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Celia - Capítulo 1: Soy Celia - ver ahora
Transcripción completa

Hay en Madrid una niña...

Hay en Madrid una niña...

Niña que Celia se llama, ¡ay, sí!

Niña que Celia se llama.

A las personas mayores...

A las personas mayores...

Celia no entendía nada, ¡ay, no!

Nada de nada de nada.

Y se pasaba los días...

Y se pasaba los días,

viviendo un cuento de hadas, ¡ay, sí!

Viviendo un cuento de hadas.

Celia, hija mía,

¿qué vas a hacer con tanta fantasía?

Celia, cállate.

Be quiet, you are a naughty girl.

Celia, chiquitina,

nunca serás emperatriz de la China.

Celia, ¿qué hace usted?

Ora pro nobis, pórtese bien.

¡Celia!

Del maligno, libéranos, Domine.

¡Amén!

Maullidos.

-¿Pero cuándo se acuesta Celia?

¿No es un poco tarde para una niña?

Ah, pues tienes razón.

Campana. Hablando, hablando...

-A ver si ahora, con el hermanito, se le quitan las manías.

Música de charleston. Por favor, miss, acueste a Celia,

que debe estar durmiéndose ya.

-Desde luego, señora, I'm sorry.

-Estaba todo riquísimo.

(ACENTO INGLÉS) -Vamos, no son horas de leer.

(MAÚLLA) ¿Dónde lo pone?

Yo no tengo sueño. -Sí lo tiene usted.

¿Y usted cómo lo sabe?

El sueño es mío. (MAÚLLA)

-That's a impertinence. Come on, naughty girl.

¿Un poquito más de café? -No, no, no, por la noche, no.

Si eres mala, los Reyes te traerán carbón esta noche.

Porque usted lo diga, señora. ¡Niña!

¿Y tú qué piensas? Yo, en eso,

ni entro ni salgo; él verá.

Hasta mañana, papá. Que duermas bien, hija.

Buenas noches.

Adiós, mamá. Dale un beso a tu tía, anda.

-Buenas noches, monina. Qué edad tan preciosa.

(PIENSA) "Eso será a la suya, que se acuesta cuando quiere

y hace lo que le da la gana".

Bueno, Julia, síguenos contando.

-What are you doing?

Chis, chis. Wait!

Solamente quería darle un beso.

-¿Es que siempre hace lo que quieres?

Cuando nació, dijeron que era para que jugara con él

y ahora, resulta que no puedo ni verle.

-¿Jugar? ¿Jugar? ¿Es que no piensa en otra cosa

a sus siete años cumplidos?

Oh... (HABLA EN INGLÉS)

¡Solita! ¡Solita!

-What do you do now? ¿Qué te van a echar los Reyes?

-Huy, los Reyes, ¿a mí?

Ni siquiera les he escrito, ¿"pa" qué?

-Come on, I close the door. Adiós.

-Solita, no te entretengas, venga. -Ya va, señora, ya va.

-Hum, el tiempo que pierdes.

-Dios te salve, Celia. Mejor que te salve a ti,

porque como te caigas...

-Yo no me caigo, ¿no ves que no tengo peso?

Ah, ¿no? Entonces, ¿puedes volar?

-Ya lo creo, fíjate bien. ¡Obsérvame!

¿Qué te parece, eh?

(RÍE)

¡Mira! ¡Mira!

¡Eh! No te vayas aún, oye.

(RÍE)

-Sólo estaba dando una vuelta.

¿Qué quieres? Que no te olvides de mis juguetes.

-¿No los ves? Ahí los tienes.

¡Oh!

¿Me has traído la cocina? -Sí.

Y el oso, ¿también? -También.

Y una vajilla, y cazuelitas, y libros.

Qué bueno eres, ¿no te habrás olvidado de Solita?

-Yo no me olvido de nadie.

Pues, hijo, el año pasado, no le trajiste nada.

-Sí le traje, pero tú te quedaste con todo.

Dejo juguetes en los balcones de los niños ricos

y ellos deben repartirlos luego con los niños pobres.

Entonces, ¿tengo que repartir

todo esto con Solita? -Eso me temo.

¡Huy! Pero si ya está amaneciendo.

Adiós.

El viento sopla con fuerza.

¡Hasta el año que viene!

¡Me voy!

Canto del gallo.

Canto del gallo.

Música de chotis.

¡Solita! ¡Solita!

-¿Qué pasa? ¡Mira lo que nos han traído

los Reyes!

Vino el rey negro y estuvo hablando conmigo.

Y me dijo que todo esto era para las dos.

-¡Anda, la Pepa! ¿Para mí?

Hay un rompecabezas.

Y este osito.

Y un juego de cocina.

¿Pero qué haces, hija?

Repartiendo. ¿"Repartiendo"?

Ya, anda. Entra,

que con este frío, te puede dar cualquier cosa.

Si me lo había dicho el rey Baltasar.

Ya. Y tenían que ser los más caros. Vamos.

Timbre.

-Hola. -Aquí están los juguetes.

Aquí tiene usted.

Muchas gracias, Pedro. -De nada, a mandar.

Mejor, Pedro,

quédatelos para tu niña.

-No, no, de ninguna manera. Venga, insisto, quédatelos.

-Bueno, pues muy reconocido.

En todo caso, esto,

como es una niña pequeña...

-Sí, por supuesto.

Y gracias, otra vez.

A ti, Pedro.

Que los disfrute. -Gracias, señor.

Qué bueno eres, papá.

Ya veremos cuando se entere tu madre.

¿No crees que se parece a alguien?

¿Quién? El oso.

¿El oso? Ajá.

No sé... Bueno, ahora que lo dices...

Gritos de niños jugando.

(PÍA)

(PÍA)

Celia, have you feeding birds?

It's sweet!

(PÍA)

(ENFADADA) Sí, muy mono, pero no hable, porque lo espanta.

Ladridos. -Celia, English, please!

Speak English. ¿Pero por qué?

Si estos pájaros son españoles

y si se les habla en inglés, ya no vuelven.

Además, no es pájaro, sino pájara.

-Las niñas no se fijan en eso.

(PÍA)

Pues peor para ellas.

Esta se llama Nicolasita y tiene cinco hijitos.

-¿Quién se lo ha dicho?

Nadie. Pero hasta que no se lleva cinco miguitas, no come ella.

(PIENSA) "No entiende nada.

No sé si es por ser inglesa o por ser una persona mayor,

pero no se entera de nada".

Miss, ¿puedo jugar con esas niñas?

-No, porque no las conoce.

Si no juego con ellas, ¿cómo voy a conocerlas?

-Hum.

(PIENSA) "Ay, ya sé a quién se parece el osito de felpa;

son iguales... Aunque ella en feo, claro".

-What are you looking at?

(PIENSA) "Sí, como que te lo voy a decir. En eso estoy pensando".

¿Nos vamos a casa?

-No, es pronto aún.

(PIENSA) "Siempre es pronto cuando me aburro

y tarde cuando lo paso bien".

Una mujer habla en inglés. -Oh.

Mira quién viene por ahí.

-Wait! Quiet!

-Es miss Down, con Florita.

Ahora tendrá con quien jugar.

Tampoco la conozco.

-Pero yo sí y es una niña perfecta.

(HABLAN EN INGLÉS)

-Ellos son el señor y la señora Gutiérrez.

-Hello. -Mucho gusto.

-El general Gutiérrez.

-Mucho gusto.

-Quédese con su amiga, si quiere, y así las niñas podrán jugar.

Y luego, las recogemos con el coche.

-Florita, pórtate bien.

(HABLA EN INGLÉS)

(LAS NIÑERAS HABLAN EN INGLÉS)

¿Traes pan para los pájaros? -Yo, no, ¿y tú?

Yo, sí, pero ya se me ha acabado.

-Yo les daba en París, ¿has estado en París tú?

Yo, no. -¿Cómo que no?

¿De dónde te han traído a ti entonces?

No sé. -A mí y a mi hermanito

nos trajeron de París,

como a una muñeca grande que tengo.

Todo lo traen de París.

Pues mi doncella vino de Yepes. -Bueno, eso es distinto.

Y miss Nelly vino de Londres. -Porque es inglesa.

A todas las niñas bien nos traen de París.

Yo no soy niña bien. -¿Pues quién eres?

Celia. -Y tu papá, ¿qué es?

Muy guapo. -Digo que qué es.

No sé. -El mío es general.

¿Qué es eso? -El que manda más.

Mi papá manda en toda la gente, en los guardias

y en los soldados, y además, es muy rico.

¡Pues el mío, más!

(EN INGLÉS)

-¿Qué cantas? Una cosa que me enseñó mi mamá.

-¿Tu mamá sabe extranjero? Claro que sí.

Y francés, e italiano,

y música. Y todo. Porque...

No se lo digas a nadie.

Mi mamá es un hada.

