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No recomendado para menores de 12 años Anillos de oro - Capítulo 8: Cuando se dan mal las cartas - ver ahora
Transcripción completa

-¿Todo eso sólo para don Ramón?

Se va a subir por las paredes.

Hoy quiero tomar café, a ver si me despejo un poco.

Tengo la cabeza tonta.

Y un dolor en la cintura que parece que me parto en dos.

-Pues para eso lo mejor ha sido siempre una copita...

...de licor de moras. ¿Lo mejor para qué?

-¿Para qué va a ser? Yo he sido muy herbolaria...

...y muy de las cosas de antes. Y a mí lo primero que me dio...

...a tomar mi madre fue una copa de licor de moras.

Para la jaqueca. -Ay.

Lola, que va a ser verdad que tiene la cabeza tonta.

No. Cuando empecé a ser mujer.

Ah... Es que como le daba tantas vueltas, no le entendía.

-Es que, en mis tiempos, no se hablaba de esas cosas...

...directamente. Ni en los míos.

Por eso no sabía nunca nadie de qué se estaba hablando.

-Voy a buscárselo, tengo una botella guardada.

¡Doña Trini, que no es eso!

¡Que no es eso!

¿Que no es eso?

Pues debería. ¡Huy!

¿Qué pasa, Lola?

Calla.

¿Qué es esto un incendio o un terremoto?

Peor, calla. ¿Me quieres dejar mis cosas en paz?

Mi agenda.

Tu agenda estará allí. ¡Que no está ahí mi agenda!

¿Estamos verdaderamente a 13? Desgraciadamente sí, a 13.

Socorro. ¿Por qué? No es martes, ¿no?

Y estamos en mayo, no es que yo esté loca.

No. Tú estás muy loca y estamos en mayo,...

...son dos cosas distintas. ¿Cuál es la tragedia?

¿Te has olvidado de algún cumpleaños?

Al contrario, me parece que acabo de inventar uno.

¿Eh? Puf...

-Para que luego diga que no me ocupo de usted.

¿Su café? Gracias.

-Tómeselo a sorbitos, verá cómo se le quita...

...todo lo que tiene. Si tengo lo que me temo...

...y con esto se quitara, estaría usted millonaria.

Teléfono. Eso sí, acabaría en la cárcel.

¡¿Diga?! Sanjuán y Martínez Luque, abogados.

A sus órdenes.

¿Eh? ¡¿Diga?!

¡Diga, diga!

Oiga, ¿quiere hablar más alto que no le oigo?

¡Que hable usted un poco más alto!

-Un momento.

Enseguida.

No se retire, que se ponga don Luis.

¡Don Luis, que se ponga don Luis!

No, don Luis, no, aquí no hay ningún don Luis.

¡¿Eh?! (SUSURRA) Lo de Luis es...

...un camelo, ahora le explico. -Mire qué chuletas de aguja.

Y si es el solomillo, ¿para qué le voy a contar?

-¿Es don Ramón Sanjuán?

Sí. Lo que yo quiero es una entrevista.

Se trata de...

¡De un divorcio! Hombre, el mío, claro.

A su despacho.

Sí, claro. Sí, tengo su dirección,...

...me la facilitó un amigo.

Ya... ¿Alfredo qué? -Astigarraga.

Astigarra... Oiga, hable un poco más alto.

Astigarraga.

-Alfredo Astigarraga.

Sí, pasado mañana.

A las seis. Sí.

De acuerdo. -Espérese un momento, señora.

Un momento.

¡Un kilo para esta señora!

¿Con quién hablabas?

-Con un amigo, con uno de la partida,...

...quedando para el sábado. -Córtemelas finitas...

...y quíteme lo gordo. -Si le quita lo gordo,...

...se quedan en nada. Para no llevar gordo hay...

...que pedir solomillo. -Pero córtemelas finitas.

-¿Y desde cuándo jugáis la partida del sábado noche...

...pasado mañana a las seis? No sé con quién hablabas,...

...pero lo de pasado mañana a las seis lo he oído.

Y no quiero ni pensar que a espaladas mías...

...hayas hecho las paces con el chico...

...y con la guarra de su mujer. -No he hecho las paces con nadie.

Estaba hablando con Luis el del estanco...

-No me grites. -Si no te grito.

Escucha. -Que no lo soporto.

-Pasado mañana, a las seis. -No me grites más.

-La madre que me parió. -Estoy harta de aguantarte.

-Sí, efectivamente no tengo motivos para quererme separar,...

...motivos legales no tengo. Ya.

-Es una mujer decente, se ocupa de todo,...

...tiene la casa como es debido y está donde tiene que estar.

Pero es que no la aguanto, mire usted.

Porque es que siempre de mal humor,...

...con la cara hasta aquí, para todo una mala palabra,...

...bronca por cualquier cosa.

Es que todo le parece poco, nada le hace ilusión.

Ni su hijo, fíjese lo que le digo.

Al chico le hizo la vida imposible hasta que se casó...

...y después peor, porque le quería malmeter...

...con la mujer.

Le volvía la cabeza loca, hasta que dejaron de hablarse...

...con ella. Y al nieto, que tiene dos años, ni le conozco.

Y yo veo a mi hijo a escondidas, de Pascuas a Ramos,...

...porque como ella se entere me arma un cisco que p'a qué.

Resumiendo, un infierno.

Que doy dinero por no ir a casa,...

...que voy al cine solo como un tonto.

Y lío a los amigos para que organicen partidas...

...de cartas y me invento un viaje...

...con la cosa de traerme la mercancía más barata.

Porque soy comerciante, no sé si se lo he dicho.

No. -Soy carnicero y charcutero.

Tengo unos jamones de Jabugo.

Le voy a mandar uno curadito que se chupará los dedos.

Para no cansarle, que hago lo que sea...

...con tal de estar por ahí y no pisar mi casa.

Y tiene delito, tiene delito.

Pero como de todo se acaba uno hartando,...

...pues me he dicho a mí mismo:

Alfredo, hasta aquí llego la riada.

Tú no tienes costumbre de estas cosas.

Pero vas a ir a ve a un abogado y te divorcias.

Si no quieres nada, me marcho. No.

(SUSURRA) ¿Esta quién es? ¿La secretaria?

No, es mi socia, una abogado.

-Ah, ya. -¿Usted se marcha ya?

Tengo que hacer compras para dos o tres años.

-No será tanto.

Bueno, ¿y qué?

(SUSURRA) Por fin, ¿esperamos o no esperamos?

Esperamos equivocarnos o me hago el haraquiri.

-Mujer, no sea exagerada.

¿Lo sabe ya su marido?

No le he dicho nada, pobre mío. Hasta que no esté segura no.

-Bueno, hija. No sé a qué tanto apuro.

Al fin y al cabo la criatura viene a su casa.

Eso es lo malo.

Que en su casa hay superpoblación y crisis económica.

-Ay...

-Que conste que indemnizarla quiero indemnizarla...

...y hacerlo todo bien, eso sí.

De perjudicarla nada, pero pronto, mujer.

Que esto no hay quien lo aguante.

Es que es un día y otro. Que no de verdad, no la aguanto.

-Va usted muy cargada de paquetes. Como siempre.

¿Hay más? -Sí, uno más.

Bien.

-Muchas gracias. Buenas tardes. Adiós.

¡Enrique!

¡Dani!

Socorro.

Hola, Trasto.

Quita. No te pongas en medio.

Oh.

Podrías demostrar algún sentimiento...

...ante el hecho de que yo entre en casa.

Por lo menos eres sincero. Toma.

Ten. Sube. Sube.

Qué familia.

Ni por una galleta subes...

...donde yo te digo. Toma. Ahí. Eso es. Sí, señor.

(SUSPIRA)

Sonia. Soy yo.

¿Cómo perdón? Soy yo, tu madre.

Claro que tengo la voz muy joven. Soy muy joven.

Exacto. Una niña.

Hablando de niñas. ¿Pepa está contigo?

Sí. Yo vengo de hacer la compra no de rizarme las pestañas.

Ah, bueno, me pareció notar algo de retintín.

Ya sé que es hija mía. Recuerdo muy bien los pormenores.

-Si los recuerdas tan bien, no los olvides.

No, si es que yo no los olvido. Eres tú.

Yo tengo muchas cosas que hacer y Carlos lo mismo.

-Mujer, te has pasando. Déjame.

-Ya, pobrecito. Es que me da una pena.

No sé qué decirte.

-No la apagues.

-Sí. Es que dice que se queda con la niña...

...y en cuanto vuelves la espalda, me la suelta a mí.

Si no lo sé, mamá. Es que no lo sé.

Imagino que estará por ahí.

Vete a saber dónde estará metido.

Socorro.

-Quita, Trasto. Siempre en medio.

Dani. -En la cocina.

¿Te quieres quitar?

Como le des a las almendras, no veas cómo vas a engordar.

Verás cómo me voy a poner de todas maneras.

-Como sigas con esa broma de gritar socorro,...

...un día te va a pasar algo.

Cuando me pase gritaré socorro y me salvarán enseguida.

-No, te harán igual que al del lobo.

¿Dónde pongo esto?

En ese armario.

-Además, nadie va por ahí gritando cosas.

Y mucho menos "socorro".

Me divierte. ¿Qué quieres?

Yo soy así. Insólita e inquietante.

-Majara perdida, diría yo. Más respeto, niño.

-Bueno, pues te hallas en un estado de avanzada demencia.

Será la edad.

Ya estamos.

Pero ¿qué edad te crees tú que tengo yo?

-Papá tiene 42.

Tú tendrás medio minuto menos.

(CUENTA ENTRE DIENTES)

Ni idea. Andarás por los 40 mínimo.

Pues a los 40 mínimo, se tiene toda la vida por delante.

