Diarios de la cuarentena La 1

Diarios de la cuarentena

Martes 7 de abril, a las 22:05 horas

Una sitcom semanal, de 30 minutos de duración que muestra cómo es la convivencia llevada al límite y un reflejo realista e íntimo de lo que ocurre en nuestras casas durante el confinamiento. sitcom semanal, de 30 minutos de duración que muestra cómo es la convivencia llevada al límite y un reflejo realista e íntimo de lo que ocurre en nuestras casas durante el confinamiento.

Idea original y producida por Álvaro Longoria, cuenta con guion y dirección de Álvaro Fernández Armero y David Marqués; música original Alfonso G. Aguilar, y está protagonizada por los actores Carlos Bardem, Gorka Otxoa, Carlos Areces, José Luis García Pérez, Adriá Collado, Fernando Colomo, Víctor Clavijo, Cristina Alarcón, Fele Martínez, Montse Plá, Mónica Regueiro, Carmen Arrufat, Petra Martínez, Juan Margallo y Cecilia Gessa.

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Diarios de la cuarentena - Capítulo 8 - ver ahora
Transcripción completa

La gran mayoría de nuestros hábitos han cambiado

desde que comenzó nuestro encierro, incluso las entrevistas.

Acostumbrados a hacerlas cara a cara,

en TVE hemos tenido que adaptarnos a los nuevos tiempos.

Lo que no habíamos hecho hasta ahora

es hablar con dos desconocidos que durante la pandemia

se han convertido en unas estrellas mediáticas.

Nuestra cita es con los creadores de "Maldito coronavirus".

A ver qué nos cuentan.

Esto del encierro os ha salido bastante bien, ¿no?

-Hombre, pues estamos alucinando un poco también.

La verdad es que el tema ha sido...

A ver, bastante improvisado.

-Bueno, improvisado tampoco.

Cuidado, empleé mi tiempo en componer.

En componer, en escribir la letra.

-No nos lo esperábamos para nada.

Pero que te lo has currado...

-No sé, es una versión que a mí me gustaría

hacerla ya para adultos.

-Menos mal que seguimos mi idea. -Esto es un poquito soft.

-La hemos hecho para todos los públicos

y esto es lo que nos ha hecho llegar a tantos followers.

-Tú tienes tu idea. ¿Y cuántos tenemos?

Con la mía, podemos tener el doble.

-Hola, yo...

Creo que os tengo que dejar porque tengo cosas que resolver.

Un Telediario y eso.

Adiós, comunidad.

(RÍE) Adiós.

-Adiós.

-No me puedo creer lo que acabas de hacer en directo.

-¿Yo...?

-Para una entrevista que nos hacen

para un canal nacional y nos haces esto.

-Te falta pecho para tanta medalla.

¿Qué me estás contando? -¿Qué me estás contando tú?

(Música)

(RONCA)

(RÍE)

¡Menuda nochecita, Luis!

Quién nos iba a decir que se nos haría de día.

-Buenos días.

-Si quieres usar la cocina, utilízala,

que yo ya he desayunado y todo. -¿Con quién hablas?

-Oye, tu amiga es una terremoto. ¿Me estás escuchando o no?

¿Y la piscina de Marisa, qué? Lo bonita que queda de noche.

¿A mí que me cuentas? Si tú te quedaste dormido

y me dejaste solo con todas.

(RÍE)

¿Que le dije qué a la japonesa?

Que no me lo creo, anda.

Anda, vete a dormir y descansa,

que valiente prenda estás tú hecho. Descansa.

Prenda.

-¿De fiestecita? -¿Si es que sabes qué pasa?

Que te llega un plan y luego te llega otro plan

y otro plan y al final, la agenda se te llena.

-Pues muy bien por ti. Te hacía falta.

-Ahora te tengo que dejar porque he quedado,

tengo una cita con mi entrenador personal.

Nuestro casero.

Richi, ¿has visto lo de la canción esa que se ha hecho viral?

-¿Cuál, "Agapimú"? Ya, ya lo he visto.

Qué pesados son. Que dejen los clásicos en paz.

-No, te hablo de una que han hecho dos pringaos.

