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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 359: "Cinco razones para odiar la Navidad" - ver ahora
Transcripción completa

# "Oh, happy day.

(TODOS) # Oh, happy day.

# Oh, happy day.

(TODOS) # Oh, happy day.

# When Jesus washed.

(TODOS) # When Jesus washed.

# When Jesus washed.

(TODOS) # When Jesus washed.

# When Jesus washed.

(TODOS) # When Jesus washed"... #

(VOZ EN OFF CARLOS) "¿Qué son nueve meses? Nada.

Ni siquiera un año.

Nueve meses dura un embarazo, nueve meses son tres estaciones,

nueve meses son, con mucha suerte, dos pagas extras".

(TODOS) # "Oh, happy day...". #

(VOZ EN OFF CARLOS) "Nueve meses llevaban separados

Mercedes Fernández y Antonio Alcántara".

# "When Jesus washed...". #

(VOZ EN OFF CARLOS) "Es asombroso lo que pueden sorprenderte tus padres

a medida que te vas haciendo mayor.

Los míos, después de cortar amarras, se dedicaron en cuerpo y alma

a demostrar que no se necesitaban el uno al otro".

(TODOS) # "Oh, happy day.

# Oh, happy day.

(TODOS) # Oh, happy day.

# He taught me how.

-# He taught me how.

(TODOS) # To watch.

-# To watch.

(TODOS) # Fight and pray.

# Oh, fight and pray...". #

(VOZ EN OFF CARLOS) "Mi padre alquiló el taller de Ramón

para ampliar el negocio, y con Santos y los demás,

sumaron esfuerzos para darle un empujón definitivo

a Viajes Milano".

Enciéndelo ya, Nacho.

(VOZ EN OFF CARLOS) "Para ello, fletaron autocares,

contrataron personal cualificado, pidieron créditos,

hipotecaron sus bienes y se pusieron a merced de su banco

como tantos españoles.

La iniciativa de organizar viajes para visitar las obras de la Expo

fue un éxito desde el primer momento

y cada martes y jueves salían los autocares completos

rumbo a Sevilla.

Pero eso solo fue el principio,

porque el catálogo se abrió con circuitos por España

y, más tarde, por Europa.

Era la década prodigiosa y no había fronteras para los emprendedores,

que iban a colocarnos en la cumbre el año 1992.

Y Antonio Alcántara aprovechó sus primeras vacaciones de separado

para hincar el diente

en un nuevo destino que ofrecer a sus clientes".

¡Cuba!

(TODOS) # "When Jesus washed"... #

-Varadero, playas de ensueño, hoteles de lujo,

cócteles exóticos, gente encantadora.

Baile. Música.

En fin,

un paraíso para despertar todos los apetitos.

(VOZ EN OFF CARLOS) "Mi madre no se quedó atrás.

Lo había apostado todo a construirse una vida nueva y fue a por ello.

Lo primero que hizo fue invertir 400 000 pesetas

en poner al día su casa".

A ver, señora, espaguetis a la marinera.

Con un poquito de perejil, ¿eh?

¡María, venga! ¡Que se enfrían!

Vale. Y, ahora, tomate de la huerta.

(VOZ EN OFF CARLOS) "Lo segundo que hizo fue venir a vernos

a Nueva York en verano. Y lo hizo sola,

algo que la llenó íntimamente de orgullo.

Aquí están sus fotos con Olivia.

Y aquí las fotos que la pequeña Olivia

nos hizo a los tres.

Pero fue paseando por la Gran Manzana

cuando Mercedes Fernández tuvo una revelación

que sería transcendental para su nuevo negocio.

Y así fue como nació MF,

la marca y línea de ropa para todo tipo de mujeres".

La ropa de moda, la bonita,

La que nos sienta bien, llega hasta la talla 48.

Y nosotras vamos a ir mucho más allá.

Acércate un poco más con el pespunte.

Vamos a conseguir que mujeres con la talla 58

se sientan atractivas

y vamos a conseguir

que mujeres con tallas grandes vayan a la moda.

(VOZ EN OFF CARLOS) "El mismo día en que la gasolina súper

subió a 89 pesetas el litro y Sadam Huseim

llamó a los musulmanes a la guerra santa,

las primeras creaciones de Mercedes Fernández

debutaron en los escaparates

de una de las mejores tiendas de la ciudad".

-¡Mira qué bonito, mamá!

-Hija, ¿tú crees?

-¿Por qué no?

-No sé...

El color quizá es un poco atrevido, pero es muy elegante.

Y seguro que hay de tu talla.

¿Por qué no te lo pruebas?

¡Te queda como un guante!

¡Estás guapísima!

¿Tú cómo te ves?

No sé. Muy distinta.

Se sale completamente de lo que suelo llevar, pero...

-Mola, mamá.

Y te adelgaza un huevo.

-Me lo voy a llevar.

Es muy caro, seguramente una locura,

pero mi marido me acaba de dejar por una chica 20 años más joven

y pienso dejarle sin un duro.

# "Oh, happy day". #

(VOZ EN OFF CARLOS) "Durante todo este tiempo,

María empezó sus estudios de Medicina en la universidad,

Inés se sacudió la tristeza de encima,

Toni se cansó de cambiar pañales,

la abuela siguió con su salud de hierro

y Mercedes y Antonio dejaron prácticamente de hablarse,

aunque siguieron observándose de reojo.

Las comidas y las celebraciones familiares

desaparecieron, pero aunque ninguno de nosotros

quería que la Navidad llegara ese año,

la Navidad llegó y lo hizo a lo grande.

Dios necesitó seis días para crear el mundo.

Nuestra familia necesitó solo uno

para aborrecer las fechas más entrañables del año".

(TODOS) # "Oh, happy day". #

Vamos a ver.

Qué cojones va a...

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame

# tú que has vivido

# el despertar

# de un tiempo que nos cambió.

# Cuéntame

# cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

(NIÑO) ¡125 000 pesetas!

-¡Ho, ho, ho! ¡Feliz Navidad!

Feliz Navidad. ¡Ho, ho, ho! Feliz Navidad.

-¡Papá Noel, Papá Noel!

(PAPÁ NOEL) ¿Vais a querer caramelos? (RÍE)

Son cubanas, Angie, las traje de allí. Mira, esta negra, esta,

esta es de una ceremonia que te hacen,

como una brujería pero buena, que se llama "hacerse el santo"

y te dicen de quién eres hijo.

Yo soy hijo de un tal Yemayá, que es el dios del mar.

¿Te imaginas? Soy de Albacete,

pero hijo de Yemayá, ¡coño! Algo tengo de mar.

Y esto es lo más curioso, mira. Esta te la dan en el hotel.

Significa que eres cliente del hotel y lo tienes todo pagado,

o sea, no tienes que ir con dinero ni cartera ni nada.

Tienes que ir a Cuba con Abraham, Angie.

¡Es una isla tan bonita y tan romántica!

Pero cuesta un dineral, Antonio. Cuesta un dinero,

pero eso se ahorra, mujer. A lo mejor hoy te toca la lotería.

Mira, si me tocara la lotería,

ya lo tengo repartido, ¿eh? ¿Ah, sí?

Un millón para Olga, con otro millón cambio la peluquería

y con otro me opero, Antonio. Bueno, todavía te sobra dinero

para irte a Cuba una semana. Una semana, ¿eh?

Y conoces La Habana, está muy bien. ¡Me encantaría!

Eso es lo que tienes que hacer. ¡Ay, cuidado!

¡Buenas! (CARRASPEA)

¡Ay! ¿Ha tocado el Gordo? Todavía no.

Antonio. Hola, Merche.

¿Qué es esto?

Eso es una invitación. Ya.

Para la cena de Nochebuena.

En el Bistró.

Sí. Me pareció el lugar más neutral.

Un poco raro, ¿no?

Cuidado con esa, que la tiene muy chiquitita.

A mí no me parece nada raro cenar en el Bistró, Merche,

a no ser que tú tengas otros planes.

Bueno, yo pensaba hacer una cena en casa como siempre.

¡Ah! ¿Y no pensabas invitarme?

Sí, pensaba invitarte.

No, no ibas a invitarme.

Estaba pensándomelo.

Mira, Merche, si me quisieras invitar...

Le estaba dando vueltas al asunto. ¡Me habrías invitado ya!

Que estemos separados no significa que dejemos de ser una familia.

¿Y qué han dicho tus hijos?

A mis hijos les parece una idea estupenda.

¿Estupenda?

Normal que les parezca estupendo cenar en el Bistró toda la familia.

Juntos, sí. Toda la familia.

¿Y no podríamos organizarlo aquí?

