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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 249: Un regalo para Karina
Transcripción completa

Cuéntame,

tú que has vivido

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño

al recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar,

cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

(NARRA) Noviembre de 1981 fue un mes sin buenas noticias:

la guerra de Irán e Iraq, la guerra en Afganistán,

la contra en Nicaragua, la anexión administrativa

de los Altos del Golán por parte de Israel,

los desaparecidos en Argentina, la guerra en el Sáhara

y la amenaza perpetua de los arsenales atómicos

con capacidad para arrasar la Tierra 50 veces.

Básicamente miedo.

Pero todo ese horror se desvaneció por completo

cuando me llegó uno inesperado,

cercano, pero que me hizo sentir

como si un SS-20 me hubiera explotado dentro.

¿Hola?

Karina.

Karina.

¡Eh! ¡Eh, eh, Karina!

Karina, ¿qué pasa?

¡Eh, Karina!

Karina, ¿qué has hecho?

¡Por favor, por favor, ayuda... por favor, que alguien me ayude!

Tranquila... ¡por favor!

Llaman a la puerta.

Llaman a la puerta.

Llaman a la puerta.

-Buenas noches. Perdona que venga tan tarde.

No he querido llamar al timbre por si dormíais.

¿Ocurre algo? -¿Me puedes dar

el teléfono del bar de Carlos?

¿Pero para qué lo quieres, ha pasado algo?

-Es que Karina me llamó hace un rato y estaba rara...

Que la estoy llamando a casa de Carlos y,

o no hay nadie o no me lo coge.

Bueno, pasa.

¿Te lo apunto? -¿Puedo llamar desde aquí?

Es que Gerardo... ya sabes.

Anda, toma. -Gracias.

Tono de llamada.

¡Nada, que no me lo cogen!

Suele pasar, que no escuchan el teléfono, con la música alta...

-¿Te importa que me quede un rato y llamo luego?

Bueno, pues quédate. Es que tengo mucho trabajo.

-¿Qué ha pasado?

La encontré en el sofá pero no pude despertarla.

-¿Sabes si ha tomado algo? Sí, estas pastillas.

-¿Sabes cuántas? No sé, pero tomó alcohol también.

-Y algo más, ¿verdad?

¡Venga, no es momento de andar con tonterías!

Algo de coca, creo. -Vale.

Quédate por aquí, te iremos informando. Vamos.

¿Se va a poner bien? -Ven conmigo.

Haremos todo lo que esté en nuestras manos, ¿de acuerdo?

Venga, tranquilo. Acompáñame.

¡Ven, acompáñame! Vamos, ven conmigo.

A ver, necesito tus datos, ¿de acuerdo? ¿Tu nombre?

Carlos Alcántara. -Carlos Alcántara. ¿Y el de ella?

Esa no es la solución. -No lo será, pero me ayuda, Carlos.

-El de ella. Karina.

-Karina qué más. Karina Saavedra.

-¿Y tu dirección? La dirección.

Travesía Tito Fernández, n” 3. -Tito Fernández, n” 3.

¿Y el teléfono?

¿El teléfono? 32101...

-Tranquilo. 76.

-¡Que eres un muermo! ¡Carlos!

-¿7, 6?

¿Los dos últimos números son 76? Sí, 76.

-76. Vete a la sala de espera y ahora te avisamos. Tranquilo.

Que sí, no te preocupes

que mañana estoy ahí a las diez. Bueno, adiós.

Luego dejas todo eso donde estaba. Sí, mamá.

Oye, ¿tú sabes si estas son todas las películas que tenemos?

Pues no lo sé, eso lo sabe tu padre. ¿Qué buscas?

Una tontería. ¿Una tontería de qué?

Nada, hombre, una chorrada. Pero dímelo y así te ayudo.

Si no sé ni si te acordarás.

Es un corto que hicimos cuando éramos pequeños.

¡Cómo no me voy a acordar! Y Mayka y Karina.

Pues ese, en el que sale Karina.

Es que hoy es su cumpleaños y creo que le haría gracia.

Pues me parece que es este.

Ah, pues sí que es este.

¿Cómo está?

Pues no muy bien, la verdad. Vaya.

Cuídala porque es una chica estupenda.

Sí. Para eso estamos los amigos.

Y la suerte que tiene de tenerte.

Marcelo, ¿no ves que no puedo estar en dos sitios?

Encárgate tú del vecino pesado. Venga, anda, luego te llamo.

Marcelo, no se lo digas a nadie.

No se lo digas a nadie. Adiós.

Tono de llamada.

(SUSPIRA)

-Estaba muy rara, Mercedes, ¡me ha dicho unas cosas...!

¿Pero qué es lo que quieres, de verdad? ¿Qué pretendes?

-Que me escuche sin que discutamos, nada más.

Cada vez que hablamos por teléfono nos decimos unas cosas...

que no deberían decirse una madre y una hija.

Pues habla con ella y escúchala.

Y mírala a los ojos, a ver si te dice la verdad.

-Que yo no digo que Karina tenga mala fe.

Pero ha malinterpretado las cosas y me ha hecho mucho daño,

a los dos, a Gerardo y a mí.

Pues nada, tú sabrás.

Hala, buenas noches.

-Mercedes, quiero ir a hablar con ella, ¿puedes venir conmigo?

¿Ahora? -¡Por favor!

A mí no quiere escucharme.

No creo ni que me abra la puerta, pero a ti...

¿Pero tú sabes qué hora es? -Ya sé que nunca hemos sido amigas,

pero que Karina para vosotros es como de la familia.

No lo hagas por mí, hazlo por ella.

Perdón, ¿sabe dónde está el 2001?

-¡El 2001 es único, maravilloso!

Música en el local.

Muy buenas, ¿este es el Club 2001?

-Depende. ¿Depende de qué?

-De lo que busque.

Es que llevo dos horas buscándolo, ¿usted sabe dónde está?

-Sí. ¿Y es este?

-Depende. ¿De qué?

-¿Viene de parte de alguien? Claro.

Vengo de parte de Pablo Ramírez Sañudo, don Pablo.

-Menos cachondeo que don Pablo está muerto.

Por eso vengo. Soy Antonio Alcántara su socio

y su mano derecha mucho tiempo.

-Haberlo dicho antes. No, hombre, está muy bien.

-Hola. Hola.

-Soy Wanda, ¿y tú?

Antonio Alcántara.

-¿Me permites tu abrigo?

Sí.

-Antonio.

Me gusta tu traje, si me permites decirlo.

Te permito decir lo que quieras. -¿Quieres tomar algo?

