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No recomendado para menores de 12 años Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 292: El futuro es nuestro - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Aviso para navegantes:

no crean los rumores y los bulos fácilmente.

"El año 1984 venía cargado de sombríos augurios,

desde que George Orwell publicara su famosa novela,

aquella que se llamaba precisamente así:

'1984'.

Orwell profetizaba un mundo dominado por el totalitarismo,

con una humanidad manipulada por el Gran Hermano.

Nuestro país iba acostumbrándose a la libertad y a la democracia,

aunque algunos empezaban a desencantarse

porque las libertades no habían traído

el paraíso a la tierra.

También para nuestra familia, aquel 1984

vino cargado de amenazas y promesas."

¡Bingo! ¡Bingo! ¡Bingo!

"Fue un año lleno de pruebas y, sobre todo,

fue el año en el que empecé a construir

el hombre que soy ahora".

"Con este vehículo portador de cohetes

y toda esta maravillosa traca de fuegos artificiales

se inicia ya el gran desfile

de la cabalgata de Reyes 1984.

Con cariño, con ilusión a los magos de oriente,

esos niños con globos,

esos ojos llenos de ilusión".

(Murmullo)

-¡Aquí, aquí!

(Gritos)

-¡Que vienen los Reyes!

-Gaspar me ha dicho que éste es un caramelo especial para ti.

¿No piensas abrirlo?

¡Vaya! Los Reyes se han adelantado.

-Pero es demasiado. No... No puedo aceptarlo.

-¿Cómo que no? Es muy fácil.

¿Lo ves?

Y ahora tengo que hacerte la pregunta:

¿Quieres casarte conmigo?

-¿Me lo preguntas aquí? -¿Dónde mejor?

Sería mi regalo de Reyes.

Te lo preguntaré de otra manera:

¿Crees que en algún momento de tu vida querrás casarte conmigo?

-¡Arriba! ¡Ya han llegado los Reyes!

-¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? -¡Miguel, que nos ha tocado!

¡Que nos ha tocado! -¿El qué?

-¡El Niño! -¿Qué niño?

-¡El Niño ha tocado! -¿Qué niño?

¡Ha llamado mi primo el de Móstoles!

¿Te acuerdas los décimos que nos regaló por Año Nuevo?

¡Han tocado! -¡No me jodas! ¡Pero bueno!

¿No había tocado en Ciudad Real? -¡El tercero, Miguel! ¡Un millón!

¡Un millón para cada uno!

¡Ay, un millón! ¡Ay, un millón!

Un millón... -Miguel, dime una cosa.

-¿Qué? -¿A que te sientes menos comunista?

-¡Vete a la mierda! ¡Un millón! -Eso sí, ¿eh?

-¡Ay Dios mío! Que me va a dar un... -Ni una palabra a nadie.

-¿Por qué? -¿Tú qué quieres,

tener una cola de pedigüeños de aquí a Lima?

Y no te digo nada si se entera tu exmujer.

-Es verdad. -¿Cuánto vas a tardar

en quedarte sin un céntimo? -Es verdad.

Ah... ¡Un millón, un millón!

-¿Dónde están los décimos, Miguel? -Los tienes tú.

-No, no, no, te los quedaste tú.

Acuérdate, me dijiste que no te fiabas de mí,

porque estaba muy perjudicado. -¡Qué dices! Ramón, vamos a ver.

Tú te quedaste los décimos precisamente

para demostrarme que no estabas nada perjudicado.

-Miguel, Miguel, no me vaciles con esto, por favor.

-Que no te estoy vacilando.

-¡Los décimos te los quedaste tú! -¡Que no, coño, Ramón!

Si insististe en que ni siquiera nos quedáramos

cada uno con el nuestro

para que viera que no estabas nada perjudicado, coño.

-Ay, haz memoria. -Me acuerdo perfectamente.

Bueno... Eso creo.

-¿Eso crees?

¡La madre que te parió!

¿Qué ropa llevabas puesta?

-¡Camisa! -Camisa. ¡Venga!

¿Seguro que era esa?

-¡No me acuerdo! -Pero ¿cómo que no te acuerdas?

¡Miguel, por favor! ¿Cómo que no te acuerdas, Miguel?

¡Haz memoria, Miguel, por favor! ¡Me cago en la leche!

"Aquel día de Reyes de 1984

fue el primero en que me desperté estando solo en casa.

No había regalos, ni exclamaciones, ni abrazos,

ni papeles de regalo por el suelo.

Sólo silencio.

Karina en el hospital,

Josete durmiendo en casa de su madre en San Genaro,

Nuka definitivamente fuera de mi vida...

Nunca me había sentido tan solo como aquel seis de enero,

en el que ni siquiera recordaba qué había hecho la noche anterior.

Cómo eché de menos en ese momento

aquel tiempo en el que aún era posible creer en tantas cosas".

(Gritos)

(Gritos)

Josete, ¿me oyes? ¡Carlos!

(RECUERDA) Está viva. Está viva. Está viva.

"Era consciente de que había sido muy afortunado

al escapar del infierno de Alcalá 20.

Que la suerte me había puesto delante una vida nueva.

Pero la verdad es que no sabía qué hacer con ella.

Por desgracia yo no era el único en mi familia

perseguido por sus propios fantasmas.

Mi madre, aunque se negaba a compartirlo con nadie,

sufría las consecuencias del desgraciado incidente

por el que Maurín le había hecho pasar".

(Ronquido)

¡Antonio! ¡Dios mío, ayúdame!

Mauro...

Antonio.

Ayúdame.

Antonio.

¡Antonio!

¡Mauro, suelta!

¡Suéltame! ¡Antonio, Antonio!

¡Suéltame, suéltame!

(SUSPIRA)

(Ladridos)

(SUSPIRA)

(Portazo)

¿Has visto, Milano, cómo me está creciendo este bigote?

Parece que lo abono con nitrato de Chile.

A mí siempre me has gustado mucho con bigote.

Sí, me estaba mirando en el espejo y he visto

que cada vez me parezco más a mi madre.

Tu madre también tenía un poquito de bigote.

¿Qué te pasa, Milano?

¿Estás en esos días o por qué tienes esa cara?

(SUSPIRA) Si es que he dormido mal.

No, no, ya te he oído.

No te quería molestar. Ya.

¿Por fin vienen los hijos o no? Claro que sí, y tu hermano también.

Y mi madre ha preparado unos canelones,

que lleva no sé cuántos días preparándolos.

Los ha visto en "Con las manos en la masa".

¿Y Toni, el periodista viene? Sí, claro que sí.

Va al aeropuerto, deja al niño y viene para acá.

Así los tengo aquí a todos juntos y les cuento mis planes.

¿Hoy? Sí, Milano, hoy.

¿Te parece buena idea? Claro que me parece buena idea.

Llevo todas las Navidades dándole vueltas.

De verdad que tengo razón,

que no estamos tan viejos como para jubilarnos, mujer.

Todavía podemos empezar cosas nuevas.

Y esta vez lo vamos a hacer en familia,

todos juntos, como siempre hemos hecho las cosas aquí.

Mi regalo de Reyes va a ser ese, que estemos todos juntos.

Por cierto, ¿has puesto todo? Sí, mujer, lleva rato.

Merche, está esto mojado, ¿has sudado?

¡Mamá, papá! ¡Los Reyes! ¡Los Reyes! Sí, cariño, ya vamos.

¿Y esta? ¿Esta no se había hecho ya una mujer?

Le gusta seguir siendo una niña, cuando le conviene.

Ah, bueno. Sí, eso como todas.

¡Abuela, abuela, abuela! ¡Los Reyes! ¡Han venido los Reyes!

Ay, sí, sí, hija mía, qué susto me has dado.

¿Desde cuándo te echas crema en la cara?

¿Es porque tienes novio?

Sí, que es porque tienes novio. ¡Qué cosas tiene esta niña!

Anda, sal y cierra, que ya voy yo.

Vale.

-(CARRASPEA) -¿Qué?

-(CARRASPEA)

¡Tachán!

¡Cógelo!

-Mira que eres tonto,¿eh?

No te tenías que haber molestado. -Ah, si yo no fui.

Han sido los Reyes Magos, que han dejado esto para ti.

Es una tontería.

¿Te gustan?

Las zocas de mi madre, las heredó de su madre, mi abuela.

Las ha llevado toda la vida, hasta que se murió.

No te preocupes, que están lijadas.

-Pues muchas gracias.

-(TELEVISIÓN) "Porque, en definitiva, nuestros ejércitos del futuro

se equilibrarán en sus efectivos, en sus medios,

en su dedicación y entrega a sus misiones,

en su formación constante,

y esto sólo se alcanza con..."

-Y éste para todos. ¿Para todos, hija?

Sí. Te habrás gastado todos tus ahorros.

Hombre, muy grande no es, Merche, a ver.

Qué misterio...

Anda. ¡Ah!

"Las gafas"... A ver.

¿Y esto para qué es hija, para ir a la playa?

No, tonto. Son para ver la película en relieve

que van a poner hoy en la tele. Ah. ¿Y con esto se ve mejor?

En relieve, como si las cosas salieran de la pantalla.

Ah, muchas gracias hija, a ver si nos sale un puñetazo,

y me lo da a mí. Madre mía, qué mayor.

A ver, esto déjalo por ahí. Vamos con los regalos.

A ver. Madre.

Esto es para Herminia. A ver.

Uf, madre mía. A ver.

Me lo estoy figurando, ¿eh?

Míralo.

Unas zapatillas, como todos los años...

Que te vienen muy bien. Camilo José Cela.

Este año a leer a Cela. Coge tu regalo.

Venga, coge tu regalo.

Éste es grande, ¿eh?

Bien. ¿Qué pone?

¡"Thriller" de Michael Jackson! Eso es.

Ese es el que querías, ¿no? Sí...

Sí, señor, el negro más blanco del mundo.

¿Ese quién es? Es el que canta con sus hermanos.

Pero si era negro, míralo ahora. Ah.

Se ha operado todo, la nariz y todo. Parece otro.

A ver, ¡huy, qué grandes los regalos de María!

Ah, sí.

¡Olé! Para que hagas experimentos.

A ver si salimos ardiendo,¿eh? Tiene que ser científica.

Química moderna a tu alcance. ¿Qué te parece?

¿Qué te pasa, eh?

No me habéis traído el monopatín. Hija...

¿Eso qué es?

Un patinete, pero sin manillar, madre, es muy peligroso.

¿Para qué lo quieres? Para romperse la crisma.

Claro. Con el monopatín vas a dar saltos,

se te van a ver las bragas, es muy feo.

¡Pues no lo quiero! ¿Cómo que no?

Pues no, no lo quiero.

María, hija, no seas torba. Hija, no seas torba.

¡Que no lo quiero! Será posible...

Pero a quién habrá salido esta niña con este genio.

Pues a mi madre, lo estoy diciendo. Pues estamos apañados, de verdad.

A ver, mira a ver lo que tienes tú. A mí me han regalado esto,

Herminia, ya me lo he probado.

Bueno, si no te lo vas a poner, ya lo devuelvo.

Devuélvelo, no estamos para tirar cohetes.

¡No, este no! ¿Cómo que no?

No, Merche. Está en mi sitio.

Joder, casi lo abres y me fastidias todo el juego, mujer.

Esto es para cuando estemos todos.

¿Y no me vas a decir lo que es?

Pues no te puedo decir lo que es porque no sería una sorpresa.

Esto es para cuando estemos todos.

Vale, muchas gracias. Toma.

Quédate con la vuelta.

(TELEVISIÓN) "-Hay que consultarlo y veremos qué hacemos."

"-¿Ustedes trabajan, tienen negocios? ¿A qué se dedican?"

-¿Y ése quién es?

(TELEVISIÓN) "-Le viene bien." "-Fenomenal."

"-¿Usted también estaba en el paro?"

-No sé. "-Un regalo, vamos."

"-Una caída del cielo, pero vamos..."

"-En el paro." "-¿También usted?"

-¿No ha tocado nada en el barrio, no?

-Por lo menos le ha tocado a mucha gente que lo necesita.

-Espero que le guste, Padre. -Gracias, Paquita.

¿Qué? ¿Te han traído muchas cosas los Reyes?

Paquita, hija, ¿qué te pasa? -Nada.

-¿Seguro? Mira que a mí me lo puedes contar.

-Padre,

¿usted cree que yo soy mala madre?

-¿Por qué dices eso?

-Pues porque mis hijas no están aquí, tendrían que estar aquí.

-Mujer, están con su abuelo...

-Con su abuelo, pero es que tendrían que estar con su madre,

que hoy es el día de Reyes, padre.

Yo estoy viendo pasar a los niños ahí contentos con sus juguetes nuevos.

-Bueno, ¿y por qué no están aquí?

-Ya sabe usted que estos días de Navidad

son de mucho trabajo para mí y para Miguel,

y es que Miguel no me está ayudando nada.

Y aprovechando que mi padre vino a pasar la Nochebuena,

le dije que se llevara a las niñas allí,

porque a ellas les gusta mucho aquello

y aquí iban a estar aburridas,

que estoy aquí todo el día cocinando...

-Bueno, bueno, a mí me parece bastante sensato...

-Pues no. Si yo fuera una madre como Dios manda,

hubiera pensado antes en mis hijas que en el negocio,

¿no le parece?

Claro, como usted no tiene hijos, no lo entiende,

si no, lo entendería. -Hija...

-Es que dice cada cosa, Padre, dice unas cosas...

-Tranquilízate. -Perdone...

-Paquita, Paquita... -¿Todo bien?

-Hola, Clara. Sí. -Sí.

-Nada, cosas nuestras.

-¿Puedes repartir esto? -¿Qué es esto?

Ah, ¿cuándo empezáis? -Pues ya, muy pronto.

Ya tenemos cableado casi todo el barrio.

-¿Y qué programas vais a poner?

-Pues de todo, Padre, sobre todo películas.

Por cinco mil pesetas al mes, cine gratis para toda la familia.

-¿Qué clase de películas? -Pues películas, Padre.

Las que tenemos en el videoclub.

No se preocupe, que va a ser muy decente, muy familiar.

-Anda, pues es cierto que vais a poner pelis picantes por la noche.

-Ay, no, no, me he equivocado, pelis de las de antes.

-Padre, que no es obligatorio verlas.

Además, está demostrado que une muchísimo a los matrimonios.

-¿Qué estás diciendo? -Se lo digo yo, Padre, se lo digo yo.

-Me voy antes de que discutamos, que tengo que dar misa.

Pero que conste, que tú y yo tenemos que hablar.

-Vaya metedura de pata.

-Muy bien. Venga, pedalea un poquito.

-Venga, que os tenéis que ir.

-Sí, venga, que la tía tiene razón.

Dale un besito a la tía para despedirte y otro al primo.

-Déjame la bici. -Dame un beso, sobri,

que no te veré en mucho tiempo. -¿No se la dejas?

-Oye, no os peleéis más.

-Pobrecillo, está desubicado con tanto cambio.

-Va, va, va, venga. -Sí, venga.

-Hala.

(Teléfono)

-Pónselo tú. -Déjame la bici.

-¿Dígame?

Sí, le estoy poniendo ya el abrigo, que salimos ya.

¿Dónde? -Que no, que es mío.

-Estáis siempre igual.

-¿Pero y cuánto tiempo te vas a quedar ahí?

No, no, no, ningún problema, vamos,

si está jugando ahora mismo con su primo.

Sí, sí, si aquí está feliz.

Pues nada, ya me vas diciendo. Adiós.

-¿Qué pasa?

Que Juana se tiene que ir a trabajar a París.

Se queda más tiempo.

-Bueno, pues nada, no te preocupes, vamos viendo.

-Chiquitín, oye, acaba de llamar mamá

y me ha dicho que tiene que trabajar mucho

y, que si te portas bien y te quedas aquí con nosotros,

los Reyes Magos te van a traer muchas cosas en casa de los abuelos.

(Portazo)

-Pues no parece muy contento...

-¿Por qué se tiene que quedar? -Oriol...

-Si tiene razón, le ha hecho la vida imposible desde que llegó.

-Yo no quiero que se quede. -Pues se queda. Ya está, Oriol.

-Joder, coño.

-Pero ¿qué haces?

-Igual los pusiste detrás de la gallina para tener suerte.

-Eso no es una gallina, es un águila imperial.

-A ver, ¿has mirado bien en la cocina?

-Sí, no hay nada.

-No nos pongamos nerviosos. Reconstruyamos los hechos.

-Yo no me acuerdo de nada, Miguel,

¿cuántas botellas cayeron en Año Nuevo?

-Yo qué sé cuántas botellas cayeron...

No me acuerdo... Tu primo, ¿has llamado a tu primo?

¿Se acuerda él?

-No se acordaba dónde estaba al día siguiente.

-¡Cago en la leche! ¿Cómo es posible? ¡Joder!

Perder un décimo...

-Piensa...

-¡El Bistrot, Ramón! -¿El Bistrot?

-El Bistrot.

¡Coño, pero cómo no se me ha ocurrido antes!

Pero si me paso el día entero subiendo y bajando papeles,

se me habrá traspapelado en los papeles.

-Estás tardando, venga. -Venga.

-Que no se entere Paquita, ¿eh?

-Gracias, que paséis buen día. -Hasta luego.

-Hola, Paquita. Hola, Pepe. -Hola, Miguel.

Pues ya era hora.

¿Qué estás buscando? -Nada, nada, nada, una cosa.

-¿Qué cosa? -Nada, Paquita,

pues un papel que he extraviado. Nada, nada, una cosa sin importancia.

-¿Y por qué lo estás buscando así? -Bueno, pues porque...

-Si me dice qué es, igual puedo ayudarle.

-Que no, Pepe, que no hace falta.

Pero si estar, tiene que estar por aquí.

-Pues nada, ya cuando te canses, me avisas.

-Pues no aparece, en fin.

Las cosas cuando se extravían, se extravían.

-Oye, ¿dónde vas? -A una cosa.

-Miguel, no, no, no... Oye.

¿Se te ha olvidado que damos una comida hoy?

-¿Una comida? -Sí, la comida de Reyes.

Tenemos ya un montón de reservas.

-Ya. -Te habías olvidado ya, ¿no, Miguel?

Claro, como el negocio te da igual.

Pues es el futuro de tus hijas, Miguel, el futuro de tus hijas.

No me quieres escuchar, pero te lo digo muchas veces.

Esto está creciendo mucho, este barrio está creciendo.

Has visto las casas nuevas y los estudios que han hecho

y los chalets esos donde la carretera.

Que en nada nos ponen aquí el metro.

Hay que aprovechar esta oportunidad, que, si no,

va a venir otro a aprovecharla, ¿y qué hacemos?

-Paquita, por Dios, ¡no me agobies más!

¡No me agobies!

-Que le agobio dice. ¿Te lo puedes creer, le agobio?

Lo que pasa es que no tiene ambición, no le importa nada.

-Ya, pero es tan buena persona.

(ALTAVOZ)"-Doctor Patiño, acuda a Radiología, por favor."

-Muy bien, muy bien, muy bien, vamos.

Muy bien, camina.

