www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
1192672
No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T7 - Capítulo 4 - Ver ahora
Transcripción completa

Rocío está muy bien, gracias, muy amable por preguntar,

a veces me recuerda lo bien que lo pasábamos en Tánger,

el grupito de españoles, nosotros, usted y poquitos más.

Yo también lo recuerdo con agrado.

-Y no hay mal que por bien no venga, aprendo el oficio,

cuando salga de aquí y no encuentre trabajo de mecánico,

me hago barbero.

(RÍE) -Ay, que me gusta tu coraje, marido,

hasta de las cosas malas, eres capaz de sacar algo bueno.

-Gracias a ti, eres la mejor mujer del mundo.

¿Sabes qué? No vas a publicar nada

sobre este asunto porque no permitiré

que pongas en riesgo nuestra revista.

-Nuestro deber... Nuestro deber es mantenerlo

a flote, y no se hable más.

-Lo que quiero es que vuelvas pronto a casa

porque te echo de menos,

sobre todo por las noches.

-Y yo, ¿qué te crees, que no pego ojo si no te tengo al lado?

Echo de menos tu calorcito.

-Ponme un ejemplo de un matrimonio que funcione.

-Mis padres, ellos se quieren y respetan,

y mi madre opina todo lo que quiere.

-Lo siento, niña, pero yo sé por qué tus padres

se llevan tan bien ahora.

Luis, ¿cómo está? No esperaba que me llamara tan pronto.

Ajá, ya se lo había dicho.

Olavide es un muchacho estupendo.

-Porque tu padre está en la cárcel y da saltos de alegría

por descansar de tu señora madre,

y ella en casa,

haciendo de su capa un sayo y más contenta que unas pascuas.

-Eres un bocazas y un amargado.

Pues no sabe cuanto se lo agradezco, porque...

en realidad tengo la esperanza de que con el tiempo

se convierta en mi yerno.

Despertar abrazada a la ironía

de ocultar la razón de cada día para amar

En tiempos revueltos.

Asumir la alegría y el lamento

y descubrir, sorprendida, mi tormento y mi dolor

con tu amor envuelto.

No es sencillo

avanzar olvidando lo vivido,

cuando tanto se ha dado por perdido

y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento

por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar

por todo aquel que tuvo que olvidar

para empezar.

Toma, hijo, ¿y tú tienes tu chupete?

Haber si te quedas dormidita, venga, ea,

que tiene que estar doña Gertrudis a punto de llegar, eso espero.

Las llaves, lo que me faltaba encima es que me deje las llaves,

eso es, bueno, madre mía, y esta mujer que no viene,

yo no sé, con la hora que es, hijo...

Teléfono. Mira, esa debe ser.

A ver, estoy aquí, eh, cariño, Marisol.

Sí, doña Gertrudis.

Ah, hola, Marcelino, eres tú.

¿Pues dónde voy a estar? En casa, ¿no llamas aquí?

(LLORA) -Tú hijo que se puso a llorar.

Que... que no estoy gritando es que me pones nerviosa,

ya sé que tendría que estar allí ¿Pero si no está

doña Gertrudis qué hago?

¿Dejo a tus hijos solos o qué?

Ya sé que tu padre no se puede ir al mercado

y que yo tendría que hacer la comida.

Pues, hijo, si tienes tanto lío no sé que haces

hablando por teléfono. Adiós.

Tranquilo, hijo, tranquilo, toma, mamá no está enfadada

lo que pasa es que tu padre la pone nerviosa.

Ya entenderás, hija, cuando seas mayor,

que los hombres... los hombres son de lo que no hay, de verdad.

Ay... ya está Manolín...

Timbre. Ahí está doña Gertrudis.

Hombre, ya era hora, ¿le ha pasado algo?

-¿A mí, a mí qué me va a pasar?

-No sé, como llega tan tarde.

-¿Yo? A la hora en punto.

-Sí, en punto las 10. -No, las 9.

-Mire, por favor, que son las 10.

-Oh... Dios mío, que son las 10,

que yo... vamos, estaba totalmente convencida

de que eran las nueve, que voy una hora retrasada.

-Yo tendría que estar preparando las comidas.

-Dame, dámelo. -Manolín, hijo, vete con ella.

Hala, eso... -Con su yaya bonita.

Sabe, lo siento de verdad, se me fue el santo al cielo.

¿Dónde tendré yo la cabeza?

Hasta he puesto esta mañana el reloj mío

lo he puesto en hora con la radio.

-Bueno, ¿está usted enferma o algo? -Se ve que me levanté con mal pie.

Que va, no estoy enferma, no,

me duele un poco la cabeza pero eso se me quita,

anoche cené mucho y la mala digestión me da jaqueca.

Mira, pero se me pasa. -Que me tengo que ir.

-No te preocupes, hija, lo que me da pena es dejarte aquí,

ya relájate que ya me quedo yo con los niños.

Tranquilita, ya les doy de comer, ¿les has cambiado los pañales?

-Ni comieron ni nada... -Yo, yo lo hago todo.

-Adiós, adiós. -Tranquilita,

que te vaya bien el día.

Ay, perdóname, qué lástima...

¿Dónde tengo yo la cabeza, dónde tiene la yaya la cabeza?

¿Estás sola?

-Sí. ¿Te lo han grabado?

Sí, toma, mira, ha quedado precioso.

De Cecilia para Alejandro con amor.

¿Tú crees que le gustará?

-Creo que se va a derretir, y toma,

las vueltas que me diste de más.

Gracias, Chelito, me das la vida con tus favores.

Sabes que no puedo ir a la joyería,

bastante me costó conseguirlo si que me pillaran.

-¿Cuándo es el cumpleaños? Hoy.

-¿Hoy, y qué harás para verte con él?

Ah... quieres que sea otra vez la mensajera.

Por favor, Chelito, por favor.

-Sí, pero un momento.

¿Qué tengo que hacer? Mira,

Alejandro y yo quedamos en que le esperaría en el café

hasta que tú llegaras.

¿Te podrás escapar?

-Pues sí, sabes que busco cualquier excusa para salir de casa,

y más si es el café del teatro,

porque allí van muchos artistas y cuando fui me encontré

con algunas compañeras de la revista.

No sabes lo que daría por volver a esa época, Cecilia.

Chelito, te agradezco mucho lo que haces por mí.

-No pasa nada, ya sabes que me gusta hacer de celestina.

Pues te tengo que pedir otro favor.

-¿Qué favor?

-¿Pero qué pasa, Marcelino? Todavía no le pusiste

los desayunos a Pepe y Fermín?

-Ahora mismo voy.

-Sí, señor, con una sola mano, como los artistas del circo.

-Ahora termino, padre.

-No sé como te las arreglas, siempre haces malabares

cuando más trajín tenemos aquí en el bar.

