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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 27/04/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Beatriz, embarazada de 30 semanas,

ha empezado a encontrarse mal en el trabajo.

Su hermano, el doctor Arce, ha creído conveniente

acudir a Centro Médico.

¡Arce! ¿Qué ha pasado?

Mi hermana. Que se encuentra mal y casi no se puede mover.

Vale. No te preocupes, que enseguida te va a ver un ginecólogo, ¿vale?

Vamos a llevarla con Landó. OK. Vamos...

¿Estabas tú con ella cuando le ha pasado?

No. Me avisaron del trabajo. Vale. Vamos para allá.

Digamos que mi hermana no se lleva muy bien con el padre del bebé.

Así que, en cuanto se puso mal, me llamaron a mí.

En cuanto llegué, pensé que la situación requería

llevarla al hospital más cercano, que es este. Aunque no sea el mío.

-Clara, vamos a valorar constantes, quiero nivel de glucemia,

y prepáralo todo para un electrocardiograma.

Muy bien.

En su última revisión ginecológica, le diagnosticaron preeclampsia.

-Me imagino. Es probable.

Ya que tiene edema, tanto en los tobillos, como en las manos.

¿Sabe si ha perdido el conocimiento en algún momento?

-No, no, creo que no.

Estaba sentada en su puesto de trabajo

y comenzó a marearse.

Después ya me llamaron a mí y llegó la ambulancia.

Pero creo que no ha perdido la conciencia en ningún momento.

Al menos, nadie me lo ha dicho. -De acuerdo.

La preeclampsia es una de las complicaciones del embarazo.

Uno de sus posibles síntomas es la presencia de edemas

en las extremidades,

y aumento de la tensión arterial y de las proteínas en la orina.

Beatriz, ¿ha tenido molestias en estos días previos?

-Bueno, me han dolido un poquito las piernas y la espalda.

Pero que pensé que era algo normal por el trabajo.

-Bea es diseñadora de interiores

y pasa muchas horas sentada en una silla.

Tiene problemas de espalda desde hace años.

-De acuerdo. Le voy a hacer una exploración,

a ver si estos mareos tienen alguna causa neurológica.

Perdón. Eh... Clara, por favor. ¿Me pasas la linterna?

Gracias.

La exploración neurológica de Beatriz es normal,

por lo que sospecho que su mareo es una complicación derivada

de su preeclampsia.

Aprieta un poquito... Ahí.

El nivel de azúcar es alto.

-¿Es posible que haya tenido una hiperglucemia

debido a una diabetes gestacional? -Pues sí, es muy probable, sí.

Eh... Clara, vamos a hacer una analítica,

y si procede, una pauta de insulina rápida.

Vale.

En una diabetes gestacional, la glucosa del azúcar

no puede entrar dentro de la célula para alimentarla

y se acumula en la sangre.

En una mujer embarazada, este exceso de azúcar atraviesa la placenta,

y llega directamente al bebé.

Por lo cual, este puede aumentar de tamaño,

y crear complicaciones de cara al futuro parto.

-Pues sí, hace un día buenísimo, la verdad que sí.

-Qué bien. Buena la primavera esta, ¿verdad?

-Ah, muy bien. Pero venga, ya te puedes ir, ¿eh?

- ¿Qué? Que no. -Que sí, mujer.

Que me sé el camino perfectamente.

Si vengo yo sola a fisioterapia todas las semanas. Venga.

-Vamos a ver, hermana.

Que no te voy a dejar sola con esa pierna que tienes, por Dios.

-Ay... Mira quién fue a hablar, doña desastre.

Venga, vete ya para el restaurante. -Bueno, venga, que me voy.

-Sí. Hala. Márchate ya.

De verdad que me encuentro perfectamente.

Y acuérdate de ponerle eso al sofrito, lo que te he dicho,

el pimentón. Venga.

-Señorita, por favor. -Sí. Dígame.

-Necesito que me vean de urgencias, porque estoy muy malita.

Tengo un dolor tremendo. ¡Y una tos que no me deja vivir!

-¿De acuerdo? ¿Puede decirme su nombre?

-Mercedes Urrutia. -Muy bien.

Pues pase a la sala de espera, y le atenderán lo antes posible.

-¿Dónde está esto? -Ahí. Esa sala de ahí.

-Es que Sole es mi hermana, ¿sabe? Pero ella no sabe que he venido,

yo no quiero preocuparla.

He aprovechado su sesión de fisioterapia,

para hacer que me miren esta tos que tengo, ¡que es que no me deja vivir!

-Respire hondo...

Muy bien. Suficiente.

