Dirigido por: María G. Gómez-Recuero

DE SEDA Y HIERRO es un programa que cuenta historias reales narradas en primera persona, relacionadas con el mundo de discapacidad y la dependencia. Cada capítulo, de media hora de duración, muestra la vida de, al menos, dos personas que nos descubren su día a día. Pese a las barreras y dificultades que encuentran, nuestros protagonistas siempre hacen hincapié en que su vida, sus miedos e ilusiones son muy parecidos a los de cualquier otro.

Un formato próximo al documental que busca la inclusión y visibilización de la discapacidad y que ya ha sido galardonado con 3 importantes premios: el Iris del Jurado de la Academia de TV, el Tiflos de periodismo de la ONCE y el premio Cermi en la categoría de Medios de Comunicación e Imagen Social de la Discapacidad.

Subdirección: Isabel Guillén

Ayudante de producción: Pilar Irigaray

Redacción: Eva Luna, Ángeles Arroyo, Mónica Lázaro, Ana Cabanes

Realización: Manuel Rojo y Cristina López Sacristán

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De seda y hierro - Mañana por mí - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"Ser el centro de todas las miradas,

la protagonista de cada juego.

Sentir que estás a salvo, siempre con una mano que te abriga,

te mima y te protege.

Pasa el tiempo y, sin que te hayas dado cuenta,

es tu mano la que mima y protege,

el lado más amable del ciclo de la vida.

Hoy por ti, mañana por mí."

Gracias, cariño.

(Campanas)

# Alma mía,

# sola,

# siempre sola. #

Me quedé viuda con 29 años con dos niños pequeños:

uno con seis meses y una niña con seis años.

Y de pronto se me derrumbó el mundo encima.

Me quedé viuda, ahora va a hacer diez años.

Tengo dos hijos: uno con 41 y otro con 37.

Yo me quedé viuda con 38 años.

Tenía dos niños: el niño tenía 13 años

y la niña tenía un año.

Se me vino el mundo encima. Además, fue de golpe, fue en horas.

Me quedé sola sin esperar nada y entonces...

(SUSPIRA) Me cabreé mucho.

Yo también sentía una frustración de haberme quedado viuda tan joven

y no entendía por qué la vida era así de injusta y de fea.

No lo entendía, yo no entendía por qué mi marido,

que era joven, con 40 años recién cumplidos,

en la flor de la vida, con dos niños pequeños,

se tenía que ir.

-A ver cómo lo hacemos.

-Y luego mirabas y decías: "No, es que la vida es así,

tiene que haber de todo

y son situaciones, y una forma, en vez de rebelarte,

es aportar o ayudar

y, al mismo tiempo, ayudarme a mí misma.".

Tú con Mari Carmen no hablabas todos los días, ¿no?,

porque ella sí estaba aislada.

-No, no, estaba aislada. Yo la he llamado varias veces,

pero no me la han pasado porque estaba en la habitación.

Entonces he hablado como dos veces nada más.

-En todo el confinamiento,

dos veces. -Sí, porque ellos me han llamado.

-Esperemos que pase esto pronto y que podamos ir recobrando.

-A ver si ya vamos un día de estos a verlos,

nos ponemos de acuerdo, porque ha sido muy duro,

dos meses muy largos. -Y cuando decía: "Tal día salimos,

pero no podemos juntarnos. Bueno, a ver cómo lo hacemos.

Venga, Mari Carmen, tú delante, yo detrás".

-La Encarni, en el otro lado.

# Encontrara un alma

# como la mía. #

Las fundaciones tutelares son instituciones sin ánimo de lucro

y están para las personas con discapacidad intelectual.

Son personas que no tienen familia

o que su familia está muy desestructurada.

-Pero, claro, nos dimos cuenta de que con los años, con el tiempo,

estos chicos lo tienen casi todo,

menos una cosa: el cariño y la afectividad de la familia.

Entonces, a raíz de esto, se pensó en personas voluntarias

y tenemos personas voluntarios, que las llamamos nosotros aquí,

en Guadix, "las madrinas",

ellos las llaman "madrinas".

