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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 243: Sin un lugar donde caerse muerto - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame...

tú que has vivido

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás...

a ser un niño

al recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

(NARRA) La vuelta al pueblo había supuesto una especie

de viaje al pasado, sobre todo para mi padre.

En Sagrillas todo le recordaba a su infancia,

cuando era Antonio el Parriba, el hijo de Eusebio el ferroviario,

que le había enseñado a pescar renacuajos,

hacer el reclamo de la perdiz o rebotar piedras en el agua.

Mucho había pasado desde entonces y ahora era mi padre

el que enseñaba todas esas cosas a mi hermana María.

María mira, hija, ¿ves?

Ya he metido con mucho cuidado, ¿eh?

La maruca en el anzuelo, así.

¿Entiendes? Aunque se mueva no importa.

La vas pinchando, la pinchas, la pinchas, que no le pasa nada,

y cuando ya la tienes... María, hija, mírame.

He cogido la maruca, así, la lombriz,

y la metes hasta que tapas todo el anzuelo, ¿eh?

Que si ven el anzuelo ya saben que es una trampa.

¿Entiendes, eh? Ya te lo hago yo, pero quiero que lo sepas.

Pepón, hijo, no eches más piedras, que me espantas las truchas.

-Es que yo los pesco a cantazos. Bueno.

-Pepón, si no paras de hacer el burro ya no somos novios.

-Pues me busco otra. Cuando la trucha ve la maruca,

se cree que es una maruca... una lombriz que cayó al agua,

pum, la muerde y ahí la enganchas para arriba.

¿Entiendes? Lo que pasa que aquí hay mucha corriente

y no vamos a pescar nada, ¿por qué no nos movemos más arriba?

-A mí me gusta pescar en este sitio.

Desde luego qué Fernández eres, hija.

-Hola.

Hola, Lola.

-¿Qué, han picado mucho o qué?

Pues no, no pican, hija, porque este chaval

no para de tirar piedras.

Pepón, por Dios, la última piedras que tiras ya.

¿Entonces qué, nos quedamos aquí? Nos quedamos aquí.

-No, una cosa es el divorcio por las buenas y otra por las malas,

si uno de los dos se declara culpable, las cosas van mejor.

-Muy bien, te echas las culpas de todo y ya está.

-¿Yo por qué? -Me pusiste los cuernos.

-No, no, un momento, no empecemos con eso, ¿eh?

Tú me dejaste, Paquita. -Oh.

-Sí, y a consecuencia luego pasó lo que pasó.

-Yo me fui al pueblo a cuidar de mi padre enfermo.

-No, contemos las cosas como son. -Sabes de sobra...

-Tranquilicémonos que si no, nos eternizamos.

De momento tenéis que pasar un año separados antes del divorcio

y sin mutuo acuerdo serán dos,

ahora, si uno de los dos se declara culpable

las cosas van más rápido, se agiliza bastante.

-¿Por qué debo yo asumir la culpa? -Porque la tienes.

-¿Y tú qué? Pasas el día pensando

en tu amigo buscador de platillos volantes.

-¿Yo? -Sí.

-Tú pasas el día hablando por teléfono con Andalucía.

El otro día le pille hablando con la andaluza, se pasó dos horas.

-Dos horas... Paquita, negocios, nada de placer.

-Vale ya. -Eso espero.

-¿Y si para divorciarnos alegamos incompatibilidad de carácteres

como en las películas? -¿Qué películas?

Eso es en América, aquí no pasa.

-Se ha puesto en tetas. ¿El qué?

-Que se ha puesto en tetas. -Pepón, qué guarro eres.

A ver, María, hija, tú fíjate bien, ¿eh?

Que no se hunda el corcho, si se hunde el corcho

es que picaron, hija. -Ajá.

Eh... ¿Qué haces ahí mirando?

¿Quién, yo? Sí, tú.

Nada, Merche, ¿qué voy a estar mirando?

No, nada, no estás mirando nada.

Que no estoy mirando, que miro allí a la curva del río

que hay menos corriente que aquí y se pesca mejor,

¿verdad, hija? Aquí no pican, en serio, Merche.

De verdad. -Ha picado uno.

¿Ah, sí? Mira qué bien, cariño. ¿Ha picado, hija?

A ver... Anda, anda, vete para allá.

No te pinches con el este.

Aquí está, ay, qué bien, cuidado.

Ponte la parte de arriba, anda, que estás en el pueblo.

-¿Y qué? ¿Cómo que y qué?

Que te ven. -Bueno, pues que me vean.

Que te pongas la parte de arriba, no quiero que te tomen

por lo que no eres.

Toma, hija, cuidado que se te resbala, ¿eh?

-Mira, mamá.

Anda, mira qué pececito. -Lo he pescado yo solita,

y papá ni uno.

Papá ni uno por que estaba a otra cosa.

-Hay una cosa que no te dije. -¿Sí, cuál?

-¿Cuánto me pagarás al mes? -Eso, eso.

-Usted se calla, señora, por favor.

¿Tú qué quieres, eh, sangrarme?

-Lo que quiero es que a mi hijas no les falte de nada.

-¿Qué les va a faltar a tus hijas, por favor?

-¿Quién me dice que cuando nos divorciemos

te cases con la de Sevilla y tengas mellizos?

-¿Tener mellizos? -Ya lo has hecho.

-Te pediré otro favor, ¿eh? Cuando te refieras a Rocío

no te refieras a ella como la de Sevilla,

yo a tu amigo lo le falté al respeto.

-Ni se te ocurra defenderla... -Intentando contactar...

-¡Sentaos los dos!

Vamos a ver, estamos aquí para discutir

las condiciones del convenio regulador,

porque vamos a acabar como el rosario de la Aurora.

-Ya lo sé, pero me salta con los mellizos, los mellizos...

-Esto es una pérdida de tiempo, me voy a bañar a las niñas.

-Vete, vete, vete.

-Yo aviso, un divorcio es carísimo, como os metáis en pleito

costará diez veces más. -¿Y qué? Es cabezona como su padre.

-Ah, y ese amigo mío, muy guapo por cierto,

se llama Asier, y no se pasa la vida buscando

marcianos, ni extraterrestres ni nada, es un parapsicólogo.

¿Te enteras?

-¿Y si alegamos enajenación mental transitoria?

-Y aquí es donde almacenaremos pues la uva,

yo creo que este año podemos conseguir los 5000 kilos, ¿no?

¿5000 kilos? Pues habrá que comprar una prensa

pero para 5000 kilos, si no el gasto...

-Antonio, ¿para esa cantidad vas a comprar una prensa?

Te la pisamos nosotros mismos, aquí en Albacete

de toda la vida se pisó la uva. Últimamente no pisáis tanto.

Lo importante es hacer un vino bueno y serio,

sobre todo la higiene.

-Eso no lo dirás por mí, ¿no? Ni digo, ni dejo de decir,

otra cosa es que los ingleses eso de la higiene

lo hagáis de cuando en cuando.

-Los anglosajones transpiramos muy poco.

Que tú no eres anglosajón, gañan, coño,

que eres más español que unas gachas con harina de titos.

También tiene que hacer una zanja enfrente de la puerta, es que...

-Hostia, qué trasto.

Esto estará aquí por lo menos desde el tiempo de los moros.

Pero no las tires, hombre, que las vas a romper.

Joder, qué gafas más boni... ¿Qué es eso que hay ahí?

¿A ver?

-Esto no va a ser de los moros.

No, hombre, no, esto es un chisquero de pastores,

¿pero no os acordáis, coño?

Los primeros cigarros los prendí con esto.

Es que el Matamulas no puede vender esa casa,

esa casa era de la madre de Paquita antes de casarse,

o sea, que es de Paquita.

Pero claro, el Bragazas y la inglesa

le han dado un adelanto y él lo ha cogido y adiós muy buenas.

Virgen santísima, qué hombre.

Lo que voy a hacer es llamar a Paquita y decírselo,

y que ella haga lo que crea conveniente.

Ya, este Matamulas no tiene vergüenza ni nada de nada.

Seguro que se ha ido a Benidorm con una fulana de esas

que le gustan a él.

-¿Cómo iba a saber yo que la casa del Matamulas era de su hija?

Me ha engañado, Antonio.

