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No recomendado para menores de 12 años Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capítulo 378: La vergüenza - Ver ahora
Transcripción completa

¿Cuándo tienes la selectividad? -¿Selectividad?

Menudo "boomer" estás hecho. Ahora se llama EVAU.

Empezamos el 6 de julio.

-¿"Boomer"?

(VOZ EN OFF CARLOS) "El final del confinamiento

hizo visible una realidad que había permanecido oculta

en muchos barrios como San Genaro:

la de miles de personas que, golpeadas por la falta de ingresos,

se vieron obligadas a recurrir a la solidaridad vecinal

para poder salir adelante,

aunque para ello tuvieran que dejar de lado

ese sentimiento que conocemos como vergüenza".

-Me muero de tristeza.

-Y yo siento que debería hacer algo,

pero siempre me quedo con las ganas y nunca hago nada.

-¡Mar!

Toma, hija. -¡Luis!

-Carlos.

¿Qué tal, familia?

-Eres un campeón, macho.

Siempre dispuesto a arrimar el hombro.

-No soy yo solo.

Mira, ahí está Mar. Mi hija, mi orgullo, Carlos.

-Hasta ahora. -Hasta ahora.

-Adiós.

(VOZ EN OFF CARLOS) "28 años atrás, aquel Jueves Santo de 1992,

mi hermana María se convirtió en la protagonista involuntaria

de un calvario en el que la deshonra, la culpa

o la vergüenza parecían tener más fuerza

que la propia razón".

-¿Has visto, Maite, cómo han puesto la calle?

Hay que ver.

Y luego lo que ensucian.

La manía de empapelar las paredes. ¡Oh!

-La verdad es que sí, Herminia. -Claro.

-Qué gentuza.

-Habrá que traer una brigada de limpieza, ¿no?

-Sí. -Para que quiten todo eso.

-Como mínimo.

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Te soñaba. -# Sin cesar.

-# Y acerté. -# Ya lo ves.

-# Y una voz. -# En mi ser.

-# Volverá. -# En un nuevo día.

-# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

Pues usted dirá por dónde sigo. -¿Inés?

-No sé, hasta el fondo y otra vez a la izquierda.

-¡Acabamos de pasar por esa calle!

Al final perdemos el avión. -Hijo, una vuelta más.

No sé, ¿cuánto tiempo tenemos?

-En una hora y media sale, pero hay que facturar.

-¿Ves? -Oriol, no puedo dejarla sola.

-Entonces, ¿nos la llevamos a Eurodisney?

-¿No es esa de ahí?

-Sí.

-¡Pare, pare!

Te acompaño. -No.

Quédate ahí por si aparece el tío este.

-Qué mala suerte. Todo me pasa a mí.

-¡Cata!

-Inés. -¿Estás bien?

¿Qué pasa? -Se ha vuelto loco.

-¿Qué? -Iván.

-¿Te tiene amenazada?

-Secuestrada.

-Y dopada.

-Atropelló a tu padre.

-¿Qué?

Joder.

Entonces, también es el del "parking".

-Lo siento, lo siento. Lo siento.

Lo siento, Inés. -Tranquila.

A ver, lo que tenemos que hacer es salir de aquí.

-¿Adónde?

-A que te tomes un café doble y después vamos a la comisaría.

-No, pero ¿y si está por aquí?

-Inés, no podemos seguir parados. Vamos a perder el avión.

¿Está todo bien? -No puedo dejarla sola.

-¿Cómo? -Tengo que ir con ella a la policía.

-¿Ahora? -Por el atropello de mi padre.

-Mamá, ¿qué pasa?

-Pilla un taxi para nosotras, ¿eh?

-Pero, Inés, ¿y el viaje? -Venga.

Hazme este favor. Te lo debo, ¿eh?

Venga. -Vale.

-A ver, Cata.

Quédate con él, ¿eh? Quédate con él, que ahora vengo.

Vigílala, porque está fatal.

-No te preocupes.

-Cariño, no puedo ir con vosotros. -¿Qué?

-Es una faena, pero Cata está en peligro

y debo llevarla a comisaría.

-Como no vengas, no te vuelvo a hablar.

-A ver, Oriol, escúchame bien.

Si le pasa algo, la que no se lo perdona soy yo.

Venga. Pásame el bolso, Sandra.

Pásatelo muy bien, ¿vale?

Disfruta mucho, cariño. Te quiero mucho. Venga.

Qué buena es esta autovía, Merche.

¿Sabes que se ahorran dos horas de viaje?

Con la autovía, digo.

Ahora te pones Madrid-Sevilla en 5 horas.

¿Sabes lo que decía este ministro...?

¿Cómo se llama el socialista este, el ensabanado blanco?

Borrell. Ese, Borrell. Pues decía el gachón

que se puede ir desde Huelva a Copenhague,

que está en Dinamarca...

Hasta Copenhague sin parar en un semáforo, Merche.

Eso es cruzarse toda Europa, Merche. Eso sí que es modernidad.

Y nosotros montados en ella. Ay, madre mía.

¡Coño!

¡Mira, mira, Milano! ¡Mira el AVE!

Mira qué bonito. Míralo, ahí va.

¡Como un culebrín!

Se pone a 500 por hora. A 500.

Joder, estaba redondeando, Merche.

Joder, se pierde.

No me estás escuchando.

Sí que te estoy escuchando. No, Merche. Estás preocupada.

¿Tú no?

Voy a poner la radio un momento.

Yo lo que no sé es lo que hacemos yendo a Sevilla

con la que tenemos liada en casa y en la agencia

en plena Semana Santa.

Y tú tal y como estás...

Yo estoy bien. Puedo con todo. Ya, puedes con todo.

Yo no sé cómo se ha dejado nuestra hija

hacer esas fotos desnuda, vamos.

Porque es una loca, Merche.

Ya está todo arreglado. ¿No has dicho que las has quemado?

Y los clichés también. Yo hubiera hecho lo mismo.

Muerto el perro se acabó la rabia.

¿Qué pasa?

Nada, ¿qué va a pasar?

¡Que no sé dónde están las fotos!

Eso es lo que pasa. ¿Cómo que no sabes? No te entiendo.

Las dejé encima de la mesa en la agencia

y desaparecieron de pronto.

Pero vamos a ver, Merche. ¿No decías que las habías quemado?

Lo dije porque fue lo que se me vino a la cabeza,

pero no. Entonces, ¿las fotos?

¡Las fotos las he perdido! No las tengo.

No me jodas, Merche.

¿Me estás queriendo decir que hay unas fotos

de nuestra hija en pelota picada

que están funcionando como si fuera "Interviú"?

Lo que te quiero decir es que tengo un nudo en la boca del estómago

y que no me apetece nada ir a Sevilla.

Eso te estoy diciendo.

No, si ahora la culpa la va a tener Sevilla.

Mira.

¿Qué haces? ¿Qué haces?

