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No recomendado para menores de 7 años Comando actualidad - Échale horas - Ver ahora
Transcripción completa

Tu jornada laboral, ¿de cuántas horas es?

Me levanto a las cinco de la mañana, empiezo a trabajar aquí, en casa,

luego ya llamo a los niños, nos vamos al colegio,

me voy a la oficina

y, cuando termino en la oficina, a la hora que sea,

me vengo aquí y sigo trabajando.

¿Qué horarios tienes tú?

De ocho a ocho o a nueve.

De lunes a viernes.

De lunes a sábado y luego, los domingos, con el niño.

¿Trabaja usted para vivir o vive para trabajar?

Yo vivo para trabajar.

-Creo que cuando nació el primero de mis hijos,

al día siguiente tuve una reunión.

-Un día te quedas a una reunión,

otro día llegas tarde

a recoger a la niña a la escuela infantil

y se va descontrolando tu vida.

-Tenemos varios hijos

a base de renunciar a tu profesión y a tu vida laboral.

-Para mí no existen fines de semana, realmente.

No me digas que cuando tienes juicios en Móstoles

es el momento en el que aprovecha para venir a ver a los padres.

Sí. Además, le encanta su trabajo.

-Es mi madre, tiene razón mi madre siempre.

¿Es posible trabajar menos,

ganar lo mismo

y tener vida personal?

¿Qué cara se te queda cuando te cuenta Elena, la gerente,

que vas a trabajar solo cuatro días en semana?

Te da más tiempo a tener todo organizado,

a ver a tus amigos, a ver a tus padres...

Una maravilla.

-La conciliación es un derecho fundamental.

-Yo llevo todos los días a mis hijos al colegio

y estoy todos los días cuando vuelven a casa.

Eso es un privilegio inmenso.

La semana de cuatro días

sí se puede aplicar en todas las empresas.

"Échale horas"

en "Comando Actualidad".

¿Cómo os manejáis en casa?

Marta se ocupa del bebé, ¿vale?

Y yo me ocupo, un poco, de todo lo demás.

-Hacen trabajo en equipo.

-Dale un beso.

-"Let's go, let's go".

-Vale, dale un besito así.

(Música)

Una huelga

en la principal compañía eléctrica de Barcelona

dejó a la ciudad sin luz

en 1919

y encendió la chispa

de una de las movilizaciones obreras

más importantes de la historia de nuestro país.

De aquel apagón salimos

con la jornada laboral de ocho horas

y fuimos pioneros en el continente.

Hoy, un siglo después,

apenas cuatro compañías se atreven

a cambiar esta jornada laboral de 40 horas a la semana

y ofrecen a sus trabajadores

un día más de fiesta,

pero las mismas obligaciones

y, ojo, el mismo sueldo.

¿Cómo es posible?

(Música)

"I want to give you breakfast".

¿Quieres un poco?

-¡No! -No, vaya.

Es como una película.

-"Okay". -"Okay? Sit down, come on".

María, eres la fundadora de la plataforma 4suma!.

Sí.

Que pelea, que lucha,

por las jornadas laborales de cuatro días a la semana.

Eres pionera en implantarlo, porque tú eres empresaria.

Sí. ¿De dónde surge la idea?

Surge de esta misma casa,

porque en el confinamiento hubo un montón de familias como nosotros,

que vivimos una situación verdaderamente desesperada.

Si te confinan un aula,

que confinan un montón al cabo del año,

esos 15 días que tú te tienes que quedar

en casa, con los niños,

te tienes que buscar las vueltas para que venga un familiar

o para faltar al trabajo.

En los restaurantes teníamos cosas terribles,

como madres solteras.

En el mes de junio, que no había colegios.

Entonces, ¿qué le íbamos a pedir a la gente?

¿Que dejara a los niños solos en casa

para venir a trabajar?

Imagino que esta situación

de tener a los niños literalmente encima

la has vivido en reuniones, en videoconferencias...

En todos los formatos que te puedas imaginar.

Y para ellos es dificilísimo

sentir que todo el rato

tienen que competir por la atención de sus padres,

por el tiempo de sus padres.

Y yo creo que eso es lo que ha hecho saltar

esa falacia o esa pretensión de la conciliación

que estamos viendo que no es real.

Y fíjate esto.

(RÍEN)

Stewart, eres el marido de María.

¿Cuántos días a la semana trabaja María?

¿Ella se aplica los cuatro días, como a sus empleados?

Cuatro días, bueno, siete días casi.

¿Siete días trabaja? (RÍEN)

¿Cómo que siete días? Que no.

¡Pero bueno! Sí, por ahí.

-Yo no me saco la empresa de la cabeza,

yo todo el rato la tengo en suspensión.

Un domingo me acerco a un restaurante

a ver cómo está,

pero no me tengo que quedar en el puesto de trabajo

más allá del tiempo que soy productiva.

Cuando no estoy haciendo nada, me voy y hago otra cosa.

Llevo todos los días a mis hijos al colegio

y estoy todos los días cuando vuelven a casa.

Eso es un privilegio inmenso,

pero esa idea de que hay que quedarse

40 horas, 5 días a la semana...

De calentar la silla.

De calentar la silla, de que no te dé tiempo a nada,

de que verdaderamente no llegues a todo, ¿no?

Eso es un disparate.

-En este país hay una cultura

de que si te quedas en las oficinas más tiempo

eres el mejor trabajador, pero no es así.

Ajá. ¿Esto es diferente en Escocia, de donde tú vienes?

Sí.

¿Allí, la gente, tienes la sensación

de que trabaja más horas que en España o menos?

Menos horas.

Están saliendo de las oficinas a las cinco

y pasan la tarde con su familia o haciendo otras actividades.

(RÍEN)

"Have fun".

Bueno, hasta luego, Stewart. Adiós.

Encantados, chao.

¡Llegamos tarde al colegio!

(Música)

(RÍE)

Hasta ahora.

(Música)

Chicos, chicos, chicos, chicos.

¡Oli!

Vaya viaje, ¿eh? ¡Vaya viaje!

¿Has visto? ¡Vamos!

El chupachups...

(RÍE)

¡Venga! Adiós.

Buen día, ¿eh?

Chao, chicos.

¡Venga, que no llegamos, corre, corre!

(RÍEN)

(Música)

María, ¿cuántos trabajadores tienes?

Ahora mismo somos 50-60, más o menos.

Cuando salgamos de todas estas restricciones,

deberíamos estar en torno a 100.

Nosotros, desde que salimos del confinamiento,

hemos ido contratando cada vez más gente hasta hoy.

Ajá. Y a todos estos trabajadores, a los 60,

ya les aplicáis la jornada de cuatro días.

Eso es, desde el mes de mayo.

¿Habéis tenido la necesidad de contratar a más personal

para poder garantizar esa jornada de los cuatro días?

¿Habéis necesitado incrementar la plantilla?

Nosotros estamos contratando a personal

y ya hemos contratado a más gente,

pero no porque hayamos reducido la jornada a cuatro días.

La reducción de la jornada a cuatro días la hacemos siempre

mejorando la productividad de los trabajadores,

es decir, consiguiendo que los trabajadores

hagan más o lo mismo con menos horas,

porque introducimos tecnología,

porque mejoramos los procesos,

identificamos tiempos muertos...

María, me contabas que, bueno,

tenéis mucha experiencia en el teletrabajo,

que vosotros trabajáis en remoto

pues desde el año 2012, ¿no?

Sois nativos, casi, del teletrabajo.

Sí, total.

Nosotros tenemos dos empresas.

En Ephimera, que es la que vamos a ver ahora,

hemos trabajado siempre en remoto.

Yo no sé dónde están los trabajadores de la empresa

ni en qué horario trabajan...

Ni te interesa.

No me interesa, no.

No me interesa lo más mínimo,

porque hay que pensar que vigilar a los trabajadores

también es un coste para las empresas,

y eso no funciona.

El teletrabajo es otra cosa.

No es trasladar la oficina a casa,

sino organizarse desde la autonomía

y, efectivamente, pues,

con cada uno, sus tiempos distintos.

