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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 369: "No haremos el amor, él nos hará" - ver ahora
Transcripción completa

(VOZ EN OFF CARLOS) "En verano de 1991,

España seguía siendo ese país donde unos pocos

se obstinaban en hacernos la vida imposible a todos los demás.

# Si tú quieres bailar,

# ¡sopa de caracol! #

(VOZ EN OFF CARLOS) Claro que algunos países

al este del nuestro lo pasaron peor".

Yugoslavia se desintegraba,

la comunidad internacional, se cruzaba de brazos

y la sangre empezaba a correr en pleno corazón de Europa.

Pero no todo fueron malas noticias.

Un navarro de 27 años llamado Miguel Induráin

nos regaló una de las mejores alegrías

de ese verano".

# Si tú quieres bailar,

# ¡sopa de caracol! #

(VOZ EN OFF CARLOS) Y nos tocó vivir el eclipse más esperado del siglo,

un eclipse solar total que vieron en directo

más de 300 000 000 de personas y por televisión más de 3000".

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame

# tú que has vivido

# el despertar

# de un tiempo que nos cambió.

# Cuéntame

# cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

¡Vivan los novios!

(Silbidos)

¡Vivan los novios!

¡Vivan los novios!

-¡Vivan! -¡Felicidades!

-¡Vivan los novios! -¡Felicidades!

¡Viva la novia!

-¡Vivan los novios! -¡Vivan!

¡Vivan los novios!

(VOZ EN OFF CARLOS) "En San Genaro a finales de aquel verano

lo más seguido por todo el vecindario no fue un eclipse,

sino un acontecimiento de lo más luminoso.

No estaba escrito, nadie lo vio venir,

pero la boda de Paquita y Venancio

iba a suponer una revolución para toda mi familia,

una revolución silenciosa en la que nada era lo que parecía.

Lo que estaba roto parecía haberse unido de nuevo,

lo que se había asentado mostraba algunas grietas,

lo que tenía más futuro se quedaba sin presente,

lo que parecía un secreto era una evidencia,

lo que andaba torcido se había enderezado.

Y es que, en el terreno del amor, la vida te da sorpresas

y en eso de dar la campanada

los Alcántara nos empeñamos en demostrar aquel día

que somos especialistas.

Pero no adelantemos acontecimientos.

¿Qué pasó durante aquellas horas que nos puso a todos del revés?".

(HABLAN EN CHINO)

¿A qué hora llegan los músicos?

-Dijeron a las cinco y media.

-No sé cómo voy a sentar a Antonio y Mercedes. ¿Juntos?

¿Separados? Esto va a ser un lío.

-(TARTAMUDEA) Son casi los padres de la novia, ¿no?

-Pero es que vienen sus respectivos. Van a saltar chispas.

Señor Li.

-Sí.

-Las mesas, orden muy importante.

No cambiar.

¿Entendido?

-Sí.

(HABLA EN CHINO)

-Son muy listos y muy trabajadores.

Estos se van a hacer los amos del mundo.

-Solo a Paquita se le ocurre celebrar su boda en un chino.

-Siempre ha sido muy agarrada, ¿no?

Bueno, eso es lo que me ha dicho Antonio.

(Teléfono)

(Teléfono)

Dígame. (MAX) "Soy yo".

Max. Hola.

Tengo que ayudar con una mudanza en Pozuelo,

no me da tiempo a ir a casa.

¿Te importa si me cambio en tu casa? Ducharme y ponerme el traje.

¿Aquí en mi casa? "En diez minutos estoy listo".

Pues no, claro, ven a casa si quieres.

¿Estás segura de que quieres que vaya?

Max, ya lo hemos hablado.

Claro que sí que quiero que vengas.

¿Y tu madre?

Mi madre no va a venir, está en el pueblo.

Es una pena, la verdad.

Bueno, pues yo te sigo donde me digas.

Y yo te lo agradezco mucho.

Luego no vemos.

Hasta luego. Un beso.

Un beso.

(Timbre)

Voy.

Hola. Hola. ¿Estás ocupada?

Bueno, tengo todo por hacer:

recoger, peinarme, vestirme y ayudar a la novia.

¿Por qué? ¿Puedo pasar, Merche?

Lo que tengo que decirte es muy importante

y no quiero decírtelo aquí en el rellano.

Bueno, pues pasa.

¿Tienes café?

Está la cafetera puesta.

Ya sé que es demasiado tarde,

que seguramente...

no sirva para nada, pero, bueno.

Anoche lo entendí.

¿Me preparas un café, por favor? (SUSURRA) Sí, claro.

Ya sé por qué has hecho lo que has hecho.

¿Que he hecho el qué?

Todo esto.

¿La reforma de la cocina?

No te rías de mí.

No me río de ti.

¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

¿Sabes la cantidad de veces que me he preguntado

por qué dijiste "basta"?

¿Por qué rompiste lo nuestro, por qué te plantaste?

Yo creo que está bien claro.

Lo hemos hablado un millón de veces.

Sí.

Pero yo te oí y no te escuché.

O seguramente no quería escucharte.

O a lo mejor estaba tan entretenido

escuchándome a mí mismo.

Y de pronto, anoche...

"¿No te despertó una llamada a las dos de la mañana?

¿Fuiste tú el que me despertó a las dos de la madrugada?".

(Teléfono)

"¿Y por qué no contestaste? Porque en ese momento me dio

un ataque, ya sabes,

el síndrome ese del corazón roto que...".

Dígame.

(Televisión)

(Jadeos)

Cerdo. Eres un guarro.

No sé quién eres, pero déjame en paz.

Pues yo también he tenido varias veces

el corazón roto en mi vida.

¿Aún lo tienes?

Pues estoy cosiéndolo a pedazos todavía.

Anoche, por primera vez,

de verdad,

creí que me iba al otro barrio.

¿Tan mal te sentó lo de tu hija?

No, lo de mi hija solo me desveló.

Ah.

A mí también me desveló, la verdad.

Y eso que...

la encontré muy guapa.

¿Cómo estás, hija? Hola.

¿Qué tal? Pasa, que ya ha llegado mamá.

Ah, ¿mamá?

No sabía que nos habías invitado a los dos.

Hola, Antonio. Yo tampoco lo sabía.

Pues sí.

¿Quieres tomar algo?

¿Qué estás tomando tú, Merche?

Un bíter. Yo lo mismo, hija.

Es sin alcohol. Pues mucho mejor.

Os tengo que decir algo importante.

Hay cuatro cubiertos. Sí.

¿Te ha dicho quién es el cuarto? No.

Toma. Gracias, hija.

Pues, nada, que no sé por dónde empezar.

Empieza por el principio, que siempre es lo mejor.

¿A que sí, Merche?

Bueno, pues como veis hay...

cuatro platos en la mesa.

Sí. Así que os podéis imaginar...

No nos imaginamos nada.

Lo tenemos clarísimo.

Desde que he entrado y he visto cuatro platos he dicho:

"A ver, nos invita a los dos. Nos va a presentar a un novio".

(RÍE) ¿Nos vas a presentar a un novio?

Un nuevo amor. ¿Un nuevo amor?

Bueno, pues mejor que un novio. Estamos de enhorabuena.

¿Es mayor esta vez o también jovencito?

Antonio. Yo solo pregunto.

De verdad. Me saca unos años solo.

Mucho mejor, las parejas que mejor funcionan

son las que pueden compartir lo que han vivido.

¿A que sí, Merche?

Nosotros lo que queremos es que tú seas feliz y estés bien.

Pero, mírala.

Si es que no tiene que decirlo dos veces, mira la cara.

Nada más abrir la puerta

con los ojos brillantes, digo: "Está contenta".

Yo también he notado algo especial. ¿Verdad?

Es una mujer.

Voy a por el vino.

¿Quién?

El novio, Merche.

Me parece que el novio no es el novio.

El novio es una novia.

Nos quiere presentar a una novia.

Eso no puede ser.

Que no, Antonio, a nuestra hija le han gustado siempre los...

Ya sé que os sienta como un jarro de agua fría,

pero... ¿Estás hablando en serio?

Sí, papá, es una mujer. Que no...

No me lo podía ni imaginar, perdona.

Es Belén.

La directora de la escuela. Sí.

Esa es la que hizo la obra contigo. Ajá.

Estoy enamorada de ella y...

ella está enamorada de mí.

Pero vamos a ver.

Que soy un ignorante, ¿eso como puede ser?

¿Cómo es posible? ¿Así de repente o...?

Como pasan estas cosas, papá.

Suceden y ya está.

Pero ¿a ti te gustan las mujeres?

Hombre, todas las mujeres... pues no.

Pues por eso, a lo mejor,

pues...

no sé, confundís un poco la amistad con esto,

con otra cosa.

Ya, yo también lo he pensado, pero...

Pero no.

Es que me...

me gusta,

me gusta mucho Belén.

Perdona, hija, pero es que me... a mí me pillas...

(RESOPLA) Es que no me lo esperaba.

No, no, si sé que no es fácil de comprender.

Solo os pido

que la conozcáis y que comamos los cuatro. Tranquilamente.

Mira, yo lo siento,

pero creo que no puedo comer tranquilamente.

¿Tú, Merche?

Intentadlo por lo menos.

No estoy preparado. No voy a estar a la altura,

no estoy preparado para sentarme con esa señora, dame tiempo.

Bueno, papá, ¿y si dejas los prejuicios a un lado?

(SUSPIRA) Joder.

¿Tú, mamá?

Yo haría cualquier cosa por ti. Y yo también, hija.

Yo también, y no soy nadie para juzgarte.

Seguramente el problema sea mío, pero...

Si es que solo os estoy pidiendo que lo celebremos juntos.

¿Y qué es lo que hay que celebrar?

Pues esto que me está pasando, papá.

Que me ha pillado de sorpresa, pero que...

que lo quiero vivir.

Dame un abrazo, anda, hija.

Lo siento, mamá.

Hija.

(SUSPIRA)

¿Eh?

(Timbre)

¿Y esto a qué viene, Antonio?

¿Eh?

Viene a que cuando volvíamos

en el coche

tenías una cara...

Hacías tantos esfuerzos por comprender.

Déjalo ya, ¿vale?

¿Me has oído? Déjalo ya.

Pero ¿tú crees que alguien puede cambiar

así de un día para otro?

No quieras entenderlo, Antonio.

Hay muchas cosas que ya no podemos entender.

A mí lo que me importa ahora es Inés.

Pues quédate con eso.

¿No crees que tengamos que hacer nada?

Lo que tenemos que hacer es respetarla y quererla.

Mira que debería ser fácil, ¿eh? Querer a los hijos.

Pues no es nada fácil.

Exacto.

Pero es que hay que apechugar

y querer por encima de todo.

Querer por encima de todo era como nos queríamos tú y yo, Milano.

Eso sí que era querer por encima de todo.

Gracias por traerme.

De nada.

"Y entonces empezó la guerra

en mi cabeza".

Como un bombardeo, Merche.

¿Un bombardeo de qué?

"Antonio Alcántara, eres un testarudo y un imbécil.

La culpa es tuya, reconócelo".

¿De verdad que vienes precisamente hoy a contarme esto?

El día de la boda de Paquita.

¡Venga, hombre, Antonio!

Pero ¿dónde quieres llegar?

Pues al final del asunto, Merche. Tú deja que termine.

A ver, cuando llegué a casa, puse la televisión. Quería acallar...

(TELEVISIÓN) "...finalista desde hace tres años.

Los rumores sobre una posible separación

suelen coincidir con la escasez de noticias.

Siempre hay algún otro periódico que asegura la polémica

y las ventas afirmando...".

(MUJER) Antonio Alcántara.

(TELEVISIÓN) "Antonio Alcántara".

(RÍE)

¿De qué te ríes, Merche? No te rías.

Sí me río, Antonio, ¡claro que me río!

Ella me habló.

Lady Di.

¡Claro! Te habló Lady Di.

Desde el televisor. ¿En español o en inglés?

En perfecto castellano.

(TELEVISIÓN) "¿Cuánto tiempo piensas seguir haciendo el tonto?

Has perdido a la mujer de tu vida".

No lo sé. (TELEVISIÓN) "No has entendido nada".

Ya lo sé.

(TELEVISIÓN) "Lo único que pedía era respeto".

Ya lo sé.

(TELEVISIÓN) "Aún tienes una oportunidad,

la última seguramente".

No, no hay más oportunidades.

Ya no hay más oportunidades. (TELEVISIÓN) "¿Por qué?".

Porque está con otro.

(TELEVISIÓN) "¿Y eso qué más da?". "Y eso qué más da".

Y esa fue la clave para entenderlo todo, Merche.

¿Me entiendes?

No, no te entiendo, Antonio.

Llegas con eso del corazón roto y... Takotsubo.

Como se llame. Vamos a ver.

Lo que comprendí es que esa idea fija que tengo yo

de que solo me perteneces a mí y a nadie más es un error.

¿Voy bien o no?

¿Estás siendo sincero?

Claro que estoy siendo sincero, más que nunca.

Preferiría que no lo fueras tanto. Mira, Merche, me di cuenta

de que tú eres tú, tú no eres de nadie.

Que no perteneces a nadie, no eres una cuenta corriente,

no eres un coche, no eres un electrodoméstico.

Ni siquiera eres la madre de mis hijos, eres la de tus hijos.

¿Me entiendes? Por eso me llamaste.

No, no. Te llamé porque creía que me moría

y quería tenerte a mi lado.

¿Y Catalina?

Yo qué sé dónde estaba Catalina, no estoy con Catalina todo el día.

Hubiese sido más fácil llamar a Catalina, que vive enfrente.

No te llamé para pedirte ayuda, Merche.

Te llamé para decirte que había comprendido todo.

Pero no pudiste.

Sí, no pude.

Me desmayé.

Me entró el "sacobuco" y me desmayé, Merche.

Yo no quiero irme al otro barrio solo.

Por Dios, ¿cómo se te ocurre? Quiero que estés a mi lado.

Que me des la mano,

que seas tú la que me ponga el pañuelito en la cara.

¿Y si me muero yo antes que tú?

Eso es imposible.

Pero ¿qué hacemos hablando de la muerte?

Tú y yo podemos hablar de lo que nos dé la gana.

Después de tantos años,

tú y yo somos indivisibles,

somos únicos, somos un número primo.

¿Eh? Me estoy mareando.

Merche, te necesito

y te quiero.

Me haces falta.

Ya. Está bien.

¿Está bien?

No.

Si has entendido lo que me pasa a mí y aceptado lo que te pasa a ti,

¿ahora qué vamos a hacer? A ver.

Querernos.

No he dejado de quererte nunca.

Yo tampoco.

Pero querer no es tener, ¿eh? Ya lo sé.

Son cosas muy distintas. Lo sé, querer no es tener.

Querer es querer.

De verdad, que esto no es serio.

Es lo más serio que hemos hecho en mucho tiempo.

¿Tú sabes lo que es la anagnórisis? No, ahora mismo no.

Es lo que tengo yo ahora mismo.

¿Te está dando otro "Tombuctú"?

No, es otra cosa que no tiene que ver con el corazón.

La anagnórisis es cuando te das cuenta

de que has estado equivocado toda la vida.

De que te caes del guindo como me he caído yo.

¿Cómo vamos a arreglar esto, eh?

Pues es muy sencillo. Ahora sale el sol, Merche,

y después de mucho tiempo de frío, nos calienta.

¿Tú no notas el calor?

Yo estoy sudando, pero creo que no es de calor.

Pues claro que es del calor, del calor íntimo que tenemos.

Del calor de toda la vida, Merche.

Ya estamos cerca de Madrid, ¿verdad? Sí, ya queda poquito.

Ay, lo echo de menos.

A Madrid no, que me da igual.

Echo de menos el barrio. Normal, abuela.

Sagrillas me aburre.

Es mi pueblo y me aburre, fíjate. ¿Ves como tenías que volver?

Ni hablar.

Abuela... Ni abuela ni leches.

Vengo hoy porque es la boda de Paquita,

pero mientras las cosas sigan como están... ni hablar.

Yo...

he hecho todo lo que he podido, Dios lo sabe.

Dios lo sabe y yo lo sé.

Lo sabemos todos, pero las cosas son así, ¿qué vamos a hacer?

Tu madre es muy terca. Mi padre no se queda corto.

Los dos son muy orgullosos

y lo peor de todo es que la vida moderna no ayuda.

¿No ayuda a qué?

A tener paciencia.

A conservar las cosas que merecen la pena.

Como el matrimonio de papá y mamá. Por ejemplo.

¿Aunque se haya acabado el amor?

¡El amor!

No me vengas con cuentos, Toni. El amor no existe.

¿No crees en el amor, abuela? Yo no.

Ni tú tampoco. Yo sí creo en el amor.

Toni, que aquí no nos oye nadie.

¿Eh? A mí me puedes decir la verdad.

Yo creo en el amor, estoy muy enamorado de Deborah.

El amor es una cosa de las novelas,

de la tele.

Todo el mundo lo quiere, no se sabe por qué.

Bueno, porque se supone que nos hace felices, ¿no?

Sí, ese sufrimiento,

ese sinvivir,

esos celos, ese maltrato...

¿Eso es lo que hace feliz a la gente?

Yo estuve enamorada una vez.

Solo una vez.

Unos cuantos días.

Y me pasé muchos años sufriendo por esos cuantos días.

Y no me gustó.

Creo que lo que tú sientes por Deborah

no es amor. Piénsalo.

Tú sientes cariño,

ese calorcito,

la compañía.

Uno busca en el matrimonio algo tranquilo, algo agradable,

aburrido a veces.

Es lo que tus padres sentían

hasta que se les contagió la vida moderna.

La vida moderna.

A mí no me gusta la vida moderna.

¿Habéis visto estos? -Sí.

-Se traen su propia orquesta y todo.

Estos van a montar un sarao... -Sí, sí.

-Este no ha bajado todavía, ¿no? -¿Quién?

-Antonio. -Ah, no sé, no creo.

-Pues lleva mucho rato arriba. -Bueno, es su casa.

-No, ya no.

-No me extraña. -¿Eh?

-Las cartas lo venían anunciando. -¿Anunciando el qué?

-Yo ya me entiendo.

(Claxon)

Hola, buenas.

¿Saben dónde puedo aparcar por aquí?

-Has elegido un mal día, ¿eh?

-Hay una boda. -Ya, ya lo sé, estoy invitado.

-Ah. -Ah.

-Ah, pues pasado el instituto hay un callejón.

Ahí siempre hay hueco.

-Muchas gracias. -De nada.

-Madre mía... -¿Qué pasa?

-A mí estas cosas me ponen muy nervioso.

(Puerta)

Mamá. ¡Esa es María!

Nos ha pillado, me cago en la leche. Antonio, por Dios.

Mamá.

¡Un momento, María! Que no entre por Dios, que no entre.

¡Mamá! ¡Tápate!

Mamá, es que...

Eh... lo siento, que...

¡Lo siento, lo siento, perdón! Lo siento mucho, Max.

De verdad que... No es Max.

¿Y quién es?

Es tu padre. Hola, hija.

Pero... Pero ¡nada!

¿Habéis hecho las paces?

Que sí, hija, que sí. Tú te callas. ¡No!

Es todo muy raro.

No, si ya lo veo.

(Puerta)

(SALVA) María.

(Timbre)

Joder, el que faltaba. Tú cállate. ¿Es Salva?

¿Por qué está aquí? ¿Qué pasa?

(SALVA APORREA LA PUERTA)

Hemos tenido una bronca y no le quiero ver.

(Puerta)

Joder, ¿por qué está aquí, tío?

Anda, vístete. Mamá, no abras.

¡Que no entre! No abras, por favor.

¡Va a aporrear la puerta! No le abras, por favor.

No quiero verle. ¡María, por favor!

Abre, que sé que estás ahí.

Hija, que hablo yo con él, hombre. ¡Que no!

María, va a ser un momento, de verdad.

Que este hombre es capaz de pasarse todo el día ahí.

Hija, voy a abrir. Bueno, vale.

Pero le dices que no quiero hablar con él.

María, por favor, ¡abre!

Ya está bien, Salva.

Perdona, Mercedes. Es que estoy nervioso.

Sí, ya lo veo. Es que no quiere hablar contigo.

Pero déjame pasar un momento.

Si me explicas qué está pasando...

¡Quiere que me vaya con él a Berlín! ¿A Berlín? ¿A qué?

Pues a vivir, mamá, a vivir. ¿A vivir a Berlín?

A ver, me han dado una beca

para estudiar el doctorado y he pensado

que era buena idea. Muy bien, ¿y tu carrera?

Eso le he dicho yo, mamá.

María, ¿podemos hablar tú y yo, eh?

"Nein".

Hola.

Hola, Josete.

(Timbre)

Perdona.

Voy al piso de Mercedes Fernández.

-Sí, sí, pase. -Gracias.

¿Hay alguien? Hola.

"¿Hay alguien ahí?"

¿Madre?

Mira quién te traigo. Aquí está.

Qué sorpresa.

Esperad ahí, que ahora bajo.

Madre mía.

Qué sorpresa más grande. ¡Madre!

Ya.

Dale gracias a Dios que he venido.

Por la boda de Paquita y porque me ha traído.

¿Mercedes?

(SALVA) Dije que te vinieras y no querías.

Me dijiste que lo pensara, ¿no? ¿Y?

Hemos pasado todo el verano juntos. ¿Tan mal ha estado?

Ya hemos hablado de eso. Es que tú has debido irte tú solo.

Has ido al pueblo a por ella y no me has dicho nada.

¿Qué voy a decir? No sería sorpresa. ¿Y esos colores?

¿Qué colores?

Tienes las mejillas encendidas. Sí.

Me recuerda a cuando eras pequeña.

Siempre que hacías una trastada se te ponían los colores.

¿No habrás hecho una trastada?

¿Yo?

(SALVA) ¿Por qué no me abrías la puerta?

Solo quiero hablar. No es el momento...

Mercedes.

No es el momento de hablar. Da igual, pero es urgente.

-Buenas tardes.

Buenas tardes.

Disculpa, yo...

María, vamos a casa, hablamos de todo esto tranquilamente

y vemos alguna solución. Eres tú el que ha venido hasta aquí.

Pero, bueno, ¿y quién es este señor ahora?

-Hola. Hola.

Estoy buscando a Mercedes, no sé dónde está.

Le he pedido si podía subir

a cambiarme para la boda y... Claro.

Eh, ¿tú sabes dónde está? No, no lo sé.

Ha salido.

Ah, hombre, Salva, tú también estás aquí, ¿has venido a cambiarte?

No, no, yo he venido a... Bueno, da igual.

Él es Salva, el profesor de María y también su novio.

Salva, este señor

es Max.

Bueno, yo ya me iba. No te vayas, tendrás que cambiarte.

¿No?

No, da igual, si en realidad no hace falta.

Ya que has subido, ¿vas a perder el viaje?

Ven, que te acompaño.

(Teléfono)

Sí, dígame.

¡Que me dejes!

-María. "Deborah, ¿qué pasa?"

¿Ha llegado Toni?

¿Toni? No lo sé.

Es que los chicos...

¿Qué chicos? ¡Santi! ¡Oriol!

¿Qué pasa? Yo me voy.

No, espera.

¿Qué? No, Debbie, era para ti.

Hijo, gracias por traer a la abuela, tenía que haberme ido contigo.

Que no, si estaba encantada de venir.

Anda, vamos. Vamos.

Toni.

Deborah al teléfono, quiere hablar contigo.

Dile que salgo. Quiere hablar contigo ahora.

¿Ha pasado algo? No sé,

pero está acelerada.

Bueno, nada, subo.

Hola. Salva, ¿y María?

¿Y este de dónde sale?

De discutir con tu nieta.

Salva, por favor, espera, no te puedes ir así.

Salva, joé, que te esperes.

¡Abuela! Jo, qué guay.

Ahora vengo, ¿vale? Salva, por favor.

Pero ¿qué está pasando en esta casa?

Deborah, tranquilízate, no te entiendo, ¿qué pasa?

Llevan 10 minutos peleándose

y no hay manera de separarlos, Toni.

¿Qué ha pasado?

Espera, espera.

-Que me dejes pasar. -Que no vas a pasar, enano.

¿Ese hombre va a venir a la boda? ¿Quién?

¿Quién va a ser? Ese novio que te has echado.

Sí. Se llama Max.

Y ahora mismo no lo sé.

Basta ya, ya. "Stop, stop", Santi, por favor.

A ver, pásame a Santi.

Tu padre quiere hablar contigo. -No.

¿Cómo que no? Que se ponga.

Que te pongas al teléfono. -No quiero.

-Que no quiere.

(Puerta)

Se acaba de encerrar en el cuarto. Pásame a Oriol.

Oriol, tu tío quiere hablar contigo.

-"Que no he hecho nada".

-Pues se lo cuentas tú.

Mira, necesito que vengas ahora mismo porque si no me va a dar un ataque.

Tranquila, voy para allá. Hasta ahora.

Hola, Toni, qué bien que estés aquí.

Me viene de perlas, quería hablar un momento.

No puedo, papá, tengo prisa. Es urgente, hijo.

Y lo mío. Tengo una urgencia en casa.

Escúchame un momento, solo es un momentito.

Vamos a ver, es importante. Venga.

Es muy posible, posible solo, que tu madre y yo...

¿Le quieres?

Bueno, le quiero, madre, es un buen amigo.

¿Le quieres como querías a Antonio?

¡Ascensor! ¿Dónde está tu madre?

Está abajo con la abuela. ¿Qué?

Ah, ¿está la abuela?

Tía...

(HERMINIA RÍE) -¡Herminia!

-Hola, Paquita. -¡Ha venido!

-He venido a tu boda. -¿Qué tal estoy para mi boda?

Es que vengo de la peluquería. ¿Tía? Estás estupenda.

¿Sí? Sí.

¡Ay, que ha venido!

Muchas gracias.

¿Qué pasa, que no viene? No.

¡Ascensor!

Hola, Herminia. Pero ¡qué alegría que esté usted aquí!

¿Qué hay, Merche?

¡Max!

Hola, Mercedes.

Pero...

¡Hola! -Hola.

Hola, ¿qué tal?

¿Este señor quién es?

Se llama Maximiliano y ha subido a cambiarse.

Bueno, encantado, yo es que me tengo que ir.

Yo también me voy contigo, hijo.

Bienvenida, Herminia. Paquita, ¡qué día más bonito!

Venga, papá.

Tía, de verdad. Me tengo que vestir ya, no me da tiempo.

Me tiene que ayudar, ¿sí o no? Sí.

Vamos. Sí, claro.

Ayúdeme, por favor. Es que no me da tiempo.

-¿Quiere usted tomar algo?

Espera un momento, ¿dónde vas tan deprisa?

¿Cómo que dónde? Le he dicho a Deborah que iba.

Estaba como una moto.

No me lo creo. ¿Qué va a estar como una moto?

Ella lo aguanta todo.

Escúchame, ¿tú puedes acercarme a mi casa un momento?

Te estoy diciendo que tengo prisa, no puedo.

Hijo, te pilla de paso y además quiero hablar contigo.

¿De qué quieres hablar conmigo?

Me he acostado con tu madre.

¿He oído bien? Pues sí.

¿Y debería daros la enhorabuena? Porque...

No lo sé, hijo, no lo sé, porque todavía no me lo creo.

Además, me ha dejado un regusto raro, ¿sabes?

No, no lo sé. Y no sé si quiero saberlo, gracias.

Escucha, Toni. Necesito contárselo a alguien.

Cuéntaselo a tus amigos. Tienes muchos, a ellos.

¿Qué amigos? Teniendo un hijo como tú...

Soy tu hijo. Ellos son tus amigos.

Estos temas se hablan con ellos. Esto va muy en serio. No puedo.

No puedo meter la pata más. No puedo fastidiarla más.

¿Entiendes? Esta vez no.

Pero ¿vais a volver juntos?

No lo sé. ¿Cómo que no lo sabes?

Os habéis acostado, ¿no?

Nos hemos acostado, pero como si no lo hubiéramos hecho.

¿Cómo? No, ahora sí que no quiero saberlo.

No te he contado, ha sido el gatillazo del siglo.

Papá, ¡no me lo cuentes! ¡No! Iba todo estupendamente,

pero el mono peludo que llevo dentro

la imaginó con el de "La casa de la pradera"...

Papá, por favor. No me lo cuentes, por favor.

Toni. Toni, por Dios, escúchame.

Es el macho ese que llevo dentro, ¿entiendes?

Y no quiero que aparezca ese macho, porque con ese macho

no voy a poder conquistar a tu madre.

¿Cómo mato a ese macho?

Yo qué sé, papá.

No quieres contestar, lo entiendo. No es que no quiera,

no sé cómo contestarte. Me pongo nervioso.

Lo sé, eres equidistante. ¿Equidistante?

No te lo tomes a mal, no quiero decirte nada malo.

Solo que eres como Suiza, siempre neutral.

Bueno, neutral. Quieres decir objetivo.

Sí, trato de serlo, sí. Ya, pero es que hay cosas,

como la familia y el amor,

en el que uno no puede ser objetivo. En mi caso sí.

Cuando me dejo llevar siempre la cago. ¿O no?

Escúchame, Toni. Esta vez lo tengo que hacer bien.

Quiero hacerlo bien.

¿Entiendes? Quiero hacerlo bien. Tengo que darle garantías

de que el matrimonio será lo que quiera.

¿Y qué es lo que quiere?

Pues no lo sé.

¿Y tú? ¿Qué quieres tú?

Llévame a casa.

(Portero automático)

Belén. (BELÉN) "Sí".

Ya bajo. -"No, no bajes, subo yo".

-Pero ¿por qué? -"Subo yo, es un momento".

-Vale.

(Puerta)

Joder, pero ¿todavía estás así?

¿Qué pasa, que no vienes o qué?

-No, no voy.

-Genial. -Lo he estado pensando y...

-Y has decidido que no.

-Es mejor para todos, ¿no crees?

-¿Quiénes son todos? -¿Qué pinto yo en esa boda, Inés?

-A ver, Belén. Doy el paso que doy con mis padres...

-No te enfades, por favor.

-¿Me haces plantarle cara a mi familia y ahora qué?

-Tenías que hacerlo.

-Ah, que tenía que hacerlo.

-Para vivir tranquila. Ya lo has hecho.

-¿Y ahora que se supone que vivo tranquila?

-Yo no necesito nada más, ya está.

De verdad.

-Vale.

(BELÉN SUSPIRA)

Ayer te vi sufrir en la comida.

Y no quiero que sufras más.

-Lo que sufra o deje de sufrir es cosa mía.

-Si voy, os vais a sentir todos muy incómodos y no quiero eso.

-Tú no quieres eso.

-Las dos sabemos lo importante que es para ti la familia.

-¿Y qué?

-No quiero interponerme entre ellos y tú.

-Me estás tratando como una niña.

-No. -Sí.

Tienes miedo de que me haga daño. -Te estoy protegiendo.

-Belén, yo me protejo sola desde hace mucho tiempo.

-Es que no quiero perderte.

-Pues para eso

te vas a tu casa, te cambias, te poner algo decente

y vienes conmigo a esa boda.

-Estoy loca por ti.

-Corre.

(Teléfono)

¿Sí?

Ah, hola, Deborah.

Me pillas de casualidad, sí.

¿Qué?

¿Oriol?

Ay.

Tía, por favor.

Deje de llorar.

Me va a hacer llorar a mí y se me va a correr el maquillaje.

Si es que estoy hecha un lío.

Hecha un lío. Cuidado.

No sé por qué, ha pasado una cosa muy bonita.

Muy bonita no es.

A mí me parece precioso

que hayan tenido ahí un "flis flas" clandestino

a su edad.

Tantas vueltas para llegar al mismo sitio.

¿Al mismo sitio dice? Sí.

No es el mismo sitio.

Sí que es el mismo sitio. No lo es.

Con todo lo que usted ha aprendido. Bueno...

¿Y mi tío? Ese sí que ha aprendido.

Hemos aprendido a ser más tontos todavía.

Tía, ya está bien, ¿eh?

Han aprendido a quererse.

A quererse de otra manera. No.

Eso no lo tengo yo tan claro.

Pues yo lo tengo cristalino.

Tía, todos sabemos que mi tío no sabe vivir sin usted.

Pues yo sí, vivo muy bien sin él.

¿Está segura?

Sí, segura.

Tía, usted le quiere.

Claro que le quiero, ¿cómo no le voy a querer?

Pero con Max estoy mejor.

Más tranquila. A lo mejor demasiado.

Pues eso le estaba yo diciendo.

Que, sin embargo, usted...

¿Sin embargo yo?

Pues eso, sin embargo.

Muchas gracias. -No hay de qué.

Tenga paciencia.

Vestir a una novia no es fácil.

-Ya, supongo, ya.

-Así que tiene usted un hotel.

-Sí, un hostal de montaña.

-Ajá.

¿Y eso da para vivir?

-Pues sí, sí.

-Mi hija es empresaria, no sé si usted lo sabe.

-Lo sé, lo sé.

-Estudió Económicas.

-Ajá.

-¿Usted tiene estudios?

-Sí, Derecho. Pero no ejerzo.

-¿Usted qué es, viudo?

-Sí.

-Mercedes está casada.

Aún no le ha venido el divorcio.

-Lo sé, lo sé.

-Cuarenta y dos años.

-Mucho tiempo. -Mucho tiempo

para barrerlo de un plumazo.

-Oiga, Herminia, vamos a ver.

-No me tiene que dar usted explicaciones.

Ya son ustedes mayorcitos.

Bueno...

me voy, me tengo que cambiar para la boda.

¿Quiere usted un poquito más de leche?

-Ya me lo sirvo yo, gracias.

-No, no, bueno.

No está en su casa.

-Tiene usted razón.

¿Sabe qué?

Dígale a Mercedes que estoy abajo, así me da un poco el aire.

-Se lo diré.

Ya sé que todo esto es culpa mía.

Aparezco en tu vida, te persigo,

te acoso...

y no paro hasta que me meto en tu vida.

En tu casa.

Y me vuelves loco.

Hasta que un día, así de repente, pues...

te cansas de jugar a las casitas, ¿no?

No lo digas así, por favor.

María.

Tú nunca te ibas a casar conmigo

ni íbamos a tener hijos tampoco.

No quiere decir que te tengas que ir a Berlín.

Me voy porque es una oportunidad estupenda.

Y si te vinieras, a lo mejor... ¿A lo mejor qué?

Allí los dos sería... ¿Los dos?

Yo sin conocer a nadie.

Y dependiendo de ti.

No digas eso, mujer.

Cada uno entiende la historia de manera diferente.

Vemos la vida de manera diferente porque...

estamos en momentos distintos.

Lo de la edad no es fácil.

Son 20 años, María.

Tenía que haber parado esto antes. No digas eso.

Tú tienes que volar... No.

Y yo te tengo que dejar.

Vale, pues, entonces...

cuando acabe la boda me paso por casa y recojo las cosas.

Cuanto antes mejor, ¿no?

Sí, supongo que sí, porque esto no...

no es nada fácil. Odio estos momentos.

Es que...

Te quiero.

Lo siento mucho, Salva.

Yo también lo siento.

Pero no me arrepiento de nada, ¿oyes?

Levanta.

¿Por qué siempre tenemos que caer en la misma piedra?

¿Te aprieta? No, está bien así arriba.

Yo no sé qué quiere que le diga, tía, si yo...

me voy a casar con el hombre que me llevó a la ruina.

Aquí estoy, a punto de casarme. ¿Y qué voy a hacer?

¿Qué voy a hacer?

Si me vuelve loca.

Si es que lo veo y me derrito, tía, me derrito.

No lo puedo evitar,

con esa manera loca que tiene de quererme.

Me da alegría de vivir.

Yo creo que es porque de los errores se aprende.

Se aprende mucho. Sí.

Si no, no estaría usted aquí vistiéndome de princesa de Mónaco.

¿Tú te fías de él?

¿Eh? ¿Usted no?

Bueno. Tía.

Yo no sé por qué, pero sí, totalmente.

Y no es que sea porque él me lo haya jurado y perjurado,

porque me lo ha hecho, pero...

Es porque me ha dado el control de todas las cuentas. Él no lo tiene.

Y también un poco por cómo lloraba.

Es que lloraba... Si usted lo hubiera visto.

A mí que los hombres lloren mucha gracia no me hace, pero...

este me ha impresionado.

Tía, es que me gustaban hasta sus lágrimas.

¡Uf!

A ver.

Así.

Estás guapísima.

¿Sí? Sí.

Lo que estoy es muy ilusionada.

Tía, yo es que pensaba que...

que a mí esto no me podría pasar otra vez.

Después de toda la porquería que me ha tocado, lo sabe usted bien,

que me sienta así es...

es como un milagro.

Pues yo estoy hecha un lío.

Necesito pensar.

No necesita pensar.

Sí. Pensar no vale para nada.

Es que no quiero hacerle daño.

No se lo merece.

Tía, no se tiene por qué enterar.

¿Tú qué quieres, que le mienta? No.

Yo no he dicho eso.

La verdad está sobrevalorada, pero yo no he dicho eso.

He dicho...

A ver, yo en su lugar

no le diría nada

hasta que yo no supiera por dónde voy a tirar.

A ver, ¿usted sabe por dónde va a tirar?

(Puerta)

¿Antonio?

Estoy aquí.

No vamos a llegar, ¿eh? ¿Estás ya listo?

No.

Oish.

¿Y esa carita de drama?

Es que...

Ay, y te cuesta seguir además.

Pues francamente sí.

Ya.

Pues, mira.

Cuando una frase se atasca, ¿eh?

Lo que hay que hacer es soltarla sin pensar.

Así, de sopetón. Con un cabezazo.

Sigo enamorado de mi mujer.

Sigo enamorado de mi mujer.

Menuda novedad.

Quiero volver con ella.

No sé si ella quiere volver conmigo todavía, pero...

hemos dado un paso.

Un paso es algo.

Bueno, un pequeño paso.

No sé si vamos a llegar a nada. Antonio.

A ver, yo sé perfectamente que sigues queriendo a tu mujer.

No me importa.

No, ni me importa ni me extraña,

porque es un cañón de mujer.

Y yo no soy una colegiala enamorada, no somos niños.

Es lo que hay.

Está bien.

¿Y si...? ¿Y si, y si...?

Y si eso, pues...

ya se verá, ¿eh?

¿Esto es lo que te vas a poner?

Sí.

Muy bien. ¡Ah!

Por cierto, cambiando de tema.

Mira, tengo unas ganas de hablarle a Inés

de la película que está preparando Fernando Trueba.

¡Buah! ¿Quién es Fernando Trueba?

Ah, aquel que me presentaste. Sí, ese.

¿Es buen director? Es maravilloso.

Y tiene un personaje para tu hija que es tan bonito.

¿Sabes cómo se llama la película? No.

"Belle Époque".

"Belle Époque", qué bonito. Sí.

Eres una mujer maravillosa, Cata.

Pues la verdad es que sí.

Aunque no sea la protagonista de tu vida.

Pero te voy a decir una cosa, Antonio.

Aquí quien hace la carrera larga de verdad

son los secundarios.

¡Madre!

Pero ¿qué haces así todavía?

¿Qué te pasa? Que no tengo ánimo.

Lo veo todo aquí en casa tan raro.

Antonio y ese hombre...

que tiene nombre de perro.

Max, se llama Max.

Y la niña con el profesor ese chiflado

que no sé a lo que juegan.

A esos les queda un telediario.

Ay, por Dios. ¡Ay!

Antonio y tú...

Segundas partes nunca fueron buenas.

Eso depende.

El Nuevo Testamento es mejor que el Antiguo.

¿Qué le has dicho a Max?

Anda, vístete.

Te tienes que hacer el ánimo, para eso has venido.

Ya me lo puede agradecer Paquita.

Te lo he hecho expresamente para la boda, así que...

Venga. Voy a estar guapísima.

Santi, me estás hartando ya. Abre o tiro la puerta.

¡No quiero! ¿No quieres? Bien, empiezo a contar.

¿Qué ha pasado? Tú nunca te peleas.

A la de una... Ha empezado él.

A la de dos... Da igual, eres el mayor.

-¿Vas a tirar la puerta? A la de...

Tienes que tener cabeza. ¡Tres!

Venga, anda, ven.

-Santi, cariño, ven aquí.

Eh, ¿qué pasó? (RESOPLA)

A ver, vosotros dos.

¿Qué pasa? -Ha preguntado si me gustan los tíos.

-Le he preguntado si en el cole se meten con él

por jugar con chicas. ¡Y ha empezado a pegarme!

-No soy maricón, ¿vale?

-¿Le has preguntado si es maricón? ¿Y qué si lo fueras?

Le he preguntado si le gustan los chicos.

-¿Y eso por qué?

No pasaría nada.

No lo soy.

Bueno, pues perfecto.

Lo único que quiero que sepas es que daría igual.

No da igual, no lo soy. En el caso de que lo fueras.

Seguirías siendo el mismo.

Mírame.

Todos te íbamos a querer igual.

Nada cambiaría, somos lo que somos.

Y sentimos lo que sentimos.

Y no tenemos que pedir perdón, y mucho menos permiso.

Sí. Cada uno es como es, Santi.

Mira yo, por ejemplo.

Soy equidistante.

Y yo pedante.

-Y yo... obsesiva.

-Y le gustan los hombres y las mujeres. Y no pasa nada.

¿Qué va a pasar? Vamos, menudo morro.

¿Eh? Puede elegir.

Santi, eso de gay, lesbiana, bisexual...

-¿Eso qué es?

Es lo que estamos hablando, cuando te gustan chicos y chicas.

Pues da igual.

Al final, son solo personas que aman a otras personas y ya está.

Lo que importa es amar.

Es lo más bonito.

Venga, ¿hacéis las paces?

Venga, anda, daos la mano.

(OLGA) Mercedes.

Buenas.

Estás guapísima. Gracias, tú también.

¿Cómo estás?

Pues qué quieres que te diga.

A punto de salir corriendo.

Lo siento, haberte dejado a solas con mi madre...

Esa ha sido la segunda, pero la primera...

Antonio.

¿Qué está pasando, Mercedes?

La verdad es que no tengo una respuesta que tenga sentido.

Ha venido Antonio...

Es que no hace falta que me cuentes nada.

Pero yo tengo que saber una cosa.

¿Tú estás enamorada de mí?

Porque yo sí lo estoy de ti.

Y lo sabes.

Yo no sé si puedo volver a enamorarme.

Me siento muy bien contigo

y...

Pero no he conseguido que olvides.

Es que eso

es imposible.

Claro.

Bueno, tendré que vivir con ello.

Tú te mereces ser feliz.

Tú también te lo mereces.

Supongo que no tienes ningunas ganas de quedarte a esa boda.

¿Tú quieres que vaya?

¿Tú quieres ir?

Yo quiero luchar por ti.

Y creo que huir no es la mejor manera.

(Vítores)

-¡Bravo! -¡Viva!

-¡Viva! -¡Viva!

-¡Vivan los novios! -¡Vivan!

-¡Que la corten, que la corten!

-¡Que se la corte!

-¡Que se la corte, que se la corte!

-A ver, ¿quién tiene hambre?

-¡Todos! -¡Yo!

(Vítores)

¡Vivan los novios!

(TODOS) ¡Que se besen, que se besen!

¡Que se besen, que se besen!

¡Que se besen, que se besen!

-¡Oh!

(CANTA EN CHINO)

¡Canta una en español!

¡Una en español, por favor!

-¡Viva la novia! -¡Viva!

-Paquita.

Ven, ven.

-¡Hala!

¡Vamos!

¡Viva la novia!

¡Viva!

# Fue igual que ayer

# o antes de ayer

# citándonos a ciegas # en un viejo hotel.

-# Un hombre, solo una mujer

# sin nombre, sin pasado # y sin querer saber.

(A LA VEZ) # Subes la escalera,

# siento tus caderas

# entrando poco a poco # en la habitación.

# Juegos en la mesa,

# llega la sorpresa

# que guardas en los bailes

# de tu salón... # -¡Vivan los novios!

-# Pero basta ya de tanta tontería.

# Hoy voy a ir al grano,

# te voy a meter mano.

# Porque otro gallo así nos cantaría.

# Tentamos a la suerte,

# tenemos que ir a muerte. # Estoy por ti.

-# Por ti.

-# Estoy por ti.

-# ¡Oh, sí!

(A LA VEZ) #Mezclé el amor

# con la amistad.

# Son juegos peligrosos, # siempre acaban mal.

-# Un hombre, solo una mujer.

-# Sesenta y nueve formas # de pasarlo bien.

(A LA VEZ) # Luces apagadas

# sin temor a nada.

# Mis manos se han perdido # dentro de tu falda.

# Pasión encendida,

# la emoción servida

# y gotas de sudor # van mojando mi espalda.

# Pero basta ya de tanta tontería.

# Hoy voy a ir al grano,

# te voy a meter mano.

# Porque otro gallo así nos cantaría.

# Tentamos a la suerte,

# tenemos que ir a muerte. # Estoy por ti.

-# Por ti.

-# Estoy por ti.

-# ¡Oh, sí!

# Juegos en la mesa,

# llega la sorpresa

# que guardas en los bailes # de tu salón.

# Pasión encendida,

# la emoción servida

# y gotas de sudor # van mojando mi espalda.

# Pero basta ya de tanta tontería.

# Hoy voy a ir al grano,

# te voy a meter mano.

# Porque otro gallo así nos cantaría.

# Tentamos a la suerte,

# tenemos que ir a muerte. # Estoy por ti.

-# Por ti.

-# Estoy por ti.

-# ¡Oh, sí!

-# Estoy por ti. # -¡Venga, vamos!

# Estoy por ti. #

-¡Vamos!

(SOL LLORA)

-¡Bravo!

(SOL SIGUE LLORANDO)

-¡Bravo! -¡Bravo!

-¡Vivan los novios!

-¡Vivan!

¡Bravo!

(CANTA EN CHINO)

¿Quieres que pida dos "gin-tonics"?

Voy yo. No, déjalo, que voy yo.

Dos "gin-tonics", por favor.

¿Tiene arreglo?

No sé si tiene arreglo.

Sí, tú me dices que sí y yo vuelvo para casa, Merche.

Sí, claro y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Tiene que volver tu madre y la niña. Y volver a ser una familia.

Lo que ha pasado hace un rato yo no sé...

No sé lo que ha pasado.

Merche. De verdad. Gracias.

Sé que no he estado a la altura,

pero, bueno, ten en cuenta que una gota no mueve molino.

No es por eso, no digas tonterías.

En vez de pensar que...

¿Qué? ¿Qué haces?

Me estoy riendo porque creo que nos están mirando.

Ahí está pasando algo.

-Lo que tenía que pasar.

-Si vuelve, Mercedes se equivoca.

-Pero si están hechos el uno para el otro.

-Mercedes se puede equivocar, pero las cartas no.

Y esos dos están ahí ahí.

¿Por qué no me pones las condiciones?

No son condiciones, es que no me fío.

El que yo te quiera no sirve, ¿no?

Bueno, no sirve, no.

Y el que me quieras tú a mí tampoco. Tampoco.

Vamos a ser sinceros, Merche.

¿Más? Mira.

No sé si voy a ser capaz de cambiar, Merche.

Por mucho que me esfuerce voy a seguir siendo el mismo:

un egoísta, un terco, un celoso, un mandón.

Infinito. Sí, infinitamente infinito.

Me pone un hielo, ¿por favor? Hijo, con cuidado.

Perdón. Hola.

Hola.

De todas formas,

he aprendido cosas, Merche.

He aprendido, por ejemplo,

que puedo no ser el único hombre de tu vida.

Ni el único ni el mejor.

He aprendido

que no te hago ninguna falta, que te manejas muy bien sin mí.

Pero yo tengo otra relación.

Ya lo sé, Merche. Lo sabe todo el barrio.

Y tú también.

No te preocupes por Catalina, ella está al cabo de la calle.

Pero es que me ha costado tanto llegar hasta aquí

para ahora, de repente, que...

Yo no tengo ninguna prisa.

Bueno, pues eso es un alivio.

Solo que he pensado que después de lo que ha pasado

esta mañana, a lo mejor podíamos hablar.

Es que eso no lo puede saber nadie.

Pues ya lo sabe María.

Le diré que no se lo diga a nadie.

Lo malo es que también se lo he contado a Toni.

Hijo, por Dios, te ha faltado tiempo.

Merche, ya sabes cómo somos los hombres. Unos fanfarrones.

Le he dicho que sea discreto, que no lo cuente en el telediario.

¿Estos no están muy raros?

Sí, no lo sabes tú bien.

Pues más juntos que esta mañana imposible.

¿Qué pasa, que se han liado o qué?

Joder, chicos, pero esto se cuenta, ¿no?

Yo me acabo de enterar, pero estoy sin palabras.

¿Cuándo me lo ibais a contar?

No sé, esta situación me resulta muy incómoda.

Hablar de esto aquí en este lugar...

A mí también, ¿por qué no vamos a otro sitio?

Necesito tiempo.

Muy bien, Merche, te voy a dar tiempo.

Todo el tiempo que necesites.

Hasta que me canse.

# ¡Ah!

# Cómo hemos cambiado.

# Qué lejos ha quedado

# aquella amistad.

# Así como el viento # lo abandona todo al paso,

# así con el tiempo # todo es abandonado.

# Cada beso que se da

# alguien lo abandonará.

# Así con los años

# unidos a la distancia,

# fue así como tú y yo

# perdimos la confianza.

# Cada paso que se dio

# algo más nos alejó.

# ¡Sí!

# Lo mejor que conocimos # separó nuestros destinos

# que hoy nos vuelven a reunir

# para ver si tú y yo queremos

# volveremos a sentir

# aquella vieja entrega.

# ¡Ah!

# Cómo hemos cambiado.

# Qué lejos ha quedado

# aquella amistad.

# ¡Ah!

# Qué nos ha pasado,

# cómo hemos olvidado... #

-Oye, hacen buena pareja, ¿no?

-¡Uy, uy, uy!

-Una nieta chinita, ¿te imaginas? -Aquí hay pastel.

# Así como siento ahora # el hueco que has dejado,

# quizá llegada la hora # vuelva a sentirte a mi lado.

# Tantos sueños por cumplir... #

-¿Qué te parece si nos echamos un baile tú y yo?

# ¡Sí!

# Lo mejor que conocimos # separó nuestros destinos

# que hoy nos vuelven a reunir.

# Tal vez si tú y yo queremos,

# volveremos a sentir

# aquella vieja entrega.

# ¡Ah! #

¡Venga! Alegra esa cara. Que se va a solucionar, ya verás.

# ¡Ah!

# Cómo hemos cambiado,

# qué lejos ha quedado

# aquella amistad.

# ¡Ah!

# ¿Qué nos ha pasado?

# ¿Cómo hemos olvidado

# aquella amistad? #

¿Dónde está mamá? Hace un rato que no la veo.

¿Y qué hace papá ahí solo?

¿Nos vamos?

-¿Estás cansado?

-De Madrid.

Aquí todo me recuerda demasiado a Angie.

¿Qué es? -Llegó ayer.

-¿Es de Angie? -Sí, está en Málaga.

Se ha librado de Benja.

¡No, no! ¿Dónde vas? ¿Dónde vas?

-No lo entiendes, es la mujer de mi vida.

-Abraham, hijo, yo no sé si esa chica te quiere.

Pero si tú quieres ir a comprobarlo, iremos juntos.

Y la única mujer de tu vida

soy yo.

¿Mercedes dónde está? Que hace mucho que no la veo.

-Ni idea.

-Así que lo tuyo es un hotel de montaña, ¿no?

-Modesto pero con encanto.

-Ah, como tú y yo en esta fiesta.

¿Desde cuándo fumas?

Siempre he fumado en las bodas.

# Lo mejor que conocimos # separó nuestros destinos

# que hoy nos vuelven a reunir.

# Y, tal vez, # si tú y yo queremos,

# volveremos a sentir

# aquella vieja entrega.

# ¡Ah!

# Cómo hemos cambiado,

# qué lejos ha quedado

# aquella amistad.

# ¡Ah!

# Di qué nos ha pasado,

# cómo hemos olvidado... #

(VOZ EN OFF CARLOS) "Y así, en el barrio y fuera de él,

el mundo, muy poco a poco pero sin tregua,

se iba abriendo a nuevas formas de ser y pensar.

Y en medio de todos estos cambios,

el más sorprendente de todos:

Mercedes Fernández y Antonio Alcántara.

¿Qué puedes hacer cuando tus padres no dejan de sorprenderte?

Flipar, sonreír, sacar la máquina

y abrir un nuevo capítulo,

porque todavía nos queda historia por escribir".

# Aquella amistad.

# ¡Ah!

# No, no, no.

# No, no, no.

# Aquella amistad.

# Aquella amistad. #

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Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 369: "No haremos el amor, él nos hará"

12 mar 2020

Septiembre de 1991. San Genaro vive el acontecimiento del año: la boda de Paquita y Venancio. Todos los vecinos se involucran en los preparativos de la ceremonia, a la que asistirá la familia Alcántara al completo, incluidas las nuevas parejas de Antonio y Mercedes.

Justo antes de la boda, Antonio tiene una revelación sobre su relación con Mercedes y decide presentarse de improviso en su casa para compartirla con ella, lo que la deja bastante perpleja.

Inés también tiene pensado acudir a la boda con Belén, pero a su novia le surgen dudas a última hora. Por su parte, Toni ha ido a recoger a la abuela a Sagrillas y se presenta en la ceremonia por sorpresa. Por último, María no anda muy bien sentimentalmente. A su novio, el profesor, le han dado una beca en Berlín y propone a María irse con él.

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