-Me da igual, porque la mía es más gorda.

¡Pues vaya cosa! Y tu papá no tiene pelo en la cabeza

y le sale por aquí.

-Eres tonta. ¡Y tú, una acusona!

(ASUSTADA) ¡Mamá! ¡Mamá!

Huy, cuidado, hija mía, que me despeinas.

Vámonos de aquí, tú y yo.

Sí, pero ahora, déjame.

Huy, ¿y esta niña tan mona?

¿Es amiga tuya? ¡No es mona, ni amiga, ni nada!

Huy, Celia, por Dios.

Las niñeras hablan en inglés.

Hello, miss.

How are you? -Very well, thank you.

-Tu mamá se pinta.

¡Mentira!

Y la tuya es un sapo. -Toma.

¡Ay! ¡Tonta!

(HABLAN EN INGLÉS) -Le diré a mi mamá

que dices que es una rana. ¡Un sapo, que es peor!

Por Dios. -¡Eres una cursi!

¡Déjame! ¿Qué haces? ¿Te estás quieta?

-Se lo diré ahora mismo.

Bye, bye.

Campanas de tranvía.

Campanas del tranvía.

(PIENSA) "No he debido decirle a esa niña que mi mamá es un hada,

porque eso era un secreto muy gordo,

que sólo sabíamos papá y yo".

"Algunas noches, oigo pasos".

¿Estás despierta, vida mía?

Duérmete ya, hija, que es muy tarde.

¿Qué te pasa, cielo?

No te duele nada, ¿verdad?

¿Has tomado la leche?

¿Has rezado?

¿Me quieres, mamá?

(RÍE)

No te rías. ¿Me quieres?

No te quiero, hija; te adoro. (RÍEN)

Acuéstate.

Chis. Duérmete.

(PIENSA) "Y se va dejando la habitación con olor a flores".

"Es el hada más guapa del mundo".

Campanas de los tranvías.

Campana del tranvía. ¡Corre! ¡Corre!

¡Ay! -Señora, ¿cómo se puede ir así

por la calle? ¿Dónde está mi hija?

-Y menos, con criaturas. ¡Celia! Gracias.

Ven, Celia, ven.

Qué horror. -Vámonos.

Campana del tranvía.

No sé cómo no nos han matado.

Pero, mamá, ¿a ti te puede pillar un tranvía siendo un hada?

(SUSPIRA) ¿Un hada, hija? Mira que eres novelera.

(EL SACERDOTE BENDICE EN LATÍN)

(BENDICE EN LATÍN)

-¡Con la novena de San Antón!

Bendiciones del sacerdote en latín.

-Te lo va a notar. No me va a notar nada.

Balidos. ¿No ves que es extranjera?

-¡Niñas! No tan deprisa, por favor.

-Se va a caer, la pobrecita.

Maullidos. Cállate, Pirracas.

Ladridos. -Aquí. Aquí hay un hueco.

Balidos y ladridos. Mira, mira.

(CON DESAGRADO) -Cuánta superstición;

pobre pueblo español.

No pierde ocasión de meterse con nosotros.

Mire qué vaca tan grande.

Maullidos -Y un gallo.

-Celia, ¿qué son esos ruidos? Nada.

-¡No mienta! Suenan a gato.

Maullidos. Mire qué cerdito;

le han puesto el lacito y todo. Qué gracioso, ¿verdad?

(MAÚLLA) -I knew it!

¡Pirracas! (LADRA)

¡Pirraquitas! (LADRA)

(PIRRACAS BUFA Y EL PERRO LADRA) ¡Ven, Pirracas! ¡Vuelve, conmigo!

¡Pirracas! ¡Pirraquitas!

¡Déjenme! ¡Pirracas!

(NELLY) ¡Celia!

Celia, come back!

(LADRA) -¡Celia!

Where are you, Celia?

¡Celia!

(RELINCHA)

(ACENTO INGLÉS) "No lo permito; no lo permito y no lo permito".

Pobrecita mía.

¿Por qué se enfada con mi pobre hija? Vamos a ver.

"Porque no quiere aprender Gramática".

¿Y para qué sirve la Gramática?

¿Me lo puede usted decir?

"Para hablar bien".

¡Mentira! Usted sabe mucha Gramática

y habla cada día peor.

"Su hija no quiere levantarse por la mañana,

ni acostarse por la noche".

Claro, como que no tiene sueño cuando usted lo mande.

"¡Hay que hacer las cosas a su hora!"

Ay, miss Nelly, miss Nelly, es usted tonta de remate.

"Vaya un desorden".

Pero, miss, no sea usted testaruda;

ella no anda al mismo tiempo que el reloj.

"Porque no sabe obedecer".

¡Usted sí que no sabe nada!

"Yo estudié mucho en Inglaterra".

Para ser acusica.

"¿Qué es eso?"

Contar a las mamás todo lo que hacen sus niñas.

"Así las castigan;

tienen que corregirse".

Muy bonito. Pues para que se corrija usted,

la voy a poner de rodillas y cara al rincón.

Habrase visto.

Así, hala, y sin rechistar.

(FURIOSA) -¿Y ya ha terminado usted?

You are a naughty girl! (HABLA RÁPIDO Y ENFADADA EN INGLÉS)

(HABLA ENFADADA EN INGLÉS)

What happened now?

-Come here like English teacher; I did not come here

to be insulting by seven years old child!

Miss Nelly, sorry.

Hija mía, no sé lo que voy a hacer contigo.

¿Vas a salir hoy también?

¿No lo ves?

¿Por qué sales tanto?

Me voy de compras,

de visitas, a tomar el té... Qué sé yo.

¿Volverás antes de que se haga de noche?

No creo. ¿Por qué?

Porque me da miedo.

Y a papá, también.

¿A papá?

Sí, a papá. En cuanto se pone oscuro,

me manda llamar.

-Aquí la tiene usted.

¿Has terminado de hacer tus deberes?

No del todo. Yo tampoco.

¿Me tomas la lección?

Ajá.

Juana. -¿Sí?

¿Ha dicho la señora cuándo volvería?

-Que yo sepa, no.

Ven, siéntate. No, que así me sale mejor.

¿Es esto? Sí.

Bien, empieza.

Siendo Silas señor y "tirando" de Roma...

(RÍE) ¿Pero qué tonterías dices?

Lo pone ahí, ¿no?

"Silas señor y 'tirando' de Roma".

Pero qué disparate.

¿Cómo iba Silas a tirar de Roma?

Ni que Roma fuera un carrito.

Anda, ven.

Ven.

¿Lo ves? Lo pone aquí.

(LEE DESPACIO) "Tirano".

Se habrán equivocado; eso no significa nada.

¿Cómo que no significa nada?

"Tirano" es una persona que le gusta mandar

y que la obedezcan.

Aunque sea por miedo.

¿Miss Nelly, por ejemplo?

(RÍE) Venga, no digas tonterías.

Todo lo que digo es una tontería.

¡Estoy más harta...! Bueno, bueno.

¿Quieres que vayamos a dar un beso a Baby?

¡Sí! Pero sin hacer ruido, ¿eh?

Papá, ¿tú tienes miedo?

¿Miedo de qué, hija?

No sé. Yo, cuando mamá sale por la tarde, tengo miedo.

Y me parece que tú también.

Anda, entra.

Chis.

Apaga, apaga.

Se está poniendo menos feo, ¿verdad?

Nunca ha sido feo. Anda que no.

¿Me dejas cogerle? No, que le vas a despertar.

¿Pero no decíais que lo habían traído para que jugara conmigo?

(VOZ BAJA) Eso, cuando sea mayor.

Cuando pueda andar.

Siempre me estáis engañando; si me lo dejarais a mí,

ya veríais qué pronto se espabilaba.

¿Quieres que te cuente un cuento?

Bueno. Íbamos por el Retiro; era de noche

y estábamos dando un paseo.

¿Y cuál quieres que te cuente? El de Barba Azul,

es el que más me gusta.

Alguien abre una puerta.

Alguien cierra una puerta.

¿No era mamá?

No, hija.

Pues había una vez,

un hombre muy rico, muy rico,

que tenía un gran castillo

y muchas tierras.

Pero resulta que asustaba

a todo bicho viviente,

porque le había crecido

la barba de color azul.

Entonces, ¿ya no te vas?

No lo sé.

Creo que me queréis demasiado...

Los dos, papá y tú.

(PIENSA) "La que se va a Inglaterra es miss Nelly.

Ha dicho que volvería, pero yo estoy segura

de que no la veremos más".

"Estaba harta de mí, como yo de ella;

así es que me alegro".

"Good bye!"

Timbre.

Buenas tardes. -Ah, hola.

¿Vienes tú solita? No, me ha traído el chófer

y me ha dicho que, a las ocho, vendrá a recogerme.

-Muy bien. María Teresa ya creía que no venías.

Dame el sombrerito.

-Hola. Hola.

-¡Y no salgáis de ahí!, que estoy sacando brillo.

-Bueno, venga, tú eres mi hijita

y yo te llevaba al colegio, pero tendrás que portarte bien;

si no, te pegaba. Ay, no, yo no quiero ser hija;

yo quiero ser... Pues Greta Garbo...

O la cocinera.

O una bruja... Pero, hija, no.

-Siempre ha de ser lo que tú digas.

Sí, qué más quisiera yo.

-Aquí ponemos esto.

Canuta, guise usted ese pollo en salsa china.

Como diga la señora.

Primero, hay que poner el fuego.

Luego, el agua.

Y después, el arroz.

Y a remover.

Dura diez minutos y, entre tanto, haré el pollo.

Que es esta patata.

Lo pondré con los garbanzos.

Los garbanzos no están cocidos,

pero se harán con la salsa del pollo.

-¡Canuta! Diga, señora.

-Limpie usted los zapatos

de los niños. Al momento.

Hala, que vas a salir de paseo y tienes que ir muy guapa.

-Ahora, limpie bien el suelo con un cepillo.

Oye, tú, que no tenemos cepillo.

-Ah, sí, espera.

-¡Ah! Que me vas a tirar la bandeja.

Tenéis unas cosas muy ricas.

Ayúdame.

Cuando esté el chocolate, os lo traeré.

¡Huy, por Dios! -Toma, es de mi abuelo,

pero ahora no está en Madrid; ya verás qué bien barre.

(PIENSA IRÓNICA) "Uh, qué dientes más largos tiene".

¿Quiere la señora que le dé cera al parqué?

-Pues claro, Canuta.

De 1000 amores.

-Hay que dejar la casa como un espejo,

porque va a llegar...

El emperador de la China. -Eso.

¡Oye, qué bien queda!

Sí, pero tú no tenías que limpiar;

tú eras la señora. -Es que es lo más divertido.

Voy a por más.

Hay que ver cómo empapa la madera, ¿eh?

Pero la verdad es que queda precioso.

Parece todo nuevo.

-Oye, tú, los muebles, no, que se ponen churretosos.

Qué va. Mira cómo reluce.

Y qué bien queda. Frota, frota.

-Se va a enfadar mamá.

Timbre.

-Hola, Pascuala. ¿Ha llegado el señor?

-No, señora; sólo las niñas.

Están jugando ahí. -Voy a verlas.

(CHILLA)

Quejidos de la señora.

¡Pascuala, por Dios!

¡Es usted una maniática con la cera!

¡Un día, vamos a rompernos todos la crisma!

Qué paciencia hay que tener.

(CHILLA)

¡Oh!

¡¿Pero en los muebles también?!

¡Nos matará a todos! ¡Cuidado!

(PASCUALA CHILLA)

¡Señora!

-Oh, Dios mío. -¿Decía usted algo? ¡Oh!

Y ahora, date la vuelta, por favor.

Ay, ¿me vas a dejar trabajar?

-Trae. ¿De qué es este disfraz?

-De María Antonieta.

Mira, hija, así no puedo; si luego me riñe tu mamá,

yo "me lavo las manos". Ah, pues yo lo hago al revés:

Yo me las lavo cuando me riñe. (RÍEN)

-Contestaciones no le faltan.

-¡Ay, Dios mío! Pero qué preciosísima vas a estar.

-Bueno, vale, ya está.

¡Solita!

¡Solita!

¡Sal, que te quiero contar una cosa!

-¿Qué quieres? ¿Tú no te disfrazas?

-Anda, ya lo creo.

Yo tengo un vestido de seda y oro.

-Irás de reina. No, voy de María Antonieta.

Y me cortarán la cabeza.

-Menuda faena.

Y tu traje, ¿de qué es? -De chula,

me lo ha regalado una señora. Y lleva un volante.

¡Espera!

-¿Ves? Y luego, me pondré un mantón de Manila.

Y unos zapatos, que brillan como si fueran de cristal.

¿Y todo eso te lo regaló tu madrina?

-El mantón, no, que era de mi madre.

Pero la falda y los zapatos, sí.

¿Dónde vas

con mantón de Manila?

¿Dónde vas

con vestido chiné?

Te está corto.

-Es que era de otra niña, pero me lo van a arreglar.

Y mi hermano, se pondrá una colcha y llevará un abanico grande

de la señora Paca y la escoba vieja.

¿Y de qué va vestido? -De destrozona.

Y luego, nos iremos con el chico del hojalatero,

que va de tonto, y con la Malena, que va de paleta.

¿Y adónde iréis? -Pues a bailar a Rosales.

(TARAREA UN CHOTIS)

(TARAREA UN CHOTIS)

(PEDRO) ¡Dorita!

Timbre.

-¿De dónde vienes tú por esta puerta?

¡Yo no quiero ir disfrazada de María Antonieta!

¡Ni pienso ir al cotillón!

-Bueno, eso se lo dices a tu madre, a ver qué le parece.

¡Pues me tiraré al suelo!

-Pues entonces, te darán unos azotes

y te quedarás cuatro días sin postre.

Yo quiero ir con la Sole y sus amigos al baile.

-Mira, déjame de coplas.

-Pobre Sole, más le valdría que no la llevaran tan sucia

y tan zarrapastrosa, que la tienen de Cenicienta.

(PIENSA) "¿Cómo no me había dado cuenta?

Solita es la Cenicienta;

por eso va siempre con escoba y tiene madrastra".

Descuide.

Ahí va. ¿Adónde vas tú?

Yo quiero ver a tu madrina.

Esa señora que te regala tantas cosas.

-¡Ah! ¿La señorita Estrella?

Pues mira, ahora voy a entregarle esto.

¿Puedo ir contigo? -Por mí...

¿Pero ya te dejan? No se enteran;

mamá está fuera y papá no sale del despacho.

-Bueno, vamos.

-Mascarita, Mascarita, ¿me conoces?

Claxon. (TODOS HABLAN Y GRITAN A LA VEZ)

Claxon. -¿Me conoces, Mascarita?

(GRITAN ALEGRES)

(GRITAN ALEGRES)

(TARAREAN)

-Pues hoy no es "na"; ya verás mañana la que se forma.

Y por la noche, todos a comer chuletas a la venta del tío Juan.

Yo también merendaré: Tartinas de mantequilla y mermelada.

-¡Bah, pamplinas! Donde esté una buena chuleta,

que se quite lo demás.

El año pasado, nos reímos tanto, que se me perdió un zapato.

¿Que se te perdió un zapato?

-Menuda somanta me dio mi madrastra después.

¿Y dónde vive el hada?

-¿Qué hada? Tu madrina.

(SUSPIRA) -¡Anda que nos has cogido tu perra ni "na"!

Si ya te he dicho que es la señorita Estrella;

ya verás qué casa tan bonita tiene.

(PIENSA) "Claro, será toda de cristal".

-¡Castañas! ¡Castañas!

-Mamá, cómprame unas castañas. (SOLE) Venga, vamos.

-¡Castañas calentitas!

Campana del tranvía.

¿Está muy lejos el palacio?

Timbre de bicicleta. -No, si es aquí mismo.

Eso significa: "Sombreros y vestidos".

-¿Pues por qué no lo ponen?

(TOCA EL TIMBRE)

(PIENSA) "La verdad, me la había imaginado

un poco distinto".

Bueno, ya está todo arreglado;

no se preocupe, ¿eh? -Muchas gracias.

No nos fallarán, ¿no? -No, por supuesto que no.

Espérate un momentito, ¿eh?

Ruido de máquinas de coser.

¡Pero bueno!

A ver, dime, Solita.

-¿No está la señorita Estrella? -Sí, pero no la puedes ver.

¿Qué traes? -El disfraz de la señora Aznar;

está arreglado. -Caes como agua de mayo.

¿No te importaría llevar una cosita a la calle Hermosilla?

-De 1000 amores, señorita.

-Pero espérate un poquito; lo están planchando.

Es que hoy andamos locas.

-No enredes, que yo vengo aquí a trabajar.

Sólo quería ver si estaba la carroza.

-¿Pero qué carroza? Sólo tiene un Ford

y es del señor que la protege.

En el taller de modas,

donde trabajo,

la maestra me dice,

con desparpajo,

que por qué son tan chulas

las de Madrid.

Y yo siempre contesto

diciendo así:

Por tener

intención al mirar,

por saber manejar el mantón,

por tener esta gracia al hablar

y, además, por tener este andar

tan chulón.

Huy, qué preciosidad.

Tú valdrías para artista.

(IMITANDO A UNA CHULAPA) -Ya ves, la Celia Gámez del fututo,

"na" menos. -Niñas.

A ver.

Muy bien, así.

Bueno, ¿podrás con las dos cosas? Yo le ayudo.

(SORPRENDIDA) -¿Tú? Sí.

-Bueno.