Pues Mercedes, tiene 38 de fiebre,

y en la auscultación sí que he escuchado

algunos ruidos en los pulmones. -¿Ruidos?

¿Y eso a qué puede ser... debido?

- Pues podría ser por una bronquitis, o por una neumonía... ¿Usted fuma?

-Un poco. -¿Cuánto es un poco?

-Varios al día.

-Voy a hacerle una analítica de sangre, y una radiografía de tórax.

Y mientras esperamos los resultados, va a quedarse en un box de urgencias.

-Eso es que es imposible. Es imposible, doctora.

Mire, mi hermana y yo tenemos un restaurante...

-Mm...

- Y ella ahora mismo está en su sesión de fisio,

y yo no... No me puedo quedar. Lo siento muchísimo.

-Ya pero... Mercedes, ¿sabe qué es lo que pasa?

Que es que, si yo no le hago las pruebas,

no puedo saber qué es lo que tiene. Y no le puedo recetar nada.

-Yo lo entiendo, doctora. Pero compréndame.

Es que es..., es que es la hora de la comida. Tengo que irme, de verdad.

Otro día vuelvo, se lo prometo, pero es que ahora mismo...

Ahora mismo es imposible.

Y le voy a pedir un favor,

que mi hermana no sepa que estoy aquí, por favor,

que me mata, ¿eh? Yo vuelvo otro día, se lo prometo.

Mientras, Sole, la hermana de Mercedes,

sigue en su sesión de fisioterapia con Marta Palacio.

-Como muy cansada, muy dolorida. Me duelen todos los músculos.

-Bueno, pero recuerda que tienes que hacer los ejercicios que te mandé...

-Sí, sí, sí. -Aplicar hielo...

-Poner hielo, y también masajear la zona del tendón de Aquiles.

Sí, sí, sí. -Eso es. Y utilizar calzado cómodo.

-Sí, sí.

-Sole es diabética, y debido a esto,

desarrolló una insuficiencia renal crónica.

Las sesiones de fisioterapia le vienen bien

para reducir la acumulación de líquidos en las piernas,

debido a la enfermedad de base,

y para bajar la inflamación de sus tendones de Aquiles.

Vale, pues hemos terminado.

¿Estás bien?

¿Te encuentras...?

Espera. Tranquila. Tranquila. -Ay, perdona. Lo siento.

-Mira, toma. Límpiate. ¿Quieres un vaso de agua o algo?

¿Necesitas ir al baño? -No, no me encuentro muy bien.

Gracias.

-Bueno, tranquila, que voy a llamar a un médico, ¿vale?

Espérame aquí. -Sí, sí.

-¿Saben ya el sexo del bebé? -Sí. Es niño, Hugo.

-¿Hay alguna complicación, doctor? -No, no. No, no. Parece muy activo.

¿Lo siente? -Sí.

No me va a pasar nada, ¿verdad? -No. Eso espero, ¿eh?

De todas formas, tengo que darles la enhorabuena, ¿eh?

Este crío es muy activo. -No, no, doctor.

Él no es el padre del bebé. Es mi hermano.

-Ah, perdón. Disculpe. -No pasa nada.

-No sabía. Bueno. Eh... Puede limpiarse. Tome.

-Gracias.

-Verá, ya que hemos descartado cualquier defecto

en el desarrollo del bebé, se va a quedar usted ingresada. ¿Eh?

Hasta que le tengamos completamente controlada la tensión arterial.

-Vale.

Bueno, pues voy a ir preparando el ingreso.

Necesito que veas a una paciente que la tengo en la sala de fisio.

¿Vale? -Vale, pues vamos para allá.

Oye, ¿has ingresado ya el dinero del alquiler?

-Se me ha pasado. Es que tengo un montón de curro, de verdad.

Esta tarde lo hago sin falta, ¿eh? Es que se me ha pasado.

-Ya, Marta. Pero es que también se te pasa fregar,

se te pasa sacar la basura...

-Eh... Bueno, yo no te digo a ti cuando estás dos horas en la ducha.

O cuando te dejas la luz del salón encendida todo el día.

-No te estoy atacando. Así que no te lo tomes como un ataque

Solamente digo la verdad para que podamos convivir un poco mejor.

-Vale, lo siento. Que no quiero discutir. ¿Eh?

-Vale. -Que intentaré ser menos desastre.

Vamos.

-Bea. -Dime.

-¿Has pensado en llamar a Roberto?

-¿A Roberto? -Sí.

-No. ¿Por qué tengo que llamar a Roberto?

Yo no quiero saber nada de Roberto. No quiero que me hables de él.

-Vale, vale. Lo respeto. Pero no lo comprendo.

-Pero, ¿por qué? ¿Tú crees que tengo que llamarle?

-Sí. Por lo menos, para decirle que estás embarazada. No por ti, Bea.

Por el bebé.

Tienes que darle la oportunidad de tener un padre.

Pero igual me equivoco.

Tú mejor que nadie sabes cómo ha sido la historia.

-Eso es. Nadie mejor que yo sabe lo que he sufrido

y por lo que no quiero pasar.

Y no quiero hablar más de este tema, ¿vale?

-Claro.

-Podíamos hablar de... la enfermera, por ejemplo.

-¿De Clara?

-Mm. ¿Te crees que no me he dado cuenta cómo os miráis?

-Mm. -No soy tonta, ¿eh?

-Mm...

-¿Es la Clara que estás viendo últimamente?

Pues no me habías dicho que era tan mayor.

¿Cuántos años tiene? ¿50? -No lo sé, Bea. Y tampoco me importa.

-Bueno, no te importa ahora. Pero a lo mejor luego, sí te importa.

No sé, a ti te gustan los niños, tú quieres tener niños.

Pues con ella no vas a poder.

Vamos, vete pensando en cambiar de plan o en otra cosa, porque vamos.

¡Hola! Hola.

¿Qué tal? Buenas.

Buenas. Venimos a hacerle un control de la tensión

y monitorización del bebé. ¿De acuerdo?

Les cuento, tengo noticias. Los resultados de los análisis:

Indican una ligera anemia, ¿eh?

Por otro lado, las transaminasas están un poco altas,

y el nivel de plaquetas es bajo.

Y los análisis de orina, bueno,

descartan definitivamente la infección,

pero el nivel de proteínas todavía es demasiado alto.

-¿Usted cree que será necesario interrumpir el embarazo?

-¿Qué?

-Dado que la paciente se encuentra en la semana 30 de embarazo,

lo más cauto es esperar a que el sistema respiratorio del bebé

esté más maduro.

De cualquier modo, todo dependerá de cómo va evolucionando Beatriz.

-¿Por qué? ¿Interrumpir el embarazo, por qué?

No sé si... Estoy de 30 semanas.

A lo mejor el..., el bebé no está formado todavía, ¿no?

-Bueno, Beatriz, quédese tranquila. No tenemos por qué pasar por eso.

Y es mejor no sacar conclusiones precipitadas.

-Gracias. -Es verdad, es verdad.

Disculpe, doctor. Es deformación profesional.

Bea, vamos a olvidarnos de todo,

y hacer caso de lo que dice el doctor Landó.

-Vale. -¿Vale?

-Ay, es que me duele la cabeza, me duele el pecho...

-Sole, tiene fiebre, he escuchado algunos ruidos en los pulmones,

y en la palpación abdominal he notado esplenomegalia.

Eso significa que el bazo está aumentado de tamaño.

Va a quedarse ingresada en observación

mientras le hago algunas pruebas.

Quiero hacerle una analítica de sangre,

y una placa de tórax y de abdomen.

-Pero es que, ¿vais a tardar mucho?

Te lo digo porque yo tengo un negocio. Tengo un restaurante.

Y hoy he dejado a mi hermana, y mi hermana no está todavía muy preparada

para quedarse sola en el restaurante. -¿Su hermana y usted son cocineras?

-Sí, y las mejores, ¿eh? Pero claro, mi hermana todavía...

Si podéis daros prisa para que me pueda escapar al restaurante

lo antes posible...

-No se preocupe, porque vamos a ir lo más rápido que podamos.

-Sí, por favor te lo pido, ¿eh?

-De momento, quédese en la sala de espera,

y yo voy a preparar el ingreso en observación.

-Vale. -¿Vale?

-Te acompaño, ¿vale? ¿Eh? -Muchas gracias, sí.

Ay...

-Marta, Marta, espera un momento, por favor.

-Sí.

-Marta, la hermana de Sole se llama Mercedes.

Y ha estado en el hospital, hace una hora escasa,

con los mismos síntomas. Exactamente los mismos.

-Pero, ¿sigue aquí?

-No. Se ha marchado porque decía que tenía que volver al restaurante

y que no quería que su hermana se enterase.

-Pues tenemos que llamarla para decirle que está aquí ingresada.

- Vale. Vamos a Recepción. -Sí.

-Allí tendrán los datos. ¿Necesitas llevarte algo, o...?

-Esto. -Venga, vamos.

¿No contesta? -Todavía no.

-¡Mercedes! Mercedes, ¿qué le pasa? -Está disneica.

-Vamos a Rea. ¡Venga, vamos! -¡Mercedes!

-Tranquila, tranquila. -¡Que es mi hermana!