Bien, muy bien.

Muy bien, vamos.

Un pasito más. Hoy hemos avanzado más que ayer

y mañana avanzaremos un poquito más, verás.

Muy bien.

Muy bien, vamos, muy bien.

Un poquito más, ya casi estamos en el final.

Muy bien, muy bien.

Aquí están tus amigos. Han venido a buscarte, ¿verdad?

-¿Vosotros quién sois?

Que es broma, tontos, que no estoy tan mal.

La madre que te parió. La silla está ahí, tráela.

-Dame.

Hija, baja la música.

(Música)

¿De dónde vamos a sacar el dinero?

Pues hay que pedirlo, Merche.

Nos hemos pasado la vida trabajando como chinos y no tenemos nada.

Tenemos esta casa, la que tiene Paquita,

que nos paga poco y nada

y no la echamos ni con agua caliente.

¿Cómo la vamos a echar?

Luego el local, con Nieves, que otra que tal baila.

Bueno, Nieves paga bien, ¿eh? ¡Por favor, María, quita esa música!

Que aquí no hay quien pare. Ya se lo he dicho.

Esta niña, ¿cómo puede oír la música tan fuerte, hija?

Madre, no te pongas más crema, que te vas a cerrar los poros.

Ya ves el carácter de esta niña, me ha tirado la Química a la cara.

Y la otra, que ya veremos la otra. La otra, ¿quién, Inés?

Sí, a ver si ahora le va bien con este José Ignacio,

que por lo menos tiene un buen pasar.

No tiene gracia eso de tiene un buen pasar.

Y el pobre Carlos, y el otro.

Carlos está empeñado en vivir de escribir

y claro, para vivir de escribir, Merche, hay que ser muy bueno

o tener un título, como su hermano Toni,

que por eso no me preocupa que entre en la bodega.

Yo con tal de que no se meta en líos y se aleje del peligro,

me doy por satisfecho.

Pero conesta,

como es pequeña, hay que animarla para que sea química.

¿Sabes qué importante es una química en una bodega?

Huy, sí... Desde luego.

¿Qué pasa? No pasa nada.

Me he quedado pensando en Inés.

Que me parece mayor, ya te lo he dicho,

pero a lo mejor no es malo. Pues no.

Bueno, a lo que íbamos,

¿de dónde sacamos el dinero para pagar a Maurina?

Pues de un banco, coño, de un banco.

Que lo hago por ellos, no por nosotros, joder.

Entérate, que vamos a entrar en Europa

y como somos pobres nos va a tener que prestar dinero.

Ya verás qué contentos los alemanes

cuando vengan y compren ocho veces más barato.

Que sí, bueno, que sí, que nos empeñamos hasta las cejas,

pero si están ellos.

Sin los chicos no cuentes conmigo. Te lo digo.

Te lo digo de verdad. Yo también,

mírame a la cara, que yo también.

Que sí, que estás muy guapo.

Ah, bueno, pues nada.

Massiel, por Dios, baja la música, hija.

¿Se puede?

Hija mía, ¿cómo puedes oír la música tan altísima?

Ay.

Mi vida,

¿cómo puedes estar enfadada en un día de Reyes? ¿Qué te pasa?

No estoy enfadada, abuela. ¿Ah, no?

Pues vaya un disgusto que se han llevado tus padres, ¿eh?

Y yo también.

Hay que ser un poquito más agradecida.

¿Qué pasa, que no te han gustado los regalos de Reyes?

Si es que no es eso.

Es que... No sé.

Que ya no es como antes. Como antes, ¿qué?

Pues como cuando era más pequeña

y quería quedarme despierta a ver si veía a los Reyes.

Cuando me despertaba y los juguetes ya estaban allí

y la ventana del salón estaba abierta y...

Ay, corazón,

eso es hacerse mayor...

Cuando estés en la calle, vienes a visitarnos a San Genaro TV

y a colaborar, que emitimos dentro de nada.

-No sé. Debería ponerme a estudiar, a ver si me saco algunas pendientes.

Pero me cuesta mucho concentrarme, es como que tengo huecos de memoria.

¿Sigues sin acordarte de nada?

El médico dice que a lo mejor no recuerdo nada de ese momento.

-Pues casi mejor.

-Oye, ¿sabes que ayer me llamó Nuka?

¿Nuka? Sí. Estaba en Barcelona.

Estuvo muy maja. Me preguntó por ti,

que no había conseguido localizarte.

Te había escrito pero no le habías contestado.

No sabía qué decirle.

¿Has vuelto a saber algo de David y de...?

¿Cómo se llamaba ella? Elvira.

No he vuelto a hablar con ellos.

Solo sé que estos días se falla el premio.

Macho, yo que tú, habría cogido la pasta.

Ya que te la han jugado, por lo menos que te paguen.

-No. Hiciste bien. Al menos has demostrado

que tu dignidad no está en venta.

Si hubieras cogido el dinero, no serías tú.

(ALTAVOZ) "-...acuda a Traumatología, por favor."

-Por cierto, que tenemos aquí tus regalos de Reyes.

-Este es el mío.

A ver si te gusta.

-Ay...

-Es Javier Krahe. ¿Te gusta, no? Para oír en el walkman.

-Me encanta, gracias. Y este es el mío.

-Dame. A ver qué te parece.

Para que lo estrenes cuando salgas de aquí,

andando, claro.

-Muchas gracias.

-Qué vergüenza.

-¿Qué pasa?

-Los de Alcalá 20, que ya están fuera.

¿Puedo?

Vaya panda de cabrones.

-Carlos, dámelo.

Déjalo, Karina. Dámelo, Carlos.

Déjalo.

Dámelo.

-¿Estás bien? ¿Estás bien?

¡Llama a una enfermera! Karina. A una enfermera, sí...

¡Vamos, corre! Voy.

¿Estás bien?

Estoy muy mal, Carlos... Estoy muy mal.

-Busca a fondo, Ramón, que estás buscando por encima.

-Que en el taxi no está. -Se mete por cualquier rendija.

-Yo sé que en el taxi no está. -¡Busca bien y deja de discutir!

-Que no está. Estoy seguro de que en el taxi no está.

-¡Coño! ¿Y esto?

-Ahí va, llevo tres años buscándolas.

Si son de la celebración del último campeonato de Liga.

-¿Pero son tuyas? -Vete a la mierda.

-Perdone, ¿me puede decir si se puede encontrar

un sitio abierto hoy en el barrio? -Hoy está todo cerrado.

-Ya. -¿Qué necesita?

-Pues casi de todo, que me acabo de mudar.

Imprescindible, papel higiénico.

-Espere, que me parece que en el taller tengo.

-Se lo agradezco en el alma. -Hola.

-Hola, buenas.

-Tenga usted. -Dígame que le debo.

-Ande, por favor. -Gracias. Hasta luego.

-Venga, sigue buscando, no vuelvo a jugar contigo a la lotería.

-No, el que no vuelve a jugar soy yo. Joder.

Que no están aquí, Miguel.

-Cómo se me ocurre jugar contigo a la lotería.

Me pierdes no un décimo, los dos.

-Que sí, que sí abuela, que se queda. Vamos los cuatro a comer.

Venga, hasta ahora, un beso.

Oye, cámbiame esa cara. El abuelo se ha puesto muy contento.

-Venga va. -Vamos.

-Vámonos, que llevamos una mañana que...

-Pasamos por los columpios, ¿verdad? -A los columpios.

-¡Tonto el último!

-Oye, id con cuidadito, que os vais a matar.

Esperarnos en el portal.

-Trae, cierro.

-¿Y este anillo?

-José Ignacio. -Parece bueno, ¿no?

-Sí, sí, es una joya de familia.

Me ha pedido que me case con él.

-¿Y tú qué piensas?

-Que soy una mujer soltera, con un hijo, sin trabajo,

con un futuro incierto y me quiere.

-¿Ya, y tú le quieres a él?

-Pues es difícil no quererle, la verdad.

¿Qué hacemos entonces? Pues no lo sé.

Como no le pongamos uno del año pasado.

¿Cómo vamos a poner uno del año pasado?

Ya me dirás que hacemos, no tenemos regalo para Santi.

Se lo dimos el otro día.

Hay que conseguirlo, no va a tener Oriol su regalo y el niño no.

Ya, vamos a ver...

¿Tienes algo que le pueda servir a Santi?

El juego de química. Qué lista.

El juego de química es para ti. Además es muy pequeño para eso.

Pues algo tendremos que buscar. Lo estoy pensando, Herminia.

Me acerco a la juguetería y ya está. Va a estar cerrada.

O no, Merche, que hoy es el día de Reyes.

Coño, a lo mejor está abierta para cambios o algo,

y si no me busco al dueño hasta que me abra, y ya está.

A mí me parece una tontería.

¿Qué le puede gustar a Santi, hija? A ver.

Ahora juegan todos los niños con los He-man.

¿Con qué? Con los He-man.

-¿Esos dos botellines que tenía pedidos?

-Aquí los tienes. -Hola.

-Vale.

-Paquita,

¿es posible que me haya dejado en tu casa algo

el día que fui a cuidar a las niñas?

-Pues sí. Todos los cacharros sucios.

¿Me vienes a ayudar ya con la comida? -No, no puedo.

Voy a comer a casa de mi hermano, me ha invitado.

Hacen una comida de Reyes, la familia.

-Ah, la familia, ¿y yo qué?

-Bueno, tú te empeñaste en dar el menú especial del Bistrot

el día de Reyes. -O sea, que me dejas colgada.

-No, que estoy yo para ayudarte. -¿Por qué le defiendes siempre?

-Hombre, le defiendo. Don Miguel es don Miguel.

-Bueno, la que faltaba. -Hola, rey moro.

-Hola, mi vida. -¿Dónde estabas?

Llevo todo el día buscándote para darte el regalo.

-Ay, pues no sabes cuánto lo siento, pero el mío...

-No te preocupes. -¿Y qué es?

¿Eh?

¡Joder!

¡Joder!

¡Guau!

-Es una máquina de esas modernas que las fotos se revelan solas.

No hay que llevarlas, y así podemos hacer las fotos que queramos.

-Ah, ¿que ahora queréis haceros fotos jugando con el secador?

-¿A qué hora es la comida de tu hermano?

Oye, ¿te parece que llevemos algo para picar?

-¿No me habías dicho que era una comida familiar?

Vamos a ver, los tíos son familia tuya y familia mía,

pero ¿de esta? -Paquita, te lo ruego, no empieces.

-No, bueno, venga, si tiene razón. Id los dos.

-Yo no necesito que me hagas favores a mí, ¿eh, Nieves? Ninguno.

-Si yo me voy, ¿quién atiende esto? -Bueno, ya está bien, por favor, ¿eh?

Ya está bien. Nieves y yo nos quedamos,

y os vais a comer con mi hermano Pepe y tú.

-¿Yo? ¿Y yo qué pinto allí?

-Mira, poco más o menos lo mismo que esta.

-Tú ni comes ni dejas comer, ¿verdad, bonita?

-¿Y si van ustedes dos y yo me quedo con don Miguel aquí?

-Pero ¿qué dices? -No desbarréis, por favor.

Ya está bien. No voy.

No va nadie, ya está bien. Se acabó.

-Pues no, Miguel, tú tienes que ir. Aunque sea con esta.

-Muchas gracias. Se me han quitado las ganas.

Pero bueno, por favor, ¿queréis dejar de discutir de una vez?

Me quedo yo.

Yo doy el servicio. -¿Y yo dónde como?

-Aquí, vida mía. ¿Dónde vas a comer? Conmigo.

Yo te invito.

-Ya, ¿y qué dejas, a tu cuñada con el plato puesto, no?

-Joder, de verdad, pero coño, ¡si como porque como

y si no como porque no como!

Mira esta.

María, hija, María, que te tengo dicho que no corras, hija.

Escúchame, que sí, que voy a la juguetería esa.

De verdad, qué cabezón eres, va a estar cerrada.

Que no es cabezón, hombre, que es resolutivo.

Un día de Reyes va a estar abierta. Mercedes.

Madre, ahora voy, coged sitio.

¿Qué? ¿Cómo estás?

Igual, si es que no duermo.

Y cuando me duermo, tengo unas pesadillas horribles.

Mercedes, tengo las pastillas que te dije.

Son mano de santo, de verdad.

¿Te doy unas poquitas y las pruebas?

¿Pero tú no te las estás tomando? Yo sí, pero tengo más.

Toma. Pero esas cosas envician, ¿eh?

¿Qué van a enviciar? Yo las tomo con control,

que me las manda el psicólogo.

Que por cierto, podrías hacerle una visita.

A mí me está ayudando mucho a superar lo de Desi.

Que yo al psicólogo no quiero ir. ¿Pero por qué no?

Mercedes, yo voy, me harto de llorar

y cuando salgo parece que me he comido un pavo.

Bueno, ¿cada cuánto te las estás tomando?

Me tomo la de la noche, todas las noches,

y luego, durante el día, cuando veo que tengo aquí como...

Como el pie de gigante, aquí que...

Me tomo otra. Ya.

Pero del psicólogo ni hablar. ¿Por qué? No seas tonta, Mercedes.

Porque no. Oye.

Mírame a mí, que estoy divina.

Cuidado.

Vaya.

Antonio. Antonio, hombre, que está cerrado.

Ya, ya veo. ¿Tú sabes dónde estará el hombre?

Pues es que hoy no trabaja. Ah.

Claro. ¿Y dónde vive?

Aquí, en el segundo A, pero ahora no está, ¿eh?

¿Ah, no está? No.

¿Y no sabes dónde está?

Vete ahí a la bodeguita a ver si está bebiendo,

porque ése se pasa todo el día allí, dándole a la cerveza, oye.

¿Cómo se llama el juguetero?

Amancio. Como el del Real Madrid.

¿Qué hay, Eladio? Hola.

Estoy buscando a Amancio. Es este.

¿Este? Amancio, buenos días, ¿puedo hablar con usted un momento?

Si es para reclamar, hasta mañana no abro.

No, no, no es para reclamar.

Necesitaba un juguete para mi nieto, que viene y no tengo.

¿Sabe hasta que hora estuve ayer?

Estoy de niños y de juguetes hasta las pelotas.

En estos momentos para mí el único rey mago de verdad

es el Rey Herodes.

Eh... Ya le entiendo, hombre, pero será un momento.

En cinco minutos está aquí tomando el vino otra vez

y yo le deberé un favor, que eso, entre vecinos,

pues nunca está de sobra, ya sabe usted,

un día por mí, otro por usted.

Que no sea pesado, hombre... Que no.

-Hombre, Amancio, pero ¿qué te cuesta?

No seas así. -Es que es mi día de descanso...

¿Y si le pago el doble por el juguete?

Amancio, vámonos. -Me tengo que ir.

-Mira, Amancio, oye, tú sólo piensa en la sonrisa de ese niño, ¿eh?

-No me toques los cojones, Eladio.

¿Y si le pago el triple? ¿El triple?

(CANTA) "-No pienses que estoy muy triste

si no me ves sonreír,

es simplemente despiste..."

-Pues a ver ahora qué hago, el niño tendrá que ir al colegio.

-No creo que haya mucho problema.

Llamo mañana la directora y seguro que les deja.

-¿Sí, tú crees? -Seguro.

-Pues hija, menos mal... ¿Has oído lo que dice tu tía?

Que vas a ir con tu primo al cole. -¡Qué ilusión!

Toni.

-(CANTA) Maneras de vivir.

-¿Les conoces?

-No, no los conozco.

A este sí que lo conozco.

-¿El policía que entró en casa a amenazarme?

-Sí.

-¡Tranquila! No le voy a hacer nada.

Somos casi de la familia.

-Quédate con los niños. -Toni, no.

-Inés, no puedo ir a casa de papá y mamá.

-Debo mirar esto bien. -Ni de coña, te vienes.

-Ya ¿y qué hago con esto? -Ya lo guardo yo.

-Vamos. -Vámonos.

A ver, ¿es esta?

Perdonen, ¿son ustedes del barrio? Sí, somos del barrio.

¿Saben de algún sitio por aquí donde se coma bien?

Sí. Yo tengo muy buena mano

para la paella, preciosidad, y para más cosas.

Amancio, déjese de requiebros.

No se preocupe. Ahí mismo, en la plazoleta de ahí,

está "El bistrot", que tiene mucha fama de comida casera.

Ah, pues muy amable, muchísimas gracias.

Aquí está, era esta, coño.

A ver.

Ya sé lo que me pasa, que a mí esto se me queda pequeño, Pepe.

-¿El qué? -¿Cómo que el qué?

Pues el Bistrot, ¿de qué estoy hablando?

Pero vamos, también el barrio

y mi vida y tú.

Que soy muy joven, Pepe,

mucho, tengo mucha guerra que dar. -Pues claro que sí.

Tengo ganas de hacer muchas cosas,

pero claro, pienso en mis hijas y me da mala conciencia

porque siento que tendría que atenderlas más

y pensar menos en el trabajo, pero si no trabajo,

¿cómo les pago las cosas?

Es muy duro ser mujer. -Sí, sí, es muy duro.

-Y perdona que te diga, pero los hombres no ayudáis nada.

-Eso es cierto, los hombres no ayudamos.

-¡Deja de darme la razón como a los tontos!

-Sí. No, hombre, no, mujer, lo que quiero es verte feliz.

-Por favor, ¿el dueño?

-Dueña. -Ay, perdona.

Verás, es que quería encargar una comida para hoy.

-Ah, muy bien, porque tenemos un menú de Reyes...

-Tome. -Mire.

-Estupendo. Pues seríamos un grupo. Unas cuatro o cinco personas.

-Ningún problema. -Gracias.

Ah, y otra cosa más.

Necesitamos un poco de discreción.

-Discreción.

No, un Scalextric es mucho para un chaval de cuatro años, ¿no?

¿Qué le puede gustar, coño?

Pues depende. Cada uno es cada uno.

Pues sí que está usted colaborativo. Cada niño es un mundo.

Los niños son muy cabroncetes.

Se lo digo yo, que sé de lo que hablo.

Pero bueno, vamos a ver, ¿usted no lo conoce?

¿No es su nieto?

Que sí, hombre, que me ha dicho una cosa.

Aquí está. El "Jiman", quiere un "Jiman".

Eso es lo primero que se acabó. Es que este año están de moda.

Vaya por Dios. Espere...

Que creo que va a tener usted suerte. Hombre, mire a ver.

Mire, es que un señor me encargó uno, pero no vino a por él.

Pues se ha quedado sin él, y me quedo yo con este.

A ver cuánto vale.

Joder. Multiplique por tres.

Que ya sé que usted tiene ganas de aprovecharse de mí.

Oiga, que fue usted el que se empeñó en abrir.

Que sí, hombre, que sí. ¡Hala!

¡Menos mal! ¡Menos mal! Creí que estaba cerrado.

-Estaba cerrado, vino este señor y nos ha pillado por los pelos.

-Hola, buenas. -Pues tiene que darle el He-Man.

¿Qué tengo que darle el He-Man?

Este señor es el que lo tenía reservado.

-Vine la semana pasada a alquilar un piso aquí

y ya, de paso, reservé el He-Man. Ya, pero no ha pasado a por él.

Ya, pero vengo ahora. No, no, ahora ya es tarde.

El que se fue a Sevilla perdió la moto.

¿Qué dice de Sevilla y de la moto? Vamos a ver, le voy a explicar.

Es el primer día de Reyes que paso después del divorcio con mi hijo

y no voy a ir a casa sin el He-Man, ¿lo entiende?

Tampoco puedo ir sin el He-Man.

Mi nieto se va con su madre al extranjero para siempre.

¿Ha entendido bien? Para siempre. Sí.

Tengo que regalarle el He-Man para que se acuerde de mí.

Ya. Lo siento mucho. Cóbrese.

¡Ni se le ocurra! ¡Ni se le ocurra! ¡Traiga!

¡Que no! Pero bueno. ¡Me va a quitar el He-Man a mí!

¿Te dije que venía a por el He-man o no?

-Pero la semana pasada. -¡No he podido venir antes!

¡Pues se fastidia, joder!

No, ni de coña, que no me fastidio ni de coña.

A ver, ¿tú no eres el dueño de esto? Pues pon orden, joder.

A ver, ¿no son ustedes mayorcitos? ¿No se van a arreglar?

-No, pero ¿qué voy a arreglar ni qué arreglar?

Que es mío, el He-Man es mío.

No puede ser suyo, que si no vengo yo esta mañana,

este hombre está tomando cervezas donde el Valenciano

y ya le puede echar un galgo, que no encuentra el He-Man.

Le estoy muy agradecido, profundamente agradecido,

pero deme el He-Man. No me lo quite, me cago en la leche.

¡Juéguenselo! -¿Cómo?

¿Pero cómo lo vamos a jugar? -A los chinos.

Que es mío hombre, ¿cómo lo voy a jugar?

Pues les voy a pedir que abandonen el establecimiento

y que me devuelvan la mercancía.

Vamos. ¿A los chinos?

-De acuerdo. Pues a los chinos. Te vas a enterar.

Lo mío son los números. Pues lo mío las enciclopedias.

Ahí, ahí vamos a estar. Mira qué bien.

-¿Listos, no? Empieza usted. -Sí.

Cuatro. Tres.

(RÍE) ¡Dios! Va usted a impares, ¿eh?

No me insulte,¿eh? No me insulte.

Le estoy viendo que va a impares. A ver.

Salgo yo. Sí.

Joder qué mano tan gorda, por Dios. Vamos a dejarnos lo de las manos.

Cuatro. Tres.

¡Dios!

Joder. A ver. -Venga, otra vez.

Cinco.

-Cuatro.

A tomar por saco.

Ya lo tengo. Joder, qué difícil.

(RÍE) A tomar por saco.

Oiga. Oiga... Esto no va quedar así, ¿eh?

Le aseguro que no va quedar así. No, no, ni "jajaja", ni nada, hombre.

-¿Y un Madelman no le interesa? -¿Un Madelman? ¡Me cago en...!

-Qué buena pinta.

Huy... Los he hecho de una receta de "Con las manos en la masa".

¿Y qué llevan? Huy, muchas cosas.

Me ha costado mucho trabajo, ¿eh?

Carne de pollo, carne picada, jamón, sesos...

¿Sesos? Claro.

Claro, los sesos le dan el toque de suavidad.

Qué asco. ¿Asco por qué, hija?

Abuela, que los sesos son cerebro. ¿Bueno, y qué?

Que son un asco.

¡Pues no los comas, hija!

Ay... Y sobre todo, no se lo digas a los niños.

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Hay que ver, ¿para qué me habré tomado yo tanta molestia?

(Monopatín)

(Música)

Aquí estoy,

con mi monopatín,

ansioso y atento.

Aquí estoy,

con mi helado de fresa desecho.

Aquí estoy, guapo,

y vacilo cantidad.

Detengo a una generación

y por las calles da el salto mortal.

De nuevo voy a saltar.

¡Oye tú! ¡Gamberro!

Deja de hacer ruido, que me tienes la cabeza como un bombo.

¡Abuela! ¿Qué haces? ¿Qué voy a hacer?

Decirle que se calle, me está molestando mucho.

¿Es que a ti no te molesta? Pues no, no me molesta.

Ah... ¡Fuera de aquí, que te vayas, fuera!

¡Abuela, es que no tienes ni idea! ¡No tienes ni idea!

¡Ay, qué edad del pavo nos espera!

(Televisión)

Pero bueno, lo importante es que ya tenemos el juguete.

Tenías que haberle visto, Merche, la cara que se le ha puesto.

Casi me daba hasta pena.

(Timbre)

Vete a abrir tú, hija, anda, abre.

Cambia la cara, que vas a asustar a tus hermanos.

Cada día se parece más a mi madre.

Desde luego, cada día más. Y en muchas cosas.

¿Cómo estás?

(Beso)

¡Hola a todos! Hola, hijo.

Pero bueno... ¿Qué tal?

¿Cómo estás, hijo? Hola, papá.

¿Cómo estás?

Bien. ¿Tú qué, cómo estás?

Tu madre está perfectamente, ¿no la ves?

Claro. ¡Carlos!

Hola, abuela. Ay, mi vida. ¿Y tus hermanos?

Pues no lo sé. Ahora vendrán. Os he traído unos regalos.

Toma. ¡Huy!

Venga, para ti también hay. A ver, a ver, a ver.

Para ti, papá. ¿Para mí?

Toma. Gracias.

Mamá. Gracias.

Mira qué bien.

Unas zapatillas. Claro.

Miguel Delibes, "Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso".

Eso va por mí, ¿no? Muy bien.

"Te trataré como a una reina". Pues nada, lo que tú te mereces.

De Rosa Montero. Y tú María,

te vas a quedar ciega de tanto leer. Que no se va a quedar ciega.

¿No? Si dice que le pican los ojos y que le duele la cabeza.

Pues la llevaré al oculista y ya está.

¡No quiero llevar gafas!

Te van a poner gafas, cuatro ojos, no me habías dicho nada.

Hijo, ¿cuándo nos vas a regalar un libro tuyo?

Por Dios, qué ganas tengo de verte en las estanterías de best sellers.

Al paso que voy, papá, todavía falta un poco.

No debería faltar tanto.

Piensa que para vivir de la literatura

hay que vender muchísimos libros, pero muchísimos.

-Vais pisando huevos, ¿eh? -Venga.

-Menos mal que vienen los Reyes. -Sí.

Como se enteren de que lleváis todo el día sin hablar...

-Hola. -¿Eh, Santi? ¿Me oyes?

-No te van a traer nada. -Hola, tío.

-Hola. ¿Qué tal?

-Toda la familia casi al completo. -Mira.

-Hola, chaval.

¿Qué le pasa al niño? ¿No me dices nada?

-¡Dame un beso ahora mismo! -Dale un beso.

-¿Será posible? -Nada, que está cruzado.

-Pues vaya, lo que faltaba.

¿Qué tal está vuestra madre?

-Bueno, yo la veo bien, pero con ella nunca se sabe.

-Lo que le pasó en Sagrillas con Mauro

-no debió de ser muy agradable. -No.

Toni sabe más, pero no suelta prenda.

-No suelto prenda porque mamá me dijo que prefería no hablar de eso.

-Pero Mauro sigue en la cárcel. -Claro que sí.

-Bueno. -¿Subimos?

-Qué remedio, los Reyes Magos, habrá que subir.

A ver, buena pieza, ven aquí. Y tú, igual, ¡hala!

-A ver qué os han traído los Reyes. -¡Carbón!

-Llevas el sobre, ¿no? -Claro que lo llevo, Toni,

pero te olvidas ahora un rato, ¿eh? Tengamos la fiesta en paz.

(TELEVISIÓN) "-¿Cree que los juguetes de los niños

estimulan tanto al juego como los que tuvo usted?"

"-Mucho menos. Qué va."

Ay, María, hija, por Dios, ayúdame, que estás ahí como un monigote.

Paso. ¿Sí? Pues como pase yo, verás, ¿eh?

Apaga la tele, anda, que llevas ya mucho tiempo.

(TELEVISIÓN) "-Un buen día lo dejan. No juegan como nosotros antes."

(Timbre)

Huy, ya están ahí. Voy.

¿Abres tú, cariño? A ver quién es.

Los regalos. ¡Hala, venga!

Hola. Si venís todos juntos.

Todos para dentro. Sí. Ah, muy bien.

Nos hemos encontrado en el portal. -Mirad a quién traigo.

-Hola. Hola, hija.

Ven aquí, Oriol. Anda, ven con tu bisabuela.

¿Tú vienes solo? Sí.

Nieves no quería venir, que como íbamos a estar todos.

no quería entrometerse. No sé, cosas de Nieves.

Pues mira, mucho mejor, así tratamos un asunto familiar.

¿Un asunto familiar? ¿Qué asunto familiar?

Así toda la mañana, un misterio. Un asunto familiar, tranquilo.

A ver mis nietos. ¿Me van a dar un beso o qué?

Qué grandes estás, hijo. Quita, que no veo.

¿Qué haces, qué buscas? Buscar un papel, he perdido un papel.

Va y te mete la pata, yo qué sé. ¿Pero qué papel has perdido?

Un papel, un papel. Mira dónde está.

Ay... How are you?

Qué guapo.

¿Qué le pasa? Que está un poco triste, ¿verdad?

Que quería ver a su madre, pobrecillo.

Pues me parece que has tenido suerte, hijo,

porque como no te has ido a Londres, a lo mejor los Reyes Magos

te han dejado en esta casa un regalo.

