Crónicas La 2

Crónicas

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Para todos los públicos Mayores, cuando el virus llegó a las residencias
Transcripción completa

(Pájaro)

(Teclado)

A ver si hay algún científico que pueda sacar alguna vacuna

para matar el dichoso bicho malo.

No estoy muerto, pero en fin,

tengo la gran suerte que otros hubieran querido tener,

pero la vida es así.

Feliz, que mañana me levantaré

y se dirá que los chinos o los rusos,

o los señores esos, los alemanes o los españoles,

que habían inventado una pastilla o una inyección.

Que se quita, para mí, eso sería lo más grande,

lo mejor del mundo entero.

Mi mayor ilusión.

(Campanas)

(Ladridos)

(Música)

"Difícil imaginar que un día

algo que ni siquiera podíamos ver,

decide interrumpir la vida de esta manera.

Aparece un vacío que crecía y crecía

con el paso de las semanas.

Las noticias

casi desde el principio de la pandemia

apuntaban hacia nosotros, los mayores,

como las víctimas principales.

Nos tuvimos que esconder

en las habitaciones de nuestras residencias, en nuestras casas.

Nos dijeron que para protegernos

nos teníamos que aislar todavía un poco más.

Dejamos partidas a medio jugar,

dados por tirar,

pintaban bastos con todo lo que nosotros hemos vivido.

El tiempo se detuvo.

De algunos no pudimos despedirnos,

pero no renunciamos a recuperar los abrazos que tuvimos prohibidos."

(Música)

Tenía la ventana debajo de mi...

El tanatorio.

En cinco días

murieron siete.

En cinco días.

Digo: "Ay, que aquí pasa algo, que aquí pasa algo...

-Que no, que no hay nada, que no hay nada",

y las chicas las pobres

lo que no querían era decir nada,

lo tenían prohibido,

no tenían muchas mascarillas,

se ponían bolsas de basura rajadas

porque no tenían,

no tenían.

Un día vi al coche fúnebre

llevarse uno y venir otro.

Y ya cogí yo una tiritera que para qué, digo:

"Sea Dios bendito", y dijo mi hijo:

"Vámonos, vámonos, vámonos".

-Por mi situación actual es que,

salgo antes de ayer de la residencia

a una plaza del Hotel Room Mate Alicia,

porque en la residencia hay muchísimas personas contagiadas,

yo soy una de las que me han hecho el test PCR,

doy negativo.

Aquí hemos recuperado

lo que es o debe de ser la asistencia residencial

y una maravilla, ¿no?

Una auténtica pesadilla.

No he pasado más terror en mi vida, o sea,

yo parecía que estaba en una película de terror.

Es que ha habido días que se morían dos personas seguidas,

una detrás de otra.

Es que es espantoso, espantoso.

-Me llamo Carmen Aguilera Lorenzo,

soy hija de una persona que ha fallecido en estos días

y en esta situación tan terrible.

Tenía 94 años,

en julio de este año

habría cumplido 95 y estaba ingresada una residencia

hará yo creo que cuatro años y para mí ha sido un centro de exterminio.

(Música)

Nosotros el día 8 de marzo, domingo, fue la última vez

que tuve acceso a ella y todos tuvimos acceso

a nuestros familiares y nos pareció muy bien

que los protegieran de esa manera.

Pero pasaban los días y no había información.

Bueno, no me contestaron,

pero en dos ocasiones la psicóloga de la residencia, Gema,

me puso en videollamada a mi madre,

y el día 3 de abril me vuelven a poner a mi madre, la psicóloga,

y ahí vi una imagen terrible de mi madre.

Efectivamente, estaba en la cama,

tenía toda la piel pegada a sus huesos.

Para mí fue un shock.

Y a la media hora me llama el médico,

un médico titular de la residencia y me dice que bueno,

que mi madre no estaba tan mal y a las 12:55 de la mañana me llama

una enfermera diciendo que acaba de entrar en el turno

y que se encontraba mi madre muerta.

Y eso fue.

O sea, nadie me comunicó ni de su gravedad ni de su situación

y me impidieron gestionar esto de otra manera, no?

-Veíamos la televisión y veíamos las noticias tan lejanas...

Está en China,

luego entró en España en algunas comunidades autónomas, pero no,

nunca nos imaginábamos que iba a llegar tan rápido

y que iba a llegar al pueblo e iba a causar esta... A Tomelloso.

Todo lo contrario.

Nos decían que no pasaba nada, que no nos preocupáramos,

que era una simple gripe, que España estaba preparada,

que tal, entonces, lo hemos menos íbamos a pensar

es que iba a llegar así a Tomelloso.

-En tan poco tiempo.

La verdad es que la desinformación hizo mucho daño.

Estábamos viendo noticias en televisión de fallecimientos,

de cómo afectaba el virus a los ancianos,

que eran la parte de la población más afectada por el mismo

y las que más fallecían.

Y tú sabías que esa residencia tenía afectados

pero no te daban la información.

Entonces, a eso añádele que tienes a tu madre en una residencia

donde es la más afectada de España.

Yo no podía pegar ojo algunas veces, solo dándole,

dándole vueltas a la cabeza.

Decir: "En el momento que ella enferme, no tiene posibilidades,

no hay posibilidades".

Era una muerte garantizada por la situación en el momento

del pico de la pandemia, o sea, ahí no había nada que hacer.

-Claro,

es una referencia que entramos y salimos muchísima gente

y te quedas con un poco de esa culpa de decir:

"Tenían que haber restringido antes las entradas,

las salidas de la residencia".

-Tanto en hospitales como en residencias,

estaban muy desprotegidos.

Estaban muy solos. Esa es una triste soledad.

Decir: "Estoy malito, no me encuentro bien

y encima no puedo tener a nadie con quien contárselo,

a quién agarrar esa mano,

a quién preguntarle".

-Pero es que no le puedes agarrar la mano.

-Nada, nada.

-Ni les puedes dar un beso ni te puedes acercar.

Bueno, yo lo hacía porque si me pedía agua,

le tenía que dar agua.

Pero esa sensación de que a tu propia madre

no la puedes tocar, no le puedes decir en realidad

lo que está pasando porque yo no sabía,

es que no tenía palabras para decirle

que lo que a ella le estaba pasando y lo que le podía llegar a pasar.

Y lo he dicho antes, no le puedes abrazar, no la puedes consolar.

Es una situación...

Ya no puedo.

(Teléfono)

(Puerta)

Nosotros empezamos a ver que la gente se pone malita,

que la gente empieza a fallecer y como no hay test,

pues las muertes son por muerte natural, neumonías.

Claro, los trabajadores conocemos a nuestros residentes,

sabemos que hay gente que no,

que no está para morirse y se mueren, se mueren.

En muy poco tiempo empiezan a morirse muchas personas, muchas,

y entonces eso se empieza a convertir en un infierno

porque ya no sabemos qué hacer.

Tenemos miedo, tenemos inseguridad, tenemos impotencia.

Tened en cuenta que un residente cuando entra

a la residencia se marcha cuando se muere,

o sea, esa va a ser...

Ese es su último tramo de vida en el que le acompañamos.

Entonces ha sido muy duro

ver que han muerto solos,

que la familia no podía comunicarse.

Hicimos una iniciativa

y lo pusimos por las redes sociales

por si lo podían ver los familiares y era que "voy a ser tus manos",

pues se trataba de cogerles la mano

para que no se murieran solitos porque no dábamos abasto.

Nadie está preparado para acompañar a una persona a morirse.

Pues les decíamos que no tuvieran miedo,

que estábamos ahí,

les escogíamos la mano.

Y bueno, pues es que fue muy duro porque...

En sanidad se les podía sedar,

pero en la mayoría de las residencias

se les puso un suerito

y hasta que se fueron apagando poco a poco.

(Música)

La Organización Mundial de la Salud

establece una recomendación

de que haya un 5% de plazas

residenciales

en relación a la población

mayor de 65 años en cada país

y en España no llegamos al 5%, sino que estamos en el 4,1.

Hay un déficit a nivel general

de 70.000 plazas residenciales a nivel a nivel de todo el Estado

y en la Comunidad de Madrid,

de 5.000 a 7.000 plazas residenciales.

Efectivamente, hacen falta plazas residenciales en España.

¿Por qué no se ha atendido esa situación hasta ahora?

Pues porque una plaza residencial es algo que es caro.

En cuanto a si las residencias estaban preparadas,

yo creo que están preparadas

para lo que debemos hacer: cuidar a los mayores,

pero no curarles.

Es decir,

cuando se pone malo debe ir al centro de atención primaria

o al hospital que le corresponda.

Habitualmente o de media en España fallece un 2% de población mensual.

