Conversatorios en Casa de América Canal 24H

Conversatorios en Casa de América

Miércoles a las 00:00h y Sábados a las 07:30h

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Conversatorios en Casa de América - Luis García Montero y Antonio Pérez-Hernández Torra - ver ahora
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Tienen un proyecto en común.

La Real Academia Española, el Instituto Cervantes

y la Casa de América se han puesto a trabajar juntas.

Ahora les contaremos en qué.

Hola, ¿qué tal?

Bienvenidos a "Conversatorios en Casa de América".

(Música)

(Música)

Tenemos a Antonio Pérez Hernández,

director general de la Casa de América, ¿qué tal?

Muy bien, gracias. Siéntete como en casa.

Sí, así lo haré.

(RÍE)

A Luis García Montero,

poeta, ensayista...

Y ahora director del Instituto Cervantes, ¿qué tal?

Bien, y también me siento en mi casa.

Gracias por la hospitalidad.

Al final, la Casa de América y el Instituto Cervantes

son habitaciones separadas, como dirías, en un libro.

Pero entre gente que se lleva muy bien.

Esta separación es, a lo mejor, porque la pareja

ha decidido que uno ronca,

pero hay muchas coincidencias.

Habéis liderado el ciclo Costumbres, Modales y Lenguaje.

¿En qué consiste eso, Antonio?

Pues mira, Julio,

este ciclo nace de una constatación.

Y es que los españoles,

cuando vamos a América Latina,

lo primero que nos cautiva es la riqueza y la diversidad

de sus costumbres,

los buenos modales y la suavidad en el lenguaje.

Y viceversa, al contrario,

a los americanos, latinoamericanos,

que vienen a España

a veces les sorprende

nuestra brusquedad.

Yo fui embajador en Venezuela casi cinco años

y al llegar encargué una gran encuesta

que pagaron las empresas españolas,

sobre la imagen de España en América Latina.

Y confirmaba el lazo afectivo,

el interés por la cultura española, la gastronomía, el deporte,

la pujanza de las empresas.

Pero en el lazo negativo estaba la brusquedad.

Consideran que somos muy bruscos en nuestros modales.

Además, curiosamente, los españoles no somos conscicentes de esto

hasta que vamos a América Latina.

Como decía Francisco Moreno, vinculado al Instituto Cervantes,

no es que los españoles seamos descorteses,

es que somos corteses, pero de otra manera.

Pero lo cierto es

que lo latinoamericanos son mucho más suaves en sus formas,

más indirectos, más pudorosos,

con un tono más suave.

En algunos sitios de América Latina, como en Colombia,

todavía te hablan de "vuesa merced".

Eso no quiere decir que sea mejor ni peor,

sino distintos.

Pero la realidad es que en la vida de todos los días

son muy gratos los buenos modales y la cortesía

y la suavidad en el lenguaje.

Por tanto, creo que eso es algo en lo que los españoles

podemos inspirarnos en los latinoamericanos.

De esta constatación nació este ciclo

y que, obviamente, no lo íbamos a hacer solos,

sin contar con dos instituciones hermanas

como es el Instituto Cervantes y la Real Academia.

Sus directores enseguida aceptaron

y tuvimos ya la primera sesión hace poco

y luego tendremos las siguientes

en el instituto y en la Real Academia.

La filosofía del ciclo queda clara,

pero a lo mejor desde lejos

la primera pregunta que se te ocurre es:

¿qué definimos como costumbres, qué definimos como modales,

sin irnos al Diccionario de la Real Academia?

O sea, ¿en qué en concreto?

Las costumbres son el modo de ser de los pueblos,

sus tradiciones en todos los ámbitos:

en la cultura, en la gastronomía, en la música... mil cosas.

Los modales van unidos a la cortesía,

a las normas de convivencia.

En eso debo decir que los latinoamericanos

son unos maestros.

Ya habéis tenido una primera conferencia,

una primera tarde en la que varias personas,

varios iberoamericanos prestigiosos en sus países,

de alguna manera, han plantado y han aportado sus ideas

sobre las costumbres y sobre los modales y el lenguaje

en Iberoamérica, en los diversos países.

¿Qué os ha llamado la atención en concreto de lo escuchado?

La primera reunión que se celebró

en la Casa de América

me pareció muy inteligente y con muy buen sentido del humor.

Daniel Samper, Joge Hernández Fernández,

y Paco Moreno estuvieron hablando

de lo que ahora resumía Fernando:

a los españoles se nos dice que hablamos muy golpeado,

porque solemos ser más directos.

Ellos, con sentido del humor,

asumían eso que decimos nosotros:

somos directos, pero no descorteses en nuestro uso, nuestra convención.

Y me decían ellos: "Bueno, es verdad.

a nosotros nos parece que sois muy bruscos,

nosotros estamos acostumbrados a ser como más seductores,

más cuidadosos...

Pero con una sonrisa en las manos

a lo mejor estás siendo muy cuidadoso

mientras estás apuñalando a otro en la barriga

con una sonrisa en la mano".

O sea, que hubo mucha ironía, mucha inteligencia

y la conciencia de que todo viene de la historia,

de las maneras de ser,

y que el conocimiento siempre invita al respeto

y a una buena comunicación para evitar malentendidos.

Por ejemplo, me llamó mucho la atención

esa teoría de que se pronuncian más las consonantes o las vocales

en función de la altitud del lugar en el que estemos.

Antonio, ¿qué es lo que más te sorprendió?

Eso lo decía Daniel Samper, ¿no?

El lenguaje en los altos y en los bajos.

-No sabemos si los lingüistas estarían muy de acuerdo...

Por eso digo esa teoría, esa hipótesis de trabajo, sí.

A mí, tal vez, mira...

Creo que a los latinoamericanos les encanta España.

Madrid está sustituyendo, en cierta medida,

a Miami como ciudad de acogida

y hay una excelente relación, pero es verdad

que esa brusquedad les incomoda.

Yo diría que esa es la palabra.

Y lo que más me llamó la atención...

Uno de ellos lo definía, decía:

"Yo entro en un bar en Madrid

y le dijo: 'Buenos días,

¿cómo está su padre, su madre, sus hermanos?

¿Tendría usted la bondad de servirme un café?

¡Qué día tan bonito!'.

Y decían: 'Este es un marciano'".

Resumió un poco el espíritu de humor de esa sesión

donde se ponía...

Yo creo que lo que más llama la atención es

lo que decía antes, que no somos conscientes los españoles.

Es más, al contrario:

pensamos que somos muy amables, muy corteses...

Y en eso mismo ellos nos ganan.

Costumbres, modales y lenguaje.

Tú, Luis, además de director del Cervantes

eres catedrático de literatura, Premio Loewe, Premio Adonáis...

Premio Nacional de Poesía... ¿Qué es la palabra?

Pues... la palabra es...

el gran patrimonio común

que nos ayuda a entendernos,

a relacionarnos con el mundo.

Y es un lugar en el que nacemos,

porque nos hacemos en una lengua materna.

Cuando yo escribo poesía,

intento llegar al mayor número de gente posible.

Somos una voluntad de comunicación.

Y, al mismo tiempo, intento no traicionarme,

sentir de verdad, en la raíz más profunda,

lo que digo.

Con el idioma tenemos que tener una actitud parecida.

El español es el idioma

483 millones de hablantes

que la tienen como lengua nativa,

según los últimos datos que tenemos,

y nos estamos acercando a los 600 millones

en la globalidad de la comunicación.

Bueno, el gran milagro, el gran tesoro, la fortuna,

es que mantenemos la unidad

de un idioma que nos sirve para comunicarnos

en una extensión muy amplia del mundo en número de hablantes.

Y esa unidad solo se mantiene

si sabemos respetar las diferencias,

si sabemos respetar los matices,

porque no es lo mismo hablar en Granada ni en Valladolid,

ni es lo mismo hablar en Ecuador que hablar en Lima o en Segovia.

Entonces, debemos...

sentir la fortuna de entendernos

y, al mismo tiempo, que nadie se crea dueño de la corrección,

decirles que hablan mal en México o que hablan mal en Sevilla, no.

No se habla mal,

sino que cada cual habla con sus matices.

Estábamos hablando de esos usos, de las convenciones,

que tiene que haber también con el vocabulario.

Llega un colombiano al aeropuerto de Barajas,

va a tomarse un café y dice: "¿Me regala un café?".

Y a lo mejor el camarero dice:

"Aquí no se regala nada, el café cuesta tanto".

Bueno, hay que saber

que es una fórmula de cortesía de alguien que está dispuesto

a pagar lo que pide;

en Colombia decir: "¿Me regala un café?"

en vez de "Póngame usted un café".

Y hay que saber si uno llega a Bogotá

y dice: "Póngame usted un café",

a lo mejor el camarero dice: "¿Por qué está enfadado conmigo?".

Ese tipo de cosas tienen que ver con los matices,

las convenciones y la expresión, también, en el vocabulario.

Bueno, pues...

"Malevo" se utilizaba en el Río de la Plata

para hablar de la persona que tenía coincidencias

con los barrios peligrosos, los suburbios...

De ahí surge la palabra "malevaje",

que a lo mejor no tiene un origen madrileño,

pero en Madrid nos cuesta poco trabajo

entender y asimilar lo que nos viene de fuera,

y lo matices enriquecen un idioma común.

Te preguntaba por la palabra

y el primer verbo que he escuchado es "escribir",

cuando te pones a escribir.

¿Se lee hoy menos que antes?

Pues vamos a ver.

Yo creo que se lee siempre poco.

Pero a mí lo que me parece más llamativo

y que tiene más repercusión

no es tanto que se lea más o se lea menos,

y creo que los poderes públicos debían tomarse muy en serio

la educación y la lectura,

que hay que fomentarla en los colegios.

Pero lo que sí ha cambiado mucho es

la forma de lectura y los soportes.

Ahora todo el mundo está colgado al móvil.

La página web, por ejemplo, del Instituto Cervantes

tiene un 60% de uso en pantallas móviles,

según han estudiado nuestros técnicos.

Se lee mucho en el móvil,

se lee mucho en Internet...

Incluso la prensa se lee también en Internet.

Hay que aprovechar las nuevas situaciones

evitando los peligros.

Es decir, que la lectura no sea un asunto de usar y tirar,

y que la información rigurosa y seria

no sea sustituida por las noticias falsas

de una comunicación poco cuidada

por el que informa, por los periodistas.

Ese tipo de cosas me parece importante

tenerlas en cuenta.

Por un lado están las "fake news"

creernos esas noticias sin conocer las fuentes

o sin haberlas contrastado;

por otro, eso que decía Sartori hace mucho años del "homo videns",

que al final el poder de la imagen

hasta qué punto está derribando el que tenía la palabra.

Bueno, los soportes son así.

Yo no creo que una imagen valga más de mil palabras,

porque las imágenes las traducimos a las palabras.

Y lo que hay que aprender es a convivir.

A mí las decisiones del sí y el no

me gustan poco.

¿Tiene peligros la comunicación digital?

Por supuesto.

Pero sería disparatado no dar la importancia que tiene

a la comunicación digital,

porque se puede hacer periodismo muy riguroso

en los nuevos soportes.

Lo que hay que ver es cada soporte lo que añade y aprovecharlo.

A mí me gusta la lectura reposada, en papel, que ayude a meditar...

Siempre suele ser más vertiginosa la comunicación en digital,

pero fíjate las puestas que abre.

Ahora hay mucho adolescentes, mucha gente joven,

que se está aficionando a la poesía.

¿Por qué? Porque el mundo digital ha borrado

casi la barrera entre lo privado y lo público,

que es la frontera en la que trabaja la poesía.

Ahora alguien se enamora o tiene un desencanto

y enseguida entra en Instagram, en Facebook, en Twitter

para dar la noticia de que se ha enamorado

o que está muy enfadado.

La poesía siempre ha jugado en esa frontera.

Se trata de apoyar esa dinámica

para intentar después desplazarla

a un ámbito donde sea posible el conocimiento,

el pensamiento, la lentitud y no un mundo de usar y tirar.

Y, en ese sentido, me parece que hay que ir

aprovechando los avances,

pero meditando para que esos avances

limiten sus cosas negativas

y podamos enriquecernos con lo positivo que ofrecen.

Uno de los grandes activos que tenemos es el español, Antonio.

¿Cómo lo vives desde la Casa de América?

Sin duda, yo creo que uno de los grandes activos

de España como país es su vinculación histórica

con América Latina.

Imagínate por un momento que no existiera esa vinculación,

¿qué sería España?

¿Cuál sería su proyección exterior?

Y el hecho, como decía Luis,

de compartir una lengua y cultura

y a casi 600 millones de personas

representa uno de los grandes,

si no el gran activo de España, sin duda.

¿Cuál es la situación del español hoy, Luis?

Pues es una situación muy buena.

Pero quizá no se debe tanto

a la conciencia que tenemos los españoles

de su importancia,

sino a la salud natural del idioma,

sobre todo por América Latina

e instituciones como la Casa de América

o la voluntad de la Real Academia

de ya no hacer ella sola el diccionario,

sino con un espíritu panhispánico,

hacerlo con todas las Academias

o la voluntad del Cervantes

de, en sus actividades culturales,

no difundir solo la cultura española,

sino la cultura en español

con todas las embajadas hermanas

creo que ayudan a tomar conciencia de eso.

Yo me muerdo la lengua mucho

porque se ha puesto de moda el decir:

"Si no fuese por el español

España sería como..."

Y se habla de un país europeo

de nuestro número de habitantes,

pero que el idioma solo lo habla ese número de habitantes.

Yo no quiero ofender a nadie.

Pero si el español tiene buena salud,

si va subiendo,

si somos el segundo idioma de comunicación

y el segundo idioma nativo

se debe a que España

forma parte de una comunidad muy amplia,

somos el 8% de una comunidad muy amplia

que es la comunidad hispánica,

y todo lo que sea cuidar a América

es la mejor forma de ayudar a España.

En el Cervantes tenéis,

si no habéis abierto uno en las últimas horas,

87 centros en 44 países, que se dice pronto.

Sí, yo creo que ahora ya podemos decir 45,

porque se ha abierto una extensión en Bagdad.

Junto a los alemanes y a los franceses

estamos intentando normalizar también

la vida cultural en Irak.

Bueno.

Y tenemos constantes peticiones

porque la cultura española

se está extendiendo mucho en Asia:

en Nueva Delhi, en China...

La verdad es que está entrando el español

a estudiarse en la enseñanza reglada

ya no universitaria, sino también secundaria.

El British Council ha dicho en el Reino Unido,

en esta situación del brexit

que lo que es aconsejable es

estudiar español como segunda lengua

en el ámbito anglosajón.

Vivimos muy buena situación,

pero vuelvo a decir:

Entre otras cosas es porque los chinos saben

el horizonte comercial que hay en Latinoamérica,

o porque nosotros tenemos la fuerza

de ese idioma que hablan, que tienen como nativos

483 millones de hablantes.

Por eso cualquier inversión

en nuestras hermandades con América

en la cultura en español, no solo española,

es el mejor camino para potenciar

el valor de España.

¿Vuestros principales objetivos ahora son Asia,

como decías,

por el prestigio que tiene el español,

y en América, en Estados Unidos,

estáis viendo la posibilidad de abrir más Centros Cervantes

teniendo en cuenta la evolución del español allí?

En el último Congreso de la Lengua,

que se celebró en Córdoba, Argentina,

firmamos un protocolo de colaboración Canoa,

que es la primera palabra de origen indígena

que entró en nuestro idioma de origen taíno

y ya la utiliza Colón en sus diarios.

El Proyecto Canoa es crear conciencia

a través de proyectos culturales comunes

y ya hemos firmado con la UNAM en México,

con la Casa del Inca Garcilaso en Perú

y con el Instituto Caro y Cuervo en Colombia.

Y en América somos muy conscientes de una situación

en la que está habiendo una lucha política

donde se mezclan las identidades y los idiomas.

La Casa Blanca, por ejemplo,

retiró el español de su página web.

Nosotros lo que queremos es sentirnos hermanados

con la situación de toda la población hispánica

en Estados Unidos

y vamos a abrir próximamente

un nuevo centro en Los Ángeles,

ya tenemos uno en Nueva York,

tenemos el Observatorio en Harvard,

tenemos centro en Alburquerque y en Chicago

pero queremos que el de Los Ángeles sea

como una especie de Casa de la Hispanidad.

Queremos cumplir allí un poco

la función que cumple en Madrid la Casa de América,

pero en el extranjero, que es nuestro ámbito de trabajo,

los países donde no es el español lengua nativa,

aunque ya los Estados Unidos

tienen casi 50 millones de hablantes nativos de español.

Ahora hablaremos del papel de la Casa de América,

me gustaría hacerte una pregunta más, Luis,

eres director del Instituto Cervantes

desde el 1 de agosto, 15 meses.

Habrás tenido tiempo para lo que habrás tenido tiempo.

Pero, de lo que has conocido,

de los países, de los centros que has conocido,

¿qué te ha llamado especialmente la atención?

Algo que hayas llegado a casa y hayas tenido que contarlo.

Bueno, te voy a ser completamente honesto,

porque, además, el director

de la Casa de América me comprenderá.

Uno llega con muchos proyectos culturales, filológicos...

y, después, el 80% del tiempo

se te va en problemas de recursos humanos

y en ver cuáles son las condiciones laborales

de la gente, y cuando llego a casa

a lo mejor lo que cuento es

cómo está el poder adquisitivo en Brasil

o el problema que se produce

cuando los trabajadores españoles

tienen que cotizar a la Seguridad Social

en Berlín, en Alemania,

y de pronto resulta que se les pierden 700 euros al mes

porque la cotización de impuestos en Alemania

es mucho más alta que en España.

Claro, así después le pueden dar al Instituto Goethe

350 millones de euros para que defienda a cultura alemana

y nosotros, en las transferencias del Estado,

estamos en 66 millones de euros.

Entonces, ¿cuál es mi tarea?

Pues dar mucho la lata a las autoridades

para ver si toman conciencia de la necesidad

de subir presupuestos y dar mucho la lata a mi plantilla

para decir: "Aunque estamos regular, esto es muy importante

y os pido la apuesta de vocación que merece la cultura española".

Bueno, aquí desde la Casa de América

desde "Conversatorios en Casa de América"

hacemos ese llamamiento.

Que se ayude a cuidar a nuestra lengua

desde el Instituto Cervantes,

también a través de la Casa de América,

aquí sois referencia del espíritu iberoamericano

por dos partes: en primer lugar,

por la parte de todos los que viven en Latinoamérica

y vienen aquí,

pero estamos hablando, Antonio,

desde Premios Nobel hasta grafiteros.

Sí, yo de la Casa destacaría tres cosas.

Primero tiene que ver con la naturaleza

y el alcance de nuestras actividades.

Obviamente, la Casa de América incluye América del Norte

y Estados Unidos y Canadá,

pero el foco principal

es América Latina.

Aquí nos gusta decir que nuestra misión es

hablar de América y escuchar a América,

sobre todo a Iberoamérica.

A diferencia de otras instituciones,

que son solo centros culturales

o foros de debate político o foros empresariales,

la Casa es todo eso al mismo tiempo.

Hacemos actividades del área política, económica, social,

cultural, por supuesto,

y estamos tratando de reforzar el área de ciencia y tecnología.

Y es una actividad muy intensa.

Al final del año hacemos casi 600 actividades.

Segundo, creo que es lo más importante

y el valor añadido de la Casa,

es que los países latinoamericanos se han apropiado

de la Casa como algo propio.

No hay una personalidad política, económica o cultural latinoamericana

que pase por Madrid y no le interese venir a esta Casa

como si viene uno a su casa.

Y, en tercer lugar,

es una Casa abierta a las ideas y a las personas.

Iré a las ideas aquí.

Damos cabida a las opiniones de unos y de otros siempre,

obviamente con gran respeto,

y a las personas, lo que decías tú,

desde un Premio Nobel a un grafitero circulan por aquí.

Jóvenes, consagrados, no consagrados,

conocidos, desconocidos...

Y luego también, no es algo menor,

la Casa da acceso libre, aquí no hay actos cerrados

y, además, son gratuitos.

Por tanto, esas tres cosas, creo.

De acceso libre

a miles de latinoamericanos

que viven en España, en Madrid, particularmente,

y que cada vez son más

y a los que estáis dedicando varios ciclos,

estáis trabajando en ellos.

Eso es muy importante, sí.

Yo creo que la integración de las comunidades latinoamericanas

en España es un modelo de integración,

de la misma manera en que lo ha sido

la integración de las comunidades españolas en América Latina.

Y esas comunidades son cada vez más numerosas.

En Madrid comunidad hay empadronados

350.000 latinoamericanos.

Pero si cuentas las dobles nacionalidades,

probablemente llegarían a 600.000.

No hay cifras exactas porque no contabilizamos

a las dobles nacionalidades,

para nosotros son españoles.

Es, para empezar,

una de las comunidades extranjeras más numerosas.

Y segundo,

que es una comunidad muy, muy enriquecedora.

Fíjate en todos esos cientos de miles de latinoamericanos

que viven en Madrid o en cualquier otra ciudad,

su influencia en la gastronomía,

mira la cocina peruana, mexicana.

Su influencia cultural: escritores, músicos,

directores de cine, actores,

políticos, empresarios, aquí ha habido empresarios extranjeros,

latinoamericanos, con gran éxito.

Todo eso es un gran enriquecimiento

para España

y para, en fin,

para todas las ciudades.

Yo creo que eso es importante,

a veces se habla mucho de la inmigración,

de los aspectos más negativos,

pero menos de los positivos y, en este caso,

son muchos.

Entonces, creo que esta Casa está bien situada

para poner en valor, precisamente,

los aportes de estas comunidades.

Vamos a montar ahora un ciclo que se va a llamar

"Acá es aquí" para poner en valor

toda esa aportación y vamos a empezar en octubre

con los colombianos en España.

-Nosotros en el Instituto Cervantes

hemos creado una estrategia cultural

de hacer del español y de España

una cultura de seducción democrática,

de identidades abiertas

frente a tentaciones supremacistas

e identidades cerradas, purezas inexplicables,

creo que la gran cultura española

después de su larga conversación con América

ha aprendido a ser una cultura de convivencia

y una cultura de enriquecimiento mutuo.

En ese sentido decía Antonio antes

que Madrid está empezando a sustituir a Miami

como la gran capital de integración

del mundo latino

y de eso se trata.

De convertir nuestra cultura

es una cultura seductora

para que tomemos conciencia

de nuestra manera de formar parte

de una comunidad que nos enriquece a todos

y la labor de la Casa de América en ese sentido en Madrid

está haciendo, una vez más,

consciente a Madrid de su verdadera singularidad:

Madrid como ciudad acogedora.

Yo nací en Granada,

llevo viviendo en Madrid 25 años,

nadie me ha preguntado nunca dónde nací

y, desde el primer momento, me tratan como uno más.

Esa identidad de Madrid

es lo que está del lado latinoamericano

representando ahora la Casa de América.

-Si me permites, Julio,

porque yo creo que el gran acierto del Instituto

y de la Real Academia

ha sido evitar la percepción

de que el español y la cultura

es patrimonio nuestro, no es verdad.

Es patrimonio de todos.

Las decisiones que han adoptado

el Instituto y la Real Academia

responden a eso y creo que eso es fundamental.

Antonio Pérez Hernández, Luis García Montero,

muchas gracias por estar aquí

en los "Conversatorios en Casa de América".

Muchas gracias.

-Muchas gracias, muchas gracias.

Y a ustedes les esperamos aquí, en el mismo lugar,

el mismo día y a la misma hora, seguiremos conversando.

(Música)

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Conversatorios en Casa de América - Luis García Montero y Antonio Pérez-Hernández Torra

21 nov 2019

Un programa de entrevistas a personajes de reconocido prestigio que pretende profundizar en la riqueza y la diversidad de las sociedades latinoamericanas.
Entrevista a Luis García Montero (Director del Instituto Cervantes) y Antonio Pérez-Hernández Torra (Director Casa de América).

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