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Para todos los públicos Culto evángelico de Navidad - ver ahora
Transcripción completa

Hola, amigos y amigas de "Buenas Noticias TV".

Muy bienvenidos a esta especial celebración de Navidad

desde la Iglesia Evangélica Betel, en el madrileño barrio de Comillas.

Ya sea que nos estéis siguiendo

a través de las pantallas de televisión,

de los móviles, de las tablets.

Gracias por seguirnos en La 2 de Televisión Española.

Pues sí, feliz Navidad.

La verdad es que ha sido un año duro,

2020, y gracias a Dios que termina.

Un año de tristeza, de coronavirus,

de oscuridad...

Por eso, precisamente, hoy queremos celebrar

la luz, la esperanza,

la alegría que trajo el Mesías a este mundo.

Y, como podéis ver,

estamos siguiendo todas las normas establecidas

por las autoridades sanitarias

para los lugares de culto.

Estamos deseando quitarnos las mascarillas,

abrazarnos y hacer muchas cosas que todavía no podemos,

pero tenemos que seguir siendo prudentes.

La verdad es que en estos días hay muchas personas

que tienen toda su esperanza puesta en una vacuna y os queremos invitar

a que pongamos nuestra esperanza en el Mesías, porque la vacuna,

la esperanza de vida que nos da una vacuna es muy breve,

pero la esperanza de vida que nos da el Señor Jesucristo

es una esperanza de vida eterna;

de modo que hoy queremos celebrar esa esperanza de vida,

esa gran salvación que nos ha traído nuestro gran Dios

y Señor Jesucristo.

Y, si os parece,

vamos a orar pidiendo que el Señor bendiga ese culto.

Padre celestial, queremos darte muchas gracias.

Tú eres un Dios bueno, eres un Dios poderoso,

eres un Dios generoso que enviaste

a esta tierra al Señor Jesús y lo hiciste

para que nosotros pudiéramos tener vida, pudiéramos tener salvación,

pudiéramos tener esperanza

en un mundo roto como el que vivimos,

pudiéramos levantar los ojos y poder descansar en un Dios

que está a nuestro lado siempre, un Dios que es bueno,

que está cercano.

Pedimos que por medio de tu Espíritu, de este culto,

te dé honra a ti,

que realmente el mensaje precioso de la Navidad podamos celebrarlo

y podamos comunicarlo como está en lo más profundo de nuestra alma

y en nuestro corazón.

Ponemos en tus manos este tiempo y pedimos, oh, Dios,

que tú te glorifiques en el nombre de Jesús.

Amén.

Pues vamos a tener unas lecturas

para recordar el relato de la Navidad.

(LEE) "El profeta Isaías anunció la venida del Mesías

con estas palabras:

'Por tanto,

el Señor mismo os dará una señal. He aquí que la Virgen concebirá,

y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel'."

Un poco más adelante, en el capítulo nueve,

continúa diciendo:

"El pueblo que, andaba en tinieblas, vio gran luz.

Los que moraban en tierra de sombra de muerte,

luz resplandeció sobre ellos.

Multiplicaste la gente y aumentaste la alegría.

Se alegrarán delante de ti, como se alegran en la siega,

como se gozan cuando reparten despojos.

Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro,

y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.

Porque todo calzado que lleva

el guerrero en el tumulto de la batalla,

y todo manto revolcado en sangre serán quemados.

Pasto del fuego.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado,

y el principado sobre su hombro.

Y se llamará su nombre Admirable,

Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

Lo dilatado de su imperio y la paz

no tendrán límite sobre el trono de David

y sobre su reino,

disponiéndolo y confirmándolo en juicio

y en justicia desde ahora y para siempre.

Y el celo del Señor de los ejércitos hará esto."

(LEE) "Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado

por Dios a Nazaret,

a un pueblo de Galilea, a visitar a una joven llamada María,

que estaba prometida en matrimonio a José,

un varón descendiente del rey David.

El ángel entró en el lugar donde estaba María

y le dijo: 'Alégrate,

favorecida de Dios, el Señor está contigo'.

María se quedó perpleja al oír estas palabras,

preguntándose qué significaba aquel saludo.

Pero el ángel le dijo: 'No tengas miedo,

María, pues Dios te ha concedido su gracia.

Vas a quedar embarazada y darás a luz un hijo,

el cual pondrás por nombre Jesús.

Un hijo que será grande, será hijo del Altísimo Dios.

El Señor le entregará el trono de su antepasado David.

Reinará eternamente sobre la casa de Jacob

y su reino no tendrá fin'."

También el evangelio de Lucas

nos da detalles sobre el nacimiento del Mesías.

Dice en el capítulo dos. (LEE) "Augusto, el emperador romano,

publicó por aquellos días un decreto disponiendo

que se empadronaran todos los habitantes del imperio.

Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria.

Todos tenían que ir a empadronarse, cada uno a su ciudad de origen.

Por esta razón, también José, que era descendiente del rey David,

se dirigió desde Nazaret en la región de Galilea, a Belén,

la ciudad de David, en el territorio de Judea,

para empadronarse allí juntamente con su esposa María,

que se hallaba embarazada.

Y sucedió que, mientras estaban en Belén,

se cumplió el tiempo del alumbramiento."

Hemos comenzado este culto recordando el relato de la Navidad

y vamos a seguir cantando

y celebrando el nacimiento de Jesús, el Mesías.

Sí, pues precisamente en ese relato de la Navidad seguro

que todos sabéis que aparecieron una multitud de ángeles

que cantaban en el cielo.

Gloria a Dios en las alturas y, en la Tierra,

paz a los hombres de buena voluntad.

Y cuando oímos a otros cantar,

ya eso nos anima también a nosotros a cantar.

De modo que os voy a pedir que nos pongamos de pie

y que cantemos juntos, celebrando que el Mesías ha nacido.

(Música)

¡Esas palmas! ¡Alegría! ¡El Señor!

# Nació de su...

# Nació...

# Ya nació nuestro rey,

# el Señor.

# El corazón

# ya tiene luz.

# Y paz su Santa Grey.

# Y paz su Santa Grey.

# Y paz... Y paz

# su Santa Grey.

¡Fuerte esas palmas! ¡Aleluya!

¡Aleluya!

# Al mundo

# llegará.

# Con gracia.

# Oh, con gracia.

# Y con poder.

# Les mostrará

# su amor y su poder.

# Su amor y su poder.

# Su amor y su poder.

# Su poder.

# Su amor.

# Su amor

# y su poder. #

# Se oye un son en alta esfera:

# "Y en los cielos gloria a Dios.

# ¡Al mortal paz en la tierra!"

# Canta la celeste voz.

# Con los cielos alabemos

# al eterno Rey cantemos

# a Jesús, que es nuestro bien,

# con el coro de Belén

# canta la celeste voz:

# "¡En los cielos gloria a Dios!"

# El Señor de los señores,

# el ungido celestial,

# a salvar los pecadores

# vino al mundo terrenal.

# Gloria al verbo encarnado,

# en humanidad velado;

# gloria al Santo de Israel,

# cuyo nombre es Emmanuel,

# canta la celeste voz:

# "¡En los cielos gloria a Dios!"

# Príncipe de paz eterna,

# gloria a ti, Señor Jesús;

# entregando el alma tierna,

# tú nos traes vida y luz.

# A Su Majestad has dejado,

# y a buscarnos te has dignado;

# para darnos el vivir,

# a la muerte quieres ir.

# Canta la celeste voz:

# "¡En los cielos

# gloria a Dios!" #

# Ve y dilo en las montañas,

# en todas partes y alrededor.

# Ve y dilo en las montañas

# que, Cristo, el Rey, nació.

# Ve y dilo en las montañas

# en todas partes y alrededor.

# Ve y dilo en las montañas

# que, Cristo, el Rey, nació.

# Ve y dilo.

# Ve y dilo en las montañas.

# Ve y dilo en las montañas.

# Ve y dilo en las montañas.

# Ve y dilo en las montañas.

# Ve y dilo.

# Ve y dilo.

# Ve y dilo.

# Ve y dilo.

# Ve y dilo.

# Ve y dilo.

# Ve y dilo.

# Ve y dilo.

# Ve y dilo.

# Ve y dilo en las montañas,

# que, Cristo, el Rey, nació.

# Cristo, el Rey, nació. #

¡Aleluya!

¡Aleluya!

(Aplausos)

¡Te adoramos, Jesús!

¡Te adoramos a ti, rey!

¡Ve y dilo! ¡Cuéntalo! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

(Aplausos)

En este año tan difícil y tan triste que hemos tenido,

es bueno pararse y recordar quién está a nuestro lado,

quién nos da paz en la tormenta,

quién tiene todo el poder,

quién permanece por los siglos, aunque todo se tambalee.

Ese es nuestro Dios, un Dios eterno, un Dios bueno,

un Dios todopoderoso, un Dios de salvación y de amor.

Él es el gran "Yo soy".

¡Aleluya! Alábale en esta mañana.

# Yo soy...

# Yo soy tu Dios, el gran yo soy,

# yo soy aquel que todo puede hacer.

# Yo soy la puerta y el buen pastor.

# La buena nueva de la salvación.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy...

# Yo soy creador, # el principio y el fin.

# Yo soy la luz y la resurrección.

# Yo soy justicia.

# Camino hacia Dios,

# tu provisión, sacrificio por ti.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy...

# Yo soy señor y yo soy el rey.

# Soy el Mesías, salí de David.

# Yo soy el Cristo, el mediador,

# tu redentor, el cordero de Dios.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy el vino, yo soy el pan,

# soy tu futuro, # el pasado quedó atrás.

# Yo soy refugio, tu libertador.

# Soy el que escucha tu oración.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy el vino # y yo soy el pan.

# Soy tu futuro, # el pasado quedó atrás.

# Yo soy refugio, tu libertador.

# Soy el que escucha tu oración.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Soy tu paz, tu esperanza, # tu gozo y tu fe.

# Confía en mí, nada has de perder.

# Tu fuerza, tu amor, # tu descanso y poder.

# Soy tu libertad, abre tu corazón.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Soy tu paz, tu esperanza, # tu gozo y tu fe.

# Confía en él, nada has de temer.

# Soy tu fuerza, tu amor,

# tu descanso y poder,

# tu libertador, abre tu corazón.

# Soy tu paz, tu esperanza, # tu gozo y tu fe.

# Confía en él,

# nada, nada, nada has de temer.

# Soy tu fuerza.

# Soy tu fuerza.

# Soy tu gozo.

# Tu libertad.

# Abre tu corazón a Dios.

# Soy...

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy.

# Yo soy. #

(Aplausos)

¡Gracias, Señor!

¡Gracias, Señor!

¡Gracias, padre!

Gloria a tu santo nombre.

Jesús, el gran Yo soy.

Vino a nacer a esta tierra. Y aunque la primera vez que vino

muchísimos de nosotros, la gente no le recibió en esta Navidad

que estás escuchando desde casa, recíbelo en tu corazón. Reconócelo.

Es la mejor noticia que podríamos tener.

El gran Yo soy hecho carne que vino a salvarnos.

Y de esta forma nos lo van a contar nuestros niños.

Alabanzas al Rey, alabanzas al Rey.

El Rey de gloria, el cielo, dejó,

pobre y humilde al mundo, llegó.

¡Qué maravilloso es su gran amor! Y te lo digo con gran ilusión.

Alabanzas celestes los ángeles dan,

gloria y loor a Su Majestad.

Tú dejaste tu trono y corona por mí,

a venir a Belén a nacer y hacernos feliz.

¡Alabanzas al Rey, alabanzas al Rey!

Venid, pastorcillos,

venid a adorar al Rey de los cielos que nace en Judá.

Sin ricas ofrendas podemos llegar, que el niño prefiere

la fe y la bondad.

Un rústico techo abrigo le da por cuna un pesebre,

por templo un portal.

El lecho de paja incógnito está,

quién quiso a los sastres su gloria prestad.

Alabanzas al Rey, alabanzas al Rey,

hermoso lucero le vino a anunciar

y Magos de Oriente buscándole van.

Delante se postran al rey de Judá.

Oro, incienso y mirra, tributos le dan.

Gozosos, cantemos a Cristo Jesús,

y démosle gloria al Hijo de Dios,

que trajo consigo la gracia y amor

para regalarnos la salvación.

Alabanzas al Rey, alabanzas al Rey.

¡Feliz Navidad!

(Vítores)

Bueno, bueno, bueno, estos niños prometen.

Lo habéis hecho genial los tres.

Muchas gracias, Rita, Maikel, Marcos.

Bueno, otro aplauso ¿no? Porque lo han hecho muy bien.

Los niños nos han nombrado a los Magos de Oriente,

esos magos que nos traen regalos que tanta ilusión nos hacen,

¿verdad, niños?

Y estoy segura de que ya algunos regalos

han caído en algunas casas,

así que, disfrutadlos.

Pero el mejor regalo, como ellos también nos han dicho,

es el regalo de la salvación.

Así es, Beni.

La verdad es que la salvación

es lo que le da sentido a toda esta celebración.

De hecho,

es inevitable en estas Navidades pensar

en todo lo que hemos pasado

a lo largo de este año con el coronavirus,

con el confinamiento, con la pandemia.

De modo que nos hemos sentido débiles,

nos hemos sentido frágiles.

Creo que todavía nos sentimos débiles y frágiles;

de modo que necesitamos a alguien que venga a darnos fuerza,

a darnos vida, a darnos esperanza.

Y ese es el Señor Jesús, al que estamos ahora celebrando.

Y ahora vamos a escuchar el mensaje de esperanza que trae la Navidad

y va a ser el pastor de esta congregación,

Manuel Álvarez, el que nos va a dar ese mensaje.

Sí, vamos a pedir a Dios que él abra nuestro corazón,

para que podamos escuchar de una... Con atención

y podamos permitir que la palabra de Dios moldee nuestra vida

nuestro corazón. Vamos a orar.

Padre celestial, te doy muchas gracias por el privilegio

que tú nos das de tener la Biblia.

En ella encontramos la lámpara que nos alumbra en el camino,

en ella encontramos la paz que consuela nuestra alma,

en ella encontramos la fortaleza que nos da fuerzas

cuando estamos cansados y cuando estamos débiles.

Gracias, Señor, que podemos acercarnos a ella

en esta mañana.

Y te pido, Padre, que tú uses el mensaje,

que nuestro corazón esté tierno,

de modo que podamos permitir que tú nos moldees de acuerdo a la palabra

que tú quieres darnos, al propósito que tú quieres darnos.

Pedimos, Señor,

que este mensaje realmente llegue a nuestro corazón y nos transforme.

En el nombre de Jesús. Amén.

Amén.

Muy buenos días a todos.

Hoy es Navidad.

Ya ha llegado la Navidad y, más, este año.

nos da alegría poder llegar a esta fecha

tan señalada para los cristianos.

Hermanos y amigos,

estamos en Navidad y cuánto me gusta la Navidad.

Siempre me ha gustado la Navidad.

Siempre ha habido un propósito especial

en este tiempo.

Creo que muchos estarán pensando lo mismo que yo,

que a pesar de las circunstancias que estamos viviendo,

podemos celebrar la Navidad.

Pero creo, y no me equivoco,

que al pensar en esta Navidad que está siendo muy dura,

como se está diciendo continuamente en este acto, para muchas personas,

este año que nos ha tocado vivir con esta pandemia tan fuerte

y desastrosa,

desgraciadamente ha traído tristeza a muchas familias de nuestro país

y del mundo entero.

Algunas familias echarán de menos,

echarán en falta a familiares queridos,

no digamos a los abuelillos

que han partido desde residencias

donde ni tan siquiera se han podido despedir,

ni ellos de su familia ni su familia de ellos.

Muchas personas en este tiempo también estarán en hospitales

pasando malos momentos a causa de la infección

de este maldito virus,

no digamos del personal sanitario, doctores, enfermeros, celadores,

personal de limpieza que tendrán que estar en estos momentos

atendiendo a pacientes en estos días tan señalados

sin poder estar con su familia ni con sus amigos.

A otros les faltarán medios económicos quizá

para poder celebrar estas fiestas,

porque la crisis económica que lleva consigo

esta pandemia les ha afectado.

Quizá ni regalos podrán efectuar,

como en otras ocasiones se ha podido hacer

hacer de una manera normal.

Y a los que en otros años nos podíamos reunir

con toda tranquilidad con nuestras familias

a causa de este virus,

este año no va a ser posible hacerlo.

Tenemos que respetar las restricciones de movimiento

para nuestra seguridad sanitaria.

Ahora bien,

con todo lo que acabo de exponer y por muy triste y trágico que sea,

surge una pregunta:

¿Será que este año la cristiandad

no podamos celebrar la Navidad?

Realmente estas trágicas circunstancias,

como cualquier otra trágica circunstancia de nuestra vida,

nos puede... ¿Nos pueden impedir llevar a cabo

esta celebración tan especial para la cristiandad?

Algunos dirán que estas circunstancias

o en estas circunstancias no tienen ánimo para celebrar nada,

y lo entendemos.

En lo profundo de nuestro ser surge una pregunta:

¿Cuál es el verdadero

y único propósito de la celebración de la Navidad?

Para responder a esta pregunta,

vamos a sumergirnos y a ir a las páginas

de las Sagradas Escrituras,

a la Biblia, a la Palabra de Dios,

donde encontramos respuesta para esto.

Lo primero que podemos ver

es que la Navidad es la celebración del nacimiento

y la venida al mundo de nuestro Señor y Salvador Jesús.

Y esto nos hace pensar que ya no es solo

una mera celebración,

sino que es una vivencia personal de este hecho en sí.

Navidad, como expresa el profeta Isaías,

anunciando la venida de Jesús, el Mesías, al mundo por primera vez

y como acabamos de leer, es Emmanuel,

Emmanuel, que significa "Dios con nosotros".

Es algo vivencial. Dios está con nosotros, precisamente este año,

cuando esta pandemia nos está asolando,

es cuando más que nunca debemos de celebrar la Navidad,

ya que significa que a pesar de las circunstancias,

a pesar de lo que estamos pasando,

Dios está con nosotros en medio de estas circunstancias adversas.

Recuerdo, queridos hermanos y amigos,

el primer año que celebré la Navidad,

después de haber entregado mi vida a Cristo.

Han pasado muchos años, pero fue diferente

cuando celebré esa primera Navidad con Cristo en mi corazón.

Tomó sentido esta celebración este año,

habiendo conocido a Jesús como mi Salvador.

Esto me llevó a pensar de otra manera en la Navidad.

Me llevó a vivir el verdadero y principal propósito de la Navidad.

Unos 750 años antes de nacer el Deseado de las Naciones,

Jesús el Mesías,

el profeta Isaías habló de él diciéndonos,

y fijémonos que esta descripción que da el profeta relata el mundo

en el cual iba a venir el Mesías y cómo se encontraba este mundo.

Mas dice: "No habrá siempre oscuridad".

Recordadlo, ahora hay oscuridad,

mas no siempre habrá oscuridad para la que está ahora en angustia,

pues el fin al fin llenará de gloria el camino.

Aquel... A aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz.

Los que moraban en tierra de sombra de muerte,

luz resplandeció sobre ello.

Multiplicaste la gente y aumentaste la alegría.

Se alegrarán delante de ti, como se alegran en la siega,

como se gozan cuando reparten despojos,

porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado,

y el principado sobre su hombro.

Y se llamará su nombre, admirable,

consejero, Dios fuerte, Padre eterno, príncipe de paz.

Lo dilatado de su imperio y la paz

no tendrá límite sobre el trono de David

y sobre su reinado,

disponiéndolo y confirmándolo en juicio

y en justicia desde ahora y para siempre,

porque el celo del Señor de los ejércitos

hará esto en un momento de gran oscuridad,

en un momento de tristeza para el pueblo

Dios prometió enviar una luz que brillaría en cualquier persona

que viera... Que estuviese en la sombra de la muerte.

Dice: "El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz".

Este mensaje de esperanza se cumplió con el nacimiento de Cristo

y el establecimiento de su reino eterno.

Jesús, el Mesías prometido,

ha venido a traer luz y vida, esperanza a los perdidos,

no solo en aquel tiempo que presenció su venida,

sino también para nosotros ahora, en este tiempo.

Esa es la verdadera esencia de la Navidad cristiana,

ya que la presencia de Dios entre nosotros

a través de la persona de nuestro Señor Jesucristo,

trae esperanza real a nuestras vidas.

El profeta Isaías anunciaba el nacimiento de un ser especial,

de un rey especial, cuyo reino no sería como los reyes

de este mundo,

sino que sería un rey que reinaría

entre todos aquellos que voluntariamente

le quieren aceptar como rey

y le entregan sus vidas.

Al anunciarlo,

el profeta Isaías da unos nombres y los nombres que le dan

a este supremo rey caracterizan cosas importantes,

como son su carácter, su obra y su gobierno.

¿Para qué?

Para beneficio del ser humano,

en especial, para todo aquel que le acepte voluntariamente

en su vida.

Admirable consejero, Dios fuerte,

Padre eterno, príncipe de paz.

Cuatro nombres para Jesucristo

con un valor incalculable para nosotros,

para el ser humano.

Y es que Jesús, queridos hermanos, queridos amigos,

él es el admirable consejero.

Admirable consejero. En un mundo tan complicado y difícil,

¿quién no necesita consejero en este tiempo?

¿Quién no necesita un consejero para enfrentarnos a tantos problemas

que nos está trayendo la vida?

Necesitamos sabiduría más allá de nosotros mismos

para encontrar las soluciones correctas.

Jesús es el admirable consejero, siempre está disponible,

es completamente asequible

y, sobre todo, es eternamente confiable.

Dicen los Salmos que él los guía con su consejo,

que su consejo permanece para siempre.

Ese consejo siempre lo tenemos a través de su palabra,

leyendo su palabra, la lectura de su palabra,

meditando su palabra,

encontramos el consejo de Dios para nosotros.

¿Quién? ¿Quién como Jesús pudo decir:

"Venid a mí todos los que estáis trabajados

y cargados, y yo os haré descansar".

¿Quién lo pudo decir? Solo Jesús.

Por lo tanto, en él tenemos descanso para nuestras vidas.

Por lo tanto, me quiero referir a ti en esta... En esta mañana.

Cristo es fiable, invócale en este tiempo, búscale en oración,

búscale a través de su palabra y recibirás

el consejo debido para tu vida en estos momentos.

Dice también que Jesús es nuestro Dios fuerte.

Se nos relata

en la Biblia que, dirigiéndose a Job, el Señor,

un hombre que había pasado

las más tremendas calamidades del ser humano,

que un ser humano podría pasar, como la pérdida de sus hijos,

la pérdida de sus riquezas,

que cayó enfermo en una desagradable enfermedad

y la manifestación hostil de su esposa,

quien debería de ser ayuda idónea y quien les llegó a decir,

Viendo las circunstancias que se encontraba:

"Maldice a Dios y muérete".

A este hombre Dios se le presenta como el Dios todopoderoso,

como el Dios todopoderoso.

Y así lo demostró, cambiando las circunstancias de este hombre,

de cómo estaban a cómo fueron después totalmente distintas.

Hermano querido, para él nada es difícil.

Para él nada es imposible.

El Dios fuerte es nuestra defensa, es nuestra protección,

es nuestra misericordia, y nada hay imposible para él.

Es el mensaje que transmitió el ángel a María,

ante la sorpresa de esta, que iba a concebir del Espíritu Santo

si no había estado unida a ningún hombre,

y también hablando la de su prima Elizabeth,

que iba a tener un hijo, siendo ella estéril,

le dice el ángel: "No hay nada imposible para Dios,

no lo hay para Dios nada imposible".

Porque este hombre reve...

Este nombre revela la deidad de Dios,

Dios, Dios fuerte, un Dios, un Dios poderoso.

Si es Dios tiene poder.

Si no es Dios, no tiene poder, pero nuestro Dios tiene poder.

Así sus discípulos lo aceptaron como el Hijo de Dios.

Así lo enseñaron también nuestros seguidores.

Y esta es la piedra fundamental

de la iglesia cristiana evangélica: Creer en Jesucristo como Dios.

Él es nuestro Dios eterno y poderoso,

que mantiene su fuerza y su ayuda sobre cada uno de nosotros.

Es fuerte, porque nos habla de autoridad,

del poder divino que él nos da.

Él llegó a decir: "Toda potestad me es dada en los cielos

y en la tierra".

Nuestro Señor es el gobernante omnipotente, supremo,

en quien la Iglesia tiene su fe y esperanza.

Como Pablo dijo: "Debemos de darle gracias a Dios,

porque en Cristo siempre nos lleva en victoria".

¿Qué he querido exponer con todo esto?

Pues he querido exponer que puedes dirigirte a él

en oración, expresarle tus inquietudes,

porque él tiene cuidado de ti.

Padre eterno también, nuestro Señor es el Padre eterno.

Esto no está en conflicto con la paternidad del Padre Dios.

También Jesús, en este sentido, es Padre,

en el sentido de que nos ayuda

y nos consuela en estos momentos tan difíciles,

como buen padre a sus hijos.

En el Evangelio de Juan leemos a los que le recibieron,

a los que creen en su nombre, les dio potestad,

les dio el derecho de ser llamados hijos de Dios.

El que nos creó nos ayuda en la vida espiritual en el momento

de recibirla en nuestra vida,

nos guía, nos guarda, nos enseña y nos ama como buen padre.

La Biblia dice:

Dios dice... Dios... "Con amor eterno te he amado.

Por tanto, prolongaré sobre ti mi misericordia.

Este título, padre eterno, literalmente se traduce

como el padre de la eternidad, es desi...

Es decir, no a alguien que de momento te dice que te ama

y te consuela y te ayuda y, luego, te deja. No.

Es el padre de la eternidad.

Vamos a estar toda la eternidad con él,

porque él es el padre eterno.

Es quien suple todas las necesidades de sus hijos,

por quien estuvo dispuesto a dar su vida

para traernos de las tinieblas a su luz admirable.

Como padre está esperando con los brazos abiertos,

de la misma manera que el padre del hijo pródigo,

para que vuelvas a él, para que le entregues tu vida.

Dirígete a él en oración en esta Navidad

y no te va a defraudar.

Él es el buen Padre que te dará

lo que te conviene en cualquier momento.

Y finalmente es nuestro príncipe de paz.

Me encanta este título.

El príncipe de paz en nuestras vidas llenas de tribulaciones,

en este tiempo, sobre todo, llenas de aflicciones,

donde sentimos que constantemente se turba nuestro corazón

y tenemos miedo, él nos deja su paz, paz distinta a la que el mundo da,

como dijo él: "Yo, mi paz os dejo, mi paz os doy".

Pero es una paz distinta totalmente.

Dice el profeta Isaías que él guardará en completa paz

a aquel cuyo pensamiento en él persevera.

Cuando el hijo de Dios se encarnó en la persona de Jesús,

vino a la tierra para traer paz a los hombres.

Paz que sería una paz de reconciliación con Dios.

Nosotros habíamos establecido una guerra con Dios

con nuestras actitudes.

Pero en Jesucristo hemos encontrado la paz. Pero es aún más.

Es una paz interior que es importantísima,

porque Jesús lo dijo: "Mi paz os dejo, mi paz os doy".

Y no la doy como el mundo la da.

La Biblia nos enseña que el cristiano debe de aprender

a dejarse gobernar por la paz de Dios en sus corazones.

Cuando permitimos que la paz de Cristo guarde nuestros corazones

y pensamientos, entonces parece que la angustia cesa,

porque nuestra confianza está depositada

en aquel que solamente puede traer paz y perdón a nuestras vidas.

Quiero concluir, querido hermano, querido amigo,

te invitamos a celebrar la Navidad,

a vivir la Navidad de una manera distinta,

aceptando el reconocimiento en tu vida de Jesús

como consejero admirable,

el hacedor y cumplidor de grandes planes para tu vida,

el Dios fuerte,

el Dios encarnado que se reveló

en la persona de Jesús para ayudarte siempre.

El Padre Eterno que no tiene límites de tiempo,

que es nuestro padre que cuida de nosotros y el príncipe de paz.

Su gobierno es de justicia y de paz, que llena nuestros corazones

y nos permite vivir esa extraordinaria experiencia.

Termino. Si ya lo tienes en tu vida, te felicito.

Disfruta de sus promesas y disfruta de esta Navidad.

Si aún no lo tienes como parte de tu vida,

esta es una buena oportunidad.

Apártate a solas en este momento. Acércate a Jesús en oración.

Pide que él sea parte de tu vida.

Reconoce tus pecados pidiéndole perdón por ellos

y déjale ser el dueño de tu vida.

Y si así lo haces,

te felicito también, que esta Navidad Dios quiera

que sea una Navidad importante para ti

y la recuerdes por siempre.

Que esta Navidad es la Navidad

que por primera vez dijiste sí a Jesús en tu vida.

Feliz Navidad para todos. Que él os guarde y os bendiga. Amén.

Amén.

(Aplausos)

# Puedes entender,

# oh, María, el milagro,

# que hoy acunas.

# Puedes comprender que tu niño,

# es el creador de sol y luna

# y que en él nace un reino

# de esperanza, vida y luz,

# que alumbrando a este niño

# alumbrada fuiste tú.

# Puedes entender

# que sus manos sanarán

# a los enfermos.

# Puedes comprender

# que su voz arrancará

# el furor del viento

# y que en él nos visita

# desde el cielo # el mismo Dios.

# Cuando beses su carita

# has besado a tu Señor.

# Puedes entender.

# Puedes entender.

# Puedes entender.

# Puedes entender.

# Los ciegos ven, los sordos oyen,

# los muertos vivirán.

# Los cojos andan, # los mudos cuentan,

# la gloria del Señor.

# Puedes descifrar.

# Oh, María,

# el misterio de este niño

# que quiso bajar

# desde el cielo

# falto de cariño.

# Morir

# por nosotros # para darnos redención.

# Que este niño que ahora duerme

# es el gran...

# Gran...

# Sal...

# Oh, oh.

# No puedes entender. #

(Aplausos)

Una canción preciosa.

