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Para todos los públicos Crónicas - Desafío global - ver ahora
Transcripción completa

Las señales de que el cambio se está acelerando

son más que evidentes.

Los científicos aportan cada vez más datos

de que la salud del planeta está en peligro.

Pero los Gobiernos están tardando en reaccionar.

En todo el mundo,

la gente sabe que se están produciendo inundaciones,

olas de calor, sequías, tormentas, nuevas enfermedades,

saben que hay algo que no va bien, saben que sus Gobiernos

no están funcionando apropiadamente.

También sucede que ningún país puede resolver solo el problema,

se necesita cooperación regional.

No es un problema de convencer a la gente,

es un problema que tiene dos vertientes.

La primera, hay que luchar contra la corrupción

y, en segundo lugar, se deben de lograr nuevos acercamientos

que respondan a la urgencia de una manera efectiva y responsable.

Los países ribereños del Mediterráneo

se encuentran entre los más vulnerables.

España corre ahora más riesgo que hace unos años.

De ocupar el número cuarenta y siete en la lista de países amenazados,

ha pasado al treinta y ocho.

La potencia de las olas

se ha convertido en un nuevo indicador

del avance imparable del cambio global.

Los episodios de fuerte oleaje son cada vez más frecuentes

en diferentes puntos del planeta.

En muchas ocasiones se superan los diez metros de altura.

La mayoría de la energía

que hemos metido en el sistema atmosférico

ha sido absorbida por el océano, y ese calentamiento del océano

lo que está haciendo es cambiar el sistema de circulación

de vientos y de tormentas, y estas están cambiando de tal forma

que están aumentando la energía que están transfiriendo al oleaje.

La fuerza del oleaje

ha ido aumentando progresivamente desde los años cincuenta.

Los eventos más extremos

se producen en el norte del Pacífico y del Atlántico.

En nuestro país, las zonas más afectadas son el litoral gallego

yel Cantábrico.

El oleaje es un factor determinante en muchos procesos costeros.

Contribuye a las inundaciones,

controla los procesos de transporte sedimentario que resultan en erosión,

en erosión de playa, de acantilados, etc.

También es determinante para dónde construimos

la infraestructura costera, las obras marítimas,

también para operaciones portuarias, por ejemplo.

Entonces, que cambie el oleaje...

Hasta ahora sabíamos que el nivel del mar estaba aumentando,

pero que cambie el oleaje supone otro nivel de impactos

con los que tenemos que contar y prepararnos.

ElInstituto de Hidráulica de Cantabria

es un referente internacional en la lucha

contra el cambio climático.

Sus investigadores lideran trabajos,

la mayoría de ellos, con un objetivo claro:

encontrar soluciones asentadas en la naturaleza.

Trabajamos en calcular el valor económico

que tiene el mantener los arrecifes de coral sanos

para atenuar el oleaje y para atenuar las inundaciones,

también en manglares, en humedales, etc.

También en mantener las playas y las dunas,

simplemente por la protección que ofrecen a las poblaciones.

Estos ecosistemas suponen una infraestructura natural

que tiene un valor y que debemos mantener y gestionar.

Los estuarios ocupan uno de los primeros puestos

en la lista de los ecosistemas costeros maltratados.

El hombre ha manipulado las desembocaduras de algunos ríos

para construir franjas protegidas.

La sociedad ha vivido en torno a los estuarios,

tanto la sociedad civil como la sociedad más económica,

o sea, las industrias.

En todas las regiones del norte,

tenemos la parte bonita y la parte industrial.

Hablemos de Pasajes, de la ría de Bilbao,

de la ría de Suances, de la ría de Avilés,

y tenemos, por contra, Santander, San Sebastián, Coruña...

O sea, la parte bonita y la parte fea.

Los estuarios han sido muy intervenidos

porque ofrecen mucho servicios ecosistémicos al hombre

en protección para los puertos, en provisión de alimentos,

en forma de almejas, de pesca.

Oyambre, en Cantabria, es uno de los primeros estuarios

que está recuperando su estructura original.

Este estuario fue sometido,

desde mil novecientos cuarenta hasta dos mil nueve,

a diferentes actuaciones antrópicas.

Se hicieron cierres, se hicieron rellenos,

de cara a tener un uso más agropecuario.

