Programa que recorre toda España para mostrar a los espectadores la calidad y variedad del producto gastronómico nacional, sus lugares de producción, los agricultores y profesionales encargados de su producción y, por supuesto, las recetas más adecuadas para esos productos y la temporada de verano. Será una cocina fresca, de gran variedad nutricional y accesible para todos los bolsillos

El chef y presentador Javier Peña de ‘Comerse el mundo’ y la ganadora de la última edición de MasterChef Celebrity Tamara Falcó unen fuerzas en este programa de cocina.

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Para todos los públicos Cocina al punto con Peña y Tamara - El pulpo - ver ahora
Transcripción completa

Fíjate, fíjate, Tamara, ¡qué pedazo de patas!

¿Sabes que si fuera gallega y me dedicara a tener pulpos

sería una "pulpeira"?

Claro. Sí, lo sabías.

Tengo un "púlpito" con que sí que será así algún día.

¿Tú tienes un pulpito?

Un "púlpito". ¿Sí?

Yo tengo un pálpito, "púlpito"... Ah...

Estos juegos de palabras que a mí me encantan tanto hacerte.

Pues es un pulpazo. Esto es un pulpazo.

Bueno, hoy cocinamos a un extraterrestre.

Sí. Este.

Mirad qué tamaño, qué maravilla.

Esto serán unos 3,5 kilos de pulpo

y digamos que es, para mí, un ser de otro planeta, de verdad,

porque creo que no hay ningún bicho en el planeta, y menos en el agua,

que sea como el pulpo.

El calamar. El calamar, se parece, pero no.

La medusa.

En cada pata tiene un cerebro y es un bicho muy inteligente,

lo que pasa es que en O Grove, donde hemos estado hoy,

saben cómo capturarlo pero bien. ¿Te animas a cogerlo?

Eh... sí. Pesa.

Pesa, mételo por ahí, la mano por la cabeza.

¿Y qué te parece? Estás un poco flojo, Peña.

Estoy un poco flojo, porque me hacéis viajar demasiado

y acabo muy cansado. Es eso, es eso.

Va a ser eso, así que nada hoy toca cocinar pulpo.

Uno de los bichos, ya te digo, que más me gustan

porque tiene una textura muy particular...

A mí también me encanta. Y tiene muchos trucos para cocinar.

Hoy vamos a descubrir un par de ellos.

Además, es sano, bajo en grasas, tiene muchísima proteína

para aquellos que queremos fortalecer el músculo.

A ti no te hace falta, Peña.

Sí, si me hace falta porque mira, no podía con él.

3,5 kilos y estoy así de flojo.

Bueno, pues hoy tenemos pulpo, hoy lo cocinamos,

hoy os damos un par de trucos y lo vamos a hacer, además,

con un ingrediente que tiene un nombre divertido también.

Chirivía. Chirivía.

Ingredientes para el pulpo con crema de chirivía.

Bueno, Tamara, no sé si has cocido alguna vez un pulpo

de este tamaño.

Sabes si tiene que...

Bueno, ¿sabes qué? Hay que asustarlo.

Es una de las cosas fundamentales a la hora de cocer pulpo.

Este está bastante asustado, ¿no?

Está bastante asustado porque sabe que va a la cazuela.

Bueno, el pulpo lo que tiene es que cuando se pesca,

hay que darle una pequeña paliza.

Mentira, eso lo pregunté

y me han dicho que ahora ya se congela.

Correcto. Que rompe, también, las fibras.

Antiguamente, sí que le daban una paliza, pero ya hace mucho.

Es que fijaos qué trabajazo, si tienes que darle una paliza

a un pulpo de 3,5 kilos, o sea, esto era duro.

Entonces, ahora, sí que es cierto, que congelándolo 2 o 3 días

tenemos ya rotas las fibras y lo podemos comer en su punto

y va a quedar muy bien.

El pulpo lo que tiene es que aquí tiene una pequeña boca.

Madre mía, voy a oler luego a pulpo que no veas.

Hay una boquita que... Ese es el pico.

Eso es. Apretando así, sale directamente.

Y esto lo quitamos porque esto es duro a la hora de cocer el pulpo.

A ver. Aquí tienes.

Es un pico de verdad. Es un pico.

Donde tiene la boca. Venga, pues yo tengo aquí agua...

¿Dónde está la tinta del pulpo?

La tinta del pulpo está justo donde lo he sacado,

esa ya se la han quitado. Vale, ya se la han quitado.

Vamos a quitar la cazuela.

En una cazuela que esté hirviendo,

eso sí que tiene que ser así, esta la tenemos casi hirviendo.

¿Qué vamos a hacer? Vamos a asustarlo.

¿Qué es asustar? Pues meter el pulpo y volverlo a sacar.

Que se crea que lo vamos a sacar, pero no.

Al final, va a terminar el pobre dentro de la cazuela.

Está muerto, o sea, ¿cómo se va a asustar?

Pero es una forma de hablar.

¿Qué va a hacer el susto? Pues lo va a...

¿Cómo escaldarlo? Eso es, lo encogemos.

Y ahora vas a ver qué divertido es ver cómo se encogen las patas.

Vale. Y se van apretando

para que luego nos quede esta piel y no se rompa.

Bueno, vamos a echar sal. Bien de sal.

Bien de sal, ¿vale? Es importante.

El pulpo tiene que tener sabor.

El agua ya la tenemos hirviendo... ¿Puedo echar yo el pulpo?

(DUDANDO) Venga.

Hay que meterlo y sacarlo... No tienes nada de fe, Peña.

Tengo fe, tengo una fe tremenda, créeme.

Vale, a ver.

Cógelo aquí arriba y lo tienes que meter, mete.

Hombre, aquí arriba, aquí arriba...

Hasta la cabeza, ahí. ¿Hasta la cabeza? ¿Incluida?

No, y ahora saca, porque como no tenemos...

¿Ya lo he asustado suficiente? Sube, una.

Ya ves cómo va cambiando de color y como se va arrugando.

Venga, otra. Te lo paso que pesa.

Ya sabía yo que al final... Es que pesa.

Dos, ya todavía... Sobre todo, porque eres más alto.

Es que mira...

Sí, bueno, yo ahora mismo estoy de puntillas, ojo.

Dos y la tercera,

que le metemos así un poquito también la cabeza.

Y tres.

(SORPRENDIDA) ¡Y tenemos un pulpo rojo!

(RÍE) Esto hay que cocerlo ahora.

Así, tapadito, lo vamos a tener 30 minutos.

Y en esos 30 minutos,

vamos a añadir algo que nos va a hacer que el pulpo

que esté más guapo.

Peña, soy una incrédula, ¿por qué se hace lo de asustar?

