Días de cine clásico La 2

Días de cine clásico

Miércoles a las 22.00 horas

Si pensamos que una película clásica es aquella que no envejece, permaneciendo siempre nueva a nuestros ojos, por más que la veamos una y otra vez, estamos seguros de que los espectadores se alegrarán con la emisión de los títulos que se emitirán bajo el epígrafe `Días de cine clásico', grandes referentes del séptimo arte.

La emisión de cada película irá prececida de un pequeño reportaje introductorio que pondrá las películas en contexto, aportando información y datos de interés más allá de la cinefilia, para que tanto los nuevos espectadores como aquellas personas que ya las conocen, puedan verlas con algunas claves que les permitan disfrutarla más plenamente. Esa, al menos, es nuestra intención.

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5550161
No recomendado para menores de 16 años Días de cine clásico - La vida de Brian - ver ahora
Transcripción completa

-¿Quiénes sois? -Somos tres reyes magos.

-¿Qué? -Que somos tres reyes magos.

-¿Y os metéis en un establo a las 2:00 de la mañana?

Pues vaya una mierda de magia.

-Somos astrólogos. -Venimos de Oriente.

-Y encima con coñas.

-Queremos adorar al niño.

-Queremos postrarnos ante él.

-¡Postraros! ¿Estáis borrachos? ¡Qué vergüenza!

¡Fuera, vamos, fuera, fuera! Venidme a mí con cuentos chinos.

¡Venga, fuera! -Tenemos que adorarle.

-A adorar a otra parte, leche. -Nos ha guiado una estrella.

-Os ha guiado una botella. Venga, fuera.

-No, no, tenemos que verle, le traemos regalos.

-Oro, incienso y mirra. -Haberlo dicho antes, es ahí.

Eh... perdonen el desorden.

Oigan, ¿eso de mirra qué es?

-Un bálsamo muy valioso. -¡Un bálsamo!

¡Pero cómo un bálsamo! Le va a morder.

-¡Qué! -Es un animal peligroso.

Deprisa, tírenlo al retrete. -Que no, que no.

-Que sí, que sí, que es un bicho. -No, no, es un ungüento.

-El bálsamo es un bicho. ¿O será que lo he soñado?

Con que ustedes son astrólogos. ¿Y él qué es?

-¿Eh? -¿Que qué signo es él?

-Capricornio.

-Uuh, capricornio. ¿Y cómo son los capricornios?

-Es el hijo de Dios, el Mesías. -El rey de los judíos.

-¿Porque es capricornio?

-No, no, no, porque es él.

-Oh, claro, porque si no habría muchos.

-¿Cómo se va a llamar el niño? -Eh... Brian.

(LOS TRES) Te adoramos, oh, Brian, señor de todos nosotros.

Te alabamos, Brian, y al Señor nuestro padre. Amén.

-¿Hacen esto muy a menudo? -¿El qué?

-Ir alabando por ahí. -No, no, no.

-Bueno, otro día que pasen por aquí vengan a vernos.

Gracias por el oro y el incienso. La mirra se la llevan a otro.

No me importa. Gracias. Adiós. Adiós, gracias.

Qué simpáticos, ¿verdad?

Estaban como cabras, pero... Fíjate...

Qué... ¡Eh, eh! ¿Pero qué hacen?

¿Pero no era mío? No era... ¡Aaaah!

(LLORIQUEA) -¡Cállate!

(CANTAN EN INGLÉS)

(CANTAN EN INGLÉS)

(CANTAN EN INGLÉS)

(CANTAN EN INGLÉS)

JUDEA, AÑO 33 DESPUÉS DE CRISTO

SÁBADO POR LA TARDE

MÁS O MENOS A LA HORA DEL TÉ

-Bienaventurados los que lloran

porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los pobres de espíritu

porque ellos poseerán la Tierra.

Bienaventurados los que tienen hambre

y sed de justicia

porque ellos serán hartos.

Bienaventurados los limpios de corazón

porque verán a Dios.

-¡Más alto!

(CHISTA) Calla mamá. -Es que no oigo nada.

Vamos a la lapidación.

-¡Chis! Lapidaciones hay a todas horas.

-Oh, vamos, Brian. -¡Silencio, por favor!

-No te hurgues en la nariz. -No me hurgaba, me estaba rascando.

-Te la hurgabas cuando hablabas con esa señora.

-No es verdad. -Pues no te la toques, déjatela.

-Por favor, no oigo una palabra de lo que dice.

-Haga el favor de no meterse, estoy hablando con mi marido.

-¡Pues hable en otro sitio, no oigo una puta mierda!

-¡A mi mujer no le diga palabrotas!

-Sólo he dicho que se calle para poder oír, narizotas.

-¡A mi marido no le llame narizotas!

-Es que de nariz no está mal.

-¿Quieren callar? ¿Qué ha dicho?

-No sé, estaba hablando con el narizotas.

-Creo que ha dicho: "Bienaventurados los queseros".

-¿Por qué precisamente los queseros?

-No hay que tomarlo literalmente.

Es a todos los fabricantes de productos lácteos.

-Por tu culpa no nos hemos enterado, narizotas.

-Oye, o te callas o te parto la cara.

-Sigamos escuchando, a lo mejor dice:

"Bienaventurados los narizotas". Déjele en paz.

-Tú tampoco estás mal de naso.

¿Sois de la misma ciudad, Napia City?

-Una palabra más y me lío a leches. -¡Esa lengua!

Y no te hurgues la nariz. -No iba a hurgarme,

le iba a dar una hostia.

-¿Han oído es? "Bienaventurados los gansos".

-¿Los gansos? -Sí. Van a heredar la Tierra.

-¿Alguno tiene un ganso? -No le darás una hostia a nadie.

-A ese si me vuelve a llamar narizotas.

-¡Que te calles, narizotas! -¡Ah, te lo advertí!

Te dije que te la estabas buscando.

-Uuh, son los mansos. "Bienaventurados los mansos".

Menos mal. Me alegro que hereden algo, porque mira que lo pasan mal.

-Es la verdad, tienes una nariz que para qué.

-Pues la tuya se te pondrá horizontal de los guantazos

que te llevarás. (CHISTA)

-¿Quién te ha puesto así la tuya el hermano mayor de Goliat?

-Esta vez te has pasado. -Por favor, deje de... ¡Aaah!

-Pero oiga, ¿qué hace?

No se meta que con usted no va. -¡Agente!

-¡Deje a mi marido! -Me llamó narizotas.

-Anda, hijo, vámonos a la lapidación.

Bueno.

-Aquí los bienaventurados son los que tienen intereses creados

en "status quo", Reg. -Sí, ese Jesús no se da cuenta

de que el problema es que los mansos son el problema.

-Sí, completamente de acuerdo. -Desde luego.

-Pero date prisa o le habrán lapidado cuando lleguemos.

Grito. Ya voy.

-El marido de esta mujer es un narizotas. Mire la que arma.

-¡Aaah...! -¿Así mantienen la paz romana?

-Me mata ponerme barba.

¿Por qué las mujeres no pueden ir a las lapidaciones?

-Porque está escrito.

(CHISTA) -¿Barbas, señora? -Hoy no estoy para lapidaciones.

Se me ha vuelto a poner malo. (REBUZNA)

-¿Piedras, señor? -Ah, no, en el suelo hay muchas.

-Ah, no, como estas no. Mire, toque, qué calidad.

Son pura artesanía. -Eh... bueno, bueno.

Me llevo dos con punta y una plana.

¿Me compras una plana, mamá? (CHISTA)

Perdón, papá. -Bueno, dos con punta,

dos planas y una bolsa da gravilla.

-Una bolsa da gravilla.

La de esta tarde va a estar bien. Es uno de aquí.

-Oh, estupendo. -Que se diviertan.

(TODOS LE GRITAN E INCREPAN)

Gritos y alboroto.

Gritos increpándole.

(TODOS SE CALLAN)

-Matías, hijo de Deuteronomo de Gaza.

-¿Digo presente? -Sí.

-¡Presente!

-En consejo de ancianos te ha hallado culpable

de pronunciar el nombre de Dios

y por tanto de ¡blasfemia!

Se te condena a morir lapidado.

(MURMULLAN) -Había cenado bien y le dije

a mi mujer: "Ese bacalao es digno del mismo Jehová".

Sólo dije eso. -Blasfemia.

¡Ha vuelto a decirlo! (TODOS) Sí, sí.

-¿Lo habéis oído? (TODOS) ¡Sí, sí!

(CON VOZ FEMENINA) -Lo hemos oído.

-¿Hay alguna mujer aquí hoy?

Continúo. En virtud de la autoridad que me ha sido otorgada...

-¡Ay! ¡Ay, ay, ay...!

Sin precipitarse... -A ver...

-Que aún no hemos empezado. -¿Quién ha sido?

¿Quién ha tirado esa piedra?

(TODAS CON VOZ DE MUJER) ¡Esta, esta!

(CON VOZ DE HOMBRE) ¡Ese, ese!

-Creí que... ya había que empezar. -¡A la última fila!

-Vaya. -Siempre tiene que haber alguien.

-¿Por dónde íbamos?

-Oiga, yo no creí que era blasfemia decir Jehová.

(TODAS) ¡Lo ha dicho, lo ha dicho! -Estás empeorando las cosas.

-¿Empeorándolas, es que pueden estar peor?

¡Jehová, Jehová, Jehová!

-Te lo advierto, como vuelvas a decir Jehová...

A ver, ¿quién ha sido? (RÍE)

-¡Vamos! ¿Quién ha sido?

(TODAS CON VOZ DE MUJER) ¡Esa, esa! (CON VOZ DE HOMBRE) ¡Ese, ese!

-¿Ha sido tú? -Sí.

-¡Atrás! -Es que dijo usted Jehová.

(TODAS LE INCREPAN)

-¡Basta!

-¡Basta! ¡Basta!

Ya está bien, que nadie...

tire una piedra hasta que yo toque este pito.

¿Entendido?

Aunque, y esto que quede bien claro...

Aunque alguien diga Jehová.

(TODAS LE INCREPAN)

-Buena puntería.

Aplausos.

¿Tengo la nariz grande, mamá?

-Pero bueno, ¿ya empiezas con el sexo?

No, no. -Siempre estás igual;

mañana, tarde y noche. ¿Les gustará a las chicas o no?

¿Será demasiado grande, será pequeña? Qué barbaridad, hijo.

-Una limosna para un leproso. -Una limosna para un leproso.

-Una limosna para un exleproso.

Vaya con los dueños de los burros, nunca tienen cambio.

A ver estos dos.

-Un talento para un exleproso. -¡Aire!

-Un talento para un exleproso. -¿Un talento?

Este no gana eso en un mes.

-Medio talento. -¡Aire, aire!

-¿Regateamos un poco, narizotas? ¿Cómo?

-Se pasa muy bien, Tú abres a un shekel,

yo digo 2000 y nos quedamos en 1800.

No. -¿1700?

-¡Aire! -¿1400?

-¿Le quieres dejar en paz? -Bueno, dos shekel.

¿A que es divertido? ¡Ay! -Oye, no te va a dar una perra.

¡Así que fuera!

-Bien, mi oferta final, medio shekel para un exleproso.

¿Has dicho exleproso? -Sí, señor.

16 años dándole a la campanilla y bien contento.

¿Y qué te pasó? -Que me han curado.

¡Que te han curado! -Un milagro que me mandó.

¿Quién te ha curado?

-¡Jesús, señor!

Yo iba andando tranquilamente y de pronto se presenta,

va y me cura. Yo era un leproso con un oficio y ya no me puedo

ganar la vida, ni me pidió permiso.

"Estás curado, macho." Mira que la gracia.

Oye, ¿y por qué no le dices que te vuelva a hacer leproso?

-Sí, podría decírselo, aunque quizá sea mejor

que me haga cojo algún día entre semana,

algo para poder mendigar; pero leproso no, es un coñazo.

Perdone la franqueza, pero... -¡Brian!

¡Sube a arreglar tu cuarto!

Toma. -¡Ay, gracias, señor!

¿Esta mierda por contarle mi vida?

Hay algunos que nunca están contentos.

-Eso mismo dijo Jesús.

Zumbidos de moscas.

-Oooh...

-Buenas tardes.

-Oooh... hola, sargento.

Perdone, enseguida le atiendo.

¿Qué hace ese aquí? -Ooh, no empecemos, Brian.

Ve a limpiar tu cuarto. ¡Malditos romanos!

-Mira, Brian, si no fuera por ellos

no tendríamos esto, que no se te olvide.

Nosotros no debemos nada a los romanos.

-No, eso no es del todo cierto. ¿Cómo que no?

-Bueno, antes me preguntaste si tú...

¿Mi nariz? -Sí. Tiene su explicación

que la tengas así, Brian. ¿Qué razón?

-Debí decírtelo hace mucho tiempo, pero...

¿Qué? -Verás, Brian...

Tu padre no fue el Sr. Cohen.

Nunca pensé que lo fuera. -¡Déjate de impertinencias!

Fue un romano.

Fue un centurión del ejército romano.

¡Un romano te violó!

-Eh... bueno, al principio sí. ¿Cómo se llamaba?

-Traviesus Máximus se llamaba.

Me prometió el oro y el moro.

Que me llevaría a Roma, una casa en el foro, esclavos,

leche de burra; todo el oro que quisiera.

Luego, hizo de mí lo que le pareció y se las piró como una rata.

¡Qué cabrón!

-Sí, pero la próxima vez que maldigas a los romanos,

acuérdate de que eres uno de ellos.

¡Yo no soy un romano! ¡Nunca seré un romano!

Soy un quikit, un jew, un hebrew, un narizotas.

Un kosher, mamá, un peatón del Mar Rojo y a mucha honra.

-Ja, sexo, sexo... siempre pensando en lo mismo.

Bueno, ¿por dónde íbamos, sargento?

Trompetas. EL COLISEO, JERUSALÉN

Aplausos.

SESIÓN INFANTIL

-Señoras y señores, el próximo combate será entre

Mascanenes de Macedonia

y Mixor el Triturador.

Aplausos. Lenguas de alondra.

Hígado de chorlito, sesos de jabalí,

orejas de jaguar...

Pezones de loba.

Compren mientras están calentitos.

-Yo creo, Reg, que un grupo antiimperialista

como el nuestro debe reflejar las divergencias de intereses

entre las bases. -De acuerdo, ¿Francis?

-Sí, el punto de vista de Judith, es valido si el partido no olvida

que es el derecho inalienable de todo hombre.

-O mujer. -O mujer.

-Sed liberado. -O liberada.

-O liberada. Gracias, hermano.

-O hermana. -O hermana.

¿Por dónde iba?

-Ya habías terminado. -Ah, sí.

-Además, también es derecho

de todo hombre... -O mujer.

-Qué fijación con las mujeres, Stan, nos estás distrayendo.

-Las mujeres también tienen derecho a participar.

-¿Por qué te preocupas tanto por las mujeres, Stan?

-Yo quiero ser mujer.

-¿Qué?

-Quiero ser una mujer.

Desde ahora quiero que me llaméis Loretta.

-¿Qué? -Es mi derecho como hombre.

-¿Por qué quieres ser Loretta, Stan?

-Porque quiero tener hijos.

-¿Quieres tener hijos?

-Los hombres también tienen derecho a tener hijos si quieren.

-Pero tú no puedes parir. -No me oprimas.

-No es que te oprima, Stan, es que no tienes matriz.

¿Dónde vas a gestar el feto, lo vas meter en un baúl?

(LLORIQUEA)

-Chicos, tengo una idea. Estamos de acuerdo en que no puede parir

por no tener matriz, lo que no es culpa de nadie ni siquiera

de los romanos; pero sí puede tener el derecho a parir.

-Buena idea, Judith. lucharemos contra el opresor

por tu derecho a parir, hermano. Digo, hermana.

-¿Y eso de qué sirve? -¿El qué?

-¿De qué sirve defender su derecho a parir si no puede parir?

-Es un símbolo de nuestra lucha contra la opresión.

-Es un símbolo de su lucha contra la realidad.

Trompetas y leves aplausos.

-¡Vamos, fuera, fuera! -No, que es peligroso.

Aplausos del público.

Murmullos del público.

Abucheos del público.

Lenguas de alondra, morros de nutria, bazos de ocelote.

-¿Tienes pipas? Lo siento, no tengo pipas,

tengo higadillos de erizo, bazo de ocelote.

-No, hombre, no.

¿Morros de nutria? -No quiero mierdas romanas.

-¿Por qué no vendes comida normal? ¿Comida normal?

-Sí, no esos aperitivos imperialistas.

Yo no tengo la culpa, no soy más que un mandado.

-Bueno, dame unos morros de nutria. -Que sean dos.

-Dos. -Gracias, Reg.

¿Sois del Frente Judaico Popular?

-¡Vete a la mierda! ¿Qué?

-¿Frente Judaico Popular?

¡Somos del Frente Popular de Judea!

Frente Judaico Popular... ¡ja!

-Disidentes.

¿Puedo entrar en vuestro grupo?

-No, fuera. Yo no vendo esto por gusto,

es un empleo, yo odio a los romanos como el que más.

(CHISTAN)

-¿Estás seguro?

Claro que sí, odio a los romanos. Te lo juro.

-El que quiera entrar en el FPJ

tiene que odiar de verdad a los romanos.

Yo los odio. -¿Ah, sí, cuánto?

Mucho.

-Bien, admitido.

A los únicos que odiamos más que al pueblo romano

es a los cabrones del Frente del Pueblo Judaico.

-Disidentes, y al Frente Popular del Pueblo Judaico.

Disidentes también. -Al Frente Popular de Judea.

-¡Disidentes! -¿Qué?

-El Frente Popular de Judea disidentes.

-¡El Frente Popular de Judea somos nosotros!

-Aaah... creí que éramos de la Unión Popular.

-¡Frente Popular!

-¿Qué pasó con la Unión Popular, Reg?

-Ahí está.

(TODOS) ¡Disidente!

Abucheos del público.

-¡Aay! ¡Aaay!

Creo que me va a dar una paro cardiaco. Aah...

Abucheos. -Esto es patético.

Aplausos del público.

-¡Bravo! -¡Muy bien!

¿Cómo te llamas? Brian, Brian Cohen.

-Tal vez tengamos un trabajito Para ti, Brian.

-¿Qué escribes ahí?

(LEE) "¿Romanes eunt domus?".

Gente llamada romanos ir la casa.

Dice: Romanos, marchaos a casa.

-De eso nada. ¿Cómo se dice romano en latín?

¡Vamos, vamos! ¡Aay! Romanus.

-¿Que se declina cómo? Anus.

-El vocativo plural de anus es... Ani.

-Romani.

Eunt. ¿Qué es eunt? Ir.

-Conjuga el verbo ir.

Ire... -eo, -ist, -ir, -imus, -itis, -eunt.

-Luego eunt es...

Es... 3 persona del plural del presente de indicativo, ellos van.

-Pero romanos marchaos es una orden, así que hay que usar...

El imperativo. -¿Que es...?

Ay, ay, ay... Id, id... -¿Cuántos romanos?

Eh... ¡plural! Ite, ite. -Ite.

¿Domus en nominativo?

Marcharse indica movimiento, ¿no, muchacho?

Eh... ¡dativo, señor!

¡No, no, no es dativo! Aah, aaah, aah... acusativo.

Domun, domun. -Sólo que domus lleva el...

El locativo. -¿Qué es?

Domun. -Domun.

Domun.

¿Has comprendido? Sí, señor.

-Escríbelo 100 veces. Sí, señor. Gracias, señor.

¡Hail, César! -¡Hail, César!

Si no está al amanecer te corto los cojones.

Gracias, señor. Hail, César y lo demás, señor.

(JADEA)

(JADEA) Terminé.

-Bien. Y que no se vuelva a repetir.

-¡Malditos romanos!

-Entraremos por el sistema subterráneo de calefacción,

subiremos a la sala de audiencias por aquí.

El dormitorio de la mujer de Pilatos está aquí.

Cuando la hayamos secuestrado informaremos a Pilatos

de que la tenemos y plantearemos nuestras reivindicaciones.

¿Alguna pregunta? -¿Cuáles son las reivindicaciones?

-Le daremos 2 días para desmantelar el aparato del estado

imperialista romano, y si se niega le ejecutaremos inmediatamente.

-¿Cortándole la cabeza?

-La cortaremos en pedazos y se los mandaremos de hora en hora.

Con nosotros no se juega. -Y por supuesto le haremos ver

que él es el responsable del descuartizamiento,

y que de ninguna manera nos someteremos al chantaje.

(TODOS) ¡No al chantaje!

-Nos han desangrado los cabrones, nos quitaron todo lo que teníamos

y no sólo a nosotros, sino a nuestros padres,

y a los padres de nuestros padres.

-Y a los padres de los padres de nuestros padres.

Y a los padres de los padres... -Vale, no desarrolles el tema.

¿Y a cambio losromanos qué nos han dado?

-El acueducto.

-¿Qué? -El acueducto.

-Ah, sí, sí, eso sí nos lo han dado, cierto.

-Y el alcantarillado.

-Ah, sí, el alcantarillado.

¿Te acuerdas cómo olía antes la ciudad?

-Sí, de acuerdo, el acueducto y el alcantarillado nos lo han dado.

-Y las carreteras. -Evidentemente las carreteras,

eso ni se menciona.

Pero aparte del alcantarillado, el acueducto y las carreteras...

-La irrigación. -La sanidad.

-La enseñanza. -Sí, sí, de acuerdo.

-Y el vino. -¡Ah, claro, el vino, por supuesto!

-Sí, eso sí que lo vamos a echar de menos si se van los romanos.

-Los baños públicos.

-Y ahora se puede salir de noche sin peligro.

-Sí, saben cómo imponer la ley del orden.

Han sido los únicos en imponerla. (TODOS RÍEN)

-Bueno, pero aparte del alcantarillado, la sanidad,

la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación,

las carreteras y los baños públicos,

¿qué han hecho por nosotros? -Nos han dado la paz.

-La paz... que te folle un pez.

Golpes en la puerta.

Golpes en la puerta.

-Soy un pobre viejo medio ciego con las piernas dobladas y enclenque.

-¿Todo bien, Matías? -No hay novedad.

-¿Dónde está Reg?

Reg, Reg, es Judith. -¿Qué ha pasado?

-Se ha dado el primer golpe.

-¡Hizo la pintada! -Cien veces.

Con letras enormes, rodeando todo el palacio.

-Muy bien, muy bien.

Necesitamos gente activa, Brian, pero antes de que entres,

debes saber que todos daríamos nuestra vida por librar

a nuestra patria de los romanos. -Alguno no.

-Ah, sí, sí, hay uno que no. Pero aparte de él todos.

¿Te unes a la causa? Sí.

-Desde ahora te llamarás Brian al que llaman Brian.

Cuéntale cómo vamos a entrar en el palacio de Pilatos, Francis.

-Bien, este es el plan.

Este es el palacio de la plaza del César.

Nuestro comando se acercará por la calle del Pez,

y se dirigirá al alcantarillado Noroccidental.

Si nos interrogan, somos trabajadores del desagüe

y vamos a una convención.

Reg, nuestro gran líder y fundador del FPR,

actuará como asesor coordinador en la alcantarilla de salida,

Aunque él no participará en la acción porque tiene lumbago.

¿Tú no vienes con nosotros?

-Solidaridad, hermano. Ah, sí, solidaridad, Reg.

-Una vez en las alcantarillas comienza la cuenta atrás.

Más tarde pensaban dar una fiesta en palacio,

así que hay que moverse deprisa. No lleves tus mejores sandalias.

Aquí torcemos a la izquierda hasta el desagüe de César Augusto,

y de ahí hasta el hipocausto.

Le han puesto baldosines nuevos así que cuidado con los resbalones.

Estaremos ya inmediatamente bajo la sala de audiencias de Pilatos.

¡Este será el momento de lanzarnos al...!

Susurros.

-¡Por una Galilea libre! (SUSPIRA ALIVIADO) -Aaah...

Frente de Popular de Judea, misión oficial.

-Ah... -¿Qué hacéis aquí vosotros?

-Secuestraremos a la mujer de Pilatos y presentar

nuestras reivindicaciones. -Y nosotros, ese es nuestro plan.

-Nosotros llegamos primero. -¿Cómo dices?

-Que lo pensamos primero. -¿Ah, sí?

-Sí, hace un par de años. -¡No, hombre, no!

-Bueno, ¿tenéis pensadas las reivindicaciones?

-Claro. -¿Cuáles son?

-No te las pienso decir. -Claro, el viejo truco.

¡No me toques! -Nosotros estamos antes.

-No, señor. -¡Sí, señor!

-No, señor. -Que te digo que sí.

Llevamos meses planeando este golpe, capullo.

-Pues de jodes como Herodes. ¡Ooh!

Hermanos, hermanos, debemos luchar juntos.

-Eso hacemos.

No debemos luchar entre nosotros.

Debemos estar unidos contra el enemigo común.

(TODOS) ¡El Frente Judaico Popular!

¡No, no, los romanos!

(TODOS) Aaah... los romanos.

-¡Cuidado!

-¡Que viene, que viene! -¡Calla, calla!

-Bueno, por dónde íbamos. -Tú me tenías que dar un puñetazo.

-Ah, sí, sí. -¡Venga!

Alboroto.

¡Hermanos!

Gritos y lamentos.

-Aah... (RÍE)

-Qué suerte tienes, cabrón. ¿Quién es?

-Qué suerte tienes, macho. ¿Qué?

-El enchufado del carcelero, ¿eh? ¿El enchufado?

-Seguro que le has untado, ¿a que sí?

¿Que le he untado? Le has visto escupirme en la cara.

-Aah, lo que yo daría porque me escupieran en la cara.

Hay noches que las paso colgado soñando que me escupen en la cara.

Pues no es muy agradable, la verdad, y me han esposado.

-¿Esposado? ¡Aay!

Para mí el paraíso sería verme esposado,

aunque sólo fuera unas horas.

Deben tenerte mucha consideración, hijito.

Oiga, déjeme en paz, ¿quiere? Lo he pasado muy mal.

-¡Tú lo has pasado mal! Yo llevo aquí

5 años y no me colgaron bocarriba hasta ayer.

Así que no me vengas con historias. Bueno, bueno.

-Se ve que te tienen en un altar. ¿Qué van a hacerme?

-Seguro que crucificarte y nada más.

¡Crucificarme! -No tienes antecedentes.

¡Crucificarme y nada más!

-Es lo mejor que han inventado los romanos.

¡Qué! -Si, si, si no fuera

por la crucifixión este país sería un desmadre.

¡Carcelero! -¡Crucifixión ya!

¡Carcelero! -Que aprendan a base de clavos.

-¿Qué quieres? Que me cambien a otra celda.

-Oh, otro escupitajo, vaya favoritismo.

-¡Tú a callar!

-Perdón. -Hum...

-Fíjate en mí.

Me colgaron aquí hace 5 años.

Todas las noches me bajan 20 minutos y me vuelven a colgar;

lo cual me parece muy justo después de lo que hice.

Ya que no hubo otra cosa esto me ha enseñado a respetar a los romanos.

Y también que no se llega a ninguna parte en esta vida

si no trabajas y construyes un futuro a base de...

¡Cállate!

-Ahí está. -Pilatos quiere verte.

¿Ah mí? -Vamos.

¿Pilatos? ¿Para qué quiere verme?

-Quiere saber en qué postura quieres que te crucifiquen.

(RÍE A CARCAJADAS)

-Muy bueno, centurión. Sí, señor.

-¡A callar! -Perdón.

Magnífica raza la de los romanos, magnífica.

Trompetas.

-Es un frente demasiado pequeño.

Aah...

Pasos.

-¡Hail, César! -Hail.

-Sólo un superviviente, señor. -Aah.

Tiradlo al suelo.

-¿Cómo? -Que lo tiréis al suelo.

-Ah.

¡Aay!

-Bueno, ¿cómo te llamas, judío?

Brian, señor.

(HABLA CON FRENILLO) -Brian, ¿eh? No, no, Brian.

¡Aaay! (RÍE)

(HABLA CON FRENILLO) -Este pícaro tiene coraje.

-¿Tiene qué, señor? -Coraje.

-Ah, sí, algún colgajo.

(HABLA CON FRENILLO) -No, no, coraje, valor...

¿A qué hora iban a atacarnos?

-Eeh... sobre las 11:00, señor.

(HABLA CON FRENILLO) -Osaste... entrar en palacio.

¿Que osé qué?

-Arréale una torta cariñosamente. ¡Aaah!

-Ah, ¿le tiramos al suelo?

-¿Qué? -¿Que si le tiramos al suelo?

-Sí, sí, por favor, tiradle al suelo.

¡Aaah!

-A ver, pícaro judío.

Yo no soy judío, soy romano.

(CON FRENILLO) -¿Romano? No, romano.

¡Aaay!

-Aaah... con que tu padre era romano.

¿Quién era?

Era un centurión de las fuerzas de Jerusalén.

-¿Ah, sí? ¿Cómo se llamaba?

Traviesus Máximus. (RÍE)

-Centurión, ¿tenemos a alguien de ese nombre en la fuerza?

-Eh... no, señor.

-Pareces muy seguro. ¿Lo has comprobado?

-Pues no, señor. Creí que era una broma.

Como... Quasimeu o... Pijus Magníficus.

-¿Qué tiene de gracioso Pijus Magníficus?

-Es un nombre de chiste, señor.

-Yo tengo un gran amigo en Roma llamado Pijus Magníficus.

(CONTIENE LA RISA)

-¡Silencio! ¿Qué insolencia es esta?

Acabarás en la escuela de gladiadores

como no mejores tu comportamiento.

¿Puedo irme ya, señor? ¡Aay!

-Verá cuando Pijus Magníficus se entere de esto.

(CONTIENE LA RISA) -¡Guardia, arrestadlo!

-Pero señor, si sólo...

-No, quiero verle luchar con fieras hambrientas esta semana.

-Sí, señor. Vamos, tú.

(CONTIENE LA RISA)

-No tolero que se rían de mis amigos la vulgar soldadesca.

¿Alguien tiene más tiene ganas de cachondeo

cuando hablo de mi amigo...

Pijus... (CONTIENEN LA RISA)

-Magníficus?

A ver, a ver, tú.

¿Te parece risible

oírme decir el nombre

Pijus...

Magníficus? (CONTIENEN LA RISA)

(CONTIENEN LA RISA)

-Y además, está casado.

¿Sabéis cómo se llama ella?

Se llama...

Incontinencia.

Incontinencia Suma.

(RÍEN) -¡Silencio!

¿Pero qué es esto? ¡Esto es intolerable!

Os ordeno que os dejéis de reír, brutos.

Risas. ¡Silencio, silencio!

¡Silencio la guardia!

¡Cogedle, cogedle!

¡Son órdenes, id y cogedle!

-¿Eh? Ooh...

(SILBA)

¡Aaaaah...!

(HABLAN EN SU LENGUA)

Alarmas.

(LA NAVE COGE MÁS VELOCIDAD)

Golpe.

Los motores se revolucionan.

Explosión.

-Joder, vaya potra.

-Las cabezas de las bestias serán negras y enormes

y sus ojos estarán rojos por la sangre de criaturas vivientes.

Y toda Babilonia se alzará y aparecerá

una serpiente de 3 ó 4 cabezas.

Y la Tierra se convertirá en una masa blancuzca.

Y las cabezas de las 7 bestias...

-De 9 kg, no de 2 ni de 5 ni de 7; sino de 9.

Y la empuñará contra todos los pecadores,

como ese de ahí que me está mirando.

Y en la cabeza llevará un cuerno y 12 cascabeles...

-A su siervo. Y en verdad os digo que habrá rumores de que

las cosas van mal.

Y se producirá una gran confusión entre las gentes.

Y nadie sabrá dónde está nada.

Y nadie sabrá dónde están esas cositas que llevan una base

de rafia y una especie de correa.

En esa hora, el amigo perderá el martillo de su amigo.

Y los jóvenes no tendrán ni idea de dónde están las cosas

que su padres habían guardado allí la noche antes

a eso de las 8:00.

Está escrito en el libro de Obadiah.

¿Alguien lo ha leído?

Bullicio.

¿Cuánto es esto? Deprisa. -¿Qué?

Es para mi mujer. -Ah. Eeh... 20 shekel.

Vale. -¿Qué?

Aquí tienes. -Un momento.

¿Qué? -Hombre, hay que regatear.

No, no, no... -¿Cómo que no?

No tengo tiempo. -Pues venga la barba.

¿Qué dices? Ya la pagué. -Burt.

-¿Qué? -Este pavo no regatea.

-¿No regatea?

De acuerdo, si no hay más remedio. -Eso es. Quiero 20 shekel.

Te acabo de dar 20. -¿Dices que no vale 20 shekel?

No. -Vamos, mírala bien.

Mira qué calidad. No es de cabra. Bueno, te doy 19.

-No, no. Vamos, hazlo bien. ¿Cómo?

-Regatea bien, esto no vale 19. Pero si has dicho que vale 20.

-Ay, Dios, qué coñazo. Venga, regatea bien.

Está bien, 10. -Eso ya está mejor.

¿10, pretendes insultarme, a mí, con mi pobre abuela muriéndose? 10.

Bueno, te doy 11. -Ya vas aprendiendo.

11, ¿he oído bien? 11, a mí me ha costado 12.

¿Es que quieres arruinarme?

¿17? -No, no, no. 17...

¡18! -No, no, ahora tienes que decir 14.

Bien, 14. -¡14! ¿Pero qué dices?

Lo que me has dicho.

-Ay, Dios... Dime lo que debo decir, por favor.

-Ofréceme 14. Te doy 14.

-Me ofrece 14 por esto. ¡15!

-¡17! Mi última palabra, ni un centavo menos así me muera.

¡16! -Es tuya.

Da gusto hacer negocios contigo. ¿A que sí?

-Por simpático te lo regalo. No lo quiero, gracias.

-Burt. -¿Qué?

Tranquilo. -¿Y los 16 que me debes?

Te di 20, ¿recuerdas? -Ah, sí, te debo 4.

No, déjalo. -No, debo tenerlos por aquí.

No, quédatelos por la calabaza. -¿4, por esta calabaza?

¿4, la has visto bien? Vale por lo menos 10.

¡Si acabas de dármela gratis!

-Sí, pero vale 10. ¡De acuerdo, de acuerdo!

-No, no, no, no vale 10. Tenemos que regatear.

¿10 por eso, en qué cabeza cabe?

En fin... de siesos está el mundo lleno.

-Daniel. (AMBOS) Daniel.

-Job. (AMBOS) Job.

-Josué. (AMBOS) Josué.

-Jueces. (AMBOS) Jueces.

-Y Brian. (AMBOS) Y Brian.

-Amigos, propongo que estos siete exhermanos

consten en acta como protomártires de la causa.

-Apoyo la moción. -Gracias, Loretta, conste en acta.

Camaradas, no nos desanimemos.

Una catástrofe total como esta no es más que el principio.

Sus gloriosas muertes nos unirán... -¡Cuidado!

¿Hay alguien?

¿Matías?

Reg. -Lárgate.

Reg, soy yo, Brian. -Vete.

Vete a hacer puñetas.

¿Stan? -Aire, aire, fuera.

Golpes en la puerta.

-Ya voy.

Golpes en la puerta.

-En verdad os digo que está escrito en el libro de Obadiah.

Un hombre pegará a su asno y al asno le...

Bullicio de la calle.

-Mis ojos están nublados y no veo.

-¿Tú eres Matías? -Sí.

-Creemos que escondes a un tal Brian de Nazaret,

miembro del grupo terrorista Frente de Popular de Judea.

-¿Quién, yo? Yo soy un pobre viejo, no estoy para contactos criminales.

Mis piernas están grises, mis oídos están nublados

y mis ojos temblorosos. -¡Silencio, viejo idiota!

Guardias, registren la casa.

¿Sabes la pena que impone la ley

romana al que da refugio? -No.

-La crucifixión. -Ah.

-¿Molesto, eh? -Podría ser peor.

-Cómo que podría ser peor.

-Podían coserte a puñaladas.

-¿A puñaladas? Eso dura un momento.

La crucifixión dura horas; es una muerte lenta y dolorosa.

-Pero por lo menos es al aire libre.

-Eres muy raro.

-No hemos encontrado nada, señor.

-Pero no te preocupes que volveremos a vernos, viejo loco.

-¡Narizotas! -¡Mucho ojo!

-Eh, ha habido suerte.

Lo siento, Reg.

-Eh, todo arreglado, hermanos, lo siente.

Siente haber traído a la legión a nuestro cuartel general.

Pues nada hombre nada.

Siéntate, toma una copa, ponte cómodo. ¡Cretino!

¡Estúpido, imbécil! ¡Pedazo de...!

Golpes en la puerta.

Golpes en la puerta.

-Mis piernas están viejas y cansadas,

mis oídos ya no oyen. ¿Sí?

-Nos hemos olvidado de mirar en un sitio. ¡Adelante!

-Mi nariz renquea.

-¿Tú has visto alguna crucifixión?

-La crucifixión es una ganga.

-¡Será burro este tío!

-Encontré una cuchara, señor. -Buen trabajo, sargento.

Volveremos... Chiflado.

Golpes en la puerta. ¡Abran la puerta!

-No nos habéis dado tiempo de escondernos.

¡Aaaah! -Y si alguien no ha leído

el libro de Obadiah ¡Aaah!

-Las 7 cabezas...

-La espada con la que os atacará...

-Sí, se han oído rumores de que hay alguien que no ha leído

el libro de Obadiah. ¿Y quién tiene vergüenza?

Eh... no juzguéis a vuestro prójimo o también vosotros seréis juzgados.

-¿Qué?

He dicho: No juzgues a tu prójimo o también tú serás juzgado.

-¿Quién yo? Sí.

-Oh, muchas gracias.

Bueno, no sólo tú, todos vosotros. -Bonita calabaza.

¿Qué? -¿Cuánto quieres por ella?

Nada, te la regalo. -¿Me la das?

Sí. Mirad los lirios.

-¿No vas a regatear? No. En el campo.

-¿Tiene algún defecto? No, te la regalo.

-¿Que miremos los lirios? O los pájaros si no.

-¿Qué pájaros? Cualquiera.

-¿Por qué?

¿Ellos tienen trabajo? -¿Quiénes?

Los pájaros. -¿Que si los pájaros trabajan?

-¿Qué le pasa a ese?

-Dice que los pájaros son unos gorrones.

No, no, el caso es que a los pájaros les va bien, ¿no?

-Sí, suerte que tienen. -Y son muy bonitos.

Y vosotros sois mucho más importantes que ellos, ¿no?

¿Entonces de qué os preocupáis? La cosa está clara, ¿no?

-Me preocupa qué es lo que tienes contra los pájaros.

Yo no tengo nada contra los pájaros.

Mirad los lirios. -Eah, ahora le da por las flores.

-¡Deja en paz a las flores! -Te doy un shekel por ella.

Es tuya. -Bueno, dos.

Había una vez un hombre que tenía dos sirvientes.

-¿Cómo se llamaban? ¿Qué?

-¿Que cómo se llamaban? No lo sé.

Y les dio unos talentos. -¡No lo sabes!

Eso da igual. -¡No sabe cómo se llamaban!

Se llamaban Simón y Adriano.

-Antes dijiste que no lo sabías. Bueno, qué más da.

Los dos sirvientes... -Se inventa la historia.

No es verdad. Y les repartió... Un momento, ¿no eran tres?

(RÍE) -Ahora dice que son tres. No, eran tres, en realidad eran...

-¡Anda ya! -¡Fuera!

No. Escuchad: Bienaventurado el que a buen árbol se arrima

porque buena sombra le cobija.

Y sólo ellos recibirán...

Solamente ellos

recibirán...

-¿Qué? Eh.

-¿Qué recibirán?

No, nada.

-¿Qué ibas a decir? Nada.

-Claro que sí. -Ibas a decirlo.

No, de veras, había terminado. -No, no, qué va.

Si ya había terminado. -No es verdad.

-¿Qué es lo que no nos quiere decir?

-No lo quiere decir. -¿Es un secreto?

No. -Si no, nos lo diría.

Es un secreto. ¡Dejadme en paz!

-¿Cuál es? -¿Es el secreto de la vida eterna?

-Si no lo quiere decir. -Si yo lo supiera, no os lo diría.

Dejadme. -Dínoslo, maestro.

-¡Por favor! -¡Dínoslo, maestro!

-Maestro, cinco.

-¡Dímelo, dímelo, por favor! -No puedo pasar de cinco.

-¿Es su calabaza? -Sí, pero se está subastando.

-Ooh... ¡esta es su calabaza!

-¡Te doy diez! -¡Es su calabaza!

Siempre la llevaremos, maestro.

¿Maestro? -¿Eh?

-Se ha ido. ¡Ha subido a los cielos!

-¡Ooh! -¡Ooh, ha subido a los cielos!

-¡Subo a 18!

-No, está ahí, mirad. -¡Vamos a por él!

-¡Alto! Oooh...

-Mirad. -¡Nos ha dejado una señal!

-Mirad, nos ha dejado un zapato.

-El zapato es la señal. Sigamos su ejemplo.

-¿Qué? -Hagamos como él.

Levantemos un zapato y quede el otro en nuestro pie;

porque esa es la señal, que sus fieles hagan lo que él hace.

-No, no, el zapato es una señal para que hagamos acopio de zapatos.

-¡Dejaos de zapatos y sigamos a la calabaza!

-¡No! ¡Hagamos acopio de zapatos! A ver, dame tu zapato.

-No es una señal para que pensemos en las cosas del cuerpo,

sino en la cara y en la cabeza.

-¡Dame tu zapato! He dicho que me des los zapatos.

-¡Sigamos a la calabaza! ¡La santa calabaza de Jerusalén!

-¡Es la calabaza! -Es su zapato, hombre.

-No es un zapato, es una sandalia. -Un zapato.

-¡Que no, que es una sandalia! -¡Tíralo!

-¡Póntelo! -¡Y lárgate!

-¡Zapato en mano sigámosle!

-¡Al zapato no, a la calabaza!

(TODOS GRITAN ENFERVORIZADOS)

-¡Hermanos, escuchad!

Él viene hacia nosotros.

La semilla, el grano, el...

(GRITAN)

¡Eh! ¿Hay otro camino para bajar?

(ASIENTE) ¿Hay otro camino que lleve al río?

(BALBUCEA)

¡Ayúdame, por favor, ayúdame!

(TODOS) ¡Maestro, maestro!

-¡Aaay, mi pie! ¡Chis!

-¡Mierda, mierda, mierda...!

Perdona. -¡Doble mierda!

Perdona. ¡Chis! -¡Y ahora no me chistes!

18 años en silencio total, ¿y me vas chistar?

¿Qué? -He cumplido mi promesa en 18 años.

Ni un sonido articulado reconocible ha salido de mis labios.

¿Y no podrías aguantar 5 minutos más?

-Ahora ya da lo mismo. Más vale que me divierta.

Algunas veces en estos 18 años he tenido ganas de gritar y cantar

y decir mi nombre a voces. ¡Estoy vivo!

¡Hava navila!

Hava navila hava...

¡Estoy vivo! ¡Estoy vivo!

¡Hola, pájaros! ¡Hola, árboles!

¿Has oído? Estoy vivo...

(BALBUCEA) Estoy vi...

Hava navila hava...

(TODOS) ¡Maestro, maestro, maestro...!

-¡Oooh, maestro! -¡Maestro!

-¡Es él! -Aquí tenemos su señal, maestro.

-¡Ahí está! -¡El maestro!

-¡Háblanos, háblanos, háblanos, maestro, háblanos!

Marchaos.

(TODOS) ¡Ha hablado, ha hablado...!

-¿Cómo debemos marcharnos, maestro?

¡Marchaos de una vez, dejadme en paz!

-Danos una señal, maestro. -Ya nos ha dado una señal,

nos ha traído a este lugar.

Yo no os he traído, me habéis seguido vosotros.

-Sigue siendo una señal, eso está clarísimo, maestro.

-Maestro, esta gente ha caminado mucho para estar contigo.

Está fatigada, no ha comido.

Yo no tengo la culpa de que no hayan comido.

-¡No hay comida en esta montaña!

Pues si no me equivoco, ahí hay un enebro.

(TODOS) ¡Milagro! ¡Un milagro! ¡Un milagro!

-¡Ha hecho que el enebro dé frutos sólo con su palabra!

-El enebro está cargado de bayas.

¡Pues claro que está cargado de bayas!

¡Es un enebro, no va a dar melones, joder!

-Haznos otro milagro.

-¡No le tentéis, gente de poca fe!

¿No os basta con el milagro del enebro?

-¡Eh, eh, que ese enebro es mío!

-¡Es un regalo de Dios! -¡Sí, y un cuerno!

Es lo único que tengo para comer. ¡Fuera de ahí!

¡Fuera de mi enebro! ¡Fuera todos!

-Señor, estoy afectado por la calvicie.

-¡Estoy curado! ¡El maestro me ha curado!

Pero si yo no le he tocado. -¡Yo era ciego y ahora veo!

(TODOS) ¡Milagro, milagro! ¡Milagro! ¡Milagro!

-¡Diles que se callen! No he hablado

en 18 años hasta que llegó él.

(TODOS) ¡Un milagro! ¡Es el Mesías!

-¡Me pisó un pie!

(TODOS) ¡Písame un pie, maestro! ¡Písame un pie, maestro!

-¡Heil, Mesías!

¡Yo no soy el Mesías!

-Digo que eres el Mesías y de eso entiendo, he seguido a varios.

(TODOS) ¡Heil, Mesías!

No soy el Mesías. Haced el favor de escuchar.

Yo no soy el Mesías, ¿está claro? ¡Caray, qué gente!

-Sólo el verdadero Mesías niega su divinidad.

¿Qué?

Pues sí que es un buen laberinto. ¡De acuerdo, soy el Mesías!

(TODOS) ¡Lo ha dicho, es el Mesías!

¡Y ahora, a hacer puñetas!

-¿Cómo se hace las puñetas, señor?

¡Marchaos de una vez, dejadme en paz!

-Le dices a esta gente que se coma mi enebro, me jodes el puto pie,

me haces romper mi voto de silencio y encima estos gritan

más que yo. -¡Es el Mesías, el elegido!

-¡De elegido nada! -¡Un blasfemo!

(TODOS) ¡Un blasfemo! -¡A por él! ¡Muerte al hereje!

(TODOS LE INCREPAN ENFERVORIZADOS)

-¡Soltadme!

-¡Muerte! ¡Muerte! -¡Tiradle por ahí!

-¿Brian?

¿Judith?

Extraño cacareo.

(TODOS) ¡Mirad, ahí está!

¡El elegido ha despertado!

-Brian.

¡Oooh, es mi madre!

-¡Brian! Un momento, mamá.

¡No hagas ruido! ¡Chis!

Hola, mamá.

-¡Idiota! Déjate de hola mamá.

¿Qué hace esa gente ahí fuera? Bueno, es que...

-¡Contesta! ¿En qué lío te has metido?

Supongo que habrán venido a preguntar algo.

-¿A preguntar? ¡A echar la casa abajo!

Hay una multitud ahí fuera. Están siguiéndome desde ayer.

-Pues ya va siendo hora de que se vayan.

¡Dejad a mi hijo tranquilo!

¡Vergüenza debería daros!

(TODOS) ¡El Mesías! ¡El Mesías! ¡Muéstranos al Mesías!

-¿A quién? (TODOS) ¡Al Mesías!

-Aquí no hay ningún monsieur.

Aquí lo que hay es demasiado personal, así que fuera.

(TODOS) ¡Brian! ¡Brian!

-A ver, jovencito, ¿se puede saber qué has hecho?

Nada, madre. -¡Vamos, habla!

Creen que yo soy el Mesías, madre. ¡Ay!

-¿Qué les has contado? Nada, madre.

-Por tu bien será mejor que lo confieses.

Déjame que te explique. -¡No!

Yo se lo explicaré, Sra. Cohen.

Su hijo es un líder nato.

Esa gente de ahí abajo le sigue porque tiene fe en él.

Creen que él les dará una esperanza de una vida mejor;

un mundo mejor, un futuro mejor.

-¿Quién es esa?

Es... Judith, mamá. Judith... mi madre.

¡Aaay!

(TODOS) ¡El Mesías! ¡El Mesías!

¡El Mesías! ¡El Mesías!

-Escuchadme todos, no es el Mesías,

¡Es un sinvergüenza! ¡Así que fuera!

(TODOS) ¿Quién eres tú?

-¡Yo soy su madre, idiotas!

(TODOS) ¡Es su madre! ¡Es su madre!

Salve a ti, madre de Brian.

¡Salve a todos!

Bendita tú eres.

¡Hosanna! Honor a ti ahora y siempre.

-No vayáis a creer que así me cameláis.

No va a salir, es mi última palabra.

¡Así que fuera!

(TODOS) ¡No!

-¿Habéis oído lo que he dicho?

(TODOS) ¡Sí!

-Ah, ya. ¿Conque esas tenemos, eh?

(TODOS) ¡Sí!

-Bueno, está bien, podéis verle un minuto,

pero ni un segundo más. ¿Está claro?

(TODOS) ¡Sí! -¿Lo prometéis?

(TODOS) Pues... de acuerdo.

-Muy bien, ahí va entonces. Anda, Brian, sal a hablar.

Pero mamá, Judith... -¡Deja ese zorrón en paz!

Es que no quiero, mamá.

(TODOS) ¡Mesías! ¡Mesías! ¡Mesías! ¡Mesías!

¡Mesías! ¡Mesías! ¡Mesías! Buenos días.

(TODOS) ¡Mesías, tu bendición! ¡Tu bendición!

Por favor, por favor, por favor, escuchad.

Tengo una o dos cosas que deciros.

(TODOS) ¡Dilas! ¡Dinos las las dos!

Lo siento, estáis equivocados.

¡No tenéis por qué seguirme, no tenéis por qué seguir a nadie!

Tenéis que pensar por vuestra cuenta.

Cada uno es un individuo.

(TODOS) Sí, cada uno es un individuo.

Todos sois diferentes.

(TODOS) Sí, todos somos diferentes.

-Yo no.

Cada uno tiene que resolver sus problemas.

(TODOS) Sí, cada uno que resuelva sus problemas.

Exacto.

(TODOS) Dinos más. ¡No! A eso voy.

Que nadie os dicte lo que debéis hacer. De lo contrario...

¡Aay, mamá! -¡Se acabó! ¡Se acabó!

(TODOS) ¡Uuuuh! No ha pasado un minuto.

-Sí que ha pasado.

(TODOS) No, no ha pasado.

-Bueno, ya está bien, fuera de aquí.

-Perdone. -¿Sí?

-¿Es usted virgen?

-¿Cómo ha dicho?

-Bueno, si no es demasiado personal. ¿Es usted virgen?

-Si no es demasiado personal.

¡Caray con la preguntita del tío! ¡Venga, fuera!

-Claro que es virgen, naturalmente que lo es.

-Tiene que serlo.

Abucheos.

-Bueno días, salvador.

(TODOS LE ACLAMAN)

-Tócame con tu mano. -¡No zarandeéis al elegido!

-No le metas al salvador la cara de ese niño.

Ya lo tocará luego.

-Oiga, ¿podría ver a mi mujer? Le duele la cabeza.

-A esperar toca, lo siento.

-Es un jaquecón y nos han invitado a comer.

-Los leprosos hacen cola. -Su cuñado fue alcalde de Gaza.

-Brian... -¡Manos fuera!

-Te presento al señor que nos presta la montaña el domingo.

-¡No me empuje!

-Y por favor, ¡bajad el volumen!

Esos endemoniados a ver si pueden controlarse un poco.

Los incurables van a tener que esperar un ratito.

Las mujeres sorprendidas en pecado pónganse en fila contra la pared.

-¡Brian!

¡Brian, has estado fantástico!

Tú tampoco estuviste mal.

-No, lo que acabas de decirles es extraordinario.

¿Qué? Ah, eso.

-No necesitamos líderes, tienes razón.

Reg nos ha dominado demasiado tiempo.

Pues sí, pero... -Había que decir y tú lo has dicho.

Eres muy bonita. -¡Es nuestra revolución!

¡Y la podemos hacer todos juntos!

Yo creo que... -¡Te apoyamos todos, Brian!

La revolución está en tus manos. ¿Qué?

¡No, yo no quise decir eso!

-¡Te pillamos, cabrón mal parido! ¡Guardias!

Estate quieta.

(HABLA CON FRENILLO) -Vaya, Brian, lo que nos has hecho correr.

¿Qué dice?

(HABLA CON FRENILLO) -Esta vez te garantizo de que no escaparás.

¡Sargento!

¿Hay programada alguna crucifixión hoy, sargento?

-139, señor. Celebración especial, la Pascua judía.

-Bien, ahora serán 140. En número redondos, ¿eh, Pijus?

Bullicio de la calle. -¡Heil, César!

-Heil.

-La muchedumbre se empieza a alborotar, señor.

Permiso para dispersarla.

-¿Dispersarla? Si aún no he dicho mi discurso.

-Ya lo sé, señor, pero...

-Mi discurso es un acto fundamental de la Pascua.

Mi amigo Pijus viene de Roma para oírlo.

-¡Heil, César! -¡Heil, César!

¿No sería...

¿No sería conveniente suprimir el discurso este año, señor?

-¿Suprimirlo?

-Es que hoy encuentro a la plebe un poco rara, señor.

-Vamos, centurión, me sorprende que a un hombre como usted

le inquieten ruidosos rebeldes. -Más bien atronadores.

-Llévenselo. ¡Soy romano!

¡Puedo probarlo, lo juro!

-Y crucificarlo bien.

Bullicio de la gente. Pijus.

-Yo no haría eso, señor. -¡Aparta, centurión!

-Déjame que te siga. Es posible que me necesites en caso de crisis.

-Bien, punto cuarto:

logro de la supremacía mundial en los próximos 5 años.

Francis, tú que has trabajado en eso.

-Sí, gracias. Francamente, hermanos,

creo que 5 años es mucho optimismo,

¡a no ser que aplastemos a los romanos en los próximos 12 meses!

-¿12 meses? -Sí.

Hay que confesar que en imperios este es el número uno.

A partir de ahora va a haber que dejarse de charla

y ponernos manos a la obra. -¡Muy bien!

-Lo que cuenta es la acción, no las palabras. Acción ya.

-Eso. -Tiene razón.

Ya podemos pasarnos aquí todo el día charlando, aprobando

resoluciones, pronunciando discursos; con eso no caerá

ni un soldado romano. -Vamos a dejarnos de parloteos.

Es inútil y no nos lleva a ninguna parte.

(TODOS) A ninguna. -¡Es una pérdida total de tiempo!

-¡Han detenido a Brian!

(TODOS) ¿Qué?

-¡Se lo han llevado, le van a crucificar!

-Bien, esto requiere estudio inmediato.

-Sí, señor. -¡Qué!

-Inmediato. -¿Nueva moción?

-Completamente nueva.

Eeh... presento propuesta de acción inmediata.

-Una vez sometida a votación. -Evidentemente.

No se puede seguir una... -¡Reg, por Dios santo,

vamos a salvarle! -Cómo es el tío.

-Ante la reciente información que aporta la hermana Judith...

-Apunta lo de Judith. -¡Reg, por favor!

¡Es facilísimo!

Lo único que hay que hacer es salir por esa puerta y evitar

que los romanos lo claven.

¡Se lo han llevado, Reg! ¡Reg, se lo han llevado!

¿No lo entiendes?

¡Bah!

Portazo y risas. -¡Cómo se ha puesto!

-Ya salió la vanidad de los feministas.

Silbido. -¿Qué?

-Tranquila, si por ti no iba. -Léeme eso otra vez, ¿quieres?

-El siguiente.

¿Crucifixión? -Sí.

-Bien. Salga por ahí, alinéese a la izquierda,

una cruz por persona.

El siguiente.

¿Crucifixión? -Sí.

-Bien. Salga por esa puerta, alinéese a la izquierda,..

una cruz por persona. El siguiente.

¿Crucifixión? -No, libertad.

-¿Cómo? -Para mí libertad.

Dijeron que no había hecho nada

y que podía irme a una isla que me gustara.

-Ooh, me alegro por usted. Entonces puede irse.

-No, es una broma, es crucifixión. -¡Oh, muy bueno, muy bueno!

Bien, salga por esa puerta. -Ya sé.

Salgo por esa puerta, una cruz por persona, me voy alineando.

-Gracias. ¿Crucifixión?

-Sí. -Bien.

Trompetas.

(EL PÚBLICO LES ACLAMA)

(HABLA CON FRENILLO) -Pueblo de Jerusalén.

Risas. Roma... es vuestra amiga.

(TODO SE BURLAN DE ÉL)

(HABLA CON FRENILLO) Para probar nuestra amistad

es costumbre en este día soltar a un reo de las mazmorras.

Risas del público.

(HABLA CON FRENILLO) Decidme.

¿Qué reo queréis que suelte?

-¡Suelta a Roger! (RÍE)

(TODOS) ¡Sí, suelta a Roger! ¡Sí, suelta a Roger! (RÍEN)

(HABLA CON FRENILLO) -De acuerdo. Entonces, ¡soltaré a Roger!

(TODOS LE ACLAMAN)

-Señor, no tenemos a ningún Roger. -¿Qué?

-No tenemos a nadie de ese nombre. -Ah.

(HABLA CON FRENILLO) No hay ningún Roger.

(TODOS) ¡Oooh...!

-¿Y si soltaras a Robery?

(TODOS) ¡Sí, Robery! ¡Sí, Robery! (RÍEN)

(HABLA CON FRENILLO) -Centurión...

¿Por qué se ríen así?

-Eh... será por... algún chiste judío.

Risas.

(HABLA CON FRENILLO) -¿Se están... riendo de mí?

Risas. -No, no, señor.

(HABLA CON FRENILLO) -Muy bien. ¡Soltaré a Robery!

-Tampoco tenemos a ningún Robery, señor.

-Ni Roger, ni Robery. -Lo siento.

(HABLA CON FRENILLO) ¿Quién es ese...?

¿Quién es ese Robery que queréis que suelte?

(HABLA CON FRENILLO) -Es un rufián. (RÍEN)

-Y un violador. (TODOS RÍEN)

(HABLAN CON FRENILLO) -Y un carterista.

-¡No digas tonterías!

(CON FRENILLO) -Parece un notorio criminal.

-No consta en las listas, señor.

-¿Pero tenemos a algún prisionero?

-Sí, señor, a un tal Sansón. -¿Sansón?

-Sansón el Asesino Saduceo. Eeeh... Silas de Siria el Sagaz,

66 sediciosos de Cesarea,

67 disidentes de...

(CON CECEO) -Si quieres hablo con ellos.

-Buena idea, Pijus. (CON CECEO) -Ciudadanos,

tenemos a Sansón, el Asesino Saduceo;

Silas de Siria el Sagaz,

Risas del público. 66 sediciosos de Cesarea...

-El siguiente.

-Eeeh...

-¿Crucifixión? -Sí.

-Bien. Por esa puerta, alinéese a la izquierda, una cruz por persona.

-Carcelero. Perdone.

Ha habido una equivocación. -Un momento, por favor. Carcelero,

¿cuántos han pasado ya? -¿Eh?

-¿Cuántos han pasado ya?

-¿Qué?

(TARTAMUDEANDO) -Tendrá que hablar, hablar...

blar, blar, blar

más alto, señor.

Este está

sordo como una tapia, señor.

-Eeeh...

¿Cuántos presos han pasado ya?

(RÍE)

-¡Ay, Dios!

(TARTAMUDEANDO) -Calculo que 90... 90...

90, 90, 90...

96, señor. -96.

¡Qué inútil pérdida de vidas!, ¿verdad?

(TARTAMUDEANDO) -Oh, no, no... No, señor. No, no. Eso son unos...

Pu... puñeteros, señor.

(TARTAMUDEANDO) La cru... la cru...

La cru... la cru... La cru...

La crucifixión es poco para ellos, señor.

-No creo que sea poco, es muy desagradable.

-No, tan...

(TARTAMUDEANDO) No...

No, no, no...

No tan desagradable como lo que se me ha ocurrido.

-Ya, no. ¿Crucifixión?

¿Hay alguien con quien pueda hablar?

-Bueno... -Yo sé lo que se le ha ocurrido,

si le interesa... -¿Sí, qué?

(TARTAMUDEANDO) -No le haga caso usted.

Está, está...

Está, está, está... sordo.

Y... loco. -Ya. ¿Cómo consiguió este empleo?

-Enchufe con Poncio Pilatos. -Ah.

-Venga, narizotas, que hay personas esperando que las crucifiquen!

¿Podría hablar con un abogado? -¿Tiene usted un abogado?

No, pero soy romano. -Ya.

-Presenta una apelación, tenemos tiempo de sobra.

-¡Tú, cierra el pico!

-Serán memos los romanos, no tienen sentido del humor. ¡Ah!

-Perdone, tenemos prisa.

Siga por ahí a la izquierda, una cruz por persona.

Bien...

Risas y alboroto.

(CON CECEO) -¿He dicho algo chistoso?

Risas.

-¡Silencio!

Pijus Magníficus manda la cuarta legión.

(TODOS SE BURLAN Y RÍEN A CARCAJADAS)

(CON FRENILLO) -Es un personaje en Roma.

(TODOS SE BURLAN Y RÍEN A CARCAJADAS)

(CARRASPEA) -Grupo de crucifixión...

Buenos días. Amigos, vamos a pasar por toda la ciudad;

de modo que hagamos las cosas bien.

Que la fila sea ordenada, 1,5 m entre un hombre y el siguiente;

paso regular y firme; la cruz en el hombro izquierdo.

Mantengan la espalda bien apoyada sobre el madero vertical.

Adelante, centurión.

-Grupo de crucifixión... ¡un momento!

¡Grupo de crucifixión!

¡De frente! ¡Ar!

-¡Hijos de puta!

¡Qué suerte tenéis!

¡Cabronazos!

-¡Aah, aah!

-Déjame compartir tu carga, hermano.

-Ah... gracias.

-¡Eh, eh, eh, oye! -¡Eh, tú!, ¿qué coño haces?

-Esta cruz no es mía. -¡A callar y no te quedes rezagado!

(SE RÍE Y BURLA DE ÉL)

Ya te la han dado con queso, ¿eh? Así aprenderás la lección.

(HABLA CON FRENILLO) -A ver,

os doy otra oportunidad.

Pero esta vez no me habléis ni de Rubén,

ni de Reinaldo...

Ni de Rodolfo ni de Rogelio ni de Restituto.

(CON CECEO) -Ni de Spencer Tracy. -O no soltaremos a ninguno.

-¡Suelta a Brian! -Ah, sí, ese también es bueno.

(TODOS) ¡Suelta a Brian!

¡Sí, suelta a Brian!

(CON FRENILLO) -Os lo advertí; sí, señor.

-Señor, un Brian sí que tenemos.

-¿Qué? -Le acaba de mandar a crucificar.

-¡Esperad, esperad! Tenemos a un Brian.

¿A qué esperas? ¡Tráelo, corre! -¡Sí, señor!

-Muy bien.

(HABLAN CON FRENILLO) ¡Liberaré a ese Brian!

-¡Tú, cállate! -¿O si no?

-Si no te la cargas. -¡Anda, este!

¿Le parece poco lo que cargo? ¿Quién lleva la cruz, mi tía?

-¡Cállate! -De modo que me la cargo.

Necesitas unas gafas. ¡Aah! Gracias.

-¿Ya se han ido?

-Sí, pero tenemos muchos más en el patio.

-¿Qué? -No se preocupe, no le haga caso.

(TARTAMUDEANDO) Está... está... está...

Está loco, señor. -¿Se han ido o no?

¿Se han ido? (TARTAMUDEANDO) -Sí, hace un ra...

Un ra... un ra... -¿Qué dice?

Un ra... -Dice que...

(TARTAMUDEANDO) -Un ra, un ra, un ra...

-¡Ay, por favor! -Sí, señor.

Bueno, sigue con el chiste.

-Pues verás, iba un cazador por África y...

-Bien, moción aprobada, sólo hay una abstención.

Pasemos a la acción sin más retrasos. ¿Hay unanimidad?

-Sí. -Bien.

-¡Romanos de mierda! -¡Cuidado!

Que aún quedan unas cuantas cruces.

-¡Arriba narizotas!

-¡Esta me la pagarás, hijo de puta! -¿Ah, sí?

-Desde luego, yo nunca olvido una cara.

-¿Ah, no? -No. Te lo advierto.

¡Te voy a partir los dientes, maricón romano!

-¡Cállate, cerdo judío!

-¿A quién llamas judío? Yo no soy judío, soy samaritano.

-¿Samaritano? Este es el sector judío.

-¿Y eso qué importa? Dentro de 1 ó 2 días todos muertos.

-A ti no te importará, pero a nosotros sí.

¿Verdad, querida? -Desde luego.

-Según lo estipulado, para la ocupación romana

tenemos derecho a ser crucificados en un sector judío.

-Los fariseos lejos de los saduceos...

-Y los noruegos... -Es verdad...

(TODOS HABLAN A LA VEZ) -Bueno, bueno, bueno.

Esto se arregla enseguida.

¿Que levanten la mano los que no quieran morir en este sector?

(CRUCIFICADOS) ¡No puedo...! -Bien, el siguiente.

-Oiga, esta cruz no es mía. -¿Qué?

-Esta cruz no es mía, sólo quise echarle una mano.

-Tiéndete que no tengo todo el día. -Sí, claro, lo comprendo...

-Ahora estoy muy ocupado. Sois 140 los que hay que crucificar.

-¿Ese es judío? -¡¿Te quieres callar?!

-Aquí no queremos más samaritanos. -¡Que te calles!

-¿Si viene el legítimo dueño me bajarán?

-Sí, sí, te bajaremos. ¡El siguiente!

No tenéis por qué hacer esto ni obedecer órdenes.

-Me gustan las órdenes.

-¿Lo ves? Una vez aquí arriba no se está mal.

¿Te van a venir a rescatar? Ya es un poco tarde para eso, ¿no?

-Oh, no, aquí tenemos para dos días, hay tiempo.

A muchos los acaban rescatando. ¿Sí?

-Sí, mi hermano suele rescatarme.

Si consiguen que no le sigan durante 20 minutos.

El pobre está siempre de arriba a abajo como el Imperio asirio.

¡Anda, ahí vienen tus amigos!

¡Reg! -Hola, hermano Brian.

Gracias a Dios que habéis venido.

-Sí, pero antes de nada debo decirte, Brian,

con toda franqueza que no somos del comité de rescate.

No obstante, me han pedido que te lea el siguiente manifiesto.

El Frente Popular de Judea, comillas, sector oficial.

Cierra comillas. Por la presente envía su sincero y fraternal

saludo a Brian en esta ocasión de su martirio.

¿Qué? -Tu muerte marcará un hito

en la lucha por la liberación de la patria,

de los agresores imperialistas romanos;

descontando a los responsables del alcantarillado,

sanidad, carreteras, escuelas, vivienda, viticultura

y a todo aquel romano que contribuya al bien

los judíos de ambos sexos y hermafroditas.

Firmado el FPJ, etc.

Quisiera añadir una nota personal expresando mi admiración

ante lo que haces por nosotros en un momento que debe ser

muy difícil para ti.

Reg, ¿no vais a hacer nada? -Adiós, Brian. Y gracias.

-Adelante, Brian, arriba ese ánimo.

-Buen trabajo, Brian.

-Votos a favor.

Bien, entonces aprobado.

Es un muchacho excelente, es un muchacho excelente.

Es un muchacho excelente

y siempre lo será.

Y siempre lo...

¡Hijos de puta!

¡Cabrones!

-¿Quién es Brian de Nazaret? ¡Hijos de mala madre!

-Tengo orden de liberarlo. ¡Estúpidos, animales!

-Yo soy Brian de Nazaret. ¿Qué?

-Sí, yo soy Brian de Nazaret. -Bajadlo.

¡Yo soy Brian de Nazaret!

-¡Yo soy Brian!

-¡Yo soy Brian! -¡Yo soy Brian!

¡Yo soy Brian! -Yo soy Brian y mi mujer también.

-Pero será mentiroso. (TODOS HABLAN A LA VEZ)

-Bajadlo y ponedlo en libertad. -No, no, hombre, era una broma.

Griterío. Yo no soy Brian.

Que no soy Brian. ¡No, no, no me bajéis!

¡Os tomaba el pelo, era sólo una broma, hombre!

Es que yo soy así. Volvedme al colgar.

¡Joder, no tienen sentido del humor!

Trompetas.

-¡Aaah, el Frente del Pueblo Judaico!

-¡El Frente del Pueblo Judaico!

-¡Adelante!

-¡Eh, tú, vámonos! -¡Deja todo!

-Somos el Frente del Pueblo Judaico.

Escuadrón de suicidio.

Escuadrón, ataquen.

(TODOS) Aaaah...

-¡Así! ¡Joder!

-Así aprenderán estos romanos.

¡Serán cretinos!

-¡Brian!

¡Brian! ¡Brian! ¡Brian!

¡Judith!

-¡Magnífico, estupendo! Reg me lo ha contado todo

y me parece fantástico lo que estás haciendo.

Gracias, Brian.

Nunca... nunca te olvidaré.

-¿Conque estás ahí?

Ya sabía yo que terminarías así.

Después del cariño y el afecto que siempre te he dado.

¿Así tratas a tu pobre madre en el otoño de su vida?

¿Sabes lo que te digo? ¡Que te zurzan!

Allá tú. No, si ya lo sabía yo. ¡Mamá!

-Los jóvenes de hoy no piensan más que en el sexo.

No sé a dónde vamos a ir a parar.

-¡Anímate, Brian!

Ya sabes lo que dicen; la vida es tan mala a veces.

Te enfermas y te enfureces.

Otras cosas, a veces, ya son otras nueces.

Cuando en la vida te crees que enloqueces,

¡no protestes, ve a por peces!

Y ya verás que no hay que perder el compás.

Y...

(CANTA EN INGLÉS)

(SILBA AL RITMO DE LA MÚSICA)

(CANTA EN INGLÉS)

(SILBA AL RITMO DE LA MÚSICA)

Días de cine clásico - La vida de Brian

01 abr 2020

Clips

Los últimos 83 programas de Días de cine clásico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios