Conversatorios en Casa de América Canal 24H

Conversatorios en Casa de América

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 Conversatorios en Casa América - Chencho Arias - ver ahora
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Inocencio Arias, ¿qué tal? ¿Cómo está?

Hola, buenos días.

Durante cuánto tiempo ha sido usted diplomático?

Yo diría que...

43 años, quizá.

43 años.

Un año y medio que me dejé o dos años

que me dejé la carrera para ir al Real Madrid.

Por lo tanto, habré estado 41

en la carrera diplomática.

Más de cuatro décadas.

Es un diplomático con solera que no se muerde la lengua

y que acaba de presentar su último libro,

"Con pajarita y sin tapujos".

Hola, ¿qué tal?

Bienvenidos a los "Conversatorios en Casa de América".

(Música)

(Música)

Inocencio Arias ha ocupado

todos los cargos,

todo el escalafón del...

del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Director, subsecretario, secretario de Estado,

embajador, embajador ante las Naciones Unidas

durante siete años,

portavoz en los gobiernos,

además, en los tres tipos diferentes de gobiernos que había,

liderado por un CD, por el PSOE y por el Partido Popular.

Sí, estuve en el mismo puesto

de Director General de la Oficina de Información

con los tres, con intervalos.

Al llegar el... cambió el Gobierno,

ese Gobierno me cambió de sitio

porque aún no tenía confianza conmigo,

pero me volvió a llamar al puesto

y luego otra vez ocurrió con el PP.

Y además, siendo además usted un diplomático que habla claro,

que no se muerde la lengua.

Sí, pero hablo más claro ahora que entonces.

¿Ah sí, no? Entonces tenía que contenerme.

Estuve en varias ocasiones al borde del abismo.

Varios compañeros míos

a los que yo o bien les caía gordo

o que tenían envidia porque

mi carrera iba viento en popa,

estaban deseando que me pegara el trastazo,

pero estuve al borde del abismo.

Pero creo que nunca...

En una ocasión me castigaron.

Cuando yo dije después de la guerra de Irak,

cuya intervención, la intervención de España

no en la guerra, que España no intervino en la guerra,

España intervino políticamente,

pero no militarmente.

Yo lo había apoyado de embajador en la ONU,

la alianza con Estados Unidos.

Y, en un momento determinado, cuando habían pasado varios meses,

dije que si las armas de destrucción masiva no aparecían,

todo se pondría en tela de juicio.

todo sería cuestionado.

Eso me provocó un castigo del Ministerio,

que me dejó sin vacaciones.

Acababa de llegar a España

y me dijeron que volviera a Nueva York.

Bueno, eso es lo mejor que le podía pasar, eso...

Lo que dijo usted, lo dijo Blair en su día.

Lo que yo dije era una verdad como un templo.

como un templo.

Si hubiese una intervención militar

en un país con pérdida de vida humana,

porque tenía armas de destrucción masiva,

que las había tenido,

pero resulta que al llegar ahí no se descubrían

y ya llegaban los americanos cuatro meses en Bagdad.

Estaba claro que si no aparecían

todos se iba a poner en tela de juicio y se ha puesto.

Pero claro, eso hacía el juego a la oposición española,

a la oposición al Gobierno de Aznar

y entonces... Zapatero.

Entonces...

En el año 2003. Hablé demasiado pronto.

No estaba el horno para bollos.

Bueno, cuéntennos, más de 40 años,

¿cómo es la vida de un diplomático?

¿Es la vida que se ve en los anuncios de Ferrero Rocher?

No, no eso...

El cóctel en realidad es un invento infernal

para un diplomático.

Un invento, es un peñazo total,

porque uno va a un cóctel...

La gente no se da cuenta de eso.

Uno va a un cóctel en un 80% de las ocasiones,

un diplomático por obligación.

Si no nos invitaran a cócteles,

uno estaría suspirando por ir a un cóctel europeo.

Nos invitan a cuatro a la semana,

pero uno va allí

porque uno allí puede hacer una gestión,

cumple con el que le ha invitado, al que le debo un favor,

o que es amigo o es un país amigo.

¿Cómo el embajador de España

no va a ir al cóctel de designaciones de Argentina,

o el de Guatemala, o el de Marruecos?

¿Cómo no va a ir?

Tiene que ir, tiene que ir.

Pero claro, uno está hasta el gorro de ir a cócteles.

Pero ahí, aparte de que se cumple con el que te ha invitado,

pues puedes hacer una gestión con un ministro

o con un industrial importante,

que lo has visto la semana pasada,

no quieres darle la lata para que te reciba otra vez,

pero quieres decirle cómo va lo mío.

Entonces eso lo puedes hacer en el cóctel, entonces...

Pero el cóctel es un peñazo,

entonces la vida del diplomático

es trabajar en el exterior

para que en España salga las cosas bien

o para que los españoles vivan mejor en ese país,

o para que se tenga asistencia judicial,

etcétera, etcétera.

Pero, sí le diré,

atendiendo a su pregunta,

que la importancia del diplomático

ha decaído brutalmente, el que no lo ve está ciego.

¿Por qué ha decaído?

Pues por el desarrollo de las comunicaciones.

Por ejemplo,

ahora el ministro de Asuntos Exteriores de España,

o la ministra en este caso,

va a Bruselas, digamos, como mínimo una vez al mes,

y se ve con todos sus colegas de la Unión Europea.

Entonces, ¿qué ocurre?

Porque antes era el embajador

el que tenía que hacer la gestión

que en este momento está haciendo el ministro personalmente

con su colega belga,

con su colega italiano o con su colega francés,

porque lo está viendo en la reunión.

Luego el internet, el teléfono móvil, el "mystére".

Eso nos ha quitado una enorme importancia.

¿Quiere decir que somos prescindibles?

Para nada de nada.

El diplomático es necesario,

pero nuestro papel,

nuestro papel de la época de Napoleón

en que una comunicación de Roma a París

tardaba con buenos caballos doce o catorce días,

pues ahora es instantánea.

Los diplomáticos, su peso ha bajado.

¿Si usted naciera hoy volvería a ser diplomático?

Yo creo que sí, creo que sí.

Es una carrera en la que...

económicamente es normalita,

hay otras profesiones

de oposición en España

oposiciones difíciles,

que se gana mucho más dinero.

Pero, y... otra oposición en España

como la que era mi padre o mi hermano,

que no tiene jefe,

lo cual es una divinidad, no tener jefe,

como notario no tienes jefe.

Eso vale dinero y sudores y estrés.

Bueno, pero aparte de eso,

aquí estás vendiendo...

a un país entero, ¿no?

Vendiendo en el mejor sentido de la palabra.

Estás vendiendo la imagen del país,

estás ayudando a un industrial de...

Aranjuez, que tiene una cosa que puede vender en Perú

o está ayudando a un pintor español

o a una empresa que quiere...

pujar, hacer entrar en una subasta para hacer una carretera

en Arabia Saudita.

Entonces esto, esto es muy reconfortante.

Yo lo volvería a hacer. ¿Qué duda cabe?

Bueno, usted es bastante polifacético.

Además de sus sueños en el Madrid ha escrito muchos libros.

Hay uno,

"La trastienda de la diplomacia de Eva Perón a Obama,

25 encuentros que cambiaron nuestra historia",

en el que nos describe eso,

esas escenas

en las que de verdad el mundo ha dejado de ser

como iba a ser después de los encuentros.

Ese lo escribí con una periodista, con Eva Celada,

es el único que he escrito con otra persona,

y efectivamente, describimos

cómo los encuentros internacionales

pueden afectar o no afectar al curso de la historia.

Y bien, cómo se preparan

y quién los hace bien,

quién los hace mal, que...

qué consideración hay que tener...

Por ejemplo, si viene un árabe,

pues no puedes dar una comida

que para quedar bien saques Vega Sicilia

porque piensa que lo estás insultando.

Y curiosamente, como se vio en la ONU,

cuando un embajador en la ONU estaba solo contigo,

normalmente sí aceptaba el vino

y algunos de ellos conocían los vinos excelentes.

Ahora, cuando invitaba a cuatro o cinco juntos, ya era inútil.

Pero en fin, quiero decir que...

Con un árabe no podíamos estar como estamos sentados ahora.

Enseñar la suela de los zapatos

en ciertos países árabes es insultante.

Por lo tanto, hay que saber preparar esos encuentros internacionales,

esas cumbres, porque hay que tenerlo en cuenta.

Y luego, ¿qué resultados salen o no salen?

Resulta que es algo que es simplemente fuegos artificiales,

a veces hay reuniones internacionales,

que son fuegos artificiales y otros, sin embargo,

pues cambian el destino del mundo.

Muchas veces los fuegos artificiales...

La de Yalta entre los tres grandes de la época,

Churchill, Roosevelt y Stalin,

ese cambió el destino del mundo, sobre todo del europeo,

incluso el asiático.

Otras son bla, bla.

En muchas reuniones internacionales hay más bla bla que nada más.

Hablar, hablar porque no se ponen de acuerdo

o porque no quieren llegar a un enfrentamiento

o porque la cosa no está bien preparada,

pero hay muchas reuniones, por ejemplo, en la ONU,

el 50% del tiempo es bla, bla.

Le voy a preguntar de la ONU,

pero antes, ¿usted recuerda alguna

en la que haya tenido un papel importante como...

como embajador...?

Yo fui embajador en Naciones Unidas.

Entonces en aquel momento, ya lo hemos citado,

el tema de la intervención en Irak fue lo decisivo,

que tuve que mojarme ahí,

no siempre con entusiasmo,

pero lo hice fielmente porque el Gobierno Aznar,

democráticamente elegido, que a veces la izquierda olvidaba,

haber llegado a una alianza con Estados Unidos.

Y la instrucciones hay que seguirlas

con Aznar, con el PSOE, con el que esté en el poder.

Y si disientes tienes que irte, tienes que dimitir.

Si te repugna lo que te están ordenando,

tienes que dimitir.

Entonces, esto fue una situación un poco traumática

de ver que se iba a una intervención militar

Estados Unidos apoyado políticamente

por 30 o 40 países, entre ellos España.

Pero claro, era algo que aquí producía enorme repulsa.

En mi propia familia, había miembros que estaban claramente en contra.

Eso te produce entonces una un poquito de estrés.

Y luego otras ocasiones... ¿cuál diría yo?.

Bueno, otro momento delicado lo vivimos en...

en Lisboa,

cuando asaltaron nuestra embajada

y cuando se corría el peligro

de que nos raptaran a los diplomáticos,

al embajador y a los que trabajábamos allí

y nos pidieran canjearlos por las personas

que iba a ejecutar aquí Franco.

O sea que ha habido ciertos momentos delicados,

pero en fin, no tanto.

Yo estoy muy satisfecho de mi carrera.

Tengo mucha suerte, la verdad.

Mucha suerte, mucha suerte.

He sido la persona que estaba en el lugar adecuado,

en el momento adecuado y me ha ido muy bien,

me ha ido muy bien.

Bueno, escribió también "Los presidentes y la democracia",

analizando la política exterior de cada Gobierno para el que trabajó,

desde Adolfo Suárez, nada menos, hasta José Luis Rodríguez Zapatero.

¿Puede contarnos, resumirnos...

repasar la política exterior de 40 años?

Bueno, yo creo que todos tenían una cosa en común

y es que todos querían defender a España.

Otra cosa común es que ninguno hablaba inglés

y, aparte de eso, ya había diferencias.

Había unos que sentían muy cómodos en el mundo exterior,

como González o como Aznar o como...

y Zapatero sin embargo no.

Zapatero estaba incómodo en el mundo exterior y se le notaba.

Tenía una entrevista con un alto dignatario extranjero

y estaba deseando que terminara.

Cuando iba a la ONU, mis compañeros,

yo ya no estaba de embajador,

pero los que dejé allí, que habían sido colaboradores,

me decían: "En todas las entrevistas

quiere terminar enseguida porque no está cómodo".

Y se podrían contar de eso...

quinientas anécdotas.

Por ejemplo, en la ONU, una vez,

Zapatero montó una cena imitando a Francia,

una cena para homenajear a los países hispanos,

a Argentina, a Venezuela, a Uruguay,

a Colombia o Guatemala.

Y entonces invitó a todos los presidentes,

que le dijeron querían.

Había once en ese momento en Nueva York,

a los ministros, a los embajadores,

a los altos cargos de la ONU y a otras personas de Nueva York.

Entonces montó una cena por todo lo alto.

en un momento en que estábamos un poco tiesos,

no había fluido o estaba...

Pero en fin, eso, perdidos a la mar.

Una en el Waldorf Astoria,

que es el Gran Hotel de Nueva York,

al que van los presidentes americanos.

Ahora quizá no vayan porque lo han comprado los chinos

y ahora han puesto micrófonos hasta los bidés.

Pero iban los presidentes americanos.

Ahora irán al Plaza.

El Plaza lo han quitado,

ahora lo han convertido en apartamentos.

Irán a, no sé...

Bueno, pueden ser varios.

Bueno, entonces montó esta cena por todo lo alto,

que era a las 19:45 de la tarde

y a las 13:30 o 14:00

a nuestro presidente, a Zapatero,

no le apetecía ir a la cena, a su cena,

organizada por él y pagada por él.

Entonces, se lo hago breve porque estamos en la tele

y a lo mejor tiene que entrar la publi, no sé.

Tenemos que hablar de varios presidentes.

Entonces lo hago breve.

No fue la cena.

La embajada tuvo que llamar diciendo que estaba indispuesto,

cosa que era mentira, se fue a cenar con un amigo.

Y la cena nos costó 112.000 dólares.

Entonces, ¿qué demuestra eso? ¿Que es un loco? No.

Que le importaba un pepino el tema de la política exterior.

Le importaba un pepino.

Por tanto, es de todos ellos

el que, no porque no hable ese idioma,

Porque Suárez tampoco hablaba idiomas.

Los otros hablaban algún idioma,

francés o algo de alemán.

Calvo-Sotelo también habla francés, Aznar hablaba francés.

Pero Suárez y Zapatero no hablan idiomas.

Pero Suárez se encontraba muy cómodo en la política exterior,

muy cómodo.

Yo viajé con él varias ocasiones y Zapatero, sin embargo,

eso no le gustaba, estaba...

Hay una foto en uno de mis libros,

hay una foto que publicó la prensa

creo que en una reunión de la OTAN o de la Unión Europea,

en la que se ve en un rincón de la sala,

es un momento de descanso, están tomando un café,

a todos los presidentes de la Unión Europea o de la OTAN,

no lo recuerdo,

charlando y hablando de lo que han discutido

o de fútbol, del Madrid-Mánchester o del Barça-Milán, salen hablando,

y está Zapatero en primer plano, él solo

haciendo como que hojea unos papeles.

Te das cuenta que no le gusta estar con los otros,

que no está cómodo.

¿Qué cuernos está haciendo ojeando papeles

mientras los otros...?

¿Qué pasa? ¿Lo iban a examinar después?

Zapatero no estaba cómodo en la política internacional.

Adolfo Suárez, que no hablaba...

La política interior no la juzgo.

Sí, sí, por eso.

Adolfo Suárez no hablaba idiomas...

pero estaba muy cómodo en la política exterior

y en ciertos sitios,

primero despertó una enorme expectación porque...

era el principal artífice con el rey detrás de la democracia

y era un franquista, era un franquista

que estaba trayendo la democracia.

Eso, en el extranjero, en Francia, en Italia, en Alemania

lo veían con reserva, no acababan de creer,

pero se dieron cuenta que iba en serio.

Suárez despertó expectación

y una cierta simpatía.

Pero luego otro sitio, por ejemplo en Iberoamérica,

es que arrasaba.

Adolfo Suárez era como Felipe en Iberoamérica,

Don Felipe González,

es que iba y era como un actor de cine,

que arrasaba con los grandes,

los pequeños, con las mujeres, con el hombre.

Entonces Suárez se encontraba

bastante, muy cómodo con la política exterior,

le gustaba, le gustaba salir,

pero aquí tenía problemas muy gordos,

pero le gustaba viajar e ir al extranjero.

Calvo-Sotelo, aunque estuvo poco tiempo,

tuvo un papel importante.

Estuvo muy poco tiempo.

Es el gran ignorado de la transición,

cosa que es injusta.

En política exterior hizo alguna cosa importante.

Empezó y cerró como la mitad de los capítulos

para entrar en Europa,

cosa que es importante.

Luego el PSOE se apuntó el tanto,

que era lógico, porque cerró los últimos,

algunos de los más importantes,

pero Calvo-Sotelo había...

Pero otra cosa que hizo

en contra de la opinión pública

fue entrar en la OTAN.

La OTAN nos metió Calvo-Sotelo.

Mucha gente piensa que nos metió Felipe González, no,

Felipe González fue valiente y después de haber hecho campaña

diciendo: "OTAN de entrada no",

se dio cuenta de que era perjudicial para España salir,

fue valiente, le echó pantalones,

tenía sentido del Estado y nos quedamos en la OTAN

con el referéndum.

Pero en la OTAN nos había metido Calvo-Sotelo con Pérez-Llorca.

Sí, sí.

Felipe González...

Felipe González, quizá, es el que ha tenido

más proyección exterior de todos por varias razones:

hablaba en francés,

estuvo 12 o 13 años,

eso te da tiempo para conocer gente,

Calvo-Sotelo estuvo 21 meses, creo.

Y luego, por otra parte,

era una persona con sentido de Estado

y que logró hacer amistades

con personas muy importantes.

Por ejemplo, con Gorbachov,

con el canciller alemán.

Claro, se lleva muy bien con Bush padre.

Es decir, que Felipe González en política exterior,

todo el mundo en Iberoamérica,

alto y pequeño, lo conocían.

Con los países árabes también se llevó bien.

Felipe González era una persona

que merece también un...

un capítulo en la historia

de la política exterior española.

José María Aznar.

José María Aznar...

fue muy respetado,

sobre todo en la...

Cuando se dice que José María Aznar

arruinó nuestra política con los árabes por la guerra de Irak,

eso son tonterías, son tonterías,

ahora contaré algo,

pero sobre todo se hizo muy respetado en el...

en el mundo de Europa y de la OTAN,

porque pensaban que cumplía su palabra.

Como decían los...

Me decían a mí lo de embajadores:

"'Your President', su presidente,

'keep his word', es decir, mantiene la palabra."

Eso en derecho internacional,

en las relaciones internacionales

eso vale dinero.

Y luego se llevó muy bien con personajes muy diversos.

Por ejemplo, se llevó regular con los líderes franceses, regular,

se llevó bien con Bush hijo, muy bien,

pero incluso gente tan diferente a nosotros

como el presidente de Argelia.

yo recuerdo una vez al presidente de Argelia en un pasillo de la ONU,

estaba buscando a Aznar

y el embajador de Argelia, amigo mío,

me llamó y me dice:

"Le voy a presentar a un amigo de Argelia,

que es el embajador Aria,

que estuvo destinado en Argelia hace un año

y tiene una hija argelina".

Entonces empezó a reírse: "¿Tiene una hija argelina?"

"Sí, tengo una hija argelina".

Y me dice: "Estoy buscando a su presidente,

resulta que no está.

Digo: "Le ha estado esperando hasta hace 20 minutos

porque tiene la entrevista hace media hora.

Entonces se ha tenido que marchar a otra entrevista".

"Ah no, llevas razón, pero tengo mucho interés en hablar con él".

Y me dijo una frase que desmontaba

todo esto de que se habían enemistado.

Dijo...

"Él es amigo de los países árabes

y... guarda su palabra".

"'Il tient sa parole'", me dijo.

Y otra cosa parecida me dijo el embajador de Irán,

me dijo: "Mi presidente se ha quedado muy impresionado

porque el presidente Aznar le dijo un par de cosas

que iba a hacer España en relación a Irán,

Y las dos la ha realizado.

Pero eso no era...

era más simpático Felipe o más simpático Aznar,

más simpático Suárez, perdón,

pero Aznar se hizo una reputación de que cumplía.

Luego fue Zapatero,

del que ya hemos hablado. Ya lo he dicho.

Era un tipo simpático, también preocupado por España,

pero la política exterior no era su fuerte

porque no estaba cómodo.

Si hubiese está cómodo, a lo mejor lo habría hecho,

pero no estaba cómodo.

Bueno, se pueden encontrar varias notas de...

Bueno, no se levantó ante la embajada americana

cuando pasó... ante la bandera americana

el día de las Fuerzas Armadas, eso...

Él podía estar 38.000 veces en contra

de la guerra de Irak, tenía todo el derecho,

si estaba en contra, estaba en contra y debía protestar.

pero si pasa a la embajada americana en un desfile oficial,

en una tribuna hay 140 personas y se levantan 139.

El que quiere ser presidente de España

no se puede quedar porque está ofendiendo a todo un país.

Ahí en Estados Unidos no hay...

La gente de izquierdas y de derechas,

los que se enteraron,

que afortunadamente se enteraron muy pocos,

pensaban que...

que era una payasada, que era una cosa sin pies ni cabeza.

Hace unas semanas estuvo aquí Josep Piqué,

que fue ministro de Exteriores con...

con Aznar en el Gobierno del Partido Popular,

y él decía que él la sensación que tenía

es que el peso específico de cada país

se demostraba en el peso específico de su diplomacia,

y, sobre todo, en la continuidad.

En Estados Unidos es verdad que hasta la llegada de Trump

sí que lo hacía.

Podían gobernar los demócratas o los republicanos,

pero la línea exterior seguía una misma política, ¿no?

Parecida, no exacta. Parecida.

Es decir, la de Bush no era la de Obama.

Sí, pero da más confianza, ¿no?

Sí, pero en línea básica eran más o menos la misma, pero parecida.

El decir que Bush y Obama llevaban la misma política exterior

no es... es simplificarlo,

pero en fin... pero con Trump eso saltó por los aires.

¿Nosotros en España...

somos un país fiable por nuestra política exterior o no?

Yo creo que sí, que las constantes están ahí, ¿no?

El...

Hispanoamérica, la Unión Europea,

la OTAN, la alianza con Estados Unidos,

aunque aquí Estados Unidos no es popular,

en este país Estados Unidos no es popular,

sobre todo no es popular

la política exterior de Estados Unidos.

Luego los imitamos en todo, ¿no?

Queremos que nuestro hijo vayan allí a terminar de estudiar,

nos vestimos como ellos.

ya hemos adoptado el "hot dog",

hemos adoptado el McDonald,

hasta Halloween, que no sabemos qué pinta aquí.

nos sabemos qué pinta aquí, pero...

Pero la política de Estados Unidos es impopular en España.

De los países occidentales,

es la más impopular,

a veces estúpidamente.

Por ejemplo, cuando llegó Trump al poder,

antes de que empezara, el mismo día,

hubo una encuesta de un instituto serio

de Gran Bretaña, de Londres,

en 18 países

y en el país en el que había más gente

que decía que iba a ser una catástrofe Trump

era España, antes de que empezara.

Por tanto...

Pero yo diría que la política exterior española

sí tiene unas constantes, que son las que he dicho:

Europa, Iberoamérica,

la alianza con los Estados Unidos,

se tengan simpatías o no,

una relación histórica e importante con el mundo árabe

y casi todos, con ligeras variantes,

han seguido esto.

Ha habido variantes, por ejemplo,

en el tema de Marruecos, Argelia y el Polisario,

Zapatero salió de la política tradicional.

La política tradicional de España

eran las instrucciones que vinieron a mi

cuando fui a Naciones Unidas.

Queremos una amistad profunda con Marruecos,

pero no hacemos nada

en el tema del Sahara que pueda agradar a uno o a otros.

Nosotros decimos que Naciones Unidas

es la que tiene que actuar

porque el tema está allí, delante del cónsul.

Entonces, en esa época, Zapatero se inclinó más hacia Marruecos,

lo que levantó ampollas en Argelia y en el Polisario,

estaban que levantaban las paredes, pero en conjunto...

Ahora, sin embargo, en estos momentos,

yo no acabo de ver

cuál es la política de este Gobierno.

No soy catastrofista, como alguno de la derecha del PP

que dice que es la hecatombe

lo que hacen en política exterior,

pero no se acaba de ver porque hay algunas cosas

que resultan un poco incomprensibles en España.

Por ejemplo, cómo...

No me refiero al tema de Ábalos,

que eso es un vodevil chistoso,

un vodevil chistoso,

que da risa pensar que no pisó territorio español,

que sí pisó territorio español la señora Delcy,

y decir que no pisó es de carcajada.

Pero me refiero el hecho de que el presidente del Gobierno español

no reciba al presidente electo de Venezuela.

Esto es una alteración clara

de la política exterior española.

Es decir, para España y para el PSOE,

para el PSOE de Felipe González,

Iberoamérica era prioritaria en todos los temas,

había que ayudarle en todos los temas.

Entonces, que haya un presidente que ha reconocido la Unión Europea

como presidente electo,

aparte de que sea líder de la oposición al mismo tiempo,

pero que es electo y que pase por toda Europa

lo reciba el italiano, lo reciba el francés,

el inglés, el alemán, Trump,

y España no lo reciba,

eso desconcierta.

A mi varios americanos me lo han dicho:

"No acabamos de entender a tu Gobierno".

Eso desconcierta.

Alguien ha dicho que este Gobierno no tiene política exterior.

Yo pienso que eso es una exageración,

no hay que tampoco demonizar al Gobierno,

hay que darle margen al gobierno de Sánchez.

Ahora es un poco confuso, supongo.

Por ejemplo, también que hayan dicho en un par de ocasiones

que ellos no quieren estar en el eje franco-alemán

para la conducción de Europa.

Esto es nuevo,

es decir, ante Francia y Alemania podían estar separadas,

pero cuando formaron un bloque

para manejar los asuntos europeos

o para dar las directrices, según ellos,

España estaba cerca de uno o de otro o de los dos.

¿Ahora qué pasa? ¿Son más tercermundistas?

¿Cuál es la idea? Es un poco confuso,

pero yo sinceramente no soy catastrofista.

Hay que darle aún tres o cuatro meses para ver...

porque podría mencionar otras cosas

en que también hay una...

unos datos un poco extraños,

pero hay que darles tiempo.

Habla de Iberoamérica.

Cuando se creó la Casa de América en la que estamos hoy aquí,

usted era el presidente.

Yo era el presidente,

era secretario de Estado

y la presidencia de la Casa de América

rotaba y rota entre cada año o cada dos años

entre el presidente de la Comunidad de Madrid,

el alcalde de Madrid y el secretario de Estado.

Cuando se empezó a hacer,

yo era secretario de Estado,

pero el día que se inauguró es que me tocaba a mí, era el año...

Tengo la foto ahí en el salón principal con el rey

y con diecinueve presidentes,

estaba hasta Fidel Castro.

Vino Fidel Castro, doña Chamorro,

en aquella época la Cumbre Iberoamericana

era la segunda la española,

primero fue la de México y la segunda fue aquí,

entonces estuvo...

Sí, tuve la satisfacción y el orgullo de ser...

de ser el presidente cuando se inauguró.

Han pasado más de 25 años.

¿Las relaciones entre Iberoamérica

se han estrechado, se han...

se han debilitado? Bueno, se han debilitado un poco

por dos razones.

Una es que España se ha centrado mucho en la Comunidad Europea

y no ha abandonado Iberoamérica,

pero le ha prestado algo menos de atención

que en la época de Felipe González, de Suárez

e incluso de Aznar.

Pero por otra parte,

es que han surgido una serie de...

regímenes en Iberoamérica,

normalmente de izquierda, en que uno de sus deportes

es denostar a España, ¿no?

Por ejemplo Maduro, ¿no?,

por ejemplo, esporádicamente, Evo Morales,

el nicaragüense, entonces claro,

si te dan patadas en los tobillos,

por ejemplo,

creo que fue Evo Morales,

Evo Morales o...

creo que fue Evo, pero pudo ser Chávez,

no me acuerdo, fue Morales...

Quizás fuese Chávez, cuando fue Argentina,

le dijo a...

vio por la ventana del Palacio Rosado,

en la parte lateral,

la estatua de Colón y le dijo:

"¿Cómo tienes al genocida ese ahí?"

Y lo quitaron.

Claro, son darte patadas gratuitas porque

¿cómo está demostrado que Colón fue un genocida?

Y luego, ¿en aquella época el que conquistaba

cómo conquistaba, con ramos de flores?

En aquella época todos los imperios salían a conquistar.

Y voy a decir una cosa, nosotros en Iberoamérica

tenemos luces y sombras,

alguna sombra verdaderamente sombra en nuestra actuación,

pero existe la comparación

con todos los que han tenido un imperio,

con Francia existe la comparación, con Gran Bretaña, con Bélgica.

Cuando yo estuve en Argelia destinado, el año...

que fue en el 71,

me contaron y era un hecho demostrado,

que cuando se marcharon los franceses

habían dejado en Argelia un veterinario,

un país que tiene cabaña de diversas cosas,

cabañas de madera, ovina,

caprina, camellos,

pero habían dejado un veterinario

y cuando se marcharon en el año 60 o 62 los belgas

del Congo,

creo que no dejaron a un tío con una carrera terminada

y nosotros un siglo y medio antes

o 140 años antes,

¿quién hizo la campaña

para conseguir la independencia de muchos países americanos?

Los universitarios que habían estudiado

en universidades creadas por España en aquellos países,

o sea que España resiste la comparación.

Que este payaso vaya y diga: "¿Qué hace ese genocida ahí?"

Y han sido bastantes manifestaciones

muy agrias y gratuitas

frente a España.

Se nos acaba el tiempo. Una pena.

Si tuviese en una frase que decirme cómo se pueden revitalizar

o profundizar esas relaciones iberoamericanas,

que diría usted? Dedicarle más atención

y decirle seriamente a los que dicen frases estúpidas

y peyorativas contra nosotros:

"¿Pero hombre, vas a remover ahora la historia hace 400 años,

cuando además es archidudoso que lleves razón?"

Bueno, pues Inocencio Arias,

embajador durante más de 40 años,

autor de este último libro, "Con pajarita y sin tapujos",

muchas gracias por estar aquí y hasta una próxima ocasión.

Muchas gracias.

Y a ustedes les emplazamos aquí,

el mismo día y a la misma hora,

seguiremos conversando.

(Música)

Conversatorios en Casa América - Chencho Arias

09 sep 2020

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