www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5706561
No recomendado para menores de 12 años Anillos de oro - Capítulo 5: Tiempo feliz de caramelo - ver ahora
Transcripción completa

-Hola, guapísima. ¿Qué tal?

¿Qué hay, maestro? -Hola, ¿qué hay, muchacho?

-¡A ver, espacio para Javier el magnífico! ¡Rápido!

¡Pepe, Pepe! -¿Eres más que los demás?

-Anda, la bíblica. -¿Qué hago con esto?

-Yo soy más todo. ¿Qué hay, Ramoncillo?

¿Cómo va esa vida? No tan bien como a ti,...

...pero no me quejo. (RÍE) Pepe, sólo tengo una hora...

...libre y mucha hambre. -¿Te has ido alguna vez sin comer?

-Vas de arrollador por la vida. -Mujer, ¿cómo me dices eso?

-Aquí todo el mundo ha esperado lo que hubiera que esperar.

Esto no es Maxim's. -Dice que esto no es Maxim's.

¿En qué se basa? -En el precio.

(RÍEN) -No lo digas por ahí...

...porque hay mucho envidioso. Es que tengo gula.

¡Pues yo soy ateo, así que déjame los calamares!

-El que tiene gula es aquel señor de allí.

Lleva una hora ocupando esa mesa él solito.

Lee el periódico, toma el aperitivo, no le amontonan...

...las mesas encima. ¿Es que es leproso...

...o cuerpo diplomático? -¿De dónde sales?

Al maestro, ni tocarlo. ¿Esta quién es?

-Razón, aquí el abogado. Adquisición suya.

-¡Oye tú, que no soy un cordero! Adquisición nueva. Pocos datos.

-Pues enséñale modales. ¿A ella? Es una mujer libre.

-¿Y eso quién lo dice? Ella.

Respeto mucho las opiniones ajenas. -Pues tú respeta las instituciones.

O se te expulsará de la cofradía. ¿No sabes quién es...

...aquel señor, como tú le dices? -¿Por qué hay que saberlo?

No sale en los periódicos, creo. (RÍE)

-Sí sale. -Su foto, no.

-Pero su firma, sí. (RÍEN)

-La adquisición sólo mira a los santos. No lee.

-¿Es que te vas a quedar conmigo al final?

-No, desde luego, no. -¿Y tú no le puedes decir nada?

No me gusta hacer planes a largo plazo.

-Podrías defenderme, por lo menos. Si no se mete contigo.

Sólo dice que no lees. ¿Tú lees?

-Pues claro que leo. Javier, que lee.

-¿Y qué lees? -Anda, vete a...

¿RÍEN? -A ver, ¿qué vas a comer?

De primero, calamares. Los míos, por lo visto.

-Y patatas fritas. -Nada de eso me lo cobres a mí.

-Bueno, ¿y qué te cobro? -Un filete con pimientos...

...de los que compras para ti, no de los que les das a estos.

-¿Vino? -Y pan, y tabaco. Tráele de todo.

-¿De postre? -Cualquier obsequio de la casa.

-Anda que no tienes cara ni nada. (RÍE)

-Bueno y, por fin... ¿Quién es aquel señor?

-Alberto Barrera. -Como si dices que es Cristóbal...

...Colón. No sabe quién es. -Sé muy bien quién es Colón.

-¿A sí? -Es un novelista muy bueno.

¿Quién? ¿Cristóbal Colón? (RÍEN)

-Hola. Pepe, estoy muerta de hambre.

-¡Enseguida os atiendo!

-¡Qué barbaridad, qué día! No paro desde que salí de casa.

Qué 6 horas. -Así que has hecho muchas cosas.

-Te he hecho las fotocopias, te compré los calcetines,...

...los folios, fui al banco a que me explicaran...

...lo del recibo del teléfono. El resto, en autobús.

No hay quien aguante esta ciudad.

Está caliente. -Ajá.

-Llevas mucho tiempo esperando. ¿Qué hay de comer?

¿Qué dice el periódico? -Si me haces una sola pregunta...

...cada vez, es posible que te las conteste.

-¿Y esa qué pasa? ¿Tampoco respeta a las instituciones?

¿Pero qué tiene que respetar? -¿No decíais que en aquella...

...mesa no se sentaba nadie, que está reservada...