¿Pero cuánto le has puesto al final?

-100 000 duros. Coño.

Qué curiosos los chisqueros, ¿eh? Qué cosa más inteligente,

claro en el campo todos los usaban porque cuando

hace viento no se apagan.

Hay una cosa que no me cuadra.

-¿Qué es lo que no te cuadra? Pues las gafas estas.

Estas gafas en el campo no las llevaba nadie,

podía llevarlas alguien, pero no cualquiera, ¿entiendes?

Eso es lo que no me cuadra. -Puede ser.

Mira, Antonio, voy a hablar con Paquita

y le diré que me devuelva el dinero que me robó su padre.

A buen sitio vas tú a pedir, a la cueva de la loba.

-No, si me lo tengo merecido, Antonio,

esto en Inglaterra no pasa, eh.

Claro, en Inglaterra no hay delincuentes, ¿no?

-Sí, pero menos que aquí.

Ya lo pillaré. Me marcho porque me aburres.

-Se espera que se presenten entre 150 00 y 200 000 demandas.

-Sí, pero una cosa es querer divorciarse y otra hacerlo,

ya que la demanda puede costar más de 100 000 pesetas.

-Que si no tiene usted esos 20 000 duros como poco,

que es lo que puede salir la broma, más vale que sigan juntos

por mucho que se odien. -Total, si aguantaron

un montón de años, hagan un último esfuerzo

y sigan soportando carros y carretas.

Música.

-¿Quieres un café de la máquina?

Oye, ¿cuánto tiempo va a durar esto entre nosotros?

Tony, yo ya te lo dije, no pretendía insultar a tu padre,

pero lo tienes que entender, soy periodista

y tengo que contar las cosas.

-Contarlas, pero contrastadas antes, no soltar la mierda así.

-Yo no me inventé nada, todo lo que dije

está en las hemerotecas. -Vete a tomar por saco,

anda, qué pesada.

-Espera, Tony

Perdona que no te lo entregara antes, ha venido esta tarde,

para ti, viene de Londres.

-¿De Londres? -Ajá.

-Ay, ya está, ya está grabando, vamos a decírselo,

vamos a decirle cositas. -Hola, Tony.

-Ay, hola, Tony.

Bueno, está aprendiendo muchísimas cosas en inglés,

¿qué aprendiste en inglés?

¿A ver, qué? Bueno, ves que también no se separa...

sabe el color, ¿a que sí?

Dile; "Ven pronto a vernos", díselo.

-Ven pronto a vernos. -Muy bien.

-Dile: "Te estamos esperando", díselo.

-Te estamos esperando. -Y llueve mucho, díselo.

Aquí llueve mucho.

Díselo. -Aquí llueve mucho.

-Llueve mucho, está todo el día lloviendo, ¿a que sí?

Música.

-Es que no te imaginas cómo es tu hermano, perdona...

Bueno, te lo imaginas porque lo conoces.

Nunca friega ni un plato, en la vida pasa la escoba,

jamás se le ocurre comprar algo, estoy harto, pero harto, harto.

Será abogado, periodista y lo que tú quieras

pero es imposible vivir con él.

Eso sí, está... está buenísimo.

Bueno, ¿y a mí qué me cuentas?

Vete a vivir a otro sitio, ¿qué le hago?

-Ah, muy bien, bueno, pues esto es lo que voy a hacer,

en cuanto encuentre algo.

¿Y tú, Karina, no te alquilarías algo conmigo, eh?

Eres la única chica que conseguiría que me gustaran las mujeres.

-Ay, Marcelo, por favor, déjate de tonterías.

-Pues sí, estoy buscando un apartamento, aquí a la derecha.

-Ah. -Pero hasta que lo encuentre

tengo que seguir aquí en casa de mis padres.

-¿Vives con tus padre? -Ajá.

Es por aquí.

Sí, es que estuve un tiempo viviendo fuera de España

y luego volví.

-Vaya, eres un pozo de sorpresas.

¿Y dónde estabas? -En Argentina.

-¿En Argentina? -Ajá.

-¿Y qué hacías ahí? -Actuaba.

Bueno, hacía más cosas también, pero luego entraron los militares

y de vuelta para casa.

-Bueno, yo que creía que me ibas a invitar a tu apartamento

a una copa, pero ya veo que no.

-No, no te puedo invitar a mi casa. -Ajá.

-Pero tú me puedes invitar a cenar.

-Ah, claro, ¿dónde te apetece? -¿Por aquí por el barrio?

-Donde quieras.

-Pues... el chino,

lo han abierto hace poco.

-¿Chino? Vale.

Bueno, no me parece muy íntimo, pero... menos da una piedra.

-¿Qué hacemos, Arlequino?

-Que no. -Que sí.

-Que no. -Que sí...

-Que no. -Que sí, je, je, je.

Antonio, que ya está tu filete. Voy.

(SOLLOZA)

¿Has avisado a Paquita de lo de la casa?

¿A Paquita? Sí, la he llamado, se ha puesto como una pantera,

ya la conoces.

Antonio, ¿sales?

¿Ha pasado algo? No.

¿Seguro que estás bien? Sí, Merche, sí,

luego te lo cuento, vamos a cenar.

-¿No me pega o qué? -Claro que te pega.

-¿Quieren un chupito de licor de dragón?

-¿Licor de dragón? -¿Eso qué es, un lagarto?

-Eso es toda una aventura. -Madre mía.

Bueno... -Sí, ¿no?

-Sí, sí. -Adelante.

Gracias, o sea que tienes un hijo.

-Sí, ¿quieres verlo? -Claro.

-Se llama Oriol. -Hum...

Oriol.

Bueno, precioso. -Sí que lo es.

Vive con su padre ahora. -¿Y él es actor?

-No, él es profesor de instituto. -Ah.

-En un mes y medio me lo traigo.

Tengo unas ganas de verlo. -Hum, lo creo.

Bueno, por ti. -Por la película.

-Salud. -Salud.

-Vaya... -Oh...

-¿Sabes? Hay...

dos secuencias en el guión complicadas,

no me acaban de convencer, me gustaría trabajarlas contigo.

-Ajá. -¿Qué tal mañana por la tarde?

-Bien. -Perfecto,

podríamos trabajar en casa porque...

me gustaría visionar una peli que creo

que te ayudará mucho a ver el personaje.

-¿Has visto Madame Bovary? -La peli no, pero leí la novela.

-La dirigió Vincente Minnelli, me gustaría mucho

que te fijaras en el trabajo de Jennifer Jones,

está estupenda. -¿Quieren otro chupito de licor?

Música.

-Carlos...

¿Qué pasa, me lo vas a contar o no?

-Bueno, te lo cuento pero no digas que son figuraciones mías.

Dime.

-Bueno, es por el novio de mi madre, que no lo aguanto.

¿Y qué es lo que pasa?

-Lo peor es que a ella no puedo contárselo.

Karina, vamos a dejar de jugar a las adivinanzas,

¿me quieres contar qué es lo que pasa?

-Pues que...

que en cuanto se marcha mi madre y me quedo sola con él...

que me mira... Que te mira... ¿qué?

-Pues que se le van los ojos, Carlos.

Mira, esta tarde antes de venir que me estaba poniendo la blusa

y me he dado cuenta que me estaba espiando a través de la puerta.

Encima esta noche mi madre no está en Madrid,

vamos, que voy a tener que dormir con el pestillo echado.

¿Estás segura? -Carlos, no me digas

si estoy segura, claro que estoy segura.

Vale, vale, vale, perdona. Escucha.

Esta noche te vienes a dormir a casa y fuera.

-¿Pero tienes sitio? ¿Para ti? Claro.

Papá...

¡Papá!

Papá, papá...

Papá...

Papá.

Padre.

Padre, espera.

(RESOPLA)

Ladridos.

¿Dónde vas? Me voy a dar un garbeo, Merche.

¿A estas horas? Sí, es que no puedo dormir.

Pues me voy contigo. No, no, no.

Quiero ir solo.

Me doy un garbeo y vuelvo enseguida.

Haz lo que tú quieras.

No te preocupes.

¿Seguro que estás bien?

Estoy bien, Merche, de verdad.

Descansa.

(RECUERDA) -Mandé fusilar a uno que...

a uno que no le había hecho mal a nadie en su vida.

