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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-Y todavía es aún peor cuando miro a mi mujer a los ojos...

...y me hace sentir culpable de la muerte de su hermano.

Y yo quería a ese hijo de puta. -Eso precisamente.

Su amor por el teatro es lo que impidió...

...que la relación con Mauricio prosperara.

Mauricio no ha tenido mucha suerte en el amor.

-¿Cómo te haces la manicura para trabajar en una taberna?

-Quería arreglarme un poco. -No es normal. Hay que trabajar.

-Ya, ya. -¡Déjeme terminar, padre!

-Esto es una taberna. No vendemos joyas.

Las prendas que tú no puedas vender en tu tienda...

...las llevaremos a nuestras estanterías.

Eso sería como ser socias. Así es.

-Padre, no es normal, hombre. ¿Está rara o no está rara?

-Hombre... -Hombre, no.

Ni hombre ni mujer. Que está muy rara, hombre.

¿Pa qué se hace la manicura? ¿Qué es eso de que la manicura...

...dura hasta mañana? Esta ropa era de Sole.

Para el niño que esperaba y que perdió.

Se la dio a mi madre por yo algún día...

...tenía un hijo. Pero, ya ves...

-¿Qué te pasa, Ana? ¿Te encuentras mal?

Sí, no sé, me duele aquí, como en el estómago.

-¿No será por la tarta?

No, no, no, si está buenísima.

-¿Te traigo un vaso de agua? No, no, no.

No, no voy a intentarlo nunca más.

No quiero volver a estar siete meses sintiendo...

...cómo hay una criaturita dentro de mí, cómo crece,...

...cómo nace, cómo... Haciéndome ilusiones, planes.

Y para que todo se convierta en el más absoluto...

...vacío. Los mareos y ese malestar...

...del que me hablas se deben a otros motivos.

Ana, estás embarazada.

Hoy me han leído el testamento de mi hermano.

Había dejado todo su dinero a nuestro hijo.

Despertar con la luz de la mañana y renovar...

...otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

Me encanta ver con qué placer te estás comiendo este cruasán.

Eres una mujer que sabe disfrutar de las cosas.

-Hombre, pienso que a esta vida no hemos venido sólo a sufrir.

Si se me presenta una oportunidad la aprovecho.

Aunque sea un simple desayuno. Sin embargo, tú...

Yo también lo intento. -Lo intentas, pero no lo consigues.

Es como si aplazaras el placer para después.

Como si siempre existiera algo más importante que hacer...

...que sencillamente disfrutar. ¿Esa es la impresión que te doy?

-Bueno, a veces te lo sabes pasar bien.

Incluso muy bien.

Deberías disfrutar más a menudo.

Ajá. -¿Quieres un café?

Sí, gracias.

-Un café con leche.

-Con lo animado que era antes. Pues ya no me saca de casa.

-¿No te saca a bailar tampoco? -Sí, lo único.

Como baila muy bien, le gusta que se lo digan.

En el salón de baile le acarician los oídos.

Fuera de eso, no me saca. -Lo mismo que mi Marce.

Salimos a pasear con las niñas y enseguida me dice...

...que quiere ir a casa porque está cansao.

¿Y sabes por qué? -No.

-Quiere escuchar los partidos por la radio.

-No me hables de fútbol. Estoy de Matías Prats...

De verdad, es que los domingos enteros se los pasa...

...escuchando la radio. Todos los partidos.

-Lo mismito que mi Marce. -Mira que le digo:

"Eres del Real Madrid. ¿Por qué escuchas todos...

...los partiditos?". Me dice no sé qué de los puntos.

-Ah, por la liga. -Por eso debe ser.

Que hay que saber los puntos de los contrarios.

Y luego me cuenta no sé qué cosa de esto... ¿De los positivos?

-Mira, yo ahí me pierdo. -Yo también.

Como no me interesa nada, pues no pongo atención.

Es que no me saca de casa. -Los hombres, cuando se casan,...

...se dedican a comer, a echar barriguita...

...y ahí te los comes con patatas fritas.

-Es verdad. -Yo algo me entero.

-Qué adelantada está la ciencia, que hasta los bombones caminan.

-Aquí tienes. Gracias.

Pues, para que veas que estoy dispuesto...

...a disfrutar con plenitud, te diré que estoy haciendo planes.

Estoy dispuesto a cambiar de vida.

¿Ah, sí? ¿Y qué planes? Bueno, estoy pensando...

...en varias posibilidades. -¿Vas a dejar de escribir...

...y te vas a dedicar a otra cosa? No, eso no.

Eso no. Me da la vida. Nunca podría dejar de hacerlo.

No, estoy pensando en otro tipo de cambio.

-Si no te explicas mejor...

En realidad estoy pensando en cambiar de ciudad.

Cambiar de entorno. -¿Te vas de Madrid?

Lo he estado pensando y la idea cada vez me gusta más.

Quiero irme a un lugar más pequeño y más tranquilo que esto.

-¿A un monasterio? No, no, eso no.

Hay placeres a los que no estoy dispuesto a renunciar.

Por eso buscaré un sitio con actividad cultural...

...y vida nocturna. -Ya.

Y, puestos a pedir, pues quiero que tenga mar.

Siempre me ha gustado el mar.

Y ya que voy a hacer grandes cambios en mi vida,...

...quiero que uno de ellos sea ese. -¿Dónde te irías?

¿A una ciudad de la costa del norte o del sur?

El norte es bonito, pero busco algo más cálido.

Ya pasé bastante frío en la cárcel.

-El clima cálido invita al placer. Sí, también es verdad.

Pero no, no, no, prefiero el término medio.

Y ya tengo el sitio. Mi sitio está en el Levante.

En Valencia.

-Mira, estos dos tienen nuestra edad.

¿Y qué les gustan? Las jovencitas. -Uf.

Qué lástima, ¿no? A nosotras que ni nos miran, vamos.

-Mira, que cuando yo tenía la edad de esa muchacha...

...hasta me molestaba que me dijeran tantos piropos.

Porque aquí donde me ves a mí me decían muchas cosas...

...cuando salía por la calle. (RÍE) -Anda, y a mí.

-La verdad que cuando me decían algo bonito como lo que acaban...

...de decir estos hombres yo todavía les regalaba...

...una sonrisa, pero había cada uno, y lo hay todavía,...

...que dicen cada ordinariez que se me ponen los pelos de punta.

-Pero ¿sabes qué te digo? A estas alturas,...

...me daba igual con que me dijeran algo.

Porque, hija, que no la miren a una.

-Pues tienes razón. A mí tampoco me importaría...

...que me dijeran ordinarieces. Si parecemos invisibles.

-Es verdad. Pero tú, con este nuevo aspecto que tienes,...

...seguro que te dicen cosas bonitas por la calle todavía.

Estás guapísima y se te ve cada día más joven.

-Anda, calla, te lo agradezco, pero no te creas.

No me dicen nada. De lejos puedo parecer...

...más joven, pero en cuanto me acerco ya uno se da cuenta...

...de que estoy entrada en años. -Qué exagerada.

-Que no. -Que sí.

-Y mira ellos. Allí están, fíjate. Cuanto más viejos,...

...más jóvenes les gustan. Y seguro que alguno de estos...

...se levanta una jovencita. -A mí me parece muy injusto.

¿Por qué ellos pueden hacerlo y nosotras no?

¿Qué pasaría si una mujer de cuarenta años...

...se enamorara de uno de veinte? ¿Qué pasaría?

-Huy, no quiero ni pensarlo, Manolita. Menudo escándalo.

Seguro que a ella le ponían de vuelta y media.

-Aunque he leído en alguna revista que las actrices americanas...

...ya entradas en años, algunas de ellas tienen líos...

...con jovencitos. -Pero eso será en América...

...del Norte, que son más modernos. En España, no.

En España las señoras no podemos hacer esas cosas.

Y tú y yo, Manolita, nos guste o no,...

...somos españolas. -Pues sí.

-¿Me acompañas a los almacenes? -Sí.

-Pero deja la compra. -Espera un momento.

-Ya tiene aquí su desayuno, doña Lourdes.

-¿Y tú? ¿Has desayunado ya? -Sí, me he tomado un café...

...esta mañana prontito. -¿Un café sólo?

-Bueno, es lo único que tomo. -Eso no es desayunar.

Anda, vete a por una taza y vente aquí, a desayunar conmigo.

Anda, venga. El desayuno es muy importante.

Decía mi marido que es la comida más importante del día.

Ay... Venga.

Anda, tómate un café.

Un café con leche y una tostada con mantequilla.

Anda, y tómate dos, por lo menos, que no te vendría mal...

...engordar un poquito. -¿Usted cree?

-Sí, hija, sí.

A los hombres les gustan las mujeres rellenitas.

Que tengan forma de mujer.

Con sus caderas, sus cosas.

-Ay, doña Lourdes... -Sí.

Ay, si quieres encontrar un chico que te quiera...

...tienes que estar un poco más rellenita, hazme caso.

Aunque a ti no te van a faltar pretendientes.

Porque eres muy guapa. Bueno, antes no me daba cuenta,...

...porque como estaba ciega. Pero, desde luego,...

...eres una chica preciosa, hija. De verdad.

-Gracias, doña Lourdes.

Ah, qué gran cosa ha hecho Dios. Nunca se lo agradeceré bastante.

¿Te das cuenta cómo somos las personas, hija?

Siempre queremos organizarlo todo, ordenarlo todo...

Y, al final, es Dios quien decide.

Ya lo dice el refrán, ¿eh? El hombre, propone; pero...

¿Hum?

-Para que nos miren tenemos que estar todo el día...

...de peluquería. Y ni aún así. -No, es verdad.

Manolita, ¿y si me pongo de pelirroja? ¿Qué te parece?

Pues te quedaría muy bien. -¿Sabes que una vez vendí tintes?

-Lo que no hayas hecho tú para sacarte las castañas...

...del fuego? -Lo bien que nos vendrían ahora.

¿No te parece? -Fenomenal. Llamaría la atención.

-Mucho. -Bueno, me voy a ir dentro, ¿Eh?

Que D. Leonardo se pone como una fiera.

Es más pesadito. Venga, vamos.

-Adiós. -Hasta luego.

-Hasta ahora.

-Hola. -Hombre, Manolita.

-Qué alegría verte. ¿Cómo estás? -Muy bien, muy bien, muy bien.

Bueno, muy cansada, también. Yo te veo estupenda, guapísima.

La maternidad te ha sentado de maravilla.

-Anda, anda. Muchas gracias. Pero no paro, ¿eh?

-Te dije que los hijos daban mucho trabajo.

-Si dan trabajo... Cuando no es una cosa, es otra.

Sin ir más lejos, la he dejado en casa con una fiebre...

...y una tos que me da una rabia tener que venir a los almacenes...

-No me extraña, enferma tan pequeñita.

-Yo te admiro, ¿eh, Manolita? Últimamente me acuerdo de ti.

Cuando me da el agobio digo: "Vamos a ver, Clemen,...

...si Manolita puede con cuatro niñas, trabajando,...

...sin horarios fijos, ¿cómo no vas a poder tú?

-Es que a todo se acostumbra una, Clementina. Y mis niñas...

...ya están mayores y te quitan mucho trabajo.

-Viéndola así de pequeñita me parece mentira...

...que se vaya a hacer una mujer. -Pues verás lo pronto que crecen.

Cuando te des cuenta... Espera, que tengo aquí fotos...

...de mis niñas. -A verlas.

-Verás qué guapísimas. Mira, de Leonor, seguro.

La puse... Mira. -Huy, Leonor.

-¿Qué te parece? -Fíjate.

Si parece una mujercita, mírala. Oye, Manolita.

-¿Qué? -¿Has maquillao a la niña?

-¿Qué la voy a maquillar? Es una foto coloreada.

Voy a maquillar a mi criatura... No, mujer, no.

Pero ¿qué? ¿Ahora entiendes cuando te digo...

...que te hacen vieja los hijos? -Y dale con lo de vieja.

Que tú estás muy joven aún. Anda que no te queda para eso.

-¿Tú crees? -No hay más que verte.

Estás guapísima. -Yo te lo agradezco, vamos.

Ojalá más gente pensara como tú. -Qué tonta eres.

Pues estás guapa, guapísima. Cada vez más joven.

Dame un beso. -Ay, ya te vas.

-Que llego tarde. Cuídate mucho, ¿Eh?

-Venga. -Hasta luego, Manolita.

-Adiós. Esta sí que está guapa y joven.

(SUSPIRA)

Adiós.

Qué mañana más entretenida... -¿Qué quiere que haga hoy...

...después de desayunar? Ayer cambié las sábanas...

...y enceré el suelo de las alcobas.

-Hoy podríamos dedicarnos a la ropa de la consulta.

A plancharla, a lavar las toallas. -Muy bien.

-Aunque, si te digo la verdad, me sabe muy mal...

...que te dediques a estas cosas. Una chica tan joven y preparada...

No tendrías que hacer esto. -Si no me importa, doña Lourdes.

Lo hago encantada. -Lo sé, pero no son cosas...

...que tú deberías hacer.

Vaya, nos hemos quedado sin azúcar. Ay...

-No se preocupe. Traigo más de la cocina.

-Si no hay. Eché en el azucarero el otro día lo último que quedaba.

Hay que ver. Mira que soy tonta, ¿eh?

Podía haberlo encargado en la tienda.

Y justo hoy, que le quería hacer un bizcocho a Mauricio.

-No se preocupe. Si le parece, voy a buscar un poco a casa de Ana.

-Me parece muy bien. Dionisio es muy ordenado.

No tan despistado como yo. Y te vendrá bien...

...charlar un rato con Ana. La pobre lo está pasando muy mal.

Con lo de su marido.

Hay que ver, hija. Qué pena...

Tan joven y ya viuda.

Es una lástima.

-Enseguida vuelvo.

(LLORA)

Puerta.

Hola.

-Hola.

¿No has ido a trabajar? No esperaba encontrarte aquí.

-Iré un poco más tarde.

Antes quería verte y saber cómo estabas.

Pues mal. ¿Cómo quieres que esté? Vengo del cementerio,...

...y no de una fiesta.

-Creo que deberíamos hablar. (SUSPIRA)

¿Hablar de qué?

Estoy muerta por dentro. Tengo la sensación...

...de haberlo perdido todo. ¿De qué quieres que hablemos?

-Sé cómo te sientes.

Han ocurrido muchas desgracias, pero en el matrimonio...

...se deben compartir los sentimientos.

Las cosas pueden cambiar, cariño.

Si los dos hiciéramos un esfuerzo...

Ah, sí. Un esfuerzo.

A ver...

Demuéstrame que hablas en serio.

Esta mañana has preferido quedarte en casa...

...leyendo el periódico de ayer antes que acompañarme...

...a visitar la tumba de mi hermano. ¿Eso es un esfuerzo?

Timbre.

Timbre.

Timbre.

-Lo siento, no quería molestar. No, no te preocupes.

¿Pasa algo? -No, no es nada importante.

Sólo venía a ver si Dionisio me daba un poco de azúcar, pero...

¿Se encuentra usted bien? Sí.

Sí, tenía un poco de jaqueca y...

...y me he tomado unas pastillas.

Me han dejado un poco aturdida.

-Pero no se habrá tomado demasiadas, ¿no?

No, son sólo un par.

-¿Está segura de que está usted bien?

(SUSPIRA)

No.

-Ay, tranquila.

Es por lo de su marido, ¿verdad?

Llore. Es bueno que llore para que así salga el dolor.

Dejarlo dentro es muy malo. Se lo digo por experiencia.

Tiene que tener un poco de paciencia...

...y ya verá como en breve todo pasa.

No, no, Lucía. Esto no va a pasar nunca.

Nunca podré olvidar lo que me hizo. Jamás.

-¿Está usted sola?

Sí, he mandado a Dionisio a hacer unos recados.

-Si le parece bien, me puedo quedar con usted un ratito.

Bajo a avisar a doña Lourdes y enseguida vuelvo.

Y así le hago compañía. Gracias.

-Lo siento, pero hay cosas por las que no paso.

Yo no soy ni un cínico ni un hipócrita.

Y me niego a mostrar mi aflicción frente a la tumba...

...del que creo que fue responsable de la muerte de mi hijo.

Así es. Así es como me comprendes.

-Pero si no me hablas. Caminas por la casa...

...como si fueras un espectro sin dirigirme la palabra apenas.

Cada día estás más alejada de mí, Teresa.

Porque estoy sufriendo. -Yo también.

Yo también perdí a mi hijo.

No te quieres dar cuenta.

Tú, cuando me miras, sólo ves al... al culpable...

...de la muerte de tu hermano.

Quizás tengas razón y ya no tengamos...

...nada más que decirnos.

El cartero ha traído una carta para ti.

Es de tu madre.

Ah...

(LLORA)

-Ay, Cristina...

No que fueras a entregar tus últimas voluntades.

-No te burles, que estoy muy inquieta.

-Pero ¿por qué? ¿No estabas tan satisfecha...

...del resultado de lo que habías escrito?

-Sí, al principio, sí, pero cuanto más cerca estoy...

...de recibir la opinión del editor más nerviosa me pongo.

-La opinión del editor ya la sabrás.

No sufras antes de tiempo. Ahora tienes que disfrutar...

...del descanso que te has ganado. -Sí, eso pensaba yo.

De hecho, iba a decirte que nos fuéramos a un hotel...

...a pasar unos días para descansar.

Pero en cuanto he terminado la obra he sentido un gran vacío.

Es como si no tuviera fuerzas para plantearme...

...ningún otro objetivo. -Claro, después del esfuerzo...

...que has hecho es normal que te sientas así.

Pero, ahora relájate y disfruta. Ya verás como así...

...te vuelves a llenar de energía. -Gracias, cariño, pero no puedo.

No hago más que pensar en lo que me va a decir el editor.

-Olvídate del editor. Tú eres la mejor crítica...

...de lo que has hecho. A ver una cosa,...

...¿a ti te gusta la novela sí o no?

-Sí. Bueno... sí.

Creo que sí. -Pues ya está.

Si a ti te gusta, seguro que a él también.

O sea, que ahora descansa un poco. -Sí, pero tampoco sé estar...

...sin hacer nada. Puedo descansar dos o tres días.

Pero luego tendré que buscar otra actividad.

Podría buscar un colegio donde dar clase.

-Hum... Cariño, no quiero desanimarte;...

...pero después de lo ocurrido será difícil que te admitan...

...en otro colegio. -No tiene por qué ser un colegio...

...religioso, puede ser una academia.

-Pero, bueno, ¿dónde se ha metido esta mujer, por el amor de Dios?

Desde que está tan rara se pasa el día en la calle.

Y me deja aquí esta cesta que yo no la quiero pa na.

Manuela, vuelve ya, por Dios.

-Gracias, adiós. -Que te lo digo yo.

-¿Su mujer lo pilló con las manos en el mondongo?

-Lo que oyes, Pelayo. -Son las cosas de la vida.

Vivir para ver. Menudo pájaro. -La que le ha caído es gorda.

-¿El qué? ¿Quién? ¿Qué pasa?

-Hablamos de D. Nicanor, el meapilas ese...

...que cuando montamos la verbena del beato Serafín de Urquijo...

...nos dice que es una fiesta pagana organizada...

...por sacrílegos hijos de Pedro Botero.

¿Sabes a quién me refiero? -Claro. A D. Nicanor,...

...ese hombre tan recto. -Resulta que ese hombre...

...tan recto lleva engañando a su mujer...

...desde antaño maricastaño. Sabía que ese tipo...

...tenía más dobleces que la capa de D. Juan Tenorio.

-Eso no es posible, os lo digo yo. Se quieren mucho.

Los veo en el Retiro de la mano. Están siempre muy felices.

-Yo no pongo en duda que se quieran o no se quieran.

Lo único que te digo es que la pobrecilla...

...tiene más cuernos que un alce. -No te puedes fiar de nadie.

-Las cosas no son lo que aparentan. -Ya.

-Y te voy a contar, déjame, Sebas, que lo cuente yo,...

...cómo pilló su mujer a este interfecto.

Resulta que don Nicanor le manda dinero a la querida...

...a través de giros postales. Le dice a su mujer...

...que son dádivas que da a la Iglesia piadosas.

La mujer fue a ver al cura, se lo contó...

...y ahí se descubrió todo el pastel. ¿Qué te parece?

-Increíble. Voy un momento fuera. Me parece que he visto al cartero.

-Cuidado, Marcelino, a ver si trae un giro postal.

(RÍEN) -Qué bueno.

¿Qué? ¿Otro vino? -Échame otro.

Claro, hombre. A la salud del Nicanor ese.

-Don Nicanor, don Nicanor. -Cuidado.

-Hagas lo que hagas, sabes que cuentas con mi apoyo.

Pero, de todas formas, tranquila.

Porque si te sale algo ya será de cara al curso que viene.

-No te creas, a veces hacen falta sustituciones o clases de apoyo.

Además, me gusta ganar mi propio dinero...

...y aportarlo a la economía familiar. Me hace sentir bien.

-Muy bien, pero tómatelo con calma. -Sí.

-¿Por qué no organizamos una cena con amigos?

Llevas semanas encerrada sin ver a nadie.

-Pues sí, tienes razón. -¿Sí?

-Sí. -Piénsatelo.

Me voy. -Muy bien.

Cariño, ¿tienes alguna vista en el juzgado?

-No, no, no, no, tengo que ir al despacho.

Tengo mucho trabajo acumulado y lo tengo que poner al día.

¿Y tú? ¿Tienes que salir esta mañana a algún sitio?

-¿Yo? He hecho unas correcciones en el manuscrito...

...y se lo quería llevar al editor. -Les va a encantar. Seguro.

Si no pudiese venir a comer por algo, te llamo.

-Muy bien. -Adiós, cariño.

-Adiós.

-En primer lugar, les quería dar las gracias por su entrega...

...y buena disposición en el trabajo.

Estoy seguro de que el rotundo éxito que estamos consiguiendo...

...en los últimos tiempos se debe en buena parte...

...a ustedes. Muchas gracias por ello.

Sin embargo, les quería comentar algo que no es tan agradable.

Comprobando los libros de contabilidad he visto...

...que en los últimos tiempos la cuenta del teléfono...

...ha crecido de forma desorbitada. -Yo no he llamado a nadie.

-Yo no llamo a nadie. -Ahora nos dejarán...

...sin llamar por teléfono. -Por ello, me veo obligado...

...de restringir rigurosamente el uso del teléfono en el trabajo.

No se lo tomen como una medida hostil de la empresa.

Es simplemente una norma que nos autoimponemos...

...en beneficio de la firma y nuestro también.

¿De acuerdo? Pues muchas gracias. No tengo más que decir.

Continúen con su trabajo.

-¿Ves? Lo sabía, te lo he dicho. -Ay, Marifé.

-Marifé, ¿tiene por ahí los albaranes de los productos...

...de electricidad de la otra tienda?

-Sí, los tengo. Pero los he cambiado de archivo.

Ahora se me ha ocurrido clasificarlos por el número...

...de entrada de recepción. -¿Me los puede traer?

Los necesito. -¿Ahora?

-Ahora, Marifé.

Y volando.

-Don Leonardo... -¿Sí?

¿Qué pasa, Clementina? -Que...

Que quería preguntarle una cosita.

Que...

Vamos, que no es nada importante.

Ni es... -¿Qué? ¿Qué? Clementina, ¿qué?

-No, decirle que ha hablado usted muy bien. Nada más.

Sí. -Gracias.

Gracias.

-Aquí están. -Gracias.

Si hace el favor de acompañarme... -¿Ahora?

-No, luego. Vamos.

(LEE) Por eso te digo, hija, que debes seguir adelante,...

...sin dejarte hundir por la desgracia.

LAs dos tenemos un dolor muy parecido,...

...pero no debes olvidar que eres muy joven...

...y que tienes toda la vida por delante.

No te quedes sólo en el dolor de lo que has perdido.

Y piensa en lo que aún tienes.

Un marido que te quiere y que se esforzará...

...en volver a recuperar la ilusión contigo.

Por eso deberíais pensar también en tener otro hijo.

Nunca sustituirá al que perdiste, lo sé muy bien;...

...pero la alegría de una nueva vida hará que el dolor...

...que ahora sientes quede poco a poco en el olvido.

Tu madre, que te quiere. Carmen.

Timbre. Ah...

(SUSPIRA)

Hola, Manolita, pasa. -Hola, Teresa, cariño.

Nada, hija, que he ido a tu tienda a ver si estabas y...

Y, claro, como estaba cerrada... Y le he preguntado...

...a unas clientas en la puerta y me han dicho...

...que no has abierto en toda la mañana. ¿Estás bien?

Sí. Sí, sí, sí. Sólo que hoy abriré más tarde.

Pero sí, estoy bien.

-Teresa... Teresa, ¿qué te pasa?

Que acabo de leer una carta de mi madre.

Y me he emocionado.

-Natural.

¿Y qué te cuenta la buena de Carmen? ¿Está bien?

Sí, sí. Lo está pasando muy mal por lo de mi hermano, pero...

Pero ella ya tiene bastante organizando su vida con Simón en...

En otro país.

-Y hace bien.

Cuando te pasa una desgracia tan terrible...

...como lo que os ha pasado a vosotros...

...hay que sacar la fuerza de dónde se pueda.

Y empezar con nuevos bríos siempre ayuda, ¿no?

Sí.

Pero no es fácil. -No.

La verdad, cariño, que al principio...

...no es nada fácil, pero te diré que luego...

...las penas se quedan atrás.

Y surgen nuevas ilusiones.

Eso mismo me ha contado mi madre en la carta.

Me decía que me animara a tener otro hijo.

-Claro que sí, cariño. Tiene toda la razón.

Es muy beuna idea. No, Manolita, no.

No me siento capaz.

No tengo fuerza para hacer nada.

-Pero la fuerza vendrá sola, ya verás.

Mira, Teresita, si tú te quedaras ahora embarazada,...

...te digo yo que las penas se quedarían atrás.

De verdad, sería todo muy diferente.

Porque tú no sabes la fuerza y el empuje que da un hijo...

...cuando viene al mundo. -Esta pipa tiene la caña abierta.

La puede coger, si quiere. La tenemos con las mismas...

...características, pero con un color más oscuro,...

...como puede ser esta. Y, bueno, también, si lo desea,...

...por si le gusta más, con una forma más curva.

Del mismo color que el anterior. También se la podemos encargar...

...con un color más claro, si tiene esa predilección.

-Marifé, ¿qué haces? -¿Eh?

-¿Que qué haces? -Poner candaos en los teléfonos.

-Eso es un poco exagerado, ¿no? -No sé.

No sé qué decirte. Tiene su explicación.

Porque si todos los empleados, todos menos yo, claro,...

...os ponéis a hablar por teléfono todo el día, sube la factura...

...una barbaridad. -Ya. ¿Y tú tienes las llaves?

-No, las tiene don Leonardo. Si quieres decirle algo,...

...está en el despacho. -No, no quiero decirle nada.

-Yo voy a seguir.

-Además, que no estás sola, Teresa.

Tienes a Héctor. Verás como tu marido y tú...

...salís adelante juntos.

(SUSPIRA)

No.

No, desgraciadamente Héctor y yo vemos las cosas...

...de diferente manera. No estamos pasando...

...por un buen momento. -Madre mía, si es que todas...

...las desgracias vienen juntas.

Pero mira lo que te digo, en nosotros,...

...Teresa, dentro de aquí, está la fuerza para superar...

...cualquier cosa y para cambiarlo.

Te lo digo yo, y tú sabes que lo digo por experiencia.

Hasta la peor mala racha se supera, créeme.

Gracias.

Gracias por intentar consolarme o...

(SUSPIRA) Pero no, Manolita, no.

Que no tengo ánimo. -No, ahora no.

El tiempo lo cura todo. Vas a tener que tener paciencia,...

...cariño.

Sí, pero haría falta mucho tiempo para superarlo.

-Eso no lo sabemos. Es posible que haga falta...

...mucho tiempo o igual no tanto, pero...

Hasta tú misma me estás admitiendo ahora y me estás reconociendo...

...que con el tiempo te vas a sentir mejor. ¿O no?

¿Eh? Que lo has dicho tú.

Ojalá.

-Bien.

Así me gusta más.

-Marcelino, hijo, mira qué pinchos he preparado. ¿Qué te parece?

-¿Por qué prepara los pinchos? Si es Manolita la que los prepara.

-Lo sé, pero como tardaba en venir, me he metido yo a hacerlos.

Y con un toque de distinción. Ya verás qué contenta...

...se pone cuando venga. -Será si viene, digo yo.

-Sí, hombre, sí, va a venir. No se ha perdido.

Le habrá surgido algo. -Yo le digo lo que le ha surgido.

Cualquier cosa. Lleva dos días que no paran de surgirle cosas.

Parece mentira. -Tiene derecho a salir.

Nosotros también salimos. -Pero nosotros volvemos.

Esa es la gran diferencia. Antoñito, tu vino.

Y no solamente le digo eso. Que...

Que esto me está preocupando, padre.

Fíjese bien en el resguardo este, en el giro postal.

Es igualito que el que mandaba D. Nicanor a su querida, ¿verdad?

-¿Qué tonterías dices? No todas las mujeres son iguales.

Olvida eso y prueba este pincho.

-Pero ¿usted qué ha hecho, alma de cántaro?

¿Le ha puesto mantequilla a la sardina?

Pero... póngale una morcilla, si quiere, también.

-Pero, vamos a ver, pruébalo y luego me dices.

-Que no, por el amor de Dios. Me da hasta grima.

Más grasa no puede tener. -En tocante al arte culinario...

...no sabes ni a tocino aunque te den una mano.

-Que no lo pruebo, a ver cómo tengo que decírselo.

-Antes de condenarlo deberías catarlo.

-¿Quiere dejar a mis niñas huérfanas? Que no pruebo eso.

Esa mantequilla con... Uh... ¡No lo pruebo y punto!

-Qué exagerado eres...

-Hola, primo. Ah.

(RÍEN) Hola, Abel, ¿cómo estás?

-Muy bien. ¿Eso qué son? ¿Notas de trabajo...

...o te tienes que acordar de comprar algo?

No es ninguna lista de la compra. Son notas que tomo...

...para una posible obra de teatro. -Ah. ¿Qué es? ¿El argumento?

No, no, ideas que me vienen a la cabeza.

Situaciones que pueden ser interesantes,...

...posibles personajes... Pero muchas de ellas,...

...con el tiempo, se van quedando descartadas.

-Y te quedarás con las mejores y con ellas escribirás la obra.

No creas, a veces descarto y descarto y al final...

...o queda ninguna. -Pues vaya.

(RÍE) ¿Y tú cómo estás?

Hace tiempo que no nos vemos. -Mucho mejor.

Se podría decir que todo ha vuelto a la normalidad.

Por fin duermo toda la noche de un tirón.

Ahora soy yo el que duerme intranquilo por las noches.

Eso si duermo. -¿Por la obra?

No, por algo más simple e inmediato.

Me hace tanta ilusión ir a Valencia...

La sola idea me hace darle vueltas y vueltas a la cabeza.

-A lo mejor no es tan buena idea. Sí lo es, sí lo es.

Además, me parece una idea muy saludable y muy beneficiosa.

Si digo que le doy vueltas a la cabeza...

...es porque me hace mucha ilusión y me hace pensar...

...en las muchas cosas que podría hacer allí.

-También te puede originar inconvenientes.

Entiendo que quieras hacer cambios en tu vida, pero no hace falta...

...que te vayas de Madrid. Es una ciudad grande...

...y llena de posibilidades. Lo sé, pero está decidido.

Me voy a Valencia. -Ya.

Eh... ¿Por qué no nos sentamos? Tengo que comentarte algo.

-He encontrado un frasco de manzanilla en la cocina...

...y le he preparado un poquito. Tómesela. Le hará bien.

Después de la violación también pasé un tiempo...

...en el que me sentía angustiada y todo me daba miedo.

Pero poco a poco esas imágenes fueron desvaneciéndose.

No le digo que las olvidará del todo, desgraciadamente...

...eso no pasará; pero sí se harán soportables.

Ya lo verá.

No. Eso no va a pasar.

-Claro que va a pasar. Créame.

Estoy embarazada.

Eso no te pasó a ti, ¿verdad?

¿Qué habrías hecho?

Dime, ¿qué habrías hecho si después de ser forzada...

...tuvieras que cargar con esto el resto de tu vida?

-No quiero que malinterprete lo que le voy a decir.

No intento justificarlo, pero tener un hijo...

...es algo maravilloso. Y recuerde que era su esposo.

No está usted embarazada de un desconocido.

Hubo un tiempo en el que lo amaba. Eso ya no me importa, Lucía.

Cuando me violó sentí un inmenso asco hacia él.

El mismo asco y rechazo que hubiera sentido...

...hacia cualquier otro hombre que hubiera hecho lo mismo.

¿O es que conocer al violador convierte la agresión en otra cosa?

Y no sólo es eso, es que Alfonso estaba enfermo.

Tomaba drogas.

Ni siquiera sé si podré tener un hijo sano.

-Para eso tendrá usted que esperar. Pero sí tendrá que decírselo...

...a su médico para que vigile el embarazo.

No sé si voy a tenerlo.

Hay formas de evitarlo.

Es que aunque naciera sano yo no podría quererlo.

Si algún día tengo un hijo quiero que sea un hijo deseado,...

...fruto del amor, no... no el resultado...

...de un hecho abominable. Y no me hables ahora...

...de resignación cristiana ni de conformismo...

...ante la adversidad, porque no, porque eso no va conmigo.

-Entiendo cómo se siente, aunque no comparta...

...toda sus opiniones. Y de lo otro, no.

Yo no soy quién para hablar de resignación cristiana.

Y no lo haré.

-¡Pero, bueno, Clementina! -Clementina, buenos días.

-Buenos días. -Cuánto tiempo.

-Es que estoy muy liada desde que he tenido a la niña.

Cuando no estoy en los almacenes cambio pañales, le doy de comer...

Es muy buena, pero estoy muy cansada últimamente.

-¿Quién lo diría? Estás guapísima. ¿Verdad?

-Estás muy hermosa. -Eso lo decís vosotros,...

...que me veis con buenos ojos. -Más vale llegar a tiempo...

...que rondar cien años. Hemos preparado estos pinchos.

Quiero que pruebes uno. -No, los ha preparado mi padre.

-Muchas gracias, don Pelayo. Pero he venido a otra cosilla.

-Pero pruébalo y me dices cómo están.

-Es que me he escapado de los almacenes.

-Si es un momentito. Venga, pruébalo, mujer.

Venga, y así me dices qué tal me han salido.

-Pero sólo un poquito. -Eso es.

-Hum...

-¿Qué? ¿Qué? ¿Qué...?

-Está muy bueno, don Pelayo. -Ah...

-Está buenísimo. -Lo sabía.

-Pero he venido sólo a hacer una llamada.

-¿De verdad que te gusta? -Está de muerte.

Pero tengo a la niña mala con fiebre y tengo que llamar.

-Sí, claro, mujer. No, no puedes llamar por teléfono.

Es que no funciona. -¿Cómo que no funciona?

-Pues que no tenemos línea. Ya se sabe lo que pasa.

Un día funciona y otro no funciona. -Pues me tengo que ir.

Muchas gracias, don Pelayo. Buenísimo. Marce...

-¡Pero, mujer!

-Que sí, que sí, que lo voy a probar.

Pero simplemente porque usted es mi padre.

Mantequilla con sardinas...

Menudas pamplinas.

Oiga...

Pero esto está impresionante. Esto está...

-Chis, mesura, Marcelino, mesura. Que son pa los clientes.

Es que este chico no tiene sentido de la proporción áurea,...

...que diría un griego. Venga, catarlos,...

...que es por la patilla. ¿Eh? ¿Qué? Vamos.

Vamos, vamos.

Buenos, ¿eh?

A ver...

¿Qué?

Tú dirás. (TOSE)

-Verás, Salvador, eh...

He hecho todas las gestiones que se tenían que hacer y...

En fin, todo lo que estaba en mis manos.

Pero te deniegan el permiso de traslado a Valencia.

Pero ¿por qué no puedo ir a Valencia?

-Te deniegan todo tipo de traslado. Tienes que estar...

...siempre localizable en Madrid. Y acudir a comisaría...

...siempre que se te requiera. ¿Qué mierda de libertad es esa?

¿Seguiré siendo un preso toda la vida?

-Estás llamando la atención. ¡Que se jodan!

¡Que se jodan y se enteren de una puta vez...

...en qué mierda de país vivimos! Y dicen de los países comunistas.

-¿Quieres bajar la voz? Puede haber alguien de la Social...

...y lo estropearás todo aún más. Recurriremos, insistiremos,...

...buscaremos la manera. Pero cálmate, por favor.

-Pero no debe dejarse llevar por la desesperación.

¿Me queda otra alternativa? -Puede buscar lo bueno...

...que pueda derivar de esta situación.

Lucía, por Dios. -Seguro que hay algo bueno.

Incluso en la oscuridad más absoluta puede surgir la luz.

Sólo hay que buscarla y encontrarla.

¿Por qué no empieza por pensar en su marido?

En los últimos tiempos se había convertido...

...en un ser atormentado y sombrío. Y lo que le hizo fue horrible.

Pero seguro que también tuvo cosas buenas.

Sólo tiene que recordarlas y recuperarlas de nuevo.

No creo que sea capaz.

-Inténtelo.

A lo mejor, si no llega a ser por el accidente hubiera podido...

...regenerar su vida y podría haber vuelto a ser...

...el hombre del que usted se enamoró.

¿Por qué no? Pero hay una cosa importante.

No pase por esto sola.

No debe, sería un error.

Apóyese en su familia, aunque también sea la de Alfonso.

Apóyese en los que la quieren.

Pero no pase por esto sola.

Gracias.

-Y sabe que también puede contar conmigo si usted quiere.

-Yo me fío de Manuela. ¿Cómo no me voy a fiar de Manuela?

Pero por otro lado esto me recuerda a lo de don Nicanor.

-Deja de decir tonterías. Olvídate ahora de D. Nicanor.

Maldita la hora que te conté eso. -El Estado se asegura...

...de que las personas poco afines al régimen estén controladas.

Justificas lo injustificable. Yo ya pagué mi deuda con el Estado.

¿Cuánto tiempo tendré que seguir pagando por discrepar del régimen?

-¿Qué está haciendo, Clementina? -Ah...

Me ha dejado muy marcada la muerte de Alfonso porque...

Porque hay algo que no le he dicho a nadie y quiero que tú lo sepas.

-¿No habrás venido a decirme que lo echas de menos?

-Hola. -Hola.

Hola, Salvador. Te he traído el manuscrito...

...de la novela que he escrito. -Por cierto, te ha llegao un giro.

-¿Un giro para mí? -Sí, de una agencia de publicidad.

He estado comentando con mi padre. ¿Por qué le llegará un giro...

...de una agencia de publicidad a Manolita?

-¿Qué haces aquí? -Ya lo ves, charlar con mi primo...

...Salvador. ¿Y tú? No sabía que ibas a venir.

-¿Ah, no? -No. Me dijiste que ibas...

...a la editorial, no que venías a ver a Salvador.

-No lo recuerdo, pero estoy segura de que te lo dije.

-Teresa me culpa de la muerte de su hermano y yo a él...

...de la de mi hijo. Y ya está todo dicho.

Cada día estamos más separados. -¿De dónde vienes tan tarde?

-Pues... pues, ¿de dónde voy a venir?

¿De dónde voy a venir? De lo que me dijo el otro día...

No me va a salir ahora. La señora Antonia.

-Antonia. -Es como si Alfonso,...

...después de muerto, quisiera seguir jodiéndonos la vida.

Y yo me pregunto hasta cuándo. ¿Hasta cuándo, Ana?

Porque yo ya no puedo más.

Necesito recuperar a mi mujer.

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 188

28 may 2010

Manolita sigue preocupada con el tema de la edad. Pelayo y Marcelino no acaban de entenderla ni saben lo que hace cuando se ausenta del bar y para colmo llega un giro postal para Manolita remitido por una agencia de publicidad. Salvador está animado ante la perspectiva de ir a vivir a otra ciudad pero Abel tiene que darle la noticia de que las autoridades no le dan permiso. Un problema con los teléfonos de los Almacenes se salda con un gesto generoso de Leonardo hacia Clementina. El distanciamiento entre Teresa y Héctor es muy patente. Teresa recibe carta de su madre en la que la anima a seguir con su vida y tener otro hijo, pero ella confiesa a Manolita que no se ve capaz. Ana no puede asumir su embarazo y se desahoga con Lucía, que intenta comprenderla y ayudarla. 

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