(AMBOS) Mascarita, Mascarita.

-Gracias, Mariano. Espérenos aquí.

Yo creo que te gustará lo que tiene, ya verás.

Solita, vámonos corriendo.

-Pero...

-Pero, vaya, si es...

¡Celia! ¡Celia!

¿Adónde vas?

¡Mariano! ¡Mariano!

Traiga a esas niñas;

una es mi sobrina.

-En qué líos me metes; ahora, lo pagaré yo.

Campana del tranvía.

(AMBAS) ¡Oh! ¡Madre mía, la que has hecho!

La culpa la tengo yo, por fiarme.

-Vaya pareja. -Me la voy a cargar.

-¿Se puede saber adónde ibais? Eh, ¿adónde?

Ah, os ayudaré.

-Pero criatura, ¿qué haces aquí, en la calle, con esas trazas?

¿Qué pasa, no es carnaval?

(SUSPIRA)

En el taller de modas,

donde trabajo...

Siete años. Casi ocho.

Alta para su edad, sí.

Rubia, con los ojos claros.

¿Sí?

¿Que cómo viste? ¿Cómo...?

Eh... Abriguito azul y capota a juego.

Timbre. Un abrigo azul

y un sombrero del mismo color.

(JULIA) Aquí la tienen.

(CONTENTA) -¡Ay, mi niña!

(EMOCIONADA) Gracias a Dios.

¿Dónde estabas? ¿Tú sabes el susto que me has dado?

Huy, ¿pero qué querías ver? -Pues el carnaval.

Pero bueno, ¿tú qué haces aquí?

(ALEGRE) ¡Celia!

Hija mía, ¿dónde estabas?

No sabíamos qué hacer ni a quién llamar.

-Se había escapado con la hija del portero.

¡No, señora! No es la hija del portero, es la Cenicienta.

Y necesita que la ayuden.

Anda, anda, llévatela.

Pasa, Julia.

(ENFADADA) -Suelta por la calle y en carnaval...

Un colegio es lo que necesita: Un colegio, de interna.

Y veríamos si allí la domesticaban o no.

Si es un colegio de monjas, ni hablar.

-Pues no sé qué tienes tú contra las monjas;

yo me eduqué con ellas y aquí me tienes.

Habrá que llamar a Benita; no encuentro otra solución.

Juana, gracias.

-Ay, qué disgusto, por Dios.

Bueno, veamos, ¿se puede saber quién es esa tal doña Benita?

Pues la que nos crió a mí y a todos mis hermanos;

es una buena mujer y de toda confianza.

-¿Pero tiene mano dura?

Porque lo que esa niña necesita es una mano dura.

Es ahora cuando hay que enderezarla;

luego, puede ser ya tarde.

Querida

Benita...

Mamá. ¿Sí?

Dime. Mamá.

Bueno, ¿qué?

¿Me quieres?

Cuando eres buena, mucho.

¿De verdad? ¿No me engañas?

Yo nunca te engaño, hija.

Anda, déjame, que estaba escribiendo.

¿Pero me quieres?

Que sí, que te quiero.

Que te quiero, que te quiero.

Bueno, pero dilo con más cuidadito.

(CON DULZURA) Que te quiero.

Que te quiero, ay.

Que te quiero.

Anda.

En el taller de modas,

donde trabajo,

Llanto de bebé. la maestra me dice,

Llanto de bebé. con desparpajo...

Llanto de bebé.

(LLORA) Te has hecho pis, ¿eh?

Por eso estás llorando.

Bueno, no te preocupes, porque te lavaré

y te pondré ropita limpia. (LLORA)

A ver si dicen

que no sé cuidarte. (LLORA)

(LLORA) (CARIÑOSA) Ya.

Ya.

(LLORA)

Aquí.

(LLORA) Sentadito.

(LLORA) Eso es.

Y cerramos, porque a nadie le importa.

(BALBUCEA) No hagas ruido,

que no nos tienen que oír.

Toma.

(BALBUCEA) Hala, a jugar.

¿A que te diviertes más conmigo?

Ya verás cómo Celia te baña mejor que nadie.

Huy, pero si sale ardiendo;

voy a echar un poco de agua fría.

La botella se rompe.

¡Anda, el fijador de papá!

¡Oye, tú, que eso no se bebe!

¡Que es colonia!

Vaya un niño más revoltoso.

Anda, ven que te desnude.

El agua sigue saliendo del grifo.

Primero, la camisetita.

Llanto de Baby.

Cuántas cosas inútiles te ponen, hijo;

yo no sé qué se habrán creído que es un niño.

El agua sigue saliendo.

(LLORA) Así, echadito.

(LLORA)

(LLORA) Y ahora, al agua, patos.

(LLORA)

(DEJA DE LLORAR)

Huy, si está helada.

Vamos a echar caliente.

Y sales.

Llanto de Baby.

Aúpa, precioso.

Adentro.

(LLORA) Con cuidadito.

(LLORA)

Suéltate. (LLORA)

¡Ay! ¡Ay, espera! ¡Espera, espera, no te hundas!

(ALIVIADA) Ay, Dios mío.

(LLORA) Qué horror.

(LLORA) ¿Por qué lloras tú? Vamos a ver.

(LLORA) Lo primero, es enjabonarte

toda esta cabecita.

(LLORA) Y ahora, te pongo una boina, ¿ves?

El agua termina de salir.

Y luego, un sombrero.

Huy, si no puedes ver.

Y ahora, te seco.

Se frota bien frotado.

Así. (LLORA)

Esto era un barco

y fuera había una tempestad horrible.

(LLORA)

Una manita por aquí.

Y la otra,

por allá.

Qué elegante. (BALBUCEA)

Así.

Y ahora,

te ponemos esto.

No hagas mañas, ¿eh?

¿O es que quieres salir sin pantalones?

-¡Se lo juro, el niño estaba en la cuna!

Esto era

un impermeable.

Con sus mangas

y el cuello abrochado.

(LLORA) Como el de un capitán.

(LLORA) ¿Pero por qué protestas?

Si ya hemos acabado.

(GRITA) (LLORA)

¡Socorro, tormenta a babor!

-Eso es que se lo han llevado los gitanos.

¡No digas simplezas, por favor!

(LLORA)

Esto era una cueva y nos escondíamos

para que no puedan vernos.

-¡Ay, Dios mío, que se lo llevaron los gitanos!

¡¿Quiere callarse de una vez?!

Llanto de Baby. ¿Celia?

¿Celia, estáis ahí?

(LLORA)

Papá llama a la puerta. (LLORA)

Abre, por favor.

Llanto de Baby. Celia.

(LLORA) Contesta por lo menos.

¿Pero está contigo Baby?

(LLORA) Sí, ¿qué pasa?

¡Celia, abre ahora mismo!

Llanto de Baby. ¿Qué le pasa a Baby?

¡Ay, a mí me va a dar algo! ¡No puedo!

¡Tienes que poder, Celia!

Llanto de Baby. ¡No corre!

¡Me hago daño!

¡Ayúdate con la toalla!

Llanto de Baby.

¡Tranquila, inténtalo!

Vaya, por fin. ¡Jesús, cómo está esto

de cristales! Pero criatura mía,

¿pero qué te han hecho a ti? Ay. (LLORA)

Pero si está todo mojado.

Ay, mi niño, pobrecito. -¿Qué te han hecho?

¡Pero si está todo espantoso! -Mi vida.

¡¿Se puede saber lo que has hecho?! ¡¿Eh?!

Llanto de Baby. ¡Toma y toma!

(LLORA) ¡Y esto se va a acabar ahora mismo!

Ya lo veréis.

(TRISTE) Si yo sólo quería ayudar, papá.

Llanto de Baby.

Mi

muy

querida

Benita.

Llanto de Baby.

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Celia - Capítulo 1: Soy Celia

30 dic 2019

Celia es una niña de siete años , perteneciente a una familia de la burguesía madrileña de los primeros años de la República. La acción comienza la noche de Reyes, cuando Celia, como todos los niños, hace cábalas sobre la generosidad de sus majestades. Celia está convencida de que su madre es realmente un hada, y de que a ella no le puede pasar nada. En cuanto a su padre, cree que es el hombre más guapo y bueno del mundo. De la educación de Celia se encarga Miss Nelly, una inglesa austera, con quien la niña no congenia. Contrariando su voluntad, Celia lleva a su gata a la bendición de San Antón, ante el asombro e indignación de la institutriz. La fantasía desbordante de Celia origina pequeños dramas sin cuento, y con la mejer voluntad se ve envuelta siempre en desastres e incidentes. La Miss acabará despidiéndose y la madre le ruega entonces a su antigua niñera, doña Benita, que vuelva. Celia tiene un hermano pequeño al que llama Cuchifritín al que por poco ahoga por intentar bañarlo.

Histórico de emisiones:
05/01/1993
10/03/2009
07/07/2012
28/12/2012

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