Ahora mismo las cifras que se están dando

pueden triplicar ese número de fallecimientos habituales.

-Yo creo que hay una parte positiva

dentro de este horror que estamos viviendo

y es que la sociedad, la sociedad en su conjunto,

sí que está percibiendo que este modelo de residencias

y de atención a las personas mayores no puede ser.

Que tenemos que cambiarlo.

Lo que tenemos es que ofrecer un sistema

de atención mucho más digno para las personas,

donde se respeten sus derechos.

-Para nosotros hubo un momento

muy duro que fue el 26 de marzo,

cuando nos comunicaron la primera...

Las primeras cifras de fallecimientos

y que ya en ese momento ascendían

a más de 1.000 fallecimientos en la Comunidad de Madrid.

Sabemos que en Madrid se multiplican por tres

o por cuatro la cifra de fallecidos

en cualquier otra comunidad autónoma.

-Hay residencias que se han dejado

y se están dejando el alma en salvar a las personas,

en hacer turnos dobles, triples, para que no ocurra eso.

Pero ha habido otras

que desgraciadamente han sido negligentes,

han descuidado o llevan descuidado tiempo a las personas mayores.

Nadie se ha percibido de eso porque no hay suficiente control

por parte de la administración

y a lo mejor tampoco por parte de los familiares,

porque hay residencias donde nos hemos enterado de cosas

que han pasado,

y uno se pregunta:

"¿Y los familiares que van a ver a su familia,

a las personas mayores y ven eso? ¿Cómo no lo denuncian?".

-Bien, bien, nunca vamos a saber

cómo entró el COVID en la residencia,

porque el contagio puede haber sido desde un trabajador

hasta una visita

de un abuelo al hospital para una visita rutinaria.

¿Cuántos fallecieron normal sin enfermedad?

Pues tendría más o menos unos 10, 12, que es lo normal.

Este año han sido, pues han sido como 18, 20,

de los cuales...

¿Cuáles son COVID y cuáles no?

No lo sabemos porque no teníamos pruebas,

no teníamos absolutamente nada,

pero piensa que en un mes y medio el abuelo

no podía pisar un hospital.

¿Tú sabes eso para nosotros?

Que esto no es un hospital.

Esto es su casa.

El tema administración ha sido nefasto,

nefasto desde el minuto uno,

porque primero las informaciones eran cambiantes,

los protocolos eran cambiantes, ahora esto, ahora no, ahora aquello,

ahora las ambulancias no pueden venir a buscar

a los abuelos...

Tú te ves desamparado.

Al cabo de dos meses, porque han sido dos meses,

las administraciones se han puesto en marcha de verdad.

El primer mes del mes

ha sido devastador.

Soledad total.

Entonces,

que critiquen las residencias de la manera que lo están haciendo

me parece

una auténtica brutalidad y totalmente falso.

Y esta, esta, me gusta esta. -Y tres que me han regalado.

-Yo quiero una, eh.

-Todas las residencias estábamos solas, apáñate,

entonces claro,

cada uno ha ido haciendo lo que ha podido.

-Como tú, mucha gente que conocía.

Arriba en la cuatro, al mortuorio.

Y lo he sentido con mi corazón.

Pues aquí estamos las 24 horas del día todos juntos

y llegamos a tomarnos cariño.

Es una generación que ha sufrido siempre, lo han dado todo.

Es decir,

cuando acabó la guerra no tenían nada y aprendieron a subsistir,

cuando pudieron levantarse,

entonces llegaron los hijos con toda la crisis que hubo,

con el paro, y tuvieron que alimentar a sus hijos,

y cuando han llegado a este momento final resulta

que tienen que cuidar a los nietos.

O sea, siempre han estado dando, dando, dando.

Entonces siguen dando.

-Pues mi padre nació en el 34, se quedó huérfano en la posguerra

y nada, vino a Barcelona.

Y bueno, la verdad que a una persona que ha trabajado toda su vida,

pues bastante, y bueno,

y al final pues la verdad que es muy triste

que la sociedad le haya despedido de esta manera tan fría, ¿no?

Mi padre desde el 1 de abril no se encuentra muy bien,

tiene un poco de dolor de pecho, tiene algo de fiebre...

Mi hermana es médico,

entonces tomamos la decisión de llevarlo a Sant Pau de urgencias

al Hospital de Sant Pau aquí en Barcelona,

y el sábado día 4 nos comunican que la van a pasar

a un centro sociosanitario porque la evolución es favorable.