-Sí. -¿Qué le ha pasado?

-Pues no lo sabemos todavía. Voy para allá a informarme y te digo.

¿Vale? Venga. Tranquila, ¿eh? -Vale.

Bueno, Beatriz, me ha mandado el doctor Landó

que te ponga unos corticoides, ¿vale?

Para acelerar el desarrollo pulmonar del feto.

Vale. ¿Luego podré levantarme y caminar un poquito?

Uy, no. Eso sí que no, ¿eh? Tienes que guardar reposo absoluto.

Las embarazadas con preeclampsia, aparte de guardar reposo,

tienen que acostarse sobre su lado izquierdo siempre que sea posible.

Ya que la vena cava inferior,

que se encuentra en el lado derecho del cuerpo,

con el peso del feto puede oprimirse,

y provocar una subida de la tensión arterial.

Mira, te he dejado una botellita de agua para que vayas bebiendo,

que te va a venir bien. Vale, gracias. Pero no tengo sed.

Te conviene beber agua, ¿eh? Es muy importante.

Vale. Venga. Si necesitas cualquier cosa

o ves que te sientes mal, ya sabes, me avisas.

Vale. Venga, hasta ahora.

Clara. Dime.

¿Puedo hablar contigo una cosa importante?

Claro que sí, mujer. Cuéntame, ¿qué pasa?

Me gustaría hablarte de mi hermano.

¿Marifé Collado?

Clara, ¿sabes cómo funciona la máquina?

No. Acompáñeme, por favor.

Clara.

Mercedes ya está estable.

La doctora Marco entra con los resultados de la analítica de sangre

¿Qué tal, Mercedes? -Ahí vamos, doctora.

-La analítica de sangre que le he hecho muestra una leucocitosis.

Eso significa que los glóbulos blancos, los leucocitos,

están elevados.

Es muy posible que tenga una infección.

-Ay, madre.

-Y ahora, sí que voy a hacerle la placa de tórax

que no me dejó hacerle en su momento para ver los pulmones.

-Yo creo que entonces tendríamos que llamar a mi hermana. ¿Le parece?

-Su hermana Sole también está ingresada.

Y es muy posible que tenga una infección.

Seguramente la misma infección que usted.

-Ay, Virgen.

-Pasa. Puedes pasar.

-Hablando de su hermana...

Les dejo solas. Ahora vendrán a buscarla para llevarla a Rayos.

-¿Se va, entonces?

-Sí, ahora vendrán a buscarla para llevarla a Rayos, no se preocupe.

-¿Cómo ha sido? -Nada, hija, que..., que...

Yo qué sé. Que estaba ahí tranquila, en el restaurante,

y de pronto, pues estas cosas que pasan.

Se me ha puesto el corazón a mil y... Y un dolor y ya está. Cosas.

-Ay, si es que todo esto ha sido culpa mía, hombre.

No tenía que haberte dejado sola en el restaurante.

Mira la que has liado.

-Pero... Hermana, si estaba todo tranquilo.

Yo estaba sola y... Cosas que pasan.

-¿Cómo que el restaurante estaba tranquilo?

-Sí. -¡Si ha sido a mediodía, por Dios!

¡Si a mediodía está el restaurante, siempre, de bote en bote!

-Pues... Cosas que pasan, no había nadie.

El restaurante estaba lleno, la verdad.

Le he mentido porque... Es que ella siempre quiere controlarlo todo.

Quiere siempre tener la razón. Y a mí me da mucha rabia.

Y lo que es peor, quiere controlarme a mí.

Hola.

¡Clara! Ah.

¿Qué te pasa? Te veo un poco alterada.

¿A mí? Qué va. Nada, no me pasa nada.

Mm, como si no te conociera. Venga, cuéntame.

Vamos a ver, Juanjo,

que yo ya no tengo tan clara la relación con Arce, la verdad.

Yo me doy cuenta que es un hombre más joven que yo,

y que a lo mejor le estoy haciendo perder el tiempo,

o sea que no, que no...

Pero, ¿qué dices? ¡Eso es una tontería!

Tú eres una mujer estupenda.

Y ese hombre más joven que tú es un afortunado

por tomarse tantos cafés al día contigo.

No sé. No... No lo veo claro, la verdad.

Pues mira, hablando del rey de Roma, por ahí viene.

Ahí os dejo, solitos.

-Clara. ¿Qué tal, Arce?

Que mira, que quería decirte que... Que yo solo puedo ser tu amiga.

Y hasta ahí, ya está.

No tengo muchas amigas con las que poder tomar café todos los días.

Ya, pues a lo mejor es que... No lo tenemos que tomar tan a menudo.

¿Has estado hablando con mi hermana? Qué más da.

Si tu hermana, lo único que ha hecho, pues eso,

decir lo que piensa, lo que pensamos todos, vamos.

¿Tú lo piensas?

Que tengo mucha prisa ahora.

Ya.

Bueno, pues si no queda más remedio, cierra la cocina, claro.

Vale, venga. Ahora te tengo que dejar, Ramón.

Muchas gracias por todo. Un beso, un beso.

-Sole, la analítica de sangre muestra una infección.

Y en la placa de tórax, he visto una..., una pequeña manchita,

una opacidad en el pulmón izquierdo.

Lo que sucede es que, como usted tiene

una insuficiencia renal crónica, su situación es más delicada.

Y va a tener que quedarse ingresada. -¿Ingresada?

-Sí. Porque quiero ponerle un antibiótico de amplio espectro,

y coger cultivos para averiguar la causa de la infección.

-Mira, me gustaría hacerte una pregunta.

¿Tú sabes si mi hermana, antes de venir con la ambulancia,

ha estado aquí esta mañana ya en Urgencias, para pasar consulta?

-Yo es que no... No puedo darle información de otros pacientes.

Voy a hacer su orden de ingreso, ¿m?

-Rober... Roberto...

Roberto.

¡Ah!

¡Ah!

Ah...

Móvil

Ah... Ah... Ah, no. Ahora no, Roberto, ahora no.

-Beatriz, ¿qué pasa? -He sentido un dolor en el abdomen.

-Ya. -Sí.

-¿Ha hecho algún movimiento brusco?

-No, iba a llamar al padre del bebé, pero no me he movido de la cama.

-De acuerdo. ¿El dolor es en la parte alta o baja del vientre?

- Es aquí, como en la parte alta. -De acuerdo.

A ver si tiene fiebre...

-Ah... ¡Ah!

¿Qué pasa? Tómale la tensión, por favor.

Beatriz, sé que es un momento difícil,

pero, por favor, necesito que esté muy tranquila.

-Vale. -¿De acuerdo?

Tanto por su bien, como por el del bebé. ¿Eh?

-Vale.

-Intente respirar. Respire profundamente.

-Sí.

No solo para las embarazadas.

En cualquier situación estresante,

la respiración puede sernos de gran ayuda para mantener la calma.

Respirar acompasadamente, con la mano en el abdomen,

puede ser muy efectivo.

Uf... -Muy bien. Lo está haciendo muy bien.

Eso es. Poco a poco.

Tiene la presión muy alta.

Pero también puede ser por los nervios, ¿no?

Sí. -Muy bien. Lo está haciendo muy bien.

-Ya me encuentro... Un poquito mejor. Sí.

Las dos hermanas han pasado la noche en el hospital.

Marco visita a Sole para ver qué tal se encuentra.

Ay, pues fatal, chica. No he dormido nada, me cuesta mucho respirar...

-Ya, y por lo que veo, tampoco ha desayunado.

-Nada, tengo el estómago totalmente cerrado. Ay...

-Continúa con la misma esplenomegalia.

-¿Eso qué es?

- Eso, como ya le expliqué, es que el bazo está aumentado de tamaño.

-¿Y mi hermana cómo está?

-Pues siguen las dos más o menos por el mismo camino, Sole.

-Ay, por favor, dame algo, que no puedo respirar, ¿eh?

-Vale, vale, no se preocupe. Espere un momento, ¿eh?

Sácala ya, por favor.

La doctora Marco le está realizando a Sole,

la paciente con dificultad respiratoria, un TAC.

El TAC confirma un aumento de tamaño e inflamación del bazo.

Ni Sole ni Mercedes están respondiendo bien

al tratamiento inicial.

Por otro lado, la opacidad pulmonar que presentaba Sole ha desaparecido.

Y ahora, se observan unos infiltrados pulmonares

en forma de ramificaciones.

Voy a pedir una nueva analítica de sangre

para ver la función respiratoria,

y comprobar si la infección ha ido a más.

Beatriz no ha vuelto a sentir ningún dolor abdominal,

y está más calmada.

Eh. Estás muy serio. -Estoy cansado nada más.

-¿Por qué no te vas a casa?

¿Sabes? Antes he estado a punto de llamar a Rober.

Sí, tenía como... Como un mal presentimiento.

-¿A qué te refieres? -No sé, a que pienso que...

Que todo lo que me está ocurriendo con el embarazo y todos los problemas

es... como una especie de... De mal karma.

¿Ves? Es una tontería. Da igual.

-Deja de pensar en malos karmas que te estresan, ¿m?

Piensa en descansar.

-¿De verdad que no te pasa nada? -No. Sólo estoy cansado.

-¿Cómo se encuentra? -Regular.

-No ha dormido bien, ¿verdad? Y tampoco tiene apetito.

Mercedes, ¿me puede decir qué es lo que ha estado comiendo

estos últimos días?

Porque llegados a este punto, cualquier información es valiosa

para saber qué bacteria les está provocando esta infección

en los pulmones, tanto a usted como a su hermana.

-Pues es que, a ver, hemos comido sopa...

-Ajá... -Pescado, arroz, verdura, creo...

-Y han comido las dos lo mismo.

-Claro, sí. Mi hermana y yo comemos en el restaurante normalmente.

-Estupendo.

-¿Qué tal está mi hermana? -Pues ella está más o menos igual.

Los resultados de sus analíticas también son negativas

para todas las bacterias que he pedido hasta ahora.

Llaman a la puerta

¿Qué hace aquí, Sole? No puede abandonar su habitación.

-¿Puedo hablar unos minutos con mi hermana?

-Sí, claro.

-¿Qué tal andas, Sole?

Que me acaban de decir que tú tampoco respondes al tratamiento.

-¿Por qué me has mentido? -¿Yo? ¿Mentirte?

-Mira, por favor, ¿eh? Que he hablado con Ramón y me lo ha dicho.

Me ha dicho que querías que te miraran esa tos.

Por eso me acompañaste al hospital, no por si me caía.

-Bueno, mujer. Yo... Perdóname. Si es que no... No quería preocuparte

-Mira, estoy harta, ¿eh?

Hasta las narices estoy,

siempre de las mismas tonterías y de tus mentiras.

Que ya sé que me mientes, ¿eh? Que sé que has vuelto a fumar.

Que tu casa huele a cenicero.

Y también sé que la comida que cocino para las dos,

la tiras luego a la basura porque no te gusta.

No, no, si ya no me importa. -Vale ya. Vale ya.

-Ya no me importa. Ya me da igual, ¿eh?

Lo que me preocupa es que un día, un día, con tus mentiras,

te vas a meter en un problema muy grave,

y no voy a estar yo cerca para poder ayudarte.

-¿Ni siquiera hoy puedes estar tranquila, hombre? Haz el favor.

Haz el favor de irte. Que llamo a la doctora ahora mismo, ¿eh?

Vete, Sole, porque llamo al timbre. ¡Ay...!

-Sí, no. Solamente quería saber, Lucía, si te habías levantado

con más energía, si estabas más animada...

Ya. Escúchame. No estoy diciendo que estés deprimida.

Vale. Vale.

Sí, bueno. Un poco de lío. Pero todo bien.

Llaman a la puerta

Perdona. Beatriz. Está convulsionando.

De acuerdo. Luego te llamo.

Arce, déjame.

Clara, tratamiento anticonvulsivo y antihipertensivo. Rápido.

Vale. Voy.

Pese al tratamiento,

no hemos conseguido estabilizar del todo a Beatriz.

Parece que la preeclampsia ha derivado en una eclampsia,

con crisis epilépticas.

Así que nos vemos obligados a tener que realizar una cesárea

para salvaguardar tanto la vida de la madre, como del feto.

-Vale, vale. Pues luego te llamo, que ahora tengo un paciente. ¿Vale?

Hasta ahora.

-Marta, ¿has ingresado ya el alquiler?

-Ay, se me ha olvidado otra vez. Esta tarde sin falta. Te lo juro.

-Ya. Ayer sin falta, hoy sin falta...

A este paso se te va a juntar con el del mes que viene, ten cuidado.

-Bueno, relájate, que tampoco eres mi madre. ¿Eh?

-No, no soy tu madre ni quiero serlo.

Pero tú tampoco eres una niña, como para ir dejándolo todo por medio

y como para que se te olviden las cosas importantes.

-Pues si tantos problemas tienes conmigo,

¿por qué no te buscas otra compañera de piso?

-A lo mejor eres tú la que deberías buscarte otro piso.

-Vale, Silvia.

-No va a pasar nada. -No lo sé.

Si me pasara algo, tienes que llamar a Roberto.

-Bea, todo va a salir bien.

-Escucha una cosa, si Roberto no quiere hacerse cargo del bebé,

tienes que hacerlo tú.

Por favor, no... No me puedo imaginar un mejor padre para el bebé.

Por favor.

-Vale. Te lo prometo. Pero a ti no te va a pasar nada.

-Vale.

-Hemos procedido a realizar la cesárea a Beatriz.

Desgraciadamente, en un punto de la intervención,

hemos tenido que hacer frente a una complicación,

una lesión en la vejiga.

Algo poco frecuente,

pero que puede producirse durante este tipo de procedimientos.

Es, además, una emergencia médica delicada.

-Hola, Sole. -Ay, hola.

-¿Estás bien?

-Sí, bueno, una discusión con mi hermana. Una de tantas.

¿Y a ti? ¿Te pasa algo?

-Bueno, una discusión con mi mejor amiga.

-Huy, pues estamos bien las dos, ¿eh? Pues cuéntamelo si quieres.

Que siempre soy yo la que te da la lata en la camilla.

-Nada, pues que a veces pienso que es inevitable discutir con ella,

porque trabajamos juntas, vivimos juntas...

Pero bueno. Al mismo tiempo, creo que es la mejor compañera de piso

que puedo tener.

-Ah, ¿que es Marco? -Sí.

-Ay, pues te entiendo. Porque a mí me pasa lo mismo con mi hermana.

Desde que abrimos el restaurante y trabajamos juntas,

estamos todo el santo día a la greña.

Ay... Su marido se murió hace unos años.

Y bueno, pues yo puse el restaurante para ver si levantaba cabeza.

Porque cuando lo pienso,

la verdad es que mi hermana es lo que más me importa.

Es lo único que tengo en la vida. Es la que le da sentido a mi vida.

Pero a ella le está costando mucho.

Fíjate que hace poco se empeñó en llevarse una jaula de periquitos

que le regaló su marido antes de morir.

Allí, al restaurante. ¿Tú te lo puedes creer?

Ay, esta mujer, de verdad. Ay... -¿Qué tal, Sole?

-Ay... -Bueno, yo me voy, ¿vale?

- Ay, no, no, no, no, ¿eh?

Yo pienso que, como mi terapeuta y amiga,

le interesa lo que tengas que decirme.

-Sole, según la última analítica de sangre, su infección ha empeorado.

Tiene una insuficiencia respiratoria aguda y un fallo renal grave.

Y como usted tiene una insuficiencia renal crónica,

el tratamiento más efectivo es someterse a una sesión de diálisis.

-¿De diálisis? -Sí.

Y para la infección respiratoria lo que voy a hacer es añadirle

un antibiótico más.

Sole, ¿me puede decir qué es lo que ha estado comiendo

estos últimos días? -Mm... Patatas guisadas y fruta.

Ah, y arroz.

-¿Tienen algún animal de compañía? -No.

-¿Y los periquitos?

-Huy, los periquitos se murieron hace ya un par de semanas.

-Tengo que ir al laboratorio porque necesito que amplíen

el estudio del análisis.

-¿Qué pasa? ¿Pasa algo con los periquitos?

-Arce. Bueno, enhorabuena. Que ya es tío. ¿Eh?

Durante la intervención, nos hemos tenido que enfrentar

a una lesión vesical,

pero tanto Beatriz como el bebé se encuentran perfectamente. ¿Eh?

Ella, ahora mismo, lleva una sonda,

pero en un par de días ya estará bien.

Clara, cuando la subáis a planta, por favor,

mantened la hidratación intravenosa, con paracetamol,

codeína e hidrocortisona. Muy bien.

¿De acuerdo? -Muchísimas gracias.

-Nada. Enhorabuena. -Gracias.

-Venga. Hasta ahora. -Hasta ahora.

¿Y el bebé está en una incubadora? Claro, porque ya sabes,

ha pesado muy poquito, todavía no tiene los pulmones maduros

para respirar por sí mismo, pero vamos, que está muy bien,

que es lo importante. Pues ya soy tío.

¡Sí, ya eres tío, claro que sí! ¡Enhorabuena!

Voy a ver a..., a mi hermana. Y a mi sobrino.

Claro. Adiós.

Días más tarde, la doctora Marco ya tiene los resultados del cultivo.

Bueno, Sole, tanto su hermana, como usted,

han dado positivo en psitacosis. -¿Psitacosis?

-La psitacosis es una infección respiratoria atípica,

causada por la bacteria Chlamydia psittaci.

Y se transmite por algunos pájaros, como los loros o los periquitos.

El hombre adquiere esta infección por inhalación del polvillo del plumaje,

o de las excreciones de los pájaros infectados.

-Yo no lo puedo entender. ¡Si los periquitos estaban ya muertos!

-Sí. Pero ¿han retirado la jaula de los periquitos?

-Huy, no. Mm... Cualquiera le dice a mi hermana que quite la jaula.

Vamos, sería como pedirle que se olvidara de su difunto marido.

-¿Qué tal, Mercedes? -Muy bien. Mejor.

-Ahora ya saben que tienen que tirar esa jaula.

-De acuerdo, sí. -Nosotras nos vamos.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Hasta ahora. -Hasta ahora.

-Ay... Bueno. ¿Ya te has enterado, que la infección venía

por la caca de los periquitos? -Ya lo sé, ya.

-La próxima vez que se te ponga una tontería en la punta de la nariz,

no pienso hacerte caso. -No va a haber próxima vez, hermana.

-¿Cómo que no habrá próxima vez?

-Pues que estos días aquí, yo he estado reflexionando

y he tomado una decisión.

Voy a... Voy a dejarte.

He pensado que no quiero que nos sigamos hablando mal,

y voy a dejar el restaurante. -Ay, mira, no... No sé. No.

No me parece una buena idea. No... Bueno, o sí, no lo sé.

¿Qué voy a hacer yo sin ti, Mercedes?

-¿Tú? Pues tú vas a seguir haciendo esos guisos tan malos que haces.

¡Y ese conejo tan malo que haces! -¡Tonta!

-El bebé es precioso. -Sí.

-Acabo de verlo, ahí, dormidito en la incubadora.

Menos mal que no estabas.

Si no, tendría que haber disimulado las lágrimas.

Se parece mucho a mí, cuando nací.

¿Qué te pasa?

-Creo que tengo que llamar a Roberto.

-¿Y por qué cambiaste de opinión?

-Mm... Porque tanto rencor acumulado, no puede ser bueno, ¿no?

Mejor así, que..., que no suelte todo de golpe.

Tengo miedo.

Miedo de que quiera... hacer de padre y tenga que volver a verle

y estar con él. -Bea, deja el miedo a un lado, ¿m?

Si le quieres llamar, llámale.

Después ya veremos qué hacemos. ¿Vale?

-Me parece a mí, hermanito, que tú tienes que hacer lo mismo,

y dejarte llevar.

-¿Ya te vas a casa?

-Sí, porque además tengo que poner el anuncio

para buscar otra compañera de piso. Así que...

A no ser que quieras seguir siendo tú, claro.

-Pues claro. Qué voy a hacer yo sin ti. Anda.

-Perdóname, Marta. Que te hablé un poco mal antes, lo siento.

-Se me ha olvidado hacer la transferencia otra vez.

Pero esta tarde la hago sin falta, ¿eh?

-No, pero ¿lo dices en serio?

-No. Es broma. ¡Ven aquí, anda! -Qué graciosa eres, de verdad, ¿eh?

-Oye, me esperas... -Graciosísima.

-Me cambio, y... -Vale, pero ve rápido.

-Y nos vamos. Vale.

-Y no lo dejes todo por medio como en casa.

Y además, ¿sabes qué pasa? Que luego viene la gente a protestarnos,

y ya le he dicho que ya va a venir el chico de mantenimiento.

Pero vamos. No...

Estoy harto de cafés. ¿Qué te parece si esta noche cenamos, tú y yo?

Sí.

¡Tengo todos los bienes embargados! ¿Cómo quieren que esté?

Mi marido está en prisión provisional hasta que salga el juicio.

No puedo seguir así. ¡Necesito que me den algo para calmarme!

-¿Qué tal, chicas? ¿Ustedes han terminado ya, o qué?

-(Ambas):¡Sí!

-¿Y les apetece salir a tomar una cañita?

-(Ambas):Es que he quedado.

-¿Qué tiene? -¡Un infarto! ¡Es un infarto!

-No puede respirar, y le duele muchísimo el pecho.

-Vamos a ver. Aquí están los resultados de la radiografía de Rosa,

y al final tiene un neumotórax secundario.

Es debido a una acupuntura mal practicada.

-Este es el planeta de los "quimios".

Y aquí el único objetivo es cu - rar - se.

Tengo los resultados del segundo ciclo de quimio y...

No hay buenas noticias.

Si dejas de luchar, no te vas a curar.

Y para luchar, hay que tener voluntad.

-Ya, Santi.

Pero el doctor Blanco ha dicho que con más de un 60% de células...

-Eh, eh, eh, eh. En el planeta de los "quimios" no existen porcentajes.

Sólo hay fe en uno mismo.

-Lo he estado pensando y... Y voy a hacer el nuevo ciclo de la quimio.

-¡Se va a morir vomitando en casa,

en vez de paseando por una playa en Australia! ¡Por tu culpa!

Santi no se va a resignar, no. ¡Es un tipo duro!

Es que no hablo de Santi. Me estoy refiriendo a ti.

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Centro médico - 27/04/17 (2)

27 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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  1. Lidl

    No me deja ver el capitulo la version movil, la clasica si, pero no lo puedo descargar claro. Solo aparece "comentarios" y ya

    27 abr 2017