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Celia - Capítulo 3: El verano - ver ahora
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Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Hay en Madrid una niña,

hay en Madrid una niña,

niña que Celia se llama, ¡ay, sí!

Niña que Celia se llama.

A las personas mayores,

a las personas mayores,

Celia no entendía nada, ¡ay no!

Nada de nada de nada.

Y se pasaba los días,

y se pasaba los días,

viviendo un cuento de hadas, ¡ay sí!

Viviendo un cuento de hadas.

Celia, hija mía,

¿qué vas a hacer con tanta fantasía?

Celia, cállate.

¡Be quiet, you are a naughty girl!

Celia, chiquitina,

nunca serás emperatriz de la China

Celia, ¿qué hace usted?

Ora pronobis, pórtese bien.

¡Celia!

Cantan en latín.

¡Amén!

Gaviotas graznando.

-¡A las ricas patatas fritas!

¡Calentitas, con sal! ¡A real!

¡Patatas, ricas patatas!

Voces. Un real.

¡Patatas, a las ricas patatas!

¡Fritas calentitas y con sal!

-¡Patatas! -¿Tuviste carta del pueblo!

-Tuve. Casose la Colasa. Y la Cereza muriose.

-Qué desgracia, muller, cuando escribas darás expresiones.

Dirás que he sentido lo de la vaquiña.

-Es un tío de la niñita, que tiene muy mal genio, el que lo ha visto.

Porque ha estado allí.

Nunca entiendo si hablan de la vaca o de una hermana.

A lo mejor las vacas son también hermanas suyas,

como todas dan leche...

Risita bebé. ¿A ti qué te pasa? ¡Vaya tabarra!

¡No te pones tú poco contento!

Ba, ba, baa. ¿Qué es eso? A ver. Yo ya no sé cuándo vas a hablar.

Me parece que tú...

eres un poco tonto.

Llanto bebé. -¡Ay! ¿Qué pasó?

¿Se cayó o lo tiraste?

Pues primero se le ha ido la cabeza y luego el cuerpo entero.

-Te advierto que son las doce. Hora del baño.

-¡Espera! ¿Adónde vas, mujer? -No llores.

¡No llores!

-¡Venga usted aquí!

No seas desobediente.

¡Venga usted aquí!

¡No, por favor, no!

-¡Se lo diré a los papás! O se baña o se lo digo. ¡Usted verá!

-Mírala, parecía una coitadiña. -Esas son las peores.

(CON ESFUERZO) -Quietiña. No, no. ¡Mañana, sí, lo prometo!

No sé nadar, me ahogaré.

(RESOPLA)

Silbido.

Hola, cariño. ¿Dónde están Saturna y Celia?

-Ahí las tiene, ¿no las ve?

-Te metes en el agua... o me las pagas.

¡No, por favor!

-Ay, que terminas conmigo. No quiero, me ahogaré.

¡Ah, ay!

(RÍEN)

Vaya espectáculo.

Mañana, hoy no, mañana sí, hoy no, por favor.

Hoy no, mañana sí.

Te lo prometo.

-Esto se acabó, tú no me toreas más.

Qué buen color de cara tienes ya, ¿eh?

-Mire, señora, no puedo con ella, ¡no hay forma de bañarla!

Llanto del bebé.

Tome. -Ven, eres bueno.

Criatura, ¿no ves que eres el hazmerreír de toda la playa?

Es que el agua está muy fría y además tiene bichos.

¡Fantasías tuyas! Sí, fantasías...

Ya verás cuando me pique un bacalao y no tenga remedio.

A pesar de eso, te vas a bañar. ¡Celia, que me enfado!

Mañana sí, hoy no.

Eso lo dijiste ayer, así que mañana es hoy.

Usted, por favor.

-¿Es a mí? Venga.

-Ahora vuelvo. -Aquí estaremos.

-Mande, señora. Mire...

Un momentito...

Es una niña muy rebelde y no quiere bañarse, a ver si usted lo consigue.

-Sí, entendido.

De acuerdo. Tome. -Muy bien, señora.

Ya verás como con él no tienes miedo.

-Anda, ven, guapa. Mamá, por favor.

No grites. ¡Que no quiero, mañana! (LLORIQUEA)

¡Por favor, que nos van a dar! ¡No! -¡Vamos!

Risa. (LLORA)

-No me importa ahogar a las niñas malas, conque tú verás lo que haces.

Va.

Ya será menos.

-Déjate llevar, sin miedo. ¡No, que viene una ola!

-No pasará nada. ¡Sin olas!

¡Me da mucho miedo! -Vamos para adentro.

¡Suéltame, bruto! ¡Suéltame! -¡Oye!

¡Bájame de una vez!

-¿Estáis viendo la rapaziña? Ten molto xenio, la condenada.

Risas de aprobación.

-¡Ay, ay, ah!

¡Que me matan, socorro! ¡Me quieren ahogar!

¡Socorro! ¡Socorro! -Será posible.

-No te escaparás, ¡al agua! (RESPIRA QUEJÁNDOSE)

(RÍE) -Je, je.

Es que me da miedo, papá. El que tiene miedo es el bañista.

Hoy se me ha quejado. Es una ballena con pelos.

Además quería ahogarme.

No digas tonterías. Es verdad.

El hombre cumple con su deber.

No, no, un poquito más a la derecha.

Y sin hociquitos, que te pones muy fea.

Gaviotas graznando. Va.

Cencerros.

Mugido.

Señorita.

Probemos junto al mirador. Sí, es un buen sitio.

Gente hablando.

¿No va usted a sentarse?

-Vale, a ver si hoy hay más suerte. -A ver si pican.

-¿Qué van a tomar?

Para mí un vermut y para la niña un orange.

-¿Un qué? Un "oranje".

-Ah, ya, ya.

Como si los camareros tuviesen obligación de aprender inglés.

¿Hacemos un pacto?

Yo te quito al bañista... y tú no te enfadas por lo que voy a decir.

¿Qué me vas a decir?

Mamá y yo nos vamos a París dentro de unos días.

Y yo también. No, hija, tú no.

Tú vas a la Sierra con tu querida doña Benita y tu hermano.

Si me mandáis a la Sierra, voy a ser malísima.

Ah, mira qué bien.

¿No quieres que tu madre descanse?

¿Y se divierta un poco tras tantos problemas con Baby?

Con Cuchifritín. Bueno, con Cuchifritín.

Sí, pero yo qué. ¿Cuándo voy a divertirme?

Nunca me consultáis nada.

Y los que más sabemos de París somos Cuchifritín y yo,

que venimos de allí.

Y no sólo no nos preguntáis,

sino que además, nos dejáis aquí.

¿Hacemos otro pacto?

No.

¿Por qué?

Porque no me fío de ti.

¿Si te doy mi palabra de honor?

¿Qué es eso?

Pues... algo grave... no sé.

El honor es lo más importante para una persona.

Pues te doy mi palabra de honor de que yo también quiero ir a París.

Pero, claro, los que se han ido han sido ellos:

papá y mamá.

A nosotros nos han mandado aquí, con doña Benita.

Menos mal que el sitio es bonito y no hay mar para bañarse.

¡Celia, vamos!

Además tengo una amiga nueva, Carlotica.

Vive muy cerca y viene con nosotros de paseo.

En los bosques han pasado siempre cosas muy raras.

¡Ya lo creo!

¡¿Dónde vas, chiquilla?! ¡Ay!

¡No puede estar quieta!

Anda, vamos a poner la mesa.

¿Así?

-¡Ahí, va, qué bollos más grandes!

Toma.

¿En este bosque hay hadas?

¡Sí, seguro! Pero no se las puede ver.

-¿Y gnomos?

¿Y eso qué es?

Quiere decir duendes.

¡Claro que sí!

Duendes hay en todas partes. (RÍE)

Son los angelillos chicos que se tiraron del cielo sin querer.

Se les rompieron las alas...

y ya no pudieron volver para arriba.

-¿Tú los has visto?

¡Es muy difícil...!

Muy difícil porque... como tienen el cuerpecillo de cristal...

Y además se esconden.

Pero yo los he sentido muchas veces.

¡Hum! Qué rico está esto.

Pues mira...

Son los que pierden las cosas... ¡Sí!

Llaman a los timbres...

Encienden la luz...

En fin, que como son muy chicos tienen ganas de jugar.

Sobre todo con la baraja.

Con la baraja... les gusta mucho la baraja.

Campanario.

Ladridos.

(RESOPLA) -¿Qué pasa?

Mira.

-¿Bueno y qué?

¿No ves que es un duende?