La verdad es que la Virgen María juega un papel clave

en esta celebración de la Navidad

y lo que vemos es que fue una mujer afortunada,

porque pudo traer a este mundo al salvador.

Y en esos días en que estamos recordando

todo lo que significó aquel momento,

recordamos también las palabras que le dijo el ángel

a la Virgen María: "Nada hay imposible para Dios".

Así que, sea cual sea tu situación, sea cual sea tu problema,

sea cual sea tu dolor, como hemos escuchado también

en la predicación,

Jesucristo es quien puede darte la mano,

puede darte la esperanza y puede darte la ayuda

que necesitas;

así que, esperamos que lo podamos aprovechar

y apropiarnos de ello en estos días.

Pues sí, el Mesías nació para traer esperanza,

ya sea que estemos en una pandemia o no.

Como hemos visto y escuchado a lo largo

de toda la celebración de esta mañana,

él es nuestra paz.

Jesucristo es nuestra alegría.

Así es. Y nos despedimos.

Queremos agradeceros a todos el que nos hayáis acompañado,

la posibilidad de estar aquí también,

como... Con vosotros, como Iglesia Bethel.

La verdad es que es una bendición el pastor.

Por muchos años hemos estado colaborando

y trabajando en muchos frentes

y una bendición poder estar aquí con vosotros.

Así que, vamos a terminar poniendo también

y pidiendo a Dios que con su gracia nos acompañe durante este tiempo.

Vamos a orar. Señor y Dios,

te damos muchas gracias, porque hemos podido escuchar,

hemos podido cantar, hemos podido reflexionar,

hemos podido acercarnos a todo el significado de la Navidad

y queremos terminar este culto

presentando nuestras vidas delante de ti

y pidiéndote que tú nos des de tu paz, de tu esperanza,

de tu alegría,

de modo que podamos celebrar la Navidad

con todo el sentido que tiene al mirar lo que significa.

Y te damos gracias porque tú eres un Dios cercano, un Dios real,

un Dios que todo lo puede.

Y pedimos, Señor,

que por medio de tu Espíritu podamos seguir avanzando,

podamos seguir mirando hacia el próximo año

con nueva visión, con esperanza y con fuerzas,

sabiendo que tú estás a nuestro lado.

Lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Feliz Navidad y, no lo olvides, tú vales mucho para Dios.

Pues sí, para terminar nos ponemos de pie

y cantamos una nueva canción recordando el sentido de la Navidad.

Esta será nuestra despedida.

# Celebramos cada año,

# celebramos Navidad.

# Celebramos con canciones

# y alegría

# que Dios nos dio a su hijo amado,

# la gracia y el perdón.

# El regalo eterno de la salvación.

# Entre nosotros

# habitó y vimos la gloria

# de Su Majestad

# y de amor

# nuestro corazón rebosa.

# Vino a salvarnos,

# él mandó a Dios con nosotros.

# Su nombre es Cristo.

# Navidad.

# Gloriosa Navidad.

# Todo el mundo hoy ya sabe

# la razón de Navidad.

# Todo el mundo debe celebrar

# con gozo

# que Dios vino a alcanzar al hombre

# debido y en oscuridad,

# danos una nueva posibilidad.

# Entre nosotros

# habitó y vimos la gloria

# de Su Majestad

# y de amor

# nuestro corazón rebosa.

# Vino a salvarnos.

# Él mandó el Dios con nosotros.

# Su nombre es Cristo.

# Navidad.

# Gloriosa Navidad.

# Entre nosotros

# habitó y vimos la gloria

# de Su Majestad

# y de amor

# nuestro corazón rebosa.

# Vino a salvarnos.

# Él mandó el Dios con nosotros.

# Su nombre es Cristo.

# Navidad.

# Gloriosa Navidad.

# El Señor

# Jesús

# mi hermano es.

# El Señor

# Jesús

# mi hermano es.

# El Señor

# Jesús

# mi hermano es.

# El Señor

# Jesús

# mi hermano es. #

(Aplausos)

¡Aleluya!

# ¡Aleluya! #

# Emmanuel, tus ojos...

# Tú eres el Señor.

# ¡Aleluya!

# ¡Aleluya!

# ¡Señor, aleluya!

# Gloria, gloria. #

Culto evángelico de Navidad

25 dic 2020

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