Presentado por Nacho Clemente y dirigido por Manuel Pimentel, 'Arqueomanía' acoge en su nueva temporada expediciones en Atapuerca, el Valle de los Neandertales o en las profundidades del mar.

El programa cuenta con expertos como Enrique Baquedano, Juan Luis Arsuaga, Juan Francisco Gibaja, Mario Mineo o Carolina Aznar.

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Para todos los públicos Arqueomanía - Dossier 2 - ver ahora
Transcripción completa

En la Cueva del Ángel, en Córdoba,

un fuego encendido durante miles de años

nos arrojará la luz que precisamos para conocer cómo vivían

los pre-Neandertales.

Nos adentraremos en la cueva de La Garma, en Cantabria.

Una fantástica máquina del tiempo sellada hasta nuestros días

y descubrimiento esencial

para conocer el origen del simbolismo.

El mantenimiento de un gran fuego en un mismo espacio

y el uso de una tecnología lítica muy antigua,

son las características de un yacimiento que abre

nuevas líneas de investigación en la evolución humana.

Se trata de la Cueva del Ángel en Lucena, Córdoba.

En esta excavación se observan comportamientos en los homínidos

que no se habían visto con anterioridad.

Las pruebas arqueológicas y paleontológicas realizadas

muestran una población humana vinculada a un gran fuego activo

durante miles de años.

La Cueva del Ángel es importante porque es uno de los pocos

yacimientos del Pleistoceno medio existente en la península Ibérica.

Podemos estar hablando en torno a 350.000 años de antigüedad,

como mínimo, por ahora establecida y que en este caso,

incluso llegaría a solapar parte del Pleistoceno superior

en torno hasta los 100.000 años hasta los 80.000.

Es el periodo que abarca el yacimiento.

-Nos encontramos sobre este nivel

que tiene algo más de 120.000 años de antigüedad.

Impresiona la densidad enorme de restos de huesos

y, sobre todo, de industria lítica.

Apenas llevamos un cuarto de hora y ya han aparecido esta lasca,

que a su vez tiene una singularidad,

que sirvió como núcleo para sacar otra lasca.

Esta raedera, con la cual se separaba la piel de la carne,

cualquier elemento amarillo o rojo indica o hueso o industria.

La zona del fuego se encuentra en la parte superior de la cueva,

al pie de un abrigo medio derrumbado.

La combustión llegó a superar los 600 grados centígrados

en algunos momentos.

La cantidad de restos óseos y líticos alterados por el calor

apunta a que el fuego se mantuvo activo de forma intencionada.

Aquí ha venido operando

un gran hogar, de grandes dimensiones,

que sepamos ahora mismo con los datos que tenemos,

tendría una potencia de 2,30 metros,

que estaría operando, desde 186.000 años a 121.000 años,

y parece que estamos en uno de los primeros estadios

del control de fuego por parte de los homínidos

que moraban en esta cavidad.

-Al lado de este fuego cocinaban, cortaban,

despiezaban los animales, los partían, trabajaban sus pieles.

Todos esos restos, tanto de hueso como de los instrumentos,

las herramientas líticas, las de piedra que usaban,

aparecen en este gran registro de ceniza continúo, fósil,

que tenemos aquí.

-Como mínimo tenemos 80.000 años de permanencia del fuego,

pero tanto por encima de esa datación,

como por debajo de la misma, el fuego perdura.

Lo que nos hace prever que estamos

en torno a más de 150.000 años de pervivencia del fuego.

Es un dato excepcional, no existe en el mundo nada parecido.

El fuego es quien ha estructurado la vida de esta gente,

de estos grupos.

Es quien ha permitido la pervivencia de esta gente en ese lugar.

Y es lo que ha dado la vida y ha permitido la caza,

ha propiciado esa caza en ese lugar durante miles de años.

El fuego es muy importante

porque rompe los esquemas que tenemos

sobre las poblaciones paleolíticas.