Yo mandé matar a tu padre.

Lo mandé matar por celos. Por celos dice el cabrón.

-Me dejó, me dejó por tu padre.

Hijo de puta.

¿Pero qué haces, Antonio?

Dios mío.

¿Sabes quién es?

Madre mía.

-¿Dónde le mean? En la boca. -Ja, ja.

-Es total. -Qué casa.

Es idéntica a la casa de mi tía Roberta.

Ja, ja, ja, mira el estampado, qué florerío.

¿Qué me vas a poner? -A ver... Los zombies.

-Me encanta.

Música.

Marce, Marce. -Ja, ja, ja.

Marcelo, tío, ¿otra vez tú?

-Ay, no seas muermo, Carlos.

Muermo no, es que me acabo de acostar, lo sabes.

-Pues despierta y baila conmigo, pegaditos.

-¿Se puede saber qué hacéis, que son las seis de la mañana?

-Ya está aquí el aguafiestas, ¿eh, aguafiestas?

-No me toques. -Vete a acostar.

-¿Ah, sí, y con quién?

Estoy muy cansado y habéis despertado a Karina.

-A Karina no le importa. -Sí le importa, y a mí también.

Ya os largáis, vamos.

-No sabía que vivías con tus padres.

-Tú vas a ser el primero que te irás.

Venga vamos, largo, fuera. Todos venga.

-¿Nos echáis? -Sí

-Pues nos vamos. -No te cabrees.

-No me cabreo, está claro quién manda aquí.

Venga, que aquí no nos quiere nadie.

Chao.

-Me he pasado un poco, ¿no? Sí.

-Últimamente no puedo dormir bien. Hasta mañana, bueno...

hasta dentro de un rato.

Perdona, ¿eh? Marcelo y sus cosas.

Escucha, Karina, he estado pensando en lo que me dijiste

y creo que tendrías que ir a hablar con tu madre y contárselo.

-Ya, ¿y qué le digo, que le cogí miedo a su novio

porque me mira como un baboso?

No sé, aquí puedes quedarte el tiempo que haga falta,

si quieres compro una cama turca.

-No, Carlos, es que con eso no soluciono nada.

Ya veré cómo me las arreglo.

Venga, pues descansa un poquito más.

Ay, Dios.

Cacareo.

Buenos días. -Buenos días, Antonio.

Cacareo.

Alcalde.

-¿Qué pasa? Perdona que te moleste ahora,

quiero que vengas conmigo a la nave que compró Rodolfo.

-¿Se puede saber qué tripa se te ha roto?

Vístete y acompáñame, por Dios. -¿No puedes esperar?

No, necesito al alcalde, ¿no eres el alcalde?

-Pero no el alguacil. Hazme el favor, por Dios.

-Bueno, dame tiempo a que me tome un café.

No, lo está preparando Merche.

Vístete y vamos, que es urgente, hazme caso.

Ay señor, señor. Pero bueno...

Pero cuándo va a terminar esto, por Dios, ¿nunca en la vida?

Creíamos que ya todo había acabado, y ahora resulta

que vuelta a empezar.

¿Por qué les diría Pura que estaba enterrado en el cementerio?

No lo sé, madre, no lo sé.

¿Habéis llamado a Miguel? No, no, no.

Ha dicho que no le digamos nada hasta que no estemos seguros.

Mejor.

(TARAREA)

-Tío Miguel. -¿Qué?

-Cuando entres al cuarto de baño echa el cerrojo, no vives solo.

-¿Qué quieres que haga, que coloque un cartel de ocupado?

-Yo no sé lo que quiero, me iré a un apartamento,

esto no hay quién lo aguante.

Portero automático. Ya va.

(TARAREA)

-¡Miguel!

Te tienes que quedar con las niñas.

-¿Cómo que me tengo que quedar...? Joder.

¿Cómo quedarme con las niñas? -Me tengo que ir a Sagrillas.

-¿A qué? -Mi padre intentó vender mi casa,

cogió 50 000 pesetas de señal y le van a denunciar, me voy.

-¿Y cómo te vas a ir? -En coche,

se ofrece Asier a llevarme.

-¿Asier? Pues si te vas con ese cazafantasmas

te llevas a tus hijas. -¿Qué?

-Lo que has oído, a tus hijas.

-Que son tus hijas también. (TARAREA)

-¿Sabes lo que te digo? Que las niñas se quedarán con su madre,

que es con quien mejor están, que tú eres un egoísta

que sólo piensas en ti... (TARAREA)

-¿Te queda mucho? -¿Queréis cerrar la puerta,

de una vez que no me puedo duchar en paz?

-Me cago en la leche.

¿Y estos dos cómo han llegado hasta aquí?

-Hemos puesto un montón de dinero en la bodega.

(HABLA EN INGLÉS)

-No te preocupes, cariño.

(CARRASPEA) Mira, Antonio,

yo creo que deberíamos hacer como si no lo hubiéramos visto,

total, no van a resucitar.

No me toques los cojones y ten un poco de más respeto.

-Una vez mi padre cultivando sus viñas

encontró un cementerio indio.

Vamos a ver, Margaret, esto no es un cementerio indio,

que estos son los huesos de mi padre,

que ese que está ahí es mi padre.

-¿Estás seguro que uno de estos es tu padre?

Claro que lo está, ¿cómo no iba a estarlo?

-¿Y por qué? Todos los esqueletos se parecen mucho.

Sí, pero mi padre prendía los cigarros

con un chisquero como este que estaba ahí también.

-Pero Antonio, la mitad del pueblo tenía un chisquero.

Todos lo tenían, alcalde, pero mi padre lo marcaba con una X,

con esta X lo marcaba para que no se lo robaran.

Este chiquero es de mi padre,

y esto también.

-¿Dónde lo has encontrado? En la cuenca de ese...

de ese esqueleto, estoy seguro que es mi padre.

-Pero Eusebio el tuerto... Nos ha jodido.

¿Cuántos tuertos había en el pueblo con el ojo de cristal?

-Perdió el ojo de una pedrada siendo un chaval.

Pues eso digo, este es mi padre, eso estoy diciendo.

¿Entonces quién hay enterrado dónde tu padre?

Pues no lo sé, Merche, porque mi padre está aquí,

y desde luego yo voy a sacarlo. Venga.

-Te hecho una mano, Antonio. -Oh my God.

-No, parad, parad... ¡Para, Antonio!

Que esto no se puede hacer. ¿Cómo que no, por qué?

-Porque esto es un levantamiento de cadáveres,

hay que avisar al juez y a la Guardia Civil.

¿Cuánta gente quieres avisar? No me fastidies.

-Que soy el alcalde, joder. Hay que hacerlo legalmente.

Bueno, pues mira, avisa a juez, a la Guardia Civil,

y a la prensa y a la radio si te da la gana.

Ahora, te digo una cosa, este que está aquí es mi padre

y no quiero que se toque un sólo hueso, ¿entiendes?

Oh.

Mira, "El libro rojo de Mao",

¿Te acuerdas? -Oh.

El peor enemigo de la revolución es el burgués

que muchos revolucionarios llevan dentro.

Y pensar que hace unos años por leer eso

te podían caer unos años de cárcel. -Escucha, escucha.

Vivir no consiste en respirar, sino en obrar.

Ja, ja, ja, madre mía.

Mira, este es un relato que escribí cuando tenía 16 años,

¿no te acuerdas que me presenté al concurso ese

de literatura y lo gané? -Ah, sí.

"El hijo del Parriba."

-Es que no sé por qué has dejado de escribir.

Deberías volver a hacerlo, a lo mejor eres escritor

y no lo sabes.

Ah, con eso no se gana dinero.

Me acuerdo que estaba enamorado de la profesora.

-Carola. Carola.

Ahora está casada con mi cuñado.

-Oye, ¿y por qué no lo intentas otra vez?

¿Con Carola? -Escribir.

(NARRA) Uno nunca sabe cuándo sucede exactamente,

pero llega un momento en la vida en que te das cuenta

de que el tiempo pasa no sólo para los demás,

sino también para ti.

Recogiendo aquellos trastos viejos en la que fue

mi habitación de casa de mis padres,

caí en la cuenta de que comenzaba a hacerme mayor,

precisamente por eso, porque ya tenía recuerdos.