Se llama "Maldito coronavirus". -No sé de qué me hablas.

-Ha salido en el Telediario. -No lo veo.

-He tenido una idea para dar el pelotazo también nosotros.

-A mí no me pongas a cantar. -Que no, que no.

He pensado que podemos hacer una serie.

-¿Una serie de qué?

-Imagínate una serie sobre la cuarentena.

Sobre lo que estamos haciendo en casa encerrados.

-Pero si tú no haces nada. -¿Cómo que no hago nada?

Bajo la basura, voy a hacer la compra,

hago videollamadas con los colegas.

-¿La serie de qué iría? -¡De eso, coño!

-¿Una serie de gente que va a comprar,

tira la basura y habla por videollamada?

-¿A que es una idea cojonuda? -Es una idea de mierda.

¿A quién le va a apetecer ver una serie

de gente haciendo cosas que hacerlas uno dan pereza?

-A alguien le interesaría.

-Siempre hay algún perturbado al que le puede interesar algo.

-¡Qué aguafiestas eres, no sé para qué te cuento las cosas!

-Una cosa. Si quieres, te pongo en contacto con la tele,

tengo un primo que trabaja allí y me debe favores.

Luego ya... -¡Qué grande eres, Richi!

-Está mal que yo lo diga, pero sí.

Así, estira bien los hombros, es importante estirar.

(RÍE) ¡Uf!

Oye, me siento fenomenal.

Es que estás hablando con uno de los mejores profesionales.

Sin duda. ¿Te apetecerían unas cervezas esta tarde?

Yo esta tarde lo tengo muy complicado, la verdad.

No te preocupes, yo también estaré liado.

Además, tengo perra, yo soy un señor feudal.

Así llamo yo a los dueños de los perros.

¿Sabes cómo os llamo a vosotros? No.

La plebe de los pasillos.

¡Eso son palabras mías!

No me... ¿De verdad?

(RÍEN)

¿Sabes qué? A lo mejor estaría bien tomarse unos cacharros.

Me parece estupendo, Carlos, estupendo.

Hasta la tarde. Luego te llamo.

Hasta luego.

¿Dónde están los mejillones?

¿Eh?

Que dónde están los mejillones.

No hay mejillones, ayer te comiste tres latas.

Pues necesito mis mejillones ahora.

No puedo estar bajando a por mejillones todo el tiempo.

Pues compra más, que no es tan difícil.

¿No te apetecen berberechos?

Si digo que quiero mejillones, es que quiero mejillones.

¿Qué es lo que no entiendes, es que eres bobo, sordo?

¿O ambas cosas?

A partir de la séptima semana empieza la irritabilidad.

¿Quién dice irritabilidad?

¿Tú me notas irritable? Yo no me noto nada irritable.

Pero si dices que estoy irritable. ¿Quién está irritable?

Porque yo no, desde luego.

Irritable.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Hola?

Papá, te he llamado varias veces.

Estaba con la aspiradora y no te he oído.

Ah, en ese caso, a tu bola, tranquilo.

¿Querías decirme algo o...? Pues...

Bueno, saber cómo estás y eso.

Pues estoy bien. Pero ¿algo más?

¿Algo más?

Pues espérate que piense. ¡Ah, sí!

(HABLA DEPRISA)

No oigo nada, no oigo nada.

Ya te lo he dicho. ¿El qué?

Ya lo sabes, papá.

Ya, pero quiero oírlo.

¡Ah!

(HABLA ENTRE DIENTES)

No, no, no te he oído bien.

¡Discúlpame! Con todas las letras.

¡Discúlpame!

Te pido disculpas por estafarte. Vale, vale, ahora está bien.

Pero ¿qué pasa con la pasta? No, no.

No te preocupes, está en camino.

Te quiero proponer una alternativa muy interesante.

No me interesa. Que seas productor

y actor de tu propia serie.

Con donar esos mil euros y grabarte día a día, ya está.

¿A quién le va a interesar mi vida?

A mucha gente.

Como eres grupo de riesgo, eres tendencia, papi.

Devuélveme el dinero inmediatamente.

Mira, no te lo puedo devolver porque no te escucho.

¿Cómo que no? Me estás escuchando.

No te estoy entendiendo nada. No me cuelgues.

Venga, chao, chao.

Jo.

Me ha colgado.

¿Cómo que la concesión no va a salir?

Lo que oyes, que se acabó el chollo.

Llevo dos años trabajando en este proyecto,

he gastado todos mis recursos, ¿y ahora me dices esto?

¿Te crees que a mí no me fastidia quedarme sin mi comisión?

No, ya...

¿Crees que me divierte la movida?

Ya, pero tienes que entender que esto nos deja

a mí y a mis clientes casi en la ruina.

Bueno, podría haber sido peor. ¿Cómo?

¿Cómo podría haber sido peor?

Estás diciendo: "Casi en la ruina". Pues casi.

Porque tenía unos ahorrillos para cambiar de casa.

Piénsalo, no es buen momento para cambiarse de casa.

(RÍE) No, cambiar de casa ahora, no.

Ya vendrán tiempos mejores.

Dios.

"Puto coronavirus", esa era tu idea genial.

Yo insistí en "Maldito coronavirus".

-Tú dijiste "Maldito COVID-19".

-Mejor que "Puto coronavirus".

-En lugar de uno, tendríamos dos millones de visionados.

-No te lo quería decir, pero últimamente,

los temas que proponías eran una puta mierda.

-Mis vídeos son los más vistos.

-Son los que tienen menos likes y más unlikes.

-Porque no le pones las mismas ganas que con tus temas.

-Yo le pongo las mismas ganas siempre.

-Regular. Yo, cuando nos tocan tus temas, lo doy todo.

-Sí, has dado vergüenza, pereza y desgana, todo.

Hombre, ¿vas a hacer algo o qué?

Perdona, estaba trabajando.

Ya, amor, pero es que yo ya no puedo más.

Ya, ya lo veo.

Mañana llamas al de la inmobiliaria.

No creo que sea el mejor momento para hacerlo.

Ya sé que hay que esperar a que pase el estado de alarma.

Pero esta casa se nos está quedando tan pequeña.

Podríamos convertir mi despacho en la habitación del niño.

Así podemos aguantar más. ¿Me lo estás diciendo en serio?

Sí, incluso podría trabajar en el jardín con el portátil.

O si no, lo que podríamos hacer es...

Es tabicar este salón y hacer una habitación pequeña.

Te quieres cargar la única zona amplia de toda la casa.

Si no hay más remedio... No, remedio sí que hay.

Mañana llamas al de la inmobiliaria,

que llevamos dos años ahorrando.

(Móvil)

El móvil, que suena.

Pero ¿qué móvil?

¡Que lo tienes en el bolsillo!

(Móvil)

¿Dígame?

Petra, hola, soy Fermín, Fermín Gómez.

¿Te acuerdas de mí? ¿Fermín? No.

"Agua amarga", años 60.

¡Ay, madre mía, Fermín!

Ya sabía yo que te ibas a acordar.

Tenía miedo de que se te hubiera olvidado.

Es que no esperaba esta llamada después de tanto tiempo.

Cuánto tiempo ha pasado.

¿Cuándo fue la última vez que nos vimos?

La verdad es que no me acuerdo, no tengo ni idea.

Sí, ya me acuerdo yo.

Fue cuando Juan estaba en un viaje en Lisboa.

¿Te acuerdas?

Pues mira, ya te digo que lo tengo todo

borrado de la cabeza completamente.

De hecho, no me acordaba de ese viaje a Lisboa en el 64.

Ese es el año.

Yo no he dicho ningún año.

¿Cómo que no? Has dicho 64.

No, no, absolutamente no.

Bueno, no sé, igual me ha parecido a mí.

Pero ¿qué te iba a decir?

¿Juan qué tal?

¿Está...? ¿Vivo?

Hombre, mujer, ya sé que vivo sí, supongo que está vivo.

Ah. Pero no, me refería

a si estaba bien, si estabais bien en general los dos.

Sí, estamos muy bien, muchas gracias.

Bueno, me alegro mucho.

Ya hablaremos en otro momento. Adiós, adiós.

Adiós.

¡Qué tío!

Pues te ha quedado bien. Ah.

Bueno, una cosa, yo nunca le echo azafrán.

¿Ah, no? No.

No me gusta. ¿No?

Vaya, lo siento.

Tomo nota para la próxima.

Solo era un comentario.

Que yo me lo como con azafrán y todo.

Mm. Oye.

Es cierto que sabemos muy poco el uno del otro.

¿Qué música te gusta?

Pues bailo reguetón.

Eso del perreo es divertido para bailarlo.

(RÍE)

No, venga, en serio, ¿qué música te gusta?

Bueno, pues nada, parece que en música, no.

Vale, no importa, a ver. ¿Qué tipo de cine te gusta?

Como soy muy friki, me van mucho las sagas

de "Expediente Warren", "Saw", "La monja",

todo lo que sean vísceras me fascina.

(RÍE)

Venga, en serio, ¿qué tipo de cine te gusta?

Vale, vale, no importa.

Yo soy un poco más clásico. Veo "El padrino" en bucle.

Yo esa la he visto. Ah, guay.

Para dormir, porque Marlon Brando me da sueño.

Bueno, pues parece que...

En cine, tampoco.

A ver, que no pasa nada.

Tampoco hace falta que coincidamos en todo.

No, claro, no importa.

Oye, ¿y tú de qué trabajas?

Es un trabajo muy aburrido, nada emocionante.

Trabajo de comercial para una compañía.

¿De qué?

Bueno, vendemos productos químicos,

pesticidas, insecticidas, ese tipo de cosas.

O sea, que trabajas envenenando el planeta.

Bueno, mujer.

Esa afirmación es un poquito tendenciosa.

¿Tú sabes los daños que causan

los gases y los pesticidas al ecosistema?

No, no lo sé.

Solamente los vendo. ¿Lo sabes tú?

Soy coordinadora de una ONG

que se dedica a la preservación del medio ambiente.

Ah. ¿Y sabes qué?

Se me ha quitado el hambre. Y a mí.

Perdón.

¿Sabes quién me ha llamado?

-¿Quieres que lo adivine?

-No, es una pregunta retórica.

-¿Quién te ha llamado? -Adivina.

-¿No dices que es una pregunta retórica?

-Es que no lo vas a adivinar. -¿Ah, no?

-No. -Fermín.

-¿Cómo lo has sabido?

-Porque a mí me ha llamado Mari Cruz.

Parece que ahora se ha puesto de moda

que los ex se llamen para saber si están disponibles.

-Me dejas de piedra.

Además, tú eres una top model de la tercera edad.

-Oye.

¿Estuvo Mari Cruz en Ibiza cuando...?

-Sí, estuvo, estuvo.

-Hay que ver lo que tardó en llegar la depilación a España.

Eso son dos metros.

(Móvil)

Hola, papá. Justo te iba a llamar ahora.

¿Ah, sí? Qué casualidad.

Qué raro que no llames por videollamada.

Ya, ya, bueno, es que me apetecía escucharte.

No tengo casi batería.

Tu hermana lo habrá dejado por ahí tirado el cargador.

Qué ganas tengo de verla.

Y ella a ti y a tus hermanas.

Justo de eso te iba a hablar.

¿Para qué, para venir a verla?

No se puede salir por el confinamiento.

Si tus padres tienen custodia compartida,

te dejan cambiarte de una casa a la otra.

Ah, pues no lo sabía.

De todas formas, yo creo que es mejor que no nos arriesguemos.

Además, que puedes hablar con ella por vídeo.

A ver, realmente no era solo por verla.

He pensado que podía irme a vivir contigo.

¿Cómo, cómo que a vivir...?

Que me estoy peleando mucho con mamá

y digo: "Me voy un tiempo con papá".

¿Un tiempo? Hasta que podamos independizarnos.

¿Independizarnos, quiénes?

Jonathan y yo. ¿Y qué ha pasado con Juanma?

Era un imbécil, estaba mejor con Jonathan.

Ah. Que se viene también.

Se pelea mucho con sus padres.

No, no, lo que pasa es que aquí no hay sitio.

No te preocupes, no ocupamos espacio.

Dormimos los dos en el sofá y no pasa nada.

Carmen, yo creo que deberíamos...

Ni tienes que venir a buscarnos.

Nos cogemos un taxi y después tú, cuando lleguemos,

bajas y lo pagas.

Vamos a hablar todo esto con calma. No nos pongamos nerviosos.

¿Qué pasa, que no me echas de menos?

Claro que sí, quiero que vengas a vivir conmigo,

pero la situación... Pues genial.

Jonathan toca la guitarra que flipas.

No, no, Carmen, espera.

Bueno, papi, te dejo. Carmen, espera.

Tengo que ducharme.

¡Carmen! Hasta luego.

(SUSPIRA)

(GRITA)

Oye, ¿entonces, te vas a aislar?

Sí, me voy a aislar porque me duele la garganta

y tengo algo de fiebre.

Vale, pues me parece muy bien.

Yo también me encuentro un poco raro.

(TOSE) Pero estoy bien, no te preocupes.

Mejor, que cada uno esté en un lado de la casa,

así no nos contagiamos.

Sí, mejor así, no nos contagiemos.

No sea que te guste "El padrino". Eso no va a ocurrir.

No te preocupes, ya me quedo yo en el salón.

Ideando maneras de acabar con el planeta.

¿En cuanto acabe la cuarentena, te ingresan?

-Pues sí, hijo mío, sí.

Bueno, debería haber ingresado ya hace dos semanas,

pero con todo el jaleo, me han dicho que me espere.

-Menudo follón ahora.

-No tengo ganas de que se acabe esto.

-Para estar encerrado, mejor en tu casa.

-Aquí tengo cositas para entretenerme.

Tengo la consola.

Estoy todo el día lanzando bulos por WhatsApp

para ver si se alarga. -Claro, ¿qué vas a hacer, si no?

¿Y cuánto tiempo vas a estar encerrado?

-Pues cuatro años.

Pero por buen comportamiento, lo mismo salgo antes.

-¿Y tu abogado no ha protestado, no ha alegado algo

o alguna mierda de esas legales? -No, me represento yo mismo.

-Muy bien pensado, eso que te ahorras.

Son unos sacacuartos. -Yo soy un tío consecuente.

Yo cumplo mi condena, no me quejo

y cuando esté a bien con la ley, cojo y empiezo de cero.

-Claro que sí, un ciudadano ejemplar.

-Bueno, un ciudadano rico. Todo lo que le he quitado

a los inversores me va a estar esperando.

Lo tengo guardado debajo del sofá,

debajo del sofá he guardado todo.

¿Cómo se llama eso? -Ahorrar.

-No, que cómo se llama como el arcón que hay debajo

del sofá, que es como un armario tumbado.

-Yo lo llamo espacio de almacenaje.

-Ahí tengo el dinerito. -¿No te lo han embargado?

-¿El sofá? -No, el dinero, coño.

-Fueron enseguida a embargarme las cuentas,

pero ahí tenía poquito.

Lo gordo lo guardo en el sofá. -Te lo dije.

No te metas en política, que eres de caer en la tentación.

Pues de cabeza, has ido de cabeza.

Como una urraca, a lo que brilla. -Ya, joder.

Empiezas como presidente de la comunidad.

Empiezas, le pillas el gustillo. -Ya.

-Y acabas de concejal. -El poder embriaga.

-Ya te digo, me he pillado unos pedos.

Muy finos.

¿Tú sabes lo que yo ahora llevo siempre a la calle?

No sé, te voy a decir lo que llevo yo.

Llevo algo imprescindible en el equipo

de cualquier guerrero contra el virus.

Yo no salgo sin mi metro. Pero eso es.

Es alucinante, me tienes impresionado.

Por fin alguien con conciencia.

Claro, un metro es esencial. Hombre, que si es esencial.

Claro.

Las líneas que han pintado están todas mal.

Yo he llegado a medir 1,62,

1,70, 1,75.

Y la gente sigue pensando que es metro y medio.

Esa es mi cruzada.

Esa es mi cruzada.

¿Cuántos cacharritos nos hemos tomado?

Yo he perdido la cuenta.

Ahora que estamos así, ¿te importa si te hago una pregunta?

Pregunta, hombre, pregunta.

Escucha, ¿qué te digo? ¿Cecilia y tú,

cuántas veces...?

Hombre, ahora, con el embarazo, la cosa está peor.

Cinco o seis. ¿Al año?

No, hombre, no, a la semana.

Ahí ando, ahí ando yo también.

En esta casa estamos ahí, esa es la media.

A ver si nos van a querer quitar eso también.

Hombre, y tanto.

El otro día le compré un regalo a Cristina,

que esta ahora muy de moda.

Un succionador. Total, que lo pedí.

¿Sabes lo que me ha llegado? Un sacaleches.

¿Te lo imaginas? ¿Cómo?

Un sacaleches. Ya me dirás para qué coño quiero un sacaleches.

¿Ese sacaleches no será el que nos has regalado?

No, hombre, no.

No, no, hombre, no, qué va.

Me cago en todo lo que se menea.

Ya decía yo que estaba mal envuelto. ¡Asesino!

Oye, se te va la voz.

Uh, qué lejos te oigo, Carlos.

Carlos, te pierdo, te pierdo.

Uy, vaya, qué pedo llevas, madre mía.

El sacaleches era suyo.

Mañana le subimos el alquiler.

Con lo contento que estabas con tu nuevo mejor amigo.

Era un impostor.

Anda, ven, ven aquí.

(RÍE)

Ahora que tienes tu dosis, estás mucho más tranquila.

Hombre, dónde va a parar.

A ver esa pancita.

Si es niña, la llamaremos Pandemia.

(RÍE)

Oye, ¿y si es niño?

Si es niño, le llamaremos Mejillón.

(RÍE)

Perdona, ya me voy.

-No, no, que no, hombre, no pasa nada.

No hace falta ser tan estricto.

-Vale, pero el mando es tuyo, ¿vale?

-Vale.

-¿Qué tal, cómo estás?

-Bien, bien, muy bien, muy bien.

¿Y tú? -Yo, bien, muy bien, muy bien.

Muy bien, bien.

Eh, has visto la tele, ¿no? -No veo la tele.

-¡Que se nos han adelantado!

-Los chinos tienen la vacuna ya.

-¡Hablo de la serie, coño!

-¿Han hecho una serie los chinos? -¡Deja a los chinos tranquilos!

No tienen nada que ver. -¿Qué me estás contando?

-Pues que hay unos putos listos

que están preparando la serie sobre la cuarentena.

Les han comprado la idea.

-A lo mejor no es exactamente la idea que tenías tú

de gente bajando la basura. -Igual.

Va justo de lo mismo.

Va gente que no hace nada y que está encerrada en casa.

¡Mi puta idea, que me han copiado estos cabrones!

-Estos cabrones son los guionistas,

actores, directores de la otra serie.

-Esa gentuza subvencionada, sí.

-A lo mejor tenían algo que te faltaba.

-¿Contactos? -¿Talento?

-Lo que más me jode es que la van a hacer

igual que como la quería hacer yo.

Grabando cada uno en su casa con el móvil.

¡Que me han copiado todo, que me lo han copiado!

-¿En tu serie quién iba a salir? -Yo, tú, si hubieras querido.

A mi padre lo tenía fichado para el público abuelero.

-Yo pensaba que era una mierda, pero me estaba quedando corto.

¡Era una puta mierda! -Eres gilipollas.

-Jorge, no te enfades.

No te preocupes por esa gente, se van a dar una hostia.

Se les van a echar encima.

Es muy pronto para hacer humor de la cuarentena.

¿Estás segura? -Es lo mejor.

-No lo tengo tan claro.

-Por eso, porque yo lo tengo clarísimo y tú no.

-¿Nos damos una última oportunidad?

-No, es mejor dejarlo ahora, en la cumbre.

Cuando has subido tanto, lo único que puedes hacer es bajar.

-Cuando te pones así de profunda...

Vale, cerramos el canal.

Bueno, ¿vemos una peli? -Vale.

¿Hago palomitas? -Venga, voy a buscar una buena.

¡Ah! -¡Ah!

¡Ah! -¡Qué maravilla!

-¡Ay!

-No sabes cómo necesitaba esto.

-Cómo lo necesitábamos los dos, cariño, los dos.

-¿Y qué nos impedía hacerlo?

-Yo qué sé, que te bloqueas, que pierdes confianza, qué sé yo.

-Bueno, pero todo eso pasó. -Claro que sí.

(Guitarra)

-¿Y ese ruido?

-Yo no oigo nada.

-¿No lo oyes?

¡Si parece que se va a caer la casa!

-Eso es la vecina, con la canción de las narices de la cuarentena.

- # Maldito coronavirus.

-¡Ya está bien, que hay gente que quiere descansar!

- # Déjanos salir.

# No nos has visto cabreados. #

¡Qué mala cara tienes! ¿Qué te pasa?

Es que tengo algo que decirte.

Ay, que tienes fiebre. ¿No me digas que tienes fiebre?

No, cariño, no tengo fiebre, no te preocupes.

¿Y qué te pasa?

(SUSPIRA)

A ver por dónde empiezo.

Amor, si es por lo de mudarnos, no te preocupes.

¿Ah, no? No.

Lo he estado pensando

y si la casa que vimos no puede ser, no pasa nada.

Porque he visto otra que me gusta más.

Es más grande y vale casi lo mismo.

¿Casi? Sí.

Lo que pasa es que tendríamos que dar la entrada ya.

Claro, la entrada, ya.

No podemos dejar pasar esta oportunidad.

¿Te imaginas que me vuelvo a quedar embarazada?

No, cariño, no me lo imagino.

Es que en esta casa no cabemos, no cabe nadie más.

Yo me volvería loca.

Eh...

Buenas noches.

Buenas noches.

¿Sabes lo que estoy pensando?

-¿En que cada vez funcionan peor los antimosquitos?

¿En que el mes de mayo está sobrevalorado?

-No, estaba pensando en el día que volvamos a salir a la calle.

-Yo creo que está a punto de llegar.

-No sé, tengo miedo, estoy aquí muy a gusto,

me gusta estar en casa.

-Pero ahora eres Juan sin miedo.

-Es que me he acostumbrado a vivir de esta forma

y no sé si me voy a acostumbrar a vivir de otra manera.

-Nosotros nos acostumbramos a todo.

-En eso sí tienes razón, Petra.

Somos una generación que ha superado todo.

La posguerra. -La transición.

-Los pantalones campana. -Las hombreras.

Nosotros podemos con esto y con mucho más.

-Lo único que me gustaría que me explicaras

es por qué lo negativo es positivo.

-No, otra vez no.

-Con lo que me ha costado asimilar que los ingleses

conducen siempre por la izquierda.

Es lo que me faltaba.

Alfredo es un grosero.

Ese hombre tiene problemas.

Pero fuisteis a las cataratas.

Sí, eso fue magnífico.

Lo malo fue después.

Ya, ya, qué me vas a contar de Alfredo.

Lo conozco perfectamente.

Siempre hace lo mismo. Yo no lo sabía.

Lo que te quiero decir es que tú me gustas mucho más

porque me pareces muy buena persona y muy tierno.

Sí, esa la historia de mi vida.

No lo digas como algo negativo.

Porque a mí la ternura también me excita mucho.

Bueno, pues de eso estoy muy bien dotado.

Ay, qué tonto. (RÍE)

Ay, sí.

¿Entonces, ahora, qué, nos besamos ya?

Yo creo que sí.

Sí.

Oye. ¿Qué?

Tienes los pies fríos. Pero ¿tú como sabes eso?

(RÍE)

No lo sé, es una pregunta.

Que si tienes los pies fríos.

¡Ah, vale, vale!

Pues no lo sé.

En general, nunca he tenido quejas de mis pies.

Supongo que estarán a una temperatura aceptable.

(Música)

# Me dio un vuelco el corazón,

# pero sé que volveremos

# con más fuerza y más amor

# a abrazarnos con mil besos.

# Con paciencia surcaré

# el océano del tiempo

# para verte en un café

# y contarte algún secreto.

# Mientras canto lo que siento,

# mi diario he de escribir. #

¿A que no sabes lo que me ha pasado cuando he bajado la basura?

¡Flipa, Richi, flipa!

Diarios de la cuarentena - Capítulo 8

19 may 2020

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