Lo organiza mi padre.

Va a ser la primera vez

que nos reunimos toda la familia de nuevo.

Pero ¿en ese sitio tan horrible?

El Bistró no es horrible.

Es un bar con gente, con ruido, con olor a tabaco...

Seguro que esos manteles tienen polvo.

No, otra cosa no, pero Olga lo tiene limpísimo.

No sé, no me parece el sitio más adecuado para la niña.

Cariño.

La niña está preparada

para salir de la burbuja en la que la tienes metida.

¿A que sí, cariño?

¿A que sí, Sol? ¿Burbuja? ¿Qué burbuja?

Sí.

Tendrás que darle la oportunidad de saber

que pertenece al planeta Tierra. No te entiendo, Toni.

¡Te pasas el día aquí encerrada con ella sin hacer nada!

No, pero si vamos a pasear todos los días, ¿a que sí?

Al parque de enfrente. Todavía no ha cumplido un año.

Lo único que digo es que llevas tu rol de madre al límite.

Ser madre no es un rol. Deborah,

no hemos salido una sola noche en estos nueve meses.

Has salido siempre que has querido. No, digo juntos.

A mí todavía no me apetece salir.

Es que no te apetece hacer nada que no sea estar con la niña.

Toni, amor... ¿No te apetezco yo?

Estás siendo un poquito infantil.

Ya. A lo mejor, si me vuelvo un poco niño,

me haces un poquito de caso.

Tenemos toda la vida para hacer el amor.

Un poco de compasión, Debbie.

Llevo nueve meses casado con mi mano derecha.

Puedes pasarte a la izquierda.

(Teléfono)

Joder, ¡vaya tardecita de teléfono!

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí? "Toni".

Ah, hola, Inés.

Oye, ¿tú has recibido eso? ¿Lo de tu padre?

"Sí, sí, sí".

¿Y qué te parece? "Muy bien, ¿no?"

Alguien tenía que dar el paso y lo ha dado él.

"¿Y lo ves como una tregua de Navidad o sientes que es algo más profundo?"

Inés, no empecemos.

Solo quiero saber tu opinión.

Es que no tengo opinión, no sé, muy bien.

Yo creo que papá lo está pasando fatal.

Pues yo creo que no.

Ha engordado, tiene buena cara.

Igual tiene una novia escondida por ahí.

¿Te ha dicho algo?

No, pero sé que sale a bailar alguna vez.

"¿Papá a bailar?"

¿Solo?

No sé si solo, pero va a algún sitio de esos de... gente mayor.

Pues a mí no me ha dicho nada. "¡Inés!"

Deja de fantasear con la idea de que vuelven.

Solo quiero que sean felices juntos o separados.

Tampoco es mucho pedir, ¿no?

-(SUSURRA) Perdona.

-No, pasa, si ya estoy terminando.

Entonces le has dicho que sí.

¿A lo de la cena? Sí, sí.

Vamos todos. Con la niña y con Santi.

Primero la cena y luego la misa del gallo.

A Deborah le encanta la idea. Ya, pues a mí no veas, joder.

La Navidad debería estar prohibida por decreto.

Bueno, te tengo que dejar. Estoy de niñero.

Vale. Adiós.

-¿Problemas? -Mi familia.

-Entonces, problemas.

-¿Tú pasas las fiestas con tu familia?

-Mi familia no me habla.

Justamente desde una cena de Nochebuena

en que decidí ser sincera y les dije que tenía novia.

-Y... ¿les echas en falta?

-La verdad es que sí.

Duele de narices que tus padres y tus hermanos dejen de quererte.

-Lo siento. -Me dijeron que era una...

anormal, y que fuera al psicólogo.

Yo les dije que el psicólogo se lo pagaba yo a ellos.

Mira.

Quiero que te leas esto. Es una comedia muy buena, especial.

Te veo en el papel de Azucena.

Bueno, la verdad es que te veo en todos los papeles.

Ojalá te guste tanto como a mí.

-"Días de calor".

(RÍE) (CHICO) Es una broma, ¿no?

No, ¡de broma nada! Es mi familia.

Ya, ya sé que es tu familia, pero...

¡Y tú eres mi pareja! Lo llevamos en secreto y es ridículo.

Pero, a ver, que fue iniciativa tuya, ¿eh?

Dijiste que como estaban recién separados

no era el mejor momento, ¿recuerdas? Sí, pero ya han pasado nueve meses.

¡Ah, claro! Y la cena de Nochebuena es el mejor momento para ir, ¿no?

Bueno, van a estar todos.

¡Que no! Les podemos amargar la noche

con la noticia y tampoco es plan, ¿eh?

¿Sabes qué te pasa a ti? Que tú tienes miedo.

No, no, a ver. Tu padre me produce respeto.

Respeto, ya.

Bueno, vale, sí, sí. Me produce miedo.

Es que tu padre impone mucho

y tu madre también me da pánico, la verdad.

A ver, que no son la bruja y el ogro, ¿eh?

Les va a sentar fatal que salgas con un chico de mi edad.

¡Mi hermana ha estado con un chico 15 años más joven que ella!

No, no es lo mismo.

¿Por qué no? Pues porque no.

Porque es diferente.

A ver, tu hermana, pues...

es una chica ya hecha y derecha.

Y tú eres la pequeña y eso siempre afecta más.

O sea, que no vas a venir.

Si quieres, voy al concierto después.

Pues no, ¡no hace falta!

A ver, María.

Créeme que no es el mejor día para ir.

A lo mejor no lo es nunca.

¡María! ¿Qué haces? Pero ¿dónde vas?

¡Que no puedes salir así, que vas sin abrochar, mujer!

(RADIO) "32522. -¡250 millones de pesetas!".

-¡El Gordo! ¡Ha salido el Gordo!

Ahí lo tienes. Termina en 82 ha dicho.

Yo llevo un décimo que termina en dos.

Antonio, que al final me voy a Cuba. ¡Qué bien!

¿Vosotros no lleváis lotería?

Yo sí tengo lotería, pero no la tengo encima.

Entonces, ¿cenamos todos juntos? Si te parece bien, sí.

Si los chicos están de acuerdo,

¿qué voy a decir? Claro.

Tiene que ser temprano, a las nueve o así,

porque, claro, a las once

María tiene que ir a ensayar lo de la iglesia.

¿Tengo que llevar algo? ¡No, no te preocupes!

Me encargo yo de todo.

Porque regalos no vamos a hacer.

Yo pensaba llevar regalos, Merche. Tú haz lo que quieras.

Antonio, tenemos que arreglar papeles.

Ya lo sé. Pues estás dando largas.

Porque he estado muy ocupado. Yo también estoy muy ocupada.

Es una simple firma.

Y te recuerdo que el divorcio lo pediste tú.

Sí, porque tú lo querías.

No, yo quería tiempo.

Bueno, ya tienes tiempo. Ahora tienes el tiempo de sobra.

Lo bueno que tiene el tiempo, Merche,

es que cura todas las heridas.

O las hace crónicas.

Ay, mira, Merche.

Cuando pasen las fiestas y esté más tranquilo,

te prometo, ¿eh? Te lo prometo.

Nos sentamos y firmamos.

Eso espero. Claro.

Y cuídate esa ronquera.

Sí, no se me va. Y eso que no estoy fumando nada.

Adiós, Angie. Hasta luego, Mercedes.

(RADIO) "¡59947!".

-¡Mercedes!

Trae.

Antonio, va a su nombre.

Ya lo sé, pero soy su marido. No te preocupes.

¡Coño! Como dicen en Cuba, ¡esto es tremendo!

(ABRAHAM) "¿Está bien?"

-Sí. ¡Ahora sí!

¿Te vienen a recoger? -Sí, a la una.

-Estás muy guapo. -Gracias.

(TITUBEA) ¡Mercedes!

Que voy a "El precio justo", ¿lo sabías?

Lo sabe todo el barrio, Abraham.

Qué elegante estás.

Gracias. Me he estado aprendiendo los precios de todo de memoria

desde hace días. Mira, pregúntame un precio.

Ya verás.

El precio de un ordenador, por ejemplo.

Un ordenador. Depende del modelo,

entre 199 000 y medio millón de pesetas.

Y yo he apostado por ti, que lo sepas.

¿Por mí?

En la porra.

¿En qué porra?

Voy a que me peine Angie.

-Bueno, se ha hecho una porra aquí, en el bar.

Una porra. Hay apuestas...

¿Apuestas sobre qué? Sobre vosotros.

¿Sobre nosotros?

Sobre si vais a empezar el año juntos o si vais a seguir como hasta ahora.

¿Y a quién se le ha ocurrido esa idea?