Al final al pobre ni lo mataron por la guerra ni por nada.

Todo una vendetta del cabrón de Mauro

que quería quedarse con mi madre, por eso lo denunció.

Ni héroe le dejaron ser.

No teníamos que haber vuelto al pueblo.

Ya lo sé, Merche, ¿pero quién se imagina que estás

aquí tranquilamente y de repente te encuentras

con el osario de tu padre ahí tirado de mala manera?

Coño, que me dio una impresión.

Esa cosa de volver a tocarlo, casi.

-Mira, los toreros. -No, darling, guardias civiles.

-Aquí Antonio Alcántara y su esposa.

-Buenas tardes. -Y Rodolfo, y su señora,

son los dueños del terreno.

-Sí, estábamos levantando el suelo y de pronto

aparecieron los restos...

-Aquí Antonio Alcántara piensa que uno es su padre.

Pienso no, estoy seguro, cabo. Ese de ahí es mi padre,

y ya que lo encontré me gustaría sacarlo de aquí

para enterrarlo en sitio sagrado como Dios manda.

-Pues hasta que venga el juez y lo autorice, no se puede tocar,

es levantamiento de cadáveres. Hay que esperar.

-Sí. ¿Cuánto, 1 hora, 2 horas,

3 días, 1 día? -Pues no lo sé, señor.

Cuando salimos del pueblo dimos aviso al juez

y tardará lo que tenga que tardar.

Pues no hay más que hablar, muchas gracias, alcalde, gracias.

-Bueno, esto hay que acordonarlo y cubrirlo...

-¿A mí no me necesitan, verdad? -No, para nada.

Tráete unas cuerdas.

Motor de arranque.

-A saber si no serán los huesos de cualquier animal.

A fichas. -Pues a saber.

-Que no, que son de persona,

pero ve tú a saber cuánto tiempo llevan allí,

lo mismo son de cuando los franceses.

-Lo mismo. -O de cuando los moros.

Si por aquí ha pasado todo el mundo.

-Pues el Parriba bien que se lo ha tomado a pecho.

-Yo no sé qué se piensa que ha encontrado.

-Por lo que cuentan, que es su padre.

-Venga, ya, hombre, ¿va a ser su padre?

A su padre lo fusilaron el mismo día que al mío.

¿Eh? Y los enterraron en el cementerio,

que me acuerdo muy bien.

Paso.

Hola, Félix. -¿Qué hay, Antonio?

¿Te tomas algo? No, no, paso un momento nada más.

¿Has oído lo que se cuenta por ahí?

-Sí, sí, sí, ya sé que...

habéis encontrado unos huesos y...

menuda se ha liado.

Mira esto, Félix.

-¿Y eso?

No sé por qué he pensado que eran las de tu padre.

-¿Por qué van a ser las de mi padre?

Porque a tu padre y al mío los mataron juntos.

-Y los enterraron a la vez.

Se lo estaba comentando a estos.

Pero a lo mejor no están enterrados donde pensamos.

-No enredes, Antonio, ¿a qué viene eso ahora?

No remuevas más las cosas, por favor, no remuevas más.

Ahí te las dejo, Félix.

Mira a ver, hombre, a ver si pueden ser las de tu padre.

Adiós, adiós, Rafa. -Adiós, Antonio.

-¿Cómo vas a llevar todo esto en la moto?

No te preocupes, yo me las arreglo.

¿Vas a venir esta noche al bar?

-¿Te hace falta? Estos días no hay mucha gente, ¿no?

Siempre está bien alguien que eche una mano,

más si es una chica tan guapa como tú.

-Vaya, mira quién está aquí. -Hola, mamá.

-A mí me da igual que duermas fuera de casa, ya eres mayorcita,

pero lo menos es llamar, ¿no?

-No me di cuenta.

-Gerardo y yo estábamos muy preocupados.

-Ja... ya, Gerardo. -Sí, él también.

(RESOPLA) -Él no te ha dicho por qué me fui, ¿no?

-Me dijo que de pronto te fuiste sin avisar.

-Mira, ya sé que no te cae bien, por lo que sea,

pero él hace todo lo posible por ser amable contigo,

tú podías ser un poquitín más considerada con él y conmigo.

-No tienes ni idea, mamá,

pero es que no tienes ni idea de nada.

-No me parece el sitio más adecuado para discutir.

-¿Pasa algo? Hola, Karina, ¿estás bien?

Estábamos preocupados, ¿ha pasado algo?

-No, no ha pasado nada.

-Ya sabes que puedes contar con nosotros,

con tu madre y... conmigo también.

¿Tú sabes lo que le pasa?

Teléfono.

Bistrot París-Nalón, ¿dígame?

Sí, está aquí.

Ah, hola, don Antonio.

Mire, aprovecho que ha llamado para volver a pedirle perdón.

Como mi madre se murió pensé que era por el aceite.

-Paco, por Dios, que hace mucho calor.

-Es usted un santo, San Antonio. -Antonio, dime.

Miguel, vente al pueblo inmediatamente, anda.

-¿Ha pasado algo con Paquita y con las niñas?

¿Cómo con Paquita? -Es que iban para allí.

No, aquí no llegó. Escucha, coge el coche y vente.

-¿Por qué?

Porque ha aparecido padre.

-¿Qué tontería estás diciendo, Antonio?

¿Cómo va a aparecer padre? Si padre lleva muerto desde el 38.

No, han aparecido sus restos enterrados en una zanja.

-¿En una zanja?

Antonio, los restos de padre descansan junto

a los de madre en el cementerio, como está mandado.

Que eso no es así, Miguel, no es así.

-¿Y cómo sabes que son los restos de padre?

Coño, porque ha aparecido el ojo.

-¿Qué ojo? El ojo de cristal.

-No me jodas.

El ojo de cristal de padre.

No me jodas, entonces no hay duda.

Anda, vente para aquí inmediatamente,

yo voy a pasarme por la iglesia, a ver si averiguo algo.

Adiós.

Hola. -Joder, macho, qué susto.

Creí que no había nadie. ¿Qué tal estás?

-Bien, vengo por mis cosas.

Hombre, no seas paliza, no te tienes por qué ir.

-Lo sé, pero un colega me dijo que puedo dormir

en su casa y hace tiempo que debí irme.

Mira, tú sabrás.

-¿Qué es todo esto? Unas cosas que he traído

de casa de mis padres, de cuando era pequeño.

-Hostias, este eres tú, qué mono, y Josete, qué granos.

Bueno, voy a por mis pelis porno que no te dejaré ni una.

No te preocupes, no me interesan las de gladiadores,

pero estoy grabando el ciclo de cine japonés, no te lo lleves.

-Cine japonés, no sé cómo pude vivir contigo tanto tiempo.

"Soldados calientes", mía. "Cacheo de cuerpos", mía.

¿"Tokio monogatari"? No me suena.

Esa es la de Ozu, es mía. -¿Y esta?

No pone nada. Ni idea, mira a ver.

-Oye, no te sientas culpable, de verdad...

ya iba siendo hora de que me marchara.

O bueno, sí, siéntete un poco culpable, ¿qué coño?

-No se separa, sabe el color, ¿a que sí?

¿Qué color es ese? -¿Y este niño?

No lo sé. -Pues es igualito a tu hermano.

¿No es vuestro sobrino? No.

No, no, este no es Oriol, no tengo ni idea de quién es.

-Bueno, voy al baño a recoger mis potingues.

-Good bye. -Y ahora le vas a mandar un beso.

Dile; "Ven pronto a vernos", Díselo.

-Ven pronto a vernos.

-Muy bien, dile: "Te estamos esperando".

Díselo. -Te estamos esperando.

-Aquí llueve mucho, díselo.

-Aquí llueve mucho. -Llueve mucho.

Dile, dile: "Tony, vente con nosotros".

-Mira, aquí lo dice,

enterrado el 25 de octubre de 1938.

Ya, aquí lo pone, pero...

esto puede estar escrito por error, ¿no padre?

Eh... confundido,

o a lo mejor a posta.

Claro lo pones, es que me acuerdo perfectamente,

había un cura, coño, el cura... el cura que hizo el funeral

y el entierra fue el cura que estaba antes en Sagrillas.

¿Cómo se llamaba, en esa época? -Sí, don Bernardo.

Ese, don Bernardo era el cura.

Don Bernardo que estará muerto. -¿Qué se va a morir? Tiene 90 años,

pero está estupendamente, se cansa mucho,

pero la cabeza la tiene estupenda.

Ahora vive en Tobarra, en la residencia de sacerdotes ancianos.

Mira, en estos libros

hay más cosas de tu familia.

Mira...

Aquí está el acta de matrimonio de tus padres.

Eusebio Alcántara, Purificación Barbadillo.

Mira, se casaron en febrero de 1924.

¿Eso pone? -Sí.

1924. No puede ser, padre, no, no.

No se casaron en febrero de 1924, esto está mal,

esto está mal, no puede ser. -¿Y tú cómo lo sabes?

Lo digo por mi hermano, mi hermano Miguel...

nació en julio de 1924, si se casaron en febrero...

¿qué era cincomesino? No creo.

-¿Estás seguro? Totalmente seguro, claro,

es de julio.

-Salvo que tu madre se casara embarazada.

¿Mi madre, en esa época?

Padre, pero es imposible, vamos, del todo imposible,

por Dios, quite, quite.

Usted no conoció a mi madre. Pues menuda es mi madre,

era tremenda. Dios santo bendito, no, no, no, esto está mal.

(RADIO) La revista americana "Psychology today"

señala que entre el 70 y el 80 por ciento

de los divorciados vuelven a casarse,

siendo la estabilidad del segundo matrimonio su rasgo...

-Pero coño.

¿Qué hacéis aquí? -¿Miguel, qué haces aquí tú?

-¿Que qué hago yo aquí? ¿Qué hacéis vosotros, qué pasó?

-Yo qué sé, el cacharro este no anda.

-Tampoco es un cacharro, es un coche y los coches se estropean.

-No, los coches no se estropean solos, los estropea la gente.

¿Y las niñas? -Pues ahí, a la sombra.

-Por favor, ¿pero cómo se os ocurre meter a las niñas bajo un árbol

que parecen accidentadas, por favor.

-¿Qué quieres que haga, que las meta en el maletero?

-Se van a deshidratar. -Duermen la siesta.

-Coge las niñas y mételas que las llevo al pueblo.

-¿Vas al pueblo? -Sí.

-¿Por qué? -Me llamó mi hermano.

-¿Qué ha pasado? -Deja de discutir,

coge a las niñas, métete tú también y vámonos todos al pueblo.

-¿Qué ha pasado? -Tú no,

tú te quedas esperando, no te preocupes

que cuando pase por una gasolinera llamo a una grúa

y en 15, 20 minutos vienen.

-¿Qué estás diciendo, que se quede aquí, cómo vamos a dejarle?

-El dueño del automóvil no puede abandonarlo en mitad

de la vía pública si está averiado, además este coche solo

es un caramelo para un ladrón.

-¿Qué dices? Este coche no anda, no se puede coger.

Venga, que no, Miguel, nos vamos todos al pueblo.

-Tráeme a las niñas.

-Que no, es que ni el trabajo ni en ningún sitio,

que me olvides, paso de ti.

Oye, no me amenaces.

Moisés, que no me amena...

Lo siento, lo siento...

-Que... -Perdona.

-Eh... ese es mi guión.

-Joder, mierda, toma, ahora vas y me matas.

-Pues sí, debería, pero cuidado, no te cortes.

-Lo siento, de verdad. -¿Ahora no es nada personal?

-No empieces con eso ya, ¿vale? No podemos seguir así,

estamos trabajando juntos.

-Estoy de acuerdo.

-¿Quieres que enterremos el hacha hoy y nos tomamos una copa

cuando salgamos?

-Bueno, una o dos, o... Invitas tú, ¿eh?

Venga, déjame que termine... el guión, a ver qué hago.

-Lo siento. -Ahora recojo esto

no te preocupes.

Madre mía.

-Aquí está, qué maravilla.

Ese es un poco el estilo que me gusta para esta película,

son personajes vivos que viven su presente,

que no hablan para la posteridad.

-"Madame Bovary." -Sí.

Vamos, que nada de princesa ni de andar como si pisaran huevos.

Esta mujer, tu personaje, es una zorra

que lucha por sobrevivir,

y tanto me da que estemos en el siglo XIX, como en el XX.

-Ya, a mí me da que esta mujer tiene algo muy físico, ¿no?

Muy... carnal, no sé, es como...

-Sí, sí, bueno, que se tira pedos, como todo el mundo.

-Sí, ja, ja, ja. -Así se ríe ella.

-Hola. -Ah, hola, por fin os conocéis.

Marisa, te presento. Mira, mi actriz, Inés.

Mi mujer, Marisa. -Hola, Inés.

Mario no para de hablar de ti. Madre mía, qué guapa eres.

-Cariño, me voy corriendo que quedé con Cuca y Laura.

No creo que venga a cenar.

-Bien, nosotros nos quedaremos a trabajar más.

-Perfecto, encantada de conocerte. -Igualmente.

-Te va mucho el papel. Chao, mi vida.

-Chao, mi amor, chao.

Antonio debe de estar a punto de llegar...

-Ven.

He visto a mi padre guardarlo en esa cajita.

¿Estás preparado? -Sí...

Quiere averiguar más del entierro de su padre.

-¿A que no te atreves a tocarlo? -¿Cómo que no?

Yo lo que digo es que no sé cómo va a acabar esto.

No sé por qué han abierto esa zanja.

¿Qué murmuras? Nada, cosas mías.

Voy a poner repollo, sofrito de repollo

que a Antonio le gusta mucho.

Se abre una puerta.

¿Qué? ¿Qué hay, milano?

¿Cómo estás? Pues un poco mareado.

¿Ah, sí? Sí.

¿Has hablado con don Benito? He hablado con don Benito.

¿Y qué te ha dicho?

Pues don Benito no me dijo mucho,

pero el libro de registros de la parroquia sí.

¿Ah, sí? Sí.

¿El qué?

Pues que mi hermano nació cinco meses después

de que se casaran mis padres. Ay, Jesús.

¿Cinco meses? Sí, Merche, sí, cinco meses.

¿Eso cómo puede ser? Porque mi madre se casó

embarazada de cuatro.

¿Qué tu madre se casó embarazada? Sí señor, embarazada.

No puede ser. ¿Cómo que no?

Se casó embarazada de cuatro, lo dice el libro.

Si se hubiese casado embarazada lo sabría todo el pueblo.

Ya...

¿Tú sabías algo de que se había casado embarazada?

No me metáis en eso, ¿eh? Pero...

¿Por qué te pones así, qué...? Madre.

Mira, os tengo dicho que no remováis las cosas,

el pasado, pasado está.

Pura, la pobre lo pasó muy mal. Ya está bien.

Que no remováis las cosas, de verdad.

Ahora sacáis ahí a relucir...

Que no.

Que lo hemos pasado todos muy mal, hija,

y una cosa te aviso, Antonio,

quien rasca, al final saca sangre.

Y el que busca, encuentra, Herminia.

-Mamá. ¿Qué?

-Que Pepón se ha tragado el ojo. ¿Se ha tragado el ojo?

¿El ojo mío? A ver, Pepón.

Abre la boca. ¿Cómo se lo va a tragar?

¿Cómo se va a tragar el ojo? ¿Te tragaste el ojo?

Me cago en la cuna que te arrulló, ¿cómo te tragaste el ojo? Échalo.

Le vas a hacer daño. -¿Qué pasa?

Eh, eh, eh, ¿qué pasa aquí, qué pasa?

¿Qué pasa aquí? Me cago en la leche.

-Pepón se tragó el ojo del abuelo.

-¿El qué? -¿Qué abuelo?

Suéltalo, el ojo de tu padre, se tragó el ojo de tu padre.

-¿Pero de qué ojo estáis hablando?

Pues el ojo de nuestro padre, el de cristal.

Siéntalo en un orinal y que no se levante hasta que no cague.

Al orinal, Herminia, traiga ricino.

¡Al orinal, hombre! Hijo de mi corazón,

¿cómo se te ocurrió? -Hola, buenas.

-Eh, espera, suelta a la niña que vas a por ricino.

Corre, venga. Pepón, Pepón.

-¡Pepón, Pepón! Que se va, que se va.

¿Y usted qué hace aquí? -Yo he venido con Paquita.

Deme a la niña, vamos, mi vida. Oh.

-Hola. -Hola.

Televisor.

-Oh... bueno.

¿Qué, genial, verdad? -Puf increíble.

Qué pena que ya no se hacen películas así.

-En realidad sería ridículo que se hicieran así.

Ya no se pueden contar historias de esta manera.

Estas películas ya cumplieron su función,

pero hay algo en ellas que continúa muy vivo y vigente.

Bueno, y sobre todo que demuestran una sabiduría

que no debería perderse. ¿Tienes video?

-Sí. -Pues para ti.

-Oh, muchas gracias. -La que a usted le adornan.

-Ja, ja, ja. -Je, je, je.

-Bueno, creo que es hora de que me vaya a casa.

-¿Dónde vas a ir con este calor?

Es mi hora del whisky, ¿por qué no me acompañas?

Y luego te vas a casa.

No te enseñé mi colección de fetiches de cine,

¿sabes que tengo una foto firmada por Bette Davis?

-¿Sí? -Conseguí que me la firmara

en el festival de Cannes, casi me desmayo.

-No me extraña. -Estoy enamorado de ella

desde que era pequeño, claro que...

para que me atendiera tuve que hacerme pasar

por el servicio de habitaciones. -Je, je.

-¿Una copa? -Bueno, un whisky con hielo.

-¿Un doble malta con hielo? Ay, criatura del señor.

Un doble malta con hielo.

(RESOPLA) Ese de ahí es.

Ahí, encontré el ojo ahí, en la cuenca derecha,

ahí metidito, ahí estaba puesto.

-¿Pero estás seguro que era el ojo de padre?

Padre era el único con ojo de cristal en el pueblo, Miguel.

Me acuerdo perfectamente, además es un color como marrón..

marrón pálido.

La pena es que se lo haya tragado el chaval este

que no puedas verlo, si l o vieras...

-No me hace falta, Antonio, lo recuerdo perfectamente.

Marrón, de cristal, grande, muy grande.

Muy grande. -Me daba miedo mirarlo.

Bueno, supongamos que es padre,

bien, es padre, ¿y el otro? Si hay dos.

Yo creo que es el maestro.

-¿Qué maestro? El padre de Félix, por las gafas.

-Ah, el maestro, es verdad, si los fusilaron juntos.

Ay... los fusilaron juntos y los enterraron juntos.

-Pues chico, a mí sólo se me ocurre una manera de salir de dudas.

Padre no puede estar en dos sitios a la vez,

o está aquí, o está allí.

Hombre, en dos sitios a la vez no puede estar, pero...

Es que hace falta pedir un permiso, ¿entiendes?

-Antonio, no podemos pedir permisos,

nos eternizamos pidiendo permisos.

Tenemos que ir a hacerlo y ya está.

¿Estás seguro?

-Un escarabajo naranja.

No, hombre, no, un Volkswagen, escarabajo naranja.

-¿Se lo dijo a mi padre, a las del pueblo, lo saben todos?

-Paquita. ¿Eso es lo que...?

¿Qué? -¿Te acuerdas el kilómetro que era?

-Yo que voy a saber el kilómetro que era, Asier.

Estoy que me llevan los demonios. Menos mal que me avisó

porque si no, este sinvergüenza

es capaz de dejarnos en la calle. Que es tu padre.

-Ya lo sé, ¿pero se portó como mi padre?

Les ha vendido todas las tierras a los ingleses,

que son la herencia de las niñas,

y mi casa, la casa de mi madre, se la quería vender también.

¿Dónde dormiríamos, en la calle? -Paquita.

-¿Qué? -Dice que irán con la grúa

y que se lo van a llevar a Tobarra, pero que no saben

si lo podrán arreglar para mañana o pasado.

-¿Qué dices? -El autobús salió ya,

¿cómo se irá a Madrid?

-No creo que pueda. ¿No hay una pensión en el pueblo?

Había una posada, pero ya no.

-Pues en algún sitio va a haber que meterle.

-Sí, estoy aquí.

¿No te lo pensarás meter en tu casa, no?

-Pues no, en mi casa no. -Mire, en Madrid.

6323 A.

-Tía...

Si duerme aquí hasta que le den el coche.

Mira, Paquita.

Tú y yo tenemos que hablar un momento.

¿Se puede saber cómo se te ocurre traerlo aquí?

-Me iba a traer solamente... ¿Pero tú por quién crees

que te tomará el pueblo, ¿se puede saber?

Música. -Pues ahí estaba yo,

cuidando del perrito mientras la señora se encerraba

en su roulotte a trajinarse a un eléctrico,

pero yo era un meritorio, y claro, el productor

me había dicho que tenía que hacer todo lo que ella quisiera,

así que yo, hala, con el perrito lloviera o nevase.

En un momento dado, todavía no sé por qué, ni...

el perrito empezó a morderme los pies,

con una maldad, entonces yo ya me cansé,

le pegué una patada al perro... -Pobrecito.

-¿Pobre? Menudo cabronazo.

No, no, pobre yo, pobre yo... je, je.

Y yo encantado, porque iba a trabajar con Ava Gardner.

Me pasé toda la película cuidando de un perrito.

-Vaya. -Ja, ja.

-Te hubiera gustado más ser el eléctrico, ¿a que sí?

-Pues no te digo yo que no. -Je, je.

-Pero a ella no le iban los críos,

era fantástica,

con ese pelo negro...

y esos ojos oscuros.

-Oh...

-Yo no sé si... -Oye,

¿por qué no te quedas a pasar la noche, eh?

-¿Porque es la casa de tu mujer?

-Bueno, ya la has oído, llegará más tarde.

-Je... -Mira...

mi relación con Marisa... bueno, tenemos

nuestras normas particulares.

Nos queremos mucho, pero la exclusividad

no forma parte de nuestro trato.

¿Sí? -Bueno,

de todas formas no creo que me sienta muy cómoda,

y además que no es mi manera de hacer las cosas.

-Vale.

Perdona, no te... ¿No te he incomodado, no?

-No... -¿Todo bien?

-Perfecto. -Perfecto, bueno...

Bueno, mañana nos vamos a Ibiza,

nos veremos en septiembre, bueno,

¿si quieres ir a vernos? Encantados.

-Bueno, es que yo me iré unos días con mi hijo a la playa,

está allí con su padre.

-Genial, genial. -Ajá.

-Pues bueno, no... vemos en la vuelta.

-Ajá. -Pero no sólo para trabajar.

-Bien. -Je, je...

-Bueno... -Te dejo salir.

-Adiós. -Adiós, je...

-Pero vamos a ver, Paquita, tu padre me dijo

que nos vendía la casa. -Y dale, Rodolfo.

No te quieres enterar,

él no podía venderla. -Firmó un precontrato.

-Da igual el precontrato ni que precontrato, papel mojado.

-Una mierda papel mojado. -El contrato no me interesa

porque no sirve, la casa era de mi madre.

-Ya está, la casa es de Paquita.

(HABLA EN INGLÉS) -Paquita tiene razón.

-Que te calles. -Le dimos 50 000

pesetas a tu padre.

-No os pienso soltar un duro. -Pues a juicio.

-Muy bien, como si queréis ir al papa, aunque vosotros

no creéis en el papa, ¿no? En Inglaterra eso... me da igual.

(HABLA EN INGLÉS)

-¿Qué me ha dicho? -¡No sé, no hablo inglés!

-Queremos el dinero inmediatamente.

-Yo creo que Paquita tiene razón y la casa es suya.

-Eso no es exactamente así. -¿Ah, no?

-Claro que no, también será del mata burros...

-Matamulas. -No insultes a mi padre.

-Le llamé Matamulas toda la vida. -Me da igual.

Y a ver si os enteráis de una vez, que la casa no la podía vender

porque era de mi madre antes de casarse con él.

-Antes. -¿La escucháis? Tiene razón,

que la casa es suya, y además, no la podéis dejar sin nada,

es que es injusto.

-¿Así defiendes los intereses de tu familia?

¿Intereses? (HABLA EN INGLÉS)

(HABLAN EN INGLÉS)

-Diles algo, que hablan en no sé... -¿Qué les digo? No hablo inglés.

-Perdona, Paquita, perdona.

Nosotros tenemos que arreglar este asunto como sea, ¿eh? Mira,

nosotros no tenemos casa en el pueblo,

vivimos en casa de mis hermanos que se cae de vieja,

por otra parte a tu padre le dimos el dinero que nos pidió.

-¿Yo qué queréis que haga? Id a pedírselo.

¿Queréis que me quede sin casa? -Qué morro.

-¿Yo? -Alquílasela.

-¿Cómo? -Que se la alquiles, Paquita.

Ellos necesitan una casa, tú lo que quieres

es la propiedad para tus hijas,

bueno pues hazles un contrato de alquiler por un año.

-Hombre, ya, pero Miguel... -En un año nosotros

podemos buscar otra casa, o hacernos una

si vemos que las cosas nos van bien aquí.

-¿Y el dinero del alquiler?

-Creo que con las 50 000 pesetas que hemos pagado...

-Dale, matraca, a mí... -Date con un canto en los dientes.

De ese dinero no va a oler ni un duro,

así por lo menos te quedas con la casa.

-Entonces... trato hecho. -Anda.

-Je, je, je. -Rafa.

-Ok. -Una ronda.

-Ahora mismo.

-Pues en España hay lugares en los que se pueden encontrar

lo que se conocen como vórtices energéticos,

que son lugares en los que hay alteraciones espaciotemporales

que dan explicación a fenómenos paranormales,

y hay gente que los cree, cree que son lugares milagrosos,

y por eso muchas veces están situadas las ermitas, cuevas...

¿Quiere más tortilla? -Muchas gracias, está buenísima.

Pues come, hijo, come. A ver, Abel.

A ver si yo... -Asier, Asier.

Asier. -Ajá, Asier.

Asier. ¿Asier qué?

-Urquiza. ¿Urquiza y qué más?

-Chamorro. Ah, Chamorro.

Asier, Merche quería decirte que si...

mi cuñada y tú... -¿Qué?

Eso digo yo, ¿qué?

-Bueno, eh... pues

nos conocemos desde hace muy poco tiempo, somos buenos amigos,

sólo somos amigos, vamos, que nos entendemos bien,

y... vamos que... ¿Entonces...?

-No, no, nada, Paquita es una mujer muy especial

y tiene una sensibilidad muy grande

para las cosas que no se ven, ¿no?

¿Los vórtices? -Sí, entre otras cosas.

Y... y bueno, es que hay...

Hay gente que tiene unos determinados receptores

que digamos entienden lo que no se ve más que otros,

pero... Buenísima la tortilla, doña Herminia.

-No, no, es que no es ninguna locura, es de cajón,

no hay más que fijarse en las fotografías,

en la escafandra de Armstrong se refleja una cámara.

-Entonces usted cree que el hombre nunca llegó a la Luna.

-Por supuesto, es un engaño. Según los expertos

la luz no podría verse así en la Luna,

analizaron las sombras y no cuadra.

-Bueno, esto no es la primera vez que se dice, claro.

-Nos toman por tonto y lo peor, nos lo creemos.

-Gracias por entrar en directo, habrá que analizar a fondo...

-Espere, me falta decir lo más importante.

-El hombre no ha llegado a la Luna ni llegará

porque los extraterrestres no lo permitirán.

-¿Y por qué? -Coño, porque la Luna es de ellos.

-Bueno, pues dicho esto

queda claro que realmente nunca podemos estar seguros de nada.

Con el tema de Pink Floyd, del álbum "Dark Side Of The Moon",

"El lado oscuro de la luna" les dejamos hasta mañana,

buenas noches.

-Ja, ja, ja. Vaya tío más raro.

-Bueno, te advierto que esto no es tan anormal,

en el pueblo de mis padres mucha gente piensa así.

-¿Qué, sigue en pie lo de esa copa?

-Sí, sí, recojo y nos vamos. -Venga.

-Porque la Luna es de ellos. Ja, ja, ja.

Se te ha quedado una cara. -Es que no sabía,

cómo tenía que estar serio.

-A mí lo pero que me pasó en directo

fue cuando hacía las prácticas en Radio Castellón, de pronto...

se empiezan a ir todos y me dejan sola,

total, que empiezo el programa a las 11 de la noche,

salgo al aire y digo: "Buenos días".

(RÍEN) -Y me echo a llorar en directo.

-No es tan raro, a mí me pasó mil veces.

-No paraba de llorar.

-Lo peor es que lo haces muy serio...

-No puedes hablar conmigo, ¿eh? ¿Por qué no?

-Moisés, ahora no, ¿eh? -¿Y cuándo?

Ahora te lo montas con este.

Eres el que hace el programa. -Sí, sí, pero...

Vale ya, Moisés. -No, no vale.

-Que no quiere hablar, vete, ¿de acuerdo?

-Moisés, por favor... Ah, ah...

¿Pero tú estás loco o qué? -Ah, ah, ah...

Suelta, voy a llamar a la policía ahora mismo.

¿Estás bien? -Sí, sí, ah...

Estás sangrando, Tony, estás sangrando, ¿te duele?

-Qué fuerte, ¿no? -Ja, ja.

Lo que pasa es que como fue todo tan natural,

la verdad es que no me sentí violenta.

-Menudo peligro tiene ese tío, bueno, y menuda mirada,

es misterioso, como de reptil.

-Es que es muy interesante, sabe muchas cosas

y además me las cuenta. Es un tío muy, muy brillante.

-Pues esos son los peores, tú ten cuidado

que a ti y a mí sabes que nos pierde la labia,

aunque oye, si eso es verdad que a su mujer le da igual,

pues date una alegría al cuerpo que llevas

mucho tiempo en el dique seco.

-Ja, ja, ja. -Demasiado.

-Resulta que el amigo de un amigo encontró trabajo en Valencia

y se va, y dejó su piso vacío.

¿Lo vas a coger tú? -No sé, lo dudo,

la verdad es que el piso está bien,

la zona es divina, cerca de Santa Ana,

pero es un poco caro y se me sale de presupuesto,

porque con lo que me pagas... Te quejarás.

-Claro que me quejo, la clase obrera está para eso,

para quejarse, claro que algunos nos quejamos con más clase,

yo jamás iría por la calle con el puño en alto.

Estás tu bueno. -Gracias, lo sé.

¿Y qué vas a hacer? -No lo sé, dudo.

El piso está muy bien, pero me sobrarán habitaciones.

-¿Habláis de un piso? -Sí, en la plaza de Santa Ana

que quedó vacío. -Qué bien, yo busco uno.

¿Ah, sí? -Sí, ya estoy harta de vivir

en la casa de toda la vida, y con el tío Miguel, menudo guarro.

Bueno, ¿qué, qué te parece?

-La verdad, nunca pensé que viviría con una chica,

mi madre estaría encantada.

¿Sabes que voy a vivir con Marcelo?

-¿Con Marcelo, con este? Pues vas a seguir

mucho tiempo en el dique seco. -Ja, ja, ja.

-Oye, oye, que aún no he dicho nada, ¿eh?

-Bueno, pero qué, ¿qué te parece a idea?

Te advierto que no soporto que toquen mis cosas

ni que dejen la pasta de dientes abierta,

ni que me despierten antes de las dos,

y por supuesto no recogeré bragas tiradas por el suelo.

-¿Pero qué dices? Ja, ja, ja.

¿Que tal? -Bueno...

¿Quieres volverte a quedar esta noche en casa?

-No, Carlos, no hace falta. Ponme una copa, anda.

-Ah, ah, ah... -Ay... perdona.

¿Te duele mucho? -Mucho no, pero me duele, escuece.

-Si es que tendríamos que haber ido a la casa de socorro.

-No, no, está bien.

-Ay, Tony, lo siento un montón, ha sido por mi culpa.

-No lo sientas, en el fondo a los tíos nos gusta

que las tías nos curéis las heridas de guerra.

-¿Sí?

-Eso sí que me cura.

-Je, je, je. -Je, je...

-Je, je, je.

-¿Qué pasa? -No, nada, nada.

-¿No te gusta? -No...

-¿Qué pasa? -Hum...

Nada, es que no me pasa nada, no sé.

-Ya, bueno...

bueno, es normal, te has tomado un antiinflamatorio, ¿no?