-Anda, carrocilla. Menos presumir.

¡Socorro!

-Vamos.

Hay que ver cuánto pesas, enana.

-Harta, me tienen harta.

-Bueno, mujer, tampoco es para tanto.

Así damos un paseo y nos da el aire.

-Es que me saca de quicio que nos usen de comodín.

-Ellos también nos ayudan.

-Ellos son mis padres. Tú y yo no somos sus padres.

-Tienes una filosofía muy peculiar.

-Que se hagan a la idea.

A cada cerdo le llega su sanmartín.

-Y un tanto basta.

-Quién les manda tener una niña pequeña ahora.

-Siempre son pequeñas. -No se tienen si se es viejo.

Si no podían cuidarla, que no la hubieran tenido.

-Ya.

Venga.

Ábreme esto, anda. Trabaja.

Tiene razón tu hermana. Eres un caso.

Vas allí, le sueltas a la niña y te olvidas.

-La niña no es mi hija, ¿eh?

Tampoco lo es el perro y si fuera él, no te habrías olvidado.

-Son amores distintos y no le llames el perro.

¿Pues qué es?

-Se llama Trasto y él lo sabe perfectamente.

Y le duele que le llames el perro.

Le parece un desprecio, como quitarle su identidad.

Qué interesante. ¿Cuándo tenéis esas conversaciones profundas?

Timbre.

Deja, mejor que vaya yo. Vendrá fina.

-No serán ellos. Será papá. Tu padre no llama al timbre.

Timbre. Son ellos. Cuida eso.

-Pero ¿qué hago con el sofrito? ¡Dale vueltas!

Timbre.

-¿Estáis sordos? Bueno.

-Ya está aquí la heredera.

¿Cuál de las dos? -La heredera. Un chiste negro.

Yo soy el Pupas, la cenicienta de la familia.

La heredera. -Ya está lamentándose.

Una vez que hace un favor. ¿Quién carga con ella?

-¿Quién? ¡Yo! -¿Tú?

-Sí, yo.

Así aprendéis los dos para lo que venga.

-No le llames como si fuera un perro. El niño o la niña.

Porque no sé lo que será digo lo que venga.

Así se ha dicho siempre.

Será niño, niña, 2 niños, 2 niñas...

La vida da muchas vueltas.

-Como que voy a tener gemelos. No me refería a eso.

Teléfono.

-Sí.

Hola, golfo. ¿Qué haces aún por ahí a estas horas?

-Traer a tu hija pequeña, que la tenéis abandonada.

Como la pobre nació a destiempo...

¿Enrique? ¿Todavía?

Bueno, ¿qué le vamos a hacer?

Les daré un bocadillo a estos dos, así no ceno sola.

-Gracias. No, que me voy a dormir.

Que no, que no. Pues no vengas tranquilo.

Ya te daré una tila.

Hala, hasta luego.

¿Os quedáis? -Ya que hemos venido hasta aquí...

-Por favor quedaros para que no cene solita.

Hijo, qué tonto eres. Me has entendido perfectamente.

-Eso es lo malo.

(IRÓNICO) -¡Hum, qué bien!

De vez en cuando me gusta comer como es debido.

¿Estofado, verdad? Con sus patatitas,...

...sus guisantitos, su zanahoria.

-Yo también quiero.

-¡Será grosero! Di que sí.

-Sonia, reconócelo, comer bien, lo que se dice comer bien...

...no comemos bien. Di que sí, hijo.

En una pareja es muy importante la sinceridad.

-Hablo con toda sinceridad. Seguramente es la primera vez...

...en la vida que te hablo así de claro.

-Todo eso está muy bien. Pero si te crees...

...que te voy a dar facilidades, vas listo, ¿eh?

¿Que tengo mal carácter? Otras tendrán cosas peores.

-Sí, pero yo no me he casado con esas otras.

-Pues conmigo sí. Y no te creas que te vas a ir de rositas.

-Asun, yo me voy a ir lo mismo. Eso que quede claro.

Y si hacemos las cosas por lo legal, saldrás ganando.

Así que tú verás. -¡Esto es el colmo¡, ¿eh?

¡Como si no fuera bastante con ese hijo, señor!

¡Ese hijo que me ha dado ese pago!

¡Pero qué he hecho yo para merecer todo esto!, ¿eh?

¿Es que no he cumplido siempre con mi obligación?

¿No he sido una persona decente? -Ser persona decente...

...coge más campo del que tú crees. -¿Ah, sí?

¿Qué? Anda, dime. Dime qué, anda dímelo.

-Pues son cosas que no se pueden explicar.

No sé, se nota en la vida de cada día, en detalles.

-Detalles... ¡a estas alturas me vas a pedir a mí detalles!

¡Cuando se vive con una persona es para aguantarla!

-Sólo si te quiere, Asun. Y si tú la quieres.

-Y dale con la tontería de quererse...

La vida es otra cosa. Que yo sepa, todos los matrimonios...

...se tiran los trastos a la cabeza.

-Puede, pero será de otra manera.

-Pero mírame a la cara, hombre. ¡Mírame a la cara!

¡Lola!

¡Lola!

¿Se puede saber cuándo me he mudado yo de casa?

¿Pero qué estás haciendo?

¡Te pregunto que cuándo me he mudado yo de casa!

Pues cuando yo, hace quince años. ¿Qué quieres decir con eso?

Hace quince años me mudé a esta casa, ¿no?

¿Y cuándo habéis decidido entre todos que ya no vivo en ella?

¿Qué dices? ¿Se puede saber qué te pasa?

¡Que no encuentro mis cosas!

Porque he arreglado los armarios. Alguna vez tengo que arreglarlos.

-No sé para qué. Con lo poco que te ocupas de tu casa...

...de un tiempo a esta parte, !no creo que fuera...

...necesario poner el armario patas arriba!

¡Para que yo no encuentre ni mi reloj, ni mis gemelos,...

...ni siquiera una maldita corbata!

¿Que yo no me ocupo de mi casa?

¡Aquí están tus corbatas! ¿Yo no me ocupo de mi casa?

¡No! Como no sea para que yo me gaste el dinero...

...en cosas inútiles, ¡no!

¿Te recuerdo lo que me costó aquello que tú llamabas...

...lavarle la cara a las paredes? ¿Te recuerdo lo que me costó?

Será nos costó. Yo también trabajo, ¿no?

¡Sí, hasta que me harte! ¿Hasta que te qué?

¡Hasta que me harte!

¿Dónde están los gemelos? ¿Y yo que sé?

Con la que has armado yo que sé dónde está nada.

Muy bien...

¡Muy bien!

Lleva tú a la niña, Dani, yo ya llego tarde.

-Es que estoy sin moto. Pues coges un taxi.

Hasta luego.

¡Aquí están los gemelos de las narices!

¿Dónde está? -¿Papá?

Con el tren que llevaba debe estar ya en Burgos.

¿Que se ha ido? -Tenía mucha prisa.

¿Que se ha ido sin decir nada? -Ha dicho hasta luego.

A mí no. -¡A mí sí!

-Me tienes que dar dinero para un taxi.

Tengo que llevar a la peque.

Toma.

¿Eran estos?

No. Vaya por Dios...

Tampoco me los hubiera podido poner con esta camisa.

Y las otras no las encuentro. Vaya por Dios...

¿Me acompañas?

-Venga, enana, date prisa que así me ahorro el taxi.

Y luego te compro un chicle, ¿vale?

Pero sólo uno. -Vale.

¿Puedo saber cuándo vas a meter de una vez...

...a esos pesados en un avión? Ni se sabe.

Todavía nos quedan muchos museos y tablaos flamencos.

Pues yo me empiezo a hartar de tener que esperarte...

...todas las noches hasta las tantas.

¿Quieres que te diga lo que puedes hacer...

...mientras me esperas hasta las tantas?

¿Arreglarme los armarios? Por ejemplo.

-¡Toma, los buenos! -Tampoco es para tanto.

Vamos a ver al abogado, no al rey.

-Sí, pero no quiero que ese señor piense...

...lo que tú le habrás hecho pensar.

-Él no es un señor, es un chico joven.

¿Oye, y qué es lo que yo le habré hecho pensar?

-Pues que tu mujer es una desastrada.

Y que no te lleva como Dios manda.

-Como si eso contara tanto. -Yo, yo...

¡Yo es que no te entiendo! No te entiendo.

¿Pero qué es lo que cuenta entonces?

¿Qué es lo que cuenta? -Tranquila, Asun.

Cuando uno vive en un campo de concentración...

...lo que menos le importa es que quede limpito.

-¡Quita!

¿Pero qué haces? -¡Que no voy!

-¿Que no qué? -¡Que no voy!

(LLORA) -Ya, ya, ya.

(LLORA) -Ya, ya, mi vida.

Si le comprendo, claro. No ha sido culpa suya, hombre.

Nada. No, eso cuando usted quiera.

Eso, si usted me llama el día antes y ya está, ¿eh?

Hasta pronto entonces, adiós.

¿Me has traído tabaco? Sí.

¿La experiencia de comprarlo tú no te tienta?

Puf...

¿Con quién hablabas? Con A. Tigarraga.

Nada, que su mujer se ha puesto de pronto hecha una bestia...

...y no quiere venir. ¿Palabras textuales?

Fidedignas. Pobrecillo.

Debe ser una tarasca de mucho cuidado.

Debe ser una cosa así como tú...

Mejor como mi niña mayor. Nunca ha habido quién la aguantara.

Pero desde que se ha casado está peor.

Claro, si es que eso le sienta muy mal a la gente.

Bueno, es buenísima, pero nos trata...

Hasta para hacernos ver que nos quiere nos hecha una bronca.

Porque los tenéis muy mal educados. (ASIENTE)

Es que soy una madraza. Y le das todos los caprichos.

