Conversatorios en Casa de América Canal 24H

Conversatorios en Casa de América

Martes a la 1.30 En 24 horas y domingos a las 6.30 en La1 y 24 horas.

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Conversatorios en Casa de América - 01/12/20 - ver ahora
Transcripción completa

Un consejo al día

puede cambiarte la vida.

Eso es lo que asegura nuestra invitada de hoy.

Bienvenidos a los "Compensatorios en Casa de América".

(Música)

Hoy tenemos con nosotros a Florencia Andrés,

una de las coautores, una de las autoras,

junto con Verónica de Andrés

de "Renuévate con confianza total".

¿Qué tal, Florencia? ¿Qué tal, Julio?

Un placer estar aquí.

Muchas gracias a ti por venir. Gracias.

Estamos en un período especial,

con todos estos meses que hemos tenido

con el drama del COVID, el confinamiento.

Millones de personas tienen la moral por los suelos.

¿Cómo se puede salir de ese bucle en el que entramos de pensamientos,

de actitudes, de emociones negativas?

Bueno, en primer lugar,

saber que tenemos motivos para estar más negativos.

Tenemos motivos,

hay gente que está perdiendo el trabajo.

Hay gente que está muy preocupada.

Tenemos motivos.

Pero también saber que la negatividad

nunca nos ayuda en nada, en nada.

Entonces, si bien tenemos razones y motivos,

también saber que la negatividad lo único que hace

es bajarnos la energía física

y bajarnos la capacidad mental.

Nuestro cerebro está preparado para funcionar mucho mejor,

es decir, para encontrar soluciones, para ser creativo,

para encontrar la salida cuando todo parece difícil

bajo la influencia de emociones positivas.

Entonces, ¿qué significa?

¿que si yo estoy enojado o preocupado no puedo pensar?

Sí puedo pensar, pero con más desgaste,

con menos velocidad, con menos efectividad.

Si nos queremos ayudar a nosotros mismos

a salir de este estado de ánimo en el que estamos.

Necesitamos saber que hay ciertas herramientas

―y me encanta que me hayas invitado a conversarlo―

para sacarnos a nosotros de ese estado de negatividad.

Porque nunca ayuda.

Entonces, si quieres,

podemos empezar a conversar cuáles son algunas de esas ideas,

como, por ejemplo,

una cosa muy práctica que podemos hacer hoy mismo

es empezar a prestar atención

a cuáles son las palabras

que nos decimos para describir la realidad que nos rodea.

Hay ciertas palabras y expresiones

que es como que dictaminan las emociones que sentimos.

Por ejemplo,

si yo llego a casa y digo: "Mi casa es un caos",

es muy distinto a "mi casa está muy desordenada".

La emoción que yo siento con la palabra caos

me lleva a una frecuencia malísima.

Si yo digo: "Mis hijos son un desastre",

es muy distinto a decir

"mis hijos están en un momento difícil"

o "una etapa desafiante".

Si yo digo: "Si esto no termina, me muero"...

Mucha gente dice:

"Me muero si esto no termina pronto",

"si esta crisis, esta situación, no termina, me muero".

Cada vez que decimos algo así, nuestro cerebro lo escucha,

nuestro cuerpo lo escucha, nuestras emociones cambian.

Así que podemos empezar a cambiar nuestra vida

en el momento donde nos damos cuenta

de que lo que pienso cambia lo que siento,

lo que siento cambia lo que hago

y lo que hago cambia el resultado.

Entonces,

nos podemos adueñar de nuestra vida.

En primer lugar,

dándonos cuenta de cómo describimos la realidad

y dejando de usar palabras tremendistas

que lo único que hacen es hacernos sentir peor.

Eso es ontología del lenguaje.

Pura y dorado. Está bien estudiado.

Herramienta número uno que propones.

Y ahora gente que diga:

"Ya, pero, al final,

lo que hacemos es utilizar los eufemismos".

Sí y no.

Sí y no.

porque lo podemos ver como utilizar un eufemismo

o lo podemos ver como utilizar el tremendismo,

porque "tus hijos son un desastre,

no hacen nada bien"...

¿De verdad te vas a morir si esto no termina pronto? No.

Usamos la exageración para hacer una descripción.

En esa exageración nos sentimos peor,

y lo peor que podemos hacer

es usar ese tipo de palabras con nosotros mismos.

Si queremos empezar a cambiar cómo nos sentimos,

tenemos que empezar a cambiar cómo nos tratamos.

Esto se llama la autocompasión

y yo sé que esa palabra

puede sonar a tenerse lástima a uno mismo

y es todo lo contrario,

es todo lo contrario.

Mira,

una vez le preguntaron al gran tenista Roger Federer

que cuál es tu secreto

para haberte convertido en un número uno.

Y él dijo: "Cuando yo era chico, era muy irascible, me enojaba mucho,

reventaba las raquetas contra el suelo

si algo me salía mal, me enojaba, me criticaba,

y un día me di cuenta de que si quería llegar a ser

un campeón, tenía que aprender a pensar como un campeón".

"¿Cómo piensan los campeones?", le dijeron.

-"Los campeones cuando están jugando mal,

'el próximo punto lo voy a ganar'".

Él dijo: "Vi que el secreto estaba en no criticarme jamás.

Especialmente, cuando las cosas me salían mal".

¿Qué tal si lo empezamos a aplicar a nuestra vida?

Esto de no criticarnos cuando las cosas van mal,

porque lo único que hacemos es entorpecer

nuestra salida de esa situación.

Entonces, si supiéramos el daño que nos hacemos

cuando nos decimos cosas como "soy un fracaso",

"todo lo hago mal, mira la vida de otros

y la mía es un desastre".

Si nos diéramos cuenta del daño que nos hacemos,

de que esa es la raíz muchas veces de la ansiedad,

de la depresión, del bloqueo en el amor, el bloqueo laboral,

dejaríamos de decir esas palabras despiadadas

y empezaríamos a tener un diálogo interior muy distinto.

Entonces, primera herramienta:

medir las palabras. Sí.

Segunda herramienta: tratarnos a nosotros mismos

como nos gustaría que nos tratasen los demás.

Eso que llamamos autocompasión. Totalmente.

¿Y qué más?

Y podemos también hacer una práctica: el minuto de gratitud.

La emoción de la gratitud es la emoción que más rápido nos saca

de un estado de negatividad, y a veces,

el mismo motivo que te está haciendo quejarte,

te estás quejando de tu trabajo, suponte.

"Mira la cantidad de trabajo que tengo hoy. No lo puedo creer".

Practica el minuto de gratitud.

¿Qué tal si das gracias porque tienes trabajo?

¿Qué tal si das gracias porque tienes trabajo

y hay millones de personas que desearían estar en tu lugar?

Te quejas de tus hijos, ¿qué tal si te detienes

y das gracias porque tienes hijos?

Es un minuto, te cambia completamente

la química corporal, porque lo increíble es que nosotros

podemos cambiar nuestra química corporal,

decidiendo a conciencia, eligiendo sentir

gratitud por lo que me rodea, aun en situaciones difíciles.

Esa es otra. Practicar la gratitud todos los días.

Para salir de las emociones negativas,

¿alguna más? A ver, montones más.

Algo más que podemos hacer... En tu libro, que no lo he dicho,

"Renuévate con confianza total" es un libro que habéis publicado

hace días, es decir, que está todavía saliendo.

Lo que propones es un consejo por día para motivarte.

Es decir, aquí realmente hay 365 consejos, más o menos.

Sí. Cuando digo "algo más",

es un poco retórico. (RÍE) Hay muchísimos.

Ya sé que hay muchísimos más, vete contándonos,

porque al final, el objetivo de esta conversación

es que cuando termine el programa, nuestros telespectadores digan:

"Oye, pues mira, algunas cosas las sospechaba, las he confirmado,

otras no había pensado en ellas,

y hay tres o cuatro cosas que me van a ayudar".

Perfecto. Algo más que podemos hacer para salir de la negatividad

es practicar el reconocimiento efectivo.

¿Sabes cuál es la causa número uno por la cual una persona

deja un empleo?

¿Y la causa número uno por la cual una pareja se distancia?

No se sienten valorados. No se sienten reconocidos.

No hay suficiente reconocimiento efectivo.

No hay el que alguien te diga: "Gracias por lo que has hecho".

Entonces, una de las maneras más rápidas de regenerar

un vínculo con otros y lo mágico del reconocimiento

es que cuando yo se lo doy a alguien,

no solo se siente bien el que lo recibe,

sino yo al darlo y que puede transformar

una situación muy mala en un instante.

Entonces, les animo a que lo hagan.

De acuerdo. Sí.

Bueno, tener más energía

quizá ahora sea más importante que nunca.

Ahora que estamos saliendo de esta situación

y todas sus consecuencias, no solo consecuencias médicas,

anímicas, económicas, de todo tipo.

Pero claro, es difícil.

Hoy más que nunca.

¿Cuáles son las actitudes que nos roban energía?

¿Y qué es lo que hay que hacer para desactivar esas actitudes?

Hay muchas actitudes que no nos damos cuenta

de que nos van robando la energía todos los días.

Primero, saber que la cantidad de energía

que tenemos por día es limitada.

Hay que cuidarla, y la malgastamos haciendo cosas

como la actitud número uno que roba energía,

es la actitud de la queja.

Y yo sé que todos nos quejamos, yo me quejo.

Tenemos motivos para quejarnos, sí, tenemos.

Pero la queja es una trampa.

Por un instante, me alivio, me quejo de mi trabajo,

de mi pareja, me quejo del país, me quejo del COVID, de la situación,

me alivio por un instante.

Pero la trampa está en que nada cambia, nada cambia.

De eso que me estoy quejando, nada cambió

y viene el bajón energético.

Después de quejarnos un buen rato, en general, sentimos:

"Qué cansado estoy. No tengo más energía para nada".

Claro. La gastaste toda ahí. La malgastaste toda ahí.

Entonces, ¿qué hacemos?

Tres caminos.

Para eso de lo que te estás quejando todo el día,

tres caminos para tomar.

El primero, cambia algo tú.

Capaz de algo que pueda cambiar: mi manera de decirlo, de pedirlo,

de pensarlo, de encararlo...

Segundo camino, puede tener que ver...

capaz que ya cambié todo lo que tenía para cambiar.

El segundo camino a veces es decir "basta".

Si hace diez años que me quejo de un trabajo

al que voy todos los días, capaz que sea momento de decir:

"Ya está, me alejo". Segundo camino, me alejo.

Y si ya cambié lo que tenía para cambiar,

y no me quiero alejar, porque es una persona

o un trabajo del que no me quiero ir, ¿qué hago?

Lo acepto. Y la aceptación no es resignación.

Cuando me resigno, me resiento. Cuando acepto, entro en paz,

de decir: "Me dejo de pelear con esto,

dejo de darle toda mi energía a esta queja, basta, basta".

Y otra cosa que nos roba muchísima energía,

muchísima, es estar todo el tiempo diciendo:

"Tengo ganas de hacer esto, pero lo hago mañana".

Lo voy como dilatando, voy como procrastinando,

voy diciendo "en otro momento", y nos roba energía,

porque quiero hacer algo, pero no lo hago.

Y entonces ¿qué hacemos?

Un consejo muy concreto, y esto va para cualquier persona,

para alguien que esté con... Les contaré una historia,

antes de contarles el consejo.

Estoy tomando notas.

Para que vean el poder que tiene alguna herramienta muy sencilla,

tan sencilla como poner por escrito los objetivos.

¿Sabías que las personas que los ponen por escrito duplican

sus chances de lograrlo? El doble.

El doble. La Universidad de Virginia hizo

una investigación superinteresante donde dieron cuenta,

y las personas que, además de escribirlos,

los releen una vez por semana,

aumenta sus chances en un 200 %.

O sea, con el solo hecho de ponerlo por escrito y releerlo.

Y te contaré una historia

que puede parecer medio increíble, pero es real.

En el año 2010, mi madre y yo publicamos nuestro primer libro,

"Confianza Total".

250.000 ejemplares.

Hoy. En ese momento, nuestro propio editor nos dijo:

"Si llegan a 5.000, será muchísimo, muchísimo".

Lo publicamos, salió al mercado y le dijimos:

"¿Habrá publicidad o algo?". "No, no las conoce nadie".

(RÍE) Tendrá que ser el boca oreja".

Bueno, ok, pero nosotras teníamos un sueño.

A las tres semanas de publicarse, nos llama el editor.

Camino a la ciudad, en nuestro coche,

Suena el móvil, atiendo, habla el director de la editorial:

"Felicitaciones. El libro entró en la lista de best sellers".

Se lo digo a mi madre y mi madre me dice:

"¿Qué fecha es hoy? ¿Qué día es hoy?".

"No sé, ¿qué importa? Te estoy contando algo...".

"No, ¿qué día es hoy?".

"Agosto". "¿Qué año? Año 2010".

"Sí, mamá. ¿Te sientes bien?". "Te tengo que mostrar algo".

Volvimos a la oficina, empezó a revolver cajones, carpetas,

dice: "Lo veía todos los días, hasta hace pocos, lo miraba.

Aquí está".

Dio la vuelta para llevarte a la oficina.

Dimos vuelta, llegamos tarde a la reunión

de trabajo de lo importante que era mostrarme eso.

Llegamos y me entrega un papel todo arrugado, viejo.

"Mamá, ¿qué es esto?". "Ábrelo". Lo abro y el papel decía:

"Estoy escribiendo mi primer libro best seller en agosto de 2010".

Había sido escrito diez años antes, en el 2000.

Había sido escrito diez años antes y se dio en el mes y en el año

en que se había escrito, cuando no era ni un sueño todavía.

Así de poderosas pueden ser algunas herramientas.

Poner por escrito lo que uno quiere, releerlo cada día,

poner una fecha, deja de estar todo el tiempo

pensando "mañana, mañana, mañana".

Empieza hoy, porque eso te roba la energía.

Tener un sueño, pero nunca empezar. "Empezá".

Esos sueños tienen que ser medibles, lógicamente,

porque "Ser feliz". Y además de ser medibles,

tienen que ser, de alguna manera, posibles.

O sea, siempre lo digo: está muy bien motivarnos

y automotivarnos, pero si yo ahora de repente decido

que lo que quiero es ser pívot

de la Selección española de baloncesto,

pues, por mucho que lo intente y por mucho que trabaje,

a lo mejor estoy viviendo una realidad alternativa.

Totalmente. Cuando hablamos de sueños y objetivos,

tenemos que pensar en que sean específicos, medibles,

alcanzables; la A de alcanzable no es menor.

Alcanzables significa que si yo hoy empecé a tomar

clases de tenis, no puedo proponerme en un año ganar un Grand Slam,

porque no va a suceder.

Y hay gente que sin darse cuenta se propone metas totalmente

fuera de su realidad. Entonces sí, claro.

Vale. Más actitudes que nos roben energía.

Compararnos, compararnos con otras personas.

Y en esta era de las redes sociales, donde está tan de moda estar mirando

la vida del otro y pensando:

"¿Por qué no tendré una casa tan bonita

o una familia tan perfecta o un trabajo tan ideal

o unos viajes exóticos tan alucinantes?

¿Por qué no podré?". En general miramos a otros

para compararnos y sentirnos menos: menos talentosos, menos efectivos,

menos exitosos, menos inteligentes, menos atractivos...

Y lo que hacemos al compararnos con los demás es darle un golpe

a nuestra autoestima, a nuestra confianza,

que es, sin duda, la llave para lograr cualquier cosa

que queramos en la vida.

Nada se logra sin creer en uno mismo.

¿Y qué hago cuando estoy todo el día mirando al vecino?

Me siento mal.

¿Y qué puedo hacer si soy de esas personas que...?

A mí me entrenaron en compararme con otros.

Fui a la escuela, desde que entré a la escuela

me comparan con el otro, y a ver quién tiene

la calificación más alta. ¿Qué hago? Me comparo conmigo mismo.

Me propongo metas y objetivos y voy mirando hacia atrás y digo:

"¿Cómo estaba hace un tiempo y cómo estoy hoy?".

Pero dejo de compararme con los demás.

Más, más, danos más consejos.

(RÍE)

A ver qué más podemos hacer para dejar de estar bajoneados.

¿Sabes qué podemos hacer?

A veces también esperamos que la motivación...

Porque la gente dice: "Quiero estar motivado,

quiero sentirme energizado, motivado. Qué puedo hacer?"

Dejar de esperar que la motivación llegue

como si la motivación fuese una señora

que va a entrar por la puerta y te va a decir:

"Hola Julio, buen día,

vengo a ayudarte a cumplir todas tus metas".

Dicen: "no llega, no sé qué pasa,

no viene la motivación, entonces no puedo hacer nada,

no puedo hacer ejercicio físico,

no puedo plantearme metas profesionales,

no puedo mejorar en nada. ¿Qué hago?"

La motivación llega con la acción.

Empieza, ponte en movimiento,

da un paso y te va a llevar al otro.

Y te vas a dar cuenta que a medida que empiezas

te sentís mejor.

A ver, vamos a un ejemplo muy cotidiano,

en esta cuarentena que hemos estado encerrados en casa.

¿Quién no ha tenido la experiencia de decir:

"Mi casa es un desorden total.

Voy a empezar por ordenar este pedacito y nada más,

que no me da la energía".

Y ordeno ese pedacito de mi casa

y de golpe me motivé

y sigo un poquito más y un poquito más.

O voy a hacer actividad física

y digo: "Bueno, cinco minutitos".

Y de golpe me motivé y seguí.

Yo soy escritora.

No siempre digo: "Ay, qué ganas de escribir hoy el día entero.

Me llueven las ideas y he tenido una inspiración nocturna".

Mentira, mentira.

Me tengo que sentar cuando no tengo ganas.

Es decir, voy a empezar

y las primeras ideas no me van a gustar.

Y que la inspiración me pille trabajando,

como decía Picasso.

La inspiración te va a encontrar haciéndolo,

la motivación también.

Deja de esperar.

Vale, esto es cuando nos sucede a nosotros

y tenemos las herramientas para cambiar.

Iba a decir para intentar cambiar,

pero no, hay que planteárselo para cambiar.

Entonces...

¿Pero y cuando le sucede a la persona de al lado?

¿Hasta qué punto nosotros podemos influir para...

para que cambie esa tendencia?

Es una pregunta interesante

porque mucha gente se puede plantear:

"¿Qué hago yo si estoy rodeado de personas que están negativas?"

Ahora mismo ha sucedido en toda esta época del COVID,

luego del confinamiento,

la situación económica posterior...

Bueno, ves gente muy desmoralizada

y tampoco sabes cómo abordarlo, cómo abordarlo, cómo ayudar.

Varias cosas.

En primer lugar, primero un concepto general

sobre las personas que nos rodean y luego vamos a lo particular.

Conceptos generales:

Prestemos atención a las personas que nos rodean.

Las investigaciones muestran que terminamos pareciéndonos

a las cinco personas con las que pasamos más tiempo.

Y yo sé que quizá digo esto en casa digan:

"Sí, bueno, qué bonito el consejo,

que yo no puedo elegir ni con quién trabajo

y a veces no puedo elegir miembros de mi familia". Es verdad.

En el libro hablas que es como si estuviésemos

en medio de un escenario.

Estamos en un teatro y en la primera fila tenemos

las personas con las que más contacto tenemos,

nuestra familia, nuestros mejores amigos.

En la segunda, las personas con las que tenemos contacto diario

en el trabajo, los vecinos.

Y en la tercera ya las personas cuyas redes sociales seguimos.

Algo así, el ejemplo que contabas,

y la verdad es que es muy gráfico.

Totalmente, a veces no nos damos cuenta

de que en la vida estamos invitando a participar

no solo al que vive conmigo,

estoy todo el día consumiendo redes sociales.

Esa persona a la que yo sigo en la red social

es parte de mi vida y me está influenciando.

Y de las personas reales, físicas que me rodean,

si bien no siempre puedo elegir quienes sean,

siempre puedo elegir con quién compartir sueños y proyectos.

Mark Twain decía: "Aléjate de las personas

que quieren empequeñecer tus sueños y tus proyectos".

La gente pequeña de espíritu siempre hace eso.

te va a decir: "No vas a poder,

baja a la tierra, ¿qué estás pensando?

¿quién te has creído?"

Pero hay gente que te hace sentir

y creer que sí vas a poder,

que te pone un voto de confianza.

Esas son las personas para compartir sueños y proyectos.

¿Pero qué pasa si yo estoy en casa

y convivo con alguien a quien quiero mucho

pero que está muy negativo,

o que tengo en mi trabajo alguien a quien respeto

pero que realmente es pesimista.

¿Qué hago ahí? En primer lugar,

delimitar y poder decir:

"Tu negatividad es tuya, no me pertenece a mí".

No convertir la negatividad de otros en algo propio.

No convertirla, hacer como una barrera interna,

decir: "Estás enojado, está bien.

Yo no me voy a enojar también.

Estás frustrado, triste, está bien.

Yo no me voy a sumar a eso".

Y una vuelta más que le podemos dar a esto,

que ya requiere más entrenamiento,

sería ser más positivo

con la persona que está más negativa.

A veces la persona que está muy negativa,

El otro día nos escribió a una de nuestras redes sociales

una madre que nos dijo: "Estoy desesperada,

mi hijo está pasando por una etapa fatal.

Está encerrado en la habitación.

Lo único que hace es jugar videojuegos.

Ni se asoma. ¿Qué hago?

La negatividad en él es total."

Y le dijimos quizás lo que...

Me la paso diciéndole: "Que cambie esa cara, esa actitud,

que no se puede con esa actitud".

Y a veces la persona

que está pasando por un momento de negatividad,

lo último que necesita es que venga alguien y le recuerde

y le refleje todo lo negativo que está siendo.

A veces necesita que vengan y les digas :

"Hoy te pesqué haciendo algo bueno".

Y de pronto dice: "Ah, ah..."

Esta madre le propusimos que le escribiera una carta

al hijo adolescente pescándolo haciendo algo bueno

y diciéndoselo.

"Es que no hace nada bueno".

Vamos, haz el esfuerzo, algo, algo, algo hay, algo hay.

Hasta que lo encontró y se la escribió y dijo:

"Era tal la situación que la tuve que pasar por debajo de su puerta".

"Por primera vez en mucho tiempo,

salió de su habitación con una sonrisa,

me abrazó y me dijo: 'Pensé que hacía todo mal'.

Entonces hay maneras

de lidiar con las personas que nos rodean.

Bueno, vivimos en una sociedad

en la que vivimos tecnológica,

del estrés,

nos pasamos corriendo de un lado para otro

y al final vivimos también marcados por las creencias.

A lo mejor esto no es como en la antigua Grecia,

pero seguimos viviendo un poquito en la doxa de Platón.

¿Cuáles son las creencias limitantes?

¿Cuáles son las creencias que más nos limitan en el día a día?

Lo que nos corta nuestro camino.

Bien, es una pregunta interesantísima

porque yo creo que las creencias limitantes,

si entendiéramos el poder que tienen en nuestra vida,

que gobiernan nuestra vida,

porque creemos que nos manejamos en la vida

por la mente consciente,

entonces decimos cosas como quiero tener más éxito,

quiero ser más feliz, quiero tener una pareja que me quiera,

quiero tantas cosas...

Eso es a nivel consciente,

la mente consciente es un pedacito así de la mente.

Por debajo de eso, como si fuera un iceberg,

donde la gran cantidad, la masa enorme,

queda por debajo del agua, está la mente subconsciente.

Ahí está la verdad.

Ahí están las creencias que te dicen:

"¿Tú, éxito? Vamos...

¿Ser feliz en este momento de la vida?

Imposible, ya es tarde.

En este país, en este contexto, con tu historia, con tu... No".

Y esas creencias son tan poderosas

que van a hacer que cualquier cosa

que yo piense o desee, no se puedan lograr.

La creencia más importante que hemos visto nosotras

en nuestra experiencia y hablamos todos los días,

tenemos redes sociales súper,

tenemos medio millón de personas que nos siguen.

Hablamos todos los días con las personas y nos dicen...

Lo que tenemos en común

es la creencia de: "No soy lo suficientemente bueno para.

No soy lo suficientemente talentoso,

no soy lo suficientemente exitoso,

no soy lo suficientemente atractivo,

no soy lo suficientemente inteligente,

no soy lo suficientemente joven".

No soy lo suficientemente bueno para.

Y es una creencia tan poderosa,

es una creencia que genera desde adicciones hasta depresión,

ansiedad, bloqueos laborales,

bloqueos amorosos que tienen que ver en el fondo

con el mensaje: "No confío en mí".

Aunque al mundo le pueda mostrar otra cosa,

muy en el fondo de mi alma y de mi corazón,

yo no confío en mí.

Y fíjate que esto le puede pasar hasta a las personas

más exitosas del mundo.

Te voy a contar una historia.

Hace un tiempo nos vino a ver

uno de los mejores deportistas del mundo.

Por supuesto, no puedo decir su nombre.

Y nos dijo: "Miren..."

Ni su nombre, ni su apellido, ¿no? (RÍE) Ni su nombre ni su apellido.

Nos dijo: "Estoy pasando por un momento de bloqueo.

No sé qué me pasa.

Hace varios partidos que vengo jugando fatal,

estoy bloqueado".

Dijimos: "Tiene talento, sí, tiene trayectoria, sí,

debería tener confianza, sí, no la tenía".

Nos dijo: "Tengo muy poco tiempo para cambiar,

porque el próximo partido es definitorio".

El próximo partido de la final

de la Copa de la Reina de Inglaterra,

se llama así porque es la que entrega la Copa al final.

"Tengo que cambiar ya".

Entonces le dijimos: "Bueno, bien, queremos que elijas una creencia,

un pensamiento, uno solo, porque tenemos poco tiempo,

uno solo, que con solo decirlo,

con solo pensarlo, con solo leerlo,

te llene de energía y de motivación".

Y pensó un poco y dijo: "Bueno, mi frase va a ser

'yo creo en mí', cuatro palabras, 'yo creo en mí'.

Le dijimos: "Bien, de aquí al partido,

repítela como un loco,

escríbela por todos lados.

Mientras te estés luchando, mientras estás entrenando, comiendo.

"Yo creo en mí".

Llegó el día del partido.

Surco neuronal, ¿no?

Sí, totalmente.

Haciendo un nuevo camino neuronal.

Llega el día del partido.

Entro a la cancha, empieza a jugar,

empiezan los comentarios de los comentaristas

de ESPN, de "Fox Sports" diciendo:

"Bueno, volvió a ser él. ¿Qué pasó? ¿Qué pasó?

Parece tocado por la varita mágica.

Empieza a jugar extraordinariamente bien".

Cuando quedan unos solos...

El partido venía empatado.

El rival venía jugando fenomenalmente bien.

Quedaban unos segundos para terminar

y nuestro jugador coge la pelota desde el fondo de la cancha

la atraviesa entera, como si no hubiera rivales, Julio,

iba atravesándolos.

Yo lo iba mirando y decía: "Ah, así, así, así".

Como si estuviera solo.

Mete el gol de la victoria.

Va, recibe la copa de manos de la reina de Inglaterra,

se toma una foto y nos dice:

"Miren mi mano, miren lo que yo llevé escrito ahí".

En su mano decía: "Yo creo en mí".

Nos dijo: "Lo único que yo pensé mientras agarré esa pelota

desde el fondo de la cancha...

No pensé en eludir al rival, ni siquiera en meter un gol.

Lo único que me repetía a mí mismo era: "Yo creo en mí".

"Yo creo en mí", cuatro palabras que nos pueden cambiar la vida

y nosotros hemos visto la vida de millones de personas

transformadas cuando empiezan a confiar en sí mismas,

en sus capacidades

y en su habilidad para salir adelante.

Por eso nos apasiona lo que hacemos,

porque ves las vidas transformadas a veces en cuestión de instantes.

A veces toma un poco más de tiempo,

pero la transformación cuando viene de la mano de la acción...

Por eso nuestros libros, cursos,

todo tienen que ver con invitar a las personas a moverse,

no solo a decir: "Ay, qué bonito".

Qué bonito o qué interesante para una charla de café.

Para transformarte, acción.

Se nos acaba el tiempo. ¿Algún consejo más para motivarnos?

(RÍE)

Bueno, esto, crean en sí mismos,

crean en sus sueños. Esto nos daría para horas.

A ver, uno más, si tengo poco tiempo,

¿qué soñaría soy si supieras que no vas a fracasar?

Al que está del otro lado, que lo anote

y que se dé un tiempo para responder.

¿Qué soñaría yo si supiera que no voy a fracasar?

Que lo escriba, que lo piense,

que lo medite y que luego empiece

a transformar algunas cosas internas,

sus pensamientos, sus emociones.

Los invitamos a seguir en acción.

Si esto te disparó algo, bucea un poco más.

Las personas...

Poner un punto,

¿tu vida perfecto dentro de tres años?

Sí. ¿Cuál sería?

¿Cuál sería?

¿Cuál sería ese sueño que con lograrlo dirías:

"Mi vida cambiaría"?

Y a veces no hace falta hacer algo muy transformador,

a veces es algo más pequeño,

pero se trata de tener un sueño

que al levantarte a la mañana digas:

"Mi vida tiene sentido porque estoy caminando hacia allí.

No porque ya lo logré, porque sé hacia dónde voy".

Entonces todo cambia.

Bueno, tú has cumplido tu sueño, de momento, ¿no, Florencia?

Tenéis junto con Verónica de Andrés, tu madre,

tres libros ya, los dos primeros "best seller".

Estamos en los últimos segundos

y simplemente, ahora que no nos escucha nadie,

lo que me gustaría preguntarte es ¿cómo se trabaja como una madre?

Claro, o sea, llega un momento que,

antes se suelen desvincular las vidas.

Los domingos puedes ir a comer a casa de tu madre,

pero estar en el día a día trabajando con tu madre,

que siga siendo tu madre, no sé, ¿Cómo es el día a día

y el trabajo con ella? Me encantaría tener

una anécdota jugosa y picante para contarte,

y no la tengo porque es un placer trabajar con mi madre.

Tenemos una admiración mutua. Cada una ocupa su espacio,

sabe quién es, nos respetamos, nos motivamos, nos peleamos,

discutimos, aprendemos a decirnos las cosas,

pero lo que más nos impulsa es que siempre tenemos

un nuevo sueño por cumplir, aun en los momentos más difíciles,

y venimos de un país difícil, venimos de la Argentina,

donde nada es fácil, nada.

Todo el tiempo tenemos que superarnos

a nosotras mismas y poner la meta en un nuevo sueño,

y cuando la energía baja es porque nos falta un nuevo sueño.

Entonces, la verdad es que es muy divertido trabajar

con mi madre. Algún día ojalá la conozcas.

Es un personaje muy divertido, muy interesante y es una sabia,

aprendo mucho de ella. Siempre trabajas en un nuevo sueño.

¿Cuál es el próximo? El próximo sueño es este libro

aquí en España. Quiero que mucha gente lo conozca.

Tenemos además un... estamos montando,

lanzando un curso nuevo, que los que nos quieran seguir

en redes sociales nos pueden seguir y enterarse,

porque está superbién.

Bueno, Florencia de Andrés, coautora con Verónica de Andrés

de "Renuévame con confianza total",

mucha suerte con este libro

y que nos vamos próximamente

en los "Conversatorios en Casa de América".

Muchísimas gracias. Si nos quieren seguir,

estamos en Instagram, @confianza.total,

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Gracias, Florencia. Gracias.

A ustedes les emplazamos aquí, en la Casa de América,

La próxima semana, a la misma hora,

en este mismo sitio, seguiremos conversando.

(Música)

Conversatorios en Casa de América - 01/12/20

02 dic 2020

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