'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada - Las huellas de Gengis Khan: De Semey a Siberia - ver ahora
Transcripción completa

Vuelve Miquel Silvestre y su "Gorda".

El escritor que viaja en moto para enseñarnos

que el mundo es un lugar apasionante,

pero, sobre todo, que la gente que vive en él

es mucho mejor que lo que nos hacen creer.

Comienza un viaje apasionante por Asia Central

para seguir las huellas imborrables de Gencis Khan.

Acompáñanos en la décima temporada de "Diario de un nómada".

Episodio 10 De Semey a Siberia.

Estamos en el norte de Kazajistán muy cerca de la frontera rusa

y apenas a 70 km de la ciudad de Semey.

Estos tétricos esqueletos de edificio

fueron una pequeña ciudad llamada Chagan,

un ghostland;

como tantas otras que hemos visitado anteriormente,

pero esta es distinta.

Dentro de la larga lista de lugares abandonados,

raros, exóticos misteriosos que hemos ido visitando,

éste, sin duda, va ocupar un lugar especial.

Aquí vivían diez mil personas,

diez mil seres humanos que desaparecieron, sin más,

a partir de la caída de la Unión Soviética.

Aquí a lo que se dedicaban era a almacenar

y transportar las bombas atómicas,

las bombas atómicas que se detonaban muy cerca, en el Polygon,

entre Semey y Kurchátov.

Estamos alrededor de 85 kilómetros de Semey

y, prácticamente, la misma distancia de la ciudad de Kurchátov,

donde se fabricaban estos ingenios,

y se denotaban aquí cerca,

sin importar las consecuencias

que tuvieran para los habitantes de esta ciudad, Chagan,

y mucho menos para una gran capital como es Semey.

Y no es que la industria de las armas atómicas

haya desaparecido,

es que, sencillamente, se acabó el dinero.

Cuando cayó la Unión Soviética

y Kazajistán se hizo un estado independiente,

los rusos, que eran los que tenían el armamento,

se marcharon

y ha quedado este esqueleto arquitectónico,

una especie de Chernóbil en Kazajistán,

porque la radiación permanece,

no en niveles peligrosos en esta zona,

pero en el Polygon hay que tener cuidado.

Allí en el Test Nuclear Site,

más conocido por los habitantes de esta región como Polygon,

el agua está contaminada, ríos y lagos son radioactivos.

Esta ciudad ha quedado como un cascarón vacío,

un testimonio de cemento....

sobre la locura colectiva

en la que el ser humano se ha instalado.

Hay un silencio especial aquí,

solamente se oyen los pájaros y el viento.

Es curioso que este lugar tenga tanta paz

después de que los seres humanos se hayan ido.

Una tabla gimnástica en ruso,

para ponerse fuerte en casa.

Habían pegado papel en la pared de periódico.

Y es muy fuerte ¿eh?

Porque aquí hay...

está el símbolo, el escudo de la CCCP,

con la hoz y el martillo y Lenin todavía aquí

y anuncios de televisores y vídeos...

y un coche. El consumismo ya estaba entrando.

¡Uf, qué flipe!

Esta es la antigua base aérea de Chagan,

aquí aterrizaban los bombarderos soviéticos,

cargaban las bombas atómicas

y las arrojaban en el Polygon para causar la mayor devastación

y que los científicos pudieran medir

los efectos destructivos de sus artefactos nucleares.

Ya me hecho medio amigo del taxista

y me voy a cenar al mejor restaurante de Semey,

que, me lo han recomendado, se llama Vostok restaurant,

Vostok... (habla en kazajo)

Vostok restaurant. Ok.

y ahí lo que voy a comer es el laghman

porque el plov es muy.... es el arroz,

ya lo he comido muchas veces,

es el la laghman.

Laghman es el noodles, es muy largo.

Y a ver qué tal.

Laghman... eh... salad.

Salad.

¿Salad, no? OK.

Miquel aprovecha su última noche en Semey

para acudir a un buen restaurante y probar la mejor comida local.

Y, a juzgar por lo que vemos,

parece que le han aconsejado el mejor sitio para sus propósitos;

gente sencilla, comida sabrosa y ambiente acogedor.

Esto es el laghman que es la especialidad de este restaurante,

esto es, bueno, kazajo, pero bueno también de Asia Central,

porque también lo hemos comido en Kirguistán

La verdad es que cuando se tiene hambre todo está bueno,

yo hoy tengo hambre, porque ha sido un día largo, ¿no?

No ha sido un día de viaje,

ha sido un día de gestiones aquí en Semey,

he ido a comprar cosas, preparar la moto,

arreglarme las botas....

y mañana ya.... toca ponerse de nuevo en marcha.

Este breve descanso me ha venido bien

porque las carreteras kazajas me estaban cansando;

el viaje desde Almaki hasta Semey ha sido duro,

1.150 kilómetros de baches al final se hace muy pesados.

Mañana tengo que cruzar la frontera con Rusia, si todo va bien,

ya sabéis que las frontera son territorios inciertos,

un poco sin ley, dependes del arbitrio del aduanero,

y está a 126 kilómetros.

Mañana lo que quiero hacer es levantarme muy pronto

para llegar a la frontera lo antes posible,

y el trámite no sé sabe las horas que puede durar, siempre varias,

y una vez que entremos en Rusia

pues espero que las carreteros mejoren;

que será la que me lleve a Mongolia,

será la llamada Chuya Highway,

es una de las carreteras más bonitas del mundo

y espero que el tiempo me respete, o sea, el clima,

y que después la aduana mongola no sea demasiado difícil,

y así seguir la aventura.

Lo próximo que nos espera es frontera rusa

y varios días cruzando el Altái, la cordillera del Altái en Rusia,

por la Chuya Highway.

Ahí no sé lo que comeremos,

pero, bueno, espero que esté tan bueno como esto.

Laghman.....

Buenísimos estos fideos largos,

los noodels, con un poco de carne.

Esto está de muerte.

Hay que comerlos así.

Me encanta este sitio.

Me ha gustado Semey a pesar de su... triste historia

como centro de investigación de armas nucleares,

pero la gente es muy amables, la ciudad con encanto,

y he encontrado todo lo que necesitaba

para poder seguir el viaje.

Estoy satisfecho de mi paso por aquí.

Vamos a meternos esto.

¡Buenísimo!

No es una ensalada muy abundante, es de pepino y tomate, pero bueno,

me va a venir estupendamente.

Si me disculpáis,

voy a cenar tranquilamente, en la intimidad,

y nos veremos mañana. Hasta mañana.

Amanece nuestro último día en Semey.

Ha sido agradable e interesante estar en esta ciudad,

pero el viaje debe continuar.

Nos espera Mongolia y el camino es todavía muy largo.

Así que hay que madrugar y ponerse en marcha.

Son las seis de la mañana, es el momento de salir de viaje

porque estoy a unos 130 kilómetros de la frontera rusa,

me apetece llegar pronto porque después es mucho follón

y la frontera rusa es de las duras, estrictas, cerraditas, ¿eh?

no siempre son muy...... auxiliadores.

Recuerdo que la última vez no tenían formularios en inglés,

todo era en ruso, no entendía nada,

y ahí nadie me traducía

y tardé seis horas en cruzar aquella maldita frontera.

Así que.... bueno, esa es la dificultad del día, ¿no?

Luego una vez que entremos en Rusia,

creo que la carretera será mejor que las carreteras kazajas,

y mi plan sería llegar a Barnaúl, está a 450 kilómetros,

sino llego hoy porque será mucha tela,

espero llegar mañana.

Ya iré viendo, ¿no? que es lo que me voy encontrando.

Lo que más me preocupa es el clima,

es decir, me preocupan dos cosas: la frontera y el clima,

porque está nublado y amenaza lluvia,

Entonces, pues, bueno, conducir la moto con lluvia

pues no es lo más recomendable,

y es que está siendo un verano de lo más húmedo por esta zona.

En fin, la aventura es la aventura y al que no le guste que no venga.

Y esa es la situación que tenemos.

Después calculo que serán cuatro o cinco días en Rusia,

o, a la mejor, menos, si me doy más prisa,

pues ya sería cuestión de llegar a la frontera de Mongolia

y eso ya será otra aventura y otro cantar.

Y de lo que os hablaré en este tiempo,

pues, básicamente, será del legendario viajero Marco Polo

y seguiremos hablando, por supuesto, de Gencis Khan,

ya que estamos siguiendo sus huellas.

Sus huellas que se expandieron al este y al oeste a lo bestia.