Yo me llamo Antonio Martínez Ventura.

Tengo 47 años. Soy de Mogón.

Sí, yo vine muy chiquitillo. Conocí a la Mari Carmen Salamanca,

que es mi madrina.

Yo normalmente soy un niño muy bueno.

Tengo un carácter muy bueno.

Me porto muy bien.

Estos niños me produjeron una ternura especial

y, no sé, sentía una forma de poder hacer algo por ellos

y creo que me iban a aportar a mí ellos también muchas cosas.

Antonio se quedó huérfano desde muy pequeño,

por lo que él me cuenta,

y tiene varios hermanos. Pero, al quedarse sin padre y madre,

lo trajeron aquí al colegio y prácticamente yo creo que su vida

ha transcurrido en el colegio de donde está.

-Vale, vale.

Mari Carmen es muy simpática.

A mí me cae muy bien. Es muy buena.

Tiene un buen carácter. No es mala.

Es muy buena. Yo la quiero mucho. Yo la quiero como si fuera mi madre.

-Tengo muchas ganas de verlo porque, después de tanto tiempo,

que nos vemos nada más que por las videollamadas,

no sé si podremos darnos un abrazo.

Pero porque nuestro saludo es ese:

siempre que nos vemos, es darnos un abrazo y dos besos.

-Si ahora mismo venía mi madrina, me quedaba encantado con ella,

me quedaba asombrado.

-¡Buenas tardes!

-Hola. -¡Antonio!

-¡Eh! -(RÍE)

¿Es que no me conoces?

(Besos)

¿Qué dices?

(RÍE) ¿Cómo estás?

-Bien. -Cuánto tiempo sin verte.

-Estoy bien. -¿Estás bien?

Ya te veo con los tomates que tenéis aquí plantados.

Vámonos a la sombrilla,

que hace mucho calor, que veo que estás sudando.

-Idos para allá, para la sombrilla.

-Yo tenía muy claro que quería ser independiente

desde que estaba en el hospital.

Yo sabía, primero, que no me iba a quedar en casa,

que quería ser independiente,

primero, porque ya era independiente.

Yo me fui con 18 años a estudiar la carrera

fuera de Madrid, lo cual todo el mundo

me decía que era una locura.

Y sabía lo que era la independencia,

sabía las ventajas y las dificultades

de la independencia, pero yo quería ser independiente.

Sí, qué ganas tienes tú de salir a la calle, ¿eh?

Vamos a ver.

Así, perfecto.

Perfecto. Raspa, avanza.

Tengo ceguera desde hace 16 años.

Fue a través de una problemática,

un tumor que estaba afectando a los nervios ópticos, de hecho,

a mí el ojo me funciona.

Lo que no funciona es el nervio óptico.

Raspa, izquierda.

¿Cómo se puede encajar la ceguera?

En mi caso, el encaje fue realmente fácil.

El encaje.

De hecho, en el hospital me mandaron a las psicólogas

porque pensaban que yo no estaba aceptando que no veía.

Mi problema real, mi problema de "shock" real

fue el momento en el que me dijeron

que era para siempre, porque, en un primer momento,

en el hospital no te dicen:

"Te vas a quedar ciega,

no vas a ver", pero realmente fue un momento.

A mí el golpetazo me da cuando entro en una página web

y no puedo sacarme unos billetes.

A mí el momentazo me da cuando utilizo el Google

y me dice que estoy en la otra acera

y de repente no puedo llegar al sitio que yo quiero.

Eso es realmente lo que a mí me pone nerviosa

y lo que me cabrea.

Perfecto. Fenomenal.

"Arquitectura."

Vale, entonces, lo primero que dijimos fue:

"A ponerse en los zapatos del otro".

"Espacio."

Mirar los espacios

de una nueva manera.

El hecho de que las personas ciegas formen parte de los voluntariados va

a hacer que las personas con las que colaboren sean

mucho más conscientes.

El trabajo de voluntariado

que hicimos con los alumnos de Arquitectura

empezó enseñándoles lo que es la realidad de las personas ciegas.

