www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5902622
No recomendado para menores de 12 años Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capitulo 387: El momento es ahora - Ver ahora
Transcripción completa

"Cuando quieres ser médico,

te imaginas a ti mismo como un héroe que puede salvar muchas vidas.

En tus sueños descubres la vacuna contra el cáncer,

la cura del alzhéimer,

erradicas el párkinson, la esclerosis múltiple, el sida...

Te sientes imbatible.

No hay ningún virus que pueda contigo.

Pero luego, cuando te despiertas,

te toca asimilar que, a veces, por mucho que hagas,

hay vidas que se te escapan de las manos.

Te das cuenta de que no eres más que un minúsculo ser humano

que lucha contra sus propios miedos

y, aunque lo intentes con todas tus fuerzas,

nunca nunca te acabas de acostumbrar

a convivir tan de cerca con la muerte".

Ya, puede ser.

¿Papá bien? Papá está durmiendo.

Últimamente está muy dormilón.

Vas bien abrigada, ¿no? Que hace muchísimo frío.

Sí, que viene Filomena.

Bueno, luego serán cuatro copos.

A ver.

Buenos días.

(TODOS) Buenos días.

-Antes de empezar,

vamos a mostrar respeto por este cadáver.

Vamos a guardar medio minuto de silencio

para agradecer lo que de forma tan generosa nos va a permitir:

conocer, investigar,

mejorar nuestras herramientas para curar a la gente.

Aprender.

(Tictac)

(Moto)

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Te soñaba. -# Sin cesar.

-# Y acerté. -# Ya lo ves.

-# Y una voz. -# En mi ser.

-# Volverá. -# En un nuevo día.

-# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

Varón, 35 años, hipertensión arterial.

Fumador, 20 cigarrillos al día. Bebedor ocasional.

Sufre un episodio de dolor precordial agudo

irradiado al brazo izquierdo.

Persistente, de más de dos horas de duración.

En el electrocardiograma de urgencias

se objetivó elevación del segmento ST.

Se realizó cateterismo urgente, pero no lo superó.

Falleció a las pocas horas.

Alcántara, ¿le pasa algo?

No, nada.

Estoy bien.

La palabra "autopsia" proviene del griego

y significa "mirada a uno mismo".

El objetivo es estudiar las causas de la muerte,

tanto directas como indirectas,

así como las circunstancias en que sucedió el fallecimiento.

Aquí tenemos el material de autopsias:

escalpelo, pinzas, tijeras,

separadores,

martillo, escoplo...

(JORGE) ¡María!

(Claxon)

¡María!

¡María, María! ¡María!

¡María, por favor!

María, por favor. Por favor, por favor.

Jorge, tengo una clase de disección.

Déjame llevarte al hospital. No, cojo el metro.

No puedo dormir, necesito hablar contigo.

Me estoy volviendo loco.

Jorge, voy a coger el metro. Por favor te lo pido. Por favor.

Por favor.

¿Qué?

Joder.

Pero si nos queremos, ¿no?

Yo no le puedo hacer esto.

Ella lo tiene que entender.

Ya, pero está muy enamorada.

Ya, pero la vida es así de jodida y yo te quiero a ti.

Mira, voy a hablar yo con ella.

No, pero espérate. No, se lo tengo que decir yo.

Ya, pero ha llegado muy tarde a casa y yo todavía estaba durmiendo.

¿Y qué?

Que la vamos a despertar.

Le llevamos el desayuno.

¿Qué?

# Ahí vamos. #

("Sin documentos")

# Déjame atravesar el viento # sin documentos,

# que lo haré # por el tiempo que tuvimos.

# Porque no queda salida, porque... #

Merche, ¿por qué precisamente ahora, mujer?

La bodega, quiero decir.

Pues... Cómo lo está pensando.

Porque nunca te he visto tan feliz. Claro.

¿Cómo no voy a estar feliz, Merche, si es lo que más me gusta del mundo?

Estar en la bodega trabajando contigo mano a mano.

Ahora otra vez, Merche. Otra vez. Bueno, tampoco...

Que sí, Merche, me cago en la leche.

Después de este año de mierda que hemos tenido.

Primero con el puñetero divorcio, y luego con...

¿Sabes que me sigue doliendo la espalda?

¿De verdad? Me está saliendo como una chepa.

# ¡Porque sí, porque sí, porque sí!

# Porque mientras espero # por ti me muero

# y no quiero seguir así. #

¡Antonio, frena! ¡Antonio!

Joder, ¿de dónde coño ha salido esto?

No se ve a nadie.

Merche, Merche, Merche.

¿Qué? Esto es una...

Esto es una señal de Dios.

Nos dice que cambiemos de cama, que la pongamos más grande, Merche.

Antonio, por Dios. ¿Una señal?

Sí. ¿Qué dices?

¡Mira!

Ahí está Dios.

Estamos en La Mancha, Merche. ¿Y qué?

El centro de España. ¿Y?

Pues eso, la moda, el vino y el turismo.

¿Cuáles son las esencias de España? Tres en una, como el Espíritu Santo.

Coño, eso nadie lo había dicho. ¿Te has dado cuenta?

Somos mucho. Hazme caso, coño. Y no se nos reconoce, joder.

Además, tenemos un hijo en Moncloa.

O sea, que es o ahora o nunca.

¿Qué cojones es eso?

¡Hola, chavales! Oye, disculpa.

Disculpa, estamos con la mudanza, las puertas del camión son viejas...

Bueno, que en seguida os solucionamos esto.

No te preocupes. Bueno, perdona.

Mudanzas Paraíso, seguro y preciso.

Gracias. Encantado.

Chavales, en cinco minutos os lo soluciono y podéis pasar.

(RÍE) ¿Has visto, Merche?

Nos ha llamado chavales. "Chavales" es por el coche.

¿Qué va a ser por el coche?

Merche, este coche no es de chavales. Es de ricos.

Te digo una cosa muy en serio. ¿Qué?

No te embales otra vez.

No te preocupes, Merche. No te preocupes, ya he aprendido.

Nunca más. Bueno.

No voy a hacer nada sin consultar contigo,

pero quiero que trabajemos juntos.

Porque tú y yo, cuando estamos...

unidos, somos invencibles, Merche.

Invencibles de verdad. ¿Sabes por qué?

¿Por qué?

Porque somos la pareja de España, Merche.

Nosotros somos socios, Merche.

¿Entiendes? Socios.

Tenemos una sociedad, y cuando trabajamos en común

funcionamos en todos los sitios.

En medio de La Mancha te lo digo,

como si fuera el Quijote a Dulcinea.

Solo me falta una cosa para ser realmente feliz.

¿Más?

Sí. ¡Chavales! Ya está listo, ¿eh?

Ya podéis pasar. Gracias.

Adiós. Adiós.

Más no. Una cosa solo, Merche. ¿Cuál?

Las llaves de casa.

Pero ¡si las tienes!

No tengo las llaves, Merche.

Quiero las llaves de mi casa, Merche.

Con su llaverito y todo, coño.

Bueno, te daré las llaves.

Bueno.

(Motor)

¡Está listo!

¡Adiós, chavales!

¡Vaya coche!

(TELEVISIÓN) "El sida

es una enfermedad que no se contagia, se transmite.

Quiere decir que tan solo por convivir con una persona

o por... Esto lo sabemos, se ha dicho mil veces,

pero todavía hay gente a la que hay que decirlo.

A mí siempre me queda la duda

de si esta gente que todavía no sabe esto...

Es inútil, no estaría viendo la televisión en este momento

ni lee periódicos ni nada.

No sé si hay que hacer campañas más cercanas

a este tipo de ciudadano.

-Sí, claro, María Teresa. Las campañas de concienciación

son muy necesarias...".

-¡Chicos, mirad! ¡Es Inés en la tele!

-¡La leche! -María, está tu hermana en la tele.

-¡Niño, sube el volumen!

(TELEVISIÓN) "...una relación sexual.

-Tened en cuenta que el sida

es la principal causa de muerte de la gente que tiene

entre 20 y 45 años...".

-Qué bien se expresa la jodida.

-Claro, como que es actriz.

(TELEVISIÓN) "...a todos los niveles:

a nivel individual, familiar y colectivo".

Desde que la enfermedad se ha instalado,

ha revolucionado nuestras estructuras sanitarias

y sociales.

Bueno, lo ha cambiado todo, ¿no?

La forma de relacionarlos...

-Un primo mío tenía el bicho.

No dijo nada y se lo pegó a su mujer.

-Menuda prenda tu primo.

-Pero ¿eso del sida no era una cosa de sarasas?

-Ramón, acostúmbrate a decir homosexual.

-Ay. -Y los yonquis también lo pillan.

-Yo perdí a varios colegas. Uno el mes pasado, con 27 años.

Mira mi hermana. Qué crac. Ahí, dando la cara.

Eso es lo que vamos a hacer nosotros. Dar la cara.

¡Eh, eh!

Juntos.

-Y la napolitana para llevar. -Gracias.

-¿Te cobro?

-Quédate el cambio. -Gracias.

-Lo que me parece fundamental es no consentir

ningún tipo de discriminación social.

Esto está pasando cada vez más y no puede ser.

-Es en lo que hay que insistir. -Por favor...

-Percibir el riesgo. -No se tiren por el precipicio.

Entonces, si no tiene seguridad en esa persona

con la que tiene relaciones sexuales, use el preservativo.

Ahora, nosotros en este espacio de hoy...

(Pitido)

(MARTA) "Hola, Toni.

Te he llamado al despacho, pero es imposible hablar contigo.

Supongo que te estás dedicando en cuerpo y alma al debate del lunes.

Me alegro, es lo que tienes que hacer.

De todos modos, si me concedes media hora

me gustaría pasarte una información

que os puede venir bien para el segundo asalto.

¿Qué te parece si tomamos un 'gin-tonic'

esta noche en el sitio de siempre?

Besitos".

(Teclas)

(ÁFRICA) Pero, bueno, tía, ¿tú no tenías que estar en clase?

Joder, macho, llevo una resaca...

-Hola, Afri.

-Pero, bueno,

¿y esa cara de "tengo una almorrana"?

¿Qué?

¿Vas a decir que te arrepientes y que no puedes vivir sin mí?

Entonces, lárgate.

-Afri.

Yo lo siento mucho.

Estoy enamorado de María.

-Bien.

Me está pareciendo muy fuerte.

O sea, me parece muy fuerte. ¿No se supone que eres mi amiga?

Yo... Que no te gustaba.

Era una lapa, ¿no?

No te caía bien, era muy pesado. Eso pensaba al principio, pero...

Pero te empezó a gustar, ¿no? Cuando yo me fijé en él.

Y tú qué cabronazo.

Te enrollaste conmigo para estar cerca de ella.

-¿Qué dices? Fuiste tú la que te liaste conmigo.

-¿Yo? -Sí, una vez.

Y otra. Te avisé desde el primer momento

que no me quería liar contigo. No quería nada serio.

-En la cama ibas muy en serio.

-Joder, Afri. Yo...

(Cisterna)

(HABLAN EN INGLÉS)

¿Qué dices? No entiendo ni una puta palabra de lo que dices.

-Que si se puede duchar.

-"Yes, go".

-Españoles. -Españoles.

-Mira.

Esto no cambia la situación.

Tú eres un cabronazo de mierda

y tú... Sí, tú,

eres muy mala amiga.

-Durante la primera fase de la disección,

es importante observar de manera exhaustiva

el cuerpo del fallecido.

Centímetro a centímetro. Órgano a órgano.

De ahí viene la expresión "con pelos y señales".

Son precisamente las señales del exterior

las que nos aportan información muy valiosa

sobre lo que nos vamos a encontrar en el interior.

Vamos a empezar la disección.

¡Mike!

-Has estado genial. -No sé ni lo que he dicho.

-Estoy muy orgulloso de ti. -¿No parezco una loca?

-No, ¿por qué? -Me tiro de cabeza a la piscina.

-Bueno, pero eso se llama pasión y tú eres una apasionada.

-¿Yo? -Sí, pero, bueno.

A veces te escondes. -¿Me escondo?