Pues sí, me gustaría.

¡Dios santo...! De tú, Antonio, de tú, de tú...

-Champán, para Antonio y para mí.

¿Champán? -Hazme caso, te va a gustar.

Hola. ¿Puedo hablar con Yolanda?

Sí, soy Carlos Alcántara.

Es sobre Karina.

Espera, espera, escúchame un momento.

Espera, escucha... ¡déjame hablar un momento, Gerardo!

Gerardo. ¡Gerardo!

-¡Eh, eh, eh! ¿Qué pasa, estamos locos o qué?

Que vas a joder el teléfono.

Pitido continuo.

Sirena.

Pitido continuo.

Buenos días.

(APAGA EL TELEVISOR)

¿Qué pasa, Felipe te ha vuelto a hacer una de las suyas?

-Felipe se fue hace tres horas, Carlos, no seas pesado.

Que no duermo, ya está.

¿Y las pastillas?

-Pues me atontan, pero no me duermen.

Ya.

Está amaneciendo.

-Pues qué bien.

¡Pues yo creo que sí!

Feliz cumpleaños.

Son unas cuantas canciones de Parálisis y Gabinete,

que todavía no están en la calle. Creo que te van a gustar.

Dicen que son como los Joy Division españoles.

Y esta noche... ¿lo celebramos en el bar?

-No, gracias, Carlos, pero no tengo ganas ni de fiestas ni de tartas...

¿No? Una tarta, aunque sea pequeña. -Que no.

Timbre. ¡Que sí...!

Espera.

-¡Carlos! ¡Hombre! ¿Cómo estás?

-¡Joder, ya no me acordaba del frío!

Pensé que llegarías más tarde. -Si te viene mal, me voy...

Calla. -¡Vaya...! ¿Cómo estamos?

-¡Vaya! ¿Y así abraza un marinero?

-Calla, que tengo mañana el examen y no distingo babor de estribor.

¿Quieres dormir un poco? -Pues no me vendría mal, macho.

Venga, pues te sacamos el sofá.

-No, métete en mi habitación.

-¿Seguro? -Sí.

Tira. -Bueno

La de la derecha. -Hasta mañana.

Hasta mañana...

¿Y a ti, se puede saber qué te pasa?

-Nada, Carlos, que no duermo. Ya está.

Felicidades.

-Gracias.

Música punk.

-Siento algo dentro de mi cuerpo...

-¿De verdad que no te molesta? -Qué va, me encanta.

-A mí también. Podría estar escuchándola millones de veces.

¿Qué haces? -Nada, repasando lo de mañana.

-¿Eso qué es, una pajarita? -No, no es una pajarita.

Toma. Feliz cumpleaños.

-Karina 2. -Sí, es como un intento pero...

pero no ha llegado a buen puerto.

-Pues no podría estar más de acuerdo.

-¿Perdona?

-¿Tú no tienes miedo? -¿A qué?

-Pues... a naufragar, a morir ahogado.

-Te mueres antes de frío.

-¿Cómo? -Pues eso, de hipotermia.

Si te caes al agua en invierno, tienes diez minutos.

-¡Diez minutos en mitad del mar y luego desaparecer...!

Pues no parece mala forma de morir.

Dejarse ir poco a poco y desaparecer.

-Hombre, yo preferiría algo más tranquilo y con alguien cerca.

-Pues sí.

Es una suerte tener a alguien cerca.

-Bueno, yo voy a seguir con esto.

-¡Gracias! -¿Por qué?

Ah, de nada.

-No... De nada no.

-No puedo más...

-Eh. ¡Chis!

¿No tendrás un piti? No fumo.

-¿Y fuego, tienes fuego? Que te he dicho que no fumo.

-¿Familiares de María del Río? -Yo.

-Tu novia está bastante mal. Entonces...

-A ver.

Vamos a ver... perdona, Wanda.

¿Me has dicho Wanda? -Sí, sí.

Es que no me estás escuchando. -No.

Pues eso, que tengo que hablar con alguien y no puedo quedarme.

-¿Puedo sentarme con vosotros?

Sí, siéntate, me tengo que ir. -Gracias.

-Bueno, ¿quién la abre?

-Yo, dame.

A ver, porque esta botella... Cuidado, cuidado.

Cuidado.

-¡Ay! Pues sí. Cuidado, que esto se desparrama.

-Bueno, pues habrá que brindar. -Sí, ¿por quién?

Pues brindamos por vosotras,

porque yo tengo mucha prisa. -No, no, no, no.

Mejor brindamos por Antonio.

-Por Antonio. -Mejor por vuestro nuevo jefe.

Perdonad.

¡Dios santo bendito...! -¡Antonio!

¡Lola, Lola...!

¡Huy qué alegría! -¡Cuánto tiempo!

Mucho tiempo, mucho tiempo... ¡uf!

¡Acaba de entrarme escalofrío por la espalda! Pero vamos a ver,

¿qué haces tú aquí? -Bienvenido al Club 2001, socio.

Ah, ya... don Pablo.

-Trae champán del bueno a don Antonio.

No, no, champán no, yo prefiero güisqui.

-La botella de Scotch. -¡La botella de don Pablo!

-Bueno, ahora es la botella de don Antonio.

-Espero que seas un jefe muy bueno. Sí.

-Y yo espero que seas un jefe muy estricto.

-Chicas, el güisqui.

Vamos a ver, ¿cuánto tiempo llevas aquí?

-Deja que te cuente.

¿Qué hacéis aquí? -Marcelo nos lo ha contado.

¡Joder, se le caen las cosas de la boca!

-Carlos, que somos tus amigos. Si no nos los dices a nosotros...

-¿Cómo está?

Pues no lo sé porque desde que he llegado, nada.

-¿Has preguntado? Me han dicho que saldrían.

-A esta gente, os les metes caña o pasan de ti. Voy a ver, eh.

-¿Qué ha pasado?

-¡No paro! ¡Quieta...!

Esta tarde me pasé. ¡Pero, joder, no pensé que...!

Me pasé y ya está.

-Pues sí, a lo mejor te pasaste.

Pero desde lo de Gerardo, Karina no ha sido la misma.

Tú lo sabes. Sí.

-Es que no sé por qué venimos tan pronto hoy.

Ya te lo he dicho, Marcelo no podía abrir.

-¡Joder con Marcelo, es la leche, menuda jeta tiene...!

(AMBOS) ¡Sorpresa!

-¡Felicidades, guapa! ¡Felicidades!

-¡Felicidades!

-Bueno, ¿y esto qué es? -Una tarta de cumpleaños.

Importante: pensar un deseo. ¿Lo tienes?

¡Venga, sopla! -Venga, vamos

¡Bravo! ¡Chupitos!

Música.

Risas.

A ver, chupitos. -Señor.

Música punk.

Murmullo en el local. -Karina.

Que no la has probado y es tu cumpleaños.

¡Está muy buena!

-Gracias.

-De nada.

(LUIS) Vale, de acuerdo. Muchas gracias.

Nada, que ahora sale el médico, le están haciendo pruebas.

Pero, Carlos, tú no te preocupes, que al final no será nada.

-¿Y Felipe, le has avisado?

¿Para qué voy a avisar a Felipe, qué quieres de Felipe?

Prefiero esperar. Anda, sentaos.

Timbre.

Carlos me dejó unas llaves, por si algún día las necesitaba.

¿Carlos?

¿Carlos?

Carlos, hijo...

Aquí no hay nadie desde luego. -¡Le ha pasado algo a Karina!

No digas eso, hombre. -¡Que sí, que estoy segura!

¡Hay que llamar a la policía, a los hospitales...!

Espérate un momento, vamos a llamar al bar.

Pues desde aquí desde luego no vamos a poder llamar.

Ah, ¿que se ha ido con Yolanda? ¿A buscar a Karina?

¡Joder con Yolanda! Espero que no sea nada, Herminia.

Mire, yo le llamaba para decirle que voy a llegar un poco tarde,

que me he encontrado con unos clientes.

Sí, sí, en cuanto termine, voy, no se preocupe.

Pero muchas gracias. Adiós.

Ya he hablado con mi casa. Tengo un poquito más de tiempo.

Así que cuéntamelo todo desde el principio.

-¿Te gusta sentarte ahí? Pues sí, es muy cómodo.

-¡Qué curioso, don Pablo se sentaba siempre ahí!

¿Aquí se sentaba también Pablo?

Bueno... el que lechón nace, cochino pace.

-¡Ay, Antonio, le echo tanto de menos!

Y yo, Lola. -Sin él, esto no es lo mismo.

Dime una cosa, ¿al final él y tú qué...?

-Bueno, después de todo el lío de construcciones Nueva York,

terminamos fatal, Antonio, ya sabes.

Pero es que entre él y yo siempre hubo algo... especial.

Y ya ves, cosas del destino, nos volvimos a encontrar.

Pues no sabes cómo me alegro.

Bueno... y hablando de esto, cuéntame la verdad,

¿aquí las chicas por fin qué hacen?

-Que no, aquí no se hace nada indecente.

Las chicas se llevan un porcentaje de las consumiciones.

Lo que hagan con los clientes... ¿Pero lo hacen o no lo hacen?

-Yo no me meto. Si suben a los apartamentos,

es cosa de ellas y los clientes.

O sea, ¿que del apartamento no nos llevamos nada?

-Lola, ¿puedo hablar con usted? -Antonio, te presento a Sandra.

Lleva con nosotros poco tiempo.

Encantado, señora. -¿Es el amigo de don Pablo?

Pues sí, soy el amigo de D. Pablo. -Ay, le acompaño en el sentimiento.

Gracias. -¡Él era tan bueno y tan cariñoso

y tan...! Muchas gracias... muchas gracias.

¡Era... era muy cariñoso! -Sí, sí.

-Bueno, Sandra, ¿qué querías?

-Que a uno de mis clientes se le olvidó la cartera.

Quiere hablar con usted. -¿Pero de cuánto es la cuenta?

-No, de 4000 pesetas. -¿Es uno de los habituales?

-Sí, es mi amigo el flaquitín, el que se pone tan nervioso;

que quiere tanto palique pero después...

-Sí, ya sé, dile a Blas que deje la cuenta, que ahora voy.

No, mejor tráelo, quiero conocer a los clientes que no pagan

-Sí. ¿Es habitual olvidarse la cartera?

-Es muy raro. Lo bueno de este negocio es que todo se cobra.

¡Perdón...! ¡Coño!

-¿Qué coño haces aquí? ¡Qué susto me has dado!

Pero vamos a ver, que qué hago aquí, desgraciado...

¿Qué haces tú aquí? -¿Que qué hago yo aquí?

Pues lo mismo que tú, ¡no te digo!

Lo mismo que yo no, que yo no soy cliente, Desiderio, que soy socio.

-Ah, sí, hombre, socio... Pues claro, pregúntale a Lola.

-Sí, Desi, es socio.

-Bueno, pues qué callao te lo tenías.

A ver. -Nada, viva la libertad, chico.

¡Voy a ponerme una copita! Escúchame...

-¡Camarera, lo de siempre! Desiderio, que esto no es un bar.

No levantes la voz y escúchame, que no te lo voy a repetir.

Por tu bien, te voy a hacer un favor, Desiderio.

Las consumiciones que debes no te las voy a perdonar.

No, no, te anoto la cuenta

y más adelante te hago una rebaja. Pero esta la pagas.

-Disculpa, pero me he dejado la cartera...

-Con Antonio no hay problema.

¿Pero, escucha, que vienes aquí a diario?

-Doctor Ares, por favor, doctor Ares, Cardiología.

-¿Cómo está?

¿Qué haces tú aquí? -Me ha avisado Marcelo.

¿Qué ha pasado, qué le has hecho?

-¡La has echado tú, joder! ¿A mí qué me cuentas?

Perdona...

-¡Eh, macho, el foco, hombre, el foco!

¡Hombre, enfoca!

Risas. -¡Anda que...!

-¡Huy, huy, huy...!

-¡Mira, mira, la mano al par, Carlos!

-¡Mira ahí Josete, qué pinta!

-¿Qué dicen los médicos?

Que hay que esperar.

Felipe, ¿qué hiciste luego con ella?

-De verdad, no pasó nada raro. Cuéntamelo.

Cuéntamelo todo.

Música punk.

-No, el equipo, el equipo, que suena de puta madre, ¿no?

-Sí, bueno, y el disco también, que está muy bien.

¿Qué? -Acábatelo.

-Siento algo dentro de mi cuerpo...

-Oye... ¡joder, cómo se ha puesto Carlos!

-Ah, es idiota. -¿No le dirías que te la paso yo?

-No, yo no tengo por qué darle explicaciones.

-Claro que no.

-Además estoy harta de poner copas.

A él, a ti y a tus amigos, que son imbéciles

y unos pijos como tú.

-Oye, a ver si te va a dar el bajón.

Estamos celebrando tu cumpleaños.

-Sí, Felipe, pero no he hablado con mi madre.

