Conversatorios en Casa de América Canal 24H

Conversatorios en Casa de América

Miércoles a las 00:00h y Sábados a las 07:30h

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Conversatorios en Casa de América - Alejandro Landes - ver ahora
Transcripción completa

Comparan su historia y su manera de contarla

con "El señor de las moscas",

"El corazón de las tinieblas", incluso con "Apocalipsis Now".

Hoy el programa va de monos.

Hola, ¿qué tal?

Bienvenidos a "Conversatorios en Casa de América".

(Música)

(Música)

Alejandro Landes, colombo ecuatoriano,

director de "Monos". ¿Qué tal, cómo estás?

Muy bien, gracias por la invitación.

Seguro que nunca habías hablado de "Monos"

en un sitio como este.

No. En realidad no.

Hay mucho dorado en este cuarto.

La civilización... la civilización más rococó, incluso,

frente a la frente a la selva, frente a lo salvaje.

¿Qué es "Monos"?

"Monos" es un viaje.

Bueno, es una película de secuestro,

pero desde el punto de vista de los secuestradores,

que de alguna manera están secuestrados también.

Es un viaje bastante sensorial.

Arrancas a 4.000 metros de altura,

terminas en la profundidad de un cañón selvático,

regresas a casa...

Es un viaje de emociones,

casi con la herencia buñuelesca del cine como un sueño despierto.

He escuchado en alguna entrevista

que "Monos" realmente no es por el animal,

sino por su origen.

Claro, porque en América Latina

mono significa muchas cosas.

Puede ser... puede ser guapo, puede ser rubio,

puede ser simio.

En Colombia dicen: "Oye, mono ven para acá".

Pero nosotros somos el origen de la palabra,

que es la raíz griega de "mono", de uno, solo, único.

Y la razón por la que fuimos por ese nombre

no solo es por el nombre de la escuadra

que protagoniza la película,

sino también porque la mayor fuente de tensión en la película

es la tensión en tu vida, la mía,

que es el choque entre el individuo y el colectivo.

Uno siempre quiere pertenecer,

ser amado, pero a su vez establecer

tu voluntad de poder, establecer tu individualidad.

Formar parte de algo y a la vez ser independiente...

Creo que nos caracteriza como especie.

Todos queremos ser parte de algo, sentirnos parte, invitados,

ser queridos;

pero a su vez queremos ser nosotros independientes.

Creo que es parte de lo que todo el mundo busca.

Y eso es difícil, sobre todo en el escenario

que planteas en la película,

en un guerrilla o un grupo de paramilitares.

No sé cómo definirlo.

Tú has hecho una escuadra.

En realidad, yo creo que no importa si es de izquierda o de derecha,

o si estás en una oficina o en un patio de colegio.

Creo que esas dinámicas sociales de nuestra especie,

que es una especie social y, por lo tanto, política,

siempre hay esas dinámicas de poder.

En la guerra, igual que en la adolescencia,

está mucho más a flor de piel, es más evidente,

pero seguro que si lo observas en un patio de colegio varios años,

lo vas a ver, y son las dinámicas de poder:

Quién se impone, después quien se impone luego...

Esas dinámicas, los movimientos de péndulo,

cualquier movimiento en la adolescencia...

te va cambiando el cuerpo te cambia la voz, te salen pelos...

Quieres, ante todo, pertenecer, pero quieres ser tú.

Y también en la guerra, hay momentos de gran heroísmo,

de gran sacrificio,

pero también momentos de gran barbarie.

Así que la película juega

como un juego de espejos

entre la adolescencia, que es un conflicto más interior,

y la guerra, que es un conflicto más exterior.

Adolescentes metidos en la guerra.

Que creo que nos...

que siempre ha sucedido,

En realidad, mucha gente lo ve como problemas

de países del Tercer Mundo, pero no es así.

La Primera Guerra Mundial estaba llena de quinceañeros,

o sea, gente que llega a las filas a inscribirse

por algún sentimiento patriótico.

