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No recomendado para menores de 12 años Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capítulo 376: Temer, amar, vivir - Ver ahora
Transcripción completa

(TELEVISIÓN) "En algunos lugares, ni el mal tiempo

ha hecho que desaprovechen la oportunidad de salir,

de dar el primer paseo después de 48 días.

-Primero, no nos volvamos locos.

No estamos como hace un mes...". -Mamá.

Salimos a correr Alba y yo.

En una hora estamos de vuelta, ¿vale? ¿Eh?

(Besos)

Id con mucho cuidado.

(TELEVISIÓN) "...desde primera hora de la mañana.

-Hemos salido a las 06:00 de casa. Entre que calentamos...

-Llevamos dos meses parados

y necesitamos un poquito de calentamiento.

-Avanzaba la mañana y cada vez eran más los que se unían.

Aunque la hora no la han podido estirar.

Hay que ir poco a poco.

-Descanso, corro...".

-Venga, cruzamos el polígono y llegamos a Los Altos.

Ir y volver, ¿eh?

Alba.

Alba, ¿te pasa algo?

-Me estoy mareando.

-Si estos días has estado saliendo a sacar la basura.

"Cabin fever".

Aquí lo llaman "síndrome de la cabaña".

El confinamiento, todo el día oyendo noticias...

-Y lo del abuelo.

-Lo del abuelo también, claro. Pero es que es normal,

es que te metes en un bucle y te da miedo salir de casa.

Pero hay que superarlo. Venga, vamos.

Va, vamos.

Vamos a intentarlo. Venga, un paso. -No sé.

-Venga, un paso.

Otro paso, ya verás.

Cuando te des cuenta estamos en la esquina.

Va, va. Bien.

Muy bien. -¿Volvemos ya?

-Oye, puedes volver cuando quieras.

-Quiero ya. -Lo que de verdad quieres

es vencer esa sensación de miedo.

Venga, atreverte. Venga, Alba.

Venga, venga.

-Cuanto menos vea, mejor.

-Anda, venga, vamos.

A tu abuelo le pasó lo mismo hace 28 años,

cuando tuvo que estar confinado en casa con nosotros.

-Ya, pero al menos a él no le daba miedo la calle.

-Bueno, empezó a darle miedo la calle, la gente

y saber que nunca volvería a ser el hombre que había sido.

(SILBA)

Va a subir Clara y te va a dar un paseo por el barrio.

No hace falta.

Hoy ponemos cocido, Antonio. A ver si te animas.

Sí hace falta, estás verde.

Estoy negro.

En cuanto termine de desayunar subo a por ti.

No tengas mucha prisa, Clara. Estoy muy entretenido.

Que no, que tú y yo nos vamos a ir a dar un paseíto por el parque.

Que te dé el sol, que te va a sentar muy bien, Antonio.

Tiene mucho amor propio y le da vergüenza.

¿Vergüenza de qué? Vergüenza de que le veamos así.

(SUSPIRA)

Qué paciencia. Me voy a la agencia.

Venga, no te preocupes.

(TELEVISIÓN) "Ha muerto en un accidente de coche

ocurrido en la carretera nacional de Extremadura.

Juanito, que había presenciado el encuentro

de la copa de la UEFA entre el Real Madrid y el Torino,

se dirigía en compañía de otras personas a Mérida,

donde en la actualidad dirigía al equipo de fútbol...".

(Teclas)

(TELEVISIÓN) "El conocido jugador Juan Gómez...".

Hola, buenos días. Soy Antonio Alcántara.

Está el inspector Flores, ¿por favor?

Ah, ¿no está?

No, es que ayer no estaba. Ni antes de ayer.

Sigue trabajando en la comisaría, ¿no?

Bueno, ¿y cuándo puedo localizarle?

No sabe.

Dígale que ha llamado Antonio Alcántara

y que le advierto que mi hijo Toni, Antonio Alcántara,

trabaja en Moncloa.

En el Palacio de la Moncloa, directamente con el presidente.

O sea, que si no me hace caso a mi asunto...

Oiga.

(Pitido)

La madre que me parió, me ha colgado.

Me voy a cagar en tu madre ahora que me has colgado.

(TELEVISIÓN) "...y también el exseleccionador nacional,

Ladislao Kubala, estuvieron presentes en las honras fúnebres...".

Pobre Juanito.

(SUSPIRA) Los coches, los coches.

(TELEVISIÓN) "...predilecto de la ciudad en la que fue entrenador

y que ha muerto en plena juventud

rodeado del afecto y del cariño de todos".

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Te soñaba. -# Sin cesar.

-# Y acerté. -# Ya lo ves.

-# Y una voz. -# En mi ser.

-# Volverá. -# En un nuevo día.

-# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

Y este es el "planning" de los primeros diez días.

-Mira, estas son las llegadas: en autobús,

en avión y en AVE.

Y los hoteles por categorías.

¿Y las chinchetas blancas qué son? ¿Las vueltas?

Qué barbaridad.

Movilizamos más de cien personas diarias.

(Puerta)

Hola.

Clara. Mercedes. Perdonad, ¿eh?

Que no, que yo tengo que abrir el Disco-pub

y me doy por vencida. No hay manera.

¿Nada? Que no.

Esta mañana me ha dicho: "A lo mejor dentro de un ratito".

Luego me ha prometido que sí, que bajaba a comer.

Y ya después como "bueno, mejor lo dejamos para esta tarde".

Nunca lo he visto así, de verdad.

Estoy empezando a perder la paciencia.

Si es que no se deja ayudar.

Le puede el orgullo.

-Puede ser depresión. ¿Lo has pensado?

Claro que lo he pensado. Y lo he hablado con él,

pero nada, se cierra en banda.

Es como si se echara la culpa de estar como está.

-Lo he intentado todo: pincharle, discutir...

Pero pasa olímpicamente.

Antes se le caía la casa encima.

Y ahora...

(TELEVISIÓN) "Aquí nos tienen con toda la ilusión del mundo

durante un buen rato y con la presencia

de un caballero que se acerca por primera vez

a este programa, que es el suyo.

El caballero se llama Luis Peña García

y no es otro...".

-Qué vozarrón, ¿eh?

¿Has visto qué voz tan bonita, Antonio?

Lo clarito y lo bien que lo explica todo.

"Ahí apoltronado con mi madre, que parecen José y María".

¡Ay! Que me he dejado una cosa en el fuego.

"Nunca pensé que pudiera decir esto de Antonio,

pero se ha convertido en un mueble de la casa".

(TELEVISIÓN) "El dueño del caserío

donde se han practicado las detenciones".