-Papá sabe que los domingos venimos a comer.

Podía haberse quedado en casa. -¡Qué pesada eres!

Que están aquí los suizos. Que los tiene que pasear.

-¿Qué suizos? -Los del laboratorio.

Hoy se han ido a Toledo. Anda, Sonia, vete sirviendo tú.

-Ni hablar, soy una intelectual, y además estoy embarazada.

-Si es por eso debes estar embarazada desde que naciste.

-Por servir la sopa no vas a abortar.

-Eres un imbécil. -¿Quién?

¿Este santo o yo? -¡Los dos!

-En cuanto a eso de intelectual será porque en tu carné...

...pone estudiante, porque por otra cosa.

-No la tomes conmigo que me voy. No me haces gracia.

Toda la vida igual, como el perro y el gato...

Ladrido. ¡Cállate tú!

-¿Qué pasa? ¿Ahora toca gritarle al perro?

No le llames perro, que se ofende. -¡La sopa!

Sí, hija, pero espera. Como no la sirva yo...

-Que haya paz. ¿A cuál sirvo primero?

-¡A mí! -Totalmente de acuerdo.

-Es la única que tiene sentido común.

-¡Imbécil! ¿A que te doy un tortazo?

-Si nos separamos qué tengo yo que hacer:

Comer sola, cenar sola... -Si estás sola es porque quieres.

Haz las paces con tu hijo. -Y aguantar a esa,...

...y ponerle buena cara... Antes muerta,...

...prefiero pensar que no tengo hijo.

-Bueno, allá tú, también tienes amigas y a tu madre.

-Mi madre... Ya ves. -Oye, y por otro lado...

¿Quién te dice que...? Con el tiempo puedes conocer...

...a otra persona. -También, a estas alturas...

-¿Bueno, y por qué no? No se casan los viudos, pues igual.

Además, cuántas veces me has refregado por la cara:

"¡qué suerte tienen las solteras! ¡Quién pudiera volver atrás!"

¡Pues ahora puedes! -Atrás no...

Atrás no puedo. -Todo no es ser joven.

Cada momento tiene su lado bueno, vivir vas a vivir bien.

No te va a faltar de nada, nadie te va a dar la lata...

¿Qué más quieres? -¡Quiero una familia,...

...que para eso la hice para tenerla!

-No la hiciste. Has pasado la vida deshaciéndola.

Que no es lo mismo. -¿Por qué?

¿Es que las otras familias no regañan?

-Será de otra manera.

-¿De otra manera, de otra manera? ¿De qué manera?

¡Di! ¿De qué manera?

-¡No, señor! Una broma es una broma...

Pero a mi mujer... -Yo no me meto con tu mujer,...

...sino con mi hermana. ¿Os queréis callar?

¿Os queréis callar? Aquí nadie me hace caso.

-Que no pesada, que no. Nadie te hace caso.

¿Por qué no te resignas de una vez? -A mi madre no le hables así...

...que te pego. -Le hablo a la mía.

-Vamos, Sonia. (PERRO LADRA)

¿Se quiere callar, Úrsula? -Lo tiene que pagar el animal, ¿no?

¡Sentaros y dejaros de memeces!

-¡No os aguanto! -Dejad de contar para resolveros...

...papeletas, cuando no tengáis dónde dejar a esta os la coméis.

Deja de contar con tu padre a primeros de mes...

...y quien se comerá a la niña serás tú pues no tendrás otra cosa.

-Tampoco hay que humillar... Ay...

-De rodillas me tendréis que pedir que coja vuestro dinero.

De rodillas. -Mujer, tampoco es eso.

Será posible, desagradecida. -Bruja, usurera...

Le contaré a tu padre todo lo que me estás diciendo.

Lo que no sé es cuándo.

¿Quieres más? -Sí.

Hija, eres una lima.

¡Qué saque tienes! Anda.

Pepa, ¿te gustaría tener otro hermanito?

-No. No digo uno de estos cafres...

...mayores, digo uno pequeñito, un niño como tú.

-No. Socorro.

¿Te importaría molestarte un poco y buscar tú también?

Es importante. Importante...

¡Lo que hay que oír! ¿Qué te has creído que eres...

...el presidente de la Audiencia?

Óyeme, milady, la mujer de Astigarrara va a venir...

...de un momento a otro y si no encuentro los papeles qué le diré.

No le digas nada, cántale.

Le cantas tú. Me voy a dar una vuelta.

Dame un café, anda.

-Oye, ¿pasa algo malo? Que voy a estallar y no quiero.

-Solo, claro. ¿Solo el qué?

-El café, qué va a ser. ¿Y cuándo lo tomo con leche?

Café solo y muy cargado. -Oye, conmigo el cabreo no...

Que soy tu amigo.

Que sean dos. De eso nada, lo único que...

...le falta a esta señora es tomar café.

Ponle una tila, o una copita de agua del Carmen.

-¿Lo pongo o no? Lo pones.

Venga, hombre, no seas rencoroso.

¿No puede estar una un poco nerviosa?

¿Un poco nerviosa? Llevas unos días inaguantable.

Pobre Enrique, lo que debe estar pasando...

¿Enrique? Nada.

Últimamente casi no le veo. O está en Suiza o los suizos...

...aquí y él con ellos. ¿Por eso ese humor de perros?

No. ¿Que no?

Si me conoceré ya mis clásicos. Te digo que no, es otra cosa.

¿Tienes la mosca tras la oreja? ¿Qué pasa, estás preocupada...

...por el químico, eh? No digas tonterías.

Enrique es un hombre muy sensato. Con la vida ya hecha.

Completamente incapaz de una locura.

¡Qué espanto! ¿No? Pobre.

-Yo tenía mi vida ya hecha, y ahora, en la que nos metemos...

-Asun... -Es verdad, te crees que tienes...

...un puesto en la vida y de pronto...

-La vida no es una oposición ganas una vez y ya está.

La vida hay que ir haciéndola todos los días, además no sigas...

...dándole a la matraca, ¿quieres? No estábamos contentos.

-Bueno, no estaría contenta, pero colocada, estaba colocada.

¿Y ahora qué hacemos, di, qué hacemos?

-Subir conmigo... -Ay, hijo, por Dios...

...siempre mandando, caramba... -Aguantó, hasta que un día,...

...sin explicaciones, cogió un avión y se largó a Zambia...

Y no volvieron a saber de ella. -Hola.

Hola. ¿Tú conocías a mi hija, Pepe?

-Me parece que no. Pues tenías suerte.

-Hola, ¿qué tal? -Encantada.

¿Qué pasa, llego tarde? Me dijiste arriba, ¿no?

Bueno es que haya excusas. -Sí, siempre llego antes de tiempo.

Eso es verdad, cuando naciste. Te llama sietemesina, defiéndete.

-Sabe mejor que nadie que nací a los nueve meses.

¿A los nueve meses de qué? -Entonces fuiste tú...

...la que tuvo mucha prisa, no yo.

¿Quién nació? -¿Me reprochas haber nacido?

-¿Siempre merendáis intercambiando frases amables?

-A mi nadie me preguntó si quiero tomar algo.

¿Quieres tomar algo? No tiene tiempo.

Si llegamos tarde al médico la consulta estará llena.

¿Y esto quien lo paga? -Yo os invito.

Aprende. -Eres peor que un dictador.

Yo quería un café. Haber venido antes.

-Bueno, jovencita...

Me vas a tomar estas vitaminas, vas a comer un poco más...

...y el mes que viene vas a volver por aquí.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

Vete tú, yo me quedo. Quiero consultarle algo al doctor.

-¿Por qué me tengo que ir? Adiós, Sonia.

-Tú me dirás.

-Por favor, lléveme... No me lleve a ningún sitio.

-Estas tías...

-Lo que yo querría es no quedarme descabalada, a ver si me entiende.

Echarle de menos, no le echaré. En la tienda él está a sus cosas...

...y yo a las mías y en casa no está nunca...

Y es mejor, porque cuando está me estorba.

Pero ya estoy hecha a tener un marido, ¿le pongo un ejemplo?

Hoy mismo, me dice de venir aquí a hablar con usted,...

...pues le he pedido que me acompañe...

...porque no sé salir sola. No estoy acostumbrada.

¿Y por qué tengo que acostumbrarme?

Estos años que estuvimos casados deberían ser como si dijéramos...

No sé, como una inversión. ¿Y qué beneficio da si me separo?

¿No le parece triste plantearlo así?

-¿Así, cómo? En estos términos.

-No le entiendo. Es igual.

En lo económico no tiene que preocuparse,...

...Alfredo es un hombre de bien y le veo incapaz de...

-Oiga, mire, no soy una persona instruida, pero sé preguntar.

No se crean ni mi marido ni usted que me van a liar como a una tonta.

A mí se me ha dicho que si no quiero no hay divorcio,...

...que contra mí no hay nada. Que o los dos de acuerdo o nada.

Eso se lo podría haber dicho yo. -Pues si es así, conmigo no cuente.

Ni estoy de acuerdo ni lo estaré. Y si se quiere meter en pleitos...

Que se meta.

¡Que se meta! ¡Que se meta! Ya veremos quién saca más tajada.

-¿No te habrás ilusionado mucho? Espero.

¿Por qué? ¿No estoy embarazada?

-No.

¿Seguro? Mire, doctor, que yo soy como un reloj.

-El famoso reloj.

¿Por qué daréis siempre por sentado que no se va a estropear nunca?

¿Estropear? ¿Qué me quiere decir?

-Eso. Las cuentas, mujer. A veces fallan.

Claxon.

Ese es un asunto particular que tendrán que solucionar primero.

Pero ya que ha sido tan amable de venir a mi despacho,...

...déjeme que le diga una cosa.

Su marido sólo pretendía legalizar una situación...

...que se va a producir de hecho.

-¿Una qué?

Señora, que la tajada en cuestión le fuera entregada legalmente...

...y siguiendo unas normas.

Pero después de la decisión que acaba de tomar, y que respeto,...

...lo hará según su real saber y entender.

Como le dé la gana, para que usted me comprenda.

En cuanto al resto de las cosas, hay una cosa que tiene clara...

...su marido y usted no.

Sin divorcio o con él, Alfredo no seguirá viviendo con usted.

Y ahora, si tiene la bondad, el asunto vuelve a ser privado.

Y escapa a mis competencias. ¿Me permite?

-Sí.

Alfredo, lo siento. Parece que su mujer cambió de idea.

-¿Qué? -Que a mí no me trajinan...

...ni tú ni tu abogado. ¡Ya está! ¡Ya está!

-¿Y no te habrá dicho el médico que te pasa algo malo?

Al contrario.

Me ha dicho que es de lo más natural.

-Ya, ¿y por eso te llevas ese disgusto?

Me ha pillado un poco a tras mano.

-Por qué, tú no querrías tener más hijos.

No.

O sí, ¡yo qué sé!

-¿Ves como eres tonta? Pero si tienes lo mejor.

Tienes una hija maravillosa que soy yo.

Y un idiota que... a fin de cuentas no sabes nunca donde ponerlo...

...pero, que siempre adorna.

Y una chiquitaja simpatiquísima. Sí.

-Y un yerno adorable. Y un marido que no te lo mereces.

Y todos te queremos muchísimo.

¿De qué te quejas? ¡Venga, boba!

-Luego, una vez por semana, la mascarilla.

Y alternándola con estas ampollas.

Después, se limpia bien la cara con esta leche.

Y luego, por último, una buena capa de crema nutritiva.

-Y es que yo no quisiera irme... Por la calle haciendo el ridículo.

-No, no la voy a poner con esto por la calle.

-Siempre me ha dado terror.

-Mire, yo le doy un masaje así. -Si yo pudiera contarle algo.

-¿Crees que nos lo podremos comer? Calla.

-Por qué te tiene que dar por hacer experimentos.

No podemos comer lo de siempre.

¿No tengo derecho a perfeccionarme, a darle a mi vida nuevos rumbos?

No sólo me compré este libro.

Pienso apuntarme a un curso de alta cocina.

Teléfono. -¡Socorro!

(LEE) El apio. Hierbas aromáticas. ¿Hierbas...?

-Es papá, que se va a cenar cono los suizos. Que te pongas.

Papá. Eso me suena. ¿Quién es?

Claxon.

Golpe.

Golpe.

¿Alfredo? -Sí.

-¿Todavía estás aquí?

-Me pareció mejor esperar a que volvieras para marcharme.

-No sé por qué. Yo he estado haciendo tiempo.

-¡Vaya, mujer! Pues entonces lo siento.

-¿Qué esperas ahora?

-Hombre... me gustaría que a la hora de despedirnos...

-Anda, déjate de monsergas. ¡Que te vaya muy bien!

Ya... ¡ya te acordarás, ya!

-Adiós, Asun.

Hola. ¿Te acuerdas de mí? Ya he vuelto de la guerra.

¿Y hasta cuándo va a durar? Se acabó.

No te lo vas a creer pero se han ido.

¿De verdad? ¿A Suiza? ¿Para siempre?

Por lo menos hasta el año que viene.

Mi abuela decía que el mejor somnífero...

...es un chocolate caliente.

Tu abuela habría arruinado mi laboratorio.

Y habría hecho bien, claro.

A ver si un día invento algo y lo hago volar.

¿Ya han nombrado nuevo director, verdad?

Sí, y aunque te parezca mentira, no soy yo.

Será otro suizo, como si lo viera.

Johannes von Mayer.

¿A que suena bien?

Bien...

¿Pues sabes lo que te digo? Que mejor.

Que ellos se lo pierden.

Oye, ¿por qué no te sirves uno para ti solita?

Porque engorda.

Engordará igual en mi taza que en la tuya.

No, Lola, no se pierden nada.

El laboratorio lo seguiré llevando yo.

El que viene es un imbécil que conocí en Berna,...

...que no sabe lo que es una fórmula...

...y que seguirá dejando todo en mis manos.

Todo menos el cargo.

Y no es que me importe mucho.

Lo peor es la sensación de ridículo que tengo...

...desde que me lo han dicho.

Es que después de 20 años de dedicarles la vida.

Eso es lo de menos.

Al fin y al cabo, hemos vivido de ello.

Los que me sacan de quicio no son los 20 años,...

...sino los 15 días que llevo haciendo de guía turístico.

Dándoles coba como un...

Bueno, al fin y al cabo, tú no lo hacías por eso.

Qué vergüenza.

Cuando me han dicho lo de von Mayer...

...he estado a punto de echarme a llorar.

Como tú, poco más o menos, con el médico.

¿Te lo ha contado?

¿Sonia?

La muy cochina te lo ha contado todo.

Todo.

¿Pero cuándo? Si yo no te veo...

Fue a verme al trabajo.

Así que hubieras querido tener otro niño, ¿eh?

Sentimental...

Lo que nos faltaba. Pero qué va, si estaba desesperada.

¿Ah, sí? ¿Por qué llorabas entonces?

Pues no lo sé.

Me pilló de sorpresa.

Fue una sensación muy rara.

Tú no lo entenderías.

Perfectamente.

Igual que tú. No.

Porque la que ya no puede tener más hijos soy yo, tú sí puedes.

Pero a ti no te parecería bien, supongo.

Lola, lo que tú sientes, es lo mismo que yo con el cargo.

¿Por qué lo mismo? Una posibilidad menos.

Al principio, crees que puedes escoger.

Que tienes todas las cartas en la mano.

Y un día, cualquier estupidez te hace ver...

...que te has ido descartando.

Y que te queda una sola jugada posible.

Te das cuenta de que ya no eres joven.

Debe ser terrible cuando ha salido mal.

¿Debo entender que a ti te ha salido bien?

¿Tienes una buena jugada?

Tengo algo mejor, una buena compañera en la partida.

Esa es la mejor jugada.

-¿Escalera de color?

-Como esta.

-Y en la última mano, eso sí que se llama suerte.

Contra esa manera de llegar quién se cuela.

¿Otra vuelta para celebrarlo?

-No, no, dijimos la última, pues la última.

-No te rías, que todo tiene su precio. Ya sabes,...

...afortunado en el juego, desgraciado en amores.

-En ese caso, debía haber ganado yo.

Que soy aquí el único separao.

-¿Pero eso es definitivo?

-Cuando yo tomo una decisión, tomo una decisión.

-Y digo yo, a nuestra edad, ¿no vale más avenirse,...

...llegar a un acuerdo?

-No, tengo ganas de vivir tranquilo que me lo he ganao.

-En eso le doy la razón. Más vale solo que mal acompañao.

Cuando la pareja se lleva mal... -Y que me ha amargao la vida...

...durante muchos años. Muchos.

Y poquito a poquito ha conseguido que dejara de quererla.

No la quiero.

Y eso sí que no tiene vuelta de hoja.

-Hombre, estabas atendido.

-Oye, para tener patrona no necesito llevarla del brazo.

-Bueno, y el sábado que viene, ¿dónde?

-De eso os quería hablar.

Yo a partir de mañana, he quedado a comer los domingos...

...a casa de mi chico.

Y quiero ir temprano para sacar al nieto a tomar el sol,...

...a dar un paseo.

Si queréis que siga la partida, la pasamos al viernes.

Ahora, eso sí, en mi casa. Este tiene las señas nuevas.

Bueno, el piso lo tengo todavía medio vacío, pero bueno...

...se está bien.

-Que te nos vas a volver casero a estas alturas, vamos.

-Es que yo no sabía lo bien que se está solito en casa de uno.

La gloria.

-Bueno, pues nos llamamos a ver. La pasta.

¿Cuánto? -1500.

-Pues 3500. ¿Tú?

-Yo 100, te pago el viernes me he quedao sin un duro.

-¿Tú? -Yo, como este.

-Yo te pago, yo te pago. Pero borra, que luego... se olvida.

-Tú guarda la hoja esa...

-Bueno, pues nada, a casa.

Oh.

-Hale, adiós. -Hasta el viernes.

-Adiós.

Portazo.

-Digo yo, todo eso está muy bien, ¿pero si un día te pones enfermo?

-Hombre, está mi hijo.

Y si no, siempre habrá algún amigo de ley, ¿no?

Y si no, pues mira, gritaré "socorro".

-Socorro, tiene gracia esa palabra.

Si vas por la calle y la oyes, sales corriendo, vas,...

...echas una mano, haces lo que puedes...

-Ya sé por dónde vas.

Yo me pasé media vida gritándole "socorro" a la persona que tenía...

...más cerca y maldito el caso que me hizo.

Ahora, quién sabe, a lo mejor la que lo grita es ella.

Y yo ya me he vuelto sordo.

-Quedamos en que tú me llamas, bueno si no, te llamo yo.

Teléfono.

-Buenos días, le habla el contestador automático...

Tú sí que no tienes gracia.

Espera.

Es la intelectual.

¿Quién? -La pelma de mi hermana.

Me pregunta una cosa muy rara. ¿Cuál?

-Que si estás bien, que si eres feliz.

Dile que sí.

Dile que su anciana madre afronta la tercera edad...

...con plena satisfacción.

Luego, a la tarde nos vamos al cine.

¿Quieres?

-Oye, que afronta la tercera edad con plena satisfacción.

Y yo qué sé lo que quiere decir.

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Anillos de oro - Capítulo 8: Cuando se dan mal las cartas

11 nov 2020

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