Y quién está ahí pregunta la edad, pero no lo revisa, no chequea;

así que ves los datos

y en la Primera y la Segunda Guerra Mundial,

de ambos lados peleaban un montón de adolescentes.

Y también en los ejércitos, sin duda,

clandestinos, irregulares, también.

Siempre el tener gente tan joven en la guerra ha sido constante.

Esta cuestión, en esta ocasión casi lo que marca la diferencia

es el liderazgo.

Tal vez en la Primera Guerra Mundial,

en la Segunda Guerra Mundial,

la persona que lidera el pelotón

o que lidera ese grupo humano,

tal vez sea más más señor, más mayor.

Y, en este caso, también son chavales de 15 años

que casi están condicionados por quién les gusta en el grupo,

quién no les gusta en el grupo.

Se ve a lo largo de la película, no vamos a hacer

lo que ahora se llama 'spoiler',

pero sí que se nota el liderazgo adolescente también.

Claro, por eso es una película de guerra,

pero desde la retaguardia.

Normalmente las películas de guerra las ves a la vanguardia.

Las líneas de batalla son épicas, están bien demarcadas.

En cambio, acá te encuentras con un grupo desde la retaguardia

que tiene a una norteamericana secuestrada, en sumisión,

al igual que una vaca lechera.

Pero tú no sabes si son de izquierda o derecha,

si estás en el futuro o el pasado,

si el lugar tan épico que ves y es el Paraíso o el Infierno.

Y en ciertos casos no sabes si el personaje hombre o mujer.

Así que lo que genera es un gran espacio negativo,

como un gran vacío para que te puedas atener únicamente

no a la ideología de los soldados,

sino más bien a la humanidad de quien está en la trinchera.

Es una película, ante todo, muy terráquea.

"Monos" nos describe la violencia en Colombia.

La violencia en Colombia, tal vez, con un matiz,

que es desde el punto de vista vuestro,

de los colombianos.

Bueno, al ser colombiano, pues obviamente es el conflicto

que más cerca tengo, pero creo que las ideas de guerra,

mucho antes del Internet

o cualquier concepto de globalización,

siempre se movían y no respetaban ninguna frontera.

O sea, desde el invento de la pólvora

o algún gas venenoso y demás.

Así que la misma idiosincrasia e iconografía

de la de la guerrilla colombiana

o de cualquier ejército irregular colombiano le influye.

Los ejércitos pueden ser maoístas, vietnamitas, castristas...

Así que nosotros, para armar esta película,

lo que hicimos es que robamos de distintos grupos.

O sea, hay un personaje que usa el uniforme de Rusia

para incursionar en Crimea, sin bandera.

Hay un personaje cuyo atuendo fue inspirado

en los movimientos rastafari rebeldes.

Hay movimientos, ritos, que están inspirados

en los Comités de Defensa de la Revolución de Cuba

para crear una pandilla propia.

Este grupo, con sus propios ritos, que tiende a ser...

En cualquier grupo humano siempre hay unos ritos muy particulares,

Cuando estás dentro lo ves normal,

pero desde afuera siempre son muy peculiares.

El problema de Colombia, uno de los problemas de Colombia,

visto desde el punto de vista de los colombianos,

cuando ese problema no se ve

desde el punto de vista de los colombianos,

¿qué es lo que encuentras normalmente

en los análisis o en las películas que se hace de ello?

O sea, a mí no me gusta dividir...

las historias por banderas, en realidad.

No me parece que es tan importante

lo que se cuenta como cómo se cuenta.

Normalmente vemos mucho la violencia como un gran espectáculo.

En esta película, que es violenta,

que "Monos" es una película violenta,

pero, sin embargo, la violencia no es espectacular

en el sentido que la ves desde el punto de vista

de la víctima y el victimario, y esos papeles se van intercambiando

a lo largo de la película, como bien hablábamos:

hay personajes que están buscando imponerse un protagonismo,

después lo pierden, lo vuelven a recuperar...

Y, como te decía, esta es una película donde hay una víctima.

Arrancas desde el punto de vista de los victimarios,

que algunos de ellos terminan siendo víctimas luego.

Así que yo creo que eso es muy común de la vida tuya y mía.

Y es que todos somos un poco víctimas

y todos somos victimarios también.

Hay quien ha visto analogías con "El corazón de las tinieblas",

con "El Señor de las Moscas"...

Sí, creo que son textos seminales, son parte de un canon popular,

están ahí.

Hay una imagen en la película que remete mucho

a la portada de "El señor de las moscas",

no tanto como oda,

sino más bien como una imagen casi pop, banal,

porque estás en la portada de un libro

que tienen que leer millones de chicos alrededor del mundo,

porque es lectura seleccionada por el colegio.

Pero, sin duda, esos son clásicos que navegan

a quiénes somos nosotros como especie.

La diferencia en "Monos" es

que no es un personaje europeo atravesando la colonia.

Estos personajes son de ahí. Son de esa tierra.

No son turistas mirando alrededor, en un terreno foráneo o extranjero.

Más bien los personajes son de ahí.

Normalmente, cuando ves películas de guerra

lo ves del punto de vista de países imperiales.

Pueden ser Inglaterra en la India,

puede ser Francia en África,

Estados Unidos en Vietnam.

Pero aquí tienes el punto de vista de un país como Colombia

y algo que no se limita al conflicto, al conflicto nacional,

sino más bien trasciende esas fronteras.

Creo que la guerra que ves en "Monos"

se asemeja mucho más a las guerras no convencionales de hoy en día

que ves en Medio Oriente, Afganistán, Irak, Siria...

Son guerras de fronteras muy porosas,

las alianzas cambian repentinamente...

Cualquier sentimiento de líneas claras de batalla

de repente se pierde.

Entonces, yo creo que muchas veces

queremos ver películas de la Segunda Guerra Mundial

porque nos ordenan los pensamientos.

¿Quién es el bueno? ¿Quién es el malo?

Los uniformes, la iconografía del bueno y el malo.

Por eso seguimos viendo esas películas,

porque las guerras de hoy en día son como sucias, como confusas.

No queremos mirar en esa dirección

porque son guerras donde no está tan claro

qué está bien y qué está mal.

Estamos mucho más cómodos teniendo claro

quiénes son los buenos y quiénes son los malos.

Todo el día intentamos clasificar, porque el ser humano te pregunta:

¿Cuántos años tienes? ¿Qué haces? ¿Cuál es la dirección? ¿Dónde vives?

Todo el día es como llenando un formulario,

porque al etiquetar y clasificar hay cierta comodidad.

En cambio, "Monos" en ningún momento te da eso.

Estás con un grupo de gente de una forma muy íntima, cercana,

muy de piel, de cuerpo a cuerpo,

y, sin embargo, no sabes exactamente de dónde vienen,

ni siquiera tienes el apellido de ellos.

Y en muchos casos no sabes su orientación política

y no sabes qué significa ganar.

Entonces, es bastante raro para una película de guerra,

el no saber qué significa la victoria.

No sabes de dónde vienen, no sabes si están ahí

de manera voluntaria o de manera obligada.

Hablas de "El señor de las moscas" y de "El corazón de las tinieblas".

En el primero es verdad que sucede todo en un lugar desconocido

al que caen después de un accidente.

"El corazón de las tinieblas" sí que tiene algo más de colonial,

de territorio colonial, un poco como "Apocalipsis Now",

otra de las películas con la que algunos críticos

relacionan "Monos".

Comparan tu obra con "Apocalipsis Nos".

Supongo que es para estar orgulloso.

Habría peores comparaciones. Sí, ¿no?

(RÍE) ¿Se te ocurre alguna?

Sí, en realidad creo

que era reconocer que hay un canon de cosas.

Puede ser una peli francesa que me gusta mucho,

"Buen trabajo", de Claire Denis,

puede ser una rusa que se llama "Ven a ver",

"Come and see", que es muy fuerte también.

También películas de adolescencia como "Gummo", Harmony Korine,

la fotografía de Nan Goldin...

La verdad es que hay varias influencias

porque no crea en un vacío,

Pero lo que esto propone, ante todo,

es una frescura dentro de la guerra no convencional,

como la conocemos hoy en día,

las guerras ya no son como la vivieron nuestros abuelos,

son muy distintas.

Y el rodaje ha debido de ser una odisea,

porque te las ha arreglado para sumar allí todos los elementos

de dificultad de un rodaje. (RÍE) Sí.

No ruedes con menores, menores.

No ruedes con animales, animales.

No ruedes con aficionados que no sean actores profesionales,

Todos juntos allí... O aquellos que dicen:

"No ruedes con actores de Hollywood".

Y ahí hay varios también.

Entonces, ¿cómo lo has llevado?

Con una gran suma de retos.

En realidad, yo creo que todos los que hicimos esta película

estábamos al borde de un ataque de nervios.

Creo que todo el mundo estaba al límite

de lo que podía hacer con cuerpo y cabeza,

porque al principio, en la montaña, en un páramo,

es un lugar muy frío y húmedo, estás envuelto en una nube,

empieza a llover, sale un tremendo sol,

estás a 4.000 metros de altura, falta el oxígeno,

así que era una situación muy intensa.

Aparte de eso, la puesta en escena es muy estilizada.

No es una escena de venga lo que venga,

más bien había una propuesta estética muy marcada.

Después, en la selva, te cuento, fuimos con una tropa de mulas,

el equipo nacional de kayak y rafting...

Y allá abajo, en ese río, en el río Samaná,

la única gente que vive ahí son los mineros de oro,

que son mineros de minería ilegal.

Entonces, imagínate,

una familia de unos cineastas con unos mineros ilegales,

con una tropa de mulas y unos kayakistas,

todos haciendo esta película,

que era un grupo bastante peculiar de gente junta en una zona

donde hasta hace poco nadie se atrevía a entrar

por ser una zona de altísimo conflicto

previo a la firma de la paz.

¿Hubo algún momento en el que dijiste:

Vamos a dejarlo aquí porque es que esto...

no sé ya por dónde tirar"?

Un momento de crisis que recuerdes tú

que todavía te despierte sobresaltado por la noche.

Bueno, te cuento dos historias.

Una en un momento que llovía muchísimo en la noche, muchísimo,

y entramos como en un riachuelo

para filmar una escena muy tensa donde un adulto mata a una niña.

Yo me levanté temprano

porque eran muchas tomas subacuáticas,

había que planificarlo,

y yo estaba ya en el riachuelo

y llegaba la gente por este pequeño cañón

y, de repente, escucharon un ruido en la parte superior del cañón

y segundos después un árbol

de aproximadamente unos 15 metros, si no más,

cayó a los pies de Rambo, nuestro protagonista.

Ese árbol podría haber fácilmente matado a las dos canoas de personas

que llegaron allí.

Me acuerdo ver a mi asistente dirección,

que, por cierto, es español,

al igual que mi directora de arte, que son grandes colegas,

vibrar, llorar, porque vieron la muerte,

así que pasó de todo... y no pasó nada.

Como la vida misma, todo se pudo acabar tan rápido...

Y continuamos.

O sea, en la mañana nadie podía filmar

porque estábamos todos tocados, pero en la tarde.

arrancamos a filmar porque tocaba.

Y otro día,

una mañana, que después de ir e ir a toda máquina como venía,

no me pude levantar.

Teníamos un médico que me dijo que tenía apendicitis

y llamamos a un helicóptero,

pero llovía tanto que el helicóptero no podía bajar al cañón,

así que esta familia tan noble de mineros

me subieron a una camilla, me sacaron al hombro de ahí

para llevarme al hospital.

Afortunadamente, no tenía apendicitis,

pero me acuerdo de que estaba muy preocupado,

porque esta manada de locos,

¿cómo vamos a volver a estar juntos en este cañón selvático

para hacer esta película? Era imposible.

Pero esa noche pude regresar a pie y seguimos filmando.

Y "Monos" ya llegó a carteleras, así que...

lo logramos.

O sea, más dificultades que las que te decía

de los animales y los niños:

peligro de muerte, amago de apendicitis...

Y luego, cuando ves la película,

ves, como dices tú, tomas subacuática, bajo del agua,

tomas desde helicópteros...

Tomas también nocturnas. Sí.

Ha tenido que ser también, desde ese punto de vista,

bastante complicado, ¿no?

Ya cuando estás jugando dentro de ese espacio,

que es un espacio de un cine bastante épico

y estás creando una especie de mito,

de gran fábula...

en ese momento era importante darle ese espacio a la película.

Que a momentos juego con un elemento de ciencia ficción.

Así que sí, sumar a todos sus retos

que filmar bajo el agua es bien complicado,

desde helicóptero también, así que...

creo que eran los momentos justos y necesarios,

pero era añadir un elemento más a una película

que ya de por sí era... era una bestia.

Una película épica.

Tú, además de director, eres guionista,

coescribiste la película.

Es una película que apenas tiene diálogos.

¿Es más fácil o es más difícil hacer una película sin diálogos?

Bueno, yo diría que es una película

que apela a los sentimientos,

no es necesariamente la cabeza.

Pasamos mucho, mucho del día pensando todo el tiempo

con la razón, ¿no?

Hay veces que es igual de importante

dejar desarrollar el instinto,

lo que vives en el estómago, en la piel.

Y la película apela a eso.

Yo creo que la película tiene un lado que apela a la ingeniería,

a la narrativa...

pero también un lado que apela únicamente a lo que sientes.

Ahora, el poder tener a ocho chicos en escena constantemente

y que el espectador sepa qué están sintiendo,

diferenciarlos, perfilarlos...

sin duda fue un reto importante, porque normalmente una película

tiene un protagonista único, uno muy claro, o dos;

Pero el tener como protagonista a un grupo

parece un juego de maquinitas,

porque es un punto de vista bastante sinuoso.

y ese fue un reto para que esto funcione.

Y la metáfora para nosotros era el río.

La película arranca en el páramo,

y el páramo es la gran reserva de agua del país,

y esa agua empieza a bajar por la montaña,

perdiendo su transparencia y cambiando velocidades,

hasta que terminan caudales en las partes bajas del país,

en grandes caudales.

Cómo sabes, la película sigue ese curso el agua, sinuoso,

cambiando a distintas velocidades,

subiendo a veces a velocidades muy altas...

y crece el drama a medida que vas.

Además de director y guionista, eres también productor.

"Monos" es una coproducción de ocho países.

Colombia, tu país, Estados Unidos, Argentina,

Holanda, Alemania, Uruguay, Dinamarca, Suecia, Suiza.

¿Es fácil organizar algo así?

No, no, no, es un Frankenstein.

En realidad es una película que mucha gente en el guion

nos decía: "Me gusta, pero no sé lo que es".

O: "Me gusta, pero está demasiado riesgosa".

Así que tuvimos que pasar el sombrero entre varios países

para lograr hacer una película que no era

un drama familiar en una casa,

y tampoco es una película de Hollywood.

Más bien tiene de ambas.

Así que tuvimos que pedir ayuda a varias fuentes

para armar lo que es una película bastante peculiar.

Ante todo, yo creo que te puede gustar o no,

pero no te va a dejar ileso.

Sí, es épica, como decías, es sensorial, ¿no?

Pero ocho países coproducen esta película

y ves que de los ocho, además de Colombia, que es tu país,

iberoamericanos están Argentina y Uruguay.

¿Tenemos margen para mejorar

la coproducción entre los países iberoamericanos?

Llama la atención que estén Suecia, Dinamarca, Suiza

y los países que estamos hablando el mismo idioma no.

Los países que tenemos una causa...

Creo que es muy importante que veamos nuestro propio cine.

Incluso me ha pasado que "Monos", afortunadamente,

ha tenido unos estrenos grandes comerciales

en muchos países más grandes que los de Latinoamérica.

Estás hablando de un estreno mucho más grande

en Inglaterra o en Francia o en Australia

que en países nuestros, que en países vecinos.

Así que me parece muy importante aprovechar

que juntos somos un grupo grande

y tenemos que ver nuestro propio cine.

Aquí se ha estrenado "Monos" el 21 de febrero, hace unos días.

Al final,

la esencia de la película es esa violencia

de paramilitares, de guerrillas,

que se acompañó durante décadas y décadas.

¿Allí se habla mucho del tema, es un tema tabú?

¿Cómo se convive?

Yo diría que la violencia no está sujeta únicamente

a estos grupos armados.

La violencia es parte, la guerra es parte de quiénes somos

como especie, ¿no?

ha sucedido en este país, ha sucedido en otros.

O sea, hay unos ciclos que continúan.

Es parte de quiénes somos y es importante encararlo.

Muchas veces encaramos únicamente

las razones estructurales e históricas

por las cuales estamos peleando, pero siempre,

como hablamos de la razón,

al momento nos estamos explicando por qué estamos peleando,

cuando tal vez es importante entender

que siempre estamos peleando

para entender la humanidad de esa lucha.

No sé, creo que, sin duda,

Colombia no tiene monopolio sobre esa violencia

y, aunque aprovechamos un caso propio,

estamos hablando de algo

que trasciende las fronteras colombianas.

Algo que tiene fin o que puede tenerlo.

Por ejemplo, Colombia ha sido noticia

en los últimos meses o años por ese proceso de paz.

Hace unos meses estuvo aquí, en esa misma silla,

Juan Manuel Santos,

el expresidente colombiano, Premio Nobel de la Paz,

explicando cómo fue ese proceso.

Desde que se ha llevado a cabo ese proceso,

¿se nota que en Colombia la fractura ha disminuido o no?

Sí, yo creo que es un paso en la dirección correcta, sin duda.

No obstante, ¿qué tan fallido es el proceso?

Es importante la búsqueda de la reconciliación.

Yo hice esta película en parte

porque para mi generación es la primera oportunidad

para llegar a una paz, Aunque sea una paz imperfecta,

es un camino en esa dirección.

Ahora hay cosas que vienen pasando,

por ejemplo, una parte de la de la guerrilla

que firmó el acuerdo decidió romper con el acuerdo

y armar su nueva organización,

cosa que, como sabes, pasa en la película.

Y una organización se vuelve, otra organización,

como en el Medio Oriente, pues arrancó una gran guerra

en búsqueda Al Qaeda,

y ahora estamos hablando más que nada de ISIS.

Entonces yo creo que eso viene cambiando.

Pero yo creo que el quitarle la bandera política a la violencia

es algo importante.

Reflexionar sobre la paz.

Le preguntamos precisamente a Santos sobre esa paz imperfecta.

Decía que la paz perfecta no existe porque tiene que coexistir

la paz con la justicia.

Y la justicia absoluta no nos puede llevar a la paz.

Era el argumento que tenía él.

Y por eso hablaba de ese acuerdo y cómo alguna parte de la población

consideraba que no era justo, pero que aun así,

aseguraba él que es lo que puede llevar a Colombia la paz.

Sí, yo creo que sin duda tenemos que ir

no hay otro camino, no una vuelta atrás.

Creo que es un país que tiene que buscar reconciliarse,

y por eso también la película "Monos"

está construida con un cierto estilo fantasmagórico,

como hablábamos, y no es un estilismo,

no se trata de este momento únicamente,

porque ha habido procesos de paz que han fracasado,

y ahora se vienen otros momentos complicados para el país,

porque sigue habiendo grupos armados operando,

como es el ELN,

como pueden ser bandas delincuenciales,

otros grupos de narcotráfico...

Por lo tanto, es clave que, de alguna manera,

esta conversación continúe.

"Monos" no es una película de denuncia,

"Monos" no es una película ideológica,

es una película que forma parte de esta conversación.

esta conversación imperfecta,

pero yo creo que vale más la pena estar hablando

que estar dando tiros.

Es más fácil entender

que cuando vacías las banderas políticas

se empieza a ver quiénes somos nosotros,

porque es muy fácil lo que quieres.

Es muy fácil esconderse detrás de supuestas razones.

Y hay gente que no puede ver más allá de la ideología.

Sí, hablas de banderas, banderas no sólo ideológicas,

sino banderas también geográficas.

Tú eres ecuatoriano por parte de padre,

colombiano por parte de madre,

naciste Sao Paulo, naciste en Brasil, o sea...

Soy sudaca.

Eres la imagen de la integración latinoamericana, ¿no?

No sé si la imagen de la integración...

Una de ellas.

Soy muy suramericano, sí.

Sí, por eso supongo que veo las cosas.

Mi familia, como tantas otras,

tal vez todas en Colombia, han sido tocadas por la violencia.

Sin duda, no me siento dueño de esa historia.

Pero creo que lo puedo ver desde adentro y desde afuera,

de alguna manera. Desde el exilio de una familia

que viene de ahí, desde las raíces,

y todos estos países han tenido estas batallas

y creo que es más lo que nos une que lo que nos separa,

particularmente en la guerra.

No es algo de un solo país.

Como imagen de esa integración latinoamericana,

¿cuáles son los desafíos

que tiene la comunidad iberoamericana por delante?

Yo diría que nosotros seguimos buscando como ese gran profeta.

Nos gustan los caudillos.

Quién llega a salvar la patria.

Nos gusta esa imagen muy heroica

y muchas veces, sea de izquierda o derecha,

estos personajes no quieren dejar el poder.

Y hay como este gran movimiento, el péndulo,

que, si no funciona esto, hagamos completamente lo opuesto.

Hay poca creencia en institucionalidad

porque es algo medio aburrido

y, sin duda, hay que hacer algo sobre la brecha de riqueza.

Es algo que nos golpea mucho en un país tan, tan rico.

La brecha de riqueza es un problema en el mundo,

pero en nuestros países es particularmente acentuado.

Yo creo en los mercados como grandes generadores de riqueza,

pero sin duda hay que distribuirlos de una manera más idónea.

Aun así, tampoco quiero decir que la única razón de la violencia

es la inequidad, porque no es así.

Nosotros en América Latina por lo menos

tenemos una historia bastante violenta

y no podemos decir que la única razón es la inequidad.

Eso hay que resolverlo.

Alejandro, se nos ha pasado esta media hora volando.

"Monos", que ya se ha estrenado en España,

la película más taquillera en Colombia,

la película del año más taquillera, más de 30 premios internacionales,

estrenada en muchísimos países.

¿Cuántos llevas?

¿Cuántos llevas recorridos? No he ido a todos.

Es imposible. Creo que llega como a 40 países

en salas. ¿Y ahora qué?

Ahora trabajar, no puedo seguir repitiendo lo mismo,

me tengo que sentar a bajar el volumen y escribir.

Bueno, te deseamos mucha suerte

con lo que le falta de recorrido a "Monos"

y con la siguiente película.

Y nos vemos en una próxima ocasión aquí.

Ojalá, gracias.

A ustedes los emplazamos la próxima semana

aquí, en el mismo lugar y a la misma hora,

seguiremos conversando.

(Música)

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Conversatorios en Casa de América - Alejandro Landes

27 feb 2020

Un programa de entrevistas a personajes de reconocido prestigio que pretende profundizar en la riqueza y la diversidad de las sociedades latinoamericanas.

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