Siempre me despertaba el día de mi cumpleaños cantándome

"Feliz en tu día".

-Bueno...

-Voy a llamarla.

-¿Ahora? -Sí, ahora.

Mamá, que soy yo...

Nada, que es mi cumpleaños, por eso te llamo.

-Tuvieron una discusión de cojones, no sé qué se dijeron,

algo del violador este gilipollas.

Gritos de Karina. ¡Qué dices de elegir!

¡Por favor, no me cuelgues, mamá!

¿Mañana?

Mañana a lo mejor es tarde.

Mañana no sé si estaré aquí, mamá.

¡Mamá, por favor, no me cuelgues, mamá!

Se corta la comunicación. ¡Mamá...!

-¿Quieres que me quede un rato?

-¿Un rato?

¡Vete a la mierda! Mejor te vas con la pija

que os tiene agarrados por los huevos.

-¡Eh! ¿Qué pasa? -¡Me pasa que no puedo

con más mentiras, eso me pasa!

Familias de mentira, amigos de mentira,

es que no puedo más, ¡me dais asco todos! ¡Quita!

-Mujer, que no es... (GRITA) -¡Que no me toques!

¡Ni me roces, lárgate! -¿De qué vas?

¿Qué quieres? -¿Tuyo? Nada, mira.

¡Eso es lo que quiero, nada! ¡Vete!

Que te vayas. -¿Qué haces?

-Felipe, lárgate. -Claro que me largo, ¡joder!

Pero cagando leches me largo.

Tú estás muy mal, hazte mirar. -¡Que te largues!

¡Que te vayas de aquí! -¡Que no me empujes!

-¡Claro que me voy, que te den! -¡Joder!

Si cierra la puerta de un golpe.

¿Y te fuiste dejándola así? -Me echó a patadas, macho.

¿La dejaste sola en casa?

(RESOPLA)

¿Y luego qué hiciste tú?

-Carlos, cómo iba a saber, ¿eh?

Música de baile.

Jaleo.

-No me enteré de nada, llegué tarde

y Josete apenas me contó nada. ¿En qué hospital están?

-En el Clínico. -Está loca, la niña está loca.

Anda, vámonos. -¿Por qué me hace esto, por qué?

¿De verdad te preguntas a estas alturas porqué?

-¿Lo ves? Anda...

-Esto es lo que ella quiere, que todos se pongan

en contra nuestra. Nunca ha podido soportar

que esté con nadie. Gerardo tiene razón,

no está bien de la cabeza. Por Dios, no voy a discutir

lo que piensa Gerardo, vámonos.

Música en el local.

¡Yolanda, vamos!

-Yo solo quería tener una familia normal.

¡Ahora alguien de tu familia te necesita, vamos!

-Llamadme en cuanto sepáis algo.

Jaleo. -¿El dueño del local?

-¿Qué os pongo? -¿Qué nos pones?

Estamos de servicio.

¿Vienes cada dos por tres? -Cada tres por cuatro,

pero un rato, me tomo una copa y me piro.

¿Tú estás tan necesitado para eso?

-No es por eso, es por la conversación.

¡Ah! ¿Aquí te dan conversación?

-Es por lo bien que escuchan. (RÍE) ¿También escuchan?

-Yo llego a mi casa y no me hace caso ni el Tato.

Digo: "Buenas noches" y todos viendo la televisión.

Cuento un chiste y no se ríe ni Blas,

y si me pongo serio me toman por un cantamañanas.

Sin embargo aquí, mira qué guapas.

Aquí dices cualquier cosa y te toman por el más listo,

el más enrollado y hasta por el más guapo.

Tú que te lo crees, Desiderio. -Bueno, ¿quién es el simpático

que me va a invitar a champán? -Yo mismo, si te valgo,

porque paga el jefe. No te vengas arriba.

Que no se venga arriba.

-Qué preciosos ojos tienes hoy, parecen dos zafiros luminosos.

-Desiderio, qué poético.

Tú sí que sabes hacer derretirse a una mujer.

¡Ay! (RÍEN)

-¡Ay, qué frío, por Dios! -Y yo qué caliente.

-Bueno, pero qué picarón estás hoy.

(RÍE) Bueno, yo me voy a ir marchando.

-No, Antonio, no te vayas. Sí, sí.

-No, no. No, no, Sí.

No. -Te acabo de preparar el whisky.

¿Lo tiramos? ¿Me has preparado un whisky?

-Claro. Te voy a decir algo:

Cuando me prepares un whisky no lo hagas así,

prepáramelo en un vaso pequeño, gordo y con un hielo,

que esto no...

-Como don Pablo. -No soportaba los vasos de tubo.

¿De quién crees que aprendí yo?, de don Pablo.

Ponme un whisky en un vaso pequeño.

-Vale. Te lo cambio y ahora vengo. Gracias.

Si no hace falta.

-Es costumbre de la casa. Que sí, que sí.

-Qué suerte tiene tu mujer contigo. La suerte la tengo yo.

¿A qué sí, Desiderio? -Ya te digo.

-Pues yo no... Yo no tengo suerte.

-Familiares de...

Karina Saavedra.

(NARRA) Y en aquel tiempo se paró.

Nunca unos pocos metros me parecieron tan lejanos,

ni tan cuesta arriba ni tan terroríficos.

-Golpes, golpes,

¿dónde están tus golpes?

Oh, sí, corazón,

¿dónde está mi dolor?

Cuando las señales

de tu amor hiriente

son mil cardenales

de pasión.

Golpes, golpes,

¿dónde están tus golpes?

Oh, sí, corazón,

¿dónde está mi dolor?

Golpes, golpes,

¿dónde están tus...?

Oh, sí, corazón,

¿dónde está mi dolor?

Oh, mi vampiresa,

¿dónde están tus golpes

de amante posesa

y voraz?

Golpes, golpes,

¿y dónde están tus golpes?

Oh, sí, corazón,

¿dónde está mi dolor?

¿Cómo está?

-Es pronto para poder dar un diagnóstico.

Por favor, sea sincero, ¿qué va a pasar?

-Tendría que haberse despertado ya

pero no sabemos cuántas pastillas se ha tomado

y si las ha mezclado con otras sustancias...

Es una cuestión de tiempo.

¿Cómo que de tiempo? -Cuanto más tiempo esté así

más fácil es que entre en coma, las próximas horas son decisivas.

Entiendo.

¿Hay algo que yo pueda hacer? -Si eres creyente, rezar.

Ya... ¿Y si no? -Si no;

tienes una máquina de café en el pasillo.

La maestra se da la vuelta

y dice: "¿quién me ha visto algo?, el que me haya visto algo,

le castigo", y dice: "Luís, ¿tú qué has visto?",

y dice Luís: "No, yo no vi nada, un poco de pantorrilla",

"¿Ah, sí?, pues un día castigado". ¿Y, tú, Jaimito",

y dice Jaimito: "Yo...

Señores, hasta el curso que viene". (RÍEN)

-Qué gracioso que es usted, don Antonio.

De tú, Sandra, de tú.

-¿No te sabrás de los de Lepe, que me hace mucha gracia?

Que va, si me sé muchos, y me tengo que ir.

(AMBAS) -No, no... Sí, sí, sí.

-No, no te vayas. Queremos conocerte un poco mejor.

Me tengo que ir, me estará esperando

mi mujer en casa -¿Cómo se llama?

-Mercedes. Guapísima. Pero espera,

tomemos un poco más de champán. ¡Camarera, un poco más de champán

que estamos secos...! -Que el desierto del Amazonas.

Que no... -A ver si conocemos a tu mujer.

Tráela un día por aquí. ¿Quién yo, a Merche aquí?

No, mejor no.

Yo creo que no vendré mucho, no creo que haga falta, Wanda.

-No atosiguéis a don Antonio que tenemos cosas de que hablar.

Venga, a trabajar, mirad quién ha llegado.

Wanda... La media que la llevas torcida, hija.

-Está en todo, como don Pablo.

-Hola... ¿Qué tal? ¿Cómo está? -Hola.

Murmullo. -¿Qué tal?

Lola... ¿Ese que está con Wanda no es...?

-Sí. Sí es, pero nada de nombres, Antonio.

Nada de nombres.

¿Qué hacéis aquí? Hola, hijo.

-¿Cómo está?

Nos han dicho que tenemos que esperar.

-¿Y el médico? Está dentro.

Ahí está la enfermera.

-Mercedes... Felipe.

-Perdón, mi hija, Karina... Luís, cuánto tiempo sin verte.

-Mal sitio para reencuentros. Desde luego.

Murmullo. -Le llamamos cuando haya noticias.

-Gracias.

Todavía no saben nada.

(RECUERDA)

-Hola. Hola.

-Hola.

-Vaya silencio, creía que no había nadie.

Este no me deja poner música. -Tengo el examen mañana a las ocho.

-A mí sí me deja.

¿Ah, sí?

-Oye, Carlos, ¿no ha llamado nadie? No.

-¿Seguro? -Claro, llevo aquí todo el rato.

Timbre. ¿Tenía que llamar alguien?

-¡Que alguien me ayude, que esto pesa un huevo!

¿Qué pasa? ¿Qué es esto?

-¡Joder, cómo mola! -Coge de ahí arriba, Luís.

-Venga.

-Ahí va.

-¡Con cuidado que me ha costado una pasta!

-¿Y esto?

-Tu regalo de cumpleaños.

¡A ver...! -Dejadla aquí mismo.

-¡Cuidado, que la vais a romper y es nuevo!

(SUSPIRA)

-Acompañantes de María del Río. -Yo.

-Lo siento.

(LLORA)

-¿No tendrás unas monedas?

Teléfono. (RECUERDA)

(GRITA) No le escucho. -O bajáis la música

y paráis este escándalo o llamo a la policía.

Ya bajamos la música una vez, no podemos bajarla más.

Jaleo y música. -¿Te crees que soy imbécil?

Si vive en un segundo,

es imposible que escuche ruido. -¿Quieres subir y lo compruebas?

Pues no, la verdad. -Espere un momento.

¡Carlos! -¡Bajáis la música

o llamo a la policía! Yo mañana tengo que ir a trabajar.

Vale, ahora la bajo. -¡No!

Jaleo. ¿Sí?

¿Qué quieres?

-¿Sabes qué se ve desde nuestra ventana?

Pues no, ni idea. ¿Para eso me llamas?

-Carlos, por favor, no me hables así.

Ahora no. ¿Te has metido algo?

¿Estás con Felipe?

-Carlos, que estoy muy cansada, no quiero discutir.

Solo quería darte las gracias.

¿Las gracias por qué?

-Porque eres la única persona que me ha querido, Carlos.

La única que me ha querido de verdad.

Karina, eso no es verdad.

-Solo se ve oscuridad.

Desde nuestra ventana solo se ve oscuridad.

Jaleo. ¿Qué estás diciendo?

-Carlos, solo quiero descansar, nada más.

Así que no te culpes, por favor, tú no.

Yo no estoy ni enfadada ni rabiosa...

Solo quiero dormir.

Llevo días sin poder dormir y solo quiero descansar.

¿De qué hablas, Karina?

-Carlos, yo lo siento mucho...

Siento no haberte querido como me has querido tú pero...

¡Qué tonterías estás diciendo!

-Adiós, Carlos.

-¿Bajáis la música? ¡Tengo prisa!

-Prisa tengo yo, que tengo que ir a trabajar.

(AL TELÉFONO) -Hola, ¿quién es?

Lola, yo no digo que no sea un buen negocio

y que no dé dinero pero no sé dirigirlo.

-Da dinero, Antonio, si no fuera un negocio

Pablo no lo habría montado. ¡Bueno, bueno!

Pablo a veces montaba negocios como le daba la gana.

-Lo sé, pero esto es diferente. Es lo que te decía antes.

En el 2001 todo se cobra al contado.

Ya lo sé, menos mi amigo que se deja la cartera en casa.

-Para un perro que maté, mataperros me llaman.

Mañana vengo y lo pago. Es que me ha pillado de sorpresa.

No sé cómo reaccionar, cómo lo cuento en casa a Merche,

tú la conoces. -No tiene que enterarse,

al menos de momento. Haremos una cosa:

No tienes porqué pasarte por aquí, cada semana te hago llegar la caja.

¿Cada semana? -Sí.

¿De cuánto dinero hablamos, Lola?

Para que yo me oriente. -Pues eso depende.

Unas 200 mil pesetas. ¿A la semana?

-Sí. ¡Joder!

-¿800 mil pesetas al mes? 800 mil pesetas al mes.

-Yo pego el cerrojazo al video club y me vengo a currar.

(RÍE) ¡Joder! Me ha sorprendido.

Vamos a ver... Déjame que me lo piense, Lola,

que así de sopetón... Lo voy a pensar.

-¿Qué vas a pensar? Lo voy a pensar.

Y mientras tanto vamos a organizar este negocio

un poco a mi manera.

A mi amigo, le pegas a la factura que tenía de antes,

con celofán, las copas de ahora. -¡Oye, oye!

(LOLA RÍE) -Que eres mi amigo.

Tú también eres amigo mío y me cobras en el videoclub.

Y por el aparato, ¡me ha cobrado ciento y pico mil

por el aparato! -Es que el negocio es el negocio.

Esto también lo es, métetelo en la cabeza, cuídalo.

-Lo de esta noche serán más de 12 mil pesetas, Desi.

(TOSE) Vamos a aliviarle un poquito,

por ser amigos. Te lo dejaré en 600 mil.

Y que conste que te hago un favor, Desiderio,

a ti y a tu familia, fíjate lo que te digo.

-Anda, págate la penúltima... -Hola... Las chicas.

-¡La alegría de la huerta! Pero bueno...

-¿Has traído a tu hermana? Pues muy bien...

-¿Qué tal, chicas? Qué poco habéis tardado.

Risas y murmullo.

¿Cómo me voy a ir, mujer?

Risas y música en el local.

(MURMURA Y RÍE)

-¿Qué pasa, cómo está?

-Hay que esperar.

Siéntate.

-Buenas noches.

(SUSURRA) No me lo puedo creer.

(GERARDO) ¿La has visto? (YOLANDA) No pudimos entrar.

Vete a casa, anda, seguro que la abuela

está preocupada. Y papá ya debe haber llegado.

En cuanto sepas algo me llamas.

Cuídate mucho, hijo.

Adiós a todos. (AMBOS) Adiós.

-Hasta ahora.

-Mercedes...

Muchas gracias, de verdad.

No te preocupes, que seguro que va todo bien.

-¿Has visto? Gerardo ha venido. Lo está pasando muy mal también.

(RÍE)

No tengo para darle a la sin hueso toda la noche, Desiderio.

Y mucho menos contigo...

Ya me he enterado que eres un degenerado.

-Que no, no soy un degenerado. Sí, un degenerado.

-Que no. Todos los días, macho.

No, es una cosa inocente. ¿Ah, sí?

¿Ves cómo no tienes remedio? Encima crees que es inocente.

-Hay gente que va al psiquiatra para arreglarse.

Sí. -Pues yo voy ahí,

¿qué más dará? Sí que da,

al psiquiatra no lo invitas a champán, ¿entiendes?

-Pero te mete unas minutas que te cruje.

(RÍE) Eso es verdad.

-Pero, ¿qué coño me estás contando?

Yo voy porque soy cliente, pero ¿y tú?

Si tú eres el capo de un puticlub, ¿me entiendes?

¡Qué dices! -200 mil semanal, chaval.

(RÍE) Vamos... un proxeneta.

Que yo no soy un proxeneta, ¿Cómo voy a ser yo un proxeneta?

¿Tú estás tonto? Me he encontrado con un negocio

y sin comerlo ni beberlo lo tengo ahí,

y un negocio que no tiene nada que ver conmigo,

porque soy una persona casada, igual que tú.

-Pero qué tiene que ver el culo con las témporas.

Yo quiero a mi mujer, para mí es una santa

y me arrepiento cuando voy a casa pero me encanta ir ahí

porque, aparte de estar buenas para aburrir...

-Hola. Buenas noches.

-Aparte de estar buenas para aburrir...

son muy buena gente. Son unos ángeles de la guardia,

no te jode. -Sobre todo la morena esta...

¿Quién, la que estaba contigo? -Sí.

¿Sandra? -¡Uf, qué pedazo de mujer!

Qué manos tiene, qué masajes me da en la espalda,

me la tiene niquelada. ¿También te da masajes?

-Sí, terapéuticos. Y otra cosa, cuando subís arriba,

¿sirven champán? -¡Y vuelta otra vez!

¡Que yo no he subido nunca! ¿No has subido seguro?

-Que no, joder.

Yo tengo que subir, Desiderio, tengo que subir.

-¿Y a quién te subirías? Subir para ver qué sirven.

-No, si me refiero que quién te gusta de las chatis.

Ninguna. -Ya... Como es santo Tomás.

Si es por hablar, venga. ¿Quién te gusta?

Hombre, así,... a primera vista la que está más buena es Wanda.

-¡Qué cañón de piba, eso te sienta como un guante!

¿Y tú por qué lo sabes? -Lo intuyo.

Ya. -Eso... Eso es medicinal.

Ya... -Pone joven...

No te jode. -Y por cierto,

ahora que me confiesas esto: ¿qué descuento me vas a hacer?

Megafonía.

¿Quieres?

-Gracias.

Todavía no he llamado.

¿Qué coño les voy a decir?

Era yo el que conducía y ella...

(SUSURRA) Joder..

-Daría lo que fuera porque esto no hubiera pasado.

Lo que fuera.

Yo también.

Sonido de las llaves.

Joder.

Wanda...

-Carlos, tío, me tengo que ir, tengo el examen en dos horas,

si no el próximo es en seis meses.

Claro, hombre. Mira...

Esta es la de abajo, es la que más se atasca,

empuja fuerte y ya está. -En cuanto termine me vengo.

No, hombre, ve a casa y descansa.

-No, prefiero pasarme. Haz lo que quieras.

Y aprueba, mucha mierda. -Eso es para los actores.

¿Y qué dicen los marineros? -Yo que sé...

Que tengas buena mar. Pues buena mar.

Que es justo lo que no tenía Karina,

tenía una mar de mierda y la ha dejado ahogarse.

O pero, le quita el chaleco.

-Que no, Carlos, que no...

Que yo creo que Karina ya lo tenía pensado.

(RECUERDA)

(KARINA ESNIFA)

¿Qué haces?

-Nada. ¿Qué es eso?

¿Te estás metiendo esta mierda?

-Carlos, que no duermo y esto me despeja, ya está.

Después de lo de mi hermana... ¿No has aprendido nada?

-Esto no tiene nada que ver con el caballo,

sirve para estar bien. Además, lo toman médicos,

empresarios... Y cantantes y famosos...

Esa no es la solución, Karina.

Esa no es la solución. -¡Pero me ayuda, Carlos!

Yo estoy mal, joder, estoy mal.

Lo que no me ayuda es que estés como un alma en pena

dándome sermones. Eres un muermo...

¡Carlos, ¿qué haces?! Dámela que es mía.

¡Para! -¡Carlos, joder!

¡Trae, dámela! ¡Para ya!

¿Qué estás haciendo? ¿Qué estás haciendo?

-¿Qué haces? ¡Para ya!

¡Ah! -¡Que no me estoy quieta!

Música en la lejanía.

Escúchame... -Carlos, que me dejes en paz.

Yo puedo meterme lo que quiera, beber lo que quiera,

y acostarme con quien me dé la gana.

Escúchame. -¡Que no te acerques!

No eres ni mi padre, ni mi hermano ni mi novio, eres mi jefe.

¿Sí? -Sí.

¡Pues se acabó, ya no soy ni tu jefe!

Fuera de aquí, no quiero drogatas en mi bar.

¡Fuera!

-¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¡Que le he dicho que se largue!

-¿Qué le has hecho? Vete a la mierda.

-Vete tú a la mierda.

(GRITA) ¡Karina!

(SUSURRA) Antonio...

¿Qué haces aquí?

¿De dónde vienes a estas horas?

Del hospital con Carlos...

¿Del hospital? ¿Qué ha pasado?

Carlos está bien...

Es Karina, todavía no se sabe nada.

¿Qué pasa? Que se ha intentado suicidar.

¿Que se ha intentado suicidar? Chis, cállate, hombre.

Lo peor es que todavía no se sabe nada.

¿Esta niña está tonta o qué? ¿Qué les pasa a estos hijos?

Los hemos educado haciendo lo que les da la gana

y mira cómo terminan, coño.

Estaba visto para sentencia, es que últimamente...

¡Por Dios!

Ven, anda, ven.

¡Joder!

¿Y a ti cómo te ha ido con el negocio ese de don Pablo?

Bien... Bien, Merche, bien.

Es un bar. ¿De qué tipo?

Uno muy bonito, Merche.

En Capitán Haya.

¿En Capitán Haya?

Un bar de esos de copas donde va la gente

a tomar copas, muy elegante, ¿comprendes?

Con camareras.

¿Camareras? ¿Cómo que camareras?

Chicas, Merche, chicas que sirven, como en los restaurantes vascos.

¿Que es un restaurante vasco, de pinchos?

De pin...

Con copas.

¿Y qué vas a hacer?

Pues en cuanto pueda traspasarlo y venderlo,

si es un buen negocio...

¿Te estás tomando un whisky? Sí, estaba un poco mal

del estómago y me he tomado un whisky.

Y lo has usado como bicarbonato. No, hombre, no.

Ese es el whisky de los pobres, yo me tomo whisky de ese inglés

que me trajo Rodolfo, es muy bueno.

-¿Me das un poco? Sí.

-¿Qué te ha dicho Luís?

¿Y si lo tenía todo planeado? -Eso no tiene sentido.

Josete y Luís dice que les avisó y a mí también,

se estaba despidiendo. -Karina no estaba bien,

pero todo cambió cuando habló con su madre.

¿Qué fue lo que se dijeron? -Ya te lo dije,

si quieres saber todo pregúntale a ella.

Sí. A lo mejor sí.

¿Te dijo que llamé? -Sí, pero no me podía imaginar...

No hablo contigo... -No es momento de peleas.

Hablasteis por teléfono, quería saber qué te dijo.

-No sé...

Discutimos, como siempre.

No...

Como siempre seguro que no.

Teléfono.

(GERARDO) ¿Quién es a estas horas? (YOLANDA) No sé.

¿Dígame? -Mamá, que soy yo.

-Karina, hija, ¿cómo estás?

-Que es mi cumpleaños, por eso te llamo.

-Ya lo sé, cariño, ¿cómo no lo voy a saber?

Me estuve acordando todo el día, quería llamarte, pero...

(GERARDO) -¿Quién es a estas horas?

-¿Por qué no vienes a casa? Ven y lo celebramos.

-¡No, mamá, no volveré mientras esté ese ahí!

-Hija, ¿no crees que si habláis...?

-¡No voy hablar con él, yo sé lo que hizo!

-Cariño, ¿cómo puedes seguir diciendo eso?

¿No comprendes que estás equivocada?

Él me lo explicó todo y ya oíste al juez.

-¡Qué me importa lo que diga él o el juez,

me tienes que creer a mí, que soy tu hija!

-¿Quién es? -Es Karina.

-No dejes que te haga esto...

No puedo más, Yolanda, no puedo más.

-Mamá, ¿está ahí contigo?

¿Puedo hablar contigo sin que ese hijo de puta esté presente?

-Hija, estás muy nerviosa. Mejor te llamo mañana.

-Yolanda, cuelga ahora, no te dejes chantajear.

-Mamá, le estoy oyendo, no me cuelgues.

-No me hagas elegir, no me hagas esto.

-¡Pero qué dices de elegir! ¿Qué dices?

Por favor, no me cuelgues, mamá. -Mañana hablamos.

(LLORA) -Mañana a lo mejor es tarde.

¡Mamá! -Karina, hija, te quiero...

-¡Mamá, por favor, no me cuelgues, mamá!

¡Mamá...!

Se corta la comunicación.

Televisión de fondo.

-Tiene un problema y lo sabes, un problema psiquiátrico.

Y tú, por mucho que la quieras, no la puedes ayudar.

Y menos apoyando ese comportamiento.

¿Karina un problema psiquiátrico?

-Tu amiga no está bien y esto que hizo es una muestra

de que tengo razón. -¡Ya está bien!

¿No os da vergüenza?

(SUSURRA) No puedo más.

-Yoli... -Déjame, por favor, déjame.

Déjala, déjala que piense a ver si se entera de algo.

-Estoy empezando a hartarme de vuestras indirectas.

No son indirectas, eres un puto violador y ya está.

-Córtate, niñato. Soy inocente, lo dijo la justicia.

¿Qué justicia? Todo lo que le pasó a Karina

es culpa tuya. -¿Que esa loca mimada

intente matarse es culpa mía? Yo no soy el que vive

con ella ahora, igual eres tú el que se pasó.

Pero lo entiendo, porque tu amiga es

bastante calientapollas. ¿Qué dices?

-¡Eh! ¿Qué dices?

-¡Eh! La única culpa que tengo yo

es intentar que esa cría pasara un buen rato,

¡y uno muy bueno que hubiera pasado, te lo digo yo!

-¿Un buen rato? ¡¿Un buen rato, hijo de puta?!

¡No me toques!

¡No quiero volver a verte en toda mi vida!

-Familiares de Karina Saavedra.

¿Cómo está?

-Está despierta.

-¿Puedo pasar a verla? -Sí, en unos minutos.

¿Y yo? -No, lo siento, solo una persona.

¿Y qué puedo hacer?

-Mira, si quieres ayudarla vete a buscar algo de ropa,

un cepillo de dientes y vuelves,

y cuando ella ya esté en la habitación

te dejo subir a verla, ¿vale? Venga.

(SOLLOZA) -Solo tenía 26 años, tío.

Lo siento.

-Gracias, tronco.

(ENTRECORTADO) Hola... Sí, sé que no son horas,

pero... soy Sebas...

Ha...

Hemos tenido un accidente.

Sí.

Gracias. Gracias a Dios.

Adiós, adiós, buenos días.

¿Habían llamado por teléfono? No he oído nada.

No, llamé yo al hospital,

no sé, me desperté con una sensación muy rara aquí.

Como si fuera a pasar algo malo.

¿Qué te han dicho?

Pues que se ha despertado. Que Karina está bien.

¡Ah! Bueno, Merche...

Menos mal.

¿Te das cuenta que eres un poco aprensiva?

No sé, me desperté con una sensación muy rara.

¿Sabes por qué es eso, mi amor?

Porque no has dormido nada.

¿Por qué no cerramos un poco los ojos?

Al final lo bueno es que no pasó nada.

Sí, eso espero.

(SUSPIRA)

Pero ¿qué haces tú aquí?

¿No tenías un examen?

¿Qué te pasa?

¿Quiénes son ustedes?

-¿Carlos Alcántara? -Policía Nacional.

-Dicen que encontraron droga en el Fly.

-Calla, que te comes el marrón.

-Acabo de llegar. ¿Qué dice?

-¿Es usted Carlos Alcántara? Sí.

-Queda detenido, dese la vuelta.

¿De qué droga me hablan? -Contra la pared, ¡coño!

¿Y esto?

¿No sabes de qué hablamos? -No hay más que ver la casa

para saber de qué vas. Si dices que no es tuyo,

ahórratelo. No se lo digan a mis padres.

Pitidos del monitor.

(LLORAN)

-Lo siento, cariño, lo siento mucho. Lo siento...

(LLORA) -Perdóname.

(LLORA) Perdóname.

¿Y Carlos, dónde está Carlos?

-Siento algo dentro de mi cuerpo,

una extraña sensación.

Siento algo que se mueve dentro,

no sé bien lo que siento.

Tengo un pasajero

dentro de mi cuerpo.

Tengo un pasajero

dentro de mi cuerpo.

¡Aaah!

La sangre me está ardiendo,

algo se me mueve dentro.

Tengo ganas de vomitar,

creo que lo voy a echar.

Tengo un pasajero

dentro de mi cuerpo.

Tengo un pasajero

dentro...

¡Aaah!

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Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 249: Un regalo para Karina

25 abr 2013

Noviembre de 1981. Antonio decide visitar el negocio del que es socio con don Pablo y para su sorpresa no tiene nada que ver con lo que él se había imaginado. Superada la sorpresa inicial, Antonio tratará de averiguar más detalles sobre el funcionamiento de la empresa

Llega el cumpleaños de Karina y Carlos tiene organizada una fiesta sorpresa a su amiga. Karina no atraviesa su mejor momento, además la relación con su madre está prácticamente rota. Cansada de su situación decide tomar una decisión que nadie se espera. 

Mercedes, que siempre ha luchado por su familia por encima de todo, intentará hacerle ver a Yolanda, la madre de Karina, que está equivocada y que tiene que hacer todo lo posible para recuperar a su hija.

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  1. enrique

    El fan numero 1 soy yo un pastor de un pueblo de granada lo vivo a tope me como todos los episodios las veces que hagan falta en la clan de madrugada por internet y de todas las maneras

    04 ene 2014
  2. Rebeca

    Ahhhhh me fascina esta serie, sufro y me pongo feliz, sonrió y casi q lloro cada capítulo según la historia, ahora m preocupa mucho Carlitos: ( Jijijiji, d vdd q me encanta esta serie, no quiero q acabe nunca!!! Lo q más m gusta es q puedo ver siempre todas las temporadas todos los capítulos y de los q más repito son las Navidades en sagrillas y semanas santas!!! Oscuros estos capítulos pero buenas historias pues todo lo q venga de la serie me encanta y lo disfruto con simpleza : ) Saludos desde México!!!

    21 sep 2013
  3. paqui

    PAQUI hola me gustaría que alguien me dijera como puedo hacer. se va casar mi sobrina que es una fan forofa de la serie cuentame. Quisiera si es posible que me mandaran un saludo alguno de los protagonista de la serie deseandole felicidades y poder meterselo en el video que le estoy haciendo gracias.

    16 may 2013
  4. karol

    Carlos se deja malinfluenciar igual que antonio al principio de la serie. Felipe ya no pinta nada ahi qur le metan en la carcel y se olviden de él

    11 may 2013
  5. LORENA

    Soy fan de la serie desde que empezó y llevo dos semanas que no lo puedo ver en directo y online tampoco puedo porque me dice que en mi región geográfica no está disponible el video....estoy en Zaragoza.... :/

    05 may 2013
  6. Manolo

    El personaje de MIGUEL ya me tiene hasta la narices. Que deje de ser un niñato sobreactuado. Y en cuando a INÉS les pido, señores guionistas, hacerle la vida más fácil porque ¡cómo la han fastidiado durante infinitas temporadas!

    04 may 2013
  7. Ileana

    Me parece que estan cambiando el estilo un poco, este programa siempre ha tenido "sabor y humor" para contar la historia, pero ahora como que se estan poniendo muy serios, los dos ultimos capitulos estan buenos pero un poco oscuros. A Maria casi ni se la ve, el hijo de Ines que nunca se habla de el, ella como madre ni se interesa en el, hay unos huecos en la serie ultimamente. y por favor no cambien el estilo!

    03 may 2013
  8. HLMSTB

    Vaya capítulo, la intensidad que tuvo. Imagino por la época, cuántos jóvenes pudo haber en esos días que se murieran o que se salvaran de milagro por las mezclas tóxicas de aquel entonces. Karina se salvó de milagro. Vaya desastre que hizo. Y al fin su madre abrió los ojos y lo echó al perverso de Gerardo de su vida. Qué mal lo de Carlos: por querer ponerla en su lugar, haya quedado pegado por el sobrecito de cocaína que le quitó y encima su viejo amigo Luis haya quedado pegado. Antonio: así que el mentado negocio sería un "puticlub" y encima Desi es cliente del lugar... Veremos cómo sigue ésto.

    01 may 2013
  9. Terrible

    Ya veo los encabezados en los medios cuando se enteren de que "la conocida actriz Inés Alcantara, quien confiesa ser drogadicta, tiene un hermano narcomenudista y un padre proxeneta".

    30 abr 2013
  10. nereid

    Oscuro capitulo, completamente ochentero, Genial!!!

    28 abr 2013