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Diarios de la cuarentena - Capítulo 3 - ver ahora
Transcripción completa

Qué pena, ya no da el sol.

Pues tenemos que tomar el sol todos los días, Juan,

que se nos está poniendo un color cetrino.

-No me podía imaginar que me gustara tanto tomar el sol.

¿Te acuerdas de cuando íbamos a la playa?

Me metía debajo de la sombrilla y no había quien me sacara.

-Es que hay cosas que antes nos molestaban

y ahora las echamos de menos.

-¿Sabes lo que echo más de menos?

-¿Bajar a la cafetería? -No.

-¿Comprar el periódico? -No.

-¿Dar propinas?

-¿Cómo voy a echar de menos dar propina?

-No sé. Entonces, dime, ¿qué es lo que estás echando de menos?

Que me aburres ya. -El ruido.

-¿Qué ruido? -Echo de menos el ruido.

El tráfico, los cláxones.

El autobús del colegio, el bricolaje del vecino.

Eso es lo que echo de menos.

-Sí, la verdad es que hay un silencio...

Incluso aquí, en casa.

No se oye ni el vuelo de una mosca.

-Solo se oyen los aplausos, los pajaritos.

-Sí. -Y al Dúo Dinámico.

-Lo dices como si no te gustara

y te pasas el día esperando a que lleguen las ocho

para salir a aplaudir. -Sí, es que me gusta.

-Y el Dúo Dinámico... -Eso, lo que más.

(Música)

(TOSE)

¿Hola?

Richi, flipa con lo que acabo de descubrir.

Hace un rato me he puesto a ordenar las llaves

y resulta... -¿Qué llaves?

¿Qué tipo de llaves? -¿Cómo que qué llaves?

-Las llaves, llaves. -Llaves, llaves...

Hay muchos tipos de llaves.

Puede ser una llave inglesa, puede ser una llave Allen,

es por tenerlo claro.

-¿Cuántas llaves inglesas puede haber en casa, una, ninguna?

Y llaves Allen no sé lo que son. -¿No sabes lo que son?

Es una herramienta que se utiliza para los tornillos prisioneros

y para los tornillos con cabeza cilíndrica.

-Pero ¿qué me estás contando? -Es que las colecciono.

Tengo todas las... -¡Las llaves para abrir la casa!

-De esas también colecciono. ¿Te han sobrado?

-Bueno, efectivamente, sí.

Me ha sobrado una, ¿vale? -Pues guárdamela.

-Resulta que me he acordado de que esa llave

me la dejó el vecino de arriba para que le regara las plantas.

-Para que le regaras las plantas

mejor te hubiera dejado una regadera o un cubo.

-¡Te voy a meter a ti un cubo por la cabeza!

Escúchame. -No me he podido resistir.

Me lo has puesto a huevo. -Por favor.

El tío se fue a Tailandia un par de meses.

Le explotó todo el tema allí y no podía volver aquí.

-¿No ha podido volver? -No, está en confinamiento total.

-Hostia, qué putada. -¿Cómo que qué putada?

Que tiene un ático que lo flipas, un casoplón espectacular.

Su terrazón es más grande que mi casa.

Y creo que tiene jacuzzi.

-¿En la terraza?

-No sé si en la terraza o dónde, pero lo voy a descubrir en breve

porque me mudo, Richi, me mudo al ático.

Te lo cuento desde arriba, nos llamamos y te cuento.

-Venga, buen viaje. -¡Vamos, Richi, vamos!

Por favor. Que no.

Venga. Que ya te he dicho que no.

¿Quieres salir del baño?

Que no, esta mañana, cuando estaba haciendo pis,

me ha dado una tos muy rara.

Y no me muevo de aquí en 15 días y tú no deberías entrar.

¿No será la próstata? Te dan calambres.

¡Qué próstata ni qué próstata!

La próstata la tengo perfectamente.

Que no, que era una tos inequívocamente contagiosa.

¿Tú qué sabes? ¿Yo qué sé?

¿No fui yo el que supo que ibas a tener

problemas de vesícula por el color de tu pupila?

Yo soy pura intuición médica.

¿No estarás hablando en serio con lo de quedarte aquí?

Pues sí, muy en serio, pero necesito unas cosas.

Necesito tu colchoneta de yoga con una mantita,

una mesita, víveres para 15 días, agua tengo aquí.