-Mira qué menestra más buena te he hecho, ¿eh?

Vamos a comer.

¿No esperamos a Merche, Herminia? No.

Merche come hoy en el taller. Ah, en el taller.

No me acuerdo cuándo fue la última vez que comimos juntos.

"¿Os acordáis que era tan presumido?

Y ahora ni se quiere arreglar ni nada de nada.

Va todo el día en chándal".

¡Antonio!

Venga, que ya va a empezar.

"Le ha dado por los concursos.

Bueno, ahora le ha dado por cualquier cosa que sea

olvidarse de cómo está".

(TELEVISIÓN) "Maite y Saskia preparadas para conectar con los...".

"Los minutos parecen horas, las horas se hacen eternas

y así un día y luego otro y luego otro.

Todo está envuelto en una sensación, no sé, de tedio, de sopor".

(TELEVISIÓN) "...en casa, donde estén ahora reunidos.

-¡Gracias!

Señoras y señores, videomaníacos, gracias...".

"Cuando vuelvo a casa, sea la hora que sea, está ahí,

viendo la televisión".

(Ascensor)

Uy, ahí está Mercedes.

(Pasos)

(Llaves)

(TELEVISIÓN) "Marchando una de vídeos franceses.

-El viento que se registra en la zona

está dificultando las tareas de extinción

y favoreciendo la propagación de este incendio

que comenzó el lunes en el término municipal

de Santa Bárbara de Casa,

en la zona norte de la provincia de Huelva.

-El siniestro presenta, además...".

"¿Y a mí? A mí no sé si me da más pena o coraje.

Es que no soporto verle así".

(TELEVISIÓN) "Unas cien personas entre el IADA y el AMA

intervienen en este incendio...".

¿Habéis cenado?

Eso tú. ¿Has comido algo hoy?

Un bocadillo.

Pues tu madre te ha preparado algo de cena.

Mira qué bien.

Vale. ¿Te vas al piso?

"Ya ni me pregunta ni cómo estoy ni cómo me ha ido el día

ni cómo van las cosas en la agencia.

Parece que ha dimitido de todo".

¿Te acompaño a la cama, madre? No.

Ya voy sola.

(TELEVISIÓN) "¿Estáis ahí?

-(A LA VEZ) ¡Sí!

-Bueno, chicos, solo quería deciros...".

"Me duele mucho verle así".

Nos preocupa a todos.

Ha empezado a hacer cosas que no había hecho antes.

¿Qué tipo de cosas?

Lo de los sellos.

¿Qué es lo de los sellos?

Ha empezado a coleccionar sellos.

Eso no es malo.

Ya, pero es que no le pega.

Los sellos

son una parte importante de la historia de cada país.

Mira, si los miras bien,

puedes saber exactamente cuándo se emitieron,

porque tienen aquí la fecha, ¿ves? Ajá.

Y, sobre todo, el motivo.

¿Por qué se emitieron?

Si te fijas en los de este año,

de la Expo, mira, ¿qué tenemos?

Tenemos a Colón,

tenemos a los Reyes Católicos

y luego, mira, aquí ya

tenemos a Cobi.

Este es Cobi, la antorcha olímpica,

Sevilla.

Cuando tengas hijos,

si les enseñas estos sellos,

sabrán lo importante que ha sido 1992 para nosotros.

Papá.

A veces rompe a llorar y...

Los días se le hacen eternos.

Mi padre siempre ha sido un hombre de acción

y verse así...

bloqueado, sin poder moverse, justo en un momento

en que España está en plena euforia, imagínate.

Después de un atropello traumático

es normal que las personas se encierren en sí mismas.

Ya.

¿No se le detectó ningún daño cerebral?

No, qué va.

Hace unos años tuvo un golpe en la cabeza jugando al fútbol

y estuvo un poco raro, pero, vamos, fue una cosa anecdótica.

Lo de ahora no tiene nada que ver, es más grave.

Toni tiene miedo de que se quede estancado.

-Quizá estaría bien que lo llevaras, no sé, un día a Alfonso.

La verdad es que te lo iba a pedir, sí.

Claro. Llama a la consulta y que te den hora.

-Pero llama de su parte. Si no, te la dan para el verano que viene.

-Qué exagerada eres.

-¿Exagerada yo? No. -Sí.

-No, es que eres muy bueno.

Yo aprovecho la mínima para presumir de marido.

¿Tú no? -¿Yo?

No sé, cariño. ¿Presumo de ti?

No sé. Supongo que sí, ¿no? Como yo presumo de ti a veces.

Tenéis motivos de sobra.

Sois enormemente atractivos.

¿Sí o no, Marta? -Ya te lo había dicho.

-Cuéntales lo de la comida del otro día.

La comida del domingo.

Bueno, el domingo fuimos a comer a casa de mis padres.

Y mi padre no estuvo nada bien.

Ahora los domingos vuelvo a hacer una paella para juntarnos todos.

Y el domingo, no sé,

hizo cosas muy raras.

Y por primera vez le vi miedo.

"Le vi miedo en la mirada".

¿Qué haces, papá?

Estoy dándole tiempo a la paella, hijo.

¿Tiempo a la paella? Sí.

Últimamente me he dado cuenta de lo importante que es el tiempo

y de la poca importancia que le damos

y lo que nos cuesta vivir el ahora.

Eso.

No me entendéis.

Claro, para entenderme

tendría que haberos atropellado un coche como a mí.

Un coche que nadie sabe cómo era ni quién coño lo conducía

ni por qué decidió atropellarme a mí.

Vamos a brindar por ese coche.

Salud.

¿No brindáis? Yo no quiero brindar por eso.

"Ya no sé cómo tratarle".

Es que...

parece que le guste hacerse la víctima.

Es una víctima, Mercedes.

Bueno, todos somos una víctima.

Vosotros... y yo también soy una víctima.

Bueno, esto pasará, ¿vale?

Mañana seguimos con esto. Yo cierro.

Todavía tengo cosas que hacer. Idos ya.

Bueno, hasta mañana.

-Ánimo y paciencia. Sí.

¿Mañana vuelves a intentarlo?

Pues no sé.

Bueno, lo intentaré.

Adiós, buenas noches. Hasta mañana.

No os preocupéis, que yo cierro.

(Puerta)

(Puerta)

Vamos.

Venga.

-(SUSPIRA) Me voy a caer, ¿eh? -Un esfuerzo y ya está.

-Te estás pasando con las pastillas. -¿Qué pastillas?

-Las tuyas.

-Yo no tomo pastillas.

-Me estás dando tu medicación. No me engañes, no soy tonta.

-Mira, ahí está.

