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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 368: "Herminia forever" - ver ahora
Transcripción completa

Herminia.

Herminia.

Ahí. Abra los ojos. Eso.

Ahí.

Yo creo que está usted como una rosa, ¿eh?

¿Quiere que la ayuden a levantarla?

Voy a llamar a sus familiares para que la lleven a casa.

-No, no, a casa no.

-¿El qué?

-A casa no. -A casa no.

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame,

# tú que has vivido

# el despertar

# de un tiempo que nos cambió.

# Cuéntame

# cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

Familiares de Herminia López.

Sí, soy su hija. ¿Cómo está?

Bien, bien, está bien.

Tiene un poco de deshidratación, ¿eh?

Es una mujer fuerte, pero está un poco desorientada.

Pero ¿qué ha tenido, un lapsus o...?

No exactamente.

Evidentemente, está pasando por un cuadro de ansiedad emocional.

¿Han sufrido alguna tragedia familiar recientemente?

No, tragedia, no. Sí.

Bueno... No, tragedia, no, hija.

Problema familiar. Hemos sufrido tensión

en la familia. Bueno, en fin, tienen que cuidarla,

que no se lleve disgustos.

Y ya está. Necesita un entorno estable.

El entorno lo tiene en casa, la llevamos y que descanse.

Sí, me la voy a llevar a mi casa.

Me temo que no es eso lo que quiere.

¿Perdón?

Que no quiere ir a casa. No quiere ir a tu casa, Merche.

Pero si es su casa.

¿Adónde quiere ir?

(VOZ EN OFF HERMINIA) "Querido Carlos:

Espero que al recibo de la presente te encuentres bien.

Yo estoy bien, gracias a Dios.

¿Y Karina y mi biznieta?

No sé qué es lo que te habrán contado tus padres o tus hermanos,

pero yo estoy bien.

Ya sé que creen que he hecho cosas raras,

pero más raro es para mí lo que están haciendo ellos.

Y cuando digo ellos digo tus padres

y también tus hermanos, porque yo ya no entiendo nada

y por eso me hice a la idea que esta vida ya no es para mí.

Y no lo digo para que nadie sufra, sino porque ya he vivido muchos años

y he pasado por muchas cosas.

Por eso te quiero contar mi verdad".

(RADIO) "Blindados federales

patrullan por las calles de Gorovo...".

Herminia, ¿está segura que quiere ir a Sagrillas?

¿No ha dicho que quiere ir a Sagrillas?

Pues entonces vamos a Sagrillas. Pues nada,

a Sagrillas.

Apagad esa radio, anda.

Que no quiero oír otra vez el comienzo de la guerra del 14.

(RADIO) "...el temor de que se reproduzca la violencia.

Los croatas han pedido las armas para oponerse

a lo que consideran...".

¿Alguien me puede explicar por qué tenemos que ir a Sagrillas?

La abuela quiere ir a Sagrillas. Ya.

¿Qué pintamos todos ahora ahí? Bueno, vamos a estar con ella.

Está mal. Ya está, vamos viendo, ¿eh?

Yo tengo examen el jueves que viene.

Pensaba estudiar el finde, pero, bueno.

Todos tenemos cosas que hacer, no eres el centro del mundo.

Bueno, tampoco hace falta que me des lecciones.

No te estoy dando lecciones. Pues lo parece.

Oye, María, no empieces, ¿eh? Joé, todos contra la pequeña.

¿Sabéis lo que yo me juego en ese examen?

Hay cosas más importantes que tu examen.

Pues no, para mí no.

Para mí lo más importante es el examen.

Siento decirte que sí las hay.

Ahora podría estallar una guerra en cualquier momento Yugoslavia.

A veces deberíamos mirar más allá de nuestro ombligo.

Ah, ¿que yo me miro el ombligo?

Un poco sí, María, la verdad.

No debiste haberte ido de casa en el peor momento.

Pero si vosotros os fuisteis cuando os dio la gana.

¡Qué fuerte! Era otro momento.

¿O no? La situación era distinta, papá y mamá estaban juntos.

¿Ahora que están separados

me tengo que quedar en casa de por vida?

No es eso, pero podrías haber tenido en cuenta más a mamá y a la abuela.

No me lo puedo creer. Pero ¡qué morro!

Habéis hecho lo que os ha dado la gana toda la vida.

Y nos hemos equivocado mucho también.

Sí, sobre todo algunas. ¿A qué viene eso ahora?

Crees que me estoy equivocando, ¿no?

Pues, mira, ya que lo preguntas, sí.

Todas no estamos equivocando menos tú, que eres el listo.

Yo también me equivoco.

No quita para que piense que se equivoca. Y tú.

Bueno,

estábamos hablando de la abuela y de repente el tema soy yo o cómo.

No, es que parece que el tema no solo eres tú, ¿verdad?

Lo único que decimos es que habría sido mejor

que aguantaras un poco más en casa.

Va. Olvídalo, ya está.

Pues no. No lo olvido porque me parece muy fuerte,

¡muy fuerte! Y estoy muy cabreada.

Bueno, pues perdona.

Perdón.

Quiero bajarme del coche. ¿Qué dices, María?

Que pares el coche. No digas tonterías, no voy a parar.

Que pares, me quiero ir a Madrid. ¿Cómo te vas a ir?

¡Que sí, que lo pares!

¡Que pares el coche o me tiro en marcha!

¡María! ¡Ya está bien!

Bájate tú, porque es que yo la cojo de los pelos.

¡María!

(Claxon)

¡Joder! ¿Qué haces? ¿Qué estás haciendo?

¡Ya os lo he dicho, me vuelvo a Madrid!

Ya está bien, ¿eh? No, no está bien, no está nada bien.

Venga, sube al coche y hablamos, que estamos muy nerviosos.

¿Sabes por lo que he tenido que pasar este año en casa?

Vale que tengáis vuestra familia y vuestra vida,

pero yo me he tenido que comer lo de mamá y papá sola.

Bueno, a ver, María, vale. Venga, puede que tengas razón, ¿eh?

Y, además, si me he equivocado con irme a vivir con Salva

es cosa mía.

Vale.

Vale, claro que sí.

¡Que no me des la razón como a los locos!

Además, que yo nunca nunca me he metido en tu vida.

Y yo te lo agradezco, ¿eh?

Pero ya está bien, sube al coche. Venga.

Uy, qué frío.

Buf.

Ah, Herminia, quería contarle.

Madre del amor hermoso.

¡Esta no es mi casa!

Sí que es tu casa, sí, madre. Ahora pintamos todo y ya está.

Por Dios, ¿por qué habéis pintado la casa como si fuera el infierno?

¿De quién ha sido esta idea?

Mía, ha sido mía.

Este hombre no está bueno de la cabeza.

Fue un mal momento.

¿Un mal momento?

¿Por qué no te pintas tú lo que tú ya sabes?

Y no las paredes de mi casa, ¿eh?

Tranquilízate, ya sabes que el médico ha dicho

que te tienes que tranquilizar.

¿Y cómo quieres que me tranquilice, por Dios?

Si esto parece la cueva de Satanás.

Llamo a Luis y que venga con un par de hombres y ya está.

Lo que podemos hacer es ir a comer al Parador y cuando terminemos

ya está esto resuelto.

¿Cómo quiere que se lo deje, Herminia?

¿Pues cómo lo voy a querer? Como estaba.

Yo quiero que todo quede como estaba.

No se preocupe, todo quedará como estaba.

Ya se lo llevo yo. Trae.

Que yo puedo perfectamente.

Yo no sé en qué estabas pensando. ¿Quieres que te lo cuente?

No hace falta que me lo cuentes.

Quiero que lo arregles.

Voy a llamar a Luis que venga. No lo repitas y llama.

¿Estás bien?

No.

¿Quieres dormir un ratito? No, hija, no.

Lo que quiero es despertar de esta pesadilla.

Antonio ya está llamando para que cambien la pintura,

no te preocupes. (RÍE)

No estoy hablando de pintura.

Estoy hablando de otra cosa.

(SUSPIRA)

¿Se puede saber qué te pasó?

Me perdí.

¿Por qué te alejaste sola?

Tenía que hacer de vientre.

En medio del campo.

No lo iba a hacer delante de todos, ¿no?

(SUSPIRA)

¿Qué?

Que nos lo has hecho pasar muy mal. Ya.

¿Y vosotros a mí?

¿No me lo hacéis pasar mal?

Ya lo sé.

Tú zascandileando por ahí como vaca sin cencerro.

El otro con los autobuses y viviendo con esa chalada.

Toni yéndose a la guerra.

La otra buscando un padre distinto para su hijo cada dos por tres.

¿Eh? El otro en América

y la niña liada con el profesor.

¿Tú crees que este es el mundo en el que me gusta vivir?

Bueno, los tiempos cambian.

Y hemos cambiado todos.

¡A mí no me gustan tantos cambios, concho!

Pues lo siento, lo siento. No, si...

La culpa la tengo yo

por haber vivido tanto.

No deberíamos vivir tanto, de verdad.

Se conocen demasiadas cosas nuevas

y la cabeza ya no aguanta tanto cambio.

¿Qué pasó con ese hombre?

¿Tú cómo lo sabes?

Yo sé muchas más cosas de las que tú te figuras.

¿Qué pasó?

Pues que se anuló el vuelo y no fuimos a Florencia.

¿Y no pasó nada?

Ya te he dicho que nos quedamos en Madrid.

Ya.

(Puerta)

Merche.

Ya viene Luis

con un par de hombres a pintar. Bueno.

(Claxon)

Esos deben ser los chicos.

Ya ves tú, todo tiene arreglo. Ya.

Hay cosas que no se arreglan con una mano de pintura.

No hace falta que digáis nada. Joder, papá, pero ¿fuiste tú?

Pues sí, hija, fui yo, sí.

Si se me ocurre a mí hacer esto en las paredes de mi cuarto,

no quiero imaginar la que me habríais liado.

Te hubiéramos echado una bronca, porque...

(CHISTA) ¿Ya estáis aquí? Sí.

¿Y la abuela? Está descansando.

¿Cómo está? Bueno, así así.

Está rara.

Ya has oído lo que ha dicho el médico,

que está en estado de "shock".

Pero ¿qué es lo que pasó? Yo desde luego no lo sé.

Según vi yo, se encaminó por el camino hacia el bosque

como si fuera Caperucita y se fue.

Dice que se fue a hacer caca. No, yo no me lo creo.

¿Y por qué no te lo crees? Porque vosotros no la visteis.

Ya, no la vimos, por eso estamos preguntando, papá.

La abuela lo que necesita ahora es cariño y que estemos con ella.

Que vea que la necesitamos y que la queremos mucho,

porque siente como que ya no pinta nada en este mundo.

La abuela ha nacido a principios de siglo y ha nacido en Sagrillas,

que era como nacer en el siglo XVIII.

Los tiempos corren muy deprisa.

Yo creo que está...

desconcertada.

Pues yo creo que lo que de verdad la ha machacado

ha sido vuestra separación.

Bueno,

hija, no es la primera vez que nos separamos.

No sé, la otra vez fue diferente.

Entonces hubo un malo. Lo siento, papá,

pero es que... No, hija, tranquila. Si total, ya...

La abuela se centró en ti

para ayudarte, pero es que ahora mismo

por lo que parece os habéis cansado.

O eso parece, porque yo no entiendo por qué os estáis divorciando.

A lo mejor es que eres demasiado joven

para entender ciertas cosas.

¿Y la abuela qué?

¿También es demasiado joven?

María, va. ¿Qué?

Pero ¿es que ya no os queréis?

No sé, porque es que a mí no me lo parece.

Es más complicado que todo eso.

No creo que más complicado que la bioquímica.

Y la estoy aprobando.

Así que si me lo queréis explicar,

seguro que lo entiendo. Seguro que lo entiendes,

pero no es el tema, ¿eh?

Perdona, Toni, pero yo creo que es el mismo tema.

Pero es que no es el momento de discutir eso ahora.

Ah, ¿no?

Pues yo nos veo aquí solos

sin hijos, sin parejas y estamos todos.

No sé, pero la verdad

no creo que encontremos mejor momento que este.

Lo que pasa es que es una decisión que han tomado papá y mamá y ya está.

Pero si me habéis enseñado

que todo lo que le pase a un miembro de la familia les repercute a todos.

Bueno, es que no me lo habéis enseñado.

Lo he visto.

O si no, ¿qué hacemos todos aquí?

La niña tiene razón,

pero seguramente es que todo sea más difícil de lo que parece.

No todo es tan sencillo

como la bioquímica, hija.

Bueno, venga, ¿qué hacemos?

¿Eh?

A mí me gustaría que os quedarais aquí con nosotros, pero...

¿No podéis?

Sí, bueno, yo tengo a Oriol en casa de una amiga, así que...

sí podría.

Yo no estoy trabajando, sería avisar a Deborah.

Si es que yo tengo un examen.

Nada, si quieres te llevo al autobús y te largas a Madrid.

Bueno, eso tampoco es, ¿eh?

¿Por qué, no tienes un examen?

Pero lo tengo el jueves, da igual, lo llevo bien.

De verdad, me quedo.

Os lo agradezco mucho,

creo que para la abuela va a ser muy importante.

(CHISTA) Viene la abuela.

No hace falta que disimuléis, ¿hablabais de mí?

(TODOS) No, no, qué va.

-Bueno, vamos comer.

¿A comer? Ah, ¿que tienes hambre?

No, no tengo hambre, pero...

con estas paredes me va a dar un ataque.

Bueno, pues nada, todo el mundo al Parador a comer

y así le damos tiempo a Luis para que pinte otra vez.

(SUSPIRA) Lo que pueda.

Y compramos en Tobarra, no tenemos nada.

Si no tenemos nada, mejor vamos a Hellín,

porque en Tobarra no hay supermercado.

Tenemos que estar en el ultramarinos y tardamos tres horas, ¿eh?

¿Qué miras con esa cara?

(VOZ EN OFF HERMINIA) "Para los de tu edad

es difícil imaginar cómo han cambiado las cosas

desde que yo nací hasta ahora.

Yo no vi encenderse una bombilla hasta que tenía ocho o diez años

ni vi pasar un coche de cerca hasta los 14.

No salí de Sagrillas hasta los 16

y cuando nos poníamos enfermos íbamos a la curandera.

Mi padre fue a la guerra de África, mi hermano mayor a la de Cuba

y yo viví la del 36.

Y luego todo empezó a cambiar muy deprisa

y nos fuimos a Madrid

y vi en la televisión cómo llegaban aquellos hombres a la Luna.

Y cómo vinieron los hombres con pelos largos

y las mujeres con las faldas cortas,

y la gente dejó de casarse y empezó a arrejuntarse.

Y vino un cura negro a San Genaro

y una peluquera que en realidad era un peluquero.

Y yo me conformaba con todo porque tenía una familia

y con eso me bastaba".

Muy bien, esta es mi cocina.

-(CON ACENTO ÁRABE) Buenas tardes. -Buenas tardes.

-El señor Luis nos ha llamado para venir pintar cocina.

-Sí, sí.

-Blanca y nueva y rápido. -Muy bien.

-¿Parece bien? ¿Señora gusta?

-Señora parece bien.

¡Madre mía!

Sí que lo han hecho rápido, sí. Muy buenas.

Hola. Han dejado todo por medio.

Hola. Hola.

Pues nada.

Empezad a meter esto en la nevera.

(HABLA EN ÁRABE)

"As-salamu aláikum". "Wa aláikum as-salam".

"Shukraan, shukraan".

"Shukraan". Ajá.

Señora como mi abuela.

Muchas gracias.

Muchas gracias. Familia, ¿se puede?

Hola. Hola, María.

Hombre. Pero si está aquí

el capataz mayor. Me cago en la leche.

Hola. -¿Qué tal, Antonio?

Menos mal que has sacado la tanqueta.

A ver si animamos el censo sagrileño,

que como nos descuidemos nos cierran la escuela.

¿Qué tal, Herminia?

-Hola, hijo, hola. -¿Cómo estamos?

-Son moros ¿no?

-De Marruecos, viven en las casas del Soto.

¿Quieres algo, quieres un vaso de agua?

Vale, sí, por favor, Mercedes. Hola, Herminia.

Estos chicos muy bien, ¿eh?

Muy bien pintura, muy rápida.

Todo muy bien.

Señora es jefa.

Señora, si usted quiere

nosotros venir a ayudar al campo

y cosas.

Usted llama, nosotros venir muy rápido.

-Muchas gracias.

Muy bien, ¿cuánto?

(HABLAN EN ÁRABE)

-Dejaos de historias, negocio con ellos y luego te digo.

¿No quieres...? No.

Lo va a negociar jefe Luis. Luego hablamos.

¿Eh?

Vale, vale. -Venga.

-"As-salamu aláikum". Muy bien, muy bien.

¡Adiós! -Chao, chicos.

Muchas gracias. (TODOS) Adiós.

Madre mía. ¿Cuánto llevan estos aquí?

Llegaron como a finales del año pasado más o menos.

-Son muy majos, nos ayudan en la viña y en lo que haga falta.

Amárrales también para la vendimia y bájales un poquito el precio.

Herminia.

¿Qué, está usted contenta?

Ya ve que todo vuelve a estar como antes.

Todo no.

Solo la pared.

Bueno. Anda, Antonio,

abre un poquito que corra el aire. ¿Y tú cómo estás, hija?

Bien. ¿Tienes molestias?

Bueno, supongo que lo normal, la verdad.

Mareos al principio, dolor de piernas, ¿verdad?

-Sí. Últimamente... -Últimamente tengo ardor de estómago.

-Uy, eso es por el pelo. -¿Sí?

-Sí, seguro que te va a salir un niño peludo.

-Bueno, pues tiene a quien salir. -Mejor que salga a la madre.

(VOZ EN OFF HERMINIA) "Cuando los vi ahí

todos relajados conversando como si tal cosa,

me vino una pena que casi me echo a llorar.

Menos mal que no lo hice, porque si no imagínate el número.

Solo faltabas tú para que la familia estuviera completa.

Como siempre había sido

antes de que la vida se hiciera tan complicada".

Ya no fumo, hijo, no fumo. Solo cuando tengo una emergencia.

Yo tampoco, pero mira.

Ahora todos fumáis rubio.

Antes fumábamos negro.

Fumábamos negro

porque creíamos que nos gustaba más, pero era porque era más barato.

Así con todo, hijo.

Creemos que hacemos lo que queremos, pero hacemos lo que podemos.

Bueno, no siempre, ¿no?

A veces, tomamos decisiones libremente.

Tú sin ir más lejos.

Habrás acertado o no, pero siempre has sido muy libre.

¿Tú crees?

Coño, siempre has hecho lo que te ha dado la gana.

Pues yo no lo veo así, hijo. Pues sí.

No sé, siempre he hecho lo que creía

que era mejor para todos.

Puedo haberme equivocado, hijo, pero desde luego

nunca me he dejado llevar.

Pues eso, que has tomado tus decisiones libremente.

Que no es lo mismo que a lo loco, es distinto.

Claro que no es lo mismo, hijo.

Qué listo eres, Antonio Alcántara.

Listo eres. No, no soy tan listo.

Si lo fuera, no habrían estado a punto de matarme

en una aldea de Irak.

Yo sí que he tomado decisiones a lo loco.

Toni, tú siempre has hecho lo que creías que era tu deber.

Papá,

vi como un hombre saltaba en pedazos delante de mí.

Mala suerte, hijo, mala suerte. No, no es mala suerte.

Murió por 200 dólares que yo le obligué a coger, coño.

Si yo hubiera tenido ganas de cagar y no él, ahora mismo serían Deborah

y mi hija las que estarían solas.

Calla, no digas eso, por Dios. Es verdad.

¿Hablaste con ella, le has dicho que estás aquí?

Sí, se lo he dicho. ¿Y qué te ha dicho?

Nada, ha alucinado. ¿Se ha enfadado?

No, se va a enfadar cuando le diga lo que quiero hacer.

Me han propuesto cubrir los Juegos Olímpicos de Barcelona.

¿Qué dices, hijo?

Sí, pero es complicado, papá, no.

Vamos a hablar de la abuela, por eso estamos aquí.

No, de la abuela no quiero hablar,

no quiero ni pensar lo que hubiera pasado si no aparece.

¿De verdad se perdió? Sí, hijo, se perdió.

Vamos, se me perdió.

Está muy mayor ya, con todo lo que está pasando...

Yo no soy culpable de lo que está pasando.

Nadie está diciendo que lo seas. La culpable es tu madre.

Ella hace lo que le da la gana, hace todo a lo loco.

Sus razones tendrá, ¿o no?

Ay, hijo.

Siempre os ponéis de parte de tu madre, coño.

Bah, supongo que eso es lo normal.

Hijo, yo hago las cosas

que creo que tengo que hacer. Mira, ahí la he dejado

hablando con su lo que sea. El de "La casa de la pradera".

¿Qué he hecho?

¿Meter las narices? Pues no, tu padre elegantemente

ha dado un paso atrás, ¿eh?

Para no interferir, ¿entiendes? Y no molestar.

Elegantemente, con discreción.

Así entiendo yo las cosas.

¿Sabes que ayer le dejó plantado en el aeropuerto?

Sí, ya lo sé.

Pues que se joda, no te jode. (RÍE)

(TELEVISIÓN) "Y dos no discuten si uno no quiere.

Pero si la que quiere es una mujer, entonces, amigos míos...".

(SUSURRA) Pasaremos el fin de semana aquí con ella.

También están mis hijos, sí.

Lo siento, la verdad es que...

Claro.

Te llamaré en cuanto llegue a Madrid.

Otro para ti.

Adiós.

(TELEVISIÓN) "Porque soy la única que discurre en esta casa.

-Eso lo reconozco.

-Lo reconoces, claro, es muy cómodo...".

-No hace falta que disimules.

Cualquiera diría que os interesa mi opinión.

Claro que me interesa, madre.

Cómo no me va a importar tu opinión. Ya se nota.

-Ya están hechas las camas, ¿eh?

La abuela que duerma en su cuarto, nosotras en la otra cama grande,

los chicos en el de las dos camas y tú en el pequeño.

-Vaya un apaño.

Yo me voy a dormir.

Pero si no... ¡no has cenado!

No tengo hambre.

¿No quieres un poquito de leche con galletas aunque sea?

¡No tengo hambre!

Buenas noches.

Está fatal, ¿no?

La verdad que no parece ella.

Es que ni siquiera se ha quedado a ver a Concha Velasco.

Con lo que le gusta a ella. Ya.

¿Qué hacemos, mamá?

Pues qué vamos a hacer, hija.

Esperar estos días a que descanse.

Ya has oído al médico, tiene que estar tranquila.

No te pongas triste, mamá, va.

No te preocupes.

¿Eh? ¿Cómo no me voy a preocupar?

Mira cómo está.

Sí, pues yo no estoy preocupada, yo lo que estoy es asustada.

Bueno, se pondrá bien, ya lo veréis.

¿Bien? ¿Cómo que se pondrá bien?

Lo que tiene no es una enfermedad, ¿eh?

Lo que...

lo que tiene es que no quiere vivir.

¡Qué frío!

¿La abuela?

Se ha ido a dormir.

¿Tan pronto?

Estaba cansada.

Bueno, ¿hace falta que ayudemos con las camas o con algo?

Ya están hechas. Dormís en el cuarto de las dos camas.

¿Has hablado con quien tenías que hablar?

Sí. ¿Qué te ha dicho?

¿Te importa?

Pues sí, mujer, sí, le has chafado el plan.

Bueno, porque tú perdiste a mi madre.

No, tu madre se perdió sola.

No, no, Antonio.

¿Qué pintaba mi madre en un autobús yendo a Sevilla?

¿Eh?

Pensé que le sentaría bien. Pues no.

Todo estaba organizado, se quedaba con María tranquilamente

en casa, pero tú no, erre que erre.

Mira que te dije que no metieras a mi madre en medio,

pero, nada, tú como vas a lo tuyo...

Y tú, María,

¿por qué le dejaste marchar a la abuela?

¿Eh? Ahora la culpa es mía, ¿no?

Mira, mamá, ¿eh? Que se fue porque ella quiso.

Pero ¿qué iba a hacer?

¿La iba a obligar a quedarse en casa o qué?

Que la abuela sabe lo que hace. Baja la voz.

Y si está así es por culpa vuestra. Vale ya, María, ya está.

Déjala, déjala.

Que hable. Tiene muchas cosas que decir.

¿Podemos parar ya? No va a seguir hablando, no.

¿A qué nos va a llevar? Vamos a discutir.

Cuando todos sabemos por qué está así.

¿Eh?

Vamos a bajar la voz y vamos a descansar.

Anoche no dormimos nada, venga.

Venga.

Buenas noches.

Buenas noches. Buenas noches.

Pues yo no tengo sueño.

Oye, ¿qué ponéis esta noche en la tele, hijo?

¿Qué ponemos?

"La noche de Walpurgis".

Pues podían poner "La noche de los Alcántara",

que seguro que es más terrorífica.

(TOSE) Es que todo el lío,

tu madre se pone... Claro, tu madre se va a Florencia y...

Papá. Y ahora el problema es de todos.

Pero si es muy sencillo, que llegamos con el autobús

y aquí estaba el bar, aquí enfrente.

Pues tu abuela no sé qué hizo que se fue

al bosque. ¿Comprendes?

Anda, esa camiseta hacía mucho que no la veía.

Sí, estaba en el armario.

Oye, ¿y tu pijama? Pues...

Se lo he cogido a Carlos, no sé.

Joder, lo llego a saber y me traigo los libros.

Siempre puedes volver a Madrid.

No, no. Si es que no me quedaría tranquila.

¡Joder, qué fría!

¡Buah!

Mira.

Qué fuerte.

¿A ver?

¿Es de papá y mamá? Claro, ¿de quién si no?

A ver.

Buah, mira.

"Lo que deben saber los novios antes de la noche de bodas".

Qué fuerte, ¿no?

Es que tú no viviste el franquismo, eso sí que era fuerte.

Ya.

Oye, ¿qué os pasa a Toni y a ti? Os he visto muy enfadados.

Ay, pues... que no le gusta mi nueva pareja.

Ah, pero ¿que tienes nueva pareja?

Sí.

¿Qué le pasa, por qué no le gusta?

Porque es una mujer.

Joder. Ya.

¿Quieres preguntarme algo?

No sé de qué. Pues de esto.

No sé, es que es tu vida.

Yo, si tú eres feliz y te va bien,

pues entonces...

¿Tú me apoyas?

Claro. Claro que te apoyo.

¿Cómo no te voy a apoyar?

Es que Toni no opina lo mismo.

Pero es que Toni ya lo sabes, que en el fondo es muy clásico.

Y él se cree que nos tiene que proteger a todas.

Ayer estuvo muy mal con Belén.

¿Belén? ¿La del teatro?

Sí. Fue muy desagradable.

Ah, pero que... ¿es Belén? Sí.

(RÍE)

¿Y cómo es?

¿Belén? Sí.

Si ya la conoces. A Belén no la conozco mucho.

La conozco de: "Hola, hola".

Pues...

es especial.

Es...

muy fuerte

y a la vez muy tierna.

Yo con ella me siento

fuerte y tierna al mismo tiempo.

Y...

¿cómo fue la primera vez?

¿Fue muy raro?

No, fue fácil.

Fue como hacer un viaje a lo desconocido,

pero que al mismo tiempo me resultaba muy familiar.

¿Y entonces ya no te gustan los chicos?

Sí, claro que me gustan.

Pero ahora me apetece dormir con Belén.

Pues hoy te toca dormir conmigo, lo siento.

No lo sientas tanto, que últimamente no nos vemos nada. Apaga la luz.

Estoy que me muero de sueño.

(SUSPIRA)

Inés. ¿Qué?

¿Te acuerdas de lo que me dijiste la primera vez que me bajó la regla?

No.

Pues me dijiste

que el siglo XXI iba a ser de las mujeres.

Ya veremos.

Pues seguro que sí.

Descansa.

Te quiero. Y yo.

Lo sé.

Sueña con tu Belén. Y tú con tu profe.

(MURMURA)

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte...

(Campanas)

(Campanas)

Buenos días, dormilón.

Te he echado esa manta porque te estabas quedando helado.

Gracias.

¿Te has dormido viendo la televisión?

Pues parece que sí. Vaya.

Mercedes habrá tenido la cama

para ella sola.

Tan ricamente que habrá dormido.

¿Quieres un café?

Voy a hacer picatostes.

Ah, muchas gracias.

# Tiene mi Tarara un... #

Hace que no como picatostes un siglo.

Pues ya va siendo hora.

# ...dedito malo que no se lo cura # ningún cirujano. #

¿Quiere que le ayude, Herminia?

No, no hace falta, hijo. No hace falta.

# Mi Tarara sí, mí Tarara no,

# mi Tarara, niña, que la bailo yo. #

Antonio, hijo, lávate allí en el cuarto de baño, anda.

Ve y cuando vuelvas ya tendrás el desayuno preparado.

# La Tarara mía que la bailo yo. # ¿Está usted bien, Herminia?

Claro, divinamente, ¿por qué?

# Tiene mi Tarara... # Buenos días.

# ...un dedito malo que no se... #

Buenos días. Hola.

# ...se lo cura ningún cirujano. #

¿Has dormido bien, madre? ¡Uy!

Como un tronco.

Estás haciendo picatostes. Sí, claro.

A los chicos les encantan. ¡Y a ti también!

Y no me vengas con que engordan.

# Tiene mi Tarara un dedito malo

# que no se... # ¿Estás bien?

¡Otra que tal! Claro que estoy bien, estupendamente.

Me voy a lavar.

# ...ningún cirujano. # Mi Tarara sí,

# mi Tarara no,

# la Tarara, niña, # que la bailo yo. #

Mercedes. Antonio ha dormido aquí esta noche.

Ah.

Se quedó dormido viendo la televisión.

Y cuando esas cosas pasan... malo.

Los matrimonios tienen que dormir juntos.

Bueno, yo no me quiero meter en lo que no me importa,

pero cuando un hombre no se va a la cama con su mujer

y se queda viendo la televisión...

es que pasa algo.

(SUSPIRA)

Cuando las cosas van bien

no hay tele que le gane a lo que tú ya sabes.

(RÍE)

Madre, tú sabes que Antonio y yo...

Bueno, bueno, bueno.

No digas nada, no digas nada, yo no me quiero meter en nada.

Antonio es muy buen hombre,

pero, hija, al más bueno

le da un momento de flojera.

Así que ándate con ojo y espabílate.

Espabílate, que hay mucha fresca por ahí suelta.

# Mi Tarara sí, mi Tarara no... #

Buenos días. Buenos días, hijo, buenos días.

Tu abuela está rara.

Ya lo sé, papá, por eso estamos aquí.

No, no.

No está rara como ayer,

está rara de otra manera. De una manera más rara, hijo.

¿Más rara?

Sí.

Huele muy bien. Porque está haciendo picatostes.

¿Picatostes? Hace siglos que no hace.

Pues por eso mismo, coño, por eso mismo.

Joder, qué bien huele.

No me estás escuchando, hijo, que tu abuela está rara.

Te estoy escuchando, ya lo sé, estamos aquí por eso.

Creo que está demenciada.

¿Qué?

Que está demente, que no sabe ni en qué día vive, no te digo más.

Bueno. ¡Qué ricos, abuela!

Ah, come, come, que te estás quedando muy flaca.

Y tú también, Mercedes, come más.

¿Otro, madre?

Yo no voy a poder más, ¿eh?

Pues a los hombres no les gustan las mujeres flacas, ¿eh?

Bueno, venga.

Vamos allá.

Déjalo, ya lo recogemos nosotros.

¿Sí? Recogemos nosotros.

Descansa un poco. Si no estoy cansada.

¿Cuánto tiempo hace que no desayunábamos juntos?

Muchísimo. Toda una vida.

Bueno.

Pues ahora que estamos aquí,

yo creo que debemos de aprovecharnos.

Yo me voy a ir a dar un paseo, voy a ir a la iglesia.

¿Alguien se viene? ¿Ahora?

Menuda panda de herejes estáis hechos, ¿eh?

Yo voy contigo, madre. Muy bien.

Os espero a los dos. Voy a cambiarme.

¿Qué pasa, que ahora tenemos que ir juntos a la iglesia?

¿Lo has oído? Ella piensa que donde va uno va otro.

Ya, Merche, también donde duerme uno duerme otro y no.

Es como que no supiera la situación. O como si la negara.

¿Se le ha ido la olla?

Un poco sí.

Yo casi prefiero que se quede así que como estaba ayer.

Pobrecita, si estaba muy triste.

Ya, eso sí.

Yo hace mucho tiempo que no la oía cantar.

¿Cuándo ha sido tu madre de cantar? No habéis cantado nunca.

No tenéis oído en la familia. ¡Uy!

Mira, "uy" dice. ¿Y tu padre?

Menos tu padre. Un día iba por la plaza

cantando y silbando y los perros salían aullando,

como si vieran el lobo.

Pero ¿a qué viene eso ahora? Nada.

Un comentario.

El caso es que la abuela canta

y hace picatostes. Y mejor que nunca.

Ya, pero me pone un poco nerviosa.

No sé, yo la veo tan contenta que... Contenta, pero no es la realidad.

¿Y qué hacemos, le contamos la verdad?

¿Y qué hacemos, le mentimos?

Tampoco es mentirle.

¿Si no es mentir qué es? No seas picajoso.

Coño, es que no sé si me parece bien, la verdad.

Pero ¿tú nunca has ocultado algo a alguien para no hacer daño?

¿Qué ha dicho el médico? Que podía estar desorientada.

Pues eso, está desorientada.

Bueno, yo creo que lo mejor es que lo dejemos así de momento.

Pobre abuela, ¿eh?

Qué putada es hacerse mayor.

Ea, ya estoy.

Si me vais picando las verduras,

cuando vuelva os hago un pisto. -Cuenta con ello, abuela.

Oye, abuela.

¿Qué?

¿Tú te acuerdas de algo del viaje a Sevilla?

¿A Sevilla? Sí.

Yo no he ido a Sevilla en mi vida.

Bueno, hijo, ¿qué, qué...? ¿Qué voy a querer?

Joder, Toni.

¿Qué pretendías?

Confirmar la noticia. ¿La has confirmado?

Pues sí.

A la abuela se le ha ido oficialmente la cabeza.

Sí, los dos han nacido aquí, en Sagrillas.

Lo que pasa es que después se fueron a Madrid.

Aquí se casaron, aquí nacieron sus dos hijos mayores.

(SUSPIRA)

Todos sagrileños por los cuatro costados.

-Me alegro mucho de conocerles. Los Alcántara son una celebridad

aquí en Sagrillas. Uno de sus hijos trabaja en televisión, ¿verdad?

El mayor. Luego tengo otra que es actriz.

Los dos sagrileños. Me han salido famosos, ya ve usted.

Tengo otro en Nueva York y la pequeña estudia medicina,

pero son de Madrid.

Una familia estupenda. -43 años casados, que se dice pronto.

-Pues eso ya en mi generación no se ve.

Nosotros somos más egoístas.

Hemos vivido mejor y aguantamos menos.

Y ahora las mujeres quieren otras cosas.

¿Cree que es culpa de las mujeres?

Sí.

Digo, no, no, es que... los hombres no quieren adaptarse.

Se tienen que espabilar un poco.

Hombre, si las mujeres

no tuvieran tanta prisa, ¿verdad, páter?

¿Qué prisa? Lo que pasa es que los hombres

están muy cómodos y claro... Bueno, bueno.

40 años discutiendo, pero se quieren como el primer día.

-Ya sabe lo que dice el refrán:

los amores reñidos son los más queridos.

También hay otro que dice

que hay amores que matan más que el tabaco.

Precisamente ayer

estuvo aquí una sobrina de ustedes.

Paquita. Paquita, sí.

Venía a arreglar los papeles para la boda.

¿Qué boda?

Se va a casar.

¿Paquita? Con otro de aquí.

Venancio se llama el chico.

Con el Jato.

Así le llaman, creo.

Muy buen chico. ¿Usted cree?

Sé que tuvo sus problemas, pero se le ve muy arrepentido.

Voy a hacer la ronda por las casas de los mayores.

-Ah, ¿sí? ¿A quién va usted a ver, padre?

-Pues... a Camilo, a Fernanda, a Alejandro.

-Pues voy con usted y así los veo yo también, ¿eh?

Y vosotros aprovechad y daos un paseo, ¿eh?

Vamos a ver a las niñas.

Las niñas se están vistiendo en casa.

Las niñas son las viñas, Merche, vamos a ver a las niñas.

¿Esta sobrina tuya está tonta o qué? Pues eso digo yo.

¿Cómo vuelve con este, por Dios? Con Venancio.

# Mi corazón late al compás...

(A LA VEZ) # Cuando te veo en el autobús,

# y no lo puedo ya parar

# porque me llena de inquietud.

# Y no lo puedo remediar,

# mi corazón se pone a palpitar. #

Ven, abuela, baila con nosotras. No, no, déjame, que me descuajaringo.

Baja eso un poquito. -Voy, voy.

-Qué buen pisto estáis haciendo. -Sí.

¿Vas a utilizar el vino para el pisto?

No, es para mí. -Ah.

-¿Alguien quiere? -¡Yo!

Venga, yo también. Bien, esas son mis chicas.

Mira, abuela, ¿has visto?

Lo estoy cortando bien, ¿eh? Ya, ya.

-Abuela. -Venga, toma, María.

Vale. Abuela.

Tú la primera siempre.

-Vamos a brindar. -Venga.

Por la abuela. Por la abuela.

Por la familia.

-Por la familia. Por la familia.

Cómo están esas viñas.

Vamos a tener que espergurar cuanto antes.

¿El qué? Voy a tener que llevar un diccionario cuando hablo contigo.

Mujer, quitar los brotes que sobran.

Podar. Bueno, no exactamente.

Es parecido, pero no es lo mismo.

Espergurar es cuando quitas los brotes que sobran

a partir del cuarto nudo y así se potencia mucho el racimo.

Te gusta decir palabras raras para lucirte, ¿eh?

No, me gusta hablar con propiedad, Merche.

Espergurar siempre ha sido así, también se le llama

"espampanar" o "despampanar", eso has tenido que oírlo.

Eso sí te lo entiendo mejor. Bueno.

Luis sabrá cuando tiene que hacerlo.

Lo sabrá, pero si no estamos encima, a lo mejor no lo hace.

Ya sabes cómo es esto. Siempre lo ha hecho.

Mira, Merche, estamos ante un año cojonudo.

El año pasado la cosecha en esta zona fue muy buena

y este año tiene que serlo,

a no ser que nos lo fastidie el pedrisco.

Por eso quiero espergurar cuanto antes.

Ya. Pues nada.

A espergurar.

Así potencio mucho los racimos y tienen buen azúcar.

¿Eso es bueno?

Para nosotros sí, ¿no ves que nosotros ya no hacemos vino?

(SUSPIRA) Qué a gusto estás, ¿eh?

Sí, la verdad es que sí.

Respirando el aire del campo

como si no hubiera otra cosa en el mundo.

Bueno, pero sí que hay otras cosas en el mundo.

Bueno, pero casi todas sobran. No.

Sobran cuando las tienes. Si no las tienes, pues te faltan.

A nosotros no nos faltaba nada.

Mira, eso lo dices tú,

que has vivido siempre como si nada fuera suficiente para ti.

Mira, he sido muy ambicioso, es verdad, lo reconozco.

¿Me lo dices a mí, que siempre te he seguido?

Hasta que dejaste de seguirme. Ya.

¿Y tú cuándo me has seguido a mí?

Ese no era el papel que me tocaba. ¿Ah, no? ¿Y cuál era el papel?

Coño, lo que dijo el cura cuando nos casamos,

protegerte, ayudarte

y todas esas cosas que nos metían en la cabeza.

No te preocupes, ya me protejo sola.

No hace falta que me protejas. Lo he visto.

Has tardado en buscar un cuerpo de guardia.

No vayas por ahí, Antonio, no vayas por ahí, porque no.

Merche, si no hubiera sido por lo de tu madre

estarías ahora en Florencia

haciendo "Vacaciones en Roma" en una cama de dos por dos, ¿o no?

No me digas...

que esto lo has planificado tú.

¿El qué?

¿Todo este enredo?

Merche, no me jodas. Pero ¿tú qué te crees?

¿Que bajé a tu madre del autobús y la dejé tirada

como si fuera un perro?

No.

Lo he dicho sin pensar.

No sabes lo que me ofende.

Lo siento. Y me duele, mucho.

Te he dicho que lo siento.

Yo a tu madre la he querido siempre, Merche, siempre.

Es verdad. Entonces, ¿qué estás diciendo?

He dicho que lo siento, ¿qué más quieres?

¿Qué más quiero?

Olvidarme que lo mejor de mi vida está en mi pasado, eso quiero.

Toma, no te olvides la piedrecita.

Tengo la esperanza de que en el futuro

haya momentos buenos.

Olvídate. Lo mejor ya pasó.

Hemos tenido una vida cojonuda juntos.

También con momentos duros, ¿eh? Claro, como todo el mundo.

¿Conoces alguien que no haya tenido un momento duro?

Pues no, la verdad.

También hemos tenido momentos felices.

Claro que los hemos tenido.

Y pienso que en el futuro también los tendremos.

Merche, felices felices, no. En todo caso agradables,

pero, desde luego, felices, no. ¿Por qué dices eso? ¿Eh?

Digo eso porque creo que lo mejor de mi vida está en el pasado,

porque parece que en el futuro, en el mío, tú no quieres estar.

Uy, qué pena. ¿Cómo que qué pena?

Me has mandado a la mierda, con esas palabras.

Parece que lo olvidas.

Hola, pareja. ¿Qué hay?

Ya me han dicho que estabais echando unos días.

Hemos aprovechado el puente y hemos traído a Herminia.

Muy bien. Pues me alegro de veros bien.

Estamos muy bien, sí, señor.

Se oían cosas.

Vaya, ¿qué cosas?

Nada. La gente, que le gusta hablar.

Bueno, venga, con Dios.

Dice que no le gusta que hablen

y el primero que habla es él. ¿Este? Este es como la radio.

Oye, ¿es verdad que tu sobrina se casa con el Jato?

Sí. La boda de la viuda.

Vamos.

Jo, si es que no sé cuál echar.

En la duda, la menuda.

Echa la más pequeña, María. Vale.

Venga. ¡Esa!

Muy bien, muy bien.

De tonto no tengo un pelo, me llevo mi velo.

Mírale.

Y yo hago escoba.

Joder. Joder.

Hala, hala.

¡Y gano!

Qué tía. ¿Qué, eh?

Siempre gana.

Como cuando eras chica.

¿Por qué no habíamos jugado antes a la escoba? Es genial.

Hemos jugado mucho, pero Toni se enfadaba.

Hombre, me hacías trampas. ¿O no?

El que hacía trampas era yo.

Me hacía trampas. Le hacía trampas y le ganaba.

Antes se jugaba mucho a estas cosas en las casas.

¿Eh? Pero desde que llegó la tele...

Lo dice como si fuera una tragedia. A usted le encanta la tele.

Por cierto, ¿no era hoy el Festival de Eurovisión?

Habrá empezado ya. Pásame las cartas.

Es en la segunda cadena, ¿no?

¿Qué, lo vemos todos y nos reímos un rato?

No lo voy a ver. Esta gente me cabrea, me cago en la leche.

No ganamos desde Salomé.

Me voy a fumar uno de emergencia.

(TELEVISIÓN) "...le llegue el turno

a Sergio Dalma, nuestro representante.

Justo dos canciones...".

María, avísame cuando cante el español, que quiero verlo.

Vale. Venga, ¿qué, abuela?

¿Lo vemos tú y yo?

Sí, sí, yo me quedo contigo. ¿Sí? Vale.

Yo voy preparando la cena.

Caliento el pisto. Y hay croquetas.

¿Cómo ves a la abuela?

Pues igual está gagá, pero...

yo la veo contenta.

Parece que se le ha olvidado todo, está como una niña.

No sé, está en fase de negación, ¿no?

¿Eso no es cuando se te muere alguien?

Pero es que para ella es como si se le hubiera muerto alguien.

¿Quién?

Pues su tiempo, su época.

Debe ser muy difícil ver cómo...

todo cambia tan rápido.

Eso nos pasa a todos.

Yo también he pasado lo mío.

Sobre todo conmigo, ¿no? No.

Contigo no.

Yo siempre te he querido muchísimo.

Tú siempre has sido muy tú.

Y has vivido muchas vidas.

Y todas a tope.

Me encanta que seas actriz

y me encanta que la gente lo sepa.

Me encanta decir que soy tu padre.

No sé, has dado algunos sustos.

Tú ya no estás para tonterías, hija.

Bueno, yo creo que eso de las tonterías no se acaba nunca.

¿Eso lo dices por tu madre y por mí?

No, lo decía por mí.

Pero, bueno, por vosotros también.

¿Tú crees que estamos haciendo una tontería?

Yo es que no soy nadie para juzgaros.

Creo que estáis tratando de ser felices, como todo el mundo.

Ha sido muy bonito veros ahí todos juntos

jugando a las cartas, como cuando éramos una familia.

Es una pena que todo fuera un paripé

para hacerlo delante de tu abuela, como una de esas obras que haces.

Bueno.

Nosotros en el escenario cuando interpretamos

también lo vivimos.

Hacéis como que lo vivís.

Y por eso lo vivimos.

Ah. Claro, tú mismo has dicho

que te has sentido feliz haciendo que estabas feliz, ¿no?

Sí. Pues es eso.

O sea, que soy un actor cojonudo.

Si no, ¿de dónde has salido tú?

Qué morro. Eso no sale de la nada.

Papá, le toca a España. Dime, caraguapa. ¿España? Bueno.

Voy.

(TELEVISIÓN) "# Bailar de lejos no es bailar,

# es como estar bailando solo.

# Tú bailando en tu volcán... #".

-Y a mí que me gusta este muchacho.

Madre mía, abuela. Yo le veo de un empalagoso...

Tú qué sabrás.

Yo tendré la noche tonta, pero a mí también me gusta.

(TELEVISIÓN) "# Probemos una sola vez... #".

¿Actúa así solo? ¿Sin balé y sin nada?

¿Ni coro tampoco?

Coño, que es Eurovisión.

(TELEVISIÓN) "# Abrazados al compás... #".

¿A usted le gusta, Herminia? A mí sí.

A mí me parece bien.

Pero, no sé, está un poco desangelado.

¿Le apetece que echemos una pieza, Herminia?

No, hombre. Baila con tu mujer.

Pero si mi mujer no quiere bailar conmigo.

Ay, con lo buena pareja que hacéis. ¡Mercedes!

Baila con tu marido, anda, no me seas siesa.

Estoy poniendo la mesa.

Venga, anda. Baila.

Que se va a enfriar la cena, hombre. (HERMINIA RÍE)

-Va, mamá.

No me apetece.

Mercedes.

(TELEVISIÓN) "# Abrazadísimos los dos... #".

-Bueno, bailamos nosotros. No, que yo soy un pato. No.

Venga, va.

Bueno, te advierto que soy un pato. ¿Vais a bailar?

(TELEVISIÓN) "# Vamos a probar,

# probar el arte de volar.

# Bailar pegados... #". ¿Sí?

Vamos a bailar. Bueno, parece que sí.

Que sí, madre.

No hace falta que te quites el delantal, estás muy guapa.

A ver. Venga, anda.

# Verás la música después,

# te va pidiendo un beso a gritos.

# Y te sube por los pies

# como algo que no ves

# o que nunca se ha escrito.

# Bailar pegados es bailar,

# igual que baila el mar

# con los delfines.

# Corazón con corazón... # -Tendrán sus cosas, María,

pero reconoce que tus padres hacen la pareja más guapa de Sagrillas.

-# Dos bailarines.

# Abrazadísimos los dos,

# acariciándonos,

# sintiéndonos la piel... #

(TELEVISIÓN) "Solo nos queda por conocer ya

la opinión del último jurado,

que es el jurado italiano.

El del país..". Coño, no está tan mal.

Hemos quedado este año los cuartos,

el año pasado los quintos y el anterior los sextos.

Quiere decir que ganamos en el 94.

Sí, ya, claro. Sí.

(Teléfono)

Yo voy. Hija, si es Luis pásamelo, ¿eh?

(Teléfono)

¿Sí? Ah, sí, hola.

Es Santos. ¡Santos!

Qué sorpresa.

Dime, Cuco.

Bien, bien.

Sí. Madre.

Que no me entere yo

que Antonio vuelve a dormir en el sillón, ¿eh?

Se empieza así y luego uno cuando se quiere dar cuenta

no hay vuelta atrás. Ya.

Sí, te escucho, Cuco.

No, cuando vayáis seguramente no estemos, Cuco.

Necesitamos algún día más.

Hasta mañana si Dios quiere. Me voy a la cama

Ahora voy a verte.

Hasta mañana. Buenas noches.

Hasta mañana.

Perdona, Cuco, otra vez. Adiós, Herminia.

Sí.

Bueno. Vamos a recoger.

Cuidado si hay viaje mañana.

Y si paráis, por Dios... Tú no.

Cuéntame a la gente, no te separes. No se vayan al bosque.

En el mismo sitio, pero que no vayan al bosque.

Bueno, nada, familia. No sé qué vais a hacer,

pero yo mañana me tengo que volver a Madrid.

Y yo. Y yo, que tengo que estudiar.

¿Vosotros dos qué vais a hacer?

No sé, vamos a esperar a ver cómo se levanta mañana, ¿no?

Pues sí.

Le vendrían bien unos días más. Hombre.

Le vendría bien que la llevarais al médico.

A mí me gusta como está, no me importaría que se quedara así.

¿Así cómo? Así de feliz.

Nunca ha sido así, no es la abuela.

La verdad es que no.

Bueno, ¿y qué? Yo es que la veo muy feliz.

Ya, pero ¿qué vamos a estar, toda la vida mintiendo?

¿Haciendo el paripé? Sí, ¿por qué no?

No la quiero volver a ver tan tristona

como la he visto últimamente.

¿Por qué no esperamos a ver cómo evoluciona el paciente?

Como decís los médicos. ¿No es así, caraguapa?

Se dice así, carafea. Pues eso.

Desde luego, para ella este día ha sido muy importante.

Vosotros sois lo que más quiere en el mundo.

A ver, mamá. Es nuestra abuela y es la mejor.

Tú y yo tenemos que organizarnos

para dormir esta noche juntos, Merche.

Tampoco hay que llevarlo al pie de la letra.

Al pie de la letra no vamos a llevar nada.

Dormimos juntos, porque tu madre es capaz de levantarse

para ver si estamos

cada uno en una cama. Y no quiero problemas.

Joder, qué rico está esto. Mucho mejor que lo de Madrid.

Te estás animando mucho.

Merche, ¿qué me voy a estar animando, por Dios?

Somos más viejos ya que un bosque.

Ya. Te estoy hablando de que durmamos

para que tu madre nos vea. Toma. Ya.

Callar y dormir, como el ratoncito.

Te doy la mano y te coges el brazo,

porque, vamos...

No sé, si quieres darle un disgusto,

le das un disgusto. Yo no quiero.

Antonio, cómete la manzana, anda.

Está buenísima.

Buenas noches, papá.

Descansa.

Vaya trajín, ¿no? Pues sí.

Oye, ¿tú no tendrás unas bragas para mí?

Es que me vine con lo puesto de casa de Toni.

Igual la abuela tiene algunas por ahí.

Sí, hombre. Esas te las pones tú, que rascan.

No, te las pones tú.

¿Qué pasa por aquí?

Nada, que estamos escasas de bragas, pero yo tengo algunas, ¿eh?

Ah. Vale.

Menudo lío, ¿eh?

Pues sí.

¿Tú qué tal?

Bueno, un poco rara.

Claro, es que Sagrillas no es Florencia.

No, desde luego que no es Florencia.

Pero, vamos, menos mal,

porque si no me hubiese muerto de agobio.

La abuela perdida y yo por ahí... Perdida también.

Hija.

A veces hay que perderse para volver a encontrarse.

Mamá, estamos pasando ratos muy buenos

y hacía mucho que no veníamos todos.

Es verdad, muchísimo.

Siempre me da pereza venir a Sagrillas.

No sé, abrir la casa, el frío, las sábanas...

Pero cuando abro la puerta, no sé, respiro y...

veo las cosas con más claridad.

Y, entonces, ¿tú y Max qué?

Yo y Max no lo sé, hija.

Ya veremos cuando pase todo esto.

Desde luego, no estaba de Dios que hiciese ese viaje.

Deja a Dios, que ya tiene bastante. Bueno.

Lo que sí que sé es que me ha dado dos hijas preciosas.

Te las ha dado no, te las has currado y luego las has aguantado.

Sobre todo a esta. Oye.

A ti también te ha tenido que aguantar mucho, ¿eh?

¿A mí? Qué va. Yo soy muy buena. Sí.

Hala, buenas noches. Buenas noches.

Buenas noches, cariño. Buenas noches.

Ay, madre mía. Descansa, mamá.

Me voy con vuestro padre a hacer el paripé.

Os digo una cosa: vosotras que podéis

tenéis que luchar por lo que queréis.

Hala.

(Puerta)

(CARRASPEA)

Bueno.

¿Sigues durmiendo en el lado izquierdo?

Sí, ¿tú duermes en el derecho?

Es que yo duermo sola.

¿Cuando duermes sola en qué lado duermes?

¿En medio, en el derecho o en el izquierdo?

Sigo durmiendo en el derecho.

Muy bien.

Perdóname.

Estoy un poco nerviosa, no sé por qué.

Con la cantidad de veces que hemos dormido juntos.

Ya, pero, bueno, así...

de esta manera no.

Sí. Bueno.

¿Y ese camisón?

No tengo otro. ¿No tienes otro?

No, te queda muy bien, no lo decía por nada de eso.

Antonio.

Merche, que no va a pasar nada.

Solo dormir, mujer, ya lo sé.

Ya lo sé.

Bueno.

Oye, si ronco me pegas un codacito, ¿eh?

Vale. Y si roncas tú

ya te pegaré una patadita. Bueno, yo no ronco.

Bueno, roncas. Roncas un poco.

Como todo el mundo.

Ronco de vez en cuando. Pues eso te digo, mujer.

¿Vas a leer?

Sí, estoy tan cansada que creo que no me voy a poder dormir.

¿Te molesta? Ha sido un día muy tenso.

Sí, desde luego.

Merche, este...

tío, Max y tú, ¿qué tal? ¿Cómo...?

No creo que sea el momento de hablar de eso.

Lo digo en plan bien, no...

Lo digo por...

¿Y tú y Catalina qué tal?

No es lo mismo.

¿Por qué no es lo mismo?

¿Quieres que te explique por qué no?

No hace falta que me expliques por qué no.

Porque está clarísimo. Eso, está clarísimo.

Ay, mujer. No me apetece hablar de eso ahora.

¿Has visto qué bonitas estaban las viñas?

Sí, pero, bueno, hay que espergurar, ¿no?

Que sí, mujer, que sí.

Hay que espergurar un poco.

¿Te has tomado las pastillas? Sí, me he tomado las pastillas.

Por cierto,

¿has visto el pastillero que tengo?

Nuevo, ¿eh?

Me tocan las pastillas que tocan en cada día

y así no se me olvida. Pues es muy práctico.

Claro, como no te tengo a ti para que me lo recuerdes...

Tengo que rellenarlas mañana,

porque solamente había puesto dos días.

Fíjate que tonto. Puedo poner toda la semana y pongo dos días.

En el fondo es que...

estoy deseando que me lo recuerdes.

Pues está muy bien.

Qué ruido hace esta cama, por Dios. Ay, esta cama es un fastidio.

¿Qué estás leyendo?

"Manuscrito carmesí". Uf, qué pesadilla.

¿Te molesta la luz?

No, no me molesta la luz. Estoy muy bien, Merche.

No te preocupes.

(SUSPIRA)

No me pongas los pies, que los tienes helados.

Tengo los pies helados, fíjate tú. Suele ser todo lo contrario.

Es que no me hallo, Merche.

Por Dios, pero qué suena esta cama, ¿eh?

Sí, no sé cómo lo hemos hecho toda la vida.

Buenas noches.

Buenas noches, Milano. Buenas noches.

(HERMINIA) San Judas Tadeo,

te busco porque sé que tu bondad es muy grande.

Y confiando en los que te han buscado,

nunca tu favor les ha sido negado,

calma mi aflicción,

ayúdame a superar mis penas.

Yo te prometo que cada día a partir de hoy,

¡oh, amado san Judas Tadeo!

Siempre recordaré este favor que me haces.

Pero ¿ya os vais, hijo? Sí, papá.

Quedaros a comer y os vais después.

No, abuela. Después del puente va a haber mucho tráfico.

¿Por qué no os lleváis el pisto? -Vale.

A Oriol le encanta, así que por mí genial.

-Le haces un huevo frito y ya tienes la cena.

-Venga, de tu parte. Gracias, abuela.

¿Me das una bolsa? Sí.

Adiós, abuela. Adiós, hija.

Y sigue así de bien, ¿eh?

Eso quisiera yo.

-Bueno, un besito, que nos vamos ya.

-Adiós, hija. ¿Quién va a conducir?

Yo, mamá, ¿quién va a conducir? A mí no me deja.

Las mujeres conducís mucho peor que los hombres, hija.

Aunque te suene un poco... ¿Qué dices?

Si conduzco mejor que este desde que nací.

Tú sí. Pero ¿qué estás diciendo?

Hombre, es que es verdad. Llegamos mañana.

¿Cómo que mejor que las mujeres? Tened cuidado, eso sí.

Venga, cariño, que vais a coger tráfico.

(RADIO) "LA situación en Yugoslavia

continúa esta tarde estacionaria, es decir, tensa e insegura.

La presidencia colectiva...". -Quita eso, anda, es deprimente.

Bueno, hay que volver a la realidad.

La realidad es una mierda, vamos a darnos una tregua.

Pon otra cosa. Va, no seas tan periodista.

¿Cómo lo veis?

¿El qué? Bueno, pues eso. Todo.

La abuela, mamá y papá.

No lo sé, Inés, no lo sé.

¿Y tú, María, que andas muy callada?

Creo que la abuela nos está engañando.

Mira para adelante.

¿Qué dices? Que sí.

Nos está engañando.

Buenos días.

Te has empeñado en comprar magdalenas

y te van fatal para el colesterol.

Estas no, Merche. Estas no tienen colesterol.

Solo tiene azúcar, son naturales.

Te subirá el colesterol, ya verás. Y dale. No me riñas, Merche.

Si quieres reñir a alguien, ríñele al de "La casa de la pradera".

No tengo ningunas ganas de reñir a nadie.

Ya bastante tenemos con lo que tenemos.

Pues tenemos un domingo un poquito nublado y frío

y unas magdalenas tiernas.

Una madre demenciada y una vida de mentira, vamos.

Eso porque tú quieres.

Antonio, no, ¿eh? De verdad.

No me digas que no estamos a gustito.

Pero ¿qué dices?

Hemos bailado y todo, Merche. Bailado pegados.

Porque te empeñaste.

Y por no hacer sufrir a mi madre. Yo te vi muy a gusto.

Lo notaba.

Puro teatro.

Mira, Merche. La gente del teatro hace que hace,

pero al final termina creyéndose lo que hace.

¿Quién te ha dicho eso? Inés, que sabrá de esto.

El teatro es teatro y la vida es la vida.

Además, no quiero hablar más de esto.

Pues no hablemos más. Pues eso. Buenas.

Hola, páter. Buenos días.

Buenos días. Oye, tu madre no querrá ir a misa.

Seguro que quiere ir. Con la parejita, ¿qué te crees?

No, la parejita no puede. ¿Por qué?

Porque estamos divorciados.

Bueno, no estamos divorciados todavía.

Mira, si no estamos divorciados

a lo mejor podemos comulgar sin ir al infierno.

Pero ¿qué dices? Merche.

Si no anulas el matrimonio

por el tribunal ese de la Rota te excomulgan.

Eso que estás diciendo no me hace ninguna gracia.

Ah, bueno, pues haberlo pensado antes.

Fue idea tuya.

No es verdad.

¿Que no es verdad? Pregúntaselo al cura.

Claro que se lo voy a preguntar.

Madre, prepárate, que nos vamos a misa.

Ha dicho el cura que podemos ir a misa, y podemos hasta comulgar.

¿Por qué no ibais a poder?

Hombre, no sé. Porque me he comido un trozo de pan.

Ah, bueno, eso antes rompía el ayuno.

Ahora ya sabe usted que tienen mucha manga ancha.

Sí, demasiada.

Antes te excomulgaban por cualquier cosa.

Ahora ni pegando a un obispo, vamos. Ya está bien, Antonio.

¿Qué pasa? No puedo más.

No podemos seguir así. ¿Qué pasa, hija? ¿Qué pasa?

Merche. No soy una niña, ¡no quiero mentir!

Madre.

Yo sé que esto te va a doler,

pero Antonio y yo estamos separados.

Hace meses que no vivimos juntos.

¿Crees que no lo sé?

Claro que lo sé.

Estad tranquilos, yo no he perdido la cabeza.

No, sé perfectamente todo lo que pasa a mi alrededor.

Lo intenté.

Con todas mis fuerzas.

Quería veros bien.

Por lo menos os vi bailar.

Madre. Herminia,

si estaba usted fingiendo,

es mejor actriz que Amparito Rivelles.

Anda.

Lo siento mucho,

pero las cosas son así.

Lo sé, sé que la vida

no tiene nada que ver con la que yo he vivido.

Qué le vamos a hacer.

No me gusta nada.

Vosotros habéis elegido vuestro camino.

Pues muy bien,

yo voy a seguir el mío.

Joder, Merche, muy bien.

(HERMINIA) "La vida tiene que seguir, Carlos.

Y lo que es una tontería es querer morirse

porque las cosas no sean como a ti te gustan.

Porque hasta en los peores momentos

hay cosas de las que uno puede disfrutar".

Ante la duda, la menuda.

Muy bien.

(HABLA EN ÁRABE)

-Bueno, bueno. Menos trampas, ¿eh?

-Vale.

Por aquí y por aquí.

(HERMINIA) "Así que ya ves, Carlos.

Hice lo que pude, pero no valió de nada.

Bueno,

por lo menos los vi bailar.

Y dormir juntos.

Aunque solo fuera por darme gusto,

hicieron como que se querían otra vez.

¿Y sabes una cosa?

Yo creo que hasta ellos mismos se lo creyeron por un momento".

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Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 368: "Herminia forever"

05 mar 2020

Después de que Herminia se perdiese en el bosque, ella solo quiere una cosa: irse a Sagrillas a descansar. Toda la familia al completo decide irse al pueblo unos días para estar con ella. Es el momento de dejar a un lado los reproches y mostrarse más unidos que nunca por el bien de la abuela.

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  1. Luis Berni

    Y la familia volvió al pueblo después de un tiempo de no ir, así como la reaparición de Luis. Parece casi una calma que precede a la tormenta (el hospital y la noticia que Paquita se volverá a casar). Ésta vez no hubo relato de Carlos, pero sí de Herminia como si leyera una carta. Y que no falten los reproches entre hermanos. A ver qué se viene como final de temporada.

    06 mar 2020
  2. ingrid

    muy buena, mucho mejor que la anterior. Pero Meche nunca tendra derecho de tener otro amor?........

    06 mar 2020