Y a Oriol también. Se lo habíamos dicho.

Vamos a ver, vamos a ver.

Mira, ese es el de Oriol y ese es el de Santi.

Toma, a ver, coge tu regalo.

Muy bien.

A ver. Parece grande, ¿eh? Ábrelo hijo, ábrelo.

A ver.

Huy, huy, que me parece que han acertado.

Está un poco complicado.

Oriol, me han dicho que tienes que leer.

¡Bueno! ¡Un He-man!

¡Hala! Eso es lo que querías, ¿no?

Un He-man de verdad, pero mira, con su pelo rubio y todo.

¿Te gusta, hijo?

No. Me cago en la cuna que me arrulló.

¡Con lo que me ha costado! Los Reyes Magos dirás, ¿no?

Que no pasa nada, no importa. Los Reyes Magos se equivocan,

como todo el mundo. Pero no se han equivocado, Merche,

porque esta vez los Reyes Magos sabían lo que quería Santi.

Ya, pero a veces los Reyes Magos pueden cambiar los juguetes.

Que no pueden, que esta vez los camellos han tenido que ir

por desiertos, se han tenido que pelear con un tío muy feo.

No, no sabes. No, que le gusta.

Que sí le va a gustar, hombre. Desde luego...

Joder, con el lío que he tenido con...

Abuela, en el árbol hay un regalo para ti.

-Mira. -¡Anda!

¡Mira lo que le han traído los Reyes a la abuela!

Ah... -A ver si te gusta.

Sí, seguro que me va a gustar.

Unas zapatillas.

Pues sí, mira qué bien. Claro.

Muchas gracias. Hala, pues a comer.

Voy por los canelones.

Espere, Herminia, que ya la ayudo yo con los canelones.

-¿Para quién son las flores?

-Ay, para alguien importante. No lo puedo decir.

-Hija, cuánto misterio.

-Pues a ver si ese tan importante te deja plantada.

-Qué va. Lo que pasa es que los artistas son impuntuales.

-Depende, ¿eh? Que yo nunca he llegado tarde a un bolo.

-Ah, entonces, ¿es un artista? -¿Quién ha dicho eso?

-Lo ha dicho él. -Yo lo dije en sentido metafórico.

-¿Y tú qué sabes de los artistas? -Yo fui artista.

-Ah, ¿sí? -Sí. Tocaba la batería

en la banda de mi pueblo. -¿Y cómo se llamaba?

-"Airiños de Morriña".

-Ya lo veis, un repertorio de lo más divertido.

-Por cierto, Paquita, ¡esto está de muerte!

-Gracias, Ramón. -¡Aplauso!

-Bravo. -No, hombre, no.

No, hombre, no, no montéis este jaleo que va a venir gente importante.

Dos minutitos de reposo y ya está.

¿Qué haces, Miguel, qué buscas?

Nada, Herminia, un sobrecito con unos papeles dentro,

que creo que los he extraviado, por si me lo había dejado aquí.

Pues aquí no hay nada, hijo. Ya veo que no.

A ver.

Pero qué aroma, qué barbaridad. (RÍE)

Herminia, usted siempre ha tenido una mano para la cocina...

Bueno, ha tenido y tiene, que la que tuvo retuvo.

Pues Paquita también guisa muy bien. Sí.

Tengo que reconocer que a veces echo de menos su cocina.

¿Solo su cocina? Bueno,

y otras cosas que no le voy a contar yo a usted porque...

Yo no me quiero meter.

Que no, que no, que no siga usted por ahí.

Que es imposible, que Paquita y yo tenemos incompatibilidad.

Ah, sí, pues tendréis mucha incompatibilidad,

pero habéis hecho tres hijas, ¿eh?

Y no me vayas a decir que te va a ir mejor con la cabra loca de Nieves.

No sé. ¿Qué quiere que le diga, Herminia?

Soy un tío muy raro,

de los que está mejor mal acompañado que solo. No le digo más.

(RÍE) Pues mal acompañado ya estás con Ramón.

(Murmullo)

¡Toni! -Joder.

-¡Venga, va! -Que voy, voy, joder.

No sabes lo que tengo aquí. -Me da igual, Toni, venga.

Pues tiene días.

Unos días está mejor, otros está más deprimida.

Pero vamos a ver,hijo, ¿se recupera bien o no se recupera?

Los médicos dicen que sí, pero realmente todavía no saben

qué secuelas le van a quedar. Está que todo le afecta mucho.

Esta mañana se ha puesto fatal al leer el periódico.

¿Por qué? ¿No lo sabéis?

No. No. ¿Qué ha pasado?

Han liberado a los dueños de Alcalá 20.

Me cago en la leche, en España solo vamos a la cárcel los pobres.

En cuanto uno tiene un poco de influencia...

Mamá, que te veo, que esto no tiene nada que ver con Mauro.

Hijo, no tiene nada que ver, pero verás cómo ese desgraciado

sale en cuatro días y tan campante.

No digas eso, por Dios, venga, anda. ¡A ver, atención!

¡Atención, arrodillaos,

que vengo con el Santísimo Sacramento! A ver.

Por favor, Miguel, no me seas irreverente.

¡Me quemo! -Yo no quiero.

¿Cómo que no quieres? Un poquito tienes que comer, mujer.

Hala, siéntate.

Venga. Pásame el plato, anda.

A ver, muy bien. Venga.

Inés, ¿y ese anillo?

¿Habéis visto? Me lo ha regalado José Ignacio.

A ver.

Dios Santo, hija, qué grande es, y parece bueno.

Era de su madre.

Ah, entonces parece que la cosa va en serio.

A ver, hija, tu plato. Ponme poco, ¿eh?

-¿Te gusta, mamá?

Sí, es muy bonito.

Y parece una joya muy valiosa.

Pero vamos, si es de la familia,

a lo mejor no deberías haberlo aceptado.

¿Qué quieres decir?

Pues no sé, hija, que me ha sorprendido.

¿Por qué? Ya te digo que me ha sorprendido.

Si es solo un regalo de Reyes. ¿Y no te compromete demasiado?

Tú no te crees que lo mío con José Ignacio vaya en serio.

Pues claro que sí, hija. Pues no lo parece.

Yo no quiero que te equivoques. ¿Que no me equivoque como siempre?

Ay, no discutáis, hija.

No discutimos, Herminia, somos una gran familia

y estamos todos unidos.

Hija, hija, Inés, ¿cómo no nos lo vamos a creer?

¿No te ves? Mira qué guapa estás,

y con ese corte de pelo, que ya no pareces una actriz,

que ya pareces una señora, ¿eh?

Y está muy guapa. -Gracias, tío.

Sí, es verdad, estás muy guapa.

Anda, trae. Venga.

Toni, hijo. Dime.

¿Y tú en qué andas? ¿En qué ando de qué?

Nada, no ando en nada. Trabajando, normal.

¿Qué se sabe de los GAL?

No, bueno, pues se sabe que es una cosa muy importante

y que puede haber gente implicada de arriba.

-Pero vamos a ver, ¿cómo que de arriba?

¿De arriba quiere decir del Gobierno? -O casi.

-Por favor, Toni, pero eso es imposible.

-No es tan imposible, tío, no lo es.

-¿Cómo no va a ser imposible?

Esos son cuatro ultras indocumentados

o tres sargentos de cuchara del ejército de antes.

¿Sabes lo que yo creo, hermano?

Que eso es cosa de los empresarios vascos,

que ya están hasta las narices de que los extorsionen

y les roben el dinero, y tampoco me extraña, la verdad.

Es un poquito más complicado que todo eso, papá.

¿Ah, sí?

¿Qué pasa, que tú sabes algo que los demás no sepamos, hijo?

No te estarás metiendo en líos.

No, papá, pero es mi trabajo. Es normal que sepa más que vosotros.

Ya, es tu trabajo, pero tienes un hijo y tienes una madre.

Y un sobrino y una hermana que viven contigo.

¿Inés, ha pasado algo? No.

No ha pasado nada.

Le dais muchas vueltas, vamos a comer.

Toni, no te metas en más líos. Que sí, papá. Come, anda, venga.

Ten mucho cuidado, hijo. Que sí.

Toni, ¿pero tú por qué no escribes en el "Hola"?

Que siempre dice cosas bonitas.

Pero por Dios, de verdad,

¿es que hay manera de tener una comida de Reyes tranquila?

No pasa nada, mujer, aprovechemos que estamos tranquilos

y os cuento una cosa muy importante. Vamos a ver.

Antonio, yo no creo que sea el momento.

¿Cómo que no es el momento? Porque no.

¿Eh? En el café. Ahora vamos a disfrutar de los canelones.

¿Por qué no es el momento? ¿Qué vais a contar? Bueno, ¿qué?

Hijo, nada. Bueno, que vuestro padre quiere daros una sorpresa,

pero es mejor luego. Hazme caso. Pues nada, lo dejo para luego.

Están muy ricos, abuela.

-Santi, no estás comiendo nada, venga, hombre.

Venga.

¿Alguien quiere más canelones?

Hija, no has comido nada.

No estarás enferma, ¿verdad? Que no.

María, no pongas cara de asco en la mesa.

Oriol no para de hacer guarrerías. -¿Yo?

-Pero ¿por qué no te quieres comer los canelones de tu abuela?

-Es que tienen sesos.

Bueno, ¿y qué que tengan sesos? ¡Qué asco!

Por Dios. No empecemos.

Ay, ya empezamos. Joder.

¡Qué asco!

Pero... ¡Oye! ¿Y a ti qué te pasa?

Ay... Bueno, lo... Madre mía.

Mira, ya está bien.

Se acabaron los canelones. Pero...

No se me lleve los canelones, que yo iba a repetir.

Estos van a la basura. Madre...

Hijos de verdad, estáis tontos, ¿eh?

¿A que saco la mano a pasear? ¡De verdad!

Se ha enfadado la abuela al final, menudos guarros.

Por Dios, no te pongas así.

Ahora mismo entran los niños a pedirte disculpas

y,bueno, María está castigada. Eso seguro.

Ay, hija, yo...

Estoy muy cansada, Mercedes, hija.

Es que no os dais cuenta, pero estoy muy cansada.

En esta casa soy el último mono.

No digas eso, madre, ¿qué haríamos nosotros sin ti, eh?

Ay... Yo creo que me debería ir a una residencia.

No digas eso, madre, por Dios.

Es que no nos damos cuenta, porque como no te quejas...

Si dijeras algo, si a veces me contaras cómo te sientes, pues...

Mira quién habló. Mira quién habló.

¿Te crees que no me doy cuenta de que estás nerviosa?

¿Yo? Sí.

Que no soy tonta, Mercedes.

Madre, yo lo que quiero es mirar para adelante,

no mirar para atrás.

Por todos, por toda la familia, por Antonio, por mis hijos

y por ti también, ¿eh?

Herminia, que aquí esta señorita quiere decirle a usted una cosa.

Venga, cariño. Venga, vamos. Vamos, venga.

-Perdón, abuela

Ay... María, hija.

Mucho perdón, mucho perdón,

pero los canelones se han ido a la basura.

Un momento, ¿qué ha dicho? Que han ido a la basura.

¡A la basura!

Herminia...

¡A la basura, a la basura!

Claro, ¿cómo no se me podía ocurrir? -¿Me lo dejas?

-Basura. Que me tengo que ir. ¿Cómo que te tienes que ir?

Que me tengo que ir. Lo siento, me tengo que ir. Adiós.

Escucha, Miguel, ¡me cago en la leche!

¿Peor qué tengo que hacer yo, joder, para poder comer en mi casa

y charlar con mis hijos y con mi familia?

Que no vienen, Paquita. Que ya no va a venir.

-¿Se puede saber quién es ese cliente tan misterioso?

-Claro, claro. Venga, dilo.

A ver, ¿quién es?

Tú te callas, tú te callas. Venga, dilo.

-Que no me dejan. -(TODOS) ¡Que lo diga, que lo diga!

-Bueno, pues lo voy a decir. -Venga.

-Miguel Bosé. -¿Qué?

-Toma, Miguel Bosé. -¿Bosé?

-Ha venido su representante y ha dicho que venían a comer.

-No te creo. ¿Miguel Bosé?

Han abierto unos estudios ahí, no sé, venía a verlos...

-Tan guapete que es... -Semejante bombón aquí.

-¿Pero este no era un poquito...?

-Nieves, por favor, tú no reconoces a la elegancia caminando.

-A mí me gustaba más el padre. Ese sí que era un macho.

Ese se las pasaba a todas por la muleta.

-Ese no dejaba una viva. -¡Ay, por Dios, Ramón!

-¡Ramón! Ven. -No, que viene Miguel Bosé.

-Que te vengas conmigo. -Hola, Miguel.

-Como si viene el Papa. Ven. -Joder.

-¿Dónde vais? -Tú no vienes a ayudar, ¿no?

-Mañana. -¿Dónde vais?

(RÍEN)

¿A qué está aquí? No hagas trampas, Antonio.

No es trampa, mujer.

Hombre, estás tocando todo el roscón.

Venga, no lo toques tanto. Que son mis manos, Milano.

Me cago en la mar. Me parece que el regalo está aquí.

¡Para mí! -No puede ser.

(RÍE) Toma castaña. El regalo es para la abuela.

Sí, que hoy se lo merece. Mire, abuela, una botellita de algo.

¡Oh! A ver, venga.

Servíos un momentito. Venga.

Mientras, yo voy a empezar a hablar, que quiero deciros algo.

Que no, papá, que va a empezar la película.

¿Que empieza la película ahora? Sí.

¿Y hay que verla? Ha comprado gafas para todos.

Se ha gastado todos sus ahorros. Pues nada, a ver la película.

(TELEVISIÓN) "-Buenas tardes." -Venga, id pasándolas.

"-...que ustedes tienen en casa, disponen de dos acetatos de colores,

rojo y azul,

para filtrar de manera distinta los colores que reciben los ojos."

A ver.

(TELEVISIÓN) "-Al mirar la pantalla sin gafas, la veremos sin relieves."

"Pero basta con poner las lentes para verlo en tres dimensiones."

Ah... Huy, madre mía.

Hala, a ponérselas.

(TELEVISIÓN) "La imagen de la derecha transmite los tonos rojos

y la de la izquierda, los azules." Esto marea muchísimo, ¿eh?

Chis. -(TELEVISIÓN) "...al sumar las dos."

"Este sistema ya se ha utilizado por televisiones europeas

y hoy llega a TVE."

"Y sin más dilación, les dejamos en emisión

con la película 'Forte' en efecto tridimensional."

"Que la disfruten."

-Busca, busca. Busca por ahí, Ramón.

Busca bien, coño. A ver si...

-No hay, que ya he buscado tres veces.

-Joder, en la caja del Scalextric. -Hay que meterse dentro.

-Venga, pues métete. -Que me meta yo, ¿por qué?

-No me voy a meter yo. -Ah, ¿y yo sí me puedo meter?

-Hombre, que yo voy elegante. -Ah, ¿y yo no? Esto vale mil duros.

-Que no es lo mismo, Ramón.

Venga, métete, que tenemos mucha prisa.

-Pares o nones. -Que no, coño.

Que te metas de una vez, coño. Hazme caso, venga, tira, pon el pie.

Dale, ahí, venga.

"Aquella tarde toda España se congregó frente al televisor

en busca de las famosas tres dimensiones,

aunque en su lugar, la mayoría sólo encontramos

una buena migraña.

En el 84 la alta tecnología

estaba aún lejos de presidir nuestros salones".

Jo, no se ve nada.

-Ya. -Que sí que se ve.

Yo sí que veo, desde luego. ¡Pues tú serás la única!

¿Os podéis callar? -Chis.

Yo no veo un pimiento, María.

-Y dale. Si os callarais... -Yo me estoy mareando, vamos.

Callaos, hombre, que tiene razón la niña.

Claro que se ve, lo que pasa hija, es que se ve todo verde.

Parece un extraterrestre, coño. (RÍE)

¡Vaya mierda! ¡Vaya mierda de día de Reyes tengo!

¡Y encima se enfada!

Con la ilusión que tiene, lo que importa es la intención.

Déjala, que está más tonta...

-Pero qué porquería de película. Ni relieve ni nada.

Ay. Me está entrando un dolor de cabeza...

-(RÍE)

-Pues yo creo que funciona. ¡Mira, mira!

Que parece que se te viene el puñetazo...

Otro. -Pero ¿qué dices?

-Encima. -Yo no veo nada.

-Chis.

Ya estamos aquí.

-¡Es él!

"Finalmente, mi padre pudo tomar la palabra

y contarnos lo que había estado rumiando

durante todas las Navidades.

Lo hacía con entusiasmo, con ganas de convencer,

quizá seguro de que lo que nos estaba proponiendo

era una gran solución.

Mi madre le miraba sin perder ripio.

Era difícil saber lo que ella pensaba de todo aquello.

Nosotros tres no nos atrevíamos a mirarnos unos a otros

porque cada uno intuía lo que íbamos a encontrar

en los ojos de los demás".

He pensado,

con el consentimiento del banco, vamos a comprar la bodega

y os propongo que estemos todos juntos,

que hagamos una sociedad.

Como veréis, Alcántara-Fernández.

Y luego tenía duda, Herminia, de si poner "e hijos"

o "y familia". Sí, familia... Familia, está Paquita,

que es mejor "e hijos".

Alcántara Fernández e hijos, Bodegas.

Eso es lo que propongo, que trabajemos todos juntos, hijos.

¿Eh?

(SUSPIRA) (TOSE)

(TOSE)

¿Y tú qué piensas, mamá?

¿De verdad quieres meterte otra vez en la bodega?

Yo, si estáis vosotros, sí. Claro.

Sólo os ha dado disgustos. ¿No os habéis planteado

que a lo mejor sería una buena opción vender vuestra parte y buscar algo?

Nos hemos planteado la opción de no vender, hijo,

porque si no, ¿qué os dejo yo a vosotros?

Tampoco nos tienes que dejar nada así por obligación.

Ya nos apañaremos. Joder, me cago en la leche.

Parece mentira que lo digas tú, hijo,

precisamente, que has estudiado una carrera más corta

que la de un sereno, joder. Me cago en la leche.

¿No acabas de vender un bar para poder escribir, hijo?

Y estás escribiendo, ¿verdad que sí?

No te veo en "El País" ni en el "ABC".

Tampoco te pases, él escribe muy bien y está empezando.

No me paso. Sé que tu caso es diferente,

que tú eres la única de la familia que toda la vida,

por activa y pasiva te has partido la cara.

Pero es que has tenido mala suerte, y encima eres madre,

y estás sola, hija. Estás muy sola.

¿Y tú crees que con eso de actriz vas a mantener a la familia?

¿Vas a mantener a tu hijo?

Porque lo de actriz es muy difícil, muy difícil, Inés,

si no eres Lina Morgan o Concha Velasco, coño.

Y Lina Morgan y Concha Velasco, solo hay dos.

Ya está bien.

Ya, pero es que yo no me veo trabajando en la bodega.

¿Qué voy a hacer yo allí? Es que no...

Allí no, allí no, hija, qué puedes hacer aquí.