-Es que sólo puedo usar una mano.

-¿Y qué, te duele mucho? -Claro que me duele,

pero no sólo eso, es que...

Fíjese, fíjese como está.

-Me cago en todo los sapos pardos ¿desde cuando lo tienes así?

-No sé, fue evolucionando y... Tiene mala pinta, ¿verdad?

-¿Que si tiene mala pinta? -Pero si esto...

Esto tiene pinta de mondongo gangrenoso, Marcelino.

¿Qué está diciendo? No exagere, eh.

-No exagere ni nada, pero si no puedes servir las mesas

con la mano así.

¿La ha visto Manolita? -No la vio y no se lo diga

porque entonces me coge y me lleva

para la casa de socorro.

-Ella te coge de las orejas y yo por los colindrones.

No puedes servir las mesas.

Está infectada hasta el tuétano.

-No está infectada, no me asuste, esto se arregla.

-Ten cuidado que lo mismo te la cortan por el pescuezo,

yo he visto muchas heridas así, acaban mal siempre.

-Que no, padre, que no, mire, escúcheme, usted...

cuando venga Manolita y vaya para el mercado,

se pasa por casa y trae el agua oxigenada y ya.

-No señor, que no, que se entera que tiene "olfato Mata Hari".

-Escúcheme bien, padre, por amor de Dios,

usted se va a casa, trae el agua oxigenada,

si esto mañana no ha mejorado, voy a la casa de socorro, ¿estamos?

-Estamos. -Pues eso.

-Hola, Cecilia. -Hola.

-¿De qué hablabais?

¿Quién va a hacer de celestina?

-Maria Jesús Valdez,

que la próxima temporada la estrenan,

no sabe lo que me gustaría hacer ese papel.

-Déjate de papeles, Chelo, para papelón

el que tengo ahí con tu hija,

debe tener la barriga suelta porque puso el pico...

Entra y cámbiala, que no la cambias ni a tiros.

-Es que si no le importa tengo que salir.

¿Pero dónde tienes que ir ahora?

-Eh...

A por goma arábiga,

es que mire lo poco que me queda,

para esta noche tengo pero para mañana no,

y como quiero trabajar temprano.

-Bueno, pero no te entretengas, Consuelo,

que hay mucha faena y yo sola no puedo.

-Vuelvo pronto, se lo prometo.

Gracias. Hasta luego, Chelito.

-Adiós.

Hasta luego, Cecilia. Hasta luego.

-Suegro, ya se puede ir al mercado.

-¿Y doña Gertrudis ya ha venido, Manuela?

-Claro, ¿con quién dejé a las niñas?

-Estás muy guapa.

-Procura que no te vea la mano, y no le digas nada,

y a mí no me metas en esto, porque si me pregunta algo

yo le digo que soy guardia y me acuesto a las 8, Marcelino.

-Vamos, a por el agua oxigenada.

Y unas vendas, traiga unas vendas.

-Y una escupidera para ver si te desatasco la sesera.

-Vamos, padre.

Pepe, Fermín..

que ya las llevo, eh.

-Mira, Conrado, si yo no digo que esos jugadores no interesen,

¿pero por qué interesan? Pues porque vienen

de donde Cristo perdió el gorro,

y tienen esos apellidos raros, que si Kubala, Di Stefano...

-Y juegan como la madre que los parió.

-Que sí, que juegan bien, ¿y si hubieran

nacido en Villalba? Pues ahí estarían,

jugando en el campo del Villalba, aquí somos así.

-Buenos días nos de Dios.

-Buenos días.

-Haber si acabamos que me tienes que afeitar.

-Enseguida estoy con usted.

-He de admitir, Trino,

que tu familia me causó muy buena impresión.

-Muy agradecido.

-Se ve que tu hijo Miguel es muy trabajador.

-Sí, a los cuatro los hemos intentado educar

de la misma manera, lo que se tiene se consigue trabajando,

y nos salieron los 4 bien,

diligentes y honrados a carta cabal.

-Todos muy honrados, eh.

-Está mal que yo lo diga pero sí.

-Y se les ve bien criados, con buena naturaleza...

sobre todo la pequeña,

Consuelo, ¿no?

Menudas curvas tiene la señorita.

Hay que ver como es la juventud de hoy,

en mis tiempos, antes de la guerra, una chica de su edad

era una niña,

a no ser que estuviera casada.

Pero hoy en día las chicas van mucho más sueltas,

sobre todo la tuya,

la tuya no perdió el tiempo. -Agacha la cabeza, coño.

-Debe de ser difícil ser padre de una mocita tan bien plantada,

ir por la calle con ella y ver como las miradas

de los hombres se le posan encima,

y ella no parece de las que miren al suelo.

Seguro que va hasta provocando,

se nota a la legua que a esa chica le gusta gustar,

¿O no? -Se acabó.

-¿Perdón? -No, que se acabó, que se acabó.

Ala, ya hemos terminado. Venga.

-Hola. -Hola.

-¿Llevas mucho tiempo esperando? -Todo el tiempo del mundo es poco.

-Qué romántico. No me extraña que Cecilia esté enamorada de ti.

-Muchas gracias por venir, Chelo. ¿Me traes recado de ella?

-Sí. -Sí.

-Toma. Esta nota. -Gracias.

Eres muy buena con nosotros. ¿Me permites que te invite

a tomar algo? -Ay, no, gracias,

pero no te molestes. -No es molestia, mujer.

Siéntate y tomamos algo. -No, de verdad, no es necesario.

-Chelo, insisto, por favor. -De verdad, que no quiero molestar,

pero muchas gracias. -¿Chelo?

-Carmina. -¿Qué tal?

-Muy bien, ¿y tú? -Bien.

Ay, ¿me disculpas un momento? Alejandro, si no te importa,

es que hace mucho que no la veo y voy a hablar con ella.

Yo me doy por bien pagada solo por ayudaros.

-Chelo, muy agradecido, de verdad. -No pasa nada.

-Eh, pues adiós. (RÍE)

¿Qué tal? ¿Cuánto tiempo? -Bien.

Estoy con unas chicas de la antigua compañía.

Nos vemos de vez en cuando. ¿Vienes?

-Ah, pues sí. Así me contáis cotilleos del mundillo. (RÍE)

Adiós. -Adiós.

Murmullos.

-¿Cómo estás?

Murmullos.

-Bien.

-Con quien tienes que esperarte es conmigo, ¿eh?

Aquí donde me ves, a mi edad,

todavía tengo muchos cartuchos que disparar.

No es que yo sea un Don Juan, ¿eh? Ni mucho menos,

pero me gusta divertirme. ¿Me explico?

-Sí, claro. -¿De qué estábamos hablando?

