www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5502582
Para todos los públicos Cine en TVE - Total, de José Luis Cuerda - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Trino de pájaros

INVIERNO DEL AÑO 2598

TRAS LA ABUNDANTE TORMENTA DE NIEVE QUE MATÓ A PÁJAROS Y OVEJAS

Música animada

Londres.

Ovejas.

Han pasado los años.

Uds. deben de andar por el 1980 y tantos,

pero nosotros no, nosotros estamos ya en el 2598,

mitad del siglo XXVI, un siglo estupendo,

de mucho avance y muy animado.

Y un año... (RESOPLA) Bueno, un año regular.

Regular, "namás".

¡Oveja!

Balidos

En fin, para qué les voy a mentir, fue un año espantoso.

Hombre, hace tres días fue el fin del mundo.

Sí, sí, pero el fin del mundo. ¡Joder!

Coño, la verdad es que fue un trago espantoso.

Aunque si quieren que les diga la verdad,

a mí no me pilló de sorpresa.

Música animada

"La vida en las grandes ciudades como Londres

se había hecho imposible de por sí.

En el mundo restante, según nuestras noticias,

se propagaban luchas intestinas

que, crueles como ellas solas, devastaban bastantes territorios.

Por si todo esto era poco, también florecían héroes

que, con tal de ser más que nadie,

diezmaban la población de la manera más tonta.

Sean estas las causas o sean otras de otras asignaturas,

el planeta añadió a sus movimientos de traslación y rotación

uno nuevo, cadencioso y tropical, que se dejó ver

sumando insolencia a los orgullosos,

osadía a los imprudentes y perversidad a los malos,

fueran estos humanos o bestias fieras".

-Salta, que hay charco.

Salta, que hay charco.

NIÑOS: Dos por una, dos. Dos por dos, cuatro.

Dos por tres, seis. Dos por cuatro, ocho.

Dos por cinco, 10. Dos por seis, 12.

Dos por siete, 14.

-(PIENSA) A ver si se equivocan al llegar al ocho por nueve.

Porque, si no se equivocan en nada, ¿qué pinto yo aquí?

NIÑOS: Tres por una, tres. Tres por dos, seis.

Tres por tres, nueve.

Buenos días, Sra. Rocío.

-¿Buenos días por qué?

¿Por qué son buenos? So cerdos, que sois unos cerdos.

Marranos, sentaos ya.

-Pero, Rocío, por Dios. -Tú cállate.

¿Por qué son buenos?

¿Sabe alguien decirme por qué son buenos?

Tú eres un imbécil.

-Perdón, pero es una forma de salutación

que se usa mucho en las escuelas.

-Un imbécil absoluto.

Nadie puede decirme por qué son buenos

por la sencilla razón de que los días que vivimos son pésimos.

¿No os ha dicho este que el fin del mundo está al llegar?

Ay...

Murmullos y estruendo

Música tranquila

NIÑOS: Cinco por una, 5. Cinco por dos, 10.

Cinco por tres, 15. Cinco por cuatro, 20.

Cinco por cinco, 25. -Gracias hijos, gracias.

Aquellas escenas entre el maestro y su mujer

tenían que afectar a la educación de los críos, que no me digan.

Todos los días el mismo espectáculo, los mismos insultos...

En fin, ¿para qué les voy a dar explicaciones, si por su culpa

mi hijo, que en aquel entonces era un chaval,

un buen día me adelantó en años?

Griterío de niños

¡Padre! ¡Padre!

Padre, me he hecho grande.

Balidos

Me he hecho grande, padre.

Yo ya había oído por la radio cosas parecidas.

Monos que metidos en vinagre en una garrafa

cantaban como ruiseñores,

chicas que se fugaban de su casa con los soldados...

Aquí mismo en Londres he visto como una gallina

se convertía en una culebra así de grande. Bueno, enorme.

Y con tetas, ¿eh?

Y, además, cacareaba. (RÍE)

O sea que yo ya estaba de vuelta de todo.

Pero que mi hijo se echara 40 años encima de golpe y porrazo

como quien no quiere la cosa y además sin avisar,

pues me pegué un susto de espanto.

Bueno, y no fue eso lo peor. Lo peor fue que su madre...

Ya saben cómo son las mujeres,

se empeñó en que no podía dejar a su hijo solo en semejante trance

y, ni corta ni perezosa, se puso los mismos años que él.

Oigan, fue visto y no visto, ¿eh?

Una cosa tremenda.

Se consumió, se consumió

como una pavesa, como una pavesita

y desapareció, sin dejar rastro, en menos que canta un gallo.

Campanadas

Marcha fúnebre

Estando su madre corpore insepulto,

mi hijo prometió hacerse un hombre de provecho.

-Buenos días. Dos de quince.

¿Me da dos barras, dos de quince?

Dos de quince...

Deme todo lo que lleve. ¿Yo, por qué?

Porque la estoy atracando, ¿no se da cuenta?

Anda ya.

(EN FRANCÉS) "Señora, deme el dinero

y las joyas, no quiero hacerle daño".

-Buenos días.

Buenos días nos dé Dios.

Pascual, cuidado, que estoy atracando a la mujer del maestro.

Hombre, qué bien. Estás hecho un machote, Herminio.

Venga, venga.

"En la práctica mercantil,

mi hijo o era un imbécil o era un genio.

Como todo comerciante,

su máximo interés consistía en sacarle dinero a la clientela,

con la particularidad de que estaba convencido de que su método

era el más rápido y eficaz para conseguir tal fin.

Yo, espíritu conservador,

hubiese preferido el tradicional goteo

de los márgenes comerciales,

que espanta menos a los parroquianos".

-Hay un capitalejo, ¿eh? Nada, mucho ruido y pocas nueces.

¿Y alhajas, llevaba alhajas? Qué va,

bisutería, la alianza y un reloj plaqué.

¿Y qué cara pone la tía?

-La tía lo que quiere es irse.

¿Me da ahora el pan, que tengo prisa?

(EN FRANCÉS) "No, señora, soy un ladrón.

No puedo darle el pan".

¿No? -No, señora. No puede, está claro.

-Lo que está claro es que no me voy a ir sin el pan.

Que me quite el dinero pase,

lo del reloj y las joyas no me hace tanta gracia,

pero no me voy a quejar demasiado.

Ahora, eso sí,

yo he comido con pan toda la vida.

Me gusta untar las salsas,

le suelo poner picatostes a los purés

y hago migas por lo menos una vez a la semana,

(ENFADADA) ¡el pan me lo llevo!

Pues no pienso dárselo. ¿Cómo que no?

¿Qué pasa, que va a hacer Ud. lo que le dé la gana?

¿Quiere violarme también, quiere hacerme un hijo?

Señora, no sea guarra.

-¿Está haciendo porquerías, Herminio?

¿Qué hace, se ha destapado?

Cuéntamelo, joder.

Música folclórica

Gritos de fondo

Estruendo

Álvarez.

¡Álvarez!

No grites, ¿qué pasa?

Mujer, apártame las vacas, que no puedo entrar.

Te crees que es tan fácil,

no sabes la temporada que llevan los animales.

"Lo primero que pensé al ver cómo trataba mi hijo a sus clientes

fue hacer a cada uno de ellos un seguro a todo riesgo,

de tal manera que tuvieran cubierto desde el atraco normal

hasta el tiro que pudiese escapársele algún día

a aquel insensato,

pero luego me pareció más personalizado y simpático

ofrecerles queso en señal de desagravio".

-Buenos días. Buenos días, Doña Rocío.

Tenga, para que perdone a mi hijo por lo del otro día.

El chico no tiene mal fondo.

Le advierto que, de todas maneras, lo vamos a tener que suspender,

porque entre que no viene casi nunca

y que, cuando viene, solo da la lata,

parece mentira que sea de los mayores.

Hombre, ya, pero comprenda Ud.

que a la criatura se le ha juntado todo:

el estirón tan tremendo que ha dado,

la orfandad de su madre y...

Sí, si entenderlo, lo entiendo,

lo que pasa es que yo no veo que vayamos a sacar carrera de él.

¿Y el queso, qué le parece?

Es muy curado. Hombre,

le he traído el más añejo que tenía, muy bueno.

Puede quedárselo con confianza. -Quite Ud., no.

Si es muy curado, no.

Me repite una barbaridad y si es por la noche hasta me da arcadas.

Eso sí, si me lo cambia por uno más tierno...

Pues claro, mujer, ¿cómo no se lo voy a cambiar?

-Y de lo mío, ¿qué?

-No, de meter las vacas en la escuela, nada.

Las vacas de Álvarez acudían todas las mañanas

a la entrada del colegio.

A estas alturas ya sabemos

que aquello era un signo evidente del fin de los tiempos,

pero en aquel entonces la ignorancia era tal

que nadie se explicaba aquel fenómeno.

Londres estaba en ascuas.

-Yo salía todas las tardes a recoger mis vacas.

Y no es que ellas no supiesen volver solas, que sí sabían,

sino que a mí me gustaba más acompañarlas diciéndoles

a la oreja los nombres tan poéticos que yo les había puesto

y tratándolas como a mí me gustaría que me tratasen.

Yo ni tengo marido ni pertenezco a ninguna sociedad recreativa.

Es decir, que he dedicado toda mi vida a las vacas.

La verdad es que no me duele, porque me gustan.

Las ovejas no. Me parecen más bravías, más silvestres.

Por el contrario, las vacas tienen unas dimensiones más humanas

y se puede hablar con ellas de tú a tú.

También son más elegantes, más finas,

más guapas y dan más leche.

Esto último se explica

porque la oveja tiene un tamaño más reducido.

Aquella tarde, como todas las tardes,

salí a recoger mis vacas.

Música de tensión

Nunca me había pasado nada parecido,

era la primera vez que las vacas se me venían de frente

y Uds. saben cómo impresiona.

Huí sin rumbo, para acá, para allá,

anduve tres días y tres noches sin luna perdida en el monte.

No me atreví a bajar a mi casa

y cuando, hambrienta y cansada, decidí bajar al pueblo,

vi que las vacas ni iban al prado, ni comían, ni leches.

Lo único que hacían era venir a la puerta de la escuela

y esperar horas y horas, a ver si el maestro las recibía.

Desde entonces, día tras día, vengo bajo la ventana y pregunto:

"Don Gabriel, ¿puedo meter las vacas?".

Y él me contesta..:

-Álvarez, por Dios,

¿dónde has visto tú que las vacas entren en la escuela?

No te dejo meterlas, no.

Y menos ahora,

que con un poco de suerte estos se equivocan

al llegar al ocho por nueve.

Que no me pegues.

(FORCEJEA)

-Desde luego, si no fuera porque hace el pan tan rico,

yo no aguantaba este número un día sí, el otro también.

Bueno, ¿me da Ud. pan?

Golpe

No, señora. Es gratis.

Claro, como hoy no he traído queso.

¿Es gratis? Pues deme otra barra, así hago torrijas.

-Buena idea. -Es que quedan muy jugosas,

yo prefiero este pan que el de torrijas,

que con este quedan menos apelmazadas.

-También depende de la panadería. -Sí, y del horno.

-Déjelo, hombre, ¿no ve que solo es un crío?

Ding, dong

Buenos días, Doña Paquita.

¿Adónde irá esta hoy?

Aquel era otro nefasto signo del fin de los tiempos, cordera.

Todos sabemos, y mejor que nadie los pastores,

que la virgen y los santos se aparecen de vez en cuando,

pero lo malo es que aquí quien se aparecía era Doña Paquita,

la mujer del alcalde, que ni siquiera estaba muerta.

y, las más de las veces,

no sabías si es que se te estaba apareciendo

o que había llegado allí sin que nadie se diera cuenta

y si a esto se le añade que con frecuencia

se equivocaba de sitio de aparición...

Ding, dong

Música instrumental

Ding, dong

Bueno... ¡Qué mañana llevo, madre mía!

Música triunfal

Estruendo

Puerta

Buenos días, señora. Soy Luciano Montenegro,

investigador, instructor... ¡Ah! Ud. es el que viene

por lo de mis apariciones. Exactamente.

Qué gusto, poder hablar de lo mío con alguien como Ud., tan joven.

La juventud para estas cosas no es ni virtud ni defecto.

En cuanto a lo de hablar,

será si Ud. me honra invitándome a entrar a su casa.

Qué tonta. Perdóneme, entre. Pase Ud.

Gracias.

Lo que no sé es si viene Ud. a curarme las apariciones o...

Yo vengo fundamentalmente a ver, a observar.

Siéntese. Le voy a poner una copita de anís.

¿Anís?

No sé yo si... Que sí, hombre.

Que es muy digestivo, ya verá. Bueno.

Ya que estamos metidos en juerga, póngame también unos mantecados.

No sé, unas rosquillas, unos sobaos...

En fin, algo que digerir.

Pero ¿qué se cree Ud. que llevo yo aquí?

¡Qué impaciencia!

Es que alcohol sin alfombra, resbalón mortal.

¿Puedo ponerme un culín? Claro, ¿por qué no?

Pues porque no sé qué está bien visto y qué no,

y más vale preguntar que meter la pata.

Le advierto que yo lo hago como quien chupa un caramelo,

por lo dulce. Soy muy golosa.

Bueno, pues Ud. dirá.

Pues de entrada, y no es por desilusionarla,

que si la autoridad se hubiese tomado en serio esto,

no me habría enviado a mí. ¿Para qué la voy a engañar?

Soy investigador, colaborador contratado.

Ínfima categoría jerárquica, ¿entiende?

Aunque es un caso, no se puede hacer mucho por ahora.

Mientras que esté viva, el proceso de beatificación, nada.

Sinceramente, no le aconsejo que acepte nada por debajo de eso,

corre el riesgo de eternizarse y no ascender en la vida.

Ahora bien, la que decide es Ud.

No puedo decirle que se muera,

pero no me parece justo que se haga ilusiones sin advertírselo.

No crea que tenga ningún interés especial.

Aunque le parezca mentira, yo lo paso fatal apareciéndome.

Póngase en mi lugar y verá qué sofoco.

Para empezar, aparezco en sitios que no sé lo que me encontraré.

O si la van a recibir como Dios manda o la van a echar a palos.

Y no se olvide del capítulo de inconvenientes.

Imagínese que la aparición me pilla haciendo algo.

Lo tengo que dejar todo a medias y salir corriendo.

¿Sabe la de veces que al volver se me había pegado la comida,

o se había salido el agua del baño por dejar el grifo abierto?

Otro inconveniente: el sitio donde me tengo que aparecer está lejos.

Pues, sin darme cuenta, voy cogiendo velocidad y ¡zas!

O te estampas contra cualquier obstáculo o te pasas de sitio.

A mí se me pone muy mal cuerpo de tanto correr.

Entre eso y los nervios me entran descomposiciones de vientre.

La verdad es que no compensa.

Mujer, no compensa si se lo toma así,

pero imagínese...

Le decía, imagínese que yo le organizo

unas buenas peregrinaciones.

Pero para eso habría que ver si sabe hacer algo más.

No sé, que hiciese hablar a algún mudo, que curase a algún ciego.

Pues mire, ciegos sí que tenemos uno.

Yo lo digo porque ya que ha hecho Ud. el viaje...

Abre, Sabina.

-¡Que no! Pero mujer, escucha.

Abre un momento.

Que no, que no son horas.

Que mi Pascual va ahora a comer y no quiero visitas.

Si les apetece hacer milagros, le invitan luego a tomar café

y hacen todos los milagros que quieran.

Señora. ¡Oiga!

Que a Ud. y a mí no nos ha presentado nadie.

Yo soy lo suficiente señora para no hablar con desconocidos.

Y menos si tienen la pinta de espantapájaros que tiene Ud.

Pero Sabina... Santos y buenos, ¡a hacer puñetas!

Toma, tu comida. -¿Qué hay hoy?

-Huevos fritos.

Ahí.

-Hace años que no como un huevo frito

que sepa a huevo frito.

Está insípido el huevo y está insípido el aceite.

Con la fama que ha tenido siempre el aceite de Londres.

Esta mujer tiene un temperamento firmísimo.

Sobre todo a mí me fastidia porque yo ya me había hecho la ilusión.

Bueno, no se preocupe, mujer. Ya habrá tiempo.

¿Quiero que pruebe a hacer algo con las vacas?

¿Algún portento? Sí, no sé, algo.

Bueno, a ver. Ya verá.

¡Álvarez! ¿Me dejas hacer un experimento con tus vacas?

-No, señora, ni se le ocurra.

Anda que no hay cosas que hacer en una capital como esta

para que todo el mundo se meta con mis vacas.

¡Vamos, Payasa!

Cencerro

¡Dejen en paz a mis vacas!

Las vacas de Álvarez.

¿Qué opinas tú de las vacas de Álvarez?

Cencerros y balidos

Yo he dedicado mi vida a las ovejas.

Y no me duele, porque me gustan.

Pero las vacas no, son más bravías, más silvestres.

En cambio, las ovejas,

tienen unas dimensiones

más humanas.

Joder, se puede hablar con ellas de tú a tú.

Y son más elegantes

y más finas

y más guapas

y dan más leche.

Esto último, a pesar de su tamaño más reducido

y en contra de la lógica y de la realidad.

Con la abundante leche de mis ovejas

yo hago queso.

El queso de leche de oveja

es infinitamente mejor que el queso de leche de vaca.

Bueno, pues en aquel tiempo, el queso que yo hacía,

tenía que regalarlo.

Así, ni me independizo, ni me hago hombre de provecho, ni flores.

Necesito valerme por mí mismo.

Me hace falta libertad, soledad y madurar.

¿No ves que, aunque me equivoque, no pasa nada?

Es bueno aprender de mis errores.

El comercio... Calla, coño.

Encima de gastarme una fortuna en queso,

voy a tener que aguantar tus discursos.

El comercio no es para los pusilánimes como tú.

Tú eres un mierdecilla, padre. Yo soy un industrial

y tú solo eres un ganadero de reses lanares.

Deja el arma, Herminio.

Te estampo el queso en la cabeza, que está curado.

(EN FRANCÉS) "Escucha, papá". Te la voy a tirar a la basura.

Te la voy a tirar a la basura y no la vas a ver más.

Vamos, anda. Deja el arma en su sitio.

Si yo pongo buena voluntad

y Doña Francisca consigue que vea este ciego,

el caso está chupado.

Informo que la cosa no es tan simple,

que aquí hay un ciego que ve y que Paquita se aparece.

Siendo yo el que informa, no se lo toman en serio,

pero tampoco se atreven a despreciarlo.

Vamos, que o muy tonto soy yo

o a su señora se le organiza una clientela bárbara.

-No crea que me hace mucha gracia ese asunto.

-Hombre, Don Alonso, no sea Ud. animal.

Si entre su mujer y este joven pueden darme la vista,

no lo va a impedir Ud. Pero ¿qué lo va a impedir?

¡Ay...!

¡Ay! ¿Qué es esto? Madre mía. Espera.

Pero ¿qué es esto? Espera, toma. Bebe, bebe.

¿Qué, estaba muy fuerte para ti el café?

Este está bueno.

Un poco frío para mi gusto, pero bueno.

Lo que me ha dado Ud. antes era un matarratas.

¿O es con eso con lo que me iba a curar, coño?

Hija mía, no te lo voy a cobrar, si es gratis.

-Quiero el pan para irme de merienda con mi novio,

para hacer bocadillos de tortilla, que son muy jugosos,

y que nos los comemos allá abajo, en la orilla del río, con la fresca,

pero si sabe a queso, mi novio no quiere el pan.

¿Lo ves, padre? Te lo tengo dicho.

Con esa manía tuya del queso no vamos a ninguna parte.

Esta no lo quiere por lo del novio,

otras porque lo usan para empujar y algunas para hacer migas.

¿No me negará que el agua le parecía café?

Sí, tendría que haberle hecho recobrar la vista

y la vista no la ha recobrado, ¿no es verdad?

¿Y lo otro no es milagro?

Hombre, sí, puede serlo, pero una minucia de milagro.

Eso no añade ninguna gloria a sus apariciones.

Mire, le voy a ser sincera.

Si no soy santa, mejor, para qué nos vamos a engañar.

Hay cosas de las que yo no disfruto o disfruto poquísimo,

por miedo a que no sea propio.

Pero si Ud. me asegura que no soy milagrosa...

Vamos a ver. No se asuste.

Voy a hacerle una prueba rara, pero que tiene importancia.

Ya verá, sin miedo, ¿eh?

(GIME) ¿Por qué te apareces?

(GIME) ¿Por qué te apareces?

¿Por qué te apareces? (GIME)

Ea, mujer, venga. Que no ha sido nada.

Venga, tranquila, relájese, que no ha sido nada.

Esta prueba es muy importante. Mire.

Si fuera cosa de Dios o del diablo,

alguno intervendría para que no se ahogase.

Ya ha visto que si no aflojo, se va Ud. al otro barrio.

Si no quiere ser santa, no tiene por qué serlo.

Tarde o temprano, esto de las apariciones

se le pasará y podrá hacer vida corriente.

(TOSE) ¿Cómo?

Da un poco de pena, ¿no?

Aclárese. Si quiere, firmo ahora lo de las apariciones,

pero no me comprometo a conseguirle una clientela espectacular.

Me ha hecho Ud. la Pascua. (TOSE)

-Hola, mamá. ¿Me presentas?

-Ni tu Pascual recupera la vista ni mi Paquita hace milagros.

-Ni falta que le hace a ninguno. -Mujer, la vista es útil,

pero no imprescindible y los milagros

a no ser de una emergencia muy grande...

-Que se pasa Ud., Don Alonso.

-Hija, qué cabeza. Gracias, hasta otro día.

HOMBRE: ¿Ha venido el afilador?

-Don Alonso y tú diréis lo que queráis,

pero maldita la gracia que me hace seguir invidente.

-Invidente... Anda, baja la cabeza que te das con la rama, so ciego.

-Que no, Alonso, no te abro.

Se nos aparece tu mujer y paso un miedo horroroso.

-Que no se aparece, que ya no sabe hacer milagros.

-Eso lo dices para que te abra. -¿No estarás con otro hombre?

(SUSPIRA) Que no. Me prostituyo solo contigo.

-No digas esas cosas, mujer, que sabes que me da rabia.

Te quiero mucho. -Pues lo mismo me da.

Yo a ti, ni pizca. ¿O te vas a hacer el tonto?

Ya eres muy viejo. -¿Qué conversación es esta?

Tú estás con otro, abre. -¿Por qué crees que estoy con otro?

-¿Qué leches? Por lógica.

Si yo fuese tu fuente de ingresos y no me dejases entrar,

tendrías que buscarte otro que te diese el dinero

y si no me dejas entrar, ya te lo has buscado.

-Qué pena que razones bien y hagas otras cosas tan mal.

-O sea que estás con otro. -Que he decidido hacerme decente.

-Pero si estando conmigo solo ya eres decente.

-No del todo, Alonso.

-Venga, me creo la excusa de que te da miedo

que se nos aparezca mi mujer y me dejas entrar.

¿Vale? -Pero no hacemos nada.

-Abre.

Si aquí no hay ningún tío.

-¿Y tú qué? ¿No eres suficiente tío tú?

-Contigo, el que más. -(RÍE)

Lo que debes hacer es darme mucho dinero

y tratarme como una reina.

Comprarme todas las joyas que yo quiera, ¿vale?

-Lo que tú digas.

Vamos al catre. -Pero demuéstrame que me quieres.

Hazme un cheque de millón y medio.

O de dos millones, un checazo.

Que se note que eres el único tío que sabe hacer cheques gordos.

-Ay...

Toma 600.000 y vamos al catre.

-Nada de eso, que se aparece tu mujer y es un corte.

-Dos por siete, 14. Dos por ocho, 16.

Dos por nueve, 18. Dos por diez, 20.

Mugido

(LLORANDO) ¿Qué queréis? ¿Eh? ¿Qué queréis?

Barullo

-(CANSADO) Ssh, silencio, silencio.

Vamos a ver, un repaso rápido para terminar.

Anselmo, ¿siete por nueve?

-¿De qué?

-¿Cómo que de qué? -Sí, ¿siete por nueve de qué?

¿De pájaros cantores o muertos resucitados?

Materialícemelo, buen hombre.

-¿Tú qué te has creído? ¡Zafio! ¡Bolchevique!

-Déjalo. -Quita.

¿Qué os habéis creído todos? ¡Cerdos! ¡A la calle, venga!

NIÑOS: (GRITAN) -Mujer, que me estropeas la labor.

-Menos mal que es el fin del mundo, qué descanso vais a dejar.

La culpa la tienes tú, que se lo pones en bandeja.

(BURLONA) "Siete por nueve"...

Ninguno tiene por qué saber cuánto son.

Pero ¿tú es que eres bobo?

Que no pasen de la tabla del cinco, que se fastidien,

que a lo más que puedan llegar sea a peritos o practicantes.

¿Qué quieres, que sean ingenieros para que ganen más que tú?

Eres un memo.

-Sigue así y verás como logras que nos echen de la escuela otra vez.

-¿Y no volvemos siempre? ¿No tienes la plaza en propiedad?

-¿Meto a las vacas?

-Chamaco y Gasche.

Chamaco y Gasche, hijo. ¿En música?

Hombre, uno en toros y el otro en música, claro.

No seré yo quien le lleve la contraria.

Faltaría más. ¿Hace un purito?

¿Por qué no? Venga, Alonso.

O sea que Ud. cree que no... Me temo que no.

¿Está seguro de que se le pasa? Prácticamente seguro.

Es que esto es un sinvivir.

Ud. no es clérigo, ¿verdad? No, no.

Pertenezco al brazo secular, soy investigador, contratador.

Yo es que tengo una amiguita, ¿sabe?

Ah...

Y con esto de las apariciones,

a veces no me deja entrar en su casa por miedo a que aparezca Paquita.

Otras veces se me retrae a mí la naturaleza,

digo yo que por temor a que en el momento...

O por la edad. Quite Ud., hombre.

Los años dan maña donde falta fuerza.

No impide que sea más firme el deseo que...

Ding, dong

Eso, tómate a chirigota. ¡Lo único que nos faltaba, hombre!

Si me ahorro el pasillo, me lo ahorro.

Tú como no tienes que estar todo el día de aquí para allá.

Y no hago mal a nadie. Tienes un carácter...

Voy a echar una mano a Macarena.

Macarena,

te habrás dado cuenta de que no te quito el ojo de encima.

La verdad es que me gustas. Me gustas un montón.

A ver si consigo explicarlo. Cada vez que te veo, me pongo malo.

Me dan bascas y carrasperas, no duermo, me entran tiritonas...

Aúllo. -¡Bah!

Aúllo, aúllo. ¡Au! Aúllo. (RÍE)

Aúllo.

Yo creo que te quiero.

Que estoy enamorado.

Si no, ¿cómo he aguantado todos estos años junto a ti?

Porque fácil no ha sido.

Tu padre, que me casé contigo por su pasta.

Tu madre, empeñada en que la lance como si fuese una artista y tú...

Tú, maravillosa.

Maravillosa siempre.

Como el día en que aquí mismo te dije que te quería.

Que aullaba,

que me entraban tiritonas y no dormía por las noches.

Que sufría bascas porque me ponía malo cada vez que te veía.

Y que te quería.

Y que quería casarme contigo,

aunque tu padre pensara que era para dar el braguetazo

y tu madre se pusiese pelma con sus apariciones.

Y aunque, tarde o temprano, llegase el momento en que, aquí,

tuviese que decirte...

Macarena.

Macarena,

ya no te quiero.

Y no te quiero, Macarena. Y te lo digo.

Aquí mismo, donde pensaba que un día te lo diría.

Y te lo digo, Macarena. ¡Que no!

No te quiero, esto se ha acabado, que amén y "dominus vobiscum".

"Et cum spiritu tuo", cuerpo saleroso.

¿Qué te crees, que tú a mí no me gustas?

Pues claro que me gustas, Luciano.

No todas las chicas casaderas tienen la suerte de ver

como sus pretendientes le ahogan a una la madre.

Te juro que me impresionó.

Mamá allí y tú apretando, viril.

Se abrió un mundo ante mí, una nueva vida, y me dije:

"Este...

este no se me escapa". Y tan bien vestido.

Con chaqueta sport.

Siempre me han gustado las chaquetas sport.

Bueno, las chaquetas sport y las corridas de toros,

si antes de la lidia normal actúa un rejoneador,

porque es más vistoso.

Y también me gusta que el toro salte la barrera,

aunque eso aquí en Londres cada vez se ve menos.

¿Tú quieres que salgamos?

Pues habla con papá.

¿O quieres que hable yo?

Te advierto que papá no es ningún monstruo.

Le fastidia que se te note tanto que vas a por la pasta.

A mí ya sabes que eso no me importa.

Cada uno ofrece lo que tiene

y si el otro lo desperdicia, pues allá él.

A mí, fíjate, en todos los años que llevamos casados,

no me has engañado sobre tus intenciones,

no te digo ya un día, ni un segundo de cada día.

Pero como eres el más guapo y el más saleroso de los británicos,

yo feliz, Luciano.

No te voy a mentir.

Seguiría así otros 20 años,

si no fuera porque esta historia ha de terminar.

¿Quieres que termine aquí?

Me parece un momento y un sitio estupendo.

¿Sabes qué te digo? Que te den morcilla, so imbécil,

que eres un imbécil. Y, además, eres muy feo.

"Fruto de aquellos amores desgraciados, nació Julito,

que a pesar de un destete prematuro y una pleuresía,

llegó a meteorólogo famoso y después a ente de ficción".

(TODOS HABLAN Y JUEGAN)

Música divertida

Alto todo el mundo.

Esto es un atraco, os tenemos atrapados.

A mi hijo lo prendió la justicia

y el día que lo ahorcaron vino gente a Londres,

bueno, de todas partes.

Coño, aquello fue una cosa muy importante, joder.

Música animada

"Vinieron a ver la ejecución de Herminio

extranjeros, gente de los suburbios y emigrantes,

que aprovechaban para ver a la familia,

matando así dos pájaros de un tiro, como mínimo.

Campanas

-¡Primo! -¿Qué pasa, chaval? Cuánto tiempo.

-Te veo estupendo. -Y yo a ti, golfo.

Menuda vida te pegarás.

¿Y tu madre, qué tal?

-Murió el año pasado.

-Con lo que yo quería a tu madre.

Me has jodido. -Bueno, déjalo.

Ya no tiene remedio.

-Tenemos que divertirnos. -Aquí no hay mucho para elegir.

-Pero el ahorcamiento estará bien logrado.

¿Qué te pasa?

¿Qué te pasa? -Que me has dado aquí.

No sé, chico. -Venga, hombre. No seas blando.

-Déjame en paz. -¿Estás loco o qué?

¿Qué quieres, quieres que te dé? -¿A quién vas a dar tú?

-Amigo.

¡Amigo! Hola, Pascual. Qué alegría verte.

Pero ¿qué te hacen? Pues ya lo ves, aquí estoy.

Que me van a ahorcar. -¡Que lo ahorquen ya!

Gritos

-¡Abajo!

¡Que ya no siga andando!

Anda que no se lo había advertido.

Pero nada, él erre que erre, porque a cabezota

no había quien le ganase.

¡Que me ahogo!

¡Bajadme, hijos de puta!

-Así deberían estar los demás críos. -(INGLÉS) "Yankee, go home"!

-¡Hijo puta! -Ud. se calla, señor mío.

Ud. se asfixia sin chistar como todo el mundo, ¿entendido?

Cuélguenlo.

(TODOS GRITAN)

Gritos

(HABLAR ENTRECORTADO)

-¿Accedemos? -Accedemos.

"Tuvieron que ahorcarlo 10 o 12 veces,

porque una vez colgado, decía tales barbaridades

que daba vergüenza oírlo".

Ni siquiera en el último momento

me ahorró pasar un mal rato delante de mis conciudadanos.

"Al entrar en crisis, por oscuras razones,

el matrimonio de Macarena y Luciano,

este buscó el apoyo de su suegra,

reavivando en ella sus anhelos exhibicionistas".

-Ha sido una chapuza.

Hay que pedir el traslado, aquí no estamos seguros, Gabriel.

"El ahorcamiento de Herminio

les vino a los dos como anillo al dedo

para hacer propaganda de las apariciones".

-Como si no supiéramos. -Si es que no hay vergüenza.

Música animada

"Vinieron a ver las apariciones de Doña Paquita extranjeros,

gente de los suburbios y emigrantes,

que aprovechaban para ver a la familia,

matando así dos pájaros de un tiro, como mínimo".

-Primo. -¿Qué hay, chaval? Cuánto tiempo.

-Te veo estupendo.

-Y yo a ti, golfo.

Buena vida te pegarás.

¿Y tu madre?

-Murió el año pasado.

-Me has jodido, con lo que yo quería a tu madre.

-Ya no tiene remedio, déjalo.

-¡Pero hoy tenemos que divertirnos!

-Aquí no hay mucho donde elegir. -Pero la aparición valdrá la pena.

-¿Qué te pasa?

-(JADEA) No sé, me has dado aquí.

No puedo respirar.

-¡Venga, hombre. No seas blando!

-¡Déjame en paz!

-¿Qué te pasa, chaval? ¿Estás loco? ¿Quieres que te dé?

-¿A quién vas a dar tú? ¿A quién vas a dar tú?

Van a asistir Uds., señoras y señores,

al espectáculo de apariciones de doña Paquita.

Vean, en primer lugar, una aparición tipo "a través".

Redoble de tambores

Aplausos

Y a continuación, más difícil todavía.

Una aparición tipo "de repente".

Redoble de tambores

Aplausos

-¿Ciegos cura Ud., señora?

Estas cosas tan avanzadas de que lo mismo valga un primo que otro

o que sea lo mismo un ahorcamiento que una aparición,

estas cosas no las apoyo, la verdad.

Lo que pasa es que donde hay patrón no manda marinero.

Aquello estaba escrito que tenía que suceder así, y así sucedió.

Sin embargo, de la misma manera

que algunos pueden permitirse ciertos lujos,

los demás también podemos permitirnos otros. ¿O no?

Por ejemplo,

a estas alturas habrán visto que esto no es Londres.

(EN FRANCÉS) "Se lo digo sobre todo por el viento y el queso".

No, esto no es Londres.

Esto es París.

Música de acordeón Y el París de aquellos momentos,señores

el París de Herminio, el ahorcado,

y de las apariciones de doña Paquita,

era tan famoso,

era tan admirado en el mundo entero

que ni noticias como aquella del suicidio de Superman

podían arrebatarnos la primera página de los periódicos.

Ese día,

el día que Superman,

tras una larga y penosa depresión, se saltó la tapa de los sesos,

las ediciones de la mañana abrían con otra noticia

que a los editores les parecía mucho más importante.

La noticia del descubrimiento de Pascual.

(EN FRANCÉS) "La ceguera de París".

Cacareo

"Desesperado porque ni la ciencia ni la fantasía curaban su ceguera

y dispuesto a no permitir que se le echase encima el fin del mundo

sin que él pudiese verlo,

probó, por orden alfabético de marcas,

todos los medicamentos existentes en el mercado,

hasta que, inopinadamente,

un laxante mezclado con sifón obró el milagro".

Música de intriga

-¡Su padre!

-Salta, que hay charco.

"Pascual ocultó su curación durante algún tiempo

para calibrar, astutamente y sin que nadie lo sospechase,

cuáles eran las diferencias entre ver y no ver.

Calibradas las diferencias, actuó como creyó más oportuno".

-¡Aaah!

¡Nooo! ¡Nooo! (SE AHOGA)

"El entierro de Sabina, unido a las noticias de la curación de Pascual

y de las apariciones de doña Paquita,

reunió en París a media humanidad

por lo que el fin del mundo, al menos en una de sus dos mitades

fue, aunque parezca frívolo decirlo así, coser y cantar.

Aún no había terminado el fin del mundo

y empezaba ya la resurrección de la carne.

Graznidos

Mi hijo Herminio fue uno de los primeros en incorporarse".

-Herminio, amigo mío. Pero ¿qué haces?

Pascual. Herminio.

Coño. Pero ¿ves?

Perfectamente. -Esto es fenomenal.

-¿Damos un atraco, ahora que está toda esta gente?

¿Qué pasa, no sabes estarte muerto? Venga, métete otra vez.

-Qué imaginación.

No me calientes, Herminio, y métete en la tumba.

¿No te alegra verme vivo, padre? No os peleéispadre e hijo.

-¡Corre, corre!

-Corre, coño, hombre, que es el fin del mundo.

-Que se va el autobús, que no espero.

¿Les queda algo de vino, salchichón, jamones, chorizo...?

Se acaba el mundo pero lo que no se coman, se pierde.

Música animada

Alboroto

-¡Hijo!

"La blenda y el feldespato de la corteza terrestre se ablandaron

y el planeta convirtió su nuevo movimiento cadencioso y tropical

en un lugar no exento de sobresaltos

por las zonas menos hospitalarias del Universo.

Digo yo, aunque me esté mal el decirlo,

que en busca de un posible aposento sobre la más escueta nada".

Uds. se preguntarán cómo me libré yo del fin del mundo.

Oveja.

Pues la verdad es muy simple,

yo me libré del fin del mundo corriendo. Sí, sí.

Cuanto más se acercaba él, más corría yo.

Y así fue, no me pilló.

Incluso dos o tres veces que estuvo muy cerca.

Pues le hice unos cuantos regates y ya ven.

-Yo, me libré del fin del mundo gracias al psicoanálisis.

Estoy contenta, porque puedo empezar una nueva vida.

Conmigo.

Vosotros.

No seáis memos, quedaos aquí a ver el juicio final.

-Que desde aquí se verá muy bien.

Con el gentío que habrá desde allí no vais a ver nada.

¿Y adónde irán? Yo qué sé, parece que no oyen.

O que están enamorados. No digas tonterías.

¿Crees que habrá algo de comer, algún jamón o algo de vino?

¿Con lo que hemos tragado tú y yo estos días?

¡Que os vais a perder el juicio final, gilipollas!

¡Desde allí se va a ver de pena, so memos!

¡Venid aquí, que está en alto!

No mires atrás, no se te ocurra.

Cine en TVE - Total, de José Luis Cuerda

05 feb 2020

Parodia de la vida de los habitantes de un pueblo llamado "LONDRES" en el supuesto año 2598, tres dias despues del fin del mundo. 

Con guión y dirección de José Luis Cuerda.

Interpretada por Agustín González, María Luisa Ponte, Manuel Alexandre, José María Caffarel, Miguel Rellán, Eusebio Lázaro, Enriqueta Carballeira, Chus Lampreave, María Elena Flores, Luis Ciges, Mercedes Lezcano, Carlos Velat y Fernando Vivanco.

Estrenada en TVE el 26 de diciembre de 1983.

ver más sobre "Cine en TVE - Total, de José Luis Cuerda" ver menos sobre "Cine en TVE - Total, de José Luis Cuerda"
Programas completos (28)
Clips

Los últimos 183 programas de Cine en TVE

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios