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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 367: "Paren el mundo, que yo me bajo" - ver ahora
Transcripción completa

"Eres una buena persona, Antonio.

Hoy se lo vas a demostrar a todo el mundo.

Eres libre, Mercedes. No le des más vueltas.

La gente dice que solo piensas en ti, pero están equivocados.

Lo has decidido y ya está.

Es una máscara.

Es una manera de enfrentarse a la vida.

No tienes que darle explicaciones a nadie.

Tienes derecho a rehacer tu vida. Tienes derecho a ser feliz.

Adiós a la ira, al rencor, al odio.

Adiós al ardor de estómago todo el santo día, eso se acabó".

En mi próximo viaje te voy a contratar, ¿eh?

Para que me hagas la maletita.

Si vienes conmigo te la hago encantado.

¿Adónde? ¿A Sevilla?

A Sevilla. ¿Con tus amigos del barrio?

Pero si son muy buena gente.

Seguro que sí, pero me da un poco de pereza.

Ya.

Ahora, tú y yo solos, adonde quieras.

Buah, a París, a Roma, a Flo...

A Florencia no, perdón.

Puedes decir lo que quieras.

Me da exactamente igual que se vayan a Florencia que a Catania.

A partir de hoy soy otra persona.

¿Y eso?

¿El qué? Esto. ¿Qué es esto?

¿Esto? Mi neceser.

Un neceser muy bonito que me regaló Merche hace tiempo

en un viaje que hice a Moscú. ¿Por qué?

Porque es un poco feo.

¡Qué va! Está como nuevo.

Que no, que parece de esas mariconeras

del año de la pera.

Se puede utilizar como mariconera, pero es mi neceser.

Tengo un neceser precioso sin estrenar, voy a buscarlo.

No es una mariconera, ¿eh?

No hace falta que te molestes, no es... A mí me gusta.

Chenson.

Yo creo que es francés y todo.

Chenson.

Bueno.

"Es muy bonito, pero no sé si me veo con él.

Tiene mucho escote.

Se me va a notar la cicatriz".

Ah, vaya.

¿Vas a estrenar camisón?

Bueno, es que los míos los tengo muy viejos.

Ya.

¿Y esas amigas tuyas quiénes son?

Son compañeras del taller.

Ya sabes tú que Italia es la cuna de la moda.

Ya.

Uy, estoy como mareada.

¿Has dormido bien?

No he dormido muy bien.

He tenido toda la noche una presión en el pecho.

Ahora cuando venga María que te tome la tensión.

A María déjala en paz, no le digas nada.

Ya me las apaño muy bien sola.

Pero yo me quedo más tranquila.

No te tienes que preocupar de nada, ella se va a ocupar de todo.

Bueno, tú olvídate de todo y pásalo bien con...

con tus amigas.

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame,

# tú que has vivido

# el despertar

# de un tiempo que nos cambió.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

Había pensado que podíamos ir al Templo de Debod,

que hace mucho que no voy. -¡Vale!

-Luego podríamos comer por Rosales y hacernos un cine a primera hora.

-Pues por mí bien.

Deborah ha llamado para ver si podemos ir a cenar a su casa.

-¿A su casa? ¿Con tu hermano?

-Sí.

No sé, se querrá disculpar por lo del otro día.

-Anda, que entre Toni y Oriol...

-Ya, ya lo sé.

Pero lo de Oriol lo iré solucionando poco a poco, dame tiempo.

-Lo sé.

Estás acelerada por la invitación.

-No sé, estoy rara.

-Va a ser nuestro primer acto oficial como pareja con tu familia.

-Sí, estoy nerviosa. Sí.

-Pues tienes que relajarte.

-¿Y esto? -Es un regalo.

-Anda.

"El espacio mágico". -Ajá.

-No sabía que habías escrito un libro con Rodrigo Valdés.

¿Fue tu maestro? -Sí.

Lo escribimos juntos hace tiempo.

Lo han vuelto a editar.

Está dedicado.

-"Para Inés, mi espacio mágico".

-¿Y si pasamos del Templo de Debod

y nos quedamos en la cama toda la mañana?

-Vale.

¿Les has invitado a venir?

Ajá. A las dos.

Sí, cariño. A las dos.

A tu hermana y a Belén.

Pero ¿para qué?

¿No es forzar un poquito la cosa? ¿Por qué?

Coño, creo que le estamos dando demasiada importancia.

Durarán dos días, siempre le han gustado los tíos.

Bueno, pues ahora resulta que a tu hermana le gusta una mujer.

Creo que la mejor manera de llevar el tema es con normalidad.

¿Te parece lógico todo esto?

Eres homofóbico, "honey".

"Honey", no soy homofóbico, no.

Tengo a un par de compañeros y me llevo bien con ellos.

Son gais y me río un huevo.

Por eso sé la discriminación que sufren

y no quiero que ella pase por eso.

Ya, ¿y qué pasaría si Santi te dijera que es gay?

¿O si Sol te dice que está enamorada de una mujer?

¿A qué viene eso?

Amor, en un par de años seguramente

todos tengamos una sexualidad mucho más abierta.

Me parece bien, pero mi hermana no tiene que ser la pionera.

Ya. Pues las he citado para cenar.

Ya lo sé, sin decirme nada.

Sí, es que me parece que tu hermana necesita apoyo

ahora mismo, y se lo vamos a dar.

¿Seguro que no prefieres que vaya contigo?

No, si prefiero estar sola.

Bueno, sola sola tampoco vas a estar.

La abuela no molesta.

Esta vez tampoco molestaría mucho. Tengo muchos exámenes que corregir.

Estar el puente separados nos va a venir bien.

María,

te sentó mal lo que estuvimos hablando el otro día, ¿no?

Lo del compromiso y todo eso.

No, qué va.

Ya ni me acordaba. Claro, sí. Venga, María, por favor.

La verdad es que me dejó un poco fuera de juego, Salva.

Pero no tiene mucha más importancia.

Es que tienes que entenderme a mí también.

Al final, todos mis amigos están casados y con hijos ya.

Y todos mis amigos salen de fiesta todos los días.

¿Qué tiene que ver?

Anda, ayúdame, porfa.

Pues que creo que no acabamos de encontrar el punto medio

entre nuestras dos etapas.

Pero ¿qué quieres decir?

¿Que estamos mal?

No, mal no. Pero bien tampoco.

Bueno, Salva, yo creo que estamos perfectamente.

Necesito tu compromiso.

Pero si ya lo tienes. Me he venido a vivir contigo, ¿no?

Pero no la sientes como si fuera tu casa.

Siempre vienes huyendo de algo. Si no, no vienes.

Salva, no sé qué me estás diciendo. Te has levantado muy raro.

Tenemos un puente muy largo por delante para pensar.

Adiós. Adiós.

Lo he dejado fuera.

Luego te he dejado lentejas.

Puedes hacerte otro día unas judías, ¿eh?

Por la noche...

(Motor)

Eres fuerte.

Valiente.

Eres positivo, eres presente.

Eres perdón.

Eres el dueño de tu vida y eres libre.

Solo los hombres libres

pueden ser generosos.

Muy buenas. Hola, Antonio.

Perdonad el retraso.

Os ha quedado una plaza pequeña para aparcar

y me ha costado un triunfo. ¿Te hago hueco en el hangar?

No, no. El hangar es para los autobuses, Ramón.

No te preocupes, ya me busco yo la vida.

¿Cómo vamos?

Nada, muy bien. Ya lo ves, casi todo listo.

A las tres despegamos. Bueno.

Y a las diez en Sevilla a cenar.

¿Cuántos vamos a ser al final?

Treinta, todo un éxito.

-A este precio cualquiera. Ni cubrimos la gasolina.

Que sí, hombre. Aquí lo importante es ser feliz

y hacer feliz a la gente, Cuco.

No me mires así.

Tú tienes que revisar tus zonas fallidas.

Yo también tenía un montón. Bueno, es más,

todo yo era una zona fallida

hasta que Catalina

me regaló este libro.

Y me ha cambiado la vida.

Desde que lo leo ya no hay días grises,

se ha acabado el mal humor por la mañana...

Es como cuando después de una tormenta sale el arcoíris

y todo florece. ¿El arcoíris?

Mira, Cuco. En esta vida, todo nace y muere al mismo tiempo.

Piénsalo.

Me voy a tomar un cafetito mientras termináis vosotros, ¿eh?

Aquí os dejo el libro. (RÍE)

Está muy raro, ¿no?

María.

Ey, papá. Hija.

¡Uy!

¿Y este cariño tan rico?

Tú es que abrazas muy bien. Ay.

Creo que te podrías ganar la vida abrazando.

Gracias, hija. ¿Cómo estás? ¿No te vas de fin de semana?

Es que me tengo que quedar con la abuela unos días.

Ah. Me lo ha pedido mamá.

Ya.

Ya sabes, se va de viaje. Sí.

Con el de "La casa de la pradera". Sí.

¿A tu abuela qué le parece?

Está regular.

Ah. Yo la veo muy apagada.

No has hablado con ella últimamente, ¿verdad?

Lo he intentado un par de veces, hija, pero me da largas.

Porque no le gustó verte de novio con otra.

Ya. Ya lo imagino, hija, ya lo imagino.

Espero que no se entere que su hija se va de fin de semana con su novio.

¿Y tú qué?

Bien, hija, bien. Mucho mejor.

Estoy aprendiendo a conocerme a mí mismo.

¿De qué te ríes?

Es un poco tarde, ¿no?

No, hija, no. Nunca es tarde, no.

Bueno. ¿Tú cómo estás?

Bien. ¿Eres feliz?

¿Eres presente?

¿Eres perdón?

Yo me voy. Adiós, papá. ¿Por qué, hija?

Qué pregunta más rara.

¡Hola, Pablo!

Oye, ¿qué te pasa?

¿Estás bien?

Sonia y yo hemos cortado.

Definitivamente ha decidido tener el bebé ella sola.

Esto es muy raro.

Lo siento mucho.

Bueno, ya está.

¿Tú qué tal con...?

¿Con Salva?

Bien, bueno.

Bien, bien.

Me voy para arriba, ¿vale?

Por cierto,

¿qué haces para comer?

Venga, te invito a casa y estudiamos juntos.

Qué va, no puedo.

Me tengo que quedar a cuidar a mi abuela.

Mi madre se va de viaje y...

No pasa nada, otro día.

¿Por qué no te vienes a comer con nosotras?

¿A tu abuela no le importará? Qué va, mi abuela está siempre sola.

Está deseando estar con gente.

Entonces, perfecto.

Bueno, luego hablamos. Vale.

(Puerta)

Hola.

Hola, mamá. Hola, hija.

Hola, cariño.

Mira, te he dejado todo apuntado en la libreta.

El número del hotel donde voy a estar,

la tarjeta sanitaria por si tenéis que ir al médico

y dinero para el taxi.

También te he dejado el número del médico de cabecera, ¿eh?

Vale. Y aquí te dejo las pastillas.

Ahora no me acuerdo si he...

Bueno, mamá, tranquilízate un poco, ¿no?

Si estoy tranquila.

Mira, estas son las de la noche y estas son las pastillas de día.

Toma. Vale.

Pero ¿qué te pasa? Que te da miedo el avión, ¿no?

Que me tengo que ir al aeropuerto.

¿Sabes quién estaba abajo? Papá.

Ya. Te he dejado en la nevera dos táperes abajo

y dos en el congelador.

¿Y sabes lo que me ha dicho?

Que se está empezando a conocer mejor.

¿Me has oído? Que sí, mamá.

(A LA VEZ) Dos táperes en la nevera y dos en el congelador.

La abuela no se encuentra bien.

Dice que le duele el pecho, está muy nerviosa.

¿Le tomarás la tensión?

No te preocupes, lo tengo todo controlado.

Bien, muchas gracias.

Oye, ¿la abuela dónde está?

La abuela en el baño.

Ya te digo, toda la mañana de aquí para allá. Está inquieta.

Si me pregunta con quién estás, ¿yo qué le digo?

Le he dicho que me voy con las del taller.

(Pasos)

¡Hola, abuela! ¿Qué tal, preparada para el finde?

Venga, que cuando se vaya mamá nos vamos las dos de marcha.

Si, ya. No disimules, ¿eh?

No te apetecía nada estar aquí conmigo.

Pero ¿qué dices, abuela?

A nadie le apetece estar con una vieja.

Las viejas lo sabemos.

¿Dónde vas?

A tomar el aire.

¿Otra vez al balcón?

(MURMURAN)

¡Por favor, un poquito de silencio!

Un poquito de silencio. A ver.

Salimos a las tres en punto, ¿eh?

Importante, todo el mundo comido.

-¿Comido? -Todo el mundo comido.

-Vamos a repartir ahora los billetes.

Lo que está repartiendo Ramón

son unas bolsas obsequio de Viajes Milano.

-¡Guau! -Qué bien.

-Chicos.

A ver, contienen

una gorra para el sol,

porque ya sabéis que en Sevilla el sol pica,

un tentempié y un "planning"

con las excursiones que vamos a hacer,

que incluyen también visita a las obras de la Expo.

-¡Guau!

-Oye, ¿y el flamenquito?

No te preocupes, para el flamenco habrá tiempo.

A mí se me da fatal lo del flamenquito.

-Pues a mí me va fenomenal. -¿Ah, sí?

-Si quieres te enseño.

A ver, escuchadme un momento.

Quería deciros que...

este viaje...

especial que hace Viajes Milano a Sevilla

es un homenaje que queremos haceros a todos los vecinos

del barrio en el que nació la empresa y creció.

La mayoría de nosotros nos conocemos muy bien,

llevamos aquí muchos años y...

si no familia, somos casi familia.

Por lo tanto, queremos que,

de alguna manera, sintáis que Viajes Milano

también es algo vuestro.

Lo es, Antonio, lo es. -Sí.

Y la cena correrá a cargo de la empresa.

¡Vamos! -¡Bien!

-Antonio, guapetón.

-Vecinos, a ver si consumís algo, que el bar está abierto, ¿eh?

Vamos a consumir, que lo de esta noche es gratis.

Un poquito de agua.

-Una cañita. -No tengo.

¿A ti qué te pasa, chaval?

¿No te hace ninguna ilusión ir a Sevilla?

Sevilla es muy bonita, es la capital de Andalucía.

Millones de personas la visitan, pero yo me quiero morir.

Joder.

No hay manera de que la olvide.

-¿Y si le ha pasado algo? Si...

¿Si está enferma y no puede llamar?

-Se ha ido con ese pájaro, el Benja.

Es que están conchabados. Ya.

Benja es malo, pero Angie no.

Que no, Abraham, mira.

Tienes dos opciones, hijo.

O te regodeas en el charco de tu dolor,

que es lo que estás haciendo, o miras para adelante.

¿Sabes qué veo cuando miro para adelante?

Yo veo Sevilla. Un viaje a Sevilla, coño.

Antonio. Sí.

El del todo a 100 está con gastroenteritis.

Sí. No va a poder ir a Sevilla.

¿Llamo al primero de la lista de reserva, te parece?

No llames, que creo que...

conozco a alguien que aunque no lo sepa,

le va a hacer feliz. ¿No llamo?

No te preocupes, no llames.

Hola.

Jesús. Hola, Toni.

¿Cómo estás? ¡Toni!

¡Toni! ¡Ay, qué alegría! Hola, Sara.

¿Te incorporas ya?

No, no lo sé. Me han dicho que Chema quiere hablar conmigo.

¿Tú sabes algo?

Están buscando corresponsal para Nueva York.

¿Nueva York?

Sí, yo creo que tú serías el ideal para ese puesto.

Un poco lejos, ¿no?

Eh... Sara, Sara. ¿Qué?

¿Tú estuviste un tiempo en cultura, verdad?

Sí, me tiré dos años ahí.

¿Te suena una tal Belén Serrano?

Belén Serrano...

¿Puede ser directora de teatro? Sí.

Es una muy alta y así muy delgada.

Va así muy seria. La entrevisté, sí.

Creo que en la presentación de un libro.

La que lo sabe todo de teatro es Rosana Torres.

¿Quieres que la llame? ¿Me harías el favor?

Claro. Gracias.

Suerte.

Pasa, pasa.

Pero ¡si está aquí mi héroe!

Tú dirás, Chema.

A ver, lo primero es lo primero. ¿Cómo estás?

Bien, estoy bien. ¿Sí? ¿Seguro?

Seguro, estoy deseando volver a trabajar.

Bueno.

Me alegro. Dame un abrazo, anda.

Me alegro, porque quieren proponerte algo.

Siéntate, siéntate.

¿Quieren? ¿Quiénes? Pues quién va a ser.

Los de arriba, que con tu historial

me ha costado convencerles, ¿eh?

Pero yo he apostado por ti.

¿Nueva York?

Mucho mejor.

Barcelona 92.

¿Yo en deportes? Sí, bueno.

Sé que no son lo tuyo, pero por eso no te preocupes.

Son las Olimpiadas, macho.

Este es el evento más importante que hemos tenido en años.

¿Sabes la cantidad de información que eso genera?

Esta casa va a hacer el mayor esfuerzo de su historia

para retransmitirlo al mundo entero. Y ahí estás tú.

¿Quién no querría estar ahí?

(Teléfono)

Perdóname un segundo.

Ah, bueno.

Eso sí,

tendrías que vivir en Barcelona de lunes a viernes.

Oye, si tienes que pensártelo, piénsatelo.

Pero esta vez

no me la juegues.

Dime.

Sí.

No.

¿Nueva York?

Olimpiadas.

No me digas. Sí, sí.

Uy.

Igual, después de lo de Irak, ya nada es suficiente, claro.

No, no es eso. No es eso, joder.

Lo que pasa es que sería mucho tiempo fuera

y con Deborah y la niña...

He hablado con Rosana

de Belén Serrano.

¿Qué te ha dicho?

¿Tienes relación personal con ella?

Más o menos, ¿por qué?

Nos tomamos un café y te cuento.

(Timbre)

¡Voy, voy!

¿Qué quieres? Hola, Merche. Venía...

a por tu madre, me la llevo a Sevilla.

¿A Sevilla? Sí.

Queda una plaza libre, seguro que le hace ilusión.

No, mi madre ya no está para esos trotes. No.

Bueno, deja que me lo diga ella.

Antonio, que está todo arreglado.

Se va a quedar tranquilamente con María.

Se va a quedar sola y va a ir todo el barrio.

Se lo va a pasar bien, no estará sola.

¿Por qué haces esto, por Dios? Mira, ¿te digo la verdad?

Porque de todas las ciudades a las que voy con Viajes Milano,

la que más me gusta es Sevilla. De todas, la que más me gusta.

Le va a sentar muy bien, y a mí también.

Tengo que hacer cualquier cosa

para hacer las paces con tu madre, Merche.

Soy el típico señor que no le gusta llevarse mal con su suegra.

Que no va a querer. Además, hoy no está muy católica.

Deja que se lo pregunte. ¿Sigue en el balcón?

Gracias, Merche.

Qué bien hueles.

Bueno, bueno, bueno.

Bueno, bueno.

Hala.

¡Herminia!

Herminia. ¿Qué pasa?

Prepárese una maletita.

¿Una maletita para qué? Se viene conmigo a Sevilla.

En Sevilla no se me ha perdido nada. ¡Si no la conoce!

No la conozco, pero ni falta que me hace.

Venga, vamos a ir todo el barrio.

Va a estar Santos, va a estar Clara, va a estar Ramón, Casandra...

Y Josefina.

Sí. No, no, gracias.

Venga, anímese. El domingo ya estamos de vuelta.

Mira, yo ya estoy de vuelta hoy.

Así que no se hable más.

Usted no va a hacer nada para que hagamos las paces, ¿no?

Antonio.

(Timbre)

Se va con otro y tú no haces nada.

(SUSPIRA) Nada.

Mamá.

Tu taxi.

Sí, voy.

Voy a despedirme de la abuela.

Que no quiere. No, no quiere.

Adiós, madre. Cuídate muchísimo.

Y cualquier cosa me llamáis por teléfono.

¿Quieres que te acompañe al aeropuerto y te evitas el taxi?

No. No me cuesta nada.

No hace falta.

Déjame que te ayude con la maleta. Que no hace falta.

A ver, déjame.

Ya te ayudo.

Adiós, madre.

Adiós.

¿Llevas el pasaporte?

No hace falta pasaporte para ir a Florencia.

Ah, joder.

Todavía me acuerdo cuando fui a Cuba,

se me olvidó el pasaporte y tuve que volver a casa.

Ah, si no estaba en casa. Tú no te acuerdas.

Pero ¿tú qué pretendes, dejarme mal delante de mi madre?

Merche, me duele mucho que pienses eso.

¿Ah, sí? Y le ofreces irse a Sevilla contigo

mientras yo me voy de viaje.

¿Qué quieres, hacerme sentir culpable?

¡No!

Yo estoy cambiando,

Merche. O por lo menos lo estoy intentando.

Mira, no metas a mi madre en medio. ¿Me has oído?

Buenas.

Suelta la maleta ya, por Dios. ¡Venga!

Ya lo hago yo.

¿Qué me vas a poner, una alfombra de aquí al aeropuerto?

Lo he intentado, Merche, pero no sirve de nada.

¿Qué quieres, que me crea que has cambiado?

Pues no me lo creo.

Pásalo bien en Sevilla, anda.

Vamos. Al aeropuerto, por favor.

¿Estás?

-Sí.

Voy un momentito al baño, ¿vale? -Vale.

Pero ¿por qué te llevas mi libro?

(Pasos)

Ya estoy, vámonos.

-¿Quién es Amalia?

-Una amiga, ¿por?

-No, porque creía que te llevabas mi libro

y lo he abierto y he visto la dedicatoria.

-Ah, es que vive por Rosales. Pensaba llevárselo.

-¿Por eso querías que fuéramos para allá?

-Mañana es su cumpleaños.

-Ya, bueno, no sé, es que...

es la misma dedicatoria.

-No soy buena haciendo dedicatorias.

Cuando consigo hacer una que me gusta la repito siempre.

-Así que tienes un montón de espacios mágicos.

-A ver, Inés.

Si lo que quieres saber es si fuimos pareja, pues sí.

Lo fuimos, pero ahora somos amigas.

-No, si no es eso. Solo que me parece de mal gusto.

-Es solo una dedicatoria.

-Ya sé que para ti no tiene ninguna importancia.

-No sabía que eras celosa.

-No sé por qué me siento insegura contigo de repente.

-Pues quizá porque...

tienes suficiente experiencia

como para saber que no podemos estar seguros de nada.

-Ya, ¿entonces?

-No te comas la cabeza.

Venga, anda, vámonos. No seas tonta.

Vamos.

Te lo dije, no es de fiar.

Toni, por favor. Pero que es verdad.

Es una seductora, no es la primera vez que lo hace.

Ha tenido un montón de líos con otras actrices.

Y tuvo una movida muy rara

con un director con el que trabajaba.

Eso son cotilleos. No, es información

sacada de muy buena fuente.

Pero ¿por qué te cuesta tanto?

Es mi hermana, me preocupo por ella.

Tu hermana es una mujer adulta

que sabe lo que hace. Es muy frágil.

¿Frágil? Sí.

Es actriz. Las actrices son frágiles, inestables.

Primero ingenua, luego frágil.

¿De quién estamos hablando, de tu hermana o de Caperucita Roja?

De mi hermana. Es actriz y está metida en ese mundo.

Cogen a los directores, a los profesores y los idolatran.

Mi hermana la admira

y lo está confundiendo con otra cosa.

Mira, Toni.

A lo mejor te cuesta entenderlo,

pero las relaciones entre chicas

es una fantasía que tienen muchas mujeres.

¿Has tenido fantasías con mujeres?

Te estoy preguntando.

Te estoy preguntando. ¿Te gustaría?

Tú crees que yo soy muy antiguo, ¿no?

Creo que cada día te pareces más a tu padre.

Sí, mi padre, venga.

Pero ¿has tenido fantasías con mujeres o no?

Mercedes.

Hola. Lo siento.

Hubo un accidente y me han tenido una hora en la carretera.

Yo he llegado muy temprano también.

Estás preciosa. Gracias.

¿Todavía no han puesto la puerta de embarque?

No.

Bueno, ¿qué estás tomando?

Una infusión.

¿Te pido otra? No, gracias.

Un café solo, por favor.

Bueno.

¿Has dormido bien?

Me tuve que tomar una pastilla a las cuatro de la mañana.

Yo he abierto los ojos a las cuatro

y a partir de entonces ya no ha habido manera.

Casi no puedo venir, mi madre se ha puesto enferma.

Está un poco pachucha,

gracias que María se ha quedado con ella.

¿Qué te parece si para que te olvides te cuento el plan?

Vale. Mira, hoy llegamos a Florencia

con el tiempo suficiente para dar un paseo por la Piazza del Duomo,

luego visitamos la catedral

y el atardecer en el puente Vecchio.

Ah, muy bien. Mañana, después de un buen capuchino,

alquilamos un coche

y visitamos la región de Chianti.

El Castello di Verrazzano es una bodega extraordinaria.

Una bodega. Sí.

Luego, comemos en Siena, visitamos San Gimignano,

la ciudad de las mil torres,

y el domingo Pisa. Damos un paseo tranquilamente por la ciudad

y comemos en el Perperoncino, conozco al dueño.

La mejor "panacotta" de tu vida.

Y, bueno, a partir de ahí ya...

¿Volvemos a Madrid?

O nos quedamos en Italia de por vida. ¿Quién nos lo impide?

Mi madre. Bueno, y tu hotel, mi taller...

Ya han puesto la puerta de embarque, espera.

Uy.

Creo que hay algún problema.

Voy a preguntar, no te muevas. Vale.

Te espero aquí. Sí.

Ten cuidado con la maleta mía, échala más para atrás.

Si no puedes tú, que es muy fuerte... -Ya, ya.

-Mira, van todos.

¿Por qué no vas tú, abuela?

Seguro que te lo pasas muy bien.

No estoy de humor, hija, no...

A mí lo de tus padres me tiene muy disgustada.

Yo pensé que...

pasando un tiempo se arreglaría,

pero está cada vez peor.

Algo tengo que hacer.

-¡Herminia!

-¡Venga, mujer, anímese!

-Venga, Herminia, por favor.

¡Sin usted falta lo mejor del barrio!

¡Listo, Calixto!

¡Vámonos!

-Venga, vámonos. -Vamos.

-¡Sácame guapa!

-Sí, Josefina. -¡Rumbo a Sevilla!

-¡Olé! -Vamos, que nos vamos.

-Id subiendo. -Vamos, que nos vamos.

-¡Sevilla, tiembla!

-¡Vamos para allá, vamos para allá!

-¿Algo más? -No, yo no tengo nada.

-Pero ¿con quién voy a dormir?

-Con Josete, que ya le conoces. Es muy majo.

-No quiero dormir con Josete.

-¿Prefieres dormir con Antonio?

-No, con Antonio sí que no.

-Entonces, con Josete. -Hola.

-¿Verdad que os vais a llevar bien?

-Claro. Nos lo vamos a pasar bomba, Abraham. Ya verás.

-Te voy a llevar a comer cazón en adobo.

-Cazón, ¿qué es eso? -Sube.

-Adiós.

-Vigílamelo muy bien, por favor. -No te preocupes, Olga.

-Y si por casualidad conociera a una chica,

que sea una chica.

-Vale. Adiós.

-Buen viaje.

Veintiocho y Josete veintinueve.

¡Ya estamos, Cuco!

Venga, dale, Manuel, que nos vamos.

-¡Que nos vamos! -¡Venga!

-¡Vamos, vamos!

Ya estamos, Casandra.

Espera, Antonio, que creo que vamos a ser 30.

-Ya te digo.

Anda.

Buenos días a todos.

-Buenos días. -Hola.

-No quiero ningún comentario, ¿estamos?

¿Dónde me tengo que sentar? Aquí conmigo.

¿En la ventanilla? Sí, ventanilla.

Gracias, hija.

De nada. A ver.

Dadme un minutito.

¿Qué ha pasado?

Nada, que se ha puesto como una moto de repente y, bueno.

Ah, bueno. ¿Sabes algo de tu madre?

No, pero llamará cuando llegue al hotel, imagino.

Supongo. Cuando llegue al hotel,

descanse, se despierte y eso, llamará.

Bueno, papá, ya está. Que lo paséis muy bien.

Bueno.

¡Adiós, abuela!

Adiós, hija.

Vámonos.

(SUSPIRA)

Bueno.

¿Usted y yo cuándo vamos a hablar, Herminia?

A eso he venido, Antonio.

A ver si es antes de Despeñaperros.

¿Vamos?

-Ve tú.

-¿Por qué? Vente, así la conoces. Es muy simpática.

-Es que no tengo ganas de conocerla.

-Como quieras.

-Te espero aquí mejor. -Vale.

Subo y bajo, son cinco minutos.

-¿Angie?

-Hola, Inés.

-Qué casualidad.

-Sí.

-¿Qué estás, con Abraham?

-No, estoy con...

Benja.

-Ah.

-He dejado la peluquería.

-No sabía.

-Y he dejado a Abraham también.

Y me he ido del barrio.

-Vaya, ¿y eso?

-No te puedo contestar, porque me pregunto lo mismo cada día.

-Pero ¿estás bien? ¿Necesitas algo?

-Tú no puedes ayudarme.

-Ya he pagado, nos podemos ir.

¿Usted qué, le debo algo?

-Es la hija de Mercedes y Antonio.

-¿Qué tal? -Ah, hola.

-Pues te voy a dar mi teléfono.

-¿El teléfono para qué?

-Para que me llame para tomar un café, ¿no?

Que hace mucho que no nos vemos.

Toma, y así me cuentas.

(SUSURRA) Llámame. -¿Vamos?

-Gracias. -Hasta luego.

-Hasta luego.

Dentro de un rato paramos.

(HERMINIA) Muy bien.

¿Y del viaje de mi hija con ese hombre cuándo vamos a hablar?

¿Cree que hace falta?

Hombre, Mercedes se ha ido con él de viaje.

No me lo ha dicho nadie, pero no soy tonta.

A estas horas deben estar en pleno vuelo.

¿En pleno vuelo? Sí.

¿Y tú tan tranquilo? ¿No tienes nada que decir?

Mire, Herminia.

A estas alturas de la película, he hecho todo lo que podía hacer.

Y en estos momentos estoy yendo a Sevilla con mi suegra.

Ya.

Qué desilusión, hijo.

¿Desilusión?

Sí, desilusión, Antonio.

Tú siempre te has salido con la tuya:

mintiendo,

haciendo chanchullos,

seduciendo...

Y ahora, a la hora de la verdad, llega ese y te raja.

¿Quiere que la agarre de los pelos

y la lleve a la cueva como los trogloditas?

No, quiero que defiendas lo tuyo.

Es que su hija no es mía.

Tampoco es de ese hombre.

Si su hija ha tomado esa decisión,

yo no puedo hacer nada.

Y si se va con otro, ya...

Ay, mira, yo no te entiendo, Antonio.

Es que ya no entiendo nada. Nada.

Al final, uno acaba acostumbrándose a todo.

Yo no sé si me quiero acostumbrar.

Una cosa te digo, ¿eh?

La tierra sigue siendo tuya

aunque la coseche otro.

Hay "overbooking".

¿Ah, sí? Venden más plazas de las disponibles.

¿Eso se puede hacer?

Aunque parezca mentira, sí. Nos ofrecen volar mañana a las siete.

Pero entonces perdemos un día.

Pagan un hotel aquí cerca del aeropuerto.

Es un buen hotel, yo lo aprovecharía.

Si nos vamos a casa, mañana tenemos que volver

a las cinco de la mañana. Ya.

Joder, tenía el hotel de Florencia en la cabeza.

(SUSPIRA)

No pasa nada.

Podemos pedir dos habitaciones, están obligados a darlas.

¿Le falta mucho? -Un momentito, estoy terminando.

-Bueno, pues entonces esperamos. Sí.

Gracias. Gracias.

Si te parece, deshacemos las maletas y bajamos al restaurante, ¿no?

Tiene buena pinta. Pedimos una pasta y un Chianti

y nos imaginamos que estamos en Florencia.

Eso es buena idea.

Listo, ya pueden pasar.

Gracias. Hasta luego.

¿Deshacemos las maletas? Venga.

Bueno, familia, vamos a parar un ratito aquí.

Vamos a parar media hora, ¿te parece, Santos?

Como media hora. Para llegar bien

y para poder ir a tabernas. Sí.

A ver.

Vamos a parar media hora

y es la última parada que haremos hasta Sevilla,

así que aprovechad los que queráis ir al baño

o queráis tomar algo.

Tenéis media hora. En media hora todo el mundo aquí, por favor.

Hala. Eso, venga, vámonos.

Herminia, ¿no quiere usted bajar con nosotros, mujer?

Así estira las piernas o va al baño.

No, no, estoy muy bien aquí.

Bueno, nada, señores, vamos bajando, que ya estamos a mitad de camino.

Herminia, ¿quiere que me quede aquí un ratito con usted?

-No, hija, yo te lo agradezco,

pero estoy aquí divinamente. -¿Sí?

¿Seguro?

Bueno.

-Le dejamos la puerta abierta por si se anima, ¿vale?

-Sí, gracias. -Nada.

Bueno, yo creo que...

Yo solo voy a sacar el neceser.

Sí, yo también.

Vaya, qué calor hace en esta habitación.

Hace calor, sí.

Parece que está chispeando.

¡Abraham! ¿Herminia?

-Se ha ido al bosque.

-¿Cómo que se ha ido al bosque?

-Sí, que se ha bajado hace un rato.

-Me cago en todo.

¡Antonio! Antonio, que falta Herminia.

¿Cómo que falta Herminia?

Dice Abraham que se ha metido en el bosque.

No puede haberse ido al bosque, me ha dicho que no quería bajar.

Abraham, ¿qué pasa? ¿Dónde está Herminia?

Se ha ido al bosque y no ha vuelto.

¿Seguro? Sí.

Pero ¿cuándo? ¿Ahora?

Hace un rato.

Me cago en la leche, me ha dicho que no quería bajar.

Voy a mirar en el baño, no puede ser.

Vete a mirar al baño, sí. Mira a ver.

Yo por aquí no veo nada.

¿Alguien ha visto a mi suegra, a Herminia?

¿No la habéis visto nadie?

-¿A Herminia alguien la ha visto? -¡Herminia!

Pero ¿adónde me llevas?

Ay, hija, no corras tanto.

Ya no tengo el fuelle que tenía cuando tenía tu edad.

(Avión)

¡Herminia!

-¡Herminia!

-¡Herminia!

-Herminia, ¿dónde está?

-¡Herminia!

¡Herminia!

¡Herminia, por Dios!

¡Herminia!

-Creo que es mejor que volvamos, Antonio.

¿Cómo vamos a volver, hombre?

Se está haciendo de noche ya.

-Al final, los que nos vamos a perder somos nosotros.

¡Cuidado, coño, cuidado! ¿Cómo vamos a dejarla aquí?

Igual ha vuelto al autocar y está esperándonos.

No, nos hubiéramos cruzado.

Aquí hay un sendero.

(A LO LEJOS) ¡Herminia!

-Herminia, ¿dónde está?

Herminia, ¿dónde está?

¡Herminia!

¡Herminia!

¡Herminia!

A ver si no va a estar perdida.

¡Y se está escondiendo para darme en las narices!

Me cago en la leche. ¿Por qué se va a esconder?

Porque es su forma de pedir socorro, Ramón.

¿Socorro por qué?

Joder, porque de vez en cuando

conviene pedir socorro, chaval.

¿O es que no te lo han enseñado a ti en casa?

Uno va y pide socorro por nosotros, por la familia,

por todo ese mundo que se desmorona.

Es precisamente por eso

por lo que le dije que nos acompañara,

para que pudiéramos hablar ella y yo y hacer las paces.

Por lo que...

nos está pasando a Merche y a mí, que no le gusta, coño.

Por eso mismo se lo dije.

Para eso le dije que viniera y mira.

Cómo me lo agradece.

Joder.

Y ahora,

como no aparezca,

me sale todo al revés y Merche no me lo perdona en la vida.

Ay, no me vengas con Mercedes ahora, ¡leche!

Joder, que no se hubiera ido.

¿Dónde se ha metido esa mujer, coño, dónde?

En Italia, ¿dónde iba a ir? No me estoy refiriendo a Merche,

pesado, me refiero a Herminia. Ah, perdona.

Así que calla.

¡Herminia!

Vamos a separarnos un poco,

vamos aquí juntos como si fuéramos borregos.

(Timbre)

Ya están aquí. Toni,

compórtate.

Sí, coño. ¿Por quién me tomas?

Hola, qué tal. Hola.

Pasad, pasad. Hola.

¿Cómo estás? Muy bien.

Hola. -Yo soy Deborah.

-Yo Belén. -Encantada.

-Igualmente.

-Hola. -Hola.

-Me han dicho que tenéis una niña preciosa.

Le hemos traído un detallito.

-Oh, gracias. ¿Vamos al cuarto a llevárselo?

-Sí, claro. Me encantan los niños.

-Gracias por esto.

No, dáselas a Deborah. Ha sido idea suya.

¿Ah, sí?

Sí, sí. Vaya.

Pues nada, voy a dárselas.

Aquí tenéis dos cañitas.

Gracias, Olga.

A vosotros. -Muchas gracias.

Venga, ¿brindamos? Que nos lo merecemos.

Por supuesto.

Hola.

Hola.

Hola, Salva. ¿Te apetece una cerveza?

-Pensaba que estabas con la abuela.

Ya, es que la abuela no está. Se ha ido a Sevilla.

¿A Sevilla?

De última hora, se ha ido con mi padre.

Ya, lo sé, lo siento, te tenía que haber llamado.

No sé, como dijimos

que íbamos a pasar el puente separados

para que tú pudieras corregir los exámenes y yo...

Vale, cualquier cosa que diga te va a sonar rara.

Pues sí, un poco, la verdad.

-Hemos estado estudiando toda la tarde.

Y ahora nos apetecía despejarnos un poco.

Tomar unas cañas.

Venga, anda, siéntate con nosotros.

Venga, porfa.

Olga, ¿pones otra caña, por favor?

Voy.

(Puerta)

¿Y en qué zona de Londres viviste? -En Candem.

Pero fueron unos pocos meses.

Trabajaba en una compañía de teatro

mientras estudiaba en la London Academy.

-Ajá. -Luego me fui a Buenos Aires

y ya regresé a Madrid con Rodrigo Valdés.

¿Rodrigo Valdés?

Sí, fue mi maestro.

Escribisteis un libro juntos y todo.

Sí, un libro muy interesante.

¿Y qué tal con él?

Bien, bien, un hombre muy brillante.

Vaya, pues por lo que tengo entendido

te fuiste de la escuela

y le quitaste la mitad de los alumnos.

Bueno, Rodrigo era un genio, pero también era un depredador.

Se acostaba con sus alumnas.

Las más jóvenes, que eran las más vulnerables.

Conmigo hizo lo mismo.

Fui casi su esclava durante un tiempo hasta que abrí los ojos y reaccioné.

Luego se dedicó a lanzar mierda contra mí.

Habría que escuchar su versión, ¿no?

Toni. -Claro, supongo que tendrá la suya.

-Joder, hermano, parece un interrogatorio.

Qué va, estamos hablando. No, estás preguntando todo el tiempo.

Deformación profesional, ¿qué quieres que haga?

Ya. ¿Y qué es lo que te preocupa?

-Le preocupa que yo sea una mujer.

No es eso lo que me preocupa. ¿Ah, no? ¿Y entonces?

-Si fuera un hombre, ¿me harías tantas preguntas?

Exactamente las mismas.

Yo creo que no. Puedes creer lo que quieras.

Bueno, ya está bien, ¿no?

Qué hambre. ¿Estás bien?

Muy bien.

¿Dispuesta a continuar el viaje?

Un viaje que empezó ¿hace cuánto? Un año.

25 de febrero, domingo.

Madre mía.

Y yo era una mujer completamente perdida.

Y yo un hombre solitario.

Tú has sabido ser un buen amigo.

Y yo nunca he tenido un amigo.

He tenido vecinos, conocidos,

pero nunca un amigo.

A partir de ahora, algo más que amigos.

Tenemos que ir sin prisa.

Sin prisa.

Qué fácil es todo cuando dejas de darle vueltas a la cabeza.

(SUSPIRA)

¿Brindamos?

Por el viaje.

Te advierto que yo llevo

un equipaje pesado a la espalda, ¿eh?

Después de cenar, tengo que llamar a mi madre.

Lo siento, es muy poco romántico, pero...

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

Es que es rarísimo.

Igual han ido a algún restaurante a cenar.

Pero si mi madre estaba pachucha, ¿cómo van a salir?

Todo va a estar bien, no te preocupes.

Voy a llamar al Bistró.

Perdona.

Tranquila.

Perdona.

(Teléfono)

(Teléfono)

Dígame.

-(TARTAMUDEA) Mamá, que yo no tengo la culpa.

Ella se metió en el bosque sola.

-Abraham, es que no te entiendo nada.

¿Habéis llegado ya?

-Mamá, que Herminia ha desaparecido.

-¿La abuela?

-Sí. -¿Herminia?

¿Qué pasa, Olga?

No lo sé, es mi hijo.

Está muy nervioso.

Abraham.

¿Tienes cerca a Antonio o a Clara?

-No, mamá, escucha, que se va a cortar.

-No, Abraham. Corre, diles que se pongan.

-Mamá, que no. Estamos en un bar de carretera

a 250 kilómetros de Madrid en la carretera de Andalucía.

"Doscientos cincuenta". -Tranquilo.

-¡Mamá!

-Se ha cortado. Pero ¿qué pasa?

Kilómetro 250, carretera de Andalucía.

¿Apareció o no?

No. Ay, Dios.

Hemos llamado a la Guardia Civil.

Hola. Buenas noches.

Se ha perdido mi suegra, se ha metido en el bosque.

¿Sola? Sí, por lo visto iba sola

y además es muy mayor, yo qué sé. Pero ¿la han dejado sola?

No la hemos dejado sola. No quería bajar del bus

mientras tomábamos café y al volver no estaba.

Se ha bajado del autobús y se ha metido al bosque. ¿Por qué?

Anda, la leche, no lo sé. Yo que sé, ¿usted no tiene suegra?

Sí, como todo el mundo.

¿Entiende lo que hace su suegra? Normalmente, no.

Ya sabe lo que pasa.

La hemos estado buscando por todas partes y no aparece.

-Encima está sorda la pobre para más inri.

-Manolo, avisa a los compañeros a ver qué se puede hacer, ¿vale?

Habrá que buscarla ya desde ahora porque estará sola en el bosque.

Es de noche, a ver qué podemos hacer.

Si no hay perros, mal.

¿Cómo que mal? ¿Qué ha querido decir?

¿Que traen perros o que esperamos hasta mañana?

(Teléfono)

Ya voy yo.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí? Deborah, ¿está Toni?

Dile que se ponga, por favor.

María, pero ¿pasa algo?

Toni, es María. Algo de que la abuela se ha perdido.

¿Qué?

María, ¿qué pasa?

¿Cómo?

No, no. Si llama mamá, no le digas nada.

Pero ¿cómo no le voy a decir nada, Toni?

Haz lo que te digo. Voy para allá.

¿Qué ha pasado?

La abuela se ha perdido en un bosque a 250 kilómetros de Madrid.

Pero ¿qué hacía ahí?

No sé, estaba con mi padre de viaje en un autobús con los vecinos.

¿Qué hacemos?

Yo voy. Yo también, claro.

Venga, te aviso cuando sepa algo. Vale.

-Lo siento.

-Chao.

Esta familia es así.

Pueden estar a matar

que si le pasa algo a alguien, ahí van todos.

Son como un clan irlandés.

Me da igual lo que diga Toni.

Si llama mi madre, le tengo que decir la verdad.

Hazle caso a tu hermano.

No va a servir de nada.

Deja a tu madre que disfrute un poco. ¡Olga, no!

Joder, estaba a mi cargo.

Ni siquiera sabe que se ha ido a Sevilla.

María, tranquilízate.

Es que siempre meto la pata, joder.

(Teléfono)

¿Sí, dígame?

Olga.

¿Están mi madre y María cenando ahí?

¿Olga?

¿Quién es?

¿Olga, me oyes?

Imposible montar el dispositivo hasta mañana.

¿Cómo que hasta mañana?

Vamos a ver, es de noche,

el camino está pedregoso, la mujer sorda, no hay perros.

Lo mejor es buscarla de día. Es una mujer mayor

y no tiene comida ni bebida ni abrigo ni nada.

Se puede morir. Ya lo siento,

pero el responsable soy yo, y le digo que hay que suspender.

A las seis de la mañana empieza a clarear.

Ahí iniciamos la búsqueda, ¿le parece bien?

No me lo parece, pero como no mando, ¿qué voy a hacer?

Joderme.

Venga, mejor idos. Hala, salid.

¿Seguro? Que sí.

Venga. Que no.

No, no me voy tranquila, Antonio. Clara.

Que no se pueden quedar toda la noche esperando.

Yo me quedo con Antonio.

-Yo también me quedo. Bueno.

Haced el favor de llamar al hotel cuando aparezca.

No os preocupéis, que ha dicho que hasta las seis

no empieza ningún dispositivo. Vamos, venga.

-Josete. -Venga.

Hala. Adiós, y perdonad.

Llamad, ¿eh?

Despacio.

(Motor)

Te acompaño.

No, de verdad que no. No hace falta.

¿Y vas a conducir así tantos kilómetros?

Pero ¡si está todo arreglado!

Voy al barrio, recojo a mi hija y nos vamos juntas.

De acuerdo. Cuando tengas noticias, llámame. Estaré aquí en el hotel.

Lo siento muchísimo, de verdad.

Es que...

es mi madre y es que no...

No puedo pensar en otra cosa. Mercedes.

Esto no es un castigo de Dios ni nada parecido.

Lo sé.

Ha sido muy bonito.

(Puerta)

Antonio, ¿no será mejor dejarlo para mañana

como dice la Guardia Civil?

Que no puedo dejarla aquí, Ramón.

No sé, han dicho que hay jabalíes por aquí.

¡Herminia!

¡Herminia!

Dios te salve, María,

llena eres de gracia, el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

¿Por qué me has traído aquí?

-Eres tú la que quería venir.

¿Es eso lo que buscabas?

Un rincón tranquilo donde esconderte.

Ay, Herminia.

Con lo que hemos sido nosotras, que nunca huimos de nadie.

-Yo no huyo.

-¿Y esto que estás haciendo qué es?

-No lo sé.

Quitarme de en medio.

Yo ya no pinto nada en este mundo.

Solo estorbo.

Es que ahora todo es un lío.

-La vida siempre es un lío.

Pero tú puedes ayudar a poner orden.

A ti todo el mundo te respeta.

Si supieras lo orgullosa que me siento

de saber que voy a ser tú.

¿Madre?

¡Antonio!

¡Estamos aquí!

¡Papá!

¡Antonio!

¿Qué haces tú aquí?

¿Qué ha pasado?

¿Que qué ha pasado?

Tu madre se ha metido en el bosque y se ha perdido.

Ha sido culpa mía, no tenía que haberla traído.

Pero vi que se quedaba tan sola allí

en Madrid. No, la culpa la tengo yo.

No tenía que haberla dejado sola.

¿Qué hacen aquí estos?

¡Ey! ¡Toni, Inés!

¿Y la abuela?

La abuela está ahí, pero no sé dónde está, se ha perdido.

Y dice

la Guardia Civil que no va a empezar el operativo

hasta las seis de la mañana

porque con la oscuridad no pueden, sin perros...

Joder, ¡tiene que estar ahí!

¡No me puedo quedar toda la noche esperando

si mi suegra está ahí!

Vamos. Vamos.

¡Madre!

¡Herminia! ¡Abuela!

¡Abuela! ¡Abuela!

¡Madre!

¡Herminia! Por aquí ya hemos estado.

¡Abuela!

¡Madre! ¡Abuela!

¡Herminia!

-¡Abuela!

-¡Herminia!

-Herminia, ¿dónde está? ¡Abuela!

¡Herminia!

-¡Herminia!

-¡Abuela!

-¡Herminia!

-¡Abuela! -¡Herminia!

¡Madre! ¡Abuela!

-¡Herminia!

-Herminia, ¿dónde está?

¡Abuela!

¡Herminia!

-¡Abuela!

¡Herminia! ¡Abuela!

¡Herminia!

¡Abuela!

¡Madre! ¡Herminia!

-¡Abuela! -¡Herminia!

¡Madre!

¡Madre!

¡Ay!

¡Mercedes!

Callaos. ¿Eres tú, hija?

¡Mercedes!

¡Mercedes, estoy aquí!

¿Madre? ¡Mercedes!

¡Está aquí! Por aquí, Antonio.

Madre.

Madre. ¡Ay!

¡Ay! Abuela.

Por Dios.

Estás helada.

Antonio.

Herminia, por Dios, no me haga esto nunca más. Por Dios.

¿Cómo está? Bien, bien.

¿Dónde se ha metido?

Ahí la tienes.

Vamos a casa.

Vámonos. Venga, abuela.

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Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 367: "Paren el mundo, que yo me bajo"

27 feb 2020

Es el Puente de Mayo y Antonio y Mercedes tienen planes separados para estos días. Mercedes se va con Max a la Toscana, mientras Antonio ha organizado un viaje a Sevilla para los vecinos del barrio en agradecimiento a todo lo que han hecho por él.

María se va a encargar de cuidar a la abuela mientras aprovecha para estudiar. Herminia está un poco desanimada últimamente y es que sigue sin aceptar la ruptura de su hija con Antonio. Mercedes siente un enorme sentimiento de culpabilidad dejando a su madre, pero es consciente de que le ha costado mucho llegar hasta aquí y ahora no se puede echar atrás.Es el Puente de Mayo y Antonio y Mercedes tienen planes separados para estos días. Mercedes se va con Max a la Toscana, mientras Antonio ha organizado un viaje a Sevilla para los vecinos del barrio en agradecimiento a todo lo que han hecho por él.

María se va a encargar de cuidar a la abuela mientras aprovecha para estudiar. Herminia está un poco desanimada últimamente y es que sigue sin aceptar la ruptura de su hija con Antonio. Mercedes siente un enorme sentimiento de culpabilidad dejando a su madre, pero es consciente de que le ha costado mucho llegar hasta aquí y ahora no se puede echar atrás.

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  1. momachera

    0:44:49 -Pues de "sólo voy a sacar el neceser" nada, al final tuviste que echar mano también de la bata y el camisón ¡¡PORQUE HUBO MÁS QUE BESITOS CON TU MAX!! ¿No Merceditas? ¡¡Que alguien me lo confirme por favor!! Entonces ¿sí o no? Sigo sin poder ni querer creérmelo pero Mercedes tiene todas las papeletas para su estreno por fin como separada esta noche en el hotelito de Madrid con su querido Max. 0:52:24 -¡¡OMG!! Y aqui tenemos la primera de las evidencias.... Yo no quería creérmelo ¡¡PERO NO HAY LUGAR A DUDA ALGUNA CON ESA CAMA DESHECHA POR DIOS!! Qué desastre, nunca pensé que Mercedes fuera a atreverse a fornicar con otro hombre y mucho menos sin estar del todo enamorada de verdad... Ya si que veo super dificil la vuelta a atrás para ella y Antonio.... ¡¡Verás la abuela y los hijos!! 0:55:16 -Si sí, no le voy a dar más vueltas.... Queda confirmado otra vez con la sentencia de Max "a partir de ahora algo más que amigos..." ¡¡Qué desazón!! Muchos no estáreis de acuerdo conmigo pero yo si tenía esperanza y deseos de volver a ver juntos al matrimonio Alcántara, sobre todo siendo evidente que aún existe amor en esa pareja. Pero con ésto que acaba de hacer la Merceditas ¡¡adiós vuelta!! La imposibilidad de acostarse con nadie que no fuera Antonio, es lo único que impedía a Mercedes romper el vínculo. Pero habiendo conseguido tirarse a la piscina ya si que veo dificilisima la reconciliación. 1:02:59 -"Ha sido muy bonito" dice la pava ¡¡Ay Antoñito que mal te veo!! ¡SOS!

    07 mar 2020
  2. Luis Berni

    Lo que iba a ser un feriado largo de viajes, al final dio por tierra. La Herminia más joven que llamó a la hoy nonagenaria para que viaje y luego se pierda en el bosque, que Antonio no pueda ir a Sevilla ni Mercedes a Italia... Fue una forma de llamar la atención, cosa que se puede hacer a cualquier edad, pero en su caso, por estar quedándose cada día más sola y no querer asumir la separación de la hija. Que Belén se quede a solas con Deborah: que tampoco pase lo peor.

    02 mar 2020
  3. i

    Este ulyimo capitulo me parecio el peor. Le dieron mucha importancia a la abuela y aparte rompio todos los compromisos y citas de cada uno de los miembros de la familai aparte del lesperado encuentro amoroso de Meche.

    02 mar 2020
  4. momachera

    @Roselis Trinidad Marcano Marcano Como se nota que jamás te has enamorado ni construido, junto a ese amor de tu vida. una fuerte familia a lo largo de más de 40 años... ¿Egoísta Herminia? ¿En serio...? ¿La abuela? ¿llamas egoísta a esa mujer cuya vida entera se la dedicado a los suyos? ¿A esa familia de la que hablo y que seguramente tú no tienes la fortuna ni de tener ni de saber siquiera lo que es como lamentablemente cada vez más personas hoy en dia? No tienes ni idea de egoísmo ni de machismo al igual que no tienes ni idea de familia, el valor más seguro y más fiable, el pilar que ha hecho posible que la humanidad llegue hasta nuestros días y que por gente como tú está desapareciendo y con ella todos nosotros...

    01 mar 2020
  5. Roselis Trinidad Marcano Marcano

    La verdad, es que me parece totalmente machista que Mercedes no pueda vivir su vida. La desaparición de Hérminia y su conducta egoísta no me parecen. Considero que Mercedes y Antonio no deberían volver. La serie se está tornando cada vez más tediosa, con el tema de la separación de los protagonistas, podemos aceptar perfectamente que se divorcien, es más sería lo mejor después de todo lo que ha ocurrido entre ellos. Así que no mareen más la perdiz con ese tema, que los espectadores nos estamos aburriendo con las vueltas que le dan al mismo tema.

    29 feb 2020
  6. Jean Moulin

    Alucinante. La mujer de Toni, Deborah, insinuando que también les gustan las mujeres. Y que casualidad, al final del capítulo se queda a solas con la novia de Inés... ¿Qué pasa? ¿Que queréis rizar el rizo y hacer que se líen la mujer de Toni y la novia de Inés?.... Ah, y por supuesto insinuando que Santi, el hijo de Toni, podría ser gay. Para un futuro capítulo estrella supongo, sobre la salida del armario de un niño... No, si al final no va a quedar ningún hetero... Una serie de lo más representativo de la sociedad vamos....

    28 feb 2020
  7. Jean Moulin

    Esto es alucinante. La mujer de Toni, Deborah, insinuando que también le gustan las mujeres. Y que al final del capítulo se queda a solas con la novia de Inés.... ¿Qué pasa? Que queréis rizar el rizo y hacer que se líen la mujer de Toni y la novia de Inés?..... Ah, y por supuesto insinuando también que Santi, el hijo de Toni, podría ser gay.... No, si al final no va a quedar ningún hetero....

    28 feb 2020