Bueno, pues un poquito para eso que te digo,

que no se pierda este color del pulpo...

Y la piel esta no se rompa,

que mira, por ejemplo, ahí se ha roto un poquito.

Vale, para que no se rompa la piel. Eso es.

Y luego, pues la carne cuando se aprieta con esos sustos

nos va a quedar mucho más firme.

Qué pena que sea tan caro el pulpo.

Bueno, es caro porque es difícil... Yo lo tomaría todo el tiempo.

Es difícil de coger y claro... Se coge de uno en uno, ¿no?

En este caso, nosotros hemos ido en un barco,

se metían en unas cestitas, se ponía un cebo...

Sí. Un poquito de moluscos,

que también tiene que ver mucho con lo que comen,

el color que adquiere el pulpo... Sí.

Y el sabor, por supuesto. Claro.

Así que nada, nos vamos a tomar 30 minutos

y nos vamos a poner con el rollo.

Limpiamos esto, la que hemos liado con el pulpo, Tamara.

Bueno, mira, Tamara, ya han pasado esos 30 minutitos.

El pulpo ya va cogiendo color, va cogiendo textura,

pero yo tengo un truco que te va a encantar.

Esto es como darle maquillaje, pero sin darle demasiado sabor.

Tengo aquí esto, es una remolacha. Vale.

Lo que vamos a hacer es añadirle una remolacha

para tintar un poquito más esos tentáculos.

Todas las cosas que hay que hacerle al pulpo.

Primero, lo asustas y después lo maquillas.

Y luego lo maquillas, exacto.

Al final, es un conejillo de indias, el pobre.

A ver.

Esto también, de vez en cuando, sí veis que no se mueve bien

y para que no queden las patas por fuera

se va moviendo... Vale.

Para que se vaya cociendo todo por igual.

Porque si quedan por fuera,

al final esto pues va a quedar duro y no queremos eso, ¿vale?

Así que nada, una remolacha, que esto lo vamos a guardar

porque también lo podemos reutilizar.

Y lo que vamos a echar es una remolacha.

Y lo que voy a hacer es partirla a la mitad, sin pelar.

Ya está lavada, no tiene agua y la vamos a poner así.

¿Y esto le da más color aún?

Le va a dar mucho más color y, además,

nos va a valer para hacer hoy la siguiente receta.

Vale. Porque hoy la remolacha,

bueno, ha adquirido hoy un protagonismo el...

Vamos, no la remolacha, sino el tono rosa.

¡Bien! Hoy el rosa nos da...

¿A qué chica no nos gusta el rosa? Nos da el plato.

Así que nada, 15 minutos.

Mientras se termina de hacer,

vemos, sí queréis, cómo se pescan los pulpos en O Grove.

Muy divertido.

Si venís por las Rías Baixas,

yo os recomiendo que paréis en O Grove.

Un pueblo bien conocido por los turistas,

pero también por los amantes del pulpo.

En O Grove se captura este cefalópodo

de forma tradicional con una cosa que se llama pesca de bajura.

Yo, como no tengo ni idea, he quedado con Juan Carlos,

a ver si se atreve a enseñar a este chiquito de Valladolid.

("Dopamina", Veintiuno)

¡Juan Carlos!

Hola, buenos días. Buenos días, ¿cómo está?

Bien, estamos... ¿Estamos bien, no? Esperándome.

Sí, sí, esperándote. Bueno, ¿qué?

¿Nos vamos a capturar unos pulpos? A intentar capturar algún pulpo.

¿A intentar? A intentar.

Bueno, pues venga. Vamos a intentarlo.

Voy para dentro. Sí.

Primero me voy a quitar esto que si no, me voy a...

Venga, tome.

Oye, Juan Carlos,

¿por qué esta zona de O Grove es tan conocida por el pulpo?

¿Aquí es que hay algo que le hace venir al pulpo?

El marisco. El marisco.

Sí, el pulpo es un depredador de marisco.

Oye, la temporada habitual de la captura del pulpo,

¿cuándo suele ser?

La temporada del pulpo empieza el 1 de julio hasta el 15 de mayo.

Ahora mismo,

la captura que tú estás elaborando es artesanal.

Sí, sí. Y se llama pesca de bajura.

Pesca de bajura, sí.

Se hace con una nasa,

ahora las vemos, es un armazón de hierro forrado con red

y donde se le mete una sardina, comida,

para que el pulpo vaya a comer.

¿Esta boya qué tiene?

Ahí tenemos una línea de nasas

y vamos a empezar por aquí a recoger.

¿Qué es una línea de nasas? Porque yo aquí...

Una línea de nasas es un cabo

donde están todas las nasas amarradas a una distancia.

Las nasas son esas redes que me comentabas antes, ¿no?

Sí, sí.

¿Cuántas tienes ahí abajo? 30, así en una línea 30.

¿30? Sí, ahora hay que ir recogiéndolas,

metiéndoles las sardinas, el cebo, para el próximo lance

cuando se vengan a recoger, pues a ver si...

A ver si pica, ¿no?

¡Vamos ahí!

Bueno, hemos tenido suerte.

Ahí está.

Tenemos uno aquí.

Ahora yo quiero ver esto cómo lo... cómo lo sacas.

Ahora lo quitamos de aquí...

Y ahí tienes el pulpo.

Ahí tenemos un pulpo, uno pequeño, 1,200 kilos, sirve.

Y cuéntame, porque claro...

yo el pulpo que conozco normalmente tiene...

Está más pálido.

Claro, este color es por lo que hablamos,

porque se alimenta de marisco, tiene los tentáculos más largos...

Sí. Que un pulpo de fuera.

Y se pega, pero bien. Y se pega...

Se pega, pero bien, mira. Este, porque es un pequeño.

Es pequeñito. Sí.

Pero bueno, da la talla. Da la talla, ¿no?

El peso mínimo es un kilo. Un kilo.

Sí. Porque para llegar

a este tamaño de un kilo, normalmente los pulpos,

¿qué tiempo tardan, más o menos?

Para llegar al tamaño de un kilo,

a lo mejor, te tarda siete, ocho meses.

Entonces, una vez que llega al kilo,

el pulpo dobla su peso en 25 días.

("Wish you were here", Pink Floyd)

¿Cómo te gusta a ti el pulpo?

A mí de todas las maneras. ¿De todas las maneras?

El pulpo está bueno siempre.

¿No tienes ningún plato que digas...?

Me gusta más guisado, me gusta más a feira...

El pulpo de todas las maneras. ¿Y a ti cómo te gusta?

A feira. ¿A feira?

Es de la forma en la que te gusta. Aceite y pimentón, sí.

Aceite y pimentón. (ASIENTE)

Oye, Juan Carlos, y ahora ya, cuando tienes el pulpo,

¿qué haríamos con él? ¿Lo llevas a...?

Claro, ahora cuando terminemos el día,

lo vamos a pesar a la lonja y queda allí para la subasta.

¿Para la subasta? Claro.

Después vienen los compradores

y cada uno se lleva lo que quiere.

A ver, truco del pulpo.

Porque antes se mataba

y había que pegarle una paliza terrible, ¿no?

Sí, sí.

¿Qué es mejor, pegarle esa paliza

o congelarlo para que rompan fibras?

Cinco días de congelación. Cinco días de congelación.

Y ahí te queda el pulpo perfecto. Ahí se queda el pulpo perfecto, sí.

Y asustarle, ¿cuántas veces a la hora de cocción?

¿Tres? ¿Tres?

(RÍE) Me has mirado como preguntándome.

Cocinar... eres tú.

(RÍE) Ya, pero es que esto me sorprende muchas veces,

porque luego, cuando voy a hablar con gente

que se dedica a la captura, luego me dicen:

"Yo, cocinar, no, no. Eso se lo dejo a otro".

Nada, claro, pues eso, tres veces. Tres veces lo asustan, vale.

("Reptilia", The Strokes)

Bueno, Peña, ahí tenemos otro.

¡Bueno, bueno, bueno!

Aquí hay otro.

Es uno pequeño que no da de tamaño,

entonces lo tiramos a que crezca.

Es que este es muy pequeño.

Esperemos que nos venga dentro de un mes.

A ver, ¿cómo se coge el pulpo, Juan Carlos?

Ahí, por la cabeza, aquí. Aquí, aquí se coge el pulpo.

Mirad, este es muy pequeñito.

Ahora mismo me está dando besos.

Se quiere despedir, quiere volver a la mar.

Quiere volver a la mar.

Oye, pues esto es lo que hay que hacer, ¿no?

Sí.

Es un pulpo pequeño. Lo lanzamos, si me deja.

Ese es el futuro nuestro, entonces hay que conservarlo.

Si me deja, porque se me está pegando.

¿Lo lanzo así, tal cual? Sí, sí.

Pues ale, a seguir creciendo.

Juan Carlos, pues con eso me quedo.

Uno, porque ya sé cómo se pesca y se captura el pulpo.

Y dos, por las diferencias, que me vienen muy bien.

¿Por qué? Pues porque el pulpo que tenemos

en Galicia es muy diferente al de otros sitios,

yo me sigo quedando con el de Galicia.

Toca receta, y toca una buena receta con pulpo.

Pues vamos a hacer una crema de chirivías,

que es esta cosa que tengo aquí en la mano.

Yo acabo de descubrir la chirivía y es buenísima.

¿Sí? Sanísima.

Pues es un producto que se utilizaba muchísimo.

Tanto los griegos como los romanos ya lo conocían,

y de hecho, era el sustitutivo de la patata,

hasta que llegamos al Nuevo Mundo.

Así que siempre ha estado muy presente en la gastronomía.

Quizás, la patata le ganó el terreno,

pero yo recomiendo encarecidamente comer chirivía

porque te da a los platos lo que no te da la patata, ¿no?

Quizás, la patata es menos sabrosa, sí que acepta más los sabores,

pero la chirivía tiene su propio sabor y yo creo

que siempre nos va a dar un toque muy diferente a lo que hagamos.

Venga, pues vamos a pelar la chirivía.

Sí.

Cogiéndola siempre por la parte más ancha, desde arriba.

Lo que hay que hacer es ir girando la chirivía

y vamos pasando el pelador.

No sé cuántas zanahorias habré podido pelar yo en mi vida,

pero han sido muchas, me tuvieron un verano pelando zanahorias.

¿En qué, en la mili? Tú no has hecho la mili.

Yo no he hecho la mili, yo fui haciendo prórrogas...

¿Dónde pelabas tantas zanahorias? Pues mira...

Yo estuve trabajando en un restaurante en Ibiza

donde teníamos una crema de zanahoria con vainilla.

Es que era uno de los platos que se pedían un montón,

y siempre me tocaba el estar pelando zanahorias,

porque estaba dentro de mi partida, ¿no?

Y no sé las zanahorias que pude pelar aquel verano.

Bien, lo que vamos a hacer es cortarlo en cuadraditos.

Y la patata, para que nos espese luego nuestra crema,

la vamos a pelar y la vamos a cortar en cachelos,

que eso ya me habéis visto hacerlo alguna vez

los cachelos son ese corte que cuando cortas,

chascas la patata y nos hace que suelte

toda la fécula la patata.

"Galicia calidade", ¿te acuerdas de ese anuncio?

No. "Galicia calidade".

En Galicia todo es de calidad. Todo de calidad.

La verdad que nos han tratado fenomenal.

En Galicia tienen buena carne, buen pescado, buenas verduras.

Son unos privilegiados, bañados ahí, por el Atlántico.

El pescado y el marisco, pues qué voy a contar,

o sea, ya es parte del recetario español

todos los platos que salen de allí

y todo el mundo asocia Galicia con calidad.

Eso es irrefutable.

¿Sabes que allí entraban todo el tiempo los vikingos?

Pues sabes que yo tengo... ¿Sangre vikinga?

Genes vikingos.

Con ese peinado no me extrañaría nada.

¿A ti no te interesa saber de dónde vienes?

Porque es como, bueno... Sí, sí, me interesa bastante.

Hasta que mi padre me implantó un árbol genealógico desde el 1200.

¿Desde el 1200? Entonces, como que...

Sí, tardé un poco en hacer ese trabajo.

Desde 1200 es muy atrás, ¿eh? Muy atrás.

Te iba a decir, 1000 años atrás me llevaron a mí genéticamente...

¿1000 años atrás llegaste tú? Sí.

Ah, bueno.

Me hice un análisis genético para saber mis ancestros.

¡Ah, qué dices! ¿De esos que te pinchas en el dedo?

No, no te pinchas en el dedo, es un bastoncito.

¿Es un bastoncito? Es un bastoncito.

Es que vi un documental en el Canal Historia que...

Bueno, pues iban hacia atrás con los genes de mucha gente

para saber de dónde venían, oye y dije, pues voy a hacerlo.

¿Y? ¿De dónde venías?

Bueno, pues vengo del norte de Noruega y Finlandia.

Lo cual explica por qué eres tan alto.

Más o menos así cortadito, ¿vale? Vale.

Porque si lo cortamos de un tamaño más grande,

va a tardar mucho más.

Vale.

Lo que podemos ir haciendo, si te parece, en lo que vas cortando

es derretir la mantequilla, así adelantamos.

En la cocina siempre hay que ir pensando un pasito más

para que vayamos más rápido.

Pero gracias a Dios, estas recetas que das son supersencillitas.

Y ya sabéis que las tenéis todas

en la página web de rtve.es/cocina.

Ahí encontráis todas las recetas,

esta de pulpo con crema de chirivías.

Ah, y luego os cuento...

y unas cortecitas de cerdo,

que también lo va a llevar la receta,

la tenéis en la página web, ¿vale?

Un mar y montaña de toda la vida.

Un mar y montaña de toda la vida.

Bueno, mantequilla, ¿la chirivía la tienes?

La terminamos.

Venga, pues vamos a echar la chirivía

y vamos a dejar que poche.

Va a tardar más que la patata,

entonces, echamos primero la chirivía,

que esté un ratito, dejamos que se dore

y cuando se dore añadimos la patata,

que voy a lavar aquí, así y después ya no se lava más.

Importante porque si no, le quitamos toda la fécula

y vamos a cortar en cachelos pequeñitos.

¿Ya has echado la chirivía? Sí, toda la chirivía.

Ahora la tengo que separar

porque la verdad, las he metido todas juntas,

pensaba que tenían el mismo tiempo de cocción.

Es que te vienes arriba, te vienes arriba.

Tienes toda la razón.

Yo creo que es el ansia de cocinar rápido.

Ya tienes alma de cocinera. Debe ser eso.

Esto dos minutos, que doremos

y pasamos al siguiente paso.

Bueno, Támara, ¿cómo tienes la chirivía?

Qué bien huele, me encanta. Muy bien.

Bueno, pues este es el colorcito que queremos.

Vale.

Este color así, un poco doradete.

Parece una manzana un asada.

Parece manzana asada, ¿verdad? Sí.

Aquí, ahora, echamos la patata.

Damos un par de meneos y añadimos la leche.

Lo que hacemos con la leche es cubrir simplemente

y a fuego medio, lo vamos a dejar que vaya reduciendo,

que se vaya cocinando la patata, que suelte la fécula

que se vaya mezclando con los sabores de la chirivía.

Eso que es tan bonito en la cocina. ¿Es leche desnatada?

Leche normal, leche entera.

Leche entera. Entera.

¿Le podríamos echar leche desnatada?

Evidentemente e incluso lo podéis hacer con caldo,

con el caldo del pulpo, de la cocción del pulpo.

Venga, sal y pimienta.

Aquí sí que me gusta echarle pimienta.

Le he echado bien.

Vale. Venga.

Mientras esto se va a ir cocinando,

nuestro pulpo, ya más o menos, tiene que estar.

El mío lleva esos 45 minutos.

Bueno, tenemos aquí el pulpo, esto ya lo tenemos.

¡Madre mía! ¡Cómo pesa esta tapa!

Es buena, buena de verdad, de esas de hierro fundido.

Importante para no quemarnos,

para sacar el pulpo, quitamos el fuego.

Vale. Y con ayuda.

Vamos a echarlo con una...

con un cucharón o con una espátula, ¿vale?

Yo habría escogido un gancho.

Vamos a tratar...

Lo podemos hacer con unas pinzas también.

No pasa nada, Tamara. ¿Puedes?, perfecto.

Sacamos el pulpo y lo vamos a poner aquí encima.

Muy bien, muchas gracias.

Lo vamos a dejar aquí, que no se nos queme.

Mis hermanos pescaban pulpo.

Y esto, ¿por qué lo hacemos?

Bueno, has visto que tiene el color que queremos, que tiene que ser

que se ha roto muy poquito.

Sí.

Esto muchas veces es de la cocción, que lo ponemos demasiado alto

y va golpeando contra la cazuela

y se nos va a quitar el color de las patas.

Vale.

Ha mantenido mucho el color, gracias a la remolacha.

Importante pichar, para ver si está en su punto.

Bastante bien, lo tenemos. Bien.

Pues, visto esto, retiramos todo esto,

pasamos la crema. Vale.

Nos vamos a elegir nuestra pata para luego pasarla a la sartén.

Pues tenemos el pulpo, lo vamos a dejar reposar.

Va. Le va a venir hasta bien.

Tenemos la crema, ¿qué vamos a hacer ahora?

La vamos a pasar.

¿Lo metemos en...? No hace falta ni meterlo.

Aquí directamente. Directamente, vale.

Lo vamos a pasar aquí directamente.

Si queda aquí... Tú hazlo con el mortero.

No, hoy no hay mortero. Con el cucha...

Hoy vamos a hacerlo con esto.

¡Qué moderno, Peña!

¡Ojo! Porque no he encontrado un pasapuré por la cocina,

que si no, lo había hecho con el pasapuré.

A mí el pasapuré me gusta, lo reconozco.

Para un textura... Sí.

Hoy lo hacemos con la batidora

o como decía mi abuela, con la minipimer.

Claro, la minipimer.

¿Ves?, tu abuela sí que sabía.

Y sabía hacer unas mezclas, que a mí me volvía loco.

¿Ah, sí? ¿Ella era cocinitas, nada tradicional?

Mi abuela, la verdad que con cuatro cosas,

yo creo que te hacía el plato de su vida.

Era increíble cómo cuatro cositas que tuviera en la nevera...

Eso es un verdadero cocinero.

Un verdadero cocinero, siempre lo digo.

Pues mira,

tiene que quedarte una textura de un puré,

no de crema, sino de puré.

Voy a mostrar en cámara.

Toma.

Pues esta es la textura que quiero, ¿vale?

Es la que le va a ir muy bien.

¿Por qué? Porque cuando cortemos el pulpo, puedes ir mezclando

y puedes ir cogiendo crema.

Si lo hiciéramos demasiada... Puré en este caso.

Si lo hiciéramos demasiado crema, es más complicado,

va a bailar en el plato y no queremos eso,

queremos coger un poquito de pulpo, un poquito del puré.

Viene un invitado tan sofisticado. Sí.

No sé si un poquito de trozo de chirivía lo va a entender.

Él sí, que sí, en el fondo sí.

Creo que lo va a entender. Hoy tenemos a Mario Sandoval.

Dos estrellas Michelin en su restaurante Coque.

Es una pasada el nuevo restaurante que ha abierto aquí, en Madrid.

Yo estuve hace poquito y puedo decir que fue espectacular.

Toda la cena, desde el minuto uno hasta el final.

Pero el nuevo es Coqueto, ¿has estado?

Coqueto no lo conozco... Yo tampoco.

Así que luego nos...

Es como más de tapas, es como... más de estar por casa.

Bueno, Tamara. ¿Sí?

Elige tu propia pata.

Hoy vamos a hacer una, el resto nos las vamos a guardar para...

Estas dos. ¿Estas dos?

Sí. ¿Quieres dos? Venga.

Quiero una más pequeñita y otra un poquito más grande.

A su servicio, ahora mismo... lo que usted me pida...

yo se lo voy a dar. ¡Oh!

Una por aquí...

Me estás manchando el plato de emplatar.

¿Sí? Bueno, tú tranquila que hay más.

Yo te dejo el mío, no pasa nada. Y dos.

¡Ay! No lo quiero mover demasiado para no... que no perdamos la piel.

Estropear la piel, vale. Vale, yo voy a coger una gordita.

Y voy a coger así.

Y fijaos como se corta de bien y lo bien que sale la pata.

Esta forma de meter el pulpo es ideal para poder coger

nuestro pedazo de pata entera y que no se caiga el pulpo, claro.

Lo que vamos a hacer ahora es pasarla por la sartén.

Aceite. Nada, una mijilla.

Una mijilla como decían en "Graná".

Y esto me lo voy a guardar. Está fenomenal, ¿eh?

Parece una estrella de mar así. Ha quedado con un color...

Lo voy a poner aquí atrás para que nos vigile la receta.

Es verdad, parece una estrella de mar.

¿Ahora queremos la sartén muy, muy caliente?

Queremos la sartén muy, muy caliente.

Caliente, caliente. Vale, ya está, ya está.

Caliente, caliente. Le está saliendo humo.

Venga, va, dale.

Eso es.

Y no lo vamos a mover demasiado,

simplemente le vamos a dar por un lado... y por el otro.

Vamos a hacerlo así, por un lado... ¡Uf, cómo huele esto!

Vamos a tratar de no mover demasiado la piel para...

que no...

nos pierda ese color que tiene ahora mismo el pulpo.

Y así.

Pero ¿cómo consigues ponerlo por el lado de los tentáculos?

Porque se da la vuelta. Claro, vamos a darle la vuelta.

Ahí. ¡Doradito, doradito!

¿Vamos a emplatar?

Que los cocineros siempre estamos haciendo

varias cosas a la vez. Correcto.

Si ya tienes tus patas bien doraditas podemos emplatar.

Va. Vamos a poner...

Yo voy a poner un poquito así, ¿eh? Un poquito abajo, aquí.

Sí.

Vamos a poner así un poquito...

como distribuido así...

Aquí.

Bueno, y de esto no hemos hablado nada.

Yo con esto... me pongo ciego muchas veces,

o sea, no puedo. No me puedo controlar.

Fíjate que las cortezas a mí... ¿No?

No.

No. Bueno...

pues son muy divertidas de comer menos cuando tienes sed.

Cuando tengas sed, por favor, no comas.

Cuando estás en el sofá y no te quieres mover

y te has metido 200 cortezas seguro que es incomodísimo.

¿Qué vamos a hacer? Vamos a utilizarla como si fuera...

Vamos a utilizarla como si fuera nuestra sal

y, además, nos va a dar ese toque a parrilla.

A mí me gusta mucho para hacer este tipo de emplatados...

y para aportar sabor a los platos.

No sé si has visto,

hay en algunos sitios que venden esas cortezas supergrandes.

Sí, ¿en los frutos secos? Buah, me encantan.

¿De verdad? Me encantan.

No le veo la gracia. ¿No?

No.

¿Lo estás rayando, la corteza? ¿O cómo lo estás haciendo eso?

Mira, lo estoy cortando así un poquito.

Sí. Finito.

Despacio para que no salte por toda la cocina.

Sí. Y se lo estoy poniendo por encima.

Ah, muy chulo, pues lo voy a hacer así también.

Iba a machacarlo... Sí, yo también lo iba a machacar...

Es más sofisticado lo tuyo.

Pimentón. He visto que has echado pimentón.

Me gusta.

Sí, un poquito así... Yo te lo voy a copiar.

Porque además le damos... lo que estábamos hablando:

toque a barbacoa, toque ahumado del pimentón,

siempre, además, asociamos el pulpo con el pimentón.

Le echamos así un poquito y...

¿Tenemos los brotes? Vamos a ponerlo cuqui, eso es.

(RÍE) Unos brotes.

Vamos a poner unos brotes...

Yo insisto, a mí lo de tener brotes todo el tiempo me encanta,

pero es mucho mejor tener una plantita de brotes

que estar comprando brotes todo el tiempo y...

y que se te pochen, porque se te pochan, así.

Eso es cierto, eso es cierto.

Nosotros tenemos una plantita ahí, tenemos unos germinados

y todos los días cogemos unos pocos.

El próximo día os los enseño.

Mira, estos son de remolacha.

Pues vas a tener que plantar la plantita para el próximo día.

Descubriendo todos los trucos siempre, ¿verdad?

Da gusto con ella. (RÍE)

Bueno, mira, esto es de remolacha.

Estos son de remolacha, que ya que hemos cocido un poco

el pulpo con la remolacha, le van a ir muy bien...

y voy a coger unos verdes de mis lechugas...

que van fantásticamente...

Sobre todo, para combinar el color,

el color moradito que tiene nuestro plato.

Que muchas veces dice la gente: "Bueno, pero es que no aporta nada".

Bueno, sí que aporta. Visualmente... ¿No aporta nada?

No les aportará a ellos. A mí me aporta un montón.

¿Sabes por qué aporta?

Quiere decir que el cocinero se ha preocupado.

Sí, también.

Y sin más, con un chorretoncito pequeño de aceite, pequeñito.

Pequeñito.

Así, tenemos el plato terminado, una forma un poco diferente...

de comer...

Estas no me van tanto,

creo que le voy a poner solamente el verde al final.

Eso ya como tú veas, cariño. No...

Tenemos un plato... muy "díver",

diferente, de pulpo...

¿Cómo lo podríamos llamar, Tamara?

Soy fatal con los nombres. Bueno, pues...

A ver si a ti se te ocurre otra cosa...

Aquí tenéis: El pulpo...

con crema de chirivía y patata

y cortezas de cerdo.

Para que vamos a estar... engañando a nadie.

Eso es lo que lleva...

Estamos los dos fatales con los nombres.

Vamos a por la siguiente receta,

que va a ser un aprovechamiento de esta,

vais a ver.

Pues hoy toca cocina de aprovechamiento.

¿Te acuerdas que habíamos echado aquí dentro unas remolachas?

Sí. Las vamos a utilizar.

Ya tienen todo el sabor del pulpo

y, entonces, lo que vamos a hacer con ellas es...

pues una especie de ensalada... medio templada, ¿de acuerdo?

Vale. Con la remolacha.

Esto sí que es cocina de aprovechamiento.

O sea, no solo nos ha valido

para que coja el pulpo un color... adecuado,

sino que estas remolachas luego van a jugar.

De momento las vamos a dejar aquí que se enfríen.

Perfecto. Venga.

El resto de ingredientes que vamos a meter en esta...

especie de ensalada son unos champiñones.

No habíamos utilizado todavía ningún champiñón,

así que... bueno, pues he decido que...

era el momento.

Lo que vamos a hacer es pelarlos un poco.

En vez de estar limpiando... y meter agua que no conviene...

Si coges así el champiñón... y aprietas... ¿eh?

Me acuerdo. ¿Te acuerdas?

Sí es verdad que si no, se quedan como acuosos, ¿no?

Exacto. No buscamos eso.

Buscamos que el champiñón tenga todo el agua dentro.

Les puedes dar con un pañito, pero es mejor pelarlos.

Eso es. Pues nada, pelamos unos cuantos...

y lo que vamos a hacer va a ser encurtirlos.

Coge un bolecito de estos. Sí, eso es.

Los vamos a encurtir con vinagre.

Misma proporción de vinagre que de agua

y un poco de sal.

Normalmente, tienen que estar alrededor de 8 horas.

Ya los hice ayer por la noche.

Me vine ayer por la noche y los estuve haciendo

porque soy muy aplicado...

¿Has pedido permiso? Sí.

Pero le vamos a mostrar a todo el mundo cómo se hace.

¿Cómo lo vamos a laminar?

Vamos a hacer unos cortes así, más o menos de este tamaño.

Y de este grosor, ¿ok?

Tamara...

Así. Vale.

Este grosor...

es el perfecto para que luego nos aguante bien firme...

Vale. El champiñón.

Y lo vamos a ir echando en un bol.

Así.

Vais pelando, vais cortando así...

lo podéis pasar por la mandolina,

aunque la vamos a utilizar para otra cosa.

Hoy te he traído herramienta.

A mí la mandolina me gusta.

(RÍE) Es peligrosa.

Hombre, sí. Es peligrosa.

Bueno, ¿cómo vas con los champis? Bien.

Ahora...

Echamos el vinagre... Sí.

Agua. ¿Qué tipo de vinagre es?

Vinagre de vino blanco.

Vale. Si os gusta...

de vino de manzana, lo podéis echar.

Os gusta más fuerte, de jerez, echaría un poco menos.

Y un poquito de sal y con esto...

durante esas 8 horas, va a coger una textura

que si hiciéramos una cata a ciegas, creedme que mucha gente

no sabría que es un champiñón

y sí que diría: "Es un boquerón en vinagre".

Tienes adelantado la...

Esto lo tengo adelantado, sí. Quiero probarla.

Una cata a ciegas. Déjame ese y tengo...

El boquerón en vinagre.

El boquerón en vinagre que es un champiñón en vinagre.

¡Eh! Ha menguado.

Ha menguado y bastante, ¿verdad? Sí.

Bueno, pues mirad.

La textura sigue siendo firme...

Opinión.

No es opuesto, pero te has venido arriba.

Pero porque tú ya las acabas de hacer.

Porque tú créeme que si no lo sabes puedes engañar a...

Vale, eso te lo compro.

Si no lo sabes, es complicado, ¿eh?

Pues tenemos el boquerón en vinagre, vamos a decirlo así.

Sí. Parte de la receta hecha.

Ahora lo que vamos a hacer va a ser un aliño

con hierbas que van a ir conjuntando todo nuestro plato.

Eneldo y perejil.

Lo que vamos a hacer va a ser picarlo, así, grosso modo.

Y vamos a hacer un pequeño aliño en un bol.

¿Con qué?

Con... espera, espera, espera.

Que te vienes arriba, que es que te vienes arriba.

"Cortar grosso modo"...

Cortamos grosso modo, pero... Es que soy lenta.

Pues mira, es que de verdad.

Con un poquito de mostaza en grano. (ASIENTE)

Jengibre en polvo... Sí.

Podemos echar también un poco de ajo, si te gusta o no.

Y luego, pues, aceite para terminar con las hojas.

Lo vamos a remover todo bien

y vamos a añadir nuestros champiñones.

Estos son los pasos que seguiremos ahora.

Así que, sin más, vamos a hacer primero el aliño.

Mostaza en grano, de jengibre, no sé qué...

si te gusta mucho o te gusta poco.

Me encanta el jengibre. Pues echemos un poquito más.

El jengibre en polvo, creo que con esto...

más que suficiente, ¿eh?

Aceite de oliva...

Y luego si quieres echarle un poquito de ajo, yo voy a echarle.

Pelamos el ajo, ya sabéis cómo.

Un... achuchamos un poco

y ahora, a cortar en láminas.

Como va a ir en crudo, ya sabéis.

Así... quitamos este...

Este de aquí que es el final, como va a ir prácticamente en crudo,

siempre nos va...

a repetir.

Este ajo que vamos a echar aquí,

ajo de Las Pedroñeras,

que estamos descubriendo durante todo este verano.

Producto español, que nos viene muy bien para hacer las recetas.

¿De qué te ríes, Tamara?

Iba... estaba a punto de decir: "Rico, rico"

y me he dado cuenta que era de otro programa.

Rico, rico. Bueno, se puede aquí.

Porque yo creo que Karlos Arguiñano

empezó con lo de "rico, rico" cuando empezó en TVE y ya...

Ya es un clásico. Es un clásico.

Es un clásico. Es un clásico, ¿eh?

Ahora lo que vamos a ir haciendo va a ser cogiendo eneldo

y ahora, el perejil. ¿Ya tienes el ajo?

Lo vas a picar, picar, picar. Sí.

¿Cuánto quieres que lo pique?

Pues si lo quieres picar ya, pues pícalo mucho.

Vale, ¿y no tienes el aparatito ese para pasarlo...?

No, no, no.

Me encanta, tienes el del zumo de naranja,

que ese no lo tiene ni el Tato, y el de...

¿Cómo no lo va a tener el Tato? Sí, hombre, es un aparato muy útil.

No lo tiene casi nadie.

Y es un cachivache que ocupa un montón.

Y el del ajo no lo tienes.

Lo vamos a poner de moda, ya verás.

Señores de los exprimidores manuales,

se van a hinchar este verano a vender ese aparato

porque lo sacamos aquí,

en "Cocina al punto con Peña y Tamara".

¡Ea! ¡Ea!

Bueno, pues, venga, lo que te decía, que si no, me desvío.

A ver.

Cogemos el perejil, vamos a utilizar simplemente un poco la hoja, ¿eh?

Y lo vamos a cortar un poco, grosso modo.

Vale.

Hacemos esta mezcla... y lo vamos a meter en el aliño.

Así.

Bien.

Bueno, pues este aliño que tenemos aquí...

va a ser con lo que ahora vamos a aliñar...

los champiñones.

Bien. Y ahora, con estos champiñones...

Para que lo veáis bien, lo voy a poner aquí.

Vamos a... así...

a aliñarlos un poquito.

Así.

Esto ya pinta muy bien.

Esto ya pinta fenomenal.

A mí me encanta este tipo de mezclas así, muy veraniegas.

Muy, muy, muy aromáticas.

Tenemos esto.

Nos faltaría... poner el toque divertido,

que van a ser unos chips que vamos a hacer ahora

con la remolacha que tengo aquí ya pelacha.

La remolacha ya la tenemos cocida, había estado cociendo con el pulpo.

Ya tiene saborcito a pulpo, que eso nos mola.

Y luego, tenemos la remolacha. Normal, simplemente, pelada.

Vamos a hacer unos chips. Bien.

Los vamos a freír y dejar a un papel absorbente.

Nada más, bien fácil. No tiene mayor dificultad.

Lo único que vamos a manejar bien es esta mandolina.

A ver si está bien... Afilada.

De tamaño y bien afilada.

Bueno, pues, este es el tamaño.

Si quieres ir sacando unos cuantos.

Ya con esas que tienes, nos va a ser más que suficiente.

No vamos a hacer más. ¿Me dejas esta media?

Y así yo ya voy haciendo.

Tienes el aceite caliente. Sí.

Lo vamos a ir echando...

Si queréis que no se mueva demasiado,

se pone aquí un paño...

y vais sacando las láminas de remolacha.

¿Vale? Así.

Pues vamos a meter nuestros chips a hacer

y los vamos a ir friendo, no demasiado fuerte.

No queremos que tampoco se nos arrebate.

Sino ahí, a una temperatura media y... un poquito más de media, ¿eh?

Y mirad, un truco es ir moviéndolo también

para que nos quede lo más plano posible.

Así.

Lo que estamos haciendo ahora mismo es deshidratar la remolacha.

Eh... a mí me gusta.

La verdad que la remolacha es un chip que me gusta

echar en muchos platos porque te aporta:

uno, crujiente y dos, un dulzor muy divertido.

Esto, en cuanto deje de echar burbujitas...

¡está!

Como esto tiene que quedar, ¿vale?

Va.

Puesto esto lo tenemos, lo dejamos en papel secante...

Y vamos con la otra parte de la receta.

La remolacha que utilizamos para el pulpo,

vamos a pelarla y, con ayuda de dos papeles,

la vamos a chafar y directamente la vamos a tirar... a la sartén.

Vale, te voy a ver a ti primero.

¿Eso es lo que hacen los argentinos, dices?

Esto está a la parrilla, cuando lo hacen, a mí me encanta.

Esto se quita bastante bien, ya veis que ya está cocida.

Vamos simplemente pasando un poco el cuchillo,

no hace falta meterlo.

Y ahora, si me acercas un par de papeles...

Un poquito de papel de cocina.

Y si me pones un poco aquí, eso.

Vais a ver que esto es bien fácil

y no vais a ver igual la remolacha en tu vida.

Lo vas a hacer así siempre.

¿La remolacha machacada?

Sí.

La remolacha machacada, lo vamos a hacer aquí, mirad.

Vamos a hacer esto.

He de decirte que la remolacha no me encanta.

¿No? No.

Estoy llena de cosas, pero no, sabe a tierra.

Mira, y esto...

Me gusta el color, la remolacha sabe a tierra.

Venga, pues ahora, una vez visto...

lo que acabamos de hacer con la remolacha...

que es ese chafado,

es pelar, dorar, caramelizar, más bien,

porque la remolacha tiene mucho azúcar.

Y vais a ver, si lo hacéis en casa, huele la casa que alimenta.

Tiene un olor, a mí me recuerda mucho

a cuando vas a la feria

y ese olor a caramelo de las manzanas de caramelo.

Manzanas de caramelo con tierra.

(RÍE) ¿Manzanas de caramelo con tierra?

Esto ya va cogiendo un color caramelizado

que quiero que veáis.

Vamos a chafar la tuya, venga.

Cogemos dos papeles. Voy a limpiar la tabla.

Bien limpita la tabla, eso es.

Venga, con un papel. Así.

Y ahora llega el momento de chafar.

A ver...

¿Está duro? Hombre...

Tamara, hay que ir más al gimnasio.

Vale y eso ahora lo vamos a tirar así, con el papel y todo,

a la sartén.

Voy a echarte un poquito de aceite de oliva

para que no se nos pegue.

Además, que le va a venir muy bien.

Y, venga, ahora a volcar ahí.

Una, dos, tres.

Bueno, no está mal, no está mal.

Prácticamente ya la tengo.

Quiero que lo veas.

La vamos a poner ya en el plato.

Esto, al final, lo que acabamos de hacer,

pues es esa reacción que tantas veces hablamos.

Caramelizar los azúcares.

Y lo que vamos a hacer va a ser poner la remolacha de esta forma.

Si se chafa uniformemente sería la leche,

pero, en esta ocasión, se nos ha...

¿Pero cómo se te va a chafar uniformemente?

Sí, sí que se chafa uniformemente.

En esta ocasión, a mí no se me ha chafado bien.

A Tamara tampoco, pero no pasa nada,

porque lo vamos a poner ahora superbonito.

Una buena cuchara de champiñones.

Lo vamos a poner así.

Y unos chips.

¿Qué te parece, Tamara?

Que lo voy a hacer... lo voy a emplatar distinto.

Me parece correcto.

¿Pero tengo uno de esos platos bonitos como el tuyo?

¡Sí! Sí.

Siempre te pongo un plato bonito. ¡Bien! ¡Bien!

Bueno, pues tenéis una ensalada templada diferente.

Con sabor azucarado.

Con el encurtido del champiñón.

El sabor del eneldo, que a mí me apasiona

en este tipo de platos así, cuando van en fresquito.

Bueno, Tamara, yo ya tengo el mío.

Puedes empezar a emplatar el tuyo. Vale.

Pruébalo si quieres. Recomendación.

Pero, cuidado, no te quemes.

Y me cuentas qué te parece.

Que es una remolacha.

Bueno, lo que queremos hacer un poco con esta ensalada,

la típica ensalada que te puedes hacer en un sitio de campo

el día que estás haciendo una parrillada.

Con unas hierbas frescas, unos champiñones,

un poquito de vinagre y una remolacha

sois capaces de hacer un plato como muy gourmet en el camping.

¿Le echamos un poquito de sal o algo, Peña?

Sí. Lo podemos terminar con un poquito de sal Maldon

y si quieres, también, un poco de aceite de oliva,

que le va muy bien.

Pero siempre el aceite de oliva sin los chips,

porque si mojamos los chips, pierden todo el sentido.

Una ensalada diferente, como estábamos hablando.

Además, con un toque caliente.

Con un toque templadito, más bien, de la remolacha.

Tenemos el pulpo y tenemos a Mario Sandoval en plató

para que pruebe estos pedazos de platos,

Hoy versión rosita todo lo que hemos hecho.

Así que, ¿cogemos los platos y vamos a la mesa?

Venga. A ver si nos aprueba.

Bueno, pues hoy recibimos en nuestra casa

a una persona que yo admiro un montón.

Yo también.

Que hace una cocina muy, muy creativa.

Que ahora está en Madrid, también ha abierto nuevo negocio.

Estamos hablando...

Con dos estrellas Michelín. Con dos estrellas Michelín.

¿Cuántos Soles? No sé, un montón.

Un montón de Soles. Un montón de Soles.

Él ya es un sol. Recibimos a Mario Sandoval.

Muchas gracias.

Maestro, ¿cómo estás? ¿Cómo estamos?

Muy bien, qué alegría estar hoy con vosotros aquí.

Qué bien que hayas podido venir. Claro, un ratito.

Sabemos que estás superliado, que acabas de lanzar Coquetto.

Ahora mismo, hace nada, una semana. Qué fuerte, no paras.

La verdad que estamos muy contentos porque es un concepto muy "casual".

Es un poco llevar la esencia de Coque a la arena, a la tierra.

Y junto con mis hermanos, estamos viviendo un sueño,

que era el que queríamos: tener nuestro restaurante,

disfrutar del restaurante, poder atender a los clientes

y la verdad es que estamos muy contentos.

Pero además es que tus hermanos y tú habéis sido unos héroes,

aunque no lo quieras decir.

Han sido unos héroes durante la pandemia.

No habéis parado de trabajar.

Sí, bueno, estuvimos...

cuando pasó lo que pasó, del COVID,

escribimos un "mail" al Ayuntamiento de Madrid:

"Oye, aquí tenemos nuestras manos para ayudar en lo que nos digáis",

a la hora de cocinar.

Entonces, nada, estuvimos cocinando para unas familias

del barrio de San Blas,

en un colegio, Ramón del Valle-Inclán.

Entonces, ahí estuvimos cocinando.

Llegamos a hacer 30 000 comidas.

Hacíamos... 30 000 comidas...

3000 comidas semanales.

Siempre aportando nuestro granito de arena.

No somos médicos... Pero es lo que sabemos.

Claro que sí.

Supongo que en la gestión no faltó ni un detalle,

porque, al final, gestionar comida es lo que se te da bien.

Sobre todo es la esperanza,

porque hay gente como tú que da esperanza.

Nosotros no hemos hecho 30 000 comidas,

hemos hecho 2 platos.

Hemos hecho solo dos platos, que esperamos que te gusten.

Hemos hecho un pulpo.

Hemos estado en Galicia pescando pulpo.

Hemos hecho un pulpo con una crema de chirivía,

muy divertida, y un poquito de sal de jamón,

de piel de cerdo.

Son unas cortezas, más que nada.

Y luego, pues una ensalada muy divertida, muy rápida,

con remolacha, que nos había sobrado también de la elaboración anterior,

y unos champiñones que hemos encurtido.

Fácil, pero yo creo que pintón visual, por lo menos.

El pulpo y la remolacha son siempre muy visuales.

¿Qué tal mis emplatados?

¿Este lo has hecho tú? Estos dos los he hecho yo.

Ah, muy bien. Me he esmerado.

Está fenomenal. Como sabía que venías...

Siempre me esmero, pero hoy especialmente.

¿Empiezo por este o por el otro?

Por el que quieras. Nos da un poquito igual.

Yo creo que por este, que es la ensalada

y luego por el pulpo.

¿Vamos allá? Venga.

Está rico.

Tienes manita. Bueno, la receta es suya.

Tiene manita de cocinera. Tiene manita, claro que sí.

Además, es que se concentra un montón.

Está buenísimo.

Se pone ahí al lío y...

Está buenísimo.

Y es canturrona.

Se pone a cantar mientras va cocinando.

O sea, tiene esa alma de cocinera de...

Pero la evolución como cocinera, vamos...

Hombre, para arriba tenía que ir.

Desde que tú me conociste a después,

solamente podía ir en una dirección.

¿Pruebo el pulpo? Por supuesto. Para eso está.

¿Esto es una crema de patata? Una crema de patata y chirivía.

Queríamos, bueno, reivindicar un poco también la chirivía.

Es el primer tubérculo que se tomaba antes que la patata

y que, bueno, pues luego la patata le adelantó por la derecha

y se metió en todas las...

A mí el pulpo me recuerda al camino de Santiago.

Siempre, cuando paro en las fondas, como un poco de pulpo.

Peña se hizo el camino de Santiago, pero acabó en Padrón

y después terminó ayudando en las fiestas

y, entonces, cogió en el lado de... ¿No? Y acabaste en Francia después.

Era una broma, era una broma. Ah, vale.

El punto extraordinario. ¿Cuánto lo habéis tenido el pulpo?

Bastante. 45 minutos.

Como no nos dejan tener relojes, no te sé decir exactamente cuánto.

El punto de cocción es especial. Enhorabuena.

Y el contraste con la chirivía y la textura de la corteza

le aporta ese sabor, ¿no?

Le da mucho umami, ese sabor rico.

Son dos platos que son frescos, amables, elegantes,

que pueden competir en cualquier...

Pues lo podríamos poner en una carta, ¿no?

En cualquier bar de tapas de Valladolid, ya te lo digo.

Correcto.

Voy a probar otra vez. Está buenísimo.

¿Qué tal la pielecita y todo eso? Eso es lo que más nos ha costado.

Buenísimo.

Sí, lo de picar la corteza ha sido lo más complicado de todo el plato.

No, lo de la piel, que se quedara la piel en el pulpo.

Lo hemos tenido que asustar, al pulpo.

Eso se hace siempre, claro. Ah, vale.

Se asusta: uno, dos y tres.

Exacto, así lo hemos hecho.

Pues enhorabuena, habéis hecho un gran trabajo.

Pues muchísimas gracias, Mario, de verdad.

Uno, por venir, además, encima, siempre aportar.

A vosotros deciros que estas recetas y muchas más las tenéis

en la página web de rtve.es/cocina.

Página web de rtve.es/cocina.

Ahí tenéis más de 5000. Estas van a estar.

Mario, muchas gracias, de verdad.

Gracias por invitarme, ha sido un placer estar con vosotros.

Vuelve pronto. Cuando quieras. Esta es tu casa.

Cuando me llaméis. Venga.

Ve sacando el móvil, que me tienes que coger reserva.

Venga, vamos.

Cocina al punto con Peña y Tamara - El pulpo

03 ago 2020

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