Yo quiero que trabajes aquí conmigo, vendiendo vino,

porque hacemos vino para venderlo, y como encima hablas inglés,

pues yo había soñado, como entramos en la Comunidad Económica Europea

esa de las narices, a ver si el inglés de mi hija

hace posible que vendamos el vino a Francia, o en Portugal,

o yo qué sé. Se bebe vino en muchos sitios, coño.

Vuestro padre quiere que tengáis algo para el futuro.

Claro, algo para todos, hombre. Algo que estemos todos. La familia.

Mamá, que eso está muy bien.

Seamos realistas, ninguno de nosotros tiene ni idea del negocio.

Se aprende, hijo, ¿has visto cómo aprendió tu padre?

Sí, pero no te ha ido tan bien, con lo cual no es fácil.

Me cago en la leche, Toni.

Porque he tenido unos socios que me han estado amargando la vida.

Pero si esos socios sois vosotros, no veo cuál es el problema.

Bueno, yo...

Yo no sé vosotros, pero conmigo no cuentes, papá.

Es que yo no soy de campo, yo no pinto nada allí. Lo siento.

Yo creo que deberíais olvidaros de la bodega.

Ay, señor, señor. ¿Eso pensáis los tres?

Me parece un disparate, papá. Lo siento.

¿Qué pasa, que os habéis puesto de acuerdo o qué?

Que no es eso, no es eso...

Pero simplemente tienes que entender que no nos apetezca.

Me cago en la leche.

Mira, yo hubiera dado un dedo de mi mano

porque mi padre tuviera más que un ojo de cristal,

que era lo que tenía el pobre, para haber podido heredar.

Me hubiera quedado en el pueblo tranquilamente con tu madre

y no hubiera venido a Madrid.

Ellas a coser pantalones como si fueran esclavas

y yo a trabajar de lo que fuera para traer el dinero a casa.

"Sí, señor, no, señor, ahora mismo, señor".

Y don Pablo para arriba y para abajo,

que me ha metido en la cárcel, joder, ¿al final para qué?

Para tener unos hijos que hacen lo que quieren.

Y no hacen más que pedir dinero, perdona que te lo diga así, hija,

porque no puedes sacar tu familia adelante. Y tú lo mismo.

Sí, señor. Aunque él es periodista y publica,

pero, claro, él publica, amigo, a su manera.

Nos ha fastidiado, porque es el Llanero Solitario.

Aunque no lo sepáis, a escondidas le pide dinero a su padre.

Aquí todo el mundo pide dinero. ¿Quién da algo, coño?

Vamos a ver, que parece que todos dependemos de ti.

¿Yo cuándo te he pedido algo? Dímelo.

Porque no te ha hecho falta. Pues déjame en paz.

Porque acabas de vender un bar, no te hagas el chulito,

que te va a durar el dinero dos semanas.

Me cago en la leche, lo dice él, mira, el mimado de la familia.

Siempre era el críspalo de casa, coño,

que parecía que lo escribía él, nos ha fastidiado.

¿Tanta imaginación tienes, hijo?

Pues a ver si de una puñetera vez haces una novela, joder,

o mejor, haz una novela y vende una novela,

una sola, y ven a casa y di: "Papá, toma".

(Gritos)

Basta ya. Sí, hombre.

¡Niños, paraos quietos! ¿Es o no?

Sí, la bobada de que si no sé qué.

Que os paréis quietos, coño ya. ¡Santi, ya, me cago en la leche!

(LLORA)

-¡La última vez que le pegas! ¡No ha sido tanto!

Papá, te has pasado mil pueblos. -El niño no tiene la culpa de esto.

-Te has pasado mucho, ¿eh, papá? Mucho.

-(LLORA)

-Ya. Ya, chiquitín. Ya, ya.

Ya, ya. -(LLORA)

-Pepe, Pepe, no sabes lo educado que es.

Me ha llamado todo el tiempo señorita, y me pedía todo por favor.

Todas las cosas por favor. Tú no sabes lo que es esto.

-Respira, respira, que se lo vi al doctor Rosado en la tele.

Hiperventila, calma, calma. Coge aire, eso es, échalo

Coge, eso.

Hija...

Eso es, mucho mejor,¿verdad? -Mucho mejor, mucho mejor.

El Bistrot va a ir mucho mejor, Pepe.

No sabes lo que es esto, esto es un antes y un después.

Es un regalo de Reyes que no te puedes imaginar.

Que tus zuecos también, pero esto...

-Tenemos que servir muy bien, para que hablen bien de nosotros.

Pero ¿qué te pasa?

-Es que a Adrianita le gusta mucho "Don Diablo"

y no lo puede ver porque está en Benidorm.

-¿Le pedimos a Nieves que te haga una foto

con la cámara nueva? -¿Con Miguel Bosé?

-Claro. -¿Y se va a dejar?

-Si se lo pides tú... Con lo que te pareces a Ana Obregón además.

-¿Ah, sí? -Claro.

-Esto huele fatal.

-No te preocupes, Ramón, tú sigue. Venga, sigue.

-Cualquiera que nos vea...

-Tú sólo piensa en la suscripción vitalicia de la revista "Lince".

¿Qué pasa? ¿Qué pasa, Ramón?

No me asustes, ¿qué pasa?

¿Qué pasa?

(CANTA) "-Tres cosas hay en la vida:

salud, dinero y amor."

(CANTAN) "Y el que tenga esas tres cosas

que le dé gracias a Dios."

-Sal de ahí, Cenicienta. Vamos.

Vamos.

¿Ya tienes moto nueva?

Lo que yo te diga, hijo. Te va a durar el dinero dos semanas.

(CANTAN) "Tres cosas hay en la vida:

Salud, dinero y amor.

Y el que tenga esas tres cosas

que le dé gracias a Dios".

¿Pero dónde vais a estas horas don Potolo y futbolín?

Antoñito, por favor, que han venido los Reyes Magos.

-¡Venga, hombre!

(CANTAN) "-El que tenga un amor,..." No bebas más.

"...que lo cuide, que lo cuide."

"La salud y la platita,

que no la tire, que no la tire."

"Tres cosas hay en la vida:

Salud, dinero y amor."

Mira, Merche, me cago en la leche, como esto siga así, yo no aguanto.

A tomar por saco. Ay, Antonio, de verdad.

Anda, vamos a dar un paseo.

Vamos.

(Música)

Pepe, por favor, un poco de alegría.

Mira los zuecos de tu madre.

Que ha venido Miguel Bosé, pero ponte contento. Miguel Bosé.

¡No me lo puedo creer!

¡Pero ponte contento!

Yo seré

el viento que va...

No te pongas así. Que no me da la gana, joder.

Se han hecho mayores y van a lo suyo.

Lo que tú y yo digamos se lo pasan por el Arco del Triunfo.

Pues mira que es grande, ya se les pasará.

Además, con todo lo que llevamos encima,

¿qué más nos puede pasar?

...que me quemará.

Yo seré...

Venga. Arriba, que se va a la calle.

Tú, la marea

que arrastra a los dos.

Yo y tú,

tú y yo.

Sí. No dirás que no.

Y ahora, don Mauro, a casa.

A estar tranquilo con la familia y los amigos.

No dirás que no.

Seré tu amante bandido, bandido.

-¡Adiós, enchufado capitalista!

-¡Vete con tu familia!

¡Eres un lameculos! ¡Te van a rajar en cuanto salgas!

(Gritos)

Huracán, huracán abatido.

Me perderé en un momento contigo,

por siempre.

Yo seré

un hombre por ti,

renunciaré

a ser lo que...

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Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 292: El futuro es nuestro

07 ene 2016

6 de enero de 1984. La familia Alcántara al completo se reúne en San Genaro para celebrar la tradicional comida de Reyes. Antonio tiene preparada una sorpresa para sus hijos y está impaciente por hacerla pública. Lo que parecía que iba a ser una tranquila comida acaba complicándose para todos, incluso para Herminia. Pero para sorpresala noticia que recibe Miguel, y es que a él y a Ramón les ha tocado la Lotería del Niño.

Antes de la comida, Carlos, que está un poco perdido y no encuentra la inspiración que necesita, visita a su amiga Karina que sigue recuperándose en el hospital después del incendio de Alcalá 20.

Por su parte, Inés continúa su relación con José Ignacio, aunque él quiere dar un paso más y ella no parece tenerlo tan claro. Inés no quiere volver a equivocarse. 

Lo mismo le sucede a Toni, que pasa estos días con su hijo Santi y no quiere cometer errores, aunque el niño no se lo pone nada fácil. Toni sigue muy involucrado en sus investigaciones periodísticas y precisamente, el día de Reyes, tiene un encuentro inesperado.

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Añadir comentario ↓

  1. Teresa

    Hay un problema con la serie desde la temporada 15, ya que van saltando las escenas. Podrían solucionar el problema ? Muchas gracias

    20 may 2017
  2. Anaclara

    La mejor serie del mundo!!!!La veo desde Uruguay y me encanta

    21 abr 2017
  3. OLGA

    No se puede ver,saltan las escenas Que rabia

    26 mar 2017
  4. Carlos

    No se ve¿¿¿¿¿¿¿¿el primer capitulo de la temporada y no se ve

    12 ene 2017
  5. Paula

    Divina serie, la mejor!!!! La sigo desde Uruguay!!!

    06 ene 2017
  6. Ross

    Cuándo comienza la siguiente temporada? Ya lis extrañamos, besotes desde México.

    03 jul 2016
  7. Rosi

    Me encanta esta serie la veo desde alemania..besos

    29 may 2016
  8. Ana poveda

    Como se podra ver desde chile? Que alguien lo corrija por favorrrr

    21 may 2016