Nosotros no nos expandimos tanto pero hacemos lo que podemos.

En el corto viaje hacia la frontera, encontramos distintos paisajes:

Primero los arrabales urbanos de la ciudad de Semey,

que se extienden durante varios kilómetros.

Después aparecen unas montañas

que contrastan con las interminables planicies esteparias

que tuvimos que hacer en las jornadas precedentes.

Esto es otra cosa.

Y anticipa la espesa vegetación boscosa que nos espera

en el Altái de la Siberia rusa.

Bosques...

coníferas...

fertilidad.

Y después de los bosques, de nuevo, la llanura y la lluvia.

No hay día que no llueva en este verano centroasiático.

Y el camino se alarga y alarga monótono de nuevo.

Hasta que empieza haber más gente y vehículos

porque nos acercamos a la frontera rusa.

Muchachos, eso que se ve ahí es la frontera rusa,

esa es mi moto,

y, como os digo, esa es la frontera rusa

vista desde el otro lado, estamos dentro, dentro de Rusia.

Veri good. Cada vez más cerca.

Evidentemente, hemos entrado en Rusia

y la verdad es que hemos entrado bien.

La frontera la he cruzado sin mayor dificultad,

se nota que entrando desde Kazajistán todo se simplifica,

ya que Kazajistán y Rusia forman parte de un espacio económico común,

que es la llamada zona euroasiática.

Sin embargo, entrad desde Kazajistán en Rusia

es, prácticamente, como cambiar de planeta,

porque los baches desparecen

y nos encontramos una carretera perfectamente asfaltada;

incluso las tarjetas de crédito funcionan.

He repostado pagando con la tarjeta

y aunque no he podido sacar todavía rublos,

pero, sin embargo, la tarjeta funciona.

Es una cosa maravillosa porque eso en Kazajistán

es prácticamente imposible.

En todo caso, lo que ocurre es

que en estas carreteras bien asfaltadas

hay muchísimo tráfico,

se avanza más rápido, vamos hacia Barnaul,

y creo que voy a llegar antes de lo previsto,

pero tienes que tener cuidado.

Hay camiones, coches que van a todo lo que da,

a pesar de que la policía de tráfico es muy estricta.

Y, como veis, aún se mantienen

algunos símbolos del pasado soviético.

Alucino con el tráfico que hay,

sobre todo teniendo en cuenta que estamos en Siberia,

está lejísimo de la Rusia más poblada, la Rusia occidental,

y aquí era donde deportaban a la peña

porque se habían portado mal contra la Revolución.

Ya sabéis, los gulag y esas cosas, una historia muy triste,

que, sin embargo, aquí no han hecho limpieza de los símbolos.

Esto es droga dura.

La Rusia de hoy todavía mira hacia el pasado,

no hacia el pasado económico,

porque el capitalismo aquí es pujante.

Sin embargo, ideológicamente...

Que tráfico, ¿eh? sin parar.

Ideológicamente aún siguen mirando ese pasado de la Unión Soviética,

porque era cuando lo petaban, cuando eran fuertes

y cuando daban mucho miedo.

Todavía dan miedo no tanto como antes,

aunque Putin.....

Pero una de las cosas que a mí me llaman la atención de Rusia

es que este país ha cambiado mucho para bien,

yo lo conocí en el año 2009 y no era como hoy,

y todas las noticias que hoy nos llegan de Rusia a los informativos

son negativas,

nunca se habla de Rusia para bien.

Y, sin embargo, no hay nada más que ver este tráfico

para darse cuenta de que el país está creciendo....

¡Dios mío, es insoportable!

Pues así todo el rato hasta Barraul,

espero que después en Mongolia no suceda esto,

porque este tráfico es... es agobiante.

Los baches hay que aceptar están mal,

pero el tráfico este, que me estoy encontrando en Rusia,

agobia un poquito.

Así que nada, vámonos de aquí porque quiero llegar.

En Rusia encontramos lo que ya sabíamos,

mejor asfalto e infraestructuras.

Y también algo que no esperábamos cuando imaginábamos Siberia:

superpoblación

y tantísimos vehículos por la carretera,

y todavía más cuando nos acercamos a la capital de la provincia.

Hemos llegado a nuestro destino de hoy, Barnaul,

yo lo estoy leyendo perfectamente en el cartel que tengo detrás.

Vemos también su escudo con su hoz y el martillo

y la fábrica humeante, fábrica humeante

porque aquí se trasladó, durante la Segunda Guerra Mundial,

la industria pesada soviética,

tan lejos del frente occidental,

para evitar que cayera en manos enemigas.

Aquí se fabricaron las municiones que derrotaron al ejército alemán,

permitieron ganar la guerra, y ocupar Berlín y media Europa,

de lo que ya hablamos

cuando hicimos la temporada "Operación Plaza Roja"

y recorrimos Europa oriental,

y hablamos de ese... de ese paso soviético,

y su estancia durante muchísimos años.

Pero, bueno, de eso ya hablamos en su momento.

Ahora lo que voy a hacer es buscar un hotel,

buscar donde dormir, donde descansar

y mañana coger otra carretera,

espero que menos transitada que esta,

que será la Chuya Highway auténticamente siberiana,

y esa me llevará a Mongolia,

donde espero que hay poquísima gente,

porque aquí estoy un poco saturado de peña.

Así que nada, nos vamos buscar el hotel, a dormir,

y a ver si nos dejan pagar con tarjeta,

porque todavía no tengo rublos.

Esto es, definitivamente, otra dimensión, ¿eh?

Sigue siendo escenario potsoviético,

pero aquí hay muchísimo más confort,

y, además, he podido pagar con tarjeta.

Con lo cual... es...

Kazajistán tiene su punto,

porque es como el salvaje oeste, ¿no?

pero....claro, es mucho más incómodo.

Menudo lujo, ¿eh?

Ha sido el primer motel de carretera que he encontrado,

pero este tiene muy buena pinta.

La verdad, es que cama grande, mesas, sillas...

Me han dicho que hay internet.

En fin, esto....

me va venir bien para descansar.

Mañana otra "panzá" de kilómetros, pero, bueno, menos, ¿no?

es que hasta ahora han sido muy cansaos

por lo malas que eran las carreteras;

después en Mongolia seguramente desaparezcan las carreteras,

pero ahora, por lo menos, el tramo de Rusia tendremos,

tendremos asfalto, que, a veces, se agradece.

Y hay una cosa que llama la atención es que me recuerda esto muchísimo

a...., parecerá raro, pero a Estados Unidos.

O sea, hay que tener presente que la conquista que hace....

que hace el imperio zarista, el imperio ruso,

a finales del siglo XVIII, en lo que es Asia Central;

en esas llanuras, esas estepas de Kazajistán,

forma parte de una expansión colonial

muy parecida a la que hicieron los norteamericanos

en el Salvaje Oeste.

Y, de hecho, Siberia es...

tiene un ambiente parecido al de Alaska, por ejemplo, ¿no?

O sea, colonos rusos de Europa occidental

que se mueven aquí,

tipos duros que están hechos a climas extremos,

donde aquí en invierno les cubre la nieve hasta la cabeza,

luego, cuando desaparece la nieve, desaparece el frío,

pues llegan los mosquitos, florece todo esto,

está superverde

y es cuando la gente se mueve y recobra la vida, ¿no?

Recuerdo la española que entrevisté en Noruega,

que había vivido en Siberia,

y que me decía: yo me vine a Noruega

porque echa de menos el frío de Siberia,

había vivido aquí una temporada,

pero en Noruega son inviernos templados,

lo de Siberia si que es droga dura.

En fin, yo no podría vivir aquí en.... estos sitios molan,

Alaska mola, en verano

y a comienzos de verano,

porque, aunque llueve, la temperatura no es tórrida.

Está muy bien.

La verdad es que me quejo mucho del agua,

pero nos llueve solamente un poquito cada día

y, luego, está todo bastante bien.

Si me perdonáis voy a aprovechar esta comodidad,

me voy a duchar, me voy a poner de civil

y voy a buscar algo de cenar. Hasta luego.

Diario de un nómada - Las huellas de Gengis Khan: De Semey a Siberia

28:04 15 mar 2020

Miquel Silvestre sigue en la ciudad kazaja de Semey para visitar un lugar abandonado desde los tiempos de la guerra fría, la población donde vivían los soviéticos encargados de probar el armamento nuclear.

Miquel Silvestre sigue en la ciudad kazaja de Semey para visitar un lugar abandonado desde los tiempos de la guerra fría, la población donde vivían los soviéticos encargados de probar el armamento nuclear.

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