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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-Yo no puedo confesar un crimen solo porque...

Porque a ustedes se les ponga en las narices.

Sí...

Soy culpable.

Por no haber ido con ella.

A lo mejor, si hubiera ido...

Tal vez estaría viva.

-Sole, ¿pero te imaginas que se extiende la fiebre...

...y todos quieren fotos como los de la selección?

De esta nos forramos. -Déjate de forraje y ayúdame, anda.

-Así que te pido que le digas a esa por la que ayer...

...me dejaste sola en le teatro...

Que use otro perfume menos ramplón.

El que se queda impregnado en tu ropa...

Me marea.

A lo mejor no fue un accidente.

-¿Qué quieres decir?

¿Que alguien lo volcó?

Vamos, que Alfonso lo volcó porque no pudo ser otro.

Yo no digo nada.

No acusaré a nadie sin pruebas y menos a mi hijo.

-No sé leer.

-Marta tiene razón en todo lo que ha dicho.

Y en mi casa...

No consentiré ni escenitas de celos...

Ni perfumes vulgares.

-¿Quién de ustedes es Héctor Perea?

-Servidor.

Ovidio Salmerón... El nuevo subcomisario.

Despertar con la luz de la mañana y renovar...

...otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido,...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento,...

...por todo el que venció su desaliento.

Le canto al mar,...

...por todo aquel que tuvo que olvidar...

...para empezar...

Voy a lavarme la cabeza. -Tu hermano se está afeitando.

¿Cuánto tiempo lleva?

-No te preocupes, ya sale. Ahora entras.

Tengo que lavarme o llegaré tarde.

-Hazlo esta noche. No, por la noche no puedo.

Cuando se acuestan me lavo lo demás.

-Bueno, no te preocupes enseguida sale.

Qué más le dará ir afeitado si está todo el día vagueando.

-Hoy te equivocas.

Irá a ver a alguien que le dará un trabajo.

En lo de lavar sí que echo de menos el pueblo.

Ahí cogías un barreño y te aseabas a cualquier hora.

-¿Y qué le hacemos, hija?

Aquí somos 5 y hay que compartir la pila del patio con los vecinos.

Tenemos que apañarnos como podamos.

-¿El Guerrero del Antifaz nunca se lo quitaba?

-Nunca, si no hubiera dejao de ser El Guerrero del Antifaz.

-¿Ni para estar solo con su novia Ana María?

-Ya veo que conoces a todas sus novias, ¿eh?

-Solo quiero a una, Ana María.

-Creo no hice bien en comprar estos tebeos que son pa chicazos.

-A las niñas les gusta uno que se llama Florita.

Pero es una cursi.

A mí me gustan los de aventureros, que es lo que quiero ser:

Aventurera o soldado.

-Oye, ni se te ocurra decirle a tu madre que quieres ser soldao.

Porque es capaz de afeitarme en seco.

Y otra cosa, no le hables del tebeo ese de "Leyendas guerreras", ¿eh?

-Te lo prometo.

La tía Pascuala vende los tebeos rotos y arrugados.

-Bueno, hija, porque son usados.

-Pues me gustaría que fueran nuevos.

Huelen mejor.

-Puede ser...

Pero, sin embargo, los tebeos viejos tienen algo que tú no sabes.

-¿El qué?

¡Alfonso, termina de una vez!

-Menos humos, ¿eh? Que os llevo escuchando un rato...

...desde el patio.

Pues, termina o dejas que me lave la cabeza.

-¿Y qué es eso que echas de menos el pueblo? Llevamos aquí 1 año...

...y ahora te quejas.

Si lo repites cojo las cosas y nos vamos por donde llegamos.

Un año que para ti pasó en balde. Sigues igual de zoquete.

Aquí, al menos, tenemos cada día un plato caliente.

-¿A costa de qué? De vivir aquí como cerdos.

De que se rían de nosotros por la calle y que nos desprecien.

-Cállate, Alfonso y aféitate. De mí ni se ríen ni me desprecian.

-No, de ti, no, la niña bonita. ¡Pues de mí, sí!

¿Por qué crees que tardo en conseguir un trabajo?

Porque dicen que tengo pelo de la dehesa.

-Imaginaciones tuyas.

Y, además, porque eres un poco dejado.

-Gracias, madre, encima tendré la culpa de ser un paria.

En buena parte, sí, mira por donde.

Ese odio que le tienes a Madrid... Pareces que acabas de llegar.

-También influirá que no tenga chaqueta decente que ponerme.

O que no tenga jabón para afeitarme.

O compartir el camastro al lado del huésped este que tenemos.

¡Por si fuéramos pocos!

¿Cree que así dan ganas de buscar trabajo?

Si parece que mendigo.

Yo no mendigué nada.

Mi trabajo lo conseguí con la cabeza bien alta.

-Con la cabeza y qué más.

-Alfonso, por Dios, no pinches a tu hermana.

-Buscarse un novio es lo que debería hacer y menos trabajar.

-Anda hijo, ve a afeitarte.

-Ya no me afeito, que pase ella.

No, ya da igual, tengo que irme.

Otra vez con moño para que no se note que llevo el pelo sucio.

¡Y oliendo a tabaco de ese que fuma padre!

-Los tebeos viejos, tienen alma.

-¿Cómo van a tener alma si ni los perros la tienen?

-Vaya, ya escacharon la magia las monjas, qué sabrán esas.

Escucha, yo no entiendo de perros, pero sé que los tebeos leídos...

...por los niños tienen algo del alma de esos niños.

¿Qué parte? -Los sueños.

¿O te crees que eres la única que quiere ser aventurera?

Otros, también los han leído y tienen los mismos sueños que tú.

Luego los enterraron entre sus hojas...

...como tú harás con los tuyos.

¿No te gustaría saber que el próximo niño que lea...

...estas aventuras descubra enterrar los sueños...

...de una tal Leonor que quiso ser aventurera?

-Claro, porque los aventureros tienen muchos amigos.

-Claro, entonces hagamos una cosa.

Vas a terminar de leerlos y enterrar...

...tus sueños.

Después, iremos a la tía Pascuala, nos los cambia...

...y así los leen otros aventureros.

-Eso. -Y de paso, nos ganamos...

...unas perras gordas y chicas para comprar en la siguiente horná.

-Abuelo, vamos al bar que puedo leer uno antes de ir al cole.

-¿Pero si todavía estás de vacaciones?

-Pero mamá me apuntó a unas clases de repaso.

-Hay que joderse con la madre. No le basta con tenerla...

...trabajando todo el año. Encima la manda...

...con las sores para que le den un repaso veraniego.

Creo que tendré que ir a trabajar con estos pelos, no llego.

-Siempre con prisas, hija.

No tienes ninguna necesidad.

Mamá, no empecemos.

-¿No pensarás salir con esos pelos?

De ninguna manera una hija mía sale así a la calle.

¡Fuensanta!

Mamá, déjalo, no hace falta.

-¡Fuensanta, haz el favor de venir y peina a la niña!

La próxima vez, lávate el pelo por la noche,...

...así Fuensanta puede preparar el desayuno.

Ya te he dicho que no tiene que hacerlo.

¡Fuensanta, no hace falta que vengas!

¡Ya estoy lista, gracias!

-No quiero que salgas así a la calle.

¿Te parece decente que una señorita como tú...

...salga a la calle medio arreglada?

Peor es que una señorita llegue tarde y el jefe le abronque.

-Sólo hay una persona en los almacenes...

...que puede soltarte a ti un rapapolvo.

Tu padre. Mamá, soy una dependienta...

...para lo bueno y para lo malo.

-No veo que haya nada de bueno en ser dependienta.

Tú misma lo fuiste. -Por necesidad.

He preferido empezar desde abajo para que nadie me regalara nada...

...y para conocer mejor el negocio.

-Cariño, ya llevas un año.

¿No has tenido tiempo para conocerlo?

Tú haz lo que quieras, pero creo que deberías empezar...

...a trabajar ya con tu padre en los despachos.

Tú misma, papá e incluso la abuela,...

...todos habéis empezado desde abajo.

¿Por qué yo no?

-Se le nota a la legua, jefe.

¿Qué quiere, eh?

¿Darle encima el gustazo al nuevo de verle jodido...

...porque no le han nombrado? -Subcomisario.

-No hay que hacer leña, pero hay que ser realistas.

Al subcomisario le van a ascender a comisario...

...una vez supere el período de prueba.

Y queramos o no será nuestro superior.

-Y sólo si supera el período de prueba.

-Insisto en el realismo, somos un buen equipo,...

...tendría que ser el más inepto del mundo para no salir airoso.

-Buenos días, caballeros.

-Señor, ¿tiene un momento?

-Faltaría más.

-Aunque el subinspector Perea y yo tuvimos el placer...

...de estrecharle su mano ayer, me gustaría presentarle...

...al resto de inspectores que han hecho el turno de noche.

-Gracias, pero es mi costumbre ir conociendo a mis subordinados...

...según me presentan informes sobre casos concretos.

Gracias. ¿Por qué lo dice? ¿Ha ocurrido algo nuevo?

-No, no, no, todo bien, una noche tranquila.

-Ojalá fueran todas como estas, ¿verdad?

Verán, caballeros, ya que el subinspector Beltrán...

...ha tenido esta iniciativa,..

...me gustaría dirigirles unas palabras para que sepan...

...desde el principio mi forma de hacer las cosas.

-Es que al final siempre llegamos tarde.

Venga, Leonor, date prisa, deja los tebeos...

...y coge los libros que no llegamos a tiempo.

Vamos.

-Ahora que estaba en lo mejor, el guerrero había llegado...

...a una playa de Túnez... -Me lo cuentas luego...

...que la sor se enfada si llegamos tarde a cantar..

...el puñetero "Cara al sol" ese.

¿Y esto?

-Sólo lo leo en los recreos, te lo juro.

-Ya. En fin, no hace falta que me lo jures.

-¿Entonces me dejas llevarlo?

-Sí. Pero recuerda que en el recreo lo que tienes...

...que hacer es comerte el bocadillo...

...y jugar con las compañeras.

-Pero es que mis compañeras son un rollo,...

...siempre juegan a lo mismo, a las muñecas.

-A las muñecas, qué aburrido desde luego.

En fin, es que deberían prohibir juguetes...

...en la escuela. -Y no dejan ni tampoco tebeos.

Si te pillan te los quitan.

Por eso yo solo me llevo uno, pero preferiría llevármelos todos.

-Cómo te los vas a llevar todos, si tienes un cajón lleno de tebeos.

-Ya, por eso, yo no quiero que estén metidos en los cajones.

El abuelo me ha dicho que cuanta más gente los lea mejor.

-¿Ah, sí? ¿Eso te ha dicho? ¿Y qué es lo que piensas hacer?

-He tenido una idea, ya lo verás.

-Yo no soy muy amigo de dar arengas antes de las batallas.

Entre otras cosas porque nuestra batalla no tiene...

...pinta de ser de las que empiezan y terminan.

Señores, nosotros estamos siempre en guerra...

...y lo peor es que...

No sabemos quién puede ser nuestro enemigo.