-Sí. Vives las cosas desde la distancia,

con pasión, pero no te implicas.

Como con lo nuestro. -¿Qué pasa con lo nuestro?

-Que tenemos la relación de amor perfecta,

pero tú no quieres vivirla. O quieres, pero no te atreves.

Pero es divertido ver cómo te peleas contigo misma.

-¿Qué me quieres decir?

-Quiero decirte que yo sí quiero vivirla.

Y lo que me queda de vida me gustaría que fuera contigo.

-No digas eso, que te queda vida por delante.

-¿Lo ves? (INÉS SUSPIRA)

-El médico me dice que me están bajando las defensas.

-Pue cuídate. -Me cuido.

-Cuídate más. Cuídate.

-Me han llamado en el programa. Me han dado esto para ti.

-¿Juan Gona? No sé quién es. Me suena.

-Ha dicho que llames en cuanto pudieras.

-Luego le llamo. -¿Por qué no ahora?

-¡Porque tenemos un juicio y llegamos tarde! Venga.

-Inés, no me van a readmitir en el trabajo.

-¿Qué importa? -Vas a ganar, ¿eh? Vas a ganar.

¡Taxi!

Yo no sé cómo vamos a empezar esto.

Yo creo que esto empezó hace tiempo.

Tengo el estómago revuelto.

Y yo.

Mira, María, yo...

Yo prometo no quererte mucho.

O sea, me refiero a no quererte exageradamente, ¿sabes?

O sea, no en plan empalagoso.

Me voy a reprimir y no voy a exteriorizar mis sentimientos.

Te lo juro.

Como declaración me parece regular, francamente.

Piensa que yo juego con desventaja.

Debo esperar a que me quieras como te quiero a ti.

¿Y si nunca llego ahí?

Es que me da igual. Me da igual, me da igual.

¿Qué hora es?

Casi las 10:00.

Pues ahora tengo una clase de disección.

Pues yo te llevo.

¡Ay, Dios mío! ¡Ay!

¡Ay!

Pero ¡si han vaciado la casa!

¡Ay!

¡Socorro! ¡Socorro!

Es mi primera clase de disección. Te va a encantar.

¿Sí? Eso sí, te va a impresionar un poco.

Pero te va a encantar.

Oye, ponte el cinturón, ¿no? Voy.

¡Madre del amor hermoso! Se lo han llevado todo.

Me han dejado sin nada.

Me han dejado sin nada. ¡Ay!

¡Ayuda, ayuda!

-¿Qué pasa? -¡Herminia!

-¿Qué pasa? -¡Herminia!

-¡Herminia!

-¡Ay, Dios mío de mi alma!

-¡Herminia! -Socorro.

¡Ladrones! -Pero ¿qué ladrones?

-¡Ay, ay!

Qué vergüenza. No va a pasar nada.

Tranquila, tranquila.

Hombre. Hombre, pareja.

¿Qué tal, familia? ¿Dónde vais?

Al hospital. ¿Al hospital? ¿Juntitos?

Mira, Merche, van juntitos. Así optimizan el coche.

El medioambiente lo tiene que agradecer.

Hay que pensar en estas cositas. ¿Y la abuela?

Bien, bien. A su bola, ya sabes.

No le gusta que la tratemos como a una niña.

¡Que venga alguien! ¡Que me ayuden, por Dios, que me ayuden!

-¿Qué ladrones? -¿Qué le pasa?

-Se lo han llevado todo. -¿Todo el qué?

-¿Qué es lo que se han llevado? -Hija, todo.

El sofá, la nevera, la mesa del comedor, todo.

-Pero ¿quién, Herminia? ¿Quién?

-No sé, hija. Me han dejado sin nada.

Yo estaba durmiendo...

-Voy a subir. -¡No, no! Espera, subo yo.

-No. -Tranquila. Sí, tranquila.

Herminia, subo.

-Herminia, tranquilícese, que vamos a llamar a la policía.

-Luis... -Sí, ahora mismo.

-La tele, se han llevado la tele. -¿Sí?

-¡Me han dejado sin la bata!

-No se preocupe, Herminia, que voy a buscar una bata.

No se preocupe, ahora vuelvo.

-Virgen del Amor Hermoso. -Ya.

-No me ha dado tiempo... -Respire hondo.

Que no se me olvide que te hable de esto.

Es nuestro futuro.

Qué guapos, parece un catalejo.

(Claxon)

¡Ya! Sí, un momentito.

Estamos en el barrio. Ya voy, hombre.

Nos vamos, que vamos tarde. Machácale un poquito.

Hasta luego.

Ojalá encuentre un buen chico. Sí, este, coño.

Se dedican a lo mismo. Van a formar un equipo

y a salvar vidas en un hospital. Fíjate si es importante.

Médico, Antonio. Nuestra pequeña, médico.

¿Quién nos lo iba a decir? Pues yo.

Desde pequeña lo dije: la Torva nos va a dar problemas,

pero llegará donde le dé la gana.

Es verdad. Fíjate lo que te digo.

Pero ¿qué pasa aquí? Madre.

¡Madre!

Pero ¿qué te pasa? ¿Qué haces vestida así?

No, que me la ha prestado Casandra.

-Para abrigarse bien.

Pero ¿qué ha pasado? Que nos han robado todo.

¡Hasta el teléfono!

¿Qué? Que os han entrado en casa

y os han robado todo. -Está Luis llamando a la policía.

Pero ¿y tú no has oído nada?

Pero... Estás sorda.

Mercedes, me la llevo mejor para el bar.

Hala, que se tome una tila. Venga, vale.

Claro, está como una tapia. ¡Antonio, subo!

Han dejado la casa como un vertedero, Antonio.

¿Todo? ¿Todos los muebles? No hay muebles.

Me cago en la puta. ¿Cómo no va a haber?

¿Nadie se ha enterado?

¡Esto no es Las Vegas ni Beverly Hills!

Ya, ya te digo.

Ramón teniente, yo duermo con tapones... Nada.

Me cago en la puta. Esto es otra señal.

¿Otra señal de qué? No lo sé, pero es otra señal.

¡Luis!

¿Qué cojones? ¿Qué ha pasado?

