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No recomendado para menores de 18 años Historia de nuestro cine - Todo sobre mi madre - Ver ahora
Transcripción completa

(Pitido de constantes vitales)

Voy a llamar.

Organización Nacional de Trasplantes, ¿dígame?

Soy Manuela del Ramón y Cajal. Dime, Manuela.

Tenemos un posible donante,

se le ha hecho el primer electroencefalograma

y hay consentimiento familiar. Dame los datos.

Es un varón de 35 años. ¿Grupo sanguíneo?

Cero positivo, pesa alrededor de 70 kilos.

(TV) "Ni gota, ni gota, con Dodotis, Dodotis, Dodotis,

no notas ni gota".

¡Mamá, la película va a empezar!

Voy.

(TV) "Eva al desnudo".

Qué manía de cambiar el título,

"All about Eve", significa todo sobre Eva.

Todo sobre Eva suena raro.

¿Qué escribes? Nada,

futuros premios Poulizter.

Venga, come, que tienes que hacer unos kilitos.

Por si tienes que hacer la carrera para mantenerme.

Para hacer la carrera no hacen falta kilos, sino un buen rabo.

¿Quién te ha enseñado a hablar así?

Tú preguntaste.

Era una broma.

¿Y tú? Yo, ¿qué?

¿Serías capaz de prostituirte por mí?

Ya he sido capaz de hacer cualquier cosa por ti.

Come.

(TV) "Cazadores de autógrafos no son personas,

son animalillos que acuden en tropel como los coyotes".

"Son tu público, tus admiradores".

"Qué van a admirar esos, son delincuentes juveniles,

retrasados mentales, nunca vieron una comedia,

ni han pasado las puertas de un local".

"Bueno, ahí hay una que sí lo ha hecho,

la he traído para que te vea. Adelante, Eva".

"Creí que se había olvidado de mí".

"Margot es Eva Harris".

"¿Cómo está querida?"

¿No te gustaría ser actriz?

Bastante me ha costado ser enfermera.

Si fueras actriz, yo escribiría papeles para ti.

De jovencitas estuve en un grupo de aficionados,

no lo hacía nada mal. Debo tener alguna foto por ahí.

Me encantaría verla.

Luego la busco.

Mira, Esteban, he encontrado una foto.

Hacíamos un espectáculo sobre textos de Boris Vian,

cabaret para intelectuales.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

Feliz cumpleaños. ¿Ya?

Son las 12 mi vida.

"Música para camaleones".

¿Cómo sabes que lo quería?

Porque sé que te gusta Capote.

Léeme algo, como cuando era pequeño.

Prefacio, empecé a escribir cuando tenía ocho años.

¿Lo ves? No soy el único.

Entonces no sabía que me había encadenado de por vida

a un noble pero implacable amo.

Cuando Dios le entrega uno un don, también le da un látigo.

Y el látigo es solo para autoflagelarse,

es como para que se te quiten las ganas de escribir.

No seas bruta, es un prefacio maravilloso.

¿Qué quieres hacer mañana para festejar tu cumpleaños?

Me gustaría ver uno de los seminarios que haces.

¿Para qué?

Estoy escribiendo un relato sobre ti para un concurso.

Quisiera verte en las dramatizaciones esas

que hacéis en los cursillos de donación de órganos.

Tengo que consultarlo con Mamen,

ella es la psicóloga que lleva el seminario.

Muy bien, consúltalo.

Creo que no me gusta nada que escribas sobre mí.

Su marido ha muerto, señora.

No puede ser.

Acabamos de verle en la UVI parecía que respiraba.

Ya se lo hemos explicado señora, son las máquinas

que le están oxigenando.

¿Quiere que avisemos a algún familiar?

No tengo familia, solo mi hijo.

Ay, Dios mío, ¿cómo voy a decírselo?

¿En vida su marido le dijo algo en torno a la donación de órganos?

En vida a mi marido solo le preocupaba vivir.

Pero supongo que su marido era solidario con la vida de los demás.

No le entiendo.

Lo que mi compañero quiere decir es que los órganos de su marido pueden

salvar la vida de algunos enfermos, pero para ello necesitamos

su autorización.

O sea, que le pueden hacer un trasplante.

No exactamente, más bien lo contrario.

Y ahora vamos a comentar los incidentes de la simulación.

(GRITA) ¡Ah!

Mira por donde vas cuando cruzas la calle.

¿En qué pensabas? En nada, es que había

tenido una idea.

¿Por qué me miras así? Estoy horrenda.

No, no. Estas más guapa que nunca.

Mira, debe ser el caballero que viene a buscarte.

Usted no es el señor Hanley, ni usted tampoco.

¡No!

¡No!

¡No!

Habrá que cortarle las uñas.

La camisa, doctor.

Dígale que me suelte, por favor.

Suéltela.

Vamos, levántese.

Apóyese en mi brazo.

Señorita Dubois.

Gracias, quien quiera que sea, siempre he confiado en la bondad

de los desconocidos.

Vamos, nena, ya pasó lo peor.

No me toques, no vuelvas a tocarme, hijo de puta.

Cuidado con lo que dices.

Stella, ven aquí.

No volveré nunca más a esta casa.

Nunca.

Stella.

¡Stella!

Me gustaría pedirle un autógrafo a Huma Rojo.

¿Un autógrafo? ¿Con este tiempo?

Pero, ¿qué tiene que ver?

Oye, y si no sale nadie. Espérate un poquito, es mi cumple.

Mira, pues ya está aquí el otoño.

Adiós. -Hasta mañana.

Te ha emocionado mucho Nina Cruz, ¿verdad?

No, ella no, Stella.

Hace 20 años con el grupo de mi pueblo hacíamos una versión

del Tranvía.

Yo hacía de Stella, tu padre de Kovalski.

Algún día tendrás que contármelo todo sobre mi padre.

No basta que me digas que murió antes de que naciera.

No es un asunto fácil de contar.

Me imagino, sino ya me lo habrías contado.

Estuve a punto de pedírtelo como regalo de cumpleaños.

No estoy segura de que sea un buen regalo.

Te equivocas, para mí no hay regalo mejor.

Entonces te lo contaré todo cuando lleguemos a casa.

Lo del teatro es peor que ser monja de clausura.

¡Taxi!

Para ti todo lo que no sea salir y ponerte hasta el culo de todo

es ser monja de clausura. Pues sí.

Alfonso, M30.

Vámonos, déjalo ya.

¡Esteban, Esteban!

¡No!

¡No!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío, por favor!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

(GRITA) ¡Hijo mío!

(LEE) "Mañana cumplo 17 años, pero parezco mayor.

A los chicos que vivimos solos con nuestra madre se nos pone

una cara especial, más seria de lo normal, como de intelectual

o escritor, en mi caso es normal, porque además yo soy escritor".

Soy Lola del Ramón y Cajal. -"Sí, dime, Lola".

Tenemos un posible donante, está en la UCI,

le acaban de hacer el primer encefalograma,

pero la madre todavía no ha dado el consentimiento.

¿Me das los datos? No los tengo, es el hijo de Manuela.

¿Manuela? ¿La que yo conozco? ¿La coordinadora?

Sí. Se ha muerto, es horrible.

Manuela,

desgraciadamente.

(LLORA)

El resultado del encefalograma es el que nos temíamos.

Hay que tomar una decisión, no tenemos tiempo.

(Teléfono)

Del hospital, hay que ir para allá.

Hay que llamar.

Tú tranquilo.

Toma.

Ya estamos en la calle, cariño.

Ya hemos salido. -Qué bien está, parece mentira.

No se lo creía.

(LEE) "Anoche mamá me enseñó una foto de cuando era joven,

le faltaba la mitad.

No quise decírselo pero mi vida también le falta ese mismo trozo".

(Timbre)

(Timbre)

Manuela, estaba preocupada.

Creí que no me ibas a llamar nunca.

Te llamé en cuanto volví a Madrid.

Te he llamado un montón de veces. Debí anotar mal el número de tu tía.

No estaba en Argentina, Mamen, e ido a La Coruña.

¿Y para qué has ido a La Coruña?

He ido tras el corazón de mi hijo.

¿Quién te ha dicho? ¿Cómo sabes tú...?

Yo misma busqué en los archivos hasta encontrar el nombre

y la dirección del receptor del trasplante.

No debías haberlo hecho.

Además de un abuso, es el mejor modo de volverte loca.

¡Mírame coño! Ya lo sé.

Lo es mejor es que deje de trabajar en la ONT, y me vaya a Madrid.

Yo no he dicho eso. Pero lo piensas y tienes razón.

Creo que ni siquiera voy a deshacer el bolso.

Manuela, no estás para viajar sola, estás enferma.

Tienes que descansar,

y recuperarte, me quedo contigo esta noche.

Pues vente a casa.

Quiero estar sola.

Se un poco razonable. ¡Cómo!

(PIENSA) Hace 17 años, hice el mismo trayecto,

pero al revés.

De Barcelona a Madrid.

También venía huyendo, no estaba sola.

Traía a Esteban dentro de mí.

Entonces huía de su padre.

Y ahora,

voy en su busca.

¿Seguimos por aquí? Sí, sigue.

¡Pare, pare!

(Grita) ¡Hijo puta! -¡Cállate!

(Grita) ¡Tú estás loco, maricón!

¡Canalla!

¡Hijo puta!

Tía, ¿qué has hecho?

Le he dado con una piedra.

Ayúdame a levantarlo, maricón.

Levántate, venga.

Venga, Juan levántate.

¿Estás bien?

Ponte de pie.

Vamos ligero.

Menudo psicópata de mierda estás hecho tú, maricón.

Mira.

¿Ves aquella vera donde están las dos?

Resulta por la Úrsula,

dile que te manda la Agrado.

Ella se cuidarán, anda. ¿Agrado?

¿Eres tú?

Manuelita.

¿Estás herida?

No, no, me has manchado tú.

No es porque me hayas salvado la vida,

pero cuanto te he echado de menos.

Llevas 18 años sin decir ni mu,

ni una carta, ni una mala llamada.

Creía que te habías muerto hija puta.

Anda, vamos para la casa y me lo cuentas todo.

Primero vamos a una farmacia que estás hecho un Cristo.

¿Dónde cogéis un taxi? Por allí.

A ver si tenemos suerte y no nos atacan por el camino,

lleva la navaja.

Sí, y una piedra gordísima en el bolso.

Oye, bona nit.

Mira, perdona que te haya despertado.

Oye, ven acá pacá. No, ¿qué queréis?

Venga hombre, que no te vamos a comer.

¿Qué queréis?

Déjame que le explique.

Povidona yodada, puntos de aproximación,

Trombocid, gasas esterilizadas y...

¿Tienes alcohol en casa?

No, anoche estaba fatal y me lo bebí.

Digo de desinfectar.

No, tengo vaselina, condones y mucho esparadrapo.

¿Algo más?

Alcohol, por favor.

¡Ay!

Manolita, "La Barceloneta", qué tiempos, ¿te acuerdas?

Sí.

Ahora no muevas la cara, por favor.

¡Ay! ¡Shh!

¿Sabes algo de ella? ¿De quién, de Lola?

Sí, por desgracia.

¿Qué ha pasado?

La recogí porque estaba mala, bueno como siempre,

con todo lo que se mete.

Una mañana, cuando volví del campo,

harta de trabajar, descubro, que me había desvalijado la casa.

Relojes, joyas, revistas de los 70

donde yo me inspiro, 300.000 pesetas.

Lo que más me duele, es que se llevará una talla

de la Virgen del Piro, que mi madre me había regalado.

Para que coño la querrá ella, si no cree en nada.

A no ser que esté metida en una secta satánica

y la quieran para una ceremonia de esas.

Ya veo que no ha cambiado.

Hacerme eso a mí, con todo lo que...

Desde que nos conocimos desde hace 20 años,

me he portado con ellas como una hermana.

Nos pusimos las tetas juntas. Tú lo sabes mejor que nadie.

¿No has vuelto a ver la?

No, ni quiero.

¿Qué pasa, la estás buscando?

Sí.

Tenemos algo pendiente.

Manuela, ¿por qué te fuiste de ese modo?

No me vas a contar nada.

No puedo.

Otro día.

Bueno.

Pero no vuelvas a desaparecer así.

A mí me gusta despedirme de la gente que quiero,

aunque sólo sea para hincharme de llorar.

No puede ser.

Si parezco el hombre elefante.

Qué exagerada. Estás un poco hinchadita nada más.

Un poco hinchada, ¿dónde voy con este careto?

Venga, a comer.

Mujer, ¿por qué te has molestado?

Hay ensalada, qué rica.

Cómo me duele al masticar.

No podré ni mamarla.

Hoy no debes ir a trabajar.

¿Y qué hago?

Lola me ha dejado sin un puto duro, tengo que trabajar.

Un vaso de leche, la ensalada, ¡ay! mi provoleta.

Yo también tengo que trabajar, si quieres,

buscamos trabajo juntas. Ay, sí.

Desde que te fuiste, no vuelto a comer como Dios manda.

Bueno, también porque claro, al ser modelo tengo que cuidarme.

Lo malo de esta profesión,

que tienes que estar de mona por cojones

y siempre al loro en los últimos avances tecnológicos

en cirugía y cosmética.

¡Ay!

Estás estupenda.

No hay nada como un Chanel, para resentirse respetable.

Estás respetable.

Y yo, ¿no estoy un poco putón con este traje?

Mejor, porque estamos hartas de lleva a putas y travestis.

El Chanel este, ¿es auténtico?

No mujer, ¿cómo voy a gastar yo medio millón en un Chanel auténtico?

con la de hambre que hay en el mundo.

Yo lo único que tengo de verdad son los sentimientos

y los litros de silicona que me pesan como quintales.

Que mayor estoy, Manolita.

No, es por la paliza.

Por la paliza que me he metido los últimos 40 años.

Adelante. Buenas.

¿Buscáis a alguien o puedo ayudaros yo?

Venimos a ver a esta que va al campo, a esta tan mona.

La hermana Rosa, está en el taller, pasad.

Gracias.

Rosa, mira, visita.

-Sagrado.

¿Qué te han hecho en la cara?

Nada, un palizón, gajes del oficio.

¿Podemos hablar? Claro.

Vamos al vestíbulo que estaremos más tranquilas.

Mi amiga y yo queremos dejar la calle,

pero tenemos que trabajar, ¿verdad Manolita?

De lo que sea, aunque sea limpiando escaleras, da igual.

Es que no hay mucho más, bueno, basureras

o atender aquí en el taller para hacer artesanía.

Manteles de petit fua, centros de flores secas.

Sentaros. Pues yo casi prefiero de basurera.

¿Y tú qué sabes hacer, además de la calle?

Yo he trabajado de cocinera en un restaurante.

Y es medio cirujana, mira qué cara.

Me lo ha hecho ella.

Es paisana de Lola.

Ah, sí, ¿sabes algo de ella?

Hace más de 18 años que no la veo.

A mí me desvalijó la casa.

Pues estuvo aquí.

Hará unos cuatro meses, le ayudamos a desintoxicarse.

La cuidé yo, pero ya sabes cómo es,

desapareció de la noche a la mañana.

Si la veis, decirle que me gustaría despedirme de ella

antes de irme al Salvador. ¿Te vas al Salvador?

Pues no sé si apuntarme, porque yo siempre he pensado

que en el tercer mundo, yo podría dar el pego.

Pues vente mujer, así no voy sola.

Aquí la calle, está cada día peor, hermana.

Y si tenemos poca competencia con las putas,

las Drag nos están barriendo, no puedo con las Drag,

son unas mamarachas, han confundido circo con travestismo.

Que digo circo, mimo.

Una mujer, un pelo, una uña, una buena lengua

para mamarla o criticar.

¿Dónde se ha visto a una mujer calva?

No puedo con ellas, son unas mamarrachas.

En El Salvador no creo que haya muchas Drag,

pero están en plena guerrilla.

¿Ah, sí, no lo sabía?

Voy a sustituir a unas monjas que asesinaron.

Pues no sé, si lo que mejor me viene ahora

en este momento, es una guerrilla.

Qué bruta eres Sagrado.

¿Tú has sido cocinera?

Sí.

Esto, lo mejor.

Qué sorpresa.

-Hola, mamá.

¿Interrumpimos?

No importa, para una vez que vienes a vernos.

Mira mamá, esta es Manuela.

Entrad, no os quedéis en la puerta.

Mamá, Manuela es cocinera y cómo se os ha ido Florinda,

he pensado, que...

-Gracias tesoro, entre Vicenta y yo nos apañamos.

-No sé cómo, solo papá necesita a dos personas.

Por cierto, ¿dónde está?

-En la calle con el perro. -¿Solo?

-Sí, claro.

-¿Y si se pierde?

-Pero sabe volver, no te preocupes.

-Qué pena, tenía muchas ganas de verle.

-Luego salimos a buscarle, pero antes tenemos que hablar,

acompáñame al estudio.

Siento que mi hija le haya hecho venir para nada.

No pasa nada. -Mamá, ponla unos días a prueba.

No tendrías que preocuparte por papá.

Manuela, es enfermera.

-¿Además de cocinera? -Sí.

-No necesito a nadie para cuidar de tu padre, me gusta hacerlo yo.

Me parece muy bien, muchas gracias de todos modos.

Me voy. Adiós.

-Adiós. -Manuela.

Espérame aquí, no tardó nada.

-¿Cómo te atreves a traer una puta a casa?

-No es fácil encontraros servicio, mamá, nadie os aguanta.

-Pero una puta.

-Eso no justifica, que seas una grosera con ella.

-No me gusta, que una extraña me vea falsificando Chagales.

Tan difícil es eso de entender.

-De todas formas, Manuela ya no es puta, lo ha dejado.

-¿Desde cuándo la conoces?

-Desde esta mañana.

-Esta mañana, eres increíble Rosa.

-Mamá, mi trabajo es ayudar a la gente,

aunque acabe de conocerla. -El mío no.

Y no pongas esa cara,

eso no significa que sea intolerante.

Rosa, voy a proponer que un trato.

-¿Un trato?

-Estoy dispuesto a darle una oportunidad a esa mujer,

si tú no te vas al Salvador.

-Mamá, no me crees más dudas, que ya tengo bastante.

-¿Cómo no vas a tener dudas?,

Ese viaje es un suicidio, mejor dicho, un parricidio.

-Bueno, te dejo.

Que Manuela, está esperando.

-Eso es, cualquier puta o salvadoreño

son más importante que tu madre y tu padre.

-No empieces mamá. -En vez de ir al Salvador,

debería ir a un psiquiatra. -Sí.

No nos vendría mal a ninguna de las dos.

-¿No querías ver a tu padre y al perro?

-Otro día.

-¿Estás bien?

-Adiós, mamá.

Hola, Vicenta.

-Rosa, cariño.

Qué delgada estás, ¿es que no comes?

-Sí, sí como, ¿has visto una rubia abajo?

-No.

-Adiós.

-Cuídate y come.

Siento mucho lo de mi madre, Manuela, lo siento.

¿Nos vamos?

No puedo con mi madre, me pone mala, ¿tú tienes padres?

Murieron.

¿Estás sola? Supongo que sí.

Tienes muy mala cara.

No me encuentro muy bien, tengo unas ganas de vomitar.

Yo te ayudo.

A ver, ¿has sido el médico?

No. Pues tendrías que ir,

puede ser una simple gastritis.

¿Te importa que vayamos a tu casa hasta que se me pase?

Pues... ¿Tienes casa?

Sí, acabo de alquilar una, pero está casi sin amueblar.

Está todo un poco manga por hombro.

Me instalé hace cuatro días, ¿quieres echarte en mi cama un rato?

No, me voy a sentar aquí.

Hasta que se me pase. Me voy a quitar esto.

¿Quién es este chico tan guapo?

Esteban, mi hijo.

Esteban.

Creí que estabas sola.

Murió en un accidente.

Lo siento, Manuela.

No cojas el cuaderno, por favor.

Vamos, Stella, ya pasó lo peor.

No vuelvas a tocarme, hijo de puta. Cuidado con lo que dices.

Stella, ven aquí.

No volveré a esta casa nunca más, nunca.

Stella.

¡Stella!

Pasa, Nina.

No soy Nina, soy Manuela.

¿Manuela? Usted no puede estar aquí.

Nina se ha ido.

¿Qué?

¿Dónde está Nina?

No lo sé, solo la vi salir corriendo.

Si me dijo que me esperaba en su camerino.

No puede ser.

Llevamos solo dos semanas, no puede hacerme esto.

¿Tienes coche? No.

¿Dónde quiere ir?

No lo sé, ¿sabes conducir? Sí.

No lo comentes, pero Nina tiene problemas con el caballo.

No conozco Barcelona, ¿sabes dónde ha podido ir

a pillar a estas horas? No, pero es fácil enterarse.

Gracias, quien quiera que seas,

siempre he confiado en la bondad de los desconocidos.

Yo no sé conducir, Nina es quien conduce.

¿Quieres? No, gracias.

Empecé a fumar por culpa de Bette Davis, por imitarla.

A los 18 años fumaba como un carretero, por eso me puse Huma.

Es un nombre muy bonito.

Es lo único que ha habido en mi vida.

También ha tenido éxito.

El éxito no tiene sabor, ni olor.

Cuando te acostumbras es como si no existiera.

Dios mío, ¿dónde habrá ido esta chica?

Me parece que está allí.

Quédate aquí, voy yo.

Es un hijo de puta, le está haciendo la pirula a todo el mundo.

No me toques.

Oye, Nina, Huma te está esperando.

¿Quién coño eres?

Está en el coche.

Tengo de todo.

Joder, el bolso.

Tengo el bolso, éxtasis, farlopa.

(Timbre)

(Timbre)

(Timbre)

¿Quién es? Soy Rosa.

¿Rosa?

¿Estás sola? Sí, acabo de levantarme.

¿Tan tarde? Anoche salí, me acosté a las tantas.

¿Quieres desayunar? No, gracias.

¿Así que has vuelto a la calle?

Te quería proponer una forma de ganarte la vida sin salir de casa.

Propónmela. No soy puta. Me han puteado mucho en la vida.

Pero nunca he sido puta.

¿Y por qué me mentistéis? Cosas de Agrado.

Bueno, cuéntame, ¿cómo puedo conseguir dinero

sin moverme de aquí? Me muero de curiosidad.

¿Cuánto me cobrarías por el alquiler de una habitación?

¿Alquilarte una habitación para qué?

Voy a dejar a mis compañeras unos meses.

¿Y el viaje a El Salvador?

No me encuentro bien, Manuela, no puedo viajar así.

¿Para qué quieres instalarte aquí es si estás enferma?

Estoy embarazada.

Embarazada, ¿y qué piensas hacer?

Pues tenerlo, ¿qué quieres que haga?

Pensé que aquí en tu casa sería menos escandaloso.

El padre puede echarte una mano, ¿no?

¿El padre? Dios sabe dónde estará el padre.

Pero tú sabrás quién es, supongo.

Pues claro, Manuela, ¿por quién me tomas?

Perdón.

Fue tu paisana Lola.

¿Lola? ¿Lola?

Hija de la gran puta, Lola.

¿Por qué te pones así Manuela?

Que porqué me pongo así. ¿De cuánto estás?

De tres meses, creo, estoy muy preocupada.

¿Preocupada? No me extraña.

Hoy he manchado, esta mañana. ¿Has ido el médico?

Voy a ir mañana al hospital del Mar,

quería saber si me podrías acompañar.

Sí, claro.

Gracias.

¿Y lo del alquiler?

Lo siento, no te puedes quedar aquí.

¿Sí?

Buenas tardes, ¿molesto?

Te estaba esperando, no sabía dónde mandarte el bolso.

Aquí lo tienes.

Gracias.

¿Está todo? Sí, está todo.

Gracias por lo de anoche, me encantaría quedarme

hablando contigo pero voy fatal de tiempo.

¿Quieres que te ayude? Por favor, abróchame.

¿Cómo te llamabas? Manuela.

¿Te gustaría trabajar conmigo? ¿Haciendo qué?

De todo.

De todo, menos acostarnos juntas, tengo bastante con Nina.

Estaba buscando trabajo. Necesito un asistente personal.

Alguien en quien pueda confiar. No me conoces.

Me basta con la exhibición de noche.

Pero Nina me odia. Nina odia a todo el mundo.

Bueno, ¿cuándo empiezo?

Ahora mismo, si puedes. De acuerdo.

Pregunta a Nina lo que quiere para cenar.

Para mí solo una esqueisada de carpincho.

¿Algo más? Si pudieras conseguir

un ansiolítico para Nina. Hoy estaba muy nerviosa.

Yo tengo Lexatín. Estupendo.

No digas nada del padre.

¿Por qué te cae tan mal Lola?

Tiene lo peor de un hombre y lo peor de una mujer.

Te contaré una historia,

yo tenía una amiga que se casó muy joven,

al año su marido se fue a trabajar a París,

le dijo que la llamaría cuando estuviera situado,

pasaron dos años, el marido reunió un dinerito

y vino a Barcelona para montar un bar.

Ella se reunió aquí con él.

Dos años no es mucho tiempo, pero el marido había cambiado.

Ya no la quería.

El cambio era más bien físico,

se había puesto un par de tetas más grandes que las de ella.

Ahm, ya.

Mi amiga era muy joven.

Estaba en un país extranjero.

No tenía nadie.

Exceptuando el par de tetas su marido no había cambiado tanto,

así que terminó aceptándole.

Las mujeres hacemos cualquier cosa con tal de no estar solas.

Las mujeres somos más tolerantes, pero eso es bueno.

Somos gilipollas y un poco bolleras.

Escucha el final de la historia.

Mi amiga y su marido con tetas se montaron un chiringuito

aquí mismo, en la Barceloneta.

Se pasaba todo el día embutido en un bikini microscópico tirándose

todo lo que pillaba.

Ella le montaba un numerazo si andaba con bikini.

Como se puede ser machista con semejante par de tetas.

María Rosa Sanz.

Siéntense. ¿Quién es la paciente?

Ella.

¿Y?

Mi hermana está embarazada,

según nuestros cálculos debe estar de tres meses,

esta es la primera revisión que se hace.

Ayer y hoy he manchado un poco.

Échese en la camilla, descúbrase la parte de abajo.

Tranquila.

Póngase esto. -Gracias.

En principio, según la ecografía el feto está bien.

¿Viven juntas? No.

Sí. -¿En qué quedamos?

Ella vive con nuestra madre pero todavía no le ha contado nada.

¿Suele tener tensión alta? -Sí, soy hipertensa.

Tiene una amenaza de aborto.

Debe moverse lo menos posible.

Pero yo no puedo dejar de trabajar.

Su único trabajo es quedarse quieta y no hacer más tonterías.

Dígale a su madre que le vigile la tensión, tiene que hacer dieta

sin sal y reposar.

Se lo diré.

Doctor, yo trabajo con gente de alto riesgo,

me gustaría que en los análisis me hiciera la prueba del sida.

¿En qué trabaja? Es asistente social.

¿Cuándo podemos recoger los análisis?

Dentro de 15 días.

Tienes que decírselo a tu madre, Rosa.

Necesitas que te cuide.

He conseguido trabajo, voy a estar ocupada todo el día.

Oye, Rosa, me estás pidiendo que sea tu madre, no tienes derecho.

Tú tienes una madre aunque no te guste.

A los padres no se les elige.

No me hagas chantaje, por favor.

No sé si he hecho bien llamando a la clínica.

Has hecho lo que tenías que hacer, cariño.

Es que si la creo a ella no podría seguir.

Entonces no la creas. Lo importante eres tú y tu niño.

¿Pero y si mi hermana me ha dicho la verdad?

¿Blanche?

Blanche no está en condiciones de decir la verdad

ni aunque quisiera.

¿Dónde está mi corazón?

Se refiere a su joyero, que tiene forma de corazón.

Creo que está por aquí. Mira, aquí está.

Necesito un collar. Vamos a buscarlo.

¿Cómo se llama el caballero ese con el que has quedado?

¿Me ha llamado mientras estaba en el baño?

No.

¡Qué raro!

¿Por qué me miras así?

¿Estoy horrenda?

No, no. Estás más guapa que nunca.

Con este collar estaré mucho mejor.

¿Te ayudo? Sí.

Así que te vas de vacaciones, qué suerte, chica.

¡Me das una envidia!

Ahí lo tienes.

Debe ser el caballero ese que viene a buscarte.

(Llaman a la puerta) -Segunda, faltan 15 minutos.

Entra.

¿Todavía no han llegado? No sé dónde estarán.

Yo me he pasado todo el día en televisión, no las he visto.

¿Y Nina? ¿No estaba contigo?

Acabo de dejarla en casa acostada.

¿Acostada? ¿Qué le pasa?

Le debe haberle sentado mal la cena. Esta mañana estaba fatal.

¿Por qué no me dijiste nada cuando te llamé desde televisión?

No queríamos que estuvieras nerviosa en la grabación.

¿La ha visto un médico? Claro, tiene gastroenteritis

y le he dado limonada alcalina como dijo el médico,

mañana estará mejor. Entonces suspendemos.

Me gustaría hablar con Huma, por favor.

Sí, espera fuera.

Cinco minutos. ¡Que sí!

Dime la verdad. Se ha puesto hasta las trancas.

No puede ni hablar.

Salió nada más irte tú a televisión,

no sabía que yo iría a vuestra casa esta mañana.

Pensó que me quedaría contigo.

¿Y qué hacemos ahora?

Si no quieres que te de un infarto yo podría sustituirla.

¿Qué? Conozco su papel de memoria

de oírlo por los altavoces.

¿Pero tú sabes actuar?

Sé mentir muy bien y estoy acostumbrada a improvisar.

Esto es inaudito.

Mi hijo decía que era muy buena actriz.

Ni siquiera sabía que tuvieras un hijo.

(Llaman a la puerta) Tercera, cinco minutos.

Huma, ¿qué hacemos? No podemos esperar más.

-Felicidades, Blanche.

Tu regalo de cumpleaños.

Gracias.

¿Por qué te has molestado? Espero que te guste.

Pero si es... Un billete de autobús.

Un billete de vuelta para el martes.

¿Estás insinuando que me marche? ¿Tú qué crees?

Blanche, Blanche, ...

¿Pero por qué le has hecho esto? ¿Por qué?

Estoy harto de que me insulten. Estoy hasta los cojones

de veros a las dos cuchicheando delante de mis narices.

No te vayas, por favor. No te vayas. Suelta, joder,

me has roto la camisa. ¡Ay, que bruto!

¿Bruto? Ya lo era cuando nos conocimos

pero te recuerdo que mi brutalidad nunca fue un problema para ti.

Un día me enseñaste la foto de vuestra casa,

una maravillosa mansión llena de columnas.

Yo te saqué de entre esas columnas, te enseñé a ser feliz y nos reímos.

Y fuimos felices juntos.

Hasta que apareció tu hermana Blanche.

(LLORA)

¿Stella, qué te pasa?

Llévame al hospital, por favor. ¡Stella!

(LLORA Y GRITA)

(Aplausos)

(Timbre)

Rosa... Hola, Manuela.

Enhorabuena por lo de anoche.

Me han dicho que estuviste muy bien. ¡No sabes cómo fue!

Lástima que no vinieras.

Me encontraba fatal.

Me llamó la Agrado para decírmelo.

Debe haber llamado a medio Barcelona.

¿Y tú? ¿Estás haciendo todo lo que te dijo el médico?

Vengo de verlo. ¿Sí?

He ido a por los análisis.

Soy seropositiva.

Repetiremos los análisis.

¿Pero cómo se te ocurrió follar con Lola?

¿No sabes que se pincha desde hace 15 años?

¿En qué mundo crees que vive, Rosa? ¿En qué mundo?

No lo sé.

¿Has hablado con tu madre?

No.

¿Con sus compañeras?

Tampoco.

(LLORA)

Vamos a por tus cosas y te instalas aquí.

(LLORAN)

Hola, Manuela. Hola, ¿qué hay?

Estuviste maravillosa anoche, maravillosa.

Gracias.

Hola, buenas tardes.

Aquí llega la mosquita muerta.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Si lo tenías todo planeado, hija de puta.

Nina, no insultes.

Tú eres igualita que Eva Harrington

y te aprendiste el texto de memoria a propósito.

Coño, que es imposible aprendérselo oyéndolo por los altavoces.

¿Por quién me has tomado? ¿Por gilipollas?

Los altavoces me ayudaron a recordarlo.

El papel de Stella me lo sé desde hace años.

A sí, qué casualidad.

No te lo puedes imaginar.

¿Qué te dije?

¿Qué buscabas la primera noche en este camerino?

¿O vas a decir que llegaste aquí también por casualidad?

No, no fue casualidad.

Bueno, no os molesto más.

Recojo mis cosas y me voy.

Manuela, creo que deberías darnos una explicación.

"Un tranvía llamado deseo" ha marcado mi vida.

Hace 20 años hice de Stella con un grupo de aficionados.

Allí conocí a mi marido.

Él hacía de Kowalski.

Hace dos meses vi vuestra versión en Madrid.

Fui con mi hijo.

Era la noche de su cumpleaños y, a pesar de que llovía a mares,

nos esperamos en la calle porque él quería un autógrafo tuyo,

Huma.

¡Huma, Huma!

Era una locura esperar bajo la lluvia,

pero como era su cumpleaños no me atreví a decirle que no.

Vosotras cogistéis un taxi y él corrió detrás

y un coche que venía por el canal lo atropelló.

Y lo mató.

Esa es la explicación.

Esa es la explicación, Huma.

Muévete, Rosa, que no puedo pasar.

Huma, ¿qué haces aquí?

Hola, he venido a pagarte.

Ayer te viniste sin cobrar.

Ella es mi hermana Rosa.

Hola. ¿Qué tal?

¿Dejas que te ayude?

Vamos, vamos dentro.

¿Y Nina?

La he dejado con Mario, te manda saludos.

Deja las bolsas aquí, Huma.

Tú vete a descansar un rato, Rosa.

No estoy cansada. No me discutas.

Siéntate, Huma.

¿Quieres tomar algo?

No, gracias.

Es como una niña pequeña.

No he podido dormir en toda la noche pensando en tu hijo.

Recuerdo perfectamente su rostro bajo la lluvia,

con el cuaderno la mano.

Me parece estar viéndolo.

No quiero hablar de mi hijo, Huma.

No puedo.

Ya.

Además de pedirte perdón, Nina y yo querríamos que volvieras

con nosotros.

Rosa está enferma.

Necesita alguien que se ocupe de ella todo el día.

No puedo dejarla, ¿sabes?

Lo siento.

No sé por dónde tirar, Manuela.

¿Por qué no ingresas a Nina en una clínica?

Si no terminamos el contrato la compañía me denunciará

en Magistratura.

Búscale una sustituta y termina tus compromisos

con la compañía. Sin Nina no puedo hacer la función.

Ella está enganchada al caballo pero yo estoy enganchada a ella.

(Timbre)

¿Si?

Sí, sí.

¿Quién era?

La Agrado.

¿Y le has abierto?

Sí.

Tenías que haberle dicho que estamos ocupadas.

Lo digo sobre todo por ti. Ven, échate en el sofá

y deja de moverte.

¿Qué le pasa exactamente?

Un accidente.

Ah, ¿de qué tipo?

¡Uy!, ¿cómo no se me había ocurrido antes?

Agrado podría ocupar mi puesto. ¡Claro!

¿Agrado es a la que no queríais abrir la puerta?

(RÍE) Eso son cosas nuestras pero para ti es ideal.

¿Qué edad tiene Agrado?

Mayorcita, entre 30 y 50.

¿Y Agrado es su nombre real?

No, su nombre artístico, como Huma.

¿Sabes por qué me puse Huma?

Sí, me lo ha contado Manuela.

Ajá. ¿Y qué más te ha contado?

Pues todo, me lo ha contado todo.

Lo tuyo con Nina, lo del caballo ...

y que lo vuestro tiene muy mal final.

¿A sí?

¿Y qué más te ha dicho?

Es que soy muy curiosa.

Y que tú como actriz es maravillosa,

pero que como persona estás muy equivocada.

¿Y qué más?

Y que no dijera nada.

¿Qué llevas en esa bolsa? Ven, entra.

Cava y helado. ¿Y eso?

Para celebrar tu éxito anoche en el teatro, cabrona.

Gracias. Venga, entra.

(LADRA) (RÍE)

¡Pero bueno, qué sorpresa!

Tres chicas solas en una casa, con pocos muebles

pero buenas siempre para casarse con un millonario.

¿Qué tal, Rosa? Hola, Agrado.

Huma, ella es Agrado. Encantada, soy fan.

¿Qué tal?

Huma, tú eres una diosa, una leyenda viva.

Yo te digo que soy fans, así, en plural.

¡Cómo actúo mi Manuela la otra noche!

No sé cómo salióa por la tarde pero, por la noche, lo que pude llorar.

¿Y tú no tenías que estar en El Salvador?

Sí, pero ya no voy, me quedo aquí.

Agrado, ya no trabajo con Huma y antes de que llegaras

estábamos comentando que tú podrías ocupar mi puesto.

¿Yo haciendo de Stella?

Pues me veo más haciendo de Blanche, no sé.

Sustituirme a mí, no a Nina y mucho menos a Huma.

Gracias, Manuela, pero no creo que...

Ponla a prueba unos días. No es tan bruta como parece.

Sí que lo soy, Huma, y mucho.

Ahora, por ejemplo no me estoy enterando de nada.

Así que te voy a dar la botella, para agarrárnosla un poco.

Estás helada.

Venga, vamos a beber y así aflojamos un poquito.

Voy a por los vasos.

Solo voy a tomar un poco de helado porque no puedo beber alcohol.

Yo me apunto al trago.

¿Qué le pasa a Manuela que la noto tan rara?

¿No se le habrá subido el éxito a la cabeza tan pronto, verdad?

Es que quiere encasquetarte a Huma.

(Risas)

A mí, Prada me parece ideal para monja.

Mi problema es que como me sienta todo bien

soy muy ecléctica.

¿Quieres que vaya a por más?

Me encantaría pero no.

¿Dónde está el baño? Ahí, recto.

Perdonad.

Me vas a tener que poner al día de lo que está pasando en esta casa.

Mañana te lo cuento.

No le digas nada, esta no es capaz de tener la boca cerrada.

Yo sé muy bien cómo tener la boca cerrada.

¿No os he seguido la corriente para que ella no se coscará de nada?

Pero si soy un modelo de discreción.

Hasta cuando me estoy comiendo una polla se ser discreta,

la cantidad de pollas que me he comido en lugares públicos

sin que nadie, excepto el interesado,

se diera cuenta.

El tiempo que hace que no me como yo una polla.

(RÍEN)

Pues a mí me encanta la palabra polla...

¡y pollón!

Me tengo que ir. ¿Estás bien?

Mejor que nunca.

Anda, Agrado, ¿por qué no la acompañas a coger un taxi?

Ah, me olvidaba.

Esto es para ti.

Gracias.

Bueno, niñas, adiós. Hasta luego.

(LADRA)

Me he pasado un poquito ordinaria con Huma porque le ha dicho de todo.

No pasa nada.

Qué dos hermanas tan distintas, ¿verdad?

¿Ah, pero son hermanas? Eso me ha dicho Manuela.

Si ella lo dice...

Me parece que sois un poquito liantas.

Hay que cogernos el punto.

Oye, Agrado, ¿tú sabes conducir? Sí. De joven fui camionera.

¿Ah sí?

En París, justo antes de ponerme las tetas.

Luego dejé el camión y me hice puta. Qué interesante.

Mucho.

Un cheque.

150.000. Qué generosa.

¿Qué es?

Un autógrafo de Huma para Esteban.

(LEE) "Querido Esteban,

este es el autógrafo que nunca llegué a escribir,

y no porque tú no lo intentaras".

(GRABACIÓN) -He sido una estúpida echándole margaritas a los cerdos.

-¿Lo dices por mí? -Por ti y por tu amigo, el Sr Michel

Vino a verme y me recogió las cartas, así que le eché.

-¿Que tú lo echaste? -Sí.

Y volvió a ... pedirme perdón. ...pedirme perdón.

Con un ramo de rosas. Perdón, decía,

pero hay cosas que son imperdonables,

la crueldad no merece perdón,

es lo único que no se puede perdonar.

Y algo de lo que jamás... ¿Qué?

¿Aprendiéndote el papel tú también? Yo no, mujer.

Pues deberías hacerlo, por si acaso. ¿Tú crees?

¿Te importa dejarme sola?

¿Para qué, para fumarte un chino, ya no te puedes esperar al final?

Si lo sabes, ¿por qué me lo preguntas?

Si no quieres que le diga nada a Huma,

fúmatelo en el cuarto de baño donde yo no te vea.

No tengo por qué ver tus espectáculos.

Bueno, al loro con la puerta.

Ya sé que cuando se es joven, bueno, tampoco eres una niñata,

esas cosas no tienen valor.

Pero eres mona, "proporcionaíta", chiquitina, pero mona.

Has adelgazado, bueno, con todo lo que te metes...

Pero, bueno, lo importante es que has adelgazado.

Tienes talento, "limitaíto", pero tienes tu talento

y, sobre todo, una mujer que te quiere

y tú lo cambias todo por el caballo.

¿Tú crees que te compensa o no te compensa?

No te compensa.

Lo cambio por un poquito de paz.

Anda, ayúdame.

Te estás quedando escurría, ¿eh?

Comparada contigo, desde luego.

¡Qué vicio tan feo tienes!

Agrado, ¿nunca has pensado en operarte del todo?

Las operadas no tienen trabajo.

A los clientes le gustan neumáticas y bien dotadas.

¿Reumáticas? Qué raros sois.

Reumáticas no, neumáticas.

Un par de tetas duras como ruedas recién infladas

y además un buen rabo. Agrado, enséñame la polla.

A ti te ha sentado fatal ese chino. A lo mejor a mí también me molas.

Gustándote lo que te gusta, ya tienes bastantes problemas

y no necesitas más complicaciones, venga, que tienes que salir

y cuidado no le vomites a nadie encima.

Al público le encanta, ¿no ves que hago de preñada?

Se creen que es por el papel y flipan.

Pero en la próxima escena no estás preñada. Ya has parido al muñeco.

Es verdad.

Me voy, pero luego ¿me enseñas la polla?

Después te enseño la polla y comes un pisco.

Esta juventud no le hace ascos a nada.

Le voy a poner Esteban. ¿A tu hijo?

¿Eso por qué? Por el tuyo.

Este niño va a ser de las dos.

Ojalá.

Ojalá estuviéramos solas en el mundo.

Sin ningún compromiso.

Tú y tu hijo para mí sola.

Pero tienes familia, Rosa.

Voy a peinarte y maquillarte un poco.

¿Para qué? Me gusta verte guapa.

Además, he llamado a tu madre. Vendrá a verte esta tarde.

¿Mi madre? Tienes una madre, ¿no te acuerdas?

¿Qué le digo? Pues que la quieres.

(Puerta)

Pasa, Huma.

No, no soy Huma, ¿puedo pasar? Claro, Mario, pasa.

¡Qué pronto llegas hoy! Sí.

¿Qué haces? Nada, planchar un poquito.

¿Te pasa algo? No, nada, anoche no dormí bien.

Llevo todo el día nervioso. ¿Tú no me harías una mamada?

¿Oye, aquí no os entra en la cabeza que yo estoy jubilada?

No quiero que pienses eso,

lo que pasa es que como llevo todo el día nervioso...

Creo que una mamada me relajaría.

Mámamela tú a mí, que yo también estoy nerviosa.

Bueno, pues sería la primera vez que le como la polla a una mujer,

pero si es necesario...

Qué obsesionada toda la compañía con mi polla. Ni que fuera la única.

¿Tú no tienes polla? Sí.

¿Y te va la gente pidiendo por la calle que le comas la polla

porque tú tengas polla? ¿A qué no? No.

¿Entonces?

(Teléfono) Pues mira, te voy a comer la polla,

para que tú veas lo abierta que soy

y lo sensible que soy yo a tantas cosas.

(Teléfono) El puto teléfono dónde está.

¿Sí?

Vale, no te preocupes, ya me ocupo yo de todo.

¿Vamos a mi camerino?

Lo digo por si viene Huma, no vaya a ser que...

Huma no puede venir, está en el hospital con Nina.

¿En el hospital? ¿Qué ha pasado?

Han estado a punto de matarse la una a la otra.

Joder.

Toma.

Entonces hoy sí que habrá que suspender.

No digas nada. Algo habrá que decir.

Sí, pero no hace falta decir la verdad.

Ya me inventaré yo algo.

¿Y...?

Hola, qué tal. Hola.

(Puerta)

Pase.

¿Dónde está? Ahí, en la habitación.

Y yo preocupada creyendo que estabas en El Salvador.

Ya veo que has aprendido a mentir.

-No sabía cómo decírtelo. -¿Y ahora qué vas a hacer?

-¿Vas a dejar la orden, te vas a casar?

-¡Mamá, qué cosas preguntas!

-Contigo nunca se sabe. Por lo menos, yo.

Hasta de esto he tenido que enterarme por tu amiga.

-Manuela. No sé qué hubiera hecho sin ella.

¿Cómo está papá? -Como siempre, no sé. Peor.

Si no te importa, prefiero no decirle nada.

De todos modos, tampoco se enteraría.

-¿Y Sapic? -Bien.

Rosa, no sé qué hacer. ¿Qué esperas tú que haga?

-Nada, mamá.

-¿No esperas nada de mí?

-No es eso.

Lo que quiero decir es que no me lo pongas más difícil.

¿Bien?

(Puerta)

¿Quiere tomar algo? Me estoy preparando un té.

No, gracias. ¿Qué tiene exactamente?

¿Por teléfono no me he enterado muy bien?

Según la ecografía tiene placenta previa.

Cuando llegue el momento habrá que practicarle una cesárea programada.

Mientras tanto, tiene que hacer reposo absoluto.

¿Crees que debería llevarme la casa? Ya sabe cómo está el padre.

Tengo que estar pendiente de él como si fuera un niño.

Ya... Usted es su madre pero creo que Rosa estará mejor aquí.

Esa es la impresión que me ha dado.

Si necesitáis dinero, me lo pides y, por favor,

tenme informada.

Sí, descuide. Muchas gracias.

Le acompaño. No te molestes.

Por favor.

No sé. ¿Qué he hecho mal con Rosa?

Desde que nació fue como una extraterrestre.

¿Tú tienes hijos? Sí, uno.

¿Y te entiendes bien con él?

Murió.

Lo siento.

(LLORA)

Por causas ajenas a su voluntad,

dos de las actrices que diariamente triunfan sobre este escenario

hoy no pueden estar aquí, pobrecillas.

Así que se suspende la función.

A los que quieran, se les devolverá el dinero de la entrada.

A los que no tengan nada mejor que hacer

y para una vez que venís al teatro, es una pena que os vayáis.

Si os quedáis, yo prometo entreteneros

contando la historia de mi vida.

Adiós, lo siento.

Si les aburro, hagan como que roncan. Así... (RONCA)

(Risas) Yo me cosco enseguida,

y para nada herís mi sensibilidad. De verdad.

(Risas)

Me llaman la Agrado

porque toda mi vida

solo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás.

Además de agradable soy muy auténtica.

Miren qué cuerpo.

(Risas) Todo hecho a medida.

Rasgado de ojos, 80.000.

Nariz, 200, tiradas a la basura porque un año después

me la pusieron así de otro palizón.

Ya sé que me da mucha personalidad, pero si llego a saberlo

no me la toco.

Continúo. Tetas. Dos, porque no soy ningún monstruo.

70 cada una.

Pero estas las tengo ya superamortizadas.

Silicona en... ¿Dónde?

Labios, frente, pómulos, caderas y culo.

El litro cuesta unas 100.000, así que echa las cuentas

porque yo, ya las he perdido.

Limadura de mandíbula, 75.000. Depilación definitiva láser,

porque la mujer también viene del mono, tanto o más que el hombre.

60.000 por sesión. Depende de lo "barbúa" que una sea,

lo normal es de dos a cuatro sesiones.

Pero si eres folklórica, necesitas más, claro.

(Risas)

Bueno, lo que les estaba diciendo,

que cuesta mucho ser auténtica, señora.

Y en estas cosas, no hay que ser rácanas

porque una es más auténtica cuanto más se parece

a lo que ha soñado de sí misma.

(Aplausos)

Sí, con cuidado, por favor. No se preocupe.

Vamos a subir un poquito. Muy bien.

¿Estás bien? Sí.

Póngamela ahí, así yo la bajo. Muy bien.

Ya me encargo yo. Gracias.

¿Puedes?

Al Hospital del Mar, por favor.

¿Podemos pasar por la plaza de Medinacelli?

¿Pero no habíamos quedado con tu madre en el hospital?

Sí. Solo quiero ver la plaza de pasada.

Bueno.

Pare, pare aquí.

Aquí solía jugar y yo de niña.

¡Sapic!

(Silbido)

¡Sapic!

Bien aquí. Ven aquí, chiquitín.

Ven aquí.

Hola, Sapic.

Hola. Hola, chiquitín.

-Este perro se va con cualquiera.

¿Tiene usted perro?

-No, pero me gustan mucho.

-¿Qué edad tiene usted? -26 años.

-¿Y cuánto mide? -No mucho, 1,68.

-¡Sapic! Venga.

-Hale, vuelve con papá.

-Venga. -Adiós, papá.

-¿No tienes dolores? -No.

-Qué bien. Parir sin dolor.

¿A qué hora ha dicho el médico que entrará en el quirófano?

Dentro de hora y media.

Pues casi me da tiempo de darle una vuelta a tu padre y volver.

-No hace falta que vengas, mamá. -Estaré aquí contigo.

-Dale un beso a papá. -Este me lo quedo yo.

-Hasta luego, Manuela. Adiós.

Espero que el tercer Esteban sea para ti el definitivo.

¿El tercer Esteban?

Lola fue el primero y tu hijo el segundo.

O sea, que sabías que Lola también fue el padre de mi hijo.

Claro. No hay que ser muy listo.

Lola no sabe que tuvimos un hijo. Nunca se lo dije.

¿Y tu hijo lo sabía? Tampoco.

Pero no hablemos de cosas tristes, que hoy es un gran día.

Han metido en la cárcel a Videla. Y va a nacer tu hijo.

Prométeme una cosa. Dime.

Si pasara algo... ¿Pero qué va a pasar?

Prométeme que no le ocultarás nada al niño.

Es que no tengo que prometerte nada. Le podrás decir todo

lo que tú quieras tú misma.

Prométemelo. Si te quedas más tranquila...

Bueno, te lo prometo.

Estamos hoy aquí para despedir a nuestra hermana Rosa.

Cada uno de los aquí presentes...

Y aun a pesar de todo ello, nunca desfalleció en su empeño...

Manuela, cuánto me alegra verte. Lástima que sea aquí.

No podía ser en otro sitio.

No eres un ser humano, Lola. Eres una epidemia.

(LLORA)

Siempre fui excesiva. Y estoy muy cansada.

Manuela, me estoy muriendo.

Ven.

Estoy despidiéndome de todos.

Le rogué a la Agrado para pagarme el viaje a Argentina.

Quería ver por última vez el pueblo.

El río, nuestra calle.

Y me alegra poder despedirme también de ti.

Solo me queda conocer al hijo de la hermana Rosa.

A mi hijo...

Siempre soñé tener un hijo, tú lo sabes.

Cuando me fui de Barcelona, iba embarazada de ti.

¿Qué?

¿Quieres decir que tú también? Sí.

¿Lo tuviste?

(LLORANDO) Un niño precioso.

Quiero verle. ¿Lo has traído contigo?

Está en Madrid, pero no puedes verle.

Aunque sea de lejos, Manuela,

te prometo que él ni siquiera me verá.

Es lo último que te pido. No puedes verle.

Manuela.

(LLORA) Por favor.

Ha... (LLORA) Hace seis meses lo atropelló un coche.

Y lo mató.

(LLORA)

Vine a Barcelona solo para decírtelo.

Lo siento. Lo siento.

(LLORA)

(Llanto de bebé)

El niño.

¿De dónde vienes a estas horas? -¿No has sacado a Sapic todavía?

-Como no estabas... -Ya estoy aquí.

Tiene hambre. El biberón se está calentando.

¿Me lo traería, por favor?

(Llanto de bebé)

-Vicenta, ocúpate del señor, que no entre aquí, por favor.

-Está imposible, qué perra tiene con que el niño es de usted.

-Ya lo sé. Es muy celoso.

Le he dicho que el niño es tuyo.

No me atrevo a decirle la verdad. Tampoco lo entendería.

Ojalá fuera mío.

-Rosa. -¿Qué quieres?

-¿Quién es esa mujer? -Es Manuela, la nueva cocinera.

Lleva cuatro días con nosotros.

Le hemos preparado esta habitación para que se quede aquí con su hijo.

¿Recuerdas que te lo dije?

-¿Cuántos años tiene? 38.

¿Y cuánto mide? 1,70.

-Bueno. Ahora vas a dar un paseo. Sapic.

Ven, ven.

Ya está.

-El biberón, señora. -Gracias.

No, no... Ahora vamos a comer, ahora.

(Llanto de bebé)

Manuela. Sí.

No le digas a nadie lo de los anticuerpos.

¿Lo saben las monjas? No.

Bueno...

Hola, Lola.

Cógelo.

¿Qué te ha dicho el médico?

Que está muy bien, ya le ves. Normal.

Estás con papá.

¿Puedo darle un beso? Claro, mujer.

Hijo mío. Siento dejarte una herencia tan mala.

No digas eso. El niño está muy bien,

no tiene por qué desarrollar la enfermedad.

Este es nuestro Esteban.

¿Le pusiste también Esteban? Sí.

Gracias.

Quería ser escritor. Este es su cuaderno de notas.

Lo llevaba consigo a todas partes.

Esto lo escribió la mañana en que murió.

Léelo.

(LEE) "Anoche mamá me enseñó una foto. Faltaba la mitad.

No quise decírselo pero a mi vida le falta ese mismo trozo".

Sigue, sigue leyendo.

(LEE) "Esta mañana he revuelto en sus cajones

y he descubierto un fajo de fotos. A todas les faltaba la mitad.

Mi padre, supongo.

Quiero conocerle. Tengo que hacerle comprender a mamá

que no me importa quién sea ni cómo sea.

Ni cómo se portó con ella. No puede quitarme ese derecho".

Quédate con la foto.

Gracias, Manuela.

(Puerta)

Hola, Rosa.

No me gusta que cualquiera bese al niño.

¿Quién es esa mujer con la que estabas en el bar?

Esa mujer es su padre. ¿Qué has dicho?

Que es su padre y está muy enfermo.

Ese hombre es el que ha matado a mi hija.

No piense en eso, Rosa.

(Campanada)

Hay gente que piensa que los hijos son cosa de un día.

(Campanada)

Pero se tarda mucho, mucho.

Por eso es tan terrible ver la sangre de un hijo

derramada por el suelo.

Una fuente que corre durante un minuto

y a nosotras nos ha costado años.

(Campanada)

Cuando yo descubrí a mi hijo, estaba tumbado en mitad de la calle.

Me mojé las manos de sangre y las lamí con la lengua.

Porque era mía.

Los animales la lamen, ¿verdad?

A mí no me da asco de mi hijo.

Tú no sabes lo que es eso.

Una custodia de cristal y topacios.

Pondría yo la tierra empapada por su sangre.

Ahí, mi vida. Ahí.

Amasando, tú sigue amasando.

Que la tristeza se vaya a las manos.

Relájate.

Así hay que trabajar.

Oye, ¿no se me nota mucho el catarro?

No, está muy bien.

Venga, venga, no se puede estar aquí.

Hola. Traigo un ramo para la Agrado. ¿Ah, sí?

Sí, ¿me firma aquí, por favor?

¿Está seguro de que es para la Agrado?

Sí, ahí lo pone.

Tome.

¿Sabe por qué me llaman la Agrado?

Porque toda mi vida solo he pretendido

hacerle la vida agradable a los demás.

Vale.

(LEE) "Queridas Agrado y Huma. Otra vez huyendo y sin despedirme,

con lo que te gustan las despedidas, Agrado.

La situación con los padres de Rosa se ha vuelto insoportable.

La abuela teme que el niño le infecte solo con arañarla.

Me llevo a Esteban a un lugar donde no tenga que soportar

tanta hostilidad. Agrado, tú sabes cómo te quiero.

Cuídate mucho y cuida de Huma. Siento no estar para el estreno,

pero seguro que tendréis mucho éxito con el homenaje a Lorca.

Ya os escribiré, pero de momento, mejor que no sepáis más.

Ah, y rompe la carta. Vuestra Manuela".

"Vuelvo a Barcelona después de dos años.

Pero esta vez no vengo huyendo.

Voy un congreso sobre el sida organizado por Canrruti.

Mi Esteban ha negativizado el virus en un tiempo récord

y quieren investigarlo.

Estoy tan contenta..."

¿Molesto? ¡Manuela! ¡Mi Manolita! Madre mía...

Pero bueno, que es mía también. Hola.

Qué guapa estás. ¡Cómo te ha crecido el pelo!

Y a ti también, muchísimo. No, esto es peluca. Para la obra.

Oye, que tienes abierto el pendiente,

un momento que te lo ponga bien. ¡Aprende, bruta!

Muy bruta, pero a ver quién te cuida mejor que yo.

Qué maravilla lo de tu hijo.

O sea, que han enfatizado el virus. Así, de la noche a la mañana.

Así es, el caso de Esteban demuestra que el virus puede desaparecer.

Todavía no se sabe cómo.

Lo están investigando pero es un milagro.

Yo lo sabía, lo que he podido yo rezar por ese niño...

¿Dónde vais a vivir en Barcelona? ¿Por qué no os venís con nosotras?

Claro, mujer.

Vamos a quedarnos en casa de los abuelos.

No sabes la ilusión que le hace a la madre de Rosa.

Ha cambiado tanto esa mujer, tanto...

¡Tercera, cinco minutos!

Me tengo que ir.

Tienes la foto de Esteban.

Lola me la dio antes de morir.

La tengo en depósito hasta que aparecieras tú.

Quédatela.. Gracias.

¿Nina? Me voy.

Nina se casó y se fue a su pueblo.

También tiene niño, gordo y horroroso. Feísmo.

Te veo luego.

Historia de nuestro cine - Todo sobre mi madre

27 abr 2021

Manuela pierde a su único hijo el mismo día que el chico celebra su diecisiete cumpleaños. Destrozada por tan irreparable pérdida, huye del presente refugiándose en el pasado. Viaja hasta Barcelona de donde huyó embarazada hace dieciocho años. Va en busca de Esteban, el padre de su hijo.

Contenido disponible en España hasta el 4 de Abril de 2022.

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