Procura hacer lo que te he dicho, ¿vale?

No queremos que nadie

sufra ningún daño más. -No.

¿Catalina? Hola, Mercedes.

-¿Qué tal? Iván de la Torre, abogado de la señora Marini.

Mucho gusto.

¿Te pasa algo?

¿Antonio está bien?

No está bien. ¿Quieres subir a verle?

Señora Alcántara, ¿podemos...? Fernández. Señora Fernández.

Discúlpeme, señora Fernández. ¿Podemos sentarnos un momento?

Pues no, acabo de cerrar y he puesto la alarma.

Max me dijo que habías estado en el hospital

y que le habías hablado de tu exmarido.

Ese tema no vamos a tocarlo. Yo sí que quiero tocarlo.

Pues yo no, porque ese tema es delicado.

Ha estado amenazando a mi clienta.

Hemos puesto una denuncia en la policía,

pero creemos que ha salido de España. El caso, vamos a centrarnos.

Su hija Inés. ¿Ha hablado usted con ella?

¿Le ha dicho algo?

Mi hija lleva una semana trabajando fuera de Madrid.

¿No le ha dicho nada de diez millones de pesetas?

Un dinero que Catalina le prestó.

¿Tú le has prestado diez millones a Antonio?

Para comprar autobuses.

-Exactamente. Firmaron este contrato

en el que, como puede leer, hay una cláusula que dice

que Viajes Milano reintegrará esa cantidad en seis meses.

El plazo ya ha vencido.

Usted es la que se encarga del negocio, ¿verdad?

Todo esto me resulta muy raro.

¿Raro por qué? Bueno, vienen aquí

a estas horas y no... Mi clienta pasa un momento difícil.

Nosotros también pasamos un momento difícil.

¿Me permite? Necesita el dinero...

¡Hablen con Antonio!

Mejor hable usted con él. A usted le va a hacer caso.

Con que nos firme un cheque está bien, ¿eh?

¡Arreglemos este asunto por las buenas, señora Fernández!

¡Señora! Se...

Estaremos en el bar esperando.

¿Tu padre tiene erecciones?

¿Qué? Erecciones.

Perdona, te ha molestado la pregunta.

No, no. Qué va, en absoluto. No.

La impotencia puede provocar falta de autoestima, depresión.

¿Sabes si tu padre es un hombre activo sexualmente?

A ver, yo con mi padre hablo de fútbol,

hablo de política, pero no hablo de sexo precisamente.

No, claro, claro.

Se me olvida que a la gente normal os cuesta hablar de esas cosas.

Voy a abrir otra botella.

Mañana, mañana tenemos entrevistas con varias candidatas.

-¿No serán por horas?

-Sí, pero me ha surgido un viaje y no sé qué hacer.

Estoy por anularlo. No, no lo anules. Me ocupo yo.

A ti las cosas de casa...

Bueno, no soy tan inútil.

No estoy diciendo eso.

-¿No preferiríais a una interna?

-Sí, es exactamente lo que yo quería,

pero... Es que no cabe, no tenemos sitio.

Aparte, no sé, me parece incómodo tener a una extraña todo el día.

Bueno, a Toni le gusta andar desnudo por casa.

-Ah, ¿sí? No.

No voy desnudo, voy con calzoncillos.

A veces sin calzoncillos.

(RÍE)

¿Por qué has tenido que decir eso?

¿El qué? Lo de que voy desnudo por casa.

Amor, ha sido un simple comentario.

Ya, bueno, pues ten cuidadito. A ver si va a parecer que...

¿Que qué?

(SUSURRA) ¿A ti el Alfonso este no te parece un poco vampiro?

Por cierto, elegir al servicio es todo un arte.

-En eso Marta es una especialista.

En eso y en otras cosas.

Está muy alta la calefacción, ¿no? Hace un calor...

Venga, entra.

Bueno. (SUSPIRA)

¿Y qué hacemos aquí exactamente?

Buscar una cosa para mi madre.

Ya te lo he dicho.

¿No lo encuentras?

No. Me ha dicho que iba a estar encima de la mesa, pero no está.

¿Qué es? Un muestrario.

¿Un muestrario de qué?

De tela.

Creo que es una excusa.

Ah, ¿sí? Sí.

Me querías traer aquí.

¿Yo? Sí, para seducirme.

Ya te gustaría.

Sí, me gustaría. Me gustaría mucho.

¿Qué haces? Crear un poquito de ambiente.

Ya, ambiente.

Pensaba que tu madre solo hacía ropa para gordas.

Pues no, hace ropa para todo tipo de tallas.

¿De tu talla también?

¿Este, por ejemplo, podría ser tu talla?

¿Quieres dejar el vestido donde estaba?

Pruébatelo. ¿Qué?

Que te lo pruebes. No.

¿Qué te gusta más?

¿Mirar o que te miren?

Va.

¿Cómo es posible que debas diez millones de pesetas?

¡Diez! Sí, le debo diez millones. ¿Y qué?

¿Cómo que "y qué"? Pero ¿por qué me ocultas las cosas?

Estaba en mi agenda. No.

No estaba en tu agenda. La he repasado de arriba abajo.

Merche, no esperaba que me lo pidiera tan pronto.

Es que es increíble, de verdad.

¿Cuánto dinero debes?

Pregúntaselo a Casandra. A Casandra no, te lo pregunto a ti.

(Teléfono)

Mira a ver quién es.

(Teléfono)

¿Dígame? "Mamá".

María. El muestrario, que no lo encuentro.

"Le dije a Amparo que lo dejara en la mesa".

Ya, pues no está. ¿No está?

Ten cuidado.

¿Qué haces, Álex?

(CHISTA)

"¿Lo encuentras o no lo encuentras?".

Ya, pues no está.

"Mira en la mesa de corte. Ahí debajo, donde pongo las telas".

A ver.

Telas. Pero ¿telas cómo?

Como en... Ah, vale, ya está.

¿Ya lo tienes? Pues tráelo a casa, anda.

Vale, sí. Ahora te lo llevo.

¿Qué haces, tío? Estamos en el taller de mi madre, joder.

¿Y ese tatuaje?

Me lo hice en Ámsterdam. Me lo hizo un chino.

Un chino. Sí.

Entre porrito y porrito me tatué un poquito.

Pues nada, ahora coges la ropa y nos vamos.

No, vísteme tú.

¿Yo? Sí, vísteme tú.

Y yo te vestiré a ti.

Merche, están en el Bistrot.

Claro que están en el Bistrot. Te lo he dicho.

Tú verás lo que haces. Yo nada, Merche.

¿Cómo que nada? Da la cara.

No tienes diez millones para devolverle.

Diles que suban, venga.

No, que suban no. Baja tú.

No, yo no. ¿Cómo que no, Antonio?

¿No es raro que haya venido con ese abogado?

No me parece raro, Merche. Yo qué sé.

Ese tío es muy raro.

No me fío de él.

Tendrías que ver a Catalina cómo está.

Tiene una...

Se comporta de una manera muy extraña. Está como ida.

¿Más ida de lo normal? Sí. Está drogada.

Entonces, hay que llamar a la policía, coño.

(RESOPLA)

Esto...

A ver.

Ah, sí.

Hola, buenas noches.

Póngame con el comisario Flores, por favor. Flores.

Hala. Me vuelve a colgar otra vez.

¿Por qué me cuelga todo el tiempo la policía?

Toni, ¿no estarás intentando emborracharnos?

Yo no, ¿por qué?

Porque vas por la tercera botella. Oye, que no te sirvo más.

¡No, no! Dame, dame.

-Voy a por el postre.

Ahora recojo yo esto. Vale.

-¿Puedo poner música?

Está ahí la minicadena.

¿Tienes...?

¿Qué?

No, qué va.

Lástima, tenía que haber traído yo.

Qué pena, sí.

(Música)

Bueno, voy a llevar esto.

¿No notas nada raro? ¿El qué?

Que estos dos están en plan vicio. Que quieren acostarse con nosotros.

¿Crees que son "swingers"? ¿Qué?

Son los que intercambian parejas.

No lo sé, pero están en plan seduciéndonos.

A mí no me está seduciendo nadie.

¿No? El Alfonso este no quiere acostarse contigo.

¿Tú quieres acostarte con Marta? ¿Qué dices? ¿Qué? ¿Yo?

Estás asustado.

Estás asustado. No estoy asustado, coño.

Sí estás asustado. Mira.

Así.

Eso es. Es que pareces una modelo italiana.

Mírame a mí, ¿vale?

Así, buscando la luz de arriba. Exacto.

Esa es. Sí.

Preciosa.

¿A ver?

Ahí.

Espera, no te muevas.

Se me ha acabado el carrete. Entonces, ya está.

No. María, va, una más. Quiero ser médico, no modelo.

Así que ya está. Estaba preciosa.

Oye, las fotos del otro día las quiero ver yo antes que nadie.

Tranquila, están todas aquí. Son artísticas, no se te ve la cara.

Bueno, me da igual. Las quiero ver yo primero.

El profesor con el que viviste era aburrido, ¿verdad?

Pues no, era guay.

Y, además, no sé, era muy cariñoso.

¿Era imaginativo?

¿Cómo que imaginativo? Sí, en la cama. Con el sexo.

¿Era imaginativo o era sota, caballo y rey?

No, era agradable.

Me da a mí que era un poco soso. No, no era soso. Era tierno.

Convencional. Como yo.

No, no. Tú de convencional nada. A ti te gusta jugar.

(RÍE)

Te gusta mucho jugar.

¿Qué haces?

Nunca seremos tan jóvenes como ahora

ni tendremos los mismos cuerpos ni la misma piel.

Nunca volveremos a oler igual.

Así...

de bien.

Las tónicas por aquí.

¿Algo de comer vais a querer?

Los bocadillos están ricos. Tenemos fríos y calientes.

-No, muchas gracias.

-Bueno, pues os dejo por aquí unas patatillas.

Que aproveche.

-¡Eh, Luis!

Ponme un pincho de tortilla y un botellín, porfa.

-Marchando.

-Chicos, chicos. -¿Qué?

-¿Esa no es...?

Bueno. -Parece Catalina.

-Pero ella y Antonio ya no...

-No, yo creo que no.

-Está un poco desmejorada, ¿no?

¿Vas a bajar en pijama? Sí, Merche. Llama a la policía

a ver si te hacen caso, que a mí me cuelgan.

Yo quiero bajar para aclarar este lío.

¿Y si ese tipo que es muy raro es el que te atropelló?

Mira, si tiene los cojones de venir aquí

a verme que me lo admita. A ver qué pasa.

(SE QUEJA)

(SANTOS) Perdona.

Eres Cata, ¿verdad?

-Sí. -Ya.

Se lo estaba diciendo a los amigos.

-Hola, ¿qué tal, Cata?

-Bien. -¿Has venido a ver a Antonio?

-Sí.

-A ver si tú consigues que baje a la calle.

-Vámonos. Venga, vámonos.

Tenemos un taxi ahí esperando.

-Perdona, estamos hablando.

-Se encuentra mal. Pero no pasa nada.

-Catalina, ¿este señor quién es?

-Este señor es su abogado.

Buenas noches.

¿No veníais a hablar con Antonio? -Volvemos mañana.

-¡Eh, eh!

Catalina, ¿estás bien? -No pasa nada.

-¿Necesitas ayuda? -Gracias, gracias. Adiós.

Arranque, por favor.

-Se van en el coche.

Venga, Antonio. Merche.

¿Qué?

Que estoy en pijama.

Ya sé que estás en pijama, te lo he dicho.

Venga.

¿Qué te pasa?

¿Qué ha pasado? Era Cata, la... Cata, Cata.

Ya lo sé que era Cata, pero ¿qué ha pasado?

Al que iba con ella le ha dado un siroco y se la ha llevado.

-He apuntado la matrícula por si acaso.

-Muy bien.

("Slave to love")

Tenemos suerte, ¿verdad?

De que esas criaturas hayan decidido compartir su vida contigo y conmigo.

Sí. Mucha suerte, sí.

Y encima no es celosa.

¿Quién, Deborah? Sí.

Sabe lo que hubo entre Marta y tú.

Hombre, es que...

Eso fue hace mucho tiempo.

Pero según tengo entendido fue una historia importante.

En su momento.

Todo tiene un momento.

¿Y tú en qué momento estás?

-Bueno, ¿qué tal va todo por aquí?

-Perfectamente.

-Oye, cariño, tenemos que irnos. Ella sale mañana temprano a Londres.

¿Sabes a quién va a ver?

A Steve Jobs.

-¿El de la manzana?

-Sí, va a dar una conferencia.

-Pero ¿no le han echado de su propia empresa?

-Eso es.

Precisamente por eso, mi jefe quiere ficharle para la nuestra.

-¿Y te manda a ti? -Sí.

-Anda que no es listo su jefe ni nada.

Doctor, métame en la cama inmediatamente.

¿Sabes qué estoy pensando? Este fin de semana

podríamos invitarles a nuestra casa de la sierra.

¿Cómo lo ves?

Pues... Me parece una idea estupenda.

-Os va a encantar. Tiene unas vistas a la sierra preciosas.

-¿Qué? ¿Os animáis?

-Que sí. Sí.

Bueno, nos vemos pronto. Muchas gracias.

-Bueno. -Encantada.

-Igualmente.

-Gracias por todo. -Un placer.

-Buen viaje. -Gracias.

-Vamos, doctor.

Chao. ¡Chao!

-Chao. Adiós.

Madre mía. (RESOPLA)

Estás sudando. ¿Cómo no voy a estar sudando?

Estaba agobiado ya. Todo el rato encima pico y pala, joder.

Bueno, van como de pareja abierta, ¿no?

Son simpáticos.

¿Cómo no van a ser simpáticos? Querían follar.

Que sí, coño. Querían follar. (LO DELETREA) Follar.

(MURMURA)

Podemos empezar tú y yo.

Para, para.

¿Qué pasa? ¿Tienes condón?

Mierda.

Yo sin protección paso.

¿Pasar por qué?

¿Tú nunca has oído hablar del sida? Vale.

Ya está. Pero hay otras formas de hacerlo.

¿Cómo?

Yo te miro a ti,

tú me miras a mí.

Nos acariciamos...

Merche.

Merche. ¡Ay!

Qué susto me has dado, Antonio.

¿Estás bien?

No. No puedo dormir.

Yo me voy durmiendo por las esquinas.

Ya, por mi culpa.

Vamos a dejar la culpa de una vez, ¿eh?

Mañana por la mañana viene muy temprano

el chico de rehabilitación.

Y antes de comer iremos a la comisaría.

No nos van a hacer ni caso.

Sí que nos van a hacer caso.

No sé. Tengo miedo, Merche.

Nada más me acuesto, no sé qué me pasa

que me empieza a botar el corazón como una pelota.

Estoy como en un pozo.

Como en un túnel sin fondo y no veo la luz, Milano.

Pues hay.

Hay luz.

Solo falta la bombilla.

Y esa la tienes tú.

Si tú lo dices.

¿Puedo dormir contigo, Milano?

(SE QUEJA)

No puedo.

-Si has llegado hasta aquí, puedes ir donde quieras.

-Hay demasiada gente. -Claro, llevamos semanas confinados.

-No guardan la distancia de seguridad.

-Alba, tendremos que aprender

a convivir con este virus, ¿entiendes?

-Cuando saquen la vacuna.

-Sí, pero la vacuna no va a caer del cielo de un día para otro.

-¿Y si tengo miedo qué hago?

-Superarlo.

Posiblemente, con un miedo aún mayor.

Mira.

El 11 de septiembre de 2001 yo estaba en casa, en Brooklyn,

cuando vi por la televisión

el primer avión impactando contra el Wall Trade Center.

El miedo me dejó paralizado.

Pero, de pronto, apareció un miedo aún mayor.

Olivia, Karina.

Olivia estaba en un colegio en el barrio,

pero Karina trabajaba a tres manzanas de las Torres Gemelas.

Salí a la calle

y eché a correr hacia el puente.

Allí vi el impacto del segundo avión.

-¿Y? -Pues seguí corriendo

hasta que me paró la policía.

Fueron varias horas eternas

hasta que pudimos volver a estar los tres juntos.

-Te dio más miedo perder a Karina que la vida.

-Eso es.

Exactamente lo que le pasó al abuelo.

Perdió el miedo cuando pensó que podía perder

lo que más quería en el mundo.

Joder, nos hemos quedado dormidos. ¡Álex!

Álex, despierta. Venga.

Tenemos que recoger.

Venga, ponte la ropa.

Voy.

Bueno. Bueno.

Que nos vemos luego.

Luego nos vemos, ¡chao! María.

¡María! Hola.

Pero ¡bueno! Pero...

Me he quedado en casa de África...

¿Y no me avisas?

Se me ha olvidado, de verdad. Pero ¡hija, de verdad!

¿Y el muestrario?

No me digas que se te ha olvidado.

Sí, lo siento.

¡Si estabas en el taller y lo tenías!

Cojo un taxi y voy a pillarlo. Que no.

Con todo el lío que tengo, encima tú... ¿De verdad?

Joder, mamá. Lo siento. Luego hablamos.

Hola, Jorge. Hola, Mercedes.

Has llegado bien, ¿eh? Sí.

Voy a avisar a Antonio.

Vale. Es el primero, el de la izquierda.

Vale, ahora subo. Vale.

Hola. Hola.

Qué pronto vienes, ¿no?

Tenía la primera sesión con tu padre.

A ver si le pones las pilas. Últimamente está hecho un muermo.

A ver qué podemos hacer.

Oye, que estoy esperando todavía a que me llames para ir al cine.

Ya.

Creo que tu hija está saliendo con el hijo de la peluquera.

Me cago en la cuna que me arrulló. Ya hablo yo con él.

No, no hace falta.

Pero no me gusta nada que salga con él.

¿Sabes a mí lo que me gusta mucho, Milano?

¿Te he hecho daño? No.

Cuando duermo en la misma cama contigo.

Estás tonto, de verdad.

Pórtate bien, ¿eh?

Sí. No te preocupes, que no le voy a pegar.

Con permiso. Pasa, por favor.

¡Hombre! Hablando del rey de Roma. ¿Cómo está, doctor Gannon?

¿Qué tal, Antonio? ¿Pongo la camilla aquí?

Sí, muy bien. Os dejo solos. Ánimo.

¿Qué, cómo estamos?

Mire. No he podido ducharme, doctor.

Entre el "jiriji" y que estoy hecho una mierda

a ver qué haces conmigo.

Eso dependerá de lo que estés dispuesto a hacer conmigo.

¿Lo que esté dispuesto a hacer contigo?

Antonio, esto es un trabajo de dos.

Un buen fisioterapeuta no trata la enfermedad, sino al paciente.

Ah, muy bien. No te preocupes, que yo confío mucho en ti.

Me han dicho que lo que hiciste por mí

aquella noche en la ambulancia no lo hace ni el doctor Marañón.

Eso sí que es verdad.

Vamos a por faena, que tenemos mucho trabajo todavía.

(SUSPIRA)

Madre mía.

(SUSPIRA)

¡Mercedes! Hola.

Siempre con prisa, ¿eh?

Sí, desde luego. No doy abasto, hija mía.

Tengo que ir al taller a por un muestrario

y llevarlo a Boadilla y volver a la agencia. Aquí están.

(SUSPIRA) No me da la vida.

Es el estrés, que es la enfermedad de los 90.

Eso tengo yo, tengo estrés. Y los hijos, que no ayudan nada.

¿Qué me vas a contar?

Mi hijo no ha venido a dormir. Toda la noche en blanco.

¿Por qué no te das un masajito en la pelu?

¿Un masaje? No tengo tiempo para mí.

No hay nada más importante en la vida que nosotras mismas.

Eso es verdad.

Desde luego... ¡Mercedes!

Ramón, tengo mucha prisa. Perdona.

He conseguido la dirección donde los dejó el taxista.

¿A Catalina y a...? Sí. Y tirando, tirando del hilo

aquí la tienes.

Hay que tener amigos hasta en el infierno.

Muchas gracias, Ramón.

Hala, luego vengo a la agencia.

(TELEVISIÓN) "A los comportamientos fascistas

que antes de anoche hubo en este recinto

por parte de la Policía...".

-Menuda imagen.

-Lo que les faltaba a los sindicatos para declarar la guerra.

Preparaos para huelga general. Y encima a las puertas de la Expo.

(TELEVISIÓN) "...en esta mañana. Y esos comportamientos...".

-¿Estáis con lo de Barajas? -Sí.

Llevan tres heridos.

Uno es de la comisión negociadora del convenio de limpieza.

Le han reventado la cabeza.

-Somos la capital europea de la cultura

y tienen el aeropuerto hecho una mierda.

-Tienen derecho a hacer huelga. -Lo sé, pero no a reventar el país.

-No me parece un comentario de izquierdas.

-Es el gran año de España,

así que deberíamos remar todos a favor.

-Aquí solo reman los pobres, Marta.

No hace falta discutir, ¿no?

Es muy obvio que no me aguantas, Jacinto.

Una pena,

porque al fin y al cabo yo soy la jefa.

Básicamente, tú lo que no soportas es tener una jefa

que sea mujer, ¿verdad?

Una actitud muy de izquierdas, por cierto.

Ha llegado esto de Nacional.

Es un argumentario sobre lo de Barajas.

Es muy flojo.

Míratelo, dale una vuelta y a ver qué puedes hacer.

Ven conmigo, Toni.

Alfonso salió enamorado de vosotros.

¿Y Deborah?

¿Deborah qué?

Que si le caemos bien.

Sí, muy bien. Muy bien, claro.

Por cierto, lo del fin de semana en Pedraza va en serio.

Os va a encantar.

-Peligro, Toni.

No me gustaría nada estar en tu piel.

Va a por ti, se le nota a la legua. ¿Qué dices? ¿Qué va a ir a por mí?

¿Vosotros creéis que va a por mí? Hombre.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí? (DEBORAH) "Hi, babe".

¡Hombre! ¿Qué tal por ahí?

Steve Jobs es feo y bajito, ¿a que sí?

Es un hombre brillante, Toni. Es un genio.

Luego tenemos un almuerzo. Espero poder hablar a solas con él.

¿Debería ponerme celoso?

"No, no seas tonto. Es un almuerzo de 20 personas.

Oye, una cosa".

Estoy pensando en anular las entrevistas con las cuidadoras.

No te enfades, pero prefiero estar yo también.

No te fías de mí.

"No es eso".

Pero ¿dónde guardamos los babis de Sol?

¿Y cuál es su potito favorito?

A ver, esto es juego sucio, ¿eh?

Si no pasa nada, Toni.

De verdad, lo cambiamos a otro día y ya está.

No, coño. Puedo hacer la entrevista perfectamente.

¿No crees que sería más práctico si esperamos a que vuelva?

Bueno, te voy a dejar. Venga, un besito.

Dale recuerdos al de la manzanita.

"Bye-bye".

(GIME)

(GIME)

Había mucho que hacer en la zona lumbar.

(GIME)

Bueno, poco a poco.

Luego vas a probar de ponerte de pie.

¿Qué coño?

Me vas a tener que ayudar. No te voy a ayudar.

Lo vas a poder hacer tú solito. Que no puedo, hombre.

Es fácil, solo tienes que dar una orden con tu cerebro.

Esto es un destrozo muy grande, Jorge.

Y me ha pillado ya fumigado, hombre. Me ha pillado ya.

¿Sabes quién es el coronel Sanders?

No lo conozco personalmente. (RÍE)

Era un empresario americano. Sí.

Se quedó huérfano de padre a los ocho años.

Igual que yo. Mira, igual que tú.

Pues se pasó toda la vida dando tumbos.

No sé si fue bombero, vendedor de seguros,

marinero mercante... No sé, un montón de cosas.

El tema es que a los 40 se metió a cocinero.

(GIME)

Ya, pero se metió a cocinero a los 40.

Yo es que tengo 64 o 65.

Y a los 60 se inventó una receta de pollo frito.

Montó una cadena de restaurantes

y murió a los 90 años

siendo uno de los hombres más ricos de su país.

Joder con el Sanders este.

Eso tienes que hacer: echarle valor, Antonio.

Como has hecho toda la vida.

A ver. Qué más quisiera.

Vamos a probar de ponerte de pie.

Me tienes que ayudar. Venga, va.

Ponte de lado mirándome a mí.

Sí. Poco a poco, ¿eh?

¿Dónde? Mirándome a mí.

¿Así? De lado, de lado. Así.

Poco a poco, mírame. Me cago en la leche.

Esta mañana lo he intentado al revés,

por eso no me salía, joder.

Poco a poco. A ver las piernas.

Poco a poco.

(GIME)

Vale. ¿Ahora de dónde tiro?

Vamos a incorporar.

Muy bien.

¡Uy! (RÍE) ¡Cuidado!

Cuidado. Venga, va.

-¿Qué quiere que haga con esto?

Le digo que la señora que estaba desaparecida,

Catalina Marini, y un señor

que se presentó como su abogado... No cree que lo sea.

No, estoy segura de que es su exmarido.

¿El que salió de la cárcel?

Se presentó como Iván Torre. No sé si ese nombre es el auténtico.

Hemos hecho el seguimiento de todos los presos

que han salido de la cárcel en los últimos seis meses

y no hemos encontrado ninguna coincidencia.

Pero resulta que están ahí, en esa dirección.

¡Por Dios, tienen que ir! ¿Con qué pretexto?

Bueno, es que ella se comportaba de una manera muy extraña.

Estaba como drogada. ¿Drogada?

Sí, le costaba hablar.

Yo, de verdad, que esa mujer está en peligro.

Puede ser, quizá, tal vez...

Pero no me da nada sólido, ¿no se da cuenta?

¿Y lo del bar? ¿Qué me dice?

Me dicen que me esperan allí y cuando bajo se van corriendo.

Vamos a ver, salir de un bar y pedir un taxi

no es ningún delito.

Me está poniendo muy nerviosa.

Perdone usted, quien está poniendo nerviosa

a toda la comisaría es su exmarido,

que llama cinco veces al día. Últimamente hasta amenaza.

Entonces, ¿se queda de brazos cruzados?

Mire, señora. ¿Usted sabe la cantidad de casos que hay en Madrid

todos los días?

¡Casos concretos, no supuestos!

De verdad.

De acuerdo.

Deme ese papel.

Gracias.

Antonio, ¿dónde quieres ir?

A la agencia.

Venga, tú solito puedes. No.

Poco a poco. Sí, poco a poco. Puedes. Puedes.

Venga, poco a poco.

-Antonio, dichosos los ojos.

Hola, Helena.

Gracias.

Te ha quedado bonita la peluquería. Muchas gracias.

Me alegro de verte. Gracias.

¡Hombre! Buenos días, Antonio. ¿Qué tal?

¿Cómo estás, Luis? Bien. ¿Un cafecillo? Invita la casa.

Ahora no. Me voy a la agencia, Luis.

Bueno. Luego.

Luego.

-Antonio, ahora te vas tú solo.

Tú puedes, poco a poco.

Gracias, doctor Gannon. Gracias. Cuídate. Hasta mañana.

-¡Hombre, Antonio! ¡Qué alegría! Por fin, campeón.

¡Y tú solito, así me gusta!

Clara, ¿qué sabemos de Josete?

Bueno, me llamó anoche. Dice que está bien,

pero las noticias que llegan no son buenas.

Ya lo sé que no son buenas.

Ya sabes, ese hijo tuyo es como el mío mayor:

nada más huelen un conflicto allí están ellos.

Claro, saben cuidarse, Clara.

Dios te oiga. Y si no,

tendremos que ir a por ellos como siempre.

Mira, no es mala idea. ¿Verdad?

Cuídate. Adiós, Clara. Adiós, hija, adiós.

(Motor)

¡Eh, Ironside!

¿Qué pasa, macho? ¿Cómo estás? Hola, Santos.

¿Qué tal? ¿Cómo vas? Bien, bien.

Oye, a ver, te cuento. ¿Qué?

He ingresado 10 000 pelas en la cuenta.

Sé que es una puta mierda, pero te prometo que poco a poco.

No digas que es una puta mierda ni en broma.

Aunque hubieras ingresado una peseta, es importante.

Muchas gracias. Cuco.

Aquí lo que de verdad interesa es tu hijo.

He conseguido que se meta en rehabilitación.

Eso es muy bueno. Eso es cojonudo, macho.

Eso es, eso es lo importante.

Para, Cuco. Para.

Me ha dicho el doctor Gannon que tengo que hacerme cargo de esto.

Si lo dice el doctor Gannon...

Familia.

¡Hombre! ¡Hombre, muy bien!

-Antonio, qué alegría. ¡Venga! -¡Muy bien, Antonio!

¡Muy bien! -Bienvenido.

¿Dónde está la rubia?

Bueno.

Amparo, me voy a Boadilla.

¿Cómo lleváis el pedido de Madrid capital?

Un poco justas, pero llegaremos.

Lo siento, os tengo muy abandonadas.

Con el doble turno estamos ganando un montón de tiempo. Tranquila.

Ha llamado Max dos veces.

Y me he encontrado esto

tirado al lado del probador.

He preguntado, pero no es de nadie de aquí.

Y cuando he llegado esta mañana me he encontrado esto

muy desordenado. No entiendo por qué.

Ya sé de quién es.

(Teléfono)

Ya voy yo.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí? "Merche".

Ah, hola, Antonio.

"¿Cómo te ha ido con ese chico?

Con Jorge". Muy bien, muy bien.

Me ha hecho salir a la calle.

Pues eso está muy bien.

Pero no he salido por él, ¿eh? He salido por ti.

Estoy aquí en la...

en la agencia. Había venido a buscarte

para que fuéramos juntos a la comisaría.

Yo ya he estado en la comisaría. "Ya has estado, ¿y?".

Lo de siempre: no me han hecho ni caso.

Muy bien. Pues en cuanto cuelgue llamo a Toni y se lo cuento todo.

No metas a Toni en esto, por Dios.

Es que es de juzgado de guardia.

"Antonio, ¿y tú?"

¿Por qué no dejas de llamar tanto?

Llamo las veces que haga falta porque no hacen bien su trabajo.

Lo voy a hacer yo por ellos. "¿Qué?"

Lo que has oído. Ya está bien, voy a aclarar este entuerto.

"No entiendo".

Vamos a ver, Merche, por Dios.

No te embales, ¿eh?

No me embalo, me voy a Boadilla

y Villaviciosa me pilla muy cerca. "Ah".

¿Villaviciosa? ¿Villaviciosa a qué?

Que voy a ir a preguntar, a hablar con los vecinos...

Pero ¿qué vecinos? "De verdad.

(SUSPIRA) Ya que estás ahí".

Mira el "planning" y la lista de hoteles con Casandra, anda.

Adiós.

¿A qué hora has dicho que ha llamado Max?

Sobre las 09:00, creo.

Me ha colgado.

Dice que revise no sé qué contigo. ¿Tú entiendes algo?

Son muchas cuerdas para un violín, Antonio.

Va loca la pobre. Ya lo sé, ya lo sé.

Yo no entiendo nada, chico.

Ahora dice que se va a Villaviciosa de Odón.

Pero ¿qué pasa?

Yo sé lo que pasa, Antonio.

Hay que trasladar dos ideas principalmente:

la primera, proteger la imagen de España por encima de todo.

Estamos ante el mayor reto de nuestra democracia.

Exacto. El mundo nos mira.

Y la segunda, el Gobierno desea por encima de todo la paz social.

Pero esto no se puede conseguir

sin el esfuerzo de patronal y sindicatos.

Toni, ¿es necesario nombrar a los sindicatos?

Hombre, no podemos ignorarlos.

A ver, entiendo perfectamente la intención,

pero la relación Felipe-Nicolás está que arde.

No sé, ¿no podríamos dejarlo en algo más neutro,

algo que no nos comprometa?

Diálogo social. Diálogo social suele quedar bien.

¿No sería más rentable políticamente contar las cosas como son?

¿La verdad? Sí.

La verdad es muy difícil de contar.

Hay tantas verdades como partidos.

Es más, hay tantas verdades como personas.

¿Por qué no le das una vuelta y me lo pasas en media hora?

Si no te importa, se lo voy a pasar a Jacinto.

Esta tarde tengo las entrevistas para la cuidadora de mi hija.

Pide referencias. La vas a tener en casa todo el día.

Tienes que confiar en ella. Sí, desde luego.

Ah, y sobre todo...

Si es guapa, no la contrates.

Eso sobraba, ¿no? Bueno.

Lo último que haría sería enrollarme con la que cuida a mi hija.

Toni, que nos conocemos.

Nos conocimos.

He cambiado, no tengo nada que ver.

Ya. Tú eres un tío muy sexual.

Bueno, sí, puede ser. Por suerte, tengo una mujer que me acompaña.

Ahí tienes razón. Eso quedó muy claro anoche.

¿Por qué dices eso? La cena.

O sea, ¿tengo que decirte que fue un poco atrevido por vuestra parte?

¿Por nuestra parte?

Os pasasteis toda la noche intentando seducirnos.

¿Nosotros?

Por suerte, a Alfonso le divirtió horrores.

Y yo te tengo que decir que no me sentí incómoda.

Marta, me vas a perdonar, pero creo que fuisteis vosotros.

¿Nosotros? Sí.

Mira, Toni.

Me gusta tenerte a mi lado porque eres muy buen profesional.

Ahora, de ninguna manera pienso volver a tener

un rollo contigo.

Ni contigo ni con nadie de aquí.

Dicho a lo bruto:

donde tengas la olla no metas...

¿Me entiendes?

Cierra la puerta al salir.

Por favor.

(Claxon)

Venga, que ya está Ramón ahí. -Venga.

Uy, Antonio.

¿Estás seguro? Estoy seguro, claro.

Bueno. -Cierra, que si no, no pasamos.

Venga.

-Ya está. -Venga, una...

-Con cuidado. -Dos, ¡aúpa!

Hostia, cómo pesa el cabrón. Cuidado.

Espera, la silla. -La silla para atrás.

Cuidado. Despacio.

-La cabeza, la cabeza. -Está controlado.

-Ya. El culete.

El culete. Ahí.

¡Una, dos y tres!

A ver la pata chula.

-¿Bien? Ahí está.

Venga.

-¿Bien, Antonio?

¡No corras, Ramón! Tira.

No le hagas caso. ¡Hasta luego!

(Helicóptero)

O sea, que el abuelo se puso en marcha.

-Igual que tú.

-Ya, pero no es lo mismo.

Él tenía un buen motivo: proteger a la abuela.

-Sí, salvar a la princesa. El cordón.

Esa ha sido siempre la fantasía del abuelo.

Aunque casi siempre era la princesa la que le salvaba a él.

-No tengo ningún príncipe al que salvar.

-Ah, ¿no? -No.

Ni con pandemia ni sin pandemia. No ligo.

-Eso es imposible, eres una Alcántara.

Venga, tú no necesitas ningún príncipe

para demostrarte lo valiente que eres.

Si es que es la leche, joder.

Ella sola se mete en la boca del lobo.

¿A quién se le ocurre?

Claro, que tú me dirás que la culpa de todo la tengo yo.

Y no voy a ser yo el que te diga que no, Ramón.

He vivido toda la vida muy acojonado.

Tremendo.

Tendrás que reconocerme que no es para menos, coño.

Te voy a decir una cosa, Ramón.

Acojonado o no acojonado, hay momentos en los que una mujer

necesita tener a su lado a un hombre, coño.

Aunque sea un hombre como yo.

Como estoy ahora, quiero decir.

Mira, hemos llegado. En una silla de ruedas.

Pisuerga, sí. Calle Pisuerga.

Aquí es. Mira, ahí está el coche de Merche.

¡Para, para!

¿Y?

Da la vuelta. Pero ¿por qué?

Que des la vuelta, coño. Que está con Max.

Que está con Max. Coño, es normal que venga.

Es lógico, no va a venir sola. ¿Te parece lógico y normal?

Déjate de gilipolleces. Lógico y normal... ¡Da la vuelta!

¡Que des la vuelta!

Que si no, me tiro del coche. Joder.

Me estoy arrepintiendo de haber venido.

¿Por qué? Bueno, pues...

¿Si se pone agresivo? No sabes lo grande que es. Es gigante.

No te preocupes.

Estoy acostumbrado a situaciones difíciles.

Ya.

(Timbre)

(Timbre)

Ahora vengo.

-Pues no abren. No.

Bueno, si no abren es que no hay nadie.

¿Dejamos una nota? No, mejor nos vamos.

Preguntamos a los vecinos a ver si saben algo.

No, de verdad que no hace falta.

Si es que siento haberte metido en este lío, porque es absurdo.

Lo que tengo claro es que Antonio le debe diez millones a Catalina.

En algún momento aparecerá, digo yo.

O ella o su abogado.

Bueno, que yo tengo la teoría de que su abogado es su exmarido.

Vamos, es cuestión de esperar.

Te sienta muy bien eso de ser detective.

Tú debes de ser el hombre más paciente del mundo.

Y el más constante también.

Te uso cuando me conviene. Y me siento fatal.

Úsame todo lo que quieras.

(SUSPIRA) ¿Comemos juntos?

Vamos.

Ya está, se han ido.

-¿Quién?

-Nada, eran los del gas.

Que no hemos pagado la factura porque no tenemos ni un duro.

Somos más pobres que las ratas.

Por eso...

tenemos que recuperar los diez millones.

¿Te das cuenta, mi amor?

Una pérdida de tiempo y de dinero.

Sanders. ¿Qué?

Que ya me gustaría a mí ver qué cojones hacía el coronel Sanders

en un caso así.

Hemos comido todo y nos vamos a hacer

una niña muy grande como la tía María.

Muy bien, cariño.

(Timbre)

Venga. A ver si tenemos suerte, ¿eh?

("Slave to love")

Nos callamos.

¿Qué pasa? La cartera.

¿No la encuentras?

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Cuéntame cómo pasó - Temporada 21 - Capítulo 376: Temer, amar, vivir

18 feb 2021

Antonio, postrado en una silla de ruedas, mira con melancolía el movimiento de San Genaro. No está muy bien anímicamente y casi no sale de casa. Se pasa el día viendo la tele con Herminia.

Mercedes, que se está ocupando de la agencia mientras él se recupera, está preocupada por él. Le ve muy desanimado y no sabe qué hacer para que salga de esa situación. A María también le duele en el alma ver a su padre así. Se desahoga con Álex, el hijo de la nueva peluquera del barrio.

Toni, por su parte, ha invitado a casa a cenar a Marta y a su marido, un atractivo y prestigioso neurocirujano que se presta, incluso, a ver a Antonio en consulta para valorar su estado.

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