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Para todos los públicos Doctor Romero - Programa 6 - ver ahora
Transcripción completa

pero de tres años para delante he engordado mucho.

(Música)

A algunas personas les sienta mal la leche,

pero no sufren intolerancia a la lactosa.

Hay que diagnosticarlo bien

porque prescindir de los lácteos es renunciar

a un alimentos básico y económico.

(Música)

Alberto y María son novios.

Ella se ha graduado en márquetin y ha trabajado en supermercados.

Él es empleado de seguridad.

El sobrepeso puede ser determinante en su futuro.

Tienen 25 años y están decididos a recuperar su juventud.

Estoy dispuesto a aceptar ese reto. Soy el doctor Romero.

(Música)

Me llamo María José García Martagón. Tengo 25 años.

Yo me llamo Alberto García Peño. Tengo 25 años también.

Somos pareja. Cuatro años.

Pesaba 20 o 30 kilos menos y estaba mucho más a gusto.

Ahora ando dos pasos y me siento cansada.

La pareja vive con la madre de él, que es quien cocina habitualmente.

Se alimentan de fritos, refrescos, bebidas de chocolate y comida rápida.

Chocolates, bollos, dulces...

Ella sufre sobrepeso desde joven y ha intentado adelgazar,

pero recupera los kilos en cuanto deja la dieta.

Yo creo que comen igual ambos.

Él es un apasionado del fútbol que se emociona con el Rayo Vallecano

pero practica muy poco ejercicio físico.

Cuando juega con sus amigos, se conforma siendo entrenador.

Le he visto jugar y se cansa con facilidad.

Su futuro depende de que sepan o no aprovechar esta oportunidad.

(Música)

Alberto y María, estáis aquí para tratar vuestra obesidad.

¿Cómo habéis llegado a tener este sobrepeso?

Siempre he sido gordita.

Llegó una época en que estuve más delgada.

Hacía dieta, iba al gimnasio, pero recuperé todo.

¿Tú también? Empecé a engordar con diez años.

y ya hasta hace tres años, que estaba gordito, pero no tanto,

pero de tres años para delante he engordado mucho.

¿No os ha sonado ninguna alarma de decir:

"Me tengo que cortar de comer o hacer algo para adelgazar"?

Cuando hago algún esfuerzo, veo que me cuesta y digo:

"No puedo seguir así".

¿Cuál ha sido el peor día asociado a vuestra obesidad?

Fui a un parque acuático

y había atracciones a las que no me podía montar.

Con mi peso, creo que no... Me dan miedo esas cosas por eso.

Fuimos a la Alhambra en Granda y casi muere por el camino,

pero al final subió. Si se lo propone, lo hace.

En un cumpleaños, hace meses

fuimos a un parque para saltar bancos y de altura

y no hice nada, me bajé del tobogán.

Dije que era porque me daba miedo la altura,

pero no era por eso. Era porque me daba cosa

que se partiera o que no me veía ágil yo.

¿Tus amigos te intentan convencer de que hagas algo con ellos

que no puedes hacer porque tu obesidad de lo impide?

Sí. Ellos salen muchas veces a montar en bici o a jugar fútbol

y digo que no, me niego.

Como estoy obeso, no voy a hacer nada.

No hace ejercicio por vaguería. No tiene

la fuerza de decir: "Hoy no puedo, pero mañana un poquito más".

Le falla eso.

María, ¿qué comes en un día?

Desayuno normalmente una tostada y un Cola Cao.

A media mañana es raro que coma, es muy raro.

Después almuerzo normal.

De merienda depende del día

tomo galletas, Cola Cao otra vez,

o pico porquerías, como yo digo.

Es muy raro que vaya a la nevera y pique. Es muy raro.

Pero las comidas tienen que ser generosas, ¿o no?

Tampoco...

¿Tú no lo percibes así? No.

Tampoco la veo comer exageradamente. Puede comer lo mismo que nosotras.

A lo mejor sí que alimentos menos saludables o a destiempo.

Nunca come ensalada.

Patatas, bollos... Bueno...

Yo creo que comen igual ambos, tanto María como Alberto.

Debería comer mejor.

Alberto come bastante.

Siempre come más que nosotros o casi siempre.

Come mucho.

Siempre ha querido adelgazar con dieta y deporte, pero...

¿A qué achacas que no puedas perder peso?

No me muevo. Por vaguería.

¿Vaguería? Estuvimos apuntados al gimnasio,

pero no íbamos y dejamos de ir.

Me da pena porque nos gustaba ir

y lo veíamos, que hacía efecto, pero...

Es una pena, pero lo dejáis ahí. Hala, venga.

Sí. ¿Cómo os conocisteis?

Por internet. ¿Por internet?

Sí. Empezamos a chatear

y ya concretamos un día para quedar. Fue un uno de mayo.

Fui yo a Huelva.

Estuvimos dos o tres días.

Es muy curioso porque conocí a mis suegros el segundo día.

Luego, como nos gustábamos, ella se vino para Madrid a estudiar.

¿Dónde vivís ahora? En mi casa. Vive en mi casa.

¿Quién cocina? Mi madre,

pero en un futuro queremos cocinar nosotros.

Hace muchos fritos.

Rebozados, croquetas... Sí, hace mucho frito.

¿Por qué no cogéis las riendas de vuestra alimentación?

Hemos intentado hacer dieta, pero...

Si no hacéis ejercicio ni dieta, ¿quién controla vuestra vida?

Tenéis que reaccionar y decir: "Si mi madre me hace frito,

yo cojo y hago algo a la plancha, sencillo".

¿Os han prohibido cocinar? No.

No. Mi madre no nos ha prohibido nada.

Tenéis que tomar las riendas. (AMBOS) Sí.

Les vence la pereza.

