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No recomendado para menores de 12 años Anillos de oro - Capítulo 2: Una pareja - ver ahora
Transcripción completa

Buenas noches. -Adiós, Ramón.

Oh, hace un frío que pela.

Perdón...

-¡Qué felices podríamos ser! (RÍE) Yo ya lo soy.

Te deseo lo mismo. -Me llamo Rosa.

No digas no. ¿Cómo te voy a decir...

...esa vulgaridad? -Sabía que no eras vulgar.

¿Qué podemos hacer? Tengo una idea.

Vete a tu mesa y dejas que yo llegue a la mía. Me esperan.

-¿Te espera una mujer? Un hombre.

-¿Eres homosexual? No, ¿me permites?

-Bisexual. No... Conversador.

-¿Conservador? Conversador, me gusta conversar.

-¿Con hombres? Pues sí.

-¿Cuándo volvemos a vernos? Manda una estancia al Ayuntamiento.

-¿Lo de siempre? A la mesa de Antonio, por favor.

-¿Qué sueles tomar por las noches? Café.

-Lo sabía, lo sabía... Ah, ¿sí?

También tomo chinchón. -¿Chinchón?

Chinchón dulce. -Chinchón dulce...

¿Cuándo volveremos a vernos? Cuando vayas a tu mesa...

...y yo a la mía. -Me niego a separarme de ti.

-Vamos, no des la murga. Es buena chica, pero está...

...un poco majara. Sobre todo llegando a estas horas.

No la tomes en serio. Ha sido un placer.

¿Me permites?

Perdona...

Buenas noches. -Hola.

-Le amo. -Bueno, ¿nos vamos a casa?

-No.

No sé. -No, quiero seguir mirándole.

-Síguele mirando desde allí, así me termino yo la copa, ¿eh?

Vamos, vamos...

Vamos, Rosa. -Déjame.

-El búho te sigue mirando.

Gracias.

¿La conoces?

Pues yo tampoco.

-Le amo. -Dice que le ama.

-¿Has dicho algo? -He dicho que le amo.

-La revolución bien entendida empieza por uno mismo.

-Ahí... ahí está el quid.

-Roque. -¿Qué?

-Le amo. -Ya me lo has dicho.

-¿Y te da lo mismo? -Se te pasará.

-No, no se me pasará. Si no le consigo,...

...no se me pasará. Y voy a decírselo.

Necesito decírselo. -Ya se lo has dicho.

-¿Sí? -Sí, antes. Se lo has dicho antes.

-¿Y él qué ha dicho? -Que era un placer.

-Le da igual, ¿eh? -Olvídale, Rosa, no te merece.

-Tampoco me merece Roque. -Dios sabe que no.

No te merezco, no. -Quiero que me pinte desnuda.

-¿Roque? -No, él.

Tiene que ser pintor. -Pues no es pintor.

-¿Le conoces? -De oídas. Es amigo de Antonio.

-Eso ya lo veo. ¿Qué hace?

-Debe ser escritor. Todos los escritores están ahí.

-Entonces quiero que me escriba un poema.

-Debe ser médico. Tiene pinta de médico.

-No le digáis eso, querrá que la opere.

(RÍEN)

-¿Cómo se llama? -Ramón, y es abogado.

-Pase.

Pase, pase...

Por aquí.

Por aquí, hija, por aquí. (RÍE)

Él no tardará en llegar. (RÍE) Su hora son las 6.

Siéntese.

Ahí tiene unas revistas, por si quiere distraerse...

...mientras espera. Yo me estaba preparando...

...un poquito de hierba. ¿Le apetece?

-¿Hierba? -¿Le gusta?

-Jo... Me encanta. -Pues le traigo. Hay para las dos.

Aquí está la hierba.

Calentita, calentita.

Siéntese aquí conmigo.

Va usted muy mona.

En mi familia, es que siempre hemos sido muy tradicionales,...

...¿sabe usted? Muy sobrios.

Nunca nos hemos permitido un color más alto que otro.

Y, claro, a mi edad... Ya no se hacen cambios.

(RÍE) Pero me gusta mucho eso que usted lleva.

Es muy alegre. ¿No le apetece?

-Sí, sí, sí, sí... Pero prefiero tomarlo despacito, gracias.

-Ha sido también una costumbre nuestra de toda la vida.

El té con hierbabuena. En invierno, caliente.

Y en verano, frío. -¿Y en primavera?

-Eh... Según... Según sople el día.

-¿Va a tardar mucho? -¿Don Ramón? No.

Tiene que estar al llegar. (RÍE)

-¿Qué le hace gracia? -Que le llame don Ramón.

No tiene pinta de don Ramón, ¿no cree?

-Sí, ya sé. Es joven y es moderno.

Siempre me lo dice: "Que me apee el tratamiento, doña Trini,...

...que me llame Ramón." Pero yo... Que quiere usted,...

...no me hago a llamarle Ramón a secas a un abogado.

A su compañera, en cambio, sí que la llamo Lola, ya ve.

-Nadie me había dicho que tuviese una compañera.

-Sí, Lola. Una chica majísima.

-¿Y vive aquí? -¿Aquí? No, no.

Vive en su casa. -¿Y viene mucho?

-Martes, jueves y sábado.

Pero la verdad es que a mí me hace más compañía que él.

Muchas veces se viene conmigo a mi zona, como yo le digo.

Y me da conversación. Es muy maja, muy maja.

-¿Se llevan bien? -Divinamente.

Bueno, a veces discuten pero eso también es natural.

¿No le parece? (RÍE) La gente no pensamos...

...todos igual, antes sí, pero ahora no pensamos todos igual.

-¿Un pitillito? -Huy, no.

-¿Le molesta? -No, no.

-¿Es guapa? -¿Lola?

-Tiene mucho estilo, se saca partido...

Es muy fina, eso sí, muy fina. -¿Desde cuándo están juntos?

-Pues no lo sé, hija. Pero debe de hacer bastante...

Se les ve muy compenetrados. -¿Es muy joven?

-¿Muy joven? -Según...

A mí es que me parece muy joven todo el mundo...

Pero vamos, así por ejemplo como usted no es...

Yo me figuro que debe tener unos cuantos años más que él.

-Ya, ya veo de que va... -¿Usted cuántos años tiene?

-¿Yo, 26, por qué? -¿Y de veras está decidida...

...a dar ese paso? -¿Perdón?

-No tenga reparo conmigo... (RÍE) Soy una tumba.

-Eso me estaba pareciendo. -¿No cree que debería pensarlo más?

Mire que es una decisión muy seria. Mire que es para toda la vida.

¿No le da pena ese hombre con la existencia destrozada?

-¿Cuál? -Su marido.

-No quiero hablar de mi marido. -Yo no dudo de que se haya portado...

...mal con usted, los hombres son un asco, qué duda cabe.

Estoy segura de que tiene usted razón que le sobra.

Pero... Piense en esos niños... -¿Qué niños?

-Ah, ¿pero no tiene usted niños?

-Ramón se dedica a tramitar divorcios, ¿verdad?

-Aquí sí, por las mañanas trabaja en otro bufete,...

...pero en este sólo lleva divorcios.

Una pena, hija, una pena.

¿Y por qué precisamente yo?

¿Me permites?

En Madrid hay miles de abogados que se dedican a esto.

-Pues no conozco a ningún otro y si te da miedo no cobrar, lo dices.

No es eso. -Yo te pagaré, poco a poco,...

...como pueda, pero te pagaré. Que no es eso.

Te pondré en contacto con un compañero que te solucionará...

-No quiero compañeros tuyos.

Quiero que me atiendas tú.

Yo tengo derecho a escoger mis clientes, ¿sabes?

-¿Ah, sí? ¿Los escoges según su cuenta corriente?

Y dale. -¿Te crees que no sé de qué va?

Sólo se pueden divorciar los ricos. No sé por qué te escucho.

Yo sé por qué estás aquí. -Porque necesito un abogado.

Sé que para empezar a hablar hay que poner la pasta sobre la mesa...

...pero no creía que fueras así. ¡Pues no!

No soy así, no necesito que pongas la pasta sobre la mesa,...

...no escojo a mis clientes, no tengo ni idea de por qué...

...elegiste de entre todos los abogados, no dudo...

...que tengas problemas con tu divorcio y tampoco...

...que me tomes el pelo. ¿De acuerdo?

-Ajá.

A ver, papeles. -¿Papeles?

Para divorciarse hacen falta papeles, como en todo.

-¿Y te los tengo que dar yo? ¿Entonces para qué estás tú?

¿Eres mi abogado o qué?

Antonio me dijo que te encontraría aquí.

-Sí, vengo a tomar café. Está cerca del ministerio.

¿Cómo lo hacemos? -¿El qué?

La separación. De mutuo acuerdo.

-Si quiere irse, ¿qué te digo?

Estoy de acuerdo, claro. Dile que recoja sus cosas...

...cuando no esté en casa?

Si no la veo, me será más fácil. No me refiero a eso.

-¿A qué te refieres? Ella quiere hacerlo por lo legal.

-¿Por lo legal? No entiendo.

Puede llevarse todas las cosas que quiera: Libros, discos,...

...cacharros... Aunque sean míos da igual...

Si quiere algún mueble también. Roque, quiere divorciarse.

Divorciarse legalmente, ¿entiendes? -¿Divorciarse, para qué?

Bueno, allá ella. Pues eso, ¿cómo lo hacemos?

-Pues como queráis. Yo ahí no tengo nada que ver.

¡Claro que sí! ¿No ves que está chalada?

Puede acusarte de algo. O presentáis una solicitud...

...de mutuo acuerdo, o ella presenta demanda de divorcio...

...y te lo saca todo. ¿No ves?

Por lo que veo tú trabajas y ella no.

-Y por lo que veo ella se ha quedado contigo.

¿Qué se quiere divorciar? Claro, ¿qué te estoy diciendo?

-¿De mí? ¿Te ha dicho que se quiere...

...divorciar de mí? No me digas que tú...

-Yo no soy su legítimo. Al legítimo ni le conozco.

Cuando la conocí estaba con Marcos, el ginecólogo, ¿sabes, no?

No. -Bueno, pues estaba con él.

Pero tampoco es el legítimo. Te lo digo porque la legítima...

...de Marcos es mi hermana. (RÍE)

-Dos de espaguetis napolitana, especial para vosotros.

Italiano auténtico. Llévatelo que no se pueden comer.

-A ver, esas albóndigas de la cuatro.

¿Decías? -Claro que estoy casada,...

...si te digo que me divorcio es porque estoy casada, ¿no?

No tengo culpa de que seas tonto. ¿Quién te manda a buscarlo?

Tú. -¿Yo?

Te dije que buscases a mi marido. Y lo viste muy fácil.

Lo vi fácil porque creí que era Roque.

-¿Roque? Si me hubieras preguntado...

Bueno, ya te has divertido, ¿no? (RÍE) Sí.

¿Le damos carpetazo al asunto? -¿A cuál de los dos?

A lo de mi divorcio o a lo de unir nuestras vidas.

Nada definitivo, un rato, por probar...

Ir al cine y esas cosas... ¿Qué cosas?

¿Ir al cine y qué más? -Nada trascendental, por supuesto.

(RÍE)

Ajá.

-Tenga.

Son definitivas, ¿no cree?

Llaman a la puerta. ¿No le parecen definitivas?

-Don Ramón, ¿le importaría venir un momento?

No puedo. -¿No?

Si se espera usted diez minutos.

Hombre, no cabe duda de que herirán la sensibilidad...

...de juez, Lola, ¿quieres verlo? -Con esto la pulverizamos, ¿no?

¿Cómo las consiguió? -¿Es del todo preciso...

...que intervenga su secretaria? No soy su secretaria,...

...soy su socio. -Habrá querido decir su socia.

Si lo hubiera querido decir, lo habría dicho.

En un despacho como este, con fotos como esta,...

...no empleamos según qué términos. Podrían parecer equívocos.

¿Cómo las consiguió? -Aquí el señor, trabaja para mí.

¿En calidad de...? -Investigador privado.

Sí, las fotos parecen muy privadas. -Oiga, me dijo que necesitábamos...

...pruebas, pruebas definitivas, ¿lo son o no?

¿Cómo las consiguió? -¡Qué más da, ahí están!

-¡Claro! ¿Qué le importa cómo la hicieran?

El caso es que ahí están. A ella se le reconoce bien.

A él se le reconoce bien. Y un experto le dirá...

...que no están trucadas.

Perdóneme lo idiota de la pregunta: ¿posaron voluntariamente?

-Nadie les drogó ni les obligó a hacer eso apuntándolos con pistola.

-No diga tonterías. Claro que no sabían...

...que le fotografiaban. ¿Estaban en un sitio público?

-Yo no las hice, sólo las conseguí. Sólo no habrá sido.

-Me parece que va a tener razón, sus preguntas son idiotas.

¿A quién se le ocurre que esas cochinadas se hagan...

...en un sitio público?

Entonces me temo que no podrá utilizarlas.

-¿Que no voy a poder? Es mi mujer y tiene relaciones...

...con otro, esas fotos lo demuestran.

Es usted muy modesto en sus expresiones.

-¿Qué? Debo advertirle que mi compañera...

...tiene razón, si presentamos estas fotos, le concederán...

...el divorcio a usted, antes de abrir la boca.

-Entonces, ¿a qué esperamos? Cualquiera de ellos podría...

...denunciarle después por vulnerar su intimidad.

¿No comprende? -Él no ha vulnerado nada.

Encargó las fotos, ¿no? Pagó a usted para ello.

Sabe Dios cómo. ¿Eso quién lo sabe?

Llaman a la puerta.

-Siento interrumpirle, pero... Anda ve tú.

-El señor recibió esas fotografías, con un anónimo, no sabe...

...de dónde ni quién lo manda. Están ahí, son un hecho.

Muy ingenioso.

-¡Ay, hija!

¡Hija, que ya la tenemos armada! No quiero pensar que la viese...

...mi vecina, es la presidenta de la comunidad.

Y un hueso. ¿Qué pasa?

-Venga, mire, mire.

-Muy bien.

Perdón. ¿Esperas a alguien?

-Sabes perfectamente a quien espero.

¡Esa bruja no me ha dejado entrar!

Pero ¿por qué me da con la puerta en las narices...

...como si fuera un pobre? Es que le preocupa tu equipaje.

-¿Qué pretende? ¿Que lo deje tirado en la escalera?

¿Lo llevas a todas partes? -Sólo cuando me mudo.

No intentes interponerte entre él y yo porque será inútil.

No intento interponerte entre tú y tu equipaje.

-No te hagas la graciosa.

Voy a esperar aquí hasta que vuelva Ramón.

Es que no va a volver.

Porque no se ha ido. Lo que quiero que entiendas es...

...que esta casa... -Buenas.

Buenas. Pues me alegro de que hayas tenido un buen viaje.

¿Cómo has dejado a todos? -¿Qué pasa?

¿Es del departamento de inmigración?

-¿Decía?

Siempre se me olvidan las llaves abajo en el coche.

-Bueno...

Vuelvan cuando quieran. -De acuerdo.

Adiós.

-Que usted lo pase bien. Haré lo que pueda.

-¡Ay! -El fin justifica los medios.

¿De veras? Pues no comprendo a su madre.

-¡Jo, qué gente tan rara! ¡Qué casa tan rara!

Lola, ¿quieres venir un momento? Tienes que ver esto despacio.

Y tú, yo también tengo algo que quiero que veas despacio.

-¡Hola!

¡Ajá!

Pero ¿dónde vives tú?

En mi vida he subido tantas escaleras.

Oye, que no maltrates mis maletas.

Venga, instálate.

Ponte cómoda.

-Bueno, bueno.

¿Y qué querías que hiciera?

Creí que vivías allí.

¡Hala!

¡Ay!

Tengo sed. ¿Puedo tomar algo? ¡No!

-¿Pues no me has dicho que me ponga cómoda?

¿Dónde vas? -¡Qué bien!

Hay una terraza y no hay nada más en la terraza.

-Oye, oye... ¡Oye!

Aquí se puede tomar el sol desnuda divinamente.

Pero ¿qué dices?

¡Aquí no toma el sol nadie y menos tú!

-No hace falta que me chilles.

Oye, que tú lo liaste todo. ¿Quién yo?

-Claro, fuiste a hablar con Roque y él ya sabe que estoy contigo.

Todo el mundo lo sabe.

¡Tú no estás conmigo! ¿Te enteras?

-Pero si Roque hizo lo mismo cuando estaba con Marcos.

Era el chico con el que vivía antes.

¿Con el ginecólogo? -Ese.

Ellos dos lo hablaron y yo me fui a vivir con Roque.

¿Y con quién habló el ginecólogo para lo del traspaso?

¿Con tu marido, con el legítimo?

-Estás celoso. Esto es una demencia.

¡Una absoluta demencia!

Y tú a mí no me importas para nada, ¿te enteras?

-No es verdad. ¡Sí es verdad!

-Bueno, ¿y qué más da? Oye, pero ¿tanto te estorbo aquí?

Sí. -¿Por qué?

Me gusta vivir solo. -¿Sí?

Huy, pues yo soy incapaz, pero incapaz.

Vamos que estoy 10 minutos sola y me empiezo a poner como loca.

Rosa... -No te molestaré.

De verdad que no. Ni te enterarás de que estoy aquí.

Te quedarás dos o tres días hasta que encuentres alguna cosa.

-De acuerdo.

A ti te importa a lo sumo los dos o tres días siguientes, ¿verdad?

El resto no existe. -¿Tres días? ¿Por qué tanto?

Basta con el día siguiente.

Teléfono.

Teléfono. Ramón... ¡Ramón!

Teléfono. ¿No pretenderás que me levante yo?

¿Sí?

¿Qué hay?

Aquí trabajando.

Sí, está aquí.

No te lo puedo pasar, Enrique, es por la otra línea. De Lola.

¿Eres tú, Lola?

Qué alegría oírte, soy Enrique.

Estás loca.

No estoy loca, así es como me lo ha dicho este.

Ese está flipado, vamos. "¿Que si estás flipado?",...

...dice tu amigo.

Yo qué sé. Será el amor.

¿Ese tiene un amor? Tiene, tiene...

Este siempre tiene un amor, lo que pasa es que lo varía.

Bueno, ¿qué hacemos? ¿Saco yo las entradas?

¿Para tú y yo solos o quieres que llame...

...a la niña y a su cónyuge? ¿Qué pasa?

¿Que no puedes vivir sin tu niña?

¿Yo? Ningún interés.

Es ella la que llama todos los días.

¿Que a ti te llama? Pues ni hablar. Tú y yo solos.

Sí. Perfecto. Y luego vamos a cenar.

Ajá. Oye, ¿llevas dinero?

No. Porque no voy a casa.

Pues yo...

Pues pídele al progre, ese está soltero...

...y está mejor de fondos. Espera.

¿Que si nos puedes prestar dinero? Me dice el químico.

Pero si sólo estamos a 12. Para ir a cenar y al cine.

Mañana te lo doy.

Con gran esfuerzo muscular, pero dice que sí.

¿Entonces te recojo yo allí?

Ten cuidado, ¿eh, mi amor?

Hasta luego.

¿Con qué?

¿Con qué qué?

¿Que con qué tiene que tener cuidado?

¿Enrique?

Bueno, con todo.

Con el coche, con los enchufes, con el frío,...

...con la gente que va por la calle.

Con las preocupaciones, con el estrés...

¡Basta, ya es suficiente!

No quiero que le pase nada. ¿No te da vergüenza...

...hablarle así a un viejo químico con el vives desde hace años?

Soy muy desvergonzada. Cuando hay público me muestro...

...más indiferente, tú eres de confianza.

¿Quieres soltarlo de una vez?

¿Por qué no te tomas una tila? ¿Por qué no te la tomas tú?

No me refería al lápiz, me refería al dinero.

Te advierto que porque lo conserves una hora más no te rentará.

Era por si se te olvidaban. Vas listo.

¿Cuánto quieres? Dos millones...

...libres de impuestos.

¿No es posible?

¡Pues que esta chica me roba!

¡Rosa!

¡Rosa!

¡Rosa!

(GRITA) ¡Rosa!

Rosa... ama... a Ramón...

¿Qué pasa, hombre?

¿Tienes hambre?

Toma... come.

Sí, doña Trini, soy yo. ¿Está por ahí Lola?

Mire a ver si puede alcanzarla, por favor.

Espero.

Sí, ¿Lola?, oye que te llevo el dinero al cine.

Que no, imbécil, que no me importa.

Es bueno que los ancianos se diviertan.

Pues no está en casa. Pero seguro que ha sido ella.

Sí, lo ha invertido en propaganda. Oye, nos vemos en la puerta...

...del cine, ¿eh? De acuerdo, hasta luego.

-Ay...

Ay... no te esperaba tan temprano.

Bueno, ¿te gusta?

¿Te importa mi opinión? -Hombre...

Entonces por qué no me has preguntado antes de hacerlo.

-Porque era un regalo. Y los regalos son sorpresas.

Con que un regalo... -Un regalo que yo te hago, sí.

-Huy...

¿Y el dinero que me has cogido de la cartera?

-Eso era un préstamo. ¿Cómo que un préstamo?

-Te lo devolveré, palabra. En cuanto pueda.

Oye, Rosa...

Rosa, tú no puedes ir por ahí cogiéndole el dinero a la gente.

Aunque sea para hacerle regalos.

Eso es robar, ¿comprendes? ¡Robar!

Y lo sabe todo el mundo, incluso tú.

-Pensé que te gustaría...

No, si... si me gusta. Claro que me gusta.

Eres muy amable y te agradezco mucho las molestias...

...que te has tomado. ¡Pero la próxima vez...

...que necesites un préstamo me lo pides!

¿De acuerdo? -He dicho que te lo devolveré.

Bueno. -¿No me crees?

¿A dónde vas?

Tengo que ver a Lola y a su marido. -¿Ahora?

Sí, me están esperando para sacar unas entradas.

-¿Vamos al cine? No, no vamos al cine.

Ellos van al cine.

-¿Y por qué no podemos ir nosotros?

Primero, porque a ellos les encanta salir solos.

Están todo el día rodeados de familia...

...y de vez en cuando se escapan. Pero para estar solos.

Y segundo porque tú y yo no formamos sociedad.

No tenemos una entidad conjunta.

¿Te queda algo de ese dinero? -Sí.

¿Te gustaría ir al cine? -¿No te lo estoy diciendo?

Bueno pues llama a quien quieras y vete al cine.

-Bueno... ¡Oye, Ramón!

¿Qué?

-Te invito al cine.

-¿Cómo conociste a "mejor un producto sólo"?

¿Que cómo conocí a quién? -Tu amiga.

¿A Lola?

¿Y cómo la has llamado? (SARCÁSTICA)

-¿Por qué utilizar varios productos su puede limpiarlo con uno sólo?

Mis niños brillan, mis muebles crecen sanos,...

...mi comida ya no resbala.

Mi marido queda mucho más blanco en frío.

Lola no es así. -¿Que no?

Sólo le falta el collar de perlas. Ya lo tiene, ¿eh?

Tiene uno. -¿Lo ves?

¿Quieres?

¿Cómo la conociste?

Pues mi familia y la de Enrique vivían puerta con puerta.

Mi madre y su madre, íntimas. (RÍEN)

-Pero si él es mayor que tú.

Sí, pero el era el gallito del barrio y me protegía.

Yo era como su mascota. Una especie de hermano mayor.

-Eso él, pero ¿y ella? ¡Ay!

¿A ella?

A Lola la conocí cuando se casaron. O no, cuando eran novios...

¡Ay! Quieta...

No sé, hace mucho tiempo. ¿Por qué?

-Al principio creí que tenías un rollo con ella.

¿Con Lola? ¡Qué tontería!

-No, si en cuanto la vi, comprendí que no.

¿Por qué? ¿Porque es mayor que yo?

Oye, no sabía que tuvieras esos prejuicios.

-Yo no tengo esos prejuicios. Ni esos, ni otros.

Lo que pasa es que no te va. No te va nada.

A ti te va una mujer como yo.

Bueno, dejémoslo en varias. Me horrorizan las limitaciones.

-Oye, que varias como yo tampoco te creas que las hay.

Eso, gracias a Dios, también es verdad.

-Algún día te enamorarás. Otra vez...

Si yo ya me he enamorado. -Sí, pero...

...pero de otra manera. Como se enamora todo el mundo.

Algún día te enamorarás. Y será para siempre...

Mira, yo me he enamorado muchas veces.

Y seguramente me enamoraré muchas más.

Pero eso de toda la vida no... no va conmigo.

Yo creo que soy inmune.

No sé, no me creo ese cuento chino tan idealizado.

-¿Cuál? La pareja.

-Pues existe, yo lo sé...

-Lo ves demasiado negro tú todo.

-Puri, mi vino.

-Espera un momento.

-Estará frío, ¿no? -Congelado.

-¿Qué te debo? -400.

-Joder.

-¿Sigue con el abogado? -Sí.

-Le está durando.

-Hasta que pase una mosca y mire para otro lado.

Música clásica.

Ya.

Claro.

No tenéis ni idea de dónde pueda estar.

A mí me preocupa que le haya pasado algo.

Ya sé que está como una cabra. Por eso.

Yo que me voy a acostumbrar.

Oye, si va por allí...

Se abre una puerta. Espera. Ya está aquí.

Gracias, adiós.

-Oh.

Hola.

¿Preguntaban por mí? Rosa, ¿sabes qué hora es?

-Tarde, ¿no? ¿Tarde?

Ya iba a llamar a la policía.

-¿Esto qué es? ¿Un colegio, una fábrica?

¿Tengo que fichar o qué? Estaba preocupado, Rosa.

-Mira lo que te he traído. Vinito blanco y paté.

Pero di cuándo vas a salir y si te retrasarás.

-¿Adónde vas a ir? ¿Con quién? ¿Y de qué vas a hablar?

Ramón, no me atosigues. No me fiscalices.

No te fiscalizo.

Yo lo que digo es que por mera cortesía y ya que vives aquí...

-Vivo aquí de modo circunstancial. Quedamos...

Pero vives aquí. Entonces, por favor, te pido...

-Que establezcamos unas normas:

cortesía, horarios, explicaciones...

Bueno, pues yo no puedo, ni quiero.

Y si quieres, me voy.

No quiero que te vayas, te pido...

-Yo soy como un amigo tuyo, ¿entiendes?

Estoy aquí, entro, salgo...

Y si te parece pagamos a medias los gastos de la casa.

No seas burra. ¿Qué tiene que ver eso?

-Por cierto.

Toma.

¿Qué es esto? -Dinero. ¿Qué si no?

No quiero el dinero. -Si es tuyo.

¿No te acuerdas? El préstamo.

Te dije que te lo devolvería y ahí está.

¿Quieres cogerlo? No. Guárdatelo.

-Si es que es tuyo.

Es del que te gusta, ¿verdad?

Y lo he pagado con mi dinero.

¿Con tu dinero? -Sí.

¿Desde cuándo tienes dinero? -Desde hoy.

No pongas esa cara. No asalté ningún banco.

¿Y de dónde sale? -Ni he hecho la carrera.

Tranquilo.

Es mío. Lo recibo siempre a primeros de mes.

¿A primeros de mes? -Sí.

¿Ahora me ayudas o vamos a seguir discutiendo hasta mañana?

¿Por qué a primeros de mes?

-Yo que sé. Porque esas cosas se hacen a primeros de mes.

Cobran a primero de mes, no trabajan sábado y domingo,...

...se van de vacaciones en agosto. Esa gente es así.

¿Quién te da ese dinero? -Un banco.

Abre el vino que está frío. Estaba en la cámara.

Es la pensión, ¿verdad?

Es un dinero de él, de tu legítimo.

-¿Nos tomamos esto que he traído o lo tiro por la ventana?

Ramón, ¿estás decidido a fastidiarme la noche?

No puedes depender de un individuo con el que...

...ya no tienes nada que ver.

-Hablemos de otra cosa, si no te importa.

Pero me importa.

Llevas una vida absurda, te estás destrozando la salud,...

...no haces nada y vas de un lado a otro...

-Como la falsa moneda. Toma.

Oye, no soy un moralista.

Soy lo más opuesto que imaginas a una moralista.

-Que te crees tú eso. No puedes vivir así, ¿comprendes?

-Tú no lo comprendes. Come.

¿No te da vergüenza recibir ese dinero?

¿De verdad que no te da vergüenza? -No. Come y prueba el vino. Anda.

Bueno, ¿y él que opina? ¿Por qué lo hace?

¿Por qué no se divorcia de una vez?

-¡Basta!

He dicho que no quiero hablar. Pero yo sí.

Vives en mi casa conmigo y no estoy dispuesto...

...a que un señor corra con los gastos, mis gastos.

-No eras moralista, ¿eh?

Con la ilusión que me había hecho traer estas tonterías.

Siéntate.

Toma.

Si él no se divorcia, hazlo tú. Cuando viniste...

-Debía contarte algo para que me hicieras caso.

Si fueras fontanero, habría roto una cañería.

Bueno, ahora lo haremos en serio.

Me darás los datos y lo haremos en serio.

Regula tu situación, vive de otra forma.

-Nunca me divorciaré, picapleitos de las narices.

Ni aunque me abran en canal.

¿Qué has dicho? -Lo has oído perfectamente.

O sea, que no es porque pases de papeles, es voluntario.

-Sí. ¿Quieres mantener tu situación?

-Contra todo. Entonces ¿para qué sirve todo esto?

-No. Ese es precisamente el caso.

No tengo nada que explicar ni quiero.

¿Y ahora qué haces?

-Ahora me voy.

¡No llegues tarde que tengo que madrugar mañana!

Anda, tómate esto a ver si resucitas.

No es veneno. ¿Tiene azúcar?

Sí, tiene azúcar, tiene de todo.

¿Y por qué fue la discusión?

Ni siquiera hubo discusión. O sí, qué más da.

Cuando se fue, pensé que salía para un rato.

Ni se me ocurrió que fuera para siempre.

Para siempre no será. Se habría llevado sus cosas.

¿Sus cosas? Cualquier día pasa un desconocido a recogerlas.

Han pasado unos días, ya estará instalada en otro sitio, con otro.

No revuelvas más. Trágatelo.

Anda que si no llego a venir.

Tiene un marido que sabe Dios quién será y no quiere soltarlo.

Él le manda dinero a primero de mes y ella lo acepta encantada.

No quiero divorciarse, claro.

¿Has visto qué bonito, qué limpio, qué ejemplar?

¿Y a ti qué te importa?

Hasta qué punto te importa, digo. Vivir así es una guarrada.

Y lo es. Pero no te hablo de eso. Ella se ha ido y tú llevas...

...una semana así y sin trabajar. ¿Por qué?

Será que me ha afectado. Yo que sé.

Pero no sé hasta qué punto.

¿Qué más dará el punto? Da. No puedes seguir así.

No te conduce a nada y tienes una cara fatal.

Deberías ver a un médico.

Claro. Eso es.

Debería ir a ver al ginecólogo.

En cuanto tenga las medidas provisionales no habrá problema.

El procurador, exacto.

Nosotros la llamamos.

De nada, adiós.

Teléfono. Bueno...

¿Sí...? ¿Qué hay? ¿Estás mejor?

El ginecólogo tampoco sabe nada. ¿Y el otro?

Pues hijo, no sé qué decirte. Abandona.

Ramón, ¿estás en casa?

Luego te llamo, tenemos visita.

Mire, yo no llevo su caso. Lo lleva mi compañero.

Y lleva unos días enfermo, así que si no le importa volver...

-¿Le caigo mal, verdad? Usted qué cree.

-Sólo quería ver aquella colección de fotografías que traje.

No le gustaría que dificultara mi investigación.

¿No le parece?

Tenga, disfrute.

¿Qué hace? -Un gesto caballeroso.

A usted debería gustarle.

Rompí los negativos, y quería que desaparecieran estas copias.

Me deja pasmada. ¿Remordimientos? -Dividendos.

Ella pagó más que el marido. Ah...

¿Todos los investigadores privados son así?

-No, no, sin falsa modestia le diré que soy el más eficaz.

Si algún día necesita de mis servicios...

Sus servicios, sus servicios...

¡Sus servicios!

¡Espere!

¡Espere! ¿Oiga...?

-Ea, que ya está aquí Rosa.

Ya estamos contentos. -Creí que no llegaba.

-Hala y ahora un ratito al jardín, pero sólo media hora.

-No se preocupe.

Mira, te he traído unas revistas.

Una es del auto y otra del esquí.

Es un rollo de que no dejen venir aquí más de una vez por semana.

¿Cómo las conseguiste?

Eso es lo de menos. Ahora lo entiendo todo.

-Todo no.

Nos casamos hace ocho años.

En cuanto él fichó para el equipo. Y esa misma temporada tuvo...

...la lesión. ¿En un partido?

-Lo leerías en los periódicos. Fue muy sonado.

A mí no me gusta el fútbol.

¿Qué fue? ¿La columna vertebral, no?

-Paraplejia, ya sabes, definitivo.

El dinero ese que tanto te escandalizaba, ¿te acuerdas?

Se lo pasa el club.

Parece un tango, ¿verdad?

Sí.

-Por eso no se lo cuento nunca a nadie.

Además es cosa nuestra. ¿A quién le importa?

Yo creo que si intentaras rehacer tu vida... él lo comprendería.

Estoy seguro. -Yo también.

Entonces...

-El que no lo comprende eres tú, Ramón.

Soy su mujer y le quiero.

Es también definitivo. ¡Sé lo que vas a decir!

Que debería buscarme otra ocupación...

No emborracharme hasta caerme redonda como lo hago a veces...

Pero es que, es que, yo no soy maravillosa, ¿sabes?

Ni fuerte, ni valiente.

Ni nada. Además es que no soporto estar sola.

Hay veces que me volvería loca.

Que me daría contra las paredes.

Pero, yo soy su mujer.

Soy su mujer.

Y le quiero.

¿Él sabe cómo vives?

-No.

Tampoco me lo pregunta.

Teléfono. Pero hay algo que él si sabe.

Teléfono. Que nunca serás la mujer de otro.

Teléfono.

-¿Sí...? Sí, un momento.

¡Ramón, al teléfono!

Te voy a cobrar un plus, ¿eh?

¿Sí...? Sí, soy yo.

-Este te hunde en tres frases cualquier defensa que hagas...

...de la pareja. Ya verás. Mañana...

-Es verdad y además le encanta hablar del tema.

Es un detractor activo. -Sí, pero muy guapo.

(RISAS) De acuerdo, entonces nos vemos.

-Explícales que eso de la pareja es una utopía, anda.

No puedo, Pepe. De verdad que no puedo.

-Anda este ahora, pero siempre decías que...

Pues estaba equivocado.

Existe, ahora sé lo que es.

He visto una.

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Anillos de oro - Capítulo 2: Una pareja

03 nov 2020

Rosa, chica alocada e independiente que cree en el amor libre, conoce a Ramón el abogado, y se va a vivir con él . Todo comienza cuando Ramón se reúne con sus amigos en el bar de costumbre, donde está Rosa con Roque, su actual amante, al que deja y se instala en casa del abogado

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