Lo que viene a significar...

...que cualquiera puede ser nuestro enemigo.

Bien. ¿Podrían entonces decirme cuáles son...

...nuestras más poderosas armas para luchar..

...contra este... enemigo invisible?

Disciplina,...

...dedicación...

...y honestidad.

Y la honestidad a la que me refiero...

...tiene que ver más con la lealtad...

...y la sinceridad entre nosotros.

Verán lo que quiero decir.

Es mejor confesar que se ha cometido un error.

Si este error se reconoce en un informe,...

...lo más probable es que no volvamos a cometerlo...

...y así lo hagamos mejor la próxima vez.

Así que ya lo saben:

Dedicación... y honestidad.

Naturalmente sin descuidar...

...el engrase de nuestras pistolas.

Si manejamos bien las unas y las otras,...

...les aseguro, señores, que esta comisaría...

...será ejemplo para todas las demás.

Gracias. Nada más.

-Eso es lo que de verdad le interesa, el reglamento,...

...que la comisaría...

Que la comisaría funcione como un reloj...

...por lo menos hasta que supere el período de prueba.

-Se ha pasado de la raya, jefe, demasiada paciencia ha tenido

Sólo le ha faltado coger la chaqueta y largarse.

¿Y si es un cabrón y le hace la vida imposible qué?

-Eso dalo por hecho.

Y yo a él.

Digamos que hasta que se largue...

...nos haremos la vida imposible mutuamente.

-Los que están más viejecitos una perra gorda.

Y los que están más nuevecitos dos perras gordas.

También se cambian.

-¡Vaya, veo que te ha salido la vena comerciante de tu abuelo!

Hay que ver lo que es el capitalismo,...

...ya anida hasta en las generaciones más tiernas.

¿No te parece a ti que los estás vendiendo baratos?

-No los estoy vendiendo, los alquilo.

-No sé yo si eso del alquiler va a ser un buen negocio.

¿Quién te dice a ti que te lo van a devolver?

-Pero ¿qué andarán tramando Pelayo y su preciosa nieta?

-Pues nada, que estamos vendiendo y alquilando tebeos enjaretados...

...en sueños, ¿verdad?

-Los mejores.

-Y hasta de "Leyendas guerreras" que lo acaban de publicar.

¿Me lo dejas ver? -Los tebeos son para niños.

-Bueno, no seas tan maleducada.

-No regañe, tiene toda la razón, he metido yo la pata.

Claro que son para niños.

-No, va, si no importa, coge los que quieras.

-Yo no soy ningún niño, pero es que me gustan los tebeos...

...como si lo fuera.

Tiene una pinta estupenda.

-¿A que sí?

-¿Y a que no sabes otra cosa?

Ya verá cómo no se arrepiente, la estamos vendiendo mucho.

¿Sabe usted por qué?

Porque fina como es la camisa resulta muy cómoda...

...para los señores ahora con el calor que hace.

Déjeme que se la enseñe. -No, gracias, no me interesa.

-Tere, ayúdanos a doblar estas prendas...

...que luego no nos da tiempo a comer.

¿Qué os ha dicho?

No sé, no la he entendido.

Estaba dispuesta a comprar la camisa...

...y ha sido enseñársela y se ha marchado enfadada.

¿Tú tampoco la has entendido, Clemetina?

-Sí, sí la he entendido.

-Me ibas a decir una cosa que yo no sabía.

Oye, que te lo estás leyendo entero y son de alquiler.

-¿Qué? -Es a dos chavos.

-Anda, es verdad, si tienes razón.

Pero es que yo ahora mismo no tengo dos perras gordas.

Te lo alquilo si me dices lo que me ibas a decir...

...de los tebeos que yo no sabía.

Otro igual que el abuelo que no se acuerda de nada.

-Anda, ya... ya me acuerdo.

Te iba a decir que yo soy dibujante.

-¿De tebeos? -Huy, qué más quisiera.

Aunque estoy practicando en casa y creo que podría hacerlo.

Por eso he cogido sin pensar si eran de alquiler,...

...p'a estudiarlos.

-Los tebeos no se estudian.

-Si sigues con el negocio abierto, algún día te alquilo alguno.

Hasta luego, Leonor.

-Espera, que te lo puedo rebajar un poco.

-Que no, que no, que el negocio es el negocio.

-Vamos, Leonor, hija, entra a comer.

-Oye, abuelo, seguro que los he puesto un poco caros.

-Que no, mujer, tienen el precio justo.

-No me parece justo que la gente lo quiera leer y no pueda.

-Pues no lo es. Pero anda, abubilla,...

...entra a comer, vamos.

¿Y qué os ha dicho?

Olvídalo, cosas de señora mayor.

Clemen, la verdad.

-Te lo digo como amiga. Que sí, suéltalo de una vez.

-Iba a buscar al encargado para quejarse de la falta...

...de higiene de algunas dependientas.

De mí, claro.

No decía que fueras sucia. -No. No, no, Tere,...

...sólo que llevabas el pelo sin lavar.

Y tiene razón, toda la razón.

Por eso llevo un moño. Pensé que disimularía algo,...

...pero no.

-No le des importancia. Seguro que don José María...

...se fue a comer y no lo encuentra.

Me da igual que lo encuentre. Llevo el pelo sucio, doy asco.

No le des más vueltas y vámonos a comer.

Le puede pasar a cualquiera. No, a cualquiera no.

Dios mío, qué vergüenza, qué vergüenza.

Fue por culpa de mi hermano, que se estaba afeitando...

-Vámonos a comer, que si no se hace la tarde muy larga.

Ya lo decía mi hermano, si nos comportamos...

...como en el pueblo, nos despreciarán.

Y con razón.

-Que aproveche. -Gracias.

¿Quieres zarzaparrilla? -Todavía no he comido.

-Anda, toma un poquito.

-¿Por qué comes aquí solo y no en casa con tu familia?

-Porque no es mi familia. Vivo con una familia...

...y como aquí para que ellos coman en familia.

-Me tengo que ir ya, sólo quería darte esto.

-Ah, no. No lo puedo aceptar. Un negocio es un negocio.

No pongas esa carita, princesa.

Prometo ahorrar y el fin de semana te alquilo el "Leyendas".

-Los tienes que aceptar, ¿sabes por qué?

-¿Por qué? -Porque me das zarzaparrilla...

...sin cobrar.

-Anda, pues visto así... Vas a tener razón.

-¿Y sabes otra cosa? -Dime.

-Me gusta que dibujes tebeos, porque como soy tu amiga,...

...seré la primera en saber lo que va a pasar.

-Sí.

Por este préstamo, te prometo que el primer tebeo que dibuje...

...te lo regalo.

-¿Así nuevecito a estrenar? -Nuevecito, a estrenar.

(FUERA) Leonor, date prisa que se nos hará tarde...

...y tu padre me regaña.

-Me tengo que ir ya. -Adiós. Vente cuando quieras, ¿eh?

-Adiós, Simón. -Muchas gracias, adiós.

-¿Se puede saber dónde te habías metido? Se te enfriarán...

...las lentejas.

Anda, siéntate.

¿Tú crees que puedes torear al abuelo de esta manera?

A ver, Marcelino, tráete un plato de lentejas...

...para Leonor.

-Oído cocina.

-Abuelo, ¿me traes un vaso de zarzaparrilla?

Si no, no me entran... -Marce, otro chato.

-Ya voy yo. -Quieto parao, ya me encargo yo.

Y la niña que coma. Leonor, comer para crecer.

-Venga. -Ya voy, que la prisa mata.

De todas formas... No quiero meterme...

...donde no me llaman... Pero no comiste y llevas...

...unos tragos.

-Llevo tres y el que me acabas de poner. No sé qué problema...

...te dio con que yo pimple con el estómago vacío.

-Pues nada. -A ti te da igual...

...que haya comido o no. Sabes que no tengo trabajo...

...y piensas que no tengo para pagarte los cuatro chatos.

Pues no sólo te los pagaré, sino que a partir de ahora...

...tendré dinero siempre.

-No me jodas que por fin has conseguido un empleo.

-Voy a trabajar en un cine de acomodador, un trabajo...

...de categoría y autoridad.

Ves una pareja dándose el filete, le enchufas la linterna...

...y que se muera de vergüenza. Y le dices:

"La próxima, a la calle".

-¿Y a ti te parece bonito romper la magia a unos enamorados...

...que están pelando la pava, haciendo de acomodador luciérnaga?

-Bueno, Pelayo. -Mi padre tiene razón,...

...el cine puede ser muy romántico. Pero no le haga caso, padre,...

...porque ha estado pimplando y claro...

-Pues yo pimplo lo que me da la gana.

-¿Y por qué no vas a contarle a tu familia lo del empleo,...

...que se van a alegrar?

-Todavía no.

-¿Aún no tienes el trabajo? Me acabas de explicar...

-Tengo una entrevista con el encargado,...

...quiere verme.

-Pues te va a ver dando tumbos como sigas así.

-Voy al servicio. -Tira para el servicio...

Pero por el camino correcto, que parece mentira.

-Y deja a las parejitas que se escarben mutuamente,...

...déjalas en paz.

-¿Quieres dejar de marear el plato? Que soy tabernero, pero no tonto.

Venga, para adentro. Padre...

Eso realmente es culpa de la Iglesia.

Se lo digo yo. Entra un curita en el cine y ve a las parejas...

...haciendo... Cosillas malas o buenas...

Y claro, se escandaliza y lo paga el pobre acomodador.

-Entre la clerigalla y los dichosos emblemas,...

...el cinematógrafo se está poniendo imposible.

Este es el único país en el que el espectador,...

...además de comprar la entrada, debe enseñar un emblema.

-El emblema... Pues son impuestos. -Me cago en los impuestos.

¿Para qué sirven? Te lo diré... Para pagar a los primos,...

...hermanos y demás batracios...

...que sirven en la corte del garrapo...

-Abuelo, que me traigas el vaso la zarzaparrilla.

-Que sí. Si es que tu abuelo se tensiona con estas cosas...

...y se olvida de sus propias obligaciones.

Me cago en los emblemas, Marcelino.

-¿Qué es eso de los emblemas, Pelayo?

-Joder.

-Bueno, si se acuerda de algo más, me llama a la comisaría.

Perea. Héctor Perea.

No, las gracias a usted.

Les pillaremos, se lo aseguro.

Adiós.

-Beltrán...

¡Beltrán!

Salgo a comer, volveré lo antes que pueda.

Si alguien pregunta por mí, estaré en El Cascabel.

Me dijeron que se come bien. -Me atrevería a recomendarle...

...El Asturiano. Se come como en casa.

-Muy bien, mañana probaremos.

Gracias. -A sus órdenes.

-Valiente mamón.

A ver si con suerte le envenenan en El Cascabel.

-Hágase a la idea, jefe, no se va a ir.

Ni mucho menos le van a envenenar. -A no ser que lo haga yo.

-Tenemos subcomisario Salmerón para rato.

-Aún tienen que confirmarlo. Hay muchas cosas que pueden ir mal.

-En cualquier caso, me guardaría esa actitud negativa.

Sólo le traerá quebraderos de cabeza.

-¡No puedo, es superior a mis fuerzas!

Nunca he sido un lameculos, eso lo sabes tú.

Jamás.

Creía que era por dignidad, pero estoy descubriendo...

...que es por naturaleza. No puedo fingir.

Y menos con esta rata de despacho.

-Si es una rata de despacho está de enhorabuena.

En esta comisaría las ratas de despacho duran un mes.

-Precisamente, las ratas de despacho son las que saben...

...pasillear, protegerse.

Ese cabrón, si algo le sale mal durante su período de prueba,...

...hará lo posible por cargarle el mochuelo a otro.

Sin escrúpulos, seguro.

-Me he dado cuenta de que sabe ganarse a la gente.

Si quiere un consejo, no le conviene que sepan...

...que habla mal de él.

-Haré lo imposible por estarme calladito.

Pero no quietecito.

Voy a investigar sobre él. -¿Sabe quién le puede ayudar?

-Aún me queda un viejo amigo...

Un viejo policía honesto de verdad.

Él me dirá de dónde ha salido el jefe.

¿Y sabes qué? Voy a ir a verle ahora mismo.

Aprovechando la hora de comer.

Ya sabes lo que decir.

-No sabes explicármelo, Marce. -No, no quieres entender.

Que no es lo mismo, que no es tan difícil.

-Bueno, ya está la muchacha en las dichosas clases.

-Que estudie. Si no es en invierno, en verano. Padre, venga.

Explíquele a Alfonsito en qué consisten los emblemas...

...que no quiere, no puede o no le ha llamao Dios pa entender.

-Sí que empiezas tú con buen pie en el oficio de acomodador...

...si ni siquiera sabes eso. -Aprendo rápido, don Pelayo.

-Bueno, pues escucha que así se aprende. Verás.

Los emblemas son unas estampitas parecidas a los sellos...

...pero con una cartulina más fuerte.

Tienen vistas de monumentos y de personalidades.

Además están troqueladas para que no puedan ser falsificadas.

-¿Y qué coño tiene que ver eso con ser acomodador?

-Pues, Aristóteles, el acomodador es el controla precisamente...

...que cada espectador tenga el suyo.

Vamos a ver si te lo explico.

Verás. En los espectáculos públicos como el cine, los estrenos,...

...los preestrenos, el teatro y el ballet, cada espectador...

...tiene que tener su emblema que compra, además,...

...en el auxilio social. ¿Qué sucede?

Que cuando entra en el cine, deben presentar...

...junto a la entrada el emblema al acomodador. ¿Lo has entendido?

-¿Y si uno no lo tiene? -Entonces te toca a ti echarlo.

-Además, hay acomodadores que no exigen el emblema,...

...sino que ponen el cazo para aflojarle la faltriquera...

...al espectador. A eso se le llama corrupción, pollo.

-La corrupción... joder, no hay que confundirla...

...en ningún momento con lo que son las propinas,...

...Alfonsito, que será una parte importante de tu sueldo.

-Soy un paleto, Marce, un puto paleto.

Llevo más de un año viviendo aquí y aún no he pisao un cine.

Ni siquiera he ido a las terrazas a ver pasar a las mujeres. Joder.

-Bueno, tranquilo.

Mira, estoy seguro de que ya vendrán tiempos mejores.

-Llevo toda la vida escuchando que ya vendrán tiempos mejores.

Tengo 23 años, ¿y sabes qué?

Que sólo he sido feliz en la mili.

A ver cuántos años tienen que pasar para que lleguen...

...esos tiempos mejores, eh, don Pelayo.

Usted que sabe tanto, ¿cuánto tiene que pasar? Diga.

-Yo no sé tanto, lo único que te puedo decir...

...es que también ha tenido 23 años...

...y sé muy bien lo que es perder la esperanza.

-Ya, pero es que yo no he perdido la esperanza,...

...yo no la he tenido nunca.

-¿Ya, hija? Sí.

Por lo menor limpio está.

-Tendrías que haber esperado a que te calentase el agua.

No es bueno lavarse el pelo con agua fría, ni en verano.

No podía más, me daba asco a mí misma.

-No exageres, hija, que no era para tanto.

¿Que no? Quería morirme de la vergüenza.

Y tenía razón la señora, iba hecha una guarra.

-Bueno, déjalo ya.

Piensa que no va a volver a pasar y se acabó.

¿Y quién me lo garantiza?

Tengo que lavarme el pelo en una pila que hay en el patio...

...que tengo que compartir no sólo con mi familia...

...sino con el resto de vecinos que tampoco tiene baño.

Y al final sólo puedo lavarme la cabeza...

...cuando llego del trabajo y estoy agotada, madre.

-Lo siento, hija.

No, si usted no tiene por qué sentirlo.

Si no es culpa suya.

Alfonso quizá tenga razón.

Vivimos en un cuchitril de mala muerte.

-No es cristiano quejarse, hija. Hay mucha que ha venido...

...como nosotros y está viviendo en chavolas sin agua siquiera.

Sí, sí, lo sé.

Sé que vivimos mejor que otros, pero aún y así...

-La suerte nos va a cambiar.

Si tu hermano nos dice que le han contratado,...

...podemos pensar en comprar un lavabo.

Ojalá, pero...

-No crees que pueda conseguirlo, ¿verdad?

Sé que es listo y que valdría para cualquier cosa...

...en la que se empeñara, pero entre su genio...

...y que Madrid se le ha atravesado...

Se le nota el resentimiento, madre. Y si se lo notamos nosotras,...

...¿cómo no se lo van a notar en el trabajo?

No le va a ser fácil.

¡Se me ha hecho tardísimo!

-Te pongo unas patatas y te lo comes rápido.

Imposible, si no estoy ni peinada.

-¿Sabes lo que haría yo si empezara a trabajar de acomodador?

-Dormirse. Usted es apagarse la luz y cae como un ceporro.

-Cállate, Marcelino, coño.

A lo que íbamos, ¿sabes lo que haría yo?

Vamos a ver, ¿qué camino de progreso tiene un acomodador?

Pues convertirse en proyeccionista.

¿Y cómo se convierte uno en proyeccionista?

Pues muy fácil, haciéndose amigo del proyeccionista actual.

Dorándole un poquito la píldora, teniendo mano izquierda,...

...quizá consigamos que nos enseñe el oficio.

-Gracias por el consejo, Pelayo, pero yo esto del cine...

...lo quiero para llevar dinero a mi casa de una puta vez.

Que lo mío es otra cosa, hombre.

Yo tengo perspectivas más altas.

-Ah, quieres decir que tú picas más alto.

-Ahí, ahí, ahí.

-Pues mira, no te quiero aguar la fiesta, hombre,...

...pero te voy a decir una cosa. Las altas perspectivas,...

...como tú dices, van siempre de la mano del esfuerzo...

...y del conocimiento que cada uno tiene.

Porque sin esfuerzo y sin conocimiento...

...las perspectivas, por muy altas que sean,...

...se quedan en agua de borrajas.

-Que sí, que sí.

Cóbrese por la lección y por los chatos.

Me voy a comer a casa porque aquí lo que es comer, poco.

Marce. -Por cierto, aquí se come muy bien.

-No te jode el luciérnaga este.

Si le tenía algo de simpatía, pues ya se ha evaporao.

A este en cuanto le pongan el uniforme de acomodador,...

...no se lo quita ni pa dormir y se va a volver más tontito...

...que un mariscal de campo.

Y a meterle fogonazos a las parejitas. Será mamón. Toma.

-Padre, respire un poco, es sólo un chaval.

Y desde luego yo no tengo la culpa. Vamos, digo yo.

Me debes uno más, ¿eh, Sebas?

No, mujer. ¿Cómo voy a estar diciéndote estas cosas...

...con las dependientas delante? Aún no han vuelto de comer.

¿Sólo eso?

Poco me parece.

Muchas cosas más te voy a hacer.

Enterita. Ya verás esta noche.

¿Cómo? ¿Que no puedes? ¿Y por qué?

Trata de cambiarlo.

Pasos. Te necesito más que nunca.

Después te llamo para convencerte. Vuelven las chicas.

Buenas tardes, señoritas.

Lo mismo, don Ramón. Buenas.

No lo puedo remediar.

Soy tonta, pero a mí ese hombre me impresiona.

No es para tanto. A mí me parece bastante corrientucho.

Menos mal que no me ha visto con el pelo sucio.

Ni se hubiera fijado.

Estoy pensando en cortármelo. Ay, no. Si lo tienes precioso.

Puede. Pero no tengo un sitio para lavármelo tanto como quisiera.

¿Cómo que no tienes sitio? Pues en la...

En la... En la ducha, ¿no?

¿Tú tienes ducha? Yo...

Bueno, en el pasillo, sí.

Un baño para todos los vecinos del piso.

Qué suerte, hija. Yo con eso ya me apañaba.

No creas, a veces da un asco.

Lo que daría yo por tener un baño sólo para mi familia.

Un sueño. Eso sería un sueño.

Bueno, vamos a dejarnos de cháchara y a trabajar.

-El subcomisario ha preguntado por usted varias veces.

Héctor... ¡Héctor!

-Te dije que iba a ver a un amigo.

-Pero ha tardado dos horas y media.

¿Qué? ¿Ha estado bebiendo con su amigo?

-No exactamente.

Era el inspector Manzanares.

He tardado más, porque bueno...

-Hombre... inspector Perea.

Me alegro de tenerle entre nosotros, le esperaba mañana.

Me da la impresión de que aquí va todo...

...manga por hombro. -¿Me acusa de algo?

-¿Yo? ¿Por qué?

-Desde que Manzanares pidió la baja...

La comisaría ha sido mi responsabilidad...

...y todo ha marchado bien.

-Acabáremos. Ahora lo entiendo todo.

Así que lo ha hecho tan bien que la central me llama...

...y me da el mando a mí, ¿no?

Inspector Perea...

A partir de ahora quiero conocer todos sus movimientos.

Si entra, si sale, con quién va,...

...qué hace, todos. ¿Está claro?

-Héctor...

-Si sigue así no tardaré en partirle la cara.

-Tranquilícese, los buenos tiempos con Manzanares acabaron.

Por cierto, ¿cómo está? ¿Le dio recuerdos de mi parte?

¿Qué? Me ha dicho que ha ido a buscarle.

Creí que estaba enfermo y no salía.

-Pues no estaba en su casa.

-Genio y figura. ¿Dónde estaba?

-En el cementerio, Beltrán.

En el cementerio.

-Toma.

Toma, cógelo. Es buen tabaco, me lo trae un amigo.

¡Toma!

No es paja ni monda.

En el patio tienes que demostrar menos miedo.

O esos cabrones te comen por los pies.

-No es miedo.

-Lo reconozco... lo huelo.

Macho, llevo aquí más de un año.

-¿Cuánto tienes que pagá?

-Pues ya me han juzgado.

Ahora sólo tengo que esperar, con un poco de suerte... nada.

Sólo el año que he cumplío.

-No es canguelo lo que me has notao.

(GRITA) ¡Es mala hostia!

-Sí, señor, sí.

Claro. Bueno, usted me conoce bien.

Sabe que no emito juicios anticipadamente...

...y aquí, la verdad, es que todo anda bien.

Sí, bueno, casi.

Discúlpeme, señor.

Ya estoy con usted.

Sí, es... es cuestión de intuición, pero...

Aquí, creo que algo no es lo que parece.

No, no es nada grave, no.

Emitir un informe ahora, creo que es anticiparse.

Señor, es sólo que creo que existen elementos...

...con comportamiento... Poco ortodoxo.

En este sentido, creo que el reglamento se ha quedado anticuado.

No, no, señor.

¡No, señor! Usted sabe que...

No me tiembla la mano a la hora de cortar cabezas.

-¿Te ha caído mucho?

-No todavía, pero me caerá...

-Eso es otra cosa que tampoco tienes que hacer aquí.

Pensar en lo malo, aquí siempre hay que pensar en lo mejor.

-Yo no sé leer ni escribir, yo vivo de la chatarra.

Me han matao a mi mujer...

...y un pasmarote, hijo de puta se ha empeñao en que soy yo.

Si yo la quería como nadie.

-Mira, la palabra de un policía delante de un juez...

...no vale más que la tuya.

Necesitan pruebas para condenarte.

-Ese guardia de mierda me enreó tanto...

...que puse mi huella debajo de lo que habían escrito.

Y el picapleito de turno me acaba de decir...

...que lo que ponía es que le había dao muerte a la pobre.

Le juro que no la he matao.

Si es que yo no la he matao.

-Ten esperanza, hombre. Ten esperanza.

Mira, yo también soy... inocente.

Al principio las cosas se me pusieron muy negras,...

...muy cuesta arriba,...

...pero mi abogao consiguió pruebas,...

...para demostrar en un juicio.

Me ha dicho que muy pronto me va a sacar de aquí.

En cuanto el juez quiera.

-¿Fuera?

¿Un juez le va a dejar pirarse diga lo que diga lo policía?

-Un juez es el que puede hacerlo.

-A mí no, todos los gitanos que entran...

...si tardan poco en salir es con los pies por delante.

-Que no hombre, no digas eso.

Si eres inocente, verás como el juez te pone en libertad.

-Usted que se ve que sabe...

Dígame la verdad.

¿Cuánto me van a pedir por asesinato?

-No sé mucho de condenas.

El garrote, ¿verdad?

-Recados para ti, Juan.

Alégrate hombre, el juez mañana viene a verte.

-¿Qué?

¿De verdad, Matías? ¿Mañana?

¡Mañana me voy de aquí! ¡Sí!

-Lo único que me distrae es hacer petit point.

Bueno y escuchar los seriales de la radio.

Toma. -Gracias.

A mí me gusta más leer.

Los seriales me aburren un poco.

-Es lógico, hay que reconocer que son buenos actores.

Fíjate que lo hacen en directo.

Escucharé alguno con más atención para ver si le cojo el gusto.

-Además, con la radio de aprende.

Siempre he pensado que el Estado debería regalar una radio...

...a cada familia.

Seríamos un pueblo mucho más culto.

Ahora que lo dices, es increíble las cosas...

...tan elementales de las que carece la gente.

Una compañera de trabajo no tiene baño en su casa...

...ni lavabo.

Tiene que bajar a la pila que hay en el patio.

Que tiene que compartir con el vecindario,...

...que tampoco tiene.

-Perdona, perdona. No me reía de ella, al contrario.

Me reía porque... Porque tu madre... y yo...

...y casi, casi tu padre...

Venimos de una familia humilde.

Esto me hace pensar que... Que no hemos hablado mucho contigo.

No sabes bien de donde provienes. Anda, ven aquí.

Cuéntame.

-No sé si a estas alturas merece la pena.

Pero te voy a contar un secreto.

Yo tampoco tenía aseo en casa de mis padres.

Bueno, es igual, esta familia ha sabido ganarse bien la vida.

Y el abuelo... bueno, ¿tu marido también era pobre?

-Sí, lo era. Pero cuando lo conocí, ya empezaba a prosperar.

-Las ocho y sereno.

A la paz de Dios. -Buenas noches, Eusebio.

-Buenas noches. -¿Quiere un café?

-Se agradece. Voy a seguir.

-Hala, hasta luego. -Hasta luego.

-Deja de sacarle brillo que están las niñas esperando.

-Marce, encima de que mi jornada en la tienda vengo a ayudarte...

-Pero si lo digo por las crías. Si fuésemos sólo tú y yo,...

...nos vamos a ahora por Madrid a bailar...

-Marce, no seas ganso.

-Dame un besito, anda. -Marce, Marce.

-Buenas noches.

-¿Está usted bien, le pasa algo?

-¿A mí? No.

-Ya. Que se ha tomado dos o cinco copas, ¿verdad?

-Tu abuelo tenía una tienda que sacó adelante con mucho sacrificio.

Y nos presentamos ante el altar, a pesar de la diferencia de edad.

Fíjate que, cuando nos casamos, tu padre trabajaba ya en la tienda.

¡Era guapo, guapísimo!

Y no sabes cómo gustaba.

Tu abuelo tenía miedo de que se aficionase a las mujeres.

¿Y no lo hizo? -Siempre fue muy responsable.

Yo no le conocí ningún lío amoroso suyo...

...hasta que nos presentó a tu madre.

Otra dependienta.

Es curioso que tú, que tampoco tiene sangre Rivas,...

...hayas sido la que siempre ha cuidado más de mí.

-Bueno, cuando naciste, tu madre era muy joven.

Y tenía ganas de salir, de hacer cosas.

Tu padre...

Tu padre andaba muy liado con la apertura de la nueva sucursal.

No te creas, entonces ese hecho era complicado y de importancia.

¡Se la jugaba!

¿Así que tuvo que ser la abuelita...?

Bueno, la mujer del abuelo la que cargó con la recién llegada.

-Y con mucho gusto. Te quise desde el momento en que te vi.

Eras un renacuajo inquieto y llorón.

Y por qué no decirlo, un renacuajo bastante feo.

Pero supe de inmediato que te querría.

Y que llegarías a ser tan bella como eres.

¡Te lo estás inventando! -No, estoy diciendo la verdad.

Dicen que la sangre tira mucho, pero ya ves.

Tú y yo no somos familia de sangre.

Sin embargo, te quiero como abuela. Y lo eres.

-Creo que lo que más feliz me ha hecho en esta vida...

...ha sido ayudarte a crecer.

Y no sabes cómo te lo agradezco.

Lo que me da pena es no haber pasado más tiempo con mi madre.

Puede que, por eso, nuestra relación sea un poco fría quizá.

-Bueno, es su carácter.

Bueno, creo que me tengo que ir a acostar.

-Si quieres, te cepillo el pelo. No, no te molestes.

Escucha tu serial, que empieza ya.

-No, lo escucharé mañana. Se coge el hilo enseguida.

Me apetece estar un rato más contigo.

¿Sabes? No recuerdo que mi madre me cepillara el pelo ni una vez.

-Bueno, pero tu madre hace otras muchas cosas.

Como, por ejemplo, ir a las reuniones de caridad cada noche.

-¿Habéis cerrado ya? -Sí.

Y mejor sería que se fuera usted a la cama.

-No lo hago nunca.

-¡Beber quiere decir...

...que hoy...!

Hoy he estado bebiendo con un amigo que nos ha dejado para siempre.

-Pues lo sentimos mucho.

Pero mi mujer tiene razón, debería dormir. Mañana será otro día.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Buenas noches.

¡Hoy empieza este policía! Si sigue así, no durará mucho.

-Ya. ¡Venga, mujer, recoge eso y nos vamos pa casa!

-¡Ya, ya va!

-A ver si es verdad. -¡Marce, qué pesao!

¡Venga!

-¿Dónde he puesto el bolso?

¿Vas a tu reunión de los niños de San Juan de la Cruz?

-¿Te molesta?

¿Tienen que ser siempre de noche?

Con lo beatos que sois, ¿no os parece atrevido salir de noche?

-Es cuando todo el mundo puede.

¿Y tú? Raro que no tengas hoy reunión también.

Pues no. Ya ves, un imprevisto de última hora.

-Pues lo siento.

Pero, bueno tú, con tus puritos y sobre todo con tu coñá,...

...ya te animas solo.

Ahí está.

¿Qué haces?

Esta noche no me basta con el coñá.

-Pues vete a dar una vuelta.

A mí no me líes que ya voy tarde. No lo has entendido bien.

No vas a ir a esa reunión.

-¡Contrólate, por favor!

No puedes negarte.

-Claro que... ¡Chis!

Así me gusta.

Al fin y al cabo, ¿qué puede haber más placentero para una esposa...

...que satisfacer a su marido?

-No lo sé, Celia. Por la gente que viene ahora.

Sí, en el Morocco siempre ha habido juego,...

...pero esta vez es distinto, es todo a lo grande.

-Ramón, sabes mejor que después de abrir el 2” establecimiento...

...y de proyectar otros,...

...el nombramiento es el espaldarazo que los almacenes...

...Rivas necesitan.

-Mejor un trabajo de mentira que ningún trabajo.

-Pues mira, ahí estoy de acuerdo contigo.

Y si es para molestarme, trágate tus palabras, ya tengo trabajo.

-Sí, el ser amable con tus mayores.

-Cuidadito con lo que dices, eh, Simón.

-Un Rivas nunca tira la toalla. Pero no...

-¡Como sea, Ramón! Como sea.

-Perdona, estoy tan contenta que no podía esperar.

-A ver, qué te pasa.

-Mira, me he asegurado que es de primera. Estoy deseando probarla.

-Pues me llevo ropa limpia. Lo primero que querrá...

...en cuanto salga es quitarse la mugre pa salir a celebrarlo.

Y si por un casual le dicen que se tiene que quedar más,...

...le llevo algo de comida. Así, el trago será menos amargo.

Quiero la sala para una partida esta tarde.

Nada de nuevos jugadores ni nadie que moleste, pero...

Necesitaré que te esmeres con la preparación.

Hasta el más mínimo detalle. Es muy importante para mí.

Amar en tiempos revueltos - T4 - Capítulo 3

08 sep 2008

En casa de Teresa hay problemas por falta de espacio. Alfonso presume de que está a punto de entrar a trabajar en un cine de acomodador. Leonor es una entusiasmada de los tebeos y se inventa un sistema para que no se queden dormidos en los cajones. La llegada de Ovidio no ha sentado nada bien a Héctor, quien ve que le van a cortar las alas. Héctor busca a Manzanares para desahogarse y averigua que falleció a causa de un tumor. Los Rivas viven su día a día con especial frialdad. Poco a poco vamos descubriendo que hay entre ellos una serie de pactos subterráneos que les hacen, pese al brillo de la riqueza, especialmente oscuros y retorcidos. Ana es quien más nota la falta de afecto de sus padres. Ramón y Marta tienen una relación matrimonial de lo más pactada, por supuesto siempre a la disposición de los deseos de Ramón, quien lleva el mando y hace siempre lo que más le apetece.

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