Presentado por Nacho Clemente y dirigido por Manuel Pimentel, 'Arqueomanía' aproxima a la audiencia un amplio espectro de temas: desde el nacimiento del neolítico en Anatolia a la caída del Califato de Córdoba, pasando por las Guerras Púnicas, el mundo celtibérico o los últimos días de Pompeya y Herculano. La temporada se ha rodado durante diez meses en España y otros países.

El programa cuenta con expertos como Enrique Baquedano, Juan Luis Arsuaga, Juan Francisco Gibaja, Mario Mineo o Carolina Aznar.

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Para todos los públicos Arqueomanía - El Califato de Al-Ándalus - ver ahora
Transcripción completa

La Mezquita de Córdoba, tan hermosa como enigmática,

custodia los grandes secretos de Al-Ándalus.

Un Al-Ándalus que alcanzaría su esplendor

bajo el Califato de Córdoba,

cuyo origen, apogeo y decadencia vamos a conocer.

Me encuentro en el eje del poder Humeya

de la ciudad de Córdoba.

A mí derecha, el palacio emiral y califal.

A mi izquierda, la gran mezquita. Y me encuentro, en este momento,

sobre lo que fue un puente, un sabat que unía

el palacio con la mezquita.

Sobre él, oculto, pasaba el califa hasta su lugar de privilegio

para la oración dentro de la gran mezquita.

El Califato Omeya de Córdoba supuso el esplendor de Al-Ándalus.

Queremos conocer la historia, el brillo y la decadencia

de estos omeyas hispanos.

Y para comenzar la historia tenemos que trasladarnos lejos.

Me encuentro en los baños de Qusayr Amra,

el castillo que ordenaron erigir los califas omeyas de Damasco.

En los años de sus construcción,

nacería el príncipe Abderramán, que en el 750

tuvo que huir para salvar su propia vida

con destino a Al-Ándalus.

Comenzaba la maravillosa historia de los omeyas cordobeses.

Los baños de Qusayr Amra

pertenecían al ámbito privado del califa,

no se trataba de un espacio público.

Por eso, al ser un lugar de deleite,

se permitía la representación humana.

Incluso pueden verse desnudos femeninos.

La dependencia estética de Roma

y del primer Bizancio es más que evidente,

aunque también hay influencias persas.

Esta edificación tan singular,

que está siendo restaurada por italianos y españoles,

posee, además, la peculiaridad de mostrar

en una de sus cubiertas a los monarcas

que entonces dominaban el mundo.

Curiosamente, aparece Roderik, Rodrigo,

rey de los visigodos.

Igualmente el artista plasmó

ciclos cinegéticos y mapas astrales.

La edificación civil de los omeyas es de una gran originalidad

y clave para comprender los valores y costumbres

de esta dinastía fundamental

en el nacimiento y expansión del Islam.

En 750, los abasidas arrebataron el poder a los Omeyas de Damasco

y trasladaron la sede califal a Bagdad.

Los abasidas asesinaron a toda la familia omeya

y solo Abderramán, con apenas 20 años,

logró escapar con vida.

Tras una epopeya por el norte de África,

en 755 se encontraba en Ceuta,

frente a las orillas de la antigua Hispania visigoda,

desangrada por las luchas internas.

Pasear por la orilla del Guadalquivir en Córdoba

nos sumerge en el corazón del Al-Ándalus.

Y dentro de esta historia, si hay apellidos propios

son los de los omeyas.

Los omeyas llegan a Al-Ándalus a través de un personaje

que tiene una trayectoria azarosa de una película de Hollywood,

que es Abderramán al-Dájil,

Abderramán, el recién llegado a Al-Ándalus.

Abderramán I. Abderramán I.

Y llega a Córdoba y la elige como centro de ese poder

que empieza a constituirse en la Península Ibérica,

pero sin arrogarse con la condición de califa

porque, en principio, se dije hijo de califas

pero no toma tal consideración, sino que fue un emirato,

es decir, un poder político que prescinde del califato

porque entiende que este es un salto cualitativo

de una enorme dimensión.

Ya tenemos una primera parte de Al-Ándalus:

el emirato de Abderramán I, el emigrado...

Efectivamente. En el año 756 se instala en Córdoba

y, a partir de ahí, ya construye un poder dinástico muy sólido,

y tiene pretensiones de ocupar toda la Península Ibérica

y con proyección hacia el norte de África.

Sienta el inicio del poder de los omeyas

que fueron califas en Oriente

y que en Al-Ándalus edifican una nueva dinastía.

Cuando en el año 717 se trasladó a Córdoba,

la capital de Al-Ándalus,

comenzó la acuñación de los denominados

dinares bilingües o dinares andalusíes.

Como su denominación indica,

están escritos en dos lenguas: latín y árabe.

Son la prueba evidente de un periodo de transición.

La formación de Al-Ándalus no fue un proceso rápido ni sencillo.

Resulta complejo mostrar vestigios materiales

de aquellas primeras décadas de penetración islámica.

En el subsuelo de Toledo,

justo debajo de la Mezquita de Tornerías,

un edificio con una poderosa fábrica

se ha convertido en un dilema para los arqueólogos.

Conocíamos que el edificio albergaba una mezquita monumental,

bastante impresionante por cierto,

y luego, en su planta sótano,

unos arcos de granito también bastante monumentales.

El problema es que siempre ha sido interpretado

como una cisterna romana.

Un edificio de estas características con esta potencia

se asociaba con un tipo de edificación monumental

que tenía que ver con el agua, con el acopio de agua.

Cuál fue nuestra sorpresa que, al iniciar los cortes,

averiguamos que ni se trataba de una cisterna

y que tampoco era un edificio de época romana.

Estaríamos hablando de un edificio

en torno al sigo VII, siglo VIII,

preferentemente incluso primeras décadas del siglo VIII.

Por lo tanto, estaríamos ante un edificio "paleondon", sí.

La antigua sociedad hispanovisigoda, progresivamente,

se va convirtiendo a la nueva Fe, el islam.

Sin embargo, una parte de ella

decide sus antiguas creencias cristianas,

dando pie al fenómeno mozárabe.

El fenómeno mozárabe se manifiesta con fuerza

durante los primeros siglos de Al-Ándalus.

Hasta la llegada de los Almohades, a finales del siglo XII,

se mantienen más de 30 diócesis católicas

en Al-Ándalus.

El árabe se va imponiendo como lengua culta,

y el romance de Al-Ándalus,

el llamado romandalusí,

es utilizado por la mayoría de la población.

La Córdoba califal se convirtió en la ciudad más importante

de toda Europa y del Occidente del islam.

Muestra de este poderío

es su bellísima, su enorme, su impresionante mezquita.

Sumergirse en su penumbra, pasear por su bosque de columnas

supone no solamente una inmersión en el tiempo,

sino también una onda experiencia espiritual y emocional.

Durante el siglo VIII, comienza la construcción

de uno de los grandes símbolos de Al-Ándalus:

la Mezquita Aljama de Córdoba.

Córdoba, como medina,

necesitaba una mezquita del viernes para realizar la oración semanal.

La mezquita de Córdoba sumó varias ampliaciones

a lo largo de su historia,

llegando a una capacidad, en época de Almanzor,

de hasta 40 000 fieles.

Una de las cosas que más sorprende cuando paseamos

por las partes antiguas de la mezquita

es que no hay dos columnas iguales, son diferentes.

Es una reutilización de elementos del pasado

probablemente romanos, ¿no?

Es que estamos en la capital de la Bética,

una de las ciudades más romanizadas.

Y a parte, para el mundo musulmán,

la apropiación de esos elementos tiene carga simbólica,

porque es un elemento de prestigio para darle mayor valor

a una obra artística como esta.

Y además, la Mezquita de Córdoba representa

toda la tradición hispánica.

La mezquita de Córdoba, en la actualidad mezquita―catedral,

simboliza toda la fuerza del nuevo poder.

El bosque de columnas, los arcos adovelados,

el paroxismo geométrico al que empuja su Mirhab,

nos deja delante de grandes arquitectos

y de no menos grandes alarifes.

La mezquita es el orgullo,

primero de los emires y luego de los califas.

Su juego de luces y sombras, su armonía, sus diagonales...

Todo en ella rezuma conocimiento y trascendencia.

Estamos en un enclave realmente privilegiado.

Nos situamos al sur de la mezquita, por el antiguo puente romano

que atraviesa el Guadalquivir. Esto del norte y del sur

nos remite a la orientación de esta mezquita,

que es única y singular, ¿no?

Sí, es un tema historiográfico muy candente

el tema de la orientación.

Todas las mezquitas están orientadas a la Meca,

existe una palabra en castellano para eso, "alquibla",

y ese muro es el muro de la "alquibla".

Pero esta mezquita no guarda la orientación canónica.

Y hay distintas hipótesis, pero no está nada claro todavía

la resolución de ese gran enigma historiográfico.

En todo caso, la mezquita es un templo claramente musulmán

que puede estar, o no, sobre una iglesia.

Pero que, en todo caso, refleja lo que son los elementos

de un templo musulmán.

Sin estar orientado a la Meca. Efectivamente.

Sin guardar lo que es la "alquibla" canoníca.

Los primeros dos siglos de Al-Ándalus

presentan un elevado grado

de inestabilidad política y territorial.

El emirato de Córdoba no consigue la unidad de toda la península

porque, en numerosas ocasiones,

se plantean revueltas de la aristocracia

o de algunas ciudades,

a pesar de contar los emires

con el apoyo de las antiguas élites

y del clero cristiano, en ocasiones.

Una de las grandes revueltas,

una verdadera fitna o guerra civil,

fue la protagonizada por un personaje

que todavía no ha sido desvelado en su totalidad.

Hablamos de Omar Ben Hafsún y su rebelión,

que a punto estuvo de destruir el emirato de Córdoba.

La rebelión de Omar Ben Hafsún

duró casi medio siglo

y se extendió por gran parte de Andalucía.

El núcleo principal estaba en la actual provincia de Málaga,

a pesar de que la capital y su alcazaba eran fieles al emir.

El Castillejo de Quintana en Pizarra, Comares,

y sobre todo Bobastro,

fueron plazas inexpugnables durante décadas.

Bobastro fue la ciudad que erigió Omar Ben Hafsún,

una construcción "ex novo".

Esta soberbia iglesia de Bobastro sumerge en una duda fundamental.

¿Bobastro es como un enclave cristiano

dentro del emirato cordobés?

Es un lugar absolutamente complejo, donde convergen

muchísimos elementos que se están fraguando

en Al-Ándalus. Omar Ben Hafsún es un personaje

de una enorme complejidad

que nace musulmán, de una familia muladí

de origen cristiano, quizá procedente

de la serranía de Ronda.

Se convierte al cristianismo a finales del siglo IX

y que se hará chií a partir del año 912.

Vuelve a ser musulmán. Vuelve a serlo,

y parece que muere como musulmán.

Es un personaje muy complejo.

¿Y estos cambios de religión a qué de debían?

¿Interés político para ganarte a todos,

primero a la población cristiana en su base rural

y después a alguna potencia musulmana?

Sí. Lo que el va buscando son legitimidades,

la legitimidad interior, que puede venir dada

por su conversión al cristianismo, y una legitimidad exterior,

que va buscando, precisamente, poderes musulmanes

que se opongan a los omeyas. Es un juego de legitimidades

muy interesante.

Pero esto es un enclave cristiano.

Estamos en un convento, un monasterio.

Sí. Estamos, evidentemente, en una iglesia,

los elementos son propios de una iglesia,

en un convento fortificado, como se le llama,

rodeado de murallas, con las estancias de los monjes

y, en el centro, lo que es una iglesia

que estaba fuera de Bobastro. Con su ábside característico.

El ábside, que es de arco de herradura.

Es un modelo que se repite arriba con la iglesia que se descubrió

en el año 2001.

Es decir, él es un constructor de iglesias.

Bobastro, a parte de una fortificación,

un nido de águilas inexpugnable, tenía corona de religión, ¿no?

Efectivamente, es un lugar, evidentemente,

como dicen algunos juristas árabes,

un lugar de gente que no profesa el islam,

gente que no participa del islam.

Los emires también tuvieron problemas serios

en lugares como Toledo y toda la Marca Media.

Abderramán III, tras terminar con la revuelta de Bobastro,

tenía planes muy ambiciosos.

Quizás se haya encontrado la primera evidencia

de su proyecto de ciudad palatina.

Esta mezquita es el intento de creación

de una ciudad palatina, de una ciudad áulica,

en un momento en el cual la revuelta del líder Hafsún

se ha extendido, ya no esta vivo pero sí sus hijos.

Y él quiere hacer presente al estado omeya

en este territorio de la Fitna,

en este territorio de la sublevación,

mediante la construcción de una ciudad.

De hecho, en una crónica,

como es el "Mutabik quinto", de Ibn Hayyan,

se habla de la construcción de la Amaya,

de una ciudad que se llamará Al-Medina,

en un distrito que se llamará la Amaya,

muy cerca de Bobastro,

como uno de los contrabaluartes de Bobastro,

una gran ciudad de la propaganda

frente a los rebeldes de Bobastro,

al frente Omar Ben Hafsún y sus descendientes.

En realidad, alrededor de la mezquita no hay nada,

exclusivamente la mezquita.

La hipótesis que yo planteo es que Abderramán III

quiere construir una ciudad frente a Bobastro

y planifica, en un principio, la mezquita, la diseña,

pero después abandona el proyecto porque la Fitna de Hafsún

termina antes de su proclamación como califa.

Después, tiene la idea de construir una ciudad junto a Córdoba

de mayor envergadura, como es Medina Azahara.

Esta mezquita, de alguna manera, es el proyecto, el diseño,

de lo que que después será la gran ciudad palatina

de Medina Azahara.

En el año 929, Abderramán III,

ante la expansión chií en en Ifriqiya

y su califato fatimí,

decide proclamarse Amir al Muminím,

Príncipe o Comendador de los Creyentes.

Eso lo convierte el líder religioso y líder político del islam.

El apogeo de Al-Ándalus se da en el califato

con Abderramán III, y bajo su reinado,

su califato, la extensión de Al-Ándalus fue enorme.

¿Cuál sería su frontera norte?

Y los tampoco conocidos, como son los dominios

del califato de Córdoba sobre gran parte de África.

Es el momento de máximo apogeo territorial de Al-Ándalus

porque alcanza el norte de la península,

salvo los núcleos cristianos,

que son los que protagonizarán después ese gran avance,

y por el sur, ocupa todo lo que es el Magreb Extremo,

es decir, parte de la actual Argelia y casi todo Marruecos,

llegando a los confines del Sáhara.

Hablamos de un poder que se extiende

por centenares de miles de kilómetros cuadrados,

y donde se entiende que la autoridad reside

en ese califa, en Abderramán III,

que tiene un protagonismo fundamental

opuesto a los chiíes, a los fatimíes

que están establecidos en Túnez y que son los rivales

que compiten por el dominio político sobre el norte de África,

a través de tribus intermedias.

Durante un tiempo, el califa estuvo políticamente

más preocupado de su lucha con el otro califato fatimí

que con los reinos cristianos. Sí. En algún momento,

el califa se enfrentó al otro califato chií,

igualmente legítimo, que está pugnando

por el dominio sobre el norte de África

a través de esas tribus que se ponen del lado de los omeyas

o del lado de los fatimíes.

Más allá de sus corrientes fundamentales,

el sunismo y el chiismo,

existen en el seno del islam multitud de escuelas coránicas,

ritos y cofradías, como las sufíes o las drusas.

Algunas mezquitas históricas del Creciente Fértil

albergan esta complejidad esencial.

Ésta es la Gran Mezquita de Diyarbakir,

Ulu Camili, construida en 1091 por Malik Shah,

gobernante selyúcida que terminó sus días bajo una daga ismailí.

El Viejo de la Montaña no se andaba con chiquitas.

El edificio se inspira

en la Gran Mezquita Omeya de Damasco.

Se construyó sobre una mezquita previa del siglo VII

que, a su vez, había sido construida

sobre la Iglesia de Santo Tomás,

una de las primeras de la Historia.

En su patio pueden contemplarse columnas del teatro romano.

Está considerada por muchos

como el quinto lugar más sagrado del islam.

En la Península Ibérica,

el califato durante su esplendor no tuvo rival.

Se extendió por la práctica totalidad del territorio

y fue el verdadero motor de todo acontecimiento.

Fundaciones como Medinaceli o Gormaz lo prueban.

Su capital, Córdoba, en el siglo décimo

no tenía parangón en ningún lugar de Europa.

Ni por extensión, ni por población ni por civilización.

Era la medina principal de Al-Ándalus

y se convirtió en una metrópolis

con dos grandes centros urbanos más:

Madinat al Zahira y Madinat Al Zara,

la célebre Medina Azahara.

De alguna manera, Medina Azahara es como el Versalles

de Abderramán III. Una ciudad que se construyó

fuera de Córdoba y que tenía el facto del poder,

los grandes palacios, el gran Salón Rico,

pero también unos bellísimos jardines

en los que pasear.

En Medina Azahara, el mito se confunde

con la historia.

Por ejemplo, la leyenda nos habla que esta alberca,

que hoy está llena de agua y en aquel momento también,

en verdad decían que tenía mercurio, de azogue,

para que el sol se reflejara

e iluminara la gloria del califa.

La leyenda engrandece, aún mas, la realidad de Medina Azahara.

La ciudad palaciega bien pudiera estar inspirada

en modelos clásicos como la Villa Adriana de Roma.

Es una ciudad residencial, cortesana,

diseñada para el deleite y la admiración.

Recientemente se ha excavado su Plaza de Armas,

lugar de celebración de los grandes fastos

y paradas militares.

Es bastante probable que el califa subiera

a lo alto de la puerta de la Plaza de Armas

para despedir al ejército.

El efecto de engrandecimiento de su persona es evidente.

El protocolo con las embajadas extranjeras

era célebre en todo el mundo.

¿Cómo serían en este Salón Rico esas grandes recepciones

a monarcas o embajadores de otras potencias?

Los estudios sobre el ceremonial nos dicen que este era el lugar

donde el califa recibía a todos los embajadores

y donde, además, se celebraban las dos grandes fiestas religiosas

anuales del mundo islámica.

Sabemos que el califa entraba por esa puerta,

su familia, los altos dignatarios del estado,

entraban por esa otra.

Y la embajada era la única

que accedía al edificio frontalmente.

El califa estaba situado sobre una especie de mueble

y desde ahí sentado, en posición de majestad,

iba rodeándose,

se disponían de derecha a izquierda, siguiendo las alineaciones,

probablemente de las mismas naves.

Por una parte, su familia directa, sus hermanos,

el primer ministro,

los altos funcionarios de la policía...

De manera que la imagen de esa ceremonia

era la imagen de la estructura político-administrativa

del estado omeya.

Pero Medina Azahara no fue el único tipo de ciudad "ex novo"

levantada durante el califato.

En la profundidad de un bosque antiguo,

entre las actuales provincias de Toledo y Cáceres,

se encuentra la llamada Medina Vascos,

todo un enigma para los arqueólogos desde hace 40 años.

Ricardo Izquierdo es quizás quien mejor la conoce.

Es un yacimiento de cronología islámica,

que se construiría en época emiral

pero que el amurallado se terminaría

en época califal.

No sabemos muy bien por qué eligen este sitio

para construir

estas estructuras que hoy en día vemos,

es decir, la muralla, la Alcazaba, más otros restos arqueológicos.

Hay un arrabal con los restos de unos baños,

hay dos cementerios.

Y en el modelo, digamos, por así decir,

de ver el esquema, la estructura de una ciudad islámica, ¿no¿

Europa no hubiera sido la misma, el mundo no sería el mismo,

sin la labor de los sabios andalusíes

y los monarcas que los sostuvieron y promovieron.

Hay muchísimos elementos que, además, dan idea

de cuál fue la gran cultura y cuáles son, además,

muchos elementos simbólicos que vamos viendo en piezas.

Por ejemplo, este capitel

que es maravilloso. Bellísimo.

Es único, bellísimo.

Un capitel, podrimos decir canónico

de la época del califato del siglo X,

que está hecho con trépano, de avispero, como se dice

aquí en Córdoba.

Y su singularidad es que representa a cuatro músicos,

cada uno en una de sus caras.

Bueno, representar en época islámica figuras humanas

pues no es usual,

pero sí existen algunos elementos que encontramos en Córdoba

con representaciones humanas.

En Madrid, en el Museo Arqueológico Nacional,

se ha celebrado la exposición

"Las Artes del Metal en Al-Ándalus".

La influencia califal es innegable.

Hay una hibridación, lo tenemos en algunas piezas

del la exposición que lo reflejan. Es decir, tipologías o elementos

que son herederos de ese pasado romano y visigodo

y, por otro lado, elementos que ellos traen

desde Oriente.

A su vez, desde Oriente la influencia es doble.

Por un lado, la bizantina, del Imperio Bizantino,

y el Imperio Persa Sasánida.

Lo que sí sucede en Al-Ándalus,

aunque sí tenemos esa herencia del pasado,

se le da una innovación, un giro. Es decir, se actualiza

podemos decir.

La crisis de legitimidad del califato,

al morir Al Hakam II

y tener como heredero a Hisam II, que era menor de edad,

aupó al poder a Almanzor el Victorioso,

un personaje de gran personalidad,

crueldad y habilidad política.

Todavía se oyen sus leyendas en el Duero.

Almanzor comandó más de 50 expediciones

contra los reinos cristianos del norte.

Saqueó Barcelona

y fundió las campanas de la misma Compostela.

Pero ¿cuál era su origen?

Siempre se pensó que provenía de Torrox,

pero en realidad no es de esa zona de la que proviene

dentro de las tierras malagueñas,

sino de aquí, de Cortes de la Frontera.

Esto se debe a un fallo que cometió, o una mala lectura

que cometió el arabista Francisco Javier Simonet

en el siglo XIX,

quien, al leer las fuentes árabes, pensó o estableció

que el lugar del nacimiento de Almanzor sería Torrox

y no Cortes de la Frontera.

El califato fijó sus fronteras con los reinos cristianos

al norte de la actual provincia de Soria.

Y para defender esta frontera, ordenó erigir

el amenazante, el colosal Castillo de Gormaz

que vamos a conocer.

Por las paredes de estas ruinas reverbera el eco

de la voz del general Gálib.

El general Gálib fue un auténtico genio militar

del califato por antonomasia

y verdadero artífice de este castillo.

Gálib tendría un trágico final en manos del que fue su yerno

y principal protegido: el dictador Almanzor.

Y al inicio del verano, durante muchos años,

por esta puerta del castillo saldrían los ejércitos califales

de Almanzor para devastar campos, destruir ciudades,

tomar prisioneros y rehenes y obtener ricos botines.

Eran las conocidas como "razia" que, durante décadas,

aterrorizaron a los reinos cristianos del norte.

La figura de Almanzor despierta todavía

el miedo en los niños de la vieja frontera del Duero.

Pero aquella época de dominio militar

del norte fue efímera.

Los hamudíes fueron califas reconocidos

por amplios sectores de Al-Ándalus y el Magreb,

no resultaron un fenómeno tan efímero

como en principio pudiera parecer.

Es verdad que nunca contaron con el apoyo de Sevilla,

fiel seguidora de los omeyas,

pero eso no fue óbice para que en Córdoba primero

y en Málaga después

se estableciera un califato ampliamente reconocido

en diversos territorios del islam.

En la historia de la humanidad existe una ley de hierro

que se cumple siempre de forma inexorable:

a todo imperio le llega su fin.

También el califato, que fue tan rico, tan poderoso,

tan esplendoroso, le llegó su final.

¿Cuándo y cuáles fueron sus razones de decadencia?

A partir de la década de los años 70,

cuando Almanzor toma un poder absoluto

en Al-Ándalus,

y empieza a hacer las funciones de un califa

sin ser califa.

Y todas esas fricciones van a dar como resultado

que cuando desaparezca Almanzor,

cuando desaparezca esa figura tan emblemática,

el sistema comience a mostrar todas esas disfuncionalidades

que terminarán con el surgimiento del Reino de Taifas.

Distintos omeyas proclaman el califato en su persona

y eso provoca un verdadero desorden, un verdadero caos institucional,

y esa crisis institucional viene acrecentada

por la llegada de otros califas que se consideran también

legítimos, que son los hamudíes que venían del norte de África,

que viene también a reivindicar el califato.

Y termina colapsando completamente en el año 1031.

Estos hamudíes tuvieron sede en Málaga.

Efectivamente, la sede del Califato Hamudí

fue la ciudad de Málaga.

Es la sede de ese califato que quiere ordenar un poco

la situación, pero también viene a contribuir

a esa situación de inestabilidad por la que pasa Al-Ándalus

en esos años iníciales del siglo XI.

No es un califato como el de los tiempos de Al Hakam,

carece de su brillo y poderío,

pero hay que tenerlo en cuenta para explicar el fin de Córdoba

y la formación de las taifas.

El Califato se disolvió en los reinos de Taifas

pero el esplendor cultural de Al-Ándalus

daría muestras inigualables durante todo su milenio.

Pero ya se trataba de un poder con los pies de barro.

Como le ocurre a todos imperios, al Califato Omeya de Córdoba

le llegó su fin,

pero la arqueología nos ha permitido conocer

el sueño de belleza con el que erigieron

Medina Azahara, prueba inequívoca de su poder y esplendor.

Arqueomanía - El Califato de Al-Ándalus

29:21 03 jun 2020

Una de las épocas de mayor poder y brillo de los reinos peninsulares fue la del Califato Omeya. Con capital en Córdoba, controló la práctica totalidad de la península, teniendo legitimidad en amplias zonas del Magreb y el África Subsahariana.

Una de las épocas de mayor poder y brillo de los reinos peninsulares fue la del Califato Omeya. Con capital en Córdoba, controló la práctica totalidad de la península, teniendo legitimidad en amplias zonas del Magreb y el África Subsahariana.

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  1. Jose A. C.

    Gracias a todos y cada uno de los que hacéis posible Arqueomanía. Es un auténtico privilegio poder disfrutar de vuestro trabajo.

    06 jun 2020
  2. Nicolás Outeda

    Canelita en rama. Ambrosía. Muchas gracias, Don Manuel. Extraordinaria idea la de transcribir los documentales. Gracias, gracias, gracias.

    04 jun 2020

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    29:00 13 may 2020 La arqueología, que empezó como una disciplina hermana de la historia del arte y del estudio de antigüedades, es cada vez una ciencia que emplea muchas herramientas de la ciencia de vanguardia. La genética es una de ellas, pero no la única. Yacimientos como La Beleña de Cabra, Pinilla del Valle o Valencina de la Concepción ocuparán un espacio destacado en el capítulo que contará con la participación de Juan Luis Arsuaga, Enrique Baquedano, Dimas Martín Socas o Germán Delibes, entre otros destacados profesionales.

  • Herculano

    Herculano

    29:29 06 may 2020

    29:29 06 may 2020 Arqueomanía viaja hasta la Campania italiana para aclarar que sucedió durante la explosión del Vesubio del 79 d.C. en las ciudades de Herculano y Pompeya.

  • La forja de los imperios

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    28:22 29 abr 2020

    28:22 29 abr 2020 Manuel Pimentel viaja al corazón de Anatolia tras la pista de la misteriosa civilización hitita. Hatussa, Yazilikaya o Alaça Hoyuk son escenarios inigualables para comprender cómo se forjaron los primeros grandes imperios de la Antigüedad.

  • Primeras civilizaciones

    Primeras civilizaciones

    29:09 22 abr 2020

    29:09 22 abr 2020 Los yacimientos de Kharaysin en Jordania y Gobeklitepe en Turquía son los dos casos más antiguos en los que se documentan las primeras formas de civilización. Gobeklitepe además ha abierto una posibilidad en el horizonte de los estudios del origen del neolítico: las comunidades de cazadores recolectores se hicieron sedentarias por su vínculo con lugares religiosos. Los yacimientos de Kharaysin en Jordania y Gobeklitepe en Turquía son los dos casos más antiguos en los que se documentan las primeras formas de civilización. Gobeklitepe además ha abierto una posibilidad en el horizonte de los estudios del origen del neolítico: las comunidades de cazadores recolectores se hicieron sedentarias por su vínculo con lugares religiosos.

  • Pirineos

    Pirineos

    28:43 15 abr 2020

    28:43 15 abr 2020 Manuel Pimentel plantea un problema cuya solución requerirá de un viaje por uno de los lugares más duros de la península: los Pirineos. La cuestión es: ¿se puede documentar actividad prehistórica en las grandes cordilleras peninsulares?. Vamos a buscar los lugares en los que se puede documentar la primitiva presencia humana. Atravesaremos el Sobrarbe y mismísimo Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido.

  • La tumba de Boadbil

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    28:55 19 jul 2019

    28:55 19 jul 2019 La Alhambra es el escenario en el que Manuel Pimentel comienza sus pesquisas para localizar los restos de Boabdil, último Rey de Alándalus. Desde sus salones de ensueño, desde su arquitectura sin par, narra la vida del último monarca nazarí. Granada era la perla de la corona de Alándalus y su entrega recayó en un hombre joven, en un rey que no llegaba a los treinta años. Boabdil ha pasado a la Historia como un ser desdichado, pero lo cierto es que dejó España muy joven para vivir cuarenta años en el Magreb. ¿Qué fue de su vida?

  • 29:32 12 jul 2019 El descubrimiento de un sarcófago con inscripciones medievales en la iglesia de San Fermo de Verona puso a un equipo de investigación tras los pasos de Arnáu de Torroja, Gran Maestre del Temple fallecido en 1184 en la ciudad italiana a su regreso de Tierra Santa. En la catedral de Tarragona, reposan otros restos mortales, los de Guillem de Torroja, el hermano del maestre. En este episodio detectivesco tratamos de aclararlo con el trasfondo de las cruzadas y el Santo Grial.

  • El rey lobo

    El rey lobo

    28:12 05 jul 2019

    28:12 05 jul 2019 ¿Es posible que los pueblos íberos tuvieran un monarca llamado el Rey Lobo? Manuel Pimentel trata de aclararlo a través de una investigación que recorre varios yacimientos ibéricos.

  • Celtas

    Celtas

    28:13 28 jun 2019

    28:13 28 jun 2019 El noroeste peninsular es el territorio natural de expansión de la cultura castreña. Esta cultura se asimiló tradicionalmente a los celtas, ¿pero podemos estar seguros? Manuel Pimentel recorre el mapa celta y celtíbero de la península ibérica para aclarar el origen cultural y la expansión de los celtas.

  • En busca de Tartessos

    En busca de Tartessos

    27:48 21 jun 2019

    27:48 21 jun 2019 La búsqueda de Tartessos es el mirlo blanco de la arqueología española desde comienzos del siglo XX. En este episodio, Manuel Pimentel sigue su pista por diferentes localizaciones del Bajo Guadalquivir y Extremadura, investigando en lugares emblemáticos.

  • Fenicios

    Fenicios

    28:05 14 jun 2019

    28:05 14 jun 2019 Los fenicios son un conglomerado de pueblos orientales que monopolizaron el comercio mediterráneo durante centenares de años. En este capítulo nos acercamos a sus colonias en la península y a su expansión atlántica.

  • Arqueología canaria

    Arqueología canaria

    27:36 07 jun 2019

    27:36 07 jun 2019 Manuel Pimentel se desplaza al archipiélago canario para aclarar si los textos clásicos están en lo cierto al afirmar que las Islas Canarias fueron pobladas durante el siglo I antes de Cristo. Para ello visita Gran Canaria, el Hierro, la Palma y Tenerife. Sigue los pasos de los primitivos bimbapes, de los benahoaritas, de los guanches y los canarios para comprobar si su origen es beréber. Para ello, analiza el registro cultural y genético de la mano de prestigiosos científicos en un capítulo que muestra los grandes paisajes arqueológicos de las Islas Canarias.

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