www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5758883
No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

(Aplausos)

(Sirenas)

(Móvil)

(Móvil)

María.

Perdona, que he visto tus llamadas, pero no he podido.

María, ¿cómo estás?

Agotada. "Ya".

Cuando esto termine yo no sé si voy a poder seguir, ¿eh?

Dicen que queda poco.

Empezamos a ver la luz, pero...

va a ser difícil quitarse esta pesadilla de encima.

Me siento tan inútil.

En cambio, tú...

Nosotros estamos para vivirlo

y tú para contarlo cuando haya pasado.

Ojalá sea pronto.

Ojalá. ¿Y cómo está?

No va a salir de esta, Carlos.

"Es imposible".

¿Cuánto tiempo lleva? ¿20 días?

Veintitrés. "No entiendo cómo puede...".

¿Aguantar? "Sí".

Pues se aferra a la vida. Acuérdate de la abuela.

La abuela.

La veo a ella en todos los ancianos que están ingresados.

"Y se te rompe el corazón". No.

Me da más fuerza.

Me ayuda a seguir.

¿Mamá? Mamá bien, ¡buah!

Otro roble.

"¿Ha salido a aplaudir?"

Bueno, no exactamente. Ha aplaudido desde dentro.

Está un poco resfriada y no quiero arriesgarme, ¿sabes?

Gracias por quedarte con ella.

Bueno, se pasa las horas viendo fotos viejas con Alba.

Me recuerda tanto a ti cuando tenías su edad.

Sí, cuando tenía su edad tú te fuiste a Nueva York

y me sentó como si me quedara huérfana.

Pues te espabilaste muy bien sin mí, ¿eh? Mírate ahora.

Precisamente ahora.

Precisamente ahora

tú eres el orgullo de nuestra familia.

Mira, estoy aguantando todo esto sin llorar.

No me hagas llorar tú ahora.

"Te quiero". Yo más.

-Cariño.

Tu padre.

¿Qué? ¿Qué pasa?

Creo que va a ser hoy.

Carlos, te llamo luego, ¿vale? "Vale, vale".

Tú te pareces mucho a ella.

Uy, ¿y esta?

Vale. ¿A ver?

(SUSPIRA)

¿A ver? Tiene algo aquí.

Siete de febrero de... De 1992.

¿El cumpleaños del abuelo? Sí.

De este día me acuerdo como si fuera ayer.

A ver, venga, cuéntame.

Tu abuelo llevaba años esperando el 92

y llegó. Vaya que si llegó.

El 92 fue un año muy importante.

¿Sí? Fueron las olimpiadas.

España se convirtió en la novia del mundo.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Te soñaba. -# Sin cesar.

-# Y acerté. -# Ya lo ves.

-# Y una voz. -# En mi ser.

-# Volverá. -# En un nuevo día.

-# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

No me tapes, a ver si me voy a tropezar

y me voy a caer. Es para que te haga más ilusión.

Bueno. Y más emoción.

Estamos aquí por las trencas.

Ah. Que son maravillosas.

Tienen unos colores que me han encantado.

Entonces ya sé dónde estoy.

La única tienda grande que hay para trencas ya sé cuál es.

A ver, a ver si te gusta. A ver.

(TODOS) ¡Sorpresa!

¡Ah, coño! ¡Sorpresa!

Felicidades, papá. Gracias, hija.

Qué alegría, Herminia. ¿Cómo estamos?

¿Cómo está? Herminia, guapa.

Hijo, ¿qué tal?

¿Cómo estás? Felicidades.

Muchas gracias.

¿No decías que ibas a venir a verme más a menudo?

¿Qué pasa? Vas a ir a la mili y no te voy a ver.

Hijo, de verdad. Qué guapo está.

¿Y esta niña? "Happy birthday".

"Thank you very much". Felicidades, abuelo.

¿Cómo estás? Felicidades, papá.

Qué guapa estás, Debbie. Esto no te lo esperabas, ¿eh?

Merche, muchas gracias.

¡Bravo!

Gracias por esta sorpresa, no lo esperaba...

Ni siquiera los botones

me aguantan ya en la chaqueta.

Mientras comíamos, pensaba: "Voy a tener que decir algo"...

A lo mejor, las circunstancias han hecho

que no estemos juntos todo lo que quisiéramos,

pero seguimos siendo una familia.

Seguís siendo el pilar de mi vida.

En realidad, las circunstancias...

...sabiendo que nos queremos mucho,

que os queremos mucho.

Os quiero por encima de todo.

Muchísimas gracias y por mi familia.

Gracias. Feliz día.

(RÍEN)

Anda que no. Te vas a quedar así un día.

¿A la abuela dónde la hemos dejado? Con Deborah y los niños arriba.

Perfectamente, hija, muy contento. ¿Sí?

¿Quizá demasiado? Bueno, pues no está mal.

¿Dónde hemos dejado el coche? Creo que ahí, ¿no?

Sí, ahí. El mío está ahí.

El nuestro ahí, ¿me dejas conducir?

No te dejo conducir. Hala, ¿por qué?

Hemos bebido un poco. Todos, tú también.

Yo solo he bebido una copita.

¿Entonces?

Pues nos vamos con Toni nosotros.

¿No vienes conmigo?

¿Y eso? Porque nos lleva Toni.

Ah.

Bueno.

¿Y por qué no nos vamos a una cafetería?

A tomar algo. Yo no puedo, imposible.

A tomar un café nada más. A las 20:00 salgo para Barcelona.

Ah, bueno.

Pues nada, entonces nada, ¿no?

Qué pena. ¿Tú tampoco? Yo es que tengo mucha plancha.

Pero ¿cómo vas a planchar en una tarde así, hija?

Joder, es lo que hay. (RÍEN)

Tú tampoco, claro. Anda, Antonio.

Conduce con cuidado, ¿eh?

Vale, sí. ¿Dónde cojones está el coche?

Pues nada. Es una pena, porque hace una tarde estupenda.

Me voy yo solo.

Venga.

(SUSPIRA Y RÍE) Que te quiero.

Termina bien el cumple, ¿eh? Gracias, hija.

Te quiero. Yo también.

Muy mal lo de pagar lo de todos.

¿Cuándo has pagado una cuenta de tu padre?

Se supone que era cosa nuestra. Uy, el de la tele.

¿Cómo que "cosa nuestra"? Íbamos a pagar nosotros.

La Cosa nostra. Cosa tuya.

Felicidades, papá. Mi niña.

Gracias, hija. Felicidades.

Me ha gustado, he estado contento. Lo has hecho muy bien.

Gracias.

Merche. Antonio.

Muchas gracias. Cuídate mucho.

Ha estado muy bien.

Ha estado muy bien. Conduce despacio, ¿eh?

(Claxon)

Joder.

Espérate. (RÍE)

(Claxon)

A ver ahora. ¿Qué te pasa?

Que tengo una alarma alemana que me ha puesto Ramón.

Bueno, dale. Y es como tu madre.

Venga. Actúa cuando le da la gana.

¡Ay, ay! Bueno, id con cuidadito.

Buen viaje. Chao.

Adiós, hijos.

(Claxon)

(Claxon)

Bueno.

Ha estado bien, ¿no? ¡Hombre! Muy muy bien.

Por una vez estoy de acuerdo con él.

En lo de vernos más a menudo. ¿Tú no?

Yo creo que ha sido buena idea. Sí.

Que lo necesitaba.

No sé, papá se ha comportado.

No te ha lanzado ninguna indirecta,

ha estado cariñoso.

(Claxon)

Ha estado simpático, ¿no?

Ha estado bien, sí.

Oye, ¿y Belén?

Dijiste que reservara para ella.

Sí, pero no ha podido venir. Tenía mucho trabajo.

Joder, qué coñazo la bocina, ¿eh?

(Motor)

(Claxon)

He visto las miraditas de reojo de mamá a papá.

Uy, papá.

¿Qué pasa? Que se ha caído.

¿Papá? Sí.

¡Papá!

¿Qué te ha pasado?

(GRITA) ¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado? Toni ¿dónde vas?

¡Toni, hijo! Pues no lo sé.

(GRITA)

¡Ay! ¿Qué ha pasado?

¿Te han robado?

No, me han dado un golpe. ¿Qué?

¡Para!

Mírame. ¿Cómo se apaga la alarma esta?

Tiene por ahí un mando. Tienes una brecha.

¿Quién ha sido? No lo sé, Merche, no lo sé.

Se ha marchado por ahí. Levántate.

Hay que llevarle al ambulatorio. Ha pinchado la rueda.

¡Te ha pinchado la rueda! Joder, pero...

¿Tienes la cartera? La cartera sí.

¿A ver? Ay.

Madre mía. Es una buena brecha.

Sí. Vamos a llevarte al coche.

Espera. Hacen falta puntos seguro.

¿Y esto qué hacemos? ¿Dejamos aquí todo?

Venga, vamos a llevarte al coche.

Déjalo, ya nos ocuparemos luego. Vamos al coche.

Estoy bien. Toni, hijo, por Dios.

Joder. Pero ¿cómo se te ocurre?

¡Toni! ¿Qué tal estás?

Anda, apóyate en mí. En cuclillas. No te vayas a marear.

Sí. No, no me mareo.

Apriétale, mamá. A ver.

Madre mía, qué susto.

(MURMULLOS)

¿Tú crees que iba a por él?

Yo diría que sí. ¿Que sí?

Pero ¿a santo de qué? Yo qué sé.

¿Y si ha sido una casualidad? ¿Eh?

¿No te mosquea que de todos eligiese el suyo?

Quizás es un pirado al que no le gustaba la matrícula,

el color, alguna tontería.

¿Y que luego le diera en la cabeza con una llave inglesa?

No sé. Vamos a hacer una cosa.

Cuando terminéis, vais a comisaría y lo ponemos en claro.

¿Cómo que "vais"? Tengo que ir a Barcelona, no puedo.

El que lo tiene que aclarar es él. ¿Él? No te entiendo.

Si tiene un enemigo, es mejor que nos lo diga y ya está.

¿Qué enemigo va a tener papá? ¿En serio?

Sí, Toni, no tenemos ni puta idea de su vida.

No conocemos nada de lo que está haciendo, ¿no?

Ya no somos lo que éramos.

¿El qué? ¿Una familia?

Exacto. Mira, ¿qué quieres que te diga?

Si papá tuviera un enemigo tan peligroso, lo sabríamos.

Igual no lo sabe ni él.

Belén. -No, soy yo, mamá.

-"Ah, qué rápido has llegado".

-Sí, en metro son tres paradas.

¿Qué tal está el abuelo? -Bueno, lo están curando ahora.

No sé, supongo que bien. ¿Me pasas a Belén?

-Ha salido, creo que se ha ido al teatro.

-Ah, pero ¿le has contado lo del abuelo?

-No, iba con una chica.

"No me parecía el mejor momento para decirle nada".

Era una actriz, creo.

-Ya.

-Estaban...

Estaban hablando de proyectos muy contentas las dos.

-¿Cómo que...? Me voy ya.

¿Cómo que contentas?

-Llevaban un par de lingotazos encima.

-¿Cómo lo sabes?

-Han dejado dos vasos con un culín de cubalibre.

-Pero ¿por qué estás tan seguro?

-"Los he olido".

-Oriol, ¿qué me estás queriendo decir?

-Que no te conviene.

-Cariño, que eres mi hijo, no mi marido. Parece...

(Pitidos)

Joder, de verdad.

Qué mala hostia tiene.

Joder, las 18:30. Voy pilladísimo.

Me quería duchar, no me va a dar tiempo.

Te hice la maleta, a ver si falta algo.

Vale. Gracias, cariño.

¿Qué tal tu padre? Hombre, ahí está. En "shock".

Se ha quedado mi madre y mi hermana iba a la comisaría.

¿Quieres que te lleve al aeropuerto? ¿Y quién se queda con Sol?

Santi. No, no. Llama a un taxi.

Deberías hablar con él antes de irte. ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

Dice que vio a la persona que atacó a tu padre.

¿Qué?

¿Enemigos? Es que yo no tengo de eso, Merche.

Joder, de verdad. ¡Qué asco de Madrid, coño!

Tu hija Inés piensa que sí, así que...

Inés lo que pasa es que tiene mucho teatro.

(Claxon)

(GRITA) ¿Dónde irás, desgraciado? ¡A ver si te estampas!

Coño, no he visto la matrícula.

Solo digo que si hay algo que deberíamos saber y no sabemos,

es el momento de que lo digas.

No hay nada, Merche. ¿Seguro?

Seguro, Merche, porque lo del dinero te lo he contado, ¿no?

No. ¿No te he contado lo del dinero?

No. ¿Qué te pasa con el dinero?

No, a mí no me pasa nada, Merche. ¿Cómo que no te pasa nada?

Nada no. Me acabas de decir que te pasa algo con el dinero.

Mira, Merche. Ayer, antes de cerrar...

(CASANDRA) Antonio. Dime.

¿Tú has sacado dinero de la cuenta de imprevistos?

No, yo no. ¿De la cuenta de imprevistos?

No, de esa cuenta habíamos quedado que no se sacaba dinero.

Bueno, entonces, si...

tú no has sacado dinero

ni Ramón tampoco ni yo tampoco,

pues tenemos un problema.

¿De cuánto dinero estamos hablando?

De medio millón. ¿De medio millón?

La cuarta parte de la cuenta.

¿Estás segura, Casandra?

Ay, mira. Yo llevo todo el día intentando averiguar

dónde ha ido a parar esa cantidad.

Y no hay ni un justificante, nada.

A ver, Casandra. Así por arte de magia no ha desaparecido.

Eso sí que no.

No puede ser. En este momento no puede ser.

¿Cómo va a desaparecer dinero?

Estamos a nada de la Expo. Necesitamos el "cash".

Ya lo sé.

Por eso estoy tan preocupada. Pero preocupada de verdad, ¿eh?

-Antonio, a mí esto me huele muy mal.

Vamos a ver, ¿qué me estáis queriendo decir?

Yo es que no quiero señalar a nadie sin estar completamente segura.

Casandra, ¿qué cojones me quieres decir?

Mira, que de esa cuenta solo tenemos firma autorizada

tú, yo y Santos.

¿Santos?

Eso parece.

Santos es muy buen chico,

¿cómo va a meter la mano en la caja sin...?

¿Tú has hablado con Clara? No.

Porque es que está muy raro últimamente.

No sé. Coño.

¡Eh, pareja! ¿Qué tal?

Bien. ¿Cómo estáis? ¿Qué tal?

¿Os tomáis una cervecita?

No, es que yo tengo que hacer la cena.

Mujer, es pronto. -Además, Josete tira las cañas

como nadie en todo Madrid.

No, hoy no. Otro día, ¿eh? Vamos.

Cuco.

Mañana antes de abrir me gustaría tomar un café contigo.

¿Conmigo? Sí, contigo. Estoy hablando contigo.

Bueno, vale. Vale. ¿Y eso?

Cosas de negocios. Anda, vamos.

Bueno, como quieras.

Santos, a las 09:00 como un clavo, ¿eh?

De acuerdo.

De acuerdo.

(Puerta)

Malos humos.

-Entran juntos.

-Sí, ¿y qué?

-Que igual han vuelto.

-Bueno. Estos van, vienen... Estos no se aclaran.

Lo mejor es no meterse. -Oye.

Antonio te ha hablado fuera de tono, ¿no te parece?

-Ya sabes cómo es Antonio.

Se cree que puede con todo y no delega.

-¿Y desde cuándo te habla así?

-No sé. Lo único que digo

es que como siga así con la que se nos viene,

este al final explota.

-Pues habla con él, que para eso eres su socio.

-Debería.

Buenas. -Hola, mi niño.

-Marchando estas cañas.

Seguro que tiene una explicación.

Si la tiene, se la ha guardado para él.

¿No será que Casandra se ha hecho un lío con las cuentas?

¡Qué va! Las ha repasado 30 veces.

Bueno.

Tú ve con cuidado. Siempre voy con cuidado.

Hombre, siempre siempre no.

A veces vas a lo bruto con la gente. No, voy como tengo que ir.

Por eso te pasa lo que te pasa, ¿verdad?

(Pasos)

Buenas noches.

Buenas noches. Buenas.

¿Y qué es lo que me pasa? Si puede saberse.

¿Hace falta que te lo diga? ¿Qué ha dicho la policía?

A tu marido le han intentado robar y él no se ha dejado, punto.

Exmarido. Bueno, sí.

No te ilusiones, ¿eh? Una noche.

Ya, ya. Una noche. Pero qué noche, Merche.

Una noche en la ópera.

Estaba sentado enfrente.

Un tío muy raro, y llevaba gafas de sol.

E iba solo. ¿Por qué te fijaste en él?

Nos estuvo espiando toda la comida.

Si tenía unas gafas de sol, ¿cómo sabes que nos estaba espiando?

Oriol y yo le oímos cuando fuimos la váter.

¿El qué le oísteis?

Estaba hablando por teléfono con alguien hablando del abuelo.

-Está con toda la familia. Todos aquí, ¿te enteras?

Todos. Riéndose de ti, riéndose de mí.

¿Y solo oísteis eso?

Oí más cosas. ¿Qué cosas?

Más cosas, no me acuerdo. Coño. Haz memoria, Santi, por favor.

Toni, tienes el taxi abajo. Joder.

¿Cómo me voy a Barcelona así?

A mí qué me cuentas, solo digo lo que vi.

Sí, pero tienes mucha imaginación. Piensa lo que quieras.

¡Oye, tú!

(Puerta)

Es que es imposible, ¿eh?

Toni. ¡Coño, es verdad!

No podemos hablar, acabamos discutiendo.

Yo le he pedido que te lo contase.

Es que... Bueno, me parecía importante.

Es tu padre al fin y al cabo.

¿Qué cojones queréis que haga con todo esto? ¿Cómo me voy así?

Bueno, ¿y qué quieres que haga yo, Toni?

No me gusta este papel de árbitro que tengo entre tú y tu hijo.

Lo siento, pero cuando te casaste conmigo, te casaste con los dos.

Anda, vete.

No sé qué os pasa, pero estáis cargados de puñeta los dos.

Que te vayas, Toni. Vas a perder el avión.

Pero Santos es tu amigo. Y mi socio, Merche.

Por eso tengo que tener una confianza ciega en él.

Bueno, y él en ti. Exacto, exacto.

Ya. A ver.

Lo único que te estoy diciendo

es que le des la oportunidad de explicarse.

Merche, no hace falta que me digas nada de eso.

Que yo no soy ningún déspota, mujer. Déjame.

Le doy la oportunidad a la gente de explicarse.

Ya.

(SUSPIRA)

¿Qué pasa? ¿Te duele? Ahora sí.

Sí. Tómate una aspirina.

Están ahí en el cajón de la derecha. Bueno.

Deja tus cosas. Las metes en la habitación de Carlos,

vas a dormir ahí. Ahora hago la cama.

Ya puedo yo.

Madre, Antonio se queda a dormir esta noche.

Ay, ¿y eso?

Pues nada, Herminia.

Que me han dado tres puntos. Uy.

Del golpe. Qué barbaridad.

Está un poco despistado todavía.

No se preocupe. No estoy despistado, Herminia, no le haga caso.

Lo que pasa es que me duele un poco y a veces...

Ya sé que estás bien,

pero el médico ha dicho que no duermas

en el apartamento solo. ¿Cómo? ¿Solo por qué?

Tiene una novia, ¿no? Que no aparece.

Se ha esfumado, Herminia. Ha desaparecido como por encanto.

¿Habéis roto?

Yo creo que no.

Vamos, esta mañana estaba de muy buen humor.

Ella estaba de buen humor. Yo no, pero...

Voy a por las sábanas.

¿Te gusta?

Estás preciosa. ¿Sí?

Te queda como un guante.

Además, el rojo es el color favorito de mi padre.

¿Y por qué no te apuntas?

Y así no te quedas aquí comiendo solo.

No.

Tu padre querrá estar contigo a solas y no con terceras personas.

Es que tú no eres una tercera persona cualquiera, ¿eh?

Tú eres mi amigo superespecial.

Déjalo, Cata.

El hombre que me podría hacer feliz si no le gustaran más las rubias.

Déjalo, Cata.

Vale, vale.

Que no estamos de humor, ¿eh?

Ah.

¿Y qué vas a hacer entonces?

Me pasaré por la oficina. Tengo cosas que hacer, nada importante.

¿Y si te llaman tus hijos qué? ¿Quién?

Tus hijos.

Ya sé quién dices, pero no ha venido, Cata.

Alcántara, es tu cumpleaños hoy. Y van a venir.

# "Happy birthday to you.

# Happy birthday to you.

# Happy birthday, Mr. Alcántara.

# Happy birthday to you". #

Ay, mira. Yo con esto... ¡Uy!

¡Uy! Y con la cenita de luego,

soy el hombre más feliz del mundo.

Qué pena no tener 30 años menos, Cata.

Ay, ay, ¿para qué?

Pues para...

¿Vas a coger el coche? Sí, voy a coger el coche.

¿Me acercas a la oficina? También tengo cositas que hacer.

Ojo al dato. Ya, ya lo he oído.

"Quiero que me acompañes a la oficina".

Total, yo que estaba allí quitándome los cáncamos de la nariz

tranquilamente

y, de repente, llaman a la puerta.

(Timbre)

"Pienso que es el portero o...".

O el cartero o alguien así.

No le hago mucho caso al asunto porque estaba yo...

obcecado con lo del dinero.

Y la verdad es que no me fijé

en nada de lo que pasaba fuera, Herminia.

No me fijé, hasta que...

(CATA) Haz el favor de... (HOMBRE) Se aprovecha de ti.

-¿Qué estás diciendo?

-Él sabe... ¡Cata!

(CATA) ¿Cómo lo sabes? (HOMBRE) Da igual.

No te preocupes. Voy a hablar con él...

-No, no. quieto. -No lo defiendas.

-Vámonos. -Tengo que hablar con él.

Y contigo, con los dos. -Venga. Vamos, vamos, tira.

Cata. ¡Cata! Vamos.

"Raro, ¿no? (HERMINIA) Muy raro".

Porque estamos solo ella y yo en el apartamento.

Claro. Así que me preocupo.

Total, he llamado varias veces a su oficina y nada.

Pues llama a casa, a ver si igual ha llegado.

Es verdad, porque hemos estado en casa y no...

no hemos llamado, ¿verdad?

No. Pues ya llamo.

(Portero automático)

Esa es la niña, María.

Siempre se deja las llaves. Ya abro yo.

Espera, que ya contesto yo.

Sí, hija, te abro.

¿Mercedes? ¿Quién es?

Yo soy Max, ¿tú quién eres?

Un momento.

Es el de "La casa de la pradera". ¿Qué hago? ¿Le digo que suba?

No, no.

¿Quieres que me vaya yo? No hace falta.

(SUSPIRA)

¿Estás lista? Sí. Bueno, no.

Pero bajo en cinco minutos.

¿Ocurre algo?

No. Subo.

¡No! Mejor me esperas en el bar.

Me lo contó antes de salir y no me lo quito de la cabeza.

No te preocupes, le pregunto. Está claro que es un tío enorme.

Venga, tranquilo.

Oye, Inés. Que me voy, que pierdo el avión.

Buen viaje. Chao.

Oye, Oriol. -¿Puedo poner una película?

He alquilado "Muñeco diabólico". Es de terror.

¿La vemos juntos? -Bueno.

El señor este que visteis Santi y tú en el restaurante.

-¿Qué señor? -El que estaba pendiente del abuelo.

-El de las gafas de sol. -Supongo.

-No le hagas caso. Es muy peliculero y le gusta llamar la atención.

-¿Y tú no viste nada raro?

-Era un poco siniestro.

-Ese tío nos está espiando.

-¿Qué dices? -El camarero le iba a sentar

en esa mesa de allí y le pidió sentarse delante nuestra.

-Le gusta más una mesa que otra. No significa nada.

-Lo he visto antes en algún sitio.

¿Tú no?

-Yo no. -Fíjate bien.

-Estuvo dando la vara toda la comida.

-Entonces, ¿no notaste nada fuera de lo normal?

-¿Vemos la película?

Estás preocupada.

-Sí, un poco.

-Encima Belén se va con una amiga al teatro.

-Oriol, no metas cizaña.

-No quiero que te tome el pelo. -No quieres que esté con Belén.

-Es verdad, no quiero. -Porque es mujer.

-No, porque es ella. -Y te cae mal.

-Te cae mal a ti. -¿Sí? ¿Por qué?

-Te manipula y haces lo que quiere. -¿De dónde sacas eso?

-Pues de lo que veo. -Aquí el que manipula eres tú, Oriol.

Hombre que no. Me lo vas a decir a mí.

Mira, estoy empezando a estar harta del tema, te lo he dicho mil veces.

(Vaso)

El que avisa no es traidor, Oriol. Recoge eso.

-¿Adónde vas?

-¿Dónde vas, hija?

(Puerta)

Pues nada, ni en su apartamento ni en el mío.

Me estoy empezando a preocupar.

Me voy a hacer una manzanilla. ¿Te hago otra?

No, me parece que voy a salir.

¿A salir adónde?

Voy a ver a Ramón, que vaya a recogerme el coche.

Con lo que ha pasado, no voy a pagar

un dineral por el aparcamiento. Bueno, espera.

¿Qué pasa?

Mira, Antonio.

No te metas en medio de esos dos.

De mi hija y de ese hombre.

Ya, pero solo voy a hablar con Ramón.

Ya. Y yo he nacido ayer.

Usa la cabeza, Antonio.

Él está fuera y tú estás dentro.

Vas ganando.

Espera, que te hago la manzanilla.

No.

Qué hombre este.

(Televisión)

Pareja.

-Hola. -Hola.

-Nos ponemos aquí con vosotros. -Vale.

-Sí. -Vale.

-¿Ya habéis cenado? -Sí.

-Hola, parejita. -Hola.

-Josete. -¿Qué?

-¿Nos pones para cenar? -Sí, claro.

A ver. Vale.

Pues un vino blanco...

y unas aceitunas para acompañar.

-Este bar lleva meses cerrado, ¿verdad?

-Sí, casi medio año.

-Y ahora lo lleva usted. -Provisional hasta que se alquile.

¿Le interesa? -No, no, gracias.

-Hola. -¿Qué hay?

Buenas. Hola, guapa.

-Hola, cariño. Hola.

¿Vas sin abrigo? Cuando salgamos del restaurante hará frío.

Perdóname, te he llamado pero no te he localizado.

¿Qué ocurre? Antonio.

¿Qué le pasa a Antonio?

Pues que ha sufrido un accidente. No me digas.

Va a tener que dormir en casa esta noche.

Pero ¿es grave? No, no es grave.

El médico ha dicho que tiene que dormir acompañado.

Acompañado.

En una habitación solo.

Ah. Pero con una compañía cerca.

Y esa compañía tienes que ser tú.

¿Quieres que te lo explique mejor?

Hola, Antonio. -Hola.

-Hola. ¿Qué hay?

Buenas noches, Max. ¿Cómo estás?

Bien. ¿Y tú?

Bueno, con tres puntos en la cabeza.

¿No se lo has contado? Se lo estaba contando.

Y se lo voy a seguir contando en el coche.

Anda, ¿paga y nos vamos?

Perdón, ¿eh? No quería molestaros.

Si no querías importunarnos, ¿por qué has venido?

Porque quería hablar con Ramón.

¿Quieres que pase y ni siquiera le mire?

¿Que le ignore, hago como que no existe?

¿Vas a pasarte toda la vida que me queda controlándome?

Estás sacando las cosas de quicio.

Soy tan tonta que caigo en la misma piedra otra vez.

Te das demasiada importancia, Merche.

(SUSPIRA)

(Puerta)

¿Es este tu coche? Espera un momento, por favor.

¿Me puedes contar...

lo que acaba de pasar?

Bueno, no ha pasado nada.

Contigo y con Antonio siempre pasan cosas.

Cosas que no te pasan conmigo.

Estoy un poco harto, Mercedes. Max...

Mira, te voy a confesar una cosa.

No te va a gustar, pero debes saberlo.

Soy muy celoso.

Cada vez que aparece en nuestras vidas, me vengo abajo.

Intento parecer frío, racional, pero es pura fachada.

Yo no puedo más.

Yo tampoco puedo más.

¿Me vas a contar qué hay entre vosotros?

¿Qué quieres, que le abran la cabeza y lo deje ahí tirado?

No, por supuesto que no. Haría lo mismo por ti.

Sí, pero las cosas siempre le pasan a él.

No sé cómo se lo monta, pero siempre ocurre algo

que hace que vuelvas a su lado.

Y ahora, si realmente te apetece que vayamos a cenar,

sube y coge el abrigo.

(Teléfono)

¿Dígame?

-Hola, soy Catalina. ¿Con quién hablo?

Se queda.

¿Qué te ha pasado, Antonio?

Nada, que han intentado reventarme la cabeza, Clara,

pero aún me sigue funcionando.

¿Qué hace? ¿Por qué no se va?

Ramón.

¿Por qué no vas al "parking" de los Mostenses

y me traes el coche, que lleva parado todo el día?

(Televisión)

¿Podemos hablar un momento?

Mañana. Prefiero no esperar a mañana.

¿Por qué no vas con Ramón a los Mostenses

y me traes el coche? No soy el chico de los recados.

¿Cómo? Ni Ramón tampoco.

¿A qué viene eso?

Viene a que somos socios, Antonio. Y tengo que hablar contigo.

Joder, y nunca estás. No compartes las cosas, coño.

Coño, ahora dice este que el que no comparte las cosas

en esta compañía soy yo.

¿Por qué no salimos, echamos un cigarro y hablamos?

Porque no puedo. Es importante.

Pues por eso mismo.

Si es importante, no será para hablarlo delante de todos.

¿Quieres hablarlo delante de todos? Mejor mañana por la mañana

tú y yo a solas.

¿Te lo han contado?

Mañana, Cuco. Mañana a solas.

Dios.

(JOSETE) Y esto por aquí.

-¿Qué le has contado?

Ramón, vámonos.

Te acompaño a recoger el coche. ¿Lo del dinero?

Os lo iba a contar a todos el lunes.

-Lo siento, pero tenía que decírselo. -Aquí ni amigos ni nada, ¿no?

-Yo tengo que hacer mi trabajo. -Podías haber hablado conmigo antes.

-Eres tú el que tenía que haber hablado en su momento.

-¿En qué andas metido, Santos?

(Televisión)

¿Por qué no te sientas y me lo cuentas todo?

¿Quieres hacer el favor de darme el abrigo?

¿Adónde vas? A cenar.

¿A cenar? ¿Con lo que has comido hoy?

Madre, por favor.

Tengo el marisco en la boca del estómago.

Bueno, pues nada, cojo la gabardina. No hace falta.

¡Toma tu dichoso abrigo!

¿Se puede saber por qué te pones así?

Porque me tenéis loca los dos.

Ahora que parece que se estaba arreglando,

lo mandáis a hacer puñetas.

Madre. Reconoce...

que tú no puedes vivir sin Antonio y Antonio no puede vivir sin ti.

¿Ah, no? No.

Lo sabe todo el mundo.

¿El mundo? ¿Y qué sabe el mundo? Que os necesitáis.

Yo no hablo de amores ni de quereres, sino de necesitarse.

Yo no necesito a Antonio para nada. No seas orgullosa.

Pero si tú no das un paso sin que él lo sepa.

Y sin contar con Antonio no haces nada.

Vamos.

Estás atada a Antonio te guste o no te guste.

No me gusta. Pues te aguantas.

Porque Antonio es más que tu marido.

Es tu hijo, tu hermano, tu amigo, tu enemigo.

Es tu mitad.

(SUSPIRA)

Bruja.

(Teléfono)

¿Dígame?

Lo siento, Max, te lo digo en serio. ¿Qué sientes?

Hombre, yo no quería que me abrieran hoy precisamente la cabeza.

Normal.

Que no lo he hecho a propósito para fastidiaros la noche.

No fastidias nada, Mercedes se ha ido a por el abrigo.

¿Sabes una cosa, Max? Me caes bien. Me alegro.

Quiero decir que si, por ejemplo, yo me muriese

y después de muerto tuviera que decidir quién me sustituye

o tuviera que encontrar un hombre para cuidar a Merche,

ese hombre serías tú.

A veces hasta eres gracioso, Antonio. Ya ves, sin ni puta gana.

Tienes una novia estupenda, ¿no? Y un negocio que va viento en popa.

Sí, Max, sí. Un buen negocio.

Es más, si sale como yo pienso, que saldrá,

estoy haciendo el negocio de mi vida.

Después de muchos intentos, por lo que me han dicho.

Sí. O sea, que en estos momentos

tu vida es lo más parecido a una vida completa.

Pues sí, yo creo que ya me lo merecía.

Entonces, ¿por qué no la dejas en paz?

Porque llevo 40 años regando ese huerto.

Y es mío. Antonio, ¿subes?

Ahora subo, sí.

El médico ha dicho que no te puedes mover. Anda, sube.

Te quedas con mi madre, y María está a punto de llegar.

Antonio, ¿subes? No.

Creo que mejor me voy a casa.

No puedes ir a casa. Ha llamado Cata.

¿Ha llamado Cata?

Sí. ¿Qué ha dicho?

Dile a Antonio que no puede ir a su apartamento

bajo ningún concepto.

"¿Entiendes? Que no vaya de ninguna de las maneras".

Pero ¿qué ocurre?

Ahora mismo no tengo tiempo de explicártelo,

pero que le quede muy claro: no puede ir a su casa.

Y dile que le llamo esta tarde.

¿Que no vaya a casa por qué?

Bueno, la verdad es que no me lo ha explicado.

Le he preguntado desde dónde... Perdona, Max.

Y no me ha sabido decir.

La verdad es que... ¿Y no te ha vuelto a llamar?

No.

Pero ¿le has notado algo raro? ¿Estaba en peligro?

Estaba nerviosa, sí.

Me cago en la leche,

vas a tener razón con lo del enemigo.

Merche tiene una teoría de que tengo un enemigo y no lo conozco, Max.

Perdona. ¿Tú no sabes nada seguro?

No, yo no.

¿No has tenido ningún encontronazo

con alguien relacionado con Cata? Que yo sepa, no.

Hola. Hola, hija.

Hola, mamá. Anda.

Sube a casa con tu padre.

¿Cómo estás? Ahora mismo acojonado, hija.

Muy acojonado. Anda, sube ya.

Vamos.

Me vas a matar.

Te quedas.

No me puedo ir así.

("La deuda de la mentira")

# Cuida que no te engañe.

# Sería lo normal.

# No es todo cierto # cuando me oyes hablar.

# Si vieras lo que pienso,

# llegarías a dudar

# de que en algún momento

# te haya dicho la verdad... #

-"Hola, este es el contestador automático

de la escuela de actores de Belén Serrano".

(Pitido)

Belén, no sé, son las 15:00.

Habíamos quedado a las 14:30.

¿Qué pasa? Que no vienes, ¿no?

Bueno, tú sabrás.

-# Es imposible

# seguir así.

# Pero sin trucos y mentiras # ya no sé vivir.

# De lo que es mi vida

# no sé cuánto le debo a la mentira.

# Ahora no me crees

# y lo que he dicho es cierto.

# Creo que me arrepiento... #

-Inés, ¿qué haces aquí?

-No lo sé.

-Pensaba que ibas a venir al teatro.

-Y yo que ibas a venir a la comida.

-Ya sabes que odio las reuniones familiares.

-Ya. ¿Si te pido que hagas un esfuerzo es mucho pedir?

-No me sale, Inés, ya lo sabes.

Me siento muy incómoda plantada en medio de todos.

-Pero sí que te sale estar en mi casa

tomando unas copas con una amiga delante de mi hijo.

-Venga, anda. Vamos a tomar algo las tres.

-¿Las tres también? -Ya vale, Inés, ¿no?

Será Nina en mi montaje de "La gaviota".

-Jo, qué guay. Nina.

Mi actriz, mi teatro, mis clases, mis alumnos, mi...

Mi libertad, claro. Mi libertad.

Se me olvidaba lo de mi libertad.

-Venga, anda. -Mucho "mi" y muy poco "nosotras".

-Inés, en menos de una hora estoy en casa.

-¿Sí? -Y haré cuscús.

(Motor)

(TELEVISIÓN) "Venga, vamos a saludar.

-Saludo a mi hermano, que me estará viendo,

a Christian y a mis amigas.

-¿Quién es Christian? -Es un amigo.

-Pero no vas a la India.

(RÍEN)".

(Puerta)

He perdido el avión.

¿Y no podías coger el de las 21:30?

No, estaba lleno.

Pero no pasa nada, cojo el primero de mañana y ya está.

Nosotros hemos cenado, pero te puedo hacer algo.

No, no, como cualquier cosa.

¿Y Sol? Dormida.

Oye. ¿Qué?

No me gusta que pienses que no te hago caso.

Vale. Te hago mucho caso.

Eres mi hijo. Me interesa todo lo que me cuentas.

Vale.

Y me duele que...

que no podamos hablar y que cuando lo hacemos

acabamos discutiendo como antes.

Vale.

Quiero que sepas que por mi parte voy a intentar solucionarlo.

Vale.

He estado hablando con tu madre.

La he llamado. ¿Sabes lo que le he dicho?

Que tú y yo nos vamos a ir en Semana Santa juntos a Barcelona

porque vamos a ver los Juegos Olímpicos.

Todas las instalaciones deportivas, ¿qué te parece?

Vale.

Es como hablarle a la pared.

No, no es verdad.

¿Cómo que no es verdad? Levanta una barrera entre nosotros.

Bueno, quizás... tú levantas la barrera primero

y después la levanta él, ¿no?

No, no tengo hambre.

Él, yo, la niña.

Somos lo que viene después del trabajo, ¿no?

Tú también estás metida en tu trabajo.

Pero no tanto como tú.

Me cogí un año de excedencia para cuidar a la niña,

cosa que tú no hiciste. ¿Me lo pediste?

¿Te lo tengo que pedir, Toni?

Vamos a dejarlo, ¿eh? Vamos a dejarlo.

Toni, ¡eh! ¡Eh!

Te echo de menos.

Te pasas los días fuera.

Cariño, los Juegos Olímpicos terminan en cinco meses.

El 9 de agosto para ser exactos. ¿Y luego qué, Toni?

Habrá otras Olimpiadas, otras guerras...

Eres tú el que pone las barreras.

De todas maneras, ¿qué te pasa a ti hoy?

Si querías tranquilidad, haberte casado con un funcionario.

¿Con quién discutías esta mañana?

¿El qué? Sí, esta mañana.

En la agencia. Ah.

Que volvía de misa con la abuela,

que llevaba un montón de días pidiendo que la acompañara.

"Y al pasar por delante de la agencia...".

¿Ese de ahí no es tu padre? Sí.

¡Los tengo ahí y no los coloco a nadie!

Además, parece que discuten, ¿no?

¡Que yo no quería ningún pase, que me mandaste mil!

No es un ladrón porque lleva corbata, ¿eh?

Bueno, abuela. Hay ladrones que llevan corbata.

¡Nadie los quiere, joder!

Te los van a quitar de las manos y lo sabes.

-Uf, mejor no meterse.

Bueno, ¿quién era?

Nada, uno con el que tengo unos "business" por ahí.

¿"Business"? "Business", sí. "Business".

Cosas complicadas que no entenderías.

Papá, que tengo 20 años ya.

Puedo entender cualquier cosa si te molestas en explicármela.

Se llama Salgado.

Y tiene un cargo importante en la organización de la Expo.

No tiene que ver con Cata, que es lo que te preocupa.

Sí, claro que me preocupa. Pero da igual, puede ser importante.

¿Me lo cuentas?

Es que... Venga, por favor.

Cuéntamelo.

Lo siento, Salgado, no puedo. Esto no es el Banco de España.

A ver, Alcántara.

Tenemos un trato. Ya, sí.

Que cambias cuando te da la gana, Salgado.

Primero era el tres, luego el cinco, ¡ahora es el ocho y sigue subiendo!

A medida que se acerca, las cosas se van complicando.

Hay más controles, corro más riesgos...

¿Qué cojones de riesgos? Parece algo fuera de la ley.

Te di la concesión de las excursiones para ver las obras.

A mí no me diste nada, Salgado. La idea fue mía, ¡mía!

Yo te la dije a ti.

Y te estoy mandando 300 personas a la semana.

¿Y la venta de pases con descuento? ¡No quería ningún pase!

Me mandaste mil. Los tengo ahí metidos y no los coloco a nadie.

Nadie los quiere, joder.

Te los van a quitar de las manos y lo sabes.

Eso ya lo veremos, Salgado. Eso ya lo veremos.

¿Y qué pasa con el tren? Lo que me importa es el tren.

No se sabe si va a haber tren.

Dijiste que iba a haber. Ahora digo que no.

No puede ser, coño. Es un negocio muy gordo.

¡He hecho mucha inversión!

¡Lo tengo casi cerrado! Pues lo anulas.

Y deja ya de racanear.

Si no te gustan las condiciones, puerta.

Tengo agencias haciendo cola para ocupar tu sitio.

No se te ocurra volver a amenazarme.

"¿Le amenazaste? Le amenacé, hija. Le amenacé.

¿Qué dices, papá?"

Solo quería defender lo mío.

Lo que pasa es que con esta gente, los socialistas,

no se puede, joder. ¿Y por qué no pasas de él?

Y ya está.

Eso quisiera yo, hija. Lo que pasa es que no puedo.

Tengo los autobuses alquilados, he contratado al personal,

me he gastado un dineral en publicidad

y encima estoy negociando con una cadena hotelera...

Sí, pero ¿no te das cuenta de que haces rico a ese pájaro?

No soy el único.

Bueno, ¿y tú qué me dices siempre?

Que mal de muchos... Consuelo de tontos.

Pues ya está.

Lo que sería una tontería sería dejar esta oportunidad.

No puedo dejarla, es la última de mi vida.

Ya, papá, pero es inmoral. ¿Inmoral?

Esto es inmoral. Esto es lo que es inmoral, hija.

Esto es inmoral. Mira a tu madre con este tipo, joder.

A la primera de cambio... ¡Me cago en la leche!

Me deja tirado. Papá.

Joder. Me he pasado toda la vida trabajando 14 horas al día, hija.

¡14 horas al día!

¡Parezco un cabrón!

Así tenían que llamarme a mí, coño. Antonio el cabrón.

Ni el Parriba ni leches. Relájate.

Encima, esta mierda de casa. ¡No hay una puñetera foto mía!

¡Ni siquiera de la boda!

¿Qué pinto aquí? ¿No lo entiendes? Mucho, papá.

(Truenos)

Me voy, hija. Me voy a un hotel o a una pensión.

A cualquier sitio.

(Teléfono)

Lo cojo yo.

(Teléfono)

No, hombre... ¿Sí?

A ver si va a ser Cata.

¿Sí?

Yo no puedo más.

Lo siento, pero esta relación me está destrozando.

Lo he intentado.

Bueno, lo hemos intentado los dos. No de la misma manera, Mercedes.

No seas injusto.

Yo...

Yo te tengo...

mucho afecto.

Sí. Sí.

Afecto no se corresponde con lo que yo siento.

Yo no puedo compartirte. Tampoco puedo exigirte.

Estoy en tierra de nadie.

Yo no quiero volver con Antonio, no...

No hace falta que vuelvas si nunca te has ido.

Yo estoy harto de sentirme un intruso.

Así que me agarro al mínimo de dignidad que me queda y me retiro.

Y si algún día consigues olvidarte de Antonio, ya sabes dónde estoy.

¿Así, sin más? Sin más.

Y si me equivoco, deja todo esto atrás y vente conmigo.

Que sí, hijo, puede ser.

Pero yo estaba contento con la celebración y no me fijé.

Os estuvo espiando toda la comida.

Posiblemente sí, pero yo solo tenía ojos para la familia, hombre.

Papá, ¿crees que puede tener alguna relación

lo de Cata de que no vayas a casa?

¡Que no me entero! No estoy bien de la cabeza.

Me han dado un golpe en el cuello y tengo mucha tortícolis.

¡Y estoy de mala hostia con tu madre!

¡Lo que me preocupa es tu madre!

Bueno, mira, vamos a hacer una cosa.

Si mañana a primera hora no ha aparecido Cata,

vas a la comisaría y se lo cuentas a la policía.

Pues voy a la policía, pesados.

Que conste una cosa, no tengo enemigos.

Me da igual, papá. Hazme caso, por favor, prométemelo.

¡Lo voy a hacer, pesado!

Ah, vaya, gracias.

Entiende lo que digo. "No te tengo que entender".

Tendrías que estar orgulloso de que nos preocupemos.

Así que hazme caso.

No se lo tengas en cuenta. Ya sabes cómo es el abuelo, muy suyo.

Tú también. Ah, ya me extrañaba.

Y yo. En esta familia todos somos muy nuestros.

(CHISTA) Más maquinita no, ¿eh?

Venga, a la cama. No tengo sueño.

Llevas toda la tarde con eso. Lee un rato.

Vale.

Estoy intentando abrir la barrera. Ya te veo.

¿Me abres la tuya esta noche?

"We'll see about that".

"¿Sí?" María, soy Inés. Abre.

"Vale, te abro".

Mamá.

(Puerta)

¿Qué te pasa? ¿Qué haces ahí?

Que sea la última vez que me hacéis una cosa así.

No te entiendo.

Ha sido una encerrona.

¿Lo dices por el cumpleaños de papá?

Estoy harta de que tú y tus hermanos

organicéis cosas para juntarnos.

Pero, a ver, nosotros lo único que queríamos...

Que las cosas sean como antes.

(Ascensor)

Eso es imposible, nada es como antes.

Y no lo va a ser jamás.

Papá, que mamá ha dicho que no podías...

¿Qué haces tú aquí?

¿No te ibas a cenar?

¿Se iba a cenar o no se iba a cenar?

Y yo qué sé.

¿Has visto cómo me ha mirado?

Me ha clavado en la cruz. ¡Esa es tu madre!

¡Esa es precisamente tu madre! Papá, papá.

¿Por qué no subes? Hazme caso.

No, hija, no.

De verdad, papá. ¡Papá!

¿Cómo vas a dormir en la agencia? Mira cómo estás.

Venga, anda. No seas terco, va. Que no.

¡Papá!

Papá. ¡Papá!

(Motor)

¡Papá!

¿Sabes qué? Que te vayas a la agencia.

¡Muy bien! ¿Qué pasa, María?

(Golpe)

(Móvil)

(Móvil)

Dime, María.

Papá...

ha tenido una recaída.

Puede que no supere esta noche.

No le voy a decir nada a mamá.

Mejor no. ¿No se puede hacer nada?

Hemos hecho lo humanamente posible, pero no.

Bueno, voy a tener el teléfono pegado a la oreja, ¿vale?

Intenta dormir tú que puedes.

Va a salir de esta, ya lo verás.

"Es infinito".

Tengo mucho trabajo.

Estoy muy orgulloso de ti, hermana.

Te quiero.

Doctora Alcántara, por favor.

(SUSPIRA)

¿Era María?

Sí, era María.

¿Y qué tal todo?

Nada, bien, sin novedad.

Siempre me dices eso

y me voy a la cama pensando que no es verdad.

Novelista.

Anda, venga, que no quiero que te resfríes.

Hala, Alba. ¡Alba! Hala, vámonos.

Te has quedado dormida, hija.

¡Socorro! ¡Socorro! ¡Ayuda, por favor!

¡Por favor! ¡Joder, ayuda!

¡Socorro! ¡Ayuda!

¡Por favor!

¡Ayuda! ¡Parad, parad!

¡Por favor, parad!

¡Ayuda, papá! ¡A mi padre lo han atropellado!

¡Papá! ¡Papá!

¡Ayuda!

¡Por favor, ayuda!

Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capítulo 371: Desde mi balcón

14 ene 2021

Año 2020 a las ocho en punto de la tarde. Todo el país se detiene para aplaudir a los sanitarios que se están dejando la piel para luchar contra el Covid 19. Entre ellos se encuentra María Alcántara que, como médico, intenta salvar el mayor número posible de vidas. Lo que ni se imaginaba es que entre los enfermos a los que están atendiendo está su propio padre, Antonio Alcántara, que con más de 90 años se aferra como puede a la vida. Mercedes espera ansiosa noticias mientras recuerda con Alba, la hija de María, los años 90. Una foto de toda la familia, en febrero de 1992, nos hace echar la vista atrás. Es el cumpleaños de Antonio y sus hijos le han organizado una comida sorpresa en la que, por supuesto, no falta Mercedes. Pero la alegría se ve empañada cuando, a la salida del restaurante, Antonio sufre un ataque por parte de un desconocido que sale huyendo.

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capítulo 371: Desde mi balcón" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capítulo 371: Desde mi balcón"
Programas completos (377)
Clips

Los últimos 2.823 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos