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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 362:  "Hasta que el aval nos separe" - ver ahora
Transcripción completa

(TELEVISIÓN) "La incógnita sin resolver

es la capacidad de resistencia de Irak.

Aunque Sadam ha prometido un apocalipsis

para los soldados norteamericanos,

no parece probable que Irak sea un enemigo temible.

Los servicios de propaganda del régimen

han mostrado a Occidente

una población completamente entregada a su líder.

-Tenemos que defender nuestro país y derrotar al enemigo.

-No, no tengo miedo a la guerra porque la razón está con nosotros".

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame,

# tú que has vivido

# el despertar

# de un tiempo que nos cambió.

# Cuéntame

# cómo te ha ido

# si has conocido la felicidad. #

(Pitido)

(RADIO) "Alfonso Rojo, único periodista español

que permanece en Irak,

ha criticado la actitud de su compañero de la CNN,

Peter Haffner, que le ha impedido transmitir vía satélite.

El periodista...".

(SOL LLORA)

(RADIO) "...manuscrita por canales no especificados...".

Bájalo, la niña.

(RADIO) "...en Ammán, que a su vez fue remitida a Madrid".

¿La guerra sigue?

¡Puf! Acaba de empezar.

Pensé que ya no quedaba ningún periodista español.

En Bagdad solo él. El resto está en Ammán.

Hola, cariño.

(Teléfono)

(SUSURRA) Parece ser mi madre.

"Hi, mom".

Anda, quédate con ella.

¿Has dormido bien?

¿Dónde va mamá? ¡Oh, no!

Vamos a estar aquí tranquilitos, ¿verdad?

¿Eh? Que papá tiene que escuchar un poquito la radio.

No llores, no llores. Aquí tranquilitos.

(RADIO) "...información relacionada con la guerra de Irak,

la oposición...".

Su vuelo llega con retraso. Calcula que llega sobre las diez.

Espero que no llegue muy tarde, tengo una reunión importante.

"Good morning.

Hi, baby!".

¿Nos damos una ducha en pareja? Sí, ¿y la niña?

La niña se queda aquí tranquilita, está muy tranquila.

¿Ves? Si la coges...

¿A que sí, amor? ¿A que te quedas tranquilita?

¿A que no te importa que "mom" y "dad" se duchen juntos?

¿Ves? Dice que no. Tengo que darle de comer.

Dame de comer a mi primero, anda.

Venga, dúchate y prepara el desayuno, anda.

¿Te acuerdas cuando nos gustaba el sexo?

Bueno...

ya volverá.

Adiós.

(HABLA EN INGLÉS)

(RADIO) "Los bombardeos aliados en el sureste iraquí

junto con el incremento...". -Eh...

Toni. Dime.

No estarás pensando en irte a la guerra, ¿verdad?

Cariño, soy periodista, es normal que esté pendiente de las noticias.

Toni. ¿Qué?

No nos hagas sufrir.

En ningún momento se me ha pasado por la cabeza.

No, mi amor, papá no se va a ir a la guerra, ¿eh?

Cuando uno es padre tiene la responsabilidad de no morirse.

(RADIO) "El portavoz del Partido Popular

en la Comisión de Defensa del Congreso

no ha querido manifestarse al respecto

hasta conocer el contenido pactado con la Unión Europea Occidental".

¿Eso qué es, la multa?

No. La multa no ha llegado todavía.

Pero llegará.

Claro que llegará.

Por mi culpa, porque soy tonta.

¿Por qué no le pides ayuda a Antonio?

Ni hablar.

Mira que eres cabezona, ¿eh?

No soy cabezona, madre, soy consecuente.

Bueno, mira, serás lo que quieras,

pero yo lo que no entiendo es cómo hemos podido llegar hasta aquí.

Madre, venga.

Porque los dos somos muy orgullosos

y ninguno ha querido dar su brazo a torcer.

Pero ¿no es más bonito compartir las cosas con alguien?

Lo bueno, lo malo, las alegrías, las penas...

Pero ¿qué dices, madre?

Si yo me he bajado siempre de la burra, y tú lo sabes.

Y ahora estoy muy bien como estoy.

Los cambios dan miedo, pero ¡es que la vida va muy deprisa!

Ya.

¿Nunca vas a volver con Antonio?

(SUSPIRA)

No sé si voy a llegar a comer hoy también.

No, no vas a venir, sí que lo sabes.

Pero no te preocupes, yo bajaré a comer con los vecinos.

Venga.

Lo siento, no puedo darte otro crédito.

Tienes dos concedidos.

A ver, nos conocemos hace unos cuantos años

y yo nunca he dejado de pagar,

he pagado religiosamente, no jodas. Son normas de arriba.

Antes, al haber una unidad familiar, era fácil ofrecer garantías.

Con la separación, tus bienes se han reducido a la mitad.

A mí qué me cuentas, Adolfo. ¿Crees que quería divorciarme? ¡No!

Mi hermano se acaba de divorciar y su ex le ha dejado tiritando.

Porque la ley dice que si las mujeres tenían ingresos

en la unidad familiar, se llevan todo.

La mía me tiene haciendo lavadoras desde el año pasado.

Precisamente por eso

lo que tenemos que hacer los hombres es juntarnos y apoyarnos.

Antonio, tengo una cliente a las nueve y media.

¿Ya me vas a echar? Que espere un poco, joder.

Es Mercedes.

¿Merche?

(Puerta)

Adelante. Hola, buenos días.

Buenos días, Merche. Hola, Antonio.

¿No habíamos quedado a las nueve y media?

Pasa, Antonio ya se iba. No, puedo venir luego.

Yo ya me voy. No, si puedo esperar fuera.

Pasa, por favor.

En realidad esto os afecta a los dos.

¿A los dos por qué?

Porque estáis en la misma situación. Los dos necesitáis un crédito.

Ah.

¿Para qué necesitas un crédito, Merche?

Bueno, son cosas mías.

¿Has traído la documentación que te pedí?

Sí, claro.

Estupendo, pues...

Los pondré a trámite.

Pero no va a ser fácil, ya te lo digo.

Bueno, tampoco pido mucho dinero.

Medio millón es medio millón.

¿Necesitas medio millón, Merche?

¿Para qué?

¿Tú no te ibas? Ya, ya me voy, sí.

Te hace falta un aval, Mercedes. A los dos.

Vuestra línea de crédito está agotada.

Yo pensaba que con este papel bastaba para eso.

No basta, Merche. Te pasas toda la vida

trabajando con un banco y no basta. Lo que tendríamos que hacer

es en vez de divorciarnos, divorciarnos de los bancos.

He pensado que os avaléis mutuamente,

pero es un poco trampa, no me lo iban a aceptar.

A lo mejor yo no necesito tanto dinero.

A cuánto asciende la multa, ¿lo sabes ya?

Bueno, la multa todavía no me ha llegado

y me han dicho que no serán más de 500 000 pesetas.

Escúchame una cosa, ¿te han metido una multa?

Pero ¿qué has hecho, qué multa es esa?

Inés, ¡qué pronto has venido!

-Sí, es que tengo aquí un tinglado...

Además, viene mi madre hoy.

Y también quería repasar la escena,

porque como es comedia me crea inseguridad.

-¿Ah, sí?

-Tengo tendencia al drama.

-A mí me pareces muy graciosa.

-¿Y dónde me ves la gracia?

-En lo obsesiva que eres.

Y en lo tensa que te pones cada vez que me ves.

Sobre todo tras del mensaje que me dejaste en el contestador.

-Esperaba una llamada.

-Ya. Bueno, quería darte un poco de tiempo.

-No estoy preparada para una relación.

-¿Para una relación con una mujer?

-No, para una relación en general.

De momento.

-Bueno, ¿y de qué va la improvisación? Cuéntame.

-Pues es sobre un matrimonio que se separa

y se hacen la vida imposible hasta destrozarse.

-¿Eso es una comedia?

-Sí, una comedia cruel, pero sí, comedia.

Como la de mis padres.

-A los padres es mejor dejarles aparte.

-Sí.

-Y tú tienes que dejar salir la alegría que llevas dentro.

-Me gusta saber que piensas en mí.

Estos de los bancos son la hospitalera.

A la más mínima te dejan tirado.

Pues nada, ya lo arreglaremos, ya verás.

Qué bonito es oírte hablar en plural, Milano.

Bueno, no pasa nada.

Yo el aval lo consigo con la gorra.

Pues entonces, ¿qué problema hay? Ninguno, Merche, ninguno.

Hago un par de llamadas

y ya está. ¿Tú qué vas a hacer?

Pues yo también, voy a hacer un par de llamadas y ya está.

Pues nada, tú a lo tuyo y yo a lo mío.

En eso estamos, ¿no?

En eso estamos, sí.

Bueno, ¿tomamos un cafetito?

Pues no, es que tengo prisa. Ah.

¿No irás a lo de la multa?

No quiero hablar de eso ahora. Vaya por Dios.

Pues nada, no quieres hablar de nada.

Pues yo tampoco, Merche, tampoco quiero hablar de nada.

Que tengas un buen día, Milano. Y tú también.

Sí. ¡Te has quitado el anillo!

Solo del dedo.

Adiós.

Hola, Antonio. ¿Qué te han dicho?

Nada, que está todo bien, que no hay ningún problema.

¡Menos mal! -Pues sí, menos mal.

Porque tenemos a los de Sevilla...

Pues aguántalos lo que puedas.

Es que me da vergüenza, no paran de llamar.

Les dijimos que les pagábamos a 90 días.

No, Antonio, no, a 60 días.

Las facturas son de octubre y estamos a finales de enero.

¿Ya estamos a finales de enero?

Sí, y tenemos que pagar la nómina. Eso es sagrado.

-Sí, y también quedamos, acuérdate,

en que pagaríamos un alquiler por el taller, y hasta ahora...

No me empieces a llorar desde por la mañana, Ramón,

que estamos todos en lo mismo.

Pero, joder, ¡si sabes que yo soy autónomo!

Y la jubilación que me ha quedado es una mierda, Antonio.

Yo con el taller me arreglaba antes.

Ya te dije que al principio había que sacrificarse.

Sí, me dijiste que unos meses. Que yo no soy adivino.

La adivina es ella.

Perdona, tarotista. Buah.

Te digo una cosa, esta mañana he tirado las cartas.

No me gusta que las tires con el negocio

como si fuera el Retiro.

¡Antonio, que es importante! He tirado las cartas y me han dicho

que el crédito te lo van a dar,

pero a cambio de algo importante.

Ajá. ¿Y qué es lo importante?

Eso lo sabrás tú. Nos tenemos que ir, Ramón.

-Venga, hasta luego. -Hasta luego.

-Hasta luego.

Ay, Dios.

¿Todo bien, Antonio?

Bueno.

¿Tú puedes avalarme, Olga?

Pues eso.

Voy a tener que echar mano de mi hijo Toni.

Tu hijo acaba de ser padre. Ya, por eso mismo.

Yo también lo fui hace mucho tiempo, y no sabes cuánto dinero he gastado

para que ese muchacho haga televisión.

(Teléfono)

(Teléfono)

Sí.

Deborah. ¿Cómo estás?

Hola. Pues muy bien. Esperando a que llegue mi madre.

Ha ido Toni a buscarla al aeropuerto.

(Pitidos)

Pues dale un beso de mi parte.

¿Entonces Toni no está? "No".

Vaya.

¿Le puedes decir que me llame? Necesito hablar con él, es urgente.

Sí, claro. Pero ¿te puedo ayudar yo con algo?

No. Gracias. "¿Segura?"

Seguro. Seguro.

¿Cómo está la niña?

Genial. Esta noche durmió cuatro horas seguidas.

Vaya. Mira qué bien.

Dile eso a Toni, ¿eh? Que me llame al taller sin falta.

"OK". Un beso.

(Teléfono)

Sí.

Deborah, soy Antonio.

Hola. ¿Qué pasa, os habéis puesto de acuerdo?

Eh, ¿cómo? No te entiendo.

Mercedes y tú. ¿Por qué?

Porque acaba de llamar.

Ha sido colgar con ella y has llamado tú.

¿Ha llamado Mercedes? "Sí".

¿Ha hablado con Toni?

No, no. Quería hablar con él,

pero está en el aeropuerto recogiendo a mi madre.

¿Viene tú madre? "Ajá".

¡Anda, qué sorpresa!

¿Y Toni va a ir a dejarla allí en casa?

"Sí".

Muy bien. Pues nada, dejo unas cosas que tengo por aquí

y me voy a saludarla.

¿A mi madre?

Pues claro, claro, lo que corresponde.

"A mí tu madre me cae superior".

Nos vemos ahora ahí. Muchas gracias, Debbie.

"OK".

¿Ya has encontrado quien te ayude, Olga?

Eso parece.

Ay, gracias, Olga.

Me voy, que aquí el que no corre, vuela. (RÍE)

(TIRITA)

Te lo estoy diciendo en serio.

Te digo que quiero sentar la cabeza. -Lo has dicho muchas veces.

-Pues esta vez es verdad.

-A la más mínima que hagas... -Que sí, que sí, que ya lo sé.

-Mi suegra te dio trabajo

porque yo se lo pedí. -Tu suegra.

-Sí, mi suegra. Una palabra mía y te echa a la calle.

-Pero ¿por qué me tratas así de mal ahora?

-Me pintaste en la pared la palabra maricón con letras grandes.

-Tú me dejaste tirado, desapareciste. -¡Mira, Benja!

Yo he salido del agujero como he podido, con mucho esfuerzo.

Soy otra persona.

-No, no eres otra persona. Tú eres Ángel.

-¡Ya no!

-Prometimos que íbamos a estar siempre juntos. ¿O no te acuerdas?

Que cuidaríamos del otro.

-Lo que hemos vivido lo quiero olvidar.

Ahora tengo otra vida.

(SUSURRA) Mírame. -¿Qué?

-Prométeme que será un tiempo, hasta que salgas del hoyo.

-Sí. -No vas a dar ningún problema.

-Que no, que no, cuando recupere el dinero que necesito,

me voy y te dejo tranquilo. ¿Vale?

¿Vale?

Que te lo estoy diciendo en serio.

(CON ACENTO INGLÉS) El avión ha tardado en despegar.

Había amenaza.

Sí, aquí también están cancelando muchos.

La gente tiene miedo por la guerra.

Una guerra nunca es bonita, pero en este caso...

En este caso, ¿qué? No podemos consentir

que ese carnicero

tome Kuwait.

Inglaterra y EE. UU. han invadido muchos países

a lo largo de su historia, ¿no?

No es lo mismo.

Inglaterra ha llevado la civilización a muchas partes del mundo.

A muchas partes del mundo

que ya tenían su propia civilización.

¿Estás a favor de Sadam?

No.

Pero no tengo claro que esa guerra sea justa.

¿No vas muy rápido?

No, no voy rápido, es que tengo una reunión.

¿Cómo ves a mi hija?

Bien, bien, está muy bien.

Ya verás, está hecha una madraza.

Cuando converso con ella noto

que se siente un poco... sola.

Pues no está sola, me tiene a mí.

Yo creo que tiene depresión posparto.

Es muy raro que no haya regresado al trabajo.

¡Era su vida! Sí, si yo se lo digo todo el tiempo.

Que busque a alguien, una chica que la ayude, pero...

se empeña en no meter una extraña en casa.

Por suerte me vais a tener a mí.

Sí, por suerte. Un par de días nos va a venir muy bien.

Tres meses.

Estoy dispuesta a hacer lo que sea.

No quiero que se convierta en una ama de casa.

Mira tu madre.

Ha necesitado más de 40 años para ser la persona que quería ser.

Buenos días a todas. (TODAS) ¡Buenos días, Mercedes!

¿Cómo vas? Va bien.

¿Sí? Tiene que estar para mañana. Sí, estará.

¿Ha llamado mi hijo? No.

Pero ha llegado una carta certificada,

he tenido que firmar.

El Ministerio de Trabajo.

Ábrela tú, anda.

¡Ay, Mercedes!

450 000 pesetas.

¡Eso es medio millón de pesetas! Ajá.

Si no puedes pagar, vas a tener que cerrar el taller, ¿verdad?

No vamos a cerrar el taller.

A nosotras trabajar aquí nos da la vida.

Lo sé, lo sé, y a mí también.

(SUSURRA) No te preocupes.

Por cierto, han llamado los del catálogo.

Dicen que si lo quieres tener listo para principios de marzo,

deberían tener las fotos el jueves de la semana que viene

como muy tarde. Las vamos a hacer mañana.

Me va ayudar mi hija. Voy a hablar con ella ahora.

¿Estás segura? Estoy segura.

A lo mejor estaría bien aplazarlo.

No. No vamos a aplazarlo.

Nosotras hacemos moda para tallas grandes.

Y esa moda tiene que entrar por los buzones de las casas.

¡Eso va a costar mucho dinero también!

Solo necesito ese puñetero aval.

Anda, ponte a trabajar.

No desperdicies tela, por favor. No.

(Pitidos)

Max.

Soy Mercedes, sí.

Eh...

Necesito hablar contigo.

No.

Hoy mismo.

Sí.

A las dos. Allí estaré.

"So, here is number two. And here is number three".

(Timbre)

(CANTA EN INGLÉS)

"Is that grandpa?

Yes".

Hola, Antonio. Hola, Debbie. ¿Qué tal?

¿Han llegado ya? No, todavía no. Pasa.

¡No me digas que la tienes aquí, por Dios!

¡Hola!

¿Esta cosa tan guapa quién es? ¿Qué?

Pero mira qué guapa está.

¿Algún problema, Antonio?

No, ninguno, ¿por qué?

Porque no sueles venir mucho a casa.

Bueno, Debbie, he venido de vez en cuando.

Muy pocas veces.

Yo haciendo visitas no soy muy bueno.

Bueno, y...

¿qué tal?

¿Qué? ¿Qué tal...

la vida de soltero?

¡Ah! Bueno, lo llevo mucho mejor de lo que pensáis, ¿eh?

Yo siempre preparo la cena,

friego los cacharros, hago la cama...

(Pedo)

¡Uy!

Se ha hecho caquita.

Sí.

Ven aquí, mi amor.

"Come here, my love. Come here, my baby".

(SOL LLORA)

Total, Deborah, que antes del verano

o busco una asistenta o me echo una novia.

No te imagino yo a ti con novia, Antonio.

Tampoco te imaginaba a ti de madraza

cambiando pañales con lo lista que eres,

pero ¿qué vamos a hacer?

Cielo, cielo. "Go, go, go".

Qué bonita es esta casa, Debbie, cómo me gusta.

"It's OK.

It's OK, baby".

Oye, ¿tenéis hipoteca o ya la habéis pagado?

Pues estamos de alquiler, Antonio.

Ah. Pero teníais algo vuestro, ¿no?

Bueno, sí, yo tengo el apartamento en Londres

que estoy alquilando a unos estudiantes.

¿Londres? Londres es muy caro.

Sí. Sobre todo con el cambio.

Eh, ¿por qué?

No. ¿Qué hacéis con el dinero que ganáis?

¿Lo invertís en alguna parte

o lo tenéis en una libreta de ahorro?

(RESOPLA) Pues ahora mismo no estamos ahorrando nada, Antonio.

Yo estoy de excedencia

y tu hijo gana un 30 % menos de lo que ganaba en el telediario.

O sea, que estáis tiesos.

Bueno, gastamos más de lo que ganamos.

Ay, Dios.

Me cago en la órdiga. ¿Órdiga?

Joder, que se me había olvidado que tengo una reunión urgente y...

se me ha pasado, Debbie, no me voy a poder quedar.

Pero si deben estar al llegar.

Ya, pero me tengo que marchar, diles que les saludo de mi parte.

Adiós. Adiós, Alcántara.

Ay, Dios.

Qué bien está el sitio. Sí.

-Me encanta un montón... -Mira. Esa es Samira.

De la que te hablé para el catálogo.

Ah. ¿Ves que tiene unos kilos de más?

Me sirve. Sí.

Necesito hacer el catálogo cuanto antes.

Me ha llegado la multa. Joder.

450 000 pesetas.

Joder, sí.

Mamá, lo que no entiendo es cómo abriste el taller

sin tenerlo todo en orden.

Hija, porque ha sido un año muy difícil y muy raro.

Nada, ahora necesito un préstamo.

Voy a tener que pedir que me avalen. Vaya.

Pasa para allá.

¿Aquí? Sí.

Pero ¿tienes ya alguien que te avale?

Bueno.

¿Lo tienes o no?

Se lo voy a pedir a un amigo.

¿Qué amigo?

Al amigo que conocí en el hotel.

Ah.

Ya.

No, no, no pienses nada, porque es solo un amigo.

No, no.

Yo no estoy preparada para otra relación.

Ya.

Bueno, chicos, vamos a ir empezando, ¿eh?

-Vale.

-Y vosotros tenéis que hacerlo muy bien, porque ha venido mi madre.

(RÍEN) -Hola.

-Venga, concentraos.

-Vale.

(INÉS) Y cuando estéis,

empezáis.

(Ronquidos)

(Ronquidos)

(Ronquidos)

(Ronquidos)

¡Qué cojones!

Pero ¿se puede saber qué estás haciendo?

-Perdón, es que tenía una pesadilla y no podía dormir.

-¿Has visto la hora que es?

-Es que la pesadilla me ha hecho darle vueltas y vueltas a las cosas.

-¿Qué cosas? -Pues cosas que he hecho que...

no he sabido por qué.

-(RESOPLA) Mira, vamos a hacer una cosa.

-Sí.

-Nos olvidamos del día de mierda que tuvimos,

nos metemos en la cama y descansamos. -Vale, sí, sí. Pero es que, verás,

en la pesadilla yo estaba conduciendo por una autopista

y estaba a gustísimo, es que me sentía tan a gusto...

Tenía la radio puesta, la ventanilla bajada,

me daba el aire en la cara

y sabía que todo estaba bien, porque nunca pienso que nada malo

nos pueda pasar a nosotros ni a los niños ni a ti ni a mí.

-Ya, ¿y entonces?

-Pues que cuando estaba llegando al...

al peaje,

de repente he tenido la sensación

de que te habías muerto,

y, claro, me di cuenta de lo que sería

no tenerte a mi lado nunca más.

"Lo que sería no tenerte nunca más a mi lado.

Me asusté tanto que tuve que parar.

No te preocupes, Merche".

Estoy aquí vivito y coleando. No tienes que preocuparte más.

Me asusté porque me sentí feliz.

(RÍEN)

"¿Te sentiste feliz porque me había muerto?

Bueno, feliz porque me sentía libre,

como si me hubiese quitado un peso de encima.

¿Y el peso de encima era yo?".

Sí.

¿Cómo quieres que me tome esto?

"¿En serio? ¿Me estás diciendo que deseas mi muerte?".

Somos un matrimonio,

creo que es importante que te diga lo que siento.

No, yo creo que me debes una explicación,

Merche, vamos a ver.

Si tienes que decirme algo concreto a la cara, dímelo.

"Lo he estado pensando tiempo,

no me apetece seguir siendo tu esposa.

¿Que no te apetece?".

Vamos a ver, ¿qué he hecho ahora? ¿Qué he dicho?

¿He hecho algo malo? No es nada en concreto pero...

tengo la sensación de que no funciona,

no sé cómo explicártelo mejor. ¿No?

"Seguro que hay otra persona,

no me digas más. No".

El de "La casa de la pradera" ese.

No. ¿Ah, no? ¿Te has buscado a otro?

"No. (RÍE)".

¿O a otra?

No, eso sí que no. ¡Más quisieras tú!

"No sé cómo te las apañas, siempre consigues

que me sienta como un idiota.

Tú siempre consigues que me sienta culpable

por no estar a tus pies".

Bueno, vamos a ver, déjate de bobadas.

Yo creo que después de tantos años merezco...

¿Cómo que merezco? Exijo una explicación.

"¿Sabes lo que pasa? Que cuando te veo comer,

cuando te veo dormir,"

cuando te tengo delante, ¿sabes lo que quiero?

¡Partirte la cara!

"Pues párteme la cara, coño".

(Bofetada)

La próxima te la devuelvo.

Y ya te puedes ir buscando un buen abogado, ¿eh?

-El que me permita tu dinero.

(SUSPIRA)

-Hasta aquí.

Como decía mi maestra Alicia Hermida,

la comedia o se hace muy de verdad

o es imposible. Y yo he sentido mucha verdad,

así que...

a mí me sirve.

(Aplausos)

¡Uy! Gracias. -Gracias.

-Qué bien.

Hija, necesito ir al baño. Sí, está ahí.

Gracias.

(SUSPIRA)

¡Madre mía!

¡Ay!

Hola.

Hola. ¿Te encuentras bien?

Sí.

Te he visto salir y me ha parecido que estabas un poco...

Bueno, es que la escena es un poco... Pero estoy bien.

Las secuelas de una separación, ¿no?

Parece que se han ido, pero siguen ahí.

Sí. Eres la madre de Inés.

Mercedes.

Yo soy Belén, la directora del estudio.

¡Ah, Belén!

Encantada. Igualmente.

Tienes una hija estupenda.

Sí. Lo sé, gracias. Y se preocupa un montón por ti.

Sí, eso también lo sé, ¡demasiado!

¿Te puedo decir algo que ella nunca te va a decir?

Claro. Aunque pienso que mi hija me cuenta todo.

Pero no te dice lo mal que lo está pasando

con vuestra separación.

Más de lo que ella se piensa.

Lo sé.

Los hijos esto no lo llevan muy bien.

Creo que merece ser feliz.

Claro que lo merece.

¿Y tú crees que lo es?

Perdóname, pero esta conversación

se está volviendo demasiado personal y...

¡Perdóname! Tienes razón, disculpa.

-Ah, estáis aquí las dos. Hola, hija.

¿Estás bien? Sí, sí, estoy bien.

Os habéis presentado ya. -Sí.

Sí.

No me habías dicho que tienes una madre tan guapa.

Gracias. Voy a la sala.

-Te veo ahora.

Encantada.

Oye, que está Samira esperando para hablar contigo.

¿Le tengo que pagar? No, no, después de la sesión.

(SUSPIRA) ¿Qué te ha parecido Belén?

Pues...

muy especial. Vamos, que mira con rayos X.

Sí, sí es especial, sí.

¿Y la escena qué te ha parecido?

Pues me ha parecido un poco cruel, la verdad.

(TELEVISIÓN) "Hoy se puede añadir que el presidente iraquí

ha visitado a sus tropas en el frente sur y allí,

según fuentes oficiales de Bagdad, ha dicho que las fuerzas aliadas

apenas han provocado daños en su país.

Por cierto, que Irak ha denunciado también en los últimos días

que las fuerzas aliadas han bombardeado objetivos civiles.

Uno de ellos sería la fábrica de producción de leche infantil

en Bagdad que ha resultado según esas fuentes...".

Chema, voy yo. ¿Qué?

La pieza de "Informe Semanal", dámela.

¿Estás seguro? Completamente.

Has pedido un voluntario, aquí estoy.

¿Qué te pasa? Que no aguantas más en casa, ¿no?

Estás hasta el gorro de hacer de marido y de padre.

No estoy hasta el gorro de nada.

Dices que no hay peligro, el destino es Ammán.

No sé, Toni, la zona es un polvorín.

No se sabe dónde puede caer un misil.

Las tropas aliadas juran

que no caen bombas sobre la población civil.

Yo creo que mienten. Y yo también.

Y si es así, quiero enterarme.

Está bien.

Pero escúchame una cosa.

Nada de salir de Ammán. ¿Está claro?

Chema, no estoy loco. Bueno, bueno, un poco sí, ¿eh?

Te prohíbo terminantemente adentrarte en territorio iraquí.

El paso fronterizo más cercano es Traibeel,

a más de 300 kilómetros.

Ni de coña corro ese riesgo.

Eres el que mejor conoce esa puta locura de Oriente Medio.

Y encima estoy casado con una judía.

Te matará cuando sepa que has cogido el trabajo.

Se enfadará, pero...

le va a gustar. Se enamoró de mi lado bizarro, ¿no?

Venga, vale, ¡vale! Está bien.

¿Tienes el pasaporte en regla?

Por supuesto.

Siempre listo para lo que surja.

(Timbre)

Hola. Pero ¡qué sorpresa!

Creía que eras Geraldine Chaplin. ¿Quién?

Geraldine Chaplin, la hija de Charlot.

Ah. Pasa, pasa.

Que me estoy peleando con un productor por teléfono.

Andrés.

Que sí, hombre, sí. Ya sé lo que quiere,

lo estoy buscando debajo de las piedras.

Pero una Sophia Loren de 17 años

no la encuentras en el súper de la esquina.

"OK".

No te preocupes, yo en cuanto vea algo interesante te aviso, ¿eh?

Muy bien, venga. Oye, dale un beso a Carmen.

Chao. Chao, guapo. Chao.

¡Productores!

¿Son para mí? Son para ti.

Muchas gracias. Como siempre me dices

que venga a hacerte una visita, he dicho: "Pues hoy voy a ir

y nos podemos ir a comer a un sitio muy bueno".

¡Qué bien!

Pero todavía no. Es un poquito pronto, son las 12.

No, no, todavía no, claro. Claro.

Qué bonita tu oficina, Cata.

Me gusta mucho. Sí.

Y me gusta mucho dónde está ubicada y todo.

¿Es tuya? Sí.

¿En alquiler o en propiedad? No, no, propiedad.

Ah.

Estaba haciendo café, ¿quieres uno? Sí, por favor.

¿Cómo te gusta? Solo, fuerte y sin azúcar.

¡Guau!

¿Le hablaste a tu hija ya de mí?

Todavía no, Cata.

Es que la noto un poco reacia a eso de tener representante.

Pues eso es una tontería. Y te voy a explicar por qué.

Mira.

Un actor sin representante

es lo mismo que una tienda sin escaparate.

Ya, y tú eres el escaparate, claro. Exacto.

O sea, que eres un escaparate de lujo.

Pues sí, mira.

¿Para qué te voy a decir otra cosa? Sí, soy muy buena.

Y, además, tu hija, que está muy desaprovechada,

trabajaría el doble conmigo.

O sea, que te va muy bien. Sí, no me quejo.

¿Te puedo hacer una pregunta? Claro.

¿Ganas dinero?

Pues sí.

Mira, a ver, sí, los actores dan bastante la lata,

"chucuchú" con el teléfono preocupados: "¿Me sale trabajo? No".

Pero a mí me encantan.

Y sí, sí, me va bien con ellos.

Su café solo, fuerte, sin azúcar,

como lo toman los tipos duros. Uy, tipo duro.

Si me hubieras conocido hace 20 años...

Tú eres un hombre superatractivo, Antonio, y además lo sabes.

Mira, te voy a decir una cosa.

Si de algo sé yo en esta vida

es de personalidades de atracción.

Tú eres una personalidad de atracción.

Cata,

me gustaría, si algún día tienes tiempo y te apetece,

que cogiéramos el coche y nos fuéramos a Sevilla

a visitar las obras de la Exposición Universal.

¿Un día contigo en Sevilla?

Ya sabes que soy muy responsable.

Tú eres un caballero, Antonio, ya lo sé.

Te recuerdo que he pasado una noche en tu casa,

que he dormido contigo, en tu cama,

y que me he sentido mucho más segura de lo que me habría gustado.

Muchas gracias. Bueno, lo que te quería decir

es que, si yo alguna vez, Cata, te pidiera algo...

No me tienes que pedir nada.

Antonio, por Dios, si yo a ti te lo doy todo.

(Timbre)

Geraldine. Chaplin.

¿Y si no abrimos? Pues, hombre, sería estupendo,

pero no sé si podemos hacerle eso a la hija de Charlot.

Abre. Sí. (SUSURRA) Límpiate.

¿Me esperas a las dos en la cafetería de la esquina?

Sí. ¿Quieres que llame a mi hija y le voy hablando de lo tuyo?

Sí.

Lo que tú me digas.

(SUSPIRA)

Gerarda, mi amor, pasa.

¿Qué pasa? Te acojona más decírselo a tu mujer

que ir a la guerra, ¿no?

Qué va, qué dices, estaba recogiendo ya todo.

Oye,

a mí también me acojona que vayas,

pero en el fondo me encanta tener a mi mejor reportero.

Toma.

Haz el favor de tener mucho cuidado.

¿Eh? Sí.

Toni.

Consuelo, perdóname, es que me tengo que ir ya.

Será un momento. Sé lo que me vas a decir.

Te juro que he tenido que aparcar lo de los niños robados.

Que no vengo a eso. He buscado a esa monja,

pero es como si la tuvieran escondida en algún sitio.

Me acabo de enterar de que le envían a la guerra.

Sí. Mañana a primera hora me voy.

Es que tengo a mi hijo ahí.

¿Tienes un hijo soldado?

De reemplazo.

¿Cómo de reemplazo?

¿No es un soldado profesional? No, no.

Estaba haciendo el servicio militar en Cádiz y le han obligado a ir.

Tu hijo está en la fragata Numancia.

Primero la Iglesia me roba a una niña y ahora...

el Gobierno me roba un hijo.

¿Qué es esto? Me es imposible comunicarme con él,

si usted pudiera...

Consuelo, de verdad,

yo voy a estar a cientos de kilómetros, en Jordania.

Él está al otro lado,

en el Golfo Pérsico, frente a Kuwait.

Pero, no sé, a lo mejor, ¿quién sabe?

Este es.

Se llama Mariano.

Sinceramente, sería un milagro si le veo.

Pero una vez allí, a lo mejor...

usted encuentra la manera de que le llegue esta carta.

Haré todo lo posible.

Gracias.

Que Dios le bendiga.

¡Qué alegría verte!

La verdad es que después de llamarte me he arrepentido.

¿Por qué?

He estado a punto de llamarte y decirte que no.

¿Me permites con el abrigo y nos sentamos?

Claro. No quiero que pienses que soy una caradura.

No pienso nada, me ha llamado una amiga,

tengo ganas de verla y ahora vamos a comer.

Sí.

Me siento fatal, de verdad.

Hacerte venir hasta aquí para pedirte algo.

Me lo pides, te lo quitas de encima

y podemos hablar de lo que nos apetezca.

Pues que necesito un aval.

Bueno.

¿Bueno? Bueno no. Me parece una desfachatez tremenda

hacerte venir aquí para pedirte una cosa así, la verdad, y...

Pero tengo un negocio, un negocio que me está yendo muy bien

y esas mujeres que dependen de mí.

Y cometí un error.

Un error muy tonto pero, pero...

pero voy a tener que pagar.

¡450 000 pesetas!

Vaya.

Y he pedido un crédito,

pero como tengo otro abierto, necesito un aval.

Pues está dicho, ningún problema, y si quieres te dejo el dinero.

No. El dinero no, ni pensarlo.

¿Cuándo quieres que vayamos a firmar, el lunes?

Sí, el lunes estaría bien.

Me dices la hora, la dirección y el lunes estaré allí.

La semana pasada firmé los papeles de separación con Antonio.

¿No vamos a brindar por eso?

No, por eso no vamos a brindar.

Pero podemos pedir un vino.

Sí. Eso sí.

¿Tinto? Tinto.

¡Camarero!

Madre mía.

(CATA RÍE)

Gracias, Chinín.

Este es mío.

Uno de mis actores.

Con un talento, además, ¿verdad?

-Gracias.

-Lo que pasa es que ahora están de moda

Gabino Diego y Jorge Sanz

y hacen todos los papeles, ¡qué aburrimiento de país!

Qué poca imaginación. Vamos a brindar, anda.

¿Y tienen que trabajar de camareros? Hacen lo que pueden.

A ver.

Por dos espíritus libres a los que el destino ha colocado

puerta con puerta.

Salud.

Cata, eres una mujer maravillosa.

Abierta.

Simpática. Luminosa.

Yo no.

Afortunadamente, no eres una mujer luminosa.

Quiero decir que acabo de firmar los papeles del divorcio

y estoy muy cabreado.

Ahora mismo, no soy una buena compañía para ti.

Eh, a ver.

¿Estás diciendo que no tienes ganas de rollo conmigo?

Por ahora.

Ya.

Bueno, pues tú te lo pierdes.

Ya. Y yo también.

Todavía me encuentro fuera de cacho.

¿Eh?

Cuando un torero está fuera de su sitio se llama fuera de cacho.

Ah, ya, será por eso entonces, como yo no entiendo nada de toros...

Me he hecho ilusiones, te he visto llegar con las flores,

hablándome de Sevilla, peinadito,

con esas uñitas arregladas, a ver.

Y me he hecho ilusiones, qué tonta soy.

Bueno, si te soy sincero, Cata, tengo un pequeño problema.

¿De qué tipo?

Económico.

¡Ah! De ese tipo.

Sí. Necesito un crédito.

Y me están pidiendo un aval.

Habías pensado en mí para que te avale, claro.

Tienes que tener en cuenta que soy una buena persona.

Que soy cumplidor, pagador, soy fiable.

Joder.

Hasta ahora habían esperado por lo menos hasta la tercera cita

para pedirme pasta.

No te lo pediría si no fuese importante.

De todos modos, como estrategia

habría sido mejor que primero hubiéramos hecho el amor

y luego ya, si tal, me pides el aval.

¿Perdona? Pues sí.

Es más fácil pedirle dinero o un aval a un amante que a una vecina, ¿no?

Cata, si no te encuentras cómoda con lo del aval, lo dejamos.

Pues no, no me siento cómoda.

Pues, entonces, lo olvidamos y ya está.

¿De cuánto estaríamos hablando? Déjalo.

No, dime, ¿de cuánto? De mucho.

Un millón de pesetas.

"OK".

¿"OK"?

Cuenta con ello.

¿De verdad?

Mira, Antonio, yo creo en la ley del búmeran, todo vuelve.

Y a este paso yo voy a acabar forradita.

Muchas gracias, Cata.

¿Ves como eres maravillosa?

Gracias.

Hola.

Inés, hija. ¿Cómo estás? Uy.

-¿Qué tal? Ella es mi hija Inés,

ella es Cata. Hola.

-Encantada. -Encantada, tenía ganas de conocerte.

-Igualmente. Supongo que serás Catalina Marín.

¿No? Tu futura representante.

Mira.

Son albóndigas de pescado con una salsa de limón y huevo.

Y orejas de Amán.

-Mira, eso de ahí son como empanadas.

Las hizo mamá. Tienen muy buena pinta.

(BENDICE EN HEBREO)

-Significa "bendito seas Señor, nuestro Dios,

Rey del universo, por cuya palabra

todo fue llamado a ser".

¿Qué tal la reunión?

Bien, bien, ha ido bien.

Precisamente, te quería hablar de eso.

Ha ido bien, pero me han pedido que tengo que viajar.

¿Viajar?

Sí, para hacer un reportaje. ¿Precisamente

este fin de semana, que está aquí mi madre

y puede ocuparse de la niña? Que podemos salir,

que tenemos el sábado y el domingo para nosotros.

Tu madre va a estar muchos fines de semana,

no creo que tengamos ese problema.

Bueno, ¿y adónde vas?

Me mandan a Jordania.

¿Qué? Sí, pero voy a Ammán,

está lejos del conflicto, no hay peligro.

Te vas a la guerra. No, no voy a la guerra.

Entonces, ¿a qué vas a Jordania?

A hacer un reportaje, te lo acabo de decir.

Sobre la guerra.

No, sobre los corresponsales de guerra.

Pero estoy muy lejos del conflicto y van a ser solo cinco días.

No me lo creo, es una broma.

No es broma, es mi trabajo, soy periodista.

Y también eres padre y marido.

¿Nadie más de Televisión Española puede hacer el reportaje?

No. Soy el que mejor conozco el conflicto del Golfo.

El conflicto lo vas a tener aquí como se te ocurra ir.

Cariño, esto no es un capricho.

Es una obligación ética y profesional.

¿Y tu obligación de proteger a tu familia

no está por encima de todas las demás obligaciones?

Si te vas, no hace falta que vuelvas.

Oye, Deborah. No es justo lo que me acabas de decir, ¿eh?

(Puerta)

(SOL LLORA)

Usted la conoce, ella haría exactamente lo mismo que yo, ¿o no?

Y si tú fueras ella, ¿qué harías tú?

(Gritos)

(SANTOS) No sé qué pasa.

-Ni yo tampoco, pero llevan ahí dentro los cuatro un cuarto de hora.

-Pues yo estoy muerta de hambre.

-Y el local está lleno y la gente se está empezando a mosquear.

-Uy, uy, qué mal me huele esto.

-Por favor, cállate.

-¿Y si va alguien a ver qué pasa? -Pues vete tú.

-Mejor un hombre. -¿Un hombre por qué?

-Ay, hija, estoy hasta el moño ya de la lucha de hombres y mujeres.

Dios creó el mundo con machos y hembras para que vivamos juntos.

-Pero Dios sigue estando soltero que sepamos.

-¡Deja de llamarla Ángel! ¡Deja de meterte con ella!

-¡Es mi hermano y para mí será Ángel!

-¡Te voy a romper la cara! ¡Fuera! ¡No lo quiero aquí!

-Ni se te ocurra ponerme la mano encima, ¡ni se te ocurra!

-No quiero que viva con nosotros, es mala persona.

-Tuvo malos momentos, pero es buen chico.

-Angie, llévatelo

y lo habláis entre vosotros, pero no delante de todo el mundo.

-Nunca más, Abraham.

Nunca más.

Me da igual lo que te pase,

pero ¡mi cocina es sagrada!

-Ya lo sé, mamá, lo siento. -¿Y ahora qué?

Las cosas no se arreglan a puñetazos.

-¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé!

-¡Abraham!

Mira, si tengo que elegir

entre mi hijo o ese,

la cosa está muy clara.

-Te juro que en el fondo es bueno.

-En el fondo todos lo somos. -No le despidas.

Por favor, no le despidas, déjame convencer a Abraham.

-Me lo voy a pensar, Angie.

Mira, mi hijo tiene algo que los demás no tenemos.

Él tiene como rayos X.

Él ve a las personas por dentro.

-¿Sí? Yo creo que tiene celos.

-¿Por qué va a tener celos?

¿De quién, de él? -No lo sé.

Tienes razón, pero no puedo dejarle tirado, Olga.

-Ay...

Lo siento en el alma, pero...

hoy no os podemos dar de comer,

porque hemos tenido un...

un problema en la cocina.

Y yo creo que no voy a poder ni haceros unos huevos fritos.

-¿Te podemos ayudar en algo?

-Todo...

la carne, el pescado, las alubias...

-Yo tengo un cocido congelado y una docena de huevos.

-¿Sí? -Nos podemos ir a mi casa a comer.

-¡Vamos!

Pues lo dicho, Inés,

me encantaría encargarme de tu carrera, ¿eh?

-Gracias por la oportunidad.

No sé, te llamo en unos días.

-Sí, no hay ninguna prisa.

Te lo piensas y con lo que sea ahí tienes mi teléfono.

Me voy corriendo, he quedado a las tres con una jefa de castin.

A ver si pesco algo. Hablamos. Tenemos que hablar, sí.

Muchas gracias, Cata. Chao.

Gracias. Guapa.

Qué sorpresa esto de Cata Talent. Eh...

Te aseguro que no hay nada entre ella y yo.

¡No, vaya!

Es que es cariñosa. Y tú no.

Me está ayudando con lo del aval.

Ah, ¿tú también?

¿Cómo que yo también?

Que necesitas un aval.

¿Has hablado con tu madre? Sí.

Ya. Yo no sé cómo lo va a resolver, la pobre.

Pues creo que ya lo ha resuelto.

¿Ah, sí? ¿Tiene avalista? Sí.

¿Y quién es?

¿Quién es el avalista? Oye, que se lo preguntes a ella.

¿Quieres decirme algo, hija?

Lo de siempre.

Como no cambies, la vas a perder.

Ah, bueno, ya he cambiado todo lo que podía cambiar.

Pues cambia más.

Es que no sé si quiero.

Mira, como me dices muchas veces,

lo que haga o deje de hacer en mi vida es cosa mía.

Vale, bien, pero con ella no vas en serio, ¿verdad?

Mira, es una mujer estupenda, ¡y además tiene una oficina...!

Lleva a todo el mundo.

No seas tonta, anda, vete con ella.

Que sí, pero ¿no te has enamorado?

Pero ¡por Dios, hija! ¿Lo dices en serio?

Sí. No, hombre, no. No.

Solo he estado enamorado de una persona,

ya sabes quién, tu madre.

Lo que pasa es que estoy solo, hija.

Y estar solo tiene sus ventajas y tiene sus inconvenientes,

y si una mujer estupenda como Cata quiere acompañarme,

no le voy a decir que no, porque la vida es muy corta.

Si alguien te quiere como me quiere Cata,

de una manera especial, tengo que aprovecharlo.

¿No me vas a decir quién es el avalista?

Entonces, quedamos el lunes. Quedamos el lunes, sí.

Bueno.

Pues...

En algún momento tendremos que resolver esto, ¿no crees?

Pues sí, la verdad.

Yo es que no puedo engañarte,

el único hombre con el que he estado ha sido Antonio.

Me siento un poco torpe, la verdad.

Mira, Mercedes.

Lo que yo siento por ti

es real, no había sentido nada igual desde que me quedé solo.

Lo siento, pero necesito compartirlo contigo.

Yo no sé qué decirte.

Tengo tantas cosas en la cabeza...

Y esas cosas se llaman Antonio.

Algunas sí. Bueno, la mayoría.

Entonces, vuelve con él.

¿Cómo voy a volver con él?

Con lo que me ha costado llegar hasta aquí. No.

Mira, el puente de mayo

tengo previsto ir cuatro días a La Toscana.

¿Te quieres venir?

¿A La Toscana?

¿No somos lo suficientemente mayores como para intentarlo?

Sí que somos suficientemente mayores, sí.

Ahora no sé qué contestarte.

Yo solo dejo la pregunta en el aire.

Pues...

Gracias por el aval.

De nada.

Deborah, por favor, ábreme.

Cariño, llevas dos horas encerrada.

Déjame entrar y que te explique las cosas.

(Puerta)

¿Qué es esto?

Una maleta.

Ya sé que es una maleta. Te he metido muda para cinco días.

Tienes un neceser, un traje, tres camisas, dos corbatas...

¡he metido hasta un bañador!

Cariño, yo no me voy hasta mañana por la mañana.

No, no, te vas ahora.

¿Me estás echando de casa otra vez? ¡No, no, te echas tú solo!

Deborah, eres una persona muy racional...

¡Que te vayas!

¡No me voy a ir así, no!

Sí, te vas a ir así.

Vete antes de que llegue mi madre con la niña.

No me voy a ir sin hablar las cosas.

Sí, Toni, vamos a hablar.

Vamos a hablar cuando vuelvas y hablaremos muy en serio.

No, quiero hablar bien y explicarte por qué me voy.

No, no, es que no quiero hablar ahora.

Porque si hablamos ahora, ¡a lo mejor te digo cosas muy horribles

y entramos en un sitio muy feo!

Cariño,

por favor, te quiero muchísimo. déjame entrar, por favor.

"Fuck off, Toni".

¿Cómo me voy a ir así? ¡Joder!

¿Cómo es que vienes tan temprano?

Bueno, he estado haciendo gestiones. Ah, yo también.

Por cierto, no te preocupes más por mi aval.

Ya tengo quien me avale.

Yo también. ¿Ah, sí?

Así los dos contentos. Pero, claro, muy contentos, mujer.

Mucho mejor, así no dependemos el uno del otro.

Desde luego que mucho mejor.

¿Te puedo preguntar quién te ha avalado?

No te lo voy a preguntar, Merche, no te lo voy a preguntar.

¿Me dejas pasar? Sí, que tengas un buen día.

Igualmente.

¿Angie?

Sí, Mercedes, dime.

Eh...

Vengo a recordarte lo de la sesión de fotos de mañana.

A las 11, ¿no?

Sí, en el taller.

Lo tengo en cuenta.

¿Algún problema?

Cosas de pareja. Tú de eso sabes un montón.

Mucho.

Bueno, ¡adiós, Abraham!

¡Antonio!

¿Has conseguido el aval?

Señores, hay aval.

¿Tu hijo Toni? No, otra persona.

¿Una persona especial?

¿Por qué dices eso?

No sé, por los ojillos que pones.

Ah, ¿por los ojillos? Y qué ojillos pongo, ¿eh?

No será la chica que llevaste al cotillón.

Eso da igual, Cuco.

Lo importante es que ya tenemos el aval

y podremos pagar lo que se debe.

O sea, que podemos pagar todo. Todo.

Pues se han acabado los problemas.

Que sí.

Que me avala Catalina.

Anda, pirata.

Haber empezado por ahí. (RÍEN)

Si es que no sabía por dónde empezar, Cuco.

Es una mujer tan especial, tan alegre, tan...

¡positiva!

Lo más alejado de lo que he padecido últimamente.

Antonio, no me gusta nada lo que estás diciendo.

Pues no lo oigas.

El aval lo vas a tener, pero a cambio de algo importante, ¡te lo dije!

¿Con eso qué me quieres decir?

Mira, hay viajes de ida que no tienen vuelta. No te digo más.

Es que yo prefiero esos viajes, los viajes sin vuelta.

No le hagas caso. No, que no puedo fumar, Ramón.

No puedo fumar. Mira cómo me ha puesto la voz fumar.

¡No fumes, hombre! Que es malo.

Bueno, ¿qué? ¿Eh?

¿Te la has...? Joder, eso no se pregunta, hombre.

Lo importante es que la vida sigue, que no se para.

Eso es que sí.

(TELEVISIÓN) "Bueno, tú eres un señor

de uno noventa y cuatro, o sea, alto, altísimo, guapo.

-Noventa y seis. -(RÍE) ¿Noventa y seis?

-Sí, no me quites dos centímetros.

-Bueno, nada, yo no te quito a ti...".

(Puerta)

¡Ya estoy aquí! Hola, hija.

Hola, madre.

Uy, ¿quién ha venido a comer?

Medio barrio.

¿Y eso?

En el Bistró había un problema

y me acordé que tenía cocido congelado

y los he invitado a todos.

Mira qué bien.

Como aquí ya no come nadie.

Ahora recojo la cocina.

No te preocupes, madre, que ya la recojo yo.

(SUSPIRA)

Es una suerte, ¿eh? Contar con estos vecinos.

Madre...

Yo sé que te tengo muy abandonada últimamente,

pero en cuanto encarrile lo del taller,

tú y yo vamos a hacer muchas cosas juntas.

Bueno.

A ver cómo estoy yo para entonces. No digas eso.

No, si yo comprendo lo que tú estás haciendo, sí.

Y no me quejo.

Pero lo que no entiendo, hija, es ese empeño tuyo en hacerlo sola.

(TELEVISIÓN) "La aviación y la marina aliada

intensifican los bombardeos contra Irak

aprovechando la mejoría meteorológica...".

(HABLA EN INGLÉS)

Lo siento, no quiere.

Dígale que se ponga, por favor.

Ya se lo he dicho.

Insístale, dígale que no corro peligro,

es como si estuviera en España.

(HABLA EN INGLÉS)

(TELEVISIÓN) "Las fuerzas aliadas

apenas han provocado daños en su país.

Por cierto, que Irak ha denunciado también en los últimos días...".

¿Sarah? ¡Sarah!

Muy bien. Levanta la cabeza y mira hacia la derecha.

Genial.

Angie, retócale un poco el pelo.

Y estírale el vestido.

Qué guapa. Le queda muy bien el rojo.

Sí.

-Muy bien.

Ahí.

¿A ver?

-Oye, ¿y ya has solucionado lo tuyo?

Sí.

¿Al final te avala este hombre?

Pues sí.

Se llama Max.

¿Y no se lo vas a decir a papá?

No.

¿Para qué?

(SAMIRA) A ver, que voy. (HOMBRE) La que tú quieras.

-Bueno, a él también le va a avalar esa mujer.

¿Catalina?

Sí.

Su amiga.

Mira qué bien.

Es representante y...

a lo mejor termina llevándome, porque...

¿Ah, sí? Sí.

Parece ser que es muy buena en lo suyo y...

Me alegro.

¿Sabías que son vecinos?

¿Que el apartamento de Catalina está al lado del de papá?

Pues qué cómodo, ¿no?

No estoy celosa.

Antonio, no sé si puedo esperar más.

No creo que tarde mucho.

Tengo una cita con otro cliente.

Ya.

Tienes cita con Merche y con su avalista, ¿no?

Sí.

Que es este muchacho grande que no sé cómo se llama.

No puedo darte esa información, Antonio.

Que ya lo sé, si no hace falta, si le conozco perfectamente.

Sé que es un señor así muy grande, pero es que he olvidado el nombre.

No puedo, Antonio.

Es igual. Hay noes que son un sí,

pero, vamos, si no puedes, no puedes.

(Puerta)

Aquí está. Hola.

Ay, hola, lo siento, lo siento de verdad.

Perdonadme, pero es que está Madrid imposible.

Llegas justo a tiempo. ¿Qué tal? Soy Catalina Marín.

Qué va, es tardísimo,

pero no había forma de encontrar un taxi.

Bueno, a ver, ¿dónde tenemos que firmar?

-En todas las hojas, por favor. -Perdóname, que no te he saludado

con las prisas. Muy bien, a ver.

Pues a ver,

a ver qué tenemos por aquí.

Ay, Dios mío.

Dios mío, pero ¡si yo las había metido!

¿Qué pasa? Las gafas, están aquí.

Como les digo a mis actores,

los contratos hay que mirarlos con lupa,

nunca sabes dónde te la van a colar.

No creo que nadie quiera colarte nada.

Es un contrato estándar.

Perdón.

Bueno.

(CATALINA SUSPIRA)

Yo ya he firmado aquí. Ya, ya.

Pues...

Bueno, venga.

Vamos allá.

¿Aquí?

-Visé en los lados... -¿Aquí?

-Y al final la firma. Sí.

Te falta una.

¿Sí? Sí.

Aquí. Ah, vale, vale.

Y...

aquí.

Bueno, pues ya lo tenemos.

-Nada, ya está.

Hala. Te lo agradezco mucho, Cata.

Ahora ya nos une algo más que un descansillo.

Sí. Estupendo.

Gracias.

Bueno, ¿quieres tomar un café? Pues sí.

Vamos a tomar un café con leche al Bistró, que está muy bien.

Pues encantada, mucho gusto. -Igualmente.

Muchas gracias. Que tengas un buen día.

Todo lo bueno que puedas, a ver si me entiendes.

Ah, por cierto, me llevo un caramelo.

Vamos, Cata. Adiós.

Gracias. Gracias.

# "She'll be weak # she'll be strong.

# Struggle hard

# for so long.

# What's a woman when a man...

# -What's a man without a woman?

# -Don't go by the rule?

# What's a woman when a man...

# -What's a man without a woman?

# -Makes her feel like a fool?

# When right

# turns to wrong

# she will try

# to hold on # to the ghosts of the past"... #

Hola.

Vamos a sentarnos es esa mesa, Cata.

¿Has visto qué bien huele? Divinamente.

Aquí cocinan muy bien.

Además, los churros y las porras están riquísimos.

¡Uy, qué ricas!

Olga, ¿nos pones dos cafés y porras?

Voy a lavarme las manos,

¿dónde está el baño? Allí.

¿Está limpio el baño, Olga?

Como los chorros del oro.

Era una broma, mujer.

¿Qué le debo?

-Ochenta y cinco.

-Quédese con la vuelta.

Hola.

Hola. Gracias por venir.

Acabo de ver a Antonio.

¿Dónde?

En ese bar, ha hecho como si no me viera.

Mejor.

Iba con esa chica, la que le acompañaba en fin de año.

¡Ah!

Bueno, parece que están haciendo muy buenas migas.

¿Vamos? Es ahí. ¿Es ahí?

Sí.

# "She will swear.

# Cross my heart. # Never again.

# Cross my heart.

# Never again.

# -What's a man without a woman?

# -Cross my heart.

# -A woman without a man.

# -I say never again.

# -What's a man without a woman?

# -Cross my heart.

# -A woman without a man.

# -No, no, never again.

# -What's a man without a woman?

# -Cross my heart.

# -A woman without a man.

# -Never again.

# -What's a man without a woman?

# -Cross my heart.

# -A woman without a man.

# -Never again.

# -What's a man without a woman?

# -Cross my heart.

# -A woman without a man.

# -No, no, never again.

# -What's a man without a woman?

# -Cross my heart.

# -A woman without a man.

# -Never again.

# -What's a man without a woman?

# -Cross my heart.

# -A woman without a man.

# -Never again.

# -What's a man without a woman?

# -Cross my heart.

# -A woman without a man.

# -Never again.

# -What's a man without a woman?

# -Cross my heart.

# -A woman without a man"... #

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Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 362: "Hasta que el aval nos separe"

23 ene 2020

Enero de 1991. La guerra de Iraq continúa y Toni que, como periodista de vocación, estaría dispuesto, si fuera necesario, a ir a cubrir el conflicto. Mientras, Antonio y Mercedes tienen problemas de liquidez en sus respectivos negocios, y cada uno se ve obligado a pedir un préstamo al banco.

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  1. Luis Berni

    Tuvo que pasar una semana para que se habilite la sección de comentarios. Desde ésta vuelta de temporada, sucede en forma salteada. El ex matrimonio pudo conseguir sus respectivos avales, pero ahora hay que ver si cada uno podrán sostener los negocios. Angie y su hermano: mejor que la deje en paz y tampoco lo moleste a Abraham. Toni y su familia: apareció la suegra para conocer a la nieta, él justo se va y ella lo echa y después no le atiende por teléfono. A seguir la trama como siempre. Gracias y hasta la próxima.

    31 ene 2020