Ah, sí, de tu hija la pequeña. Ay, Trino,

la verdad es que no anduviste muy listo con esa.

Tenías que haberla atado en corto, hombre.

Vamos, que no me extraña que a su edad

ya sea madre soltera. Se le ve en esa cara de pillina que tiene

que es una de esas que va buscando guerra.

¿Y ahora qué pasa?

Vamos, hombre, que no tengo todo el día.

-Sí, perdón, perdón.

Qué paisajes. El oeste americano tiene que ser una maravilla.

-Ahora empezarás a compararlo todo con el norte de África.

Bueno, a mí me ha gustado más, Amina.

Y además, es que se ve todo tan grande...

-Eso es por el... ¡Como se llame!

(RÍE) El Super Scope.

Super Scope o cinemascope, como prefieras.

-Me da igual, se llame como se llame.

No me gusta. Con eso se agranda todo

de una manera... que me produce auténtico pavor.

A mí lo que más me ha gustado ha sido la historia de amor.

Y pensar que una artista española estuvo ahí con todos los famosos

de Hollywood? -A mí, si te digo la verdad,

nunca me ha parecido que Sarita Montiel

tenga aires de condesa.

¿Pero qué dices, Amina? (RÍE) Que la condesa que va a Veracruz

no es Sarita Montiel, Sarita Montiel es la otra.

(SUSPIRA) La verdad es que no apresté mucha atención.

No me atrae el cine.

No entiendo por qué le dan tanta importancia a esas historias

que pasan en la otra punta del mundo. Eh, además,

esa gente tienen unos nombres imposibles de pronunciar.

(RÍE) -¿Cómo se llamaba el galán, dices?

Gary Cooper, Amina. Gary Cooper y Burt Lancaster.

Si tampoco es tan difícil. -Ay... Lo que es difícil,

es marcarte el bajo, si no dejas de moverte.

Ya van 4 veces que me pincho con el alfiler.

A ver si paras de una vez. Perdona.

Oye, Amina. -¿Qué?

¿Tú querrías volver conmigo al cine a ver "Veracruz"?

-¿Al Cervantes? ¡Ni hablar! (HABLA EN ÁRABE)

No he pasado tanto frío en mi vida.

-Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora

de nuestra muerte, amén. Dios te salve, María,

llena eres de gracia, el Señor es contigo;

bendita tú eres...

Dios te salve, María, llena eres de gracia...

Re... ru... Madre de Dios.

Y de nuestros pecados... Ay, ¿cómo era?

-Eh, eh, Hola, doña Gertrudis. -Hola.

-Eh, no pensaba que estuviera aquí. Perdóneme si la he interrumpido.

-No, es igual. Si ya he perdido la cuenta.

Da igual. (PELAYO RÍE) Son cosas de la edad.

Manolita me dijo que estaba usted un poco delicada

y que por eso llegaría mas tarde, pero parece ser

que no ha sido nada grave, afortunadamente.

-No, que me he quedado dormida. -Ah...

-Fíjese qué vergüenza. A mi edad...

y pegárseme las sábanas. (RESOPLA)

Y eso que yo por las noches duermo muy poco.

-Ah... Eso nos ocurre a todos, mujer,

sobre todo, cuando ya empezamos a bajar la cuesta del chuchurrío.

¿Sabe usted? (GERTRUDIS RÍE)

-Uno duerme menos por la noche. Debería ser al revés.

Deberíamos dormir mucho menos pues, cuando somos jóvenes,

¿no le parece? -Ay, qué cosas tiene usted.

-No me diga, doña Gertrudis, que usted en la edad del pavo,

no tuvo algún que otro ronroneo con algún Romeo.

(GERTRUDIS RÍE) Por Dios, cállese, anda.

-Bueno, ¿qué? ¿Qué tal se portaron los gorriatos?

¿Le dieron mucha guerra? Supongo que el más trasto de todos

sería Manolico, como siempre. -¿Quién?

-Eh, Manolín. El chico.

-Ah. Sí... sí, está dormidito. Y la niña también.

-Eh, entonces, procuraré no hacer ruido.

Voy a buscar una cajita que tengo ahí para llevarla al bar.

-Muy bien.

La niña... ¿Cómo se llamaba la niña?

(SUSPIRA) Esto ya está.

Es que me gustaría volver a ver la película.

-Pues lo siento mucho,

pero a mí esos sitios refrigerados no me gustan.

Tanto frío no puede ser bueno para el cuerpo.

Pues... te abrigas un poco y ya está.

-Que no. Y mucho menos, a ver la misma película.

Si ya me aburrió la primera vez, imagínate verla dos veces.

Ah, qué fastidio. Al final, me voy a quedar sin verla otra vez.

Bueno, se lo puedo decir a mi padre.

Claro que no va a querer.

¿Y si se lo digo a Chelo? -¿A la hija de los porteros?

Sí. Se pasa todo el día encerrada en casa.

Seguro que le apetece venir. Invito yo.

-No sé, Cecilia. Si se pasa todo el día encerrada en casa,

sus razones tendrá. Desde luego, criar un bebé

no es poca responsabilidad. Bueno, su madre la puede ayudar.

-Eso tendrá que decirlo ella. Pues eso digo yo. ¿Puedo invitarla?

-¿Y vais a ir vosotras dos solas al cine?

No sé... si fiarme. Ay, caramba, Amina.

Tú no me quieres acompañar, sola no me dejas ir,

y... ¿Con Chelo tampoco?

Estoy castigada y no me he enterado.

-No te pongas respondona. Pero es que es injusto.

(SUSPIRA) De acuerdo.

De acuerdo, puedes invitar a tu amiga,

pero... nada de andar paseando por ahí toda la tarde, ¿eh?

Al salir del cine, derechitas a casa.

¿Entendido? Ah... Gracias, Amina.

Eres un sol. -Anda, quita,

que tienes más cuento tú... (RÍE)

(AMINA SUSPIRA) Vete a quitar el vestido,

que te coso el bajo.

-Marisol...

Ay, cómo tengo la cabeza, Dios.

-Eh, eh, decía usted... -No, nada.

Es que estoy un poco despistada. Creo que me voy a hacer un café,

si no le parece mal. -No, no, en absoluto,

y ya de paso, pues, péguese un buen lingotazo

de Quina Sansón, que la tiene ahí en la alacena.

Verá lo enjundiosa que la deja. (GERTRUDIS RÍE) Uy.

Pelayo, no me haga usted reír.

-Ay, ay que ver la mano que tiene usted, mujer.

Las deja a todas dormidas como benditas.

Es que son unos angelitos. Da gusto estar con ellos.

Este trabajo para mí, es una bendición.

-A mí también me gustaría estar con ellos más tiempo,

pero uno tiene que esclavizarse en la barra del bar

con los parroquianos. ¿Qué le hacemos?

-Pero también te digo que para esto hay que valer,

que los abuelos malcrían a los muchachos,

y con tal de verlos contentos, le dan todos los caprichos.

-Qué exagerada es usted. Hay que darles una de cal

y otra de arena, que es la mejor manera que tienen de aprender.

Mire, yo me conformo con una cosa. Que siempre se acuerden

de su abuelo, que es el que les enseñó a separar

el grano de la paja, ¿eh? (GERTRUDIS RÍE)

-Y ya no la entretengo más, que tengo muchas cosas que hacer.

Adiós, doña Gertrudis, y gracias por todo.

Adiós. (GERTRUDIS RÍE) Adiós. Buenos días.

Ay...

-Hola, madre. Ah... -Hola, hija.

(RÍE) -Mírala, qué contenta viene.

-¿Ha visto qué día hace? Dan ganas de pasarse el día en el retiro.

-Pues nada, mujer, no te prives.

Que aquí está la burra de tu madre para cargar con todo.

-Pero bueno, ¿qué le pasa de repente?

-¿Que qué me pasa? Tendrás poca vergüenza...

-¿Lloró mucho en la noche? -Como si te importara.

-¡Madre, deje de decir eso, que sí me importa!

-Sí... -Y me duele que lo diga.

Una cosa es que sea torpe, y otra, mala madre. Eso no lo soy, madre.

-¿Dónde está la goma arábiga? -Pues no sé. Dentro, imagino.

-Mírala, no se acuerda ni de sus propias mentiras.

¿No ibas a la imprenta a por goma arábiga?

-Claro que sí. Vengo de ahí, de hecho.

-¿Y dónde está la goma? -No había.

-Ah... -¿Qué pasa?

También es mi culpa, ¿no?

¿Por qué no llama a la imprenta y lo comprueba?

-¿Qué voy a llamar ni voy a llamar, Consuelo?

¿Se puede saber dónde estuviste metida todo este tiempo?

-Es que... me he encontrado con Carmina.

-Ah. -No sé si se acuerda,

una antigua amiga de... -Muy bonito. Hija, muy bonito.

Tú con tu amiga, y yo aquí cuidando de tu hija y en el mostrador.

-Madre, lo siento. Ya sé que tenía que haber llegado antes.

pero es que me entretuve porque me puse contenta,

no sé, sabe que echo mucho de menos el teatro.

-Mira, tienes la cabeza llena de pájaros.

-Lo siento, madre, se me fue el santo al cielo.

Perdóneme, por favor.

Madre, lo siento. -Ah...

Bueno. Venga.

(SUSPIRA) -¿Y qué tal se ha portado Irene?

-Muy bien. La niña siempre se porta muy bien.

Pero pronto le toca la toma. -Muy bien.

Y luego tienes que subir a tener la ropa a la azotea, Chelo,

porque a mí no me da tiempo. -Sí, sí, no se preocupe.

Yo lo hago. ¿Quiere que le ayude con esto?

-Pues sí, ayúdame con el correo.

-Pero cariño, si es que...

Si es... si es que... no me escuchas.

¿Quieres que me ponga ahora a explicarte

los pormenores de mi trabajo?

Pero, ¿te... te pido yo a ti que me expliques

cómo haces la comida o friegas el suelo? Pues entonces.

Mira, cariño, haz para los 2, y cuando llegue yo esta noche,

me caliento un platito. Bueno, pichón,

no me esperes despierta, ¿eh? Sí, amor mío, sí.

Adiós, corazoncito, adiós.

Ah... Mujeres.

Qué complicadas sois. -Si tú lo dices...

-Claro que lo digo. Siempre hay que estar dorándoos la píldora.

Os agarráis unos enfados tremendos,

y luego, se os pasa todo con un ramo de flores,

unos besitos y 4 arrumacos.

-No me voy a poner a discutir que algunas sean así,

pero ya que utilizaste la segunda persona,

creo que te equivocas, porque por pura lógica,

no todas las mujeres son iguales, ni todos los hombres son iguales.

-Y eso es lo que me gusta de ti, que pareces un hombre.

(RÍE) Supongo que tengo que tomármelo como un cumplido.

Uno un poco peculiar, por cierto. -Lo digo porque eres racional

y no tan melodramática como las mujeres.

Como algunas mujeres.

Perdona, pero tengo que hacer una llamada.

Ricardo, todo arreglado.

A las 11 estoy ahí. ¿Póquer?

Perfecto. ¿Y la postura?

Muy bien.

Yo llevo el cambio.

¿Yo? Güisqui, como siempre.

Hasta luego.

Buenos días. -Buenos días.

-Hola. Chelo, necesito pedirte un favor.

-Es que ahora no puedo, lo siento.

-Chelo, deja hablar a Cecilia, no seas impertinente.

¿Tú me acompañarías al cine a ver "Veracruz"?

La ponen en el teatro Cervantes.

-No puedo, lo siento, tengo muchas cosas que hacer, ¿verdad?

-No sé, tú sabrás lo que tienes y lo que no tienes que hacer,

ya eres mayorcita, ¿no?

¿Seguro que no puedes? Me costó mucho convencer a Amina

para que me dejase,

y además la película es muy bonita, y hay refrigeración,

y sola no me van a dejar ir.

-Ya,

¿y a qué hora empieza la película? A las seis,

y ni que decir tiene que yo pago la entrada.

-No, no, ni hablar,

si Chelo va al cine, Chelo se paga su entrada.

-¿Qué quiere decir, que puedo ir?

Gracias. -Todavía no dije que sí.

Tienes que tender la ropa, darle de mamar a la niña,

fregar los platos de la comida, y pegar los sobres,

tú sabrás si te da tiempo. -Sí...

me da tiempo y puedo pasar por una papelería

y comprar goma arábiga.

-¿Goma arábiga? Quítate de mi vista,

porque acabas con la paciencia del santo Job.

-Usted si que es una santa. -Oy...

-Gracias. -De nada, pero al terminar...

(AMBAS) Derechitas a casa.

-Venga. -Vamos.

-Adiós.

-Narciso, necesito una crónica con urgencia de lo de Vallecas.

-¿Qué es lo de Vallecas?

-Se hundió una casa en Vallecas, hay 14 muertos,

lo dan por la radio todo el día, ¿no oíste?

-Ah, sí, ahora te lo escribo.

-No, quiero que vayas allí esta tarde y contactes

con las personas sin casa,

quiero que estés con ellos para ver como pasan la noche,

a nada de sensacionalismo,

¿eh? -No va a poder ser,

mira que los siento, pero tengo a la mujer con gripe,

39 de fiebre, no se puede ni mover,

comprenderás que no puedo dejarla sola en casa con los niños

en estas circunstancias.

