Deslenguados La 2

Deslenguados

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Hemos conquistado el cielo con nuestras palabras.

Y, desde entonces,

vivimos en una nube donde las herramientas no se tocan

y los nombres nos llueven desde más allá del océano.

Pero, a pesar de dominar este lenguaje del futuro,

cada vez más bajamos la mirada con nostalgia

y buscamos por debajo de nuestros pies

el latido de algo cálido y salvaje que dejamos atrás.

Porque es imposible negar

que fue de aquí de dónde surgimos;

que fue aquí donde, de rodillas,

comenzamos a balbucear el sentido del mundo.

Cerca de este suelo antiguo

todavía suenan palabras que saben a sudor y a sangre,

y solo hace falta acercar el oído

para que sus ecos nos vuelvan a acariciar.

Aranzada.

Acebuche.

Peana.

Plantón.

Vecería.

¿Podéis oírlo?

Hoy, en "Deslenguados", escuchamos la voz...

de la Tierra.

"Tierra. El tiempo marca siempre insistente

el paso de cada una de las estaciones,

y de sus laberínticas raíces sale por las innumerables ranuras

el fruto que pronto será alimento".

(Música ambiente)

"Federico García Lorca decía:

'A mí me interesa más la gente que habita el paisaje

que el paisaje mismo'".

"Yo puedo estar contemplando una sierra

durante un cuarto de hora,

pero enseguida corro a hablar con el pastor

o el leñador de esa sierra".

"Luego, al escribir,

recuerdo uno de esos diálogos

y surge la expresión popular auténtica".

Lorca es un referente para la escritora

y veterinaria de campo María Sánchez.

Y ella, al igual que el poeta, en su libro "Almáciga",

también ha recogido "palabra semilla"

para que germinen y vuelvan a latir.

(Música ambiente)

María, creo que es la época perfecta

para preparar esta almáciga de "palabra semilla",

y tú nos puedes ayudar

porque eres experta en viveros de palabras

de nuestro medio rural.

Así que, para empezar, ¿qué significa almáciga?

Almáciga es una palabra que viene del árabe

y que es lugar del huerto donde tú haces brotar

y germinar la semilla.

Esperas a que crezca y cojan fuerza

para trasplantarla definitivamente al huerto.

Porque tú en el libro, en realidad, esta almáciga,

es una almáciga de palabras.

Es decir, tienes palabras que quieres que germinen,

que has plantado.

¿Y qué te empujó a tomar esta tarea de recopiladora de palabras?

Me empujan varias cosas, varios momentos de mi vida.

Yo soy veterinaria, he pasado seis años trabajando

por todo el territorio,

por las diferentes comunidades autónoma con...

ganaderos y ganaderas de cabras de leche,

entonces es muy bonito ver cómo cambia,

incluso en una misma provincia, si te vas de la sierra a la campiña,

cómo para llamar a ciertas cosas se cambian los nombres

o un mismo nombre significa otra cosa en otro sitio.

Y luego, pues ese miedo... de ver a mi abuela hablando,

que ya es mayor, oír las expresiones que usa ella,

y decir: "Adónde irán estas expresiones

si no... si no les doy... si no las cobijo;

si no le encuentro un sitio".

Y sobre todo también porque creo que hay que poner en valor

todo el conocimiento y todas las lenguas y los acentos

que tenemos en nuestro territorio.

Esas lenguas oficiales,

pero también todas esas lenguas no oficiales y hablas

que no están reconocidas

y que creo que es cultura y patrimonio de todos

y que debemos de cuidar y valorar.

¿Qué se perdería si se extinguiesen todas estas palabras?

Pues perderíamos muchísimo porque, ya te digo,

no son solo las palabras y cómo suenan,

si nos pareces bonitas, o el acento o la lengua,

que para mí eso es cultura y patrimonio,

sino todo lo que hay detrás de una palabra.

Son historias, son oficios, son saberes...

Son conocimientos ligados a un territorio, a un lugar...

María, pues en este sobre yo tengo algunas "palabras semilla"

que me gustaría plantar en la almáciga.

¿Te parece si las vamos poniendo

y tú me dices qué estamos plantando...

Claro. ...para que yo sepa?