(Claxon)

Me vuelvo a Madrid. ¡Sí, he parado! ¿Qué pasa?

No podemos volver a Madrid. Tenemos la Expo.

¿La Expo? La Expo dura seis meses, Antonio.

Ya irás otro día. ¡Hala, que sí!

Merche, por Dios. Dura seis meses, pero he quedado con Salgado.

¿Con Salgado? ¿Tú has quedado con Salgado?

¡Tú y tus chanchullos!

¿Qué chanchullos? Es que... ¿De verdad?

Yo no quiero estar en tus fregados.

Parece que en vez de un negocio llevas una casa de citas.

¿Que llevo una casa de putas? ¿Y tú quién eres? ¿La "madame"?

¡Bah! ¿O la empresaria modelo?

Yo hago lo que puedo. ¡No, mentira!

No haces lo que puedes. ¡No haces nada!

A mí no me han calcado por no pagar

la Seguridad Social de los trabajadores.

¿Ahora me vienes con esa, de verdad? ¡Sí, sí te voy con esa!

¿Sabes lo que te digo?

Mira, en el próximo cambio de sentido nos vamos a Madrid.

¡Vete a Madrid o adonde te dé la gana!

A Cuenca o a las Chimbambas.

A mí me dejas ahí y me voy a Sevilla.

Ah, ¿sí? ¿Y cómo te vas a Sevilla?

A ver. Pues ya veré.

Déjame en una gasolinera y ya cojo un taxi.

Y me voy hasta Córdoba. ¿Y sabes lo que voy a hacer?

Voy a bajar y voy a coger el AVE.

Voy a llegar como un señor. Ya. Como un colibrí vas a llegar.

Qué más quisiera haber cogido el colibrí

en vez de ir contigo

dando la tabarra. Venga.

Ahora a ver si tengo asiento. Todo el mundo querrá ir a Sevilla.

¡Todo el mundo menos mi mujer!

Tu exmujer. ¡A ver si se te mete en la cabeza que soy tu exmujer!

¡Me da igual! Para el caso es lo mismo, Meche.

Hace falta ser mala persona. -Pues sí.

¡Hostia, Herminia! -¿Qué?

-La abuela no puede ver esto. -Si lo ve, le da algo.

-Abre, que está Clara con ella.

El que lo ha hecho se ha lucido, ¿eh?

Ha empapelado el barrio en un momentito.

-Menos mal que les ha pillado fuera.

Si Antonio se encuentra con esto a María le rompe la cara.

-¿Qué dices? ¿Qué dices? Al que habría que matar

es al desgraciado que ha pegado los carteles.

-Pero si la niña no se hubiera hecho la foto, no habría carteles.

-¡Madre mía! Madre mía, qué inteligente fue Dios

no dándote hijos, Ramón.

Tira. -Me cago en la leche.

¡Herminia, meto las croquetas en el congelador!

-No, no. En el congelador no, son para la cena.

Aguantan en la nevera. -Ah.

(Teléfono)

Coge tú el teléfono, yo voy bajando.

-Voy.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Dígame?

Ah, hola, mi vida. ¿Qué pasa?

No, ya ha salido.

¿Qué?

Hola, Casandra. -¡Hola, Herminia!

-¿Estás limpiando la calle? -Sí, sí.

-Hay que ver.

Qué manía de empapelar las calles. -Pues sí.

Sí. ¿Adónde va?

-Voy a la iglesia a ayudar al padre Nivio.

Porque aunque a vosotros os da lo mismo,

hoy es Jueves Santo. -Claro.

-Oye, ¿y esas fotos qué son?

De una mujer desnuda.

-Bueno, propaganda.

(Pasos)

¡Herminia! -¿Qué?

-¡Herminia! -¿Qué?

-Herminia, ¿cómo se le ocurre? -¿Cómo se me ha ocurrido qué?

-Pues bajar así. Sin un abriguito, sin nada.

-Está el día rarito. -Sí.

-Raritas estáis vosotras.

-¿Nosotras? -¿Pasa algo?

-Nada, ¿qué nos va a pasar? -No, nada.

-Vamos a por el abrigo,

que hace mucho frío. -¿Has visto, Clara?

Mira, han empapelado la calle

con mujeres en cueros.

-Sí. -En Semana Santa, ¿eh?

-Sí, venga, que el padre Nivio nos está esperando

y vamos a llegar tarde.

-¡Ay, Dios mío!

¡Es María!

-No. No, María no es.

Se parece mucho, pero no es.

-¡Es mi nieta, Clara! ¡Es mi nieta!

¡Ay, Dios mío!

Pero ¡María, por Dios! Pero ¡María!

Pero ¿qué haces desnuda en las paredes?

¡Ay, Dios mío! ¡Ay!

-Tranquila, Herminia.

-¡Ay, Clara! -Tranquila, Herminia. Tranquila.

-Tranquila. -¿Tranquila?

-Que sí, que Ramón ya está sacando todos los carteles de la avenida.

-¿Cómo? -Fuera.

-¿En la avenida? ¿En la avenida también?

-Cuidado, cariño. -¿No prefiere usted ir a la iglesia?

-¿Cómo voy a ir a la iglesia?

Para que se me caiga la cara de vergüenza.

Vamos, vamos a casa. Ay, qué vergüenza.

¡Ay, qué vergüenza, Dios mío!

¡Ay, qué vergüenza!

(TELEVISIÓN) "La Expo 92 ultima sus preparativos

para la inauguración...".

(Gemidos)

(TELEVISIÓN) "Miles de obreros trabajan...".

(Gemidos y risas)

Joder, qué desastre,

(Gemidos)

-Ven aquí, ven.

Te voy a dar una cosa. -¿Qué me vas a dar?

¡Álex!

Un momento.

Álex. Álex, vámonos, por favor.

¿Adónde? A cualquier sitio

que no sea la casa de mi hermano.

Aquí estamos bien, nadie nos da la vara.

Pero ¿qué haces así?

Ligar un poco de bronceado, ¿qué pasa?

Te van a ver los vecinos, joder. Vamos.

(MURMURAN)

¿Qué haces?

¡Eh, eh! ¿Eso qué es?

Vitamina C para el catarro.

No, no. Chicos, no, ¿eh? Aquí no.

De ninguna manera. No seas aguafiestas.

Tía, no, en serio.

No quiero movida con mi hermano. No va a haber ninguna movida.

Esto lo recogemos en un momento, te lo juro.

Joder, tío. Va.

Mierda.

Tu hermano no se va a enterar y luego lo recogemos.

-Déjala, se está agobiando. ¡Claro que me estoy agobiando!

¿Cómo no me voy a agobiar? Me habéis llenado la casa de humo.

¡Huele a porro que echa para atrás! Mira, María, relájate un poco.

Relájate un poco, porque esto si no...

No va a ningún sitio.

Vale, perdón.

-Dame un poquito.

-Venga, Mary.

Te ayudo a recoger.