¡Coño, me han robado la casa y no os enteráis!

No he visto nada. ¿Dónde estabas?

Pues en el Bistrot. ¡Joder!

¡Cuando no estoy en el barrio hay que estar atento, cojones!

Ramón, venga. Vete con el coche y llévalo al concesionario

y ayúdame con las maletas. Es lo único que nos han dejado.

Otra vez los Alcántara al principio con las maletas.

¡Dios! Cuidado, que es la de Merche.

Cuidado. Venga.

Joder, ahí lo tienes.

¡Me cago en la puta!

Es que es acojonante. ¡Es acojonante!

¡Y aquí nadie ha visto nada!

Dile que es un buen trato.

-Lo siento, casi no llegamos. -Hola.

El programa era en directo y se ha retrasado.

-Tenemos cinco minutos todavía y una nueva oferta.

-Ajá. -Muy generosa.

A partir de este momento no deberías estar en la conversación.

Es un asunto privado entre el cliente y su abogado.

-No, somos un equipo.

Lo que tengas que decirme a mí ella puede escucharlo.

-No.

-Bueno.

Nada, tranquilo, ¿eh? Voy a hacer esa llamada.

Venga.

¿Inés? Buenos días. Soy Juan Gona, el productor.

No nos conocemos. -"Hola, Juan. No, no nos conocemos".

-Luis y yo te acabamos de ver en la tele.

-"¿Luis?"

-Sí, dice que a ver si a la segunda va la vencida.

-Perdona, pero no...

-Estoy con Berlanga.

Dice que rechazaste un papel en "La vaquilla".

-Bueno, a ver, eso fue un error.

A mí me hubiera encantado hacer esa película. Dígaselo, por favor.

-Bueno, todo tiene arreglo en la vida.

-"Ah, ¿sí?"

-Hace mucho tiempo que no te vemos en pantalla.

-"He estado muy metida en el teatro".

¿De verdad que Berlanga se acuerda de mí?

-Luis es un hombre de ideas fijas.

"Estamos preparando una serie".

La primera para televisión que va a hacer el maestro,

"Villarriba y Villabajo",

y tenemos un papel para ti.

-¿Una prueba? -"No".

Nada de prueba. Un papel estupendo.

Puedes pasar por la oficina a recoger el guion del piloto

esta misma mañana.

-Claro, sí. Sí.

Paso en un rato.

Sin duda, muchas gracias.

-Está dentro.

-Inés. -¿Sí?

-Nos están llamando para entrar.

Hemos llegado a un acuerdo y...

Es mucho dinero y voy a aceptar.

Lo sé, lo sé.

Sé que has peleado mucho

y ahora mismo estarás decepcionada conmigo.

-A ver, Mike. Acabo de dar la cara en un programa en directo.

-Sí, lo sé.

Y lo siento.

Pero yo soy "un persona", no una causa.

-Siempre has sido las dos cosas, ¿no?

-Inés.

¿Tan mal está que con el tiempo que me queda

quiera disfrutar de ese dinero y quiera disfrutarlo contigo?

-Bueno... -¿Tan mal está?

-Haz lo que quieras con ese dinero.

-Sabes que aunque me readmitieran sería un infierno para mí. Lo sabes.

-Mike. -¿Sí?

-Ven un segundo. -Un momento.

-Es que no sé qué decirte, no...

-Piensas que soy un vendido.

-Mike. -Piensas que soy un mierda.

-Mike.

-¿Sí? -Mira, tú...

Tú entra ahí y que vaya muy bien.

-¿No vas a entrar? -No.

Voy a ir a hacer algo por mí

que hace mucho tiempo que estoy esperando.

-¿El qué?

Inés.

Se han llevado todas las llaves.

Las de la casa de enfrente también. Ve a mirar.

Tenemos los cerramientos...

(GRITA) ¿Quieres ir a mirar, Antonio?

Ay, Mercedes. Tus alhajas, hija.

Las que te regaló la abuela Pura.

(CHISTA Y SILBA)

Llamad al taller.

A Amparo. ¿Tienes el teléfono, Casandra?

Sí, en la agencia.

Llama y dile lo que ha pasado,

a ver si van a entrar allí. Se han llevado las llaves.

Tendréis que llamar al cerrajero también, ¿no?

Llama tú, se han llevado el teléfono también.

Voy. Santos,

¿sabes si han entrado en otra casa?

Que yo sepa, solo a vosotros.

Deben ser profesionales. No se ha enterado nadie.

-¡Qué inútil! ¡Qué estúpida!

A la casa de al lado no han entrado.

Y aquí el marco no tiene ninguna señal ni está forzado.

Y la cerradura...

Joder, la cerradura no tiene ni un rasguño.

Eso es un misterio.

¿Se han llevado cosas de valor valor? ¿Dinero?

Dinero no lo sé, pero se han llevado el joyerito

con las joyas de Pura, de mi suegra.

Fíjate. Me voy, que mi madre está...

Dale una copita de anís. Le sienta bien.

Se lo han llevado también.

Hijos de...

Yo creo que han entrado con una llave de casa,

pero desde fuera.

Desde fuera, sí.

Vamos a ver, Herminia. Vamos a ver.

Recuerde.

(SUSPIRA) Antonio, yo sé que he sido muy soberbia.

No, eso ahora mismo da igual. No.

Una tiene que saber adónde llega y adónde no puede llegar.

No se preocupe, Herminia. Mire...

Creo que eso le podía pasar a cualquiera, ya está.

Sabes que no es verdad.

Bueno, pero vamos a ver, Herminia.

Escuche, aquí ha entrado alguien como Pedro por su casa,

así que ahora...

vamos a hacer un esfuerzo, ¿eh?

Y vamos a recordar el día de ayer.

25 de mayo.

25 de mayo.

San Dionisio de Milán, San Gregorio VII...

(Tictac)

Recuerde.

Para mí todos los días son iguales, Antonio.

Bueno, eso es lo mismo. Da igual, piense.

Es que tengo como una bola en la cabeza.

Vale, pero vamos a deshacer la bola

como si fuera un ovillo de lana tirando del hilo.

Ayer usted salió por la tarde y por la noche, claro.

Y comió con María. Sí.

"Comimos. ¿Qué comió?".

Pues...

"Garbanzos y cinta de lomo".

No, no.

Judías y pescadilla.

¿Seguro?

No, no.

"Las judías fueron por la noche".

Luego me tomé dos infusiones de tila

y mi copita de anís.

"¿Tomó una copita de anís? ¿Seguro?".

A ver, madre. Trata de recordar.

¿Qué hiciste? ¿Saliste a pasear?

¿Fuiste a la iglesia?

¡Ya está bien! Dios mío.

¡Me va dar un telele! Me cago en la puta.

¿Qué le has dicho?

50 000 pesetas que tenía yo en el cajón de las bragas.

Madre.

Ya, ya está.

Ya está bien. Herminia,

ya no merece la pena ponerse así.

Ahora ya no. Ya está.

Te voy a hacer una tila. Ven aquí, ven. Bueno.

Hala.

No pasa nada.

Lo importante es que estás bien. Eso es lo importante.

Madre.

Por fin me ha tocado. Aquí, siéntate aquí.

¿Aquí? Sí.

¿A ver el abrigo, mamá? ¿Duele?

No, ¿qué va a doler? Es como la de la gripe.

Ah, pues la de la gripe no duele. Nada.

Venga. Vaya lata, ¿eh?

A ver, ahí.

Esto no es nada, Mercedes. Las dos dos veces.

Nada.

Aquí. La cantidad de trabajo que os damos.

No sé cómo os vamos a agradecer lo que estáis haciendo por nosotros.

No te preocupes, es un momento. Ya verás que no es nada.

¿Tú te has vacunado? Sí.

¿Y tú, hija?

Sí, a Jorge y a mí nos vacunaron el domingo.

Ah, ¿y a papá?

Papá ha pasado el COVID. Él está en otro grupo.

¿No lo van a vacunar?

Que sí, mamá, pero en otra tanda. Pues a ver si no tardan tanto.

Bueno, ¿estamos listos, Mercedes? Sí, claro que sí.

¿Y ese tatuaje?

Me lo hice al principio de la pandemia.

Mi padre tenía uno igual.

Bueno, ¿estás lista, verdad?

Al final sí que me ha hecho un poquito de daño.

(RÍE)

Comenzaremos con la apertura de la cavidad torácica y abdominal.

Para ello,

realizaremos una incisión

en forma de U desde la clavícula,

en forma de U la incisión,

hasta el final del peto costal.

Con el bisturí desarticularemos la clavícula.

(Crujido)

Y con el costotomo cortaremos las costillas.

(Crujido)

De esta manera,

accederemos al paquete cardiopulmonar.

Para la disección del corazón...

Alcántara, proceda.

(Latidos)

Coja el bisturí.

Realizaremos un corte en el saco pericárdico,

que es donde se aloja el lubricante de los movimientos del corazón.

Hola. -Hola.

-Pues tú dirás.

-No te voy a quitar mucho tiempo.

Voy a ser muy directa.

¿Te acuestas con Toni?

-No.

-Creo que lo voy a dejar.

-¿Por qué? ¿Por hacer su trabajo?

-Ser padre y marido también forma parte de su trabajo.

-Bueno.

-Yo también lo hago.

-Sí, Deborah, tú lo haces. Pero tú eres el orden.

Y Toni es el caos.

Tú te enamoraste de ese caos, ¿no? -No.

Toni no era así cuando me enamoré de él.

-¿Estás segura? -Sí.

Le encantaba estar en casa, pasar tiempo juntos...

-¿Cuánto tiempo hace de eso?

-Claro, te pones de parte de él.

-Yo solo digo que a veces las mujeres nos enamoramos de los hombres

con la idea de que los vamos a poder cambiar.

-Ya, pero ese no es el caso. Y no quería cambiarle.

Nos casamos para ser compañeros de vida,

para ser cómplices, equipo.

Compartir momentos juntos.

Y eso no es así.

Me siento sola.

Lo más importante para él es el trabajo.

-Esto va a ser temporal. -No, no es temporal.

Con Toni siempre cuando sale una cosa entra otra.

-A ver, hay mucho en juego, Deborah. Se están jugando las elecciones.

El futuro de un país.

-Marta.

A mí me da igual el país.

Lo que me importa es mi hija.

Su felicidad.

Y la mía también, claro.

-Ya que lleváis tanto tiempo, ¿no podrías...?

Yo esperaría a que pasara todo este momento.

-He tenido mucha paciencia, Marta.

Demasiada paciencia.

Mucho tiempo perdido.

Muchas gracias por venir.

Necesitaba saber si esto se trataba de una infidelidad.

-No, no lo es. Ya te lo he dicho.

Es posible que se nos haya pasado a ambos por la cabeza, pero...

pero hemos sabido mantener las distancias.

-Entonces, ya está.

Yo no quiero sufrir

y Toni se ha convertido en un machista egoísta mujeriego.

"Game over".

-¿Puedo hacer algo por ti?

-No puedes hacer nada. Está claro que esto se ha terminado.

-Deborah.

Lo siento mucho, de verdad.

Que sepas que él pierde más que tú. Te lo digo de corazón.

-Gracias.

-Enhorabuena, estamos en contacto. -Mike.

-Ya te llamaré. -Muy bien.

-Pensaba que te habrías ido. -Aquí sigo.

-Es mucho dinero, Inés. -Ya.

-Me servirá para pagar la escuela de mi hija

y para buscar un trabajo

que me motive.

-Ajá. Si no me tienes que dar explicaciones.

-Además, que acepte el dinero

no quiere decir que no podamos seguir luchando.

La verdad está de nuestra parte.

-Y el dinero, de la suya.

-Sí, lo sé. -Pero la suerte está de la mía.

-¿Qué?

-Si es que no puedo estar enfadada.

-¿Por qué? ¿Qué ha pasado? -Me han ofrecido una serie.

-¡No! -Sí.

-Pero ¡eso es fantástico! -Sí.

-Enhorabuena. -Gracias.

Voy ahora a por el guion.

-Te acompaño. -No.

-¿No? -No.

Tú te vas a casa y hacer la comida.

-Te voy a hacer una lasaña que te vas a acordar toda la vida.

Te quiero. -Y yo.

-Era lo más sensato.

Y hemos tenido suerte con el dinero. Han aflojado la mosca.

Seremos una de las primeras demandas que tienen de este tipo.

-Eso es lo único que me consuela.

-Luchar por la readmisión era un sacrificio inútil.

-Ya, pero la vida también avanza a base de sacrificios inútiles.

-Mike es un buen tipo.

Lamento decir esto, pero...

te quiere. (INÉS RÍE)

-Y merece la pena.

-Tú también mereces la pena.

Y eres un tipazo. -Y te quiero.

-Lo sé.

Yo no sé si luchaba más por mí o por él.

-Cualquier cosa vale.

Eres díscola. (INÉS RÍE) ¿Díscola dices?

¿Ahí estaban las 50 000 pesetas? Ahí las escondió...

Alguien ha podido hacer una copia. ¿Hay cerrajerías aquí en el barrio?

Hay una en la avenida. Además, la utilizamos mucho,

porque tenemos varios negocios. Andamos con cambios de llaves.

Sí, sí. En fin...

(Tictac)

(Timbre)

Buenos días, señora.

Los de la luz, ¿nos puede abrir?

-¿Cómo?

-Que si nos permite un minuto para chequear los diferenciales.

-A la cocina. -Gracias.

-Ya me he acordado. ¿De qué?

Dígame, doña Herminia. Espere, que se ha acordado.

¿A que no llevaban un buzo

ni una chaqueta de la empresa ni nada?

Sí, iban de uniforme.

Amparo, no te muevas hasta que llegue el cerrajero.

Dijo que iría a las 15:00. Llega a las 15:00.

Mira, habla con Casandra, que ya ha hablado con él.

Toma, anda, por Dios. Amparo.

Hoy estáis invitados, Antonio.

Deja de invitar, hombre, Luisito.

Nos acaban de desvalijar la casa, por Dios.

Hazme un descuento al final y ya.

Y mi vino me lo cobras a mí. Bueno.

Yo no tengo hambre, gracias.

¿Qué vais a hacer? ¿Os quedáis en casa? Nos apañamos.

No, yo preferiría ir a un hotel.

No. A un hotel ni hablar, hombre. Nos vamos al piso de enfrente.

¿Tu madre, tú y yo?

Bueno, tú, mi madre y yo.

Sí, que cabemos de sobra. Ah.

¿Y si esto fuera otra señal, Merche?

¿Otra señal de qué?

Otra señal de que nuestra vida va a dar un cambio.

Un cambio, Merche.

Vamos a abrir una bodega, algo tiene que pasar...

¿Cómo? ¿Que vais a abrir la bodega?

Vamos a abrir la bodega, sí. ¿Otra vez?

Otra vez, sí. Aquello está hecho una ruina.

Ya lo sé que está hecho una ruina. Coño, la vi yo quemarse.

Lo que pasa es que hemos hecho un nuevo proyecto, Herminia.

Mire, tengo planos y todo. Un regalo de la niña.

Pues eso. Es un proyecto, madre. Me voy a ir a lavar las manos.

¿Quieres que te acompañe? No, hija.

Al baño todavía puedo ir sola.

¿Sabes lo que te digo, Antonio? Puedes levantar lo que quieras,

pero yo desde luego al pueblo no vuelvo a ir.

A mí no se me ve allí ni en pintura.

¿Quién ha dicho nada de irse al pueblo? ¿Quién entiende?

No he dicho nada del pueblo.

Eso de que somos un equipo es muy bonito, Antonio,

pero la bodega es cosa tuya y el taller es cosa mía.

¿Está claro?

Claro que lo tengo clarinete, Milano. Lo tengo clarinete.

Perfectamente, sí, sí.

Voy a luchar por el taller como una leona.

Ya lo sé. Esa es mi libertad.

Debes luchar como una leona, es lo que te corresponde.

Yo tengo que observarte como si fuera...

un suricato, ¿eh?

Así, y sin acercarme a la leona,

no sea que me pegue un zarpazo. Eso lo he aprendido, mi amor.

De verdad, que también...

Es que... ¿Nos acaban de vaciar la casa

y tú ya raca que raca con la bodega?

De verdad. No, no saco la bodega, Merche.

Yo estoy con las señales.

De verdad, ¿qué señales? Mira, Milano.

Veo señales por todas partes y no sé qué significan.

Vaya casualidad, ¿no?

¿Casualidad el qué?

Una casualidad muy grande, Merche.

Nos vamos de viaje, se queda tu madre sola

y ¡bum! Nos dan el palo y nos roban.

¿Verdad que sí? Pues sí.

¿A que sí?

¿Quién sabía que nos íbamos de viaje?

Ellos. No. Ellos están descontados, coño.

¿Y dónde está don Pimpón?

-Ha ido a devolver el coche. -Le estamos esperando para comer.

Hombre, Ramón. Bienvenido. -Hola, Carlos.

Menudo día llevo, macho.

-¿Qué te pasa? -¿Que qué me pasa?

Tenemos una en el barrio... Han robado en casa de los Alcántara.

-No me jodas. -Sí.

No veas la que hay liada allí.

¿Por qué no me acompañas al concesionario, Cuco?

No jodas. ¿Ahora?

Que sí, hombre. Me cago en la leche, acompáñame al concesionario.

No te aceleres, Antonio. ¡Que no me acelero!

Todavía no estoy acelerado,

pero ya voy dándole vueltas y tengo un runrún aquí

con el concesionario... No me gusta.

Antonio, es buena gente. Yo lo conozco a él y a la mujer.

Vienen los sábados al disco-pub.

¿Quién? El del concesionario.

-Tiene un sobrino que es un poco pieza, ¿no?

-El del pendiente.

Necesito que me acerques rápidamente. -Ahora mismo te acerca el niño.

¡Niño! Pilla la furgo y acerca a mi amigo Ramón a San Genaro.

-Yo ahora no puedo, ¿eh?

-Son cinco minutos.

-¿Y si le lleva el cojo?

-¡Ve tú, coño!

-Tú, pasa las llaves.

"¿Has visto, compadre? ¡Qué llaverito!

Es 'marketing', lo que dicen que es necesario.

El 'marketing' es esto. ¿Tú te das cuenta?".

Ya le llevo yo. "¿Y la agencia?

¿Por qué no tenemos llaveros en la agencia?".

¿Todo bien?

-Sí, todo bien.

¿Mi madre no tarda demasiado? No, qué coño.

Cuco, por Dios. Deja la sopita y acompáñame al concesionario, anda.

Madre, ¿estás bien? Mercedes, déjame. ¡Déjame!

¿Dónde vas? Pero ¿madre?

Madre, ¿dónde vas? ¿Qué te pasa?

Madre, ¿dónde vas? Yo qué sé, no sé.

No tienes la culpa de nada, son los ladrones.

¿Habéis llamado a la policía?

Claro que hemos llamado. No te preocupes de nada.

Anda. Pero es que...

me han engañado como si fuera una idiota.

Me hubiesen engañado a mí también. ¿Qué pasa aquí?

¿Qué hacéis aquí?

Herminia, por Dios. Mira, ahí está Ramón.

Pues hemos llegado. Venga, vamos a tomarnos una caña.

-No, muchas gracias.

-Pero ¿me vas a despreciar una caña a mí, chaval?

-No le desprecio nada, pero no me apetece.

-¡Venga, hombre, venga! -Vamos a ver.

Ramón, que no... que no quiero la caña.

-Si quieres las llaves, te tienes que tomar una caña.

-La tontería de tomar una caña.

-Venga, hombre. Te invito yo a tomarte una caña.

-No voy a tomar nada. Te lo he dicho tres veces.

Por favor, dame las llaves ya.

-Las llaves. -Dámelas.

(A CÁMARA LENTA) Dame las llaves.

Venga, por favor, dame las llaves.

-¿Quieres las llaves?

¡Tómalas! Toma las llaves.

Antonio, bloquea la calle.

¡La madre que te parió! Agárrame, que lo mato.

¡Eh, eh! Que lo mato.

Que lo mata. -Vale ya, vale ya.

Siempre me pasa a mí, leche.

La cueva a salvo, Milano.

Imbécil.

-El cerebro humano pesa unos 1400 gramos.

Se trata de un gran peso

si se tiene en cuenta el peso total del cuerpo.

El cerebro es, sin duda alguna,

la obra más perfecta del mundo.

Es un órgano que no descansa nunca,

incluso cuando dormimos.

Existen evidencias científicas que sugieren

que cinco minutos después

de que el corazón de una persona deja de latir,

sus células cerebrales

siguen funcionando.

"Tranquiliza saber que el cerebro nos da cinco minutos de tregua

para repasar nuestra vida".

Dime.

"Ojalá le hiciéramos caso y nos diéramos siempre esa tregua

antes de tomar una decisión".

Sí, terminando. Ya vamos. Vale.

Mamá, Jorge. Dice que está nevando mucho,

que vayamos ya para casa. Gracias, Elena.

Te lo he dicho. Iba a nevar mucho, hija.

Sí, pero que dice que puede que se complique la cosa.

Ya, ¿más?

Cualquiera diría que nos están poniendo a prueba.

¿Quién?

Pues no sé. Las fuerzas del universo.

Ignorante. Anda, abrígate tú también.

(RÍE) Vamos.

Gracias, Elena. ¿Te quedas hoy de guardia?

Sí. (RÍE)

El momento es ahora, ¿no?

Ahora.

Mierda, ¡para! ¿Qué? Ah.

Por favor. Joder.

África, espérate, no te vayas. ¡África!

¡África! ¡Al menos hablemos!

¡África! ¡África!

Mierda. Joder.

Aunque no queramos, acabamos haciendo daño.

Sí, porque somos egoístas. ¡No, no! Eh, no. No.

Porque somos humanos.

Joder, no es madera. ¡Es de piel!

No sé, está cabreada. Ahora es normal...

Sí, pero ha cogido las maletas y todo.

Ya, ya. No sé, no sé.

No me lo puedo creer, soy... ¿Y esto? Está tu padre ahí.

Madre mía. Pero si son tus muebles. ¿Qué...?

No lo sé, pero no aparques. ¡Tira, tira!

Espérate, que... ¡No, no! No quiero ir a casa.

¿Dónde quieres ir?

¿Dónde quieres ir tú?

Yo te diría que a mi casa y así nos ponemos un poquito a prueba,

pasamos la noche juntos...

¿Qué te parece? Pero no podemos porque no tengo casa.

Pero hay hoteles.

Tienes unas cosas, de verdad... Es acojonante.

Es que es acojonante.

Es que es de piel. ¡Que es de piel!

Por Dios. ¡Antonio!

Me voy al taller. ¿A estas horas?

Sí. ¿Sabes la cantidad de trabajo que tengo atrasado?

¿Vas a volver muy tarde? Muy tarde.

¿Te vas a ocupar tú de la mudanza? Yo me ocupo, sí.

Y de mi madre también. De tu madre también, empresaria.

Bueno.

Igual es el momento de darte las llaves de casa con tu llavero.

Joder, por fin. Gracias, Merche.

Y ya que estamos, también deberíamos hacerle caso a la señal.

¿Qué señal?

Por favor, no bajes el colchón. Quédate con él.

Merche, ¿así, a lo loco? Pues sí. Así, a lo loco.

¿Y tú dónde vas a dormir esta noche?

Yo con mi madre. Y tú en tu camita en tu casa de enfrente.

¿En mi camita solito? Merche, no me jodas.

Qué marcha me estás dando, Milano. Así no te aburres.

¿Qué me voy a aburrir, Merche?

Contigo no se aburre nadie. Mira que dicen que el matrimonio

lo convierte todo en color monótono. Pues contigo me explota el arcoíris.

Antonio, por Dios. ¿Por qué no...?

¡Ya está bien, Antonio! Hombre, ya.

¡Hasta esta noche!

Venga, vamos.

Hola, Luisa.

A ver, Ramón, por favor. Dime.

Encárgate tú de todo, que tengo que ir a la oficina.

Me voy a encargar una cama

como el Santiago Bernabéu de grande por fin.

Sí. Cuida un poco eso.

Me están rayando los sofás. ¿No te das cuenta? Joder, macho.

"Y Paulina cierra la puerta y se va".

Es divertido. -Sí.

Bueno,

es trabajo. Y es Berlanga. Y es luz, por fin.

-¿Qué te parece si compramos un coche?

-No te gastes el dinero de golpe.

-Un bueno coche. -Mike.

-¿Qué?

-No te vas a morir ni mañana ni pasado ni el año que viene.

-Eso no lo sabes. -Sí que lo sé.

-¿Sí? -Sí que lo sé.

¿Por qué no inviertes ese dinero en ti?

-¿En mí? -Sí.

¿Qué te gustaría hacer con tu vida?

-Estar contigo.

-Pero ¿aparte de eso?

-No sé.

Podría trabajar para tu padre.

-¿Para mi padre? -Sí.

-En la agencia. Hablo inglés, hablo un poco de alemán

y un poco de japonés.

(Teléfono)

Puede que sea tu hijo, ha llamado antes.

(Teléfono)

A ver qué quiere.

Oriol, mi vida.

¿Eh? Ah, perdona, perdona. No.

Dime, dime. Sí.

Hola, ¿qué tal?

Sí, sé quién eres. Sí.

Claro. Es del Centro Dramático Nacional.

-¿Del Nacional?

-¿Perdona? No te he oído bien.

Sí, puedo hablar con él ahora, sí.

Sí, sin problema. Le espero.

-¿El Nacional? -Sí.

-¿Qué está pasando? -No lo sé.

Debe ser una conjunción astrológica.

-Solo falta un poco de sexo. -Miguel.

Hola, ¿qué tal? Cuánto tiempo, sí.

Dime, dime.

¿Carlota Corday?

Sí, sí.

Claro, claro.

¿Mañana dices? Sí.

Claro, puedo perfectamente ir para allá y hablar.

Muy bien, pues a las 11:00 estoy allí.

De acuerdo, gracias. Un abrazo.

-¿Qué?

-Me ofrece el papel de Carlota Corday.

-¡No! -¡Sí!

-¿Carlota Corday? -Sí.

-¿Quién es? -¡No lo sé, mi amor!

-¡Ay!

Sea quien sea, lo voy a ser.

"Ver una autopsia es un acto de humildad.

Todos somos lo mismo por dentro.

Somos tan idénticos

que cuesta creer que no seamos capaces

de ponernos de acuerdo".

Hola.

-Hola.

-Todo arreglado con ese chico.

-Sí, ya me ha contado Solana.

-Ha salido más caro de lo previsto porque...

En fin, hemos tenido que darnos prisa para evitar a la prensa.

A partir de ahora pondremos una cláusula

para que no vuelva a suceder.

-Me alegra que se haya solucionado todo.

-Me estaba preguntando...

¿Qué tal si cenamos juntos?

-Estoy casada.

-No hay ninguna ley

que impida a una mujer casada cenar con un amigo.

-Tú y yo no somos amigos.

-Si cenamos juntos,

eso cambiaría.

-No puedo.

Pero... -¿Pero?

-Insiste más adelante.

-Insistiré.

-Una curiosidad.

-Dime.

-¿Qué te ha hecho pensar que soy un blanco accesible?

-¿Perdona? ¿Un blanco?

-Sí, una mujer accesible.

-Me dejas descolocado. Menuda pregunta.

-Quiero saber si estoy enviando señales de socorro.

"Abrir los secretos de un cuerpo es más que mirarse a uno mismo.

Dejas de ser médica para convertirte en filósofa y preguntarte:

'¿Qué somos?

¿De qué estamos hechos?'".

# Si yo encontrara un alma

# como la mía,

# cuántas cosas secretas

# le contaría.

# Un alma que al mirarme,

# sin decir nada,

# me lo dijese todo

# con su mirada... #

Pero...

# Un alma que al mirarme... #

Pero ¿qué ha pasado aquí?

A mí no me mires, yo acabo de llegar.

¿Cómo que no te mire?

Dijimos que te ocupabas de la mudanza.

Ya, claro, pero yo me he ocupado de la cama de matrimonio.

¿Cómo que de la cama de matrimonio? De la cama de matrimonio.

Pero...

¿Y te ha llevado toda la tarde comprar una cama de matrimonio?

He ido a por ella en persona.

Ya. Ya, ya.

Y no podías esperar a mañana, claro. No podía.

No, no podía.

"Siempre he creído que todos tenemos ese algo misterioso

que llamamos 'alma'.

Algo nuestro, único,

que se entremezcla con el de todos los demás".

Lo he pensado, pero no podía, porque el momento...

el momento es ahora.

Ahora. Yo creo que sí.

# Un alma que al mirarme,

# sin decir nada... #

Un campo inmenso de energía

que impregna todas las cosas".

# ...con su mirada.

# Un alma que al besarme

# con suave aliento...

# al besarme sintiera

# lo que yo siento.

# A veces me pregunto

# qué pasaría

# si yo encontrara un alma

# como la mía. #

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T21 - Capítulo 387: El momento es ahora

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capítulo 387: El momento es ahora

13 may 2021

Mientras en 2021, Mercedes se enfrenta, a la vacuna del Covid, en 1993, Antonio y Mercedes regresan de su viaje a Sagrillas muy felices, sobre todo Antonio con el regalo que le ha hecho Mercedes: los planos para volver a abrir la bodega. Pero la alegría parece que les dura poco, al llegar al barrio se encuentran un hecho inesperado: han robado en casa. Por otro lado, antes de que se celebre el juicio por despido de Mike, Inés acude al programa “Pasa la vida”, presentado por María Teresa Campos, para hablar sobre el Sida. Inés quiere concienciar sobre el tema. María, por su parte, se enfrenta a su primera autopsia como estudiante de Medicina. Mientras que la relación entre Toni y Deborah sigue complicada. Deborah decide quedar con Marta para saber si hay algo entre ellos dos.

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capítulo 387: El momento es ahora" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capítulo 387: El momento es ahora"
Programas completos (391)
Clips

Los últimos 2.934 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos