Dos vidas La 1

Dos vidas

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No recomendado para menores de 7 años Dos vidas - Capítulo 1 - Ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía de "Dos vidas")

(Pitidos de semáforo)

Perdón, perdón.

Buenos días. Venga, luego hablamos.

Llegas tarde. Y tienes pintalabios en el diente.

Lo siento. Tenía entrenamiento, pero se ha cancelado.

Tu madre te ha reorganizado la agenda.

Tienes cita en la peluquería a las seis.

No, cancélala.

¿Vas a ir a la cena con ese pelo? El coche te recoge a las nueve.

¿Estoy tan mal? Bueno, vale, iré.

Pero dime que no tengo más compromisos esta semana.

Uno más. ¿Cuál?

El viernes.

Tu boda. Ah.

Ha llamado Sergio, que tenéis que elegir los músicos.

Dijimos que no queríamos músicos. Parece que ha cambiado de opinión.

Mañana tienes videollamada con Londres

y el miércoles cerramos la colección.

Hablando de eso.

¿Qué te parece? Bien, ¿no?

Los terminé ayer. No le van a gustar.

¿Por qué? ¿Por el tacón?

Porque son tuyos.

Son bonitos, July, cariño, pero nosotras llevamos las cuentas.

No te ve diseñándolo.

¿Y si le gustan tanto que cambia de opinión?

Lo intentaré, que no quiero pasarme la vida haciendo balances.

Oye. Julia, no te acomodes,

tienes la prueba del vestido.

¿Qué? Pero ¿eso no era mañana?

Lo cambió tu madre, ¿no te lo dijo? ¡Claro que no!

Cancela la reunión con Gloria.

El teléfono estaba en un post-it por ahí.

Es rosa o verde, no sé.

¡Me voy, que llego tarde! ¡Julia!

¡Julia, Julia, el post-it! ¡Está por ahí, lo juro!

Papá, te llamaba para ver si ya sabes cuándo llegas.

Llámame cuando puedas, por favor. Te quiero.

(Móvil)

¡Buenos días, mamá!

¿Se puede saber dónde estás?

Llegando.

O estás aquí en cinco minutos o te casas sin probarte, tú verás.

Estoy de camino. ¡De camino al desastre!

¿Cómo puedes ser tan desorganizada?

¿También piensas llegar tarde el día de tu boda?

¡Ah!

¡Julia! ¿Julia, qué pasa?

Julia, ¿estás ahí?

¿Se puede saber qué estás haciendo?

¡Que te estamos esperando!

Mamá, no me estás ayudando nada. Te veo ahora.

Como no llegues en cinco minutos...

(Pitido)

¡Cogedla, viva o muerta!

¡Está a tiro, abrid fuego!

(Disparo)

¿Dónde se ha metido?

Esa cría no puede conocer la selva mejor que nosotros.

¡Apartaos!

¡Apartaos!

¡Déjenme pasar!

¡Déjenme pasar!

Está donde Kiros. Traedla.

¡Vamos!

(SOLLOZA)

¡Kiros!

¡Carmen!

¿Qué ha pasado? Estás herida.

¿Qué ha pasado? No quería...

¿Qué no querías? No quería, no quería...

No quería... ¿Qué no querías?

Víctor.

Voy a por él. No. Lo he matado.

(NERVIOSA) Lo he matado,

lo he matado, lo he matado, lo he matado.

Tranquila, tranquila. (LLORA)

Lo he matado.

Lo he matado.

Lo he matado. Tienes que esconderte.

Iremos al interior. Nos ayudarán.

Lo siento.

Lo siento. ¡Perdóname! No digas eso, estamos juntos.

(Motor de coche)

¡Ya vienen!

¡No dejes que me lleven, me va a matar!

¡Ganaré tiempo, corre!

¡Vete, Carmen!

¡Esto no va contigo, aparta!

Tranquilos. No vais a herir a un hermano, ¿verdad?

(TOSE)

(TOSE)

¡Carmen!

¡Carmen! ¡Por aquí!

¡Vamos! ¡No!

¡Kiros! ¡No hay tiempo que perder!

¡Tenemos que ayudarle! ¡Estará bien, confía en mí!

Vamos. No.

¡Dejadle, miserables, no le toquéis!

Lo siento.

No tenía opción.

Kiros...

Kiros.

Kiros.

Mi amor, todo va a salir bien.

Todo va a salir bien.

Mejor que bien. Va a ser perfecto.

No sé. ¿No parezco un merengue o una bola de nieve?

No digas tonterías, estás preciosa.

A Sergio le va a encantar.

Yo ya dije que quería algo más sencillo.

No estamos a tiempo, ¿no? No, claro que no.

Este es tu vestido, cielo, ¿eh?

Fíate de tu madre, que sabe de estas cosas.

Si de ti dependiera, irías hecha un cuadro.

Por cierto, ¿te has peinado esta mañana?

Sí.

Anda, mira, pruébatelo con estos. Te verás mejor.

¿Con ese taconazo? Me querré morir a las dos horas.

¿Y unos planos? No.

De planos nada.

Es el día más importante de tu vida,

se te tiene que ver entre los invitados.

Mamá, soy una novia, no la Giralda. Anda, pruébatelos

y me dices luego, venga.

¿Y esos pies negros?

¿Has estado corriendo descalza?

No. Anda, límpiatelos.

Me llevas por el camino de la amargura.

Mamá, hay una cosa que te quiero enseñar.

Es un proyecto en el que llevo mucho trabajando.

Ahora no, Julia.

Si no te los vas a probar, levántate, que arrugas el vestido.

Solo quiero que lo veas.

¿Por qué parece que se los ha comido un perro?

Bueno, tú olvídate de esto.

Escúchame.

Mamá, estos zapatos...

están diseñados para la mujer moderna,

que necesita un calzado que le haga sentir femenina,

pero sobre todo,

que le permita caminar con paso firme hacia la vida que desea

y a tomar todas esas decisiones

que le van a llevar al éxito, al triunfo.

Cielo, déjate de milongas.

No los voy a incluir en la colección.

¿Y ya está?

Querías que los viera y los he visto.

Y ahora, pruébate los zapatos.

Ni siquiera me has dejado terminar.

¿No quieres ver un prototipo?

Le puedo dar una vuelta al color.

Es por el tacón, es eso, ¿no?

Mira, cariño,

sé que siempre te ha gustado el diseño,

lo sé, y se nota que has trabajado en esto.

Pero tú eres mucho mejor jefa de ventas que diseñadora.

Y ese es tu lugar.

Y cuanto antes lo asumas, mejor para todos.

Venga, anímate, que es un momento precioso.

Pruébate los zapatos, que no tenemos todo el día.

¿Qué, cómo ha ido?

Mal.

¿Y qué esperabas, July?

¿Cómo te has roto el tacón?

(EXHALA)

(LEE) "Querida Julia, me llamo Carlos,

y cuando leas esto, me habré ido de este mundo.

Lo he dispuesto todo para que a mi muerte te llegue en herencia...

lo único que tengo, mi casa.

Te preguntarás quién soy y si es que estoy loco,

lo segundo, tal vez, lo primero,

soy tu padre, Julia.

Tu padre biológico".

(Risas)

Conclusión: No intentéis regatear con un mecánico sueco.

Tienes un hijo que es un tesoro.

Listo, trabajador y gracioso.

Eso no te lo voy a negar. ¿Cerrasteis ya el menú, cariño?

Sí, al final nos quedamos con el marisco.

Julia no estaba muy convencida, no le va mucho,

pero es la mejor opción.

Diana nunca se equivoca. No es verdad.

Y no me hagas la pelota, que me tienes ganada.

Al final, vendrá Óscar, ¿no?

Tiene mucho trabajo en Shanghái,

pero no se perdería la boda de su hija. Llegará a tiempo.

¿Y lo del permiso de residencia, lo has cerrado ya?

¿Qué permiso de residencia?

Eh... Para Canadá.

Pero si nos vamos de luna de miel.

Iba a decírtelo después de la boda,

no quería sobrecargarte con más cosas.

He aceptado un puesto en Canadá. Nos mudamos.

¿Cómo que nos mudamos? ¿A vivir allí?

No tienes que preocuparte por nada, he hecho gestiones.

He puesto en venta la casa,

he alquilado un apartamento precioso en Toronto.

Monísimo, te va a encantar. ¿Y mi trabajo?

No te preocupes.

Cris se queda al frente. Lo hará bien.

¿Tú también lo sabías?

¿Y le das mi puesto a Cris sin consultarme?

Si te preocupa el trabajo, te he conseguido un par de entrevistas.

Y si no te cuadra, te puedes coger tiempo para ti.

Descansar, leer, hacer deporte.

Darnos nietos.

¿Habéis tomado entre todos todas estas decisiones a mis espaldas?

¿No pensasteis que yo tendría algo que decir?

Amor, estás hasta arriba de trabajo y muy estresada por la boda,

no te lo hemos dicho para no ponerte más nerviosa.

¿Nerviosa? ¿Me ves nerviosa?

¿Vosotros me veis nerviosa?

Porque yo creo que estoy supertranquila.

Julia, el tono.

Por eso no has aceptado mis diseños, ¿no?

No los he aceptado porque no estaban a la altura,

pero no quería decírtelo.

A lo mejor hay demasiadas cosas que no me dices.

No saques las cosas de quicio.

Es una oportunidad buenísima para Sergio.

(RÍE) ¿Para Sergio?

¿Y para mí, qué? ¿Es que yo no existo?

¿Es que soy transparente, un holograma, una planta?

¡¿Es que no me veis?!

Julia, vale ya.

No. Estoy harta de hacer lo que vosotros queréis.

Me cambias la agenda como quieres,

he elegido el vestido que tú querías, el menú que te gustaba,

¿y ahora tenemos que irnos a Canadá?

Cariño, por favor.

Y tú, ¿pretendes que renuncie a mi carrera, a mi vida,

y no eres capaz de preguntarme, para no ponerme nerviosa?

Enhorabuena, te ha salido muy bien la estrategia.

Tina, ya te enseñaremos el apartamento en Toronto,

seguro que está a tu gusto. Bueno, al gusto de todos vosotros.

¡Julia, se acabó!

¡Discúlpate ahora mismo! No.

Llevo años disculpándome, aguantando, tragando,

poniendo buena cara y haciéndoos caso en todo,

pero, mamá, esto es demasiado.

(Murmullos)

Lo siento, lo siento mucho.

¿Sabéis qué?

Que no lo siento. ¡No lo siento para nada!

Os pido disculpas. Voy a hablar con ella.

No, ya voy yo.

Julia...

Julia.

¿Se puede saber a qué ha venido este numerito?

No tienes derecho a faltarnos el respeto así.

¡Qué vergüenza! ¿Qué van a pensar tus suegros?

¿Sabes lo que es una vergüenza?

¡Esto!

Lo he recibido hoy. Dice que papá no es mi padre,

que es un tal Carlos.

Mamá, ¿qué es esto?

Dime que no es verdad, que es una broma.

No, no es una broma.

Pero ¿mamá, quién es este señor? ¡Cómo va a ser mi padre!

Tu padre es Óscar,

que es quien te ha criado como si fueses suya.

No necesitas saber nada más. ¿Papá también lo sabía?

¿Me habéis ocultado más cosas?

No sé, que eres una espía del CNI, o que sois todos masones

y tenéis una logia en el sótano de casa.

No hagas un drama, que me duele la cabeza.

No me lo puedo creer, es el día más loco de mi vida.

¿No vas a entrar a disculparte?

¿No vas a afrontar esto como una persona adulta?

¿Y de qué sirve ser adulta si todos me tratáis como a una niña?

Tendrás que demostrar que no lo eres.

Buenas noches.

No sé a dónde voy. Lléveme a un sitio donde pueda pasear.

¿Cómo te atreves?

¡Yo no he criado a una asesina!

¿Ni siquiera vas a molestarte en saber por qué lo he hecho?

Eso se lo cuentas a las autoridades.

Te están buscando.

Has matado al hijo del hombre más poderoso de la colonia.

¡Debería entregarte!

Hazlo.

Ya me entregaste una vez a él, como si fuese ganado.

Tendría sentido que le pusieras fin a esto entregándome de nuevo.

No te atrevas a culparme, yo no he apretado ese gatillo.

¡Tienes suerte de que te hayan encontrado mis hombres antes!

¡Me juego el pescuezo por ti!

La Guardia Colonial ha estado aquí y no tardarán en volver.

Tienes que salir de África inmediatamente.

En tres horas parte un barco rumbo a Cádiz.

Uno de mis hombres te espera en el puerto con un pasaporte falso.

Es determinante que ocultes tu identidad,

porque seguirán tras de ti en España.

Ventura tiene contactos y no van a parar.

Toma.

Compra una casa en un lugar discreto...

y empieza de cero. (EXHALA)

Nadie puede saber que has estado aquí nunca.

Nadie puede saber quién eres.

Nadie puede descubrir tu identidad, porque si lo hacen, te matarán.

Eres lo único que tengo.

Por favor, prométeme que vas a sobrevivir.

No me iré sin él.

¡Dios! ¡Hasta el último minuto me vas a desafiar!

O con él... o la muerte.

Está bien.

Iré a buscarle, estará en el barco a tiempo.

Voy contigo. ¡No!

Tú tienes que irte ya.

Ángel te está esperando en el camino a Ayene.

Debes salir cuanto antes.

Van a cortar las carreteras, vete.

No me falles, padre, por favor.

Toma.

Sabes...

que nunca más podrás volver, ¿verdad?

No volveremos a vernos... nunca.

Gracias...

por todo.

Gracias por darme África.

(Motor de coche)

¡Ángel! ¡Ángel!

¿Esos son los cuadernos? Sí. Y tus maletas están dentro.

¿Estás bien? Sí.

Sí. No necesito las maletas.

Dentro tienes ropa para cambiarte.

Te quiero mucho.

Hermanito...

Y yo a ti.

Cuídate, por favor. Vale.

Cuídate. Vale.

Corre.

Vamos, vamos.

(Motor de coche)

¡¿Dónde está?! ¡¿Qué le han hecho?!

Está a salvo.

¡La matarán, tiene que protegerla!

Ya lo he hecho. Está camino del puerto.

¿Sale del país, adónde va? Sí.

Tiene que llevarme con ella, se lo ruego.

Soltadlo.

Kiros, tengo este gesto contigo

porque nos conocemos de hace tiempo y sé que eres un buen hombre.

Pero debes entender una cosa.

Puedes irte con mi hija a España.

Pero eso no significa que sea vida lo que allí tengáis.

Allí no hay muchos de los tuyos.

No tendrás ningún derecho,

no te querrán en los pueblos, ni en las grandes ciudades.

A mi hija la repudiarán cuando la vean contigo.

Aquí tampoco nos quieren juntos,

y aun así, hemos podido con ellos.

¿Por qué? Porque el amor es más fuerte.

No, en España no, te lo garantizo.

Allí no podrás trabajar,

ni siquiera podrás mendigar,

y será mi hija quien tenga que arrodillarse para hacerlo.

Tú acabarás en la cárcel

y ella se dejará la piel y el alma intentando ayudarte, como siempre.

Pero esta vez no habrá nada que yo pueda hacer.

Se hundirá en la miseria más absoluta.

Encontraremos la manera.

¡No hay manera, ¿no lo entiendes?!

Puedes subirte a ese barco,...

pero si lo haces, no solo estarás condenándote,

estarás condenando también a mi hija.

Le estarás arrebatando la posibilidad

de empezar una nueva vida y ser feliz.

Por mucho que te duela,...

tendrá más oportunidades sin ti.

(Timbre)

¡Julia!

¡Gracias a Dios!

¿Dónde has estado toda la noche?

Casi llamo a la policía.

¿Me invitas a un café?

(ASIENTE)

Sí, está aquí, no te preocupes, está bien.

Luego hablamos.

Menuda noche le has hecho pasar a Sergio.

¿Cómo se te ocurre desaparecer así?

¿Dónde has estado? Necesitaba pensar.

Muchas noticias en poco tiempo, ¿no?

Sergio solo intentaba quitarte presiones, se preocupa por ti.

Y lo otro. Se supone que no tenías que enterarte.

¿Quién es este hombre, mamá? ¿Por qué no me dijiste nada?

Da igual quién fuera.

¿Y por qué me deja su casa? No lo sé, no lo sé.

Harías bien en rechazarla y olvidarte de todo esto.

Mamá, siento el espectáculo de ayer,

no fueron formas.

Me disculparé con Tina, con Rafael

y con Sergio.

Pero he estado pensando y...

estoy muy perdida.

Resulta que llevo meses diseñando unos zapatos para la mujer moderna,

que camina con paso firme,

y está claro que esa mujer no soy yo.

Ha sido una mala noche, Julia, no le des más vueltas.

Es más que eso.

Es que no sé quién soy, no sé qué quiero para mi vida.

Tengo treinta años, ¿y qué he hecho?

He estado subida en una rueda, dejándome llevar.

No dramatices, lo tienes todo.

Todo lo que queréis vosotros. Pero ¿qué quiero yo?

No lo sé.

Y, sobre todo, ahora,

no creo que pueda saberlo sin conocer mis raíces.

No conozco una mitad de mi vida. Y es mejor así.

Me voy a ir unos días a esa casa.

No Sí.

Necesito pensar y quiero saber quién era Carlos.

Y si tú no me lo dices, lo descubriré yo.

Es que no hay nada que descubrir.

Nunca quiso ocuparse de nosotras.

¿No tenía que dejar de ser una niña?

Pues he tomado una decisión.

Te casas este viernes,...

que no se te olvide.

"Te preguntarás por qué te cuento todo esto ahora.

En mis últimos días he estado pensando mucho.

Yo tampoco conocí a mi padre,

y mi madre, aunque dulce y encantadora,

siempre fue un misterio para mí.

Me habría gustado saber algo más sobre mis orígenes

y me pareció injusto privarte a ti de ellos.

La casa que te dejo lleva tiempo cerrada,

pero seguro que podrás convertirla en un hogar.

Y el pueblo...

Bueno, no está en su mejor momento,

pero los vecinos te recibirán con los brazos abiertos, estoy seguro.

Busca a Elena cuando llegues, ella te pondrá al día.

Ojalá encuentres aquí tu historia, la nuestra.

La que yo no supe reconstruir.

Un abrazo, Carlos".

¿Hola?

(Ladridos)

¿Hola?

Hola. ¿Hay alguien?

(Llama a la puerta)

¿Hola? ¡Estoy buscando a Elena!

No, no, no, no.

Genial.

(RESOPLA) Genial

Qué asco, por favor.

(Ladridos)

¿Necesitas ayuda? No, lo tengo controlado.

Anda, trae.

Oye.

Oye.

Oye, que es mi zapato.

¿Adónde...?

¡No, no, no!

¡Que son de cuero!

¿Qué prefieres, piel mojada o mierda de vaca?

La piel mojada no huele.

Bueno...

Gracias.

Eres Julia, ¿no?

¿Elena?

(ASIENTE) Menos mal,

pensaba que esto era un pueblo fantasma.

Están todos en la despedida,

has llegado justo a tiempo.

¿Qué despedida, de soltero? No, la de tu padre.

¿Un funeral? No es un funeral, no,

es más animado. Él lo quería así.

Tu padre ya penó mucho en vida. No es mi padre.

Mi padre se llama Óscar.

¿Vamos?

Venga.

Venga.

Don Modesto, su café con leche templada y una gotita de brandy.

Pero que no se entere su hija.

Ahora estoy contigo. Chicos, ahora os traigo lo vuestro.

Buenos días, Mario. -Buenos días.

-¿Qué te pongo?

-Un cortado.

Hola.

La hija de Carlos.

¿Por qué no dejan de mirarme?

Mujer, eres la novedad.

Por aquí no viene mucha gente, y la mayoría están de paso.

Quita la música, Ribero.

Ese es Tirso, el dueño.

Bueno...

Estamos aquí para recordar a Carlos Cruz,

vecino de este pueblo.

Sabéis que no me gusta mucho hablar, así que voy al grano.

Le echaremos de menos.

Bueno, si alguien quiere decir algo, es el momento.

Carlos nunca te decía que no a nada.

Te ayudaba con la faena, te dejaba las herramientas.

Hasta me arregló la moto.

Era un tío de puta madre.

Era muy buen vecino.

Siempre se portó muy bien con mi madre y conmigo.

Para mí era como mi tío.

Era justo y trabajador.

Y como ha dicho mi hija, siempre se preocupó por nosotras.

Bueno, por todos.

Nos mantenía unidos.

Y ya que está aquí su hija, que hable ella también, ¿no?

No, no, yo no soy mucho de hablar en estas cosas.

Vaya hija, que no va a hablar en el funeral de su padre.

Es que no tengo nada que decir, de verdad.

-Di algo, lo que sea.

Si no, te arrepentirás. -Claro.

Unas palabras bonitas.

¿Por qué no quiere hablar?

Habrá venido a por el dinerito de la casa y lo demás le dará igual.

-Unas palabras, Julia, algo.

Por el gesto, más que nada. Por tu padre.

¡Es que no es mi padre, es un desconocido!

(Murmullos)

No tengo nada que decir.

(Murmullos)

¡Julia!

Julia, espera.

Siento si te hemos presionado, no era mi intención.

Es normal que estés agobiada, esto tiene que ser muy raro.

Raro se queda corto.

-Julia, ¿no?

Enhorabuena, nos acabas de dar tema de conversación para dos semanas.

La urna es tuya.

No, yo no me llevo eso.

¿Por qué?

¿Solo vienes a por la casa?

No, pero ¿qué hago con unas cenizas de una persona que no conozco?

Eres su hija. ¿Quién quieres que se las lleve?

Que no, que no, que se las lleve quien quiera.

Que las tiren al mar, al punto limpio o lo que queráis.

Pero ¿qué voy a hacer yo con eso? A ver, esto es tu padre.

¿Verdad? Sí, ¿no?

Sí. -Claro que sí.

Pues es tu problema, no el mío.

A ver...

Eso es.

Y ahora, si me disculpáis.

Anda, ven.

(Gaviotas)

(Música dramática)

(Música dramática)

(Música dramática)

(Bocina del barco)

(Bocina del barco)

(Continua la música dramática)

Como puede comprobar, es el lugar perfecto

para formar una familia.

Tranquilo, en plena naturaleza,

alejado del ruido y el humo de la ciudad.

Nadie les molestará.

Huele a madera.

A roble.

Eso es. La tarima es de roble de primera calidad,

al igual que la escalera.

Como ve, la casa es muy luminosa,

gracias a sus grandes ventanas, pero no tema,

es fresca en verano

y la chimenea da calor en invierno a todas las estancias.

Si me acompaña a la planta superior,

le puedo enseñar los dormitorios y el despacho,

ideal para su marido.

Imagino que su marido querrá ver la casa.

Le encantaría, pero no va a ser posible, está de viaje.

Ah. Lo ha dejado todo en mis manos.

No se preocupe, tengo su autorización.

Si me permite.

Ajá.

Muy bien.

Pues la decisión es suya, usted dirá.

Me la quedo.

Como ves, hay que limpiar y poner todo en orden.

Pero siempre fue la más bonita del pueblo.

No te extrañe si hay recelo.

Esta casa tiene muchos novios.

Qué maravilla.

¿Y por qué está abandonada?

Carlos la cerró cuando murió su madre, hace diez años.

Le recordaba demasiado a ella. Nunca quiso volver.

En esta casa hay de todo, pero ni una foto.

Qué raro en una casa tan antigua. Sí.

A Carlos no le gustaban mucho las fotos.

¿Por qué no la vendió? ¿Por qué dejarla cerrada?

No podía vivir aquí, pero tampoco podía desprenderse de este lugar.

Su madre... era una mujer especial, ¿sabes?

Estaban muy unidos...

y esta casa era lo único que tenían.

¿Y tú?

¿Has venido a venderla o te vas a quedar?

No lo sé.

Bueno, te dejo, que tengo cosas que hacer.

Espera. Espera, espera.

¿Por qué no te quedas un rato y me cuentas más cosas de Carlos?

Ya habrá tiempo, mujer. Y tú tienes que vivir este momento.

Disfruta.

Oye, ¿y qué hago con la urna?

No lo sé, lo que quieras.

Búscale un sitio.

(Música melancólica)

Manuel.

Jorge.

Carlos.

Carlos Cruz.

¿Te gusta tu nombre?

"Nadie puede saber que has estado aquí, nunca.

Nadie puede saber quién eres,

nadie puede descubrir tu identidad,

porque si lo hacen, te matarán".

¿Qué estoy haciendo aquí?

¿Y qué hago contigo?

"Búscales un sitio".

¿Dónde se ponen unas cenizas? ¿Dónde?

No te conozco de nada y ya tengo que cargar contigo a cuestas.

Esto es una locura,

Me podías haber escrito antes de morirte.

No tenía que haber venido, mi madre tenía razón.

Esto no tiene ningún... ¡Ah!

¡Ah!

¡No, no, no, no!

¡Lo siento, lo siento!

¡Madre mía, lo que me faltaba!

¡Me va a caer una maldición!

Siete años de mala suerte por lo menos.

Ha sido un accidente, te lo juro.

No te me aparezcas, por favor, no te me aparezcas.

(SOLLOZA)

"Me llamo Carmen Santiago, no Carmen Cruz.

Y esta es la historia de cómo llegué a África,

pero sobre todo, de por qué me quedé.

Aquí están mis mejores años,

que guardaré en secreto para salvar mi vida y la de mi hijo.

Es lo único que me queda y no puedo permitir que nada le pase.

Tendré que conformarme con mis recuerdos,

por suerte, esos no pueden arrebatármelos.

Las estrellas, las aves, la selva,

el sabor de la comida...

Los colores, los sonidos, los olores.

Mis recuerdos son mi vía de escape, mi ilusión, mi refugio.

Y a veces, también mi verdugo".

(En sueños: disparos)

¡Ah!

(El bebé solloza)

"Y ahora, estas vivencias son tuyas, seas quien seas.

A veces me encontré perdida,

pero descubrí el camino negándome a ser un títere en mi propia vida.

Y aunque puedas juzgarme, y con razón,

tomé cada una de mis decisiones

y viví y amé de una forma tan intensa y verdadera,

que no me arrepiento de nada.

Al fin dejo atrás el frío del invierno en Madrid

y me dirijo a África.

Llevo soñando con ello toda la vida.

Voy a encontrarme con mi padre,

y no solo estoy deseando sentir su abrazo.

Al fin voy a descubrir esta tierra de la que tanto me ha hablado.

Ansío vivir aventuras, explorar la selva, probar nuevos sabores,

bailar con los nativos hasta el amanecer".

(Música africana)

Carmencita, hija, que te vas a caer.

Tranquila. ¡Uy! Esto está muy alto.

Qué maravilla. Mira.

Qué angustia.

Mira.

Uy, qué bonito.

Cuánto verde, ¿no?

(SUSPIRA) Qué nervios.

Hasta el suelo este es raro, si no se puede andar.

Agujero sí, agujero no, de verdad...

Uy, Carmen, hija. Vamos, no te pares. Vamos.

Venga, juntitas.

Y no toques nada, ¿eh? Ni se te ocurra tocar nada.

Tranquila.

¿Qué tranquila, Carmen? Es que yo no sé...

Mira el señor. Bueno,... de verdad, de verdad...

Perdón. Hija, ¿adónde vas?

Hola. Carmen, cariño.

Ten cuidado.

Muy barato. -Sí, "barato".

¿Te gusta?

Y si quieres, este también. -Mira, no.

Huele así como a cocido o algo así. Huele raro. De verdad.

Carmen, hija. Gracias.

¡Uh! ¿Puedo? Calla.

Pero si son ojos. ¿Qué haces?

(CHASCA LA LENGUA) De eso nada.

Carmencita, ni se te ocurra tocar eso.

(SUSPIRA) Si es que...

¿Agustina? -Sí.

Hija. ¿Linda? -Sí.

Ay.

Qué ganas tenía de verte, bonita, de verdad.

(SUSPIRA) Qué bonita eres. Madre mía.

Preciosa. Bueno, vámonos. -Sí.

-Hija.

-Mira, este es el coche de don Francisco.

(Música africana)

"Y aunque solo me quedaré unas semanas,

puedo sentir en el estómago que todo está a punto de cambiar".

(SONRÍE TÍMIDA)

(Golpes y ruidos)

(Cristales rotos)

(Música de suspense)

África me recibe con una explosión de colores.

(Graznidos)

Mi querida tata Agustina me acompaña a petición de mi madre.

Chiquitos, ¿eh? Líbranos de pasar un segundo más aquí.

¿Está su dormitorio dispuesto al detalle?

Sí, señor.

Arranca. Más, más.

(Motor de coche)

No puedo esperar a descubrir las maravillas de esta tierra.

¿Por qué sabe tanto de esta tierra?

Porque llevo años soñando con ella.

El humor de los pueblos.

No es una broma.

"Esto es una amenaza de manual. ¿Intentas asustarme?".

(Ruido)

¿O ahora se supone que te preocupas por mí?

La selva es un nido de peligros, no solo por los animales,

entre los árboles, al acecho, viven los salvajes.

¿Puedo ducharme en una habitación?

Son 50 euros, desayuno incluido.

¿Y lo de la fama de acogedores? -Muy acogedores, pero no idiotas.

Es verdad que Carlos no quiso hacerse cargo de ti al principio.

Pero se arrepintió.

¿Padre?

(RÍE)

No sé si esto va a funcionar. Por supuesto que sí.

Si será una semana.

¿Has invitado a toda la empresa?

Una boda con 500 invitados.

¿Tú conoces a 500 personas?, ni en redes sociales las tengo yo.

Me tienes loco. ¡Que solo quiero mi toalla!

Si te detienes en cada detalle, conocerás la fábrica mejor que yo.

A este paso, seré yo quien te enseñe los secretos de esta tierra.

Cara, me caso.

Cruz, no me caso.

Es para mí un honor...

presentarles a todos ustedes a Carmen Villanueva,

mi hija.

(Aplausos)

Es todo lo que quiero conocer de África, la vida.

¡¿Está bien defenderle si eso significa

arruinar el negocio de tu familia?!

¡¿A qué mundo crees que perteneces?!

Intentas dejarle como el malo, pero no me engañas.

¡Ni tú a mí, pueblerina!

"Pueblerina" dice. No sé qué pudo ver en ti.

¡Pues la clase que a ti te falta! ¡Vale ya!

Esto es África,

y es cierto que todo lo exótico puede resultar atractivo.

Pero también puede resultar peligroso.

¿Sabes por qué Carmen tenía dos pasaportes con nombres distintos?

¿Cómo se te ocurre?

¿Sabes lo que ha costado este vestido?

Sí. Te recuerdo que yo quería uno más barato.

Cuando cierre con don Emilio, te devolveré todo el dinero.

Espero que así sea.

Yo voy a cobrarme todo lo que me debes de una u otra forma.

Felipe, perdona que te moleste.

¿Recuerdas lo que hemos hablado?

Lo que te he comentado sobre la casa del pueblo.

Ponlo en marcha.

Póngame con la guardia.

Soy Francisco Villanueva. Mi hija ha desaparecido.

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Dos vidas - Capítulo 1

25 ene 2021

Julia es una joven urbanita que tiene su vida organizada al milímetro, un trabajo perfecto y un novio perfecto con el que está a punto de casarse. Pero días antes de su boda recibe una impactante noticia que la lleva a trasladarse a un pequeño pueblo, a la antigua casa de Carmen, una mujer con la que tiene un vínculo muy especial que cambiará su vida para siempre. Años atrás, Carmen huyó de la Guinea Española tras verse envuelta en un trágico suceso, y se estableció en el pueblo. Un viaje que emprendió cargada con la compañía de sus cuadernos de viaje y el recuerdo de un amor tan pasional como prohibido.

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