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Para todos los públicos Audiencia Abierta - 24/09/16 - ver ahora
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El rey presenta a España en Naciones Unidas

como un país que supera coyunturas complejas.

Sin citar la situación política,

pidió diálogo y sentido del deber para que las diferencias

se resuelvan con voluntad de acuerdo.

En este foro internacional desgranó las prioridades de España

y reivindicó la soberanía de Gibraltar,

última colonia europea.

Palabras ante la Asamblea General de Naciones Unidas,

que el martes abrió su sesión anual.

En la cumbre previa, se puso el foco en los refugiados.

El monarca pidió compromiso internacional

con esos 65 millones de personas que huyen de las guerras

o el terrorismo.

En paralelo, el presidente norteamericano organizó también

una cumbre de líderes mundiales sobre refugiados

para un acuerdo global de acogida de 360.000 desplazados.

El rey mantuvo, además, varias reuniones bilaterales

y la reina se reunió con responsables

de agencias de la ONU.

El rey ha vuelto a pedir diálogo para superar situaciones difíciles.

Lo hizo el martes en Nueva York, en la apertura de la sesión anual

de la Asamblea General de Naciones Unidas.

La Asamblea General de la ONU es la mejor tribuna

para dirigirse al mundo.

Así que, sin mencionar el bloqueo político

o la repetición de las elecciones generales,

don Felipe quiso mandar a la comunidad internacional

un mensaje de confianza en nuestro país.

Todas las democracias avanzadas, como la nuestra,

atraviesan, en algún momento de su historia,

coyunturas complejas.

Pero las superan por la fortaleza y cohesión de su sociedad,

la solidez de sus instituciones,

la vigencia de su sistema de libertades,

por su firme convicción en que las diferencias

se resuelven con voluntad de acuerdo,

dentro del respeto a las reglas que se han dado.

El pueblo español ha demostrado, a lo largo de las últimas décadas,

que ha hecho suyos el espíritu constructivo,

los valores del diálogo, del compromiso,

del sentido del deber y de la solidaridad.

El rey puso como ejemplo la enorme capacidad

de superación del pueblo español,

demostrada frente a la crisis económica.

Y, sin citar abiertamente el desafío independentista,

defendió la convivencia entre españoles.

Para nosotros, hijos de Cervantes, saber vivir es saber convivir.

Pues cuando juntos convivimos en un marco democrático

que salvaguarda nuestros derechos y libertades,

tan arduamente conquistados, con respeto a nuestra diversidad,

es cuando damos lo mejor de nosotros mismos.

En este foro internacional,

Felipe VI defendió la profunda vocación europea

e iberoamericana de España.

Y felicitó a Colombia.

Los españoles nos alegramos por el acuerdo

alcanzado en el proceso de paz en ese querido país,

que tiene el respaldo decidido de nuestro Gobierno,

tanto en el plano bilateral como en el multilateral,

y que también nuestro Congreso de los Diputados

ha apoyado de manera unánime.

En su segunda intervención como rey de España

ante la Asamblea General de Naciones Unidas,

don Felipe no olvidó las reivindicaciones históricas

de nuestro país en política internacional:

la soberanía de Gibraltar y una solución

justa para el Sáhara Occidental.

En cumplimiento del mandato de Naciones Unidas,

invito al Reino Unido a poner fin a ese anacronismo

con una solución acordada entre nuestros dos países

que restablezca la integridad territorial de España

y resulte beneficiosa para la población de la colonia

y del Campo de Gibraltar.

Don Felipe ha finalizado pidiendo apoyo para la candidatura española

al Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Desde la tribuna de invitados, le escuchaba la reina Letizia.

El jefe del Estado no se olvida, no puede olvidarse, no se olvidó,

a pesar de estar a casi 6000 kilómetros de distancia,

de la situación política en España, su principal preocupación.

Enésima llamada a la unidad y el diálogo,

consciente de que hasta que no se vote en Galicia y País Vasco,

poco se va a avanzar.

Pero consideró que debía hacerlo, porque lo evidente y lo obvio

no siempre lo es para todos.

Tras dar tiempo a los partidos para negociar,

digerir los resultados de las dos citas electorales

y rellenar sus propios sudokus internos,

el rey volverá a llamar a los líderes

a consultas en Zarzuela.

Debe comprobar si no hay acuerdo

y, por tanto, convocar nuevas elecciones el 31 de octubre

o si algún candidato tiene asegurada la investidura.