-Como no parece transparente... Bien poco le falta.

Voy a cogerlo.

Ladridos.

-No se dejará.

Eso ya lo veremos.

Pss, ¡duende! (ESFORZÁNDOSE) -¡Ay!

¡Duende ven!

(HABLA EN ALEMÁN)

-¿Qué ha dicho? A saber, no hablan como nosotros.

(HABLA EN ALEMÁN)

-Parece un niño. ¡Qué tonta!

¿Cuándo has visto un niño con ese pelo y un gorro en punta?

(GRITITO)

-Pero no tiene alas. Se le rompieron al caer del cielo.

¿No oíste ayer a doña Benita?

A lo mejor le quedan las señales.

Déjame verte las alas. ¡No seas malo!

(RÍE)

Ayúdame, mujer. -Si es que no se deja.

Desabróchale. -Ji, ji.

-Se ha escapado. No hay más remedio que encerrarle.

¿Adónde vas, loca?

Hemos cazado un duende. ¡Bendito sea Dios!

¿Cómo es?

Muy bonito con un gorro colorado, ven a verlo.

No, no hija, ¡no! A mí no se me mostraría.

Las cosas del otro mundo, sólo las ven los niños.

Espera... ¡Espera!

Mira, llévasela.

¿Para qué?

Porque a los duendes les gusta mucho jugar.

Se vuelven locos con el naipes.

¡Celia, espera! ¿Sí?

¡Y lo conjuráis para que os diga quién es!

Le decís: "Yo os conjuro para que me digas si eres duende

alma en pena o espíritu infernal".

A ver qué pasa. Bueno, bueno.

Ladridos.

Luego dirán que son visiones mías.

-Yo creo que es un niño. Y dale.

Mira, mira, ¿quieres uno?

¿Qué prefieres los bombones o las mariposas?

-Creo que los bombones.

(HABLA EN ALEMÁN)

¡Corre abre la puerta!

-Ya está.

Coge los bombones. (MÁS ALEMÁN)

Primero tienes que entrar. (ALEMÁN)

Pasa, pasa. (NERVIOSO EN ALEMÁN)

Cierra la puerta, Carlotica.

Toma uno.

Qué bueno, ¿eh?

(EN ALEMÁN) -Gracias.

(NERVIOSO EN ALEMÁN)

Qué listo, a ver las alas.

(ALEMÁN) Ven aquí.

(NERVIOSO EN ALEMÁN) Déjame levantarte la blusa.

¿Para eso te hemos dado un bombón?

¿No te gusta jugar a la baraja? (EN ALEMÁN) -No.

¿Vienes o no? -Voy.

(SE QUEJA EN ALEMÁN)

Al suelo. -No se deja.

(SE QUEJA EN ALEMÁN)

Qué fuerza. (EN ALEMÁN) -¡Mamá!

Vamos a darle la vuelta. -No sé cómo.

-¡Ay! Me ha arañado.

¡Yo te conjuro! ¡Yo te conjuro!

-Mejor será que le sujetes.

Jura que... (GRITAN TODOS)

...el espíritu de Barrabás!

(GRITA) -¡Au! ¡Qué bruto, menudo mordisco me ha dado!

No puedo con él.

¡Au, qué patada!

Se va a escapar. Ya verás como no. Aguántalo.

-¡Estate quieto ya!

¡Manuel! -¿Qué pasa?

¿Tienes una cadena o un candado? -¿Para qué los quieres?

Porque se quiere ir. -¿Qué hacen las gallinas fuera?

-Esto es cosa tuya. ¡No, no!

-¡¿Qué haces aquí?! Vamos a ver.

No, que se escapará. -Que se escapará, ¿quién? Aparta.

(GRITANDO EN ALEMÁN)

Tonta, nos hemos quedado sin duende. -¿Qué duende?

Es el pequeño de los alemanes,

su madre ha pasado dos veces a preguntar si lo habíamos visto.

-A la mamá vas, ¿eh? Esto no se va a quedar así.

(COMPUNGIDA) -Ya decía yo que era un niño.

Lluvia torrencial.

Lleva dos días sin parar de llover y nosotras nos aburrimos en casa.

El abuelo de Carlotica no sabe andar y está siempre en su silla de ruedas

y dice que juguemos con él,

pero luego resulta que se duerme.

¿Entonces para qué nos hace venir? -Quiere compañía, es un egoísta.

Ven, que te voy a enseñar una cosa.

Pisa con cuidado, no se vaya a despertar y nos pille.

Todos estos trastos los ponemos aquí.

Quita.

¿Ves?

¡Anda!

-¡Bah!

¿Quién se ponía esto? -El abuelito cuando era rey,

príncipe o emperador.

Otras veces era cosaco, con estas botas.

Ah, pero no era el gato. -Qué va.

También don Juan Tenorio, vestida de verde.

Ji. -¡Oye, qué bien te sienta!

¿Tú crees?

-¡Mira, mira, mira!

¡Qué bonita! ¿Cómo podía ser tantas cosas a la vez?

-Porque sí, porque era el actor más grande del mundo.

Vamos, según él.

¿Le has visto de pie alguna vez? -Sí, con las muletas.

¿Y es tan grande? -No creas, normal.

¿Entonces?

-Los actores mienten más aún que los mayores.

Fuera esto.

-Fíjate cuántos pelos hay aquí.

¿Son de muerto? Hija, qué miedo.

-No seas tonta. ¿Y esta capa?

A ver cómo te cae.

¡Bah!

¿Será de oro?

¿Y esa barba tan bonita?

Yo también quiero ponérmela, trae. -No, ahora yo.

-¡¿Quién os ha dejado entrar ahí?! -¡Corre, corre!

-¡María!

¡María! -¡Ya va!

-¿Qué habrán hecho estas ahora? -¡Mira cómo han puesto esto!

-¡Han tirado mis trajes por el suelo! -¡Corre, corre!

-No os escaparéis. -¡Agárrelas!

-Corre, corre. -¡¿Vosotras adónde vais?!

-¡Oh! Nos rendimos, ¡nos rendimos! Sí, nos rendimos.

-¡Yo sí estoy rendida y harta!

¡Aquí tiene a estos demonios! ¡¿Y ahora quién limpia todo, eh?!

(MOLESTA) ¡Qué bonito! ¡Una niña con barba!

¡Ay, qué bocado me ha dado!

Será víbora. -¡Niña!

-Y ahora se cae. -Pero criatura, ¡Celia!

Recogedla. (LLORA)

-¿Te has hecho daño? (LLORA)

-A ver... eso no es nada. -¡No gano para sustos con vosotras!

-Ven aquí. (LLORA)

-Válgame Dios, si se ha herido.

Traiga algo para curarla, ¡pronto! -¡Voy!

-Se ha creído que le ibas a matar, abuelo.

-No me importa que hayáis revuelto las arcas, ¡mejor!

Así no se apolillan los trajes. (LLORA)

-¿Tanto te duele? (LLORANDO) No sé llorar de otro modo

-Ah, pues te vas a poner muy fea... (RÍE)

-Llora de aburrimiento. ¿Para qué quieres que vengamos a estar contigo?

Para decir (IMITÁNDOLE): "Trae las gafas, llévame a la ventana.

Cuéntame algo". ¡¿Te crees que eso es divertido?!

¡Cierra la puerta, Celia!

¡Castigado cara al rincón la tarde, para que no lo vuelvas a hacer!

(SIMULA LLORAR) -Al rincón, no, por favor, que ya no lo haré más.

No lo haré más.(SOLLOZA)

Erauna broma. (SOLLOZANDO) -Ay, ay...

Venga, a ser bueno. (SOLLOZANDO) -Ay, ay...

¿Por qué se pone así?

(LLORANDO) -Tampoco sé llorar de otro modo.

-Hum.

(SUSURRANDO) Dile algo a ver si se nos tranquiliza.

-Ya sabes que soy una rabietas... ¡Y no sé lo que digo!

-Yo también puedo ser muy divertido, ¡ya veréis!

Carlotica, tráeme las muletas. -Bueno.

¿Estos pelos de quién son?

-Ah, las pelucas. Las hacían ex profeso para mí.

-Date la vuelta.

Qué hombre más inútil, ayúdame.

(PROTESTA) -Ay. -Venga, empuja.

¿Así?

-Echadme por encima el manto.

Traedme el cetro y la corona, sin eso no puedo trabajar.

Tratadlo bien, es el manto del rey Macbeth.

¿De quién? -Ya lo has oído, de un rey.

Sí, pero ¿de cuál? -¿Qué más da?

(QUEJA) -Ay.

-Ya está.

Toma.

Tira, Celia.

-¡Cuidado, cuidado!

(PROTESTANDO) -¡Tira más! ¿Qué te crees que estoy haciendo?

-Me vais a matar, cuidado. -Aquí.

-Pero es que hubo homicida, fiero, cruel y tirano,

que con sacrílega mano osó quitarte la vida.

¿Cómo es posible, ¡ay de mí!, cómo, cómo pudo ser,

que quien a mí me dio el ser quisiera matarte a ti?

Todos los que estáis aquí...

besad la difunta mano de mi muerto Serafín.

Esta es la Inés laureada.

Esta es la reina infeliz,

que mereció en Portugal reinar después de morir.

¿Era una adivinanza?

Claxon.

Por fin ha salido el sol y todo parece nuevo.

Doña Benita dice que es el veranillo de San Miguel.

Lo mejor es que con el buen tiempo han llegado también mis papás.

Claxon.

¡Papá, mamá!

¡Hola! ¡Celia, hija!

¿Cómo estás? Bien.

¡Hola, pequeñita! (Cariñosa) ¡Ay!

¡Ay! Mira.

¿Es de París, verdad, mamá?

De "Printemps".

Entonces, la llamaré "Poupée" y hablaré con ella en francés.

¿Me has traído también las postales?

Claro que sí, pero las verás... ¡Pablo, mira quién viene!

Ladridos. (CONTENTA) Je, je.

¡Mira quién ha venido!

¡Anda solito! ¿No les conoces?

Alegría.

Besos. ¿Qué tal ha ido todo, Benita?

¿Qué tal se ha portado Celia? -Regular.

Regular tirando a mal.

-Si usted lo dice... ¡No!

Ángel mío... No la disculpes, Benita.

¿Qué es lo que ha hecho?

¡Por Dios, Pablo! ¿No está para comérselo?

¡Cuchi, ven aquí!

Ladridos.

Pájaros.

(CON VOCES) Bonjour, mon amie. ¿Y tú quién eres?

Je suis une poupée et je ne parle pas espagnol.

Pues qué tonta.

¡Cuchi, ven aquí!

¡Uy, qué cosa más rica, Dios mío!

Pájaros y ladridos.

Pajaritos.

EL jardín está precioso, Manuel. -Muchas gracias.

Pero habría que hacer un emparrado y que retejar antes del frío.

Sí, sólo nos faltaba meternos ahora en obras.

Es culpa mía, perdí la cabeza y como tú me animabas.

Claro, mujer, faltaría más. Ya nos recuperaremos.

Pero tendremos que apretarnos algo el cinturón.

¿Y eso? ¿No podría trabajar yo también?

Entre los dos ganaríamos mucho dinero.

Anda, mira, pues eso es una buena idea, ¿qué sabes hacer tú?

Ven aquí.

Besuqueo. (RÍE)

Gallinas.

-Hasta el sábado, madre. -¿Llevas la muda?

-Descuide.

(RESOPLA)

Voces.

-Hola, buenas tardes. -Buenas tardes.

-El año pasado por estas fechas ya había caído una buena.

Rebuzno.

Risas.

Ave María, purísima.

-Sin pecado concebida. ¿Quién viene?

¿Qué se te ofrece? Quisiera saber si necesitan criada.

(SORPRENDIDA) -¿Y qué sabes hacer?

Acunar a un niño, ¿cuánto pagan?

-Aquí no hay ni niño, ni dinero.

Pues lo siento, perdone. -Espera un poco.

¿Ves aquella casa de ahí?

Pregunta allí por la Rafaela.

Gracias.

Buenos días. (ANTIPÁTICA) -¿Qué quieres tú?

Ponerme a servir. ¿No necesitan una criada?

-Mal no vendría, desde luego. ¿Te mandan tus padres?

Cada día os ponen más jóvenes. ¿Cuánto quieres ganar?

Cinco pesetas. -¡¿Cinco pesetas?!

Te daré tres, porque no creo que valgas para mucho, la verdad.

Como usted diga.

-Educada sí pareces, pero estás muy flaca y muy descolorida.

¡Y qué manitas! ¿Es que has estado enferma?

No, señora.

-No sé qué te noto, que no me se hace natural.

Bueno, si no déjelo. Ya buscaré otro sitio.

Llanto de bebé. -¡Espera, anda pasa!

Ya veremos qué dice mi marido después.

(LLORA)

Ven conmigo. (LLORA)

Qué guapo. (LLORA)

(CANTA) Ven, Cirila, ven

y verás y verás a una oficial.

Ven, Cirila, ven

y verás al teniente más marcial y que te quiere decir...

(QUEJOSA) ¡Ay, quita, que me haces daño.

(JUGANDO) ¡Quita! ¡Déjame!

¡Ay! ¡Quita!

Hale, muy bien.

Ya se ha dormido.

-Vaya, tienes buena mano.

Pues, anda, tráeme el cazo, que vamos a hacer la papilla.

Agua hirviendo.

Mira si hay algo más en el cajón.

Ahí, en aquel. Ah.

Para la papilla no hay nada. -Tú trae lo que «haiga».

Se dice haya, no «haiga».

-Anda, Dios, con lo que sale esta, ¿qué más dará?

La cebolla es siempre sana y hace mear mucho.

Y a luego una miaja de vino para que crezca con fuerza.

Le va a hacer daño, los bebés toman fosfatina.

-¿Cómo lo sabes? ¿Tienes hermanos?

Sí, uno. ¡Más rico...!

-¿Y le dais fosfatina? (ASIENTE)

-¿Y por qué te ponen a servir? No me pega eso.

¿A usted qué más le da? Le he dormido al niño, ¿no?

Si se despierta, le sabré entretener.

-Vaya pico, pareces talmente una maestra de escuela.

Toma, vete mondándolas y calla.

No sé.

-¡¿Que no sabes pelar patatas?!

¿Qué te han enseñado en tu casa? Otras cosas.

-Sabrás ir al romeral, por lo menos. Ya preguntaré.

En saliendo hay un atajo a zurda, todo recto. Coge la cabra y tráela.

¿Querrá venir conmigo? -A ver qué otro remedio le queda.

Anda, espabila.

Chicas, ¿dónde está la mano zurda?

(RÍEN) Da igual, ¿dónde cae el romeral?

-¿De qué pueblo eres? ¡De ninguno! ¿Por dónde se va?

-Por ahí. Muchas gracias.

-¡Qué chica más rara!

-Debe ser titiritera.

(SUSPIRA) ¡Anda que no es duro servir! Si no fuera porque pagan.

Balido.

Sabrás volver, ¿verdad? (CANSADA) Porque yo estoy más perdida...

que Pulgarcito.

Quita, que me haces daño.

¡Me vas a tirar!

¡Ay!

¡Ay! ¡Que no me muerdas!

Ay, ¡ay! ¡¿Estás loca?!

¡Quieta!

¡Que estés quieta!

-Mírenla, ahí la tienen.

Dicen que las cabras están locas, pero esta parece de remate.

-¡Fuera, cabra!

¿Te ha hecho algo? No...

Pero no hay quien pueda con ella.

-Agárrala. -Ya está.

-¡Venga, todo el mundo a casa!

Antes tengo que cobrar mis 3 ptas. Este verano hemos gastado mucho.

Así es que está bien, ¿no? ¡¿Vestida de gitana?!

Bueno, eso no es grave.

Ya... pero ¿algo más? Nada, ¿verdad?

Bien, pues... muchísimas gracias. Sí.

Sí, sí aquí estaremos.

Buenas tardes.

Cuelga fuerte.

(SUSPIRA) Yo no puedo más de verdad. -Y encima se me ocurre venir hoy.

Da igual, cada día es un disgusto.

Ya ha aparecido, Benita y se encuentra bien.

¡Ay! ¡Bendito sea el santísimo sacramento!

¿Ha oído Ana? ¡Que ha aparecido la niña!

-Si fuera mi hija, se iba a enterar esa de lo que vale un peine.

Díselo, Julia, que eres su hermana. No hace falta.

Ni quiero...

ni me gusta que las monjas entontezcan a mi hija. ¿Comprendido?

-Te equivocas, al menos aprendería disciplina, que buena falta le hace.

Una amiga tiene a su hija en ese colegio, ¡está encantada!

No me calentéis la cabeza, por favor

Hay que decidirlo pronto, el curso se echa encima.

Podemos darle otra oportunidad.

Ladridos.

¡Ay, parece mentira!

¡Las cosas que se pueden acumular en un verano, en una casa!

¡Qué atrocidad!

-Aquí las tiene usted.

¡Tú como el jueves, siempre en medio!

Doña Benita, cuéntame algo.

Para cuentos estoy yo, ¿no ves que nos vamos dentro de tres días?

Os vais vosotros.

Y tú también. Sí, ya, pero a otro sitio.

Pero, ¿qué hace usted ahí en medio? Que esto es el mar y se va a mojar.

Hay que ir por la orilla. Así.

¿Ves?

Y ahora cruzaremos el puente para irnos de viaje.

Entonces allí había una pradera muy grande como esta, ¿ves?

(GORGOJEA)

¡Vamos, Cuchifritín!

Nosotros, éramos dos vaquitas. ¡Muu, muuu!

Muu, muu. (RÍE) -Mu, muu.

¿Lo ves? Din, don.

Y nosotros nos revolcábamos. A un lado y al otro.

Así, ¿ves qué divertido?

Ahora los dos. Anda, ven conmigo.

(LLORA) Din don. Din don.

Din don, din don.

Mua.

Ahora nosotros pasábamos en un coche, un pabú.

Mira qué bonito. Es casi como el de papá.

Hala, arri-ba.

Yo conduzco.

Y desde aquí...

decíamos adiós a las vaquitas. Adiós, adiós.

-Aió, aió.

Pabú, pabú, pabú.

Pabú, pabú. -Pu, pu.

¡Mira dónde se quedan las vaquitas! ¡Mira!

¿Las ves? Míralas qué bonitas.

-Va... va...

¡Calla! Si tenemos un coche mejor.

Ya verás qué bien se va en este.

¡Vamos, ven!

(RÍE)

¡Venga!

¡Hijo, cómo pe-sas!

¡Qué barbaridad!

Oye, no te bajes. (LLORA)

(SUSPIRA)

Así irás mejor.

¿Listos? Vámonos.

Es un descapotable blanco, tapizado de seda,

con ruedas de plata y vamos a mil por hora atravesando el desierto.

(RESOPLA)

Ay, espera.

Se me olvidaba que no podemos ir a la China sin cantimplora.

¿Verdad, riquín? Un viaje tan largo...

-Aba.

Deja que yo la abra.

Toma.

Te gusta, ¿eh?

Ahora yo.

¡Puaj!

(RÍE)

Trae.

(RISITA) ¡Toma!

¡Toma vino! ¿No te gustaba tanto?

¡Toma más! (LLORA)

(RÍE) (LLORA)

Está muy fresquito...

¡En marcha otra vez!

¡Ahí va! Ten un poco de cuidado, hombre. A ver...

Nada, no ha sido nada.

Ha sido por beber de la cantimplora, el barro es bueno para el cutis.

Tic-tac.

A pesar de todo Cuchifritín tuvo fiebre varios días

y todos andaban muy asustados.

Y a mí una vez en Madrid, me llamó papá a su despacho.

Hija mía, no me has dejado otra salida.

Lo sabes, ¿no?

Bueno, pero... ¡tampoco es el fin del mundo!

Las monjas te tratarán bien y mamá y yo iremos a verte los domingos.

Si eres buena, claro.

Seguro que lo vas a ser, ¿verdad?

Si yo lo soy siempre, papá.

Tic-tac.

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Celia - Capítulo 3: El verano

01 ene 2020

Llega el verano. A Celia le cortan el pelo, por lo que se siente obligada a hacer lo mismo con sus muñecos y la gata. El mes de agosto, Celia lo va a pasar en un chalet de la sierra madrileña, mientras sus padres viajan a Paris. Doña Benita vuelve a hacerse cargo de la pequeña. En casa de una nueva amiga, Carlotica, las dos niñas devuelven al abuelo sus ilusiones teatrales ya olvidadas, aunque sea a costa de convertir la casa en un auténtico campo de batalla. Vuelven los padres, en el viaje han gastado demasiado y Celia decide colaborar con ellos y trabajar como sirvienta en un pueblo cercano. La Guardia Civil se encarga de descubrirla y la lleva al domicilio familiar. La tía Julia aconseja un colegio de monjas que ella conoce para "civilizar" y educar a la niña. El padre no está muy decidido, pero una última trastada con Cuchifritín le obliga a aceptar el proyecto.

Histórico de emisiones:
19/01/1993
10/04/2011
08/07/2012
01/01/2013

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