Paso de drogas, joder, y lo sabes. Fierro controla, coño.

Y mi hermano también controlaba.

Y mi hermana mayor también controlaba.

¿Sabes lo que yo no controlo?

Esa mirada tuya. Me pones a mil.

Álex, no, aquí no.

¿Qué pasa? ¿Estamos en abstinencia por Semana Santa?

Si quieres, te dejo que me des latigazos.

¿Tú eres imbécil o qué? Joder.

En esta alfombra juega mi sobrina.

¿Algo más que declarar?

-Yo creo que ya lo he contado todo.

-Imprime, Velilla. Control P.

Todavía se lían con el ordenador.

Ahora usted lo lee

y si está de acuerdo, firma. -¿Ha terminado?

-Ya puede pasar.

Necesito que esté usted localizable. ¿Dónde va a pasar los próximos días?

-No lo sé. En mi casa no.

-No. Tiene que ser un lugar seguro y que él no conozca.

¿Tiene algún familiar o alguien?

-Quédate en mi casa, Cata.

-¿Seguro? -Sí, claro.

-Es que puede ser peligroso, Inés.

No te quiero meter a ti en problemas. -Bueno, pero Iván no sabe dónde vivo.

-Si ella se lo propone

y hasta que esto se resuelva...

-¿Cuándo se va a resolver? -Espero que pronto.

De momento, vamos a poner al señor de la Torre

en busca y captura.

-Gracias.

Me imagino que nos van a poner protección, ¿verdad?

-Haré lo que pueda, pero no disponemos de tanto personal.

Esto no es como en las películas,

pero le diré a los compañeros que patrullan su zona

que estén muy pendientes.

Lea y firme.

Nada, que ya viene.

En tres minutos está aquí. Bueno, pues...

Entonces, ya te puedes ir a Madrid si quieres.

Ahora no te hagas la víctima.

No me hago nada, Merche. No me hago nada.

¿De verdad piensas que te voy a dejar solo?

(SUSPIRA)

¿Te das cuenta de que no me has preguntado

ni una sola vez por mi taller?

¿Eso qué es? ¿Es una pregunta o es una trampa?

Es lo mucho que te interesas por mi negocio.

Yo me intereso mucho. Sí, muchísimo.

Me lo acabas de demostrar. Va bien, ¿a que sí?

Sí, va bien, muchas gracias.

Ya lo sé, no me hace falta preguntar

para saber que tu negocio va viento en popa.

Tampoco te pregunto por Max.

Por cierto, me podías haber dicho que habíais vuelto.

Os vi, Merche. Os vi.

Cuando fuiste tras la pista de Cata a Villaviciosa os vi.

Nos seguiste.

No.

En cuanto me enteré de que ibas a ir a esa casa,

pensé que estabas en peligro y le dije a Ramón que me llevara.

Y nos viste.

Claro que os vi, Merche.

Ahí os vi a los dos bien solitos, sí.

¿Y no me dijiste nada, de verdad?

Pues no.

Pensé que yo no pintaba nada ahí, Merche.

Total, ya tenías un hombre al lado para protegerte.

Porque se trata de eso.

¿Se trata de qué?

De que yo ya no soy ni siquiera un hombre para ti.

No te quieres enterar. Yeyé.

No te hagas el gracioso, no te quieres enterar.

No me hago el gracioso, Merche.

Ahí está el taxi.

Buenas.

Buenas, ¿ustedes han llamado a un taxi?

Sí, somos nosotros.

Pues aquí estoy. ¿Adónde les llevo? A Sevilla.

Bueno, solo va el señor.

¿Solo el señor? Ajá.

¿Usted no viene? No.

Sígame, le digo dónde están las maletas.

A ver. Esa es su maleta.

¿Y esa es...? ¿Una silla de ruedas?

Sí.

Un momento, ¿no camina?

Bueno, solamente le tiene que ayudar.

Mire, señora. Yo llevo un marcapasos y tengo una hernia de hiato.

No me puedo hacer cargo.

Solamente tiene que llevarle a Sevilla.

La verdad es que yo no puedo hacer este tipo de esfuerzos.

Hombre, por Dios.

Mire, llame a este número

y un compañero mío le hará el servicio.

Cuídese.

Lo siento, de verdad que lo siento. Ya.

El hombre está peor que tú.

¿Cómo va a estar peor que yo? Que sí.

Tiene un marcapasos y una hernia.

Me ha dado este teléfono por si quieres llamar a otro taxi.

Mira, Merche. A tomar por saco la Expo.

Nos vamos a casa.

Vámonos a casa, Merche, coño.

Voy a tener que darme cuenta de que no merece la pena nada.

Joder, no controlo mi negocio, no controlo a mi hija,

le doy por saco a mi mujer...

Estoy perdiendo el control y estoy perdiendo los mandos.

O sea, que me quiero ir a... ¡Me cago en la puta!

¿Te has hecho daño? Sí.

Lo han pegado bien estos cabrones. -Tampoco sabemos quién ha sido.

-Hombre, yo tengo una ligera sospecha. ¿Tú no, Ramón?

-La misma que tú. -Me apuesto la mano izquierda.

-Y yo la derecha.

-No tenemos pruebas, pero bueno. -Ya.

-Hablando del rey de Roma...

-¿Creéis que ha sido él? -Se la tiene jurada a la agencia.

-Sobre todo a Antonio y a Mercedes. -¿De dónde ha sacado la foto?

-Buenos días.

-Buenos días. -Hola.

-¿Por qué lo quitáis?

Es una alegría para la vista. -No te entretengas.

-Mamá, ¿no es la pequeña de los Alcántara?

-Vamos, tengo que hacer la comida. -Se ha hecho actriz como la hermana.

-Vámonos. -Cuando esté la película

en el videoclub avisadme, que quiero verla, ¿eh?

-Como se entere Antonio, lo mata.

-Que no se entere. -No, que no se entere.

(TELEVISIÓN) "Uno de los elementos...".

-A mis nietos les han pasado muchas cosas, pero ¿esto?

(TELEVISIÓN) "...por posibles problemas legales...".

-Lo único que quiero ver es la tele.

(TELEVISIÓN) "Ocho kilos de hojas de coca...".

-Es lo único que quiero ver. -Tranquilícese, Herminia.

Se va a tomar una tilita... -¿Qué tila ni tila?

El barrio ha visto a mi nieta en cueros.

-Esas cosas ya no tienen tanta importancia como antes.

-Ya, ya, sí. Ahora somos muy modernos.

Nada tiene importancia.

Empezando por mí. -¿Le pongo azúcar?

-¡Matarratas es lo que le tienes que poner!

(TELEVISIÓN) "El presidente del país, Jaime Paz Zamora...".

-¡Herminia, por Dios, ya está bien!

(TELEVISIÓN) "...que han hecho los indígenas.

Según el arquitecto del pabellón de Bolivia,

que está incluido junto a otros 16...".

-¿Cómo ha sido capaz de hacer una cosa así?

-Ella no ha hecho nada.

-No, no. -No.

La culpa no es de su nieta.

La culpa es de ese canalla que ha colgado

los carteles por el barrio. -Ya.

Para colgar esos carteles

se ha tenido ella que hacer una foto antes, ¿no?

¿Eh? -Sí.

-¿A que nadie ha visto una foto mía como mi madre me trajo al mundo?

¿Dónde se habrá metido esta niña?

Tengo que hablar con ella antes de que vuelvan los padres.

Ve al piso de enfrente, anda. Coge las llaves, están allí colgadas.

A ver si está ahí.

Y si no está, Clara, busca aquí, en la agenda,

el teléfono de esa amiga que tiene que es un pendón.

¿Cómo se llama?

(CON ECO) ¡África!

(RÍE)

¡África!

¡África!

Joder, pero ¿qué te has tomado?

Estás drogada perdida.

Drogada y perdida son muchas cosas, ¿no?

¿Qué?

Anda, ven. No.

Sí, sí, sí.

Ese Fierro es un mal bicho.

No te conviene.

¿Tú sabes qué me conviene?

Pues sí, claro que sí.

¿Y Álex?

¿Es mejor bicho que Fierro?

(RÍE)

Si es que somos imbéciles. ¿Nosotras?

Pues sí, las dos.

¿Por qué?

Porque vemos un tío y se nos va la olla.

Porque nos enamoramos.

No, eso es un cuento.

Un cuento que nos cuentan desde pequeñas.

El príncipe azul. Sí.

El príncipe azul.

Pero no viene en caballo.

Viene en un coche a toda hostia. Y no trae flores, trae pastillas.

Tengo al batería de Metallica tocando en mi cabeza.

Me duele mucho la cabeza, me va a explotar.

Mírame. Mírame, ¿eh?

¿Sabes lo que vamos a hacer?

¿Qué? Nos vamos a ir,

vamos a lavarnos la cara

y nos vamos a ir de aquí mucho mejor de lo que hemos entrado, ¿vale?

Vale, pero déjame dormir un rato.

No, no. ¡Joder, África!

Ven, ven.

A ver, mírame. (RESOPLA)

Estás bien, sí. Ajá.

Ya está. Sí.

¿Nos echamos un poco de agua? ¿Sí? Vale.

Venga, venga.

Poco a poco.

Vale.

(SUSPIRA)

(Saeta)

# Y tampoco... #

Anda, pasa la procesión por aquí.

-Sí, la del Cristo pobre o no sé qué.

-¿Jesús el Pobre? Anda, el de la peluca es ese.

-Ese. ¿Dices que lleva peluca?

-Sí. Sí, tiene el pelo tallado en la madera

pero le ponen una peluca de pelo natural larguísima.

-Qué horror. ¿Por qué hacen eso?

-No sé, cosa de los cofrades.

-Bueno. Anda, ven, que te he hecho una infusión...

-No, no. Tengo que vigilar por si aparece.

-Que no, aquí estás segura. No sabe dónde vivo.

Venga, ven, que te sentará bien.

-Tienes razón, estoy completamente... -¡Cuidado!

¿Te has dado? -Un poco, sí.

-Lo de la paranoia es normal cuando te quitan los antipsicóticos.

-¿Sí? -Claro.

-Bueno, y que estuve mucho tiempo metida en ese sótano.

-Ya lo sé.

-¿Se me venía todo el rato a la cabeza sabes qué?

"El silencio de los corderos".

¿Tú la has visto? -Sí.

-Y pensaba: "Dios mío, que venga una Jodie Foster

a rescatarme, por favor".

Pero vino Inés Alcántara.

-Algo es algo.

-Está muy trastornado. Mucho, mucho. Es capaz de cualquier cosa.

-Tanto como para atropellar a mi padre.

-Hay una cosa que yo no entiendo.

Él no sabe conducir.

No tiene coche, no tiene ni carné.

-¿No?

Ya, bueno, pues...

No sé, hay gente que no tiene carné y conduce, ¿no?

-Sí. Sí, sí.

Pero ¿con qué coche lo hizo?

¿De dónde lo sacó? No sé, ¿lo robó?

-Eso tampoco te tiene que obsesionar. Ya lo averiguará la policía.

-No sé cómo ha podido cambiar tanto ese hombre. Es otra persona.

Claro que yo también soy otra persona. Soy otra mujer.

Bueno, ¿y tú cómo estás? -Pues mal.

Estoy sin trabajo.

Mi hijo está cabreadísimo conmigo, así que no sé. Bueno, da igual.

Aparte, estoy esperando una prueba médica que me preocupa,

porque un amigo...

íntimo ha dado positivo en la prueba del sida.

-¡Ay! Ay, ay.

Ay, Inés. -Pues sí.

(Teléfono)

No te preocupes, ese debe ser Oriol.

Está de viaje.

(Teléfono)

¿Sí?

-Inés Alcántara. -"Sí, soy yo".

-Sí, le habla la Policía.

Es en relación con Catalina Marini.

-Está aquí, ¿quiere que se ponga?

-No, no. Solo llamaba para saber que efectivamente está allí

y comprobar que está todo en orden.

-Sí, en principio está todo en orden.

Pero dijeron que iba a venir una patrulla

y aquí no ha pasado nadie.

-No dude en que tarde o temprano van a pasar por ahí.

-Bueno, ¿y se sabe algo de este hombre?

-¿Qué hombre?

-"El secuestrador".

-Presunto, ¿no? -"¿Eh?"

-Presunto secuestrador.

-Bueno, como quiera llamarle, pero ¿se sabe algo sí o no?

¿Oiga?

"¿Está ahí?" -Me va a disculpar,

pero esa información no se la puedo dar.

Con cualquier cosa ya sabe dónde estamos.

Buenas tardes.

-Es la policía, ¿no? -Sí, sí.

-Bueno, por lo menos no se han olvidado de nosotras.

-Sí.

María.

Pues nada, gracias por traerme.

¿Quieres que pase luego a por ti? No.

¿Paso a buscarte a casa de África? Tampoco.

¿Vas a volver a vivir con tus padres? No sé, Álex. No sé qué voy a hacer.

¿Te he hecho algo?

Unas fotos. Unas fotos que no sé dónde están.

No, no están. Vamos, que no te molestes en buscarlas.

Mi madre las ha quemado.

¿Tu madre? Sí, mi madre. Sí.

Es que soy gilipollas.

¡No sé en qué momento dejé que me las hicieras!

Pero ¿qué coño voy a saber yo?

¡Ten cuidado con el coche!

(Motor)

¿Le decimos algo?

-¿Qué le vamos a decir?

(Motor)

Menudos máquinas los de la agencia.

No se han dejado ni uno.

Tú, tú, los duques de San Genaro.

¿Este tontolaba qué querrá?

Nos va a hacer la vida imposible. Dios santo.

Cuando le veo me entra una presión aquí...

¿Dónde, Merche? ¿En qué lado, izquierdo o derecho?

No, en la boca del estómago.

Ah, bueno. Si es ahí es solo un apretón, Merche.

No es nada del corazón.

Luis.

-Pero ¿qué hacen aquí? -No lo sé.

Yo creo que tenemos que decírselo.

-¿A Antonio? -Sí.

-Que no, que a Antonio no.

-Tarde o temprano se van a enterar. -Que no sea por nosotros.

-No se van a enterar...

Hola, pareja. ¿Qué tal?

Hola. Hola.

¿Le ayudas a Antonio?

¿Y la niña cómo está?

Pues está muy bien, Mercedes. Está muy enmadrada.

Sí, quiere estar todo el rato en brazos.

Sí, normal. Pues disfruta ahora de ella,

porque luego cuando crecen ya se acaba todo.

¿No ibais a Sevilla?

Íbamos, sí. Lo que pasa es que había un atasco enorme

en la carretera. Ya.

Ya sabes tú:

hijos pequeños, problemas pequeños.

Hijos mayores, mayores problemas. Ya.

-¿Puedes tú solo? Puedo yo solo.

Sí, pero sácame la silla, que está ahí.

Maite. ¡Merche!

Ayúdame, anda. -Sí.

A ver.

Dame el tirón, anda.

Una, dos, ¡y tres!

¿Bien?

Ahora sí. (MAITE) ¿Puedes?

-Qué vergüenza.

Te ha visto todo el barrio.

Es que eran fotos íntimas, abuela. Sí, ¡y tan íntimas!

Un poco más y se te ve la partida de nacimiento.

Porque tú no lo entiendes, pero son fotos artísticas.

Uy, muy artísticas.

En el pueblo el del estanco se las vendía a esos chicos

a escondidas.

¿Sabes para qué las querían?

Me da igual lo que hagan los chicos, ¿sabes? No es mi problema.

¿Tu problema?

Verás cuando se enteren tus padres.

¿Y si no se enteran?

Es que se van a enterar porque se lo voy a decir yo.

Ah, vale. Pues muchas gracias, ¿eh, abuela? Gracias.

¿Prefieres que se lo digan los vecinos?

A mí me importan un bledo los vecinos.

Clara, ¿cómo es lo que hacen los jóvenes ahora, hija?

-Pasar de todo.

-Pues eso, María. ¡Tú pasas de todo!

¡Paso y me da igual lo que piense la gente!

Pero ¿cómo te va a dar igual, criatura?

¿No ves que te has puesto desnuda y te ha visto todo el mundo?

-Pero, por favor, no discutáis en la calle.

Venga, vamos para dentro.

Clara.

Coge las muletas.

Voy a aparcar.

¿Qué hacéis discutiendo ahí?

Venga, vamos.

-Esta niña me quita a mí del mundo.

Naranja.

-¿Qué presidente fue elegido para gobernar Estados Unidos en 1980?

-¿Carter, Jimmy Carter?

-(IMITA A UNA BOCINA) Ronald Reagan.

El actor.

-¿Fue actor? -Sí. Malo, pero actor.

Cuatro. Un, dos, tres, cuatro. Azul.

A ver, ¿por qué fue famosa Marie Curie?

-A Marie Curie le dieron el Nobel

por la radioactividad. El Nobel de Física.

-No sé, Cata.

-Sí.

-La llamada esa de antes... -¿Qué?

-Me tiene mosqueada.

Voy a darles un toque.

A ver.

¿Cómo se llamaba el inspector?

-Flores. -Flores, Flores.

Hola, ¿me podría poner con el inspector Flores, por favor?

-Sí, un momento. Es para usted, inspector Flores.

-Flores al habla, ¿dígame?

-Hola. Mire, soy Inés Alcántara, he estado esta mañana.

-Lo recuerdo perfectamente. ¿En qué puedo ayudarle?

-Bueno, verá. Es que, a ver, llamo porque...

nos ha llamado un compañero suyo.

-¿Un compañero?

-Sí, un policía. Ha llamado de su parte, ¿no?

-Solo he dado orden a la patrulla de su zona para que esté alerta.

-Qué raro, a nosotras nos ha llamado alguien.

No sé, ¿se puede asegurar? -Ya le digo yo que no.

-Pero compruébelo y... Es que es muy raro.

-¿Tú has llamado a la artista?

-Pinta que no.

-No sé. Pinta raro, sí.

-¿Qué hacemos? -Yo qué sé.

-Alcántara, ¿sigue ahí?

-Sí, sigo aquí, sí.

-¿Cuánto tiempo hace que recibió esa llamada?

-A primera hora de la tarde. -"¿Eso es todo?"

Quiero decir, ¿no ha notado nada fuera de lo normal?

-Eso le estoy diciendo, que ha sido una llamada extraña y no sé...

¿Qué pasa? ¿Nos tenemos que preocupar o qué?

¿No habías quemado las fotos? ¿A qué viene eso ahora?

¿A qué viene? ¡Han hecho carteles

y los han colgado por todo el barrio!

¿Qué?

¡María! María.

¡María!

Joder.

¿Qué tienes ahí, Clara?

Nada. ¿Nada? Me cago en la leche.

Enséñame qué tienes ahí. No.

Que me... Antonio, por favor.

Será mejor que no lo veas.

¡Antonio! -Clara, Clara. Enséñaselo.

Es su padre.

¡Trae, coño! Trae.

¿Qué hiciste con ellas? ¿Eh?

Las perdí. Claro. Las perdiste, claro.

O me las robaron, no lo sé.

Pues mira la que has liado. ¿Yo?

Sí, tú.

¿Tú te estás escuchando? ¿Eh? ¡Esas fotos son tuyas!

Y en esas fotos sales tú. Desnuda, como Dios te trajo al mundo.

Y me estás echando la culpa a mí.

¿Te sientes mejor? No. Me siento fatal. ¿Sabes por qué?

Porque nunca más voy a confiar en ti.

¿Y yo? ¿Yo puedo confiar en ti?

¿Te vas a mi taller con ese chico y te haces esas fotos?

Unas fotos desnudas. ¡Cuidado, qué escándalo!

No es el desnudo lo que me escandaliza.

Entonces, ¿qué? Que te dejes tomar el pelo.

Nadie me ha tomado el pelo, mamá.

¿Cómo que no? ¿Te quisiste hacer las fotos?

¿Le pediste que te hiciese las fotos?

¡Fue un juego!

Te doy la noticia de que no tienes edad de jugar.

¿Cuándo te vas a enterar de que sé lo que hago?

¿Estás enamorada de él?

Entonces, hazte las fotos que te dé la gana,

pero no permitas que nadie haga lo que quiera contigo.

¡Respétate!

(GRITA) ¿Qué cojones es esto?

¿Qué cojones es esto? Antonio.

Lo ha visto todo el mundo, hijo.

En el Bistrot, la peluquería... ¡En la pared de la iglesia!

¿Te parece bien? Me cago en la leche.

¿Te parece bonito? ¿Eh?

¿Con qué cara salimos tu madre y yo a la calle?

Tampoco me eches toda la culpa a mí.

Ella no tenía ningún derecho a coger las fotos.

¡Encima vas y las pierdes!

¡Y me mientes a la cara, que es peor!

¡No trates así a tu madre! ¡Te cruzo la cara, coño!

Y no intentes sacar balones fuera,

que siempre haces lo mismo. ¡Siempre!

¡La que se quedó en pelotas ante ese vampiro eres tú!

¡Sí, porque he querido! ¡Que no os enteráis!

Él no me ha engañado.

Peor me lo pones. La única que me ha engañado eres tú.

¿Dónde vas, hija? ¿Dónde vas? ¿Dónde vas, Abundio?

¡María! María, chiquilla, no los dejes así.

De verdad, no quiero hablar, Clara.

Pídeles perdón por lo menos. ¿Perdón? ¡Venga, encima!

Ay, María.

Es la leche. ¿Os dais cuenta de que sacó lo peor de esta familia?

¡Nunca sabes si está cruda o cocida!

¡Torva como mi madre!

Que Dios tenga en su gloria. ¡Sí, Dios santo!

También tú, Merche, joder, con tu manía de fiscalizarlo todo

la que has liado.

¡Vaya manía tienes de meter las narices

donde no te llaman, joder!

Venga, Cata. Va, recoge tus cosas, que nos vamos.

-¿Adónde? -No sé, pero aquí no estamos a salvo.

¡Venga! -Ha dicho el inspector este, Flores,

que nos mandan una patrulla ahora mismo.

-Hace 20 minutos y no aparecen.

-Volvemos a llamar.

-No, porque ese hombre no nos hace ni caso.

-Nos tiene que hacer caso,

que el sueldo se lo pago con mis impuestos.

-Ya.

Cata, nos vamos a casa de mis padres.

-No, no. Yo no puedo ver a tu padre todavía.

-Cata, confía en mí. Mi padre no está, de verdad.

Está en Sevilla, en la Expo. ¡Venga, va!

Cogemos el coche y les llamamos.

(Portero automático)

¿Lo ves? Es la patrulla.

-O tu exmarido.

-Voy a mirar. -Corre.

-Sí, es la policía. Abre.

-¿Sí? -¿Inés Alcántara?

-Sí, soy Inés Alcántara, sí.

-Policía. Sube una compañera

a revisar que todo está en orden. ¿Puede abrir?

-Sí, sí. Le abro, le abro.

-Me suenan las tripas, macho. -Yo estoy muerto de hambre.

-Podíamos ir luego al sitio de las salchichas fráncfort.

-Hecho. -Bajo enseguida.

(Pitido)

Joder, otro cuarto sin ascensor.

-(RADIO) "Así haces piernas".

-Bueno, bueno, qué recibimiento.

¿Puedo pasar? -¿Vive aquí?

-Pues va a ser que sí.

-Pase. -Gracias.

(SEGIS) Buenos días, jefa.

Os he dejado los finiquitos en la mesa.

El otro día estaba usted muy sexi conduciendo el autobús.

Yo comprendo que no tendréis hambre, pero algo hay que comer.

Empezad a comer vosotros, ahora vuelvo.

¿Dónde vas?

A recuperar las fotos.

Merche, ¿dónde narices vas? ¿Se puede saber...?

Te he dicho que ahora vuelvo.

Merche, no dejes la comida, mujer. Dios santo de mi vida.

No pinto nada, Herminia. No pinto nada, joder.

Acérqueme las muletas. No, no, las muletas no.

Acérqueme las muletas, por Dios. No te vayas a levantar.

¡Antonio! ¡Antonio, por Dios! No te levantes, hijo.

Con lo encabritado que estás te puedes caer.

Si te caes, yo no puedo levantarte.

¡Ya estoy caído!

Ya no puedo caer más bajo, Herminia. Ya no.

Mira, Mercedes.

-¿Dónde irá? -Irá a por el coche.

-Todo por culpa de la dichosa niña. -Venga.

-Si fuera hija mía... -No empieces, Ramón.

-¿Que no empiece a qué?

-A enseñar el facha que llevas dentro, cariño.

-Mira, no te he oído.

Inés. "Dime, María".

¿Me puedo quedar en tu casa esta noche?

¿Ahora? ¿Por qué? "Solo una noche".

(Timbre)

¿Qué ha pasado? "He tenido bronca".

Sí, abre. ¿Con quién?

Con papá y mamá, luego te cuento. ¿Me puedo quedar o no?

¿No estaban en Sevilla?

-Buenas noches, ¿puedo pasar? -Un momento, por favor.

¡Dios!

¡Antonio!

¡Antonio! No seas criatura, ¿eh?

¿No ves que no estás en condiciones? ¡Que me deje en paz!

Coño. Antonio, hijo, por favor.

¡Hazme caso! Hazme caso, Antonio.

¡Antonio! (GRITA)

(GRITA) -Joder, Antonio.

-¿Qué pasa? -Coño.

-La madre que me parió. ¿Mejor no por qué?

Porque tengo un lío en casa que no veas. Ya te lo contaré.

¡Parad, parad! La costilla, parad.

Vale, vale. Que le duele, le duele. -Más despacio.

Ya lo hago yo. Ayudadle.

-No nos cuesta nada. ¡Lo tengo que hacer yo!

Déjale, déjale.

-Lo siento. En cuanto pueda te llamo y me cuentas bien.

Venga, vale. Un besito.

-Estos cerrojos son antiguos. De una patada se vienen abajo.

Tendrían que poner una cerradura de seguridad.

Esto es como no tener nada.

-Mañana por la mañana lo cambio y ya está.

Pero esta noche se quedan, ¿no? -No, yo tengo que hacer la ronda.

-¿Y su compañero? -Abajo.

-Como está abajo, que haga la ronda y usted se queda aquí.

-La ronda es por parejas. -O sea, no nos dan protección.

-Iremos pasando cada hora u hora y pico.

-¿Y si justo viene en ese momento qué?

-¡Venga para arriba! (GRITA)

(HERMINIA) ¡Santos, subidlo a casa! Puedo yo solo. ¡Que no!

¡Subidlo a casa enseguida!

Mire, no voy a cejar en mi empeño, abuela.

Mira, Antonio.

¡A ti, a mi hija y a mi nieta que os zurzan!

-Cuidado, cuidado. -Joder.

-¿Qué hace Mercedes ahí? ¡Mercedes!

-No, no.

-(GRITA) -Joder.

Me cago en la...

-Lo han vuelto a hacer, me cago... -Ay, Dios mío.

Me cago en la madre que los parió.

Esto hay que limpiarlo ahora mismo. ¡Venga, hay que limpiarlo ya!

(Portero automático)

¿Sí? ¿Quién es?

Dolo, ¿me abres?

(CHISTA) Es Mercedes.

-No abras. No me abras la puerta, mamá.

-Pero... -Que no abras.

"Dolo, ábreme".

Di que estamos cenando, coño.

-Es que estamos cenando.

Será un momento solo. Ábreme, por favor.

"Oye, ¿no puedes esperar hasta mañana?"

No podemos esperar hasta mañana, señora. ¡Abra!

Mamá, no. -(CHISTA)

Tengo que abrir. -¡Coño!

-Tengo que abrir.

(Puerta)

Antonio, es un tercero. No puedes subir. Subo yo sola.

¿Me has oído? Esto es cosa mía, espérame aquí.

¡Hija!

Hija.

¿Quién coño está haciendo esto?

Yo creo que Segis.

¿Segis? ¿El grandullón?

Y dos acólitos más. O tres o cuatro. Mira cómo han puesto todo esto.

Pero ¿por qué? ¿Qué les he hecho yo?

No es contra ti, hija. No es contra ti.

Es contra nosotros. Bueno, contra mí.

Pues podrían haber puesto fotos tuyas.

No pueden poner fotos mías, María, porque no me hago fotos en pelotas.

O sea, que me lo merezco.

No. No te lo mereces ni tu ni tu madre ni yo.

No te preocupes, que me voy a encargar.

Anda, ven.

Me cago en Sos.

Me cago en Sos.

Papá.

(Timbre)

Métete. Dolo.

¿Qué es eso tan urgente, Mercedes? Vengo a hablar con tu hijo.

Segis no está.

Huele a tabaco. ¿Ahora fumas?

Sí, me has pillado fumando.

A Segis no le gusta...

Me acabas de decir que estabais cenando.

Sí, yo estaba cenando,

pero Segis está trabajando en una obra, de vigilante.

¿Has venido a pedirle que vuelva con vosotros?

¡No, no! Vengo por otro asunto.

Ay, qué pena. Nunca le había visto tan ilusionado con un trabajo.

Entenderás que como se portó con nosotros en la agencia...

¿No puedes darle otra oportunidad?

¿Cómo voy a darle otra oportunidad?

Tiene un mal pronto, es verdad, pero en el fondo es un buen chico.

¿Un buen chico? ¿Y es capaz de empapelar

todo el barrio con fotos de mi hija desnuda?

¿Qué? ¡Lo que oyes!

Tan buen chico no es.

No sé de qué me hablas. Me robó las fotos de la agencia.

¿Robar?

Esa es una palabra muy fuerte, Mercedes.

Segis.

Sé que estás ahí.

Sal a hablar conmigo y da la cara.

¿Cuánto tiempo le vas a proteger?

¿Qué otra cosa puedo hacer?

Visto lo visto, no hace falta que pase. Nos vamos.

-¿Se van a dónde? -A casa de mis padres.

-Entonces, tienen que informar en comisaría.

-Te informo a ti. San Genaro, travesía de Tito Fernández.

(Teléfono)

(Teléfono)

Ese puede ser él. -Entonces, no lo coja.

-No, no lo cojas. -Es que...

puede ser mi hijo, tengo que cogerlo.

(Teléfono)

¿Sí?

-¿Mamá? -Oriol, mi vida.

-Bueno, yo voy bajando.

-¿Sigues enfadado?

-"Sí". -Faltaría más.

-"No entiendo por qué no estás aquí".

-Por causa de fuerza mayor, Oriol.

-Tú no querías venir y ya.

-No he podido hacer otra cosa. -"Ya, claro".

-Vale, no quería ir.

Iba por ti. He hecho mucho por ti aunque no lo creas.

-A ti Cata ni te va ni te viene.

-Es mi representante y está en peligro.

-"Que se ocupe la policía".

-En eso estamos, Oriol. En eso estamos, ¿entiendes?

Mira, tienes que empezar a ser un poco menos egoísta, ¿eh?

-Tú deja de pensar en los demás y más en tu familia.

-Es lo mismo... -(GRITA)

¡No!

-Oriol, tengo que dejarte.

-Cuelga el teléfono. Cuelga. -Ya, ya, lo he colgado.

-Me tienes que ayudar. -No.

-Me van a volver a meter en la cárcel.

-Es donde tienes que estar. En la cárcel o en el hospital.

-No puedo volver a la cárcel.

Me tiro por la ventana... -Pues tírate.

-¡Fuera de ahí!

-¡Déjala en paz! No tiene nada que ver con esto.

-Tú tienes coche, ¿verdad? -Sí, sí.

-Venga, vamos. -Sí, estaba abajo.

-Me tienes que ayudar a salir de Madrid.

-Vete tú solo. -Yo no sé conducir.

-Lo suficiente como para atropellar a mi padre, ¿no?

-No fui yo.

Fue él.

-¿Él? ¿Quién?

-El que hace cosas que luego la gente se cree que las he hecho yo.

-Iván, el que hace cosas y tú sois la misma persona.

-Eso no es verdad y tú lo sabes. -Sí.

-¿Por qué dices eso? -Es verdad, estás enfermo.

-Estoy enfermo por tu culpa.

-Bueno, por mi culpa, pero necesitas ayuda.

Yo no te la puedo dar. Inés tampoco.

-No sé, Cata. ¿Y si hacemos lo que nos pide?

-¿Qué? -Sí, podemos coger el coche los tres

y salir de Madrid. Es lo que quieres, ¿no?

Despistar a la policía. -Quiero no volver a la cárcel.

-Bueno, el coche está a tu disposición. Tú decides.

-Venga, vamos.

Déjalo.

Voy a hacerlo, no te preocupes.

Antonio, ¿dónde vas? Está escondido y no va a salir.

¿No? Habrá que sacarle a muletazos, Merche.

Vámonos, vámonos ya.

¿Nos vamos? No, hombre, ¿cómo nos vamos a ir?

Espérate, este tiene que oírme por lo menos.

(Portero automático)

María.

¡Tú, caraculo, cobarde! ¡Sal, hombre, sal! ¡No seas cobarde!

¡Joder, anda, baja!

Me cago en la leche, si está aquí el fotógrafo.

¡Vaya la que has liado, tontolaba! Joder, aquí también.

Hay por todo el polígono hasta la entrada de Los Altos.

¡Claro! ¡Por tu culpa, gilipollas! Papá, ya vale, ¿eh?

Déjame, hija. Déjame un momentito.

Déjame. ¿No tenías otra cosa que hacer

que sacar a mi hija en pelotas? Papá, por favor.

Que me dejes en paz. Eres una ingenua y no sabes nada.

¡Fotos, fotos, fotos! Mira cómo está esto.

¿Te ha dicho para qué quiere las fotos?

Las fotos eran para ella.

(GRITA) ¿Para ella? ¡Sí!

¡Acércate, que te voy a dar una hostia!

¡Tengo ganas! Venga.

¡Ya! Ya está bien de tonterías, ¿eh?

¡Ya está bien!

¡Vamos a dejarnos de gritos y de tortazos!

(GRITA) ¿Cómo lo arreglamos, Merche? ¡Como adultos!

¡Bah!

Ella es la que sale en los carteles.

Han sido tan adultos de hacerse esas fotos,

así que apechuguen. Tú y yo nos vamos a cenar.

La que cogió algo que no era suyo fue usted.

¿Tú? Tú eres un sinvergüenza, ¿me has oído?

No te quiero volver a ver en la vida.

¡Rubia! No te quiero ver.

Rubia. ¿Qué?

No amenaces a mi madre. Llamo a la policía

y tenemos un problema. ¡No me saques ese dedito!

Vamos a ver, caraculo.

¿Cuántas veces tengo que decirte que no la llames rubia?

¿No es rubia? ¿Cómo quieres que la llame, pelirroja?

Tienes que llamarla señora. ¡Imbécil!

Me cago en la puta. Antonio, por Dios.

Joder, joder. Pero ¿otra vez?

¿Cuántas veces...?

Las que hagan falta.

Las cosas no se solucionan a tortazos.

¿Cómo quieres...? No tienes seis años.

Tienes 60, ya está bien.

Papá. ¡Por Dios!

¡Siempre acabas igual!

No sé qué veneno llevaba yo en la leche que te crio.

¡Toma, ahí lo tenéis todo!

-¿Cómo?

Toma, llévate esto, anda. Vámonos.

Muy bien, Merche. Menos mal que le has pegado.

Mamá, tráeme hielo. Dios santo, qué vergüenza.

Tráeme hielo, mamá, coño.

¿Qué dirá la gente, Merche?

(Pasos)

Corre. ¡Es él, es él!

-¿Va armado? -¡No lo sé!

-¡Pide refuerzos!

(Sirena)

Y ahora los originales y los negativos.

Es una pena.

Las fotos son cojonudas.

Los originales y los negativos, Álex.

Ahí van tus días de gloria.

¿De gloria? Pero ¿tú eres tonto?

¿Sabes la vergüenza que he pasado en el barrio?

Para los mediocres es vergüenza. Para otros, orgullo.

Aquí el único mediocre que hay eres tú.

Álex, el pijo de Los Altos.

Espera, Mary... No me toques.

¡He estado con mil pibas mejores que tú!

¡No eres tan guapa como te crees! ¡Con mil! ¡Mil tías!

Venga, al tajo. -Vamos.

-Ya sabéis: si mojáis el papel antes sale mejor luego.

-Qué bien se te da esto, ¿no?

-Hombre, como que se pasó toda la campaña electoral del 77

quitando carteles del Partido Comunista.

Sí, que te veía yo desde mi ventana.

-Todos tenemos un pasado, ¿eh, Ramón? -Anda que el tuyo, Rogelio.

-¡Herminia, tranquila, que enseguida los quitamos!

-Aquí tenéis un montón de croquetas para cuando terminéis.

-¡Olé! -Las he hecho yo, además.

(VOZ EN OFF CARLOS) "Aunque en aquellos años 90,

con los cambios que se iban produciendo

en la sociedad, la vida del barrio ya no era la misma que años atrás,

la gente de San Genaro

todavía sabía unirse cuando hacía falta.

El dolor de uno aún era el dolor de todos.

La vergüenza de uno aún era la de todos".

-¡Antonio!

Súbete para arriba, que te vas a enfriar.

No, hombre, no te preocupes. Estoy bien.

Me gustaría echaros una mano, Cuco,

pero veo que se te da muy bien la limpieza.

Oye. Me han dicho que le has roto la nariz a Segis.

No, la nariz no. Le he reventado la cara

con la muleta. Me cago en la leche, sí.

Y luego Merche ha venido

y me ha echado una bronca que no veas.

Hombre, para variar. Esta vez no me ha importado nada.

¿Por qué?

Porque el pajarito ha vuelto a volar.

Sí, después de darle el golpetazo,

con Segis tirado por el suelo

y Merche que se ha puesto a gritar...

No sé qué ha pasado, se ha producido el milagro

y me puse más flamenco que El Pescaílla.

¡Hostia! Sí, sí.

Desde el accidente, Cuco, nada.

Y de pronto, sin pensarlo, sin pretenderlo,

yo, que ya pensé que nunca iba a volver a suceder, Cuco...

Dios santo.

Soy un egoísta, ¿no?

Entonces, debe ser que el pajarito sí es egoísta.

Ni el pajarito ni tú, Antonio.

Eres un hombre, solo eso.

Bueno, en este caso, todo un hombre.

Completo.

Aunque no sé para qué coño me va a hacer falta.

(SUSPIRA) ¿Estaréis toda la noche rascando o vais a servir algo?

¿Te saco algo o qué? Un coñac.

¿Un coñac? Sí.

Un coñac. Míralo qué flamenco.

("Shame on the Moon")

Ya hemos quemado todas las fotos.

Bueno, pues ya está.

Me voy a casa. No, de eso nada.

Tú te quedas aquí a ayudar.

¿Delante de todo el barrio? Sí, delante de todo el barrio.

Está trabajando a estas horas por ti.

¿Para que aprenda la lección?

Yo también estoy aprendiendo, hija.

Es que me muero de vergüenza.

No, de vergüenza no se muere nadie.

Coge la espátula, anda.

¡Ánimo, Merche! Esto ya está liquidado.

-Tened cuidado, no raspéis el cristal.

-De verdad, tengo los brazos que no lo siento.

-¡Chicos, que nos queda el otro lado!

(VOZ EN OFF CARLOS) "Todavía hoy,

cuando los vecinos son de otra generación

y han llegado de otras partes del mundo,

la solidaridad vuelve por donde solía.

Porque necesitar la ayuda de los demás

no es ninguna vergüenza.

Lo que es una vergüenza es no prestarla".

-Eres igualita que tu madre.

No ha habido en el barrio cosa más bonita que ella.

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Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capítulo 378: La vergüenza

04 mar 2021

La falta de ingresos durante el confinamiento en 2020 ha hecho mella en muchas personas que tienen que recurrir a la solidaridad para salir adelante Una vergüenza simular es lo que siente María, en 1992, al ver como el barrio aparece empapelado con fotos suyas desnuda. Mercedes y Antonio van camino de la Expo de Sevilla. Él con el entusiasmo que le caracteriza, pero ella no puede quitarse de la cabeza las fotos de su hija. Mercedes reconoce a Antonio que perdió el sobre con ellas. Por otro lado, después de la desaparición de Cata en el capítulo anterior, Inés intenta encontrarla por todos los medios; tanto que está dispuesta a renunciar a un viaje con su hijo, Sandra y Miguel Ángel a Eurodisney. Cree que no puede dejarla sola en estos momentos.

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