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Conversatorios en Casa de América - Jorge Valdano - ver ahora
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Hola. ¿Qué tal? Bienvenidos.

Nuestro invitado de hoy, Jorge Valdano.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? Bien, muy bien.

¿No necesita presentación o la necesita?

Bueno, siempre se necesita, ¿no?

Hay mucho despistado. No todos quieren tanto al fútbol.

Si te tuvieses que presentar, ¿cómo qué te presentarías?

Bueno, como un hombre del fútbol.

He dado la vuelta entera, creo, alrededor del juego, ¿no?

He estado en todos los lugares

que se puedan estar dentro del mundo del fútbol.

Tal vez, si tuviese que definirte,

si la Real Academia nos diese una definición para nombres propios

que todavía no se da, ¿qué te parecería esta?

Valdano, sustantivo.

Dícese de un soñador de goles argentino

que vive en el límite entre dos mundos,

el del fútbol y el de la cultura,

que se profesan tanto amor como desprecio.

De alguna manera.

Bueno, había que atenuar el final de la frase.

Creo que desde Vázquez Montalbán

que ha sabido integrar las emociones al mundo de la cultura,

el fútbol pasó a ser otra cosa, ¿no?

Pasó a ser valorado de una manera distinta.

Jorge Valdano, gracias por estar en estos conversatorios.

Y ustedes,

bienvenidos a los "Conversatorios en casa de América".

(Música)

(Música)

Balón en juego para Enrique.

¡Andate a la izquierda!

Enrique jugá a la izquierda, pelota para Valdano, peligro de gol.

Métete en el área, colocala a Valdano

y viene el segundo gol.

¡Y vino... Gol!

(Música)

(Música)

Bueno, Jorge, lo decías.

¿Eres un hombre del fútbol que vive de la palabra

o un lector que vive del fútbol?

No, para mí, la palabra es fundamental asociarla al fútbol.

Para la gente de mi generación,

el fútbol era muy poca cosa sin la palabra, ¿no?

Yo que nací en un pueblo alejado del fútbol profesional,

recurrí a las revistas y a la radio para tener referencia

sobre los ídolos a los que idealizaba,

porque no podía ver en directo.

Y desde entonces,

la palabra y el fútbol para mí han estado siempre muy vinculadas.

Ahora, es otra cosa.

Ahora el fútbol está mucho más relacionado con la imagen,

y las palabras, como viajan en las redes sociales,

han acortado

el sentido de la frase, ¿no?

O sea, quiero decir,

estamos perdiendo los matices que son muy importantes

para cualquier análisis.

Nos hemos convertido en el "homo videns" que decía Sartori.

Tú has sido todo en el fútbol.

Lo comentabas antes. Hincha y jugador,

entrenador y directivo,

comentarista y escritor.

¿Con qué te quedas de eso

o con qué parte te quedas de cada una de las facetas

que has desarrollado?

No, sin duda, me quedo con el jugador

que, al fin y al cabo,

prolonga la infancia porque vive de un juego, ¿no?

Y, además, un juego apasionante.

Poder desarrollarlo en un gran escenario es un lujo.

Me parece hasta justo

que la profesión dure poco porque es incomparable, ¿no?

Y luego, sí,

me plantaron en el fútbol

y fui germinando alrededor del fútbol

para no alojarme mucho del campo y de lo que es mi gran pasión.

Siempre dije que el balón era una especie de vehículo

que me fue llevando por distintos sitios del mundo.

Me sacó primero de mi pueblo, después de mi país.

Me relacionó con mucha gente que hubiera sido imposible conocer

de no haber sido por el fútbol.

Y no solamente gente del mundo del fútbol,

sino gente del mundo de la cultura, por ejemplo.

Bueno, pues, no puedo más que estarle agradecido al fútbol.

Hiciste tu camino a Ítaca siempre con un balón debajo...

Siempre con un balón debajo del brazo.

Con una pelota.

Dices que realmente ser futbolista es ser un niño que está jugando.

¿Cuál es el otro puesto, el otro lugar, el otro rol

que se parece más a ese?

Es decir, tú a un futbolista

que quiera seguir viviendo del fútbol o unido a él,

¿qué le recomendarías que hiciese en sus años siguientes?

Uy, es muy difícil el día después.

El día después el futbolista lo ve como una especie de abismo.

Sencillamente porque vuelve al mundo de la gente corriente, ¿no?

Y, además, sin estar lo suficientemente preparado

porque ha vivido sobreprotegido por una estructura

que le ha ayudado a vivir desde la comodidad

y el día después...

Yo lo único que recomendaría,

es tener las horas ocupadas, ¿no?

Y ser, de alguna manera, alérgico a la nostalgia,

no mirar mucho para atrás,

porque si hay muy pocas actividades

que tengan la fuerza, la energía del fútbol,

que te hagan vivir con tanta presión,

pero con tanta emoción también, ¿no?

Sí, el día después es complicado.

¿Qué es lo que más me gusta de todo lo que hago?

Posiblemente, escribir, que es lo que más me cuesta también.

Pero hay también una búsqueda.

Lo que pasa es que uno si no está contento con la frase,

la puede corregir.

En el fútbol, no.

En el fútbol, las cosas son como son.

Si la tiraste...

Si tiraste el penalti afuera, que Dios te ayude, ¿no?

Ahí no hay manera de corregirla esa frase.

De hecho, decía alguien

que los futbolistas a los 50 años siguen soñando con ese balón

que no lograron meter a la portería.

Así es, así es. Sí, sí.

Sí, a los 50 años seguimos soñando,

pero, efectivamente,

son más los goles que fallamos que los que metemos.

¿Cuál es tu primer recuerdo del fútbol?

Bueno, es que el fútbol prácticamente nació conmigo.

No sé, no hay una barrera.

Siempre lo tuve incorporado a mi vida.

En mi casa estaba la seguridad,

representada por la figura de mi madre,

que fue muy importante en mi vida.

En el colegio, la obligación y en la calle estaba el fútbol.

Nací en un país con una relación claramente exagerada con el fútbol.

Y muy rápidamente empecé a disfrutar

del juego porque uno sabe

que tiene una ventaja con respecto a los demás.

Que ha nacido con algo más que los demás para jugar.

La pelota que está por encima del fútbol, ¿no?

La pelota estaba por encima de todo.

Sí. Ahora, los niños te piden una camiseta, ¿no?

Lo primero que hacen cuando se acercan los Reyes

es pedir una camiseta.

En mi generación, pedíamos un balón, ¿no?

El gran juguete comunitario.

Tu primer recuerdo de la literatura.

Mi primer recuerdo de la literatura es una colección de Salvat

y el primer libro fue "El retrato de Dorian Gray".

Es el...

Ahí empecé, de una búsqueda

absolutamente espontánea.

Si quieres conocer a una persona

que se ha acercado a la cultura

de una manera totalmente casual,

ese soy yo porque en mi casa no había libros.

La búsqueda fue absolutamente voluntariosa, ¿no?

Hablabas de "El retrato de Dorian Gray".

En "El retrato de Dorian Gray" dice Lord Henry que la belleza termina

donde empieza la expresión intelectual, ¿no?

Belleza, expresión intelectual. Una delgada línea roja.

¿Dónde pondrías la pelota allí?

Uf.

La pelota está tan relacionada a la emoción

que es muy difícil que lo intelectual venza

esa fuerza emocional.

Lo logra en ocasiones,

pero hay que hacer un esfuerzo importante.

Tú fuiste el primer deportista

que escribió en la Revista de Occidente

y es verdad que hay algunos grandes escritores

que han aplicado su talento al fútbol.

Galeano, Sacheri, Villoro...

Incluso un Nobel como Vargas Llosa, ¿no?

Sin embargo,

pocos futbolistas han aplicado su talento a la literatura, ¿no?

Tú eres ahí uno de los pocos,

y hace unas semanas te concedieron el premio Manuel Vázquez Montalbán

que eso, supongo, que será un golazo por toda la escuadra.

Bueno, me ha hecho mucha ilusión, efectivamente.

Y es verdad,

había un montón de intelectuales mirando

por el ojo de la cerradura el mundo del fútbol, ¿no?

Lo que no había,

es desde el mundo del fútbol mirando

por el ojo de la cerradura hacia el otro lado,

hacia la sociedad, ¿no?

Bueno, pero cada vez hay más.

Fuera de España, se me ocurre nombrar a Tostão,

aquel jugador del Brasil de los 70 que escribe muy bien

y cosas muy, muy interesantes con una sabiduría

que ha sacado de su condición de genio del fútbol, ¿no?

pero hay muy poca gente

que ha tratado de analizar el fútbol desde adentro.

Muy poca gente, muy poca gente.

Tal vez, tú que conoces bien a los futbolistas,

y ahora que no nos escucha nadie, ¿los futbolistas son mucho de leer?

Bueno, leen como cualquier ciudadano, ¿no?

Como que me preguntes:

"¿Los carpinteros son mucho de leer?"

Bueno, pues, no le sirve para ser mejores carpinteros,

pero seguramente hay carpinteros a los que les encanta leer, ¿no?

Sí que se leen, están interesados

por lo que ocurre en la sociedad,

aunque muchas veces hacemos lo posible

para que vivan fuera de la realidad, ¿no?

Están tan sobreprotegidos que muchas veces

le quitamos contacto con el otro, que es tan importante.

Eso era lo que te iba a decir.

Cada declaración que hace un futbolista

muchas veces tiene más dimensión social

que la que hace un intelectual.

No le sucede eso a los carpinteros, por eso te pregunto yo.

¿Hasta qué punto está justificada

esa dimensión social de cada opinión?

Bueno, es la fuerza de la fama, que no te da ninguna autoridad,

la fama no te hace más sabio,

y es la fuerza de la emoción.

Lo que ocurre es que el futbolista ya aprendió mucho en el camino

y se refugia en los lugares hechos

para no meter la pata, para no equivocarse,

para no generar una polémica que lo pueda incomodar.

Y eso, lógicamente,

provoca que se le subestime intelectualmente.

Pero lo hacen en defensa propia y hacen bien.

Decía Umberto Eco que el fútbol forma parte del carnaval cultural.

Está bien.

Me parece...

que está bien la definición, está bien traída.

Y tú que has seguido la historia del fútbol,

la historia de los futbolistas en primera persona

desde hace algunas décadas,

¿en qué cambió el futbolista de ayer,

el futbolista de los años 70, del futbolista de hoy?

No ha cambiado el futbolista, ha cambiado el fútbol.

Ha generado una industria del entretenimiento alrededor

que mueve miles de millones.

Culturalmente, ha adquirido otro tipo de aprecio,

por decirlo de algún modo.

Se ha adaptado muy bien a la infantilización de la sociedad,

que es un hecho y el fútbol ahí encaja a la perfección.

Incluso a esta tendencia,

en donde confundimos la ficción con la realidad, ¿no?

En todo esto, el fútbol está hecho a medida.

Y el futbolista

tiene el papel de héroe dentro del fenómeno, ¿no?

Y no es poca cosa, claro. Esto le da una fuerza descomunal.

Lo que pasa, que esta es una sociedad

que tiene otra característica, la de consagrar el olvido,

de manera que conviene no tomarse muy en serio el papel de héroe,

porque a los 30 años te lo quitan.

Por cierto, que el primer héroe tal vez fue Maradona, ¿no?

Con el que compartiste tú uno de los partidos

que lo hizo héroe. Algunos.

En la historia del fútbol, hay otros héroes.

Di Stéfano, Pelé.

Pero fíjate que en el Mundial del 86...

FIFA siempre hace una película oficial de los Mundiales.

Y en el 86, la película se llamó "Héroes".

Y por supuesto que en la portada estaba Maradona.

Sí, fue el primer gran producto de consumo,

por decirlo de algún modo,

universal porque se trataba de un gran futbolista,

pero también de un gran personaje.

Y porque vuestra victoria a Inglaterra

tal vez era un poco la revancha histórica

de esa guerra perdida por las Malvinas.

Totalmente, totalmente.

Sí, con el tiempo ha quedado todavía más claro, ¿no?

Esto fue: "Con bombarderos ganan ustedes.

Sin bombarderos, ganamos nosotros".

Algo así.

Y todos volvimos a Argentina en avión,

pero Maradona volvió arriba de un caballo blanco.

Vamos, Maradona volvió como un prócer.

Desde ese momento, es imbatible en términos emocionales.

Ese partido nos deja el que han llamado,

el que se ha denominado "el gol del siglo",

que tú lo viviste, pues, como primer espectador

a muy pocos metros.

¿Cómo fue ese gol? Sí.

Bueno como fue una obra de arte,

una obra de arte como las que hay en el fútbol,

totalmente espontáneo en donde él va eligiendo

y desechando ideas y es apasionante ver

cómo funciona el cerebro de un genio en acción, ¿no?

A toda velocidad.

No a tanta velocidad

porque completó aproximadamente 10 segundos en 50 metros.

O sea que atléticamente es una marca batible,

incluso por nosotros dos así en traje.

Pero, claro, en el camino hay freno,

hay arranque, hay engaño

y bueno, francamente,

fue un privilegio verlo desde tan cerca.

Ese fue mi papel.

Ese y sacar la pelota de la portería.

Ese fue tu papel en ese momento porque vamos a ver.

La inmensa mayoría de los niños, si les dicen: "¿Cuál es tu sueño?".

Uno: ser futbolista.

Dos: jugar con mi Selección.

Tres: jugar un Mundial.

Cuatro: ganar el Mundial.

Y quinto:

ya meter un gol en el partido

en el que mi Selección gana un Mundial.

Y eso te sucedió a ti en México 86.

Todo eso que has contado, a mí me tranquiliza mucho.

El hecho de saber que he vivido lo máximo

que te puede ocurrir dentro del mundo del fútbol,

que no hay una emoción más grande que esa.

Sí, eso te ayuda a vivir más tranquilo el resto de tu vida.

Eso y a pasar página y a decir:

"Me tengo que dedicar a otra cosa

porque esto no se va a volver a repetir".

¿Cómo fueron esos segundos desde que tienes la pelota

casi en el centro del campo

hasta que haces, hasta que consigues ese objetivo?

Siempre digo que iba recitando la oración a la pelota.

En realidad, era muy simple:

"Entra, por favor porque eso va a contribuir

a que sea menos desgraciado el resto de mi vida".

Y cuando fui consciente de que entraba,

es el clásico momento "Esto no me está pasando a mí".

(RÍE) O sea que...

Es una felicidad que te supera.

Al fin y al cabo,

el fútbol había sido parte sustancial de toda mi vida

y ese era un momento de culminación indiscutible.

Eso fue en el año 86, en México.

Han pasado casi 35 años.

Has escrito varios libros,

uno que habla sobre el fútbol como escuela de vida.

Bueno, varios, ¿no?

A mí, personalmente, el que más me ha gustado es este.

"Los 11 poderes del líder", aunque no es el último.

Y hablas de que al final,

lo que sucede en un partido de fútbol,

es lo que sucede en la vida, ¿no?

Hablas de cuáles son las claves para ser líder,

para llevar a cabo tus objetivos de la mejor manera, ¿no?

Yo siempre he dicho que un equipo es un estado de ánimo.

O sea, no se me escapa que el fútbol tiene muchas variables.

La física, la técnica, la táctica,

pero el estado de ánimo es lo único que influye en todas.

Y en este libro,

lo que intenté es hablar de 11 poderes

que de alguna manera ayudan a modificar el estado de ánimo.

O positiva o negativamente.

Y sí, es un libro que integra el fútbol a la sociedad.

Yo siempre he creído en la fuerza formativa del fútbol.

Creo que es un vehículo de comunicación insuperable.

O sea,

el niño se acerca al fútbol no cómo se acerca a las matemáticas.

Se acerca al fútbol con la mente totalmente abierta

y lo abre el placer.

La mente está abierta por el placer.

Y ahí es el momento de aprovechar

la circunstancia para meter valores,

para meter ideas,

para meter conceptos que me parece que pueden ser muy formativos.

Hay 11 características del líder, de líder para la vida,

que se ve en el fútbol, pero que se puede aplicar a la vida.

Tú vas desgranando las 11,

que son como los 11 jugadores de fútbol.

Incluso, pones ejemplos de líderes en el fútbol.

Por ejemplo, una de las características: la humildad.

¿Qué historia se te ocurre a ti de fútbol para poder describir

la humildad necesaria para triunfar en la vida?

Bueno,

la humildad tiene la enorme ventaja

de atacar a ese enemigo terrible

que es la vanidad,

que te aleja de la realidad y que no te ayuda a aprender.

La humildad tiene la ventaja

de que nos ayuda a formarnos sencillamente

porque nos cuenta la verdad sobre nosotros mismos.

Es muy claro a la hora de decirnos en qué somos buenos,

pero también nos dice en qué somos malos, en qué podemos mejorar.

Y sí, hay anécdotas de todo tipo.

Yo en este caso, cuento uno de Bilardo,

que después de aquel mundial del 86,

nos vio muy relajados

y nos vio con una relación con el fútbol,

llamémosle menos profesional, ¿no?

Y un día nos subió arriba a un autobús

en Buenos Aires a las 6:00 de la mañana.

Nos llevó a una parada de metro

y ahí veíamos ese espectáculo social

que consiste en ver a gente que entra y sale del metro

a las 6:00 de la mañana.

Todo el mundo con un paquetito debajo del brazo,

donde posiblemente llevaba la comida del mediodía.

Y después de 40 minutos o una hora, se levantó y dijo:

"Esta gente sale de su casa de noche

cuando sus hijos están durmiendo

y vuelven a su casa de noche cuando sus hijos ya están durmiendo.

No vuelvan a decirme que el entrenamiento es largo".

Bueno,

ahí está una lección de líder

que te pone ante una realidad odiosa.

Lógicamente, ese autobús volvió al hotel

con 20 jugadores muertos de vergüenza

porque cuando te ponen ante la realidad de una manera tan cruda,

pues las lecciones son más fáciles de aprender.

El estilo es otra, ¿no?

El estilo es muy, muy importante.

O sea, en el fútbol no hay nada más importante que el resultado.

Además, el resultado es Dios en este momento.

Pero el estilo está antes que el resultado

porque en el fútbol no hay nada más fácil

que perder tres partidos seguidos

y en esos momentos,

en donde te rodea una sensación hasta de catástrofe

porque las palabras se vuelven muy locas

cuando un gran equipo pierde partidos,

pues hace falta un refugio y el refugio es el estilo.

Bueno, lo que en fútbol se llama estilo,

y en la empresa quizás se llame cultura corporativa.

Pero siempre es necesario una idea de fondo

que nos ayude a todos a entender

de qué nos tenemos que sentir orgullosos,

y de qué nos tenemos que sentir avergonzados.

Que es una de las razones, a lo mejor,

por las que entrenadores de no mucha carrera,

desde el punto de vista de los banquillos como Guardiola,

como Zidane llegan como entrenadores a sus equipos

y triunfan, ¿no?

Bueno, son entrenadores que tienen mucho carisma.

No es lo mismo el discurso de un jugador

que no ha sido nadie en el fútbol,

que el discurso de un jugador que ha sido admirado, ¿no?

Son personajes que tienen mucha energía.

Una auténtica obsesión por el fútbol,

que es una característica imprescindible

para ser entrenador en estos momentos,

y desde ahí, son capaces de transmitir,

que es de lo que se trata.

Otra de las características de las que hablas es la pasión.

Y ahí nombras a Raúl,

que fuiste tú como entrenador la persona,

por cierto, que le subió al primer equipo del Real Madrid.

Sí, Raúl nació con esa pasión.

Yo, en el libro, y además lo creo,

la pasión tiene dos aceleradores.

Uno es el amor a la tarea, en este caso, el amor al fútbol.

Y otro es el amor a la empresa,

al club en el que trabajas.

Por eso, Raúl completó su mejor obra en el Real Madrid

como Guardiola la completó en el Barcelona.

Ese tipo de identificación hace que uno sea capaz de transmitir,

no solo ideas, sino también emociones.

Y la curiosidad también, ¿no?

Que es lo que nos sigue manteniendo jóvenes.

A algunos les sigue manteniendo jóvenes, a pesar de su edad.

Sí.

Es posible que hace 20 años no lo hubiera puesto como los 11 poderes.

Ahora, la curiosidad es imprescindible

porque la gente tiene que reinventarse permanentemente

y el que es curioso tiene una ventaja importante, ¿no?

Sí.

El vestuario es otra básica.

Bueno, el vestuario es una imagen

para contraponer a la del talento.

El talento habla del individuo, el vestuario habla del equipo,

de la necesidad de que un equipo sepa vivir juntos para jugar juntos.

No es lo mismo en un partido

salir a ayudar a un amigo,

que salir a ayudar a un compañero

con el que ni siquiera te llevas del todo bien, ¿no?

Cuando en el vestuario todo el mundo se siente importante

y hay una muy buena relación humana,

las cosas, al final,

terminan resultando bien también dentro del campo, ¿no?

Y la palabra.

Sí, sí.

La palabra que ahora tiene muchos vehículos, ¿no?

Ahora la palabra viaja en internet, en intranet, en Twitter,

pero estamos perdiendo un poco

la palabra directa,

la palabra que nos permite entender,

no solo en lo que se habla, sino también lo que dicen los ojos.

Bueno, pues, todo esto sigue siendo imprescindible

y me da miedo que esa palabra,

la palabra directa esté perdiendo fuerza, ¿no?

Algunos de los 11 ingredientes de liderazgo en el fútbol

y también en la vida, ¿no?

Has llegado a decir que lo que vertebraba a España es el AVE

y el fútbol.

Yo añadiría Radiotelevisión Española, pero,

el AVE y el fútbol...

Lo que vertebra Iberoamérica, ¿puede ser también el fútbol?

¿Desde España hasta América y desde América hasta España?

Bueno, digamos que el fútbol es muy importante.

Cada vez encontramos más imágenes para darle más relieve,

para darle más importancia,

pero bueno, tampoco cura el cáncer ni los procesos de decadencia

como los que existen desde hace tanto tiempo

en todo Latinoamérica.

Pero, sí, que el fútbol tiene un poder cultural muy fuerte

en toda Latinoamérica.

En algunos países como Brasil,

Uruguay o Argentina pues tiene

un poder que va más allá de lo razonable, ¿no?

Y, bueno, lógicamente, sirve para generar vínculos, ¿no?

Y además para que la gente se acerque al arte.

Es el arte de los pobres el fútbol, ¿no?

De aquellos que no pueden acceder a la cultura en mayúsculas,

por decirlo de algún modo,

pero son capaces de captar la belleza de un Maradona,

de un Messi, de jugadores que son creativos

y que son capaces en el campo de inventar cosas muy atractivas.

Sí, sí.

Y, sobre todo, promueve los valores,

la cultura del esfuerzo.

Eso es lo que los niños aprenden también viendo fútbol.

Sí. Yo siempre digo que el fútbol...

Uno en el fútbol aprende sin saber que aprende, ¿no?

Aprende a repartir roles,

aprende, efectivamente, la importancia del esfuerzo,

de la solidaridad, de la cooperación.

Hay un montón de lecciones implícitas mientras uno juega.

Por eso hablo de la fuerza formativa del fútbol.

¿Y hacia dónde va el fútbol?

Por ejemplo, antes de esta entrevista,

me contabas que el fútbol era antes más violento de alguna manera,

se daban las patadas que ahora, ¿no?

Entre otras cosas, por la televisión.

¿Hacia dónde vamos?

Bueno,

vamos hacia un fútbol cada vez más académico

porque la calle como escenario de aprendizaje del futbolista

prácticamente ha desaparecido

y ahora el futbolista se forma en escuelas de fútbol.

Eso nos pone ante un futbolista

que aprende su oficio de una manera muy estructurada,

pero cada vez hay menos futbolistas diferentes.

De esos que...

La diferencia es lo que te respetaba el aprendizaje en la calle.

Luego, está creciendo la industria.

La industria cada día es más potente.

Acabamos de ver una Supercopa de España jugada en Arabia Saudita,

Saudí.

Bueno, pues, eso, lógicamente, no puede más que crecer.

Iba a decir no puede más que empeorar, pero bueno,

voy a decir no puede más que crecer.

Quiero decir,

que el negocio poco a poco se está devorando al fútbol

y todavía no hemos sabido tender

los puentes entre lo nuevo y lo viejo, ¿no?

Lo viejo es el juego mismo

y lo nuevo, es todo lo que rodea al fútbol, ¿no?

El negocio.

¿Vamos a hacer una globalización del fútbol que puede acabar,

por ejemplo, con una Liga europea?

Sí, tranquilamente.

Eso, tarde o temprano será inevitable y eso sí

que va a cambiar el fútbol tal y como lo conocemos.

De manera que la imagen del tren

ya no va a servir

porque el fútbol nos va a acercar a los países vecinos,

pero nos va a alejar de los pueblos vecinos.

Y va a haber dos velocidades.

Un tipo de club que va a tener como mercado el mundo entero,

y otro tipo de club que va a tener como mercado

su ciudad o su provincia.

Jorge Valdano,

muchas gracias por esta media hora de conversación apasionante

y hasta una próxima ocasión.

Muchísimas gracias a ti.

Y nosotros les emplazamos aquí en el mismo lugar,

el mismo día y a la misma hora, seguiremos conversando.

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Conversatorios en Casa de América - Jorge Valdano

23 ene 2020

Un programa de entrevistas a personajes de reconocido prestigio que pretende profundizar en la riqueza y la diversidad de las sociedades latinoamericanas.

Entrevista a Jorge Valdano.

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