No parece dispuesto a otro intento fallido.

Consultas que, previsiblemente, no se celebrarán

ni antes de tres semanas ni mucho después de cuatro,

con margen para que -en caso de acuerdo- haya tiempo

para convocar el pleno con posibilidad de segunda votación

a las 48 horas.

Y, si es posible, porque lo primero es lo primero,

ajustar el calendario para poder asistir a finales de octubre

a la Cumbre Iberoamericana en Colombia.

Todos coinciden en que hace falta diálogo,

pero ningún partido parece darse directamente por aludido

por las palabras del rey, ante una situación de bloqueo

de la que esta semana se han cumplido nueve meses.

El líder del PP sigue poniendo el foco en Pedro Sánchez

como responsable de que no haya Gobierno.

Partidarios de llegar a acuerdos,

aunque firmes en el no a Mariano Rajoy,

los socialistas recuerdan que no es la primera vez

que el rey habla de diálogo como única salida al bloqueo.

Para Podemos, no es necesario que el rey reclame lo que ellos,

dicen, vienen haciendo desde hace meses en busca de una alternativa

al Gobierno del PP.

Y Ciudadanos, que apoyó primero la investidura de Pedro Sanchez

y luego la de Rajoy, reivindica su papel

para intentar el entendimiento entre partidos.

Tras el paréntesis de la campaña

de las elecciones en Galicia y en el País Vasco,

es de suponer que, a partir del lunes,

los líderes de los principales partidos volverán a reunirse

para intentar ese punto de encuentro que reclamaba el rey esta semana,

un acuerdo que evite las terceras elecciones,

una posibilidad que todos los partidos reconocen

que sería un fracaso.

Naciones Unidas puso el foco esta vez

en la situación de los refugiados.

En la cumbre previa a la Asamblea,

el rey pidió generosidad y responsabilidad

a los países miembros para que les acojan

dentro de sus capacidades.

Nuestra responsabilidad

es acogerlas en la medida de nuestras capacidades

para que puedan llevar una vida digna.

Poco más de cuatro minutos de discurso

para ahondar en este mensaje y en el de la diversidad

hacia el que se caminan las sociedades.

Los flujos migratorios gestionados correctamente

tienen un impacto claramente positivo

en las sociedades receptoras.

Lo destacó don Felipe después de matizar

que esa diversidad.

Puede y debe ser compatible con el respeto a los valores

que deben ser observados en los países de acogida.

En Nueva York, el rey avanzó el compromiso de España

para trabajar en la elaboración de dos pactos

sobre refugiados y migrantes, que deberán adoptarse en 2018

y destacó la experiencia de nuestro país

en la gestión de grandes movimientos de personas.

Los españoles aspiramos a que nuestro país...

Don Felipe reivindicó protección internacional

para quienes legítimamente piden asilo,

integración de los refugiados y lucha coordinada

contra la trata de seres humanos.

Todo ello en un foro en el que 193 países

aprobaban este lunes en Nueva York un texto

donde se muestran determinados a salvar vidas.

Al día siguiente de la reunión sobre refugiados de la ONU,

otra, auspiciada por Obama, una cita más reducida,

52 países y organizaciones, en la que también estuvo el rey,

en la que se puso el acento en la necesidad de hacer más

para solucionar la peor crisis de refugiados

desde la Segunda Guerra Mundial, en la que Felipe VI recordó

que España es tierra de tránsito y acogida

y en el que reafirmó el compromiso con la causa.

Puedo asegurarles que mi país seguirá dando prueba

de solidaridad y generosidad en los años venideros.

Al rey le tocó hablar minutos después de que Obama

hubiera abandonado la cita,

después de otros muchos jefes de Estado o de Gobierno

que tomaron la palabra,

desde Obama los presidentes de México o Argentina,

pasando por aquellos que viven en su día a día esta crisis:

Jordania, Grecia, Turquía y más...

Ante ellos, el rey habló, sobre todo, de personas.

Redoblar nuestros esfuerzos para proteger, especialmente,

a los menores no acompañados, a las personas más vulnerables.

Debemos garantizar el respeto a los derechos humanos de todos.

Pero también para hacer hincapié en que la paz

es la condición indispensable para detener los flujos masivos

de refugiados.

Si no, dijo, todo será insuficiente.

Se trata de remedios paliativos, a todas luces insuficientes,

mientras no seamos capaces de atajar las causas

de los movimientos masivos de personas en busca de refugio.

En esa cita, Obama anunció un acuerdo global

para acoger 360.000 refugiados en 2016,

el doble que el año pasado.

Cada minuto, 24 personas abandonan sus hogares

y buscan protección como desplazados,

solicitantes de asilo o refugiados.

65 millones que huyen de la guerra y la persecución.

A lo que se suman 244 millones de migrantes.

Naciones Unidas busca una respuesta global

para el mayor éxodo desde la Segunda Guerra Mundial.

Entre las prioridades, la crisis en el Mediterráneo.

Sólo este año, más de 3000 han muerto frente a sus costas.

La mayoría vienen de Siria, Afganistán, Somalia o Irak.

Muchos pasan por campos de refugiados como éste de Lesbos,

que visitó en abril Rania de Jordania,

país que acoge a cientos de miles.

Alambradas que cercan un drama humano cuya magnitud -dijo-

es imposible entender hasta que no les miras a la cara.

Niños quemados por secuelas de la guerra, ancianos indefensos,

jóvenes que huyen en sillas de ruedas.

Saben que nadie elige ser un refugiado.

Su sueño es llegar a un país próspero,

pero se quedan en países vecinos.

Turquía es el mayor receptor mundial

por su acuerdo con la Unión Europea:

la comunidad internacional no acaba de asumir el reparto

de cuotas de acogida.

Según Acnur, en 2015 España solo asumió el 2,7%

de los refugiados asignados.

La respuesta europea no está funcionando

y ahora Naciones Unidas, en su declaración de Nueva York,

habla de una solución coordinada, más humanitaria

y que respete los derechos humanos de los refugiados.

Un pacto mundial que no es vinculante

y se produce con el trasfondo del fracaso de la tregua en Siria.

En Naciones Unidas,

Felipe VI también mantuvo contactos bilaterales

con mandatarios y jefes de Estado.

Se entrevistó con los presidentes de Colombia y Portugal,

con el príncipe heredero de Arabia Saudí y el emir de Qatar.

Nueva York, convertida en capital diplomática del mundo,

sirve para encuentros bilaterales de alto nivel.

En el del rey con Ban Ki-moon, éste le agradeció la labor de España

en la lucha contra el terrorismo y destacó el papel activo

de nuestro país contra la violencia.

Aunque no suele trascender el contenido,

con el rey Abdalá de Jordania

pudo abordar la convulsa situación en Oriente Medio,

el conflicto sirio, 300.000 muertos en cinco años,

o la ofensiva yihadista.

A días de la firma de paz en Colombia,

don Felipe mostró al presidente Santos el apoyo de nuestro país

al proceso que pone fin a décadas de enfrentamientos

con la guerrilla de las FARC.

Será el rey Juan Carlos quien represente a España el lunes

en Cartagena de Indias, en la firma del acuerdo.

Un mes después, don Felipe viajará allí

para asistir a la Cumbre Iberoamericana,

en su 25 aniversario.

Iberoamérica y el mundo árabe,

Dos ejes de nuestra política exterior.

En la ONU se vio con el príncipe heredero de Arabia Saudí,

país con el que se aplazó un viaje previsto para febrero

por la situación política, y eso se comentó.

Y efusivo primer encuentro oficial con el emir de Qatar.

Aunque ambos coincidieron hace meses en Madrid,

donde el rey pudo agradecerle las gestiones de su Gobierno

en la liberación de dos periodistas españoles secuestrados en Siria.

Y reunión con el presidente portugués de quien recibió,

de nuevo, la invitación para visitar el país vecino.

Un viaje de Estado que podría celebrarse

a finales de año o principios del próximo.

En la agenda real, tiempo también para los españoles

residentes en Nueva York.

Saludó a la delegación en la ONU y escuchó la visión

que de la situación en España tienen investigadores,

académicos, intelectuales o artistas.

La sede del Instituto Cervantes fue el lugar escogido por los reyes

para conocer de primera mano las impresiones de algunos españoles

que viven y trabajan en Nueva York.

12 profesionales entre los que había arquitectos,

un cocinero, un experto en Historia Medieval,

un oncólogo o una bióloga, compartieron con don Felipe

y doña Letizia sus experiencias y también las dificultades

para conseguir llegar donde están.

Un año más, el rey aprovechó su presencia en Nueva York

para mantener también un breve encuentro

con los funcionarios españoles que trabajan en la ONU,

a los que quiso agradecer personalmente sus esfuerzos.

Estáis llevando el peso de nuestra representación

y de nuestros intereses en Naciones Unidas,

y daros, simplemente, un reconocimiento muy sincero.

Reconocimiento, dijo, por su motivación para un trabajo

del que solo se suele ver el final del proceso,

pero que siempre lleva gran complejidad.

Si algo os sobra, es precisamente motivación,

estáis plenamente, con perdón de la expresión,

enchufados al ciento por ciento a un trabajo diario discreto

pero muy eficaz.

El rey les animó a sentirse orgullosos del papel

con el que representan a España.

La reina tuvo en este viaje su agenda personal.

Se reunió con los responsables de diversas agencias de la ONU,

como la OMS, ONU Mujeres o la FAO, de la que es embajadora permanente.

La reina aprovechó su estancia en la ONU

para tener información de primera mano

en temas que le interesan especialmente, como la salud,

la mujer o la alimentación mundial.

Así, con la directora general

de la Organización Mundial para la Salud, Margarett Chan,

pudo repasar crisis cómo la del ébola,

con el papel jugado por España, o retos cómo la vacunación

o la mortalidad materna en países en desarrollo

Doña Letizia pudo ahondar en las problemáticas de la mujer,

como la igualdad o la vulnerabilidad de refugiadas y migrantes

con la responsable del programa ONU Mujeres,

la sudafricana Punzule Mlambo-NgCuka,

que impulsa un programa de igualdad con la implicación de los hombres,

al que desea sumarse la Reina.

Los encuentros con las agencias de la ONU, incluida Unicef,

culminaron con una sesión de trabajo con el equipo de la FAO

y su director general, José Graziano da Silva,

donde de habló de su papel como embajadora especial,

y la contribución de España al desarrollo

y la lucha contra la malnutrición.

La apretada agenda de la reina no le impidió seguir con atención

la intervención del rey ante la Asamblea General

e, incluso, fotografiarse con miembros

de algunas delegaciones.

El viaje del rey a Naciones Unidas tiene especial significado

en estos momentos.

Supone retomar su agenda internacional

y su función de representación en el exterior

como jefe del Estado en un foro especialmente significativo.

El viaje del rey a Nueva York,

no es una visita más a Naciones Unidas.

Tiene calado por el contenido, el momento, la oportunidad

y el significado interno y externo.

El jefe del Estado ha marcado las prioridades internacionales

de España ante el mundo y nuestra posición en el drama

de los refugiados.

Tras nueve meses de práctica reclusión en España

por la situación de incertidumbre e interinidad política,

su perfil exterior podría estar desdibujado,

con suspensión incluida, no siempre entendida,

de las visitas estratégicas al Reino Unido,

Arabia Saudí o Japón y Corea.

Con este viaje, el rey ha vuelto a ser el primer embajador de España,

posiblemente porque de nada vale prolongar la parálisis fuera

si nada se mueve dentro.

Es un punto de inflexión.

El Gobierno está en funciones pero el jefe del Estado no

y el país tampoco.

De ahí la importancia ahora de que el rey tenga presencia,

hable y lo haga con autoridad en nombre de España

en un foro internacional relevante.

Su presencia tiene también un profundo carácter simbólico.

Fue ante la Asamblea General de Naciones Unidas

donde Felipe VI hizo su presentación internacional como rey

y pidió un asiento en el Consejo de Seguridad para España,

que finalmente obtuvo.

Es un foro idóneo para mantener reuniones bilaterales

y contactos con los mandatarios y jefes de Estado

más influyentes del planeta.

El escenario perfecto para visualizar

y materializar el papel de representación del rey,

de la primera institución del Estado,

en las relaciones internacionales y el de símbolo de permanencia

y continuidad del Estado.

De dar sentido a la institución.

Todos los medios recogían esta semana

la importancia del viaje del rey y de sus palabras en la ONU.

Mientras a unos sorprendía que la referencia

a la situación del país y el llamamiento al diálogo

lo hiciera en un foro internacional, otros lo atribuían a la necesidad

de defender la solvencia de España ante el resto de países,

muy importante en un mundo internacional tan competitivo

donde es tan difícil que España siga manteniendo su prestigio

y su imagen de país sólido y estable.

Y, en ese sentido, efectivamente el rey ha jugado ahí ese papel

de mostrar la permanencia del Estado.

Normalmente, los discursos del rey los conoce el Gobierno,

pero yo creo que la manera en que se comporta el rey Felipe VI

demuestra esa experiencia, ese conocimiento,

esa habilidad en plantear los temas, esa discreción

y, al mismo tiempo, esa eficacia.

Aunque la política exterior la marca el Gobierno,

la Constitución otorga al rey la máxima representación del Estado

como símbolo de su unidad y permanencia,

de ahí la importancia de su presencia internacional,

limitada este año por los problemas para formar Gobierno,

una situación que ha llevado a suspender

hasta cuatro viajes de Estado.

La situación se está prolongando y por eso a mí me parece razonable

que se retome el papel internacional del rey, tanto en este caso

como en la próxima Cumbre Iberoamericana,

como en otras coyunturas que requieren su presencia.

El que está en funciones es el Gobierno,

él que no está en funciones, es el rey y, por consiguiente,

yo creo que realizar esos viajes es bueno para España,

creo que convienen.

Yo creo que el que ahora, por ejemplo,

haya hecho el viaje a Naciones Unidas,

la manera como se ha comportado, las cosas que ha manifestado,

los contactos que ha establecido,

creo que son enormemente enriquecedores.

Una competencia del jefe del Estado en política exterior

es la recepción de cartas credenciales.

Seis nuevos embajadores se acreditaron el jueves

ante el rey.

Entre ellos, el de Japón, que retomará el viaje de Estado

de los reyes a Tokio.

Y de ese viaje a Japón que quedó en suspenso

tras las elecciones de noviembre, hablaron brevemente rey y embajador

en esos encuentros que el jefe del Estado

tiene con los nuevos diplomáticos tras la presentación

de sus cartas credenciales.

Él mostró interés por visitar Japón y estamos esperando la situación

para hablar en detalle de este tema.

Un viaje aún sin fecha en el que los reyes

serán recibidos por Akihito, porque, aunque el emperador

anunciaba el pasado julio su voluntad de abdicar,

el proceso va para largo; se hacen necesarias reformas

y el Gobierno de Shinzo Abe ya se ha puesto a estudiarlas,

ya que la ley nipona no contempla la renuncia voluntaria de la Corona.

Mi Gobierno está investigando cómo tenemos que responder

a las palabras y sentimientos del emperador.

Quizá el Ejecutivo aproveche también esas reformas

para acabar con la prevalencia del varón sobre la mujer

en la sucesión dinástica,

una exclusión con la que, según una encuesta reciente,

el 72% de los japoneses no está de acuerdo.

Junto al embajador de Japón,

presentaron sus cartas credenciales al rey,

el de Grecia, la embajadora de Rumanía, el de Malí,

el de Noruega y el de Birmania.

Con esta entrega al jefe del Estado,

los nuevos diplomáticos quedan acreditados

para ejercer plenamente su misión como máximos representantes

de su país en España.

A su vuelta de Nueva York, la reina Letizia viajó a Barcelona,

a la presentación del Día Mundial de la Investigación en Cáncer.

Allí pidió impulsar con fuerza y convicción

la investigación científica.

Dos actos en Barcelona para la reina,

pero con denominador común.

La Asociación Española contra el Cáncer

promueve la declaración del 24 de septiembre,

aniversario del nacimiento de Severo Ochoa,

como el Día Mundial de la Investigación en Cáncer.

Y en ese lanzamiento estuvo la reina.

Sumar voluntades, compartir formación e información

y aunar esfuerzos, tiene resultados.

11 asociaciones internacionales se sumaron ya, de entrada,

a una iniciativa que mira al futuro.

Haya redes de colaboración internacional,

para que se pongan las fuentes sostenibles de financiación.

A pocos metros del primer acto, el segundo.

La Asociación Española contra el Cáncer

entregó casi ocho millones de euros a proyectos de investigación.

Se reconoció también con el Premio V de Vida la labor del genetista

que secuenció el genoma humano.

Y ahí la reina insistió en la importancia

de la investigación, pero también de la prevención.

Cuidemos nuestra piel, evitemos el tabaco,

pensemos en lo que comemos.

Una reina, por cierto, que dijo unas palabras en catalán.

Tan solos unas horas después de llegar de Nueva York,

la reina ha viajado a Barcelona

para apoyar la investigación contra el cáncer.

Visita a Cataluña en una semana marcada por la declaración

ante el Supremo del exconseller de Presidencia Francesc Homs,

por la consulta del 9N

y, en otro plano, por el nuevo paso del Ayuntamiento de Barcelona

para suprimir los símbolos monárquicos del Consistorio.

El salón de plenos deja de llamarse de la Reina Regente.

Coincidiendo con el Día Mundial del Alzheimer,

otro encuentro científico llevó a la reina Sofía hasta Alicante,

para inaugurar el IV Congreso de Investigación e Innovación

de Enfermedades Neurodegenerativas.

Un centenar de expertos mostraron allí los últimos avances

y tratamientos en dolencias como el alzheimer o el parkinson,

que, debido al envejecimiento de la población mundial,

no dejan de crecer.

La Fundación Reina Sofía patrocina estos encuentros

a los que no falta la reina emérita, que, por segunda vez,

ha sido propuesta al Nobel de la Paz

por una universidad norteamericana, por su impulso a causas solidarias.

Que los méritos no solamente se concreten

en su labor en la enfermedad de alzheimer,

sino también en la labor más universal

que está haciendo en otros aspectos.

El papa o Angela Merkel figuran entre los candidatos a este Nobel,

que se conocerá en octubre.

La infanta Elena culminó su presencia

en los Paralímpicos de Río con la entrega

de las medallas de baloncesto, con la satisfacción de que la plata

fuese para el equipo español.

Ya en España, la infanta participó en la recepción

que RTVE ofreció a los deportistas paralímpicos,

que agradecieron la gran difusión que han tenido en estos Juegos,

con un millón de espectadores siguiéndoles.

Doña Elena compartió esa felicitación

y mostró su agradecimiento por representarles

como presidenta de honor del Comité Paralímpico Español.

Como decís aquí, me quito el sombrero,

mil gracias por hacerme partícipe de esta gran familia.

La próxima cita paralímpica, en Tokio 2020.

Vamos ahora a El Escorial.

Nos detenemos en la huella del Bosco en el monasterio.

Este domingo termina la magna exposición del pintor flamenco,

que los reyes inauguraron hace cuatro meses en el Prado,

pero las obras que la complementan podrán verse en el monasterio

hasta noviembre.

Con ellas les dejamos.

Hasta el sábado que viene.

Feliz semana.

Felipe II fue el gran coleccionista de El Bosco.

Se identificaba con su obra y se rodeó de ella,

adquiriéndola para El Escorial.

Conocemos los detalles

por los Libros de Entregas al monasterio,

donde figura, por ejemplo, la llegada

de "El jardín de las delicias", trasladado posteriormente

al Museo del Prado.

Pero, entre trípticos conocidos como ésta réplica

de "El carro de heno", realizada por su taller,

o "La coronación de espinas", se encuentra una serie

de cuatro tapices inspirados en las grandes obras del pintor,

donde la religión se mezcla con la crítica social.

Una clara y evidente representación

de los comentarios bíblicos, de la geografía

y también de la crítica a las costumbres de la sociedad,

de manera que Felipe II podía sentirse perfectamente identificado

con esta obra.

Realizados en lana, sedas e hilos de oro,

los tapices formaban parte entonces de todas las cortes europeas.

Las residencias de la mayor parte de los monarcas eran itinerantes,

tenían residencias de verano, residencias dónde realizaban más

sus labores de gobierno y los tapices viajaban con ellos

en una especie de trasiego constante.

La serie, realizada por Brueghel el Viejo,

conserva la marca Bruxelas Bravante, los mejores talleres del momento.

En ellos podemos observar ampliado el extraño mundo de El Bosco,

tan repetido posteriormente por simbolistas, surrealistas

o el propio Goya, que pudo verlos en sus visitas a Carlos IV

en El Escorial.

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Audiencia Abierta - 24/09/16

24 sep 2016

El Rey presenta a España ante la Asamblea General de Naciones Unidas, que el martes abrió su sesión anual, como un país que supera coyunturas complejas. Sin citar la situación política, pidió diálogo y sentido del deber para que las diferencias se resuelvan con voluntad de acuerdo. En este foro internacional, desgranó las prioridades de España y reivindicó la soberanía de Gibraltar, última colonia europea. En la Cumbre previa, se puso el foco en los refugiados. El monarca pidió compromiso internacional con esos 65 millones de personas que huyen de las guerras o el terrorismo.

En paralelo, el presidente norteamericano, organizó también una cumbre de líderes mundiales sobre refugiados para un acuerdo global de acogida de 360 mil desplazados.

El Rey mantuvo, además, varias reuniones bilaterales y la Reina se reunió con responsables de agencias de la ONU.

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