No están acostumbrados a levantarse del sofá, cocinar y tomar decisiones.

Abandonarán su zona de confort y cambiarán de actitud

si quieren librarse de esos kilos.

La conozco de clase. Hemos estudiado juntas.

Le conozco desde que éramos pequeños.

Somos del mismo grupo. Su novia es amiga de mis amigas.

María y Alberto son superparecidos.

Puede comer exageradamente.

Siempre ha sido así ella, pero cuando empezó la carrera estaba más delgada.

Físicamente, no estaba bien para jugar a fútbol.

Dijo que iba a prepararse durante este año para jugar,

pero no lo ha hecho.

El año pasado no lo hizo.

Él decía: Me pondré a ello. Me gustaría poder hacerlo",

pero luego nunca daba el paso.

Le gustaría estar más delgada.

Llega un punto en el que dices: "Tengo que ponerme en serio".

Deberían tener más ensaladas,

más... No sé. Alimentación equilibrada, vamos.

Un partido entero a nuestro ritmo tampoco es un sufrimiento muy severo.

Claro que lo podría soportar.

Ella sabe que no es sano.

Y ahora bueno, pero dentro de unos años,

para los huesos aguantar tanto peso no...

Cuántas cosas os perdéis, ¿no?

Muchas. Por tener esos kilos de más.

María José, ¿por qué estás más gorda después de la carrera?

Me llevo la comida a la universidad y me llevo lo más fácil:

pasta, arroz... Lo fácil.

Adoptáis una postura muy cómoda, ¿no?

Todo es una excusa, porque también tus amigos

te apoyan para poder hacer ejercicio y el que dice que "no" eres tú.

Sí. Tus amigas también te apoyan

y la que dice "no" eres tú.

El problema no está fuera, está dentro.

Claro. Sí.

Mirad, estas pulseras

simbolizan el compromiso conmigo.

Levantaos, por favor.

(Música)

María, ¿te comprometes a hacer el tratamiento

y cumplir tu objetivo de salud y perder peso?

Sí, me comprometo.

Pues venga.

Alberto, ¿te comprometes a seguir el tratamiento,

a conseguir tu objetivo de salud y perder peso?

Sí, me comprometo.

Hazle caso al doctor Romero igual que nosotros como entrenador.

Él será tu entrenador y te llevará a la victoria.

María, hazle caso al doctor Romero, que sabe lo que se hace.

Así conseguirás lo que quieres.

María sigue todos los consejos del doctor Romero,

porque te aconsejará y te guiará en este proceso.

Haz caso al doctor Romero.

Creo en ti, creo en Alberto, así que vamos.

Lo conseguirás. Todo lo que te propones lo consigues.

Todo tu entorno estará contigo. Tenlo claro.

Vas a acabar estupenda, una operación bikini exprés que vamos, pibón pibón.

Y que te quiero mucho.

Ellos creen más en vosotros que vosotros mismos.

Siempre he sido muy inseguro en mi vida, muy negativo.

Creo que, a raíz de los años,

se me ha convertido en más inseguridades.

Pues yo en verdad... Estás emocionada.

Emociónate. La emoción es buena. Ya, pero...

Os quieren de verdad. Os quieren, María.

Hay que soltarse. Ellos sufren por vosotros

y os apoyan a pesar de todo. Os apoyan.

Sí. No podéis defraudarles.

No podéis. Alberto, tú tampoco puedes defraudarles.

No les defraudaré.

(Música)

Paula, a pesar de su juventud,

no pueden hacer ejercicio.

Él entrena un equipo, pero no juega.

No. No, porque no te ves capacitado.

Me ahogo mucho. Ella no da un paso sin cansarse.

(PAULA-PAU) Encontraremos la manera

de superar ese cansancio con algo que os guste.

¿Qué os puede gustar, piscina? Sí, a mí me gusta mucho.

Iré introduciendo trabajo

de ejercicio funcional con sentadillas

y movimientos que os ayuden a moveros mejor.

(Música)

¿Ya? Bien.

(Música)

(ISABEL-ISA) ¿Cómo lo veis? Un dibujo es

más estrecho y el otro es más ancho.

El real es más ancho que el que ha hecho María José.

No me veo tan ancha.

Hay una diferencia, una distorsión, entre tu percepción de tu imagen

y lo real, cómo es tu cuerpo en realidad.

Se comportan como niños,

pero han renunciado a divertirse con ejercicio.

La percepción de su propia imagen es totalmente distinta a la real.

¿Cuándo dejarán de engañarse?

(Música)

Tenemos los datos de vuestro peso.

Alberto, 118.

María, 117.

¿Cuántos kilos crees que os sobran?

Me gustaría llegar a pesar 85 kilos.

Ponte un peso donde te quepan bien unos pantalones de tu talla adecuada,

estés cómodo haciendo ejercicio,

no te ahogues, tu corazón vaya bien...

Ese es tu peso ideal. Pues sí.

Lo mismo tú. Dices que tenías obesidad infantil.

Muchos años con obesidad. Sí.

Hay que poner remedio, María. Sí.

Y ya.

Llamamos calentamiento a los ejercicios previos

para preparar al cuerpo para el incremento de temperatura.

Son fundamentales para evitar lesiones.

Hacer ejercicio recién comido no es aconsejable.

Puede provocar una mala digestión y sensación de malestar.

Aprende a esperar y no desistir. Los cambios importantes y duraderos

se alcanzan mediante la constancia y la lucha diaria.

A la vista está que no habéis sabido hacer una compra saludable.

Quiero ver qué hacéis con 80 euros. Venga, coged el carro.

(Música)

No sé si el doctor nos dejará comer un poco de chorizo.

(Música)

¿Qué tal? He visto que no habéis comprado lácteos apenas.

Son importantes para seguir una dieta, pero desnatados.

Tienen mucho calcio y proteínas,

pero hay que tomarlos desnatados, yogures desnatados.

Ahí estoy viendo cosas que no dejaré que os comáis.

Vale, vale. Vale.

El chorizo, dámelo.

El chorizo me lo das y esa carne también.

Quedaos los yogures.

Seguid haciendo la compra. Esto me lo quedo. Así que, venga.

(Música)

(Música)

(Música)

Tenemos a Alberto.

No tiene antecedentes en relación, únicamente el sobrepeso que ves.

¿Cómo vemos su corazón? (DOCTOR-DR) Normal.

Hay una parte del tabique, como las paredes del corazón,

que está un poco engrosada. No hay que preocuparse.

No hay nada que te impida hacer una vida completamente normal.

(Música)

Hemos parado antes

porque te ha subido la tensión.

Tienes 25 años.

No puede subirte de esa manera.

Eso es debido solo a tu sobrepeso.

Soy muy joven. Eres muy joven.

Verás en qué proporción bajará tu tensión cuando bajes de peso.

Es la gran buena noticia. Sí.

(Música)

María José, 25 años, sin antecedentes reseñables.

¿Cómo vemos su corazón?

(DR) Normal. Quizá las paredes...

Nos referimos al grosor. Al grosor.

Eso está en relación, habitualmente, con el sobrepeso.

Necesitamos que ese corazón siga sano.

Vamos a coger las riendas de tu salud por un tiempo

para que aprendáis cómo gestionar vuestra salud

y luego os las devolveremos aumentadas y potenciadas.

(Música)

Bueno, ¿qué tal?

Bien. Un poco cansada, pero bien.

Has hecho una prueba... Has respondido bien.

Tienes un corazón sano,

capacidad para responder a cualquier ejercicio

o prueba que te coloque el doctor.

La edad te ha permitido hacer esta prueba relativamente buena,

pero la edad no te permitirá hacer una prueba de esfuerzo

buena si pasan diez años más.

(Música)

¿Habéis visto este sitio? Sí.

Hemos puesto unos alimentos,

todos los que solemos comer, y quiero

que cojas de proteína animal los dos alimentos que más te gustan.

(Música)

Has elegido el pescado.

Pues esto es muy interesante.

Sepia y calamar: cero grasa y todo es proteína.

Para la dieta que haremos, es muy interesante.

La proteína será muy importante.

El mejillón. El mejillón es

una proteína barata y de alta calidad,

con cero grasa.

Frutas. Vale.

Me gustan todas. Voy a coger todas. Vamos a por ellas.

Las que puedas. Todas.

Te voy a coger todas. ¿Todas?

(RÍE) Todas, bueno. Sí, es que me gustan mucho.

Como mucha fruta. Es una buena elección.

Estarán presentes en nuestra dieta.

Todas las frutas tienen propiedades calóricas bajas.

Tienen vitaminas, fibra,

y podéis comer bastantes frutas.

De acuerdo. De acuerdo. Bueno, María, aperitivos.

(Música)

Galletitas saladas.

¿Crees que estarán en la dieta? No.

Vamos a hacer una dieta

con disfrute, pero no disfrutaremos de esto.

No. Tienen mucha sal y mucha grasa.

Esto engorda. Cuando veo fútbol, como patatas,

pero si me lo prohíbes, ya no. Te lo prohibirás tú solo.

María estará también atenta.

Ya no verá el fútbol.

¿No verá el fútbol tampoco? Tampoco.

Hoy, sed conscientes de que empieza un día muy importante

en vuestras vidas para cambiar vuestros hábitos

y vuestra salud. Vale.

La selección de alimentos de Alberto permitidos en su dieta son:

Pavo: fiambre en lonchas para las cenas.

Berenjena: a la plancha, asada o cocida para guarnición.

Melón: fruta de temporada para media mañana.

Alubias: frías en ensalada de legumbres.

Curry: mezcla de especias que combina con las carnes de ave.

En el caso de María José, sus preferencias le permiten comer:

Lentejas: en ensalada, con verduras y vinagreta.

Atún: fresco a la plancha o en conserva cocido sin aceite.

Calabacín: muy apropiado para plancha y revueltos.

Manzana: fruta saciante con fibra para la merienda.

Perejil: condimento de hoja con mucho sabor y propiedades.

La comida de María, que empieza en una ensalada, una sepia.

Aquí la tenemos, que está la pobrecita muerta de hambre.

(Música)

Piscina. Es muy buena para personas con obesidad

porque te ayuda a quemar y, a la vez, no es nada lesiva.

Hoy os pondremos un poquito a prueba para ver

vuestra capacidad de reacción con una prueba de salvamento.

(Música)

Ella se hundirá en mitad de la piscina y la rescatarás.

(PAU) Le pasarás el brazo por el hombro y agarrarás.

Tendrás que nadar como de espalda

y tirar de ella hasta llegar aquí conmigo.

Lo vais a hacer primero uno y después el otro.

Tiene muchos beneficios para personas obesas.

Realizan un ejercicio cardiovascular sin impacto para sus articulaciones.

Por la parte mental, les libera mucho del estrés y de otras situaciones

con la dieta y el otro entrenamiento.

(Música)

¡No vale reírse!

(PAU) No hagas trampas. La estás ayudando.

(PAU) ¡Que te veo!

Él se lo ha tomado en serio. Ha salido a por ella muy rápido

y estaba pendiente de que tuviera la cabeza fuera

y de hacer bien la maniobra.

(PAU) Ella estaba más nerviosa

y no se lo tomaba tan en serio.

¿Qué tal?

Muy cansada al salvarle.

¿Qué notabas? ¿Era cuestión del peso, de movilidad tuya?

No podía ni yo ni con él. Me movía, pero no podía moverlo.

Él intentaba ayudarla,

y entre los dos han hecho un poquito de trampas,

lo cual me dice un aspecto positivo del apoyo entre ellos,

pero eso no beneficia a María José.

Ha sido una prueba que los dos han realizado con éxito

y me ha servido para ver que están preparados para un esfuerzo intenso.

Adelgazar puede producir flacidez en las zonas donde había más grasa.

El ejercicio tonifica los músculos y mejora la piel.

Cambiar el orden de los platos no engorda.

Tomando fruta y ensalada y un primer plato

puede que nos saciemos antes y engordemos menos.

Que tu objetivo no sea adelgazar y pesar menos,

sino vivir de una forma sana y con autoestima.

(Música)

Bienvenidos a la prueba de hoy.

Os explico en qué consiste.

Uno de vosotros tendrá que coger la bicicleta

y realizar el recorrida completo,

pero cuando llegue a cada uno de los cestos

tendrá que bajarse de la bicicleta, coger una única pelota

y lanzarla al centro. ¿Comprendido?

¿Y quién se va a animar a hacerla? Yo.

¿Tú? ¿Tú no quieres, no te apetece? No sé montar en bici.

¿No sabes montar?

(Música)

Alberto y María José tienen una relación

en la que él suele ser como un niño

que espera que ella haga las cosas, sea quien tire y quien solucione.

Hoy quería ponerles en situaciones que representaran todo lo contrario,

que fuera Alberto el que tirara, el que enseñara, el que dominara.

María José, ¿y tú estar viéndole

sin poder hacerlo porque no sabes montar en bici

cómo te hace sentir? (RESOPLA)

¿Y yo qué hago? Que te ayude él.

(Música)

¡Venga!

(Música)

(ISA) Cuando ha tenido que enseñarle a montar, ha asumido el rol,

ha hecho el esfuerzo, no ha tenido miedo.

Enhorabuena a los dos.

¿Nunca habías enseñado a nadie? Pues lo has hecho fenomenal.

¿Y tú? Muy nerviosa. Pensaba que me caería.

¿Has disfrutado? Sí.

Es estupendo poder hacer cosas nuevas.

Además, gracias a que Alberto, tu pareja, te ayuda.

Juntos conseguiréis cosas que, por separado, cada uno no puede.

(Música)

Alberto y María José han hecho muy bien la prueba.

Han tenido un nivel de motivación muy alto, sobre todo Alberto.

Se han complementado muy bien y han vivido una experiencia nueva,

una experiencia de cómo relacionarse de otra forma más madura y sana.

Les veo con muy buena motivación.

(Música)

Yo no sabía hacerla, no sabía cogerla.

El pobre Alberto sudaba un montón y me reí un montón

porque casi nos matamos, pero nos reímos muchísimo.

Hoy hemos ido de cena. Nosotros una ensaladita por aquí.

Una ensaladita María también.

Y, por aquí, Manu, que come una pizza.

He tentado,

pero me ha dicho que no, que quiere cumplir la dieta.

(Música)

Esto es un gusanito, pero no como los de las tiendas de chuches.

Este gusanito es de verdad, muy rico en proteínas

y muy bajo en grasas. En muchas culturas,

forma parte esencial de la dieta.

(Música)

(Música)

Hay grillos, hay... ¿Hay grillos?

Hay grillos, hay de todo. ¿Sí?

¿Esto qué es? Un grillo, un saltamontes o no sé.

¿Te gustaría probarlo? Bueno.

A ver.

¿Está bueno?

Cuando he visto su cara, digo: "Madre mía,

este no lo prueba", pero lo ha intentado y lo ha probado.

Me los he tragados porque me he imaginado la sensación.

Saben muy raros. Saltamontes. Yo lo pruebo

Esto tiene carne. Está bien. Sí.

Estaba gordito. Sí.

Este tiene carne. Está bien.

A María José le gustaba todo y sin problema.

Ningún bicho me ha dado repugnancia. El que tiene el sabor más raro es

los gusanos, pero a mí me ha gustado todo.

Escorpiones. ¿Escorpiones? A ver.

(Música)

Probaré un escorpión también. Es bonito.

Está muy salado. Lo peor es el nivel de sal que tiene.

Lo demás está bien.

Alberto si le pongo una ensalada con los chapulines, me diría:

"Me la has hecho con cariño" y se la comería con esfuerzo.

Estos alimentos no los volveré a comer como no me los ponga María

en una ensalada.

He aprendido que hay comida diferente que nunca probamos,

que está buena y que deberíamos añadir comidas

a nuestro menú diario, que hay mucha comida que no probamos

por el aspecto.

Ella se lo ha tomado con naturalidad. Él no podía soportar ver los bichos,

pero los ha probado.

Esto es lo que quiero, que abran su mente

y en el supermercado prueben cosas, amplíen su dieta,

para que esa dieta les favorezca de cara a controlar su peso.

(Música)

Alberto comiendo sano.

Nosotros, patatas, que está mal, pero están buenas.

- Alberto no come nada. - No.

- Muy bien. Respetas la dieta. - Respetas mucho la dieta.

Tu vasito de agua. Apunta.

- Nosotros, patatas. Está mal, pero... - Es egoísta por nuestra parte.

(Música)

¿Notáis pérdida de peso? Sí.

Sobre todo, en los pantalones. Me quedan grandes los pantalones

y las camisetas también.

Esta camiseta me quedaba más justa

y ya me está empezando a quedar grande.

Me lo noto también que cuando me tumbo,

la barriga la tengo más lisa ya. Sí, eso está bien.

Está bien. Mi madre lo dice.

Que veo a mi nieto más guapo. Más delgado, ¿o no?

Le veo un poquito más delgado, pero se tiene que quitar la barba.

Le veo muy feo con la barba. Bueno, bueno.

Tú, María, has perdido 7 kilos. Está bastante bien.

¿De dónde has perdido más? He perdido mucho de aquí,

de la barriga y las piernas, cosa que con ninguna dieta

he perdido tanto volumen de piernas y lo noto en los pantalones mucho.

Tú, Alberto, has perdido 11 kilos. (RESOPLA) Madre mía, ¿no?

Habla por sí solo. No hay que contar nada de lo en serio que te lo tomas.

Es bastante peso. Mucho, mucho.

Alberto ha perdido 12 centímetros de cintura abdominal.

Joer. Es bastante.

Mucha grasa hay ahí en 12 centímetros.

Pero María ha perdido 31 centímetros de cintura.

Treintaiún centímetros de cintura. Jolín.

No me extraña que te notes mucha menos cintura.

Te enseño lo grande que me está quedando la ropa,

y los pantalones, que se me ven grandes y por aquí de las piernas.

¿Alguna ropa que te hayas probado

que digas: "Esto ya me queda bien"? Pues sí.

Me he probado una camisa azul de vestir,

y que hace por lo menos dos años que no me puedo poner la camisa.

Ni abrochaba, y me empieza a quedar grande.

¿Empieza a quedar grande? Sí.

Hice un vídeo y se me ve con los ojos llorosos.

Se me saltaban las lágrimas.

Que me he puesto esta camisa y me está grande.

Antes no me la podía abrochar porque me estaba muy apretada.

No me daba la barriga para abrochármela.

Estoy muy contento de que esto vaya dando resultados.

¿Se ha emocionado? Mucho.

¿La camisa te gusta? Sí.

Me gusta mucho la camisa y es una de mis camisas favoritas.

Me daba rabia no ponérmela.

Al poco de empezar con María me la compré, que fuimos a una tienda

y me la compré.

¿El trabajo en el gimnasio qué tal? Yo bien.

Al principio, yo siempre decía:

"A mí las máquinas", porque yo siempre máquinas y cinta y poco más.

Ahora la verdad es que digo: "Voy a clase de zumba".

He probado el spinning y me ha encantado.

Ahora me encanta, vamos.

En Huelva, yo lo he echado mucho de menos.

Como no puedo ir al gimnasio, a parte de andar y correr por la calle,

me pongo en casa a jugar un poquito.

¡A practicar un poco de deporte!

El tito un café. (MUJER) El tocino de cielo.

Un heladito.

¿Y yo? Agua.

Te contuviste muy bien. Sí.

Mientras los demás estaban comiendo a satisfacción...

Fuimos a comer y se adaptaron a mí, las cosas como son.

Yo pedía cosas a la plancha, pescado a la plancha y eso.

Ellos decidieron adaptarse a mí, pero a la hora de los postres,

dijeron: "Nos hemos adaptado a ti, pero ya los postres...".

Dije: "Ustedes coman postre, que yo miro".

Soy la prima de María. Atrás, la familia.

Queremos deciros que está muy, muy motivada.

Hemos tenido hoy una celebración y no ha comida nada, nada, nada.

Con lo cual, queremos felicitarla, que siga hacia adelante.

Así que, venga, vamos, familia. (TODAS) ¡Ánimo, María!

Cuando mi hermana tuvo al niño, estuve en el hospital

y comí comida normal. No hice la comida de la dieta.

Bueno normal, que me salté la dieta el día ese. Solo fue un día,

pero después cogí y me recompensé haciendo gimnasia,

porque me sentía supermal.

(Música)

¡Mira María como suda!

(Música)

Hemos hecho un poco de bici.

(Música)

Y hemos hecho abdominales.

(Música)

Flexiones.

Sentadillas.

(Música)

Este es nuestro entrenamiento de hoy.

Muy orgullosa de vosotros y del entrenamiento.

¿Y el trabajo con Isabel?

Nos ayuda mucho. Para mí, no es una psicóloga.

Para mí, es como una amiga. Todo el rato habla con nosotros.

Está pendiente cada tres días o cada dos días o menos.

Esta tarde han venido María y Alberto a la consulta.

Han llegado 25 minutos tarde,

porque Alberto se ha parado por el camino a hacer una encuesta.

Dice que le daba vergüenza decir que no

a pesar de que ha perdido 25 minutos de su sesión.

Nos ha venido fenomenal para trabajar sus dificultades para decir "no"

y el tipo de relación que establecen a partir de estas situaciones,

porque María se tiene que volver Pepito Grillo

y decirle lo que tiene que hacer.

Punto uno: les veo muy contentos.

Puntos dos: consiguen objetivos

a pesar de que no confiaban demasiado en ellos.

Punto tres: la pareja lucha para conseguir buenos resultados

y eso es muy beneficioso a largo plazo.

Yo creo que la hemos llevado bien los dos,

pero yo creo que yo he sido un poquito mejor, pero no sé.

Alberto ha llevado mejor la dieta,

porque él se sacrifica mucho más que yo.

Soy más riguroso, las cantidades me las mido mejor.

Yo hago la dieta normal, pero él se controla mucho más.

Le cuesta menos ir al gimnasio. Se pica mucho en el gimnasio.

Mira mucho de las calorías y la verdad es que se pica mucho,

pero como me hace mucha gracia digo: "¿Cuántas llevas? Yo llevo 100",

y Alberto ya empieza a acelerar.

En la dieta no me he picado. Cuando voy con ella al gimnasio sí.

Prefiero ir al gimnasio acompañada, porque me aburro sola.

Deporte en dos es mejor que deporte en una persona.

La compra nos sale mucho más barata.

Comíamos porquerías, que vale más caro.

Ya no compramos patatas fritas, ni snacks, ni refrescos ni nada.

Cuando necesito ayuda, él está y cuando necesita ayuda, yo estoy.

Ella me da ánimos a mí y yo a ella.

Dices que siempre estarás con ella.

Sí. Yo creo que sí. A ver, si no pasa nada raro, no sé.

¿Y tú vas a estar siempre con él? También,

pero como dice él, si pasa algo raro...

¿Crees que ella hace todo lo que tiene que hacer?

Sí, yo creo que sí.

Alguna vez, ha tenido alguna bajada de...

¿Alguna? De quererse

saltar algo, pero ahí he estado yo para decirle: "Stop".

¿Y él? Él para el gimnasio.

"No tengo ganas de ir". Digo: "Hay que ir".

Luego dice: "Suerte que he venido". Bueno, bueno.

Notas mucho ese contrapeso que es todo el pensamiento positivo de María

comparado con el pensamiento negativo de tu infancia

y también ahora en tu casa, ¿no? Sí.

Ella es la alegría de la casa. Yo se lo digo,

porque no es nada negativa. Siempre ve las cosas con positividad.

No me gusta nada que sea negativo.

Cuando le dicen algo negativo o él mismo,

de: "Esto no lo hago. No lo conseguiré".

Digo: "¿Debes ponerte en el lado malo?

Ponte en el lado bueno y si no habrá otra solución",

pero es muy negativo.

Pero ya intentándolo así,

hay veces que dice: "Bueno, quizá lo consigo".

Digo: "No puedes tirar la toalla sin esforzarte un poco".

Claro, como os estáis esforzando teniendo esa energía,

que os veo hoy renovados.

Cuando os vi por primera vez, estabais como caídos,

con poca energía, hablando un poco para vosotros, para adentro.

Ahora os veo ya un poco más arriba, ¿eh?

¿O no? Sí.

Sí, sí. Al final me vais a dejar a mí mal.

(Risas)

¿A ti no te gusta el fútbol? Sí, pero a él le gusta demasiado.

¿Demasiado? Sí.

(Canturreos)

¡Empate!

A los entrenamientos de sus amigos, no voy,

pero porque él tampoco va. Va, pero no hace nada, o sea...

Como que no va. Él va, pero no entrena.

Digo: "Entrena con ellos, apúntate al equipo".

Es lo que tiene que hacer.

Te apuntarás, ¿no? Ya veremos.

No ha querido. Le han dicho: "Apúntate,

que poco a poco eres mejor que yo".

Ninguno está en forma. Y él no.

No quiere porque es muy negativo y dice que se ahogará en dos minutos.

Hoy desayuno fuera de mi casa, pero, como siempre, sano.

Pero hoy es un día especial

porque vengo a desayunar donde la ciudad deportiva del Rayo.

Ahí tenemos a los jugadores. Allí los tenemos.

Vamos a seguir como siempre, comiendo sano.

María, dame dos razones para pasar de fase y merecer esta pulsera.

Me he esforzado en hacer la dieta a rajatabla

y voy al gimnasio y me esfuerzo a levantarme del sofá todos los días.

Muy bien. Alberto, dos razones.

He hecho un sobreesfuerzo que creía que no iba a conseguir

e, igual que María, me levanto del sofá para ir a hacer gimnasia

casi todos los días.

Entonces, dejadme las pulseras rojas encima de la mesa.

Estáis preparados para pasar de fase y obtener estas pulseras amarillas.

Levantaos, por favor.

María, ¿te comprometes con el doctor Romero

para seguir avanzando en el tratamiento, pasar de fase

y tener esta pulsera amarilla? Claro que me comprometo.

Pues estás comprometida.

Alberto, ¿te comprometes con el doctor Romero a pasar de fase

y trabajar como hasta ahora, sin dejarlo?

Sí, me comprometo, doctor Romero.

Estás comprometido.

Pensaba que la conseguiríamos. Por eso estábamos luchando.

Me ha costado sacrificios, muchos sudores del gimnasio,

enfados por no poder comer lo que quiera.

Me seguiré picando. Quiero conseguir mis objetivos.

Así es más divertido. Sí.

(Música)

(Música)

Ya tienen las pulseras amarillas.

¿Qué plan de trabajo tenemos, Isabel?

Me gustaría que fueran incorporando

en su visión de la vida y las relaciones

un planteamiento más objetivo,

porque a veces son un poquito inocentes, naíf.

Tienen que identificar situaciones de riesgo

para estar protegidos y defendidos,

y que la valoración de fuera, lo que dicen los demás de ellos,

no les impacte tanto,

que se den cuenta de que ellos son dueños

de su estado de ánimo, no los demás.

Las parejas suelen salir a comer o cenar fuera de casa.

Hoy quiero que trabajemos esa situación.

Le he pedido a alguien que nos traiga alguna tentación

para ver si la rechazamos o no.

María y yo no nos hemos saltado de momento nada de la dieta.

A lo mejor tengo tentaciones y digo: "Ay, Alberto, ¿y si me lo como?".

Dice: "¿Segura?", y yo: "No".

Alberto tiene muchísima fuerza de voluntad, mucha más que yo.

- Os voy a presentar a Pedro. - Hola. ¿Qué tal?

(ISA) Bienvenido. (PEDRO-PD) La tentación está ahí.

De hecho, si como decía Isabel salimos a cenar,

podemos caer en muchas tentaciones.

Os las vamos a reducir porque quiero preguntaros

de estos tres alimentos la mayoría de la gente cuál creéis que elegiría.

(PD) ¿Qué tentación? (AMBOS) La hamburguesa.

Suele ser lo lógico, la tentación en la que cae casi todo el mundo.

De hecho, no es tan difícil caer en la tentación

si lo tenemos al alcance de la mano.