Ah, tu portátil. Tu portátil, para ver series.

Y el libro de Frank de la Jungla.

Para ver trucos de supervivencia. Ni hablar.

Pero que lo hago por ti, mi amor. Y por mi país.

Que yo soy muy cívico.

Yo no soy como esos insolidarios

que toman precauciones solo cuando es demasiado tarde, ¿eh?

Aquí los querría ver yo, aquí, en mi situación,

dando ejemplo, como hago yo.

Ahora toca ser fuerte, mi amor.

Debemos ser juncos, como dice el Dúo Dinámico.

Anda, tráeme esas cosas.

(Guitarra)

Está superchula.

-La he compuesto para ti.

-Jolín, pues me encanta.

-Estuve toda la noche ensayándola. -¿Los vecinos no te dicen nada?

-Paso de los vecinos.

-¿Cómo se llama la canción? -"Para Julia".

Carmen.

"Para Carmen". -¿Julia, la de tercera?

-Me llama mi madre, luego te llamo. Te quiero.

Víctor, hijo. Te veo muy delgado.

Ya, estoy bien, no te preocupes, como bien.

-¿Qué es esa pensión tan cutre?

Ya, es lo que he encontrado, papá, tampoco podía elegir.

Es tan fea que da no sé qué verla.

-Juan, por Dios.

-Un poquito de estética, que tampoco cuesta mucho.

Mira, el salón en el que estás es tan feo

que no dan ganas ni de mirarlo. Ya.

Bueno, yo estoy bien, papá.

-Carlos se ha encerrado en el cuarto de baño

y dice que no piensa salir. Sí, sí.

Ya me dijo. ¿Seguro que tu hijo no es adoptado?

Sí, claro que estoy segura. -No, no es adoptado.

Ahora, yo tengo echadas las cuentas

y cuando se concibió ese niño yo estaba en Lisboa.

No sé cómo se me ocurre sacar el tema.

Víctor sí se parece a mí, somos dos gotas de agua.

La misma figura enjuta. Sí.

Con los pómulos salientes. Exactos el uno y el otro.

Pero el otro, de ninguna manera.

Papá, la genética es muy caprichosa.

-Y yo te voy a decir una cosa.

A mí me gustaría que me dijeras

qué hacías en Lisboa con las portuguesas.

-Pero bueno, de verdad, otra vez recurrente,

siempre con la misma conversación. (ESTORNUDA)

Perdonad, que voy un momento a sonarme al baño.

Que tengo un poco de alergia, a la primavera, debe de ser.

No colguéis. La misma conversación.

54 años hace que estuve en Lisboa. -Me da igual, 54 o 55.

-Bueno. -¿Y esa quién es?

-Hola, ¿cómo están?

Nada, yo quería decirles que si no les gusta mi pensión,

por mí, su hijo se puede marchar ya, pero ya.

(JUAN) Vaya formas, esto es como para denunciarlo

a la Oficina del Consumidor. -¡Qué barbaridad!

Si es que como no hagamos como en Wuhan, como en China,

con el bicho este, lo llevamos claro.

Hay que ser rigurosos, pulcros, disciplinados.

Ahora que ya estamos aplanando la famosa curva,

pues seguir, seguir como estamos, no bajar la guardia.

Ahora habrá que desescalar.

Pero vamos, todo, desescalarlo todo.

Te lo dije, tía, es un cabrón.

-Y es que encima, veo que le comenta todas las fotos.

-Qué zorra. -Menos en las que está conmigo.

Como me tiene bloqueada en Insta, no puedo ver cuando le comenta.

-Dile que la bloquee. -Se lo he dicho.

Y me dice que no me raye. -Encima.

-Me manda una foto y ponía "reenviado".

Nos manda las mismas fotos. -Tía, mándale a la mierda.

-Sí, si hoy pasaré de él en la fiesta.

-Claro, tía, nosotras, a nuestro rollo.

¿Dónde es la fiesta?

-En House o en Wass.

-Vale, nos conectamos a las dos. -Sí.

¿Y esa es la casa que molaba tanto?

Le dices a tu vecino de mi parte

que es un hortera, esa lámpara roja no se lleva.

-¡Es mi puta casa, gilipollas! -¿Y eso?

-Había un pestazo en la casa del vecino asqueroso.