Pues mira, la primera que vamos a plantar es "agüilí".

"Agüilí" es un nombre para referirse a un pájaro pequeño

como del tamaño de un gorrioncito.

Dorondón. ¿Qué es dorondón?

Es una palabra que es de Huesca

y es cuando hace niebla y hay helada en el campo.

La siguiente que vamos a poner es melosa.

¿Qué es melosa?

Melosa es una palabra que yo oigo muchísimo en mi tierra.

Yo soy de la tierra norte de Sevilla,

donde hay muchísimas encinas y alcornoques,

donde hay dehesa,

y la melosa es cuando un tipo de miel que hay en los árboles

de las bellotas,

las abejas las aprovechan y hacen miel con ellas.

Y además, se dice melosa a esas bellotas verdes

que caen con las primeras lluvias después del verano.

La siguiente es "cosirar".

"Cosirar", para mí, creo que es la favorita del libro de "Almáciga".

Es una palabra del aragonés,

que significa ese vigilar con cuidado, con cariño.

Otra más: "Oriscana".

"Oriscana" es otra palabra que me encanta.

Es la última luz de la tarde.

Y por último: Gallofa.

Enlazando un poco con "cosirar",

que es cuidar y a dar una vuelta,

pues vamos al trabajo comunal,

que es el trabajo que surgía del pueblo voluntario por el bien común,

por esos espacios que compartían,

y gallofa es cómo se designa ese trabajo en Canarias.

Pues con estas ya tenemos nuestra almáciga del palabras.

Vamos a esperar a ver lo que germina aquí si te parece.

A ver qué sale. A ver.

Colonizar.

Conquistar.

Invadir.

Someter.

Dominar.

Oprimir.

Explotar.

Todos eso verbos tienen algo en común:

Si los pronunciamos, no sabemos si nos estamos refiriendo

a la tierra o a la mujer.

Y si jugáramos al juego de adivinar de qué hablamos

cuando hablamos de tierras o de mujeres,

nos daríamos cuenta de que a veces sus historias

son terroríficamente intercambiables.

Hablar de la tierra es hablar de la conquista.

Colonizar un continente.

Invadir un territorio.

Someter a los pueblos que habitan esos lugares.

Qué verbos más violentos.

Eso es lo que pasa cuando se nos enseña

que nosotros, los hombres blancos europeos,

tenemos derecho a apropiarnos de los que sea.

Al fin y al cabo esa es la retórica de los libros de historia

que estudiábamos en el colegio.

Esa es la celebración de las estatuas

que presiden las grandes plazas de nuestras ciudades.

Eso es lo único que para algunos parece conformar nuestra cultura:

ganar, ganar y ganar.

Forzar, forzar y forzar.

Arrebatar, arrebatar y arrebatar.

He quedado para comer un pincho con el escritor Sergio del Molino

para hablar de la España rural, de su riqueza lingüística

y, cómo no, de la relación campo-ciudad.

¿Qué tal? Muy buenas. Sergio, buenas tardes.

Muy buenas. ¿Cómo estás? Encantado de verte.

Vamos para dentro. Tú primero.

Ahí le dejo. -Venga. Muchas gracias.

Que aproveche. -Gracias.

¿Qué te trae a la cabeza el nombre que le damos en castellano

a este instrumento, el tenedor?

¡El tenedor! El tenedor.

Pues es un nombre raro el que le damos en castellano,

porque, en realidad, el tenedor es el que tiene,

y, tradicionalmente, en castellano tenedor era como tenedor de libros,

el que llevaba la contabilidad.

Y si te fijas,

la forma en la que llamamos a este utensilio en castellano

es muy rara comparándola con el resto de lenguas latinas

que hay alrededor.

En catalán, esto es una "forquilla".

En francés es "fourchette". En inglés es "fork".

En italiano es "forchetta".

Y, sin embargo, nosotros decimos tenedor.

En todos los demás idiomas que vienen del latín,

incluido el inglés, aunque no viene del latín,

forman el nombre a partir de la raíz de "forca".

Es una "forca" pequeñita, una "forquilla".

Y la "forca" era un instrumento que se usaba para aventar el trigo.

En España tenemos la palabra "forca",

pero no lo hemos llamado "forquilla a la "forca" pequeña

como debería haber sido normal.

Lo llamamos tenedor que es un neologismo

porque el tenedor en España es muy reciente.

El tenedor en España, realmente, se empieza a usar en el siglo XIX.

Es un instrumento que lleva muy poquito tiempo con nosotros,

y que, fundamentalmente, era urbano.

Era urbano porque la gente en el campo no sabía usar el tenedor.

Usar el tenedor era un síntoma de sofisticación.

Entonces, cuando empieza a... a generalizarse su uso,

se le empieza a llamar con un nombre

que no recuerda para nada su origen agrícola.

Entonces, es un elemento profundamente elitista

y profundamente urbanita

que marca una diferencia, el abismo insalvable que hay,

y que ha habido, tradicionalmente, en la cultura española

entre lo urbano y lo rural.

¿Hay otros ejemplos de palabras en castellano

en los que quede clara esta poca estima

que se tenía por lo rural desde la ciudad?

Hoy vemos todavía cómo pervive ese desprecio.

Por ejemplo, en el mero uso del adjetivo rural.

Rural es un eufemismo para no hablar de campo,

para no hablar de campesino;

para sofisticar un poco una terminología,

un campo semántico,

que consideramos que no es apropiado para un lenguaje culto.

Lingüísticamente se está produciendo un trasvase continuo

del mundo urbano al mundo rural.

Palabras urbanas que acaban calando en lo rural.

¿Tú crees que existe también el trasvase contrario?

¿Que hay palabras rurales que acaban instaurándose

en el mundo urbano?

No solo hay una expresión, hay una tipografía,

una marca tipográfica que define el siglo XXI

y que viene del campo, que es la arroba.

La arroba está documentada que aparece por primera vez

en un documento de mediados del siglo XV en Aragón.

Un documento aduanero en el cual se establecía

un impuesto por una arroba

y estaba la a rodeada por un circulito.

Es la primera vez que aparece la arroba como símbolo

y ese símbolo rural, que se usaba en la aduanas

y se usaba para marcar las arrobas de trigo,

es lo que marca la modernidad

y lo que nos permite mandarnos correos electrónicos

y lo que funda Silicon Valley.

El trasvase imagínate lo que es:

desde las profundidades del Reino de Aragón en el siglo XV

hasta Silicon Valley.

Con el ensayo, "La España vacía",

has logrado algo que muy pocos consiguen,

que es acuñar un término que ha pasado casi, casi,

al acerbo popular.

"España vacía" como concepto.

¿Eso ha aparecido a partir de que tú lo escribieses?

Ha aparecido en debates, ha parecido en artículos,

ha parecido en ensayos...

Te abruma y te desconcierta mucho,

porque, realmente, tú estás acostumbrado a que la literatura

funcione por irrelevancia,

y tú sabes que cuando escribes un libro

lo más habitual que pase es que no le importa a nadie.

Y cuando un libro prende esa mecha,

pues te asombra y te desconcierta,

y a la vez te sientes un poco extraño también,

porque, al fin y al cabo, cuando eso sucede

es que esa expresión ya no es tuya, ya no tiene nada que ver

con cómo la habías concebido tú para dar forma literaria

a un ensayo literario y que tenía una potencia poética

Para mí "la España vacía" es una expresión poética fundamentalmente.

Y ya cuando se usa en un debate político

ya ha perdido toda la poesía posible.

La ves con cierta distancia y con asombro.

Yo ya la veo como un espectador más. Es algo que no...

Ya casi me he desentendido de ella.

Si te parece, ya que lo tenemos esperando,

agarremos este instrumento urbanita...

y ataquemos el pincho de tortilla. Vamos a ello.

"Un conjunto de personas que se mueven gregariamente

es una de las definiciones que encontramos de rebaño".

Pero dejaremos los rebaños de personas

para centrarnos en los de ovejas y en sus movimientos.

Concretamente en la trashumancia.

¿Algo que decir sobre el tema, Iris?

"Trashumancia es una palabra generada del sufijo latín "trans",

que quiere decir de un lado a otro;

y de la palabra humus, que significa tierra.

"La trashumancia en España consiste en pasar el ganado

de los pastos de verano a los de invierno y viceversa".

María, ¿qué significa para ti la trashumancia?

Pues para mí la trashumancia significa muchísimo.

Es una actividad casi milenaria de nuestros paisajes,

fundamental para conservar la biodiversidad

y la ganadería extensiva y nuestro territorio,

y fíjate si es antigua, que venimos de ahí,

que hace poco se ha descubierto restos de un rebaño trashumante

de hace 7500 años en una cueva del Pirineo.

¿Y por qué crees que es tan importante

que este tipo de ganadería persista?

Para mí la ganadería extensiva es fundamental,

sobre todo en esta época que estamos de emergencia climática,

porque es la que conserva el territorio,

la que protege la biodiversidad.

No nos podemos olvidar que todos los parques,

todos los espacios naturales protegidos,

parques nacionales y naturales de todo el país.

Son resultado de la ganadería extensiva,

la trashumancia y sus pastores.

Y, dime, para una salida al campo

como la que nosotros estamos haciendo ahora,

¿qué elementos crees que son indispensables?

Siempre la navaja.

A mí me gusta coger plantas porque me gusta secarlas,

unos buenos prismáticos y una guía de pájaros.

Ah, pues mira, la guía de pájaros no la tengo,

la navaja tampoco, pero sí tengo unos prismáticos.

¿Te parece que echemos un vistazo a ver lo que vemos por aquí?

Por supuesto. Te cedo el honor.

¿Qué es lo que ves?

Estoy viendo una cosa muy característica de la trashumancia,

que se llama colodra.

La colodra se hace con un hacha que suele ser de un bóvido,

de una vaca o de un toro,

y la usaban los pastores para el vino, para el agua,

como vaso para recoger la leche, ¿no?

También los segadores la usaban para guardar la dalla,

para afilar la guadaña.

Pues, a ver, voy a mirar yo...

¡Uy!

Yo estoy viendo algo

que, aparentemente, no es tan poético.

Estoy viendo una oveja negra

y, además, creo que es una oveja negra

dibujada por Cristina Jiménez,

que hizo las ilustraciones de tu libro.

Sí. ¿Qué pasa con este mito

de la oveja negra?

¿Por qué directamente se tiene esta imagen tan mala?

Pues mira, la oveja negra en muchos sitios de Aragón

se conoce como Marta,

y hubo un tiempo que las ovejas negras eran el amuleto del rebaño.

¿Ah, sí? Si tú tenías una oveja negra

estabas protegido frente al lobo, frente a las tormentas.

¿Qué pasa? Que llega la mesta

y, claro, la lana era muy preciada,

pero, antiguamente, como la lana no se podía teñir,

solo querían la lana blanca.

Entonces, la lana de las ovejas negras como es negra

pasó a ser despreciada

y se convirtió, pasó de ser el amuleto

a, lo que tú dices, ser la oveja negra;

a ser la rara, la extraña,

la que va a contracorriente...

Bueno, a ver, sigue tú. Bueno.

Esto es muy característico también de la trashumancia.

Es la palabra "tárama".

Es cómo se llama a los restos de la lana

que se quedan enganchadas en los corales de madera.

Yo ahora voy a mirar un poco más abajo a ver qué podemos encontrar.

Es curioso porque estoy viendo como una especie de semillas

que tienen forma de lágrima diría yo.

Pues esa planta, seguramente la que estés viendo,

es la briza media, que se llama también Lágrima de San Lorenzo

y Tembladera.

Estas plantas junto a otras, cuando llega el verano y se secan,

son las típicas que cuando vamos de paseo por el campo

y también en primavera,

se enganchan en los zapatos y en los pantalones,

y se llaman pergañas.

Ahora que hablamos tanto de la España deshabitada,

en "Deslenguados" queremos hablar del vocabulario deshabitado.

Esas palabras que se pierden

cuando una persona va del campo a la ciudad:

las palabras de la tierra.

Y hablando de la tierra nada como una hoz,

que todos conocemos, ya lo sé, pero algunos urbanitas, quizás,

no sepan lo que es una zoqueta.

Sí, un zoquete todos sabemos que es un trozo de madera

o un mendrugo, y, de hecho, llamamos así a los tontos también.

Pero una zoqueta... es esto y viene de zueco,

porque, al fin y al cabo, es como un zueco que se pone en la mano

y protege el meñique, el anular y el dedo corazón,

aunque en este caso también otros,

y nos deja libres el pulgar y el índice

para no cortárnoslos con la hoz

cuando estamos cogiendo un manojo, una gavilla o un haz,

que así se llaman estos grupos de espigas, ramitas o hierbas

en función de su tamaño.

Otro de los trabajos artesanos que se ha perdido en muchos pueblos

porque ya no hay tanta mula que herrar

ni tanta reja que forjar, es la fragua tradicional.

Y desde hace miles de años,

una de las tareas más importantes en cualquier fragua que se precie

es mantener avivado el fuego del horno o del crisol.

¿Y eso quién lo hacía? El follador. Sí, sí.

¿Con qué? Con un fuelle.

¿Y qué se hace con un fuelle? Follar.

Efectivamente.

Pero bueno, no penséis mal.

Follar viene del verbo latino "follicare",

que ya significaba entonces, pues eso, resoplar, respirar,

y eso dio origen a otros dos... términos,

que son holgar y huelga.

Y, curiosamente, los andaluces huelga lo pronunciaban como juerga,

así que, al final, si os dais cuenta todo tiene que ver con jolgorio,

jarana y con resoplar.

¿Y qué decir de la sabiduría popular

y de la tierra plasmada en los refranes?

Por ejemplo:

Pero, sin duda, el verano es el tiempo preferido para todos

porque es cuando llega el sol, los días son más largos,

celebramos la cosecha y, en general, muchos de nuestros bailes regionales

precisamente nacieron ahí,

en esos momento de espera o de descanso en la siega

o en la molienda cuando íbamos a moler el grano.

De hecho, el baile más típico de mi tierra, la muñeira,

significa en castellano: molinera.

Así que yo, precisamente, me voy bailando una muñeira.

A veces para evitar que una jerga desaparezca

es necesario coger con cuidado la punta del hilo

y lentamente comenzar a ovillar.

A base de testimonios, conversaciones e historias,

es posible recuperar aquel lenguaje

que una vez formó parte de unas vidas, de un tiempo.

Blanca Gotor, tirando del hilo,

ha conseguido recuperar palabras y expresiones

de una jerga muy especial: "la mingaña".

Hola, Blanca. Buenos días. Hola, Dani.

Buenos días. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Bien. Muy bien. Pues vamos dejar esto aquí...

y vamos a tirar del hilo de la conversación.

Blanca, cuéntanos, ¿qué es "la mingaña"?

Pues "la mingaña" es una jerga de oficio

que hablaban los esquiladores de ovejas

y que tenían la intención que los dueños del ganado

no se enteraran de lo que hablaba la cuadrilla.

¿Qué tipo de información pretendían ocultar los esquiladores

a los dueños de los rebaños?

No llevaban intención de ningún tipo de ocultismo,

sino que el dueño del ganado estaba ahí siempre muy pendiente

de ellos y de cómo trabajaban.

Y entonces, no les daban margen para tener cierta privacidad.

Con lo cual, esta falta de privacidad

les obliga a inventarse una jerga

para poder hablar ellos de sus propios pactos internos.

Este nombre "mingaña" me suena como a engañar.

¿Viene de ahí el nombre de la lengua?

Exactamente. Lo has dicho muy bien.

"Mingaña": Me-engaña.

¿Dónde se habla este lenguaje gremial?

Pues mira, esta jerga se habla en Fuentelsaz del Campo,

que está en la provincia de Guadalajara.

Y es propia de mi pueblo.

Pero también se habla en Milmarcos, que es en el pueblo de al lado.

Entonces, hablando de "mingaña", dime algo para que yo pueda ver

si soy capaz de entenderlo.

Uy, creo que lo único que he entendido es lo de "falar",

que supongo que será hablar,

pero todo lo demás me es completamente ajeno.

Por favor, explícame y explícanos qué acabas de decir.

Pues mira, Dani, de alguna menara te he invitado

a que vengas al pueblo, y te decía, que si aprendes a esquilar ovejas,

te contratarán para que seas un buen esquilador.

Que quiere decir:

Yo tengo una máquina de esquilar la lana de las ovejas

y unas cardas para cardar la lana.

Blanca, me viene a la cabeza un dicho que supongo que conocerás:

Yo tengo la duda. Explícanos qué es cardar.

El cardar son como dos peines

que, de alguna manera, tienen que friccionarse

para que la lana sea más hueca.

Sobre todo, sobre todo, las cardas se utilizan al final,

después de haber vareado la lana,

las vedijas, estos trozos pequeñitos de lana que quedan,

para que no se desaprovechen,

se limpian de alguna manera y se cardan.

Tú vives aquí, en el barrio de La Verneda, en Barcelona,

entonces con este entorno urbano en el que tú vives,

¿qué te hace tener esta relación con una lengua gremial

aparentemente tan de campo?

Pues mira, la relación no es ni más ni menos

que la puramente sentimental,

porque, claro, mi padre era esquilador de ovejas

y la familia de mi padre también.

Entonces, delante de este vínculo no tengo más remedio que amarla,

quererla, protegerla y sentirla como mía.

Y en consecuencia, pues se me ocurrió la idea

de hacer unos cuentecillos,

a través de los cuales, lógicamente, era una forma de recuperarlo

y, además, no solo para la gente mayor del pueblo,

sino que fuera intergeneracional.

¿Su construcción gramatical es propia totalmente

o va tomando cosas de otras lenguas?

No, no, sigue la misma construcción gramatical que el castellano.

Pero entonces, luego, supongo, que, por lo que me has dicho,

las palabras son lo que se añade, lo que se inventa.

Exactamente.

¿Y cómo se inventan estas palabras? ¿De dónde salen?

Y creo que las han ido, tal cual indica el término,

inventando en función de la necesidad y tal,

por lo tanto, creadores de esta jerga.

Pero luego cohabitan con otras lenguas, con otros idiomas.

Por ejemplo, del catalán...

En catalán es "mongeta". En "mingaña" es "morcheta".

Por ejemplo, del francés "vilache".

Del castellano antiguo

sería "falar", hablar, "filandiar", hilar...

¿Alguna frase en "mingaña" que nos puedas decir

para despedir la entrevista? Pues mira, sí.

¿Y eso qué significa?

Eso significa que estoy muy contenta de participar en "Deslenguados".

Es decir, deslenguados es "desmingañados".

"Desmingañados". Lo dejamos apuntado, Blanca.

Muy bien.

Y al final de la jornada,

con el programa terminado y el trabajo hecho,

"cosirado" por la "oriscana"

aquel que sembró palabras en la almáciga del mundo,

tendrá el placer de verlas crecer y germinar

y echar a volar como el "agüilí".

No son solo las palabras, sino todo lo que hay detrás de una palabra:

son historias, conocimientos ligados a un territorio,

a un lugar...

Palabras que nos alimenten.

Palabras que sostengan a otras palabras como horcas de madera.

Palabras que llenen el mundo por arrobas.

El trasvase imagínate lo que es:

desde las profundidades del Reino de Aragón en el siglo XV

hasta Silicon Valley.

Palabras para "esparagar".

Palabras para gorjear "profai".

Palabras para "zagurearse" en el neto.

Palabras que nos protejan y, por qué no, que nos engañen.

"Si acurbas al vilache de los confesares

y falas mingaña,

te endonaran de tocalas una juanmonda".

Palabras que corran de un pasto a otro

en la gran trashumancia de la vida.

Palabras que nazcan, crezcan, se mezclen y mueran

mientras la Tierra gira, gira y gira... y gira...

y gira... y gira... y gira...

y gira... y gira... y gira...

y gira...

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Deslenguados - Tierra

22 feb 2021

Dani, junto con la escritora y veterinaria de campo María Sánchez, preparará una almáciga de palabras semilla. Con escritor Sergio del Molino reflexionará sobre la relación campo-ciudad y la maestra y artista, Blanca Gotor, le hablará en "mingaña", una jerga de esquiladores en peligro de extinción.

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