Creo que a tu madre.

¿A mi madre? No le digas nada,

no quiero quedar como una chivata. Las apuestas van

tres a dos a que no seguís.

No me lo digas, ¡no lo quiero saber!

Yo llevaba un sobre grande, ¿dónde está?

Que llevaba un sobre grande. ¿Lo has visto?

Merche, me parece que esto es tuyo.

¿Qué haces tú con eso?

Es una postal muy bonita.

¿La has abierto? Sí, sí.

El de "La casa de la pradera" sale muy favorecido, la verdad.

¿A qué estás jugando, Antonio? ¿Cómo que a qué estoy jugando?

¿Me estás pinchando?

No, mujer, qué te voy a pinchar, no.

Esto viene a mi nombre, no puedes abrirlo.

Ya, he visto Hotel Lancero y pensé que era publicidad, Merche.

La cena de Nochebuena me parece que no es buena idea.

¿Por qué no? Es una cena.

Es por las fiestas. Una cena que organizas tú, ¿eh?

Sin contar conmigo, como siempre.

Ya, ya sabes que yo soy así, no tengo remedio.

Eres así, claro. Y los demás tenemos que aguantarte.

Cuando se me aguanta va todo mucho mejor, la verdad.

Me va muy bien sola.

No te haces una idea lo bien que me va sola.

Ya lo sé, Merche. No hay más que verte

para ver lo bien que te va sola.

Solo uno está muy bien, ¿a que sí? Yo se lo digo a todo el mundo.

¿Me pones un café?

No anules la cena, anda.

¡Con porras!

Vamos ahí, Joaquín, ¡dándolo todo!

Sí, señor. Me cago en la leche, ¡vamos!

¡Feliz Navidad!

-Feliz Navidad, compañeros.

Ya era hora de que nos relajáramos, ¿verdad?

(Música disco)

¡Feliz Navidad!

Feliz Navidad.

Vamos a ver si tenemos un buen año, ¿no?

Sí, ya veremos.

¿Problemas?

Resulta que soy un pervertido.

¿Tú? Sí.

Nueve meses después de dar a luz mi mujer

quiero hacer el amor con ella. Lo dicho, un pervertido.

O sea, que te ha echado de la cama.

¿Y qué alega?

Pérdida del deseo.

Ah.

A la mía le pasó lo mismo con el segundo.

¿Y cuánto tiempo estuvisteis sin...? Cerca de un año.

¡Hostia! Sí.

Son los hijos, tío. Los hijos las absorben, las agotan.

Empiezan con el pecho, luego con las cacas, los pañales,

los berrinches... es inagotable.

Sí, Sol es igual. La quiero muchísimo, no puede ser

más mona y más todo, pero no para de llorar a todas horas.

¡Coño, no es normal!

¿Te tienes que levantar a medianoche? Sí.

Todo este tiempo sin dormir 8 horas. ¿Ocho horas?

Ni tres horas. ¿Tú has visto las ojeras que tengo?

No da tregua. Creo que lo hace aposta, nos torea.

Te digo una cosa: antes que empieces a odiar a tu mujer y a tu hija...

¿Qué?

Busca a alguien que te ayude a bajar el suflé.

¡Toni!

Toni, perdona que te asalte así, pero es que no puedo más.

Ya, ya, yo tampoco puedo más, Sara.

Tengo que hacerlo, ¿entiendes? Sara.

Toni, tú también lo has notado.

Sí, sí, lo he notado. Tengo que dar el paso

y te pido por favor que lo des conmigo.

Sara, me pillas en un momento delicado.

Por favor. Nos meteríamos en un lío muy gordo.

Lo sé. Sé que lo que te estoy pidiendo

es muy delicado,

pero, por favor, Toni.

¿Por qué me pegas? ¿Estás borracho?

¡Santa hostia que me has dado!

¡Me has dado un disgusto de muerte!

¡Me podías haber roto algo, joder!

Te pido ayuda y tú vas y...

¿Ayuda para qué?

¡Para denunciar a Chema! Por acoso.

¿A Chema?

¡Sí, a Chema!

Está todo el día encima de mí, me manda mensajes y flores,

me llama por teléfono...

Cuando le mando a paseo, va y me congela en el despacho y...

¡Yo no puedo más, Toni!

Le propongo temas para los reportajes y me los tumba todos.

Y tú vas y...

Yo... yo lo siento muchísimo.

Sara, de verdad, pensaba que querías...

¿Pensabas lo que pensáis todos aquí?

¿Que soy una que va buscando guerra?

No.

¿No?

Este trabajo es lo que más me importa en el mundo,

y al final tendré que largarme

por vuestras asquerosas mentes de enfermos.

Lo siento mucho, de verdad.

¡Estoy borracho! Lo siento.

He interpretado mal las señales, lo siento.

¿Qué señales?

¿Quién te crees que eres, Toni?

(Puerta)

Los corresponsales de guerra sí hacen periodismo de primera, de verdad.

Imaginaos: la parienta en casita,

los niños allí, lejitos,

cenando con belgas... -Perdón, perdón.

-Alemanas...

holandesas, tomando güisqui por la noche, trabajando...

Esta te la debo desde el día que le metiste mano a Deborah.

¿Estás gilipollas o qué? Pídele perdón.

¿Perdón a quién? A ella. Pídeselo.

¿Qué estás diciendo? Vas borracho, joder.

Pídeselo y deja de meter las manos...

¿Donde a ti te gustaría meterlas?

Sí, ¿no?

"-¡Feliz Navidad! (TODOS) ¡Feliz Navidad!".

-¡Atención!

¡Ha llegado la hora del amigo invisible!

Belén. -Gracias.

-Héctor.

Javier.

¡Oh! Inés.

-¡Azucena!

-Como el nombre de la protagonista de la obra. Soy tu amiga invisible.

¡Y tú la mía! Me encanta.

Feliz vida nueva a partir de ahora. -¿Cómo que vida nueva?

-Me gusta creer que cada año

Papá Noel trae algo nuevo

y precioso en el saco.

# Estabas sudadita, # pues era una noche que hacía calor.

# Te invité a una copita

# y tú me endosaste # el primer revolcón.

# Tenías querencia a la barra

# y tuve que tomar # tres puyazos de ron

# para sacarte a los medios

# con el beneplácito # de la afición... #

-Igual me he tomado un permiso que no tenía.

-Igual sí.

-Lo siento, ha sido un impulso.

-Bueno.

Más la bebida, ¿no?

-La bebida ayuda, sí.

Pero tenía ganas.

-No pasa nada.

No me lo esperaba, ya está.

-¿Estás segura de que no te lo esperabas?

-Preguntas difíciles no, Belén,

que ya estamos todos un poco pedos.

-Vale, vale. Entonces, lo olvidamos.

-Sí.

No sé, ¿vamos a bailar?

¡Eh, Ivo! ¿Vamos a bailar? -Claro.

# Que tú me invitaste a bailar

# envistiendo a mi capote

# yo me asomaba # al balcón de tu escote.

(TODOS) # La culpa fue del chachachá...#

-¿Ya habéis puesto algo en el ponche, cabrones?

-Que yo sepa, no.

(INÉS) ¿Seguro?

-¡Disfrútalo!

-Oye, me voy a ir. -¿Cómo? ¿Cómo qué te vas?

-Sí, porque...

tengo que comprar todavía unas cosas para esta noche.

-Las tiendas cierran a las ocho, querida.

-Bueno, da igual, Ivo. Me voy.

-No, no. ¡Inés! -Sí.

-Inés.

-¿Qué?

-Te dejas el bolso.

-Ah.

-Estarás perfecta en el papel de Azucena.

-Sí.

Tenemos que estar muy orgullosas, chicas. ¡Mucho!

Nos hemos unido, nos hemos organizado

y hemos creado una línea de ropa única

que hemos colocado en las mejores tiendas.

Y eso en un tiempo récord.

¡Bravo! (TODAS) ¡Bravo, bravo!

Os digo yo que las creaciones Mercedes Fernández

se van a vender como rosquillas en toda España.

Y todo eso lo hemos hecho nosotras solas.

¡Nosotras solas!

(TODAS) ¡Nosotras solas! ¡Nosotras solas!

-Sin hombres, sin maridos ni broncas ni controles.

Pero que no se nos suba el champán a la cabeza, ¿eh?

Tenemos que hacer horas extras para entregar el pedido de Navidad.

Haremos lo que haga falta. ¿Sí o no, chicas?

(TODOS) ¡Sí!

Estoy muy orgulloso, de verdad.

Estoy muy orgulloso por los socios que tengo.

Estoy muy orgulloso por mis empleados. Muchas gracias.