Hasta ahora siempre se piensa que estas poblaciones paleolíticas

se desplazan continuamente, son nómadas, en torno a la caza.

Creemos que la presencia de ese fuego es lo que hace

que las poblaciones homínidas que viven en Lucena en este periodo

se anclen a ese lugar de manera fija durante miles de años.

En el periodo que nosotros manejamos no saben crear fuego,

no saben fabricar fuego.

Y una vez que han obtenido el fuego, del modo que sea,

lo han trasladado allí

y lo han mantenido durante miles de años.

Se ha demostrado recientemente que los alimentos cocinados

aportan un 100% de su valor calórico al organismo.

En cambio, los alimentos crudos

reportarían solo un 30% o un 40% de su valor energético.

Este hecho, puedo tener su importancia

en el desarrollo del cerebro de los homínidos

que manejaban el fuego.

Los homínidos de la Cueva del Ángel comían grandes mamíferos

como caballos, uros, ciervos, rinocerontes, jabalíes y elefantes.

El bisonte, muy escaso en el sur de la Península,

también se encuentra como parte de la dieta humana.

Lobos, linces y osos fueron asados en el gran fuego.

A veces, hubo periodos de enorme escasez.

Pasaban periodos de hambre,

observamos cómo estos homínidos cogen una mandíbula,

aquí tenemos una mandíbula de rinoceronte adulto

que se lo han comido sin duda,

pero podemos observar como fracturan la base

para absorber el poco de médula que tenga.

Pero este comportamiento es normal,

lo hacen igual con los cuernos de bisonte, de bóvido,

también con la falange de los animales,

la fracturan por la mitad

para absorber lo poco que tiene a nivel calorífico, que es muy poco.

La imagen de los grandes cazadores que tenían abundancia

es falso, no existe.

¿Quiénes habitaron la Cueva del Ángel

durante cientos de miles de años?

Pensamos que en la sima,

donde hemos encontrado la superficie fuera de un contexto arqueológico,

hemos encontrado dientes y dos fémures

que parecen ser arcaico, pre-Neardental.

Nuestra hipótesis es que, debido a la cronología de la cueva,

pensamos que los homínidos que la ocuparon

eran preneandertales.

Semejante a los homínidos que se encontraron

en la sima de los huesos de Atapuerca.

-Son poblaciones que no han evolucionado,

que viven en su lugar, en su hábitat, bastante aislados,

puesto que no aparecen ningún elemento tecnológico novedoso.

Que eso va acompañado con Neandertal y forma parte de la cultura.

Son poblaciones aisladas, que tienen su propia cultura

y no renuncian a esa cultura para aceptar nuevos retos.

La industria lítica se encuentra tallada al modo achelense,

se han hallado más de 60 bifaces.

Algunos de gran belleza y perfecta ejecución.

Las mejores hachas de doble cara son de piedras de cuarcita,

procedentes de las terrazas del Guadalquivir.

Situadas a unos 40 kilómetros.

El problema es que el modo achelense,

muy antiguo en el registro fósil

y asociado a los homínidos anteriores,

se continúa empleando en la Cueva del Ángel

hasta tiempos recientes, hasta hace unos 100.000 años.

En ese momento, la industria típica del Neandertal,

el llamado Musteriense,

se había implantado en todo el continente europeo,

en el norte de África y en el Medio Oriente

hacía miles de años.

Esto hace pensar a los investigadores

de la Cueva del Ángel,

que las poblaciones de este yacimiento no evolucionaron.

Por alguna razón se mantuvieron en una especie de burbuja cultural.

A pesar de una ocupación tan extensa,

en el hogar y en el suelo de la habitación

no ha aparecido ningún resto humano.

Se estima que, al menos,

pudieron nacer aquí 80.000 individuos

durante los cientos de miles de años que duró la ocupación de la cueva.

Muchos de ellos morirían en el campo, pero,

¿qué ocurrió con los que murieron en la cueva o en sus inmediaciones?

