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Transcripción completa

-Gracias.

A ti.

Venga.

Es que tú et equivocas. Te crees que todo el mundo...

...es bueno y no es así. -¿Eso lo dice la persona...

...más buena del mundo? Atiendes a cada persona que viene.

Aunque no tengan un real. A mí eso de "amarás al prójimo"...

...como a ti mismo, que no. No me hago a la idea que no está.

-Qué bonita. -Estoy yo contigo.

¿Hum? -Voy a guardar todo esto.

-¿No decías que eras un hombre de hechos?

Pues toma. Aquí los tienes. -Es que no tenías por qué hacerlo.

Tú no formaste parte del drama de Abel.

Yo soy el único responsable de su estado actual.

Pude evitar esta situación si hubiera impedido...

...que esa maldita obra viera la luz.

-Teresa ahora está sola. Y está embarazada.

Entre la casa, la tienda y los preparativos del niño...

...no da abasto. -La ayudo en lo que necesite.

-Tendrías que estar entrenando. -Esa botella no debería estar aquí.

La mayoría de la gente que viene tiene problemas con el alcohol...

...y es muy cruel provocarles con esa tentación.

Sí, tienes razón. Será mejor que me la lleve.

-¿Y podría ir con las niñas y con mi mujer al circo?

-Sí. -¿Y mi padre se quedaría...

...trabajando solito? -Sí.

-Dame un beso, Manuela.

-¿Cómo habéis podido terminar tan mal?

-Pregúntaselo. Es ella la que me ha abandonado.

La que quiere verme tirao como un perro, ¿eh?

-Alfonso...

-¿Qué? Yo tampoco había imaginado...

...que nos convertiríamos en personajes...

...de una tragedia griega.

Con una salvedad.

Que nosotros no somos personajes de ficción...

...y no está en nuestras manos escribir el final de esta historia.

Despertar con la luz de la mañana y renovar...

...otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar.

...para empezar...

-¿Ya ha entrado usted en calor? Venga.

Llévese un trozo.

Le acompaño.

-Lucía, cuando tengas un momento échale un vistazo a estos trapos.

A ver qué se te ocurre que podemos hacer con ellos.

-Pues con algunos podríamos hacer paños de cocina o de limpieza.

-Sí. -Y otros para vestir a algún niño.

-Ah, ¿que también sabes coser? -La costura nunca fue lo mío.

Pero sé hacer algún apaño. Aprendí en el convento.

Justo antes de entrar en el hospital.

(JADEA)

-Abel, ¿qué ocurre?

-He hecho una locura.

-¿Qué tipo de locura exactamente?

-Ya no soy dueño de mis actos, Ángel.

-¿Te refieres a esos demonios de los que me hablaste?

-El único demonio soy yo. Por eso vivo en el infierno...

...desde hace años. -Abel, tranquilízate.

Seguro que no es para tanto. Ven.

Ven, siéntate y cuéntamelo todo.

-Mi vida es una historia macabra.

Una tragedia real.

Y mi padre fue la primera víctima.

-Padre, fíjese, escuche lo que va a haber en el circo.

(LEE) La gracia de los payasos. Bueno, es discutible.

No me han hecho nunca mucha ilusión.

(LEE) Los malabarismos de los saltimbanquis.

Dan vueltas, suben y a veces bajan o a veces no.

(LEE) Gran número de fieras salvajes.

Va a haber muchísimas. (LEE) Este año destaca,...

...para hacer las delicias del público...

El público soy yo, Manuela, las niñas. Usted estará trabajando.

(LEE) La gran fortaleza de los gemelos del imperio...

...otomano. ¿Quiénes son estos? -Los que le cortaron la mano...

...al ilustre Cervantes. -¿En serio?

-Pues claro que sí. ¿O no te acuerdas...

...el año en que se celebró la batalla de Lepanto?

-No.

-Como dicen los latineros, lo que natura no da,...

...Salmantica non presta. -¿Eh?

-Muy bonito, los hombres dándole a la sinhueso y la mujer...

...sin parar en la cocina. -No deberías haber invitao...

...a Marcelino al circo. Porque no piensa en otra cosa.

Y tiene la cabeza de bobillos cantores.

-De bobillos cantores no, de cultura general, Manuela.

¿Qué pasa, Sebas? ¿Cómo estás? -¿Qué?

-Resaca. Normal. Hay que beber menos.

Últimamente te estás lanzando. ¿Qué pasa?

¿Que te has vuelto un poeta? Se ha vuelto poeta, el Sebas.

(RÍE)

(LEE) Estoy con afonía total. Sin voz. No puedo hablar.

(RÍE) -Ay, pobrecito.

¿Sabes qué tienes que hacerte? Gárgaras con agua, limón y miel.

Es buenísimo. Te viene la voz muy pronto.

-Mira el poeta... A ver qué quiere ahora.

(LEE) Post data:

Inútil, los otomanos están en Turquía.

¿Y esto desde cuándo? No me tomes el pelo.

Padre, o son trucos o son otomanos de esos.

-Los otomanos y los turcos son los mismos.

Lo sabe hasta Sebas, que está menos asilvestrao que tú.

-Martina era la única persona que me daba cariño.

Jugaba conmigo, paseábamos,...

...hablábamos, reíamos.

Era muy especial para mí.

Yo no sé si es muy normal que un niño pequeño...

...se enamore de una mujer mayor, pero...

(LLORA)

Tampoco puedo decir que estuviera enamorado de ella.

Es simplemente que estábamos muy unidos.

-Mira, Abel, a veces...

A veces, cuando somos niños... Bueno, es normal...

...que nos enamoremos de nuestros profesores.

Incluso de nuestros padres. Y no hay nada de raro en ello.

-Mi madre no existía para mí.

Mi padre me daba miedo.

Martina era la única persona en la que podía confiar.

Hasta que descubrí...

-¿Que tenía novio?

-Mi padre se acostaba con ella.

Un día los sorprendí y decidí acabar con eso.

Le maté de un disparo.

(SUSPIRA) Le disparé con su propia pistola.

En la misma casa donde vivo. En una habitación...

...que luego tapiaron y que ahora es el estudio de Cristina.

¿Entiendes ahora? Allí empezó el infierno...

...en el que estoy condenado de por vida.

-Por aquel entonces eras un niño, Abel.

Demasiado inocente para entender lo que estabas haciendo.

-No, no, Ángel. Yo ya sabía que había hecho algo malo.

Pero mi mente lo borró de inmediato.

Hasta hace poco no volvió a salir a la luz.

-Bueno, pero eso también es normal, Abel.

Sufriste un trauma muy grande. Te aseguro que te hubiera pasado...

...lo mismo aunque hubieras disparado a cualquier otra persona.

Y me imagino que también... (SUSPIRA)

-Bueno, que también sufrirías mucho por perder a tu padre.

Y que eso implicó...

...el perder el contacto con Martina también.

Pero, Abel, fue un accidente. Mírame.

Un dramático accidente.

Y no puedes culparte por ello.

-Pero mi primo Salvador lo sabía todo y nunca me dijo nada.

Él dice que lo hacía para protegerme, pero...

Yo no puedo evitar sentir rabia y odio contra él.

Y rencor. Antes de venir aquí he ido a buscarle.

Y le he pegado un puñetazo.

Le hubiese matado si no hubiese aparecido Cristina.

-Pues eso sí que no, Abel. Ya no eres ese niño...

...que se sentía engañado y desprotegido.

Tienes que aprender a controlar ese odio.

-Él es toda la familia que tengo.

Aparte de mi mujer, claro.

Pero ya no puedo mirarle con los mismos ojos.

No puedo confiar en nadie, Ángel.

-Sebas, estoy con el circo, hombre. A ver...

(LEE) He venío a por las patatas de mi pueblo...

...que tenéis guardadas en el sótano.

-Sí que es verdad. Anda, ve a por las patatas...

...del pobre hombre. -De eso nada. Que me quedo...

...con lumbago y no puedo ir al circo.

-Sebas, tiene razón Marcelino. Te duele la garganta,...

...pero no has perdido las fuerzas. Baja tú.

Suegro, dele las llaves del sótano. -El último que las usó...

...fue Marcelino. -A mí que me registren.

-De verdad, a ver... -Claro...

(LEE) Los trapecistas... -Pues aquí tampoco están.

Vas a tener que venir en otro momento.

Os lo tengo dicho. Las llaves siempre en su sitio.

Si no no las encontramos. (SUSURRANDO) -Vaya mierda.

-¿Qué has dicho? No te escondas. Dilo. Qué cobarde estás hecho.

-No te metas con él, que tiene que tener mucho sufrimiento...

...de no poder comunicarse. -Pa una vez que me puedo meter...

...con él. -Las llaves dejadlas aquí.

Han sido las patatas del Sebas, pero si fuese algo urgente, ¿qué?

-Yo no las tengo. -Mira tú bien, Marcelino.

-Mira.

-Huy, Manuela. Se han metido en mi mandil.

-Vaya, las tenía este maracambú.

-Se han metido en el mandil.

-¡Ponte a trabajar de una vez! -¡Déjame un momento, Manuela!

Fíjese, padre. Esto sí que es acojonante.

(LEE) El increíble lanzador...

...de cuchillos ciego. Como pa ponerse delante.

-Eso no es cierto, Abel.

Mírate.

Aquí estás, sentado delante mía hablándome con total confianza.

Y supongo que esta vez no has venido a hablarme...

...porque sea un cura. Es más, espero que lo hayas hecho...

...porque cuentas conmigo como amigo.

Y también espero que... Bueno, que seas capaz...

...de perdonar a tu primo. -No me siento orgulloso...

...de haberle pegado. Al contrario,...

...estoy muy arrepentido. -Pues deberías hacérselo saber,...

...Abel. Al fin y al cabo te ocultó la verdad para protegerte.

Y también deberías pedirle disculpas por haberle golpeado.

-No sé si podré.

-Mira, Abel, el arrepentimiento implica un cambio...

...en el sentimiento y en el entendimiento.

Debes perdonarte a ti mismo primero.

Para después poder perdonar a los demás.

-Yo quiero cambiar. -Pues hazlo, Abel.

Mira hacia delante, hombre, y deja el pasado...

...donde tiene que estar. Lo tienes detrás.

No te voy a negar que te costará asumir toda esta información.

Pero, por favor, Abel, no permitas que esto...

...se convierta en un obstáculo insalvable para tu vida.

-Ojalá lo consiga y desaparezcan las pesadillas.

-Lo harán, ya lo verás.

-Al fin y al cabo, después de la tormenta...

...siempre llega la calma, ¿no? -Yo quiero que llegue esa calma...

...y desaparezcan las fantasías. -Pues confía en las personas...

...a las que quieres, Abel.

Ve y habla con Cristina.

Cuéntaselo todo.

(SUSPIRA) Ya verás como ella te ayuda.

-Sí. A ella también tengo que pedirle perdón.

Muchas gracias, Ángel.

Eres un amigo de verdad. -Para lo que quieras, Abel.

Cuenta conmigo para lo que quieras.

Gracias.

-Tienes mucha razón en lo que has dicho.

Abel debe de estar herido.

Tiene que haberse sentido muy solo creyendo...

...que se estaba volviendo loco. Y con esas pesadillas...

...que no le han dejado descansar durante años.

Necesitará toda nuestra ayuda. Tenemos que hacer todo...

...lo que esté en nuestras manos para ayudarle a salir de esta.

-Lo sé. ¿Sabes lo que eso significa?

-Sí, sí, no hace falta que hablemos sobre ello.

No podemos permitir que vuelva a ocurrir.

No podemos seguir engañando a Abel.

No se lo merece.

-Nadie se merece un engaño tan vil.

Me siento muy avergonzada.

Y muy arrepentida. Ojalá no hubiera pasado nunca.

Nadie nos obligó. Si no fuera por Abel,...

...no tendría nada de lo que arrepentirme.

-Salvador, tú eres un hombre libre, pero...

Yo olvidé con demasiada facilidad que soy una mujer casada.

Y, además, yo quiero mucho a Abel y yo quiero estar con él.

Daría lo que fuera por verle recuperado.

Somos los únicos que podemos ayudarle.

No tiene a nadie más. Somos su única familia.

-No tiene que enterarse nunca. No lo sabrá si no vuelve a suceder.

-En lo único que pienso es en el bienestar de Abel.

No volverá a suceder.

-¿Y qué le parece esta? -¿Esta?

¿Con esta flor aquí?

No sé, calentitas parecen, pero... A ver si me entiende.

Yo no puedo ir con cualquier cosa por la calle.

(SUSPIRA) -Ana...

Rosa. -Hola.

No te había visto. -Pues aquí, eligiendo...

...unas bufandas. Ayúdame. Es que no sé.

No me decido.

Pues, mira, esta es una de mis preferidas.

-Sí, es bonita, ¿no? Y te sienta bien.

-¿Tú crees? Sí.

-No sé.

Sí. Mira, envuélvela y no le cobres.

-Sí, doña Ana. -Oye, la puedo pagar, ¿eh?

Ya, ya sé que la puedes pagar. Pero, bueno, hace tiempo...

...que no le regalo nada a nadie.

-Oye, ¿a qué viene esa cara tan triste?

¿Tan mal disimulo? -Pues sí.

Además, la tristeza no se disimula.

Me gustaría tener más tiempo. Te cambiaría esa cara seguro.

Ya, me he dado cuenta de que últimamente...

...debes estar muy ocupada, ¿no? -No paro de trabajar.

Tengo dos funciones al día. A las cinco tengo que estar...

...en el teatro como tarde. Acabo a la una y media,...

...cenamos algo con la compañía y a la cama hasta mediodía.

Y otra vez a empezar. Vaya, no sabía que llevarais...

...una vida tan dura. -No la cambio por nada, ¿eh?

Estoy feliz en el teatro. Yo también era feliz en mi trabajo.

Pero luego te vas apartando de otras cosas de la vida...

...que también son importantes.

-Ya. Bueno, el trabajo no lo es todo.

Oye, Ana, ¿quieres que charlemos un rato en tu despacho?

Sí, vamos. Elisa, déjaselo preparado,...

...que luego pasará a recogerlo. Gracias.

-Gracias.

-Teresa, ¿es verdad lo que me acaban de decir,...

...que tu madre se ha ido a las Américas?

Vaya, cómo corren las noticias. -Sí, ya sabes.

La señora Hortensia, que me ha dicho que la vio pasar...

...con una maleta y con Simón. Sí. Sí, sí, se ha ido.

-Pues qué pena, mujer. Si lo llegamos a saber...

...le hubiéramos hecho una fiesta como Dios manda.

Tu madre se merece una despedida, porque en el barrio la queremos...

...mucho, tú lo sabes. Ya verás cuando se entere Marce.

Se va a poner más triste... Y Pelayo más de lo mismo.

Sí. No, lo siento, Manolita, pero...

Es que todo ha sido tan rápido que... que no nos ha dado...

...tiempo de avisar. -Bueno, mujer,...

Rápido o lento, ¿sabes qué te digo? Olé por tu madre.

Sí. Ha sido muy valiente, ¿verdad? -Pues claro que sí.

Si es que, además, Teresita, es como tiene que ser.

En esta vida, como no nos arriesguemos...

...a hacer esas cosas y a querer ser felices,...

...pues pa qué. ¿Y tú qué? ¿Qué vas a hacer ahora?

Pues nada, apañármelas como pueda.

(SUSPIRA) Y echarla mucho de menos. -Claro. ¿Cómo no la vas a echar...

...de menos, hija? Claro que sí. Pero, Teresa,...

...te digo una cosa, ¿eh? Sabiendo que tu madre...

...está con Simón, su felicidad está garantizada.

Imagínatelos. Sí.

Lo que me da pena es que mi niño no conocerá a ninguno...

...de sus abuelos. -Anda, qué tonterías dices.

Siéntate. Siéntate ahí.

A ver, cariño, que tu madre se ha ido lejos,...

...pero no al fin del mundo.

¿Sabes qué creo yo?

Que Simón se va a hacer las Américas.

Se va a convertir en un millonario y va a volver con tu madre...

...del brazo hecha una señorona. Pero qué fantasiosa eres,...

...Manolita. -Pero ¿quién te dice que no?

Pues la sensatez, Manuela. La sensatez.

Mírame a mí. Aquí, trabajando, porque la tienda...

...no puede estar cerrada. Me hubiera quedado en casa,...

...pero Héctor me ha obligado para que me distrajera.

-Pues muy bien ha hecho. Lo peor que puede hacer una...

...cuando está triste es quedarse sola en casa.

-Ya. A ver si se me va a subir a la cabeza en mitad de función.

No sería la única, ¿eh? Hay un montón de actrices...

...que se beben un chupito antes de entrar. Estela del Val.

¿En serio? -Todos los días antes de función...

...se mete una copa. Nunca lo hubiera dicho.

Parece una mujer tan fuerte y tan decidida.

-No será tan fuerte como parece.

Tú, en cambio, sí que estás hecha de una pieza, ¿eh?

Yo creía que era fuerte.

Pero a partir de ahora no sé si voy a poner mantenerme en pie.

-Pero, Ana, ¿por qué dices eso?

Porque mi matrimonio se ha acabado, Rosa.

Y ya no hay nada que hacer.

-Vaya.

Lo siento.

Se acabó. Ni me había dado cuenta hasta ahora, pero...

-¿Y ha sido una decisión tuya o suya?

Mía. Pero, bueno, eso no me libra de la tristeza y del sufrimiento.

-Ya, normal, claro.

No sé qué va a ser de mí a partir de ahora, Rosa.

Podría escapar de los almacenes y no mirar atrás.

Es la primera vez que me siento así.

-Yo también creo que estás un poco cansada de trabajar tanto, Ana.

Te vendría bien disfrutar de la vida.

Si yo fuera tú, dejaba todo esto a cargo de alguien...

...y me iba por ahí a viajar, a vivir, a gastarte tu dinero,...

...que para eso lo tienes. El dinero se acaba si no se cuida.

-Pues cuida lo necesario y gástate lo demás.

Piensa que por lo menos ahora no vas a tener un marido...

...que te diga lo que tienes que hacer y lo que no.

Puedes hacer lo que quieras. Si me dedicara a hacer...

...lo que me diera la gana Alfonso sufriría aún más.

Y no quiero hacerle más daño del que ya le he hecho.

-Somos bobas las mujeres a veces, ¿eh?

Los hombres nos engañan y nos hacen sufrir y cuando eres tú...

...la que decides separarte se te ablanda el corazón...

...y te apiadas. Por favor, Ana...

Dentro de poco ya no tendré tiempo para hacer nada.

-A mí me lo vas a decir. No sé cómo me las voy a apañar...

...cuando nazca el niño. Oye, ¿y Clementina qué tal?

-Muy bien. Estupendamente. Y la niña...

Cuando la veas, es una cosa pequeñita...

Oh... -Es una monada.

¿Y su padre sigue tan enfadado con ella?

-Ya sabes cómo es. Siempre parece enfadao.

Con una cara larga, larga. Pero le he visto cómo miraba...

...a su nieta y se le cae la baba. A ver. A ver si...

Si puedo ir a verla antes de que nazca el mío.

-Claro. Bueno y, entonces, Teresita, ¿qué hacemos nosotras?

Habrá que buscar a alguien que te eche una mano, ¿no?

¿Dónde? ¿En casa? -No, aquí, en la tienda.

No, no.

Si a lo mejor tengo que acabar cerrándola.

-Pero ¿qué estás diciendo? Eso ni en broman, ¿eh?

Mírame. ¿Para qué estoy yo? Tú ya tienes bastante...

...con lo que tienes. -¿No te das cuenta...

...de que es la excusa perfecta para dejar un poco el Asturiano?

Y hacer lo que más me gusta del mundo: ser dependienta.

Pero, Manolita, ¿cómo te gusta tanto trabajar?

-Bueno, piénsatelo, ¿eh? Estoy aquí al ladito.

Para cuando me lo quieras decir. Yo espero tu respuesta.

Sonríe.

Más guapa. Adiós.

Adiós y gracias.

Todos sufrimos cuando una relación se acaba.

Tanto ellos como nosotras. -Sí, claro.

Pero nosotras nos llevamos la peor parte.

Que no, que nos tenemos que apoyar las unas a las otras.

Hacernos fuertes.

Para mí el matrimonio es como una jaula.

No me voy a dejar cazar, pero ni loca, vamos.

La soledad también es muy dura. Todo tiene su parte buena...

...y su parte mala. -Pero el precio que pagamos...

...nosotras es muy alto. Si nos quedamos solteras...

...y si nos casamos también. Y ellos no, ¿eh?

Pa ellos todo es mucho más fácil. Si se casan y les va mal,...

...se buscan una amante. ¿Alguien dice algo? No.

Si se quedan solteros hasta los 30, los 40...

...nadie les señala: "Mira el solterón ese". ¿O no?

Bueno, no creo que a ti te importara mucho...

...que te llamaran solterona. -A mí no me importa nada.

Así me va, que no voy a encontrar un marido que respete mi oficio.

Vamos, ni loca. ¿De verdad no te importaría...

...quedarte sola toda la vida?

-Mientras tenga un escenario al que subirme...

...seré feliz. Qué suerte tienes de tener...

...algo así.

Por los escenarios. -Y por las amigas.

Que no me falte nunca su apoyo.

-A ver si la semana que viene te retrasas menos con el vino.

Sujeta esto un momento, que tengo por aquí tu dinero.

Aquí lo tienes. Venga, con Dios, justo.

Eh, quieto, que te llevas el programa del circo.

Bueno, hombre. Venga, recuerdos pa tu padre.

(LEE) La gracia de los payasos, los malabarismos...

...de los saltimbanquis. -Marce, ¿se puede saber...

...qué haces aquí otra vez con lo del circo,...

...con el trabajo que hay dentro? -Estaba con Justo pagado el vino.

-Que ya nos conocemos. -¿Y tú de dónde vienes?

Te ibas un ratito y han pasao tres horas.

-Estaba con Teresita. Teníamos algo importante que hablar.

-Tú puedes estar de charleta y yo no puedo mirar el programa...

...del circo. Maravilloso. Fíjate. (LEE) El hombre bala más rápido...

...del mundo. -Ay, Marce...

-¿Sabéis la última noticia? -No.

-Se ha escapao un león del circo. -¿Cómo?

-Sí, anda suelto por todo Madrid. -¿Un león del circo?

Anda, vamos a trabajar, p'adentro. -No diga tonterías, ¿eh?

No me intente romper la ilusión del circo con esto.

-¡Venga! -Hombre...

(TARAREA)

-Se me ha hecho tarde. ¿Ha llegado Estela?

-Está en el camerino. -Ah, bueno.

-¿Y esa bufanda tan mona que llevas?

-¿Has visto? Almacenes Rivas. Me la ha regalao Ana.

-Eres única consiguiendo lo que te propones.

-Bueno, vamos a ver si lo consigo. -Por lo pronto, tienes su amistad.

Que no es poco. -Me limito a hacerle compañía,...

...escuchar sus problemas. La pobre está fatal, ¿eh?

-¿Ah, sí? -Sí.

-¿Qué le pasa? ¿No le alcanza para comprarse un pura sangre?

-Oye, no te burles, ¿eh? Su matrimonio está acabao.

Va a dejar a Alfonso. -¿Qué me dices?

-Pues sí. -Ay, qué pena. Con lo guapo que es.

Sólo le supera Jorge Mistral. Mira cómo está en esta foto,...

...por favor... -Bueno, no seas frívola.

Lo digo de verdad. Además, la belleza no es lo único.

-¿Ah, no? ¿Y qué vio Ana en Alfonso si no fue belleza?

-Bueno. Sí, a lo mejor le interesaba.

Pero ¿sabes qué? Yo creo que a Ana...

...le van más otras cosas.

(RÍE) -Deja de desvariar, que te conozco.

Y tira p'adentro, que Estela se va a enfadar.

-Me voy corriendo, que no le gusta la impuntualidad.

Chao. -La de los demás,...

...porque ella puede llegar siempre cuando le da la gana.

Guapo, tú eres pa mí.

-¿Y ese señor que ha venido antes? No le he visto mucho por aquí.

-Sabía que no tardarías en preguntármelo.

-Sólo quería saber si era un viejo amigo suyo.

-Pues en realidad, no. No le conozco de mucho.

Es un amigo de Mauricio. Se llama Abel Zamora.

Y es abogado, Lucía. Y un abogado muy bueno.

De hecho fue el que nos consiguió todos los permisos del dispensario.

-Ya. Me recordaba a alguno de los pacientes...

...que había en el psiquiátrico donde trabajé.

-Sí, la verdad es que lo está pasando mal.

El pobre sufrió un trauma muy grande de pequeño, Lucía.

Y ahora le está tocando pagarlo. Pero estoy seguro...

...de que saldrá adelante. Con un poco de fe y de voluntad.

-Un enfermo mental no se cura por arte de magia.

-Y yo no creo que la fe y la voluntad sean cosas de magia.

-Yo hace mucho tiempo que dejé de creer en los milagros.

-¿Y en la voluntad crees, Lucía? -Sí.

-Pues si tienes fe en la voluntad deberías creer en la posibilidad...

...de que Abel se recupere. Lo único que tiene que hacer...

...es poner todo de su parte y luchar.

-Lo malo es que la voluntad queda anulada en la mayoría...

...de los enfermos mentales. -Y por eso es tan importante la fe.

Sin esperanza y sin algo en lo que creer...

...no tendría mucho sentido vivir, ¿no?

-Eso mismo he pensado yo muchas veces.

Por eso he deseado estar muerta en más de una ocasión.

-Eso sí que no, Lucía. El suicidio atenta...

...contra cualquier principio cristiano.

La vida es el regalo más preciado que nos ha hecho el Señor.

-Si no le importa, me gustaría dejar el tema.

-Mira, Lucía, yo también estuve enfadado con Dios hace un tiempo.

Hasta que él me mostró la forma de encontrar la esperanza...

...que había perdido. -Mi única esperanza se limita...

...al presente. Me basta con saber que tendré un techo...

...y algo que llevarme a la boca para vivir un día más.

-¿Abel?

(SUSPIRA)

¿Abel?

Creí que no estarías en casa.

Yo no sabía si volverías.

Me tenías preocupado.

-He ido al colegio a recoger unos cuadernos...

...y me han entretenido un poco las monjas.

Voy a preparar la cena.

-Espera. Cristina, Cristina...

Por favor, siéntate.

Cristina,...

...quiero pedirte perdón por lo de esta mañana.

Siento haber perdido los nervios de esa manera.

Ni tú ni Salvador tenéis la culpa de lo que me pasa.

-Abel... -Me he comportado como un estúpido.

Necesitaba culpar a alguien como un niño malcriado...

...que no entiende nada de la vida.

-Abel, perdóname tú a mí. -No tengo nada que perdonarte.

(LLORA) -Sí, sí.

Tenía que haber sido más comprensiva.

Y haber pasado más tiempo contigo.

He sido una estúpida al no darme cuenta de lo mal...

...que lo estabas pasando.

Podía haberte ayudado más si no hubiera perdido...

...tanto el tiempo con esa maldita obra.

-No, Cristina, no, tú tienes derecho a disfrutar de la vida.

De tus clases, la literatura, tu teatro, las conversaciones...

...con Salvador. No tienes que penar...

...por algo que yo hice cuando era pequeño.

(LLORA) -Si yo pudiera ayudarte. -Ya lo haces, cariño.

Para ser feliz me basta con mirarte y saber que existes.

Con volver a casa y encontrarte cuando vuelvo del trabajo.

Lo que lamento es haberte hecho sufrir tanto...

...desde que comenzó esta locura. -Tú eres el que más ha sufrido...

...con todo esto. Lo que quiero es que te recuperes.

Y que vuelvas a ser el de antes. -Te prometo que haré todo...

...lo posible por recuperarme.

(LLORA)

Somos los únicos que podemos ayudarle.

No tiene a nadie más.

Somos su única familia. -No tiene que enterarse nunca.

No lo sabrá si no vuelve a suceder.

-En lo único que pienso es en el bienestar de Abel.

No volverá a suceder.

(SUSPIRA)

Ah... Ponme otra copa.

Sólo una. Y no te molesto más, te lo prometo.

Tómatelo como si fuera la última voluntad de un condenado...

...a muerte que quiere olvidar su vida antes de ir al cadalso.

-Ay, Dios mío, creí que habías echao el cierre;...

...pero, por favor, ponme un café, un café.

Anda...

¿Qué te ha pasao? Percances de la vida bohemia.

(RÍEN)

-Pero ¿qué haces aquí a estas horas?

Retrasar el momento de ir a la triste pensión...

...que me espera cada noche. -Bueno...

Todos sabemos que la pensión no es el Hotel Ritz,...

...pero peor se está a la intemperie, ¿no?

Esta noche no dormiría ni en la mejor habitación del Ritz.

-Pues yo, cuando pille la cama, no me lo voy a creer.

Porque qué día, madre mía, me ha dao la Estela.

Que no ha parao antes, durante y después de la función,...

...la bendita. Así que cuéntame lo que quieras,...

...porque aguanto lo que sea hoy.

Si te cuento mi vida te podría quitar el sueño.

Y eso... eso no me lo perdonaría. -¿Y qué vas a hacer?

Aquí ya no te puedes quedar. Y fuera hace un frío que pela.

Hum...

-No quiero que vuelvas a llorar por mi culpa.

-Abel,...

...tú no eres culpable de nada.

Al contrario.

-¿Sabes? Aparte de lo loco que estoy...

...esta mañana he tenido un momento de lucidez y he ido a ver...

...al padre Ángel. -Abel, no estás loco.

-Eso mismo dice él. Dice que los locos...

...nunca se arrepienten de nada. Y yo estoy muy arrepentido.

-Todos tenemos cosas de qué arrepentirnos.

-Sí. Pero yo voy a tener que esforzarme mucho...

...para poder empezar de cero y ser un hombre nuevo.

Ese es el verdadero significado del arrepentimiento.

Y contigo a mi lado lo voy a conseguir.

-Voy a estar siempre contigo.

Siempre.

-¿Eso que te quita el sueño no será el mal de amores?

En parte, sí.

He traicionado a una persona que quiero mucho.

Le he fallado a pesar de que siempre ha estado...

...a mi lado desde que éramos niños.

-¿Con premeditación? Podríamos echarle la culpa...

...al inconsciente, pero eso no me libra...

...de ser un malnacido.

-Bueno, Salvador, todos hemos metido la pata...

...alguna vez. Pero la vida sigue para poder rectificar.

Siempre que se pueda. Si no, no merece la pena...

...seguir viviendo.

-Acaba de hablar tu copa.

Si estuvieras sobrio no dirías semejante tontería, ¿eh?

Bébete un café antes de que ese sieso nos eche a la calle.

Le he prometido que no le molestaría más.

-Bueno, pues tómate el mío.

-Puedo solo, Dionisio, gracias.

Creía que ibas a cenar fuera.

-El mayordomo me ha dicho que no estabas en casa...

...y te estaba esperando. Tenía una cena en el Círculo...

...de Empresarios y he pensado que sería mejor ir,...

...por el bien de los almacenes.

-Qué bien, ¿no?

Tener algo con lo que merezca la pena vivir.

Alfonso, por favor, no me montes uno de tus numeritos, ¿hum?

Dime a qué has venido y acabemos de una vez.

-He venido a pedirte perdón por lo de esta mañana, Ana.

No tendría que haber entrado en los almacenes...

...y no tendría que haberte hablado así.

Lo siento, de verdad. Yo también lo siento.

-Qué lástima, ¿no? Que no sirva para nada.

Mis sentimientos no van a cambiar porque ahora me pidas perdón.

-Sí, ya sé que tú, cuando tomas una decisión,...

...no hay quién te la cambie. Qué pena haber llegado a esto, Ana.

Pues sí, es muy triste. Creo que deberíamos hacer algo...

...para que esta agonía no se alargue demasiado.

-Parece mentira que tengamos que hablarnos así.

Con lo que tú y yo... -Con permiso, doña Ana...

Sí. -Le he dejado la cena preparada.

-¡Estoy hablando con la señora, Dionisio!

Gracias, Dionisio; pero ya he cenado.

Puede retirarse.

-Permiso.

Tú sí que eres una buena persona, Diana.

(RÍE) -A ti las copas sólo te hacen decir tonterías.

Quédate conmigo esta noche.

-Si te tomas ese café.

Ajá.

Uh, oh...

Ah... -Huy...

Ven aquí.

Ah... Hum, qué bien hueles.

(RÍE) -Es el perfume que llevo.

Que me he colado en el camerino de Estela y le he robao un poquito.

Primero, por fastidiarla. Después, porque huele mejor en mí.

Pedrito, apúntame esa.

Buenas noches.

-Lo siento, no sé ni...

No lo que te estaba diciendo, Ana. Puedes ahorrarte las palabras.

Aquí tienes el dinero que me has pedido.

Cuéntalo si quieres. Y cuando acabes déjame en paz.

(LEE) Aunque el propietario del circo...

...asegura que las medidas de seguridad...

...eran las adecuadas, hemos comprobao...

...el lamentable estado de la jaula...

...en la que se encontraba el león.

El resultado de todo esto...

Anda escapao por las calles de Madrid, por el centro,...

...concretamente, un león africano que lleva más de ocho horas...

...sin comer. -Coño, ocho horas sin comer.

Estará Carpanta ya. -Pues claro que sí, padre.

(LEE) Las autoridades, conscientes del enorme peligro,...

...ya han dispuesto las medidas oportunas.

Se advierte, no obstante, a los vecinos del centro,...

...que se abstengan en lo posible de salir a la calle...

...y estén alerta, padre. Hay un león africano...

...muy peligroso por el barrio. -Qué bien, así te ahorras...

...la entrada del circo. Lo mismo salimos...

...y lo encontramos paseando por la plaza de los Frutos.

-Usted es muy gracioso, ¿verdad? -Qué barbaridad...

No hay un alma por la calle. Parece domingo.

-¿Sabes por qué? -¿Por qué?

-Ni encontrarás a ese alma en la calle ni en la plaza.

Se ha escapao un león del circo y dicen aquí que anda...

...por la zona centro. -Pero eso somos nosotros.

-Sí, sí, claro. Ese es nuestro territorio.

-Oye, Manuela... -¿Qué?

-¿Y las niñas? ¿Las niñas están en el colegio?

-Sí, de allí vengo. -Habría que ir a buscarlas.

A ver si el león salta la tapia y se planta en el patio.

-Por favor. En el colegio hay una verja que mide cinco metros.

Ni en el circo las hay tan altas. -Tiene razón la Manuela.

Las niñas están mucho mejor en el colegio que fuera.

-No sé qué decirle. ¿Ha visto lo que he leído?

El león viene de la Sabana, coño. Lleva ocho horas sin comer.

Nos metemos en un jaleo. -Pero los animales se mueven...

...por instinto. Esa va camino del Retiro.

-¿Pa qué? ¿Pa montar en barca? -¿Qué dices, hombre?

-Será mejor que esté en el Retiro que no enjaulao y sometido.

Está allí pa ver si pilla cacho. -Cuatro ardillas.

No tiene ni para el aperitivo. -Está el zoológico.

-Es un zoológico. Está protegido. Saldrá de ahí, volverá...

...sobre sus pasos y al primero que vea se lo come de un mordisco.

-Ay, cállate ya, de verdad. Que me estás asustando al final.

-Mira quién viene por ahí. Hola, Sebas, hombre.

¿Qué tal? ¿Cómo llevas lo de la garganta?

(TOSE) -¿Qué? Vienes a por las patatas,...

...¿no? -Ya apareció la llave.

La tenía Marcelino. Como siempre. -Voy a desayunar.

Gracias, Sebas. Un caballero, por lo menos.

-Todo un caballero español. -Sebas, yo te abro...

...y tú te encargas, ¿eh?

(MEGÁFONO) -Atención, vecinos de la plaza de los Frutos.

¡Vecinos! -Oye, ¿y ese ruido?

(MEGÁFONO) -Vecinos de la plaza... -Parecen solapas dando voces...

...por los altavoces. Mal asunto. -Vamos p'afuera, a ver qué es.

¡Sebas, al fondo a la derecha! (MEGÁFONO) -Vecinos de la plaza...

...de los Frutos. ¡Atención!

-¿Has llamado a alguien?

-Ah, no, no.

Estaba pensando en llamar a Salvador.

Me duele mucho lo que ha pasado y estaría bien hablarlo.

-Estaría muy bien, cariño. Sería una lástima...

...que siguierais enfrentados. -Tienes razón.

Voy a llamarle a la pensión, a ver si podemos quedar...

...para tomar un café y hablar tranquilamente.

-Muy bien.

(SUSPIRA)

-Hola, buenos días. ¿Con Salvador Bellido, por favor?

¿Cómo? ¿Desde ayer?

Vaya. ¿Y no ha dejado ningún recado de dónde puede estar?

Ajá. Pues sí, por favor, dígale...

...que soy su primo y que le he llamado.

Gracias. Muchas gracias. Adiós.

-Y tengan mucho cuidado. Bueno, ya pueden irse a sus casas.

-Gracias. -Gracias.

-De nada. -Adiós.

-Bueno, ¿qué? ¿Lo habéis oído o no lo habéis oído, eh?

Lo que yo decía es verdad. Hay un león suelto por el barrio.

-Y también han dicho que habían doscientos policías buscándolo.

-Doscientos policías, Manuela... Ya serán menos.

¿Y qué es eso de no correr riesgos innecesarios?

A mí se me pone el león delante y no voy a acariciarle.

Es evidente. -Quiere decir que la gente...

...no se enfrente al animal por su cuenta y riesgo.

-¿Y quién se enfrenta a un león por su cuenta y riesgo?

-Hay cazadores en el barrio. D. Amadeo, sin ir más lejos,...

...es un cazador de perdices. -Pero se le pone un león delante...

...y se caga. -¿Tú qué sabrás?

-Sé lo que digo. ¿No deberíamos ir a buscar a las niñas al colegio?

-No, que están muy bien cuidadas. A ver si por ir a buscarlas...

...nos pilla el león de camino. -Ya has escuchao a los policías.

Lo único que tenemos que hacer es no salir a la calle.

-Me extraña no ver a Teresa. Voy a ver si está en la tienda.

-Ten cuidao, Manuela. Padre, ¿usted se da cuenta...

...que un león es como un gato en el fondo?

Un poco más grande, pero puede estar escondido en cualquier sitio.

Y los leones son ágiles, peligrosos. Pueden estar...

...agazapaos esperando a su próxima víctima, a...

-¡El león, que viene el león! -¡Vamos!

-¡El león! -¡Marcelino!

-¡Siga al rebaño! -¡Marcelino, ven aquí!

-Dicen que salió ayer por la tarde de la pensión y no ha vuelto.

-¿Y dónde ha dormido? -No lo sé.

-¿Qué ha podido pasar?

-Espero que nada.

-¿Y si por vuestro enfrentamiento de ayer se le ha ocurrido...

...hacer algo? -No lo creo.

Vamos. O sí. No sé, no sé. -¿Y si llamamos a la policía...

...y decimos que ha desaparecido? -No, eso es lo último...

...que podríamos hacer. En su situación y con su pasado,...

...a saber lo que interpretaría la policía.

-¿Y si realmente le ha pasado algo? -Cristina, no hay que precipitarse.

Sólo sabemos que no ha dormido en la pensión.

Y no es un crío y sabe cuidar de sí mismo.

-Sí, pero los dos conocemos a Salvador.

Y con su mal carácter puede que se haya metido...

...en algún problema. -Lo sé, pero no te preocupes.

Si se ha metido en algún problema haré todo lo posible por ayudarlo.

Mira,...

...luego me voy a pasar por el café del teatro,...

...a ver si está allí. -Muy bien. Pero prométemelo.

-Te lo prometo.

Pero ¿cómo puedes decir eso? Si no pudimos hacer nada.

(RÍE) -¿Y qué importa eso? Ayer cuando me fui contigo...

...no fui buscando nada. -Aunque estemos como estamos,...

...a mí me gustaría poner las cosas lo más fáciles posible.

No me gustaría que te llevaras tan mal recuerdo mío.

La gente exagera, Manolita. Un animal que ha estado...

...toda la vida en el circo no puede ser tan peligroso.

-Yo no estaría tan segura. Voy a ver si he cerrado bien.

-Menos mal, Arnaldo, que hemos podido entrar en la zapatería.

Cuando ha empezado la manada a correr, qué golpes, qué nervios.

-Lo peor es que cunda el pánico. Me acuerdo de la tragedia...

...del Teatro Novedades. Voy a Bilbao porque la tienda...

...estará allí. Es el mejor sitio para expandir el negocio.

-¿Crees que soy imbécil? ¿Que no me entero de las cosas?

-Fíjate en este tan bonito. Ajá.

-Lo tiene Ana en el escaparate de los almacenes. ¿No lo viste?

¿Este? -Sí.

¿Seguro? -Estoy tan segura como que estoy...

...hablando contigo. (TOSE) -Hola.

Supuse que estarías aquí. Sí, siempre estoy aquí.

Porque se respira un ambiente agradable.

Aunque de vez en cuando ocurran ciertos altercados.

¡Yo también he querido tener un hijo!

-¡Toda tu vida sólo has pensado en ti!

¡En tus cosas, en tus negocios! ¡Y por eso no has querido tenerlo!

-Por cierto, padre... -¿Qué?

-Con las prisas a mí no me ha dao tiempo, la verdad.

¿Usted ha cerrado el bar? -Tampoco me ha dao tiempo.

Si vinimos p'acá todos corriendo cuando han dicho que venía el león.

-Me cago en la leche. Sabía que hoy nos pasaría algo.

Arnaldo, las llaves. -No puedes salir.

Esa bestia puede estar por ahí rondando.

Nunca tuve la intención de hacerte daño con ella.

Ni siquiera cuando la escribía pensaba en estrenarla.

Era algo que estaba en mi cabeza.

Los médicos lo descubrieron en tus análisis.

-Si no te has quedao embarazada ha sido por culpa tuya.

No, Alfonso. ¡La culpa es tuya! -¡Te lo estás inventando!

¿Quieres ir al médico? ¡Tiene los análisis!

-¡Cállate!

Amar en tiempos revueltos - T5 - Capítulo 176

12 may 2010

Abel también comprende, gracias a Ángel, que la violencia no es la solución. Cristina y Abel se piden perdón mutuamente, mientras Salvador encuentra consuelo a su soledad en los brazos de Diana. Cuando Alfonso, más calmado, insinúa a Ana que podrían darse una nueva oportunidad, la empresaria le arroja a la cara el dinero que él le pidió para poner punto y final a su matrimonio. Rosa, contenta porque recibe buenas críticas, muestra su apoyo a Ana. Los del Asturiano están ilusionados con la posibilidad de ir al circo, especialmente Marcelino. Pero una noticia les llena de desasosiego: un león se ha escapado y se cree que anda suelto por el barrio, lo que provoca el pánico y los del Asturiano se piensan que está encerrado en el sótano. Abel se ha reconciliado consigo mismo y busca hacer las paces con su primo pero no lo encuentra. 

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