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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T15 - Capítulo 264: El amor siempre llama dos veces - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

tú que has vivido

el despertar

de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño

al recordar

las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

"A finales de diciembre del 82 se produjo el esperado discurso

de investidura de Felipe González como presidente del gobierno".

Nuestro pueblo ha querido otras cámaras,

otras leyes, otros modos.

-Nosotros, como es natural,

tenemos un concepto distinto de hacia dónde mira la sociedad.

-Votos favorables...

"Por primera vez en casi 50 años

España iba a tener un gobierno de izquierdas,

con mayoría absoluta en el congreso y con un presidente,

que en vez de jurar su cargo ante el rey, como era habitual,

se desmarcaba con otra fórmula más novedosa".

Prometo por mi conciencia y honor...

"Ya en el primer consejo de ministros destacó la línea dura

que seguiría Miguel Boyer, ministro de Hacienda,

para salir de la crisis;

decidiendo una gran subida del precio de la gasolina.

También subirían el butano, la calefacción,

la luz y el transporte.

Y en lo que respecta a nuestra familia,

mientras los González se mudaban al Palacio de la Moncloa,

mi padre y mi tío Miguel se acomodaban a su nueva vida

en un apartotel lejos de su barrio de casi toda la vida:

San Genaro".

Tanta bicicleta estática y luego no la utilizas.

¿Cómo que no, Miguel? Yo utilizo muchísimo la estática.

Es la primera vez que te veo. Más que tú la bandurria.

Esto no es una bandurria. Esto es una balalaica.

Una balalaica rusa. ¿Sabes tocar la balalaica?

Bueno, cuatro notas... Vamos, lo justito.

"Kalinka", que me la enseñaron en el partido.

(AMBOS SUSPIRAN)

¡"Kalinka"! (CANTA) "¡'Kalinka'!

'Kalinka, kalinka, moiá'.

'Kalinka, kalinka, kalinka moiá'".

"En casa, la que más sufría el cambio era mi hermana María,

que de pronto veía cómo se desmoronaba todo su mundo.

Y mientras, mi madre, que tuvo que ir acostumbrándose

a la idea de no encontrarse con mi padre cada mañana,

hacía esfuerzos para seguir adelante

alternando como podía su intensa vida laboral

con su papel de madre y ama de casa.

(Música animada)

¡María!

¿Qué haces ahí en la terraza, hija?

(DISIMULA) Nada, abuela. Venía a ver el frío que hacía.

Claro que hace mucho frío.

Anda, ponte el abrigo que vamos a llegar tarde al colegio.

"En cuanto a mí, la separación de mis padres me tenía sumido

en una confusión total. Pero por lo demás,

me encontraba mejor que nunca gracias a Lucía, la psicóloga,

que estaba haciendo un gran trabajo conmigo.

Sus sesiones de terapia se habían convertido

en imprescindibles para mí".

Esa confianza no viene desde el exterior,

ni desde un profesional, tiene que venir de dentro de uno mismo.

Carlos, ¡hola!

Perdona, me he quedado pensando. Ya, ya.

Te estaba diciendo que he visto que has progresado mucho,

que duermes bien, que no tienes ataques de pánico,

y el tema de los cuchillos... ¿Solucionado?

Del todo.

Bueno, pues creo que te voy a dar el alta.

¿Cómo? Pues eso.

No hace falta que sigas viniendo.

¿Y eso por qué? Porque ya estás bien.

Ya has superado tu trauma, te veo muy centrado en tus cosas,

y... ¿Y no puedo seguir viniendo?

Pues no hace falta. Yo creo que sí que hace falta.

Mira, vamos a hacer una cosa. Te doy hora dentro de un mes

si quieres. ¿No voy a verte en un mes?

Si tienes cualquier cosa o reaparece algún síntoma, me puedes llamar.

Pero, de momento, te libras de mí.

Es que verás... No estoy bueno del todo.

Yo creo que tengo que seguir viniendo.

¿Te refieres al tema de tus padres? Sí, lo de mis padres.

"Lo de mis padres me tenía muy preocupado, sí.

Pero no volver a ver a Lucía era algo así como un cataclismo".

¿Qué te pasa? El Prevencor, coño.

No tengo y tengo que tomarlo. Antonio, sales a la calle

y a la izquierda hay una farmacia. Pero necesito receta,

y lo tengo en la otra casa. Por favor.

Mira, míralo por el lado bueno. Puedes hacer lo que te parezca.

Puedes dejar todo tirado y que nadie te diga qué hacer.

Eh, de verdad, Antonio, has cambiado de vida.

Tienes que reconocerlo y adaptarte poco a poco.

(Puerta)

-Buenos días, Mercedes. Buenos días.

¿Qué haces? El balance de noviembre.

Y me cuadra. Creo que nos vamos a recuperar.

¿Has hecho tú sola el balance de noviembre entero?

Lo quería terminar cuanto antes. Ya veo, ya.

Llevarás aquí desde las 08:00. Bah...

No sé, igual exageras un poco. Tampoco somos alemanes.

Trabajar tanto no es bueno para la salud.

(GIME CANSADA)

(BOSTEZA)

Mercedes, ¿estás bien?

¿Estás descansando? ¿Duermes bien? Bueno, me he despertado a las 05:00,

pero me despierto todos los días a las 05:00.

Minuto arriba o minuto abajo. (RÍE) Todos los días.

Lo peor es que ya sé por qué. ¿Y por qué?

Antonio se despertaba a esa hora para ir al baño.

(Música triste)

Tiene narices la cosa.

(IRÓNICA) La de cosas estupendas que se pierde una por no casarse.

Qué tonta.

(Timbre)

(Timbre)

¡Pero bueno! ¿Quién ha venido? ¡Lo más bonito del mundo!

(LE BESA REPETIDAMENTE) Qué ganas tenía de verte.

(RÍE) ¿Estás contento tú de verme a mí?

-¡Sí! -Uno más, pequeño.

-Bueno, ¿y yo qué?

Ni un beso ni un: "Hola, Eugenio, ¿cómo estás?"

-Está celoso papá.

(LE BESA) Venga. Hola, Eugenio.

¿Qué tal? -Muy bien.

-Adelante, pasad.

Estaréis cansados del viaje. ¿Queréis tomar algo?

-¡No, gracias! Acabamos de parar hace poco.

Tengo que irme ya. Es el primer día y no quiero llegar tarde.

Oye, qué casa más bonita. -Es verdad, no habías estado aquí.

-Mmm... preciosa. (RÍE) -Sí.

Peque, ¿sabes qué he pensado? Podemos ir al parque de atracciones.

Han estrenado E. T. ¿Quieres ir a ver la película?

¡Qué bien!, yo también tengo ganas de verla.

Bueno, estupendo.

(AMBOS RÍEN)

¡Uh, E.T.! ¡E.T.!

-Bueno, yo me voy con María y el peque al cine

y luego, si quieres, nos encontramos en San Genaro.

Y ves a mi madre, que le hace ilusión.

-A mí también.

Me quedé helado cuando dijiste que se habían separado.

¿Cómo están? -Pues fatal, Eugenio.

No sé lo que va a pasar. -Bueno, pues me voy.

Me acercaré al hotel a dejar las cosas y...

Si se le puede llamar hotel...

Lo paga la Asociación de Profesores de Literatura

y estamos más tiesos que el Lazarillo.

Solo te digo: comparto habitación con dos más.

-¿Y si te quedas aquí? Tengo una habitación libre.

Toni no va a venir. -No, no quiero molestar.

-No molestas, Eugenio.

Bueno, lo que tú quieras. Si quieres aguantar ronquidos...

Tú mismo. -Luego lo hablamos.

(AMBOS) Vale. -Uri, pórtate bien.

-Sí. -Pórtate bien.

hasta luego. -Adiós.

(Televisión de fondo)

¡Ay, Señor, Señor!

¡Clara! Ahí abajo las compañeras y yo tenemos una pequeña discusión

sobre el guirigay de los Alcántara.

Y seguro que tú nos puedes aclarar algunas dudas.

-Josefina, ¡yo no sé nada ni lo quiero saber!

Así que más coser y menos cantar.

-No te hagas la discreta conmigo. Esto seguro que lo sabes.

(Taladradora)

-¿Qué es esto? Joder, joder.

Parece que nos van a meter el metro en la puerta de casa.

Hasta luego. (RESOPLA)

-¡Pero si solo es una pregunta! Además, te digo otra cosa.

Como no resolvamos la cuestión el trabajo no nos va a cundir.

Fíjate. -Pregunta lo que quieras.

-¿Verdad que Mercedes cuando los pilló en la bodega

dale que dale...? Buenos días.

(NERVIOSA) Hola. ¿Qué tal, Antonio? ¿Cómo estás?

Bueno, que yo me voy bajando porque tenemos mucha faena pendiente.

Escucha, baja a coser y dile a las interesadas

que dejen de pensar en cuernos, en rabos y en orejas.

Mi vida es asunto mío. ¿Estamos? Sí.

Venga, Josefina, a trabajar. Qué mal te ha sentado la soltería.

Te voy a zurcir un día la boca como un banderín, joder.

Me voy a tomar un café.

(Taladradora)

¿Qué le has hecho al coche?

¿Quién monta en un taxi que parece un quiosco de pipas?

¿Sabes qué me ha hecho Boyer? ¿Sabes qué me ha hecho el Boyer?

-¿Qué te ha hecho a ti Boyer

como para poner el coche que pareces el hombre anuncio?

(MIGUEL RÍE) -¿Tú tampoco te has enterado?

-Pues no, no me he enterado. Dímelo tú.

¿Qué te ha hecho Boyer, Ramón?

-Coño, Ramón, has inventado el primer panfleto rodante

y subversivo de la historia. (MIGUEL RÍE)

-Jefe, dejen un poco el tiberio, que nos está entrando el tembleque.

-Esto no tiene nombre. -¿Qué pasa?

-¡Cuesta más el litro de gasolina que el litro de vino!

Me cago en la mar. De esto tienen la culpa los tuyos.

Ayer, en el consejo de ministros. Sí, toma...

Toma socialismo. No me diga nada del socialismo,

yo no he votado al socialista. Ni yo tampoco.

Siempre he votado eurocomunista. Antes y ahora.

Seré eurocomunista hasta que muera. -A mí me da igual.

Solo digo que entre unos y otros me están chupando la sangre.

No es lo mismo. Vas a comparar a Suárez con González.

Mismos perros con distintos collares.

Suárez trajo a este país la democracia.

No, eso no es verdad. ¿Ah, no?

Se trajo gracias a la reconciliación nacional del PP.

-¡Anda! -Sin los comunistas

no hubiera habido democracia. ¿Y eso por cuánto?

Los gestos tienen su importancia. -A ver, dejad tanto cacareo.

¿A cuánto ha puesto el litro el notas este?

-18 duros. 3.600 pesetas llena el depósito. ¡Anda!

¿Ha subido algo más? La calefacción,

el gas, la bombona de butano... -Un momento, un momento.

¿La bombona de butano? ¿No le dije que se callara

y fuera a trabajar? Me interesa.

-La bombona y la luz. -Madre de Dios.

-Tendré que iluminar la parroquia con lamparitas de aceite.

(RÍEN) -No me llega para nada.

Y encima, cada día echáis menos en los cepillos.

(HABLAN TODOS A LA VEZ) -No mintáis.

¡Aquí no suelta un duro ni Dios! -¡Padre! ¡Dios!

(TODOS RÍEN) -Mira que lo dije, acordaos.

(RÍE) Cuidado con estos,

que los socialistas nos lo quitarán todo.

-Ramón, ¿cómo te van a quitar todo los socialistas?

Los socialistas son más de derechas que tú.

-Ya verá, padre, cuando venga Boyer y le quite la parroquia.

-¿Por qué me la iba a quitar? -Lo están quitando todo.

¡Esto es una rapiña! -¿Qué? ¿Puedo seguir trabajando?

-Venga, vamos todos a trabajar.

Mejor, porque para oír esto... -Ya, la política del avestruz, ¿no?

-Todavía te... Venga, hombre. -Venga, a esconder la cabecita.

¿Eh? Hala, a no enterarse de nada.

-Jefe, pique, pero pique "ma non troppo".

-¿Esa de plata de ley no la tendría en oro blanco?

-Me gusta más el oro amarillo de toda la vida.

(Timbre)

(Música de misterio)

-Adentro, es un atraco. (SEÑORAS GRITAN)

-¿Otra vez?

-Toni, otro atraco. Ahora mismo. -¿Ahora?

-Lo oyeron en la emisora de la poli. Si corremos lo pillamos.

-¿Dónde es? -¡Princesa!

-¿Mañana puedo salir antes para ir a la peluquería?

Quiero ir guapa a la exposición. Lo que quieras.

¿Te pido hora a ti también? (SUSPIRA)

Mercedes, que si quieres que te pida hora para la peluquería.

¿A mí? ¿A la peluquería?

¿Llevo el pelo mal? Fenomenal.

Es tu cabeza la que no sé en qué está.

Está demasiado en lo que está y no debería estar en eso.

¿Qué quieres decir? Que si te preocupa lo de Antonio,

soluciones de lo Antonio. ¿Y cómo?

¿Que dé marcha atrás al tiempo? Ojalá pudiera.

Tienes dos opciones: hundirte o tirar para adelante.

Bueno, o perdonarle si lo que quieres es volver con él.

No, no quiero volver con él. De momento no.

No podría, la verdad. Pues entonces...

(SUSPIRA) Divórciate.

¿Divorciarme? ¿No lo habías pensado?

No, no lo había pensado.

¿Has hablado con tus hijos? Igual sí lo han pensado.

No, yo quiero que se mantengan al margen.

Voy a hacer unas fotos a la fachada. -Muy bien.

Perdone, ¿es usted el dueño? -Claro.

-Buenos días. -¡Buenos para la madre

que parió a esos mamones! ¿Ve qué han hecho?

Es la segunda vez este mes. -¿La segunda vez que le atracan?

¿Cuándo fue la primera? -No hará ni tres semanas.

¿Cuánto tengo que trabajar para recuperarlo?

Ni seguro ni leche, ¡es la ruina! -¿Ha habido algún herido?

-Heridos no, gracias a Dios. Nos dejamos robar como corderitos.

¿Qué hacemos? ¿Jugarnos la vida? -No, eso no sería prudente.

¿Las pérdidas calcula que...? -Se han llevado todo lo de valor.

El oro, las joyas... Todo. Imagínese lo que pueden llevarse

en 15 minutos hasta que llegó la policía... ¡Que esa es otra!

-¿La policía tardó 15 minutos? -Por lo menos.

No sé para qué tengo la alarma. ¿Se toman un café antes de venir?

-¿Qué le dijeron? -Que había mucho tráfico.

No te jode, cuando quieren sí que le dan caña.

-¿La primera vez que le robaron tardaron el mismo tiempo?

-¡Lo mismo!

-15 minutos en llegar las dos veces. -Sí.

-A ver, atención todo el mundo.

Periodistas, curiosos y demás pasmarotes, váyanse ya.

Esto es una investigación policial y no el circo.

-¿Cree que eran profesionales? -¿Qué cree?

-¡Eh, tú!

Nada me jode más que un periodista que se hace el sordo.

-Perdone, solo estoy trabajando. -Trabajando estoy yo.

Tú estás estorbando. Conque vuélvete a tu periódico

e invéntate la noticia, que es lo que hacéis siempre.

-Perdone, ¿es el inspector Emilio Bretón?

Coincidimos en la cena de disolución de Fuerza Nueva.

Yo cubría la noticia. -¿Sí? Pues muy bien.

Mira, si nos dejas trabajar, mejor para todos.

Y si tienes que escribir tu historia o noticia, yo te la cuento.

Entraron los malos, atracaron la joyería y se dieron aire.

Pero hay una parte buena con final feliz.

La policía española es muy eficiente.

Llegamos rápido, evitamos sangre y tomamos pruebas.

Cogeremos a los atracadores y recuperaremos el botín.

Punto final. -Muy bonita historia, inspector.

Pero... -Pero ahora tú te vas.

Le metes unos cuantos adjetivos, le pones tus palabras

y todos tan contentos. Hala, adiós.

Vamos adentro.

(SUSURRAN)

(Murmullos)

-¡Dale más de largo y menos de hondo!

¡Y oríllate, que vas a taladrar la cañería!

¡La vas a liar parda!

(Taladradora cesando)

¡Ah, ya está, parada para comer!

¡Joder!

Don Antonio, ya paran a comer.

Ya lo he visto, Paco, gracias a Dios. Perdona, Mauro.

Es un negocio redondo.

No puede fallar, te lo digo yo.

¿Y qué tendríamos que hacer?

¿Poner dinero y ya está?

Primero ponemos dinero y después... la mano.

¿Y de cuánto hablamos?

Porque el C.D.S. me ha pagado las elecciones con el pago marrano,

te firmo unos cheques y te doy la mano;

y tú te estás retrasando en las aportaciones,

que eso quería decirte, pues estoy más tieso...

más tieso que la mojama.

Estamos hablando de seis millones contantes y sonantes.

¿Y quién nos los puede dar? Pues el banco, que para eso está.

Y ese contacto... ¿es fiable de verdad?

Tengo al banquero conchabado.

Y esos no dan puntada sin hilo, saben más latín que los curas.

¿Tú has visto algún banquero en la cárcel?

(RÍE) Mi abogado ya ha redactado el contrato.

Primero tengo que hablar con Merche.

¿Y eso por qué?

Porque estamos en gananciales. Antonio, no me jodas.

Una cosa son los negocios y la otra es la cama,

Y aunque no queda una cosa queda la otra.

(Taladradora)

Oye, hija, te veo muy tristona.

¿Hay alguna cosita que me quieras contar?

No, nada. ¿De qué?

¿Qué es lo que te preocupa?

¿Es lo de papá y mamá?

No me quiero quedar sin padres.

No, hija, no; no te vas a quedar sin padres.

Papá ya se ha ido y mamá es como si se fuera a ir.

(Timbre)

Mira, tu madre.

Abuela, mamá tiene llaves.

¡Hola, Oriol! ¿Qué tal? Hola, abuela.

¡Hola, Oriol! -Hola.

¡Hombre, un besito a tu bisabuela!

¿Y mamá no está? No, hija, no.

Últimamente está llegando muy tarde.

Anda, María, ve con Oriol a jugar.

Espera, que me los quiero llevar al cine.

¡Qué bien! María, ¿quieres ver ¿"E.T."?

-Sí. -¡Pues ponte el abrigo, vamos!

-No te entiendo, deberías alegrarte.

Sí, pero me ha pillado de sopetón: "Zas, hala, no vuelvas".

Carlos, lo que te ha dicho es que no la necesitas.

No lo tengo muy seguro.

Antes no querías ir al loquero y ahora que estás bien te mosqueas.

Es que no estoy bien, no sé cómo me ha dado de alta.

Tú tienes un cuelgue que te cagas. Eso son gilipolleces.

Se llama transferencia emocional, a mí estuvo a punto de pasarme.

Es un tópico y una gilipollez. Es un tópico porque pasa.

Y más si la psicóloga es una tía tan guapa.

¿Dices que me he enamorado de Lucía?

Podría ser. Pues no, es una chorrada.

Bueno, no te pongas así. No me pongo de ninguna manera.

Vale. No, vale no.

Carlos, no te mosquees. No me mosqueo.

Pues lo disimulas muy bien.

Es algo normal, no pasa nada.

Karina, no seas coñazo. Ya está.

¿Qué buscas? Nada, cosas mías.

"Mi casa..."

(Música emotiva)

Es que además han venido solo tres para hacer este agujero

y van a tardar una semana, coño.

¡Si venís 14 en media mañana está todo ventilado

y dejáis de dar la tabarra! Pero claro, aquí como...

¡Merche! Hola.

Te estaba esperando.

¿A mí me estabas esperando? Claro, mujer,

como no te gusta que vaya a casa cuando no estás...

pues aquí estoy.

¡Es que no sabía que me esperabas! O sea, que no te han llamado.

¿Que no me ha llamado quién? ¿Te han llamado o no?

Josefina, lo suyo es una enfermedad como otra cualquiera.

¡Vaya al ginecólogo, hágaselo mirar!

Hola, Mercedes. ¿Te han llamado o no?

¿Qué quién? Que están arriba...

Oiga, pare un momento, que estoy hablando con mi... la señora.

Gracias. Fume el cigarro tranquilo.

Vamos a ver: que están arriba Inés, Oriol y Eugenio,

que, como se va, ha venido a despedirse

y yo quiero subir a despedirme y de paso hablar contigo, si puedo.

Es un tema urgente, no es personal, es un tema económico.

¿Qué quieres hablar?

A mí me urge... mejor dicho, nos urge. Déjame subir,

o los vecinos van a salir al balcón y acabarán cantándonos coplas.

Haz lo que quieras.

Hala.

Continúe, a ver si terminamos.

Mi casa...

(IMITA A E.T.) -Mi hijo....

(RÍE) Qué bonito.

-Teléfono.

Cuelga el teléfono, no sea que llame mamá y esté comunicando.

Cuelga, que va a venir mamá.

Hola. Mira, ya está ahí.

Hola. Ven a darle un beso a la abuela.

¡Mil besos! Madre mía, cuánto tiempo.

¿Venís juntos? Sí, nos hemos encontrado abajo.

¡Qué guapo y qué pelo más largo!

¿Qué tal, Antonio? (LE DA BESOS)

¿Qué comes para estar tan grande?

¿Has visto, cariño?

¿A quién hay que pedir permiso para besar a mi nieto?

Déjame, que estoy yo. Déjame tú a mí.

Hola, ¿cómo estás? Qué ganas tenía de verte.

Hola, hija.

Me alegro de verte. Has engordado.

Mira qué bien, toda la familia. Como si no hubiese pasado nada.

Desde luego...

Hola. Hola.

¿Qué haces aquí? Te estaba esperando.

Es que lo de ayer fue tan brusco...

¿Brusco?

Que me pilló de sorpresa, no me lo esperaba...

Bueno, te dije que has hecho muchos avances

y que creo que estás bien, que no necesitas... venir.

Ya, por eso, he pensado que a lo mejor te apetecía

que tomásemos algo más tranquilamente.

Te había traído una cosa.

Vaya, muchas gracias, qué detalle...

No, no, esto es para mí. Ah, bueno.

Esto. El sábado toca el grupo que yo represento,

como ya te conté y muchas de las letras son mías.

Y son muy divertidos. Pensé que te apetecería venir.

(TITUBEA) Es que el sábado... no voy a poder, pero gracias.

Ya. Tocan muchos días, no hace falta que sea este sábado.

Incluso sin concierto la música que pinchamos es muy buena.

Es que no es conveniente que vaya a tu bar ahora.

Pero... gracias.

Podemos ir a una cafetería.

Carlos, no es conveniente, de verdad.

Mira, hay muy buenos profesionales en este centro,

(LE INTERRUMPE) Lucía. ¿Qué?

Que quiero que me trates tú.

Me tengo que ir.

Nos vemos el lunes. Y si te vuelve la ansiedad

haces los ejercicios que te mandé. ¿Te acuerdas?

Perdona, me tengo que marchar, que me están esperando.

¿Para adónde vas?

Por si te acompaño. No, justo me han venido a buscar.

Mi novio.

Venga.

(TV) "...el presidente Reagan y el de Brasil, Joao Figueiredo.

Figueiredo ha pedido una nueva alianza

entre el continente americano".

-"Italia - Bulgaria, alta tensión diplomática".

-"Las relaciones entre ambos países viven momentos de tensión

a causa de la detención en Roma

del búlgaro Ivanov Antonov

como cómplice en el atentado al Papa Juan Pablo Segundo.

El gobierno búlgaro amenaza con imputar como espías...

a dos italianos detenidos en su país..."

¡Sí, ya salgo!

¿Qué quieres? ¿Puedo pasar? Quiero que hablemos.

No, no quiero que entres en mi dormitorio.

Quiero hablarte de un asunto y quiero que sea en privado.

Es un asunto entre tú y yo.

Un minuto te doy, un minuto.

No cierres la puerta, déjala abierta.

Vaya tabarrita que van a dar estos todo el día.

Date prisa, que quiero estar con Oriol.

Bueno, sí. Quería comentarte una idea.

Una idea. Sí, es un negocio rápido

Seguro y productivo, una idea de Mauri.

Una idea de Mauri. Sí, se trata de poner un dinero

y triplicarlo en un mes.

¡Ah, qué me vienes con el cuento de la lechera,

que se tropieza, se le rompe el cántaro y pierde la leche.

Venga, hombre, Antonio. Esta vez es seguro.

La calificación de terrenos es más simple que un botijo.

Si lo tienes tan claro, ¿por qué me vienes a mí con esta historia?

No puedo hacerlo solo porque estamos en régimen de gananciales,

tenemos las cuentas conjuntas. Ah, claro.

Tengo que pedir un crédito de tres millones,

tú no tienes que hacer nada. ¡Por Dios!

Yo me encargo de todo y tú solo tienes que firmar.

Y luego el dinero nos llueve del cielo.

Esta vez sí, nos lloverá del cielo.

¿Y si va mal? ¿Y si es una estafa?

¡Ni "y si" ni Isidra, coño! ¿Por qué eres tan pesimista?

¿Es que también me quieres fastidiar esto?

Oye, a ver quién fastidia a quién.

Y yo solo soy realista, como siempre,

que yo soy la única con los pies en la tierra,

y tú has jugado a ser Antoñito el Fantástico, ¿eh?

¿Y nos ha ido mal? A veces muy mal.

Y yo he vivido intranquila cada vez que hacías un negocio,

con el alma en vilo.

Por suerte, ahora eso se ha acabado para mí,

va a ser lo único bueno. O sea que no firmas.

No, no y no.

Y te digo otra cosa, estoy harta de tus aventuras empresariales,

por no hablar de las otras.

Vamos a ver, no te pongas tan Abundio porque no te va.

esto es bueno para mis hijos.

Es dinero rápido y fácil.

Y déjame decirte que en la vida el que no arriesga no gana.

Claro, eso quieres demostrar, que eres el más listo de todos.

Y cuando es un desastre ¿quién lo paga? Los demás.

Pues habérmelo dicho entonces, que ahora es el peor momento,

que no tenemos apenas ahorros, tenemos el doble de gasto,

que lo de las banderas no me va

y lo de la reina de las amazonas no da beneficios,

necesitamos dinero, ¿entiendes? Dinero y rápido.

¿Por qué no te olvidas de aquello y piensas en algo práctico?

¿Que me olvide de aquello?

No puedo, porque es en lo único que pienso, en todo momento.

¿Me has oído? Sobre todo porque no puedo confiar en ti.

Hay que joderse.

Te miro y no te conozco, no se puede hablar contigo.

¡No se puede hablar contigo porque estás obsesionada con eso!

¿En qué quieres que piense?

¡Ni en ti, ni en mí, en tus hijos!

(Puerta cerrándose)

¿Os ayudo en algo?

¿Quieres cortar chorizo? Lo que sea, hija.

Pues muy bien.

Me gusta que los hombres trabajéis en la cocina.

Hala, aquí os quedáis.

Me voy con los "peques". Están entusiasmados con "E.T.".

¿Qué hago, Eugenio?

Abre el vino.

Eso se me da por lo menos bien.

Es el vuestro, ¿verdad? Pues sí.

A este no lo han echado de casa.

¿Cómo lo llevas?

Hombre...

No te lo puedes ni imaginar. Esto es un infierno.

Y es solo el principio. Aún queda lo peor.

¿Crees que tiene arreglo? Creo que no.

Cada vez que nos vemos nos peleamos.

¿Sabes qué me pasa? Que se me cae el alma a los pies.

Con lo que cuesta coger confianza con la pareja.

Es increíble lo rápido que se pierde.

Cuando Merche me habla así, no la reconozco.

A ella le pasará lo mismo.

Supongo que sí, aunque no me lo dice mucho.

(RESOPLA)

Muchas veces creemos que conocemos nuestros sentimientos.

Y luego no sabemos ni lo que queremos.

Tú sabes mucho de eso, páter. Qué va.

Podéis seguir. No os interrumpo. Venía a por esto.

Puedes llevarte el pan. Oye, Mercedes.

(DUDA) Vamos a ver.

Ya me lo figuro, Eugenio.

Quería deciros una cosa.

Hace tiempo que nos conocemos. Mercedes, Antonio.

Si hay algo que pueda hacer por vosotros,

cualquier cosa... Déjalo.

¿Puedo ir a casa de Inés para dormir con Oriol?

Pues claro que sí. No.

¿Sí o no? Sí.

No. ¿Sí o no?

Pero ¿qué necesidad? Hace mucho que no se ven.

Si me permitís...

Oriol tenía ganas de dormir con María.

Haced lo que queráis.

(SUSPIRA)

"Nadie pudo ver su auténtico rostro.

Nadie logró conocer su verdadera obsesión".

¿Qué tal?

Bien.

No te he preguntado antes. No fuiste ayer por el bar.

Salí con unos amigos.

¿Ah, sí? ¿Y qué tal?

Pse. ¿Tú?

(RÍE) ¿Ligaste?

No.

¿Has hecho voto de castidad? Llevas un tiempo que...

(RÍE) Hay mucho plasta.

¿Tú, bien? (ASIENTE)

¿Seguro? Sí. No seas pesada.

Se te pasará.

¿El qué?

Por favor, Carlos. Lo llevas pintado en la frente.

¿El qué?

(LO RECALCA) Lu-cí-a. (RÍE)

No sé por qué te cuelgas siempre de quien no te conviene.

¿Lo dices por ti? Estuve colgado de ti un tiempo.

Lo mío fue lo único sensato que hiciste en tu vida.

(RÍE) Mira quién me da lecciones.

Tú tienes un currículum... Te lo recuerdo.

Ya. Ah.

Al final resultará que el hombre de mi vida eres tú.

(RÍE)

Te compadezco.

(SUSPIRA) Ay. Nos conocemos demasiado.

Sería una relación sin secretos.

Y yo me quedaría sin un hombro sobre el que llorar.

(SUSPIRA)

¿Qué haces ahora?

Tendría que estudiar pero no me apetece.

¿Damos una vuelta? Se está haciendo de noche.

Pues por eso, yo qué sé.

Me ducho y nos vamos.

Estupendo.

Oye, Carlos.

Que mola estar así. No lo jodamos, ¿vale?

Por mí bien.

Pero te veo en bragas y sabes que no soy de piedra.

(LOS DOS RÍEN)

(RÍE)

-Vais a estar muy bien. -Así.

-Un besito, cariño.

-Que descanses.

Mi amor. Que te quiero.

-Buenas noches, María.

Bueno, chiquitines. Mua.

(SUSURRA) Buenas noches.

¿Qué te puedo ofrecer?

Tengo zumo, té...

¿"Whisky"?

(DUDA) -Bueno.

Sí, sí.

(Tintineo)

-Este "whisky" lo trajo Mario,

que no sabía de muchas cosas, pero de comer y beber sí.

Espero que te guste. -Seguro que sí.

(SUSPIRA) -A ver qué tal.

-Por tu aventura en Hollywood. -Gracias.

-Que te vaya muy bien. -Ojalá.

(EUGENIO SUSPIRA)

Inés.

¿Quieres un poco más de "whisky"?

-No, como mañana estaré todo el día con los niños.

-Claro, claro.

Bueno.

Yo me voy. Tengo que volver al hotel.

-Bueno, te vas. Porque quieres.

¿No estarás más cómodo aquí? -Estaría más cómodo, pero...

no es por mí.

Es que... -¿Es que qué?

-Es que a Carola no le gustaría. -Eso es paranoia tuya.

-No, Inés.

Si yo te contara... (SUSPIRA)

-¿Por qué no te sientas y me cuentas?

-Antonio.

Hola, Paz. Hola.

¿Qué haces aquí?

Como te puedes imaginar, no he venido por casualidad.

¿A qué has venido?

A invitarte a cenar.

No tengo hambre. No tenemos que comer, Antonio.

Tenemos que hablar.

Cómo han cambiado nuestras vidas desde que nos conocimos.

No vives con tu mujer, yo no vivo con mi marido.

Somos libres.

Tampoco te aceleres.

Ni han cambiado tanto las cosas, ni soy tan libre.

Sigo teniendo una familia numerosa. No te engañes.

Somos dos personas adultas,

libres de compromisos. Podemos hacer lo que queramos.

Dentro de un orden.

Somos adultos, no podemos comportarnos

como dos adolescentes. ¿Sabes lo que pienso?

Que me rehuyes desde que te separaste de tu mujer.

En realidad, desde que nos acostamos.

No quieres que hablemos de lo que sentimos.

De eso ya hemos hablado. No, no hemos hablado.

En serio no hemos hablado.

Tenemos que tomar decisiones.

Ya lo sé.

Pero me parece pronto para tomarlas.

Yo necesito respuestas.

¿Qué respuestas quieres?

¿Tú qué sientes por mí?

Yo te diré lo que siento. Estoy enamorada de ti.

No digas eso, por Dios.

¿Te da miedo oírlo?

No.

A mi edad,

los sentimientos se perciben de otra manera.

No son blanco o negro. Puede ser.

Eso no te impide saber si sientes algo o no.

No lo sé, yo creo que soy más prudente.

No creo que seas una persona prudente.

Creo que eres un cobarde. No te atreves

a darle una oportunidad a lo nuestro.

Prefieres seguir agarrado a los restos del naufragio

de tu familia.

Quizá mi familia es muy importante para mí.

¿Te has planteado que ese naufragio depende de ti?

¿De mí? (RÍE)

(SUSPIRA) Hay que joderse.

Tú también tuviste algo que ver. Yo también tengo algo que ver.

La culpa es de los dos. Cómo odio esa palabra.

Si no te hubiera conocido,

no hubiera pasado nada. ¿Te arrepientes?

No lo sé.

Ahí está la clave.

Cuando tengas la respuesta, una respuesta clara,

me la dices, sea cual sea.

Yo lo volvería a hacer, ¿sabes?

Aunque ahora sé que lo perderé todo,

volvería a hacer lo mismo.

Porque hice lo que deseaba hacer. Quiero pensar

que mereció la pena.

-Creo que ella no acaba de aceptar que tú y yo seamos amigos.

-Yo nunca he notado nada. -Es muy buena,

se controla muy bien. No te odia ni nada por el estilo.

Simplemente está a la defensiva, a la que salta.

Yo creo que

en el fondo,

no puede evitar pensar que tú y yo

que tú has sido...

que tú sigues siendo

alguien muy importante para mí.

Y creo que en el fondo ella...

ella tiene razón.

Bueno, me voy a dormir al hotel.

-¿Al hotel ahora? Es tardísimo.

¿No duermen tus compañeros?

(EUGENIO SUSPIRA)

Sí.

Si nos vamos a acostar, nos acostamos ya.

Quiero decir que yo me...

me quedo durmiendo en el sofá.

-Podemos cambiar las sábanas de la habitación de Toni.

-No hace falta sacar sábanas.

-Para no gastar sábanas, puedes dormir conmigo.

Pero como los niños. Cada uno para un lado.

Obviamente no vamos a dormir así.

-Claro que no.

A mí me gustaba mucho dormir contigo.

Mirándonos a los ojos.

(INÉS RÍE)

(Radio de fondo)

(LOCUTOR) "Un nuevo atentado político...

Buenos días.

"... ha estado a punto de costarle la vida al dirigente libanés..."

Buenos días.

(LOCUTOR) "Llevado a cabo mediante la explosión de un automóvil..."

¿Y a ti qué te pasa? Que he madrugado,

he hecho el desayuno, he preparado dos tostadas

que antes estaban calentitas, recién hechas,

y no hay quién se la coma. Y del café, qué te voy a contar.

Entérate de una cosa. No hace falta que me hagas nada.

Tú y yo no estamos casados. Me voy, que es muy tarde. Coño.

¿Sin desayunar? Sí, porque me estás dando la murga.

Paso luego por el "bistrot" y ya tomo algo.

Quédate a desayunar.

Desayuna tranquilo. Tómate las tostadas y el café

y luego te vas tranquilamente. Ayer me peleé con las dos,

con Paz y con Merche, en la misma noche.

No me ronques la mandarina. A mí no me levantes la voz.

No pagues tus frustraciones conmigo. Bastante tengo ocupándome de la casa

y aguantando tus cambios de ánimo.

¿Has visto mis llaves? No. No las he visto.

Querré yo con tus llaves...

Aquí están.

Me alegro.

¿Qué pasa? ¿Ahora usas pañuelos de señorita?

Es de Paz. Se lo dejó en el restaurante.

(Ruido del tráfico)

¡Joder, Inés! ¿Estamos locos o somos tontos? No sé qué es peor.

-¿Has engordado?

-¡Me voy! No sé qué hago aquí.

Tengo un hotel precioso pagado por la asociación de profesores.

Estamos locos. ¡Pero locos de atar!

-¿No decías que el hotel era una mierda?

-¡Estamos locos!

¡Locos, locos, locos! Nos deberían haber atado antes.

(RÍE) -Espérate, hombre. ¿Adónde vas tan aturullado?

Espérate, es muy pronto para el cursillo ese.

¿Por qué no te quedas? Desayunamos juntos.

-Yo no desayuno por idiota. Chist.

(SUSURRA) Luego te llamo.

(Puerta)

-Buenos días, Eugenio.

-Hola. -¿Al final has dormido aquí?

(NERVIOSO) -Sí, me he quedado en el sofá.

Se hizo tarde y me quedé aquí a dormir. Se duerme muy bien aquí.

Así nos quedamos todos y desayunamos juntos.

-Muy bien, me apunto. No he desayunado todavía.

(Música sensual)

Has venido pronto.

-O tarde. (RÍEN)

-¿Qué tal vosotros? (AMBOS) -Bien.

(DISIMULAN) Muy bien.

(EUGENIO) -Bien, bien.

-Los niños, ayer, que...

Se durmieron rapidísimo, ¿verdad? (ENTRE DIENTES) -Cayeron redondos.

-Voy a despertarlos, a ver si desayunamos juntos.

-Voy al baño.

-¿Hago el café? -Sí, gracias.

-Vale.

-Ya ha salido el sol. Nos vamos al parque de atracciones.

Todo el mundo al baño, y luego a desayunar.

-¿Quién se ha hecho pis? -Yo no.

-¿No? -Yo tampoco.

-Oye, ¿Oriol se hace pis en la cama? -¿Se ha hecho pis?

Se le habrá escapado un poquito. Habrá extrañado la cama.

¿Crees que tu hermano se ha dado cuenta?

-¿Qué más da? -O sea, que crees que sí.

-¡Qué pesado!

-No es una separación, es un distanciamiento temporal.

-¡Pero si cada uno vive en una casa distinta!

Es una separación en toda regla. -Si se separan, que se separen.

Como si se quieren separar Ramón y Cajal o el Papa.

-No digas blasfemias.

-¿Por qué Mercedes se puede separar y las demás no?

-Josefina, que tu marido está "in pectore".

-¿Dónde? -De cuerpo presente, y escuchándola.

-A mí lo que diga me sale por un oído y me sale por otro.

-Es que no te vas a separar de mí en la vida.

-El matrimonio es un sacramento. ¡Una cruz! Se nota que está soltero.

-En eso sí que saben los curas. -Nos estamos desviando del tema.

Decíamos si Mercedes y Antonio iban a terminar divorciándose o no.

-No os toméis a broma algo tan sagrado como el matrimonio.

-Cuidadín, que vienen los hermanos Karamazov.

Muy buenas. Buenos días.

¿Se puede saber qué pasa? ¿Qué pasa de qué?

Eso digo yo. ¿Os ha comido la lengua el gato?

(ENFADADO) ¿Qué tripa se os ha roto? Nada.

¿Por qué os calláis de repente? ¡Coño, decid algo!

-Yo me marcho. Con Dios. -Nosotros nos vamos. Venga, tira.

Hasta otro día. Perdona, Ramón, hijo.

¿Se puede saber qué está pasando? Yo no lo puedo soportar más.

Necesito saberlo. ¿Os vais a divorciar del todo?

¡Esto es la bronca de la mandarina, coño!

Que en mi propio bar tengan que estar criticándome, joder.

¡Joder!

¿Te vas ya?

-Sí, me voy ya a la agencia. Luego hablamos.

-Bien, hasta luego. -Adiós.

Inés.

No me quiero meter donde no me llaman, pero...

¿Me he perdido algo? -¿Algo de qué?

-Algo de...

Eugenio y tú. (DISIMULA) -¡Uf!

¡Eugenio y yo! Dices unas cosas...

-Tú disimulas un poco mejor, pero Eugenio, el pobre...

Tenía una cara de cura en pecado que no podía con ella.

A ti no te voy a juzgar, Inés.

Espero que sepas lo que haces. -Estas cosas no se planean.

Ha pasado una vez. No volverá a pasar.

-Te lo digo porque soy especialista en estos asuntos.

(Música triste)

¿Estando conectada la alarma a la central

es normal que la policía tardase tanto tiempo en llegar?

-No tardaron tanto. Cinco minutos, lo normal.

-¿Cinco? Ayer me dijo 15.

-No, le dije cinco. -Disculpe, pero me dijo 15.

-Me habrá entendido mal. -No pasa nada, tengo las notas.

15 minutos.

-Bueno. 5, 15... ¿Qué más da? Igual me equivoqué yo al decírselo.

Eso no tiene importancia. La policía hace lo que puede, no dan abasto.

Fíjese cómo estamos nosotros. Si sigue así será nuestra ruina.

-Queremos saber por qué no se evitan los crecientes atracos a joyerías.

-Será porque hay más delincuentes y menos policías.

Mi opinión es que tendría que haber mucha más policía.

Y encima los criminales entran por una puerta y salen por la otra.

Ahora les ruego que se vayan. No quiero más preguntas ni más fotos.

Vale ya, no quiero más fotos. -Ayer deseaba hablar con nosotros.

-He cambiado de opinión, eso da mala reputación a mi negocio.

No me quiero destacar más. Váyanse. -Dígame la verdad.

¿Le ha convencido el inspector Bretón?

Ha pedido que cambiara su declaración.

-No, él no dijo nada. -Yo mismo le vi hablando con usted.

Yo no tengo interés en meterle en ningún lío.

Si usted me dice que ponga 5 minutos yo pongo 5 minutos.

Solo quiero saber si Bretón le ha presionado.

-Me aconsejó no hablar con periodistas mientras el asunto...

estaba... dijo un latinajo... -"Sub iudice".

-¡Eso! Dijo que lo periodistas enredáis en busca de sensacionalismo.

-Yo no busco sensacionalismo, busco la verdad.

-También dijo que eso decís siempre. Por favor, váyanse ya.

No me pongan en una situación incómoda.

-Bastante es que me hayan robado. -Ya, pero mire...

-¡Que te vayas de una vez! ¿No hablo cristiano?

¡Déjame en paz, coño!

-Vámonos, Félix.

(Música de suspense)

Seguro que el inspector le ha presionado

para quedar ellos como héroes y nosotros como mentirosos.

-Vaya genio tiene.

-"La noticia está en el Consejo de Ministros.

Más concretamente, en la subida de la gasolina

que va a colocar probablemente en 90 pesetas el litro de súper

y 85 para la normal".

(Timbre)

¡Hola! ¡Hola!

¿Qué hay, Inés? (LOS NIÑOS RIÑEN)

Abuela, ¿cómo puedes estar aquí con este ruido?

Hoy me tiene ya la cabeza loca.

¿Cómo os habéis apañado para dormir? -Bien, los puse en la misma cama.

Luego hemos ido al Parque de Atracciones. Estamos agotados.

No me extraña.

¿Y Eugenio? Está en el curso.

Dice que esta tarde se va a Cuenca.

(SUSPIRA)

A mí me gustaba mucho Eugenio para ti.

Qué pena que os hayáis separado.

¡Hacíais tan buena pareja!

Ahora también la hacéis. (RÍE) ¡Abuela, por favor!

Qué cosas tienes. (NIÑOS) -¡Queremos agua!

-¿Otra vez? No paráis. Id al grifo a cogerla.

Tened cuidado, a ver si os vais a hacer pis otra vez.

-Yo no fui. -Ni yo.

-¿Qué más da? Hay que ir al baño antes de dormir.

¿Se han hecho pis en la cama? -Sí, creo que ha sido Oriol.

Es el más chiquitín y extraña la casa.

Ha sido María, hija. Últimamente está muy preocupada por algo.

Yo me figuro por lo que es.

No te pregunto cuánto llevas aquí. No quiero saberlo.

(RÍE) Buenos días. Buenos.

Han llegado las invitaciones. ¿Las invitaciones de qué?

¿De qué? Llevo toda la semana hablándote de ello, Mercedes.

De la inauguración de la exposición de las fotos de Lucas.

Nos ha escrito una nota de su puño y letra porque quiere que vayamos.

(LEE) "Espero que no faltéis".

¿Vas a salir? Tengo una cita a las diez. Me voy.

A la una estarás de vuelta, ¿no?

Pues luego te recojo y vamos juntas a la inauguración en mi coche.

No, ya te he dicho que no quiero. No estoy para juergas.

Es la inauguración de un amigo. ¿No tienes derecho a divertirte?

Derecho sí, pero ganas no.

Lo de vuestra generación es increíble.

Él te pone los cuernos y tú te castigas.

Yo solo digo que hay vida después de Antonio y tienes que vivirla.

Pues déjame vivirla como yo quiera. Si no te importa, ¿eh?

Ya veremos.

Porque los de tu generación, vaya tela marinera.

Cógela por si cambias de opinión. Qué cabezona eres.

Hola. ¿Ya has acabado tu cursillo?

Sí, ya me voy.

-¿Quieres despedirte del niño?

-Sí.

¿Dónde está? -Dibujando en la habitación.

Pasa.

Qué bien que hayas venido. Te quería devolver el jersey.

Te lo habías dejado. (COHIBIDO) -Sí. Oye...

Tenemos que hablar. -Sí.

Ayer nos comportamos como dos adolescentes. Lo siento.

Hay cosas que no tienen que pasar, pero a veces pasan. Asumámoslo.

Estás preocupado por Carola, ¿no? -Sí.

-Ella no tiene por qué enterarse. -Nunca.

Prométemelo. Nunca. -Te lo prometo.

-Inés, tenemos que olvidar esto.

-Claro.

Yo ya ni me acuerdo.

No es verdad. Me acuerdo.

Creo que me voy a acordar durante bastante tiempo.

(SUSPIRA)

-Yo también me acordaré.

Inés, esto es un disparate. Es una locura.

Yo vivo con Carola. Tenemos un hijo. Me debo a Carola. Es mi mujer.

Bueno, técnicamente...

tú eres mi mujer y precisamente quería hablarte de...

Cuando vine el otro día quería pedirte una cosa.

-¿Qué?

-El divorcio.

(Música triste)

(SUSURRA) Inés...

Es el tema que peor lleva Carola.

Se lo debo a ella y a nuestro hijo.

-Claro.

-¿Lo entiendes?

-Sí, lo entiendo. Claro que lo entiendo.

¿Pero por qué te acostaste ayer conmigo si te querías divorciar?

(Taladradora)

(CARRASPEA)

Hola, Paz. Soy yo.

Nada, supongo que echas en falta tu pañuelo.

Sí, lo tengo yo. Te lo dejaste el otro día en el restaurante.

Si quieres nos vemos y te lo doy.

(TITUBEA) No, si te parece mejor, te lo dejo en mi portería

y pasas a recogerlo cuando quieras.

(Música apacible)

Adiós, Inés.

-Adiós, Eugenio.

-Bien...

Bueno, cuando vuelva, te traigo los papeles si te parece.

-Claro. Sí.

-¿Estás bien? -Sí, ¿por qué no iba a estarlo?

-Me hubiera gustado que todo hubiera sido diferente.

-Ya, no intentes arreglarlo. Lo vas a joder más. Anda,

que llegas tarde. Te esperan y empezarán sin ti.

Oriol, ven a despedirte de papá, cariño.

(SUSPIRA) -Ay...

Un abrazo, chavalote. Pórtate bien con mamá, campeón.

¿De acuerdo? Mañana te llamaré desde mi casa.

-Teléfono.

(RÍE) -Cuida a mamá.

Gracias. (SUSPIRA)

(Música emotiva)

(Puerta)

Hola. Hola, hija.

(RÁDIO) "La vida es el árbitro. El juez de nuestros actos".

¿Qué tal el día? Bien, como siempre.

¿Y el tuyo? Me figuro que completito.

No se te ve el pelo, hija.

Te pasas demasiadas horas en el despacho.

Ay, que no es solo el despacho.

Están los clientes, los proveedores, son muchas cosas, madre.

Ya... Pero tu socia se podría hacer un poquito cargo, ¿no?

Ella no tiene familia, tú tienes otras obligaciones.

Mercedes, no se puede estar en misa y repicando.

¿Qué me quiere decir? ¿Eh?

Que tienes una hija pequeña.

Tus otros hijos ya tienen su vida,

pero María... ¿Qué le pasa a María?

La veo muy tristona.

Está muy preocupada con lo vuestro.

Yo creía que lo nuestro lo llevaba bastante bien.

(SUSPIRA) ¿Sabes que se mea en la cama?

¿Se mea en la cama?

Yo creo que es por miedo.

Tiene miedo de perder a su padre.

Bueno, a su padre ya lo tiene casi perdido.

Pero... es que a su madre casi no la ve.

(SUSPIRA)

Hola, hija. ¿Cómo estás?

Vaya cabaña más bonita te has hecho.

¿Te ha gustado "E.T."?

Sí, pero me dio pena.

Ah...

¿Te dio pena el marciano? ¿Eh? De E.T., no. Del niño.

Cariño,

¿y por qué del niño?

Porque sus padres estaban divorciados.

Y la madre siempre estaba por ahí. Por eso se hizo amigo de E.T.

Para no estar solo.

Tú no estás sola, cariño.

Tú tienes y tendrás siempre a tus padres. ¿Me oyes?

Yo estoy contigo.

Y ahora papá no vive en casa, pero...

Pero puedes ir a verle cuando quieras.

Yo sé que esto no es fácil para ti.

Pero ya verás que se arreglará.

Y si te pasa algo, me lo tienes que contar.

Vale.

¿Tienes que contarme algo?

La abuela me ha dicho que mojas la cama.

Es que no me doy cuenta. Me duermo y cuando me despierto pues...

Pero eso es normal.

No tienes por qué preocuparte.

(TITUBEA) Eso ocurre cuando lo pasas mal.

Pero ya verás que se irá pasando.

Yo también lo paso mal, cariño.

Sí, ya...

¿También te haces pis en la cama? (RÍE) No.

Pero lo mío casi es peor, porque...

no se arregla cambiando las sábanas.

Cuando los mayores metemos la pata tiene peor arreglo.

Y a veces hacemos cosas que perjudican a los demás.

Pero lo primero es reconocerlo y...

Y no repetirlo.

¿Y lo segundo?

Lo segundo...

...pues...

saber perdonar.

Y supongo que dar una segunda oportunidad.

Porque todos nos equivocamos alguna vez.

Hay que saber rectificar.

¿Qué te pasa, mamá?

Que te quiero muchísimo.

Y estoy muy orgullosa de ti. Mucho.

(LA BESA) Eres una niña maravillosa.

(Música triste)

Clara, soy Mercedes. Hola, Mercedes.

¿Está...?

¿Está Antonio?

No está, ya se ha ido a su casa.

¿Le llamo y le digo algo?

No, no. No le digas nada.

Ya se lo diré yo.

Adiós.

Madre, voy a salir un momento. ¿A salir?

¿No irás a trabajar? Porque no te dejo.

No, a trabajar, no. O sí.

Voy a trabajar,

pero para darle una segunda oportunidad a la familia.

(Música emotiva)

(Música emotiva)

(Música de intriga)

Hola, venía a buscar un pañuelo.

(Música triste)

(Música triste)

(TV de fondo)

(Picar de platos)

A misa no iba, mira qué te digo.

(SUSPIRA) Por favor, Antonio. De verdad, es increíble.

Deja de lamentarte.

Por favor. ¿Sabes lo peor de todo?

Que siento una mezcla de pena, rabia y celos, coño.

¿Cómo? Sí, pena porque la perdí.

Rabia, porque no la he recuperado y celos porque tengo celos.

¿Pero por qué?

Porque Merche podría rehacer su vida sin mí.

¿Y qué si lo hace? ¿Eh, Antonio? ¿Qué pasa,

no tiene derecho a rehacer su vida?

Es una mujer joven, guapa, tiene toda la vida por delante.

Y después de todo esto, ¿no puede rehacer su vida?

¡Venga, ya, coño! ¡Antonio, reacciona de una vez!

Coño, deja de lamentarte y llorar, pareces del Atleti.

Tú también tienes derecho a rehacer tu vida.

Coge el toro por los cuernos.

Toma tus decisiones. ¿Cómo te lo tengo que decir?

Tienes razón.

Si ella rehace su vida, yo también. A tomar por saco.

Ya está.

(Tráfico)

(Bocina)

(Música en la radio)

(Teléfono)

Un día cualquiera, no sabes qué hora es,

(Teléfono)

te acuestas a mi lado sin saber por qué.

(Teléfono)

Las calles mojadas te han visto crecer.

(Teléfono)

Y con tu corazón estás llorando otra vez.

(Teléfono)

Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer.

(Teléfono)

(SUSPIRA) Sí, ¿dígame? -Inés, ¿eres tú?

Soy Carola.

(LLORA) ¿Inés? -Hola, Carola. Sí, soy yo.

(DUDA)

Dime.

(LLORA) Eugenio ha tenido un accidente de tráfico.

(LLORA DESCONSOLADA) Ha muerto.

(CAROLA LLORA)

(CAROLA LLORA)

Luego por la noche al Penta a escuchar

canciones que consiguen que te pueda amar.

(LLORA)

(LLORA)

Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer.

Demasiado tarde para comprender.

Mi cabeza da vueltas persiguiéndote.

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Cuéntame cómo pasó - T15 - Capítulo 264: El amor siempre llama dos veces

27 mar 2014

 

Pasar página después de tantos años, se ha convertido en un reto casi imposible para Mercedes. La ausencia de Antonio y su orgullo, parecen superarle. Por suerte, cuenta con

con el apoyo de su socia Estefanía y para alejarse de todo, ha decidido centrarse plenamente en su trabajo. Antonio por su parte, se verá arropado por su hermano Miguel, mientras intenta decidirse entre el deseo que le despierta Paz y el amor aún vigente que siente por Mercedes.

Sin duda, la familia Alcántara no está en su mejor momento. Carlos sigue yendo a terapia, aunque estas últimas visitas parecen haber tomado un rumbo diferente, y está realmente confundido. Mientras Toni, totalmente volcado en su trabajo, empieza a visualizar algo turbio detrás de todo el asunto de la joyería.

Puede que sea Inés, la única que vaya a experimentar algún que otro buen momento entre toda esta situación tan complicada. El culpable de su sonrisa es Eugenio, su exmarido y su visita a Madrid. Sobre todo, porque trae con él a su hijo Oriol, con el que disfrutará junto a su hermana María, de la película 'E.T., el extraterrestre', toda una referencia para la generación de los que fueron niños en los ochenta.

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  1. Cuéntate

    Excelente capítulo. Gran guion

    08 ago 2016