Junto al antiguo abrigo,

bajo el que se encontraba el hogar y el lugar de trabajo,

se localiza una pequeña cueva que pudo servir de muladar.

Al final de esta cavidad nos encontramos algo inesperado,

un agujero la conecta con la profunda sima del Ángel.

¿Arrojarían los muertos a la sima por esta abertura?

Si así fuera, bajo los sedimentos del fondo

podría localizarse uno de los más importantes yacimientos

de Homo Heidelbergensis conocido hasta ahora.

Los espeleólogos descienden desde el mismo punto

por el que pudieron lanzarse

los restos de los homínidos fallecidos.

Lo que nos permite comprender la profundidad de la sima que,

por aquel entonces, no tenía otra entrada que la superior.

La gran potencia de los sedimentos se hace patente cuando descendemos.

En el camino encontramos restos de un conejo

que ha debido caer durante la noche anterior.

¿Qué cantidad de animales habrán corrido la misma suerte

durante cientos de miles de años?

Durante cientos de miles de años

se ha formado esta gran capa de sedimentos

bajo la cual puede haber de todo:

restos humanos, líticos de animales...

Todo lo hemos excavado pero simplemente de prospección

y casi en superficie de ese elemento ha aparecido este trozo de fémur.

Es muy robusto, estamos hablando de un homínido muy fuerte,

quizá un Preneandental.

Podría tener unos 200 o 300.000 años, quién sabe.

La sima del Ángel puede encerrar una de las mayores acumulaciones

jamás encontradas de restos fósiles de los antiguos homínidos europeos.

El tiempo dirá

si estos homínidos evolucionaron hacia el hombre Neandertal

o continuaron inmutables en su anatomía

y su vieja cultura al calor del gran fuego.

En la península Ibérica existen otros lugares

donde está acreditada la presencia de diferentes tipos humanos,

a lo largo de la Prehistoria.

Son muchos los espacios en los que se pueden detectar

diferentes culturas sucesivas en el tiempo.

En algunos de ellos,

está claro que los Neandertales pasaron primero

y los humanos modernos, los Homo Sapiens, después.

En España, se excavan yacimientos de estas características

en Cueva Antón y Rambla Perea, Murcia,

en la Cova Gran de Linya, Cataluña, y en Benzú, Ceuta.

La lista es, afortunadamente, larga.

Con el paso de las campañas habrá una mayor información

para formular hipótesis más sólidas.

Los datos van creciendo en cantidad y calidad

y cada año que pasa

aumenta el conocimiento sobre la evolución humana en España.

Nos encontramos la comarca de Guadalteba,

el final del valle del Guadalquivir y el principio del de Guadalhorce,

en la cadena costera,

y tiene un interés arqueológico muy evidente.

Cuéntame un poquito qué significa esta zona

y por qué aparece industria lítica

en un periodo tan prolongado en el tiempo.

-En esta pequeña comarca

que está entre la serranía de Ronda y la depresión de Antequera,

entre la bahía de Málaga y el valle interno del Guadalquivir,

lo que nos encontramos está claramente identificado

como un proceso histórico larguísimo que puede tener más de 700.000 años

donde hay piezas de épocas muy antiguas

fabricadas por los Homo Erectus que son del Paleolítico inferior.

-¿Qué antigüedad plantean estas piezas?

-Entre 700.000, 150.000 y 200.000 años.

Hay piezas muy claramente fabricadas por los Neandertales que ya ocupan,

además de esos territorios de los valles, las cavidades.

Ellos son los autores de este tipo de piezas

tan estandarizadas como las raederas,

las puntas musterienses...

Son cosas que se hicieron en esta comarca

con toda seguridad entre 80.000 y 40.000 años, quizá incluso más.

Y están las piezas que fabricamos nosotros, las personas,

los humanos modernos desde hace quizá 40.000 años,

que son las piezas que clasificamos como las del Homo Sapiens Sapiens.

Están vinculadas al uso de dos cuevas grandes de la comarca

como son la Cueva de Ardales y la sima de Las Palomas.

La cornisa cantábrica es rica en yacimientos con presencia humana.

Uno de estos yacimientos puede considerarse

la Pompeya de la Prehistoria por su grado de conservación.

La cueva de La Garma registra presencia humana

desde hace 175.000 años,

cuando los preneandertales de la Cueva del Ángel

estaban todavía en plena actividad.

Sus industrias líticas abarcan varios modos y cronologías.

Las piezas más antiguas,

obtenidas en la entrada actual de la cavidad,

pueden relacionarse

con los preneandertales o los Neandertales,

aunque los ejemplos más abundantes y brillantes

se asocian al Magdaleniense medio.

Esto es, a la producción lítica de hace unos 16.000 años.

Sus últimos restos son de la Edad del Bronce,

aunque los periodos relacionados con el arte parietal,

son los más interesantes.

El Ínterin,

que va desde los 40.000 años hasta los 10.000,

encierra una gran cantidad de información.

La cavidad está intacta, inalterada,

libre de la presencia humana desde hace miles de años,

especialmente, sus galerías profundas.

Aunque hay una extraña excepción que merece la pena ser mostrada.

Hace 1.400 años La Garma tuvo unos extraños visitantes.

En este siglo VII o VIII, al menos cinco varones jóvenes

entraron en una zona muy profunda, toda una proeza espeleológica,

y mucho más con los medios y miedos de la época.

Iluminaron su camino con teas de avellano

que dejaron un rastro de carbones por todo el recorrido.

En algunos lugares hicieron hogueras.

En la conocida como Sala Quinta,

encontramos los esqueletos de dos varones

perfectamente depositados en un sepulcro cavernario.

Existen otros tres cadáveres,

todos ellos pertenecen a la misma expedición

y presentan una macabra coincidencia,

les machacaron el cráneo hasta dejarlo pulverizado.

El caso se está investigando.

La cueva de La Garma fue descubierta en 1995.

Se sitúa en la Sierra de Calobro,

en el término municipal de Ribamontán al Monte.

La antigua entrada quedó sepultada hace miles de años,

lo que permitió el aislamiento

y la perfecta conservación del vestíbulo.

Estos suelos se consideran los menos alterados de Europa.

Es un sitio único en el Paleolítico europeo;

no hay ningún sitio

donde se conserve un hábitat del Paleolítica

tal como lo dejaron sus antiguos ocupantes

y a una escala como esta.

Tenemos casi 800 metros cuadrados de residuos tal como los dejaron,

con todos los restos a medio procesar,

con las cabañas en las que vivían, con los carbones,

con los indicios de la preparación de los colorantes,

todas las actividades están fosilizadas en este suelo.

Nosotros iniciamos el descenso

a través de un acceso moderno en la parte superior,

lo que nos obliga a atravesar toda la cueva

hasta alcanzar la entrada primigenia.

Durante el recorrido tenemos la oportunidad de conocer

las últimas investigaciones que se están realizando.

Las pinturas que están en el fondo de la galería intermedia,

en el tramo final de la cueva,

cuando ya no es posible seguir transitando a más profundidad.

Encontramos

el único conjunto de arte rupestre de cronología paleolítica,

que tenemos en este nivel del sistema kárstico de La Garma.

Son pinturas muy sencillas, hechas a base de discos

que están hechos con colorante rojo soplado,

aplicado mediante soplado de la pintura sobre la pared.

Y en los tres casos están sobre tres columnas estalagmíticas.

Y en los tres casos repiten la misma composición.

Son una serie de discos que están dispuestos en vertical,

superpuestos a otros.

-¿Qué datación tendrían?