...para el señor y su mujer? No hay que tomárselo en cuenta.

Ni se le ocurre. -A ella le importa un rábano.

¿Qué no se me ocurre? Que es su mujer.

-¿Que es su mujer? ¿Esa chica?

Vega, hombre, estáis borrachos.

Siempre estamos borrachos, pero es su mujer.

-Que no... que no.

Me chiflan, pero los de los demás. Me pasa como con los niños.

-No digas eso, que me da pena.

-¿El qué? -Si no estuvieras casada...

...con un viejo,...

...habrías querido tener hijos. Apuesto cualquier cosa.

-Perderías.

Además, tú no eres ningún viejo.

(RÍE)

Y lo del perro, igual, ¿eh? No me aparezcas cualquier día...

...con una sorpresa, que no lo quiero.

Alberto, ¿me oyes? (ASIENTE)

Que no me vengas un día con un cachorro, que te conozco.

-No me lo digas a mí, es a ti a quien le gustan.

-Ya te lo he dicho. Los de los demás.

-Si te gustan los de los demás, te gustaría más uno tuyo.

-No, no quiero sufrir. -¿Sufrir?

-Les tomas cariño y, como viven menos,...

...luego se te mueren y te hacen polvo.

Timbre.

¿Vas tú? (ASIENTE)

Hombre... -Aquí están.

-Ajá. -Lo que no le consiga yo, maestro.

-Pasa, pasa... Apea el tratamiento de una vez, ¿quieres?

-Esa preciosa. -Hola.

-Oye, falta el francés. -Mañana. Me lo ha jurado...

...el librero. Um, qué rico huele esto.

¿Qué es? -Agua.

(RÍE) -Es que tú eres muy agradecido.

(RÍEN) -¿Está mi novela?

-No. -¡Huy, Javi, qué guapo eres!

(RÍE) -Te invito a un té.

-¡Cuán amable! Pero yo bebo cosas serias.

Además, no me puedo quedar. No lloréis, ya vendré otro día.

Es que me tengo que dividir, todo el mundo quiere que esté con ellos.

Hay que comprender. Mañana le traigo el...

-¿Qué...? -Mañana te traigo el libro...

...de francés. -Ah...

-O te lo llevo al tugurio de Pepe. Tenerlo, lo vas a tener seguro.

Hala, que disfrutéis del agüita.

Y que no se os suba a la cabeza.

(RÍE)

-Menudo torbellino. Y siempre es igual.

La verdad es que se recrea. -Y mira que, a veces,...

...se pone insoportable y pelmazo. Pero es verdad que se hace querer.

El primer día que lo trajiste, me cayó como una patada.

Pero luego, poco a poco... ¿Crees que le darán la cátedra?

-Yo lo apoyaré, desde luego.

Elsa... -¿Sí?

-Quiero que seas feliz.

-¿A qué viene eso? Soy feliz.

-Quiero que lo seas siempre.

-Soy muy feliz, Alberto.

-¿Qué pasa? -No quiero que renuncies a nada.

A nada que desees tener.

A mí no me parecerá mal... nada que te haga feliz.

¿De acuerdo?

-¿Lo dices por el perro? -Claro.

¿Por qué si no?

Mueves tú.

-Te digo que a Alberto no le importaría.

¿El qué? -Alberto no es como los demás.

Toda la gente es como los demás.

-Qué tontería. A ver si los demás son como yo.

Hablo de humildes mortales. ¿Quieres jugar?

-En serio, ¿crees que le importaría? Yo creo que no.

Para él, Elsa es algo así como una hija.

Lo que hay que oír. Pareces un crío.

-¿Pero por qué? Porque sí.

Qué quieres que te diga.

Pídele la mano si te parece normal.

Y juega. -Pues no has dicho una tontería,...

...pero que ninguna tontería.

-¿Y qué te ha hecho creer que Elsa sea para mí como una hija?

¿Tan viejo me ves? -Claro que no.

Hablo del tipo de sentimientos.

La relación entre las parejas es de muchas formas.

Creí que... -La nuestra es tradicional.

De lo más tradicional.

Entonces, te estoy ofendiendo. Soy un imbécil.

-No, claro que no.

Ni lo uno ni lo otro.

-Me arrepiento de habértelo dicho. -¿Por qué?

¿Crees que me extraña que te enamorases de Elsa?

¿No me enamoré yo enseguida?

Y a veces...

Tengo remordimientos por haber caído en la tentación...

...de que nos casáramos.

Ella es tan joven...

Y yo... Algún día llegaré a faltar.

Y entonces, ella...

A veces, tengo la sensación de estar robando algo,...

...de estar usurpando por así decirlo...

...el patrimonio de otro.

De cualquier forma, ella es libre. Se lo he dicho muchas veces.

-Me estás queriendo decir... -No te quiero decir nada.

O sí, quizá sí.

Mira...

Elsa no es un simple objeto gracioso, ¿sabes?

¿Qué derecho tenemos a estar hablando de quién se la queda?

Como si ella no tuviera nada que opinar.

-Es un espejismo y muy natural. Ya ves que te hablo con sinceridad.

Admiras a mi marido. Tratas de seguirle en todo,...

...hasta en sus sentimientos hacia mí.

-Mis sentimientos hacia ti son distintos.

Yo tengo 30 años.

-Eso también es verdad.

Él es mucho más profundo. -Deja de hablar como mi abuela.

Deja de perdonarme la vida.

A él no le importaría. Me lo ha dicho.

-A mí también.

Pero eso es porque tiene miedo. -Ah, lo dice por miedo.

-Sí, miedo a perderme.

Piensa que puedo enamorarme de alguno que aparezca por aquí...

...creyendo que puede tomar todo lo que le guste.

Mi marido es muy ingenuo. -Ya lo has dicho dos veces.

-¿El qué? -Mi marido.

-Es que lo es. -Sí, pero no le llamas así siempre.

¿Qué es, una fórmula mágica? ¿Te da seguridad?

¿Te protege de ti misma? -No seas tonto.

¿No comprendes que lo que pasa es que no necesito defenderme?

-Bien, tranquila, por mí no hay problema.

No molestaré más a la Sra. y a su marido. Despídeme de él.

-Javier, Javier.

¡Javier!

El marido de la señora te quiere mucho.

No consentiré que se le prive de nada que le haga feliz.

¿Está claro? -Sí, pero...

Puerta abriéndose. -Siéntate y toma tu copa.

Bueno, esto que te parece una tontería, me relaja mucho.

Es como un sedante, de verdad. Además, yo lo considero un arte.

Combinar los colores tiene su secreto.

Además, bueno, luego...

-Hola, maestro.

-¿Qué hay, muchacho? -Hola.

-¿Tiene miel? -Ajá.

-¿Y limón? -Tiene miel y limón.

-¿Y tú? -¿Yo qué?

-¿Qué tienes tú?

¿Te ha puesto de mal humor? -¿El qué?

-En todo caso, la pregunta sería quién.

Me refiero a Javier.

-¿De mal humor? No. ¿Por qué?

-¿Y él?

-¿Él qué?

-¿Se ha puesto de mal humor? -¡Bah! Ya se le pasará. Es un crío.

(RÍE) -Un crío. Es mayor que tú.

-Sí, pero yo soy una mujer.

-Ah.

-Un ser extraordinario, mágico.

-En eso tienes razón.

-Se te estropearán los dientes. -Mejor, no me gustan los míos.

¿Qué es arsenita?

-¿Qué es qué? -Arsenita. Lo dice aquí.

-¡Oh! Creo que es un mineral.

-¿Sólo lo crees?

-Puedo hacer dos cosas.

ir a mirarlo al diccionario o contestarte a lo Jorge Llopis.

-Lo del diccionario es una sosería.

¿Qué hubiera dicho Jorge Llopis?

"¿Qué es arsenita?,...

...dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es arsenita?

¿Y tú me lo preguntas?" -"Arsenita eres tú".

¿Sabes una cosa?

Casi toda la gente es aburridísima.

-¿Quién es casi toda la gente? -Todos menos tú y yo.

-¿Qué, ese? -Sí, nos lo llevamos.

-¿Quieres algo más? -No.

Hace mucho que no viajamos.

¿Tenemos dinero para un viaje? -Depende del viaje.

-Un viaje excitante.

-Ah, sí, para eso sí. Podemos ir a Cuenca, Toledo...

Incluso a Santiago de Compostela. -Qué locura y desenfreno.

-¿Por qué no vamos a La Toja? -¿Otra vez?

-Hace mucho que no vamos.

-De acuerdo. Vamos a Cuenca, Toledo, La Toja y a Santiago...

-Eh, eh, todo a la vez no.

-¿No tenemos dinero para tanto?

-No tenemos salud, por lo menos yo.

-No digas tonterías. ¿Nos vamos mañana?

-¿Mañana?

Hombre, es un poco precipitado. -Pasado.

-De acuerdo.

-Me encanta viajar, me encanta. ¿A ti no?

-A mí me encantaba.

-Taxi.

¿No es maravilloso que tengamos los mismos gustos?

-Perdone.

Bienvenidos, señores. -¿Qué tal, Vivencio?

-Don Alberto, ¿querría dedicarme su último libro?

-Con mucho gusto.

-Muchísimas gracias. -No las merece.

-Le he reservado la de siempre. -Gracias.

-Juan, la 514 para los señores. Bienvenidos.

-Niño, acompaña a los señores al 514.

-Una merluza romana. -Eso me parece mejor.

-Dos. Yo también quiero. -Dos de merluza.

-Y un albariño bien frío.

-1000 al cero.

Juega al cinco.

-No va a más. -No juega.

-17 negro impar.

-¡Qué alegría!

-Ha sido una paliza, pero qué bien lo hemos pasado.

Tenemos que hacerlo más.

Últimamente nos estamos volviendo vagos, nos estamos oxidando.

¿Qué pasa? ¿Que no eres partidario?

Mira, te cambio un mes de ir al café a oír...

...cómo tus amigos y tú os peloteáis elogios...

...contra dos semanitas en Italia.

Cuando nos den el anticipo, claro.

Si prefieres Grecia no me importa.

¡Micenas!

Volver a Micenas.

¿Te imaginas?

¡Alberto!

-Hola, maestro.

-¿Qué hay, muchacho?

-Bueno, señores, convendría que le dejaran descansar.

Alberto, que te mejores. -Gracias.

-Maestro, que quiero volver a verle pronto por el restaurante.

Esta vez todo corre de mi cuenta. Champán, caviar, lo que sea.

-No se me va a olvidar. Adiós y gracias por haber venido.

-Me quedaré contigo. -No.

Tú vete a descansar, yo estoy muy bien, ¿no lo ves?

Anda, vete.

-Hasta luego. -Adiós.

-Hasta luego.

¿No quieres que te acompañemos un rato?

-No, estoy muy bien.

Buenas noches. Adiós.

-Bueno... Que descanses.

-Hasta mañana. -Hasta mañana.

-No podía quedarme en casa, de verdad no podía.

Estoy aquí como podía estar en cualquier sitio.

-El caso es que no has ido a cualquier otro sitio.

-Me horroriza la muerte.

Me horroriza la enfermedad, no soporto el sufrimiento,...

...me parece algo indecente.

Estoy aterrorizada, Javier.

Hubiera ido al mismísimo Infierno con tal no estar sola.

¿Lo quieres entender de una vez?

-Lo que tú no quieres entender de una vez...

Elsa, me quieres.

Hazle frente a eso ya de una vez.

No es el fin del mundo, admítelo.

Tú me quieres.

-Quiero que sepas una cosa:

La persona a la que más quiero en este mundo es a Alberto.

Pase lo que pase, ¿sabes?

Pase lo que pase.

-¿Necesitas ayuda? -Deja, deja, deja.

¿Qué le debo?

Gracias.

¡Que no! -Pero es que...

-¡Que no, que hoy mando yo! -Pesada.

-Apóyate un poco, anda. -Deja, deja.

Me cojo yo de tu brazo, déjame.

Si estoy bien. -¿Seguro?

-Claro.

-La gente normal diría que yo hubiera debido contarte esto ahora.

Que hubiera debido engañarte.

O por lo menos, esperar que estuvieras bien del todo.

-Lo que seguramente diría la gente normal...

...es que esto no debería haber sucedido.

No es un reproche. Era una broma.

-Yo creo que tú no te mereces esta falta de...

Yo qué sé, de consideración.

Siempre he creído que a la gente se le miente por miedo.

O porque se les pierde el respeto.

-Completamente de acuerdo.

-Lo que sí me importa que sepas...

...es que no fue premeditado. Ni por mí ni por él.

-Lo sé.

-Parece imposible que se pueda amar a dos hombres al mismo tiempo.

Y sin embargo...

-¿Debo entender por esa frase que la situación...

...es irreversible?

-Yo haré lo que tú quieras.

-Te lo he dicho muchas veces. Lo que quiero es que seas feliz.

Pero si esperas que sea sincero, te diré que...

Que sigas reservándome lo mejor de ti misma.

Tu amistad y tu compañía.

Quédate conmigo.

-Nadie en el mundo me separaría de ti, Alberto.

Eso lo sabes, ¿no? Nadie.

Suspiros y jadeos.

Suspiros.

(TOSE)

(TOSE)

-Un verdadero plagio.

Alberto, querido, encantado. -Muchas gracias por haber venido.

-Has estado magistral. -Muchas gracias.

Gracias por haber venido.

-Adiós.

-A ver si nos vemos más.

-Yo creo que es una cosa clarísima.

-¿Salimos? -Yo creo que sí.

-Bueno, ¿y el hielo?

-Ha faltado... Ni el maître ha podido comer.

-¡Ramón!

-Que os guste. Adiós. -Adiós.

-Dale un abrazo a tu marido de mi parte.

-Mis felicitaciones. -Gracias.

-Adiós. -Gracias.

Adiós. Encantado. Hasta siempre.

-Adiós.

-Adiós. Hasta siempre. -Adiós, nos vemos.

-Os veo en el café otro día. Adiós.

-Adiós.

-Tío, mira ese. (HABLAN A LA VEZ)

Que sólo me he tomado tres.

-No, que se lo lleve a casa.

Adiós. -Hasta luego.

-Bueno...

-¿Qué pasa?

-¿Entonces es importante el premio? Mucho.

-¿Pasta? No, de pasta regular.

Prestigio, sobre todo. Oye, ¿te llevo?

-Tengo ahí la moto. ¿Hoy cierras?

-Sí, hoy libramos.

Parece mentira que algunas cosas puedan funcionar bien.

¿Y crees que funciona bien? -Al parecer están en la gloria.

Sí, al parecer.

-¡No puedo más! -Ni yo. ¡Qué día!

No volvería a repetirlo... -¡Lo siento, no puedo más!

Lo he intentado pero...

Hay cosas que no pueden ser, no soy de hierro.

-Nadie es de hierro. Simplemente...

-Simplemente nada, esto se acabó. No lo soporto, ¿está claro?

Elsa es mía y ahora mismo viene... -Vete, Javi.

Y vuelve cuando te calmes.

-¿Pero no comprendes que por mucho que inventemos esto nos deshace?

¡Nos está pudriendo! -Creo que tiene razón, Elsa.

-Pues claro que tengo... -Vuelve cuando te calmes.

-No me voy a calmar.

-Entonces no vuelvas.

-De acuerdo.

Portazo.

-¡Qué de ruido hace este chico! ¿No?

(LLORA)

25 de noviembre...

...del mil novecientos... -78.

Teléfono. Entonces quedamos...

Teléfono. Disculpe.

Sigue sonando el teléfono. ¿Sí?

Sí. Él no está ahora mismo en le despacho pero...

Sí, soy yo. Ah, qué tal, ¿cómo está usted?

Sí, le puedo informar.

Ya tenemos las medidas provisionales.

De todas formas...

Sí, Ramón tenía intención de comunicarse con usted.

Cuando llegue, le digo que ha llamado.

De acuerdo. No hay de qué. Adiós.

Bueno, pues yo creo que está todo.

En cualquier caso, como estaremos en contacto...

-¿No habrá problema? En qué sentido.

-Pues, no entiendo mucho de estas cosas.

Al presentar esta demanda yo solo, ¿me pueden negar el divorcio?

En realidad, no se lo puedo asegurar.

El juez puede encontrar sus motivos un poco ambiguos.

Todo depende del tribunal que nos toque y de los trámites.

-Quiero que sea seguro.

Si presento mi demanda con un motivo más concreto,...

...más... contundente, no habría duda, ¿verdad?

¿Me lo concederían? ¿Qué motivo, por ejemplo?

-Adulterio.

¿Lo puede probar?

-Sí.

Tendríamos el caso ganado.

-Cambien eso entonces.

Ponga: adulterio.

Buenas. Hola.

Ha estado aquí un amigo tuyo.

Como no sabía a qué hora ibas a venir le he atendido.

Ya, le he visto abajo. Me ha dicho que no le esperabas.

Y no le esperaba. ¿No?

Pues te cuento. Me hizo gracia, se llama como el escritor.

No se llama igual, es el escritor.

-Ya me parecía a mí que le tenía visto hacía poco.

Le han dado un premio, ¿verdad? Y salió en la televisión.

Pues fíjate, ni se me ha pasado que pudiera ser él.

Me lo imaginaba más joven.

Caso de adulterio. De los que te gustan.

-¡Huy, por Dios! ¿Encima le gustan?

Pues este no me gusta.

Y además, no es un caso de adulterio.

¿Que no?

Es un caso de renunciación. -¿De qué?

De renunciación, doña Trini.

La prueba más grande de amor.

-Hola. -Hola.

-Te traigo un regalo. -¿A verlo, dónde está?

¿Dónde lo tienes? ¿Es de comer? -Paciencia, paciencia.

¿De ponerse?

-Es de oír.

Siéntate ahí. Siéntate ahí y escucha.

-Bueno, escucho.

-Elsa, tú y yo vamos a divorciarnos.

-¿Qué dices? ¿Por qué?

-Porque quiero que seas feliz.

(MEGAFONÍA) El expreso Rías Altas con destino a la Coruña,...

...con salida a las 21 horas.

Sirena de tren.

Silbido del viento.

El viento sopla con fuerza.

Ladrido.

-¿Lo quiere, señor? Se lo vendemos barato.

-Lo quería para mí, pero si lo quiere, se lo lleva. Es macho.

-¡Pobre!

-Por el precio no vamos a discutir. Ande, lléveselo, señor.

Se llama Whisky.

-Por el color que tiene, ¿sabe? -¿Whisky?

¿Qué es eso de Whisky? ¿Por qué?

Ya le buscaremos algo mejor.

¿Dónde vas? ¿Dónde vas, chiquitillo, eh?

¿Dónde vas?

¿No me vas a dejar leer?

Oye, te tengo que poner un nombre. ¿Cómo te llamo?

¿Cómo te llamo? Si eres como un caramelo.

¡Caramelo! ¿Te gusta? ¿Te llamo Caramelo?

Te vas a llamar Caramelo, ¿quieres?

¿Quieres un poquito de leche?

Máquina de escribir. (LADRA)

(LADRA)

¿Qué pasa, chiquitito? ¡Ay, carameleado!

¡Ay, mi Caramelillo!

Ladrido.

Máquina de escribir.

(SILBA)

-Señora. Señora, que me voy a trabajar.

-¿Qué? -Que me voy a trabajar.

-¿Me recoges allí, nos tomamos una hamburguesa y vamos al cine?

-Me horrorizan las hamburguesas y donde las hacen.

-Ya, pero si queremos llegar al cine.

-Se puede cenar después.

En algún lugar bonito, silencioso, antiguo.

-¿En el museo arqueológico, por ejemplo?

Bueno, ¿me recoges o no? (ELSA ASIENTE)

-Oye, Alberto ha publicado otro libro.

-Sí, lo he visto en el periódico.

-Cómpralo. Creo que es una maravilla.

-Supongo que todavía no estará a la venta.

-Debe estar. Firma ejemplares esta tarde.

Y creo que hay una presentación no sé dónde. Podrías ir.

-Hoy, Alberto Barrera escribe "En soledad".

Y aunque no debiéramos sorprendernos a la altura...

...de su carrera y de sus éxitos,...

...que haya escrito un buen libro,...

...a mí me sorprende mucho...

...que haya escrito un libro tan joven.

-Queridos amigos, supongo que vosotros comprenderéis...

...la diferencia que existe entre mis posibles méritos,...

...eso tenéis que juzgarlo,...

...y los honores que, a priori, se le están concediendo.

Por una parte, la paciencia de mi editor.

Por otra parte, la presencia de mi entrañable amigo...

-¿Cuánto es? -500.

-Él dice que sin gentileza, yo pienso que con generosidad,...

...a la presentación oficial de mi libro.

Lo único que puedo añadir es que en él os cuento...

...lo último que yo he vivido. Mis últimas experiencias,...

...mis últimas vivencias, lo último que he sentido en mí,...

...que se ha traducido a mi cerebro.

Espero vuestro veredicto con verdadera ansiedad.

Y, naturalmente, espero que sea favorable. Ojalá os guste.

Aplausos.

-Alberto, por favor.

Esperamos que el próximo sea mejor que este.

-No sé si tendré capacidad. -Cómo no.

-¿A ti también?

-Suponemos un éxito añadido. -Gracias.

Muchas gracias. Muchas gracias.

-Que se le vea, que se le vea.

-Gracias.

-Enhorabuena.

¿No me lo firmas?

-Claro.

¿Puedo poner lo que quiera? -¡Estaría bueno!

-Sr. Barrera. -Un momento, por favor. Ahora.

-¿Por qué no lo hiciste imprimir así?

-No me atreví.

-¡Qué lástima!

-Perdón, Sr. Barrera, una pregunta. Radio Nacional.

-Dígame. -Qué es lo que se siente...

...después de haber experimentado un nuevo éxito.

-Bueno, no precipitemos los acontecimientos.

Todavía no se ha producido ese éxito.

Pero todo parto del autor nace exactamente de...

-¿Eso es de jamón? -Sí, están deliciosos.

-Tú, quédate siempre a mi lado, que a mi lado...

Bullicio.

-Sí, sí, sí.

-¡Alberto! -Gracias.

-¿Es tan bueno como dicen?

-Maravilloso.

-Alberto es el mejor. Siempre lo he dicho.

Timbre.

Sonido de cerradura.

-Has dado un buen paseo, eh.

Y ahora, a cenar como príncipes.

Huy, nos hemos debido dejar la luz encendida.

-Perdóname que entrara, llamé y no estabas y...

Como tenía llave. -¿Que te perdone? No, mujer.

Has hecho muy bien. Verás, ayer te estuve buscando después...

-¿Y esto? -¿Esto? Mi amigo Caramelo.

-¿Caramelo? -Sí, por el color, ¿sabes?

-Caramelo, ven aquí.

Al fin te decidiste. -¿A qué?

-Querías un perro. -¿Quién, yo? No, eras tú.

No recuerdo por qué. -Caramelo.

Yo no quise nunca un perro. Yo quise a este y me lo traje.

Cuando lo compré era una bolilla. Y conmigo se ha hecho un hombre.

Eh, Caramelito.

¿Te apetece un té? -Claro que sí.

¿Puedo hacerlo yo? -Claro, por supuesto.

Pasa.

-Eh, Caramelo, ven aquí. ¡Chis! Ven aquí. Ven, toma, toma.

¿Y Javier? -Salió.

-Ajá.

-¿Soy muy indiscreto si te pregunto por qué no saliste tú con él?

-Porque me aburro.

¿Me puedo quedar contigo, Alberto?

-Elsa...

-Javier y yo no tenemos nada que ver.

No sabemos vivir juntos. ¡Es tan difícil vivir juntos!

Lo más difícil, ¿no?

Yo...

Quiero estar contigo.

-¿Estás segura?

-¿Por qué?

-Porque sí. Ya te lo he dicho antes, ¿no?

Si todavía puedo elegir, prefiero tu compañía.

-¿Compañía?

¡Santo Dios! ¿Y eso qué es?

-¿Qué es compañía dices?

"Mientras clavas en mi pupila tu pupila azul".

¿Qué es compañía? ¿Y tú me lo preguntas?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 5: Tiempo feliz de caramelo

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Anillos de oro - Capítulo 5: Tiempo feliz de caramelo

06 nov 2020

Elsa y Alberto forman un matrimonio feliz y compenetrado. Alberto, escritor de prestigio, bastante mayor que su esposa, renuncia a esta divorciándose para que viva feliz con Javier, ayudante del escritor.

ver más sobre "Anillos de oro - Capítulo 5: Tiempo feliz de caramelo" ver menos sobre "Anillos de oro - Capítulo 5: Tiempo feliz de caramelo"

Los últimos 14 programas de Anillos de oro

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios