, señorita.

Quiero hacerte una propuesta.

La venta de muebles del otro día fue un éxito,

y gracias a eso,

he convencido a mi padre para que comencemos a fabricarlos aquí.

¿Aquí, en la fábrica?

Sí. La fábrica tiene todo lo que necesitamos.

Va a ser un negocio beneficioso para la empresa.

Yo misma me encargaré de gestionarlo y supervisarlo.

Me alegro mucho por usted, señorita,

pero no comprendo qué tiene que ver eso conmigo.

Tú serás quién fabrique los muebles.

¿Yo?

¿Quién si no? Diseñarás...

los muebles y gestionarás tu propio equipo.

¿No es una gran noticia?

Sí, claro. Pero es que yo ya tengo un trabajo.

Sí, hacer recados y cortar tablones de madera.

¿Es lo que quieres hacer el resto de tu vida?

Es un buen trabajo.

No te digo que no, pero yo te estoy ofreciendo uno mejor.

Escoger a cuatro hombres

y centrarte exclusivamente en la fabricación de muebles.

¿Y don Francisco lo va a permitir?

Yo se lo comenté ayer y está de acuerdo.

Solo tengo que cerrar algunas cosas con él y con Patricia,

pero estoy segura de que aprobarán todo lo que les pida.

¿Así demuestras tu entusiasmo?

Vamos, Kiros, que sin ti, este proyecto se viene abajo.

Señorita, yo nunca he fabricado tantas piezas,

ni he tenido hombres a mi cargo. Kiros, te conozco.

Tienes capacidad de trabajo

y de liderazgo más que suficientes para esta empresa.

Y algo más importante, piensa en tu padre.

Estarías honrando su memoria,

y estarías dando forma y vida

a una madera que ahora mismo solo cortas en tablones, todos iguales.

Permíteme ayudarte a desarrollar tu talento.

Yo... confío plenamente en ti.

Y para que esto salga bien,

tú también tienes que confiar en mí.

¿Estás dispuesto a hacerlo?

Entonces ¿hay trato?

Hay trato.

Vamos a hacer grandes cosas juntos.

Voy a cerrar los detalles,

pero la idea es empezar cuanto antes,

así que ve pensando a quién quieres en tu equipo.

Señorita.

Si me lo permite, me gustaría terminarlo.

Gracias, Kiros.

Gracias a usted por confiar en mí.

Kiros.

Al parecer, las últimas lluvias han desbordado algunos ríos.

Habrá que avisar a las plantaciones más cercanas al estuario,

para que estén preparados. -Sí, sería conveniente.

Buenos días, señor.

Doña Inés. -Hola, Ángel.

Ángel, siéntate con nosotros a desayunar.

Preferiría ir empezando la jornada. Tengo informes pendientes.

Déjate de informes.

No tienes buena cara, tómate un café, te sentará bien.

Gracias. -Siéntate.

(Música de suspense)

Comentaba que habrá que avisar a las plantaciones

de la previsión de lluvias. -Por supuesto.

Aunque nuestro mayor enemigo no es la meteorología.

Fíjate en esta noticia:

"Un espía inglés descubierto en Río Muni

consigue escapar de las autoridades".

Estos ingleses...

Si nos descuidamos, nos robarán hasta la última hectárea.

Tiene razón, señor.

Si me disculpáis, yo debería irme ya a la librería.

¿Y el desayuno?

Comeré algo de camino. -No.

¿Disculpa?

Eres una mujer de modales exquisitos

y aún tenemos a nuestro invitado en la mesa.

¿O es que me he casado con una indígena?

Discúlpame, Ángel.

No es necesario.

De hecho, soy yo el que debe irse.

Acabo de recordar que mi madre me había pedido ayuda en la fábrica.

Es algo puntual, pero hoy no podré trabajar.

Le ruego que me disculpe. -Deberías haberme avisado.

Tiene razón, señor.

Mañana, aquí a la misma hora. -Por supuesto.

Muchas gracias.

(Música de suspense)

Entonces, en una hora llegan los empleados,

nos reuniremos aquí,

daré el discurso de bienvenida y motivación,

presentación del espacio y organización del trabajo,

pasamos a los ruegos y preguntas. Y por último, el piscolabis.

¿Eso es el piscolabis?

No, es que me gusta seguirte con una cesta a lo Caperucita.

Y por último, firma de contratos.

Abrazos y enhorabuenas, y ya está, listos para empezar a funcionar.

Se te ha olvidado una cosa. ¿El qué?

Respirar.

Tirso, por favor, no me des esos sustos.

Ahora mismo, respirar es secundario.

Igual podías dejar algo a la improvisación.

Es una presentación, no un examen de oposición.

No, no, no, no es solo una presentación,

es mi negocio, Tirso.

Igual para ti es el pan de cada día, pero para mí,

es el principio de mi nueva vida.

Es la primera vez que tengo el control sobre mi futuro.

¿Y si esto sale mal?

Va a salir genial, ya verás.

Solo tienes que ser tú misma.

¿Dónde te dejo el "piscolabis"?

Por ahí.

¿Qué es eso?

Son los papeles del divorcio. No deberían estar aquí.

¿Y cómo llevas eso?

No sé, bien y mal.

Bien, porque Sergio ha cumplido y los ha dejado firmados.

Pero mal, porque...

la que no los ha firmado soy yo.

¿Tienes dudas?

No. Dudas, no.