-No tenemos dataciones absolutas ni relativas

en relación con estas pinturas

pero por los datos que ya conocemos de tipo de tecnologías estilistas

y, sobre todo, a raíz de las dataciones más recientes

de formaciones de calcita asociadas a ese tipo de pinturas,

podemos aventurar que estas pinturas

sean de las más antiguas

que hay en el complejo arqueológico de La Garma.

Calcitas asociadas a este tipo de pinturas iguales,

discos de colorante rojo con una disposición muy similar,

por ejemplo, en la Cueva del Castillo,

han arrojado cronologías de más de 35.000 años.

Lo cual nos retrotrae

a las fases más iniciales del arte rupestre paleolítico,

estaríamos ante uno de los ejemplos

del inicio del arte en Cantabria y en Europa.

Estas pinturas son el origen de las más de 500 unidades gráficas

que se encuentran pintadas o grabadas sobre La Garma,

con más de 100 animales y 48 manos.

Descendemos al nivel de la galería inferior,

de la que nos separa una sima de 14 m.

A unos 30 m del pie de la escalerilla

observamos el bellísimo panel del uro,

con unos 30.000 años de antigüedad.

¿Cómo se puede datar esta pintura que no tiene materia orgánica?

Aquí no podemos usar el carbono 14 porque no hay restos

de materia orgánica que podamos datar por este método.

Lo que hemos hecho es datar las formaciones estalagmíticas,

la calcita, que tapa las pinturas.

Datamos algunas formaciones calcíticas

que están por debajo de la pintura, por ejemplo, esta de aquí

que tiene por encima la pintura del teluro y megaloceros

y esta otra que está por encima.

Las formaciones más primitivas eran demasiado antiguas,

de hace unos 400.000 años, mucho más antiguas que las pinturas.

Pero estas otras formaciones que tapan la pintura

nos dieron fechas

de en torno a 24.000, 28.000 años de antigüedad,

con lo que demostraban que estas pinturas

eran mucho más antiguas de lo se pensó durante mucho tiempo

a partir de consideraciones meramente estilísticas.

Hace más de 30.000 años colocaron en el centro de esta formación

tres pinturas hechas con un tipo muy peculiar de colorante

y con una técnica muy específica de los momentos antiguos

del arte rupestre de la región cantábrica,

que es lo que se denomina el trazo tamponado.

Pueden observar que esta línea o esta otra

no es una línea continua, sino una serie de puntos

puestos al lado del otro

y forman una especie de trazo muy grueso.

Con esa técnica han pintado un uro, es decir, un toro salvaje.

Vean ustedes los cuernos en perspectiva lateral,

aquí la cara y aquí el pecho del animal.

Y otros dos animales.

Este parece ser una cabra y este otro podría ser

una cabra o un ciervo, no estamos muy seguros.

Esta no es la única fase de utilización de este panel.

En un momento posterior, probablemente al inicio

del paleolítico superior, hace más de 30.000 años,

se pintan otras dos figuras por encima de ellas,

sin respetarlas, algo que es muy habitual en el arte rupestre.

Continuamos nuestro itinerario

hasta llegar a una zona realmente curiosa,

una sala lateral de techo bajo que muestra

una extraordinaria concentración de huesos en superficie

y dos estructuras de cabañas en las que han aparecido

algunas de las mejores tallas paleolíticas europeas.

En un lugar profundo de la caverna, a unos 130 metros de la entrada,

nos encontramos en esta curiosa sala.

Sobre el suelo aparecen huesos de animales, algo distintos

a los del vestíbulo de entrada,

aparecen piezas que se estaban tallando

y sobre todo tres estructuras que marcan tres cabañas.

¿Qué hacían unas cabañas a esta profundidad de la cueva?

¿Qué era este lugar? ¿Para qué servía?

-No solo vinieron a practicar ritos vinculados con el arte rupestre,

tenemos en los techos pinturas y grabados

de la época Magdaleniense, de la que son estos suelos.

Tenemos, además, restos de tallas sobre todo de siles

con utensilios que no diferencian esta zona

de cualquier otra zona de habitación.

Encontramos también una de las mayores concentraciones

de arte mueble en soportes óseos o pétreos

que se conocen ahora mismo en la península Ibérica

y podríamos decir en Europa occidental.

Además no solo tenemos testimonios de actividades

sobre objetos muebles, sino que hubo un trabajo muy intenso

que debió de llevar una inversión en horas de trabajo

y en número de personas porque toda esta zona de la cueva

fue intensamente modificada para organizar el espacio.

Hicieron al menos dos grandes estructuras de hábitat,

que no fuera el mejor lugar para vivir dentro de la cueva,

pero es una manera de segmentar el espacio de la cueva,

en este caso las cabañas.

Ha sido preciso un trabajo minucioso para inventariar

todo el material del suelo sin alterar su posición inicial.

¿Cómo estáis estudiando los huesos y qué tipo de huesos aparecen?

¿Son distintos a los del vestíbulo? ¿Pueden significar algo?

-El método de estudio que realizamos aquí

está adaptado al tipo de yacimiento.

Como no es una excavación a luz no se saca el material al exterior

y lo que hacemos es traer el laboratorio aquí dentro.

En primer lugar hemos hecho una planimetría de toda la sala

y después con esos planos localizamos cada hueso de ese plano

y lo estudiamos.

Nos traemos la lupa y aquí hacemos lo que haríamos en el exterior.

Determinamos la especie, la parte anatómica,

miramos si tiene trazas, lo documentamos con fotografía

y lo volvemos a depositar en su sitio,

porque previamente le hemos hecho una fotografía

para poder localizarlo en el mismo sitio.

La especie que domina es el ciervo,

hay también algo de cabra, bos y también caballo.

En cambio en esta sala domina el caballo.

Sobre todo aparecen restos de caballo, como dijo Roberto.

Aparece un cráneo casi completo,

que no se conserva en otro sitio de la cueva.

Además aparecen restos de carnívoros,

lo que no era tan habitual.

En la estructura de cabaña más antigua

han aparecido huesos de oso, león y hiena,

que podían indicar algún tipo de ritual.

Es difícil hablar de la intencionalidad

por la que se trajeron aquí estas especies.

La hiena y el oso son un poco anteriores,

no son contemporáneas.

Sí que están aquí, posiblemente las trajeron de otras partes,

pero eso no los cazaron,

recopilaron esos huesos en algunas partes.

El león, en cambio, sí que podemos decir

que es del mismo periodo

y que lo aportaron ellos al yacimiento. ¿Por qué?

Hace pensar que, sobre todo, los carnívoros no se suelen consumir

porque la carne no tiene un buen sabor,

entonces podría pensarse

que se ha hecho otra cosa diferente con ellos

que difiere del uso alimenticio que seguramente hicieron del caballo

o de los otros restos de animales herbívoros que hay aquí.

La Garma, además de su belleza natural y geológica,

el registro de su prolongada ocupación humana,

sus bellísimas pinturas y su misterio,

nos ha regalado un espectacular arte mueble.

Piezas talladas en hueso, con una delicadeza y esmero

que demuestran el alto grado de maestría artística

que alcanzaron los antiquísimos habitantes de La Garma.

Dejamos atrás la sala quinta, y una huella paleolítica,

perfectamente limitada sobre el barro,

llama nuestra atención.

Es difícil estimar cuándo quedó impresa.

Al llegar a la sala novena,

la más profunda de la galería inferior,

un estruendo nos sobrecoge.

Al fondo de un precipicio

discurre el tramo subterráneo del río Fuentecuevas

antes de verter sus aguas al exterior.

La altura del abismo nos impide ver el cauce subterráneo.

El rumor de la corriente parece traer voces lejanas.

Al lado del barranco, 30.000 años atrás,

unos hombres dibujaron sus manos en las paredes

mediante la técnica del pulverizado en negativo.

La fuerza expresiva de la composición

resulta estremecedora, un grito en el silencio.

Deshacemos parte del camino recorrido

para acercarnos a la gran sala del vestíbulo.

Llama la atención la visión de bastones de mando tallados,

que quedan a simple vista junto a herramientas de sílex.

Sobre una de las paredes destaca un llamativo mural,

que nos muestra un caballo magdaleniense.

Queda comprobado que los hombres de la antigüedad

pintaban también en los lugares que habitaban.

Siempre que hay algo que no se sabe lo que es,

se suele decir que es religioso o ritual.

Bien, eso hemos comprobado que no es así por diversos motivos.

El más importante de ellos

es porque las representaciones no aparecen solo en sitios escondidos,

sino que aparecen al aire libre, en sitios de paso, de vivienda, etc.

Y, por tanto, ese misterio,

esta mística de lo oculto y de lo difícil,

no se produce en muchísimos casos.

Y en la mayor parte de los casos

que podríamos conocer en el arte Paleolítico, llamado así,

no tendría nada que ver con el misterio ni nada semejante.

Arqueomanía - Dossier 2

27:01 13 jul 2018

El desarrollo de los primeros cerebros humanos.
- La salida del homo de África.
- La evolución euroasiática.
- Uso primitivo del fuego.

Histórico de emisiones:
13/10/2013

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- La salida del homo de África.
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13/10/2013

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  1. Álvaro Porras García

    Esa Ceci xdxdxd

    31 may 2020
  2. Álvaro

    Esa Ceci buena xdxxdxd

    31 may 2020

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    27:04 27 may 2020 La llegada de los visigodos y la posible constitución de un reino peninsular es uno de los episodios de la tardoantigüedad que vamos a desmenuzar en un capítulo que también mostrará los restos materiales de Bizancio en el viejo solar de Hispania.

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    26:00 20 may 2020 Una de las arqueologías que más interés despiertan, que son más populares, es la denominada arqueología bíblica. Manuel Pimentel muestra sus rasgos principales en un capítulo rodado en varios países de Oriente Medio y África.

  • La huella imborrable

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    29:00 13 may 2020 La arqueología, que empezó como una disciplina hermana de la historia del arte y del estudio de antigüedades, es cada vez una ciencia que emplea muchas herramientas de la ciencia de vanguardia. La genética es una de ellas, pero no la única. Yacimientos como La Beleña de Cabra, Pinilla del Valle o Valencina de la Concepción ocuparán un espacio destacado en el capítulo que contará con la participación de Juan Luis Arsuaga, Enrique Baquedano, Dimas Martín Socas o Germán Delibes, entre otros destacados profesionales.

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    29:29 06 may 2020 Arqueomanía viaja hasta la Campania italiana para aclarar que sucedió durante la explosión del Vesubio del 79 d.C. en las ciudades de Herculano y Pompeya.

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    28:22 29 abr 2020 Manuel Pimentel viaja al corazón de Anatolia tras la pista de la misteriosa civilización hitita. Hatussa, Yazilikaya o Alaça Hoyuk son escenarios inigualables para comprender cómo se forjaron los primeros grandes imperios de la Antigüedad.

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    29:09 22 abr 2020 Los yacimientos de Kharaysin en Jordania y Gobeklitepe en Turquía son los dos casos más antiguos en los que se documentan las primeras formas de civilización. Gobeklitepe además ha abierto una posibilidad en el horizonte de los estudios del origen del neolítico: las comunidades de cazadores recolectores se hicieron sedentarias por su vínculo con lugares religiosos. Los yacimientos de Kharaysin en Jordania y Gobeklitepe en Turquía son los dos casos más antiguos en los que se documentan las primeras formas de civilización. Gobeklitepe además ha abierto una posibilidad en el horizonte de los estudios del origen del neolítico: las comunidades de cazadores recolectores se hicieron sedentarias por su vínculo con lugares religiosos.

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