Porque, además, sabes que no tenemos reuniones.

Las tenemos prácticamemte prohibidas.

O sea, nosotras no hacemos

esas reuniones de "checking" semanal ni nada parecido.

Siempre, todo el mundo nos plantea,

cuando hablamos de la semana de los cuatro días,

"esto no se puede aplicar en todas las empresas".

Sí, la semana de cuatro días

sí se puede aplicar en todas las empresas.

Sois un ejemplo de ello y, además, en hostelería.

En el sector más difícil.

Ya no se trata de apretar tuercas en una fábrica,

que era una cosa que se podía medir en horas, ¿no?

Si estabas enlatando sardinas,

pues en dos horas enlatabas más sardinas que en una.

Eso ya no pasa.

Casi no pasa en ninguna parte,

y en los sitios donde sigue pasando,

es un residuo de un modelo que se está agotando, ¿no?

Y el trabajo nuevo

ya tiene que ver con la creatividad de la gente,

con sus ideas,

con investigar, con pensar.

Todos esos elementos no se miden en horas.

La creatividad no se puede medir en horas.

Y ahora, pues te presento aquí... Al equipo.

A quien esté, sí.

Vale.

Esto es una antigua cristalería,

aquí, en el centro de Madrid,

y, bueno, pues lo usamos de oficina

y luego, también, para hacer actividades,

talleres con empresas

y cosas variadas.

¿Y aquí están trabajando ellos? Sí, aquí están trabajando.

¡Vaya despacho!

Cuéntame, ¿quiénes son?

Ella es Julia,

que es nuestra comercial al mando de todo,

y Ricardo lleva las finanzas de la empresa.

-Estás acostumbrado a una estructura, a una jerarquía

y a tener que hacer...

Siempre hay alguien que te dice lo que tienes que hacer.

Aquí te dicen: "Estas son las cosas que hay,

gestiónalas como creas que debes hacerlo

para que pueda salir".

Nunca calentáis la silla aquí.

No, es que... No hay necesidad.

No os vigila nadie. No tiene sentido.

-Hola, Paz, ¿qué tal?

-Muy bien. Quería comentarte una cosilla de la web.

¿Cómo llevas esto de no tener oficina física?

Ahora parece que todos, con el teletrabajo,

conocemos de lo que habláis,

pero vosotros habéis trabajado así siempre.

¿Cuántos años llevas trabajando así?

Pues casi dos años.

Yo, que ahora tengo dos hijas,

pues estoy encantada, claro,

porque las puedo ir a recoger,

nadie me va a controlar si en ese instante

estoy trabajando o no, y eso te cambia la vida mucho.

En uno de los trabajos, yo aparecía en casa

a las nueve de la noche, a las diez, entonces, claro,

yo no estaba en la vida de ellas por la tarde.

O sea, verme en la cena era guay.

(Música)

Estamos en el centro de Madrid, muy cerca del Paseo del Prado,

para que la gente se ubique.

Creo que sí que somos

la primera empresa de hostelería en todo el mundo

en implantar esta jornada,

pero en otros sectores hay muchas.

Teníamos que tener a muchísimo personal

simplemente esperando a que vinieran los clientes

para atender las mesas, ¿no?

Entonces, nosotras hicimos un análisis

de todas las funciones del personal,

identificamos que esa era

la que tenía que salir por la ventana inmediatamente

si queríamos ser más productivos

y fue lo primero que cambiamos.

Cuando el cliente llega a nuestra mesa,

se apunta este número de teléfono

y envía un WhatsApp

y le dice al camarero, a la persona que está en la barra,

cuántas personas son en la mesa y qué es lo que quieren tomar.

"Ponme un agua en la mesa 9".

-Básicamente, cuando a ti te mandan un mensaje,

nosotros lo que hacemos directamente

es pasarlo a la "tablet"

en este programa

y lo enviamos.

Queremos un pincho de tortilla, por ejemplo.

(ASIENTE)

Aquí, con el sombrerito,

lo podéis mandar directamente a cocina

y ellos ya se enteran.

Pues...

Tú trabajas en hostelería

y piensas que 16 horas al día es lo lógico y lo normal,

hasta que de repente das con algo así y dices:

"Están valorando también mi tiempo y mi vida".

¿Qué cara se te queda cuando te cuenta Elena, la gerente,

que vas a trabajar solo cuatro días en semana?

A ver, al final piensas que es lo que te vende todo el mundo.

En plan, como algo que te dicen por el oído, tal, no sé qué,

y que al final no se va a cumplir, ¿no?

Y es verdad que cuando te das cuenta de que...

pues tienes tus tres días de libranza,

tu tiempo,

es como si fuera mentira.

Te da más tiempo a tener todo organizado,

a ver a tus amigos, a ver a tus padres.

(RÍE) Mis amigos me dicen que no trabajo, básciamente.

Me dicen: "Pero ¿tú trabajas real?"

y yo: "Pues sí, sí trabajo, lo que pasa es que...".

Pues es verdad que es algo que todo el mundo quiere.

Y lo que hablábamos antes de no partir la jornada,

en hostelería también

es verdad que ahora se está implantando bastante más

el hecho de tener una jornada continuada,

pero el tenerla continuada

y librar tres días

es una maravilla.

Te han llamado medios internacionales, muchos.

¿Estás explicándole al mundo cómo trabajáis?

Nosotros hemos hecho del orden de 120-130 entrevistas

en medios españoles

y llevamos ya unas 25-30 también en medios internacionales,

incluyendo los medios más importantes del mundo.

En realidad, están fascinados con que España esté dando este paso.

Hace 40 años las mujeres no trabajaban

y hoy trabajamos masivamente

y esto no se puede arreglar

solo con esa idea de la conciliación,

que viene a ser que en el interior de las familias

se organicen mejor, ¿no?

Eso no es suficiente.

Entonces, necesitamos una transformación radical

del equilibrio entre la vida y el trabajo.

(Música)

Muy lejos de esa posible jornada reducida

de 32 horas

se encuentran los empleados de consultoras,

bancos de inversión

y grandes despachos de abogados,

con horarios interminables que se extienden al fin de semana,

y una conexión digital permanente.

Según el Instituto de Salud Mental de la Abogacía,

el 99% de los letrados españoles

reconoce padecer unos niveles de estrés

que perjudican seriamente su salud.

(Música)

Buenos días, David. Buenos días.

Siete y cinco de la mañana.

Tú eres abogado.

Sí, soy abogado.

Más o menos, mi horario es el sol más cuatro,

es decir, empiezo dos horas antes que el sol

y acabo dos horas más tarde.

¿Cómo está tu nivel de estrés?

Pues muchas veces por la mañana me levanto como...

que no sé cómo me va a dar abasto el día, con ansiedad,

pero bueno, al final lo terminas sacando,

y es verdad que muchos compañeros que conozco

han tenido bajas por esa causa.

Realmente, es que al final hay que sacar el trabajo,

y trabajo hay, entonces, bueno, empiezas a trabajar

y cuando acabas, has acabado,

y la verdad es que la vida es reducida,

lo que es la vida personal.

¿Cuántos años tienes?

39.

¿Tú eres padre? No.

Bueno, a estas edades va a ser difícil ya serlo,

pero bueno, tampoco me ha dado tiempo a pensarlo.

Al final, antes de ser abogado he tenido otras profesiones

y varios trabajos.

Siempre he trabajado muchísimas horas.

Las carreras, por ejemplo,

me las saqué mientras trabajaba en el taxi,

estaba trabajando en el taxi, eso es,

estaba trabajando en el taxi,

entonces, era un trabajo de muchas horas,

pero bueno, me permitía, mientras que estaba en las paradas,

estar estudiando.

Un abogado autónomo, limpio al mes, ¿cuánto se puede sacar?

Como tú, trabajando tantas horas.

Eso depende mucho, pero podrá rondar los 1500 euros.

(Teléfono)

Hola, buenos días.

-"Buenos días, David, ¿cómo vas?".

-Pues mira, aquí, recogiendo "notis"

y viendo un "email" tuyo de las 5:50.

-"Tenemos un vencimiento hoy".

-Vale, sí, lo he visto que... -"Rápido".

"Vamos rápido, que yo estoy toda la mañana hoy fuera".

-Venga, gracias, hasta luego. -"Chao".

¿Cuánto tiempo llevas en la abogacía?

Cinco años y medio.

Y el despacho lo has abierto hace tres.

Entonces, estuviste dos años y medio de pasante.

De pasante o de prácticas.

Estuve de prácticas con contrato de trabajo.

¿Cuánto cobrabas de prácticas?

En algunos casos, cero, y en otros, 300.

¿Y cuántas horas trabajabas?

Normalmente diez.

Es el segundo de la mañana, por eso es más larguito.

Ocho y media de la mañana

y ya llevas dos cafés.

¿Cuántos puedes tomar al día?

Cuatro o cinco, más o menos.

El 98% de abogados

reconoce que tiene un estrés, un nivel de estrés, preocupante,

que puede dañar su salud.

¿Tú desconectas

o recibes mensajes e "emails" los sábados, los domingos?

Si no contestas a un cliente o le coges el teléfono,

es como que estás haciéndolo mal

porque a las diez de la noche tienes que recibir una llamada

o contestar a un WhatsApp.

Si no, malo.

-Buenos días. -Buenos días, Eva.

-Lo tengo pendiente, llamar y...

-Y luego, cuando vuelva de los juzgados,

pues ya lo revisamos juntos, ¿vale?

-Vale, perfecto.

Bueno, se te ha llenado el despacho.

Aquí están tus tres becarios: Guille, Álvaro y Eva.

¿Habéis terminado todos la carrera? Sí.

-La idea, por ejemplo,

sí que se va a contratar próximamente a Eva,

y la idea es ir ofreciendo...

Ah, ¿sí? Eva, ¿te van a contratar? ¡Enhorabuena!

¿Cuánto tiempo llevas aquí? ¿Llevas más tiempo o no?

Desde junio del año pasado.

¿Os explotan mucho a los pasantes de abogacía?

Cuéntame.

Sí, sí.

Es complicado porque, a veces,

en muchos despachos,

no tienes ninguna beca, ninguna ayuda,

estás allí muchas horas

y, encima, te piden que te quedes más

sin ofrecerte posteriormente

ningún contrato ni que te quedes.

Es que, si no las haces, te van a suspender las prácticas.

Utilizan a los becarios durante seis meses

y los cambian por otros.

Hay muchos pasantes que no cobran nada.

¿Tú cuánto cobras como becaria?

Más o menos, unos 670.

(Teléfono)

-Despacho de Abogados, buenos días.

Usted no tiene que abonar nada, ¿vale?

Únicamente, enviarnos la documentación al correo.

-Pues ya está.

Bueno, chicos, me voy al juzgado.

Ahora nos vemos en un ratillo.

-Hasta luego. -Hasta luego, chicos.

David, entonces, tu jornada laboral la divides a primera hora,

te miras notificaciones de los juzgados,

te terminas de preparar los juicios

y por la mañana tienes juicios.

¿Hoy cuántos tienes?

Hoy nada más que tengo dos.

Los trabajadores y las trabajadoras,

cuando somos padres,

tenemos el derecho de reducirnos la jornada

y se recorta el sueldo proporcionalmente.

Hay casos en los que los trabajadores

denuncian a las empresas.

Cuéntame algún caso de cosas que le han hecho a un cliente tuyo.

Bueno, pues va desde que se lo deniengan,

y entoces hay que acudir a la jurisdicción laboral

para reclamar esa denegación. Eso está ganado, ¿no?

En principio sí, o sea, si está justificado, sí.

O adaptación de jornada, también pasa con padres

que quieren compatibilizar la jornada con sus mujeres,

hasta, incluso, que sí que se lo conceden,

pero que luego se encuentran

con que tienen represalias en su puesto de trabajo.

Le dan cuatro chorradas para hacer

para que se aburra y a ver si se marcha

o prohibirle ir al servicio

o no dejarle salir del trabajo.

Eh... Multitud de cosas.

No podemos acompañarte aquí.

Suerte en los juicios y te esperamos a que termines.

Os dejo y os veo en un rato. Chao. Muy bien, hasta ahora.

¿Qué tal han ido los juicios? Han ido bien, han ido bien.

Uno se ha ganado

y otro, bueno, se ha llegado a un acuerdo.

Has llegado a un acuerdo en el de laboral.

En el de laboral, eso es, sí, por un despido.

¿Se llega a muchos acuerdos con las empresas?

Sí, normalmente en el laboral,

la conciliación judicial es donde más acuerdos hay.

Te veíamos medio corriendo. ¿Por qué tienes tanta prisa?

Porque voy a aprovechar

que, como no he tardado tanto como esperaba,

voy a aprovechar a venir a ver a mis padres

porque es el momento que aprovecho para venir a verles.

-"Cariño". -Hola.

-Hola, mamá. -¡Cariño!

-Hola, abuela.

-¿Qué tal, hijo? -¿Qué pasa, papá?

-Menos mal que tienes juicios aquí, porque, si no, ni te veíamos.

-Esta es una de las razones...

(RÍE)

David, no me digas

que cuando tienes juicios en Móstoles

es el momento en el que aprovecha para venir a ver a los padres.

Me dijo que tenía comida familiar este fin de semana.

Y no vino porque tenía mucho trabajo.

-Yo, con vuestro permiso, voy a...

Es el momento que tengo,

en diez minutillos, para tomarme algo.

Desde las siete de la mañana no te hemos visto comer nada

y ya son las doce y media.

No me ha dado tiempo hoy.

Hay veces que me traigo el sándwich,

pero como iba a venir, no me he hecho el sándwich

que me suelo comer de camino a los juicios.

En los trabajos muy demandantes surge la duda de:

¿vivo para trabajar o trabajo para vivir?

No, él vive para trabajar.

Él vive para trabajar.

O sea, el trabajo es su vida. Es su vida.

Además, le encanta su trabajo.

-Es mi madre, tiene razón mi madre siempre.

¿Cómo le ves cuando gana un juicio?

Eufórico, pletórico, divino.

Y cuando a los clientes, a lo mejor,

les parece que no ha hecho todo lo que debiera,

él se siente mal.

Pero luego, cuando llega la sentencia,

dice: "¿Lo ves como te lo dije?".

¿Los horarios antes eran mejores que ahora?

¿Se podía conciliar mejor o no?

No, no, no.

Yo me he tirado muchas veces 15 horas trabajando

y librando un día, cuando podía,

que muchas veces no librábamos más que una tarde.

¿Cómo has criado tú a los hijos?

Sola, porque él venía y estaban dormidos.

Y los niños se levantaban para el cole...

-Yo veía más al de las noticias que a mi padre.

Te voy a dar, papá, una cosa para que me lleves al juzgado,

que me la presentas como siempre

y nada, la copia luego me la das, ¿vale?

-Vale.

-Ahora te llamo en un rato, ¿vale? -¿De verdad?

-Sí, te llamo, sí, sí.

(RÍE) -Si no se me olvida, te llamo. -Ah, claro.

-Y si no te llamo luego, a lo largo del día te llamo, ¿vale?

-Venga, me voy. -Que pases buen día.

-Voy. -Cóbrame.

-Hola, muy buenas, caballero, dígame.

-¿Me pone un bocadillo, por favor?

-¿Y de qué le apetece? ¿Pollo, beicon?

-Lomo con queso, por favor.

Si es rapidito, que llevo prisa, te lo agradezco.

-Caballero, paella para llevar, señor.

Cinta de lomo para llevar.

-Oído.

Hola, Paco. ¿Hace cuánto tienes este bar?

Pues abierto, abierto, lleva muchos años.

Con ello yo regentándolo, 12 años, 12-13 años.

Antes de la pandemia, ¿qué horario tenías?

Pues teníamos de siete de la mañana a diez de la noche.

Es la primera vez

que trabajas menos de 12 horas al día.

¿Esto qué tiene de positivo?

De positivo, nada.

Positivo nada, porque tenemos que mantener una familia,

hay gente, tenemos empleados, y de positivo no tiene nada.

Porque ¿cuánto han bajado tus ingresos?

Pues, fácilmente, que hayan bajado...

En principio, tuvimos casi un 60, un 70% de bajada.

Ahora estamos en torno al 50% de producción.

Tienes un 50% menos de ingresos.

¿Tienes a trabajadores en ERTE?

Ahora mismo no.

-¡Permiso!

Hay unos restaurantes en Madrid

que están planteando la jornada de cuatro días

para hostelería,

32 horas semanales.

¿A ti eso te sale rentable?

A mí eso no me sale para nada rentable.

Es que no salen las cuentas.

Es que la luz hay que pagarla, es que no hay...

Nosotros estamos trabajando y trabajas a lo mejor, en dos horas,

ese "boom" que tienes ahora y luego estás parado.

Llegar a casa por la noche

sabiendo que la gente, los empleados que tienes,

o los has tenido en ERTE o están pasándolo mal,

porque se está pasando mal,

te llega tan hondo

que no duermes.

(Música)

Bares, peluquerías

y aquellos negocios

que ofrecen un servicio a todas horas a sus clientes

constituyen el 42% de las empresas españolas.

Parte de ellas son de autónomos.

En España hay 3 200 000.

Más de la mitad reconoce

que su jornada laboral excede las diez horas diarias

y el 95% asegura

que nunca puede disfrutar de un mes completo de vacaciones.

En este contexto,

la aplicación de la jornada de cuatro días a la semana

parece una quimera.

(Música)

Gema, veía que te hacías el café de dos en dos.

Son las cinco de la mañana.

Tu jornada laboral,

¿de cuántas horas es?

Yo, como la funeraria.

Yo me levanto a las cinco de la mañana,

empiezo a trabajar aquí, en casa,

luego ya llamo a los niños, nos vamos al colegio,

me voy a la oficina

y cuando termino en la oficina, a la hora que sea,

me vengo aquí y sigo trabajando.

¿Te coges algún tiempo para ti, para ir al gimnasio...?

No, no, no.

¿Por qué tienes que trabajar tantas horas?

Porque el trabajo tiene que salir.

Porque hay que pagar, hay que comer.

¿Tú a qué te dedicas exactamente?

Bueno, hemos ido ampliando actividades.

Nosotros primero éramos asesoría,

luego ya estuve un tiempo de abogada,

luego me cambié al Colegio de Procuradores

y luego ya probé lo de gestor administrativo

y pusimos la gestoría,

luego nos metimos con la correduría de seguros...

¿Trabajas algún fin de semana?

Los sábados intento no trabajar.

¿Intentas? Intento no trabajar.

Que hay veces que sí que trabajas.

Pues igual me levanto el sábado y hago alguna cosilla que me esté...

(RÍE) Que me esté machacando la cabeza.

Pero intento no trabajar, pero los domingos sí.

¿Te sientes muy esclava? Sí.

Te vemos ahí en el bautizo de tu hijo pequeño

junto a tu marido.

Luego conoceremos a tu familia cuando se despierten.

Te vemos mucho más delgada que en las fotos.

Sí, después de la pandemia.

Durante la pandemia me mantuve,

pero fue salir del confinamiento

y he perdido del orden de 14-15 kilos.

Yo tomo ansiolíticos para dormir.

-Vamos, que, si no, no llegamos.

Venga.

(Televisión)

Gema, ¿cómo es el reparto de tareas con Luis?

La casa y organizar los desayunos de los niños y demás, él.

Lo que se llevan al colegio, la comida la prepara él.

Él es el que se encarga de la casa mayoritariamente.

-La verdad es que sí, me levanto con ellos, los visto,

preparo sus desayunos...

¿Qué coste tiene que trabaje tanto?

¿Tanto? La verdad es que no está pagado.

Tiene la carga de los clientes,

tiene la carga, también, del juzgado,

tiene la carga de a nivel emocional, etcétera.

Pues la verdad es que...

Vamos, arrastra muchísimo.

¿Se te pasan las semanas rápido?

Las semanas, los meses, los años...

No te enteras de que se te va la vida.

¿Tú sientes que vives para trabajar o que trabajas para vivir?

Yo vivo para trabajar.

-Donde vamos, se viene un bolso que tiene azul y marrón,

que eso es como la mochila de Dora la Exploradora...

(RÍEN)

Y viene con ella a todos lados.

(RÍE) ¿Y qué lleva en esa mochila?

Su ordenador.

Claro, me decías que lo ideal sería contratar a gente.

Claro, ahora mismo no, ahora mismo...

Hombre, si todo el mundo me pagara

y todo el mundo fuera como debía ser...

Pero claro, todo el mundo tiene necesidades,

entonces, no todo el mundo paga, no todo el mundo... Pues eso.

¿Pero qué me estás diciendo?

¿Que no te pagan?

No, pero vamos a ver, pero ni a mí ni...

Esto es una lucha.

Hay mucha morosidad.

Los medios de comunicación y los políticos

hablan de implantar una jornada de 32 horas.

¿No lo ves viable?

No, pero de ninguna de las maneras.

Es que el trabajo tiene que salir.

Entonces, si un trabajador

tiene una jornada de 32 horas,

¿qué contratas, a otro trabajador?

Están las empresas como para contratar trabajadores.

A lo mejor las empresas grandes, bien,

pero los pequeños autónomos y las empresas pequeñas

ya te digo que no.

-Miguel Ángel, ¿tu botellita de agua dónde se quedó?

Ah, vale, ya la veo.

Ah, vale, sí, sí, sí la veo.

¿De paté entonces, Jesús?

-¿Qué? -¿De paté?

-Sí.

Yo antes me dedicaba a otra cosa. ¿A qué te dedicabas?

Yo me dedicaba al tema de la pintura y las reformas.

O sea, ¿que tú has cambiado de profesión,

un poco, por la familia?

Por la familia y por un accidente que tuve en la mano.

Tengo metida una placa aquí, en la mano.

¿Echas de menos tu profesión? Mucho.

¿Sí? Sí.

Sobre todo, cuando veo en...

¿Que te emocionas?

¿Tú siempre has tenido que hacer también mucha renuncia?

Sí. Sí.

Sí, porque yo, por ejemplo, si ahora cogiese y dijese:

"Me marcho a una empresa", por ejemplo.

Pues... Esta familia...

Imposible.

Si ella se tiene que levantar por la mañana,

llevar a los niños al colegio,

si se tiene que ir a la oficina,

si se tiene que ir al juzgado...

No puede. Imposible, imposible.

La conciliación es muy complicada.

Demasiado. Yo creo que aquí, en España, no es viable.

No llegamos al cole.

Iros montando, abrochando.

-Venga, ataos.

Empieza la yincana.

Vosotros os habéis venido a vivir a un pueblo de Toledo,

¿y cuánto tiempo tardáis en llegar al cole y a la oficina?

Pues como unos 45-50 minutos

si no hay accidentes o tráfico o algo extra.

¿Ella en el coche trabaja o va hablando contigo?

Va trabajando porque va con el móvil.

Muchas veces le digo

que si le mando un WhatsApp para hablar con ella.

-Roberto, buenos días. -Buenos días.

-¿Traes las facturas? -Sí.

-Pues venga, vamos para allá.

-Vamos allá.

-¿Qué me traes?

-Marzo, febrero y enero, colocaditas.

-Vale. ¿Todo? ¿Ingresos y gastos?

-Ahí está todo.

Roberto, ¿a qué te dedicas?

A montaje de aire acondicionado.

¿Qué horarios tienes tú?

De ocho a ocho o a nueve.

De lunes a viernes. De lunes a sábado.

Y luego, los domingos, con el niño.

¿Qué tal combinación tienes

de vida personal, vida familiar, trabajo?

Familiar poco, trabajo mucho,

porque, si no, no llegamos a fin de mes.

-Mándame las otras facturas, porfa. -Vale.

-Pero hoy, hoy. -Sí, sí.

-Ya me dices lo que me toca pagar. -Venga.

-Gracias, pasa buen día. -De nada, hasta luego.

-Buenos días.

(Teléfono)

-Perdóname, Yolanda.

Buenos días, David.

¿Cómo vas? ¿Tienes algo para mí urgente?

4036.

Pues muchísimas gracias.

Buen día, hasta luego, buen día, chao, chao.

¿Cómo lo consigues,

contestar al teléfono

mientras haces una declaración de la renta,

hablar de los juicios,

contestar a los abogados,

todo a la misma vez?

(RÍE) Práctica, práctica.

No te queda otra. Es práctica.

Pues Yolanda, lo que te decía,

que ya está terminada, ya está presentada

y te sale a devolver.

-Hasta la próxima.

-Muy bien.

¿Le cobras tú, por favor?

-Sí.

Ahora has cambiado de profesión:

has dejado de ser asesora y empiezas a ser procuradora.

Efectivamente.

Hoy es viernes, no tienes juicios. Eso es.

Un procurador es un licenciado en derecho,

pero ¿en qué se diferencia de un abogado?

Pues mira, básicamente,

en que el abogado lo que hace es defender al cliente

y el procurador le representa.

Gracias, chicos, hasta ahora.

(Música)

(Llamada)

¿Sí?

-"Hola". -Hola.

-"Para los niños, que tienes tú que ir a recogerlos".

-Joder, no me digas.

He salido ahora del juzgado y tengo que ir al registro.

-¿No te da tiempo a ti? -"Imposible".

-Jolín. -"Imposible".

Lo has conseguido, justita.

Justita, sí, un poco justita.

Os dejo, chicos. Venga.

Hola, mi amor.

Hola, amor.

Hasta luego.

Saca la llave.

Venga, chicos.

Me tenéis que dejar un ratito hasta que venga papá, ¿vale?

Que tengo que presentar una cosa urgente.

-Vale.

-Buenas, chicos.

-Vamos, que...

-No, espera.

-Buenas. -Buenas.

-¿Qué tal? -Bien.

-A ver...

esto...

Lo tuyo, para que no te manches.

Hombre, hijo, ahí no le des, que se sientan...

Has tardado medio minuto en preparar la comida.

¿La traías hecha? Sí, claro.

No nos podemos permitir el lujo de ir a comer a un restaurante.

-¿Tú ya has comido?

-Miguel Ángel sí.

-Jo, qué rápido.

-Yo ahora después, tengo el estómago un poco...

¿Qué es lo que te pesa más en este momento a ti ahora?

¿Ahora mismo? El vivir tan lejos.

¿Hasta qué hora os quedáis en la oficina?

Pues hasta las siete, las ocho, depende del día.

Y luego tienes hora y pico... Una hora, más o menos.

Llegas a casa a las nueve si sales a las ocho.

Claro.

(Música)

Japón es uno de los países

con las jornadas laborales más largas del mundo

y, sin embargo,

o precisamente por ello,

es el menos productivo del G-7.

En España también trabajamos

por encima de la media de la Unión Europea

y somos, igualmente, menos productivos.

Hola, José Luis. Hola, qué tal, Sara.

Qué tal, encantada, de "Comando Actualidad".

Encantado.

Bueno, estás aquí ya con los datos.

Eres presidente de la Comisión Nacional

para la Racionalización de los Horarios Españoles.

(RÍE) Correcto. Casi nada.

¿Cómo estamos los españoles de horario? ¿Cómo vamos?

Bueno, pues no podemos sentirnos especialmente orgullosos.

No somos un país líder en conciliación,

somos los cuartos, pero por la cola.

Trabajamos más horas a lo largo del año

que otros países,

con una media de entre 150 y 200 horas más

que, por ejemplo, Francia, Alemania.

Solo somos productivos el 35% de la jornada,

o sea, ¿que estamos en un 65% calentando la silla?

Claro, no.

Se nos olvida el dato

de que no somos máquinas, somos seres humanos,

y, a medida que pasa el día, lo normal es que estemos cansados,

nos vayamos cansando poco a poco.

¿Qué es lo que sucede?

Que llegamos cansados a casa,

dormimos poco

y al día siguiente, vuelta a empezar.

Desde ARHOE, vosotros habéis planteado

un manifiesto por horarios racionales ya.

Este manifiesto lo han suscrito hasta 25 000 firmantes,

que representan a ocho millones de personas.

La conciliación,

que es un derecho fundamental

reconocido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos,

que, como tal,

debería, desde la Constitución,

promoverse, igual que la igualdad y la libertad,

por parte de los poderes públicos.

¿Quién está usando realmente los contratos a tiempo parcial

por género?

Las que están usando esa contratación parcial

son las mujeres.

¿Por qué? Porque el resto del tiempo

lo dedican a cuidados, etcétera, etcétera.

O sea, que, mayoritariamente, pues siempre es la mujer

la que reduce esas horas de trabajo.

Que es quien pide esas excedencias por cuidado de hijos.

¿Los hombres o las mujeres?

Todos sabemos la respuesta, la sabemos.

Y los varones que piden las excedencias, ¿no?

Que es apenas el 5%, el 6, el 7.

Estamos en un 7,66.

Vamos a hablar de la gestión del tiempo.

¿Suspendemos o aprobamos?

A España siempre se nos acusa,

desde un punto de vista laboral,

de que somos un país de presentistas,

de personas que están en el puesto de trabajo,

pero no están trabajando.

Nosotros lo llamamos un absentismo mental.

Bueno, eso es calentar la silla. Eso es calentar la silla.

El 44% de empresas españolas detectan abuso del presentismo.

Bueno, que estamos más tiempo del necesario.

Hay muchos motivos.

Puede haber miedo a perder el puesto de trabajo;

que no tienen vida personal;

pero afectan al resto de trabajadores.

Y los jefes tienen que dirigir, es decir,

tienen que orientar, asesorar, liderar

y tienen que marcar objetivos.

Los trabajadores con objetivos saben a lo que se exponen

y finalizan los objetivos, yo me voy a mi casa.

¿Cómo se ejerce el liderazgo cuando no hay presentismo?

Qué es lo que ocurre con estos jefes, ¿no?

Que ahora estamos conectados a la pantalla

y que a veces tienen esa necesidad

de fiscalizar, mandar "mails"...

¿Dónde queda el liderazgo

cuando no tienes a la persona delante?

Liderar en remoto genera muchas inseguridades

a muchos mánagers en este país.

¿Por qué?

Porque parece que uno compra,

entre comillas,

el tiempo del trabajador,

cuando lo que deberíamos los empresarios comprar

es talento, innovación y competitividad de trabajadores.

Yo quiero gente buena,

no quiero gente que esté.

Nosotros siempre hablamos de salario digno,

pero a veces los políticos obvian el tiempo digno.

Es decir, yo quiero que la gente tenga un tiempo digno

para poder hacer con su tiempo lo que ellos consideren oportuno.

También lo tenéis cuantificado, ¿no?

Las empresas que tienen horarios sensatos, racionales,

han experimentado

cómo incrementa la productividad en un 19%

y, sin embargo, el absentismo laboral baja.

Es positivo, es decir,

la conciliación no es enemiga de la productividad de las empresas.

Es decir, las empresas que hacen planes de conciliación

ven incrementada su productividad, su beneficio,

y luego algo que a veces obviamos,

que es... la gente está más contenta,

el clima laboral en las empresas es mejor.

El Gobierno acaba de aprobar un plan piloto

para introducir la jornada de cuatro días

a distintas empresas.

Cuentan con 50 millones de presupuesto

de los Fondos de Recuperación pospandemia

de la Unión Europea

y, en principio,

podrían beneficiarse de este nuevo modelo

entre 3000 y 6000 trabajadores.

¿Qué opinión nos merece

esta jornada laboral de los cuatro días?

¿Puede ser una solución?

Vamos a ver, yo creo...

O el camino.

Creo que tenemos que ir a mejor.

Dicho esto,

ya nos gustaría

una jornada laboral de cinco días con un tiempo acotado

y con el que mucha gente

pudiese salir de su puesto de trabajo

a las cinco de la tarde para poder dedicar tiempo libre,

es decir, construir la conciliación

desde los cimientos, no desde el tejado.

Y muy importante,

la reducción de salario.

Nosotros reclamamos que,

si se puede en algún sector y en alguna empresa,

no lleve reducción de salario.

Y estaremos muy atentos pues para que los derechos,

tanto de la empresa como del trabajador,

pues sean respetados,

porque creo que es el interés de todos.

Desde ARHOE lleváis varias convocatorias ya

de un concurso que vosotros celebráis entre escolares,

estudiantes de primaria y secundaria,

y les lanzáis una pregunta a los niños.

¿Cuál es?

"¿Cuánto tiempo tienes para mí?" es la pregunta

que queremos que los niños y niñas hagan a sus padres.

"Me gustaría cenar más con mi familia",

o sea, que ya ni siquiera demandan juego,

sino bueno, pues que estés en momentos importantes.

Padre más hijo

y estamos contentos,

jugando al fútbol;

y en el caso contrario, padre menos hijo,

fíjate cómo lo representa, están aprendiendo a sumar,

pues de pronto está el niño triste.

Son niños de primaria. Son caras tristes.

Son niños y niñas pequeñitos

y la verdad que es su forma de expresar sus sentimientos

de soledad y de echar de menos a los progenitores.

"¿Qué haría yo si mi padre llegase antes a casa?".

"Papá, te echaría una carrera hasta casa en bicicleta".

"Mamá, te ayudo a preparar la comida".

Aquí el reparto de roles, ya, en ocasiones,

que lo tienen ya desde casa muy estandarizado:

el papá haciendo deporte y la mamá en casa.

El problema es

que esto se estandariza, desgraciadamente,

a lo largo de la semana,

de una forma muy normalizada de llegar muy tarde a casa

y un 35% de españolas y españoles

terminan de trabajar a las siete y media de la tarde.

Algo está pasando, José Luis,

cuando le preguntas a un menor, a un niño, a un escolar,

cuánto tiempo pasan tus padres contigo

y dibujan esto.

Esto.

Hay mucho que hacer en casa,

pero también a los poderes públicos,

a nuestros políticos, a nuestros gobiernos,

para que algo que les gusta mucho nombrar,

que es la conciliación,

sean capaces de tomar medidas concretas

que favorezcan esa conciliación,

que realmente el ciudadano de a pie

pueda sentir que se está cuidando

de algo tan básico

como es tener tiempo para vivir,

porque a veces lo echamos en falta.

(Música)

Aquellos que defienden la jornada laboral de cuatro días

aseguran que seríamos más productivos

y que disminuiría la brecha de género.

España es el primer país del mundo en el que hombres y mujeres

tienen el mismo permiso por nacimiento de un hijo:

16 semanas.

¿Detrás de los horarios flexibles y de compartir tareas

está la ansiada conciliación familiar?

(Música)

Dile cosas a tu hermano.

-A ver, ya estamos.

¡Bueno!

¿Qué tiempo tiene Javier, este bebé?

Pues todavía no tiene un mesecito.

Está a puntito de cumplirlo.

¿Sí? Enhorabuena.

Gracias.

Bueno, este, Javier, es vuestro sexto hijo.

O sea, que en esta familia conocéis perfectamente

la evolución del permiso de paternidad.

Entiendo que habéis disfrutado, claro, de todas sus variantes, ¿no?

Efectivamente.

Si pensamos en lo que era antes y lo que es ahora,

pues sí,

es un avance.

-Porque al final, pues por las mañanas,

desayunos, vestir,

pues con seis niños hacen falta cuatro manos,

como poco,

o para recoger a los niños del colegio y demás.

Entonces, desde ese punto de vista, pues beneficia muchísimo

que el padre también tenga el mismo tiempo que la madre,

pero bueno, es verdad que yo echo de menos

pues la madre, que tenga más tiempo, ¿no?

Ahora estáis tranquilos, ¿no? Dentro de lo que cabe.

Estáis con la mitad.

Siendo autónomo, los primeros embarazos...

Los primeros embarazos, los primeros hijos,

no había nada.

Nada.

-O sea, recuerdo que cuando nació el tercero de nuestros hijos,

que nació prematuro, bueno, se adelantó un mes y algo,

y fue una locura, realmente.

Imagínate llegar a casa con un bebé prematuro,

con otro que tampoco andaba y con otro que era otro bebé.

Y Juan no tenía...

No disfrutabas, en ese momento, de baja de paternidad.

Y yo recuerdo entrar en la puerta de casa

y se me saltaban las lágrimas de: "Yo no voy a poder".

-Creo que cuando nació el primero de mis hijos,

al día siguiente tuve una reunión

que me tuve que preparar, que tuve que...

O sea, que el mundo estaba así, ¿no?

Y bueno,

pues ahora vamos dando pequeños pasos,

pero bueno,

hay mucho camino por recorrer, yo creo.

Claro, igual siempre se habla como de ayuda,

pero este concepto de la corresponsabilidad...

No es el papá ayudante

el que se busca con medidas como esta,

sino el papá que ayuda en igualdad, casi, de condiciones,

salvo dar el pecho,

pero que la responsabilidad debe ser compartida

en igualdad de condiciones, cosa que no siempre ocurre, ¿no?

Claro, sí, o sea, que la nueva vida que de repente te traes

cuando traes un bebé a casa,

porque al final es una nueva vida,

sea una vida para los dos,

no que al final sentías, un poco, antes

que era como una presión de:

"Vale, tengo yo el niño en brazos y mi vida sigue, pero ha cambiado",

y para el padre pues no había cambiado tanto,

porque al final, pues bueno,

has traído un niño al mundo, pero mañana te vas a tu trabajo

y sigues con tu vida que tenías antes de ayer.

No le condicionaba a su rutina laboral.

Entonces, pues ahora es verdad que va a ocurrir lo mismo con ellos.

"Oye, soy padre, estoy cuatro meses fuera

y cuando vuelva al trabajo,

pues a ver de qué manera me reciben".

Muchas compañías tenían un poco, a veces,

la posibilidad de argumentar

que les era más rentable contar con varones en la plantilla,

pero ahora ya se desincentiva

el optar solo por hombres en los puestos de trabajo

porque al final van a estar fuera el mismo tiempo que las mujeres

o podrían estarlo.

Y, sobre todo, que yo creo que es importante,

que las empresas empiecen a entender

que esto es un valor para la sociedad, ¿vale?

O sea, que independientemente

de que podamos estar un poco locos y tengamos seis hijos,

pues bueno, pues si Dios quiere,

estos niños serán los que paguen nuestras pensiones,

entonces, al final, pues tiene, ya te digo,

creo que tiene un valor social muy importante.

¿Tú, Marta, a qué te dedicas?

Yo trabajaba en medios de comunicación.

Cuando nació nuestro tercer hijo,

me resultaba muy difícil

compatibilizar la vida familiar con la vida laboral,

entonces, tomé la determinación de:

"Bueno, pues hago un parón",

no sé si para siempre, pero sí momentáneo.

¿Y me das un beso? ¡Uy!

Vaya, cómo estamos, ¿eh? Con el nuevo hermano.

Vamos allá, pues por aquí, a ver.

(Música)

José, llega frito, ¿eh?

(RÍE) Sí. Frito total.

Y va a volver frito.

Voy a volver con el otro y este va a estar frito.

José, vamos a por Jacobo.

Venga.

¡Hola! ¿Tú cómo te llamas?

Jacobo.

Jacobo, ¿qué tal? Muy bien.

¿Cómo ha ido el día, Jacobo? Muy bien.

¿Bien? Vamos, vamos, que estamos aquí

en mitad del paso de cebra.

Venga, tío.

A ver, ¿Jacobo sube solo ya?

Sí, Jacobo solo y se ata solo.

Jacobo no ha cumplido los seis, ¿verdad?

No ha cumplido todavía los seis.

(Música)

-¿Qué tal, Juanito? ¿Cómo estás? -Bien.

-¿Qué hay?

-¿Qué tal todo? -Bien.

Jaime y... Juan.

Juan. ¿Cuántos años tenéis?

-Yo seis. -Ocho y medio.

¿Qué tal se porta el hermanito?

-Bien. -Bien,pero llora mucho.

Oye, ¿ayudáis mucho en casa?

-Sí. -Sí.

Muchísimo.

(Música)

Nada, ya hemos vuelto del cole.

¿Qué tal? Venga, saludad a mamá.

-Hola. -Mamá.

-¿Qué tal? -Muy bien.

-¿Qué tal con tus zapatillas? -Bien.

-Te he comprado zapatos nuevos.

¿Cómo os organizáis en casa con los seis niños

en cuanto a las tareas,

a todo el trabajo que esto os genera, la familia?

Ahora lo que procuramos es que dentro de casa

Marta se ocupe del bebé, ¿vale?

Y yo me ocupe un poco de todo lo demás.

Pero ¿todo lo demás es todo? Todo lo demás...

A ver, no, vale.

(RÍE) Me estaba mirando Marta.

-Lavadoras sigo poniendo

y la cena pues también la sigo haciendo o la comida.

-Bueno, hacen trabajo en equipo.

¿En equipo? ¿Y funciona bien el equipo? ¿Sí?

Imagino que a tus padres o a los tuyos, Marta,

les chocará mucho esto del permiso de paternidad,

porque ha habido un salto de una generación a otra enorme

en este aspecto.

¿Qué os comentan ellos?

Mi padre ha sido totalmente responsable,

pero era otro mundo.

El padre estaba fuera trabajando...

Los abuelos, yo creo que el concepto de baja por paternidad

lo encuentran, incluso, como si fueran vacaciones, ¿no?

Vacaciones pagadas para el padre.

Ellos no tuvieron baja de paternidad,

no existía ese concepto,

y entonces siguen sin entender que pueda existir

y que sea necesario, realmente.

El 67% de las familias españolas

no concilia.

Eso nos ha llevado a tener una natalidad,

bueno, pues la más baja de Europa

y sigue así desde el año 1941.

Es decir, tenemos menos hijos de los que nos gustaría

porque nos es muy complicado conciliar.

El 80 o 90% de mujeres que me rodean a mí,

pues mamás del colegio o, bueno, pues conocidas,

tienen una misma situación a la mía.

Tenemos varios hijos

a base de renunciar a tu profesión

y a tu vida laboral.

Para no renunciar a tu vida personal.

Para mí es más importante,

por eso he puesto por encima lo que es la familia,

pero no me parece justo, porque yo estoy formada,

he estudiado una carrera, un máster,

también tengo una trayectoria laboral

que al final la he tirado, entre comillas, a la basura, ¿no?

-Vamos, tío, ven conmigo por aquí.

Vamos allá.

¡Ahí va!

¿Qué te has hecho, tío?

Ahí va, no, es que...

¡Marta!

(RÍE) Socorro.

Juan, ¿tienes la sensación de que pasas

suficiente tiempo con tus hijos?

Ahora sí, que estás de permiso, de baja paternal,

pero ¿el resto del año?

Pues la verdad es que no.

Los horarios en mi sector son bastante duros.

Eres publicista. Sí.

Ajá. ¿Y qué horario hacías?

Bueno, pues depende de lo que sea, ¿no?

Pero si tienes un concurso

o algún cliente en apuros,

puedes llegar muy tarde.

-A ver, ¿qué querías dibujar?

Oye, pero son muy autónomos, ¿no?

Sí.

A fuerza de, claro, de buscarse así la vida.

Claro, te puedes sentir incluso mal como madre

de haberlos hecho demasiado mayores muy rápido,

pero bueno, procuramos darles todo el cariño del mundo,

que al final eso también es lo importante.

Nos contaba Juan que él normalmente no está en casa.

Un día normal de trabajo, ¿a qué hora llega?

O sea, Juan se va sobre las ocho y media de la mañana,

a lo mejor, o a las nueve, ocho,

pero hay días que a lo mejor hasta las once de la noche no llega.

¿Cómo estás viviendo tú estas semanas?

Porque me decía que no está acostumbrado

a pasar la tarde con sus hijos.

Lo disfruto por él, porque sé que él está disfrutando,

y yo también,

bueno, más relajada,

dentro de la poca relajación que se puede tener.

Esto en unos meses termina, en unas semanas termina,

y volvemos a la realidad,

que es que Juan se va pronto y vuelve pues cuando puede

o cuando le dejan.

Esas 16 semanas de las que disfruta el padre,

bueno, pues está obligado el segundo progenitor

a disfrutarlas las primeras seis simultáneamente después del parto,

con la madre,

y luego el resto de las diez semanas,

bueno, puede elegir si lo hace de manera parcial,

si lo hace cuando se te acabe a ti la baja...

¿Cómo lo vais a hacer?

Bueno, yo creo que él intentará seguirlas.

Pero el empresario, de alguna manera,

puede presionar al papá

para que no tome esas semanas cuando quiere, por ejemplo.

Y que se las tome cuando la empresa, realmente,

pues no requiere de su trabajo en ese momento.

El tiempo ese en el que Juan no está,

que está trabajando, que llega muy tarde,

yo al final pues tiro de ayuda de familia, ¿no?

Entonces, al final, pues tengo a mi madre,

hablábamos antes de los abuelos,

porque es verdad que con Juan puedo contar relativamente poco.

(RÍEN)

-Vale, ya está, vamos a secarte de otra forma.

Jorge, te hemos dicho que ahora esto no, por favor.

Jorge quiere el disfraz.

Sí, es que Jorge todo el día tiene que ser Spiderman.

(RÍE) Todo el día tiene que ser.

Hay que ser un superhéroe

para estar aquí en el día a día y llegar a todo.

Efectivamente.

(Música)

-¡Bien!

-Dale un besito.

(Música)

En España hay dos millones de familias monoparentales.

El 80% de ellas

están formadas por mujeres.

Para estas madres,

combinar un trabajo a tiempo completo

con la crianza de los hijos

siempre ha sido complicado,

pero ahora, durante la pandemia,

es aún más difícil.

Vanessa, tú eres matrona

y eres madre soltera.

Sí.

¿Cómo ha afectado la pandemia a tu vida?

Pues me he tenido que volver a la casa de mis padres.

El confinamiento y la pandemia en general,

pues claro, no todo el mundo podía desplazarse

a ir a echarme una mano con el niño.

¿Cuidadoras me estás hablando? Cuidadoras...

Yo, mi horario,

me avisan para un parto a las cuatro de la mañana,

tenía que trasladarse alguien para echarme una mano.

Para mí no existen fines de semana, realmente.

O sea, existen fines de semana porque no hay consulta

o porque no tengo una preparación al parto,

pero las mamás se ponen de parto sábados, domingos,

mañanas, tardes o noches.

Esto aquí.

Este bebé...

está dentro del útero,

que está sometido a unas contracciones

para ir abriendo

en el canal de la pelvis.

Me voy a asegurar de que el bebé va a flexionar mejor la cabecita

y ahora este pasa...

y tendréis a vuestro bebé.

Hasta la próxima, nos vemos.

Hola, mami, ¿qué tal?

No, no, estoy recogiendo, me voy para allá ahora.

Acuéstale, mamá, acuéstale.

Ahora en la pandemia, el mensaje que nos llegaba es:

a los abuelos, ni tocarlos.

Uf.

¿Tú has pasado miedo saliendo a trabajar al hospital

y volviendo a casa con tus padres?

Muchísimo, muchísimo.

-Hola. -Hola, hija.

-Hola, mi chucho, ¿cómo estás? -¿Qué tal?

-Bien. ¿Qué tal? -¿Mucho jaleo?

-Bueno, un poquito, ahí la tarde intensa.

Buenas tardes.

¿Cómo estás?

-¿Qué tal la tarde? -Cansada.

(RÍEN)

-Ay, mamá. -Pero bueno, bien.

Conchi, nos dice tu hija

que ella puede conciliar,

puede tener un trabajo a tiempo completo

y puede ser madre gracias a ti,

que eres una segunda madre de este niño.

A ver, ¿y qué hacemos?

También me llama mamá "abu".

Muchas mujeres renuncian a su vida profesional,

se cogen una reducción de jornada,

una excedencia,

pero tú eres madre y padre

y tu salario es el que mantiene.

Es el que entra.

Que por cierto, me han llamado...

No sé si voy a tener el parto esta noche.

O sea, después, pues eso...

-A ver a quién dejas al niño.

A las tres de la mañana que se va muchas veces, ¿no?

O a las seis o a las once.

No tiene horario.

Yo no me atrevo a moverme a ningún sitio.

-Se lo toma más en serio que yo.

-Pero ¿y las que no lo tienen?

¿Qué hacen? ¿Qué ayudas tienen?

Claro, una gran reivindicación de las familias monoparentales

es tener más ayudas

como, por ejemplo, las familias numerosas,

porque una madre sola con dos hijos

lo tiene más difícil, conciliar,

que a lo mejor una pareja con tres,

y ellos sí que tienen ayudas

y vosotras en algunas comunidades sí,

como, por ejemplo, en Cataluña, en Valencia, en Aragón,

pero, por ejemplo, aquí, en Madrid, no.

No, no, aquí tienes la ayuda pues por madre trabajadora

hasta los tres años.

Pero eso todas las madres. Todas las madres.

Y ya está, no tienes nada más.

Tú no te has planteado renunciar a tu carrera

por trabajar de ocho a tres.

-No. -Hombre, es que es una pena.

Después de todo lo que ha estudiado, no me digas.

La mayoría de las españolas

reconoce que le gustaría tener un segundo hijo,

pero que no puede.

¿A ti también? Hombre, pues sí, yo se lo decía...

-Pero tenía que tener una señora día y noche con ella.

-Tendría que tener una lotería y un apoyo impresionante.

¿Tú sientes que las madres de hoy en día

no estamos al 100% con los hijos?

-Nos perdemos cosas. -Porque estáis trabajando.

¿Y qué nos perdemos?

El hablar con ellos,

las risas, el baño,

la comida.

Muchas cosas, llevarlos al colegio.

-Vamos a dar un paseíto nosotros.

Paso por casa un momento, voy a coger la mochila del crío

y ahora vengo, vamos a dar una vuelta.

Vanessa, son las once y cuarto de la noche,

estás paseando al perro

y puede que no haya acabado tu jornada laboral.

Puede que no haya acabado, efectivamente.

Me avisaron que posiblemente...

Bueno, que una mamá está empezando con contracciones.

Una primeriza puede empezar con contracciones

y parir esta noche...

O la semana que viene.

A un minuto andando tienes tu casa. Sí.

De nueva construcción, toda amueblada,

pero no puedes vivir aquí.

No, vengo a ratitos.

Vengo, paseo, cojo cosas.

Cualquier cosa y te lo llevas.

Hay veces que salimos del colegio

y nos venimos aquí y merendamos aquí.

¡Bueno, qué bonita tu casa!

La tienes completamente amueblada.

Claro. Mira, voy a darle un poquitín de agua al pequeñajo.

A ver, pasa.

¿Y por qué no la alquilas esta casa

para pagar la hipoteca?

(SUSPIRA)

Porque es mi casa, porque quiero mi independencia.

La quiero, o sea, aunque sea a ratitos.

Si yo alquilara la casa

y ya me quedara sí o sí allí,

habría muchos roces.

Seis de cada diez mujeres

renuncian a su carrera profesional cuando son madres,

o bien cogiéndose una excedencia,

una reducción de jornada,

o, en el peor de los casos,

abandonando por completo el mercado laboral.

Laura, tú eres la directora del Club de las Malasmadres,

de la Asociación Yo No Renuncio,

pero tú, hace unos años, cuando tuviste a tu primera hija,

¿qué te encontraste en el mercado laboral?

Cuando yo fui madre, realmente yo intenté conciliar,

intenté conciliar durante dos años

intentando adaptar mi horario.

Sí que me dieron la oportunidad de adaptar el horario,

pero la sociedad no está preparada,

un día te quedas a una reunión,

otro día llegas tarde

a recoger a la niña a la escuela infantil,

y se va descontrolando tu vida, ¿no?

Hasta que te das cuenta de que realmente así es imposible

conciliar la vida familiar y laboral.

¿Qué nos pasa como sociedad?

¿Por qué el 58% de las mujeres

se cogen una excedencia o una reducción de jornada,

pero solo el 6% de los hombres hacen lo mismo?

Quien carga con el cuidado de los hijos

y con las tareas doméstico-familiares

somos nosotras, las mujeres.

Por eso las excedencias, las reducciones de jornada,

son prácticamente femeninas.

Y realmente son trampas,

porque son trampas a la conciliación.

La mayoría de las mujeres

que se coge una reducción de jornada o una excedencia

siguen teniendo los mismos problemas de conciliación

porque eso no haría falta

si se entendieran los horarios racionales,

la flexibilidad horaria y otras medidas

que pueden ayudar no solo a la conciliación,

sino también a esa igualdad que no existe.

Desde enero de 2021,

los hombres tienen 16 semanas de baja de paternidad,

igual que las mujeres.

Eso nos coloca en el mercado laboral como más iguales,

pero más iguales durante un tiempo.

Lo que se ve también en "Las invisibles",

en nuestro último estudio,

es que solo el 8% de los hombres interrumpe su jornada laboral

cuando un hijo o una hija enferma.

La maternidad tiene que valorarse económica y socialmente.

No podemos estar en la situación

en la que estamos muchísimas mujeres madres,

en la que la única salida sea abandonar el mercado laboral.

Tres o cuatro cosas muy concretas

que ayudarían de un modo efectivo a la conciliación.

Sin duda, desde el plano empresarial y en el mercado laboral

tiene que haber políticas de conciliación efectivas,

como la flexibilidad horaria, los horarios racionales,

el trabajo por objetivos,

como el teletrabajo bien regulado con perspectiva de género

que lo cojan mujeres y hombres

y no solo que aparte a las mujeres de las decisiones de la empresa.

Las madres solteras son las grandes invisibles.

No tiene sentido que los permisos igualitarios intransferibles

de maternidad y paternidad,

una madre soltera solo tenga 16 semanas.

Tiene que tener el doble

porque actúa de los dos progenitores.

Igualmente, en la empresa tiene que tener también un apoyo

desde la empresa y desde los compañeros

para elegir vacaciones,

para tener más facilidades a nivel de conciliación.

Pero ¿qué pasa con los hijos,

con esos hijos que no ven a los padres?

Es como un engaño de que los niños necesitan tiempo de calidad,

pero no necesitan tiempo, pero realmente necesitan más tiempo.

Al final se está viendo, y en pandemia se veía,

había muchas familias que tenían que salir a trabajar

y los niños se quedaban solos, ¿no?

O ese concepto de niño o niña con llave, ¿no?

Que se dice que se quedan solos en casa.

Habéis hecho una campaña de sensibilización

preguntando dónde están esos padres desaparecidos.

Vamos a verla.

(Música)

Muchísimas gracias por atendernos, Laura.

(Música)

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Comando actualidad - Échale horas

10 jun 2021

¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar? 'Comando actualidad' vuelve esta semana con el reportaje 'Échale horas', en el que plantea si es posible trabajar menos horas, ganar lo mismo y tener vida personal. España es el décimo país de la Unión Europea donde más se trabaja, con 300 horas anuales más que Alemania, según la OCDE. El 67% de las familias españolas reconoce no poder conciliar la vida personal con la laboral. El proyecto de ensayar la jornada de cuatro días laborables ha reabierto el debate.

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