No lo llamaría dudas.

Lo que tengo son muchas cosas en las que pensar, y...

con esto de la apertura del taller,

estoy que quiero centrarme en esto a tope

y no mezclar con otras cosas.

Vamos, que necesito tiempo.

Es normal.

María, venga, nos tenemos que ir.

Pero ¿todavía estás así?

Que Julia nos ha citado a las 9:30 y vamos tarde ya.

Yo paso de ir.

¿Perdón? ¿Cómo que pasas de ir?

No se puede pasar de ir a tu primer día de trabajo.

Eso es pasar demasiado. -No voy a aceptar el trabajo.

Eh... A ver si he entendido.

¿No vas a aceptar el trabajo que te ha ofrecido Julia?

Sí. ¿No lo has oído? Estás dormida todavía, ¿o qué?

No, dormida, no, soñando debo estar.

Que vas a llevar la página web y las redes sociales del taller.

Siempre te ha encantado todo eso.

A ver, me gusta, sí, pero tampoco me flipa.

Además, no tengo experiencia, solo hice un curso de diez horas.

Si te pasas el día con el ordenador, el móvil y las maquinitas.

Lo que tienes es un máster.

Que no me interesa el trabajo y ya está.

¿Qué haces?

¡Querías un trabajo, y lo tienes!

¡Querías que estuviera yo apoyándote, y aquí estoy!

¡Y como el universo te está dando todo lo que quieres,

tú, a cambio, te vas a vestir,

te vas a vestir

y vas a ser una profesional por primera vez en tu puñetera vida!

Dudo que el universo quiera que vaya a ningún sitio con esto.

¿Para qué te la compraste si no te gusta, a ver?

Porque, a veces piensas que quieres algo,

pero luego descubres que no es lo que quieres, y aunque lo quieres,

eso ya no es cómo crees que lo querías,

y aunque lo sigues queriendo, ya no os queréis como antes.

¿Seguimos hablando de la camiseta? -Pues claro.

a ver, todo este numerito es por Cloe, ¿verdad?

Porque ella también va a estar trabajando en el taller.

No quiero trabajar con ella, ¿vale?

Y mucho menos, estar ocho horas currando a su lado.

¿Te crees que vais a estar ocho horas pegadas comiendo pipas

sin hablaros?

Pero ¿tú qué te crees que es trabajar, hija?

Que va a ser incómodo, claro que será incómodo,

pero vais a tener menos tiempo del que creéis para estar de morros.

¿Seguro? -Claro.

María, al trabajo se va a trabajar,

y a ti te han dado uno que te encanta.

Si te digo yo cuál fue mi primer curro.

¿Cuál fue? -Repartiendo flores.

Es un trabajo guay.

En cementerios. Repartía flores en funerales.

Ah. Venga, va, se acabó el drama, ¿eh?

Arriba, a lavarse la cara, a vestirse y andando.

Que ya tiene usted obligaciones laborales, señorita.

Sí, mi sargento. -Uy, sargento.

Si fuera yo sargento, pobre de ti.

Venga, tira.

Tendrás que pensar en cómo organizar a la gente que has contratado.

¿Sí, verdad? La gente está a punto de llegar

y no sé ni dónde voy a ubicarlos.

Lo que sí que tengo claro,

es que aquí quiero hacer un espacio para mis diseños.

Y quiero poner un ordenador aquí

y otro ahí, para gestionar pedidos.

¿Qué te parece?

No sé cómo te va a caber todo.

Ya, es un espacio muy pequeño, ¿verdad?

¿Ves? Tengo muchas cosas en las que pensar.

Una a una, Julia. Ya sabes lo que dicen:

el camino más largo comienza con un pequeño paso.

Ya, pero yo soy mucho de darme traspiés.

Va a ir bien, ya verás.

Oye, gracias.

Gracias por todo.

Por tu apoyo desde el principio,

y por estar aquí ayudando a que me tranquilice,

cuando tendrías que estar en el hotel, que tendrás cosas que hacer.

Bueno, ya he servido todos los desayunos.

Y estos no consumen hasta el aperitivo, así que...

Me gustaría tener un detalle contigo.

Estás montando un negocio en el pueblo, con gente del pueblo.

Eso es bueno para todos, también para mí.

Ya, pero querría, si te parece bien,

hacer un mueble para tu hotel.

Claro, pensaba encargarte uno.

No, no como encargo, como un regalo.

Quiero que el primer mueble que salga del taller sea para ti.

Para tu hotel, digo.

¿Estás segura?

Segurísima.

Gracias.

Aunque, siendo el primero, puede salir mal,

y no sé, lo voy a tener ahí eternamente...

Largo de aquí.

Venga.

Hasta luego.

(RESOPLA)

Víctor, Víctor, Víctor. Qué raro verte tan solo.

¿Cómo es que no estás disfrutando de los placeres

de la compañía femenina? -No estoy para tus juegos.

¿Por qué no sigues tu camino y cuentas chismes?

¿No me digas que aún me guardas rencor

por haberle dado un poco de sana publicidad a tu beso con Carmen?

Además, tú siempre disfrutas siendo el centro de atención de la colonia,

sobre todo, si tiene algo que ver con tus con...

Un momento.

Que Carmen no ha sido precisamente una conquista.

Parece que esa chica está siendo un hueso duro de roer.

Linda, de verdad... -Qué sorpresa.

No estoy para juegos. Sigue tu camino,

que seguro que hay muchos hombres

dispuestos a pasar una agradable compañía

con una de las mujeres más divertidas de la colonia.

Con la más divertida, de hecho.

Marcho, sí.

Pero no te lamentes luego por no haber escuchado mis consejos,

que te serían de gran utilidad con Carmen.

¿De qué consejos hablas?

¿Acaso sabes tú cómo conquistar a Carmen?

Si quieres que te conteste, deberías invitarme primero a un café.

Por supuesto.

Un café. -Gracias.

Las que tú tienes, Linda, las que tú tienes.

Y ahora, si no te importa,

me gustaría que me pusieras al tanto de tus aventajados conocimientos

sobre la señorita Villanueva.

¿Y no sería mejor que me explicaras

qué es lo que te ha sucedido con ella?

Pues desde hace tiempo, he notado cierta química entre Carmen y yo.

"Cierta química". Ahora lo llamas así.

Sí, cierta química, sí.

Por favor, no te rías de mis sentimientos.

Yo quiero conocer más a Carmen.

Vaya, Víctor Vélez de Guevara abriendo su corazón.

Eso sí que es una novedad.

Hasta ahora, cuando quería conquistar a una mujer,

le invitaba a bailar, le hacía regalos caros, unas flores...

Pero con Carmen, eso no sirve, no sirve.

Tras el sí de Kiros,

lo siguiente que debemos abordar es la localización del taller.

Necesitamos un espacio amplio donde puedan instalar las mesas

y disponer de sus herramientas.

Y también hay que buscar un lugar adecuado

para almacenar los muebles una vez estén terminados.

Eso significaría reorganizar gran parte de la fábrica.

Es un gran cambio, hija.

Descuida, descuida, padre, porque he contado con ello.

Por eso, he redactado un informe muy detallado

con una simulación de los primeros meses de negocio.

Como veréis, en la parte financiera,

los beneficios harán que el esfuerzo merezca la pena.

Sí, es muy detallado.

Aquí pone que sacaremos diez piezas a la semana.

Sí, para empezar, cuando el equipo se sea más desenvuelto.

¿De qué equipo estás hablando?

Del que Kiros seleccione.

Al principio, creo que con cinco hombres bastaría para...

¿Cinco hombres más?

No podemos permitirnos más contrataciones.

Pero no hará falta, podemos reubicarlos.

¿Te refieres a sacarlos de la cadena de producción de tablones?

Efectivamente. Serán más eficientes en el taller.

¿Tengo que recordarte los problemas que tuvimos por tu empeño

en contratar a más gente para aumentar la producción?

Eso no es justo.

Son negocios, Carmen.

Si no puedes entenderlo, a lo mejor no estás preparada

para tanta responsabilidad. Por favor, un poco de calma.

Carmen, de verdad, estamos...

muy agradecidos por todo lo que has hecho.

Sin tu ayuda,

ahora estaríamos navegando rumbo a la península.

Pues demostradme vuestro agradecimiento confiando en mí.

¿Ves a qué me refería?

No puede afrontar un negocio de esa forma tan emocional.

No es tan fácil, Carmen, Patricia tiene razón,

la madera siempre ha sido el negocio principal de esta empresa

y ahora que hemos remontado la producción,

es muy arriesgado sacar a cinco hombres de ahí.

Está todo calculado. Con el aumento de sueldo de Kiros...

"Aumento de sueldo". Sí, es mano de obra cualificada.

Has debido de tomar algo que provoque delirios.

Hija, de verdad, estamos muy agradecidos,

pero estás apretando demasiado, entiéndelo.

No, no.

Mira el informe. Está todo ahí.

Los beneficios de la venta de muebles

serán suficientes para compensarlo todo.

Eso siempre que los muebles se vendan.

Los números son sólidos, sí,

pero esto es un cambio muy drástico.

Cambios que pueden llevar a la empresa

a donde no queremos que esté.

Necesitamos una estabilidad, entiéndelo.

Padre, fuiste tú quién insistió en que me hiciera cargo

de esta parte del negocio.

Solo necesito tu confianza.

Hasta hace poco, estabas dispuesto a dármela.

No te defraudaré.

Por favor.

Está bien. Venga, vamos a hacerlo, ya está.

No te arrepentirás. Sí. Pero ten por seguro una cosa.

Si en una semana no estás cumpliendo los números del informe,

daré marcha atrás. ¿Te ha quedado claro?

Cristalino. Como el agua de la fuente.

Bueno, venga.

A ver, cuéntame cómo piensas organizarlo todo

para meter al nuevo grupo, anda.

Eh... Sí.

Los muebles estarán... Sí, aquí.

Vaya por delante que yo adoro a Carmen,

pero...

hay que reconocer que ella no...

no sabe apreciar ese tipo de detalles.

Dudo que sea capaz de divertirse como nosotros lo hacemos,

de interesarse por las mismas cosas.

Es como de otra especie. -Ciertamente.

Por eso, creo que si realmente estás interesado en ella,

debes cambiar tu manera de pensar.

¿Tú qué plan le propondrías a una mujer a la que quieres conquistar?

Pues...

Le invitaría a una agradable velada...

donde sirvieran un exquisito pescado "papilón",

tendríamos una amena conversación

en la que nos reiríamos de la plana mayor de la colonia.

Le invitaría a bailar, iríamos al centro de la pista,

seríamos la envidia de los invitados.

(SUSPIRA) Perfecto.

¿Verdad que sí?

¿A qué hora me recoges?

Linda. Linda, hablo en serio.

Ella preferiría ir a la selva a ver si se la come un gorila,

y "papilon", poco,

ella prefiere una papilla de esas que toman los indígenas.

Carmen es una mujer, cómo decirte, intensa,

que disfruta de los momentos de intimidad.

De hecho, ahora que lo dices,

Carmen ha estado mucho más cómoda cuando estábamos a solas

que rodeados de gente.

Y apuesto a que en esos momentos, tú estabas de lo más nervioso.

¿Y cómo sabes tú eso?

Porque tú eres un hombre de acción, Víctor.

Tú despliegas todos tus encantos cuando estás en sociedad.

Es tu hábitat natural. Lo de la intimidad, no se teda bien.

¿Y eso cómo lo sabes,

si tú y yo nunca nos hemos conocido de ese modo?

Eso lo podemos solucionar.

Linda, Linda, por favor, vamos a centrarnos en el tema.

¿Qué más quieres de mí, Víctor?

Carmen es una mujer a la que, a pesar de su fuerte carácter,

no le gustan las luces de colores ni los artificios.

Si quiero acercarme a Carmen, tengo que...

hacer que ella conozca mi lado más íntimo.

Pero no sé cómo hacerlo.

Ella nunca va a aceptar una velada conmigo.

Ay...

La de quebraderos de cabeza que te evitarías

si invitaras a una que yo me sé.

Linda.

Eres una magnífica amiga.

He dejado a Carmen buscando un lugar

dónde ubicar... la fábrica de muebles.

Magnífico.

Luego podría revisar nuestra lista de precios

o reorganizar nuestros horarios.

Y hazme saber si necesita un vaso de agua o una taza de café.

¿A qué viene ese tono?

Te he escuchado y he tomado una decisión.

Efectivamente, tú has tomado la decisión.

Y esta fábrica es tan tuya como mía.

Tendrías que haberme consultado

antes de darle a la niña tanta responsabilidad.

Tienes razón.

Pero sé que Carmen está preparada. Ya has visto el informe.

Además, nosotros supervisaremos los números.

Al más mínimo indicio de que el negocio no va como debe,

todo esto se finiquita, Francisco. De acuerdo.

Pero, bueno, también hay que ver el lado positivo.

Mientras Carmen este entretenida vendiendo muebles,

no se meterá en líos.

Ni tiempo para seguir conociendo a Víctor.

Afianzar su relación con el hijo de Ventura era tu plan.

Sí, lo sigue siendo.

Pero Carmen no va a estar día y noche metida en la fábrica.

Además, por fin hemos saldado el primer pago

de la deuda con Ventura y haremos frente al resto.

Sé que estás enfadada conmigo por mi mala gestión,

pero..., bueno, míranos.

Por fin van las cosas bien.

¿Por qué no nos vamos unos días los dos solos?

A descansar.

¿Descansar ahora?

¿Cuándo una cría sin experiencia

va a lanzar la nueva línea de negocio de la empresa?

¿Es el momento de “descansar”? Era solo una idea, ¿eh?

Sí.

Me gustaba la idea de imaginarnos a los dos solos.

¿Recuerdas cuando éramos amantes

y el único problema que teníamos

era pensar en cómo quitarle la ropa al otro?

Claro que me acuerdo.

Ahora tenemos otros problemas.

Como sacar a cinco trabajadores de la línea de producción

y subirles el sueldo para que se pongan a fabricar mecedoras.

Eso es un problema, y parece que no quieres verlo.

(Campanilla)

(RÍE) En primer lugar,

quería daros la bienvenida a mi taller,

que es también el taller de Carmen,

o, más bien, al revés. Da igual.

El caso, muchos no la conoceréis porque sois jóvenes,

otros sí.

Pero al que seguro que conocéis es a Carlos.

Por cierto, me lo podría haber traído,

porque está en el salón. Carlos es el muerto, ¿no?

Sí, su padre.

No, mi padre se llama Óscar, y está en China.

Carlos es Carlos, a secas.

Y está en un bote, en el salón, que me podría...

Bueno, a lo importante.

Sí, mejor.

Muchas gracias por aceptar mi rectificación.

Porque, cuando leí vuestros currículums,

me parecieron una...

Me parecieron que iban muy justitos.

Me dije: "Julia, no puedes contratar a esta gente,

no eres una ONG”.

"Tú lo que necesitas son profesionales de verdad,

que sepan idiomas,

con experiencia, preparados..., así que tira del 'networking'".

-¿De qué? -De contactos, creo.

Sí, pero qué mejor networking que vuestro cariño.

-Sí, Julia, que todo eso es agua pasada, ¿verdad?

Estamos encantadas de estar aquí y de empezar a trabajar.

De empezar a trabajar, ya.

Sí, perdón, es que estoy un poco nerviosilla.

Vale, ya está hecho esto, vale.

"Presentación del espacio".

Pues... este es el espacio.

-A ver... Está guay.

Sí, está muy guay,

pero no sé cómo vamos a trabajar todos aquí.

¿Por qué? ¿No hemos pasado ya la selección?

Sí, todos vamos a trabajar como los que más,

que de eso va, somos un startup, hay que darlo todo.

-¿Una qué?

-Una empresa emergente.

Vamos, que lo que yo quiero decir

es que este sitio es muy pequeño como para que quepamos todos, creo.

Tengo una pregunta.

¿Ahora?

Cloe, los ruegos y las preguntas venían luego.

Perdonad, es que lo tengo todo aquí, en una lista, y si me lío...

Bueno, yo, en realidad,

lo único que quería era daros la bienvenida a mi taller,

que es también un taller de Carmen.

Y deciros, por si no lo sabéis,

que Carmen es el origen de todo esto.

Y que tenemos la suerte

de poder aprender de sus aciertos y de sus errores.

Y si en una cosa acertó mucho Carmen es que fomentó el trabajo en equipo.

Ella era la dueña del negocio,

pero todo el mundo del pueblo hacía algo.

Y eso lo vamos a mantener, empezando por los jóvenes.

Por ejemplo, Cloe llevará de la administración,

mientras que María va a llevar las redes sociales.

Y eso lo vais a hacer en una mesa... en algún lugar.

Pero ¿en la misma mesa, una al lado de la otra?

-Yo creo que eso no es buena idea.

Sí, va a ser una mesa muy grande,

donde os quepan todas vuestras cosas.

Si aquí no cabe ni un alfiler.

Bueno, ya nos apañaremos.

Luego, también tendremos un espacio donde trabajaremos Elena y yo.

Y el resto de vosotros...

Ribero, tú te encargarás del transporte.

Ya, yo quería preguntar que...

Dónde vas a trabajar, ¿no?

Ya. no me ha dado tiempo a pensar dónde vais a trabajar el resto.

Pero sí me ha dado tiempo a pensar qué funciones vais a desempeñar.

Por ejemplo, Juan Carlos.

Juan Carlos va a cortar la madera a medida

y a hacer el primer prototipo del mueble.

Y, una vez que eso lo tenga, le va a ayudar Pepe.

¿Verdad? Porque Pepe se encargará de suministrar las bisagras,

los tornillos a medida y de poner los tiradores.

Una vez que esto esté hecho, pasarán a las manos de Toñi.

Que le dará el barniz.

Os haré precio especial.

¡Genial!

Luego, Elena y yo nos encargaremos de los acabados.

Y ya estará listo el mueble para ser replicado

y para llegar a nuestros clientes de la mano de Antonia;

encargada del embalaje y de la distribución.

-Rosa.

Rosa, Rosa, claro, sí, sí, perdón.

¿Ruegos y preguntas? -Sí, yo.

¿Cloe?

¿Cuándo empezamos?

Íbamos a empezar hoy, pero tendrá que ser mañana.

-Mejor, así decides dónde nos colocamos.

Efectivamente. Además, todavía no me ha llegado la licencia.

Y, sin licencia, no podemos producir legalmente.

-Pero está todo en orden, ¿no?

Todísimo.

Sí, sí, no, me va a llegar a lo largo del día.

Cuando Carmen llegó a este pueblo,

los vecinos la acogieron,

como vosotros me habéis acogido a mí.

Y si hay una cosa que me haga más ilusión que este negocio vaya bien,

es que, en un tiempo, cuando alguien hable de nosotros,

como nosotros estamos hablando de Carmen y de los suyos ahora,

pues puedan decir que, más que un equipo,

éramos una familia.

(RÍE) Gracias.

Bueno, ahora, algunos de vosotros podéis pasar

al salón a firmar los contratos.

Mientras, los demás os quedáis aquí

tomando el piscolabis que nos ha preparado Tirso.

Gracias a ti.

Hasta ahora. (RÍE)

Gracias.

Tu abuela y tu padre estarían muy orgullosos de ti.

Bueno, todavía es pronto para eso. Pero todo llegará.

Esto es imposible.

Aquí hay un montón de cosas que yo no entiendo.

-Porque es tu primer contrato.

-No, es porque ponen palabras que no existen.

-¿Seguro que estás así solo por el contrato?

-Pues no.

Me voy a pasar todos los días trabajando pegada a María.

-No será para tanto, ya verás.

-Sí, eso va a ser una fiesta.

Pero, bueno, no te voy a dar la turra otra vez con lo mismo.

-Te va a costar mucho menos de lo que crees.

Yo, por ejemplo, discuto mogollón con mi padre,

no te lo imaginas,

y, de repente, nos llaman para hacer una obra en una casa,

pues hacemos como si nada. Nos centramos en el curro.

Al final hay que ser profesional.

-¿Profesional? Si yo profesional solo tengo el maquillaje.

-Eh...

Bueno, perdonad, si eso, vuelvo más tarde.

-No, da igual.

Ribero ya se va y yo estoy terminando.

-Sí, voy al taller, a dárselo a la jefa y a picar algo.

Que Tirso no invita a comida ni en Navidad.

-Pues parece que va a ser buena idea lo del taller de Julia, ¿no?

-Mira, María,

una cosa es que tú y yo vayamos a trabajar juntas

y otra muy diferente es que tú y yo volvamos a ser amigas.

¿Vale? De hecho, solo vamos a tener contacto

para cosas importantes y de trabajo.

-Pues vale.

Ay, niña, pero ¿qué estás escribiendo, hija?

Serán buenas noticias. Pues sí.

Por fin parece que la mala racha va quedando atrás.

Pues deja de escribir e invítame a un trozo de tarta.

que no sabemos cuánto durará la paz.

Perdone, ¿nos pone dos trozos de tarta?

Sí, y con tres o cuatro pastas para empujar, ¿vale?

Ay, hija, "mientras dura, vida y dulzura".

"Vida y dulzura".

Ay, que se me olvidaba.

Mira.

Pero ¿qué es esto?

Un detalle sin importancia.

Con la venta de los muebles, No te quedaste con nada.

Y a todos les diste al menos una parte por su ayuda.

Qué menos que tener un detallito contigo.

No hacía falta.

(TOSE)

Ya sé que no es una alhaja de categoría.

Es...

Es maravillosa.

(TOSE)

Uy... ¿Estás bien?

Sí, solo ha sido un escalofrío, hija.

La humedad de este lugar se me mete en los huesos.

Pero ¿estás segura? Que sí.

Tienes aspecto cansado.

Solo es eso, cansancio.

Si es que han sido muchas emociones,

pero ya, con todos felices, podré descansar.

Pues no sé si podrás descansar

con la indigestión que se nos avecina.

¿Qué se está celebrando aquí, si se me permiten la indiscreción?

Una oportunidad de negocio.

Mira, de negocios quería hablarte yo.

Pero no quiero interrumpir este momento tan dulce.

¿Qué tal si nos vemos esta noche y te comento la propuesta?

Eh... ¿Una propuesta de negocios?

Exacto.

Te lo agradezco, Víctor, pero ahora tengo mucho trabajo con la fábrica.

-A ver...

Escuchar una propuesta de negocios no es casarte con nadie, hija.

-Mira, puedes registrarme.

Te prometo que no tengo ningún anillo.

¿Tiene que ser por la noche?

Me gusta retirarme pronto para descansar.

Hija, que luego estás hasta las tantas de la noche

con la luz encendida escribiendo en ese cuaderno, que lo sé yo.

-Prometo no entretenerte más de lo estrictamente necesario.

Está bien. Nos vemos esta noche.

De acuerdo. No vas a arrepentir.

Que aproveche.

¿Se puede saber qué interés tienes en que me vea con Víctor?

A ver, el interés de que conozcas el ambiente de la colonia,

con los jóvenes.

A ver, ¿y qué hay de malo

en ir a una cena con ese muchacho tan apuesto?

Es que no saber la respuesta a esa pregunta

es exactamente lo que me preocupa.

Ángel, ¿qué haces aquí, hijo mío?

¿No tendrías que estar trabajando con Ventura?

-He decidido tomarme el día libre para pensar.

-¿Para pensar en qué?

-Estoy valorandocomenzar en la Escuela Diplomática

por mi cuenta.

-Pero eso significaría

que dejarías de ser el pupilo de Ventura.

-Sí, así es.

-Pero no entiendo nada, hijo.

¿A qué viene este cambio tan repentino?

Pensaba que estabas aprendiendo mucho,

que eso te hacía feliz.

Respóndeme, Ángel.

-Creo que ya he aprendido todo lo que tenía que aprender de él.

Ha llegado el momento de caminar solo.

-No digas estupideces.

Caminar solo es lo que les queda a aquellos que no disponen

de buenos compañeros de viaje. Y tú tienes... al mejor.

¿Eres consciente de las puertas que puede abrirte Ventura?

-¿Por qué te interesa tanto

que nuestras familias estén vinculadas?

-Me interesas tú, Ángel.

-No me chupo el dedo.

-No voy a negarlo.

Los Vélez de Guevara son un matrimonio importante

y estar conectados es algo importante

para los intereses de esta familia.

-¿Y dónde quedan mis intereses?

¿Si ya no forman parte de ellos seguir siendo el aprendiz de Ventura?

Tú no estás en condiciones de pensar...

-Cuando te llevo la contraria.

Gracias por tu opinión, madre,

pero ya soy adulto y puedo tomar esta decisión por mi cuenta.

Empezaremos con una mesita de café.

Iremos a por el material y lo traeremos aquí.

-Kiros.

¿Podemos hablar un momento?

Enhorabuena por el ascenso. -Las noticias vuelan.

-Sí, sobre todo, las malas.

-¿Las malas?

No te entiendo. ¿Qué hay de malo? -Bueno, para ti y tu equipo, nada.

Vais a realizar un trabajo menos exigente

y a cobrar mucho más salario.

Pero ¿qué pasa con los demás?

-Yo no pedí cobrar más. -(RÍE)

-¿Qué se supone que debería haber hecho?

¿Rechazar algo que cualquiera hubiera aceptado?

Tú aceptaste ser el nuevo capataz.

-Lo hice por mi gente.

Tú, en cambio, estás empeñado en marcar distancias.

-Da igual lo que diga o haga, siempre se me va a juzgar.

Nuestros actos nos definen, Kiros.

Y los tuyos no son claros.

¿Cuáles son tus intenciones?

¿Ganarte el favor del patrón?

¿O solo el de su hija?

¿O quizás ganar más dinero?

¿O emanciparte, tal vez?

-Mis aspiraciones solo son trabajar y ganarme el pan.

Si alguien ve algo más, es porque quiere hacerlo.

-O porque das motivos para ello.

Mira, Kiros, quizá tus intenciones sean buenas,

pero todo esto traerá problemas tarde o temprano.

Lo quieras ver o no.

¿Qué es esto?

Bienvenida a nuestra cena de negocios.

¿Esta es tu manera de hacer negocios?

¿Preparando una cita encubierta?

No debí fiarme de ti. Espera, Carmen.

Solo quiero charlar un rato contigo.

Y sabía que, si no lo hacía así,

no había ninguna otra manera de que aceptaras.

¿Y piensas que de esta manera sí?

¿Qué es lo siguiente?

¿Robarme un beso cuando puedas? Vale...

Fue un grave error.

Pero, de verdad, aprendo rápido.

Te prometo que solo quiero que charlemos

con un poco de intimidad.

Mira, nos tomamos una copa de vino.

Y, si después de la copa, te quieres ir,

nadie te lo va a impedir.

Solo faltaría.

Sé que no ha estado bien que te engañase,

pero dime la verdad, ¿hubieras aceptado ser mi acompañante

en la fiesta de los Cánovas?

¿Rodeados de gente peripuesta,

riendo chistes sin gracia y haciendo el paripé?

Solo te pido que charlemos un poco.

Dime.

¿Qué tienes que perder?

Lo entiendo, muchacho.

Esta siempre será tu casa y podrás volver cuando lo desees.

-¿Con quién hablabas?

¿Va todo bien?

-Sí, es solo que tendré que buscarme un nuevo ayudante.

Ángel ha decidido dejar de ser mi pupilo.

-¿Y te ha dicho por qué razón ha decidido concluir su labor?

-Al parecer, quiere comenzar a estudiar de nuevo.

-¿Y estaba seguro? Es un cambio muy importante en su vida.

-Ya lo conoces. No es el típico joven que se deja llevar por un arrebato.

Lo habrá meditado bien.

-Ya, pero, aun así, tú sabes que es un error.

Tal vez podrías hablar con él. Hacerle entrar en razón.

-¿Y para qué? No hay mejor lección que la equivocación.

Pronto se dará cuenta y volverá al redil.

-No estoy tan segura...

No obstante, si pusieras tanto interés

en el porvenir de tu hijo como en el de Patricia...

-Me preocupaba por ti.

Nunca habías tenido un ayudante tan eficiente.

-Es cierto, pero, últimamente, de un tiempo a esta parte,

estaba muy olvidadizo. Seguro que es un tema de faldas.

-Siempre son temas de faldas.

-¿Y qué otra cosa podría ser a su edad?

No creo que haya sido como Víctor, que haya cogido un camino de excesos.

No, necesitará desfogarse y después volver a centrarse.

-Víctor no es como te empeñas en creer.

-Ah, ¿no? Ojalá tuviera la mitad del empuje y el tesón

que tiene Ángel.

Otro gallo nos cantaría.

Seguramente, con respecto a Ángel,

en cuanto acabe sus escarceos, volverá a centrarse. Estoy seguro.

-¿Y si te equivocas y no vuelve?

-(SUSPIRA)

No me preocupa Ángel.

Es un gran chico, constante y maduro.

Conseguirá lo que se proponga

en cuanto se quite a la buscona de turno de la cabeza.

¿Se puede saber cuánto te ha costado cerrar el Río Club para esta cena?

Al verte sentada aquí conmigo, puedo asegurar que poco.

Oye, ¿te puedo hacerte una pregunta?

Claro. Para eso estoy aquí, ¿no? Para charlar.

¿A qué te dedicabas antes, en la metrópoli?

Era profesora.

¿Y qué enseñabas en la escuela?

No, no, en la escuela no. Daba clases a jóvenes en casa.

Así me ganaba la vida.

Pero mi pasión era y es la escritura.

Me gustaría ser novelista; o periodista, tal vez, no sé...

Conseguirás lo que te propongas.

Bueno, vivir de eso es bastante complicado.

Especialmente siendo mujer. Entiendo.

Lo dudo.

Y, aparte de tus alumnos,

¿has dejado a algún hombre en Madrid?

No.

Pues no será por falta de pretendientes.

Admito que alguno

resultó ser más interesante de lo que me esperaba,

pero no prosperó.

Entonces ¿nunca te has enamorado?

Sí, sí, de África.

Pues no sabes lo mucho que me alegra escuchar eso.

¿Por qué?

Es un plató típico de la costa, de los playeros.

Una tribu indígena.

¿Y qué es?

Pues es una pasta con yuca,

batata...

y plátano.

Plátano. No tienes ni idea, ¿verdad?

Solo sé que, si te gusta África,

te tiene que gustar la gastronomía indígena.

Dudo mucho que los indígenas coman esto con cubertería de plata

y acompañado de vinito francés.

Si quieres, mando que retiren los platos.

No. Déjalo.

Puede que esté un poco picante para ti.

Probé algo un poco más fuerte en una fiesta a la que me invitaron,

después de llegar aquí.

¿Y tú?

¿Te has enamorado?

No. Pero me encantaría hacerlo.

¿Qué quieres? ¿Por qué me has citado aquí a solas, Víctor?

Ya te lo he dicho, para charlar y para tener algo más de intimidad.

Ya te dije que tenemos muchas cosas en común.

Aparte de nuestro amor por el escándalo.

Ah, ¿sí? (ASIENTE)

Carmen, ambos estamos interpretando un papel.

Pues mucho más interesantes de lo que se ve por la superficie.

Tú no me conoces.

Tú a mí tampoco.

Pero... (CARRASPEA)

...veo en tu mirada que deseas hacerlo.

Pues deberías revisarte la vista. Carmen, ¿adónde vas?

Dijiste que te acabarías la copa de vino por lo menos.

Sí, sí. Sí, sí, sí.

Y yo no voy a faltar a mi palabra.

Le digo al pianista que toque tu canción favorita.

Adiós, Víctor.

Carmen.

Creo que estás demasiado acostumbrado

a salirte siempre con la tuya y no entiendes una negativa.

Así que te lo digo mucho más claro: no.

Si lo que quieres es que nos conozcamos y que seamos amigos,

vas por muy mal camino.

Carmen...

"Me la ha vuelto jugar,

y le he tenido que dejar plantado con la mesa puesta".

"He salido furiosa, con el vino ardiendo en mi garganta

y el enfado agitando mis sienes".

"Víctor, siempre al límite".

"Y, aunque prometa no dejarme engañar de nuevo,

siento que su atrevimiento volverá a ponerme a prueba".

(Puerta)

Ibas rompiendo corazones, ¿eh?

Hija, podías darme una copia de las llaves, ¿no crees?

Sí, claro.

Lo que me faltaba. Tenerte aquí metida día y noche.

Si lo digo por ti, despistada, cualquier día te quedas en la calle.

Además,

a saber lo que tarda un cerrajero en llegar a este pueblo.

Seguro que alguien sabría cambiar una cerradura aquí.

Eso no es lo mismo que tirar la puerta abajo.

Además, que soy tu inversora.

Puedo entrar y salir del taller cuando quiera.

Vale. Te hago una copia de las llaves. ¿Contenta?

Pues sí. Y lo estaría más si no tuviera que discutir contigo

cada pequeña cosa, por evidente que sea.

Por cierto, te he recogido el correo.

¡Ah! La próxima vez, léelas, y así me haces un resumen.

Cuidado con el sarcasmo, hija,

que se te marcan un poco las líneas de la frente,

y de ahí a la arruga... (RÍE)

Bueno, vamos, a ver, ¿te han traído los materiales?

Sí, tengo materiales para un mes.

Muy bien.

¿Los trabajadores han firmado los contratos?

Esta mañana.

¿Has avisado para que los den de alta en la Seguridad Social?

¿Hay que hacer eso?

Pues claro.

No pueden trabajar si no están dados de alta.

¿Por qué?

¡Porque es ilegal!

¿Qué? Tendrías que ver

la cara que se te ha quedado.

Claro que he llamado a la gestoría, ¿por quién me tomas?

Hija mía, de verdad, de ti me espero cualquier cosa.

Pues no me agobies, que está todo en orden.

Todo en orden... Todo en orden menos tu estado civil.

Los papeles del divorcio siguen sin firmarse.

Sí, de eso también me he dado cuenta.

Mira, a este ritmo creo que deberías ir pensando

en un regalito para tu primer aniversario.

Y te digo una cosa,

he visto unos gemelos... Tienes razón.

¿En qué exactamente?

En qué te pone una arruga muy fea en la frente.

Muy graciosa.

No, ahora en serio, Julia.

No te preocupes por dudar sobre el divorcio con Sergio.

Hay cosas que hay que pensar bien.

Mamá, calla un momento, por favor.

Pero ¿qué es eso?

Es de la Agencia de Actividades, sobre la licencia.

¿Y qué dice?

Me la han denegado.

No puedo abrir el taller.

Pero ¿por qué?

Porque el taller no es mío.

Es que no sabes lo que ha hecho, no lo sabes.

Esa cena no era de negocios.

Era una encerrona para conquistarme.

Yo no lo veo grave.

-¿Cómo que se ha suspendido? ¿Las máquinas han vuelto a fallar?

Mi hija ha vuelto a fallar.

Quería reuniros aquí para deciros

que, que teníamos pensado arrancar hoy la producción,

no va a poder ser.

¿Cómo? ¿Tú estás de coña?

Aún tengo tiempo de arreglar todo esto.

¿Y qué vas a hacer?

Voy a encontrar al dueño del cobertizo

y voy a pedirle permiso.

¿La volviste a besar? -No, Linda, no.

No me dio tiempo ni de llegar a los postres.

-Ay, pobre Víctor.

Parece que el cometido de la vida de esa muchacha

sea mandarte a hacer calceta.

Vengo a entregar este ramo.

-Son preciosas. ¿A nombre de quién?

-Solo me han pedido que las deje en la librería.

Que no le voy a dar la razón a esta loca.

-Perdona, ¿cómo me has llamado?

-Cálmate. -Que me lo digas a la cara.

-¡No sigas, María!

Si el plan de anoche hizo aguas,

demuéstrale que sabes enmendar tus errores. Discúlpate.

Y deja claro que puedes convertirte muy pronto

en el hombre que desea.

-Eres muy poco convencional, totalmente imprevisible...

Ya no sé qué más hacer, Carmen. No lo sé.

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Dos vidas - Capítulo 26

01 mar 2021

Julia por fin está lista para abrir el taller. Llena de motivación, Julia contrata a gente del pueblo, igual que había hecho Carmen en el pasado, y todo parece que va a salir bien. Excepto las tensiones entre Cloe y María, que no desaparecen ni en la firma del contrato. Julia está feliz hasta que una inesperada carta pone su nuevo negocio entre la espada y la pared. En África, el destino parece sonreír a Carmen. A pesar de las pegas de Patricia, su padre confía en ella para que ponga en pie el negocio de muebles. Hasta Víctor organiza una cena con ella para proponerle un nuevo negocio. Lo que no sabe Carmen es que esta cena esconde otras intenciones. Por otro lado, Ángel medita desvincularse de Ventura para alejarse así de Inés.

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