Pero cuidado, porque no solo esto, sino que además unos carbohidratos.

(PD) De esta forma,

ellos tienen claro qué ibais a elegir.

¿Cómo lo veis? ¿Tentador? Sí.

Muy tentador.

- Gracias por traernos la tentación. - No caigáis en ella.

Alberto se ha quedado impactado con el mago.

Dice: "Uy, qué gracioso".

Ese truco no me lo esperaba. Todavía estoy sorprendido.

¿Cómo veis la tentación? ¿Sabrosa?

No. Nosotros elegiríamos la ensalada.

Sé que la hamburguesa no la puedo comer y comería una ensalada.

¿Elegirías una ensalada? Ahora mismo sí, claro.

Es difícil dejar de comer lo que comías antes,

pero no cuesta tanto.

Si no podemos seguir la dieta, intentamos comer comida sana.

Habitualmente, los fines de semana comíamos hamburguesas.

Ahora elegimos lo que es coherente con nuestro objetivo.

Sí. Cuidarnos, tener una buena salud.

Cuando pienso en comer algo que no puedo comer,

intento cambiarlo por otra cosa.

Alberto y María José han visto que a veces los deseos

se pueden hacer realidad por arte de magia.

Nuestro mago ha ensayado durante muchos años

para realizar sus trucos.

De la misma manera, Alberto y María José tienen que tener claro

que para seguir perdiendo peso

tienen que hacer grandes esfuerzos,

tolerar renuncias y tiempo de dedicación.

Paula, ¿qué harás con ellos?

Quiero empezar a reconstruir

un entrenamiento para conseguir sus objetivos

potenciando el trabajo de fuerza, cardiovascular

y de alta intensidad, que están preparados para introducirlo.

Están tan dedicados y tan entregados,

que incluso se merecen alguna recompensa.

Muy bien. Muy guay.

¿Veis? El parque de atracciones.

Es un premio por el buen trabajo que hacéis.

Lleváis un reloj

en el que mediremos los pasos y los kilómetros que haremos.

Sí, vamos. (PAU) ¡Ale!

(Música)

(PAU) Primera parada.

Tenemos un tiovivo que además es del año 1929.

Nuestra misión es montar a caballo. Vamos.

(Música)

Están haciendo un muy buen trabajo físico.

Les he traído a que se diviertan.

(Música)

(TODOS) ¡Doctor Romero! ¡Doctor Romero!

(Música)

¿Cuántos pasos llevamos? 6500.

Lo mismo. 6500 pasos.

Nos hemos movido, ¿no? (AMBOS) Sí.

(Música)

Ir a paso rápido es lo que aún no han trabajado.

(PAU) Nicolás, te diré una cosa:

la que lo está pasando mal hoy soy yo.

En mi vida he entrado y no quiero. Lo haré por ellos.

Da mucho miedo.

(Gritos)

No os acerquéis. No os acerquéis a mí.

(Gritos)

(Gritos)

¡Vale, vale!

(Gritos)

(Música)

(Gritos)

(Gritos)

(Gritos)

(Gritos)

(Música)

(Gritos)

(RUGE)

(Gritos)

(Música)

(GRITAN)

(Música)

(PAU) Las piernas, chaval.

Esta prueba era para ellos,

pero ha terminado siendo también para mí.

Yo nunca había entrado a esta atracción

y correr, adelgazar...

Sí. Hemos perdido 10 kilos mínimo ahí.

(Música)

Hemos conseguido salir de aquí más fuertes, con más ganas,

con más sentimiento de equipo y conseguiremos buenos resultados.

(Música)

Me sentía el protector de Paula y de María.

Paula estaba con un miedo...

María decía que no tenía miedo, pero también tenía.

Yo las protegí un poco.

Me abrazó mucho más Paula.

Salí con un moratón aquí que me ha llevado varios días.

Alberto iba con miedo, pero al final fue valiente.

Paula no quería entrar.

Le dije que yo tampoco, pero que debíamos superar los miedos.

(Música)

María, has adelgazado 15 kilos.

¡Quince kilos! ¿Desde cuándo no adelgazabas 15 kilos?

Mucho. (RÍE) Ni me acuerdo, claro. ¿Mucho?

¿Has intentado dietas en el pasado? Sí.

Sí, pero no he perdido tanto.

Lo he perdido, pero lo he recuperado superrápido.

Lo más importante en tu caso,

que tienes una forma de acumular grasa determinada,

has perdido 44 centímetros de cintura abdominal.

¡Cuarenta y cuatro centímetros!

Has liberado tus órganos.

Están saltando de alegría

porque tienen hueco. Ya pueden respirar.

Ya pueden jugar un partidillo porque tienen hueco por la banda

para poder moverse.

Esa energía que tienes

también proviene de que tu organismo está más compensado.

Con lo cual, muy buena noticia.

Notición: Alberto, 24,5 kilos.

Madre mía. Madre mía.

Mucho peso, ¿eh? Te lo has quitado de encima.

(RÍE) Sí. (RÍE) Sí.

Has perdido 15 centímetro de cintura. Bueno.

Los hombres acumulamos grasa de otra manera.

En tu caso, no era una grasa localizada en la cintura,

sino que estaba repartida.

Esta camiseta hace un par de meses no me la podía abrochar ni nada,

y mira ahora cómo me está. Me está quedando grande y todo.

Te diré algo que me ha hecho ilusión.

Estos pantalones que tengo del año pasado no me valían,

me estaban superapretados, y este año

ya sí me los puedo poner.

Está bien que vayamos recuperando lo que nos gusta con esfuerzo.

Vamos a ver si pasáis de fase, si obtenéis la pulsera verde.

Es el momento de valorar si Alberto y María José

pueden pasar de fase y conseguir estas pulseras verdes.

Trabajar con ellos he de decir que es un gusto.

Alberto está increíblemente motivado,

creo que incluso extramotivado.

Me gustaría conseguir llegar a un punto de término medio.

María José siento que su motivación interna para hacer ejercicio

es más el programa y Alberto.

Todavía tengo que conseguir que lo disfrute por sí misma

y vea que es importante para ella y para su salud.

Han perdido peso, ¿no? (ISA) Sí.

Yo incorporaría la parte de su personalidad en todo esto.

Alberto tiene una personalidad muy dependiente,

con dificultades para decir que no, tiende a complacer al otro.

Creo que por eso se ha metido un poquito en esta dinámica

de querer hacerlo todo fenomenal, también por satisfacernos.

Es verdad que hay un punto en el que tiene que parar.

Y María creo que se conforma.

Entonces, ahí Alberto la adelanta, pero a ella no le importa.

Está a gusto así. Se deja.

Entonces, tenemos muy claro lo que vamos a hacer.

Yo creo que los dos nos hemos tomado la dieta a regla,

pero yo me lo tomo un poquito más en serio.

A veces le digo: "Te has pasado comiendo. Pesarás 100 gramos más",

y él en verdad se raya y dice: "Ya no como más".

Yo no me paso. Si me paso, luego me siento mal y prefiero no pasarme.

Hay veces que, por ejemplo, estamos cenando

y él tiene su comida y yo la mía, pero a lo mejor me quita algo,

y yo digo: "Mañana pesarás más por quitarme un trocillo".

Y eso, está como un militar. Así, recto.

En nuestra relación de pareja, hablamos mucho más los problemas

y nos apoyamos mucho más.

En un año, nos queremos independizar.

Lo hemos planteado, pero nunca hemos dicho: "Ahora es el momento",

pero ahora vemos que sí es el momento porque estamos como más unidos.

Tiene problemas de que en la nevera hay cosas que él no debe comer.

Pues el salchichón, chorizo...

Si nos independizamos, esas cosas no las tendremos en la nevera.

Su sentimiento por el Rayo... Pues un montón.

Yo creo que le quiere más que a mí. Yo se lo digo: "Madre mía".

Sí, he vuelto a renovar mi abono del Rayo como desde los diez años.

Desde los diez años que soy abonado.

Me cambiaría por el Rayo.

Dice: "Voy al partido", y a mí ya después si eso quedamos.

Le digo: "Tendré que ir contigo, que si no me abandonas".

Muchas veces voy porque si no está más tiempo en el Rayo que conmigo.

Es mi gran vicio.

En vez de otro vicio como alcohol y tabaco, me lo gasto en el fútbol,

porque me gusta mucho el Rayo y lo siento.

(Música)

Esta es la de este año.

(Música)

Hola. Bien.

¿Camiseta nueva? Sí.

Firmada por todos los jugadores. Sí, eso parece.

Te está bien. Has adelgazado. Sí.

¿Lo ves emocionado? Sí, mucho.

Dadme las pulseras amarillas, por favor.

Una y otra.

Quiero que veáis lo que tenéis en vuestros sobres.

Pulsera verde, Alberto,

y pulsera amarilla, María.

Alberto, la pulsera verde te la has ganado a pulso.

Has conseguido un objetivo muy importante,

que es perder peso. Creo que me la merezco.

Y concienciarte de que eso va a seguir así.

Sí. Por tanto, te pondré tu pulsera.

Dame la mano.

¿Te comprometes a seguir en esta fase de pulsera verde,

trabajando para perder los kilos que te quedan para tu peso adecuado

y no decaer y mantenerlo toda tu vida?

Sí, me comprometo.

Comprometido con la pulsera verde y conmigo, sobre todo.

Ante todo, contigo. No quiero perder esta pulsera.

De acuerdo. Es tuya para siempre. Gracias.

María, estás progresando, pero necesitas más tiempo.

Te mantenemos en pulsera amarilla

y trabajaremos estrechamente para conseguir esa pulsera verde.

De acuerdo. Pero con el tiempo, seguro

que manteniendo tu trabajo como hasta ahora la conseguirás.

Estás en fase de pulsera amarilla.

María, ¿te comprometes con el doctor Romero

a seguir en esta fase trabajando como hasta ahora,

si cabe más todavía, para conseguir tu objetivo?

Me comprometo.

Estáis comprometidos, ¿de acuerdo? De acuerdo.

Vamos a seguir trabajando, cada uno en vuestra fase.

No perderemos el contacto en absoluto.

Vámonos por el túnel de vestuarios a seguir trabajando.

Vale.

(Música)

Seguiré trabajando con María.

Seguro que con el apoyo de Alberto conseguirá su pulsera verde.

Sueñan que algún día se independizarán como pareja

y tomarán las riendas de su alimentación.

Aunque nadan contracorriente, espero que mantengan su compromiso conmigo.

Se lo contaré en los próximos programas.

Soy el doctor Romero.

(Música)

Soy estudiante de auxiliar de enfermería. Tengo 30 años.

(Música)

Soy cuidador de personas dependientes.

(Música)

Hemos recibido un sobre a nombre nuestro.

Nos comprometemos, doctor Romero.

(Música)

Tienes que saber decir "no" a muchas cosas,

pero tienes que pedir ayuda.

(Música)

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Doctor Romero - Programa 6

30 ago 2017

Alberto y María son novios. La obesidad extrema que ambos padecen está privándoles de vivir sus veinticinco años como deberían. Encontrar trabajo estable o practicar deporte son metas cada vez más lejanas para esta pareja con alma futbolera. Han acudido a 'Doctor Romero' con la esperanza de rencontrarse con su verdadera edad.

Contenido disponible hasta el 2 de abril de 2067.

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