Y, sobre todo, estoy muy orgulloso porque en muy poco tiempo

hemos conseguido levantar una empresa tan ambiciosa

como Viajes Milano.

Yo os presenté mis diseños

y vosotras habéis aprendido a coser como los ángeles.

No os prometí nada. ¡Ni un sueldo!

Ni una pequeña seguridad,

pero vosotras confiasteis en mí.

Lo que sí que os prometí

es que si esto salía bien,

saldría bien para todas.

Así que... equipo,

aquí viene vuestra primera paga doble.

¡Hala!

-¡Madre mía!

Qué maravilla.

-¡Viva la jefa!

-¡Viva el jefe! (TODOS) ¡Viva!

(MUJER) ¡Madre mía!

No nos vengamos arriba,

que todavía nos quedan muchas cosas por hacer.

Regularizar la empresa, poner las cosas en orden,

diseñar un catálogo, darnos a conocer,

creer en nuestro producto.

Tenemos que competir,

tenemos que ser los líderes del mercado.

Muchas gracias. Gracias a ti.

Y eso exige sacrificios. Como me decían en Cuba,

sin sacrificio no hay victoria. No os olvidéis de eso nunca.

Y no olvidéis que no es fácil estar solo,

sobre todo para un hombre chapado a la antigua

como yo, que se ha pasado toda la vida en familia.

Pero ¿sabéis cuál es la cruda realidad?

Que se vuela mejor sin plomo en las alas. ¡Qué coño!

Y el plomo es Mercedes, ¿no te jode?

No hay marcha atrás, chicas.

Ya no hay marcha atrás.

Vamos a demostrarle al mundo lo que somos.

Por un año nuevo.

Un año nuevo de verdad.

Por un año nuevo que nos devuelva la alegría,

nos devuelva la esperanza

y sobre todo...

Y sobre todo...

Sobre todo el amor propio. Sobre todo el amor propio.

Qué rabia, las obras del metro no terminan nunca.

Primero encuentran un muerto y luego la alcantarilla del siglo XV.

Pablo, no te he dicho nada, pero gracias.

Has tenido mucha paciencia. Nada.

Me lo he pasado muy bien haciendo de modelo.

¡Eso es mentira! A los chicos no os gusta ir de tiendas.

A mí sí.

Bueno, porque tú eres especial. ¡Qué va!

Hay muchos como yo,

lo que pasa es que gritamos y nos enseñamos menos.

No hace falta parecer un gorila para ser un hombre.

Lo que sí que no puedo es con los abusones.

Yo de pequeño era muy canijo y se metían conmigo.

¿No vas a ir a casa?

Por Nochebuena, digo. Qué va.

¿Y eso?

He tenido un rifirrafe con la familia.

Quieren que vuelva. No entienden qué hago aquí

teniendo Medicina en Valladolid.

Ya. Desde 1404, además.

¿Sí? Bueno, ¿y qué haces aquí?

Básicamente, no estar allí.

Sí, la familia es un coñazo.

Además, me han cortado el suministro. Estoy sin un duro.

¿Y por qué no te vienes a cenar con nosotros? Al Bistró.

Luego te vienes a oírme cantar.

No sé. ¿Y yo qué pinto ahí?

Lo que vamos a pintar todos: nada.

Venga, anda. Ven y me haces compañía.

¿Y tu profesor?

¿Mi profesor qué? ¿Él no va a ir?

Mi profesor es un capullo.

Entonces, ¿se acabó el amor?

No, pero estoy enamorada de un capullo, ¿qué pasa?

¿Qué pasa? ¿Dónde vas?

A por el marisco.

No, no. En estas condiciones no puedes coger el coche.

¿Qué condiciones?

Pero, Antonio, ¡vas contentito! ¡Que no voy contentito, yo controlo!

Que no, Antonio, así no puedes coger el coche, por favor.

Que sí puedo, que sí. Que no puedes.

(BORRACHO) Ramón, ¡deja ya de tratarme como si fuera un niño!

Pero si es que eres un niño, Antonio.

Sí, muchas gracias por haberme cuidado

todo este tiempo, habéis sido muy buena gente.

Estaba más solo que la una y me habéis acompañado.

Vale. Sois muy buenos vecinos.

Espérate, que no tengo las llaves.

Las has perdido, ¿no ves que no puedes coger el coche?

Yo las busco, hombre.

¡Oye! El marisco puede ir a buscarlo otro. Ya está.

Que no, Casandra.

Tengo que supervisar yo personalmente cada bogavante.

Pero ¿tú sabes cómo va a estar el centro ahora mismo, Antonio?

Por favor, ¿eh?

Deja ya de protegerme como si fuera un niño,

que soy una persona adulta y sé lo que hago.

Esta noche,

para que lo sepáis, es una noche muy importante,

porque nos vamos a reunir por primera vez

mi mujer, mis hijos y yo.

¡Y tiene que estar todo perfecto!

¡Controlado!

¿Quién lo tiene que controlar? Lo tengo que controlar yo todo.

El cava, el vino, el güisqui...

Los turrones, todo. ¿Entiendes?

Hala, sois muy buenos y os quiero mucho.

Que no, Antonio.

Hala, venga, que no llego. Os quiero mucho...

Que no, que no. Sí, os quiero mucho.

Por favor. -Que no te vas, Antonio.

De verdad, venga, sí.

A ver si ahora me voy a enfriar y todo.

¡Por favor, Antonio! -¡Antonio!

(SUSURRA) Amor.

Amor mío.

Ya estoy aquí.

¿Cuánto falta?

Te quiero. Te quiero muchísimo.

¿Es la hora?

No, todavía no es la hora. Todavía tenemos tiempo.

Tengo que arreglarme.

Dime que me quieres. ¿Eh?

Dime que todavía te queda un rinconcito de amor

en el corazón para mí, por favor.

Toni, cariño.

Por favor, vuelve a mí.

No te entiendo.

Vuelve a mí, por favor. Por favor, vuelve.

Nunca me he ido. Sí, sí te has ido. Sí te has ido.

A ver, tengo el deseo un poco anestesiado.

Lo admito, pero es porque voy muy cansada.

Ya, pero es que yo necesito cariño. Amor.

El deseo volverá, ten un poquito de paciencia.

¿Y si no vuelve, qué?

¿Has bebido?

Un poco.

Y ahora vas a seguir bebiendo en la cena.

Agua mineral con gas, te lo juro. Te lo juro.

Primero, un café con sal.

No, primero besos.

Muchos besos, por favor.

Cierra los ojos y deja que te...

vuelva el deseo, por favor.

(SANTI) ¿Puedo encender el ordenador?

Me aburro. Santi.

¿Qué haces aquí? Quedé con tu madre en que te recogía a las ocho.

Mi madre siempre cambia de planes.

Y yo voy como el circular, de una casa a la otra.

¿Qué haces con la capucha? Quítatela.

Me gusta. Dentro de casa es un poquito raro.

Yo soy raro.

Tú no eres raro.

Sí lo soy.

¿Se han vuelto a meter contigo en el cole?

¿Eh?

Me dijo tu madre que después de que habláramos con los profesores

ya no había ningún problema, ¿no?

Enciendo el ordenador, ¿vale?

No consigo comunicarme con él.

No te rindas. Con la niña tampoco.

Es muy pequeña.

Tengo un problema con la paternidad.

¡No digas tonterías!

No lo son, no sé cómo se hace.

Hablas del deseo, del deseo... Esto también hay que desearlo, amor.

Voy a prepararte ese café.

¿Tienes una bolsa de plástico? -¿Hola?

-Ah, perdona.

-¿Quién eres? -El padre de Sandra, no te asustes.

-¿Sandra Alonso? ¿La compañera de clase de Oriol?

-¡Exacto!

-¿Y qué haces en mi baño?

-Una compañera de trabajo le ha potado encima.

-En estas fechas a la gente se le va un poco la cabeza.

-Sí, un poco sí.

-Perdona que me haya tomado la libertad,

he venido directamente del trabajo a recoger a la niña y...

En el coche estaba a punto de potar también, me moría de asco.

-Mamá, ¿puedo ir a su fiesta de fin de año?

-En la colonia El Viso.

Gente respetable. Vecinos de Boyer y la Preysler, no te digo más.

-¡Por favor, mamá!

-Es que no lo sé.

-Di que sí, porfa.

-No sé, tengo que pensarlo, Oriol.

-Ya sabes que no me gustan ni las fiestas ni los bailes.

-¿Entonces? -Es que con Sandra es distinto.

-No, no, no somos novios.

(ORIOL) Solo nos gusta estar juntos.

-Nos gustan las mismas cosas. -Ir al cine

-y hablar por teléfono. -Y prestarnos los libros.

¿Es una azucena?

-Sí.

-Es la flor de las novias.

Representa el corazón y el amor.

(ORIOL) "Mamá,"

¿puedo ir?

-Yo le he dado permiso hasta las dos y media.

Puedo recoger a los dos. -No hace falta.

-Lo traigo a casa, no tengo planes de Nochevieja.

-Yo tampoco. -Me acabo de divorciar.

-Le puedo ir a recoger yo.

-¿Eso significa qué sí?

-Sí.

-¡Bien! Ahora te enseño la viñeta que te dije, ¿vale?

-Vale.

Ya lo entiendo. -¿Qué entiendes?

-Que Oriol hable tanto de ti.

Eres muy guapa.

-Bueno, gracias.

-Me llamo Miguel Ángel. -Inés.

-Sí, lo sé.

Eres actriz, te vi en una obra de teatro.

Me gustaste mucho.

-Vaya, gracias.

¿Y tú a qué te dedicas?

A los asuntos públicos, aunque los privados se me dan bien.

Trabajo en el Congreso, soy diputado.

¿He dicho algo gracioso?

-No, que va.

¿Quieres que te preste un jersey? -No creo que me entren.

-Sí, tengo algunos de mis ex. -¿De tus ex?

-Sí, espera, que te cojo uno.

Me cago en la leche, no encuentro nada.

¿A usted no le pasa, Herminia? Últimamente lo pierdo todo.

Empezaste por perder a mi hija. No, hombre, no.

Su hija se perdió solita.

De sola nada. No se perdió sola.

Ella está levantando un negocio

y se pasa más de diez horas al día en el taller.

Sí, fingiendo que le va bien. No.

Hace ropa muy bonita

y la están vendiendo en una gran tienda.

Ah ¿sí? De mucho postín.

No me diga. ¿Cómo se llama la tienda?

Almacenes El Búho. ¡No!

Hermanos Bastida, de la calle Orellana.

¡Bah! La ropa...

La ropa no da un duro, Herminia.

Bueno, no sé lo que dará.

Desde luego, se pasa todo el día fuera de casa.

No viene ni a comer.

Tenemos que comer la mayoría de los días la niña y yo solas.

Y luego, después de la cena, a trabajar en el despacho.

¿Qué despacho?

¿Y esa cama?

¿Qué le pasa?

¡Que no cabemos los dos!

Antonio, tú ya no vives aquí, no sé si lo recuerdas.

No, no. Lo recuerdo perfectamente, Herminia.

Pero es que esto... ¿Esto qué?

Hombre, que esto ya pasa de castaño oscuro, leche.

Mírame, Antonio. Mírame a los ojos y escúchame.

Mercedes hace patrones:

de abrigos, de chaquetas, de vestidos...

Pues se ha hecho un patrón de su propia vida.

Un patrón de su vida dice. Sí.

De una vida en la que hace y deshace sin tener que pedir permiso a nadie.

¡Es como si se hubiese quitado la faja!

Ya, y en ese caso, la faja es un servidor.

No lo sé,

pero, desde luego, en ese patrón tú no encajas.

¡Bah! Tonterías, Herminia.

Merche tiene que darse cuenta de que se ha equivocado,

que todavía me necesita.

Aquí está.

Además, en una cama pequeña y de monja

su hija no es feliz, se lo digo.

¡Espera, Antonio! ¿Vas a coger el coche?

Sí. No deberías, ¿eh?

No me cambie de conversación,

que la conozco perfectamente, Herminia.

Tres cosas hay en la vida, ¿no?

A su hija le falta la más importante: el amor.

¿Sí? ¿Y a ti qué te falta?

¡A mí no me falta de nada, vamos!

Si necesito amor, sé perfectamente dónde encontrarlo.

Sí, ¡en un bar de alterne! Que no necesito pagar, Herminia.

No me diga eso, que todavía estoy muy entero,

no sabe lo entero que estoy. Y perdone que le hable así.

Con ese orgullo, desde luego,

no la vas a volver a enamorar.

¿Qué volver a enamorar? Sigue enamorada de mí.

¡Tú no me hagas caso!

¿Qué se apuesta, eh? ¿Qué se apuesta?

Joder, Merche.

Vaya.

Antonio, ¿qué haces aquí?

He venido a por las llaves del coche.

¿No tienes unas?

Pues no las encuentro.

Además, me espera el marisco. Aparta.

Pues nada, no compres mucho, que luego sobra.

Mejor que sobre que no que falte, ¿no?

Allá tú. Por cierto.

Con lo bien que te quedó la cocina y los arreglos y todo,

¿qué has hecho en tu cuarto?

He visto la camita esa que tienes.

¿Qué? Tú tendrás una parecida, ¿no? No.

No, yo duermo en cama grande, de esas de apartamento alquilado.

Cuanto más cama, menos muebles pones.

Si quieres, vienes y te la enseño.

No hace falta. Te creo. Por cierto.

Duermo como un lirón.

Mejor que un soldado en Cerro Muriano,

fíjate lo que te digo. Mira tú qué bien.

Ha merecido la pena.

¿Verdad? ¿El qué?

Todo.

(ERUCTA)

¡Ay! Perdona.

¿Puedo pasar un momento al baño? Pasa.

Ten cuidado con la mampara. No te apoyes.

(SUSURRA)¡Madre!

(VOMITA) Tenemos que hablar muy seriamente.

¿De qué? ¡De la porra!

Ay, este hombre no está para ir solo en el coche.

No me cambies de conversación.

De verdad, como lo dejes ir en esas condiciones,

vamos a tener un disgusto. (VOMITA)

Y no quiero saber por quién has apostado, porque me lo imagino.

Pues yo he apostado por que volvéis.

¿Seguro que no quieres que conduzca yo?

No, voy perfectamente.

Sí. Perfectamente, no.

Te has saltado dos semáforos en ámbar.

Y, además, que son las ocho, ¡por Dios!

Porque me estás poniendo nervioso.

Y tú también me estás poniendo nerviosa, ¡que no entiendo nada!

¿De qué? ¿De qué?

Del camino que has cogido.

¡Qué camino más extraño haces para ir al barrio!

¡Ah!

Es que quiero pasar antes por un sitio.

Un sitio, ¿qué sitio?

Bueno...

Cuando llegues ya lo verás, no seas tan impaciente, anda.

Teníamos que haber ido por la M-30.

Ya lo sé, ya lo has dicho muchas veces,

no hace falta que lo repitas.

A quién se le ocurre ir de compras el 24 de diciembre

a las ocho de la tarde por el centro.

Te pedí el otro día que compraras detalles para todo el mundo.

Es mi familia, no hace falta ningún detalle.

¿No lo entiendes? No puedo ir ahí con las manos vacías.

¿No te podías haber encargado de comprarlo?

Yo estaba ocupada con la niña. ¡Joder!

Cualquiera diría que eres la única madre

sobre la faz de la tierra.

Cualquiera diría que puedo contar contigo.

Claro que puedes contar conmigo.

Eres un padre ausente.

Tú eres una esposa ausente.

¿Ah, sí? Sí.

Para el coche.

¿Qué? Conduces fatal, para el coche.

¿Qué dices? No voy a parar el coche aquí.

Estás mareado, para. ¡Que no estoy mareado!

¡Que pares el coche!

# "Oh, happy day.

(TODOS) # Oh, happy day.

(TODOS) # It's a happy.

# So happy day. (TODOS) # Day, it's a happy.

# It's a happy day. (TODOS) # Day, it's a happy.

# It's a happy day. (TODOS) # Day, it's a happy.

# Uh, uh, oh. (TODOS) # Day, it's a happy.

# Happy, happy, day.

(TODOS) # Day, it's a happy.

# Happy, happy day. # Oh, happy day". #

¡Muy bien! ¡Muy bien! Perfecto.

Nos vemos aquí a las once,

todo el mundo muy puntual, por favor.

Si alguien quiere quedarse a cenar,

voy a pedir pizzas y refrescos por teléfono.

Jo, ¡no vale, Salva! ¿Qué pasa?

Aparecer así en los ensayos.

Si ha estado precioso.

Es como ver a la novia antes de la boda.

De verdad, no pasa nada. Me ha gustado mucho.

Es que he estado pensando que...

¿Y si aparezco en los postres?

Esta noche en la cena, digo, y así tú antes les preparas.

O sea, me pasas toda la responsabilidad a mí.

Es tu familia.

¿Y qué les digo?

No sé. Por ejemplo, que en un rato va a venir el hombre

con el que quieres pasar el resto de tu vida, ¿eh?

¿Qué te parece?

Ya me tocará después a mí con la mía.

Por cierto, ¿me pongo una corbatita?

No, corbata no, que te hace mayor. Pero ¡si soy mayor!

Deja de ver la diferencia de edad como el gran enemigo.

Nací viejo, nunca me he sentido realmente joven.

Pues a mí me pareces un niño.

Y a mi padre le vas a encantar.

Pero ¿qué hacemos aquí, Antonio?

Interesarme por tus cosas, Merche,

que luego dices que solo me interesan las mías.

Yo no he dicho nada, ¿eh? ¿Dónde vas?

¡Que se van a poner malos los bogavantes!

Merche, ¿cuál es el tuyo?

El azul, ¿a que sí? Es que tiene tu sello totalmente.

Sí, es el azul. Es bonito.

Muy bonito.

Vámonos, de verdad.

¿Por qué has decidido acompañarme, Milano?

Porque vas trompa.

¡Qué novedad! Claro que voy trompa.

¿Y te preocupa que me pueda pasar algo?

¿Y te parece raro que me preocupe por ti?

¿No te das cuenta? ¿De qué?

Con lo lista que tú eres y no te das cuenta, Milano.

¿De qué? De que aún estás enamorada de mí.

(RÍE)

Sí, ¡como una ovejita!

Mira, Merche.

Tú haces patrones,

pero tu patrón soy yo.

Y donde hay patrón no manda marinero, ¿verdad?

¡No seas antigua! Eso ya no es así.

Donde hay patrón hay un canon, una dirección a seguir. Esa soy yo.

No puedes organizar la vida

de todo el mundo a tu antojo, Antonio. ¿Entiendes?

Lo sé, Merche, lo sé.

Pero es la única manera que tengo de guiparte.

No, no lo entiendes

ni lo vas a entender nunca. Quizá.

¿Y qué es eso de "guiparte" en el diccionario Alcántara?

Guiparte es tenerte cerca, poderte oler, poderte besar.

Hueles a alcohol.

Tú también hueles un poco. ¿Yo?

No, a alcohol no, mujer. A rosa.

Deborah, ¡por favor!

¿Por favor qué?

Déjame conducir, es el centro y te estás haciendo un lío.

Admítelo, te cuesta hacerte cargo de la niña, ¿no?

¿Qué dices? Estoy encantado. Ya se nota, ya.

Esto es absurdo, de verdad. Déjame a mí conducir.

Dijimos que íbamos a ser padres al 50 por ciento, ¿no?

Pues ya está.

Nueve meses yo, nueve meses tú.

Te toca. Eso es injusto.

Tú decidiste que la niña era solo para ti.

Que yo no sabía cambiarla, acunarla, relacionarme...

Hiciste poco para demostrar lo contrario.

¿Qué nos está pasando?

No lo sé.

No sé, pero no me gusta nada, sea lo que sea.

(EL BEBÉ LLORA)

Perdón.

Ya, cariño, cariño.

Perdóname, que papá estaba un poquito mareado, mi amor.

Ya te cojo. Ya te cojo, mira.

Ya está, ya está, mi amor. Mira, ¡ya estamos bien! ¿Verdad?

¡Ay, qué susto! ¿Qué nos ha pasado? Papá nos ha dejado ahí de golpe.

¡No!

Esta vez no vamos arreglar las cosas así, como siempre.

¿Qué quieres decir?

Con un revolcón y a otra cosa mariposa.

¿Y por qué no?

Porque no llevamos nueve meses separados

para volver al mismo sitio.

(Claxon)

Nuestro coche está molestando. Anda, vamos.

Me estás evitando, Milano.

Tú te estás metiendo en un jardín.

No me estoy metiendo en un jardín. Si te preocupas

por lo que me pueda pasar, no me estoy metiendo en un jardín.

(Claxon)

Disculpe.

¡Es que ha dejado usted el coche fatal!

Bueno, ya lo quito.

¿Nos conocemos?

Yo diría que sí.

¡Usted es la del vestido! Y usted es la que...

La que va a dejar a su marido sin un duro.

-Vámonos ya. No tenga tanta prisa, señorita.

No, si encima se enfada.

A ver. Déjame, que lo hago yo.

No. Ya conduzco yo, que tú estás un poco nervioso.

¡Ay! ¿El qué?

Los bogavantes.

¡Ostras!

Merche, cógelos. Voy a abrir el maletero.

No, de eso nada. Cógelos tú, yo abro el maletero.

Pero ¿qué pasa? ¿Les tienes miedo? ¿Y tú?

Yo miedo no, pero me dan un poco de aprensión.

¡Venga, es para hoy!

¡Un poquito de educación, señorita!

¡Que tenemos que ir a cenar a Torrelodones!

A mí como si me toca los... ¡Antonio! Ya está bien, ¡por Dios!

Perdón.

Déjale, Maru, va borracho. Vamos.

¿Qué? ¿Qué ha dicho?

¡Nada! No he dicho nada.

Mira lo que dice la que se parece a Carmen Sevilla.

¡Que te he dicho que ya está bien! Vámonos.

Vamos. Espera, que viene la poli. Quita.

¡Oh!

¡Olga! Pon dos platos más.

Uno para un amigo y para mi chico.

¿Tu chico? Sí, tengo un chico.

El profesor, ya lo sé.

¿Lo sabes? Lo sabe todo el mundo.

¿Y mis padres también lo saben?

Si no lo saben, son los únicos.

Joder.

Abraham, pon la tele.

-(TARTAMUDEA) No, que me da vergüenza.

-¿Por qué?

-Porque no me quiero ver.

-¡Qué tontería! -Es que seguro que salgo feo.

-No, eso es imposible. -Y gilipollas.

Seguro que parezco gilipollas. Mamá, por favor, que...

-A mí, que salgas en la tele me hace sentir muy orgullosa.

¿Quieres hacer el favor de ponerla?

¿Eh? Venga.

-¡Hola chicos! -¡Hola!

-¡Feliz Navidad! -Hola, ¿qué tal?

-Hemos venido pronto, no nos queremos perder el programa.

-¡Todo el barrio contigo, chaval! ¡La estrella de la tele!

-¿Esa es nuestra mesa? -Sí.

-Oye, ¿y a qué hora empieza?

-Faltan casi dos horas, si es a las diez.

-Ya, pero antes tenemos que ver el mensaje del Rey.

-El mensaje del Rey es una castaña.

-A mí el Rey me pone atómica. -¡Uy!

-Pero ¿dónde se habrá metido Antonio? -Qué bien huele.

(MUJER) ¿Qué quieres? (HOMBRE) No te voy a pedir más.

-¿Qué quieres?

No, no, no. No te voy a dar un duro.

No te voy a dar un duro más.

-¡Si solo te estoy pidiendo 10 000 pesetas!

-¿Para fundirlas en el canódromo? -¡Para pagar la pensión!

-¡No te creo! Me has tomado el pelo muchas veces.

Abraham, no, fuera. -¿Qué pasa?

-No quiero que te metas en esto. -Ah, ¿este es tu novio?

El tontito.

-Sal ahora mismo o llamo a la policía.

-Supongo que ya sabrás que nació tío,

y que se llama Ángel. -¡He dicho que fuera!

-¡A mí no me puedes echar así! -¡Ha dicho que fuera!

-Y el tratamiento,

¿le has contado cómo te lo pagaste?

¿No?

Era la gran atracción del Parque del Oeste.

-¡Andando! ¡A hacer daño a otro sitio!

-A mí no me toques. ¡Subnormal!

-¡Se acabó!

-Te vas a cagar. Te juro que te voy a hacer la vida imposible.

¡Monstruo!

-¿Quién es?

-Es mi hermano.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Dígame?

Madre. "Hola, hija.

¿Estáis ya en el Bistró?" No.

Nosotras vamos ahora. Enseguida.

Es que la niña lleva una hora

"decidiendo qué se pone o se deja de poner".

Madre, ¡que no estoy en el Bistró! "¿Qué pasa? Te tiembla la voz".

Pues que estoy muerta de frío. Estoy en una comisaría.

¡Ay, Virgen santa!

¿Qué pasa?

Tu madre.

Que dice que está en una comisaría.

¿Mamá?

Hija.

Tu padre y yo hemos tenido un percance

y no vamos a llegar a cenar. "¿Qué os ha pasado?"

Eso mejor que te lo cuente tu padre.

Dile a todo el mundo que empiece, que no nos esperen.

Pero ¿estáis bien?

Sí, sí, estamos bien. Señora.

Tiene que pasar a declarar. Ahora voy.

No puedo hablar. "¿Mamá?"

¡Hija, que no puedo hablar!

No me dejes así, ¿qué os ha pasado?

Iremos lo antes posible.

Vaya mierda de Navidad.

Con esto del arbolito y...

y el pesebre y...

todo el mundo dándose abrazos

como si se conocieran de toda la vida.

¿Eh?

¿Le sobra uno?

No debería,

porque lo he dejado, me afectaba a la garganta, pero...

Un día es un día.

Gracias, hombre.

¿Usted por qué está aquí?

Si yo le contara...

Bueno, si no quiere no me cuente.

Era solamente por comentar un poco.

Yo estoy aquí por idiota y por bocazas.

Bueno, no.

Estoy aquí por soñador.

Por soñador te meten en el calabozo.

Bueno, por ser soñador

te puede caer cadena perpetua.

Míreme a mí,

tengo ya 64 años

y me he separado hace nueve meses de la señora rubia que estaba ahí,

vivo solo en un apartamento grande. Para mí.

Ceno tortilla todos los días,

tortilla de patata, tortilla de queso,

tortilla de chorizo... tortillas.

Y los jueves, matemáticamente,

me voy a la lavandería

y me lavo y me plancho toda la ropa, porque la necesito para el trabajo.

Se pasan los días volando.

Pero, claro, luego llega el fin de semana, chico, y...

El fin de semana se hace eterno.

A veces voy al cine.

Bueno, pues me duermo.

Como un bendito.

Me pongo a ver la televisión por ver qué echan y nada.

Me parece que todo el mundo habla de mí.

¡No!

Está jodido.

Hoy precisamente tenía una oportunidad a huevo

para enamorar a mi mujer y reconciliarme con mi familia.

Se me ha ido de las manos, chico.

Se te va de las manos la vida en un minuto.

Había bebido un poco antes, porque estaba en el trabajo.

Resulta que entre pitos y flautas, un lío,

me he chocado con un coche de la policía,

¡le he pegado a un policía!

Y luego, además, me he enfrentado a tres bogavantes asesinos

que tenía metidos en el coche, que era el motivo de todo el asunto.

Los bogavantes.

Total, que me han dado hostias por todos los lados.

Pero estoy tan acostumbrado que pienso:

"Alguna vez habrá paz en el mundo para los hombres de buena voluntad".

Yo sí que te daba paz, cariño. ¿Perdón?

Pero tienes que relajarte.

(TELEVISIÓN) "Y ha ocurrido esta tarde,

en la fragata española Numancia atracada al puerto de Abu Dabi.

Ese concierto-felicitación de Navidad ofrecido a la tripulación del buque

con la anunciada actuación de la cantante Marta Sánchez".

-A falta de marisco, buena estará la empanada.

-Di que sí, Olga. ¡Tiene una pinta estupenda!

Como no lleguen al concierto, me voy a enfadar.

¿Y si les han secuestrado?

-¿Te imaginas que les cortan las orejas y nos piden un rescate?

-¡Estos han hecho las paces y lo están celebrando en un hotel!

-¡Ay, ojalá!

-Es lo menos que pueden hacer,

he invertido un montón de pasta en la porra.

-¿Cómo que un montón de pasta? -Un poquito de pasta.

-Ahora os traigo el cordero. -¿Y tú no vas a cenar?

-Después de "El precio justo". Estoy un poco nerviosa.

-Oye, Olga. ¿Tú te has fijado en Angie?

-Lleva un buen rato llorando.

-Ya lo sé, pero yo en sus cosas no me meto.

(TELEVISIÓN) "Así terminaba el festival.

Después de escuchar a Marta Sánchez, todos se han animado.

Los chicos, sentados en cubierta durante más de hora y media,

disfrutaron del recital.

Y aún no se apagan las luces del barco,

porque enseguida empieza la cena".

¿En la boca?

Dos veces.

¿Y tú qué le dijiste? Nada.

¿Cómo que nada? ¿Y por qué me estás contando todo esto?

Porque no me lo quito de la cabeza.

¿Inés?

Ya, ya, ¡ya lo sé!

Siempre te han gustado mucho los tíos.

Bueno, y me siguen gustando.

Ya está, ¿no?

No te metas en movidas raras.

Tampoco es tan extraño, ¿no?

No sé, la sexualidad

se puede vivir de muchas maneras.

Sí, pero no hace falta probarlas todas.

Ya.

Yo hoy he estado a punto de besar a una.

¿Y eso?

Una compañera de trabajo.

No te preocupes, me ha dado una hostia que me tiembla la cara.

¿Y Deborah?

¿Qué Deborah? ¿Te refieres a Madre Deborah de Calcuta?

¡Qué tonto eres! No, no te rías, Inés.

¡El gen Alcántara, coño! Yo necesito sexo.

Si no tengo sexo, soy infeliz.

¿Entiendes? Sí, claro que te entiendo,

pero también la entiendo a ella, Toni.

La maternidad te da muchas cosas, pero te quita otras.

Si no tengo sexo, tendré que buscar otra cosa.

¿Otra cosa como qué?

Pues no lo sé. Algo que me devuelva la pasión.

Qué complicado.

Hola.

Hola. Hola.

-Feliz Navidad.

-Feliz Navidad. Feliz Navidad.

¿Está María? -Sí, está dentro.

-Ah, es que venía a los postres.

Ah. Es el profesor.

¡Ah, coño! El...

No parece tan mayor, ¿no?

Gracias.

Ah, Toni. ¿Qué tal? Salvador.

Encantado.

Hoy ya me toca conocer a la familia.

¡Menudo trago! Porque mamá y papá no saben nada de esto, ¿no?

Creo que no.

A lo mejor tienes suerte y no aparecen.

Ah, ¿no están?

No, pero puedes ir empezando por la abuela.

(INÉS Y TONI RÍEN)

(TELEVISIÓN) "Hace un año me dirigí a vosotros

con ocasión de las anteriores fiestas de Navidad...".

-Ay, ay, ¡el Rey!

(TELEVISIÓN) "Los últimos 15 años han sido un excelente ejemplo

de cómo una sociedad puede recuperar la democracia

de la manera más pacífica y constructiva...".

-Mira qué manos, mira qué cara,

¡mira qué todo!

Yo es que en Mallorca la eché las cartas.

-¿Eh? -Varias veces.

¡Amor! Hola.

No sabía que invitabais a todo el barrio.

Pues mira.

Abuela, que...

yo te quería presentar al amor de mi vida.

Ah.

Tanto gusto.

-Igualmente.

(TELEVISIÓN) "La opinión pública internacional,

sin embargo, siente en estos últimos tiempos

una justificada inquietud

por la aparición de una nueva amenaza para la paz

derivada del conflicto del Golfo...".

¿Tú crees que me van a retirar el carné?

El comisario ha dicho que si de él dependiera, te lo quitaba.

Pero ya es una cosa del juez.

Lo que nos faltaba.

Es que has montado una bien gorda.

Así que no te hagas la víctima ahora.

Ya me flagelo yo solito, Merche.

No hace falta que seas tan dura conmigo.

¿Dura? ¡Soy muy blanda!

El día de Nochebuena y me he tirado dos horas en la comisaría.

Yo solo quería que viéramos juntos el escaparate.

Tú querías más cosas.

Ser tu amigo, que es lo único que quiero.

Tú y yo no podemos ser amigos. ¡Y lo sabes!

No me vengas con cuentos.

No te vengas arriba, no te equivoques.

A ver si te vas a confundir y vas a creer

que estoy como loco por volver contigo.

¡Que a mí me va de puta madre! ¡Oh!

Tengo un trabajo cojonudo,

una vida social estupenda con amigos, amigas...

Está perfectamente claro

que no me hace falta vivir contigo, ¡estoy estupendo!

Mira qué bien, a mí me pasa exactamente lo mismo.

No sabes lo tranquila que me siento. Y lo libre.

Mira qué suerte tenemos, estamos mejor que queremos.

Sí, la verdad es que es una suerte. Si lo miras así,

a estas alturas de la vida y todavía hay partido.

Pues sí.

La verdad es que sí, todavía hay partido.

Mira para adelante, no nos demos otro morrazo.

(Aplausos)

(TELEVISIÓN) "Beatriz y Joaquín Prat".

-Que empieza. -¡Eh, eh!

-¡Que empieza! -¡Vamos, vamos!

-¡Venga! -¡Vamos!

¡Dale, dale! ¡Ya verás, es más majo!

Así que usted está en relaciones con mi nieta.

-Sí. Así es.

-¿Y cómo la aguanta?

(TELEVISIÓN) "Buena noche. Gracias, señoras y señores,

por permitirnos compartir con ustedes esta Nochebuena.

¿Vamos con los cuatro primeros?

Número uno, María Emilia Lecea Esteve.

¡A jugar!

Número dos,

Antonio José Vázquez Iglesias. ¡A jugar!

Número tres,

Abraham Peñarroya.

¡A jugar!".

-¡Vamos, Abraham! (CHISTA)

¡Que me despertáis a la niña!

¡Qué guapísimo sales, Abraham!

-Estoy horrible.

-Que va, ¡estás monísimo! Pareces Anthony Perkins.

-Sí, en "Psicosis".

-¡Olé! (HERMINIA) ¡Dichosos los ojos!

-Llegáis a tiempo para ver el programa.

¿Qué programa?

Buenas. Muy buenas.

¿De dónde salís? Os ha pasado un camión por encima.

Sí. ¿Problemas con el coche?

Algo así, Deborah.

¿Y el marisco?

No, no hay marisco, Herminia. (CHISTAN)

¿Qué tal? Sentaos aquí, anda.

¿Habéis cenado?

Yo no tengo hambre. Yo tampoco.

¿Qué tal, hijo?

¿Qué le pasa a tu primo? ¿Está enfadado?

¿Por qué lleva la capucha puesta?

Quítate la capucha, hombre.

¿Qué es esto Santi? (CHISTAN)

Calla. ¿Qué es esto?

Por favor. ¿Quién te ha hecho eso?

(TELEVISIÓN) "¿Dónde reside y a qué se dedica?

-De Benidorm.

-¿A qué se dedica usted? -De Benidorm.

-¿A qué se dedica? -Ah, que a qué me dedico.

(TITUBEA) Trabajo en hostelería, imagen y turismo,

pero mi verdadera vocación es la química".

-Muy bien, chaval. Un crac, un crac. -¡Olé!

(TELEVISIÓN) "A ver si la química funciona mejor, que está nervioso.

Suerte a los cuatro y más regalos, Primitivo Santa Claus...".

Cuánta gente por aquí, ¿no?

Parece que tenemos invitados.

Ah, ¿qué estamos haciendo? ¿Un "siente un pobre a su mesa"?

Bueno, a ver, que son mis amigos, ¿eh?

¿Y qué hacen en la cena de Nochebuena de la familia?

A ver, os quiero presentar a mi pareja.

¿Cómo que tu pareja? Sí, a mi pareja.

Primera noticia que tienes pareja, hija.

Salís desde hace nueve meses y nos lo dices ahora.

Cómo has aprovechado el tiempo cuando yo no estaba, ¿eh, machote?

¿No eres el que vive enfrente? Papá.

Papá, que no. Sí. ¿Cómo que no?

¡Silencio, silencio!

(TELEVISIÓN) "El precio justo del equipo de descanso.

Como nos sentimos generosos,

ganan también la vitrina...". Papá.

El novio es el otro, el de la barba.

Ya.

¿El profesor?

(TELEVISIÓN) "Un escaparate que tienen que calcular.

El precio justo según usted, María Emilia, del equipo de descanso.

-87 500 pesetas.

-87 500 pesetas. Antonio.

-105 000 pesetas. -105 000 pesetas.

Caballero.

-87 565 pesetas.

-87 565 pesetas". -¡Ahí, ahí!

(TELEVISIÓN) "¿María Inés? -78 000.

-78 000.

El precio justo de este equipo de descanso,

también ese armario vitrina que es una cosa sensacional, es de...

¡100 820 pesetas!".

-¡Guau! -¡Toma ya!

-¡Hala! ¿Usted es el novio?

¡Sí!

Ah.

¿Cuántos años tienes? ¿Eso qué importa?

Me importa porque quiero saberlo.

No, pero... Está bien, está bien.

Treinta y seis. Treinta y seis añazos,

¡el doble que la niña!

¿Y qué pasa?

Puedes ser novia de él dos veces.

Por favor, ¿podéis hablar un poco más bajo? Es que...

(TELEVISIÓN) "La primera en salir tiene sus ventajas, póngase aquí.

Cerquita. No muy cerca.

Con lo que ha conseguido podrá dormir maravillosamente

y pasar una noche mejor para ver si esta noche le deja algo

Papá Noel o Santa Claus o el día de Reyes, del 5 al 6.

La noche esa descansando maravillosamente.

Que le traigan muchos regalos. -Gracias.

A mi novia le gustará mucho.

-Nosotros, en todo caso, tenemos un regalo muy especial:

una sonrisa de alguien muy conocido

que se lo dedica a usted y a los espectadores

con mucho cariño.

-Qué alegría, querido Joaquín Prat, que me des la oportunidad esta noche

de abrir las puertas como si no fuera Nochebuena,

como si fuera por la tarde.

Esta es la casa, también, de todos ustedes.

Un abrazo muy fuerte, una gran felicitación,

querido compañero y amigo, Joaquín.

Si yo tuviera que valorar, el sumar

esta noche a la gente que quiero, que está reunida de mi familia,

toda esa gran familia de Televisión Española,

y tuviera que ponerle precio, no sabría, ¿eh?

Sería dificilísimo...".

Qué capacidad para fastidiar la noche, ¡de verdad!

(TELEVISIÓN) "Mi querido amigo Joaquín, Felices Pascuas a todos.

Yo creo que el mejor regalo que se puede hacer,

al menos el que yo haría esta noche a una mujer,

es acercarme a ella

y darle un beso,

aunque después pondría una mirada pícara

y si pudiera...".

-Ha sido mi culpa.

No. Ha sido mi culpa.

Joder. Odio la Navidad.

Yo odio esta Navidad.

(VOZ EN OFF CARLOS) "¿Qué son nueve meses? Nada.

Ni siquiera un año.

Nueve meses dura un embarazo. Nueve meses son tres estaciones.

Nueve meses son, con mucha suerte, dos pagas extras.

Pero ¿cómo iban a ser los nueves meses siguientes?".

-# "Oh, happy day.

-# Oh, happy day.

-# Oh, happy day.

-# When Jesus washed.

-# When Jesus washed.

-# Jesus.

-# When Jesus washed.

-# When Jesus washed.

-# When Jesus washed". #

(VOZ EN OFF CARLOS) "¿La relación de mi hermana María iba a cuajar

o se iba a diluir por el camino?".

-# "Oh, happy day". #

(VOZ EN OFF CARLOS) "¿Oriol viviría su primer amor o sufriría el rechazo?

¿Santi seguiría pagando el precio de ser distinto a los demás?

¿Mi hermano Toni buscaría fuera de casa

la pasión que tanto echaba en falta?

¿Adónde nos llevaría a todos

la impredecible cabeza de mi hermana Inés?

Hay muchas razones para odiar la Navidad,

pero ninguna para no desear ser felices.

Ninguna para no luchar por la paz.

Ninguna para no perdonar y perdonarse".

# "Oh, happy day. # Oh, happy day". #

(VOZ EN OFF CARLOS) "Nueves meses fueron 270 días, más de 6000 horas,

casi 400 000 minutos,

23 millones de segundos y por suerte para nosotros,

todavía quedaba partido".

# "Oh, happy day.

(TODOS) # Oh, happy day. # Day, it's a happy.

# So happy day. (TODOS) # Day, it's a happy.

# It's a happy day. (TODOS) # Day, it's a happy.

# It's a happy day. (TODOS) # Day, it's a happy.

# Uh, uh, oh. (TODOS) # Day, it's a happy.

# Happy, happy day. (TODOS) #Day, it's a happy.

# Happy, happy day. (TODOS) # Day, oh, happy day". #

(LLORA) No, mi amor. Ya está.

Ya está, ya está. Venga, cariño.

Ya, ya. (SIGUE LLORANDO)

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Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 359: "Cinco razones para odiar la Navidad"

02 ene 2020

Nochebuena de 1990. Antonio y Mercedes se enfrentan a sus primeras Navidades separados. Llevan nueve meses viviendo alejados y ambos muy centrados en sus vidas profesionales.
Antonio ha alquilado el local de Ramón y ha ampliado su negocio de viajes. Por su parte, Mercedes también ha apostado por construir una nueva vida y crear su propia marca de ropa.
Inés parece haber sacudido su tristeza de encima y sigue dando clases en la escuela de teatro. Toni no ha parado de cambiar pañales y está deseando recuperar, cuanto antes, su vida de pareja. Mientras, María empieza Medicina en la Universidad y continúa su relación con Salva.
Aunque en estas fechas señaladas todos tienen sus motivos para odiar la Navidad, Antonio está dispuesto a enterrar el “hacha de guerra” y organizar una cena para reunir a toda la familia como en los viejos tiempos.

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