Una vez en el centro Palau,

pues la verdad que las dificultades son enormes de comunicación.

El día 9 por la mañana mi hermana pasa por el centro este, Palau,

le dicen que no puede visitarle, que evoluciona favorablemente,

que no nos preocupemos.

A las dos horas nos llaman que había fallecido.

A raíz de esa llamada que nos comunican el fallecimiento,

lo siguiente es ver el ataúd en el cementerio con su nombre

y nada.

Y ya está.

Lógicamente hemos puesto las oportunas quejas

en el Servei Català de la Salut.

A mí lo que me sale es primero saber el criterio médico

de por qué se traslada a una persona,

si es por edad, me gustaría saberlo porque me parece

que la vida de una persona mayor vale lo mismo que la mía.

Eso, por un lado, saber el criterio, porque tenemos derecho a saberlo.

Pagamos impuestos, contribuimos a la gestión sanitaria y luego,

por otro lado, en el centro sociosanitario,

que lógicamente parece que es una gestión privada,

con lo cual entiendo que hay una rentabilidad económica

que no sé yo eso a veces de anteponer criterios

de rentabilidad

a criterios médicos asistenciales.

(Campanas)

Me daba pena el pánico.

Piensas en lo peor, sinceramente.

Piensas que no vas a poder despedirte,

que va a estar ella sola,

entonces,

la vida te cambia, te cambia y te hace recapacitar.

Y por eso fue una de las opciones que dijimos: "Bueno,

pase lo que pase, tenga el COVID o no lo tenga,

que esté acompañada y se venga a casa".

Ahora lo principal es que se cure y luego ya veremos lo que hacemos.

Todavía no lo hemos pensado.

-Mi madre murió de una manera indigna, de hecho,

lo que denuncio es...

(LEE) "La lamentable situación ocurrida en la muerte

de mi madre, doña Julia Alejandra Lorenzo Soto,

residente en la Residencia de Mayores Mirasierra.

Es verdad que en el momento del fallecimiento de mi madre

se vivió una situación excepcional donde los recursos eran escasos,

pero esto no justifica que mi madre haya tenido una muerte indigna.

Se le ha negado el derecho que le otorgaba

la Constitución española a tener una muerte digna.

Quiero señalar la falta de responsabilidad en el cuidado

de mi madre por parte de la dirección

de la Residencia de Mayores Mirasierra,

la falta de humanidad..."

Es que me ahogo...

"La falta de empatía,

la falta de compasión y, sobre todo,

la opacidad y la falta de información absoluta

del estado de salud de mi madre."

Y volveremos a denunciar.

Yo particularmente, no espero nada.

Pero no voy a dejar de hacerlo.

Les han quitado la dignidad

que creo que se la habían ganado

y el respeto,

y eso ha desaparecido.

Por eso no podemos permitir que las personas

o los grupos de inversión, o lo que sea, me da lo mismo,

gestionen los centros de mayores, o sea, no tendremos futuro.

-Muchos de los grupos de residencias están comprados

por fondos de inversión que yo creo que no les importa

o les importa muy poco la vida de las personas,

lo que invierten es en un negocio.

-Me parece totalmente lícito que una empresa ofreciendo

una atención adecuada, tenga un beneficio.

Hasta ahora las comunidades autónomas han preferido,

porque les resultaba más eficiente,

concertar estas plazas con empresas privadas

que podrían ofrecer este servicio.

Y bueno,

pues ese es el motivo de que haya distintos

grupos que han visto esa oportunidad

y que lo que vienen es a ofrecer

una atención de calidad a los residentes españoles.

Es decir,

hay empresas privadas que vienen a suplir la falta de acción

de las comunidades autónomas

en la atención a las personas mayores.

Todas las comunidades autónomas

tendrían que ponerse las pilas

y empezar a establecer planes

de creación de residencias públicas que equilibren la balanza

y que tengan como objetivo fundamental

la atención a las personas mayores

y no al negocio de las empresas para poder atenderlos.

En Madrid,

el 92% de las residencias,

el 92% están en manos privadas,

para que el 92% de las residencias estén en manos privadas,

de alguna manera tienes que garantizar

que haya un beneficio económico.

¿Y cómo se garantiza ese beneficio económico?

Nosotros entendemos que se garantiza a costa de la falta de atención

o de la atención que se merecen las personas mayores.

-Es la Administración la que tiene que velar

por la calidad de los servicios.

Entonces,

si hay empresas privadas que tienen,

que están controladas por fondos,

la Administración tiene que velar por haya criterios de calidad,

cuántos profesionales tiene que haber en la residencia,

que tiene que incrementarse mucho la ratio,

cuál es el programa de atención y estar permanentemente controlando

y vigilando que eso se cumple.

-En cualquier pueblo mejor que en Madrid, Barcelona.

Estaba malo, eh.

Aquí mismo, estamos aquí y tenemos el médico las 24 horas.

-Hay dos aficiones,

la una es salir a las mañanas que me iba por las mañanas

a andar por el campo,

y la segunda, una que tengo muy agarrada de siempre,

y es que después de comer me iba a tomar café

y a echar la partida.

Esas dos cosas son las que echas de menos.

-Yo nací al término de la guerra y no me acuerdo de...

de una cosa así nunca.

-La posguerra fue mala, eh, la posguerra...

Ahora, parecido a esto, no, era diferente.

Había mucha escasez de todo.

Se trabajaba mucho,

pero no esto de estar encerrados, como pasa ahora.

-Hombre,

si dijera de salir, a lo mejor no me diría nada,

pero que no salgo.

Porque si ponen unas cosas y luego no las cumples,

¿para qué?

-Una semana antes aproximadamente

de que se declarara el 14 de marzo el estado de alarma en toda España,

aquí hubo una charla del coordinador del centro de salud,

del médico coordinador,

y lo que se invitó es a todo el pueblo

a que nos dijera qué medidas podíamos tomar ante esta situación.

Simplemente fue un poco de que la gente dijéramos:

"Oye, cuidado, que esto es peligroso".

El 50% de la población son personas ya mayores

y entre unos y otros,

pues bueno,

pues hemos ido hasta ahora trampeando

a este puñetero virus que está haciendo

lo que está haciendo.

(Claxon)

La España despoblada tiene

problemas siempre,

tenemos un acceso a internet penoso,

tenemos una telefonía móvil horrorosa,

no tenemos ningún tipo de servicio

y eso que siempre es un problema importante,

ahora ha sido una ventaja fundamental.

Estamos en un sitio con una densidad de población desértica,

pero no ha habido mucho trasiego de gente y eso nos ha salvado.

-Buenos días. -Buenos días.

A primeros de marzo, no sé si el día 3 o 4 de marzo,

tuve una reunión con todas las trabajadoras

de la residencia explicándole todo

y ya se blindó la residencia

de tal forma que no entraba absolutamente nadie

que no tuviera que entrar,

es decir, solo entraban los trabajadores.

-Nos puso un poco al día de cómo era el virus,

de cómo podíamos evitar contagiarnos

y las medidas que había que tomar también de cara al centro.

Cerramos el centro a las visitas de los familiares.

Lo entendieron perfectamente

y a los abuelos les dijimos

que no podían salir.

-España tiene,

junto con Noruega, el mejor sistema de atención primaria del mundo.

El problema es que no teníamos test, no teníamos EPI,

no teníamos medicación, no hemos podido hacer nada.

Y es una pena que el mejor sistema sanitario

del mundo haya sido obviado

y hayamos pasado directamente a la segunda línea defensiva

que son los hospitales.

Tenemos que estar preparados para el otoño.

¿Vacunas?

Ahora es el punto clave, y habrá.

Yo creo que habrá,

pero yo no sé cuándo ni cuántas.

Yo solo conozco esta residencia

y en esta residencia se están haciendo las cosas bastante bien.

-Los residentes lo entendieron perfectamente,

lo han entendido todo el tiempo.

Ahora ya empiezan a cansarse un poquito.

Ahora ya empiezan a decir: "Cuándo salimos y tal".

Sí que hemos notado en algún residente con lazos

afectivos fuertes,

que ahí sí que ha habido un deterioro,

ganas de no comer, bueno,

así como que la vida ya no tenía el mismo sentido.

¿Vale?

Eso lo hemos notado,

pero en casos muy muy concretos.

Hemos hecho videollamadas, muchas videollamadas

y entonces, pues bueno,

si se ponen contentos de ver a la familia,

la familia de verlos a ellos,

de que están bien...

-Vamos a hacer una llamada a vuestra ahijada, Celia, ¿vale?

-Vale.

-Os cuidan muy bien, ¿no? -¿Qué?

-Que si os cuidamos bien.

-Bien, bien. -Si no, no estaríamos aquí.

(RÍEN)

Esto del coronavirus,

yo lo veo en la televisión todos los días y eso es un horror,

es un horror.

Y me gusta como el buey, suelto y...

-¿Las residencias pueden ser un negocio?

Pues bajo mi punto de vista no.

Creo que la tendencia debería de ser

hacia residencias mucho más racionales,

mucho más comedidas,

a toda la tendencia europea que hay ahora de atención centrada

en la persona.

En una residencia de 500 personas

no se puede desarrollar la atención centrada en la persona.

-Me llamo Ángeles Lorente.

Tengo ahora 88 años,

pues aquí llevo...

ocho años

y diez meses

en esta residencia, que estoy muy bien.

Estoy mejor que en mi casa.

Aquí llevamos mascarilla,

nos lavamos las manos con jabón a cada momento...

Con lo que he pasado, esto no es nada...

En la Guerra Civil, los colegios cerrados.

No había.

No teníamos para comer.

Estoy mejor ahora que en toda mi vida,

que me hace dolor de morirme, que quisiera volverme más joven,

pero no puedo.

¡Adiós!

(Ladridos)

Mira, yo llevo la toma de Teruel de...

de Allepuz,

Villarreal, Los Pinares

y Miravete de la Sierra.

Aquí la gente que tenemos,

los pacientes son gente cargadita de edad,

mayor, y entonces,

las patologías más frecuentes son hipertensión, diabetes,

alguna caída...

-Pues mira, parece que bien,

los años no quieren.

El coronavirus en estos pueblos no ha habido,

no se ha dado ningún caso,

pero de todas maneras ha habido mucha precaución

y la gente se ha cuidado mucho de marcar los protocolos,

de marcar las distancias, mascarillas y todo.

A los pueblos no les caía muy bien que viniese la gente de fuera.

Por si alguno podía traer

la epidemia.

Buenos días. -Hola, buenos días.

-¿Cómo va?

¡Hombre! -¡Hola!

-¿Cómo van los dolores? -Pues mira, mal.

-¿Cómo mal? -Mal, hijo.

La primera... Me voy a sentar. -Siéntese, siéntese.

-Pues me duele un poquito... -Sí.

-De noche me duele.

-Pero ¿cansas mucho la pierna durante el día o...?

-No, estoy mucho sentadita y con la pierna en otra silla.

Hay veces que me tira... -Hasta arriba, la ciática, bien.

Está menos inflamadas que estaban.

-Hombre, dónde va a parar, ahora no tengo inflamación.

-Algo hemos ganado, algo hemos ganado.

Me acuerdo de la guerra bastante

y les digo que esto es una guerra sin balas, sin bombas,

pero que esto es una guerra.

Me da pena cómo vaya a quedar todo para los que quedan jóvenes,

yo ya...

Ya tengo todo hecho.

-¡Buenas, Raquel! -Hola, Manoli.

-Mira, que vengo a darte una vueltica

a ver si necesitas algo.

-Muy bien. No necesito nada, solo necesito verte.

-Vale, pues entonces, ¿sabes qué? Bueno, pues esta tarde nos vemos.

-Muy bien, te vienes a tomar un café.

-Venga, adiós, Raquel. -Adiós.

Yo estoy tranquila.

Yo pienso que aquí estamos todos muy sanos

y muy bien en este pueblo.

-Bueno, el confinamiento lo llevan bastante bien porque ya son mayores,

también salen poco.

El miedo lo llevan regular

porque sacan muchos reportajes por televisión

y están un poquito asustados.

-Venga, pasadlo bien.

-No hemos tenido ningún enfermo,

no hemos tenido ningún caso positivo.

Y bueno, no hay nadie que haya presentado síntomas

que pudieran ser coronavirus.

Aunque nos juntáramos todos en la plaza,

no habría aglomeraciones.

Es que, claro,

es difícil que llegue aquí el virus.

-Concretamente el 13 empezamos nosotros,

cuando ponemos las esquelas de los fallecimientos

de los tanatorios, a recibir un montón de esquelas,

tantas que en la web donde lo tenemos

tuvimos que habilitar más espacio para ponerlas.

Entonces llegamos a tener ocho o nueve,

cuando lo normal es tener una o dos.

Y, además, todo gente de entre 70 y 80 años,

algo muy muy extraño.

Además,

la alcaldesa reconoció que durante 15 días hubo un flujo

de entre diez y 11 entierros a diario aquí en Tomelloso.

-Cuando a mí me dijeron que mi madre si necesitaba un respirador,

no se le iban a poner porque era mayor de 70 años

y con problemas de salud,

pues entonces ahí se te viene el mundo abajo.

Si estoy en un hospital y dentro de un hospital no la pueden ayudar,

¿cómo la van a ayudar dentro de la residencia?

-Las cribas que se han hecho han sido muy dolorosas.

En el momento del pico más alto de la pandemia,

donde los servicios de salud estaban completamente colapsados,

estaban eligiendo,

estaban eligiendo qué pacientes se podían salvar y qué pacientes no.

No les quedaba otro recurso,

que supongo que para los sanitarios ha tenido que ser devastador

y muy duro tener que ser ellos,

jugar a ser Dios y elegir a quién pueden salvar

y a quién no,

porque los medios y los recursos que tenían no les daba para más.

-Les dije: "Pero vamos a ver, si mi madre lo necesita,

¿es que no hay suficientes o no me lo vais a...?

¿O por qué no le podéis poner un respirador?".

Y me dijo la doctora:

"Si te pones mala tú,

¿a quién se lo pongo, a tu madre o a ti?".

-Si ya es duro admitir la pérdida, la pérdida de un familiar,

de un ser querido,

aún es más duro tener que admitir que esa persona se ha tenido

que ir sola.

O sea, después de haber vivido y peleado toda la vida

por sacar familias adelante...

-¿Y tiene ganas de volver a la residencia?

-Hombre, por ver a las amigas y los amigos, sí.

-Bueno, amigo, vecino que vivía por mi casa.

-Eso nos va a crear secuelas muy fuertes

a todos los que hemos tenido familiares en esta situación

y lo tendremos que...

sacar adelante, ya no por ellos, sino por nosotros,

mi madre se ha quedado mucho peor desde que...

Desde que está así, y...

-Y mi madre igual.

-Y ahora es un desconcierto,

no saber si la pueden llevar a otras residencias

o qué pueden hacer.

-Es difícil esta situación, es muy difícil.

-El que cuando empezara todo esto en las residencias

no trasladaran pacientes...

O algunas, porque no sé si eso ha sido generalizado,

creo que se ha hecho de una forma individualizada,

pero lo que sí que es una realidad

es que no hemos trabajado en las condiciones

que lo hacíamos antes de esta pandemia.

Lo que hemos querido defender

es que la edad por sí sola no es un criterio exclusivo

para que un paciente no ingrese,

pero claramente la edad está relacionada con otros factores,

con otras enfermedades que sí que marcan un pronóstico,

la mortalidad es mayor claramente en los pacientes que son mayores,

pero desde luego el criterio no es la edad solo exclusivamente,

porque eso es también evidente,

que hay pacientes de mayor edad que tienen una situación física

o funcional mucho mejor que otros pacientes,

que son mucho más jóvenes y que tienen enfermedades mucho más,

comorbilidades mucho más graves.

-Por desgracia,

esta pandemia está afectando de forma muy severa

a los pacientes mayores.

En muchas ocasiones han llamado muy tarde,

pero cuando han llamado estaban muy mal,

entonces muchas veces cuando llegábamos, o era muy tarde,

o les hemos encontrado en una situación muy crítica

y por la época que hemos vivido,

por desgracia la mortalidad ha sido muy alta.

Hemos tenido problemas a la hora

de trasladar a los pacientes mayores también al hospital.

No querían ir al hospital porque lo asociaban a que esto

ya es como el fin.

-¿Quién es? -Carmen, soy Ángela.

Los abuelitos muchas veces lloran de soledad porque nadie...

Pasan semanas sin nadie y no hablan con nadie,

los llamamos todos los días o tres veces a la semana,

dependiendo del caso,

hacer la compra para ellos y se la llevamos a casa

porque es mucho mejor que ellos no salgan de casa

y estén en un supermercado con tantísima gente

y que se puedan contagiar.

Hola, Carmen. -Buenos días.

-Aquí estoy otra vez. -Muy bien.

-Acuérdate de desinfectar todo. -Sí.

-El recibo está dentro, ¿tú cómo estás?

-Bien, gracias a Dios.

Empiezas a dar vueltas a la cabeza sobre lo mismo y termina uno

con la cabeza como una patata.

Muy aburrida, muy desesperada.

Muy desesperada porque esto ya no sé cuándo va a...

Sé cuándo ha comenzado, pero no sé cuándo va a terminar.

Y he estado mucho tiempo sin salir a la calle y ahora,

desde que nos han dado rienda un poquito,

un poquito para que salgamos,

pues he salido dos días a la calle un poquito a pasar por aquí.

Pero vamos,

yo soy una privilegiada dentro de que mis hijos

aunque no nos vemos,

pero por teléfono todos los días hablamos varias veces.

Mis nueras son muy buenas, como te he dicho.

-¿Ha tenido miedo, Carmen?

-Sí, mucho, mucho, mucho y todavía tengo miedo, eh.

Tengo miedo por cogerlo, por eso,

porque yo no me quiero morir todavía.

-¿Que quién soy yo?

Pues una madre que tiene seis hijos.

La pasión es querer a mis hijos

y la pasión de bailotear...

Es lo único que me mueve a mí, la música.

(Música)

Otras aspiraciones no tengo ya.

Me han estado curando en el hospital.

Muy bien, me lo han llevado.

Y quiero dar las gracias

a todos los médicos

que me han atendido, a todas las enfermeras.

Hombre,

pues no tengo yo ganas de ir al baile

y ver a toda la gente que veía que ya faltarán algunos menos.

Ya, porque lo de oído yo.

Se han ido muchos.

Sí.

Y yo podría estar entre esos, claro.

Pero gracias a Dios estoy aquí.

Pero el miedo hacia la muerte pues siempre me viene a la cabeza,

yo no me lo puedo quitar.

Ojalá.

Tengo muchas ganas de vivir.

-¡Pavarotti!

¿Cómo has pasado el día?

Hoy estás... Esta tarde no me has saltado.

Vivo solo pero tengo un gatito y un pajarito que me hacen compañía.

Leo, escribo, pinto,

soy musiquillo, fui músico.

Por ejemplo, estuve en Egipto,

estuve también en Israel.

Estuve en...

Suecia, Noruega, Dinamarca...

Como España, no he encontrado ningún país.

Por la presente,

quiero decir que en este momento tengo aquí en casa a unos señores

que son de la televisión,

por cierto, muy amables y muy caballerosos,

y me dijeron que tenía el bichillo dentro del cuerpo.

Lo pasé muy mal, muy mal, muy muy mal, muy mal.

Todo eso es poco, deseé morirme.

Y ya decía:

"Ya me acabo, ya me acabo", encantado, me quedé encantado.

Pero tuve la suerte de que no fue así.

Que no me morí.

Aquí el día 23 de julio del año 36 empezaron a tirar cañonazos,

sin saber ni de dónde ni de qué ni por qué sí.

El pueblo no sabíamos nada.

Y salir de aquí entre bombazos,

como sale ahora por ahí, por el Irak o Siria,

pues así salí yo de aquí.

Yo supongo que esto...

La guerra nuestra duró

33 meses y esto no creo que dure 33 meses.

No creo.

Nuestro abuelo nos ha enseñado primero a encarar la vida

con el mismo valor

y la misma fuerza y el mismo coraje que lo ha hecho él siempre.

Mis conocidos, mis amigos, mis compañeros de trabajo, a todos,

cuando yo hablo con la gente todo el mundo sienten mucha pena

porque sentimos que se nos está yendo la generación

que ha levantado el país,

que ha luchado tanto por conseguir algo en la vida

y que si nosotros estamos como estamos es gracias a ellos.

Y sé que me queda muy poquito.

Pero bueno, yo 96 años que tengo a lo mejor me queda uno más,

o dos o tres o depende.

Una vacuna para mí sería hoy por hoy el mayor invento del mundo. Para mí.

Lo mejor que yo desearía, ya no por mí, por el mundo entero.

Por lo que veo para ser que quieren darme una sorpresa mis bisnietos.

¡Hombre, hombre, hombre!

(Música)

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Mayores, cuando el virus llegó a las residencias

11 jun 2020

Más de 19.000 mayores en España han muerto en residencias enfermos o con síntomas de la COVID-19. Una cifra que ha sacado a la luz una crisis que viene de lejos: el modelo de residencias en España debería cambiar. Este documental del equipo de ‘Crónicas’ cuenta cómo la población más vulnerable han vivido la pandemia.

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