Repugnante, un olor inaguantable, te lo juro.

De hecho, ¡oh!, se ha impregnado en toda mi ropa.

¡Qué asco! -O sea, es rico, pero guarro.

-No, no, no, lo tenía todo muy limpio, no te creas.

-¿Y el olor? -Asqueroso.

He vomitado en la alfombra del salón, no te digo más.

-Qué cerdo, ¿no? -Sí, no sé cómo...

-No, qué cerdo tú por vomitarle en el salón al pobre hombre.

-No, que me dé las gracias, que he entrado en la cocina

a pillar unas botellitas y me he aguantado las arcadas.

Pero mira, mira, vinito rico que me he pillado.

-No me gusta el vino, me salen ronchas.

-Llego a saber que tiene semejante bodega y habría subido antes.

-¿Y las plantas?

-Todas muertas, ni una viva. El puto coronavirus.

-Claro, eso es lo que huele. -¡Claro, coño!

-Podridas.

-Eran plantas con hojas grandes, rellenas de líquidos y mierdas.

-Sí, como esas de aloe vera.

-Yo qué sé, si tiene mil plantas, parece el puto Amazonas.

Habría estado un día entero para regar...

-No, ya, qué morro el colega.

-Se aprovechó de que había fumado un poquito cuando me pidió esto.

-Lo de siempre. -Le dije a todo que sí.

-Te lo tengo dicho, Jorge, eres muy bueno y se aprovechan de ti.

-Eso es verdad. He dejado las ventanas abiertas

y espero que se ventila y pueda subir a ver unas películas.

-Claro que sí, hombre. -Vamos, Richi.

¡Vamos, Richi!

Ya, ya estoy aquí.

(JUAN) La bronca que nos ha dado la limpiadora de tu pensión.

¿La que limpia?

-Es una muchacha de color, inmigrante.

-No se dice de color.

Eso es racismo.

-No, no, racismo es decir negro.

-No, los colores hay que llamarlos por su nombre: verde, azul.

-¡Qué tonterías dices! ¿Qué os ha dicho Montse?

¿Montse? ¿Montse es un nombre africano?

-¿Cómo va a ser un nombre africano?

No tiene por qué haber nacido en África.

Podría haber nacido en Logrosán.

-¿Desea algo más el señorito?

Eh...no.

No, gracias, Montse, puedes irte.

Pues voy a seguir limpiando. Vale.

-¡Jo!

¿Qué ha pasado?

-Eso digo yo, ¿qué ha pasado?

Total, que los españoles nos estamos forrando

a patatas fritas, cervezas, anchoas y aceitunas.

¿Qué te parece? Los bares cerrados,

la cañita, en casa.

Yo nunca he sido de cañitas.

A mí me gustaba ir a mi bola

y ahora noto que me estoy adocenando.

Me estoy convirtiendo en uno más de la masa.

En uno como tu marido, por ejemplo.

Papá, tampoco te pases.

Hombre, es que es un tema que me preocupa, de verdad.

A ti lo único que te tiene que preocupar ahora

es vigilar tu colesterol y caminar por el pasillo.

Sí, caminar por el pasillo. Oye, ¿qué estás cocinando?

Unas lentejas.

Unas lentejas.

Ay, mi madre, unas lentejas. ¿No te lleva comida mi hermano?

Le he dicho que no porque al final, me acaba pidiendo dinero.

¡Será cretino!

No, déjale, déjale. Ya hablaré con él, papá.

¿Estás bien? Te noto decaído.

No, decaído no, en absoluto.

Además, he descubierto una actividad

que me da muchísima vida. ¿Cuál?

Es que me da un poco de vergüenza decírtelo, pero...

Bueno, no sé, estoy perdiendo los prejuicios.

Hombre, José Luis.

Recién levantado, ¿eh?

-No.

Eh...

Vengo de hacer deporte. ¿Deporte?

¿Y qué deporte haces, levantar cajas de vino?

(RÍE)

No, Fermín, hago una tabla. Ah, una tabla.

Me parece muy bien.

-Bueno, papá, cuéntame esa actividad tan misteriosa.

Mira, prefiero no comentar nada de momento.

Porque yo tengo mi vida y mis cosas.

Venga, lo dejamos, que tengo que tomar el aperitivo.

Ya nos vemos luego.

¿Le has dicho a tu padre que hago pesas con las cajas de vino?

¿Estás bien? Llevo llamándote toda la mañana,

estaba empezando a preocuparme. Estaba en clase, lo siento.

A ver, ¿clases, qué clases?

Si aún no han abierto los institutos.

¡Carmen, no me mientas, que sabes que no me gusta!

Tengo clase online todas las mañanas.

¡Ah!

Online, era eso. Ah, pues muy bien, muy bien.

Pues no cojas el teléfono y concéntrate en las clases.

Ya, es lo que estoy intentando,

pero si no paras de llamarme, me lo pones muy difícil.

Vale, perdona. Perdona, cariño.

¿Qué tal te ha ido la clase?

Pues mal. Los profesores nos están mandando

el doble de deberes que cuando íbamos al instituto.

Y encima, hay cosas que ni siquiera entiendo.

Bueno, tú tranquila.

Tú tranquila, que tu padre está aquí para echarte un cable.

Yo te ayudo, lo hacemos en un plis

y te puedes ir a jugar con tus hermanas.

Papá, da igual, de verdad, ya me apaño.

Que no, de verdad, que yo te ayudo.

En serio, venga. A ver.

Un recipiente cerrado de 10 litros

contiene CO2 a 20 grados centígrados

y 2 atmósferas.

Calcula los moles, los gramos y las moléculas de CO2

contenidos en el recipiente.

Ah, y los átomos de oxígeno.

¿Sabes qué, cariño?

Pienso que esto igual deberías solucionarlo tú sola.

Sí, porque... A ver cómo te lo cuento.

Las matemáticas hay que comprenderlas

y hay que aprender a dominarlas.

Y eso como que depende de uno mismo y...

Y su relación con ellas. Ya, pero es que es química.

Los latinos somos mucho de darnos la mano

y abrazarnos y besarnos.

Que si la terracita y la cañita y el cancaneo.

No somos país para virus.

¿No te da vergüenza pedirle dinero a papá en esta situación?

-Echaba de menos tus broncas.

¿Qué tal van los directos online?

El otro día me encantó el tutorial que hiciste

sobre cómo podar los geranios. Lo que ahorro en valerianas.

-Eres tan gracioso, hermanito. -No le pedí dinero.

Le ofrecí la posibilidad de que me prestara

de buen rollo algo de dinero en plan pasatiempo para él.

-¡Ah, bueno, bueno!

Pues eso lo cambia todo. Muchas gracias, hermano.

-No tienes por qué darlas.

Que somos familia, aunque no lo parezca a veces.

-Pues no, no lo parece mucho, la verdad.

Me da igual lo que hagas con tu vida.

Pero a papá hay que llamarlo y estar pendiente de él.

-Que ya lo sé. -Además, le he notado raro.

Me habla de una afición que tiene que no se atreve a confesarme.

-¿Te ha dicho eso? -Sí.

-Lo sabía, mierda.

-¿El qué? -Pues que...

Voy a ir al titular.

Nuestro padre se acuesta con la aspiradora.

-Vamos a ver, ¿Richi te sigue pasando esas sustancias que tomas?

-Te hablo muy en serio y me tienes que creer.

Me lo confesó todo llorando, emocionado.

De hombre a hombre, se puso muy solemne.

Y yo no quería creerle.

Pero con lo que me cuentas, no hay ninguna duda.

-¿Con la aspiradora?

-A ver, ojo, que debe haber cariño ahí también.

Tampoco te creas, no seas mal pensada.

-Pero vamos...

-Y no está confirmado.

Pero creo que también...

-¿Con la lavadora cómo puede ser?

-Con la aspiradora es fácil de entender.

El tubo, da mucho juego.

Me cuesta más con la lavadora. Tengo un par de teorías.

Cuando empieza a centrifugar, que hace movimientos raros.

-¡Quita esas imágenes de mi cabeza!

-Lo fácil es culpar al mensajero. -Esto es una locura.

¿Tan mal está papá?

-Yo qué sé, tampoco somos nadie para juzgar a las personas.

Además, si lo piensas positivamente,

¿no es bueno que haya encontrado

una forma de hacer frente a la soledad?

¿Eh?

También tengo un trabajo de filosofía que no entiendo.

Me piden una redacción sobre el ser en potencia y en acto

según los principios aristotélicos.

Podría pasarme horas hablándote de Aristóteles.

Por... ¡Uy!

Creo que tu hermano está llorando.

Cariño, te tengo que dejar. Sigue así, de verdad.

Lo estás haciendo fenomenal.

Venga, un beso y dale recuerdos a Jonathan.

Ya no estoy con él.

¿No, por qué? Porque era un imbécil.

Ahora estoy con Juanma.

Lo conocí en una fiesta y me gusta mucho más que Jonathan

porque es mucho más maduro. ¿Más maduro?

(ASIENTE)

¿Y este chico, entonces,...?

Mañana te cuento, ¿vale?

¿Cariño?

Creo que va mal la conexión.

Va fatal.

Cariño, ¿qué le pasa a internet, que va como el culo?

¡Joder! Joder, joder.

-El día que alguien patente el sujetador-mascarilla se forra.

-Toma. -Que no, que no.

Ponla a lavar, no me la voy a poner con tus babas.

-¿Y qué hago, qué hago?

-No te sienta bien bajar la basura. Te veo alterado.

-Se me ha apagado la luz cuando iba por el tercero.

Le he vuelto a dar a la luz, pero no sabes lo que me ha costado.

Con las bolsas es muy difícil maniobrar.

Cuando se ha encendido la luz, me he encontrado aquí

con el del sexto, que también subía de tirar la basura.

Y me ha dado un susto de la hostia.

-Pues sí, es bastante feo.

Y un poco psicópata también.

-Además, iba con una máscara de esas antigás

de la primera guerra mundial.

Que me he cagado. -¿Y cómo has sabido que era él?

-¿Hay alguien más en el bloque que pese 150 kilos?

-Con lo estrecha que es la escalera...

-No cabemos. Nos hemos quedado parados en el rellano

mirándonos como en una película del Oeste.

Yo, con las bolsas y él, con sus lorzas.

-¿Qué habéis hecho?

-Tenía preferencia y llevaba las bolsas.

Pues él, que no, que no iba a bajar para volver a subir.

Y yo no iba a subir para después tener que bajar.

Que yo tenía preferencia.

Nos hemos quedado mirándonos un buen rato.

-¿Y por qué no has llamado a un vecino

para que te abriese y hacías hueco para el gordo?

-¿Quién le va a abrir a un tío

con un sujetador y dos bolsas de basura?

Y te recuerdo. ¿Quién vive en el tercera?

-Nadie.

-Como no me conocía con todo lo que llevaba puesto,

le he dicho que era del ático,

que venía de más arriba y que me dejara pasar.

-El del ático, menudo imbécil.

-Ya, ya, me cae fatal. No se me ocurría nada mejor.

-¿Y te ha dejado bajar?

-No, no, hemos vuelto a subir. -¿Has subido hasta su piso?

¿Y por qué no has entrado en casa cuando has pasado por aquí?

-Porque le había dicho que era el del ático.

(Móvil)

¿Sí?

-Hola, ¿qué tal? ¿Tú eres el Richi?

-Depende. -¿Cómo que...? Bueno.

Me han dicho que tienes un material que me puede interesar.

Me ha pasado tu contacto una persona cercana.

-¡Cállate! No digas nombres.

Pueden estar grabando y no quiero problemas.

-Tienes razón, sí. -¿De cuánto material hablamos?

-¿De cuánto precio estamos hablando?

-Digamos que podría dejarte un material

que en la calle estaría a 600 euros

por unos 150... 200 euros.

-Pero si acabas de decir 150 euros.

-No, no he terminado de decirlo.

-Bueno, pues tres por 500.

-Venga, vale. -Hecho, bien, bien.

Bien. -Por 500.

Que no se me olvide.

¿Algo más? -¿Tienes más cosas?

-Vamos a ver. ¿Tú sabes cómo me llaman?

-El Richi. -Sí, bueno, pero aparte.

Me llaman "el Conseguidor".

-El con... -El Conseguidor.

-Como en el programa de José maría Íñigo.

-No, ese programa se llamaba "Fantástico".

Dentro había una sección, "El conseguidor". ¿Qué más?

-Vale, ¿tú tienes lo que usan ahora todas las mujeres?

-Mascarillas. -No, no, mascarillas no.

Un...

(SORBE)

-¿Una pajita? -¡No, hombre!

Un succionador de...

Que no es para succionarme yo, pero que quiero uno.

-Yo no tengo problemas con eso, yo soy muy abierto.

-Es para mi mujer, que fue su cumpleaños y se me pasó.

-Y quieres compensarle con el vino y el succionador.

Muy bien pensado. -No, el vino es para mí.

El succionador es para ella. ¿Tienes o no?

-José Luis, ¿cómo hemos quedado que me llamaban?

-Coño, el Richi. Digo, "el Conseguidor".

-"El Conseguidor". -Conseguidor.

¿Cómo sabes que me llamo José Luis?

-Perdona, me está entrando una llamada.

-¿Cómo sabes que me llamo José Luis?

Trato cerrado. -¿Cómo has quedado?

-Tres botellas, 400 euros.

-¡Vamos, Richi, vamos!

Sabía que mi cuñado iba a picar. Es que es muy gilipollas.

Voy ahora mismo a por ellas.

-Vamos a medias con esto de las botellas.

-Que sí, pesado, que sí.

¡Qué sorpresa, qué fuerte, Gustavo!

¿Cómo estás? (RÍE)

Calla, hombre.

No me digas eso, que me pongo roja.

¿Vernos? Cuando quieras.

Sí, sí, sí.

Si ahora, además, estoy bastante aburrida.

Y muy solita. Pero...

(RÍE)

¿Gustavo?

Ay, amor, eres tan previsible.

(RÍE)

(Música)

(Móvil)

Sí, hola. Hola, papá.

¿Qué hacías, que estás jadeando tanto?

No, es que me coges en un momento...

No, no, pues...

Estoy haciendo lo que te iba a comentar,

pero que al final me dio pudor, ya sabes.

Si quieres, te lo comento.

No, no, no, papá, no.

De verdad, que precisamente, te llamaba por eso.

Vale.

Solo te quiero decir que te quiero.

Que te quiero y que te apoyo en todo lo que hagas.

Entiendo que cada uno gestiona la soledad como puede.

Sí, bueno, yo también te quiero mucho, sí.

Sí, lo importante es ser feliz.

Claro, claro, ser feliz es muy importante, sí.

No sé muy bien a qué viene esto, pero te agradezco la llamada.

Ahora, papá, una cosita.

Que si por el uso se acaban rompiendo,

que sepas que no hay servicio técnico disponible.

¿Eh?

Eso, ya sabes.

Pues no, no sé muy bien, la verdad.

Exacto, lo importante es entenderse sin nombrar nada.

Bueno, papá, que te quiero.

Cuídate.

(SUSPIRA)

O sea, que has subido al ático, has bajado al tercero,

has vuelto a bajar al portal y has subido otra vez al quinto.

-No, ¿qué quieres, que me dé un infarto?

Del ático me he venido a casa.

-¿Y las bolsas de basura?

-Cuando he bajado, se las he dejado al gordo en la puerta.

-Cuando se entere, igual viene a pegarte una paliza.

-No, no, irá a por el del ático,

que es con quien ha tenido la movida.

-Pues mira, has hecho muy bien en dejárselas al del ático

porque no para de taladrar, lleva dos días así.

Pero ¿quién coño se puede poner a picar la cocina,

la habitación o lo que sea en circunstancias como estas?

(Golpes)

No me lo puedo creer.

(SUSPIRA)

¡Mmmm!

(Música)

# Me dio un vuelco el corazón,

# pero sé que volveremos

# con más fuerza y más amor

# a abrazarnos con mil besos.

# Con paciencia surcaré

# el océano del tiempo

# para verte en un café

# y contarte algún secreto.

# Y saber que estás ahí

# me da fuerza, me da aliento.

# Mientras canto lo que siento,

# mi diario he de escribir. #

¡Ah!

¡Ah, escuece, ah!

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Diarios de la cuarentena - Capítulo 3

21 abr 2020

El silencio es un nuevo invitado a nuestras vidas. Mientras algunos añoran el follón de antes, a otros les parece que todavía no tenemos suficiente silencio. 

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  1. Kike

    Bueniisimo, la serie va mejorando capitulo tras capitulo, no solo con sus buenas coñas, sino con las pequeñas tramas que se van desarrollando. Genial ese malentendido con los nuevos hobbies del señor mayor, y chapó por las conversaciones absurdas de Areces y su amigo ^_*

    23 abr 2020