Un antiinflamatorio... ja, ja, ja.

Perdona, no me quería reír, es que...

Vamos, que... que es normal que...

que el cafre ese te ha pegado un golpe en la cabeza y...

-Bueno, normal no es, no me suele pasar esto nunca, no sé.

-No te preocupes, Tony. -Mi hermano.

Hola. -Hola, Carlos, ¿qué tal?

¿Qué hay?

-Eh... mira, Carlos, te presento a Ángela, es mi hermano.

-Hola. Encantado.

¿Qué te ha pasado? -Nada, un gilipollas,

ya te contaré.

Pues tenía puntería, ¿eh? -Sí.

¿Cómo estás? -Bien, sí, bien.

-Se ha tomado un antiinflamatorio, o sea que... ja, ja.

Ja, ja, ja... Yo me voy a ir a acostar.

-Hasta mañana. Tony estuve hablando con Inés,

mañana se va al pueblo, son la fiestas, quiero ir con ella.

¿Te vienes? -Pues sí, justo mañana

no tengo programa, me puedo ir con vosotros.

Vale, ¿tú trabajas con él en la radio, no?

-Ajá. Te reconocí por la voz,

lo hacéis muy bien. -Muchas gracias.

Bueno, buenas noches. -Buenas noches.

-Qué majo. -Sí, la verdad es que lo es.

-Bueno, pues... yo casi que me voy a ir.

-Bueno, digo yo que te podrías quedar a dormir, ¿no?

A estas horas te va a costar mucho coger un taxi.

-¿Quieres? Quiero decir, que si...

-Sí, sí, ¿sabes lo que empiezo a notar?

-¿Qué? -Pues que los efectos

del antiinflamatorio se me están yendo.

-¿Ah, sí? -Sí.

Aullido.

¿Estás seguro?

Miguel. -Ah.

Ah...

Ah, ah...

Gemidos.

Risas.

Gemidos.

(NARRA) Recuerdo aquella noche del verano del 81

como si fuera ayer.

Con 21 años recién cumplidos sentí una necesidad

que no me ha abandonado desde entonces,

la necesidad de escribir, o lo que es lo mismo,

la necesidad de contar.

Poco sabía yo en ese momento acerca de cómo hacerlo,

pero me dejé llevar y recurrí a lo mismo que todos los novatos,

la propia experiencia.

-Una, dos y tres...

Una, dos y... Ah. Ah.

Ladridos. -Ah, ah... joder.

Ay... uh.

Uh.

Venga, vamos a abrirlo. No, espera, espera.

-¿Espera qué? No lo abras, Miguel.

-¿Por qué? Tengo que decirte una cosa.

-¿El qué?

Madre se casó embarazada.

-¿Cómo? O tú eres cincomesino.

-¿Que yo soy qué?

Cincomesino.

-Antonio.

¿Me estás diciendo que madre se casó embarazada de mí?

Sí.

-¿Pero por qué me cuentas todo esto

en mitad del cementerio con el ataúd de padre de por medio?

No me cuadra, Miguel.

Madre estando con padre antes de la boda,

eso no se hacía, Miguel, esas cosas

se guardaban para la noche de bodas,

y madre era así.

Perdóname, pero tenía que habértelo dicho.

-Vamos a abrir el ataúd. No.

-Venga, Antonio, vamos a abrir el ataúd.

Si llegamos hasta aquí hay que terminar,

vamos a abrirlo. No lo abras.

¡Que vamos a abrirlo! Coge la palanqueta, venga.

Cógelo.

Venga.

-¿Qué me has llamado? Cincomesino.

-Si eso no existe, Antonio. Por eso mismo.

-Busca una hendidura o algo para hacer palanca.

¿Seguro? -Venga, Antonio, por favor.

Avísame cuando la tengas. Espérate.

A ver...

¡Ahora! -Ah...

(NARRA) Mi padre y tío Miguel habían necesitado

43 años para darse de golpe con la verdad,

una verdad llena de interrogantes, y es que casi medio siglo

después de que en Sagrillas unos y otros comenzaran a matarse,

casi medio siglo después de que mi abuela Pura,

mi padre y mi tío enterrasen al abuelo Eusebio,

descubrieron que todo era una gran mentira,

que lo que habían enterrado era un ataúd

que sólo contenía piedras.

No se lo digas a Merche.

-¿Cómo no le vamos a decir a Merche

que el ataúd de padre está lleno de piedras?

No, hombre, no le digas que he vuelto a fumar

como un carretero, por Dios, que se preocupa.

(JADEAN)

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Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 243: Sin un lugar donde caerse muerto

07 mar 2013

Mes y pico después de llegar a Sagrillas, Antonio, Mercedes, Herminia y María parecen totalmente instalados. Antonio está involucrado de lleno en las obras de reforma de la bodega que va a poner en marcha con Rodolfo. El hallazgo de algo inesperado durante los trabajos de mejora podría dar un giro al negocio y también a los orígenes de Antonio y Miguel en Sagrillas. 

Mientras, en Madrid, Toni está echando una mano a Miguel y a Paquita con la separación pero no se ponen de acuerdo ni para eso. Además, ambos tendrán que presentarse de manera inesperada en Sagrillas, donde los conflictos de la pareja seguirán presentes. 

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  1. Ganil Ganilder

    Coño! Antonio Alcántara tambien tiene un mechero que le provoca flashbacks como a Donald Draper de Mad Men.

    22 may 2013
  2. SP

    cuando podran desbloquear la emision en la web de rtve.es en EEUU? gracias

    27 mar 2013
  3. Rafael

    "Cuentame como pasó (ccp)" esta ahora en el verano de 1981. Hara esta serie (ccp) mencion a la serie mas famosa de los años 80 y que durante 3 decadas sigue dando de que hablar? La serie de la que hablo no es otra que "VERANO AZUL" de Antonio Mercero, estrenada el 11 DE OCTUBRE DE 1981. Espero que asi sea.

    16 mar 2013
  4. Juan Gil

    Como se puede conectar con las series de rtve. GRACIAS J. GIL

    13 mar 2013
  5. RTVE.es

    Desde hace unas semanas no es posible ver a través de RTVE.es los capítulos de Cuéntame cómo pasó en Estados Unidos y Canadá. RTVE está obligada a geobloquear en su web la emisión de algunos programas en determinados países para cumplir sus compromisos contractuales. Lamentamos los inconvenientes que esta situación les pueda ocasionar http://www.rtve.es/television/20130218/emision-cuentame-como-paso-estados-unidos-canada/609111.shtml

    12 mar 2013
  6. Toñi

    Una serie genial, muy buena e interesante, la mejor manera de conocer un poco de la historia.

    11 mar 2013
  7. Lunallena27

    Yo también he tenido el mismo problema, no he podido ver los últimos capítulos :( lastimosamente solo tengo iPad y Mac no tengo PC; estuve tratando de ver los capítulos por Youtube que aveces los ponen completos pero nada! Deberían arreglar las aplicaciones tanto en el iPad como en el iPhone ya que no son compatibles aquí en USA! Es una sugerencia para RTVE.. Los capítulos son muy buenos pero lastimosamente la zona geográfica impide poder verlos muchas veces en vivo!

    11 mar 2013
  8. Judo1612

    vivo en Sarasota Florida, Y NO HE PODIDO VER LOS ULTIMOS CINCO (5) CAPITULOS O SEA EL ULTIMO QUE VI FUE EL 238 Y LA RAZON ES QUE SIEMPRE DICE LO MISMO. Lo sentimos, este contenido no está disponible en su área geográfica. Le sugerimos otras opciones: QUE PASA, ANTES NO TENIA ESTE PROBLEMA PODRIAN EXPLICARME ALGO AL RESPECTO. Les voy agradecer cualquier idea que me den para volver a ver mi serie FAVORITA!!!!!!!!!!, Gracias.

    11 mar 2013
  9. cuéntame

    Gracias, yari, pero es que yo no tengo explorer 8. alguien me puede decir como hacer lo mismo en un mac? soy estadounidense y tengo muchas ganas de poder ver la serie de nuevo! muchas gracias.

    10 mar 2013
  10. José María

    ¿Alguién sabe cómo se llama la música de la escena final cuando abren el ataúd lleno de piedras? Parece un fragmento de un adagio.

    09 mar 2013