Desde 2009, se planteó el recuperar este estuario

para que tuviera ese papel como elemento importante

dentro de la biodiversidad de nuestra región

y, por otra parte, hoy en día, como un elemento básico importante

en lo que es la adaptación al cambio climático,

es decir, la utilización de estos espacios

como elementos que nos pueden proteger de factores

como la elevación del nivel del mar.

El trabajo que se hizo fue la restauración hidrodinámica,

es decir, la apertura del dique para favorecer que la marea entrara,

para favorecer que la vegetación de marisma recuperara su normalidad.

Los sedimentos han estado embebidos de agua dulce en muchos casos,

han tenido una parte de transformación agrícola

en la parte de los eucaliptales.

Entonces les toma mucho más tiempo volver a tener una dinámica propia

de un sedimento de estuario.

Además, los sedimentos de los estuarios

pueden captar CO2 de la atmósfera.

Los logros conseguidos en Oyambre

se contemplan en un ambicioso proyecto Life europeo,

con tres focos de actuación: Cantabria, Portugal y Holanda.

La idea es cubrir todo lo que es el Atlántico de Europa

de tal forma que uno de los productos

que vamos a entregar sea qué medidas son más aplicables

en diferentes tipos de sociedad.

En Holanda, que es un país que vive bajo el agua,

en Portugal y España, que son más semejantes,

frente a los problemas

relacionados con la subida del nivel del mar,

y el incremento de la temperatura en las zonas próximas a la costa.

Con la subida del nivel del mar, más de doscientos mil hogares

corren peligro de desaparecer.

Las zonas más amenazadas son el delta del Ebro,

las costas de Cádiz y Huelva y el mar Menor,

especialmente la playa de La Manga.

En la vertiente de La Manga que da hacia el Mar Menor,

las aguas interiores de la laguna, hay muchas decenas de viviendas

en las que las terrazas, toda la zona ajardinada,

incluso, en algunos casos, parte de la vivienda

se encuentran ya dentro de la línea de agua,

como estamos viendo.

Y, en algunos casos, no llega más allá

porque los tractores de limpieza de playas del Ayuntamiento,

sobre todo de San Javier, trasladan arenas de la orilla del Mediterráneo

hacia estas pequeñas playas que van quedando junto a las viviendas

para evitar que la pérdida de arena sea mayor,

pero, sin duda, en algunos casos estaría la totalidad de la vivienda

dentro del agua.

En el primer Gobierno del PP de José María Aznar,

el director general de Costas de aquel Gobierno

remitía a la Comunidad Autónoma un escrito

en el que decía que La Manga tendría problemas muy serios

en cuanto a la pérdida de la línea de costa

y recomendaba que se dejara de construir

e, incluso, se procediera a trasladar parte de lo construido.

La realidad es que desde entonces hasta ahora

se ha terminado por colmar la mayor parte de lo que quedaba sin urbanizar

y no se ha tomado ninguna medida efectiva

para evitar esa consecuencia.

La Asociación de Naturalistas del Sureste

está recuperando arenales y dunas para recrear los hábitats

que existían antes de que el hormigón

arruinase el paisaje.

Si copiamos a la naturaleza,

seguramente no vamos a salvar toda La Manga, toda la costa,

pero sí podremos conservar ciertos tramos

e incluso utilizar algunas de esas reservas de arena

que vamos generando.

Con estos sistemas de captación sencillos y baratos,

podremos crear reservas de arena para utilizarlas en la conservación,

en la recuperación de las playas que se van perdiendo

en las inmediaciones.

Hasta ahora, se han logrado montículos de metro y medio.

Las matas que se han sembrado son las propias

del ecosistema dunar.

Se eliminan algunas especies exóticas invasoras,

como, por ejemplo, las acacias o el denominado diente de león,

y estamos utilizando un cotejo de vegetación muy diverso

que incluye especies de gramíneas de duna;

especies con flor, como la azucena de mar;

endémicas, como el espárrago de las dunas;

en algunos lugares, algún arbusto que otro;

en las zonas menos expuestas al viento,

alguna especie de arbusto, como el lentisco;

árboles, como la sabina o el enebro de las dunas.

En dos mil dieciocho se registró la mayor concentración

de gases de efecto invernadero en la atmósfera terrestre

desde que el hombre habita el planeta.

Para poner en contexto esta cifra,

tenemos que viajar casi cinco millones de años

en la historia de la Tierra.

En aquel entonces, la temperatura era de entre dos y tres grados

superior a la actual.

Los mares estaban entre diez y veinte metros

por encima del nivel medio de la actualidad.

Esto pondría directamente en peligro a trescientos millones de personas

que viven en las zonas costeras del mundo.

Esto indica que no es sostenible el rumbo que llevamos.

Cuanto más tardemos en poner freno

al nivel de emisiones de gases con efecto invernadero,

menos margen tendremos para no rebasar los límites de seguridad.

Los datos clave fueron recogidos en el Observatorio de Mauna Loa,

en Hawai, por hallarse en un lugar aislado y libre de contaminación.

Pero también han sido significativos los captados por la red

de quinientas estaciones medidoras de CO2

que hay repartidas por el mundo.

Una de ellas se encuentra en El Llano de los Juanes,

en la sierra de Gador, en Almería.

Nos encontramos en el sitio más árido de Europa,

el sureste de España, y es un sitio clave para entender estos procesos.

Desde la conferencia de Kioto de mil novecientos noventa y siete,

se impulsó a los Gobiernos firmantes del acuerdo

a que investigaran en sus países

qué hacían los diferentes ecosistemas.

Aquí, en España, no tenemos bosques boreales ni Amazonas,

lo que tenemos son muchas zonas semiáridas de las que es necesario

conocer qué papel tienen en el intercambio

del agua y el carbono.

La temperatura ha variado en el último día.

Lo que medimos es el CO2 y el vapor de agua,

y lo que hace es medir el intercambio gaseoso

de la superficie con la atmósfera y hacer, además, el balance

a lo largo de un periodo de tiempo de un año.

Es un sitio que se comporta cercano a la neutralidad.

En el balance anual entra el mismo CO2 que sale,

pero ocurre un hecho diferencial

con respecto a las zonas amazónicas y boreales,

es que aquí el CO2 se almacena en el subsuelo

y luego se emite de forma violenta o rápida en periodos secos,

sobre todo, en la sequía de verano y, cuando hay viento.

El ochenta por ciento del territorio de nuestro país

puede sufrir desertificación.

Eso fue lo que sucedió en la sierra de Gador, en Almería.

Hubo un tiempo en que la cubierta vegetal era abundante,

pero la minería, en el siglo XIX, acabó con ella.

Al convertirse España en el primer productor mundial de plomo,

las máquinas transfiguraron el paisaje.

La minería trajo una serie de consecuencias,

entre ellas, la tala masiva de bosques

con objeto de fundir el mineral, en muchos casos.

La mina que vemos detrás no tenía la función de fundir el mineral,

sino de extraerlo y de lavarlo.

Eso motivó que el suelo se erosionase.

El clima ha seguido cambiando desde entonces,

cada vez es más árido y seco

y, por tanto, el estado de degradación que tiene este sitio

se puede considerar irreversible a escala humana.

No se puede hacer nada,

lo mejor que se puede hacer es dejarlo estar

y tratar de no crear mayor degradación en otros sitios.

Esta encina de quinientos años es la única

que sobrevivió a la tala masiva.

Solo quedó esta encina porque un pastor

venía todos los días a dormir la siesta con las ovejas

y entonces dijo: "consérvenla porque yo uso este árbol".

Le dijeron: "de acuerdo, pero tiene usted que comprarlo".

En la actualidad, nos dice, una cosa importante

es que es es imposible que un árbol como una encina,

que siempre debe germinar a la sombra de un dosel forestal,

crezca aislado en estas condiciones, es el testigo más fehaciente

de que aquí, en su día, hubo un bosque.

La cantidad de carbono orgánico

que contiene la cubierta vegetal madura

y, en particular, un bosque es enorme.

Cuando ese bosque fue talado y quemado,

todo eso se fue a la atmósfera.

Esa historia se ha repetido en muchos otros sitios,

y de ahí la preocupación actual por considerar la capacidad

de muchos cultivos, muchos sistemas agrícolas

e, incluso, cubiertas vegetales naturales como sumideros

y, sobre todo, reservorios de carbono.

La capacidad del suelo para almacenar carbono

es una de las principales líneas de investigación de la Unión Europea

en materia de cambio climático.

Lo que se intenta es que el suelo capte, por lo menos,

y aumente su porcentaje de carbono orgánico

en un cuatro por mil.

Cuatro por mil significaría que el suelo de la Unión Europea

estaría captando todas las emisiones

que emiten cuatrocientos millones de coches.

Un equipo de la Universidad de Murcia

trabaja en un proyecto Life

que trata de adaptar la agricultura de secano al cambio climático.

La investigación se realiza en cuatro fincas

que tienen la superficie completamente degradada.

Yo creo que no podemos dar una tierra por perdida,

el suelo es un ente muy sensible, es un recurso finito

y, bueno, yo diría que cuando estamos pendientes

de que tengamos que alimentar a nueve mil millones de personas

en el dos mil cincuenta, o ponemos en marcha todas las zonas degradadas

o, desgraciadamente, no vamos a poder vivir en este tema.

El objetivo es aumentar la materia orgánica del suelo.

Para el seguimiento de los trabajos, es fundamental el uso de un dron.

Para nosotros, el dron es una herramienta muy importante

porque nos sirve de apoyo a los análisis de laboratorio

para estimar la materia orgánica en el suelo,

tanto de la línea base como de la que se va incorporando

como consecuencia de las acciones que se van desarrollando

con el proyecto.

Nosotros lo que hacemos

es, con todo lo que es la biodiversidad

y las plantas naturales, que, en este caso,

lo que hay muchísimo por aquí es esparto, tomillo o albardín,

cualquiera de estas plantas naturales que existen,

lo que hacemos es aprovecharlas.

Se talan antes de que tenga lugar el verano,

para que así no haya emisión y actúe el suelo como foco emisor de CO2,

y, entonces, toda esa materia orgánica se aprovecha.

Así estamos mejorando la permeabilidad del suelo

y estamos favoreciendo la infiltración del agua.

Todas las zonas secas

el único agua que tienen es la que reciben del cielo,

si nosotros no conservamos la lluvia dentro del suelo,

ese agua se evaporará y,lógicamente, el régimen hídrico del suelo

estaría perjudicado.

Tiene buen aspecto esta plantación.

Has tenido pocas marras,

la mayoría de los árboles se ven en buen estado. -Sí.

Lo que más se ha notado este primer año

es que, al incorporar toda la materia orgánica seca

que estaba por los alrededores, el suelo está muy mullido,

francamente mullido, es que te hundes completamente,

y el árbol está francamente bien.

La fibra de esparto ha sido fundamental

en todo lo que es la gestión de todo el movimiento del agua del suelo

porque está aprovechando al máximo.

Estamos midiendo la humedad que tiene el suelo

y se está conservando ya estupendamente.

Si sabes que el cambio va a venir y que es algo inevitable,

tendrás que adaptarte.

¿Qué vas a hacer en la adaptación,

cómo vas plantear el urbanismo, la agricultura,

cómo vas a plantear, incluso, la salud?

Porque las problemáticas sanitarias también van cambiando,

enfermedades emergentes, olas de calor cada vez más intensas...

Es un tremendo error considerar que esto

de lo que estamos hablando es ecología,

estamos hablando de que necesitamos la sociedad como tal

para poder sobrevivir.

Una de las iniciativas que ha puesto en marcha la agrupación

es una cooperativa de electricidad renovable.

Ya tiene más de mil socios.

Toda la energía que compramos es energía fotovoltaica,

comprada, además, a campos solares que son de pequeños agricultores.

Intentamos no comprar a multinacionales,

ni a fondos de inversión, sino a gente que sea de la tierra.

Tenemos un precio que está bastante bien

e intentamos, a nivel ciudadano, juntar esfuerzos,

por ejemplo, para esta instalación que tenemos aquí, detrás de Adrián,

en la que él está haciendo autoconsumo.

Es una instalación que le hemos propuesto desde la cooperativa,

le ha gustado la idea, se la ha puesto

y lo que está haciendo es que buena parte de la energía que él consume

se la está produciendo con sus propias placas

y la energía que le sobra, la que produce y no consume,

la inyecta en la red.

Y esperamos que dentro de poco se le pueda pagar por esos kilovatios

que está dando a la red, que ahora mismo son gratis,

pero que deben tener una remuneración económica.

Adrián se ha gastado seis mil euros en la instalación.

Posiblemente, lo amortice en un periodo de siete a diez años.

Además de particulares,

la cooperativa también abastece a centros de enseñanza y empresas.

Lo que intentamos es que cada vez, no solo los hogares,

sino también empresas y Administraciones públicas,

su compra en el sistema de energía

se haga a partir de fuentes renovables.

Es una manera de hacer una presión

a través de la demanda sobre la oferta.

Si todo el mundo queremos que entre energía limpia al sistema,

pues, desde luego, las fuentes de energía sucia,

centrales de carbón, de gas, van a ir viendo achicado su espacio

y pensamos que es la mejor forma de cambiar,

no tanto el decreto de cierre, sino que la presión de la demanda

ayude a que las energías sucias cada vez tengan menos margen.

Tenemos que movernos de la dependencia del petróleo,

del gas natural y del carbón al uso del viento,

el sol y otras energías de emisiones cero.

Y necesitamos Gobiernos que lideren esa transición,

y necesitamos empresas que puedan manejar esa transformación.

Lo que estamos viendo hoy en el instituto es un dispositivo

destinado a la extracción de energía eólica en grandes profundidades.

Es un dispositivo flotante

y estamos estudiando la hidrodinámica y la interacción

entre la estructura con las corrientes,

el oleaje y el viento.

En el tanque del Instituto de Hidráulica de Santander

se ensayan nuevas formas de energías relacionadas con el viento y el mar.

Los fondos en materia de renovables de la Unión Europea

van a destinarse especialmente a las iniciativas

relacionadas con la energía marina.

El tanque es una infraestructura científico-técnica singular

que nos ha permitido entrar en el desarrollo

de grandes proyectos europeos y nos ha facilitado la incorporación

al sector de las energías renovables marinas desarrollando proyectos,

no solo para empresas españolas, sino para empresas europeas,

participando en el desarrollo de parques eólicos

a lo largo del mar del Norte, por ejemplo.

Los episodios de gota fría

con lluvias torrenciales e inundaciones

son cada vez más frecuentes.

Especialmente virulentas fueron las del año pasado

en el sureste español.

Orihuela. en Alicante, y Los Alcázares, en Murcia,

fueron las poblaciones más castigadas.

Aquí, si os dais cuenta, hasta esta altura estuvo el agua

durante un montón muy grande de horas,

por lo menos, ocho, nueve o diez horas.

Y todo flotando.

Veías cómo tu cama, los colchones, las sillas, todo, todo,

lo tocabas con un dedo, giraba...

Todo para tirarlo porque los materiales...

Ya podéis ver cómo se quedan las puertas después de esto.

El día después es deprimente ves que el agua se ha ido,

pero los rastros que ha dejado no se han ido: barro y destrucción.

Empiezas de nuevo a hacerlo todo

y, bueno, es verdad que el agua pasó pero los restos están aquí.

Santiago pasó más de doce horas solo, con el agua hasta la cintura,

sin poder salir de su casa porque, fuera, el diluvio

arrastraba todo lo que encontraba a su paso.

Se te pasa todo por la cabeza, a cada rato vas pensando,

has dejado ya de pensar en salvar los bienes materiales

y en lo único que piensas es en cómo tú te puedes mantener seco,

que ya hubo un momento en que el frío se pegaba al cuerpo,

aunque llevaba un traje impermeable.

Y sí que es verdad que se hacen las horas largas,

pero hay que analizarlas con mucha sangre fría

porque en esos momentos no se puede pensar en salir

y crear un problema más grande del que ya tienes

dentro de la vivienda.

Como Santiago, una gran parte

de los quince mil habitantes de Los Alcázares

ha sufrido dos inundaciones en menos de tres años.

Muchos han tenido que abandonar sus viviendas

porque han quedado devastadas.

El pueblo tiene ahora mucho miedo y el pueblo si, por desgracia,

entrara el agua otra vez, que si llueve va a entrar

porque, por desgracia, no se ha podido hacer nada

en tan pocos días, pues sería una estocada de muerte

para el pueblo y para el mar Menor, que es la cuenca receptora.

Siempre que hay gota fría en Los Alcázares,

las torrenteras terminan desembocando en el mar Menor,

la laguna salada más grande de Europa,

que ahora se encuentra en estado terminal.

El origen del problema es la llegada de cientos de miles de toneladas

de nitratos y abonos del Campo de Cartagena,

que al final sean los precursores los que favorezcan ese fenómeno

de eutrofización que comenzó de manera llamativa

en el año dos mil dieciséis, que, aparentemente, se redujo algo

en los dos años posteriores, pero que, sin embargo,

vuelve a resurgir en cualquier momento

en que se produce una entrada elevada de agua

o en que se siga cultivando de la forma en que se ha cultivado

en los últimos años.

Eso tiene como añadidos otros problemas importantes,

como la mala situación de la red de alcantarillado,

la llegada de aguas residuales cuando hay lluvias torrenciales...

Los millares de peces muertos en la orilla

han sido la señal más clara de la agonía de este mar interior,

acorralado por cientos de invernaderos.

Durante años, cerca de cincuenta mil hectáreas de regadío,

miles de ellas gestionadas por cuatro multinacionales

a las que habría que sumar las parcelas ilegales.

Se calcula que unas doce mil hectáreas

no tienen derechos hídricos.

Un problema que viene ya con treinta años

de agricultura intensiva, sobre todo desde el momento

en que el agua del trasvase llegó al conjunto del Campo de Cartagena,

se abandonaron los secanos y se entró en un sistema

que llamamos de agroindustria, que, realmente, el concepto

de agricultura es bastante diferente a lo que tenemos aquí.

Es una agricultura muy intensiva,

muy basada en el uso de fertilizantes inorgánicos,

que, a través del agua, acaban llegando a la laguna,

alimentando a las algas y creando el problema de esa sopa verde.

El Gobierno murciano

ha aprobado un decreto que prohíbe el uso de fertilizantes

en los primeros quinientos metros de franja costera,

limita los ciclos de cultivos en el Campo de Cartagena

y suspende temporalmente los nuevos desarrollos urbanísticos.

Con estas medidas se pretende recuperar el mar Menor,

aunque su situación es muy alarmante.

La laguna ha perdido el ochenta por ciento de su flora y fauna,

según el último informe

del Instituto Español de Oceanografía.

El mar Menor es un adelanto

de lo que le va a ocurrir al Mediterráneo

si el conjunto de países ribereños no nos tomamos en serio

este aporte de materia orgánica a los mares.

La contaminación atmosférica nos cuesta, prácticamente,

unas diez mil muertes al año en España.

Probablemente, ese número se vea amplificado

como consecuencia del cambio climático.

La mala calidad del aire influye directamente

en el desarrollo de algunas enfermedades.

La propia OMS ya ha definido a las PM2,5

como un carcinógeno de primer orden en cáncer de pulmón.

Pero se está viendo que los NOX en las grandes ciudades

también se relacionan con cáncer de mama.

Hay estudios que hablan también de cáncer digestivo, de vejiga

y de otras enfermedades no tan graves como el cáncer,

pero que sí son de una gran importancia social

como son todas las neurodegenerativas.

Hay estudios que están relacionando una mayor incidencia

de enfermedades como alzheimer con niveles altos

de contaminación atmosférica.

También incide la contaminación en enfermedades en adultos,

como puedan ser demencias, depresión, ansiedad...

En niños, está influyendo en su desarrollo neurodegenerativo.

La última década ha sido la más calurosa

desde que hay registro de las temperaturas.

Y los tres últimos años, los más secos.

La subida general ha sido de un grado y medio,

pero en la Región de Murcia se han alcanzado los dos grados.

Sí que hay cambios importantes en temperaturas,

sobre todo, en la detección de noches tórridas.

Son noches por encima de veinticuatro grados,

donde en algunos lugares donde había cinco o diez,

está pasando a haber cuarenta, cincuenta noches tórridas.

La dificultad para dormir en la Región de Murcia

sí que es un factor importante del cambio climático.

Las olas de calor provocan centenares de muertes,

con más incidencia en los mayores de sesenta y cinco

y, especialmente, en las mujeres de más de setenta y cinco años.

Estamos hablando de que en España las olas de calor

se relacionan con mil trescientas muertes al año.

Ese número, si no hay un proceso de adaptación,

tenemos establecido que para el dos mil cincuenta, dos mil cien

estaremos hablando de doce mil muertes al año.

Sí se puede luchar contra las olas de calor

igual que con la contaminación era eliminar los vehículos,

en las olas de calor, los procesos de adaptación son claves.

Por ejemplo, los planes de prevención,

la existencia de esa cultura del calor, la educación ambiental...

Es decir, que las personas sepan que el calor puede matar

es lo que ha hecho que en España, en los últimos diez años,

se haya bajado de una mortalidad asociada al calor.

Por cada grado en que se supera la temperatura de ola de calor,

hemos pasado de un quince por ciento a un dos por ciento,

eso es debido a la cultura del calor.

Uno de los veranos más calurosos fue el de dos mil tres.

Seis mil seiscientas personas

fallecieron en poco más de veinte días.

A partir de ese año, se activaron unos planes de prevención.

Se ha visto que el calor

en enfermedades neurodegenerativas es clave,

en enfermedades como parkinson, en alzheimer, esclerosis múltiple,

pero también en otros grupos que antes no se consideraban,

por ejemplo, las embarazadas.

Se está viendo que el calor es capaz de producir un parto prematuro

y, por tanto, de producir un nacimiento con bajo peso.

El grado y medio de la subida de las temperaturas

está repercutiendo en las sequías.

Cada vez son más largas e intensas.

En algunos sitios, las superficies de labranza se vuelven yermas

porque el suelo acaba erosionado.

Hace unos años, hubo una sequía terrible

y tuvieron que arrancar almendros que se secaron

Y el almendro es uno de los árboles más resistentes a la sequía.

Hay alguna gente que ya está preocupada

con el cultivo del albaricoque,

que necesita un cierto número de días de frío

y eso está haciendo que se pierdan las cosechas

en las zonas más bajas.

La gente está empezando a llevarse el albaricoque a zonas más altas.

Lo mismo pasa con la uva, que pueden cambiar de tipo de uva

o subir un poco más arriba.

Es la forma de vencer ese cambio de temperatura.

En otros lugares, como en Vélez Rubio, Almería,

hay agricultores que empiezan a modificar los cultivos.

Es el caso de Juana.

Hace siete años, comenzó a cambiar los cereales

por los frutos secos.

De cuarenta hectáreas, ya tiene quince sembradas con almendros.

Aquí, cuando empezamos a poner almendro, decía la gente:

"Estáis locos, aquí se hiela la almendra".

Pero, bueno, hay que intentarlo, hay que arriesgarse.

Solo los regamos cuando los ponemos, para que vayan cogiéndose,

pero aquí no los podemos regar porque aquí no hay agua.

Esta tierra sí que es buena para los frutos secos,

aquí agarran bien.

La subida de la temperatura del mar está afectando a la pesca.

Los peces emigran hacia las aguas más frías.

En el puerto de Adra, uno de los más importantes de Almería,

las capturas de algunas especies han bajado cuantiosamente.

En la que más se está notando es en la sardina,

puesto que la sardina que pescamos en todo un año

es la que se pesca normalmente en Adra en una semana.

Con esos números se ve claramente cómo está afectando.

En otro tipo de captura, está habiendo muy poco boquerón.

Otro pescado en el que hay mucho descenso es en la bacaladilla.

La bacaladilla lo mismo,

en todo un año se ha pescado lo que se pesca en un mes.

El descenso es demasiado grande.

Esto lo que hace es que los barcos de cerco, principalmente,

se tiran ya, prácticamente, el noventa por ciento del año

pescando en los caladeros del Levante español,

de Valencia para arriba: Valencia, Barcelona, el golfo de León...

Porque aquí no tenemos pesca para poder subsistir.

Los pescadores se enfrentan, además, a la presencia masiva

de unas algas invasoras.

Los pescadores ahora mismo estamos haciendo de propagación de esa alga,

la cogemos, como no hay ayuda ni nada, la tenemos que echar al mar

porque tenemos que seguir pescando para que cuando vengan los barcos,

por la tarde, traigan pescado.

Pero, ¿qué va a pasar cuando un día los barcos no pillen pescado

y no pesquen más que algas invasoras?

¿Qué vas a hacer con esos pescadores?

¿Por qué el Estado no articula una orden,

una norma para tener una ayuda para que no sigamos propagando,

sino que la traigamos al mar y que los pescadores

vean que pueden seguir ganando para sacar adelante la vida?

Dentro del sector primario, la ganadería es la más estigmatizada

como causante del cambio climático.

Se le atribuye entre el cinco y el quince por ciento

de las emisiones de metano.

Según la Agencia Europea del Medio Ambiente,

los productos cárnicos y lácteos tienen mayor huella de carbono

que cualquier otro alimento.

El metano se produce en el rumen de las vacas.

Ellas ingieren el alimento

y son las bacterias que están en el rumen,

bacterias, protozoos, las que fermentan el alimento.

Y hay unos microorganismos

que son los microrganismos metanogénicos

que son los que realmente producen el metano.

La vaca lo exhala a través de eructos y de la respiración.

El noventa y ocho por ciento del metano se emite por la boca.

Entre el dos y el doce por ciento de la energía

que consume una vaca lechera se transforma en metano

y es exhalado a la atmósfera.

Hasta ahora, nunca se habían medido las emisiones en una granja.

METALGEN es un ambicioso proyecto que se está llevando a cabo

en diferentes explotaciones del país.

Lo primero que hacemos al llegar a la explotación

es colocar al sniffer, el aparato que mide el metano.

Colocamos un tubo que va desde el comedero del robot

hasta el sniffer.

Nosotros necesitamos medir la concentración de metano

del mayor número posible de vacas y tener identificada la vaca.

Ese sitio nos lo proporciona el robot de ordeño

porque cada vez que la vaca entra al robot ordeño,

el robot la identifica y permanece en este dispositivo

durante diez o doce minutos, que es el momento que aprovechamos

para medir la concentración de metano.

Yo creo que los ganaderos tenemos una responsabilidad

de hacer visible nuestra realidad, lo que vivimos con pasión día a día

y, en torno a este tema, romper el mito de que estos animales

son tan malísimos y tienen tanta culpa en el mal

que se está haciendo al medio ambiente.

Una vez que se obtengan los resultados,

se podrá establecer una alimentación menos contaminante

y determinar qué razas pueden contribuir a paliar las emisiones.

Las vacas son rumiantes

y como tales van a producir metano siempre.

Lo que podemos hacer nosotros

es, a través de ciertos componentes aditivos o mediante ingredientes,

conseguir que las vacas produzcan algo menos de metano

y esto lo podemos conseguir mediante la modulación

de los microorganismos que habitan en el rumen.

Yo creo que las vacas no son el problema en sí,

creo que hay cosas más importantes que contaminan más,

como los aviones, los coches, los barcos...

El combustible que tienen que gastar es infinitamente mayor

a lo que una vaca puede emitir.

Muchas veces la gente habla y habla y no sabe exactamente

lo que un ganadero hace y cómo producimos

y la forma que tenemos de producir.

Y, más en concreto, nosotros, que somos ganaderos

y carniceros a la vez, que cerramos el circulo,

producimos a cuatro kilómetros de la carnicería,

sacrificamos a veinte kilómetros de la carnicería,

tenemos la fábrica de piensos a diez kilómetros de aquí,

creo que contaminamos muy poco comparado con otros.

Los productores de vacuno de carne están muy preocupados.

Los Fernández Terrenos son ganaderos y carniceros

desde hace un siglo en Muskiz, Vizcaya.

La explotación, con ciento setenta cabezas de la raza limousine,

es una de las dos mil granjas que participan en un estudio europeo

para reducir las emisiones.

Los aspectos en los que estamos trabajando

son la alimentación animal, para que sea más eficiente,

y, sobre todo, que tenga una menor huella ambiental,

que sea muy digestible, con la máxima calidad

y aprovechando muy bien el recurso de cada zona,

incluso, si es posible, estamos intentando incorporar subproductos

de industrias cercanas, de manera que sea necesario

utilizar menos pienso de cereales.

Nosotros intentamos hacer una gestión de la tierra

lo mejor posible, cerrar un circulo.

Las vacas están en las fincas, en las praderas paciendo,

el estiércol que almacenamos lo utilizamos para abonar fincas.

Hay partes de las fincas que estamos sembrando,

consiguiendo un alimento de calidad que aumenta la digestibilidad,

según los datos que recibimos a través del programa

Esta digestibilidad contribuye mucho a reducir la contaminación

que las vacas provocan al medio ambiente.

Poco a poco, la mentalidad de que hay que cambiar

algunas formas del modelo productivo va prendiendo en la sociedad.

Queda mucho por hacer, el camino es largo y el tiempo escasea,

estamos en la cuenta atrás.

Nuevos pasos para descarbonizar la economía,

nuevas vías para tener una agricultura sostenible,

nuevas vías para lograr una justicia social en la economía,

todo eso es posible, y queremos la solución.

Eso significa dejar fuera a los políticos corruptos

y tener a gente seria que pueda liderar.

Y, segundo, tenemos que salir de ese nacionalismo primitivo

porque ¿qué podemos hacer nosotros solos?

Nada, es imposible

porque vivimos en un mundo interconectado.

Necesitamos cooperación a gran escala.

Esa es la clave.

Subtitulado realizado por: Virginia Sander

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Crónicas - Desafío global

03 feb 2020

El programa también cuenta con los testimonios de científicos españoles que están inmersos en trabajos relacionados con el cambio global. Varios de ellos del Instituto de Hidráulica de Cantabria, un referente internacional en la lucha contra el cambio climático.

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