En cuatro metros, está ya el pasillo perpendicular.

-¿Nos hemos alejado? Aquí hemos cambiado de suelo.

-Claro. Y ahora, en dos metros,

a la izquierda, ¿vale?

-La discapacidad no es mía,

la discapacidad la provoca el entorno.

Entonces, si un arquitecto sabe cuáles son mis necesidades,

las de una persona en silla de ruedas,

las de una persona sorda o las de un acondroplásico,

tiene que tenerlo en cuenta a la hora de diseñar.

-Uy.

-El origen de esta iniciativa,

que es pionera en España en las escuelas de arquitectura,

yo creo que tiene que ver

con las, digamos, emociones personales.

Y hace ya cuatro años que pensé:

"¿Cómo puedo optimizar la formación del arquitecto

y a la vez hacer un ejercicio

de concienciación social, de sensibilidad humana?".

Un arquitecto tiene que aprender una disciplina técnica

y tiene que aprender una dimensión humana y social.

Si no, no será arquitecto, será un profesional que construye

y que coloca ladrillos.

(HABLA EN INGLÉS)

Unas líneas aéreas.

-Hoy es la tercera sesión

de trabajo que tenemos.

Recordad que la clave

de este ejercicio de innovación docente

y sensibilidad humana se basa en que alumnos

de Composición Arquitectónica

de la Escuela de CEU

estáis colaborando con personas voluntarias de la ONCE

que tienen distintos tipos

de discapacidad visual.

Es decir, la clave de todo esto,

como bien sabéis, es que, a través de la emoción,

de los sentimientos, de la integración humana,

de la empatía, podéis llegar a ser mejores arquitectos mañana.

(HABLAN EN INGLÉS)

¿Cómo te sientes en los espacios en los que no hace falta tocar nada

para percibirlos?

-La entrada de esta facultad.

Yo llego a esta facultad y no sé dónde ir. ¿Por qué?

Porque no hay ninguna referencia.

Hay un espacio muy amplio,

un techo muy amplio y ninguna referencia,

a menos que hoy escuche a alguien

y entonces vaya hacia un lado o hacia el otro.

Entonces, si quieres que el espacio,

la altura, sea importante, piensa para qué.

Corre, guapa.

Busca puerta.

Vamos a ver.

A ver, Raspa, sienta.

Sienta.

Raspa, punto.

Vamos a ver. Raspa, ven para acá.

# Recuerdos de días # que ya no nos quedan.

# Testigos de incendios # llamando a tu puerta. #

Ven.

# ¿Y qué vas a hacer? #

Busca puerta.

# Correr lo más rápido que puedas. #

Muy bien.

Lo importante de la rehabilitación

de las personas ciegas es que para todo hay una técnica

y lo importante es aprender esa técnica.

Una vez que aprendes esa técnica,

que se basa, sobre todo, en la seguridad,

puedes hacer de todo.

Puedes hacer desde limpiar

los cristales a barrer el suelo,

pasar la aspiradora o cortar una cebolla.

Por cierto, cuando corto una cebolla, lloro.

(Chasquido de dedos)

# De patio, de vidas, # de juegos de guerra.

# De no saber, de no pensar, # de no importar, de ver estrellas.

# ¿Y qué vas a hacer?

# Gritar. #

(Chasquido de dedos)

# Lo más alto que puedas. #

(SUSPIRA)

Venga.

Cojo el bolso y lista.

(CARRASPEA)

Ahora.

Voy a coger el bolso.

Vamos a la calle a tomar un poco el fresco.

Perfecto.

¡Lista!

Mari Carmen, vamos a sentarnos aquí en la sombra.

Vamos a esperar, que viene ahora tu madrina.

-¡Bien! -¿Tienes ganas de verla?

-¡Sí! -Sí, ¿no?

Mira quién viene por ahí.

-¡Hola!

Un abrazo fuerte.

¡Hola!

¡Qué guapa que estás!

-¡Ay! -Te echaba mucho de menos.

-¿Qué? ¡Estás guapísima!

Este voluntariado nos ha ayudado, sobre todo,

a ser fuertes y luego nos satisface muchísimo

porque lo mismo que nosotros les damos a ellos el cariño,

ellos también nos lo dan.

¡María!

¡María!

¡Eh! ¿Qué pasa?

Ay, que no me esperabas.

¿Qué dices?

-¿Cómo estás? -No te esperaba.

-No me esperabas, ¿a que no? Me han dado permiso. Voy a sentarme.

¿Cómo estás?

-Regular ahora.

-¿Cómo estás? -Estoy mejor.

-¿Estás mejor? Claro que sí. Estás muy guapa.

Qué blusa llevas más guapa.

Que digo que ¿cómo estás sin poder salir a la calle?

-Nada. -Nada.

A ver qué es lo que estás haciendo.

-Una flor. -¡Hala! A ver si me la enseñas.

¡Ay, qué chula!

A nosotros el voluntariado nos ha cambiado mucho.

Pensar: "Bueno, tú tienes tus problemas

y tus cosas, pero hay otras personas que también

te necesitan, tienen sus problemas".

Entonces a veces te olvidas de lo tuyo.

Este año no vamos a poder ir de vacaciones.

Lo sabes, ¿verdad?

-Yo qué sé.

-No, con lo que tenemos,

como vosotros decís: "Con el bicho este",

no nos dejan ir a ningún sitio.

Además, me he emocionado un montón.

Me iba a poner un poquillo tonta también.

¿Y tú?

(RÍE) Ay, madre mía.

Si esto es muy bonico.

¿A que sí?

Yo me acordaba muchísimo de ella. Cuando he podido hablar con ella,

he hablado.

Pero ha sido muy duro. Además, ahora el reencuentro

yo me he puesto, como digo, "un poquillo tonta",

pero que ha sido muy dura.

Ah, sí, las vacaciones sí. Las vacaciones las tuvimos.

-Ahora has estado confinado,

pero no has trabajado en los talleres ni nada.

-Sí, las vacaciones las cogimos cuando se cerraron los talleres,

que fue cuando vino el coronavirus a los talleres.

-Bueno.

El papel de las madrinas era suplir un poco el tema familiar,

de salir del centro

bien a pasear, a la casa, integrarse en una familia,

sentirse más arropado.

Ahí.

Ser voluntaria me hace sentir satisfecha conmigo misma.

¿Ves qué bien vamos a salir?

Y en paz conmigo misma

porque pienso que hago una buena labor.

-Vaya. -(RÍE)

-Ha sido una experiencia que yo, al conocerte a ti...

Yo es que no sabía nada, porque yo estaba merendando

en la Esperanza y me dice José Matías:

"Martínez, que tienes una sorpresa"

y me he quedado así y digo yo:

"¿Quién será?". -"¿Quién será?".

-"Y no lo sé". -(RÍE) Ya sí, ¿no?

-Sí, ya sí.

Yo les recomendaría a las personas

que, por lo menos, probaran, porque la primera reacción es:

"Uy, yo esto...", como un poco de miedo

o de no saber;

que se quitara ese miedo; por lo menos, que lo probaran

y lo intentaran y vieran que vale la pena.

Por lo menos, intentarlo, luego ya...

(HABLA EN INGLÉS)

Hasta que termina de...

Vale, perfecto.

Me gustaría que os pusieseis las gafas

todos aquellos estudiantes

de Arquitectura.

Poneos las gafas y fijaos solo en el sonido,

cómo el sonido reverbera por todo el edificio.

¿Dudas?

(HABLA EN INGLÉS)

-¿Cómo sabes cuándo te estás acercando al final?

-Vale, perfecto. Yo me voy acercando hacia acá

y de repente haced otra vez el "clicking".

¿Notáis la diferencia de sonido? ¿Notáis la diferencia de posición?

¿Notáis la diferencia

con el sonido que había cuando estábamos en la clase?

Los llevamos a la capilla para que pudieran percibir

con otros sentidos:

los sonidos que hace una capilla,

el tacto, el movimiento, el espacio,

para, posteriormente,

establecer cuál iba a ser el trabajo.

El sonido es completamente diferente,

va cambiando.

Para mí el voluntariado es ir a dar charlas en colegios,

es ir a informar a todo el que me lo pide

sobre cómo es la vida de una persona ciega,

cómo es la vida de una persona con discapacidad con un perro guía

o cómo son las mujeres deportistas

con discapacidad.

Venga, vale. Chico, chicas, ya, ya.

Hoy en tutoría vamos a empezar la clase con una pregunta:

a ver, ¿dónde están vuestros límites?

Hemos hablado muchos días del esfuerzo.

-¿Podemos tocar? -Ay, perdona, ¿sabes lo que pasa?

Que es que Raspa está trabajando.

Entonces, si la haces trabajar,

si la tocas mucho, ella se pone nerviosa.

-Vale. -¿Vale? Hasta otro día.

(Puerta)

-Buenos días. -Venga, pasad.

-¿Podemos pasar? -Que llegáis tarde.

Chicas, estábamos haciendo una pregunta:

¿dónde están vuestros límites?

Vamos a tener con nosotros a Sara Piniés,

que es deportista paralímpica,

y va a ser un claro ejemplo de superación,

de esfuerzo, de motivación.

¡Chicos, un aplauso!

(HABLA EN INGLÉS)

Buenos días. Repito: mi nombre es Sara.

Ella es Raspa, ella es una perrita guía

de cinco años. Lleva casi tres años conmigo.

Y venimos hoy aquí a hablar de deportes,

discapacidad y solidaridad.

Yo no me defino como persona de discapacidad

que hace deporte, me defino como una deportista

con discapacidad.

El ir a unos Juegos para un deportista es

lo más de lo más, lo más que te puedes esperar

en la vida.

Lo primero que tenemos que empezar a pensar,

y yo la primera, es identificar persona,

no con discapacidad,

sino persona con situación diferente.

Y no por ser ciega me tienes que calificar

como una persona ciega, sino como una mujer formada,

con capacidades, con habilidades.

La discapacidad cuenta con todo, o sea,

como el déficit de atención, ¿no?

-Efectivamente.

-Yo... -Dentro de...

Sí, perdona.

-Ah, perdón. Yo admito, tengo discapacidad,

pero hago deporte y me gusta mucho y me ayuda mucho.

-Perdona, ¿te llamas?

-Xi Lang. -Xi Lang.

A ver, el deporte, de hecho, para las personas

con todo tipo de discapacidades, incluido el déficit de atención,

o llamado "TDH", es muy bueno. ¿Por qué? Porque te hace fijarte,

te hace centrarte en algo.

Hoy en día, cada vez la existencia de charlas

como las que doy yo facilita que personas

que a lo mejor tenían miedo, miedo a presentar su discapacidad,

pierdan ese miedo.

Buenos días.

Llevo zapatillas, ya me voy solito.

-Ah, ¿ya sabes andar?

El hecho de conectar tristeza y discapacidad es algo muy habitual.

Siempre piensan que las personas con discapacidad

somos personas enfermas

o somos personas que tenemos que estar aburridas,

tristes, preocupadas. Qué va, a mí me gusta reírme,

me gusta contar chistes, me gusta viajar, me gusta moverme,

y creo que es como el resto de la sociedad.

Lo importante que tenemos que hacer

es intentar identificar a las personas con discapacidad

como parte de la sociedad.

Casi a las 7:00 o a las 8:00.

# Qué bien # que con mis dedos note el frío

# y tu calor. #

A mí me ha aportado,

sobre todo, me he sensibilizado mucho

porque tenemos en la sociedad, por lo menos es mi percepción,

en la que vivimos, como que todo tiene que ser

muy perfecto y todo, y la vida no es así ni las personas.

Y la familia no es la familia ideal

el padre, la madre y los hijos,

y son formas muy distintas de vida

y es una forma de visibilizar también esto.

Al final, hemos hecho una gran familia,

no solo Antonio en mi familia integrado,

sino con María, con Encarni, con su ahijada, con su ahijado.

Bueno, para nosotros el voluntariado, a las tres,

yo estoy hablando por las tres en este aspecto,

nos ha cambiado mucho.

No nos hace falta ser familia de sangre,

sino de proximidad y de cariño.

¿Y qué? ¿Qué has hecho mientras todos estos meses

sin poder salir a la calle?

-Nada, no ha pasado nada.

-¿Has estado metida en la habitación?

-Sí. -Ah.

No has salido a ningún sitio ni nada, ¿no?

-No. ¿Estará casado?

-(RÍE)

No lo sé.

Sigue recto, Raspi.

Muy bien, guapa.

Sigue recto.

Muy bien, sigue recto.

Sigue recto, peque. Muy bien.

Sigue recto.

Vamos recto, Raspi.

-¡Hola, Sara! -¡Hombre, hola, Pablo!

-Por aquí. -¿Qué tal?

Qué alegría verte después de tanto tiempo.

-No nos tocamos. -No nos tocamos.

-A ver. -Así, un poquito.

Estamos aquí con los trabajos.

-Ay, es verdad, ¿qué tal? ¿Les has puesto buena nota,

por lo menos? -Menos de la que merecerían.

-¡Ah! -Que somos muy duros los profesores.

-Qué duros sois los profes. -Y han traído aquí algunos planos

y esta maqueta que han hecho

para que veas un poco lo que han estado pensando,

que te pueden explicar. -Primero, empezamos analizando

el palacio que hay, aunque no hemos empezado

con el proyecto y no lo hemos metido ahí,

pero analizamos el palacio.

-¿Dónde empiezo a tocar?

-Aquí. -Esos son los huertos,

que es donde está nuestro proyecto.

-Ajá. -Y luego a tu...

-Derecha. -Derecha.

-Sí. -(RÍE) Está el palacio.

-¿Dónde? -Que eso no lo hemos tocado.

-Ah, este es el palacio, vale. -Ed decir, gracias a conocerte a ti,

hemos mejorado. Gracias a conocer a José Manu

y Lorena, yo también he mejorado y viceversa.

-No sé por qué... -Ya no tengo más nota.

-(RÍE) -¿Les has puesto matrícula entonces?

El resultado, desde mi punto de vista,

ha sido estupendo.

Entiendo que ellos también han comprendido cuál es mi visión

y cuál es la realidad

de las personas con discapacidad visual

y que todos nos llevamos una buena experiencia

de cara al futuro:

ellos, como futuros arquitectos;

y yo, como futura usuaria de sus espacios.

-Ahora mismo estamos por uno de los caminos principales.

-Ajá. -Justo aquí.

-Y estamos yendo de cuadrado a cuadrado.,

como hemos visto antes.

Sí, sobre todo, para no perdernos,

es mucho más fácil. -Sí, por ejemplo...

En la sociedad, creo que hay mucho rechazo,

pero es por desconocimiento hacia las personas con discapacidad.

En un momento dado de nuestra vida,

todos necesitamos ayuda. Aunque no tengamos dependencia,

todos tenemos dependencia: emocional, de relacionarnos.

Lo mismo que damos cariño, recibimos cariño por parte de ellos

y nos han abierto mucho la mente con esto, sí, sí.

Qué bien. ¿Tenéis mucho trabajo? Sí, ¿no?

Porque después de tanto tiempo parados...

-No, ya tenemos menos.

-Poco a poco. -Han pedido 50 sillas para Japón.

-¿Qué me dices? ¿En serio?

-Sí. -¿Para Japón?

-Para Japón.

En el futuro, yo espero que este vínculo

que hemos creado tan bonito siga a más

y que dure mucho tiempo.

¿Entonces brindamos por otros 15 añillos o 20

o los que vengan?

Venga. Salud.

-Salud.

La verdad es que pega algo fresquito para el cuerpo, sí.

De seda y hierro - Mañana por mí

20 dic 2020

Los últimos 64 programas de De seda y hierro.

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