-Pues sí que me sabe mal, es una pena,

era un buen artículo para ti. -Descuida que esta tarde

me paso por allí, hablo con la gente

y mañana te traigo algo hecho con enjundia,

total, tengo que pasarme media noche en vela cuidándola.

-Pues nada, que se mejore.

-Muchas gracias, qué atento.

-Hala...

ya está, a los siguiente.

-Marce, necesitamos más vasos, cuidado.

-Sí, ahora mismito, trae.

Ah, hombre, Pepelu, que me olvidaba de tu café,

ahora mismito.

Un cafelito para Pepelu.

Pe... Pepelu.

¿Pero qué le pasa, es que no lo entiendo?

Es la tercera persona que me pide algo y no espera

a que se lo sirva.

-Vamos a ver, Marce, no ves ese vendaje, da asco verlo,

no digamos ya comerse algo que pusieras con esas manos,

por favor. -No exageres,

¿qué tonterías dices? No es para tanto, ¿qué te pongo?

-No te preocupes que te lo pongo yo,

tira que te cambio el vendaje y no toques nada,

que da mucho asco, tira. -¿Qué estás diciendo?

-Tira, por favor.

De verdad, Sebas, es que...

¿Qué te pongo, hijo? -Ponme un chatito de vino

y queso de este, que tiene una pinta.

Pero qué suerte tengo de tener una amiga como tú.

-¿Qué dices?

Si soy yo la que pasaré la tarde en el cine y gratis.

Naturalmente, no pensarías pagar, además, Alejandro nunca te dejaría.

-Qué caballeroso, ¿verdad?

Es como un galán de cine, Chelo,

es educado, es atento...

-Vamos, lo mismito que el padre de mi hija, ¿no?

Aquí te pillo, aquí te mato y si te vi, no me acuerdo.

Claro, que la culpa es mía por idiota.

Claro que no es culpa tuya, Chelo,

tú piensa en la criaturita tan mona que tienes.

-Sí, ¿pero esa criatura qué? Tiene una madre

que no sabe como cuidarla y que no hace otra cosa que pensar en...

En esto, en venir al cine y ya está.

Pero Chelito, que es normal,

es verano, apetece salir, apetece distraerse.

-No sé. -Señoritas.

Alejandro. -Hola.

Bueno, yo me voy al cine, nos vemos a las ocho y cuarto.

Dios te bendiga, Chelo. Gracias.

-De nada, pasadlo bien. Gracias.

-Con permiso,

el té está listo. Gracias, Amina.

Creo que nunca conseguiré que el café me guste como antes.

-No se puede comparar, don Eugenio.

(HABLA EN SU IDIOMA)

Aquí en Madrid sólo toman té los enfermos,

y es imposible encontrar un sitio donde lo sirvan como Dios manda.

Gracias, por favor, Amina, sírvete tú también una taza.

-Se lo agradezco, pero tengo muchas cosas que hacer,

y no quiero interrumpir su lectura.

Insisto, Amina, me gustaría charlar un rato contigo.

-Como guste.

Se trata de Cecilia.

-Si es porque haya salido al cine, no debe preocuparse,

esa chica de la portería, Chelo, es de toda confianza.

No estoy preocupado, al contrario,

estoy agradecido.

Amina, ejerces una influencia inmejorable en Cecilia,

bien sabe Dios que para un hombre solo,

no es fácil educar a una criatura,

especialmente una niña, y especialmente una niña

que vio morir a su madre.

Has sido un gran apoyo para conducir a Cecilia

por el buen camino.

Eres poco menos que una segunda madre para ella.

-Don Eugenio, para mí es una...

bendición trabajar en su casa,

y cuidar a su hija.

Aún así, sé muy bien el sacrificio que hiciste

viniendo a Madrid con nosotros, abandonaste tu tierra y tus raíces.

-Mi tierra es la casa de usted, don Eugenio,

más sacrificio habría sido que se marchasen de Tetuán

y no me llevasen con ustedes.

(SUSPIRA) ¿Notas ese olor?

-Mmmm.... Sí,

es delicioso.

A mí, me recuerda a Tetuán.

¿No lo echas de menos? -Tetuán, qué recuerdos,

pero...

teniéndote aquí, ¿quién necesita esos recuerdos?

¿Eh, Cecilia?

¿No nos vamos a separar nunca, verdad, mi amor?

-Pues no lo sé, dímelo tú.

¿Cómo que no lo sabes?

-A veces me entran las dudas, Cecilia.

¿Por qué?

-No lo sé, demasiado bonito para ser verdad.

No te entiendo.

-Eres hermosa, dulce,

de buena familia, ¿y yo?

¿Qué soy yo, Cecilia?

Soy un tarambana, un cualquiera,

y si no, pregúntaselo a tu padre, te dirá

que qué hace una chica bien como tú, con un...

Un piernas como soy yo. No digas tonterías.

Yo te quiero, Alejandro, tengo muy claro lo que siento por ti,

y me da igual lo que opinen los demás.

Cecilia se está adaptando bien, ¿verdad?

-Tiene muy buena actitud,

bien es cierto que al principio no quería venir a España.

Ya, se había encaprichado de ese chico, Alejandro.

-Pero ya lo ha olvidado,

creo que la hemos enderezado, como usted quería.

Perfecto,

¿y por lo demás, todo marcha bien? (ASIENTE)

Si necesitas cualquier cosa, dímelo,

ya sabes que la que lleva esta casa, eres tú,

me pongo en tus manos.

-Todo está perfectamente, don Eugenio.

Teléfono. Un momento, por favor.

Dígame.

Sí, soy yo.

Pero... ¿Con quién hablo, por favor?

¿Estefanía?

Estefanía, espera, espera un momento.

En seguida estoy contigo. -Muy bien, don Eugenio.

-¿Y esto?

Feliz cumpleaños. -No te tenías que haber molestado.

Pero Cecilia... (RÍE)

Lee lo que pone detrás.

-De Cecilia para Alejandro con amor.

Cecilia, yo... yo no puedo aceptar esto.

Naturalmente que puedes.

No me digas que no es precioso.

-Es precioso, tenerlo abrazado a la muñeca,

será como tenerte a mi lado.

Gracias.

-Con permiso, don Jesús.

-Dígame, Asunción.

-Le traigo el artículo de las mujeres desaparecidas,

ya lo mecanografié.

-Ah, sí, gracias, de acuerdo.

-¿Perdone, pero le puedo preguntar por qué hizo eso?

-Este artículo no va publicarse, siento no habérselo dicho antes,

me olvidé por completo, le habría ahorrado la molestia...

de pasarlo a limpio.

-No se preocupe, no es molestia, es mi trabajo.

¿Por qué no se publicará, si no es indiscreción?

-Don Adolfo nos prohibió terminantemente

que toquemos el asunto.

-Comprendo.

¿Por algo de gobernación?

-No, gobernación no ha abierto la boca,

Adolfo cree que nos meteremos en algún lío

si publicamos algo al respecto,

dice que si cunde el pánico entre la población

nos echarán la culpa a nosotros,

así están las cosas, al final, acabaremos censurando

hasta el parte meteorológico.

¿Que lloverá el día de la victoria? Eso es propaganda

subversiva para boicotear el desfile.

Perdone que me desahogue con usted.

-No se preocupe, si me gusta escucharle,

así aprendo como funciona el negocio.

Quien sabe, a lo mejor el día de mañana

llego a ser algo más que mecanógrafa.

-¿Sabe una cosas?

No me extrañaría lo más mínimo.

-¿Ah, no?

¿Por qué? -No lo sé,

olfato de periodista,

me huelo la noticia antes de que se produzca,

pero no se haga muchas ilusiones,

en España no hay libertad de prensa ni se la espera.

Me gustaría ser más optimista, pero no más sincero,

y ahora, perdóneme, pero me espera un fotógrafo,

ha nacido un gatito con seis patas en Fuente del Berro,

y hay que hacer un suelto para el próximo número.

Ya lo ve, un asunto del máximo interés.

-¿Qué, Manuela, ya acabaste de secar?

-Pues no, ¿y tú de barrer?

-No, no... -Pues venga, tira,

y ten cuidado que a los clientes no les gustan

que le barran los pies. -Sí, mujer.

-¿Quedan gaseosas en el almacén? -Sí, porque trajeron el pedido ayer.

¿Quieres que busque una caja? -¿Qué vas a buscar?

Con esa mano no puedes coger peso. Ahora voy yo.

-¿Qué dices? Ya no me duele apenas. -¿Que no?

Llevas toda la mañana con una cara de dolor...

Y te tiene que picar mucho, porque no paras de rascarte.

-Si no paro de rascarme, simplemente, Manuela, es porque...

tú me apretaste mucho la venda. -Sí, o porque tienes

una infección de caballo. A ver, ¿tienes como calor?

¿Como palpitaciones? No.

No tengo calor ni palpitaciones. Y ahora, en cuanto acabe de barrer,

te ayudo con los vasos, porque es que no das a basto.

-Claro que no doy a basto, porque tú con esa mano puedes trabajar

pero claro, como no quieres ir al médico,

los demás tendremos que aguantarnos y trabajar sin tu ayuda,

porque al paso que vas, te vas a quedar manco.

Murmullos.

-Hola, chicas. -Hola.

Hola, Asun. -¿Qué tal el cine?

-De maravilla. Encima, creo que me he enamorado.

¿De Gary Cooper? -No, no,

él es un poco mayor para mí. (RÍE) ¿No será César Romero?

Que ese tampoco cumple los 20, guapa.

(RÍE) Que no. De Burt Lancaster. -A mí los rubitos no me hacen

mucha gracia, pero admito que tiene buena planta.

-Porque no le viste en "Veracruz", que está irresistible.

-Ya me gustaría tener tiempo para ir al cine.

¿Pero cuándo? Pero, ¿tampoco libras los domingos?

-No, siempre hay que pasar algún artículo a limpio.

y además, la edición se cierra los lunes.

-¿Sabes qué podemos hacer? Un día que vayamos nosotras,

te avisamos antes y buscas un hueco para venir.

Muchas veces merece la pena, ¿no? Encontrar tiempo.

(RÍE) Eso mismo pienso yo. -Uy, uy, uy.

¿Qué secretitos os traéis entre manos?

Nada. (RÍE)

Bueno, me subo a practicar con el piano antes de cenar,

que si no, mi padre se pone... Hasta luego.

(AMBAS) Adiós. -Y me contarás todos los detalles.

Que sí, no te preocupes.

-Manco. Y manco, porque quieres.

El Manco de Lepanto te llamarán, Marcelino.

Pero como no quisiste ir al médico, pues mira.

-Manuela, ¿sabes qué? Eres muy exagerada.

Ah, ¿soy yo exagerada? Y me lo dices tú a mí,

el que obligó a su pobre hija a esconder unas sábanas

porque estaban llenas de sangre. Que lo sé todo, Marcelino.

Murmullos. -¿Lo sabes?

Vaya, Manuela, lo siento mucho. No encontraba el momento...

-No me des explicaciones, que no las necesito.

Lo que me apena es que yo creía que mi hija ya era una mujer,

pero mira, como tampoco tengo tiempo de preparar fiestas,

mejor así. Ahora importa tu mano. Lo que pasa que yo, cariño,

no puedo ayudarte, porque como la decisión es tuya,

de quedarte inválido o no, pues tú sabrás lo que haces, hijo.

-¿Sabes lo que te digo?

Que tienes toda la razón del mundo, Manuela. ¿Eh?

Que mañana voy al médico, te lo prometo.

-No prometas nada que no puedas cumplir,

porque como mañana vayas al médico y te digan

que te tienen que coser... -Pues aguantaré como un torero.

O me desmayaré como una señorita, pero ahí estaré.

-Bueno, pues a ver si es verdad. Venga, tira.

-¿Pero no te has pasado toda la tarde con ella?

-He ido al cine sola. -¿Que has ido al cine sola?

-Es que ella se tenía que ir a otro sitio.

Pero no se lo cuentes a nadie, ¿eh? Por favor.

-¿Qué voy a contar, si no me has dicho nada?

-¿Me prometes que me guardarás el secreto?

-Oye, guapa, la duda ofende, ¿eh? Secretitos más grandes

te habré guardado, que los que pueda tener

la señorita Armenteros. -Ah. Bueno.

Pues resulta que la señorita Armenteros

tiene un novio en secreto.

El cual, el padre no... no quiere ni ver, y entonces,

ella, como está enamorada, se ve con él a escondidas.

-Y tú estás siendo su tapadera, ya veo.

-No veo qué hay de malo en ayudar a 2 jóvenes enamorados.

-No sé, Chelo. Pregúntaselo a su padre,

a ver qué le parece que los porteros encubran a su hija

para verse con un chico que no se atreve a preguntárselo a él.

-No seas antigua, hija. Ellos 2 ya eran novios cuando estaban

en Tetuán. Y él vino desde allí a Madrid solo por amor.

Pero su padre es un poco rancio y él, yo creo,

que quiere que tenga un novio militar, como él.

-Chelo, solo te digo que no te metas en líos.

Con Miguel sin trabajo y el padre en la cárcel,

solo nos faltaba tener problemas con los vecinos

y que nos echen de la portería. -¿Me vas a arruinar

mi única distracción? Cecilia es es mi única amiga. ¿No lo ves?

¿No ves que estoy siempre sola, amargada, que mi vida es horrible,

que no tengo nada que hacer ni nadie con quien hablar?

-Tampoco te pongas así. -¿Cómo me pongo?

Siempre estáis igual. Parece que todo lo hago mal.

¿Por qué no pedo tener un novio como Cecilia?

¿Por qué tuve que estar con el más canalla de todos?

Las chicas de mi edad tienen una vida normal y son felices,

y yo tengo que estar amargada. -Espera, Chelo.

Chelo.

Espero que esté aquí. Si no, menudo fastidio.

-¿Llevabas mucho dinero? 100 pesetas,

y tendría que renovar la cédula. -¿Te miraste bien en los bolsillos?

Que sí, mujer, que sí. Estoy casi seguro

que la dejé encima de la mesa. La saqué porque llevaba dentro

Golpe. la tarjeta de visita...

Cojones, qué susto me has dado.

¿Se puede saber qué haces a oscuras?

-No estoy a oscuras. Estaba a oscuras.

Lo que hago es evidente, emborracharme.

-Preciso, conciso y directo.

Buenas cualidades para un periodista.

Indisciplinado, cínico y arrogante.

Buenas cualidades para acabar en la calle.

-Moralista y autoritario. Buenas cualidades

para un jefe déspota. ¿Qué coño es esto?

¿Concurso de ingenio? Ah. ¿Y tú...

no tienes nada mejor que hacer, que emborracharte a media noche?

-Sí, sí que lo tengo, pero cierta persona,

por todos conocida, no me permite hacerlo.

No puede ser. Te lo dije. ¿Vamos a discutir otra vez sobre esto?

-¿Se puede saber de qué habláis?

Del maldito artículo sobre el caso de las mujeres desaparecidas,

que se ha empeñado en publicar. -Contra tu opinión.

-Justo. ¿Y sabes por qué tu marido se opone?

Porque se trata de una nadería.

Para nuestro director, solo son un puñado de mujeres

que han desaparecido sin dejar rastro.

Asesinadas, quizá. O raptadas. O qué sé yo.

Pero no sea que vayamos a meternos en algún lío con la autoridad

si hacemos pública la noticia.

-Ya sabes lo que opino de esto, Jesús.

Y tú también sabes mi opinión. No podemos sembrar

el pánico en la gente hasta no tener más datos.

-Y no tenemos más datos porque Adolfo prohibió

que investiguemos el caso. No, eso no es verdad.

Solo te he recomendado prudencia. -Prudencia.

Que haga como que me muevo, pero sin moverme.

Que busque donde no hay nada que encontrar.

¿Eso es prudencia o cobardía? Ya está bien.

Vete a casa. -Déjale terminar, por favor.

-¿Por qué no dejas de pensar por un momento en tu pellejo

y piensas en el de esas mujeres?

Solas, abandonadas,

y víctimas de sabe Dios qué barbaridades.

Y lo peor de todo, olvidadas por la prensa,

que se supone que dedica su vida a contar la verdad

para que no se ponga en duda la eficacia de la autoridad.

Con A mayúscula. Honestamente,

creo que es motivo más que suficiente para emborracharme.

Mira, será mejor que mañana acabe de buscar la cartera

y así, el señor Rubín de Celis, podrá emborracharse a gusto.

-¿Puedo hablar un momento contigo, querido?

(SUSPIRA)

Un par de días, nada más. 2 días para encontrar alguna prueba.

de que como tú dices, las han secuestrado

o las han asesinado. Si las encuentras,

publicaremos un artículo de fondo. Si no,

ya te puedes olvidar de este asunto.

-Gracias, Rocío. ¿Has visto?

¿Se puede ser más arrogante?

-No le pagas para que sea educado, querido,

le pagas para que sepa reconocer una noticia

y contarla antes que nadie. Ah.

Tienes suerte de que está mi mujer aquí. Si no...

Bah. Vámonos.

-Paso. -Paso.

-Voy con 300.

-Le advierto, caballero, que tirarse faroles,

es todo un arte.

Y farolear a un farolero, ya riza el rizo.

-Voy con 1000 pesetas.

-1200.

-2000.

-2500.

-¿Cuánto tienes ahí, chaval? ¿1500 más?

-1850.

-2500 y 1850 hacen...

4350.

El tope son 5000, ¿no? -Efectivamente.

-Pues ahí van. 1000 duros.

(SUSPIRA)

-¿Qué pasa, chaval?

Se te ha puesto cara de niño de pecho.

-No, no tengo tanto dinero.

-Vaya por Dios. (SUSPIRA)

-Qué manera más tonta de perder 2500 del ala.

-Pero... Mira,

es nuevo. Vale, lo menos, 2000 pesetas.

-¿Alguien tiene inconveniente?

Está bien, chaval.

-¿Cómo va esa mano? -Bueno, muchísimo mejor, Manuela.

La verdad que es un gusto cómo ha evolucionado.

Esto en dos días está... ¡Ah, ah! ¡Ah!

Así me gusta, que seas laborioso, como las abejitas del cuento.

-A la fuerza ahorcan, señor director.

¡Ala! Y está. Listo. Venga.

-Mírela usted.

Lleva toda la mañana con esa sonrisa de boba.

-Manuela, yo te digo ya, por mis niñas,

que no voy a la casa de socorro. -¿Cómo eres tan cabezota?

Me lo prometiste ayer. ¿Me lo prometiste o no?

-Yo prometí que si la cosa no mejoraba...

Pero está mucho mejor, coño. -Enséñame la herida.

-Verá, que en casa del director,

hasta la criada me tomó por un esclavo.

No me dieron ni 1 vaso de agua. Para que no lo manchara de grasa.

Para colmo, ¿sabe quién tuvo que pagar la correa del ventilador?

-¿Tu padre?

-¿Cómo va a ser mi padre estando en la cárcel? Yo, madre, yo.

Se nota que eres trabajador por naturaleza.

-¿Por qué lo dice, porque corto el pelo gratis

para matar el rato? No, porque tu hijo salió a ti.

-¿A Miguel? ¿Y le arregló el coche? Bueno, en ello estaba esta mañana

cuando me marché de casa. -¿Te encuentras bien, hija?

De maravilla.

Debe ser el verano, que como es mi estación preferida del año...

Además, el calor me recuerda mucho a Tetuán. ¿A vosotros no?

-Imagínese que... que lo mandan lejos y yo aquí metido.

Ah. ¿Y la familia? (SUSPIRA) No te quejes, Trino,

que aquí dentro vives como un maharajá.

Lo que pasa es que tenéis el vicio de pedir.

-Cuando se lo dije a la criada, me dijo

que el director estaría encantado de mi generosidad

y que lo tendría en cuenta. Vamos, me tomaron el pelo de nuevo.

-Me parece un abuso que tuvieras que poner de tu dinero.

-Ah.

Amar en tiempos revueltos - T7 - Capítulo 4

08 sep 2011

Chelo hace de mensajera entre Cecilia y Alejandro. Cecilia le regala un reloj de pulsera a Alejandro que éste acabará usando para otros fines. Asunción pasa a máquina el artículo sobre las mujeres secuestradas pero Rubín, frustrado porque no le dejan publicarlo, acaba tirándolo a la basura.

 

ver más sobre "Amar en tiempos revueltos - T7 - Capítulo 4" ver menos sobre "Amar en tiempos revueltos - T7 - Capítulo 4"
Programas completos (1708)
Clips

Los últimos 4.651 programas de Amar en tiempos revueltos

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Judy_

    Reitero mi opinión acerca de que todos los de derecha no son malos, como Basilio, Hector o Ramón Rivas y personajes de derechas que nada tienen que ver con la perfección como Jaime o Rubín, yo los llamo "demócratas a lo chapuzas"!! Como dice PPA no podemos seguir mirando la serie como en las primeras temporadas que había gente solo de derechas y solo de izquierdas. Ahora en las ultimas temporadas hay gente de esos dos bandos totalmente contrarios pero también hay gente que es del intermedio, demócratas chapuzas y gente que simplemente ni le va ni le viene y lo unico que quiere es tener trabajo para tener a su familia en las mejores condiciones posibles. SALUDOS

    11 sep 2011
  2. Silvia

    Ruthy, no, en Marruecos se habla el idioma árabe. El árabe es la lengua oficial de 20 países, entre ellos Egipto, Siria, Irak, Túnez, Argelia, Arabia Saudita, Yemen, Líbano, Jordania....

    10 sep 2011
  3. Judy_

    completamente de acuerdo con PPA, en estas temporadas no podemos ver una sociedad marcada por dos bandos porque no era así, había personas de derechas con mucha bondad como los que hemos citadio. Hector, Basilio..., los fascistas que evidentemente eran peores, la gente que creía que España tenía que resurgir y la gente que le era indiferente y lo unico que buscaba es la estabilidad económica y la felicidad de su familia. SALUDOS

    10 sep 2011
  4. Blue

    Ruthy, que yo sepa no hay ninguna lengua llamada "musulmán". Musulmán es la persona que cree y se somete al "islam".

    10 sep 2011
  5. Ruthy

    Me referia que en MARRUECOS aunque hablan arabe son musulmanes, ufffffffff vaya lapsus ayer.. han volado sin regreso sin arrepentimiento alguno tropecientos posts.. un saludo desde Jerusalem con esperanzas no sigan los desperfectos tecnicos. Seguro las tortus indignadas han declarado la huelga italiana,jajaja!!! saludos MANOLITAS PEHUAJO.. shalom shalom.

    10 sep 2011
  6. Pasaba por ahi

    Ruthy, verás, yo nací precisamente en Rabat (Marruecos) mis padres aunque de origen europeo hablaban el árabe (que es el idioma que se habla en Marruecos). La lengua musulmana no existe (salvo que se la hayan inventado ahora). Entonces los marroquíes del protectorado francés, o del protectorado español, hablaban estos dos idiomas, pero su lengua materna seguía siendo el árabe, ya que a pesar de ser protectorados la lengua del país no fue prohibida. Yo tengo vecinos marroquíes, y algunos hablan el español (o el catalán) sin acento y otros en cambio se les nota cierto "color" en su dicción. Es así. No se trata de tener o no tener razón. Es una constatación en cualquier idioma extranjero que se hable. Yo misma, fíjate, me han dicho que cuando hablo inglés tengo acento francés. Dos idiomas que no son los míos!!! // A mi me encanta que Amina tenga esa entonación. Es todo un hallazgo que hace la serie más intrigante. // Sobre la vestimenta parece ser que no se ajusta. No lo sé. Es posible que no. Lo hablaré con mi madre. Pero a mi me suena que a determinados niveles, igual sí que se vestían así. En estos momentos que ha habido un retroceso muchas mujeres árabes musulmanas, (ya sabes que hay árabes que no lo son) se cubren bastante. Saludos desde Costa Maresme

    09 sep 2011
  7. Ruthy

    CORRECCION.. ay que desliz el mio!!! En Marruecos son musulmanes cuales hablan arabe y tambien los hay que hablan en lengua bereber.

    09 sep 2011
  8. Ruthy

    Perdonnnnnnnnnnnnnnn en Marruecos hablan musulman no en arabe, son musulmanes no arabes, habrase visto semejante lapsus mio!!! creo que ese NARCISO con el director de la carcel.. que sentado detras de ALEJANDRO le pasaba a NARCISO los naipes que tenia el susodicho.. han armado un complot a embaucar a ALEJANDRO a vaciarlo de sus fondos monetarios.. un estupido cuadrado el supernovio.

    09 sep 2011
  9. Ruthy

    GEMAAAAAAAAAAAAA, me encanto AGAPITO, locuaz, lucido y despierto como tu.. AGATHA CHRISTIE.. en cuanto a tu post(((hoy 18:54h))) mi mas sincera solaridad a ti a PPA y al pueblo espanol!!! y sepamos dar mas lugar a valores humanos por excelencia, haya y reine la PAZ mundial!!! besos.. shalom shalom

    09 sep 2011
  10. Ruthy

    PPA(((hoy 17:12h))): un placer saludarte al igual que leerte, los moros marroquis de TETUAN, TANGER, CASABLANCA y demas hablan un perfecto frances y espanol amen de muchisimos otros idiomas.. sin rasgo o huella alguna de su arabe estilo o dialecto marroqui.. lo se a ciencia cierta al contactar con ellos por medio de mi trabajo... gente culta educada y de muy finos modales, en esos anos y tampoco hoy las mujeres marroquis no visten tan cubiertas o disfrazadas como AMINA VISPERTINA.. he alcanzado al escuchar que AMINA dice en arabe es simple y sencillo.. dice a ratos**ísmah lî** perdoname en arabe(((ahi justamente le falta el acento arabe.. jajaja))) AMINA se refiere a "con perdon" perdoneme.. como disculpandose por interrumpir el dialogo fluyente. Asi o asi y asi, desde su primera aparicion no obstante disfrazada al limete del mamarracho hasta decir basta.. asi de igual BELEN PONCE DE LEON/ AMINA VESPERTINA se lleva a todos por delante sin parar en rojo(((en el stop rojo del semaforo))) a 888.ooo kmts por hora.. actriz genial.. virtuosamente nacida para actuar!!! denota su eficacia profesional a grandes y seguros pasos.. chapeau!!! PPA, felicitaciones por tus post, tambien felicitaciones!!! por haber logrado entrar en la encuesta de ANDRES J.L.G.P.!!! Saludos desde Jerusalem.

    09 sep 2011